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Dalsy cada cuantas horas

Tabla de contenidos

Fiebre en niños y bebés: qué es, cómo controlarla, convulsión febril, fases de la fiebre. Explicado a los padres de forma clara.

Ya que la causa más frecuente de enfermedad en niños y bebés es la infección. La fiebre es también causa habitual de consulta. A veces asociada a otros síntomas. Otras veces como signo de alerta de que algo no anda bien.

No hay que obsesionarse por controlar totalmente la fiebre. De hecho en muchas infecciones durante los primeros días no es controlable. Pero la posibilidad de convulsiones febriles (que explicaré más adelante) y el hecho de que va agotando más rápidamente los recursos del organismo hacen recomendable intentar mantenerla bajo ciertos límites.

La fiebre en niños

¿Qué es fiebre en niños y bebés?

Se considera febrícula a la temperatura medida en axila (temperatura periférica) entre 37 y 38º Centígrados, y fiebre si ésta es mayor de 38º. En otras localizaciones, la temperatura tiene valores distintos. Por ejemplo en culete (temperatura central) la temperatura suele ser más alta que en axila (entre medio y un grado más).

Los termómetros digitales tienen el problema de que cuando las pilas empiezan a gastarse pueden no ser fiables. Y dado que entre uso y uso a veces pasa bastante tiempo no podemos saber si están gastándose o no. Por eso lo mejor es ponerlo en dos ocasiones y debe darnos el mismo valor. Si da dos valores muy distintos, sospechad que no es fiable.

El termómetro de oído añaden el problema de que una infección de oído puede darnos temperaturas altas que en realidad corresponden al foco de la infección sin que en muchos casos el niño tenga fiebre realmente. Y si el niño tiene tapones de cera no dan temperaturas inferiores.

Los termómetros de la frente son muy sensibles a situaciones en las que estamos calentando o enfriando la piel (por ejemplo que no detecten la fiebre si nos está dando un aire acondicionado sobre la piel, o dar temperaturas altas si estamos tomando el sol). Por lo que hay que evitar la exposición a focos de frío o calor antes de tomar la temperatura.

Las fases de la fiebre en niños y bebés:

Cuando la fiebre es alta pueden diferenciarse fácilmente 4 fases en niños y bebés:

1º La piel se pone pálida con las ojeras más marcadas y los pies, las manos y los labios morados.

Las manos y los pies están fríos y la cabeza está caliente.

Todo esto ocurre porque para subir la temperatura el cuerpo retira el riego de sangre de la piel, acumulándola en el interior del cuerpo evitando que pierda calor por contacto con el aire.

Si tomamos la temperatura en este momento puede ser incluso más baja de lo normal (34-35º en la axila o la frente). Y el niño tiene sensación de frío, ya que al reducir el riego de sangre a la piel baja la temperatura en su superficie, que es donde tenemos los receptores para la temperatura. Si es pasajero (viene y se va con los picos de fiebre) no hay que preocuparse.

Pero si la palidez de piel es permanente durante varias horas seguidas debe ser visto por un pediatra de forma inmediata.

2º Empieza a temblar. Hay que diferenciar el temblor (como cuando uno tiene frío) de las sacudidas (movimientos rítmicos bruscos, que pueden aparecer en las convulsiones). El temblor es una forma de producir más calor, quemando energía en los músculos.

3º La piel se enrojece. Esto ocurre cuando el cuerpo quiere eliminar el calor acumulado. Dilata los vasos sanguíneos de la piel para eliminar calor por contacto con el aire. Aunque en este momento es cuando más caliente notamos la piel y el niño tiene calor, en realidad es cuando la fiebre está empezando a bajar.

4º Suda. La piel desprende agua que al evaporarse arrastra con ella el calor. Cuando el sudor ya esta frío, la fiebre ha bajado.

¿Cómo controlar la fiebre en niños y bebés?

Para controlar la fiebre hay dos herramientas: Los medios físicos y las medicinas.

Medios físicos: Quitar ropa, baño con agua templada, dar agua con frecuencia.

La fiebre da sensación de frío por lo que se tiene tendencia a abrigarse. Pero al hacerlo dificultamos la eliminación de calor por la piel con lo que sube la temperatura. Por tanto para hacer bajar la temperatura debemos desnudar al enfermo. No es bueno bajar la temperatura de golpe. La convulsión febril puede ocurrir tanto con una subida como con una bajada brusca de la temperatura. Por ello los métodos para bajarla rápidamente como las duchas de agua fría o los paños de alcohol no son recomendables.

Lo que hay que hacer es meter al niño en la bañera con agua templada (unos 5º menos que la temperatura del niño, si tiene 39º el agua a 34º) y dejarlo durante 15-20 minutos de forma que conforme se enfría el agua por sí sola va bajando gradualmente la temperatura.

La forma más efectiva del cuerpo para eliminar calor es sudar. Cuando estamos deshidratados tenemos que ahorrar agua con lo que sudamos menos, por lo que si tenemos fiebre cuesta más bajarla. Por eso cuando alguien tiene fiebre es bueno que tome líquidos con frecuencia para permitirle al cuerpo que pueda eliminarla sudando.

Medicinas para la fiebre en niños y bebés:

En pediatría los tres medicamentos usados para la fiebre con más frecuencia son Paracetamol (Apiretal, Febrectal, Melabón), Ibuprofeno (Dalsy, Junifen) y Metamizol (Nolotil, Metalgial).
Cualquiera de ellas en jarabe, supositorios o pinchado tarda en torno a una hora en empezar a hacer efecto.

Dosis de Metalgial en Niños

A modo orientativo la dosis de los más usados son:

Dalsy 2%: El peso dividido entre 3 cada 6 u 8 horas.

Ej.: Niño de 15 Kg. 5 ml cada 6 u 8 horas. 1ml (mililitro) es lo mismo que 1cc (centímetro cúbico).

En los ibuprofenos al 4% damos la mitad de cantidad.

Apiretal: El peso dividido entre 10 cada 6 u 8 horas.

Ej.: Un niño de 15 Kg. 1,5 ml cada 6 u 8 horas.

Si la fiebre es superior a 38,5 o cuesta mucho que baje se puede dar hasta el doble.

Es decir para 15kg, 3ml cada 6 u 8 horas.

Cuando la fiebre vuelve a subir antes de las 6 horas hay pediatras que adelantan la toma, poniéndolas hasta cada 4 horas, los hay que usan los medios físicos y los hay que intercalan las tomas de Dalsy y Apiretal cada 3 ó 4 horas.

Yo soy partidario de esto último:

Se da Dalsy, si a las 3-4 horas sube de nuevo la fiebre a más de 38º se da Apiretal y a las 3-4 horas de nuevo Dalsy…

Si la fiebre es muy alta (más de 39º), dado que el medicamento va a tardar una hora en empezar a hacerle efecto, mientras tanto metemos al niño en agua templada durante 15-20 minutos como describí más arriba.

Aún haciendo todo esto a veces la fiebre no puede controlarse, sobretodo los primeros días de la infección. En esos casos manda el estado general. Si es bueno, aunque la fiebre sea alta, la infección no es grave en principio. Si el estado general es malo y la fiebre muy resistente, debe ser visto por un pediatra lo antes posible para descartar infecciones graves.

Convulsión febril en niños y bebés.

Es la pérdida de conciencia brusca como consecuencia de la fiebre.

A veces se acompaña de movimientos raros, como sacudidas, que es lo que la mayoría de la gente interpreta como convulsión. Aunque puede haber convulsión si temblores.

Las convulsiones febriles típicas aparecen entre los 6 meses y los 6 años, suelen coincidir con una subida o bajada brusca de la fiebre, generalmente el primer día de la infección (no suelen repetir en la misma infección) y ceden sin necesidad de tratamiento en menos de 15 minutos.

Aproximadamente la mitad de los niños que sufren una convulsión febril no vuelve a tener otra en toda su vida

Que un niño tenga una convulsión febril no quiere decir que sea epiléptico, aunque esta repita más de una vez. En la mayoría de los casos, cuando es típica, no precisa estudio alguno ni tratamiento especial si es la primera vez.

Si tiene alguna característica atípica, como que dure más de 15 minutos, que mantenga síntomas de alteración nerviosa tras la crisis, que repita en una misma infección o que aparezca en niños de menores de 6 meses o mayores de 6 años si precisa de estudio para descartar otras enfermedades asociadas.

En cuanto al pronóstico, muchos padres están más preocupados por si la convulsión es un signo de una enfermedad cerebral o si va a dejar secuelas al niño que por la crisis en sí. Si una convulsión cumple todos los criterios descritos anteriormente para considerarla típica, sobre todo el hecho de que dure menos de 15 minutos, no se asocia con secuelas de ningún tipo, el desarrollo cerebral del niño puede ser totalmente normal.

Incluso hay estudios según los cuales los niños que tuvieron convulsiones febriles suelen ser mejores estudiantes y tienen una capacidad de concentración superior a los que no las tuvieron. Aunque pueda sonar presuntuoso, a modo de ejemplo: Somos 7 hermanos, los dos que tuvimos convulsiones febriles de pequeños (una de mis hermanas y yo) hemos sido los que hemos tenido mejores calificaciones en los estudios.

Convulsiones febriles, ¿qué deberían saber los padres sobre ellas?

La crisis: en aquellos niños predispuestos (se ha visto por ejemplo que los niños con convulsiones febriles suelen tener antecedentes familiares) una subida o bajada brusca de la temperatura puede alterar los impulsos eléctricos del cerebro dando lugar a una descarga.

Esa descarga que puede afectar a una zona del cerebro más amplia o menos, suele provocar la pérdida de conciencia del niño y movimientos desorganizados que son más evidentes en las extremidades.

Se puede acompañar de piel pálida con los labios morados (cosa que de por sí puede aparecer simplemente con la fiebre). Si afecta a los nervios que controlan la musculatura de la cara cerrará la boca con mucha fuerza.

Al respirar con los dientes encajados y no tragar la saliva durante la convulsión puede formarse en la boca espuma con la saliva.

Ya que los movimientos de las extremidades pueden ser muy violentos a veces conviene retener al niño, no impidiendo los movimientos por completo, pero si para impedir que se golpee con objetos cercanos.

Cuando la crisis ceda lo notaremos inicialmente porque se relaja, ceden los espasmos y al final se despierta.

No es raro que se relajen los esfínteres escapando orina y heces.

Y tras la convulsión es frecuente también que queden con algo de somnolencia por el agotamiento.

Cuando un niño tiene una convulsión casi siempre va a urgencias donde se suele poner medicación para que ceda la convulsión y oxígeno mientras cede.

En otros muchos casos al llegar a urgencias ya no convulsiona.

Una de las cosas que debe hacerse cuando cualquier niño tiene una convulsión febril es explicar a los padres como actuar si algún día vuelve a aparecer.

¿Qué hacer en una convulsión febril de un niño o bebé?

Hay una medicación que suele recomendarse que tengan en casa todos los padres de niños que han tenido alguna vez una convulsión: Diazepam rectal de 5mg (Stesolid).

Es un enema pequeño, fácil de poner en las convulsiones cuyo efecto como relajante muscular hace que ceda.

Aunque su absorción es muy irregular (su principal defecto) suele cortar la convulsión en menos de 5 minutos, por lo que en niños de más de 10 kilos de peso se puede repetir pasados los 5 minutos si no cede.

Ante una convulsión con fiebre, si se tiene el Stesolid, es lo primero que debemos ponerle.

Evitar que con los espasmos se golpee contra objetos próximos retirándolos de su alcance.

Procurar que pueda respirar bien, eliminando cualquier objeto de la boca (por ejemplo si estaba comiendo) y procurando que haya aire (abrir las ventanas y que no se agolpe la gente a su alrededor).

Una vez que cede la convulsión, si la fiebre es alta dar algo para que ceda.

Si está consciente se puede dar en jarabe (Dalsy, Apiretal…), pero si sigue somnoliento ponerlo en supositorio (Febrectal, Efferalgan, Melabón, Nolotil…).

Como cualquier tratamiento para la fiebre tarda en torno a una hora en empezar a hacer efecto, mientras se puede ir bajando la temperatura por medios físicos (meter en la bañera con agua templada, o liar al niño en una toalla húmeda templada).

Tras todo esto y aunque se recupere bien de la convulsión, debe ser valorado por un pediatra para cerciorarse que la crisis ha cedido sin complicaciones y tratar la infección desencadenante de la fiebre.

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    • Índice

      • ¿Hay que tratar la fiebre?
      • ¿Cuándo se deben usar el Dalsy y el Apiretal?
      • No es aconsejable la combinación de ibuprofeno y paracetamol
      • Recomendaciones sobre el uso de medicamentos

      ¿Hay que tratar la fiebre?
      Para comenzar, es esencial conocer que lo principal es atender al niño, no a su temperatura. La fiebre es una reacción del organismo que facilita la acción de las defensas ante las bacterias y los virus que originan las infecciones. Por esta razón, según los pediatras de Atención Primaria (Aepap), lo más recomendable es tratar a los niños únicamente si la fiebre produce dolor o malestar en el cuerpo.

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      Sin embargo, la mayoría de los padres deciden solucionar la fiebre de sus hijos a base de los medicamentos infantiles líderes por excelencia en las farmacias. Es el caso del Apiretal y el Dalsy.

      El Apiretal es un medicamento a base de paracetamol y el Dalsy de ibuprofeno. Se asemejan en que ambos sirven para reducir la fiebre y el dolor. Pero el Dalsy es también antiinflamatorio.

      ¿Cuándo se deben usar el Dalsy y el Apiretal?

      Lo más importante es no suministrar paracetamol antes de los tres meses y sin consultar al pediatra. El ibuprofeno no es recomendable antes de los seis meses.

      Igualmente, la dosis es primordial. Debe darse según el peso del niño y con los medidores que vienen incorporados. De todas formas, esta información aparece en los prospectos de los medicamentos.

      No hay que olvidar los efectos secundarios que pueden tener los medicamentos. Se pueden evitar si se hace un uso correcto y moderado de ellos.

      No es aconsejable la combinación de ibuprofeno y paracetamol

      Aunque sea una práctica extendida entre padres y pediatras, la combinación de ibuprofeno y paracetamol no tiene explicación científica. Es decir, ningún estudio afirma que esto sea la solución a la fiebre. Ocurre todo lo contrario, aumenta el riesgo de efectos adversos en el metabolismo porque es común la confusión de las dosis.

      Existen casos en los que al niño se le estaba dando erróneamente ibuprofeno con la dosis de paracetamol, y viceversa.

      Recomendaciones sobre el uso de medicamentos

      – No dejar los medicamentos al alcance de los niños.

      – No utilizarlos como remedio para todo.

      – Tener especial cuidado con las dosis.

      – Prestar atención al niño y no a la temperatura.

      – Si requiere medicación, utilizar solo un antipirético.

      – Llevar al niño al pediatra si presenta los siguientes señales: decaimiento, irritabilidad, vómitos, diarrea, orina escasa y aparición de manchitas en la piel con tonalidad roja o morada. Si el niño es menor de 3 meses la visita al pediatra es obligada.

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      1. NOMBRE DEL MEDICAMENTO

      Las reacciones adversas se pueden minimizar utilizando la dosis eficaz más baja durante el menor tiempo para controlar los síntomas (ver sección 4.2).

      Como cualquier otro AINE, ibuprofeno puede enmascarar signos de infección.

      Con el uso prolongado de analgésicos pueden aparecer dolores de cabeza que no deben ser tratados incrementando la dosis del producto.

      Las reacciones adversas provocadas por la sustancia activa junto con el uso concomitante de alcohol, especialmente reacciones relacionadas con el tracto gastrointestinal o sistema nervioso central, pueden verse aumentadas por el uso de AINES.

      Riesgos gastrointestinales:

      Hemorragias gastrointestinales, úlceras y perforaciones: Durante el tratamiento con AINEs, entre los que se encuentra ibuprofeno, se han notificado hemorragias gastrointestinales, úlceras y perforaciones (que pueden ser mortales) en cualquier momento del mismo, con o sin síntomas previos de alerta y con o sin antecedentes previos de acontecimientos gastrointestinales graves previos.

      El riesgo de hemorragia gastrointestinal, úlcera o perforación es mayor cuando se utilizan dosis crecientes de AINEs, en pacientes con antecedentes de úlcera, especialmente si eran úlceras complicadas con hemorragia o perforación (ver sección 4.3) y en los pacientes de edad avanzada. Estos pacientes deben comenzar el tratamiento con la dosis menor posible. Se recomienda prescribir a estos pacientes tratamiento concomitante con agentes protectores (p.ej. misoprostol o inhibidores dela bomba de protones); dicho tratamiento combinado también debería considerarse en el caso de pacientes que precisen dosis baja de ácido acetilsalicílico u otros medicamentos que puedan aumentar el riesgo gastrointestinal (ver a continuación y sección 4.5).

      Se debe advertir a los pacientes con antecedentes de toxicidad gastrointestinal, y en especial a los pacientes de edad avanzada, que comuniquen inmediatamente al médico cualquier síntoma abdominal infrecuente (especialmente los de sangrado gastrointestinal) durante el tratamiento y en particular en los estadios iniciales.

      Se debe tener una precaución especial con aquellos pacientes que reciben tratamientos concomitantes que podrían elevar el riesgo de úlcera o sangrado gastrointestinal como los, anticoagulantes orales del tipo dicumarínicos (por ejemplo warfarina), los medicamentos antiagregantes plaquetarios del tipo ácido acetilsalicílico, los corticoides orales y los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) (ver sección 4.5).

      Si se produjera una hemorragia gastrointestinal o una úlcera en pacientes en tratamiento con ibuprofeno, el tratamiento debe suspenderse inmediatamente (ver sección 4.3).

      Los AINEs deben administrarse con precaución en pacientes con antecedentes de úlcera péptica y otras enfermedades gastrointestinales, p. ej: colitis ulcerosa o de enfermedad de Crohn, pues podrían exacerbar dicha patología (ver sección 4.8).

      Se debe evitar la administración concomitante de ibuprofeno y otros AINEs, incluyendo los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2 (Cox-2), debido al incremento de riesgo de ulceración y sangrado gastrointestinal (ver sección 4.5).

      Riesgos cardiovasculares y cerebrovasculares:

      Se debe tener una precaución especial antes de empezar el tratamiento (y consultar con el médico o farmacéutico) en pacientes con antecedentes de hipertensión y/o insuficiencia cardiaca, ya que se ha notificado retención de líquidos y edema en asociación con el tratamiento con AINEs.

      Estudios clínicos sugieren que el uso de ibuprofeno, especialmente a dosis altas (2.400 mg/día) puede estar asociado a un pequeño aumento del riesgo de acontecimientos trombóticos arteriales (por ejemplo, infarto de miocardio o ictus). En general los estudios epidemiológicos no sugieren que el ibuprofeno a dosis bajas (p.ej. ? 1.200 mg/día) esté asociado a un aumento del riesgo de acontecimientos trombóticos arteriales.

      Los pacientes con hipertensión no controlada, insuficiencia cardiaca congestiva (II-III de NYHA), cardiopatía isquémica establecida, arteriopatía periférica y/o enfermedad cerebrovascular sólo se deben tratar con ibuprofeno después de una cuidadosa valoración y se deben evitar las dosis altas (2.400 mg/día). También se debe aplicar una cuidadosa valoración antes de iniciar el tratamiento a largo plazo de pacientes con factores de riesgo de acontecimientos cardiovasculares (p.ej. hipertensión, hiperlipidemia, diabetes mellitus, tabaquismo), en especial si se necesitan dosis elevadas de ibuprofeno (2.400 mg/día).

      Riesgos de reacciones cutáneas graves:

      Se han descrito reacciones cutáneas graves, algunas mortales, incluyendo dermatitis exfoliativa, síndrome de Stevens-Johnson, y necrólisis epidérmica tóxica con una frecuencia muy rara en asociación con la utilización de AINEs (ver sección 4.8). Parece que los pacientes tienen mayor riesgo de sufrir estas reacciones al comienzo del tratamiento: la aparición de dicha reacción adversa ocurre en la mayoría de los casos durante el primer mes de tratamiento. Se ha notificado pustulosis exantemática generalizada aguda (PEGA) asociada a productos que contienen ibuprofeno. Debe suspenderse inmediatamente la administración del medicamento ante los primeros síntomas de eritema cutáneo, lesiones mucosas u otros signos de hipersensibilidad.

      Excepcionalmente la varicela puede ser origen de complicaciones infecciosas cutáneas y de tejidos blandos. Actualmente el papel de los AINES en el empeoramiento de estos procesos no se puede descartar. Por lo que es recomendable evitar el uso de ibuprofeno en caso de varicela.

      Reacciones alérgicas:

      Se han observado muy raramente reacciones de hipersensibilidad aguda grave (por ejemplo shock anafiláctico). Se debe suspender el tratamiento cuando ocurran los primeros signos de reacción de hipersensibilidad después de tomar/administrar ibuprofeno.

      Deben iniciarse las medidas médicas necesarias, de acuerdo con los síntomas, por personal especializado.

      Se requiere precaución en pacientes que han padecido hipersensibilidad o reacciones alérgicas a otras sustancias, ya que podría aumentar el riesgo de reacciones de hipersensibilidad con ibuprofeno.

      Se requiere precaución en pacientes que padecen alergia estacional, pólipos nasales o trastornos respiratorios obstructivos crónicos ya que existe un elevado riesgo de que les ocurran reacciones alérgicas. Estas reacciones pueden presentarse como ataques de asma, edema de Quincke o urticaria.

      Insuficiencia renal y/o hepática:

      Ibuprofeno debe ser utilizado con precaución en pacientes con enfermedad hepática o renal y especialmente durante el tratamiento simultáneo con diuréticos, ya que debe tenerse en cuenta que la inhibición de prostaglandinas puede producir retención de líquidos y deterioro de la función renal. En caso de ser administrado en estos pacientes, la dosis de ibuprofeno debe mantenerse lo más baja posible, y vigilar regularmente la función renal.

      Existe riesgo de insuficiencia renal en niños, adolescentes y pacientes de edad avanzada deshidratados.

      En caso de deshidratación, debe asegurarse una ingesta suficiente de líquido. Debe tenerse especial precaución en niños con una deshidratación grave, por ejemplo debida a diarrea, ya que la deshidratación puede ser un factor desencadenante del desarrollo de una insuficiencia renal.

      En general el uso habitual de analgésicos, especialmente la combinación de diferentes sustancias analgésicas, puede llevar a lesiones renales permanentes, con el riesgo de insuficiencia renal (nefropatía analgésica).

      Como con otros AINES, tratamientos largos con ibuprofeno pueden resultar en necrosis renal papilar y otras patologías renales. También se ha observado toxicidad renal en pacientes en los que las prostaglandinas renales ejercen un rol compensatorio en el mantenimiento de la perfusión renal. Tienen un alto riesgo de sufrir esta reacción, los pacientes de edad avanzada y aquellos pacientes con insuficiencia renal, fallo cardiaco, disfunción hepática, aquellos que están siendo tratados con diuréticos y antihipertensivos IECA. Al interrumpir la terapia con AINEs normalmente se consigue el restablecimiento al estado de pre-tratamiento.

      Como ocurre con otros AINEs, el ibuprofeno puede producir aumentos transitorios leves de algunos parámetros hepáticos, así como aumentos significativos de la SGOT y la SGPT. En caso de producirse un aumento importante de estos parámetros, deberá suspenderse el tratamiento (ver secciones 4.2 y 4.3).

      Uso en pacientes de edad avanzada:

      Los pacientes de edad avanzada sufren una mayor incidencia de reacciones adversas a los AINEs, y concretamente hemorragias y perforación gastrointestinales, que pueden ser mortales (ver sección 4.2).

      Otros:

      Como ocurre con otros AINEs, también pueden producirse reacciones alérgicas, tales como reacciones anafilácticas/anafilactoides, sin exposición previa al fármaco.

      Debe emplearse también con precaución en pacientes que sufren o han sufrido asma bronquial, rinitis crónica o enfermedades alérgicas, ya que se han reportado casos con ibuprofeno de broncoespasmo, urticaria o angioedema en este tipo de pacientes (ver sección 4.3).

      Se han comunicado algunos casos de meningitis aséptica en raras ocasiones, con el uso de ibuprofeno. En la mayor parte de los casos el paciente sufría alguna forma de enfermedad autoinmunitaria (como lupus eritematoso sistémico u otras enfermedades relacionadas con el tejido conectivo) lo que suponía un factor de riesgo, aunque también se han reportado casos en pacientes sin ninguna enfermedad crónica (ver sección 4.8). Los síntomas de meningitis aséptica observados fueron rigidez de cuello, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, fiebre o desorientación.

      En los pacientes sometidos a tratamientos de larga duración con ibuprofeno se deberán controlar como medida de precaución la función renal, la función hepática, la función hematológica y los recuentos hemáticos, ya que ibuprofeno, al igual que otros AINES, puede inhibir la agregación plaquetaria y prolongar el tiempo de sangrado.

      Se requiere un especial control médico durante su administración en pacientes inmediatamente después de ser sometidos a cirugía mayor.

      Ibuprofeno debe ser solamente utilizado tras la valoración estricta del beneficio/riesgo en pacientes con porfiria intermitente aguda.

      Interacciones con pruebas de diagnóstico:

      • Tiempo de hemorragia (puede prolongarse durante 1 día después de suspender el tratamiento).
      • Concentración de glucosa en sangre (puede disminuir).
      • Aclaramiento de creatinina (puede disminuir).
      • Hematocrito o hemoglobina (puede disminuir).
      • Concentraciones sanguíneas de nitrógeno ureico y concentraciones séricas de creatinina y potasio (puede aumentar).
      • Con pruebas de función hepática: incremento de valores de transaminasas.

      Advertencias sobre excipientes:

      Este medicamento contiene maltitol líquido. Los pacientes con intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF) no deben tomar este medicamento.

      El Blog de Pills

      Puedo observar en la farmacia que los padres siguen utilizando Dalsy y Apiretal alternado para controlar la fiebre de sus hijos. Como una es preguntona, puedo afirmar que en la gran mayoría de los casos no viene pautado por el pediatra sino por el consejo bienintencionado de algún familiar o amigo. En el caso de Bibi, ha sido una mama de la guardería la que le ha ilustrado sobre dicha práctica. Suerte que Bibi es prudente y tiene a bien preguntar todo aquello relacionado con sus hijos.

      – Pills, una mama en la guardería me ha aconsejado que alterne Dalsy y Apiretal cada cuatro horas para bajarle la fiebre al niño. ¿Es correcto?.
      – Así rápidamente te contestaré con otra pregunta: cuando tu tienes fiebre, ¿tomas ibuprofeno y paracetamol, alternándolo?.
      – La verdad es que no, Pills, tomo uno u otro.
      – Para ser sincera, Bibi, he de reconocer que fue una práctica común hace ya bastantes años. Ahora, salvo excepciones, no es recomendada.

      Dalsy y Apiretal: ¿Son lo Mismo?

      Aunque ambos pueden ser utilizados para bajar la fiebre no son lo mismo.

      El Dalsy es ibuprofeno y sirve pata tratar el dolor (analgésico), la fiebre (antipirético) y la inflamación (antiinflamatorio). El Apiretal trata el dolor y la fiebre pero no tiene propiedades antiinflamatorias.

      ¿Es Peligroso Alternar Dalsy y Apiretal?

      Peligroso lo que se dice peligroso, no es, pero dar a un niño Dalsy, a las 4 horas Apiretal, tras otras 4 de nuevo Dalsy y así sucesivamente, no es en absoluto recomendable.

      En medicina, y más cuando se trata de niños, se debe seguir la máxima de “menos es más”. Ello quiere decir que deberíamos utilizar los menos medicamentos posibles y a las dosis más bajas. Al combinar medicamentos, como en el caso del Dalsy y Apiretal, nos exponemos a los efectos adversos de ambos, ya que lo que hacemos es alternar las tomas sin bajar su frecuencia o cantidad de cada medicamento.

      Por otra parte, no hay ninguna evidencia científica que avale el uso de esta combinación frente al uso aislado de uno de ellos para aliviar la fiebre y el disconfort asociado a la misma. Por lo que no tiene justificación usarlos de forma combinada.

      ¿Qué Razones pueden haber para Alternar Dalsy y Apiretal?

      La razón yo creo que está más o menos clara: a los padres nos da terror que nuestros hijos tengan fiebre. Tememos a la fiebre alta y por ello hacemos y damos todo lo que está en nuestras manos para mantenerla en niveles seguros.

      Lo que quizás deberíamos preguntarnos es …

      ¿Se debe tratar de eliminar la Fiebre?

      Lo primero que debemos de saber es que la fiebre no es una enfermedad en sí, es un mecanismo de defensa que tiene nuestro organismo para luchar contra las infecciones.

      Ante un ataque a nuestro sistema inmunológico, bien por una inflamación o por una infección por virus o bacterias, este responde rápidamente aumentando la temperatura corporal. Con ello consigue dos cosas:

      • Por una parte, crea un ambiente poco adecuado para el desarrollo de los microorganismos, ya que estos tienen dificultades para reproducirse cuanta más alta sea la temperatura.
      • En segundo lugar, y tal como se explica en esta publicación de “nature inmunology”, la fiebre favorece el desarrollo de los glóbulos blancos, encargados de la defensa de nuestro organismo frente a infecciones.

      Por ello, es fácil entender que la fiebre ayuda a que nuestro organismo luche con más eficacia contra el proceso que está sufriendo y que debe tratarse tan solo, tal y como señala la Asociación Española de Pediatría, cuando se acompaña de dolor o malestar.

      En el caso de tratarla se hará bien con paracetamol (Apiretal) o ibuprofeno (Dalsy, Junifen…).

      Y recuerda: el valor de la temperatura corporal tiene distinto valor según el lugar donde la tomemos.

      Algunas Puntualizaciones sobre Dalsy y Apiretal

      El Dalsy (o cualquier otro ibuprofeno en jarabe) es una suspensión. Por ello, se debe agitar el envase de Dalsy antes de cada toma para asegurarnos una dosificación correcta. Puede provocar molestias digestivas, por lo que se recomienda tomar el Dalsy con las comidas o con leche.

      La fecha de caducidad del Dalsy una vez abierto es de 12 meses y del Apiretal 6. Ambos deben llevarse al punto Sigre de tu farmacia cuando caduquen.

      Mucha Precaución con las Pautas de Dosificación. Ambos jarabes pueden pautarse cada 6 u 8 horas y las cantidades que se darían en cada caso serían distintas, ya que lo normal es calcular cantidad diaria a tomar dividido por el número de tomas. Es decir si se pauta cada 6h se dará menos cantidad por toma que si se pauta cada 8h. Por ello se deben tener claras las cantidades y horarios y cumplirse exactamente.

      Otra precaución a tener en cuenta es que ambos jarabes suelen estar presentes en las casas donde hay niños y las cantidades a dar de cada uno de ellos es distinta, como también la cantidad a dar de los dos tipos de Dalsy, naranja y rosa (que es la mitad del primero). Por todo ello, mucha precaución.

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      Dalsy y dosis: ¿Cuánto, cuándo y cómo?

      Parece que todo el mundo sabe lo que es y cómo utilizarlo. ¿Tú no? Antes de preocuparte, continúa leyendo. Estamos hablando de Dalsy, uno de los medicamentos para niños más conocidos, al menos en España. ¿Qué es?, ¿Cómo se administra?, ¿En qué dosis?. En esta ocasión, te explicamos todo aquello que debes saber antes de dárselo a tu hijo.

      Qué es Dalsy

      Dalsy pertenece a un grupo de medicamentos llamados antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). Este medicamento está indicado para el tratamiento de la fiebre y del dolor de intensidad leve a moderada. El formato más usado es Dalsy 20 mg/ml suspensión oral, que contiene un dosificador para administrarlo.

      Cómo se usa

      Dalsy 20 mg/ml es una suspensión para la administración por vía oral. Puede administrarse directamente o bien diluido en agua. Para una dosificación exacta, los envases contienen un dosificador oral graduado.

      Primero debemos agitar la solución, luego el dosificador se introduce en el tapón perforado, se invierte el frasco, se tira del émbolo hasta que el líquido alcance la cantidad prescrita por el médico, se vuelve el frasco a su posición inicial y se retira el dosificador. El dosificador debe ser desmontado, lavado y secado después de cada uso y puede esterilizarse hirviéndolo en agua o sumergiéndolo en la solución esterilizante utilizada para los biberones.

      El médico os indicará la duración del tratamiento con Dalsy 20 mg/ml. Es importante no suspender el tratamiento antes de tiempo, ya que entonces no se obtendrían los resultados esperados. También debes tener en cuenta, que los pacientes con molestias de estómago deberán tomar el medicamento con leche y/o durante las comidas. Por último, es fundamental agitar bien el frasco antes de usar.

      Dosis y cantidades

      La dosis a administrar de ibuprofeno depende de la edad y del peso del niño. Por regla general, para niños de 3 meses hasta 12 años, la dosis diaria recomendada es de 20 a 30 mg por kg de peso, repartida en tres o cuatro tomas. Se recomienda no sobrepasar la dosis máxima diaria de 40 mg por kg de peso de ibuprofeno.

      El intervalo entre dosis dependerá de la evolución de los síntomas, pero nunca será inferior a 4 horas. No obstante, a modo de orientación, se recomienda la siguiente pauta posológica:

      Cuidados y riesgos

      Lo primero que debes saber es que no se recomienda el uso de este medicamento en niños menores de 3 meses. Además, hay una serie de casos para los que no se puede emplear Dalsy. Uno de ellos es que tu hijo sea alérgico (hipersensible) al ibuprofeno, a otros medicamentos del grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), a la aspirina o a cualquiera de los demás componentes de Dalsy 20 mg/ml. Las reacciones que indican la alergia podrían ser: erupción cutánea con picor, hinchazón de la cara, labios o lengua, secreción nasal, dificultad respiratoria o asma.

      Como ocurre con el resto de medicamentos, este tipo de recomendaciones sirven como orientación. En caso de que percibas algún síntoma distinto a los recién descritos, consulta a vuestro pediatra.

      ¿Es más grave si no baja la fiebre?, ¿qué hay que hacer?

      Poco a poco vamos consiguiendo que los padres tengáis cada vez menos miedo a la fiebre, aun así, sigue preocupando mucho cuando la fiebre no baja. Y lo cierto es que acabáis buscando en Google: «no le baja la fiebre»… Y ahí encontramos de todo.

      Así que, ahora que estamos en plena temporada de virus que causan mucha fiebre,- gripe, por ejemplo-, vamos a repasar que hay que hacer en caso de fiebre que no baja.

      Para empezar, recordemos que lo importante NO es bajar la temperatura. Lo importante es aliviar el malestar del niño, el dolor de cabeza, …

      «Mira a tu hijo, no al termómetro»

      Lo esencial sobre la fiebre ya está explicado en este blog en este artículo: «Fiebre… ¿se debe tratar?»

      Actualmente ya sabemos lo suficiente sobre la fiebre, y cómo actúa, para afirmar con razonable seguridad que la fiebre es un mecanismo de defensa.

      Entonces, no deberíamos preocuparnos de si baja o no, ¿correcto? Correcto, pero lo cierto es que a veces parece que vuestro hijo no mejora como debiera, o como los padres esperáis; y si la temperatura permanece elevada, acabáis consultando una y otra vez al pediatra, o en urgencias.

      ¿Por qué no baja la fiebre a pesar de que estáis haciendo lo correcto?

      Primero vamos a ver los falsos «no baja la fiebre»:

      • Una cosa, que a veces no explicamos bien los pediatras, es que la fiebre, el proceso que la ocasiona, va a seguir su curso durante varios días, con subidas y bajadas de la temperatura, hagamos lo que hagamos. Es de esperar que si tu hijo tiene fiebre, se encuentra mal, y le das un antitérmico, una vez pasado el efecto puede volver a tener fiebre y molestias. El antitérmico no «cura», ni hace que desaparezca la causa de esa fiebre, SOLO alivia los síntomas.
      • Segunda falsa «no baja la fiebre»: temperatura de 39 y pico, se le da antitérmico y solo baja hasta 38 y pico, y «no le baja» hasta la temperatura «normal». Los antitérmicos solo bajan la temperatura 1 grado o grado y medio. Pero en este caso, es probable que sí se encuentre mejor; por lo que, aunque tenga 38 y pico no hay que preocuparse.

      Y ahora los verdaderos «no baja la fiebre».

      A veces encontráis que vuestro hijo sigue encontrándose mal, y la temperatura no baja. Vamos a ver las causas más frecuentes de que esto suceda:

      • ¿Le has dado el antitérmico demasiado pronto? Si se lo das en la fase de ascenso de la fiebre, – a veces con sólo unas pocas décimas-, la fiebre puede que siga su curso a pesar de la medicación.
      • ¿Se está tragando el medicamento? A veces he visto darle la medicación a un niño, y veo más Apiretal en la cara del niño y en la mano de la madre que en la boca de aquel.
      • ¿La dosis es correcta? Repasamos las dosis:
        • Paracetamol (preparado estándar de 100 mg/ml): 0,1-0,15 ml por cada Kg de peso del niño y dosis (que puede repetirse cada 4 a 6 horas).
        • Ibuprofeno: Hay dos tipos de preparados:
          • Al 2 % (20 mg/ml), la dosis es el peso dividido por 3 (si pesa 15 Kg, la dosis es de 5 ml).
          • Y al 4 % (40 mg/ml), la dosis es el peso dividido por 6 (si pesa 18 kg, la dosis es 3 ml). La dosis puede repetirse cada 6-8 horas.
          • El ibuprofeno no debe darse en menores de 6 meses.
      • ¿Está bien hidratado? Si no está bien hidratado puede que no baje bien la temperatura, y que no se encuentre bien. Ofrécele de beber a menudo, aunque tome muy poco cada vez. Signos a vigilar para saber si está algo deshidratado: sequedad de boca, ojos hundidos, ausencia de lágrimas, «mal aspecto», …
      • ¿Está demasiado abrigado? Si está muy abrigado, el cuerpo difícilmente puede perder temperatura. No hace falta que esté desnudo, pero sí que lleve ropa más ligera.

      Vale, estamos haciendo todo bien y sigue con 38 y pico, ¿qué hacemos?

      Si vuestro hijo lo veis jugando, tranquilo, y no parece tener molestias, no hay que hacer NADA.

      Si está tranquilamente durmiendo, tampoco hay que hacer nada. Si le duele algo o está molesto, se despertará.

      Si está molesto, incómodo, irritable, … (*):

      • Probad otro antitérmico. Si le habéis dado paracetamol, probad con ibuprofeno. O al revés.
      • ¿Alternar paracetamol e ibuprofeno, sí o no? En general no, solo en algún momento puntual. Os lo explican muy bien mis compañeros del blog dospediatrasencasa: ¿Debo alternar paracetamol con ibuprofeno?
      • Bañera, paños mojados, … ¿sí o no? No hay evidencias que avalen su uso en general. Pero si ayudan a que vuestro hijo se sienta mejor, no hay problema en usarlos. Deben usarse templados (el agua de la bañera debería estar 2-3 grados por debajo de la temperatura del niño). Y nada de friegas con alcohol.

      Últimamente parece estar de moda en algunas URGENCIAS dar Metamizol (Metalgial®) para la fiebre. En principio, no está indicado para una fiebre «normal». Debe restringirse a un uso muy ocasional e indicado por el pediatra.

      (*) Molesto, incómodo, … son conceptos muy subjetivos. En diversas guías para padres se señala que estos conceptos son demasiado ambiguos. Pero tampoco se ha visto que sea práctico que los padres manejéis escalas de valoración más «objetivas».

      Estás recomendaciones no son aplicables a bebés muy pequeños, o en niños que tienen algún problema de salud previo (cardiopatía, …). Ved el enlace del siguiente epígrafe.

      ¿Cuándo hay que consultar al pediatra o en urgencias?

      Lo tenéis explicado en este artículo: Fiebre… ¿cuándo hay que preocuparse?

      Lectura adicional para los padres, de los respectivos blogs de dos compañeras pediatras que lo explican estupendamente:

      La fiebre no es mala. ¡Bye Bye fiebrefobia!; del blog pediatra2punto0

      Verdades y mentiras de LA FIEBRE. Del blog de Lucía, mi Pediatra.

      Después del Paracetamol, el Ibuprofeno es el fármaco de primera elección en pediatría para el tratamiento de la fiebre y del dolor leve o moderado.

      El Ibuprofeno está sujeto a prescripción médica (necesita receta médica).

      Dosis de Ibuprofeno en niños de 13 años o más

      En niños de 13 años o más la dosis de Ibuprofeno es de 400 mg/cada 6 horas.

      Para estas edades te recomiendo:

      • Un sobre de 400 mg/Cada 6 horas

      • Un comprimido de 400 mg/Cada 6 horas (si el niño es capaz de tomar comprimidos).

      Dosis de Ibuprofeno en niños de 12 años o menos

      En niños de 12 años o menos, se utiliza Ibuprofeno en suspensión.

      Pero ¡Ojo!, existen dos concentraciones de Ibuprofeno en suspensión a la venta que pueden inducir a error:

      Por eso, antes de poneros a calcular la dosis, debéis aprender a leer la concentración de Ibuprofeno del frasco que tenéis en vuestras manos.

      Concentración recomendada

      Puede estar expresada de tres formas diferentes, las tres tienen la misma concentración de ibuprofeno:

      • 20 mg/ml

      • 2%

      • 100 mg/5ml

      Dosis de Ibuprofeno en solución a la concentración recomendada

      Concentración doble. ¡Precaución!

      Puede estar expresada de tres formas diferentes, las tres tienen la misma concentración de Ibuprofeno:

      • 40 mg/ml

      • 4%

      • 200 mg/5ml

      Si usas esta concentración doble, asegúrate de que la dosis es la mitad de la que le darías en caso de usar la solución con la concentración recomendada.

      ¿Qué es mejor, Dalsy (Ibuprofeno) o Apiretal (Paracetamol)?

      En niños menores de 4 meses debes usar Apiretal (Paracetamol) porque Ibuprofeno está contraindicado.

      A partir de los 4 meses de edad los dos son seguros y eficaces como analgésicos o antitérmicos.

      A las dosis adecuadas no suelen tener efectos secundarios importantes.

      Sin embargo Paracetamol está considerado de primera elección en pediatría.

      Alternar Dalsy (Ibuprofeno) y Apiretal (Paracetamol)

      Tanto Apiretal (Paracetamol) como Dalsy (Ibuprofeno) se pueden dar cada 6 horas como máximo.

      Si tu niño ha tomado Dalsy (Ibuprofeno) para la fiebre y a las 3 horas sigue con fiebre mayor de 38º, podrías darle Apiretal (Paracetamol) sin tener que esperar a que pasen las 6 horas.

      Ten en cuenta que un niño con fiebre resistente a antitérmicos debe ser valorado por un médico o pediatra.

      Para más información sobre Ibuprofeno: Uso en el embarazo y lactancia, contraindicaciones, precauciones, interaciones, reacciones adversas, sobredosis, etc., puedes consultar la ficha técnica o el prospecto del envase de Ibuprofeno que tú tienes en: Centro de información online de Medicamentos de la AEMPS.

      Fuente: Agencia española del medicamento

      Nota importante: La información de esta página no pretende sustituir a las indicaciones de tu pediatra, él es el que mejor conoce el caso de tu hijo y el que mejor te puede aconsejar.

      Actualizado: 9/Enero/2020

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