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Dar pecho con fiebre

Tabla de contenidos

TEMA 5

“Estoy enferma. Y ahora, ¿qué le pasará a mi bebé?

La lactancia puede continuar sin interrupción cuando te pones enferma. Tu leche no sólo seguirá siendo la mejor del mundo para tu hijo, sino que además le aportará anticuerpos específicos para hacer frente a tu enfermedad, de la que muy probablemente se habrá contagiado.

Hay que tener en cuenta que durante el periodo de incubación las enfermedades no manifiestan síntomas, aunque ya pueden ser contagiosas. Un bebé cuya madre esté enferma también habrá estado expuesto al contagio, incluso durante el periodo de incubación asintomático que ha pasado su madre. Destetando o recomendando el destete a un bebé que puede estar incubando una enfermedad lo estaremos privando de unas defensas que le serán muy útiles para recuperar la salud y protegerse de futuras infecciones.

“Tengo que tomar medicamentos, ¿pasarán a mi leche?”

Casi todos los medicamentos pasan a la leche, pero en cantidades tan ínfimas que no le harán ningún daño a tu bebé. Siempre será más beneficioso para la salud de tu hijo seguir con la lactancia materna, con sus nutrientes y sus defensas, aunque contenga pequeñas cantidades de medicamento, que recurrir a la alimentación artificial.

Son muy pocos los medicamentos incompatibles con la lactancia materna, y en la mayoría de casos se pueden sustituir por otros plenamente compatibles.

El Equipo de Pediatría del Hospital Marina Alta de Denia (Alicante) ha creado una magnífica web en la que se puede consultar en línea la compatibilidad de cualquier medicamento con la lactancia materna:

Por su parte, la Academia Americana de Pediatría ha publicado una lista con muchos de los medicamentos más habituales:

Finalmente, existen también libros específicos en los que todos los profesionales de la salud pueden consultar la compatibilidad de cualquier medicamento con la lactancia, puesto que las recomendaciones que se dan en los prospectos de los medicamentos a menudo son alarmistas y carecen de base científica.

De hecho, la inmensa mayoría de los prospectos advierte acerca de los efectos secundarios de los fármacos bajo el apartado “embarazo y lactancia” como si fueran la misma cosa, cuando en realidad se trata de dos situaciones muy distintas: en la primera, cualquier sustancia que llegue al torrente sanguíneo de la madre pasa al feto en idéntica concentración, mientras que en la segunda sólo una cantidad mínima de medicamento pasa a la leche que toma el bebé, y por lo general, haría falta intoxicar a la madre con esa misma sustancia para que le hiciera algún efecto a su hijo.

Algunas preguntas que pueden ayudar a un profesional de la salud a evaluar la situación son:

  • ¿En qué cantidad tal medicamento pasa a la leche?
  • ¿Cuántos litros de leche al día debería tomar el bebé para que el medicamento que está tomando la madre le produjera algún efecto?
  • Aun en el supuesto de que determinado medicamento pudiera tener algún efecto sobre el bebé, ¿le resultaría perjudicial?
  • ¿El riesgo potencial de ese medicamento para la salud del bebé es superior a los beneficios de la lactancia materna?

Suspender la lactancia materna sin una razón científicamente probada y documentada es claramente una actitud irresponsable por parte de cualquier profesional de la salud y una falta de respeto hacia las necesidades del bebé y el derecho de toda madre a amamantar a su hijo.

“Ya sé que puedo amamantar estando enferma, pero todavía tengo dudas”

¿Te angustia poder perjudicar la salud de tu hijo? ¿Te sientes insegura sobre los efectos que pueda tener sobre tu bebé el medicamento que debes tomar? No quieres que tu bebé corra ningún peligro por el hecho de continuar con la lactancia. Por eso, si todavía tienes dudas, lo mejor es que te pongas en contacto con un profesional de la salud especializado en lactancia. Los grupos de apoyo colaboramos con profesionales sanitarios a los que derivamos este tipo de consultas médicas y, si quieres, te podemos poner en contacto con alguno de ellos, bien por teléfono o por correo electrónico.

Cuando mamá está hospitalizada

Si la madre lactante está ingresada, debería poder mantener el contacto con su bebé y habría que promover la continuidad de la lactancia. Dependiendo de la gravedad del estado de la madre y de si la enfermedad no es contagiosa, se puede intentar pedir una habitación individual en el centro hospitalario, para poder mantener la cohabitación y facilitar la lactancia.

“Pero, ¿hay alguna enfermedad que me impida amamantar?”

Por suerte, son pocas las enfermedades incompatibles con la lactancia.

Enfermedades infecciosas leves

En general, los procesos infecciosos leves que sufre la madre (gripe, resfriados, infección urinaria, gastroenteritis, etc) no afectan a la producción de leche ni a la composición de la misma, y tampoco se transmiten por la leche materna. Al contrario, lo que suele ocurrir es que, a los pocos días de haber contraído la madre la infección, aparecen en la leche anticuerpos específicos contra el agente causante de la misma que pueden proteger al bebé total o parcialmente. En estos casos, no sólo la madre puede seguir amamantando, sino que es muy importante que lo haga.

Hepatitis B

La hepatitis B no se transmite por la lactancia materna. Cuando una embarazada es portadora del virus, se administra al recién nacido la inmunoglobulina específica y la vacuna contra la hepatitis B, para impedir que desarrolle la enfermedad, pero podrá seguir mamando sin temor.

Hepatitis C

La hepatitis C no se transmite por la lactancia materna.

Tuberculosis

La tuberculosis pulmonar no se transmite a través de la leche, sino por el aire. Es posible que el bebé se contagie, pero no por tomar el pecho, sino por estar expuesto al mismo entorno que la madre afectada.

Varicela-herpes zoster

El herpes zoster y la varicela están causados por el mismo virus. En el recién nacido, se considera una enfermedad grave. Por eso, si la madre inicia una varicela entre 5 días antes del parto y 2 días después, el recién nacido debe recibir inmunoglobulina específica antes de que pasen 72 horas del nacimiento o del contacto. Más alla de ese plazo no es tan peligroso para el bebé que su madre desarrolle la enfermedad, pero por vigilancia suelen ingresar a los bebés que enferman de varicela menores de un mes de vida. La varicela es contagiosa desde varios días antes de aparecer la erupción, de ahí la inutilidad de aislar al lactante de su madre recién diagnosticada.

Herpes simple

El virus del herpes simple se ha aislado en la leche materna, pero su transmisión por esta vía es rara. Únicamente si la madre presenta lesiones de herpes activas en los pezones o cerca de ellos debe interrumpirse la lactancia materna hasta que se curen. Si el herpes se localiza en un solo pecho, el niño puede seguir mamando del otro pecho hasta que sanen las lesiones del afectado. Para prevenir el contagio, es importante el lavado cuidadoso de las manos y cubrir las lesiones activas de la piel.

Hipertiroidismo

El hipertoidismo no es una contraindicación para la lactancia. Los medicamentos antitiroideos son plenamente compatibles con el amamantamiento. Puede resultar difícil acertar con la dosis necesaria para cada paciente, y seguramente habrá que hacer controles periódicos, pero incluso si la madre sufre un hipotiroidismo por estar tomando demasiado medicamento no le pasará nada al bebé (Azizi H, Khoshniat H, H Bahrainian, Hedayati M. “función de la tiroides y el desarrollo intelectual de los niños teniendo atendido por metimazol Mathers”Clin Endocrinol Metab2000; 85:3233-8).

Hipotiroidismo

El tratamiento hormonal que se da a las madres regula los niveles de tiroxina, la madre hipotiroidea en tratamiento puede dar el pecho, la hormona pasa a la leche pero en los valores iguales que tiene la leche de madres sin hipotiroidismo. La tiroxina es un componente normal de la leche materna.

El hipotiroidismo no tratado puede causar hipogalactia en la madre.

Hipertensión y cardiopatías

La lactancia no constituye una sobrecarga para el sistema cardiovasulcar de la madre. La oxitocina puede disminuir la presión arterial (Robson, SC, Dunlop W, Chicos RJ, Hunter S. Haemodynamiceffproyectos de breste-feeding. Br J Obstet GynaECOL 1989; 96:1106-8)

Depresión

Ni la depresión ni el tratamiento farmacológico de la misma requieren que la madre tenga que abandonar la lactancia. Hay que evaluar y seleccionar la medicación que se va a dar a la madre y apoyarla en su intento de compatibilizar ambas cosas.

VIH – SIDA

Caso aparte es el SIDA. Los bebés amamantados de madres Portadoras de VIH o enfermas de SIDA pueden contagiarse de esta enfermedad, y dada su gravedad es aconsejable no amamantar, salvo que la madre viva en condiciones de salubridad deficiente (dificultad para obtener agua potable y lavar adecuadamente los biberones), en las que el riesgo de muerte para el bebé alimentado con leche artificial sea superior al de ser contagiado con anticuerpos.

Según los últimos estudios realizados (Iliff y col., 2005; Coovadia y col., 2007), los bebés que toman lactancia mixta son más propensos a contagiarse de SIDA a través de la leche que los que toman lactancia materna exclusiva (esto es así porque, al parecer, los microbios o las proteínas extrañas presentes en otros alimentos producen minúsculas lesiones en la mucosa digestiva, lo que permite la entrada del virus).

Si se confirman estos datos es posible que en el futuro se recomiende la lactancia materna exclusiva estrictamente – ¡sin ni siquiera agua! – en estos casos hasta que no se pueda demorar más la introducción de la alimentación complementaria.

Alergias

Las madres alérgicas pueden y deben dar el pecho, pues su hijo tiene más posibilidades de desarrollar algún tipo de alergia o intolerancia. Si a la madre se le desencadena una reacción alérgica hay antihistamínicos compatibles con la lactancia. La madre debe informar al médico que está dando el pecho pues hay algún antihistamínico que disminuye de manera considerable la producción de leche

Asma

Las madres que sufren asma y requieren el uso de broncodilatadores pueden amamantar sin problemas, la medicación es segura para sus hijos.

Epilepsia

Prácticamente todos los antiepilépticos son plenamente compatibles con la lactancia. No se debería dejar de dar el pecho ni desaconsejarlo. Tomar la medicación y dar el pecho es lo ideal tanto para madre como para el bebé.

Miopía

Dar el pecho no agrava la miopía. Se trata de un mito.

Caries

Las madres que tengan problemas odontológicos y necesiten ir al dentista pueden hacerlo sin temor. Las intervenciones que realiza el dentista (empastes, analgesia, anestesia, extracción, …) son compatibles con la lactancia. Una vez se sale de la consulta ya se puede volver a amantar.

Diabetes

Las madres diabéticas pueden dar el pecho. La leche es completamente normal. La insulina no pasa a la leche. Muchas madres observan que, mientras dan el pecho, se controlan con menos insulina que de costumbre.

Es recomendable que las madres extremen sus controles glucémicos cuando los niños hagan crisis de crecimiento (“estirones”), huelgas de lactancia, etcétera, ya que la disminución o aumento del número de tomas del niño durante unos días repercute en el gasto metabólico materno.

Cáncer

Entre las enfermedades no infecciosas, el cáncer es la única que puede representar una contraindicación para la lactancia, no por el posible riesgo de transmisión a través de la leche, que es inexistente, sino por los tratamientos, que sí pueden ser incompatibles con dar el pecho.

Sin embargo, la lactancia se puede interrumpir durante el tiempo necesario para realizar el tratamiento y reanudarse una vez concluya éste, aunque para ello se necesitará mucha información y establecer un plan personal. Como siempre, los grupos de apoyo están ahí para ayudarte si por desgracia te encuentras en una situación de este tipo.

Pruebas diagnósticas

Radiografías

No están contraindicadas durante la lactancia. La leche no se irradía ni altera sus propiedades. No hace falta ningún tiempo esperan antes de dar el pecho, ni por supuesto desecharla.

Lo mismo se aplica a: mamografías, ecografías, tomografías computerizadas TAC, resonancias magnéticas nucleares.

Contrastes y contrastes iodados

Los contrastes iodados apenas pasan a la leche y no se absorben por vía oral. No hace falta ningún tiempo de espera antes de dar el pecho, ni por supuesto desecharla.

Gammagrafía

Para realizar las gammagrafías se utilizan isótopos radiactivos. Hay una gran variedad de ellos, lo que permite al médico, junto a la madre lactante, buscar el isótopo con una vida media más corta.

Si el isótopo que se va a emplear tiene una vida media muy larga, hay que almacenar leche antes de la prueba. Esta leche es la que se va a dar al bebé los días que la madre no pueda lactar directamente. La leche que la madre fabrica durante los días que no puede dar el pecho al bebé, será extraída y congelada, pues una vez pasen 10 vidas medias la leche es segura y puede ser utilizada.

Vida media: se define como tiempo de vida media, el tiempo necesario para que se consuma o se transforme la mitad de la concentración inicial del reactivo.

Anestesia

Si la madre debe ser anestesiada, por ejemplo en el caso de una intervención quirúrgica, la lactancia puede seguir en el momento que la madre esté despierta, pues la anestesia es metabolizada y no se acumula en la leche. No hace falta desechar la leche ni suspender la lactancia.

Artículo redactado por Alba Padró e Inma Marcos. Asesoras de Lactancia de ALBA. IBCLC.
Revisado por Eulàlia Torras. Asesora de de Lactancia de ALBA.
Con la colaboración de la Dra. Hertènsia Vallverdú

¿Puedo dar el pecho al bebé si tengo fiebre?

Muchas madres que están dando el pecho se preguntan si cuando tienen fiebre pueden continuar amamantando a sus bebés. Pues bien, no existe ninguna razón médica suficientemente justificada por la que se aconseje suspender la lactancia materna si la madre tiene fiebre, ni tan siquiera en casos de fiebre muy alta.

Es más, en muchos casos de fiebre, los médicos recomiendan a las madres continuar con la lactancia materna como vía de mejora, como ocurre frecuentemente en el caso de las mastitis y de las obstrucciones mamarias.

¿Qué puedo tomar para la fiebre si estoy amamantando?

Hay que tener en cuenta que en la mayoría de ocasiones, la fiebre es síntoma directo de una infección, y que a día de hoy existen muchos antibióticos que son perfectamente compatibles con la lactancia. Lo mismo que ocurre con los antitérmicos como el paracetamol, que ayudan a la madre a bajar la fiebre y se pueden tomar a la vez que se está dando el pecho al bebé. Si no sabes qué tomar para la fiebre si estás dando el pecho, lo mejor será que lo consultes con tu médico.

Como ya sabrás, son múltiples las causas por las que la mamá que está dando el pecho puede tener fiebre. Una de las más comunes es, precisamente, la propia subida de la leche materna que, por lo general, puede causar episodios de fiebre puntuales que no superan los 38 grados.

Algunas enfermedades comunes como la gripe, el resfriado o una infección leve pueden ser también un foco de fiebre para la mamá lactante. También las mastitis y las obstrucciones mamarias pueden dar episodios de fiebre alta a la madre, llegando a superar incluso los 39 grados. Asimismo, otra causa bastante frecuente de fiebre en la madre es la infección de orina, especialmente en las mujeres que acaban de dar a luz. Este tipo de infección requiere de antibióticos específicos, pues suele dar fiebre superior a los 39 grados.

Por qué cuando un bebé tiene fiebre el pecho de mamá es un buen lugar

Hace unas semanas leí en las redes sociales a una mujer que pedía evidencia, estudios, guías, lo que fuera que pudiera utilizar para demostrar a una profesional de un hospital que lo que estaba haciendo no estaba mal.

«No lo cojas, que le das calor»

Con su hijo enfermo, ingresado, con fiebre, ella estaba con él para darle todo el cariño que pudiera, y para cuidarlo hasta el momento en que les dieran el alta. Eso incluía, como es lógico, que si el niño lloraba la madre lo sostuviera en sus brazos y lo consolara.

Esto no le pareció demasiado bien a una profesional, que le dijo que si un niño está con fiebre, donde mejor está es en la cuna del hospital, o en la cama si es más mayor.

El argumento de la profesional era este: «No lo cojas, que le das calor», con el consiguiente intercambio de pareceres y opiniones entre una madre que quiere que su hijo esté lo menos mal posible, y una profesional que quiere que el bebé tenga el mejor estado de salud posible.

Pensando solo en la temperatura del niño, parece que tiene bastante sentido: si estando solo ya tiene fiebre, si lo abrazas tendrá aún más fiebre, porque le vas a dar más calor.

«Lo he cogido porque estaba llorando»

Lo que no se tiene en cuenta, cuando una madre (o un padre) coge a su bebé en brazos, es que suele responder a una necesidad básica, la de sentirse seguro, a salvo y tranquilo en un entorno completemante ajeno, encontrándose mal y rodeado de personas extrañas que hacen daño.

Lo más normal del mundo es que el bebé, aun con fiebre, llore si está solo, y sienta que donde mejor está es en los brazos de su madre.

¿Qué pasa si ella no lo sostiene? Que el bebé o niño llorará… y eso también aumentará su temperatura. Así, entre la opción de aumentar la temperatura porque llora y la de aumentar la temperatura calmado en brazos, la segunda opción parece mucho mejor.

El tórax de mamá es capaz de disminuir un grado

Pero eso no es todo. Se sabe, por las investigaciones relacionadas con el Método Madre Canguro, que el tórax de una madre es capaz de aumentar la temperatura hasta en 2 grados cuando tiene encima a su bebé, para calentarlo. Y que si está caliente, y están piel con piel, es capaz de descender la temperatura hasta en un grado, para robarle calor.

Es decir, la temperatura basal de la madre desciende cuando tiene a su bebé caliente en el tórax para ayudarle a disminuir un poco la suya.

Es cierto que un grado no es mucho, pero ya es un grado menos que el de otro adulto que lo pueda sostener en brazos, y ante el riesgo de que llore, sintiéndose solo, y aumente así su temperatura, puede valer la pena que permanezca piel con piel con mamá, estando además tranquilo.

Además, lo que se trata es el estado del niño, no la temperatura

Si lo importante fuera lo que dijera el termómetro, meteríamos a todos los niños en una bañera con agua un poco más fría que su cuerpo y solucionado… los enfriamos poco a poco. El problema es que cada vez se recomienda menos por dos razones:

1. Mucha gente no pone el agua caliente, sino fría

Cuando se recomienda hacer baños de esponja (la Academia Americana de Pediatría lo sugiere en sus guías) se habla de tener agua relativamente caliente (entre 29’4 y 32’2ºC para ser más explícitos), y que por el simple hecho de mojar al niño con una esponja, con su evaporación, su temperatura empiece a descender.

Como a mucha gente esto no le parece tener lógica (o como muchos profesionales lo recomiendan mal), les acaban poniendo agua templada o fría, y esto es peligroso porque el cuerpo puede intentar compensar la bajada brusca de temperatura calentándose, empeorando el cuadro.

2. El niño puede acabar encontrándose peor

En la intención de bajarles la temperatura de manera más rápida, corremos el riesgo de hacer que se encuentren aún peor. Si el agua no está lo suficientemente caliente, la bebé va a empezar a temblar, algo que es muy incómodo y que aún hace que se encuentre peor.

Es decir, lo de bañar a los niños con fiebre ya no se recomienda, porque a menudo el niño está más molesto al salir del agua. Y además, y muy importente, lo que se tiene que tratar es el estado del niño y no la temperatura.

¿Qué quiere decir esto? Pues que si tienes un niño a 37’6ºC que se encuentra mal, quejicoso y al final lloroso, es mejor medicarlo que no hacerlo. Y si tienes al niño a 38’4ºC pero está tranquilo, hablando e incluso jugando, es mejor dejar que la fiebre haga lo que está intentando hacer: calentar el cuerpo para acabar con el microorganismo causante de la infección.

En el momento en que esa temperatura suba, y el peque esté más cansado y adormilado, podemos volver a medicar.

¿Por qué digo esto? Porque el primer día que un niño tiene fiebre, mientras le está subiendo, es posible que tengas que dar algún medicamento porque no tolera bien el cambio de temperatura, y que al día siguiente, quizás a más de 38ºC todo el día, no tengas la necesidad de darle nada, porque está tranquilo.

Pero lo digo también porque si un niño está en brazos de su madre, a más de 38ºC, pero calmado, es ahí donde debe estar, pues siempre será mejor que tenerlo a la misma temperatura, llorando, o incluso a 37ºC en su cuna, si está sufriendo.

¿Tan difícil es entender que un niño pueda necesitar a su madre?

Total, que acabo de escribir 900 palabras para explicar las razones lógicas de que una madre sostenga a su bebé con fiebre, cuando lo podeía haber explicado con un solo párrafo:

Si una niña está malita y se encuentra mal, lo lógico es que quiera estar cerquita de mamá, en sus brazos. Y si ese es el lugar donde está más tranquila, ahí es donde debe estar, siempre que sea posible, independientemente de que así tenga un poco más de fiebre; o un poco menos.

Entradas | Cursos/Seminarios

Armando Bastida

Web : http://www.armandobastida.com

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1 junio, 2018

  • Fiebre
  • Método canguro
  • Piel con piel

¿Puedo dar el pecho si estoy resfriada o con fiebre?

De todos es sabido los grandes beneficios de la lactancia materna. Ninguna leche de fórmula puede igualar a la fórmula natural de la leche materna (ni nunca lo hará). La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Es lógico pensar que hoy en día esta pauta sea a menudo difícil de seguir, generalmente por la dificultad a la hora de conciliar la maternidad con la vida laboral. Además, dar el pecho no es siempre la primera opción para todas las madres, algo totalmente respetable.

Lactancia materna

La lactancia materna tiene todos los componentes y nutrientes necesarios para el bebé. De manera natural, le estamos aportando todo lo que necesita para crecer y desarrollarse. Son muchos los estudios que confirman la reducción del riesgo de contraer múltiples enfermedades, no sólo por parte del bebé. La lactancia materna parece ser también tremendamente beneficiosa para las madres.

Se cree que estando resfriadas generamos anticuerpos que sí son transmitidos al bebé

Además, más allá de un punto de vista estrictamente nutricional, la dar el pecho favorece de forma única el establecimiento del vínculo de apego entre madre e hijo.

De todas formas, a una madre que esté practicando la lactancia materna pueden surgirle dudas en momentos puntuales. Una de las dudas más frecuentes es: ¿puedo darle el pecho a mi bebé si estoy enferma?

Lactancia y enfermedad

A priori podemos pensar que lo más lógico es que le transmitamos los virus al bebé a través de la leche. Sin embargo, incluso para esta situación también la naturaleza es muy sabia. La mayoría de los virus no se transmiten a través de la leche y, de hacerlo, son una cantidad tan pequeña de ellos que no afectarían al bebé.

Por tanto, en situaciones de enfermedades comunes como catarro, resfriado, gripe, etc, no hay ningún riesgo de contagio al bebé. Debemos pensar también que la mayoría de estas enfermedades tienen un periodo de incubación asintomático y en ese momento en nuestro cuerpo ya están presentes los virus. Si se transmitiesen tan fácilmente a través de la leche, correríamos un riesgo constante de contagio al no saber si estamos enfermas o no.

Las enfermedades comunes, como la gripe o el resfriado, no se transmiten por la leche

Anticuerpos

Dar el pecho no resulta peligroso cuando la madre padece gripe o un resfriado, es más, es beneficiosa. Durante estos procesos catarrales o gripales generamos unos anticuerpos de manera natural para combatir los virus. Aunque no transmitimos los virus a nuestro bebé, sí le pasamos nuestros anticuerpos. De esta manera, el bebé contaría con una protección de cara a padecer este tipo de enfermedades, incluso en años venideros, como demuestran algunos estudios.

Otro tipo de enfermedades y medicamentos

Además de la gripe o el resfriado común, existen otras enfermedades más graves que tampoco se transmitirían vía lactancia materna. De todas formas, ante la duda conviene siempre consultar con el médico para que nos confirme la existencia de riesgo o no. En el caso de los medicamentos, también conviene fiarse de lo que nos diga nuestro médico. Generalmente tampoco suele haber problemas con los medicamentos más comunes.

Durante el embarazo, la medicación pasa directamente a través del torrente sanguíneo, pero no sucede así con la lactancia. Sin embargo, una vez más, lo mejor es asegurar nuestras dudas con un profesional médico y que un resfriado no nos impida dar el pecho a nuestro bebé.

fiebre superior a 39º C y lactancia materna

Hoy he acudido a mi medico de cabecera por una mastitis y ademas de darme tratamiento antibiotico ( según ella el único compatible con la lactancia, aunque ese punto ya se que no es verdad) y unas recomendaciones basicas bastante acertadas para minimizar las molestias me ha comentado que si tengo fiebre superiro a 39 º C debo de suspender la lactancia que es algo que recomiendan los pediatras. Esta noche llegue justo a 39º C y por supuesto he amamantado a mis dos hijas que ahora lactan una de dos años y la peque de casi 3 meses. No había oido nunca dicha recomendación, ni de ningún pediatra, matrona o asesora de lactancia, y eso que esta es mi tercera lactancia.

Particularmente no sé si le veo ningún sentido, maxime si la fiebre es por una mastitis, puesto que dejar la lactancia empeoraria mi estado, y con fiebre esta una como para andar preparando biberones y darselos a una niña que no los ha tomado nucna y facilmente rechazaría.

Tiene algún fundamento esa afirmación de que con más de 39ºC hay que suspender lactancia materna, y si es así por favor que fundamento cientifico tiene, porque si es por estar muy caliente bastaría con extraersela y darsela al bebe de otra forma tras «enfriarse » un poco, y si pierde alguna cualidad por esa temperatura siempre será mejor ( y mantendra cualidades mejores)que el sucedaneo en polvo de leche de vaca.

Stop a los trastornos de pecho

En principio, la lactancia materna no tiene por qué provocar sufrimiento a la mamá. No obstante, si el bebé no se coge al pecho de la forma correcta o las tomas no se realizan con la frecuencia necesaria, se pueden producir molestos trastornos, que pueden dificultar, en gran medida, la lactancia materna. He aquí los principales problemas del pecho y algunos consejos para reconocerlos y tratarlos de la mejor manera posible.

Las Grietas

Son pequeños cortes profundos, muy dolorosos, situados en el centro del pezón. Se producen por una succión incorrecta del bebé.

¿Cómo actuar?

Se debe corregir la postura del niño y no prolongar excesivamente el tiempo de la toma.

No es recomendable suspender la lactancia, a pesar de que los cortes sangren, pues existe el peligro de provocar una obstrucción mamaria y de disminuir la producción de leche.

En todo caso, se puede extraer la leche de forma manual, hasta que el trastorno pase, y dársela al bebé mediante un biberón.

La Obstrucción Mamaria

Se trata de un estancamiento de la leche, que puede darse, sobre todo, durante los primeros días de vida del niño. Se produce porque los pechos no se vacían con suficiente frecuencia, o porque el bebé se coge al pecho de forma incorrecta. Sus síntomas son: hinchazón, piel tensa y brillante, enrojecimiento, dolor y, en ocasiones, fiebre.

¿Cómo actuar?

Se deben aplicar paños calientes sobre la areola durante 10-15 minutos antes del inicio de la tetada.

También se pueden poner compresas frías entre una toma y otra durante 10 minutos, aproximadamente, para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

La Mastisis

Es una infección del pecho causada por la penetración de bacterias en el interior de la glándula mamaria, normalmente, a través de grietas en el pezón. También puede producirse por una obstrucción mamaria que no ha sido tratada de forma adecuada, por una bajada momentánea de las defensas, bastante común durante el puerperio, o por el hecho de llevar sujetadores demasiado estrechos.

Este trastorno puede manifestarse con dolor y enrojecimiento de la piel del pecho, además de fiebre, cansancio, náuseas y dolor de cabeza.

¿Cómo actuar?

Lo importante es no suspender la lactancia materna y empezar la toma por el pecho que no está inflamado.

Además, se debe masajear la zona dolorida con suaves movimientos en dirección a la areola, para vaciar la leche.

El tratamiento también consiste en la toma de antibióticos para frenar la infección, siempre prescritos por el médico.

La Obstrucción del Conducto

Es una inflamación localizada que impide la salida de la leche por la zona afectada. Se originan por las tetadas poco frecuentes o por una incorrecta extracción de la leche de un solo pecho. Suelen producir hinchazón, tensión y dolor.

¿Cómo actuar?

Es conveniente realizar masajes preparatorios durante el embarazo, especialmente si se tienen los pezones planos o retráctiles.

Se deben evitar los sujetadores demasiado estrechos y, en general, todo lo que pueda irritar el pecho, como puntillas, piezas metálicas, etc.

Durante el período de lactancia, conviene efectuar tomas frecuentes, variando de vez en cuando la posición del pequeño.

Es importante aplicar compresas calientes antes de la tetada o realizar suaves masajes en el pecho, para mejorar el drenaje de los senos.

Desde LactApp hemos detectado que se está produciendo en España, un brote de gastroenteritis aguda que está afectando a muchas madres lactantes y algunos de sus bebés. No queremos dejar pasar la oportunidad de ofreceros información para quien la pudiera necesitar.

¿Qué es la gastroenteritis?

La gastroenteritis es una enfermedad infecciosa bastante común, caracterizada por la inflamación del tracto gastrointestinal. Los síntomas principales son diarrea, vómito, dolor abdominal, calambres y a veces la aparición de fiebre.

La gastroenteritis puede ser causada por varios virus diferentes, como el rotavirus y el norovirus. Es una enfermedad altamente infecciosa y se contagia con mucha facilidad por contacto fecal-oral:

  • Por el contacto de persona a persona, por ejemplo, darle la mano a alguien que ha estado enfermo y tiene el virus en sus manos.
  • Tocando objetos contaminados.

Por lo que cuando se produce un brote de gastroenteritis, la higiene es clave, ya que en las primeras 48 horas de aparición de los síntomas es cuando las personas transmiten la enfermedad a otras con más facilidad. Así que después de ir al baño o atender a alguien con gastroenteritis, es importante que todos los miembros de la família que puedan haber estado en contacto con las heces o los vómitos y por supuesto la misma persona enferma se lave las manos con agua caliente y jabón, y a poder ser se sequen las manos y la cara con papel, evitando el uso de toallas.

Estoy lactando y tengo gastroenteritis

Las madres lactantes se pueden ver afectadas por la gastroenteritis y no existe un tratamiento específico así que las pautas a seguir para una madre lactante afectada son:

  • Descanso.
  • Hidratación.
  • Higiene antes de tocar o amamantar al bebé.

La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis. Así que lo principal es disponer de ayuda para que alguien cuide al bebé y se encargue de llevarlo con la madre cuando éste tenga hambre.

Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua. Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.

Creo que mi bebé tiene gastroenteritis

Cuando un bebé que está siendo amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis sin duda debe seguir con la lactancia materna. En bebés amamantados este es un proceso que raras veces es grave. Ya que los factores inmunes presentes en la leche materna no solo previenen la gastroenteritis, sino que también ayudan a curarla, la leche materna está compuesta por una serie de factores que ayudan a recobrar el intestino.

Los bebés pueden deshidratarse con mucha facilidad, especialmente cuando tienen menos de seis meses de edad. Los signos de deshidratación son:

  • Somnolencia muy potente.
  • Falta de orina en los pañales.
  • Ojos y fontanela hundidos.
  • Boca y labios secos.

En caso de de tener un bebé menor de 6 meses afectado por gastroenteritis es muy importante consultar inmediatamente al pediatra. Si el bebé debe quedarse ingresado en el hospital por deshidratación puede seguir con la lactancia materna.

Mi hijo ya toma alimentos y se niega a comer, solo quiere pecho ¿es un problema?

Es muy habitual que cuando un bebé se siente mal, deje por completo los alimentos sólidos y solo quiere mamar. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere. Además la leche no solo es alimento y la proximidad con su madre le ayudará a sentirse mejor y más tranquilo.

Cuando el bebé ya consume alimentos, a parte de la leche materna, se le puede ofrecer después del pecho una solución de rehidratación oral, es posible que no la quiera pero no está de más ofrecerla.

¿Tengo que darle o tengo que comer una comida especial después de la gastroenteritis?

Y respecto la alimentación, si quiere comer sólidos, se evitarán las dietas astringentes y se le dejará comer lo que le apetezca. Hace años que las dietas astringentes están desaconsejadas ya que aportan pocas calorías, proteínas y grasas a los niños ( y adultos) haciendo que el estado de debilidad general se mantenga y alargue más de lo deseado.

¿Mi leche tiene menos nutrientes?

La leche materna sigue siendo el mejor alimento que puedes ofrecer al bebé, aún y estando enferma y no pierde nutrientes, ni deja de alimentar al bebé.

!¿Me voy a quedar sin leche!?

Algunas madres describen que el bebé está más nervioso después de que ellas hayan sufrido una gastroenteritis, que sienten los pechos blandos o simplemente que tiene la sensación que se han quedado sin leche.

En el caso de un proceso leve, la producción de leche no suele verse afectada y el bebé seguirá mamando con normalidad.

En el caso de que el proceso haya sido severo o la madre se haya deshidratado, la producción de leche puede que se haya visto parcialmente afectada. De ser el caso, debemos saber que se trata de una situación temporal y que podemos recuperar completamente la producción de leche anterior al proceso de gastroenteritis. Algunas ideas son:

  • Aumentar el número de tomas tan pronto la madre se sienta con fuerzas.
  • Extraer leche mediante el uso del sacaleches un rato cada hora.
  • Mantenerse hidratado.
  • Comer alimentos ricos en calorías (grasas y proteínas) evitando las dietas astringentes.

Una de las preguntas más habituales entre las madres que han optado por la lactancia materna es si pueden tomar medicamentos. Es cierto que casi todos los fármacos que toma la mamá pasan a la leche materna. Sin embargo, los más usuales sólo pasan en una pequeña cantidad a la leche del bebé y, por otra parte, para la mayoría de las patologías existen medicamentos alternativos inocuos para el bebé.

Como ocurre en el embarazo, el paracetamol y el ibuprofeno son las opciones más frecuentes para tratar la fiebre por ser fármacos que pasan a la leche materna en cantidades insignificantes y porque también son medicamentos que pueden ser suministrados a los bebés. De hecho, de toda la dosis que toma la madre, sólo llega a la leche del bebé un 1% de lo que debería suministrarse en caso de que el bebé tuviera fiebre.

Muchas madres que dan el pecho a su bebé se muestran muy reacias a tomar analgésicos para calmar el dolor de cabeza, cuando, en realidad, si los componentes de estos medicamentos son paracetamol o ibuprofeno, no suponen ningún riesgo para el bebé. Cuando la migraña es recurrente hay que acudir al médico de cabecera para que recomiende a la madre qué tratamiento precisa. En estos casos, se suele recetar sumatripán, un fármaco que sólo se puede tomar bajo prescripción facultativa.

No obstante, si el estado de la madre empeora, sería conveniente consultar al médico de cabecera, quien decidirá si es oportuna la administración de un fármaco. De cualquier modo, ante una duda respecto al tema, podemos visitar la web: www.e-lactancia.org, donde se puede comprobar la compatibilidad de un medicamento en concreto con la lactancia materna.

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