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Cómo lidiar con la ruptura cuando vives con tu pareja

Lo único peor que tener que volver a entrar al mundo de las citas es tener que volver a entrar al mundo de la búsqueda de departamento al mismo tiempo. Romper con una pareja con la que vives (o que rompan contigo) generalmente significa ponerte justo en esa situación. A eso agrégale tener que decidir quién se queda qué cosas y qué demonios vas a hacer con un contrato de arrendamiento que no se termina hasta dentro de cinco meses, y está claro que esta situación puede complicarse muy rápido.

Últimamente, cada vez más personas que tienen una relación deciden vivir juntas. Entre 2007 y 2016, el número de parejas que no están casadas y viven juntos aumentó en un 29 por ciento. Hoy en día, según el Pew Research Center, alrededor de 18 millones de personas viven con sus parejas en Estados Unidos.

Ya sea porque estamos en la ruina, o porque encontrar el amor es muy raro hoy en día que queremos vivir con nuestras parejas si tenemos la suerte de encontrarlas, parece que la tendencia de cohabitar no se va a ir pronto. Por lo tanto, tampoco va a desaparecer el hecho de tener que romper con la pareja con la que vivimos. Ya que esta situación parece demasiado complicada, llamamos a un experto para que nos guiara: la terapeuta de parejas Shira Etzion.

Antes de la ruptura

Mientras decides si deberías romper con la persona con la que vives, lo más probable es que empieces a pensar en dónde vas a vivir: pero este lugar me gusta mucho… buscar otro departamento es cansado… ni siquiera sé si puedo pagar algo yo solo. Según Etzion, no deberías basar el destino de tu relación en un lugar donde vivir. «Si sabes que es alguien con quien ya no quieres estar, entonces ya no quieres estar con ese alguien», dice. «Entonces, las circunstancias de vida son el siguiente obstáculo que tienes que enfrentar».

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Una vez que hayas tomado la difícil decisión de ponerle fin a tu relación, tienes que terminarla en serio. Antes de hacer eso, lo mejor es prepararte para lo que vas a hacer después; pasar la noche con la persona con la que acabas de terminar una relación generalmente no es lo ideal. Basándose en los relatos de sus pacientes, Etzion dice que «la mejor experiencia emocional que la gente ha tenido ha sido por salir corriendo de allí e inventar un plan para que lo puedan hacer tan pronto como sea posible. «Esto no significa que inmediatamente después de la separación vas a tener un lugar esperando, pero puede ser que le llames a algunos amigos o familiares para ver si te puedes quedar con ellos durante unos días mientras arreglas las cosas. Que no te dé pena pedir ayuda.

La ruptura

Mantener la cordura durante una separación siempre es bueno, pero cuando terminas con alguien con quien vives, es absolutamente necesario. Los dos van a tener mucho tiempo para enojarse después de la separación, y no va a estar divertido que te den ganas de arrancarte la cabeza cada vez que veas a tu ex. Etzion enfatiza que por lo general mantener un trato amable es posible, incluso si las cosas al final de la relación fueron horribles. «Sabes que terminaste algo que ya no funciona para ti y mantenerte alejado de esa toxicidad puede ser fortalecedor», dice ella.

Es útil reconocer que la conversación para la ruptura no es la última conversación que tendrán, pero las cosas obviamente serán diferentes después. «No significa que la relación haya terminado, pero sí el tipo de relación que tenían, y es importante no resistirse eso», dice Etzion. » revirtiendo cualquier dependencia hacia tu pareja, volviendo a la autonomía y a la independencia».

Foto de Mosuno vía Stocksy.

Después de la ruptura

Ahora es cuando el verdadero trabajo comienza. Las rupturas rara vez son perfectas. Aunque sería bueno tener un lugar que esté listo para que te mudes justo después de que termine la relación, eso no siempre es posible, especialmente no de inmediato. Si tienes que vivir con tu ex después de tu separación, Etzion aconseja que hagas algunos acuerdos que honren el hecho de que la forma de tu relación ha cambiado, incluso si tu situación de vida aún no. Podría ser que uno se duerma en el sillón ahora, o que mueva sus horarios para minimizar el tiempo en la casa, o que ambos acuerden no empezar a salir con otras personas hasta que alguien se mude. Sea lo que sea que decidas, sé honesto con tus necesidades y quédate con ellas (es decir, recuerda que meterte con tu ex puede ser tentador, pero no va a ayudar a la causa).

«No significa que la relación haya terminado, pero sí el tipo de relación que tenían, y es importante no resistirse eso».

Ahora, si uno o los dos se está mudando, a menos que las estrellas se alineen para que suceda al mismo tiempo que se acaba el contrato, que significa que ambos son libres de encontrar nuevos lugares, probablemente te preguntes qué hacer con la renta. «En teoría, y esto se reduce a una cuestión de integridad personal, yo diría que cumples con tus compromisos», dice Etzion. «Incluso si ya no viven juntos o no se hablan entre sí, si se comprometen a pagar una renta, a menos que puedan encontrar a alguien para ocupar ese lugar o alguien para subarrendar, tienes que pagar la renta».

Independientemente de si te mudas o te quedas, Etzion dice que rodearte de un nuevo espacio es muy importante en este momento. Si te vas a mudar, eso sucederá naturalmente, pero si te quedas en el hogar que compartieron, es muy importante que tengas un cambio físico de espacio que te ayude a considerar este momento como un nuevo comienzo. «Quieres alejarte de la relación de todas las maneras posibles, y algunas veces eso incluye los muebles que compraron juntos o el color de las paredes, o lo que sea», dice Etzion.

Cuando se trata de separar las cosas, trata de ser justo a pesar de cualquier enojo u otro resentimiento que probablemente tengas. Considera quién compró qué, quién lo usa más y si quedarte algo sentimental te causará más dolor que alegría. Etzion dice que es importante reconocer que «una ruptura es una ruptura en todos los niveles, y es un cambio en todos los niveles… a veces la relación con la cafetera también se tiene que terminar».

Estos cambios pueden parecer tediosos y difíciles, pero está bien. «El punto de este período de tiempo no es la comodidad, es la incomodidad», dice Etzion. Mudarse siempre es difícil. Las rupturas siempre son difíciles. Hacer las dos cosas va a ser difícil, pero valdrá la pena abandonar una relación que te frena. Además, la próxima vez sabrás algunas cosas antes de decidir mudarte con una pareja. Si alguna vez vuelves a pensar en eso, Etzion dice que es vital «cuestionar el por qué se van a mudar juntos» y asegurarte de que ambos conozcan las intenciones del otro (no sea que acabes mudándote con alguien que piensa que la mudanza básicamente significa que estás comprometido, cuando tú sólo querías ahorrar un poco de dinero para la renta).

Si vives con tu pareja y planeas terminar la relación, necesitas tomar en cuenta estas cosas

Karpova via

Las rupturas son siempre difíciles, pero pueden ser particularmente duras cuando la persona que estás dejando es con quien vives. Cada rincón de tu casa probablemente te recordará a esa persona después de que se vaya.

Romper con la pareja que vives es una decisión enorme, y algunas cosas deben tenerse en cuenta antes de tomar esa decisión. Como las siguientes:

1. Las cosas alrededor de la casa pueden recordarte a tu pareja

Permanecer en la misma casa juntos durante años puede tener sus contratiempos cuando termina la relación. Superar una relación con una persona con la que no viviste puede ser un poco más fácil, pero el final de una relación con alguien con quien compartiste casa puede ser el infierno, prepárate para eso.

20th Century Fox Television

2. Necesitas tener un plan de respaldo

Después de la ruptura, dale espacio a tu ex para llorar. Si han terminado, pero sigues quedándote en la misma casa, eso está mal. Antes de romper, planea donde vas a pasar los próximos días.

3. Debes tener en cuenta lo difícil que será

Si decides no mudarte, la situación podría ponerse muy incómoda. Decide de antemano si deseas que la relación sea amistosa o simplemente no reconocer la existencia del otro. Tu ex podría quedar en desconcierto y no podría saber cómo reaccionar después de que termines todo.

Fox Searchlight Pictures/Giphy

4. No seas desagradable ni hagas acusaciones

Cuando alguien termina contigo puede ser terriblemente difícil. Así que, lo menos que puedes hacer por tu pareja es no enlistar sus malos hábitos y no echarle culpa por todo lo que salió mal.

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5. Tus amigos comenzarán a tomar partido

Por mucho que tus amigos puedan tratar de ser neutrales y no tomar partido, sus simpatías recaerán en cualquiera de los dos. Seguir siendo amigos de ambos será difícil.

Walt Disney Productions/gif-weenus

6. Tendrán que resolver quién se queda con qué

Cuando has estado viviendo con alguien por un tiempo, se acumulan posesiones. Algunas de estas cosas pueden tener un valor sentimental para ti, y puede ser difícil renunciar a ellas.

7. Se pondrá difícil a veces

Romper con alguien a quien tanto amas, alguien que es parte de tu vida, es muy duro. Habrá momentos en que te arrepentirás, momentos en los que querrás regresar. Tal vez su súplica te derrita. Pero tienes que ser fuerte y atenerte a tu decisión.

Brownstone Productions (III)

8. Pero al final, sabrás que has tomado la decisión correcta

Va a ser difícil, dudarás de ti mismo, puede que pases muchas noches sin dormir preguntándote y llorando. Pero si tienes la fuerza para romper la relación, tendrás la fuerza para seguir adelante. Podría hacerte daño, pero es lo correcto, y en el largo plazo, te hará feliz.

Romper con alguien es una de las cosas más difíciles que uno puede hacer, pero tienes que ser valiente para ser feliz. Podría asustarte al principio, pero una relación que no te hace feliz no tiene lugar en tu vida.

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Algunos prefieren dejarse llevar, improvisar sin darle muchas vueltas. Pero para algunas personas, cualquier decisión que se haya de tomar en la pareja es algo serio, demasiado importante como para dejarlo en manos de la suerte. El quebradero de cabeza puede empezar con el lugar donde cenarán en la primera cita o al planear el primer viaje. Pero si hay algo a lo que dar vueltas, eso es sin duda el momento adecuado para irse a vivir juntos. Vale, tener el primer hijo se vaya la palma, pero eso ya lo dejaremos para otro artículo.

Hoy hablamos de cuándo puede ser ese momento perfecto para empezar a convivir con tu pareja. Si eres de los que, como hemos dicho, prefiere dejarse llevar por la improvisación o te pasa como a Woodie Allen y sólo concibes compartir tu vida junto a otra persona siempre que cada uno tenga su propio apartamento, las siguientes líneas no te interesarán demasiado. Pero si eres de los otros, puede que hasta hayas hecho ya una lista de pros y contras. Para ti, encontrar el momento perfecto es crucial. Si te mudas demasiado pronto, sin estar preparados, puede no funcionar. Y si te pasas de frenada y esperas demasiado, te la puedes pegar también.

¿Cuándo dar el paso? Según este estudio de Rent.com en 2015, el 37% de las parejas se va a vivir juntas cuando ya llevan de seis meses a un año. El 39% lo hace al cabo de uno a dos años. Pero si hacemos caso a Madeleine Mason, experta en relaciones personales, no hay una regla exacta para saber cuál es el momento perfecto, da igual la cantidad de tiempo que se lleva de relación. Lo importante, según Mason, son estos cuatro puntos que conviene hablar antes de hacerlo:

-Ninguno de los dos sale con otras personas y ya conocéis a la familia y a los amigos del otro.

-Ya habéis hablado del futuro. Con sinceridad, habéis discutido sobre los planes de vida que tiene cada uno, si queréis matrimonio e hijos o por el contrario no deseáis contribuir a incrementar la superpoblación mundial. Sea como sea, conviene discutirlo siempre antes de mudarse juntos a un piso.

-Ya habéis hablado de dinero. A nadie le gusta tocar ese tema, pero es necesario hacerlo antes de dar el paso de convivir en pareja. «Cada uno debe saber cuál es su situación económica y lo que podría pasar en un futuro», dice Mason. Huelga decir que, si planeáis meteros juntos en una hipoteca, este punto es vital.

-Los dos miembros de la pareja deben desear irse a vivir juntos. No vale dar el brazo a torcer por contentar al otro, ni irse por un sentimiento de culpabilidad o porque te saldrá más barato el alquiler. Para eso busca un compañero de piso.

Según Mason, dependerá de la pareja el tiempo que se tarde en cumplir con estos cuatro puntos. «Si podéis hacerlo en una semana, está claro que estáis preparados para iros de inmediato», apunta Mason, que recomienda esperar un mínimo de tres a seis meses antes de saber si una relación tiene futuro. La clave, en resumidas cuentas, está en conocerse primero.

Ya cumples las cuatro condiciones de Mason y aún así tienes dudas. Quizá puedes hacer caso al psicólogo Craig Malkin, quien en este artículo de Psycology Today explica los ocho puntos que debe cumplir toda pareja que vaya a aventurarse a la convivencia:

1- Antes de tomar la decisión, hay que hablar los temas peliagudos para evitar posibles conflictos en la futura convivencia. La limpieza y demás tareas domésticas, por ejemplo, es mejor hablarlas antes de compartir techo. Son asuntos que tendréis que tratar tarde o temprano. Según Malkin, son los típicos problemas cotidianos romperrelaciones que no se pueden solucionar con el silencio. Hay que hablarlos y cuanto antes, mejor.

2-Aplicad el sentido común cuando elijáis el lugar en el que vais a vivir. Lo mejor es que sea acorde a lo que ambos puedan pagar con holgura. Si hay un desequilibrio, con el tiempo , el que más dinero aporta puede sentir que mantiene al otro.

3-Si el otro insiste en pagar más, hay que dejar las cosas claras desde el primer momento. Ahora mismo estáis de acuerdo, si con el tiempo dejáis de estarlo y él se arrepiente, quizá sepáis entonces que la relación está dejando de funcionar.

4-Ensayar. Antes de mudaros, podéis vivir un mes cada uno en la casa del otro. Por ir probando. Así véis los hábitos, si encajáis en la vida cotidiana, etc. Un estudio de la Universidad de Columbia concluyó que muchas parejas jóvenes optan por tener relaciones en las que pasan tres o más noches a la semana juntos pero mantienen sus propias casas por separado.

5- Elige tus batallas. Vivir con un compañero implica negociación, pero no debe ser constante. Tienes que entender que el otro puede tener manías o hábitos que tú desconoces. Habrá algunos que toleres mejor que otros. Piensa que a la otra persona le pasa lo mismo contigo.

6-Dile las tareas que has hecho. Cuando se trata de eso, a menudo no nos damos cuenta de lo que hace el otro y sólo vemos lo que hacemos nosotros. Además, algunas tareas pasan desapercibidas aunque se hayan hecho. Díselo a viva voz o por escrito.

7-Si te mudas a su piso, hablad primero sobre qué puedes hacer para sentir que también es tu casa. Quizá algo en la decoración, alguna silla o cojín. Si se opone, piénsate bien si estás tomando la decisión adecuada.

8-Mantén tu independencia. Convivir no significa dejar tu vida de lado. Mantener tus propias aficiones y tus amigos por separado es importante, forman parte de ti y no debes perderlo cuando te vayas a vivir con tu pareja.

10 razones muy válidas para terminar con tu pareja

Una mala relación puede hacer más daño de lo que imaginamos, pero no siempre sabemos identificar cuándo es el momento de decir adiós o si nuestras razones son válidas para terminar una relación de pareja.

Hay cosas que se pueden solucionar y otras que no tienen remedio, por eso aquí van algunas razones totalmente válidas para romper con una persona:

1. Hay violencia. Por parte de cualquiera de los dos. Pelean demasiado, hay celos, invasión a la privacidad (revisa tus cosas, checa tu celular o te pide las claves de tus redes sociales), han llegado a los insultos o hasta los golpes. En este punto no hay excusas, es el máximo deal breaker.

2. Te sientes insegura. No importa si tu pareja es infiel o no, el factor principal es que te sientes insegura todo el tiempo al respecto. Eso quiere decir que no confías en él o que no te hace sentir deseada, en cualquier caso no es sano.

3. No tienen metas en común. Si uno está concentrado en su carrera y el otro quiere familia, si uno se quiere mudar al extranjero y el otro no podría dejar su ciudad y a su familia, o si su idea de un futuro juntos no es la misma, ¿para qué perder el tiempo?

4. Sientes algo por otra persona. Cuando hay lugar para un tercero, es porque el primero no lo llena por completo, ¿acaso tiene sentido quedarte en una relación que no te satisface? A menos que quieras arriesgarte a ser infiel, lastimarlo y quedar muy mal, aléjate.

5. No es quien tú creías. Es normal que durante la fase de conquista ambos muestren su mejor cara, pero después parece que se transformó en otra persona y descubres cosas de su vida que no tenías idea, lo mejor es romper, porque es una relación basada en mentiras y tal vez nunca podrás confiar en él.

6. No cubre tus necesidades emocionales. Es decir, no te ama de la forma que quieres o necesitas. Puede ser demasiado seco o muy empalagoso para ti, el caso es que no te gusta cómo te trata.

7. Los une el miedo a la soledad. Si están juntos para tener compañía y no estar solos, están cometiendo un grave error, porque no es amor, es una necesidad basada en la baja autoestima. Eso no puede llevar a nada bueno.

8. Tiene otra pareja. Dicen que el que a dos amos atiende, con ninguno queda bien. Si estás dispuesta a ser “la otra”, está bien, pero piensa que tal como engañó a su pareja también podrá hacerlo contigo.

9. No eres feliz. No te emociona verlo y hasta te da flojera, no te sientes bien cuando estás con él y te causa más disgustos que alegrías. No necesitas ser feliz todo el día, todos los días, pero si ya no sonríes y tu relación te produce tristeza o enojo, es una mala señal.

10. Ya no sientes amor ni deseo. Así de simple, ese “algo” se fue. Ya no sientes esa conexión profunda y ni siquiera el deseo de estar en la intimidad.

Una buena razón para terminar la relación

«Las personas son con nosotras, aquello que les permitimos ser.»

Mariela Sánchez

Tienes dudas sobre terminar la relación…

No te sientes en paz ni feliz y sabes que tus motivos para terminar la relación son válidos.

Pero aún así estás paralizada y no tomas ninguna acción.

Si sientes algo similar, esta historia es para ti.

¿Has planteado estándares mínimos o definido los aspectos más importantes que tiene que tener tu relación ideal?

Si no lo has hecho,

¿Cómo mides si tu relación es buena o no?

¿Cuál es una buena razón para terminar la relación?

Sabemos que no existe una receta exacta para una buena relación porque cada una de nosotras es única y como tal, vemos la perfección de distinta forma.

Sin embargo,

hay elementos básicos que caracterizan una relación positiva y hoy les hablo de uno de ellos:

El compromiso durante la enfermedad.

Los votos nupciales nos dicen “… en la salud y en la enfermedad…” pero no necesitas estar casada para saber que una buena pareja cuida de ti cuando estas enferma.

Si no lo hace, es porque NO estás viviendo una relación positiva.

Tan simple y sencillo como eso.

No hay justificaciones ni excusas, una buena pareja es con la que se puede contar siempre, en los buenos y en los malos momentos.

No escondas los motivos que tienes para terminar la relación de una vez por todas.

Mientras más rápido lo hagas menos tiempo perderás y más fácil será recuperarte.

Y si tienes dudas, lee la historia a continuación.
Quizá se parezca a tu caso y te ayude a tomar la decision de terminar la relación o no.

La historia de porqué Ana terminó su relación

Hoy comparto con ustedes la historia de Ana, quien nos cuenta sobre la ‘patética’ (como lo describió ella) relación en la que estuvo por cerca de dos años.

Lastimosamente muchas cosas pasaron hasta que ella decidió terminar la relación.

Esto es lo que nos cuenta:

Cuando empecé la relación con él lo hice bastante motivada, él me parecía interesante, diferente al resto de hombres que conocía, estaba lleno de energía y yo quería contagiarme de eso.

Al principio compartimos varias actividades juntos, pero al poco tiempo se volvió rutinario.

Ni el plan más alternativo lograba que yo me sintiera motivada a estar en esa relación.

Sin embargo tampoco ocurría nada ‘malo’, yo no encontraba un motivo realmente importante para terminar la relación, a la que bien o mal, le había dedicado esfuerzo y tiempo por casi dos años.”

Una emergencia médica lo cambió todo

Ellos estaban juntos poco más de un año cuando ella tuvo una emergencia médica.

Un problema de salud bastante complejo que incluyó, en un corto transcurso de 4 días, desde exámenes de sangre y biopsias ,hasta intervenciones médicas e indicaciones de estricto reposo por una semana.

Ana nos contó:

Mi departamento era cómodo, pequeño y muy acogedor. Él solía pasar mucho tiempo conmigo en casa y la mayoría de actividades que hacíamos las hacíamos ahí.

Curiosamente, cuando enfermé y más necesité de él, fue cuando él menos tiempo estuvo ahí.

Este debió ser motivo más que suficiente para terminar la relación pero no actué a tiempo.

Él no me ayudó en nada, yo no podía ni moverme y la desesperación me llegó al segundo día cuando tenía mucha hambre y no podía siquiera levantarme y prepararme algo.

Llamé a una amiga muy cercana para que viniera a ayudarme y me sentí llena de vergüenza.

Sabía que tendría que justificar la ausencia y desaparición de mi novio…”

Mientras escuchaba a Ana, sentí total empatía hacia ella.

Entiendo exactamente al tipo de vergüenza al que ella se refiere. Aquellas situaciones en las que nos obligamos a justificar las fallas de los otros, ocasiones en las que sentimos vergüenza de la relación en la que estamos o de la pareja que tenemos.

Vergüenza sobretodo de nuestra falta de capacidad de exigir más, exigir lo que deseamos tener.

Él prefirió irse de viaje

Pregunté entonces qué fue lo que imposibilitó que él cuidara de ella.

Quizá se trataba de algo circunstancial que le impedía de sobremanera hacer algo al respecto.

Quizá había una razón válida detrás de ello.

“Eso es lo peor de todo!!

Él ni siquiera trabajaba así que de haber querido, hubiese estado junto a mí y me hubiese cuidado. Pero esa semana se había hecho amigo de un grupo de extranjeros que estaban de visita y decidió irse de paseos diarios con ellos en lugar de cuidar de mi.

Yo me sentía indignada. Sentí también mucha ira, pero no hice nada, deseaba poder exigir lo que necesitaba de él pero no supe cómo”

Esta historia es uno de los muchos ejemplos en los que podemos ver cómo nos desvalorizamos a nosotras mismas al no exigir lo que deseamos y merecemos.

A Ana no le faltaban motivos para exigir lo que ella necesitaba y merecía. Tampoco le faltaban motivos para terminar la relación.

A élla le faltaba seguridad en sí misma y fuerza interior para poder hacerlo.

No perdía nada al terminar la relación, de todas formas él no estaba ahí para mí.

Pero aun así, no lo hice.

Ahora veo las cosas con distinta perspectiva, ahora sé que quedarme en esa relación fue una clara demostración de falta de amor propio.”

¿Qué le dirías tú a Ana? ¿Qué te dirías a ti misma si es que estuvieras en esa situación?

Esto es lo que yo les digo:

Primero que todo,

si estás en una situación similar no debes sentir vergüenza de pedir ayuda a alguien más.

Todo lo contrario, debes hacerlo.

Tu vida no está, ni debe estar limitada a tu pareja. No tengas miedo de acudir a tus amigas y familia, si lo buscas, siempre encontrarás apoyo.

Segundo,

piensa bien si quieres mantenerte en una relación con alguien, con quien no puedes contar cuando más lo necesitas.

Yo entiendo si no quieres o si tienes miedo a estar soltera, pero estar en una mala relación no es mejor que eso.

Mientras más tiempo pases en relaciones negativas más perderás de ti misma y menos tiempo tendrás para fortalecer mejores relaciones.

Razona cuánto beneficio te trae esa relación en los momentos más delicados de tu vida y compara con cómo sería tu vida sin esa relación.

Posiblemente sería similar, la mayor diferencia es que no tendrías el sentimiento de decepción y que estarías rodeada de personas que si se interesan y preocupan por ti.

Tercero,

sé más objetiva y valora tu amor, tu tiempo y tu espacio.

Analiza bien qué es lo que estás perdiendo al quedarte en esa relación y compara con lo que perderías al dejarla. Recuerda que lo importante es no perder más de ti misma ni de tu fuerza interior.

No es fácil terminar la relación.

Usualmente buscamos lo mejor de las personas y damos más valor a los aspectos positivos, pero si tu pareja no cuida de ti cuando lo necesitas, entonces debes tomar decisiones de cambio.

¿Cuál es un buen motivo para terminar la relación?

No hay nada de malo en terminar la relación porque sabes que quieres algo mejor.

Los motivos para terminar o continuar una relación, dependerán de los valores que tengas y de los estándares que te hayas definido.

Toda relación tiene sus aspectos positivos y negativos, pero si al poner en una balanza sientes vergüenza o sientes que tienes que justificarte para convencerte que debes mantenerte en esa relación: entonces debes reevaluar.

Y re-evalúate a ti! no a la relación!

La relación es la que es.

Pero tú eres quien quieras ser.

Y si en esa relación tú te ves a ti misma con vergüenza entonces debes tomar la decisión de cambiar tu vida.

No busques justificaciones, no busques en los comportamientos de tu pareja las razones para tomar decisiones. Define lo que tú quieres y alcanza lo que buscas.

La respuesta estará siempre dentro de ti, solo tú sabes si esa relación es la que quieres. Y si no lo es, entonces es hora de hacer cambios.

Buena suerte!,

Marie.

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Dame tu opinión

Salvo que haya alguna razón de mucho peso, tomar la decisión de dejar una relación no suele ser fácil. En muchas ocasiones pasamos un largo debate mental en el que ponemos sobre ‘la mesa’ las razones por las cuales querríamos continuar en la relación o las que nos hacen querer dejarlas.

Un nuevo estudio llevado a cabo por un grupo de psicólogos de la Universidad de Utah y de la Universidad de Toronto y publicado en Social Psychology and Personality Science explica por qué esta decisión es tan complicada de tomar y ha concluye que son 50 los motivos más comunes que hacen que nos quedemos o dejemos una relación.

Los investigadores reclutaron un grupo de personas casadas y otras en relaciones pero no casadas entre las que había algunas que se encontraban en la disyuntiva de cortar o no con sus parejas y les realizaron una encuesta anónima sobre las razones específica por las que se quedarían o no en una relación..

El resultado fue una lista de 27 razones diferentes para querer permanecer en una relación y 23 razones para querer irse. Las respuestas fueron bastante similares entre los participantes casados y aquellos que estaban en una relación.

Entre los motivos más comunes para seguir con la pareja estuvieron la intimidad emocional, la intimidad, la inversión hecha en la pareja y el sentido de obligación. Los problemas con la personalidad de la pareja, la falta de confianza y que la otra persona no estuviera presente fueron, por el contrario, los más habituales para tomar la decisión de dejarlo.

Hubo, sin embargo, algunas diferencias en el en el razonamiento por el cual permanecían en las relaciones entre las personas que estaban casadas y las que no. Los primeros se decantaron más por las responsabilidades familiares, el miedo a la incertidumbre o ciertas barreras logísticas; mientras que quienes no estaban casados apuntaban a aspectos de la personalidad de sus parejas, el disfrute o la intimidad con la otra persona.

Además, en torno a la mitad de los participantes aseguraron estar en un ‘limbo’ en el que tenían tantos motivos para dejarlo como para permanecer con la pareja. Esto, precisamente, fue lo que más sorprendió a los expertos: ”Lo que más me interesó fue lo ambivalentes que se sentían las personas. Esto realmente desgarra“, aseguró la psicóloga líder de la investigación, Samantha Joel.

“La ruptura puede ser una decisión realmente difícil. Puedes mirar una relación desde afuera y decir ‘tienes algunos problemas realmente insolubles, debes romper’ pero desde adentro eso es una cosa realmente difícil de hacer y cuanto más tiempo has estado en una relación, más difícil es”.

«Cómo dejar a una pareja». Qué pronto se dice, eh. Pero qué difícil es enfrentar la situación. Ya sea por un motivo u otro, decir «ya no te quiero» resulta en ocasiones una odisea, e incluso más complicado de asimilar que cuando te dejan.

La razón es que cuando eres la persona a la que dejan, te puedes aferrar a la tristeza o rabia, pero cuando eres quien deja, asumes la responsabilidad de tratar con alguien a quien has querido y con quien has estado, hacerle saber cómo te sientes y finalizar una situación que para ti no es sostenible. Y hacer eso con tacto y madurez es muy complicado.

Estamos acostumbradas a técnicas o procedimientos emocionales (incluso terapias) para superar una ruptura pero ¿cómo armarse de valor y actuar lo mejor posible cuando vas a dejar a tu pareja?

GrupoLaberinto, el último concepto en psicoterapia, nos ofrece varias pautas para terminar una relación de la manera menos dolorosa posible. «Debemos ser conscientes de que el proceso de ‘dejar’ pasará por las siguientes fases: aceptación, valentía, culpa y liberación, y por supuesto que no a todo el mundo le supondrá el mismo tiempo o esfuerzo». En cualquier caso, nos dan varios consejos para identificar las fases:

FASE DE ACEPTACIÓN

primero habrá que aclarar las ideas y tomar conciencia de que los sentimientos han cambiado.

FASE DE VALENTÍA

desde que se toma la decisión hasta que se da el paso, aquí puede aparecer el miedo o las resistencias al cambio. Hay que analizar la situación con madurez.

FASE DE CULPA

por lo general, ‘dejar’ supone «ser el malo de la película», por lo que aquí aparecerán remordimientos por hacer daño a la otra persona.

FASE DE LIBERACIÓN

Se irá alcanzando poco a poco.

El tiempo lo cura todo y de cada relación se aprende algo. Cuando nos armemos con el valor de decirle a la pareja que queremos cortar con ella, en GrupoLaberinto nos aconsejan:

«Cuidar el tono y las formas: cuando se vaya a hablar de la ruptura, lo mejor es pensar que se está interactuando exactamente con la misma persona de la que uno se enamoró. De esta manera, las formas, los gestos y las miradas harán mucho más fácil la conexión con la otra persona.

No huir: este acto es desolador y cruel para la persona dejada, especialmente si no se da ningún tipo de explicación. Somos personas maduras, mejor afrontar la situación cara a cara.

Ser honesta: es muy importante ser clara con la pareja a la hora de terminar una relación. Se deben exponer los motivos que han llevado a la decisión de cortar, empleando las palabras que hacen referencia a la ruptura al comienzo de la conversación.

No entrar al trapo: cuando se deja a alguien se le está diciendo indirectamente que ya no se le quiere como antes o que ya no aporta. Lo más lógico es que el dejado se frustre y enfade y que, probablemente, adquiera un tono hiriente. Lo mejor es no entrar al juego y, si las cosas se pasan de castaño a oscuro, continuar la conversación cuando las aguas se hayan calmado.

No usar las redes sociales como un escaparate: cuando una relación llega a su fin, no hace falta publicarlo en RR.SS., lanzar indirectas en pies de fotos o colgar imágenes recurrentes.

Tener clara la decisión y tomar cada uno su senda: esto es muy fácil de decir y muy difícil de hacer, porque aunque se tome la decisión de romper con alguien, la mayoría de las veces se echarán de menos cosas, pero uno debe recordar por qué ha puesto fin a la relación y mirar con optimismo hacia el futuro. Porque todo pasa».

¡Mucho ánimo si estás en esta situación!

¡Quítate la venda de los ojos! 10 razones para dejarle

Sin duda, una separación nunca es fácil. Ni para el que es dejado ni para el que deja. Pero una cosa es cierta, mejor un horror de fin que un horror sin fin… Por eso, hoy te desvelamos 10 buenas razones por las que deberías dejar a tu pareja si las cosas no marchan bien entre vosotros. Como es lógico, nosotras no podemos decidir por ti si debes dejar o no a tu pareja, pero si podemos advertirte de las señales en una relación por las que deberías empezar a replantearte las cosas. ¡Toma nota!

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1. Ya no sientes lo mismo

¿Le ves y ya no sientes nada? ¿Te preguntas continuamente si es el hombre de tu vida? Entonces, probablemente, no lo sea. Los sentimientos y las personas cambian con el tiempo… Puede que te cueste aceptarlo, pero es probable que sea el momento de que toméis caminos separados. Si le tienes mucho cariño, puede que vaya a ser la decisión más difícil de tu vida, pero no te tortures y piensa que será lo mejor para los dos. Podéis seguir siendo amigos, ¿no?

2. No quiere vivir contigo

¿Estáis buscando un piso para vivir juntos pero a tu pareja parece no ilusionarle? ¿No propone nada y te da largas? Puede que simplemente no le apetezca por el momento, pero si estáis pensando en un futuro más a largo plazo, deberías hablar con él. ¡A lo mejor tenéis distintos objetivos!

3. No hace planes contigo

¿Sólo queda con sus amigos y nunca tiene ganas de hacer planes contigo? ¿Se pasa el día jugando a la consola o viendo la televisión y no hace de vuestra relación una prioridad? ¿No le apetece pasar tiempo a solas contigo? Esto no es una buena señal… Sobre todo porque pasar tiempo juntos de calidad es muy fácil…

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© iStock

4. Se burla de ti

¿Cuando salís con sus amigos o incluso con tus amigas no para de reirse de ti? ¿Se burla de ti? ¿Hace chistes a tu costa? ¡Sal corriendo cuanto antes! Eso no puede ser sano para vuestra relación. Una cosa es una broma puntual, y otra algo continuado. Aquí debes tener más claro que quien te quiere no te hará sentir mal o te ridiculizará.

5. ¿Infidelidad?

Es muy difícil de arreglar. El problema en estos casos no es tanto la infidelidad como la pérdida de confianza en la otra persona. En el caso de que sea con tu mejor amiga o con alguien muy cercano a ti, la traición se complica aún más. ¡Enséñale la roja directa!

6. Controla tu cuerpo

Intolerable: critica constantemente tu figura y te dice lo que puedes y no puedes hacer. ¡No necesitas a alguien así a tu lado! Es importante que los dos intentéis cuidaros para controlar vuestra salud, pero si te hace sentir mal cada vez que te das un capricho o con cualquier plato que pidas en el restaurante, ese chico no es para ti. Lo mismo ocurre si controla tu vestimenta o tu forma de maquillarte.

7. ¿No te dice que te quiere?

¿Nunca te dice que te quiere? ¿Ni siquiera cuando tú se lo pides? Entonces deberías plantearte si puedes y quieres vivir sin ello. Hay hombres muy poco comunicativos, y no pasa nada si saben suplirlo con hechos y demostraciones, pero si realmente sientes que necesitas oírlo de su boca, habla con él.

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8. Es muy negativo

¿Siempre tiene algo de lo que quejarse, está continuamente de mal humor y critica a todo el mundo sin excepción? ¿No quiere hacer nunca planes ni se esfuerza por sorprenderte y hacerte feliz? No te hagas esto por más tiempo.

9. Es violento

No hay ningún tipo de duda en este punto. Si te amenaza, te insulta, es agresivo o tiene comportamientos violentos, aléjate de él cuanto antes. Eso no es amor y solo te traerá sufrimiento. No tengas la más mínima duda, ¡mejor sola que mal acompañada!

10. Falta pasión

¿En la cama hay huelga de pantalones caídos? ¿Y, en realidad, a ti tampoco es que te importe mucho? Puede que tu pareja no sea la correcta. Es normal que el nivel de relaciones sexuales disminuya con el paso del tiempo, pero hay muchas fantasías por cumplir y muchas posturas en el kamasutra como para que os aburráis el uno del otro. Aquí tienes algunas ideas.

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