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Dejarlo todo y empezar de cero

Tabla de contenidos

Cuando dejarlo todo es la única opción

Hay veces en que dejarlo todo es la única opción. Lejos de ser un acto de cobardía o rendición, quien elige hacer sus maletas y alzar la mirada al horizonte, viste la piel de los auténticos valientes. Porque al final, uno se cansa de sostener un corazón roto, de llorar a escondidas, y antes de que se nos lleve el viento el alma, hay que partir.

Dejarlo todo no implica en absoluto olvidar cada cosa vivida o arrancar de raíz todas nuestras identidades, todos nuestros vínculos. Se trata simplemente, de transformarnos. De integrar el pasado, el presente y el deseo de un futuro, en un mismo ser, en una entidad capaz de crearse a sí misma y no de «recrearse» en el sufrimiento, en el dolor, en aquello que como un castillo de arena al borde del océano, ya no se sostiene.

«Si no escalas la montaña más alta, jamás disfrutarás del paisaje»

-Pablo Neruda-

De algún modo, todos nosotros hemos llegado o llegaremos a experimentar esta misma sensación. La de percibir que parte de lo que nos rodea ha perdido su significado: algo acaba de caducar. Hay quien tiene la necesidad apremiante de experimentar cosas nuevas, en cambio otros, lo que notan es la imperante obligación de alejarse de lo que le envuelve. Por su salud física o emocional.

Sea como sea, el dejarlo todo no es fácil. En nuestro equipaje nos acompaña el miedo y la incertidumbre, y aunque la cabeza nos diga «vete», el corazón se siente incapaz de cerrar esa maleta.

Te proponemos reflexionar sobre ello.

Dejarlo todo también es un acto de supervivencia

Algo de lo que hemos hablado en numerosas ocasiones en nuestro espacio es quea nuestro cerebro no le agradan los cambios. Un cambio supone riesgo y por tanto, un desafío a nuestra supervivencia. Sin embargo, hay un tipo de situación donde este arquitecto interno de emociones, instintos y comportamientos, nos da un toque de atención muy relevante.

Pongamos un ejemplo. Llevamos una época de estrés intenso. Nuestro entorno demandante nos lleva al límite. E incluso nosotros mismos, lejos de gestionar esta presión, nos dejamos llevar en esta marea incesante. Ahora bien, una mañana, a la hora de coger el metro para ir al trabajo, nuestros pies y nuestra mente cogen otro rumbo. Empezamos a andar y andar, hasta que casi sin saber cómo, llegamos a las afueras del centro urbano, ahí donde solo habita la calma, el reposo, el equilibrio.

Necesitábamos «escapar». Nuestro instinto de supervivencia toma de pronto las riendas y nos ofrece aquello que más nos puede ayudar: distancia y silencio. A nuestro cerebro no le agradan los cambios, pero hemos de tener en cuenta que hará lo posible para que sobrevivas, y por tantoesa invitación a «dejarlo todo» se traduce en una necesidad de «autocuidado» que no podemos desoír.

Como dato curioso te hablaremos de John Tierney. Este periodista del «New York Times» escribió un libro titulado «Fuerza de voluntad» que se convirtió en éxito de ventas al describir sus propias experiencias con el estrés, la ansiedad y las presiones externas.

Describió como el «autocontrol» mantenido a lo largo del tiempo puede llegar a destruirnos. Vivir en situaciones opresivas provoca que tarde o temprano suceda lo antes descrito: nuestro cerebro da un golpe sobre la mesa para darnos a entender lo siguiente: o hacemos un cambio o sencillamente lo perdemos todo.

Si tu vida, no es tu vida, busca tu verdadera vida

Si la existencia que llevas ahora no encaja con tus puzzles internos, vete. Si eres un extraño en tu propia vida, sal a buscarte. Si la realidad que te envuelve ahora está habitada por alfileres, vuela. Tu salud física y emocional te lo agradecerán.

Ahora bien, el dejarlo todo es algo que solo nosotros mismos podemos decidir. Habrá quien tenga bastante con hacer pequeños cambios para hallar el bienestar. Sin embargo, en otras ocasiones, los cambios puntuales no bastan. No alivian, no sanan, no reparan. Necesitamos dar un paso más grande para dejar más distancia en esos mapas personales que antes nos definían.

A continuación, te ofrecemos algunas estrategias sobre las que reflexionar.

Claves para buscar tu verdadera vida

A la hora dejarlo todo hay que tener claro por qué lo hacemos y qué objetivo tenemos en mente. Porque cuando una persona tiene un «para qué» podrá atravesar cualquier «cómo». Si propicias un cambio lo haces efectivamente, para ser quien de verdad ansías: alguien feliz, alguien que lleva las riendas, alguien que se da una nueva oportunidad para ser feliz.

  • Cuando atravesamos estos «tsunamis emocionales» es necesario reflexionar y hablar con nosotros mismos. La mejor respuesta sobre lo que debes o no debes hacer está en tu interior.
  • Dejarlo todo no es ni mucho menos «escapar», lo indicábamos al inicio. Por tanto, debes dejar muy claro a tu entorno por qué lo haces. Autoafírmate en tus deseos y tus necesidades. Toma el pleno control de tus actos.
  • Nadie te va a asegurar que ese cambio vaya a salir bien, sin embargo, puede ser lo MEJOR de tu vida. Así pues, debemos gestionar los miedos y las incertidumbres. ¿De qué manera? Transformándolos en ilusiones.

Recuerda por último, que nuestro único propósito en esta vida es «florecer». Ahora bien, es necesario encontrar siempre los mejores lugares, porque no todos los escenarios son saludables para nutrir nuestras raíces.

Si has llegado hasta aquí googleando, quizás hayas buscado frases del tipo, “dejarlo todo e irse”, “cambiar mi vida”, “como ser feliz”, “lo dejo todo y me voy”… y un largo etcétera de preguntas sin respuestas.

Antes de empezar a leer queremos que os hagáis una pregunta. ¿Soy Feliz? Si es un SI Rotundo no sigas leyendo y cierra la página. Si es que “si… pero… , o no… directamente” sigue leyendo…

Tengo 67 años, por fin tengo dinero, por fin tengo tiempo libre, por fin lo tengo todo pagado, por fin mis hijos se han independizado, por fin me he jubilado, por fin puedo viajar, por fin puedo hacer lo que quiera, por fin… soy libre… pero… no tengo ganas…

Esto es lo que creo que nos pasará cuando acabemos de trabajar, allá por el año 2052… y ahora… ¿qué hacemos con 67 años?

Tendríamos que vivir la vida al revés, disfrutar de jóvenes y tener que ganarnos la vida a los 67.

Nosotros, Enma y Jose, trabajamos en grandes empresas, donde encontramos compañeros de todas las edades, muchos de ellos rondando la jubilación. Casi todos los que pasan los 40 años, tienen dos o tres hijos, una vida dura de trabajo duro a sus espaldas para sacar a su familia adelante, y viendo como los sueños personales que tenían de joven, se han ido desvaneciendo con el paso del tiempo… pero… ¿Por qué?, lo podría resumir esta frase que siempre me recuerda un compañero de cierta edad:

Cuando somos jóvenes tenemos muchas ganas de vivir la vida pero no tenemos dinero… y cuando somos viejos, tenemos dinero, pero no tenemos ganas.

Esta frase me la recuerda muy a menudo, y me dice que le hubiera gustando viajar, conocer mundo, disfrutar sin pararse a pensar que le quedaban 20 años de hipoteca, que llegaban las cuotas de la universidad, que tenía que hacer cálculos para cuando llega el seguro de la casa, del coche, y tener dinero ahorrado para algún imprevisto…

Según el último estudio de esperanza de vida en España ya se alcanzan los 83 años de media, que es un gran dato, pero no es “real”, yo me fijaría más en la “calidad de vida” de esos últimos 20 años, donde la línea de salud va en descenso continuo… y aunque hayas tenido mucha familia, muchos amigos, mucha vida social… puedes acabar igualmente SOLO…

La vida tiene que ser mucho más fácil, hay que trabajar, sí, pero no hipotecarnos económicamente, para toda una vida, y que esto nos provoque que tengamos que estar trabajando en sitios, que ni nos hacen feliz, ni nos permiten dejarlos por miedo a que te lo quiten todo.

Por suerte o por desgracia llevamos casi 10 años de nuestros 31 años de vida, trabajando. Hace 3 años que nos conocimos y ya estamos casados y viviendo juntos. Cada uno veníamos de sitios distintos, con un camino marcado, que decidimos romper, y por alguna extraña razón nos conocimos…

Los dos pensamos lo mismo, en no tener nada que pagar y nada que nos ate, y por ahora lo vamos casi consiguiendo. De nuestra casa pagamos muy poco, y alquilándose cubrimos de sobra la hipoteca. Los coches para ir al trabajo se pueden vender, y… ya nos quedaría nada que nos ate a estar ubicados en un solo sitio.

Dicen que la experiencia te la da los años de vida. Pero… ¿qué experiencia te puedes llevar en la vida, si siempre haces lo mismo, te levantas a la misma hora, llegas a casa a la misma hora,… Pasan y pasan los días deseando que lleguen días concretos para evadirnos de la realidad.

Muchos de vosotros llegáis a este post buscando respuestas de como escapar de uno o varios problemas, pensando… lo dejo todo y me voy, como empezar de cero… pero… ¿Te vas? ¿A dónde?.

Si tienes problemas, primero soluciónalos, y luego te vas. Deja todo cerrado, sin causar problemas a otras personas, y entonces vuela.

Si volvieras atrás en el tiempo… ¿Qué cambiaríais?… NADA. Pensarlo bien… si estás aquí, es porque las decisiones tomadas en tu vida te han llevado a saber qué quieres realmente.

Escribir esto texto, sin haberlo dejado todo, sin haber abandonado nuestra zona de confort, es relativamente fácil. Este texto no sería el mismo si mañana empezáramos nuestro cambio y una nueva vida.

Una cosa que nos tiene cansados y nos agota, es la típica pregunta, ¿y los hijos para cuándo?, nos hemos juntado dos personas con muchas diferencias, pero con varias cosas en común, y una de ellas es no complicarse la vida más de lo necesario. Nos llaman “egoístas”, y no entendemos porque, ya que nosotros somos capaces de poder pensar por nosotros mismos y elegir nuestro camino,

Nos gustaría que prestaras atención a este tráiler,

Si ahora mismo sientes una necesidad enorme de salir pitando… sigue relajado\a, sigue pensando, y sigue día a día intentando dejar todo lo que has creado a tu alrededor arreglado, y luego vuelve a leer este texto desde el principio.

Otra película que recomendamos es Alma Salvaje… en tráiler podéis escuchar dos frases que nos gustó mucho y que las modifico un poco para entenderlo aquí.

-¿No sientes soledad viajando?
– Sentía más soledad en mi vida anterior con gente a mí alrededor.

– ¿Has pensado en abandonar tu viaje alguna vez?
– Solo una vez cada dos minutos.
– Yo he dejado un montón de cosas, trabajos, matrimonios…
– ¿Te arrepientes de algo?
– No tenía elección… nunca he tenido otras opciones a mi alcance…

Para acabar esta primera parte… y después de ver de nuevo estos videos… nuestras ganas de dejarlo todo aumentan por segundos…

Os dejamos un pensamiento de Schopenhauer, que según quien lo lea, lo va a interpretar de una manera o de otra.

El afirma que el mundo es un dolor, un sufrimiento sin finalidad ni sentido. También dice que nuestra existencia está entre el dolor y el hastío.

Dice que, cuando queremos conseguir algo, experimentamos dolor porque no lo tenemos, cuando ya lo tenemos y queremos otra cosa volvemos a experimentar el dolor y finalmente cuando ya no deseamos nada llegamos al hastío.

Para todo esto Schopenhauer propone el huir del mundo… yo añadiría en esta época, huir del camino que te han marcado desde que naciste.

¡Hasta la próxima!

4 cosas que aprendí ANTES de decidir empezar de nuevo, que no de 0

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida con lo que me gusta llamar “el piloto automático puesto”, en una rueda de hámster que, en una gran mayoría de personas, consiste en: levantarse, ocuparse de algo que genere dinero, gastar el dinero que hemos generado y hasta la mañana siguiente. No puede decirse que saber a lo que te enfrentas cada día, aunque sea una auténtica rueda de hámster, no tiene su lado positivo: ofrece seguridad y, en estos tiempos en los que la incertidumbre y la duda están tan mal vistas, ese es el valor al que lo apostamos todo. No deja de ser paradójico que empeñemos nuestra vida en pos de la certidumbre cuando la vida nos demuestra cada segundo que es un auténtico milagro en equilibrio al que cualquier cuestión insignificante puede hacer desaparecer. Sin embargo, si tenemos mucha suerte y hemos conseguido desarrollar algunas habilidades para la vida (bien porque nos hemos empeñado en ello, bien porque las circunstancias nos lo han facilitado), llegará un momento en el que empezaremos a pensar que hay vida más allá de la rueda de hámster, que podemos movernos con otras prioridades,que podemos pensar fuera del cuadrado que nos hemos impuesto. Y es ese momento,cuando la balanza se inclina hacia la necesidad de curiosear lo que hay por ahí afuera, cuando te planteas saltar, dejar de dar de comer a la pescadilla su propia cola. Son los primeros pasos, estás titubeante, sientes lo que es el auténtico vértigo y, una vez que has sido suficientemente fuerte como para hablarlo contigo [email protected], te lanzas y lo dices a [email protected], generalmente a los más allegados y, si es posible, y no se te nota mucho, en tono de broma (no vaya a ser que se crean que voy en serio y me tendré que oír también de ellos lo que llevo días diciéndome a mí mismo: estás [email protected],se te va la pinza). Y entonces empieza un precioso proceso de aprendizaje resumido en 3 frases que, probablemente, vas a escuchar:

– ¿Lo vas a dejar todo y empezar de 0?:al principio te centras en rebatir la primera parte de la frase (Tampoco es tanto, Quien sabe cuánto tiempo puede durar un trabajo e incluso puedes llegar a decir eso de Pues igual mañana salgo de casa y me cae una maceta en la cabeza). Para mí la clave vino cuando me concentré en la segunda parte: no empiezo de 0, sencillamente empiezo de nuevo, y el matiz, es importante. ¿Por qué pensar que si cambias de vida, si empiezas un nuevo proyecto, si decides empezar a hacer las cosas de otra manera, estás empezando de 0? No es cierto, la vida es un continuum en el que constantemente estamos sumando aprendizajes (incluso en las circunstancias más adversas, incluso si es de manera absolutamente insconsciente) y estamos mucho más determinados por el bagaje de aprendizajes que acumulamos que por los bienes materiales que poseemos. Así que rotundamente, no, no empiezas de 0, continuas por otro camino, eso es todo y, la mayor parte de la mochila que portas va a ser mucho más que útil. Posteriormente también incluyes, con respecto a la primera parte de la frase, que quizá no sea necesario dejarlo todo, que quizá haya cosas con las que podrás seguir contando, contactos que podrás seguir manteniendo, relaciones que podrás seguir cultivando. Es más que probable que, en términos absolutos, no sea una cuestión de “o una cosa, o la otra”. Pensar en ello en estos términos es realmente facilitador.

Y entonces viene la segunda frase:

– Con lo bien que estás, ¿qué te falta?: y, si sirve de ayuda, aquí es mejor no hacernos demasiada sangre porque, en el paradigma en el que estamos instalados, ¿qué pamplinas son eso de tener tiempo para estar con los tuyos?, ¿sentir pasión?, ¿tener menos y ser más?, ¿coger las riendas de tu vida? (por citar solo algunas de las motivaciones que pueden estar alentando tu cambio). Si entras en este nivel de debate es fácil que tu cambio se postponga porque lo empezarás a ver como un lujo, demasiado para tí, muy lejos de lo que otros dicen que es importante. Entra aquí solo para coger aliento, para cargarte de más y más ganas porque, tal y como dice Nietzsche:

Cuando más se eleva un hombre más pequeño les parece a quienes no saben volar.

Y esto es así, es esa sensación de que tú hablas en maravedíes y el otro en dólares americanos.

Y entonces, el Topten, el Trendingtopic de las frases que oirás cuando comentes con alguien que estás valorando la posibilidad de dejarlo todo y empezar de nuevo:

– Pero ¿y ya tienes otro trabajo?De nuevo la seguridad, la necesidad de certidumbre, el tener sobre el ser y el moverse exclusivamente por resultados en vez de por ese binomio precioso que es proceso-resultado. En mi experiencia, cuando estaba en esta fase del proyecto (solo empezando a verlo como una posibilidad, solo transitando del No puedo al Cómo podría), aún no tenía todo el plan trazado; no podía decir exactamente si iba a ser así o asá; no podría precisar, en aquel momento, si hablaba del corto o medio plazo. Y ahora, a 2 años vista, creo que estuvo muy bien no saberlo, no dejarlo todo cerrado y constreñido por un plan perfecto que, probablemente, no encajara con la realidad que me iba a encontrar. Me gustó ir construyendo el camino para este sueño, partir de una dirección en la que quería ir a la que fui añadiendo y quitando hitos del camino. Y si, lo confieso, llegando a modificar ligeramente el rumbo para poder hacer el proyecto más grande, más completo, más hermoso. Ahora tengo la certeza de que las cosas podían ir mejor incluso de cómo yo las había imaginado en un principio y creo que fue posible gracias a mantener una actitud de proceso, de ir aprendiendo en el hacer, de no poner límites que encorseten demasiado.

Y por último, y esto no lo aprendí a través de las palabras de nadie sino a través de las mías propias: ésta es una parte preciosa de tu cambio, es un momento emocionante, lleno de pasión, de hojas con dibujos,esquemas y listados llenos de possits y rotuladores fosforitos (y si esto no está incluido, por favor, inclúyelo ya). Pero es solo una parte del proceso, es el inicio, es el empezar a pensar en, es valorar posibilidades, es abrir opciones. Abórdalo de la manera más amplia posible y no te dejes regalar solo por quienes te apoyan, no escuches solo a tu vocecita interna diciendo Si, vamos, ahora o nunca. Valora lo que te dicen quienes no te apoyan,quienes creen que tu nueva vida no tiene futuro, escucha al saboteador que habita en tus pensamientos porque, ubicándolos en el marco adecuado, van a ser muy útiles, pueden añadir mucha información para tu transición, pueden generar reflexiones que maticen, cuestionen o replanteen algunos pasos. Tómate el tiempo necesario pero, si estás en este punto, no dejes ni un solo día sin dedicarle, al menos unos minutos, a construir tu cambio.

Como siempre, gracias de corazón por leerme. En el próximo más, y probablemente mejor.

Verónica Bermúdez

5 soluciones REALES para dejarlo todo e irte a viajar por el mundo

Hoy me levanté con un pensamiento en mi cabeza. Poder dar solución a todas las excusas que escucho de la gente, para no cambiar de vida e ir directo a cumplir su sueño.

Romper con la idea de que salir a viajar por el mundo es cuestión de dinero, de edad, de encontrar el momento perfecto. Siempre habrá una excusa que te diga que no puedes o no debes hacerlo. Lo único que realmente necesitas es GANAS Y DECISIÓN.

Decidí ponerle este título al artículo porque esto es un blog de viajes, que intenta humildemente dar inspiración a todo aquel que desea y sueña con viajar. Pero puede enfocarse a cualquier persona que no es 100% feliz con el estilo de vida que tiene y vive poniendo excusas para no cambiarlo.

Si tienes un trabajo que no te hace feliz, si tienes una vida que no te hace feliz, si quieres dejarlo todo cambiar de vida e ir a conocer mundo, está entrada es para TI.

Para mí el paso más difícil fue decidir el cuándo, no vale eso de cuando me jubile me compraré una caravana y me iré a viajar por el mundo.

Si quieres hacerlo, el momento es ahora, tienes que decidir un día, marcarlo en tu calendario y decidirte. Puede ser mañana, el mes que viene, el 10 de octubre, el 15 de noviembre o el 20 de diciembre, elige el día, el que quieras, pero ELIGELO.

Has de tener claro que realizar TU SUEÑO ES POSIBLE por muy lejano o difícil que lo veas hoy, solo hace falta dar el primer paso. Hay una frase que me encanta que dice:

Desde que empecé a viajar como forma de vida, he perdido la cuenta de la cantidad de personas que me dicen, me encantaría vivir así, ojala yo también pudiera. Entonces yo les pregunto Y si quieres hacerlo ¿Por qué no lo haces? Justo después de esa pregunta, siempre viene seguida UNA EXCUSA.

No puedo por tal, o me es imposible por cual:

  • No tengo el suficiente dinero.
  • Soy demasiado joven o por el contrario soy demasiado viejo.
  • Tengo miedo a… bla bla bla, (en el caso del miedo he escuchado miles de excusas)
  • No se hablar inglés ¿Cómo voy a viajar por el mundo?

Es cierto que hay situaciones o responsabilidades que pueden complicar el proceso de dejarlo todo e irnos a cumplir nuestro sueño de viajar por el mundo, pero en general, si no tienes una persona a tu cargo que no puedas/quieras dejar sola, no EXISTE ninguna excusa REAL que no deje de ser una excusa.

Has de encontrar el valor para romper con la conformidad, porque a no ser que sea cierto eso de la reencarnación, solo tienes una vida, y no creo que quieras pasártela entera haciendo algo que no te gusta y que no te hace realmente feliz.

Solo tienes una vida

Aquí va la lista de las 5 excusas que más escucho para no dejarlo todo e irnos a viajar por el mundo y un buen puñado de soluciones para cada una de ellas.

  1. El dinero
  2. Soy demasiado viejo/joven
  3. ¿Y si me pasa algo?
  4. No tengo con quien ir
  5. El trabajo ¿Y que hago a la vuelta?

5 soluciones a tus excusas para dejarlo todo e irte a viajar por el mundo

  • Excusa 1 No tengo DINERO

La excusa perfecta EL DINERO. En general, la gente tiende a pensar que viajar es muy caro, que se necesita una gran fortuna para vivir viajando por ahí, pero no hay nada más lejos de la realidad. Si para ti viajar significa irte 15 días al año a un «Resort de lujo» a las Maldivas, entonces estas en lo cierto, viajar es caro. Pero incluso en ese caso hay soluciones para viajar barato.

  • Solución para dejarlo todo y viajar.

Esta es la excusa número uno que suelo escuchar, y a su vez es la que más soluciones tiene, la uno es mi preferida :

  1. Hace tiempo recopilé los 56 mejores trabajos para viajar. Si quieres generar dinero mientras viajas, elige uno de ellos.
  2. A excepción del billete de avión, a día de hoy existen diferentes plataformas con la que es posible viajar gratis.
  3. Por último, y creo que es la solución más importante aprende como viajar barato sin perder calidad en tu viaje 🙂

Puedo afirmarte que es más barato salir a viajar por el mundo que quedarte en casa. ¿No lo crees? Mira nuestro presupuesto de viaje por el Sudeste Asiático durante 7 meses.

Solución extra: Como ahorrar dinero para viajar.

Quizás para ti lo más complicado es conseguir ahorrar antes de emprender tu gran viaje. Te cuento como lo hago yo:

  • Durante unos meses no te compres cosas, no necesitas comprar ropa todos los meses, ni necesitas tener un móvil de último modelo para ser feliz, recuerda que tienes un sueño y que ese esfuerzo valdrá totalmente la pena.
  • Si tienes un sueldo, hazte a la idea que cobras 100€ menos, aunque creas que no llegarías a final de mes, si vas a hacerlo.
  • Establece una meta alcanzable de ahorro y crea tu rutina mensual. Si consigues ahorrar 100€ al mes, en un año tendrás el dinero suficiente para comprar un vuelo de ida y vuelta a Tailandia y viajar el mes entero por el país.
  • Cuando tengas ese pequeño colchón utiliza las ideas que te conté ahí arriba.
  • Y no olvides descargar nuestra guía con los mejores trabajos para viajar:

  • Excusa 2: La edad. Soy demasiado joven o soy demasiado viejo.

Es cierto, que a veces me planteo porque no decidí tener esta forma de vida antes, porque no empecé a vivir viajando cuando tenía 18 y tenía toda mi veintena por delante para hacer locuras y viajar por el mundo.

Actualmente, estoy segura que si no lo hice antes , era por miedo, y el miedo lo único que consigue es frenarte

A todos nos gustaría ser jóvenes para siempre, yo decidí empezar a los 26, estoy a solo un mes de cumplir los 33 y puedo asegurarte que es la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Recuerda nunca serás demasiado viejo para cumplir tu sueño. Nunca es demasiado tarde, lo que esta claro es que con posponerlo solo conseguirás que sea más tarde de lo «tarde» que ya crees que es HOY.

Por el camino estoy comprobando que la edad no es un problema:

  • Hace unos meses viaje durante unos días con Agnes un chico Belga de 21 años por el sur de Tailandia,acababa de terminar su carrera y decidió tomarse un año sabático.
  • También viajé unos días con Joao, una chica de Singapur de 47 años, que había puesto su casa en alquiler y llevaba 7 años viajando por Asia.
  • Con esto quiero decirte que Agnes se decidió a las 20 y que Joao a los 40 y los dos estaban haciendo lo que querían y cumpliendo su sueño de vivir viajando por el mundo.

Viajando con Agnes por Tailandia

Solución extra:Nunca es demasiado tarde

La historia de este señor la encontré hace cuestión de un año. Es la historia de Derek un señor que tras perder a su esposa y diagnosticarle cancer en 2012 decidió salir con su bici a recorrer el mundo: Si quieres saber más aquí te dejo su Facebook Derek´s Bike

  • Excusa 3 ¿Y si me pasa algo?

Para solucionar el miedo a que nos pase algo durante el viaje, voy a partir de la base de que es igual de probable que te pongas enfermo a 5 km de tu casa que a 5000 km.

Para ir tranquilos nosotros siempre viajamos con Iati seguros , explicamos porque lo elegimos y porque es el mejor seguro de viajes en español en el post: Iati opiniones

Pero de verdad esto es lo último en que deberías preocuparte , en una ocasión Fran tuvo que estar unos días en el hospital en Tailandia por un problema en el estómago y el hospital más bien parecía un hotel. Nos trataron mejor que lo hacen en el clínico que tenemos al lado de casa 🙂

  • Excusa 4. No tengo con quien ir.

Aunque esta es excusa que cada vez escucho menos, todavía existe gente que se frena a la hora de viajar por no encontrar en el momento un compañero de viajes.

  • Soluciones:

  • Por el camino encuentro a gente casi a diario, que me cuentan que nunca están solos. Viajar «solo» es la forma más sencilla de hacer amigos. No te haces a la idea de la cantidad de gente que está en la misma situación que tu, esas mismas personas acabarán siendo tus compañeros de viaje y a la larga tus amigos para siempre.
  • Además tengo otra solución para ti, el artículo: ¿Como encontrar compañeros de viaje? 12 Ideas geniales.
  • También hace poco descubrí la plataforma Travel Pal para conocer gente local de los sitios a los que quieres viajar, me pareció super útil, para solucionar este problema.

  • Excusa 5 El trabajo (échale imaginación)

Con esta excusa tengo dos versiones diferentes.

  1. Tengo un trabajo fijo, con los tiempos que corren ¿Cómo voy a dejarlo?
  2. Cuando vuelva ¿de qué voy a trabajar?

Supongo que si estás leyendo esto, y sobretodo si has llegado hasta aquí, es porque no eres 100% feliz con tu trabajo o con tu forma de vida.

Por lo tanto, si estas en la situación número uno y además eres infeliz con tu trabajo ¿Por qué sigues en ese trabajo?

Si no es el trabajo con el que soñabas cuando eras un niño e imaginabas como sería tu vida de adulto, entonces, la pregunta te la hago yo ¿Por qué no te tomas un tiempo haciendo realmente lo que sueñas?

¿Por qué no haces algo para ser feliz?

Como experiencia propia, puedo decirte que llevo varios años viajando como forma de vida, y NUNCA me ha faltado el trabajo.

Esta claro que el trabajo no va a llamar a tu puerta, pero viajando estarás siempre en constante aprendizaje, mejorarás en idiomas, te volverás más extrovertido, y sobretodo conocerás GENTE.

¿Te suena eso de que últimamente todo va por enchufe? ¿Sabes como usar eso a tu favor?

Antes de que me mal interpretes déjame que te explique:

¿Alguna vez escuchaste eso de … Estar en el lugar adecuado, en el momento justo y conocer a la persona correcta?

Pues te estoy hablando de eso, en tu viaje conocerás nuevas personas, que ¿quien sabe? quizás busquen un profesional como tu, abrirás tu mente, obtendrás nuevas perspectivas nuevas ideas.

Quizás a tu vuelta ya no quieras trabajar para nadie y tu viaje te haya inspirado lo suficiente para crear tu propio negocio, quizás hasta lo montas por el camino.

  • Solución extra

Si todavía no te convencen mis palabras, con respecto a dejar tu trabajo:

  • Planteale a tu jefe pedir una excedencia (así siempre podrás volver)
  • Estudia la opción de realizar tu trabajo a distancia, no te imaginas la cantidad de gente que se han convertido en los últimos tiempos en Nómadas Digitales, solo necesitan un ordenador y conexión a Internet para poder trabajar desde cualquier parte del mundo.
  • Busca trabajos que vayan por temporadas, por ejemplo trabaja en la temporada de verano y viaja en invierno.

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Photo / Instagram: @AndresGutierez

Hace dos años, renuncié a mi trabajo, vendí lo poco que tenía y dejé a mi familia y a mis amigos atrás. No estaba huyendo de la violencia, de la pobreza o de la corrupción. Decidí irme porque estaba enfermo de la rutina: de ver cómo se pasaba mi juventud en un trancón, de cómo llegaba cada mañana a una oficina para salir solamente cuando se hacía de noche, y de repetir esto durante todos los días de mi vida.

Siempre dije que el mundo era muy grande como para vivir en un mismo lugar, pero demoré algunos años para armarme de valor y escoger un lugar para comenzar. Claro, no es fácil. ¿Con qué excusa les decimos a nuestros seres queridos que no queremos estar cerca de ellos y que necesitamos del tiempo y la distancia para crecer, para soñar más alto y aprender de otros caminos lejos de todo lo que nos rodea y todo lo que a la vez nos amarra? La verdad es que no hay palabras. Lo único que podemos hacer es fingir que no pasa nada o tomar una decisión.

Con siete millones de personas pasando hojas de vida era imposible no juzgarme a mí mismo por querer renunciar a un empleo. Así me la pasé un par de años: aguantándome las ganas y soñando con que un día no sería tan grave arriesgarme a dejarlo todo por ir a vivir una experiencia diferente, hablar otro idioma y convivir con otra cultura. El día que finalmente renuncié a mí trabajo lo hice porque llegué a la conclusión de que mi juventud y lo que tenía para ofrecer como profesional era mucho más valioso que mi remuneración mensual.

Entonces, decidí hacer algo que solo mis sueños podrían pagar, lo que siempre había querido hacer y de lo que siempre me había cohibido por prejuicios y realidades ajenas. Me fui a viajar, a aventurar, a vivir y a aprender en otros lugares. No me fui porque odiara a mi país o porque creyera que no existe futuro en Colombia. Me fui porque tenía ganas de ver el mundo con otros ojos y de experimentar lo que por estar aferrados a una cárcel de apegos y cosas acabamos descartando.

Vivir en el exterior no es fácil y mucho menos lo es dejarlo todo por un impulso de apostarle a lo que siempre hemos querido hacer. Sin embargo, arriesgarse a hacerlo es poner a prueba cuánto estamos dispuestos a dar y recibir por lo que soñamos.

Después de dos años trabajando en Río de Janeiro, Brasil, habiéndome acoplado a un sistema y a una sociedad diferente, me doy por satisfecho y estoy preparado para comenzar de nuevo. Ahora, decidí aventurarme en otro continente. Cada vez tengo menos pertenencias materiales, pero me siento mucho más afortunado como persona al llevar más sellos en el pasaporte. Nada ni nadie va a poder comprar lo que está costeando mi juventud y mis deseos.

Por Andrés Gutiérrez
Estambul, Turquía. Marzo 2016
Instagram: @AndresGutierez
Twitter: @AndresGutierez
Facebook: Fb.com/AndresGutierezR

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Dejando la zona de confort 

  • Vender todo de lo que haces uso en ese momento y salir de esa zona tan poco querida por muchas de nosotras, pasando a otra etapa totalmente distinta, es más fácil de lo que algunas podáis pensar.

    Siempre que cuento sobre mis viajes me dicen, que es buenísimo lo que hago, que ojalá pudieran hacerlo, que tienen obligaciones, que no se atreven, etc…

    Desde aquí digo y no dejo de decir, que esta manera de vivir es simplemente una más y con la que algunas nos sentimos cómodas, lo importante es sentirnos bien con nosotras mismas y hacer lo que en cada momento sintamos que nos hace crecer y con ello fluir.

    Trabajando en línea o en el lugar al que llegamos

    Mientras dura nuestro viaje, podremos dedicarnos simplemente a viajar y disfrutar de ello o bien al trabajo virtual o trabajo en algún lugar físico.

    Viajar no es para todos por supuesto que no, pero para las que nos gusta puede ser algo más que se haga puntualmente o bien puede ser algo que en un momento de tu vida desees hacer por un período de tiempo.

    «Es importante que seas feliz con lo que haces y sigas tus sueños, de lo contrario cuando ya no tengas tanto tiempo puedes llegar a arrepentirte»

    Cuento todo esto porque desde que salí a viajar a finales de enero de este mismo año, es justamente lo que he estado haciendo y planteándome esto de trabajar des-localizada más en serio.

    Por ese motivo me compre un billete de solo ida a México con la intención de visitar varios países del centro del continente y así ha sido, hemos pasado de momento por Belice, Guatemala y Honduras, regresando y terminando en México.

    Finalmente regresé un par de meses a Perú, el país donde actualmente resido hasta que llegue el momento de volver a la ruta de nuevo.

    Regresando y Observando

    Constantemente, en mis viajes y en mi vida cotidiana, cuando regreso a mi país de residencia, puedo observar el hastío al que algunas personas llegan. Unas cuantas personas ¡y no pocas!

    Entran en la vorágine “social”, se casan, tienen hijos y trabajan toda la vida para después jubilarse y llegar cansados a una edad en la que quieren hacer todo lo que no hicieron pero sienten que están cansados, sienten que envejecieron y que ya no es lo mismo.

    Esto es lo que la mayoría de personas me dicen:

    • “Cuando fuimos jóvenes teníamos muchísimas ganas de comernos la vida, sin embargo teníamos fuertes y grandes obligaciones que sentíamos que teníamos que cumplir».
    • Ahora que somos viejos que tenemos dinero y libertad, sentimos que podemos hacerlo pero ya paso esa época donde teníamos tantas ganas, ahora solamente queremos descansar”.

    Siempre lo digo, deberíamos comenzar la vida al revés,como en la película de “Benjamin Boton”, quizás no tan rocambolesco pero algo parecido, solo que nuestra genética no nos lo permite.

    Entonces, ¿a qué esperamos? ¿A que nos coma la sociedad y se nos vaya la vida?

    Cuando salí de mi zona de confort hace 4 años con mi “casa” a cuestas y con un billete de “solo ida” tenía mil miedos e incluso antes de salir miraba atrás y eso me hacía que pasará por mi cabeza la idea de abandonar todos los planes de viaje.

    Sentía que quería abortar esa rocambolesca y “extraña” sensación de vivir viajando, sin embargo también sabía que si no lo hacía iba a arrepentirme para siempre.

    Vivir es experimentar y no quedarse pensando en el sentido de la vida. Aleph – Paulo Coelho Clic para tuitear

    El otro día sobre leí sobre unos estudios recientes de la esperanza de vida en España, estos indican que la media está en los 85 años, sin embargo si observamos la calidad de vida de los últimos 30 años de esas personas, vemos que la salud se deterioró bastante ya que por edad la línea baja constantemente.

    Esperanza de vida en España

    Me doy cuenta de que por mucho que esas personas tuvieran un fantástico paso por este mundo, lleno de vida social, familia y amigos al final todos desean haber vivido experiencias especiales y extraordinarias que por ejemplo te pueda ofrecer un viaje de largo período de tiempo.

    ¿Por qué nos hacemos la vida tan difícil?

    Tengo amigos que van a estar hipotecados ¡hasta los 80 años! Con unas hipotecas tan altas que casi no pueden ni respirar, les llega para sobrevivir y poco más, con trabajos que odian y que sienten que no pueden dejar porque entonces se les termina todo.

    ¿Qué les aporta este tipo de vida? Dicen que el cumplir años te da más sabiduría y experiencia, pero digo yo, si te pasas la vida, en una rutina de madrugar, ir al trabajo, regresar, descansar y vuelta a lo mismo, entonces te pasas la vida deseando que llegue el fin de semana, vacaciones, navidades y demás fiestas y todo para desligarse de la realidad.

    ¿Y después qué? ¿Qué experiencias se están llevando? ¿Qué experiencias realmente les hicieron crecer y evolucionar como alma y ser humano en esta vida? ¿Realmente nos paramos a pensar en ello?

    Nada que te ate y te haga sentir prisionero

    Llevo años que vivo de alquiler, no tengo hipotecas, deudas o nada que me ate. Decidí no tener hijos porque ase hago lo quiero y considero y sobre todo me siento libre, siento que aunque pase periodados de tiempo largos viviendo en algún lugar que elija, después puedo vender mis cosas materiales o alquilar mi casa/piso, en otros casos y salir a ver mundo.

    ¿Y si lo hago yo, por qué no podrías hacerlo tú que estás ahí detrás de la pantalla viendo la vida pasar y ahora sabes que podría ser el gran momento de tu vida?

    Hay muchos miedos infundados, mucho ruido en nuestras cabezas, se sigue a la sociedad como si de un ejército se tratase, para darnos cuenta que así no llegamos a nada, nos cansamos, aburrimos y acabamos hastiados.

    Si lo que deseas es viajar por largo tiempo y ahora mismo tienes la oportunidad pero no te atreves, te aconsejo que lo hagas, con el tiempo te darás cuenta de que fue una buenísima decisión.

    Particularmente, tenía unos ahorros y ganas de dedicarme a trabajar para mí, y puedo decirte que hoy en día estoy en ese proceso y ¡me encanta!

    Hay miles de trabajos que se pueden hacer por internet y hay otros tanto que pueden hacerse en el lugar al que decidas llegar. Todo es proponérselo y dejar los miedos atrás, salir y caminar, en el camino encuentras muchísimas puertas abiertas y personas que te van a ayudar.

    El trabajo des-localizado te dará la libertad que no tienes trabajando para otra persona.

    Desde que NO trabajo para otro con el resultado de tener mis tiempos ilimitados, y no tener que pensar en vacaciones y días libres, me doy cuenta de que el nomadismo digital es lo mío.

    Trabajar des-localizada y a mi ritmo me da la libertad que siempre he querido tener en mi trabajo.

    Yo utilizo mi libertad para viajar, pero tú la puedes utilizar para lo que quieras hacer, viajar es mi vida, mi sueño y me encanta combinarlo con el trabajo des-localizado que yo elijo hacer en cada momento y aunque estoy en mis comienzos, sino lo pruebo ¿Quién me asegura que no funcione?

    Puede que ahora tengas muchas ganas de dejarlo todo e irte, si lo que deseas es viajar, pero se prudente, arregla todo lo tuyo, organízate, ten en cuenta que es lo que quieres hacer a partir de ahora, a que te quieres dedicar, como quieres vivir y sigue tu sueños, ¡no lo dudes!

    ¿Y tú, cuéntame, sigues esperando a que te pase la vida o estás a punto de dejarlo todo y cambiar tus rutinas por nuevas andanzas?

    Si aceptamos que la vida humana se rige por la razón, la posibilidad de vivir queda destruida. «Rutas Salvajes»

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    «7 ERRORES QUE COMETEMOS LAS MUJERES AL SALIR DE VIAJE Y 7 CLAVES PARA QUE NO TE PASE»

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    • Dejarlo Todo e Irse es muchas cosas. Es la necesidad que tenemos algunas personas de cambiar de estilo de vida, de no conformarnos con una vida estable y rutinaria, de querer viajar y descubrir. Dejarlo Todo e irse es mi blog, y, en cierta manera, soy yo.

      2. ¿Cómo es tu vida de viajera?

      Mi vida de viajera es de bajo presupuesto, de continuo contacto con los locales y de aprender a viajar lento. De muchas sonrisas y de continua curiosidad.
      Pero sobre todo, mi vida de viajera es de aprendizaje, pues a penas estoy empezando en esto de moverme sola por el mundo. Espero que en un momento dado, sea una vida de viajera totalmente autónoma, en la que no tenga miedos que coarten todas las ambiciones viajeras que tengo.

      Foto: Dejarlo todo e irse

      3. ¿Cómo es viajar sola por el sudeste asiático durante 7 meses?

      Viajar sola durante un tiempo largo tiene sus bajadas y sus subidas. A veces puede que estés tan feliz que te duela la cara de tanto sonreír, otras puede hacerse solitario o pesado y, en otras ocasiones, es probable que eches de menos lo que dejaste atrás.

      Durante los siete meses que pasé en el Sudeste Asiático visité siete países diferentes y cada país es diferente al anterior. Cambian las tradiciones, la moneda, la cultura y, en muchos casos, también la religión, por lo que a veces se hace complicado acostumbrarse.
      Pero podría decir que, en general, viajar en solitario por el Sudeste Asiático es sencillo. La gente es simpática, quiere ayudar y casi siempre eres recibida con una sonrisa.

      4. ¿Qué diferencia crees que hay entre un hombre y una mujer que viaja sola , si es que la hay?

      Cada vez estoy más segura de que la mayor diferencia entre un hombre y una mujer que viaja sola está en la mente. Es como si a las mujeres nos hubiesen dicho desde pequeñas que no podemos estar solas (y mucho menos viajar solas) porque es peligroso. Tenemos más miedos y nos cuesta más tomar decisiones relacionadas con la seguridad. Sin embargo, creo que a la hora de viajar, y por esta misma razón, recibimos más apoyo de la gente local.

      5. ¿Cómo es hacer el Camino de Santiago sola?

      Hacer el Camino de Santiago sola es muy sencillo. A mí no me planteó ningún miedo en ningún momento. Hay muchos peregrinos, que viajan tanto en solitario como en grupos, mucho compañerismo y los locales te ayudan ante cualquier problema. Aunque sí es verdad que encontré muchas personas locales que me aconsejaban ir acompañada debido al último hecho ocurrido en León. Sin embargo, personalmente, en el Camino sólo encontré gente que me ayudase.

      Foto: Dejarlo todo e irse

      6. ¿Qué le dirías a una mujer que no se atreve a viajar sola?

      Le diría que lo haga, que se quite la espinita. Que pruebe. Que no tenga miedo. Que el mundo no es tan peligroso, que disfrutará de ser dueña de su tiempo y de su libertad, y que no se aburrirá. Que no hace falta irse al otro lado del mundo si es eso lo que le da vértigo, que viaje cerca. Que investigue sus sensaciones cuando se mueve sola. Y que lo disfrute. Porque estoy segura de que lo hará.

      EL SECRETO DE CÓMO DEJARLO TODO Y VIAJAR POR EL MUNDO

      “Viajar es darte la oportunidad a ti mismo de ser como en realidad eres”

      Jorge de Te dibujo

      Si lo hubiera sabido antes no hubiera tardado tanto en decidirme, si hubiera sabido que lo más complicado de todo era simplemente comprar un puto billete de avión, ya lo hubiera comprado un año antes de el día en que lo compré. Tardé dos años en irme de viaje, yo ya sabía que me iba a ir pero antes tuve que derrumbar todos los muros que el sistema y la sociedad en que nací me impuso. Así es como lo hice para dejarlo todo y viajar por el mundo.

      Derrumbar los miedos

      ¿Cuántos miedos me habían impuesto? ¿Cuántas veces me habían contado que vivía en el mejor sitio posible, en el lugar más seguro del mundo, en la sociedad más avanzada del mundo y un sinfín de seguridades y virtudes que no iba a encontrar en ningún otro sitio?

      A veces hubiera deseado nacer en otro sitio, en el que hubiera algún problema, en el que no todo fuera perfecto, en el que da igual lo que fuera pero que hubiera algo que hiciera saltar la chispa del “¡CAMBIA TU VIDA!” algo que me diera un empujón para hacer algo diferente.

      Pero llegó el momento de dejarlo todo y viajar por el mundo

      -“ ¡A tomar por culo!, el empujón ya me lo doy yo ¿Pero qué hago? ”- O más bien la pregunta sería – “¿Qué quieres hacer?” – eso lo sé –“Quiero cambiar mi vida, quiero irme a un sitio dónde pueda vivir haciendo cada día algo diferente, quiero ver, escuchar, aprender otras formas de vivir, en definitiva quiero empaparme de vida y ver si en ella encuentro lo que sea que haya venido hacer en ella. ¿Te vienes?”.

      Rompe con todo

      “Rompe con todo, cómprate tu billete, comenta que día te vas en tu trabajo y vamos a viajar…”me lo dije a mi y hoy llevo más de un año viajando y sin fecha de vuelta, te lo digo a ti para que empieces hoy, guárdate este blog. ¡Vamos a cambiar el mundo, ¿cómo? Cambiándonos a nosotros mismos! –

      Inspiración del podcast sobre romper con todo e irse.

      Muchas gracias por leerme

      Hola viajero/a, ¿Has tomado ya la decisión?¿Qué te falta para decidirte? Cuéntamelo aquí abajo. Si te ha parecido interesante comparte este contenido con tus amigos con ganas de viajar. Como bien sabes mi contenido no contiene publicidad encubierta y eso solo es posible gracias a los apoyos de que los lectores y oyentes de Viajando Sin Planes hacen mensualmente, si te ha sido útil no dudes en apoyarme con solo 1,49€/mes y el acceso a muchos más podcast exclusivos como Viajar sin planes o Viajar sin dinero. Entra al podcast de Ivoox y aparte de apoyarme accederás a mucho contenido exclusivo más.

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        En un par de semanas comenzaremos nuestro segundo viaje alrededor del mundo y el comentario más frecuente que escuchamos es «¡Qué envidia! quisiera hacer lo mismo» y lo que para nosotros es normal (dejarlo todo e irnos a recorrer el mundo) para la mayoría de las personas apenas es un sueño lejano que pueden hacer otros pero no ellos mismos.

        Pero ¿por qué? bueno, en muchas conversaciones que hemos tenido sobre el tema, con personas de todas las edades, profesiones, niveles socio económicos, religiones y culturas, los motivos son más o menos los mismos:

        No tengo dinero suficiente

        Parece ser la barrera más común y obviamente el dinero es indispensable para irse de viaje y para sostener la vida que dejamos. En nuestro recorrido, que durará más de 300 días, tenemos que seguir aportando al sistema de seguridad social, pagar impuestos, ayudar a nuestras familias, mantener a nuestro perro, pagar el seguro médico y en general hacernos cargo de todas esas responsabilidades que trae la vida adulta. Sin embargo hay muchas formas para tener el dinero para viajar, la nuestra es ahorrar, pero también hay quienes durante el viaje encuentran formas para sostenerse como trabajar en los lugares que visitan o por internet, enseñar idiomas o algún oficio e inclusive vender algo que ellos mismos hacen.

        En cualquiera de los casos es importante hacer un presupuesto previo y llevar un control adecuado de los gastos para evitar quedarnos sin dinero a la mitad del recorrido. En nuestros viajes le damos prioridad a invertir en las experiencias, lo que vivimos en cada lugar al final es lo que nos llenará de aprendizajes y recuerdos, y buscamos alojamientos, comidas y transportes económicos.

        No puedo dejar mi trabajo

        Cuando hicimos nuestro primer viaje alrededor del mundo en 2011, fue la decisión más difícil e intentamos que en nuestros trabajos nos dieran una licencia, sin embargo un día un amigo (que estaba a punto de emprender un viaje de 7 meses) nos dijo «¡Hay que tenerse confianza!» y esa frase fue suficiente para que al día siguiente renunciáramos. También es lo que nos dijimos al tomar la decisión por segunda vez. Hemos sido buenos en nuestro trabajo, tenemos una red de contactos importante y aún si no conseguimos empleo rápidamente, podemos hacer trabajos por nuestra cuenta como dar clases o escribir, así es que aunque da mucho miedo regresar y no tener una fuente permanente de ingresos ¡hay que tenerse confianza! y retomar los contactos un mes antes de volver para que desde los primeros días ya haya algunas puertas abiertas.

        No podría viajar tanto tiempo

        Esta barrera está muy relacionada con el apego. Nos apegamos a la vida que llevamos. A despertarnos en nuestra cama deliciosa, a desayunar arepa con chocolate, al trancón para ir al trabajo, a los compañeros de oficina, al corrientazo de la esquina, a la Club Colombia, a los amigos y por supuesto a la familia. Y es muy difícil dejar nuestra zona de confort. Muy difícil. Sin embargo cuando damos ese paso, la vida se llena de posibilidades, de lugares hermosos que ni siquiera sabíamos que existían, de personas maravillosas que nos transmiten enseñanzas inimaginales, de comida que podría hacernos llorar de lo deliciosa que está. Es muy difícil dejar las cosas que nos hacen felices cada día, pero justamente eso es la vida, un descubrimiento diario por el que vale la pena arriesgarse.

        Emprender un viaje de larga duración significa cambiar completamente el estilo de vida. No se trata ya de estar de vacaciones, ¡la vida es el viaje! y para que podamos disfrutarlo al máximo hay que viajar lento, asentarse un poco en los lugares que más nos gusten, emprender nuevas costumbres. En nuestro viaje anterior, después del tercer mes nos sentimos un poco agotados, así es que retomamos algunas costumbres de nuestra cotidianidad como hacer deporte todos los días o sentarnos a leer en un café sin mayor preocupación que terminar el libro.

        No me gusta dormir en cualquier lugar, no me gusta toda la comida

        Cuando compartimos algunas anécdotas de los lugares donde hemos dormido o la comida que hemos probado, algunas personas inmediatamente rechazan la idea de no ir a un hotel 5 estrellas o de no comer en restaurantes con categoría Michelin. Para quienes estas comodidades son prioridad, igual pueden hacer un viaje de larga duración (tendrán que tener más dinero, pero pueden hacerlo), para los demás, seguramente siempre encontrarán una buena opción con su presupuesto y, si un día no es así, ¡es parte del paseo! no hay que amargarse y al día siguiente vendrá algo mejor.

        Tengo hijos

        No es nuestro caso, pero hemos conocido muchos viajeros que recorren el mundo con sus hijos. Se requiere más preparación seguramente, sin embargo por ejemplo conocimos a una pareja que viajaba con su bebé de 6 meses por Tailandia (y nadie era tan feliz como él en medio del calor y la humedad), a otra familia que hizo una caminata de 3 días en Nueva Zelanda con su hija de apenas dos años y a muchos otros que con hijos en edad escolar emprenden nuevas rutinas en las que les permiten aprender del mundo y de la vida a través de la experiencia. Estos niños seguramente crecerán con una visión del mundo más completa que los hará mejores seres humanos.

        Así es que dejemos atrás las excusas, concentrémonos en lograr ese sueño que nos hemos propuesto y hagamos que nuestra vida, aquí y ahora, sea tan completa y maravillosa como siempre la hemos soñado.

        Países a visitar por América Latina:

        -¿Qué países habéis visitado durante vuestro viaje y cuales vais a visitar?

        Aterrizamos en Cuba y pasamos allí 21 días cruzando la isla des de la Habana hasta Santiago de Cuba, regresamos a la Habana y agarramos un vuelo hacia México, y desde allí todo el viaje ha sido por tierra viendo el sur del país desde la Península de Yucatán hasta Chiapas durante un mes y medio.

        Luego en Guatemala estuvimos dos meses haciendo un proyecto propio en una comunidad del norte y guardando otros diez días para conocer otros lugares del país. El Salvador fue el siguiente destino dónde pasamos una semana en una comunidad en casa de unos conocidos. Luego pasamos Honduras de largo, debido a su compleja situación política y social, y ahora llevamos casi un mes recorriendo Nicaragua y con previsión de llegar a Costa Rica en unos días, donde nos espera la familia para pasar juntos las navidades.

        A partir de ahí, los tiempos y los destinos son todavía inciertos, el tiempo de viaje depende de muchos factores, principalmente el económico, y el rumbo en cierto modo también, pero nuestra idea es llegar hasta Bolivia por la parte del Pacífico, pasando por Panamá, Colombia, y Ecuador, aunque en función de cómo nos sintamos y el capital del que dispongamos no descartamos cruzar a Asia y recorrer parte del sur, tal vez puede ser interesante darle un contraste al viaje… ¡Es difícil saber por dónde nos llevará el camino!

        -¿Cuál es el país que os ha impresionado más?

        Es la pregunta que más nos hacen y también la más compleja de responder. Cada lugar tiene su propia magia, hay destinos en los que ya esperábamos encontrar algo especial y otros que nos han sorprendido realmente, pero ciertamente de todos ellos nos hemos llevado buenas vibraciones y de cada uno podríamos destacar lo que para nosotros resalta positivamente:

        No podía haber mejor inicio para el viaje que Cuba: un país muy distintivo y peculiar digno de ser visitado si se busca una experiencia distinta en una isla muy familiar. Por ello nos quedamos con el calor de su gente, bailando por todos los rincones y con muy buena fe detrás de todas sus intenciones. Gente humilde y abierta, sonriente y con muy buen “feeling”

        México nos dejó bien sorprendidos por la variedad de riqueza natural que abastece. Rompiendo los estereotipos de “país peligroso”, por lo menos el sur, nos permitió disfrutar con toda tranquilidad de playas paradisíacas, zonas selváticas repletas de ruinas mayas que esconden una interesantísima historia, y sobre todo los cenotes, piscinas naturales de agua dulce bien distintas pero conectadas subterráneamente entre sí y con una vegetación increíble dentro y fuera del agua cristalina que los rellena.

        En cuanto a Guatemala cabe decir que va más allá de un destino más para nosotros, pues allí pudimos convivir con la gente de la comunidad Primavera del Ixcán, un pueblo rural superviviente y con una capacidad de superación y lucha tan grande como la de recibir a cooperantes, como nosotros. Allí pudimos llevar a cabo un proyecto educativo creando un Espacio Juvenil que no sólo fue superado con éxito por sí mismo, sino que para nosotros fue un gran aprendizaje como educadores y también como personas.

        Del Salvador no podemos hacer una valoración objetiva pues sólo pasamos una semana en el país, pero sí podemos contar que es notable la mejora que ha experimentado el país respecto a las maras en los últimos años, aunque eran aterradoras las historias que escuchábamos.

        Respecto a nuestra experiencia fue muy interesante convivir en una casa dónde su mayor fuente de ingresos es el ganado. De ésta forma aprendimos mucho sobre las vacas y la vida de granja, gente que se levanta a las cuatro de la mañana para ordeñarlas e ir a vender la leche, llevarlas al terreno del pasto, cortar maicillo para alimentarlas, y traerlas antes de que caiga el sol.

        Y respecto a Nicaragua debemos decir que nos ha sorprendido mucho, quizás porque traíamos una concepción bien errónea del país, llamémosle prejuicios o desinformación, pero esperábamos encontrar un país en la línea de los que habíamos visto hasta ahora: infraestructuras pobres, mayor presencia indígena, grandes plantaciones de maíz y tortillas en todas las comidas, devaluación de la moneda…

        Por el contrario nos hemos encontrado con un país con la cabeza levantada y en visible crecimiento económico (aunque tal vez a la misma altura que su corrupción), con potentes infraestructuras tanto en las viviendas cómo sobre todo en las carreteras, bastante oferta culinaria y con un notable foco de turismo, por lo que encuentras hasta los letreros de pequeñas tiendas en inglés y podrías vivir en el país sólo pagando con dólares, si quisieras.

        Tal vez nuestra visión tiene que ver con el hecho que no hemos explorado la parte norte-este del país y allí la situación sea distinta. Lo que seguro que es cierto es que Nicaragua es un destino fácil para “todos los públicos”, quizás tan espectacular en vegetación como otros países vecinos como Costa Rica, pero sin un “estatus” que le condicione a encarecerlo todo.

        Éste sería un súper resumen de lo que para nosotros y en nuestro viaje, ha destacado más de cada país, pero en cada uno hemos vivido muchísimas situaciones de todo tipo, ¡tantos momentos inefables como para llenar un blog!

        Pero… si tuviéramos que quedarnos con un momento, tal vez sería la noche de nuestra despedida en la Comunidad de Guatemala. Después de dos meses de intenso trabajo con los jóvenes, como muestra de agradecimiento, nos sorprendieron con una cena que les trajo todo un día de cocina para hacer los cien tamales para todo el grupo. Después salimos al exterior, hicimos un círculo alrededor del fuego donde nos sentamos medio abrazados, cantando canciones que se alternaban con palabras de valoración y despedida, mientras las nubes despejaban el cielo para mostrar la noche estrellada de luna llena.

        Lugares para visitar en Centroamérica:

        -Desde vuestra experiencia, ¿Qué rincón de Centroamérica creéis que no se puede perder alguien que esté viajando por la región? ¿Y por qué?

        Ésta es otra pregunta difícil. De cada uno de los países que hemos recorrido podríamos recomendar muchos lugares, y existen otros muchos más que también son interesantes y no hemos visitado. Las recomendaciones que podríamos hacer posiblemente están en cualquier guía o blog de viaje, y los que no están en ellos son mágicos precisamente por ello así que no vamos a quitarles esa magia.

        De todas formas, al final no son los destinos los que hacen impresionar a uno, sino las experiencias que se viven en los rinconcitos de cada uno de ellos. E incluso una misma vivencia en un mismo lugar nunca será lo mismo para unos y otros.

        Así que nuestra recomendación es buscar esas experiencias, intentar convivir con la gente del lugar y sobretodo aprender de lo que te pueda aportar cada lugar: si es un sitio que viven del maíz, ve a ver las parcelas, intenta cortar con un machete, haz tortillas y ásalas tú mismo en el comal.

        Si viven de las vacas intenta ordeñar una, bebe la leche e intenta aprender a hacer queso, por ejemplo. Aun así, intentando vivir humildemente y hacer vida de mochila, hay veces que merece la pena ponerse la gorra de turista e ir a ver los sitios “turísticos” porque aunque parece que siempre intentamos escapar de éste concepto, si son turísticos es porque alguna maravilla esconden, y por ir de mochileros tampoco vamos a ser estúpidos y perdérnoslos ¿no?

        Aún así, podríamos elegir uno de los sitios de los que salimos maravillados por sus paisajes, calma y tranquilidad. Montebello son unos lagos al sur de México, casi a la frontera con Guatemala dónde puedes dormir en una cabaña de madera justo delante del lago Tziscao y ver en su agua calmada el mismo reflejo de las montañas que lo rodean. Es un sitio perfecto para desconectar y sentir la calma del lugar, hacer excursiones, bañarte, leer o descansar.

        Viajar de mochilero por América Latina.

        -Vosotros viajáis con una mochila cada uno y tratando de economizar lo máximo posible. ¿Qué tal es la experiencia de viajar de mochilero por Latinoamérica?

        Pues la verdad es que fue muy buena decisión pues como hemos dicho, estamos muy satisfechos con la experiencia. En Latinoamérica (por lo menos de momento) puedes dormir por entre 5 y 8 dólares fácilmente y comer por entre 1 y 4 si te lo montas bien.

        Los transportes locales son muy económicos y puedes cruzar un país empalmando de autobús en autobús con muy poco presupuesto. Además hay muchos sitios donde aparte de dormir, puedes cocinar y eso te soluciona mucho el presupuesto del día.

        Por otro lado también hay opciones que todavía abaratan más el coste y le añaden mejores experiencias al viaje si hacer couchsurfing (nosotros lo hemos usado muchísimo, sobretodo en México) o te instalas en algún rincón a hacer algún voluntariado a cambio de comida i/o alojamiento.

        Qué llevar en la mochila para viajar por Latinoamérica:

        -Desde vuestra experiencia, ¿Qué recomendaciones le daríais a alguien que está planificando un viaje por América Latina para llevar en la mochila?

        Bueno, teniendo en cuenta que la mochila se convierte en tu casa andante, lo que va dentro de ella es algo bastante personal, aunque es importante hacer un buen filtro y dejar los “por si acaso” en casa. Aquí van cuatro orientaciones básicas:

        Mochila: es tu casa a partir de ahora así que busca una confortable y a poder ser que tenga una cremallera de arriba abajo, facilitará la pesada tarea de hacerla y deshacerla, que vas a hacer muy a menudo. Con una de 60-75L es más que suficiente. Es importante llevar otra de “combate” complementaria para las excursiones o salidas diarias, dónde llevar lo más necesario o importante.

        Ropa: 4 bragas/calzoncillos, 4 camisetas y un par de pantalones, algunos largos o desmontables y también alguna camiseta de manga larga. Algo de abrigo (un polar o paraviento) , impermeable/capelina y bañador. No olvides tu pastilla de jabón, lavar a mano te ahorrará mucho dinero.

        Calzado: el calzado es importante pues siempre vas a llevar uno puesto y no puedes traer demasiados recambios ya que ocupan mucho, sobre todo si usas un 45 como Ovidi. El tipo de viaje condicionará el calzado, si vas a frecuentar muchas ciudades no es lo mismo que si pretendes hacer rutas de montaña o si eres un amante de la playa.

        Para algo polivalente lo mejor es traer unas deportivas que no tengan suela plana, unas chanclas de dedo para ducha y playa, y unas sandalias cerradas de travesía con una buena suela de tacos, te servirán para ríos y montaña si te pones un buen calcetín debajo.

        Kit reparación básico: aquí van varias cosas que serán tu “caja de herramientas”, así que con poca cantidad ya es suficiente: hilo de tender y cuatro pinzas, cinta americana de la pequeña, un par de imperdibles, hilo negro y aguja de coser, mechero, tijeritas, navaja, rotulador permanente (es útil para marcar tus cosas, por ejemplo tu comida en las neveras de hostels), y un candado, seguro que usarás taquillas en más de una ocasión.

        Neceser y botiquín: lo básico y necesario. Pensar que a no ser que vayáis a una isla desierta, casi siempre podréis comprar lo más común. Evitar traer cacharros que se usan una vez al mes como máquinas depiladoras que pesan mucho y para las chicas recomendamos usar copa menstrual y llevar algunos tampones complementarios. ¡Añadir también antimosquitos!

        Dormir: casi siempre vas a encontrarlo en dónde duermas, pero siempre está bien traer un saco o saco sábana (a gustos y temperaturas), mosquitera si vas a zonas selváticas-tropicales, y en nuestro caso hemos traído también unas esterillas hinchables que ocupan poco y nos han sido muy útiles en algunos couchsurfings. Hay gente que trae también una hamaca pero nosotros todavía esperamos el momento de usarlas así que por nuestra experiencia no las recomendamos. Ah! Una cojinera ocupa poco y te dará un poco de higiene y confort en según qué antros duermas.

        Complementos de turista: gafas de sol, crema, gorra y cámara (aunque si no eres muy aficionado a la fotografía con el móvil puede bastar)

        Entretenimiento: esto sí que va a gustos de cada uno pero algo bueno de éste tipo de viajes es que vas a tener tiempo para hacer esas cosas que nunca tienes tiempo de hacer, es un buen momento para explorarse.

        En nuestro caso contamos con un libro (que podrás cambiar cuando lo termines), un librito de mandalas y algunos colores, juegos de cartas, algunos hilos para hacer pulseras y un pequeño portátil que compramos de segunda mano para pasar las fotos, escribir el blog, ver series, y desarrollar los proyectos de voluntariado. Si vas a zonas de playa y te gusta bucear, un tubo y unas gafas de piscina serán suficientes y ahorrarás mucho en alquileres.

        Comidas: una de las cosas que más útil nos está siendo es una fiambrera de acero, convertible en olla-sartén. Dos de las tres comidas diarias las hacemos nosotros mismos así que aparte de guardar la comida, también nos permite cocinar a fuego. ¡Un gran invento!

        Y cuanto menos valor lleves encima, ¡menos riesgos y preocupaciones vas a correr!

        Vivir viajando:

        -Mucha gente sueña con vivir viajando. Vosotros que lleváis ya varios meses viajando, ¿Os gustaría poder vivir así? ¿Creéis que es posible vivir viajando?

        La verdad es que estamos disfrutando mucho de éste viaje y en el camino hemos conocido a mucha gente que vive de ésta forma, la verdad es que es muy tentador y atractivo, pero a pesar de que no es tan costoso como parece, siempre necesitas de un mínimo capital para poder hacerlo. Respecto a esto hay que decir que sí es posible, pues hay muchas formas de poderlo llevar a cabo:

        1. Ahorrar durante un largo tiempo y luego disfrutar del viaje: aunque tarde o temprano esos ahorros se van a terminar. Una opción que hace mucha gente es elegir destinos donde trabajar duro durante un tiempo con elevados sueldos, como puede ser Australia, y salir a viajar gastando esos ahorros, después volver a la temporada de trabajo y así consecutivamente.
        2. Buscando formas de viaje sustentables: viajar realizando estancias para trabajar o bien a través de intercambios. Hay opciones que te permiten trabajar a cambio de alojamiento y comida como son los voluntariados o bien plataformas como workaway, entre otras.
        3. Generar ingresos pasivos: ésta opción era bien desconocida para nosotros hasta que conocimos a Carles y, después de ver todo su trabajo detallado en la página web y el blog, hemos visto una posibilidad real de conseguir ingresos de una forma alejada del trabajo convencional, muy interesante por la independencia y libertad que te puede ofrecer y perfectamente combinada con una vida de viajeros.

        Tal vez esta opción, que parece muy utópica, puede ser el futuro para una sociedad donde los puestos de trabajo están en período de extinción. Si no hay trabajo… ¿Por qué no crear uno propio?

        Dejarlo todo para viajar:

        Desde la experiencia de haberlo hecho, ¿Consideráis que es una buena opción? O quizás ahora preferiríais viajar solamente en vuestro periodo de vacaciones y mantener “un puesto de trabajo convencional”?

        De las opciones anteriores nosotros combinamos las dos primeras: primero ahorramos mucho en nuestro puesto de trabajo en Catalunya para luego salir a viajar, y después, en el mismo viaje hemos aprovechado las oportunidades que ofrece el couchsurfing y el voluntariado. Al conocer la tentadora tercera opción, no negaremos que nos hemos planteado explorarla, más allá del viaje, contar con ingresos pasivos es una opción que puede ser interesante también en una vida “normal”, o tal vez como algo paralelo y compatible con un trabajo convencional.

        Por supuesto que es una buena opción, pero lo cierto es que no es la nuestra. Al partir de nuestro viaje teníamos una cosa clara: marchábamos para volver.

        Si bien el dinero (venga de donde venga) es imprescindible para vivir en la sociedad de hoy, tampoco es el mayor condicionante para nosotros pues hay todavía cosas más imprescindibles que pasan por delante. Nosotros queríamos volar, y lo estamos haciendo, vivir de otra forma sin rumbo, sin presiones, conocer lugares, personas, aprender de ellos, pero también es cierto que el viaje no ha sido para nada una huida de nuestra vida “real”, pues la verdad es que nos mostrábamos satisfechos con ella, incluso felices.

        El sentido de emprender éste viaje no era romper toda nuestra estructura de vida, sino cambiarla por un tiempo y volver con más aprendizajes y experiencias para construirla de nuevo todavía con mayor fuerza.

        Emprender el viaje ha sido, tal vez, la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida y deseamos seguir viéndola con tan buena energía, pero también somos gente de raíces, amamos nuestra tierra de mar y montaña, nuestro clima de cuatro estaciones, nuestra dieta mediterránea y a pesar de que hemos aprendido a vivir sin muchas cosas, no podríamos vivir sin lo más importante para nosotros: nuestra familia y nuestros amigos.

        Así que disfrutaremos todo lo que podamos de ésta experiencia y a la vuelta si, volveremos a un trabajo convencional, quizás en otro ámbito pero dentro de la educación social, porque es lo que hemos elegido y lo que nos satisface a pesar de que, a veces, también sea muy duro. Y por supuesto seguiremos viajando cuando podamos, aunque por períodos más ajustados, pero aprovechando para descubrir otros lugares y a poder ser, acompañados por nuestros hijos.

        Todas esas veces que he pensado en dejarlo todo

        Dejarlo todo no es poner fin a lo que tenemos ahora. Lejos de atribuir a esta frase una connotación negativa o fatalista, en ocasiones, muchos la dejamos escapar en medio de un suspiro, como un anhelo para iniciar algo nuevo.

        Dejarlo todo supone muchas veces»reiniciarnos». A su vez, esta palabra implica muchas dimensiones interesantes que conviene tener en cuenta.

        Un «reinicio» es empezar de nuevo, manteniendo nuestra esencia pero permitiéndonos dar el paso hacia lo diferente. Esto es, por encima de todo, un acto de valentía e incluso de necesidad personal.

        Ahora bien, no hay que tomar un instante de ira o agotamientopuntual como motivo»para dejarlo todo». No es adecuado.

        En nuestro artículo queremos orientarte en estos momentos vitales. En esos instantes de crisis personal en que un cambio es la mejor solución ante una infelicidad profunda e irreparable.

        Nuestro único propósito en todo instante debe ser siempre el mismo: mejorar como seres humano, cuidar de nuestras emociones, estar bien con nosotros mismos y construir un adecuado bienestar.

        Te damos una serie de claves sobre las que reflexionar.

        Hay momentos en que nos sentimos como barcos a la deriva. Como si el rumor de la vida nos llevara a contracorriente y nosotros no tuviéramos el control de nada.

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        • Tener un trabajo que atenta contra nuestros derechos como persona.
        • Vivir una relación afectiva dolorosa y tóxica donde acabamos perdiendo nuestra autoestima.
        • Vivir en el seno de una familia donde se nos vulnera, donde no se nos respeta.

        Todos estos ejemplos perfilan a la perfección esos instantes complejos. Esos momentos vitales marcados por la frustración y el desánimo.

        Cuando nuestro contexto más cercano no es facilitador es necesario reaccionar. Debemos decir «no» a tener que renunciar cada día, a que se deshilache nuestra dignidad hasta quedar desnudos.

        Hay instantes en la línea de nuestra vida en que es necesario hacerlo. En los que dejarlo todo es la única opción.

        Cómo valorar si debemos o no dar el paso

        Tal y como hemos señalado al inicio, no debemos tomar un momento puntual de dificultad como excusa para poner en marcha una respuesta permanente.

        Todos tenemos nuestras diferencias con las personas que nos envuelven. Asimismo, es común que pasemos épocas más complejas que otras, con roces en el trabajo, e incluso con los clásicos altibajos con nuestra pareja.

        Los momentos complicados son, en ocasiones, retos personales que debemos aprender a superar.

        Sin embargo, existen una serie deconceptos que nos ayudarán a decidir si es necesario seguir luchando o por lo contrario, dejar atrás algunos vínculos.

        • Ahonda en tus raíces, en tus esencias. A pesar de la complejidad que vives ahora, tu voz interior es la que te dirá si merece la pena seguir batallando o no.
        • A nivel de pareja debemos analizar varios aspectos. Atiende si la otra persona invierte los mismos esfuerzos, ilusiones y emociones que tú.
        • Mira tu balanza relacional. Si siempre cae en el mismo lado, en el de las renuncias, las lágrimas y los ataques, entonces no hay otra opción.

        Porque si no hay respeto el amor no es sincero. Si el amor no es sincero, habrá que empezar de nuevo.

        Dejarlo todo: un acto de valentía

        Si no te aman, no mendigues amor. Cuando percibas que el vínculo construido con tu familia está basado en el chantaje, pon distancia.

        Si en tu contexto laboral notas que estás perdiendo la salud, deberás tomar medidas.

        Sin embargo, hay instantes en que todas estas dimensiones llegan a combinarse unas con otras.

        Un mal trabajo, una mala relación personal y la falta de apoyo de nuestros seres cercanos nos obligan a «reiniciarnos». Hacerlo será todo un acto de valentía que nos dignifica.

        Porque,no lo olvides, eres el pilar de tu propia vida. Si te permites caer, todo se derrumba. Así pues, lo que deberemos hacer es lo siguiente.

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        Claves para propiciar el cambio

        • Informa a tu entorno más cercano sobre tu situación. Sé asertivo y habla de tus necesidades, de lo que sientes, de lo que estás atravesando.
        • Si no percibes cambios, si la situación sigue siendo la misma a pesar de haber aclarado tu sentimientos, es momento de avanzar.
        • Llora si lo necesitas, alivia tu carga emocional pero, al mismo tiempo, intenta visualizar algo. Imagínate cómo te gustaría verte en los próximos meses. Piensa en ti mismo siendo feliz, estando tranquilo y en equilibrio.
        • Eso es lo que mereces: calma. Poner fin a tus tormentas. Par lograrlo, no habrá otra opción: dejarlo todo y construir un nuevo horizonte para tu vida.

        Asimismo, es necesario que seas realista. Toma conciencia de que no va a ser un camino fácil, pero que, lo que vas a hallar, valdrá la pena.

        ¿Quién está decido a dejarlo todo e irse el resto de su vida a viajar?

        Es curioso cómo me encuentro siempre en el debate sobre el tema de cuál es el “secreto” que nos permite o deseamos unos pocos dejarlo TODO e irnos a VIAJAR por mucho tiempo, incluso durante varios años. He escuchado comentarios de todo tipo… “que eso no todo mundo se lo puede permitir”, “que hay que tener un sueldo fijo para poder hacerlo”, “que si apenas puedo pagar mis gastos, ¿cómo voy a permitirme viajar?”, “que no puedo dejar mi casa”, y hasta he escuchado algo tan aberrante como…. “claro podes ir robando o estar dependiendo de mucha gente para comer y dormir” y hasta juicios que nos hacen en cada lugar que pisamos, diciéndonos que somos ricos. Les digo que yo no lo soy y puedo asegurar que en cuanto a dinero, tengo lo mismo (…y a veces mucho menos…) que muchísimas de las personas que afirman que no pueden permitirse irse a viajar durante un largo tiempo. También he observado que curiosamente, las opiniones sobre lo complicado que es viajar vienen de gente que NUNCA lo ha intentado, ni siquiera se lo ha planteado, a pesar de afirmar que es uno de sus Sueños. Muchos viajeros hemos escrito sobre cómo se consigue esto, y la verdad no es ningún secreto, de hecho no hay más que preguntarnos como lo hacemos. Yo llevo viajando durante varios años y de maneras muy distintas, y bajo mi punto de vista estos son los 3 secretos claves, que me han permitido conseguirlo. No hay más que escuchar a otros viajeros para darse cuenta de que no hay que ser rico para viajar.

        VOS DECIDIS DÓNDE GASTAS TU DINERO: En esos debates sobre quién puede permitirse viajar por largo tiempo, lo primero que sale a relucir es el dinero. Me han llegado a decir que para viajar hay que tener muchísimo dinero, porque mínimo se necesita para comida, nafta y reparaciones del auto. Y yo les digo….¡Por supuesto que tienen razón…!. Pero también se necesita dinero para NO viajar, como lo es para pagar un alquiler, la luz, el gas, el agua, internet, el celular y el teléfono fijo, los transportes, los regalos, además de esa comida en un restaurant un fin de semana, la nafta y las reparaciones en caso de tener auto.

        ¿Te planteaste lo que cuesta cada cosa…? Yo sí… y te invito a hacer un ejercicio muy ilustrativo:

        1.Sumá cuánto gastas al mes en tu casa en TODO: Impuestos de la casa, facturas de agua, luz, gas, internet, teléfono fijo y celular, transporte (ya sea público o tu coche), comidas fuera de casa, seguro de la casa, seguro del auto, obra social, compra de remedios, cambiar un T.V., reparar algún electrodoméstico quemado por un pico de tensión o por viejo, reparaciones de la casa por el desgaste mismo de los materiales, alguna multa por exceso de velocidad o cruce de semáforo en rojo, algún curso a distancia que estás haciendo, y los otros (helados, chocolates, regalos por cumpleaños, traslados por casamientos, etc., etc.). Pero sumalos de verdad y a TODOS..! Si no, no hace falta que continúes el ejercicio. Si no lo sabes, podes empezar a anotar todos tus gastos (pero insisto todos) por ejemplo en una planilla de Excel (como lo hago yo, sino con solo lápiz y papel) y el próximo mes lo sumas. Mi gasto mensual antes de viajar era de unos $ 9.000 (aclaro que no pago alquiler), y también que no soy una persona gastadora. Estoy seguro de que esta cifra, muchos de los que están leyendo esta nota, la puede multiplicar fácilmente por dos y hasta algunos hasta por tres en lo que ellos gastan mensualmente.

        2. Ahora imaginate que estás un mes viajando y calcula cuánto te gastarías durante ese mes en comida, transporte y alojamiento. Ya sea viajando en auto, casilla rodante, hostels, transporte público, couchsurfing, camping, etc. Está claro que si tu idea de viajar es en super hoteles, lujosos restaurantes y en aviones, no hace falta seguir con el ejercicio, ya te confirmo que sí hay que ser rico. Pero creo que si estás leyendo esto es porque contemplas más maneras de viajar. Yo he viajado en auto y en micro durante varios meses seguidos y te puedo confirmar que mi gasto mensual medio era de: 3.900 pesos (en el mismo tiempo y año en que en mi casa gastaba $ 9.000 para vivir). Estos $ 3.900, incluyen comida ($ 1.000), nafta ($ 1.800), alojamiento en hostels o camping ($ 800) y otros gastos que incluyen absolutamente todo lo demás como: laverap, internet, y alguna reparación del auto, etc. ($ 400).

        3. Mirá bien ambos totales. ¿Cuál es mayor? En mi caso, quedarme en casa es casi 3 veces más gasto que viajar. Y curiosamente, viviendo en casa mientras sueño con viajar, termino pagando todas esas facturas, aunque me cueste llegar a fin de mes y muchas veces no llego. Si realmente querés viajar, ¿por qué no invertir en ello ese dinero que tanto te cuesta conseguir? Cambiar tu casa por un pequeño motorhome o una trafic (o la marca que sea) modificada, no sólo te permite ahorrar mucho dinero, sino que te da la posibilidad de tener vistas maravillosas cada día, algo distinto y extraordinario cada día y lo principal, conseguirás vivir una vida totalmente distinta a la que estás acostumbrado.

        AHORRA PREVIAMENTE: Obviamente necesitamos dinero para comprar comida y algunas otras cosas. Y para eso hay que trabajar y ahorrar, o como siempre digo yo…. Mi único objetivo en esta vida…es trabajar para viajar…!!. También he oído mucho esto de que “me es imposible ahorrar”. Pero te pregunto, ya que hiciste el ejercicio anterior (y si no, te vuelvo a invitar a hacerlo, ya que es la clave para ahorrar) observa esa lista detallada de gastos. Si querés ahorrar para viajar ¿Qué gastos podes evitar? ¿Cómo podes conseguir un dinero extra? Los ahorros tendrán su fin pero mientras tanto (y antes de que se terminen) tenés ese tiempo para buscar cómo generar dinero mientras viajas, ya sea trabajando donde vayas, trabajos online (vía internet) por ejemplo escribiendo para un medio gráfico, haciendo y vendiendo artesanías(ejemplo macramé o pintar), amasando y vendiendo pan casero, dando charlas en escuelas y hasta en espacios públicos, etc. y por supuesto reducir al máximo los gastos para que el colchón de lo que ahorraste te dure bastante. Hay tantos paraísos a los que se puede llegar con muy poco dinero! Al igual que estando en casa, durante un viaje se puede administrar muy bien el dinero para ahorrar. Un ejemplo, nos duele gastar $ 1.800 en nafta al mes para viajar, pero no nos duele tanto gastar en una cena del fin de semana, comprarte un pantalón nuevo ó tener internet en casa (que solo estas tres cosas… superan al mes los $ 1.800). No es un truco que para viajar, es pura administración financiera, y que estoy seguro que más de uno hace a diario en su casa para pagar tantas facturas. Y yo lo hacía, pero sinceramente hasta que no empecé a anotarlo TODO y ver realmente dónde ponía MI PLATA, no tuve la posibilidad de eliminar gastos.

        VENCE TU PROPIO MIEDO: Y este es el más difícil… Algunos lo llaman salir de tu Zona de Confort… pero a fin de cuentas se trata de una sola cosa: vencer algo que nosotros mismos creamos y nadie más. Miedo a trabajar fuera de tu ciudad, miedo a no saber cómo resolver los problemas que surjan, miedo a alejarte de los tuyos, miedo a enfrentarte a opiniones contrarias de tus parientes y amigos, miedo a quedarte sin dinero, miedo a que te pase algo. Y la lista podría ser eterna… Aquí me voy a permitir contar un consejo que a mí me ha sido muy útil; si hay algo que he aprendido al iniciar esta Pasión por Viajar y que me ha servido muchísimo para los momentos de miedo e incertidumbre, ha sido preguntar a quienes ya habían superado ese mismo obstáculos o miedos.

        No hace falta ni conocerlos en persona, hoy en internet hay mucha gente accesible y sólo hay que escribirles y preguntarles. Hablar con quien ya ha superado tus miedos es una inyección de valentía y motivación. Casi siempre las preguntas que nos hacen a los que hemos hecho viajes largos y hemos recorrido muchos kilómetros en nuestro País; lamentablemente no son sobre las maravillas del viajar; sino sobre si me han robado, si me he enfermado, si me he visto en una situación peligrosa, etc. Y por supuesto que existieron estas situaciones, pero las fui resolviendo sin tener ni idea previamente.

        Si nos preocupamos ahora por todos los problemas que vendrán en el futuro, no nos moveríamos del sillón, aunque hasta eso sería un problema en el futuro. Cómo alguien supo decir, “cuando lleguen los problemas ya le buscaremos solución”. Además del dinero, he escuchado muchos motivos por los que no “se puede” viajar; por ejemplo por tener hijos, por tener una casa, un trabajo fijo o no tener trabajo, o tener una edad. Obviamente, si querés cambiar tu vida y viajar, tenés que, precisamente, hacer varios cambios.

        Si queré irte a viajar y que al regresar continúe todo exactamente donde lo dejaste, lamento comunicarte que eso no va a ocurrir, ni yéndote con un bolsillo lleno de plata. Por supuesto que hay que renunciar a muchas cosas. Quizá debas vender o alquilar tu casa para tener dinero para viajar. Quizá debas plantearte un viaje en familia, educando a tu pareja y a tus hijos en ruta (conozco a varias familias que lo hacen). Quizá debas renunciar a la seguridad del pago de tu sueldo a fin de mes y emprender un nuevo proyecto de trabajo que no sea mensual. Y otro dato importante, quizá no sea tarde para salir a cumplir tu sueño de viajar (…y si no podes inspirarte con la abuelita mochilera… espero que conozcas su historia..!!). Hay una frase que leí en medio de esos debates sobre poder viajar, y que resume muy bien todo esto: “Si querés estar como en casa, quédate en casa”.

        También el hecho de viajar en pareja para multiplicar los buenos ratos, y dividir los malos. No voy a negar que una decisión así conlleva momentos de miedo, de debilidad, de mucha dudas, de preocupación. Por supuesto, y ¿…acaso no es la vida así…?. En este aspecto confieso que una pareja con tus mismos intereses ayuda mucho a tirar para el mismo lado en esos momentos. Pero no es requisito indispensable para hacerlo, podría nombrar a muchos viajeros “solitarios” que lo siguen haciendo. Sin embargo, la recompensa de haber salido a cumplir tu sueño a pesar de toda esa montaña de dificultades que veías al principio, no tiene precio.

        Y son las experiencias lo único que te podes llevar, allá donde te lleve la vida.

        Si tu sueño es viajar, solo tenés que hacerlo.

        ¿Realmente estás dispuesto a hacer todo lo necesario (a dejarlo todo…!!) para conseguirlo?

        Nestor Jacinto Procopio

        ¿Estás cansado/a de tu vida actual?

        ¿Crees que ya ha llegado el momento de hacer las maletas y cambiar de rumbo?

        Cada vez somos más las personas que decidimos cambiar nuestra zona de confort para explorar otras formas de vivir y otras formas de estar en el mundo.

        ¿Eres tú también uno de ellos?

        En este artículo queremos darte algunos buenos consejos para que sepas qué tienes que hacer para dejarlo todo para vivir en otro país.

        Una oportunidad perfecta de vivir una nueva experiencia, conocer a gente nueva y disfrutar de diferentes vivencias que la vida te puede dar.

        Aquí tienes una guía con todo lo que debes saber para recomenzar y coger, de nuevo, las riendas de tu vida.

        Cómo ir a vivir a otro país: los mejores consejos

        Si quieres cambiar de vida, antes de tomar esta decisión tan drástica es importante tener claro qué es lo que se quiere hacer. Está bien dejarse llevar por la aventura pero, también, es importante planear cuál será tu próximo destino para saber qué es lo que te encontrarás.

        Aquí te damos 4 consejos que te recomendamos que valores antes de marcharte a vivir a otro lugar del mundo. ¡Presta atención!

        1. Analiza cuáles son tus objetivos

        Te recomendamos que te detengas un momento y te hagas esta pregunta:

        «Por qué quiero dejarlo todo para vivir en otro país?».

        Responde esta pregunta de una forma completamente sincera y, si es necesario, coge un papel y boli y anota todos tus motivos.

        De esta forma, te será mucho más fácil visualizar tu proyecto, tu viaje, y saber qué es lo que quieres conseguir con este cambio de vida.

        Además, este ejercicio te ayudará a organizarte mentalmente el viaje, es decir, si quieres viajar para estudiar y mejorar tu inglés, si quieres hacerlo para formarte, si quieres vivir viajando y trabajando, etcétera.

        Saber qué tipo de experiencia quieres vivir y qué es lo que pretendes obtener de ella resulta esencial para poder empezar a crear las bases de tu aventura.

        Después, puede ser que todos estos pilares se vayan cambiando o desapareciendo a medida que estás viajando pero, al principio, siempre va bien tener claro lo que se quiere conseguir.

        2. Escoge tu mejor destino

        Una vez ya has analizado cuáles son tus propósitos y tus metas, el siguiente paso es analizar a qué país quieres ir.

        Tienes que tener en cuenta que, dependiendo del tipo de viaje, se recomienda escoger un destino u otro. Por ejemplo si quieres aprender inglés y perfeccionarlo, evita ir a Thailandia o Vietnam porque, allí, apenas se habla inglés.

        A la hora de valorar el mejor destino para ti, te recomendamos que vuelvas a hacer el ejercicio de preguntarte lo que quieres conseguir con dicha experiencia.

        Porque, además de viajar por viajar, seguro que también te interesa descubrir algo del mundo: puede que sean las ciudades, la naturaleza, practicar algún deporte, etcétera.

        Por ejemplo, si tu pasión es hacer deporte y quieres probar nuevas experiencias, tienes una gran multitud de posibilidades ante ti: ir a Indonesia a disfrutar de espectaculares inmersiones acuáticas, ir a Nepal a recorrer las cimas más impresionantes del mundo, etcétera.

        En cambio, si eres un viajero más cultural y te interesa descubrir la historia, nada mejor como ir a Egipto para descubrir los vestigios de una de las civilizaciones antiguas más avanzadas de nuestra historia.

        También puedes recorrerte zonas como México o Perú para seguir los rastros de las antiguas civilizaciones mayas o incas, etcétera.

        Y si lo que te gustan son las playas y la máxima desconexión, entonces puedes optar por escoger un destino que se encuentre en zonas tropicales como Thailandia, Filipinas, el Caribe y un largo etcétera.

        Cómo ves, dependiendo del tipo de viaje que quieras hacer y de tus preferencias como viajero, podrás optar por un tipo de país u otro que te ofrecerá un gran abanico de posibilidades.

        Te animamos a que analices bien cuál es tu preferencia y, así, de todo el globo terráqueo podrás ir haciendo una selección.

        3. Atrévete a salir de tu zona de confort

        Para poder dejarlo todo para vivir en otro país se tiene que hacer un ejercicio personal muy importante: dar ese paso tan complicado que nos aleja de la zona de confort.

        Cuando hablamos de zona de confort nos referimos a esa zona del mundo en la que nos sentimos cómodos, seguros, protegidos.

        Nuestra ciudad, nuestro círculo de amigos o nuestro trabajo son espacios de la vida en los que nos movemos con total seguridad y completa convicción.

        Salir de estas zonas, es decir, cambiar de ciudad, de amigos o de trabajo puede ser un paso complicado que altere ligeramente nuestra vida. Y eso asusta. Por eso, muchas personas se conforman viviendo toda su vida en esos estadios tan conocidos y no se arriesgan a abrirse al mundo.

        Evidentemente, tú no eres una de esas personas.

        Si te estás planteado dejarlo todo y empezar una nueva vida lejos de tu ciudad, es porque le pides algo más a vida de lo que ahora mismo tienes. Pero tienes que mentalizarte que, al principio, este cambio te dará cierto vértigo.

        Y es que lo dejarás todo: dejarás atrás toda tu vida para, así, empezar una nueva recorriendo el mundo. Pero que lo dejes todo no significa que lo pierdas, simplemente, que lo aparcas.

        Hoy en día, mantener amistades y relaciones a distancia es más fácil que nunca gracias a las nuevas tecnologías. Así que este paso es menos difícil de hacer que años atrás.

        Por ello, si estás convencido/a de que quieres empezar una nueva vida en otro país, lo que tienes que mentalizarte es que, al principio, no será todo de color de rosa.

        Tendrás algunos momentos difíciles y tienes que estar preparado mentalmente para ellos.

        Pero, créenos, en cuanto superes esta fase inicial y empieces a disfrutar plenamente de tu aventura, no querrás volver.

        4. Planifica tu viaje con plazos y objetivos

        También te recomendamos que, desde el momento en el que tomas la decisión de emprender este viaje y hasta el momento en el que realmente lo hagas, dediques el tiempo a organizar un poco tu aventura.

        Uno de los mejores consejos que te ayudarán a visualizar mejor tu nueva vida es que te pongas un plazo, es decir, que mentalmente te digas a ti mismo «me voy un año» o «me voy tres meses».

        Lo que sea.

        Aunque este plazo después se rompa y se module, lo cierto es que va muy bien para nuestra mente tener «claro» qué es lo que queremos hacer.

        Además, tal y como hemos dicho antes, también es importante que te busques una meta o un objetivo que cumplir.

        Por ejemplo, estudiar inglés, hacer voluntariados, aprender surf, etcétera. Este propósito también te ayudará a que, mentalmente, puedas organizar mejor tu nueva vida y orientar tu viaje.

        Después, durante el transcurso del viaje, todo puede cambiar.

        Pero ir con una idea más o menos prefijada puede ayudarte mucho a definir mejor el camino.

        7 tips para adaptarse a vivir en otro país

        Ahora que ya has decidido los aspectos básicos de tu viaje y has escogido el destino, lo siguiente será adaptarse a la nueva realidad. Estás muy acostumbrado a vivir en tu ciudad, con los servicios que en ella hay, la comida y el transporte. Pero, ten en cuenta, que todo esto cambiará en tu nuevo destino y, por tanto, es esencial que vivas un proceso de adaptación.

        Para ello, te recomendamos que tengas en cuenta estos consejos que te ayudarán a adaptarte a vivir en otro país:

        1. Investiga tu destino: para poder hacerte una ligera idea de lo que te encontrarás en tu nuevo hogar, es recomendable que investigues ligeramente acerca del tipo de vida. Por ejemplo, es recomendable que conozcas las tradiciones del lugar, así como la religión y costumbres que se profesan. Nunca está de más informarse sobre los diferentes medios de transporte que existen para poder saber cómo moverse una vez se esté allí instalado.
        2. Consulta un mapa: también es recomendable que tengas un mapa del nuevo destino al que vas a vivir para conocer las diferentes zonas que hay y familiarizarte con el país. Además, si no sabes exactamente a qué zona ir, puedes ver las regiones y sus principales atractivos turísticos para diseñar tu propia ruta.
        3. Aprovecha Internet: hoy en día, gracias a Internet, tenemos una gran cantidad de información a nuestra disposición. Esto resulta idóneo para poder conocer mejor un país y empezar a adaptarnos más fácilmente a él. En Facebook puedes encontrar, además, grupos de viajeros que estén instalados en ese país, también puedes encontrar comunidades online e información de todo tipo que te ayudará a moverte mejor por tu nuevo lugar de residencia.
        4. Bolsa de empleo: en el caso que quieras viajar y trabajar al mismo tiempo, te recomendamos que te informes previamente acerca de los diferentes tipos de empleo que puedes encontrar y cuáles son los salarios. Además, es interesante que sepas a dónde te puedes dirigir para encontrar un puesto de trabajo adaptado a tu perfil y a tus conocimientos.
        5. No te fuerces: no debemos olvidar que, para poder vivir plenamente en un nuevo país, es importante estar bien con uno mismo y respetarse al máximo. Cuando estás solo por el mundo es cuando realmente te das cuenta de lo fuerte que puedes llegar a ser. Pero, también, se activa algo en nuestra mente, como una especie de «alarma intuitiva» que nos ayuda a organizar nuestro viaje de forma tranquila y segura. Tienes que estar en paz contigo mismo y no forzarte durante el viaje porque, recuerda, el objetivo es disfrutar al máximo de la experiencia, no sufrirla.
        6. Ábrete al mundo: cuando estás en un nuevo país, tienes que tener una actitud mucho más abierta y proactiva hacia el mundo. Por ello, te recomendamos que te apuntes a actividades sociales, que procures hacer nuevos amigos y que no digas que no a las invitaciones. Al principio, lo recomendable es estar totalmente abierto a las posibilidades de ese nuevo destino y, después, ya irás encontrando tu parcela de intimidad y soledad.
        7. Redes sociales para conocer a gente: debes saber que, hoy en día, además de las redes sociales o aplicaciones para ligar también hay muchas otras que tienen como objetivo conocer a gente nueva. Una de las más conocidas a nivel internacional es MeetUP, una web y APP que está pensada para que personas interesadas en una actividad en concreto puedan hacerla con otras personas, aunque no las conozca. Por ejemplo, si te gusta el senderismo, puedes apuntarte a grupos de senderismo y descubrir nuevos paisajes y, al mismo tiempo, nuevos amigos.

        Trámites para vivir en otro país

        Si tu intención es la de dejarlo todo para vivir en otro país, tienes que saber que existen algunos trámites burocráticos que deberás llevar a cabo para poder cambiar de vida. Si eres europeo y quieres marcharte a vivir a otro país de Europa (Francia, Gran Bretaña, Croacia, etcétera) apenas deberás hacer trámite alguno.

        En cambio, si realmente quieres cambiar de vida y marcharte a otro continente o probar suerte en la otra punta del mundo, entonces sí que tienes que conocer algunos de los trámites imprescindibles para poder empezar de cero.

        Uno de ellos son los visados, es decir, los tipos de permisos que hay en el país de origen y que te permitirán ir como turista, estudiante o trabajador.

        1. Visas

        Este es el trámite imprescindible que deberás hacer si quieres marcharte a vivir a otro lugar. Dependiendo del país al que vayas te resultará más o menos sencillo obtener estos permisos oficiales para poder residir allí.

        Debes saber que, por norma general, un visado de turista tiene una duración media de unos 3 meses. Este tipo de visa no te permite trabajar, simplemente te permitirá viajar por el país durante 90 días. Pasado este tiempo, deberás salir de la frontera para hacerlo todo dentro de los cómputos legales.

        En el caso de que quieras optar por un visa para hacer algún curso o para trabajar (o ambas cosas), debes saber que los trámites se pueden tornar un tanto más complicados. Para ello, te recomendamos que sigas estos pasos:

        1. Ve a la web del organismo público de tu país. Aquí deberás comprobar la lista de países que tiene acuerdos con el tuyo y que, por tanto, permiten un libre tránsito de personas. Aquí también podrás ver todos aquellos para los que necesites visa y los que requieran un visado especial.
        2. Consulta con la embajada. En tu país seguramente estará la embajada del país al que quieres marcharte a vivir, por eso, una buena idea es que vayas allí para preguntar directamente sobre los requisitos para poder estudiar, trabajar o ambas cosas.

        2. De vacaciones y trabajando: un visado especial

        En el caso de que tu idea sea irte de vacaciones a ese país de destino pero, al mismo tiempo, poder trabajar en algo, entonces el tipo de visa que te interesa es el que se conoce como «Working Holiday Visa». Está pensado, únicamente, para los jóvenes de entre 18 a 30 o 35 años que quieran estar un tiempo trabajando de forma legal en el país.

        Se trata de una opción perfecta para las personas que quieran ir a descubrir mundo pero, al mismo tiempo, hacer algo de dinero. Con este tipo de visado disfrutarás de una estancia 100% legal en el país y, además, podrás trabajar para costearte tus gastos durante tus «vacaciones».

        Nueva Zelanda es uno de los países más de moda en solicitar este tipo de visa ya que ofrece interesantes puestos de trabajo y, además, cuenta con unos paisajes increíbles.

        3. Un visado para estudiar

        En el caso de que tú quieras marcharte a otro país para hacer algún tipo de curso, entonces debes saber que existe la posibilidad de solicitar una visa especialmente pensada para estudiantes. De esta forma, estarás residiendo en el país de forma completamente legal.

        Este tipo de visa puede prohibirte el permiso de trabajo, es decir, solo te permitirá estar como estudiante. Sin embargo, también existen algunos países en los que el trabajo no está excluido, por lo que podrás complementar tus estudios con algún empleo que te interese.

        Para poder obtener este visado tan solo necesitarás una carta de aceptación de la universidad o del centro de estudios donde quieras ir a hacer tu curso. Aquí deberá aparecer bien detallada la duración de los estudios para que, así, te puedan tramitar la visa por ese periodo de tiempo.

        Si quieres hacerte con un visa de estudios, tan solo deberás cumplir los requisitos que te nombramos a continuación:

        • Formulario de solicitud del visado
        • Pasaporte actualizado
        • Certificado de la universidad o centro de estudios
        • Certificado de la formación del alumno
        • Domicilio en el país de origen
        • Una prueba de solvencia económica
        • Seguro médico

        Normalmente, este tipo de visa te la dan sin apenas problema alguno. Por tanto, si viajas en calidad de estudiante te puede resultar mucho más sencillo que tu estancia sea 100% legal.

        Así pues, con toda la información que te hemos facilitado en este artículo ahora ya sabes cómo dejarlo todo para vivir en otro país. Empieza a hacer tus maletas y… ¡disfruta de tu nueva vida como nómada!

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