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Despertar sin poder respirar

Síndrome De Apnea Del Sueño

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Medically reviewed by Drugs.com. Last updated on Sep 24, 2019.

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LO QUE USTED DEBE SABER:

  • Al síndrome de apnea obstructiva del sueño (OSAS), también se le llama apnea del sueño. Es una condición donde usted deja de respirar por 10 segundos o más, mientras esta dormido. OSAS usualmente ocurre muchas veces durante la noche, mientras usted duerme. Con respiración normal, el aire entra por su nariz o boca, y corre por su tráquea y pulmones. Su garganta se mantiene abierta por músculos, que permiten que el aire pase fácilmente. Al dormir con OSAS, los músculos y tejidos alrededor de su garganta se relajan, y obstruyen el paso del aire. Usted podría despertarse muchas veces durante la noche para recuperar su ritmo respiratorio. Usted podría sentirse cansado y soñoliento al día siguiente, y tener dificultad para hace sus actividades usuales.

  • Tener un cuello o lengua ancho, una barbilla pequeña, o problemas con la nariz, aumentan su riesgo para OSAS. Estar demasiado pesado o tener presión alta, también podría aumentar su riesgo. Cuando usted tiene OSAS, usted podría roncar alto, o despertarse ahogado o haciendo esfuerzo para respirar. Es posible que usted tenga dificultad para pensar y recordar al día siguiente. Estudios del sueño y una oximetría durante la noche podrían realizarse, para verificar si usted tiene OSAS. Usted podría necesitar una máquina de presión positiva continua de las vías respiratorias (CPAP), dispositivos bucales, o cirugía para tratar su OSAS. Darle tratamiento a su OSAS, va a ayudar a que usted duerma mejor, y se mantenga despierto y alerta durante el día. También podría reducir su presión arterial y ayudar a reducir su riesgo para problemas del cerebro y corazón.

Tome sus medicamentos como se le haya indicado:

Llame a su médico de cabecera si usted piensa que su medicamento no está funcionando como se había esperado. Infórmele si es alérgico a cualquier medicamento. Mantenga una lista vigente de los medicamentos, vitaminas, y hierbas que toma. Incluya las cantidades, forma de tomárselos, y cuándo y porqué los toma. Traiga la lista o los envases de las pastillas a las citas de seguimiento. Mantenga la lista consigo en caso de una emergencia. Bote las listas viejas.

  • Aerosoles nasales a base de esteroides: Esto es un medicamento esteroide que usted rocía dentro de su orificio nasal. Los medicamentos esteroides ayudan a abrir sus vías aéreas para que usted pueda respirar mejor. No suspenda este medicamento sin la recomendación de su médico. Suspender este medicamento por cuenta propia podría causar problemas.
  • Estimulantes: Este medicamento le ayuda a mantenerse despierto durante el día y sentirse más alerta. Esto podría ayudarlo a completar sus actividades usuales.

Solicite información sobre la localidad y hora de sus consultas de seguimiento:

Solicite más información sobre el cuidado continuo, tratamientos, o servicios a domicilio.

Es posible que usted necesite regresar después de un mes, y una vez al año. Es posible que se necesite extraer sangre para exámenes durante sus visitas de seguimiento. Usted podría tener dificultad para acostumbrarse y sentirse cómodo al usar un CPAP mientras usted duerme. Usted va a necesitar colaborar con un médico para determinar el equipo CPAP y ajuste mejor para usted.

Prevención de OSAS:

  • Evite ingerir bebidas alcohólicas o medicamentos sedantes antes de acostarse a dormir. Estos previenen que los músculos y tejidos alrededor de su garganta se relajen, cuelguen, y obstruyan el flujo de aire a sus pulmones.
  • Pérdida de peso. Perder peso reduce el tamaño de los tejidos alrededor de su cuello. Esto podría ayudar a ensanchar sus vías aéreas y permitir que el aire pase más fácilmente. Consulte con su médico cual sería su peso ideal. Consulte con él, como usted puede alcanzar y mantener un peso ideal.
  • Duerma de un lado, o use almohadas especiales diseñadas para prevenir OSAS. Esto evita que su lengua y otros tejidos caigan sobre su garganta y obstruya el aire. Usted también podría tratar subir la cabecera de su cama.

No fume:

Fumar causa cáncer en los pulmones y otras enfermedades de larga duración. Aumenta su riesgo para diferentes tipos de cáncer. Fumar también aumenta su riesgo para una enfermedad en los vasos sanguíneos, un ataque cardíaco, y trastornos con la visión. El no fumar podría ayudar a prevenir síntomas como dolores de cabeza y mareos, en usted y toda persona a su alrededor. Las personas que fuman tienen un vida más corta que las personas que no lo hacen.

Otras instrucciones especiales:

  • Regreso al trabajo o escuela.

PÓNGASE EN CONTACTO CON UN MÉDICO SI:

Llame a su médico si:

  • Usted se siente muy cansado o deprimido (triste).
  • Usted tiene dificultad para mantenerse despierto durante el día.
  • Usted tiene dificultad para pensar claramente.
  • Usted tiene preguntas o inquietudes sobre su condición, tratamiento, o cuidado.

BUSQUE ATENCIÓN INMEDIATA SI:

  • Le empeora el dolor en el pecho o dificultad para respirar.

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  • Sleep Apnea

A su vez, cuando la persona deja de respirar se produce una liberación brusca de adrenalina.

«Es como una señal de alarma, la persona se despierta y esto trae aparejado un sueño fragmentado e insatisfactorio pero, además, un aumento de la presión arterial durante el sueño que, con el correr del tiempo, puede extenderse al día y derivar en hipertensión», advirtió Visentini.

Los expertos observaron que quienes sufren de apneas del sueño, tienen mayor tendencia a engordar y, a su vez, mayor dificultad para bajar de peso. Por otra parte, una persona que tiene más de cinco apneas del sueño por hora aumenta el riesgo de muerte por eventos cardio o cerebrovasculares.
El estudio

Con la adquisición del nuevo polisomnógrafo, el hospital Cetrángolo puede diagnosticar en forma precisa diferentes trastornos del sueño, entre ellos las apneas.

Para efectuarlo el paciente debe ir a dormir al hospital durante siete horas. Se le asigna una habitación cómoda y silenciosa con un baño y se le colocan diferentes electrodos en la cabeza, la nariz y la boca, además de sensores para medir la frecuencia cardíaca y la cantidad de oxígeno en sangre.

Mientras, un técnico especializado observa los parámetros en una habitación contigua y observa al paciente en una pantalla de televisión para registrar posturas y eventuales movimientos.

El tratamiento comprende hábitos saludables al dormir y el uso, en los casos más severos, de una suerte de mascarilla nasal llamada CPAP, que permite el ingreso a presión del aire ambiental al organismo.
Recomendaciones
* Dormir por lo menos siete horas diarias.
* Adquirir una rutina horaria para acostarse a dormir.
* Dormir en un ambiente confortable y oscuro.
* Evitar la ingesta de alcohol, comidas abundantes y tabaco antes de acostarse.
* Mantener un peso adecuado a la talla.
* Acostarse preferentemente de costado.

Recuerdo la primera vez que me pasó, hace ya unos cuantos años. Desperté de una siesta en casa de mis padres. Estaba de lado, mirando al respaldo del sofá. Y no podía moverme. Nada: ni darme la vuelta, ni mover los brazos, ni girar la cabeza. Ni siquiera podía gritar, y ganas no me faltaban. Solo podía mover los ojos.

No sabía qué me ocurría, pero en ese momento lo que más miedo me daba era que mis padres no se dieran cuenta de que ya estaba despierto y pasara horas inmóvil, con la mirada fija en el respaldo del sofá, antes de que nadie llamara a un médico.

Al cabo de unos segundos pude moverme de nuevo.

Lo que me había pasado no era nada raro, a pesar de aquel mal rato de angustia: fue un episodio de parálisis del sueño. Tal y como explica a Verne el doctor Francisco Javier Martínez Orozco, de la unidad del sueño del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, esta parálisis transitoria no es más que “un despertar incompleto” que se produce durante la fase REM del sueño.

Una de las características de esta fase es “la ausencia de tono muscular. Hay una parálisis de la musculatura estriada, que es la que permite los movimientos”. Siguen funcionando, claro, músculos como los que permiten nuestra respiración, pero por lo demás “estamos completamente paralizados. No está claro por qué se produce, pero podría ser para protegernos del contenido del sueño”. Así no nos hacemos daño si nos movemos mientras pasamos por una pesadilla.

En ocasiones despertamos antes de recuperar el tono muscular, y es cuando ocurren estas parálisis del sueño. Además, “frecuentemente se da una sensación de peso en el pecho, que se produce porque tenemos los músculos de las costillas paralizados”. No solo eso: “No es raro que haya alucinaciones”, que pueden ser tanto visuales como auditivas y táctiles. “El cerebro sigue procesando imágenes del sueño, que se superponen a las imágenes reales”.

Es muy divertido, como se puede apreciar.

Que no cunda el pánico

Pero no hay nada que temer. La parálisis del sueño es inofensiva. Y, por suerte, breve: “Normalmente dura pocos segundos. La recuperación es rápida y espontánea”. Eso sí, “cuanto más se angustia uno, más puede durar”. No más de uno o dos minutos, aclara el doctor, pero, como es comprensible, “se hacen eternos. Uno no sabe qué está pasando, si se está quedando paralítico o se está muriendo”.

Cualquiera puede pasar por algún episodio de este tipo a lo largo de su vida. Según escribe el psicólogo Richard Wiseman en su libro Paranormality, hasta un 40% de las personas explica haber pasado por una experiencia similar.

Aunque lo normal es que se trate de episodios aislados, la gente con un sueño más inquieto puede ser más propensa a pasar por esta divertida experiencia. “Cuando se dan microdespertares durante la fase REM, podemos pasar por una parálisis del sueño”, añade el doctor Martínez Orozco. El estrés no ayuda: “Cualquier circunstancia estresante puede propiciar que haya más microdespertares a lo largo de la noche”.

No suponen ni un peligro ni un problema. Con una excepción: pueden ser un síntoma de la narcolepsia. “En este caso no son esporádicas, sino muy frecuentes y asociadas a alucinaciones muy complejas”.

Es decir, las parálisis del sueño no tienen más consecuencia que el mal rato y “revierten esporádicamente”. Martínez Orozco recuerda que cuanto más nos angustiemos más durarán, así que lo mejor es intentar relajarse. Si dormimos con alguien y sospechamos que le está ocurriendo algo así -tiene los ojos abiertos, pero no se mueve- podemos ayudar: “Basta con tocarle para que recupere el tono muscular de forma casi instantánea”.

Para prevenir estas parálisis en caso de que estemos pasando por una pequeña racha de despertares incompletos -que puede pasar-, lo mejor es evitar cualquier excitante que pueda interferir o alterar el sueño, como el café, el té, los refrescos con cafeína y el chocolate. También es recomendable mantener una higiene del sueño correcta, con regularidad en las horas y evitando el uso de las pantallas antes de dormir.

‘Vuelo de brujas’, de Francisco de Goya

Posesiones demoniacas

El doctor Martínez Orozco comenta que algunos de sus pacientes le han contado que creían ser víctimas de posesiones demoniacas tras haber pasado por uno de estos episodios. Algunos, por ejemplo, veían a sus abuelos ya fallecidos en el umbral de la puerta, mientras no podían moverse. Además de eso, “al no tener referencias visuales podemos tener una sensación de pérdida de contacto con el colchón”, lo que nos daría la impresión (pausa dramática) “de estar flotando por encima de la cama”.

No se trata de anécdotas aisladas: como escribe también Wiseman en Paranormality, lo que ahora llamamos parálisis del sueño a menudo se ha interpretado como una prueba de la existencia de demonios, fantasmas y alienígenas que nos visitaban durante la noche.

Esto incluye a los íncubos, un demonio con forma masculina que se colaba en casa por las noches y, por decirlo con la expresión suave del diccionario de la RAE, “tenía trato carnal con una mujer”. Para evitar que se su víctima se moviera, escribe Wiseman, el demonio se sentaba sobre su pecho, como se ve en La pesadilla, el cuadro de Johann Heinrich Füssli que ilustra este artículo.

Wiseman explica que estas criaturas existen en muchas culturas. En Alemán son los mare o Alpdruck (presión de duende), en Checoslovaquia son las muera y los franceses los llaman cauchemar, palabra que además de significar pesadilla, literalmente sería “presión de un fantasma”. Esa terminación es también la del nightmare inglés, palabra que no significa «yegua de la noche», sino «demonio nocturno».

¿Y en español? No hay espectros en la palabra “pesadilla”, pero según la RAE, el término es un diminutivo de “pesada», que a su vez quiere decir “opresión del corazón y dificultad de respirar durante el sueño”.

Pero, vamos, que nadie se preocupe: la parálisis del sueño es inofensiva y no la causa ningún demonio. Eso es lo primero que tienes que recordar si despiertas paralizado y a tu lado tienes a un familiar que murió hace años. Tranquilo. O durará más.

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¿Qué es la apnea del sueño?
La apnea del sueño es un importante problema de salud, mucho más común de lo que se cree en general. Descrita por primera vez en 1965, esta enfermedad consiste en breves interrupciones de la respiración durante el sueño.

El término procede de la palabra griega, apnea, que significa “deseo de respirar”.

En una noche dada, el número de pausas de la respiración involuntarias o “acontecimientos apneicos” puede llegar a ser de hasta 20 a 60 o más por hora. Estas pausas respiratorias están casi siempre acompañadas de ronquidos entre episodios apneicos, aunque no todo el mundo que ronca padece esta enfermedad.

La apnea del sueño se caracteriza también por sensaciones de ahogo. Las interrupciones frecuentes del sueño profundo restaurador suelen conducir a una somnolencia excesiva durante el día y pueden asociarse a cefalea matutina.

El temprano reconocimiento y tratamiento de la apnea del sueño es importante debido a que esta enfermedad puede asociarse a pulso cardíaco irregular, hipertensión, ataque cardíaco e ictus.

Tipos de apnea del sueño
Existen dos tipos de apnea del sueño: central y obstructiva.
– Central: La apnea del sueño central es menos común y se produce cuando el cerebro fracasa en enviar las señales apropiadas a los músculos respiratorios para iniciar las respiraciones.
– Obstructiva: La apnea del sueño obstructiva es mucho más frecuente y tiene lugar cuando el aire no puede fluir hacia dentro o hacia fuera de la nariz o boca de la persona aunque continúan los esfuerzos para respirar.

¿A quién afecta la apnea del sueño?
La apnea del sueño puede afectar a todos los grupos de edades y a ambos sexos aunque es más común en hombres. El cuatro por ciento de los hombres y el dos por ciento de las mujeres de mediana edad sufren apnea del sueño con somnolencia diurna excesiva.

Las personas con mayor probabilidad de padecer o desarrollar apnea del sueño son aquellas que roncan estrepitosamente y que a su vez sufren sobrepeso o tienen hipertensión o padecen alguna anormalidad física en la nariz, garganta u otras partes de las vías aéreas altas.

La apnea del sueño parece heredarse en algunas familias, sugiriendo una posible base genética.

¿Qué causa apnea del sueño?
Ciertos problemas mecánicos y estructurales en la vía aérea pueden causar la interrupción de la respiración durante el sueño.

En algunas personas, la apnea se produce cuando los músculos de la garganta y la lengua se relajan durante el sueño y bloquean parcialmente la vía aérea. Este bloqueo es total cuando se relajan también los músculos del paladar blando y la úvula. Es entonces cuando la respiración se hace dificultosa y ruidosa e incluso se interrumpe.

La apnea se produce también en personas obesas en las que una cantidad excesiva de tejido en la vía aérea provoca la estrechez de la misma, dificultando el paso del aire.

La ingestión de alcohol o de somníferos incremente la frecuencia y duración de las pausas respiratorias en personas con apnea del sueño.
Durante el acontecimiento apneico, la persona es incapaz de inhalar oxígeno y exhalar dióxido de carbono, por lo que disminuyen los niveles de oxígeno y aumentan los niveles de dióxido de carbono en sangre. Esta reducción en oxígeno e incremento en dióxido de carbono alerta al cerebro para reanudar la respiración y provoca un microdespertar. Con cada microdespertar, se envía una señal desde el cerebro hasta los músculos de la vía aérea superior para que se abra el paso del aire y se restablezca la respiración; fenómeno frecuentemente acompañado de un ruido fuerte, ahogo, gemido o balbuceo. Los microdespertares frecuentes, aunque necesarios para restablecer la respiración, provocan la desestructuración del sueño, por lo que este no es reparador.

¿Cuáles son los efectos de la apnea del sueño?
Debido a las graves alteraciones en el patrón de sueño normal, las personas con este trastorno suelen sentirse muy soñolientas durante el día, afectando a su concentración y quehacer diarios. Las consecuencias de la apnea del sueño varían entre leves a amenazantes para la vida. Sus síntomas incluyen: depresión, irritabilidad, disfunción sexual, dificultades de aprendizaje y memoria, dormirse trabajando, hablando por teléfono o conduciendo.

Las personas que sufren apnea del sueño tienen un riesgo 6 veces superior de sufrir o provocar un accidente de tráfico. También se sabe que la apnea del sueño contribuye a la aparición de hipertensión. Las personas con apnea del sueño también tienen mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio e ictus.

¿Cuándo sospechar de que se sufre apnea del sueño?
En la mayoría de pacientes con apnea del sueño, son sus parejas o miembros de la familia los primeros en sospechar de que algo va mal, a partir de los ruidosos ronquidos y la aparente dificultad para respirar.

Los amigos o personas que trabajan con un afectado por este trastorno de la respiración, pueden observar que este se duerme durante el día en circunstancias anormales, como conduciendo, conversando o trabajando.

El paciente no suele reconocer que tiene un problema y puede no creérselo cuando se lo exponen. Es muy importante que la persona con sospecha de apnea del sueño consulte a un profesional médico para la evaluación de la situación.

En conclusión, la calidad de vida de la persona con apnea del sueño se ve deteriorada a consecuencia del sueño deficiente, dando lugar a irritabilidad, depresión, astenia, pérdida de memoria además de un riesgo incrementado de sufrir accidentes laborales y de tráfico, hipertensión, ataques cardiacos e ictus.

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