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Despertarse porque alguien te llama

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Alguna vez has escuchado tu nombre claramente y al responder: – “Que?” … ¡no había nadie en todo el lugar! Nadie podía haberte llamado. Caminas hacia la fuente de la voz, verificas si hay un televisor o radio encendido. Nada. Si alguien llega en ese momento le preguntas si te llamo y te responde: – “No, llegue ahora mismo”. Tu vuelves a tu tarea pero el cuerpo se te queda un poco frío y no puedes evitar sentir algo de miedo. Que habrá sido? “Estare perdiendo la cabeza?”.

Nada de eso: formas parte de miles de personas mentalmente equilibradas en el mundo que, sin estar bajo el influjo de medicamentos, alcohol o sustancias alucinógenas, tuvieron esa misma experiencia por lo menos una vez en su vida. Esas personas afirman que alguien llamo su nombre cuando se encontraban completamente solos en la habitación, en la casa, en el recinto donde ocurrió, o la voz que escucharon fue tan fuerte que los despertó mientras dormían. Esas personas saben bien que NO se lo imaginaron. Incluso hay casos en que dos o mas personas escucharon la misma voz al mismo tiempo. Y en otros tantos casos pudieron identificar a quien pertenecía la voz. Unas veces eran personas vivas, otras muertas y otras tenían una cualidad indescriptible que no pudieron identificar.

Por que pasa esto? La mayoria son llamados de alerta para que dejemos lo que estamos haciendo y nos movamos de ese lugar como prevención de una situación peligrosa o incomoda. Por que nos llaman por nuestro nombre? Porque lo habitual es que cuando escuchamos nuestro nombre respondemos inmediatamente y nos movemos hacia la fuente de la voz. Aunque digamos: “Que?”, cuando no recibimos respuesta nuestra tendencia natural es movernos automáticamente hacia la fuente del sonido.

En otras ocasiones escuchamos nuestro nombre para que nos detengamos a reflexionar. Debemos prestar atención a algo que esta ocurriendo o esta por ocurrir. Y usan nuestro nombre porque la realidad es que el sonido mas importante para nuestros oídos es nuestro propio nombre. Cuando somos bebes lo primero que escuchamos de los adultos es nuestro nombre, no? Y seguiremos respondiendo a nuestro nombre por el resto de nuestras vidas.

De donde vienen esas voces? De distintas fuentes: de nuestra propia conciencia (si, nosotros mismos podemos generar voces en nuestra mente); de un ser de otra dimensión; de un ángel; de un ser querido fallecido o de una persona amada que se encuentra lejos de nosotros y por eso nos inquieta tanto escucharlos de la nada. Así lo reflejan los miles de testimonios que se escuchan en el mundo entero. Por que ocurre? Porque como les digo: ¡NUNCA ESTAMOS SOLOS! Todos estamos interconectados como antenas que reciben y emiten. Somos energías vibrando y hacemos contacto con otras energías. Cuando estas energías están en nuestra frecuencia, todo es normal, pero cuando sintonizamos con energías en otras frecuencias, ahí se producen estos fenómenos que nos intrigan tanto. Ahí es cuando hablamos de una experiencia sobrenatural porque todavía no la entendemos.

Un caso muy distinto que no se debe confundir son las voces que regresan en el tiempo porque el sonido viaja en ondas. Pero estas no nos llaman por nuestro nombre, obviamente, porque fueron generadas en tiempos y distancias que no tienen relacion con nosotros. Son voces que regresan del pasado por la naturaleza del sonido mismo, como el eco.

Tampoco debemos confundirnos con el llamado “ruido blanco” (white noise) de las psicofonias o voces que se recogen en equipos de sonido y video electrónicos y se estudian como manifestaciones de personas fallecidas, conocido por sus siglas inglesas EVP (Electronic Voice Device).

Ahora, cuentame: Tu también has escuchado una voz? Que hiciste? Y que paso después?

¡Espero tu experiencia con amor!

La Hora Magica con Virginia Gomez – Ciencia y Espiritualidad ®

¿Alguna vez has oído un ruido, volteas y te das cuenta de que no hay nada que lo produzca? ¿O seguramente has visto algo que nadie más ve? De seguro has oído que alguien te llama pero no hay nadie contigo.

La clariaudiencia

Lo que estás experimentando se conoce como clariaudiencia, que es el término que se aplica al poder psíquico natural que tenemos los humanos para escuchar a través de la materia que nos rodea en nuestra vida diaria, sin obstáculos de distancia ni tiempo.

Existen muchos seres o energías alrededor nuestro que no vemos pero están aquí interactuando en otros planos de conciencia. Nosotros también somos energías; lo único que nos distingue de las otras es que disponemos de un cuerpo físico.

Eso le pasa a todos, pero, ¿por qué?

La Física dice que además de este, hay otros universos. Y muchos de ellos en algún momento se intersectan con el nuestro. Están habitados por seres etéreos.

Seres que, así como pueden tener buenas intenciones para quienes vivimos en este plano dimensional, tambien los hay cuyas intenciones son completamente opuestas. Desafortunadamente para nosotros son estos últimos quienes tratan de entrar a nuestro universo con más frecuencia.

Entes malignos o no

Pueden manifestarse del todo en nuestra realidad. Ellos sólo pueden tocar nuestro plano dimensional, a veces no llegan ni a aproximarse a él, pero sólo eso basta para que interfieran en nuestras vidas.

Cuando tocan o rozan nuestro mundo tridimensional, las moléculas en el aire vibran. Lo hacen en frecuencias tan bajas, conocidas como infrasonido, que no podemos oír dichas vibraciones. Al menos no conscientemente. Nuestro cerebro opera en frecuencias similares a las de esas vibraciones.

Es entonces cuando las vibraciones sincronizan los procesos cerebrales de tal manera, que comenzamos a sentir cosas que no existen. Cosas como voces, luces, sombras, presencias. Y en un grado más profundo, tristeza, miedo, locura, maldad, pesadillas…

La explicación científica para esta experiencia de escuchar voces no físicas es alucinación auditiva

Alucinaciones de cosas que no existen

Se alega que percibimos estas alucinaciones de cosas que no existen en la realidad física porque nuestros sentidos se ven alterados momentáneamente por alguna circunstancia.

Por ejemplo: las voces que escuchamos en nuestros sueños llaman nuestra atención hacia situaciones que enfrentamos en lo que llamamos nuestra vida real. Cuando son voces calmadas y agradables pueden coincidir con nuestros esfuerzos por buscar la reconciliación con alguien del que nos hemos distanciado.

Si por el contrario oímos voces estridentes y furiosas podemos estar enfrentando desilusiones y situaciones desfavorables que nuestro espíritu necesita que atendamos.

Sonidos extraños

En estos tiempos de ciencia se da por hecho que esas voces o sonidos extraños son generados por el cerebro. Se cree que las personas que alegan escuchar voces sufren de algún desorden psicológico o consumen drogas alucinantes.

Sin embargo, debemos aclarar que hay personas que no sufren de ninguna enfermedad mental ni física y si escuchan ocasionalmente estas voces y sonidos, y tampoco padecen de tinitus (la condición de percepción auditiva).

Para muchas personas creativas escuchar voces y sonidos tiene un propósito funcional muy natural.

Por ejemplo: imagínate que estás muy concentrada tratando de resolver un problema. De repente, escuchas una frase claramente y te vuelves a mirar si hay alguien cerca de ti. La voz fue firme y clara, pero no hay nadie presente. ¿De dónde salió? ¿Quién te ofreció la información que buscabas?

Por nuestra formación social y cultural podemos pensar que se trata de mensajes de los ángeles o de seres de otras dimensiones. Para los investigadores psíquicos, estas voces sirven para probar que la percepción extrasensorial es una cualidad real que se va agudizando en la medida en que vamos desarrollando nuestros poderes psíquicos.

En otras palabras, que cualquier persona puede concentrar su poder psíquico con el fin de sintonizar con una voz o sonido que su mente consciente pueda escuchar claramente.

Recuerda que somos seres espirituales viviendo una experiencia material en este mundo. Lo que nos parece sobrenatural es más natural de lo que creemos.

Clariaudiencia – Capacidad extrasensorial de escuchar espíritus

Virginia Gómez presentadora de “La Hora Mágica” que transmite WKAQ-580 | El Nuevo Día

QUÉ SIGNIFICA SOÑAR CON OÍR UNA VOZ QUE ME LLAMA

¿De quién es la voz que nos llama por nombre, en la noche y en nuestros sueños y mí de una llamada, advertencia, admonición? ¿Qué quiere decir soñar con escuchar una terrible voz que te llamas, que dice tu nombre? ¿Cuáles números de la mueca napolitana hace falta jugar cuándo se sueñan con voces que nos llaman para intentar una ganancia a la lotería según el libro de los sueños y la guía sobre los sueños? ¿Soñar con una voz cuáles significado e interpretación tiene? ¿Cómo entender si hay una presencia cerca de nosotros en sueño? ¿Qué significa soñar con oír una voz que me llama? ¿Por qué se pueden oír, escuchar voces muy flébiles o bien voces muy fuertes que piden a lo mejor nuestro nombre en sueño en una lengua desconocida? Una voz que te llamas en el sueño puede asustar de veras muchísimo. Sentirse llamar de una voz o de más voces que provienen de una persona que no conocemos o bien de una fantasma, de un difunto, de una sombra. Oír voces confusas en sueño o bien oír una voz llamar el propio nombre. ¿Oír una voz femenina, masculino, de un hombre de una mujer, de un niño, de mi madre, de mi padre, de mi abuelo, de mi abuela o de algunos difuntos, puede significar cosa? «La otra noche he soñado con una voz que me habla al teléfono pero a mí no entendí sus palabras. La pasada noche he oído una voz angélica, maravillosa, guapísima, suave y muy dulce que me invitó a escuchar un mensaje. Esta noche me siento llamar de una voz terrible, oscura, asustadiza, terrible y tengo mucho miedo. La noche pasada he oído en sueño mi nombre que fue dicho de la Virgen o de Jesús Cristo». Vemos de comprender el significado de este tipo de sueños que son muy difusos.

Uno de los sueños más espantosos que podemos hacer es aquel en que oímos una terrible voz que dice nuestro nombre y nos llama para ir de alguna parte. A menudo estas voces no son en efecto dulces y bonitas pero terribles y pueden hacer despertarse encima con un grande miedo. ¿Pero como es posible soñar con estas voces y sobre todo qué quieren decirnos? Escuchar en sueño es muy importante. En la vida real nosotros escuchamos a las otras personas para poder aprender algo, para conseguir consejos y para buscar soluciones a nuestros problemas. En la vida de todos los días nosotros sentimos lo que las personas quieren decirnos y luego comunicamos, hablando con ellos. Luego la voz es un medio para crear relaciones interpersonales, la voz es un potente instrumento que pone en comunicación a la gente. Cuando soñamos con oír una pequeña o grande voz que nos llama usando nuestro verdadero nombre, entonces el problema está en la comunicación y en las relaciones que vivimos en nuestra vida. Si la voz es débil, si no logramos entender el mensaje, no las sentimos sus palabras o bien habla un lenguaje que no entendemos, entonces claramente en la vida cotidiana estamos afrontando un serio problema relacional. ¿Con quiénes no logramos comunicar? ¿Con cuáles persona tenemos un bloque comunicativo y con cuáles persona no estamos capaz de hablar? En los sueños también podemos encontrar simples indicios que nos hacen entender en cuál relación de nuestra vida, nace el problema. Por ejemplo si la voz que nos llama es una voz que nosotros reconocemos entonces hemos encontrado la relación que tiene que ser arreglado.

A lo mejor la voz que dice nuestro nombre en sueño es la voz de nuestro hijo o bien la voz de nuestro padre o nuestra madre o todavía de la maestra de escuela. Obviamente en la vida real tenemos que afrontar un serio problema de comunicación con una de estas personas. La voz que gritos pueden ser el símbolo de un gran problema que no estamos capaz de solucionar porque no estamos capaz de hacer entender. Algunas veces estas voces nos amenazan y nos dicen que cosas terribles podrán ocurrir en nuestra vida. Estas admoniciones oníricas quieren decirle al soñador de estar muy atentos a no subvalorar algunos consejos que alguien nos ha querido dar en nuestra vida. A menudo nosotros no escuchamos los consejos de nuestros padres pero nos damos cuenta que sus consejos son justos. He aquí que en sueño podemos escuchar su voz porque nuestra subconsciencia nos advierte que la cosa mejor es seguir estos consejos. Muchas personas sueñan algunas sombras o personas desconocidas, sin rostro, hombres o mujeres o hasta fantasmas, que piden nuestro nombre y apellido de modo tan fuerte de hacer despertarse durante el sueño y en llena noche. Estos sueños pueden ser de veras pesadillas pero siempre esconden un significado muy importante y relativo a la comunicación que no tiene que ser descuidado. Los difuntos que hablan con nosotros tienen que ser escuchados muy bien porque pueden indicar un gran acontecimiento en nuestra vida.

Otro significado que las voces en sueño pueden identificar es lo que concierne algunas situaciones de vida por que nosotros nos sentimos en culpa. ¿Somos culpables de haber cometido un crimen? Bien esta culpabilidad que en vida no es considerada porque el soñador no sabe ser objetivo en la valoración de los hechos, en sueño viene fuera con una fuerte voz o una flébil voz que representación nuestro nombre. He aquí que en estos casos nosotros sentimos de tener la conciencia limpiada y de ser realmente culpables. Estos sueños tienen que hacer abrir los ojos y tienen que ayudarnos a comprender dónde hemos equivocado y como podemos remediar. No hace falta nunca olvidar que en el mundo onírico todo es escondido y nunca oculto de manera evidente. Por ejemplo un lugar en que somos, un objeto que encontramos u observamos puede esconder un mensaje que puede ayudarnos a descifrar mejor la situación que tiene que ser afrontada en nuestra vida. Y no hace falta tampoco olvidar las sensaciones que probamos en los sueños. Si en efecto probamos miedo, tenemos temor, la voz que escuchamos es una voz que invita a estar a punto de muy atentos evitar cometer otros errores. Si en cambio la voz es dulce, bonita, gentil y nosotros probamos entonces una gran sensación de paz y serenidad en nuestra vida estamos haciendo las justas elecciones. Concluimos este artículo hablando de aquellos sueños en que la voz que escuchamos es una voz que proviene de un ángel, de la Virgen, de Jesús o bien de un San. Estos sueños a menudo indican la necesidad de hallar la confianza y la esperanza en nuestra vida que quizás esté faltando.

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Alguna vez, cuando estás solo/a, has escuchado la voz de alguien que te llama por tu nombre o apodo, pero tú no respondes porque sabes que estás solo/a, ¿no?

Bueno, lee el siguiente caso y notarás que esa voz es algo espeluznante.

Estaba yo sola en mi casa (alrededor de las 3 de la madrugada); ese día mi mamá y papá tenían una fiesta a la cual no quise ir. Estaba entada mirando una película en el sofá de mi casa. Luego, a punto de irme a dormir, escuché una voz, la voz de mi mamá que me decía: «Vane».

Y yo pensé que acaso habían llegado temprano. Al pasar unos 5, 10 minutos, y me volvieron a llamar, pero esta vez la voz era la de mi papá. Sonaba como molesto y me llamaba: «¡Vanesa!», así que esperé a que volvieran a llamar para escuchar bien de dónde venía la voz. Efectivamente, me volvieron a llamar. La voz venía del patio de atrás, así que fui hacia allá.

Cuando llegué lo que mis ojos vieron no fue bonito. Al abrir la puerta del patio vi una sombra que hacía señas como diciéndome: «Ven conmigo». Inmediatamente yo cerré la puerta y subí corriendo a mi habitación. Esa noche no pude dormir bien. Escuché mucho ruidos en la casa. Así pasó cada vez que me quedaba sola en casa. Terminé mudándome a otra casa.

Luego de investigar supe que esa voz se identificaba con un fenónemo paranormal llamado «POLTERGEIST». Un poltergeist es un fantasma que murió intranquilo (lamentándose, o pensando en todas las personas que le hicieron mal, o murieron solitarios sin que alguien se preocupara por ellos).

Nos buscan para dejar de sentirse solos, para que nosotros los acompañemos en su dolor. Claro, si el Poltergeist es bueno, porque si es malo te busca para que sufras. Sabe que si te logra matar te vas a lamentar por ir a ver quién te estaba llamando.

Así que ya sabes cuál es la naturaleza de esa voz, que te llama cuando estás solo, y también sabes que no debes acudir a su llamado, si no quieres sufrir las consecuencias.

Adiós, El Definido. ¡Hola, Desafío 10x!

Por el otro lado, una revisión sistemática de más de 30 estudios de una variedad de países, reveló que alrededor del 8% de la población ha sufrido alguna vez parálisis del sueño.

Somos varios, aparentemente, a los que nos ha pasado despertarnos en la mitad de la noche (o de la siesta incluso), no poder movernos (aunque estemos completamente conscientes), tener dificultad para respirar y empezar a ver cosas un poco tenebrosas, como demonios, fantasmas u otros. Y cuando más se necesitan, los gritos no llegan.

Esta obra renacentista nos muestra un ejemplo bastante gráfico sobre lo que muchos pueden haber vivido, porque hay teorías que dicen que estaría relacionada con una experiencia de parálisis del sueño.


“La pesadilla” (1781), del artista suizo Henry Fuseli/ Detroit Institute of Arts

Pero aunque parezca una experiencia paranormal, tiene una explicación bastante lógica y racional, según conversamos con el dr. Moya.

Te despiertas… pero no del todo

“Lo que ocurre es que uno se despierta de forma incorrecta”, nos explicó Moya. “Consiste en que se entremezclan estados de conciencia distintos, como estar dormido, despierto o semi dormido”. Nuestras mentes despiertan, pero nuestros cuerpos no.

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Cada noche, pasamos por diferentes etapas de sueño, explica esta nota del medio The Conversation, con el siguiente gráfico.


Ciclo de sueño/ Dan Denis en The Conversation

Después de quedarnos dormidos, pasamos por las etapas uno, dos y tres, en un nivel de inconsciencia cada vez más profundo, conocido como sueño no REM (por sus siglas en inglés rapid eye movement). Luego, al volver a la etapa uno del sueño, entramos en el período REM, una etapa menos profunda del sueño, en la que nuestro cerebro está muy activo y empezamos a soñar. En esa parte, nuestros músculos están completamente paralizados, excepto los de los ojos y del sistema respiratorio.

Gracias a una investigación japonesa, se pudo descubrir que la parálisis del sueño está estrechamente relacionada con el sueño REM. Lo que sucede en ese caso, es que te despiertas y te vuelves consciente de lo que te rodea, mientras aún estás en ese estado del sueño. ¿Pánico? No, algo natural, pero incómodo.

Ese demonio que te oprime el pecho

Como los músculos están paralizados, no nos podemos mover, solo ver y respirar (aunque a un ritmo bajo). Y como en esa etapa el cerebro está muy activo y estamos soñando, imaginamos cosas que no son reales ni racionales.

“El cerebro completa la realidad con la memoria ancestral que está en el inconsciente. Uno tiende a soñar con cosas sobrenaturales, catástrofes, ataques de personas, todas cosas que vienen de la parte del cerebro más básica de nosotros, pero que no son reales El sueño dice lo que siente el cuerpo, pero lo hace con su idioma, que es uno simbólico”, explicó el doctor.

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Por ejemplo, si sentimos que falta el aire y que no podemos respirar como lo hacemos cuando estamos despiertos, nos empezamos a imaginar que tenemos un demonio encima, que es el que nos está oprimiendo el pecho. El cerebro completa la realidad de manera creativa para que haga sentido, ¿por qué más nos pasaría esto sino?

Además, como no todo el cuerpo está despierto, tampoco lo está el centro respiratorio, el cual sigue funcionando a un ritmo más bajo que cuando estamos despiertos totalmente. Por lo que si queremos, por ejemplo, respirar profundo, no podremos hacerlo, porque el centro respiratorio está en piloto automático.

“Son experiencias cortas pero aterradoras porque provocan angustia”, dijo Moya. “Eso ocurre porque la capacidad de controlar los movimientos del cuerpo está perdida, y mientras más la persona intenta dominarlo, más alerta queda su cerebro y más se va a demorar en recuperarse”. ¿Qué hay que hacer entonces?

Si te pasa, sigue estos consejos

“La recuperación ocurre solo si la persona se vuelve a dormir, para que luego pueda volver a despertar en forma correcta. Es como cuando uno entra por una puerta y choca, hay que dar unos pasos atrás para poder volver a entrar”, nos explicó el neurólogo. Para eso, algunos consejos:

– Mantener la calma.

– No intentar moverse

– Tratar de volver a dormir, para luego despertar de forma correcta.

Es difícil reaccionar así cuando se está asustado, pero de a poco se puede ir tratando, haciendo consciente el hecho de que se trata de un fenómeno totalmente natural y nada paranormal. Y cuando es más recurrente, nos dijo Moya, se puede realizar un tratamiento médico y psicoterapia para manejar el miedo. Eso, junto a buenos hábitos de sueño, puede hacer que los episodios desaparezcan o disminuyan.

Malos hábitos de sueño

Las parálisis pueden ocurrir por tener malos hábitos de sueño, cuando estamos pasando por situaciones especiales (como estrés o etapas difíciles de la vida) o por alguna enfermedad, en ciertas ocasiones, nos dijo el neurólogo.

“Generalmente coincide con los períodos de la vida en los que uno trasnocha, está muy desorganizado, estresado, entre otras cosas. Ahí se producen parálisis del sueño más frecuentemente”, afirma el dr. Moya.

También puede ser un signo de narcolepsia, un trastorno crónico del sueño que provoca somnolencia excesiva durante el día. “Pero esa es una enfermedad poco frecuente, 1 en 2.000. Mucho menos frecuente que la parálisis del sueño”, nos dijo Moya. “Hay mucha más parálisis del sueño y menos narcolepsia”.

“Las personas que tienen buenos hábitos de sueño, casi no tienen parálisis”, aclaró Moya. “Porque lo más común es que nadie quiere prevenir, todos van al doctor cuando ya han sufrido uno o más episodios de parálisis del sueño”.

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Llevando una vida saludable en todo ámbito (sueño, deporte, alimentación) y teniendo hábitos ordenados de sueño, se reducen los riesgos de sufrir este trastorno, que puede ser bastante angustiante y aterrador.

En el caso de que te ocurra, recuerda mantener la calma y tener en mente que las pesadillas son tan reales como nosotros creamos que lo son.

¿Has sufrido parálisis del sueño alguna vez?

Fin de un agotador día de trabajo. Apoyamos la cabeza en la almohada y nos entregamos a una apacible noche de reposo absoluto, tanto físico como mental. O eso creemos. Es cierto que el sueño tiene funciones reparadoras y que es esencial para la vida. Pero si pensamos que es como poner el interruptor en off y apagarnos, no podemos estar más equivocados. Mientras dormimos, nuestra mente y nuestro cuerpo están muy ocupados realizando tareas a espaldas de nuestra consciencia. Y el resultado no siempre es agradable. He aquí, desde el minuto en que cerramos los ojos, lo que nos ocurre (o puede ocurrirnos) durante una noche de sueño.

Minuto 0: Sueño ligero (Fase 1)

Nos relajamos y lentamente nos sumimos en la oscuridad. Nuestros músculos se aflojan, la respiración y el pulso se ralentizan y los ojos comienzan a moverse muy despacio. El cerebro cambia de sintonía, de las ondas alfa a las theta. Es la Fase 1 del sueño, un adormecimiento ligero que viene y se va en oleadas. Cualquier interferencia externa, como un ruido, puede despertarnos. Pero las molestias no solo vienen de fuera. De repente, en el dulce limbo del sopor, una sacudida en las piernas nos saca violentamente de la modorra. Son los espasmos mioclónicos, a menudo acompañados por una inquietante sensación de caer al vacío que tratamos de evitar con un amago de salto, y que se traduce en una patada a quien duerme junto a nosotros.

Según la Clasificación Internacional de Desórdenes del Sueño (ICSD), de un 60 a un 70% de la población sufre espasmos mioclónicos, pero se trata de un proceso normal siempre que no impida dormir. Sin embargo, su significado es incierto. Según una teoría, es la parte del cerebro encargada de la vigilia que lucha para no perder el control. Una curiosa hipótesis alega que es un resto evolutivo de cuando dormíamos en los árboles y corríamos el riesgo de caer al suelo.

La sensación de caída es una de las alucinaciones hipnogógicas, que experimentamos en la transición de la vigilia al sueño y que pueden presentarnos un variado menú de sensaciones visuales, auditivas o de otro tipo, no siempre gratas. Una forma particular es lo que se conoce popularmente como Efecto Tetris, el que sufrían los adictos a este videojuego cuando cerraban los ojos y veían caer las piezas. Curiosamente ocurre también con otros juegos como el ajedrez, o con cualquier actividad que deja una huella sensorial intensa, como esquiar o navegar.

Otra manifestación alucinatoria se presenta en forma de ruido potente, como una explosión, el timbre de la puerta, un portazo, un disparo o cualquier otro estruendo. En realidad el sonido solo existe dentro de nuestra mente, aunque el nombre del fenómeno no es precisamente tranquilizador: Síndrome de la Cabeza Explosiva. El psicólogo clínico de la Universidad Estatal de Washington (EEUU) Brian Sharpless apunta que aún se ha investigado poco, aunque se manejan cifras de prevalencia en torno al 10% o superiores. Un reciente estudio de Sharpless ha revelado que no solo afecta a los mayores de 50 años como se creía, sino también a personas jóvenes. Según explica este experto a El Huffington Post, el síndrome «es físicamente inofensivo». «Solo se convierte en un problema si alguien lo padece en tal grado que afecta al sueño, o le angustia tener un episodio, o cree erróneamente que le sucede algo grave». Sharpless señala que en ocasiones desaparece simplemente informando al paciente de que no hay motivo para preocuparse. «En la mayoría de los casos, es simplemente una experiencia inusual que ocurre de vez en cuando».

Minuto 10: Fase 2

Si hemos logrado superar la primera etapa y tenemos ganas de continuar, unos 10 minutos después entraremos en la Fase 2, la más larga y relativamente sosegada; perdemos la consciencia de nuestro entorno, los ojos detienen su movimiento, el ritmo cardíaco y la respiración son apacibles, la temperatura corporal y la presión sanguínea se reducen, y los músculos permanecen relajados. Nuestro cerebro, libre de fantasías y alucinaciones, cae en un remanso de tranquilas ondas theta, solo interrumpidas por algunos acelerones llamados husos y por repentinos saltos llamados complejos K. Este sueño reparador nos ocupa aproximadamente el 50% de todo el ciclo. Aquí estamos a salvo.

Minuto 60: Sueño profundo (Fase 3)

Después de un tranquilo curso por la Fase 2, una hora después de dormirnos entramos en el sueño profundo, con su ocasional ración de ronquidos que son más frecuentes en este período. En la Fase 3 recargamos las pilas, el sistema hormonal se reajusta y nuestro cerebro se mece en un lento oleaje de ondas delta, amplias y profundas. Parece que por fin estamos sumidos en ese plácido descanso del que nos cuesta despertar, y que dormiremos a pierna suelta el resto de la noche. Nada más lejos de la realidad: lo peor está por llegar. Aquí comienza el territorio preferido de las parasomnias, los trastornos del sueño.

Esta es la fase en la que solíamos mojar la cama cuando éramos niños. Pero esto no es más que una leve molestia en comparación con la posibilidad de incorporarnos de repente en plena noche, sudorosos y chillando aterrorizados. No son pesadillas, que aparecerán en una fase posterior, sino algo aún más siniestro, que ocurre sobre todo en la infancia y suele remitir en la adolescencia: los terrores nocturnos. Hasta un 5% de los niños los padecen, descendiendo a un 1-2% en la edad adulta. Según el doctor Suresh Kotagal, neurólogo pediátrico del Centro de Medicina del Sueño de la Clínica Mayo (EEUU), un estudio amplio reveló que hasta el 80% de los niños pueden sufrir alguna parasomnia aislada, y que no hay de qué preocuparse si se trata de fenómenos aislados.

Para los padres, un terror nocturno es una experiencia angustiosa, sobre todo cuando los niños no parecen reconocerles y no responden a los intentos de consuelo. ¿Qué hacer en estos casos? Kotagal ofrece a este diario unas instrucciones para los padres: «Deberían tratar de permanecer tranquilos, asegurarse de que el niño o niña no está en un entorno donde pueda dañarse, como cerca de una escalera. El terror seguirá su curso y parará, generalmente en unos minutos. No hay medicación ni se requiere intervención. De hecho, tratar de despertar al niño podría empeorar su comportamiento». Por fortuna, lo más habitual es que a la mañana siguiente los pequeños no recuerden nada del episodio.

Un caso parecido es el sonambulismo, que también afecta con más frecuencia a los niños. Los sonámbulos deambulan en un estado de consciencia alterada durante el cual pueden realizar tareas imaginarias o reales, tan simples como abrir un cajón o tan complejas como limpiar la casa. Se han descrito casos curiosos, como el de una mujer que enviaba correos electrónicos, y según la ICSD hay informes de homicidios y suicidios cometidos durante un episodio. En realidad son los propios sonámbulos quienes corren más peligro, sobre todo cuando les da por cocinar, salir a la calle o conducir. Kotagal aconseja no tratar de despertarlos, sino simplemente intentar conducirlos hacia un entorno en el que estén seguros.

En algunos casos, el sonámbulo tiene un único objetivo fijo: el sexo. Esta variante, llamada sexsomnia, tiene evidentes complicaciones, ya que se han registrado agresiones sexuales y violaciones. Otra situación particular es la de los sonámbulos con trastorno alimentario que se dedican a saquear la nevera, llegando a consumir alimentos crudos o congelados. Menos dañinos para sí y para otros son los somnílocuos, que se limitan a hablar en sueños. Su repertorio puede variar desde los balbuceos ininteligibles hasta, por ejemplo, narrar partidos de fútbol. Fue muy popular en internet el caso del británico Adam Lennard, cuya esposa registraba e incluso convirtió en negocio las frases que su marido pronunciaba en sueños: «Me arrancaría la piel a tiras y bañaría mi carne viva en vinagre antes que pasar el tiempo contigo».

Minuto 80: Fase REM/MOR

Al terminar la Fase 3, se acabó lo que entendemos por descanso. De repente, la respiración y el ritmo cardíaco se agitan, los ojos se disparan en todas direcciones, el pene o el clítoris se endurecen, y nuestro cerebro entra en una actividad frenética que justifica el sobrenombre de este período: sueño paradójico. Pero es más conocido por su nombre formal, Fase de Movimiento Ocular Rápido (MOR o REM, por sus siglas en inglés).

Bienvenidos al reino de la fantasía. En la Fase REM/MOR entran los sueños, pero también las pesadillas. Aquí es donde nos persigue el saltimbanqui con la sierra mecánica o caminamos desnudos por Constantinopla. La mente se abre a toda clase de figuraciones estrafalarias, tan vívidas que si son de contenido sexual pueden acabar en orgasmo, algo frecuente durante la adolescencia. De hecho, los sueños son tan reales que el cerebro debe desconectarnos el cuerpo para evitar que hagamos teatro. Durante esta fase nuestros músculos voluntarios se paralizan; si no ocurre así, tenemos un trastorno de conducta del sueño REM. Según la Academia de Medicina del Sueño de EEUU, este fenómeno se diferencia del sonambulismo en que los ojos suelen estar cerrados, no hay sexo real ni comida, y los sujetos no suelen abandonar la cama; salvo que, por ejemplo, lo hagan para «recibir el pase ganador del touchdown» o para escapar de un atacante.

Pero si la actuación es violenta, alguien puede salir herido. El doctor Michael Silber, neurólogo del Centro de Medicina del Sueño de la Clínica Mayo (EEUU), apunta que de un 32 a un 76% de los casos resultan en daños personales, y que en un 11% de las ocasiones se precisa atención médica. «Los daños incluyen laceraciones, moratones, fracturas de extremidades y hematomas subdurales (coágulos de sangre en la superficie del cerebro)», enumera Silber. Pero los afectados no solo pueden autolesionarse, sino también lastimar a otros: «El 64% de los compañeros de cama informan de haber sido asaltados inadvertidamente, y muchos informan de daños. Estos pueden proceder de puñetazos, bofetadas, patadas, tirones de pelo e intentos de estrangulación». Al menos, a los afectados se les puede sacar fácilmente de su mundo onírico. «Si se les puede despertar con seguridad, esta es la mejor opción, pero antes el compañero o compañera debe alejarse por su propio bien», concluye Silber.

Quizá resulte poco atractivo el título, pero la verdad, te puede salvar de una situación algo especial que tuve la oportunidad de pasar.

No daré mi nombre porque al recordar lo que sucedió desearía ser otra persona; en esa época tenía 14 años, mis padres trabajaban mucho y por lo general me quedaba solo en casa, a veces por noches enteras. Era entendible, tenían que viajar a veces de sin planearlo, pero como ya me habían indicado cómo estar a solas en casa sin caer de alguna necesidad, entonces se iban más tranquilos.

Una noche me hallaba jugando en la computadora, no me sorprendió que sonara el teléfono del cuarto y que mi mamá me dijera: «Tenemos que viajar». Era muy fastidioso para mí el escuchar eso, pero aún así debía decir que no importaba y que podían estar tranquilos.

A fin de cuentas, podía bajar a la cocina cuando me diera hambre y podría calentar algo en el microondas. Seguí jugando; sin mis padres, tenía la libertad de poder quedarme hasta la hora que quiera, incluso si no era fin de semana. Recuerdo que era jueves y al día siguiente tenía clases, pero aún así no importó mucho.

Apagué la computadora a las 11 de la noche, más o menos; los ojos ya me pesaban, así que bajé a la cocina y metí una tarrina con pollo con menestra en el micro y lo dejé calentar, serví un poco de agua en la olla y preparé algo de café. Aunque dijeron que me tendría despierto, a mi nunca me afectó la cafeína, así que dormiría tranquilamente.

Comí rápidamente y subí a mi cuarto, me acosté con la ropa puesta, no tenía intenciones de ponerme la pantaloneta con la que acostumbraba a dormir, me daba pereza. Me cubrí con las mantas y empecé a cerrar los ojos esperando a dormirme pronto. Al principio estaba funcionando, pero al cabo de un rato, el sueño se desvaneció completamente.

Me sentía extraño, había un sentimiento que me decía que había alguien en mi casa, pero era imposible: mamá y papá estaban de viaje, y antes de acostarme revisé que las puertas y las ventanas estaban con llave… o al menos tenía la idea de haberlo hecho. Empecé a sentir una ansiedad horrible pensando en que alguien se metió a la casa aprovechando mi descuido.

Después de pensármelo un rato, me levanté de la cama, no podría dormir a menos de que me quitase aquella ansiedad, bajaría y revisaría las puertas y las ventanas. Mientras caminaba hacia la puerta de mi cuarto, recibí un susto de infarto, creí escuchar a alguien llamándome por mi nombre, regresé a ver muy alterado, pero no había nada, encendí la luz de mi habitación. En un principio me aturdió el flash de luz, pero al recuperar la visibilidad, comprobé que no había nadie, revisé en mi armario, bajo la cama y entre mi escritorio. No había nada, la ansiedad se transformó en paranoia.

Revisé la ventana de mi cuarto y vi que estaba cerrada, salí de mi cuarto, cerré la puerta; en caso de cualquier cosa, la puerta me alertaría de que hay alguien, revisé mi baño y el de mis padres, estaban vacíos, el cuarto de mis padres tenía la ventana cerrada. Cerré las puertas del cuarto y de los baños, si se abrían estaría alerta.

Bajé por las escaleras, en cada habitación en la que estaba dejaba la luz encendida, sentía que mientras más luz haya, sería mejor, revisé el baño de la planta baja, el estudio de mis padres estaba vacío e intacto, no tenía puertas ni ventanas al exterior, así que no podría nadie entrar ahí, pero aún así, prendí la luz del cuarto y cerré la puerta, revisé la puerta principal, estaba cerrada con llave, pero no quería arriesgarme, así que moví el sillón de la sala contra la puerta, no quería que nadie entrara.

Cuando revisé la cocina, no había nadie, me tranquilizaba un poco más la idea de estar solo en la casa, así que me iría a mi cuarto, cuando salí de la cocina, escuché nuevamente que me llamaban; esta vez ya no era como un susurro, era como si gritara, para que fuera hacia lo que sea que me llamaba. Me asusté, corrí por las escaleras a mi cuarto, pero arriba volví a llevarme otro impacto. La puerta del cuarto de mis padres estaba entreabierta, la luz estaba apagada, lo mismo que la puerta del baño. Algo estaba jugando conmigo, ya no estaba seguro de estar solo, en alguna de las dos puertas se estaba escondiendo. Me asustaba porque no sentí para nada la abertura de la puerta, y las puertas eran escandalosas a la hora de abrirse, soltaban un chirrido horrible.

No sabía qué hacer, o bajar o entrar a mi cuarto donde podría estar seguro. Justo cuando quería bajar, volví a escuchar que me llamaban, esta vez fue mucho más cerca. Sentí que me gritaban al oído mi nombre, era un grito desgarrador, me asusté mucho y corrí a mi cuarto a toda velocidad, entré y cerré la puerta con llave.

Para mi sorpresa, la luz del cuarto estaba apagada, me alteré mucho. La había dejado encendida cuando fui a revisar, las puertas del cuarto y del baño estaban abiertas por una razón. Quien sea que se metió a la casa se escondía en mi cuarto en ese momento.

Estaba muy asustado, no quería apartarme de la puerta y mucho peor, no quería prender la luz y encontrarme con lo que sea que este jugando conmigo. Otra vez, volvieron a gritar mi nombre, sonaba del otro lado de la puerta, ¿me había equivocado?, ¿no había nadie en mi cuarto?, esperaba a que fuera así. Dejé de tener la esperanza cuando la voz volvió a escucharse desde mi cuarto, al otro lado de mi cama, junto a la pared, no sabía si responder o si quedarme ahi.

Los llamados seguían, cada vez eran más bajos. Yo no respondía, solo miraba al borde de mi cama con la luz apagada, en mi mente estaba la desesperación, pues no sabía cómo iba a reaccionar lo que fuera que estuviera ahí.

Estuve viendo a la oscuridad el resto de la noche, hasta que volvió a ser de día. Cuando revisé, todo estaba vacío, sentía un poco más de calma, pero aún así decidí llamar a mis padres y contarles qué pasó: les dio algo de pánico y volvieron a casa, cambiaron de trabajo para así no tener que alejarse de casa en las noches, pero aún así, yo seguía escuchando en la noche que me llamaban, ya no desde mi cuarto. Ahora solo me llaman desde fuera y nunca sé si responder al llamado o seguir recostado esperando a que los llamados se callen, aunque sé que nunca cesarán…

¡ESCUCHA! ¿QUIÉN TE ESTÁ LLAMANDO?

San Juan 10:1-18

¿Has oído alguna vez a alguien llamando tu nombre y no sabías de donde venía esa voz? O posiblemente casi no podías oír la voz, porque había mucho ruido alrededor de ti.

Escucha, alguna voz te está llamando. ¡Sí, a ti!

¿Quién eres tú? ¿Cómo te llamas? ¿De dónde viniste? ¿Dónde vives? Y, ¿a dónde vas?

Sabes cuál es el nombre de tu pueblo. Quizá no has viajado a otros lugares. Pero sabes que tu pueblo es parte de un país grande, y todos los países son parte de este mundo inmenso.

LA BIBLIA

Hace casi 6000 años desde que se hizo el mundo. Fue hecho por Dios. Dios tiene un libro que se llama la Biblia, y ese libro nos habla acerca de cómo Dios hizo el mundo y de cómo hizo al primer hombre y mujer. Dios hizo al hombre según su propia semejanza.

Desde entonces en adelante, han nacido niños, y desde entonces en adelante la gente ha muerto. Miles y miles de personas han nacido y han muerto.

Naciste a tus padres, pero realmente es Dios quien te hizo. Él hizo todo. ¿Has pensado acerca de cuán maravillosamente Dios hizo todo, y cómo te hizo a ti?

Tus padres te pusieron tu nombre. Dios sabe cuál es tu nombre. Él sabe todos los nombres sin importar el idioma. Él sabe todo.

Siendo que nos ha hecho, Dios sabe todo acerca de nosotros. Nos ama porque somos de Él. Es nuestro Padre que está en el cielo, y cuida de nosotros más que nuestros propios padres.

DIOS

Dios siempre ha sido. Vive para siempre. Entonces cuando sopló en nosotros su aliento, esto nos hizo vivir para siempre también. Nuestros cuerpos no viven para siempre, porque mueren, pero el alma en nuestro interior vive para siempre.

¿Conoces tú a Dios? Quizá preguntas, “¿Quién es Dios? ¿Dónde está Él?”

¿Deseas saber en verdad? Sí, lo deseas. En lo profundo de tu interior deseas saber.

Nunca has visto a Dios, ¿verdad que no? Es verdad, pero eso no quiere decir que no existe.

Hay un solo Dios. No hay lugar para ningún otro, porque Él que es Dios en verdad, llena el cielo y la tierra. Él está en todo lugar a la misma vez.

El hogar de Dios está en el cielo, aquel hermoso lugar en lo alto, pero también habita en el corazón de la persona que obedece a su voz.

¿Cómo se puede llegar a conocer a Dios? ¿Es ésta la pregunta que estás haciendo? Dios tiene un hermoso plan para mostrarnos cómo podemos conocerle.

Dios envió a su hijo unigénito, Jesús, desde el cielo para manifestarse a la gente quién es y cómo es. Dios y Jesús son uno.

Por un milagro, el Hijo de Dios, nació como un niño y creció a ser hombre. Por tres años, Jesús hablaba a la gente acerca del amor de Dios su Padre. Dijo a la gente que Dios es santo y que no puede soportar el pecado.

Entonces Dios preparó un camino para que nosotros pudiéramos ser salvos de nuestros pecados. Permitió que su hijo Jesús fuera clavado en una cruz por manos de hombres malos. Él puso su vida por nosotros. ¡Tan grande era su amor!

Él fue el sacrificio que puede pagar por los pecados de todo el mundo: todo el pecado que tú jamás has hecho y todo el pecado de cada joven, señorita, hombre y mujer también.

¿Se quedó Jesús en la cruz? ¿Se quedó Jesús en el sepulcro? No. Después de tres días resucitó victorioso. Luego ascendió al cielo donde está esperando hasta que Dios diga que el mundo llegue a su fin. Entonces será el justo Juez de toda la gente.

¿Tienes el evangelio de San Juan? Lee el capítulo 10. Juan escribió lo que Jesús habló a la gente. Lo que Jesús habló es para nosotros aun hoy en día. Jesús dijo que es el buen Pastor y que dio su vida por sus ovejas. Nosotros somos las ovejas. Sus ovejas conocen su voz. Él las llama por nombre. No seguirán a un extraño.

EL EXTRAÑO, AQUELLA OTRA VOZ

¿Quién es ese extraño de quien debemos huir? ¡Él es ladrón! No cuida nada de las ovejas. Es un mentiroso. No hay verdad en él. Es el diablo. Es nuestro enemigo, Satanás.

Principalmente, Satanás es el enemigo de Dios. En el principio, él era un buen ángel en el cielo con Dios. Pero él se llenó de orgullo y se levantó contra Dios, y muchos de los ángeles se hicieron al lado de él. Dios triunfó, porque tiene todo el poder. Entonces le echó fuera del cielo a Satanás juntamente con todos sus seguidores. Por esto Satanás aborrece a Dios.

Satanás jamás puede volver a Dios. Por eso derrama su ira sobre la gente del mundo, la creación de Dios. Siendo que pecó, intenta atraer a todo el mundo al pecado. Nunca jamás entrará el pecado en el cielo.

Existe otro lugar, el lugar que Dios preparó para el diablo y sus ángeles. Es el infierno. Es un lugar de tormento. Es un fuego que arde y nunca se apagará. Es el lugar donde el diablo y sus seguidores serán castigados para siempre. Es un lugar terrible a donde Dios tendrá que enviarnos si escogemos escuchar la voz de Satanás.

Satanás no quiere que pensemos en el infierno. No quiere que pensemos en Dios. Por eso trata de distraernos de Dios. Satanás trata de hacernos escuchar su voz.

¿Has oído aquella otra voz en tu corazón, la voz del extraño?

Hay veces que él intenta hacernos creer que tiene cosas buenas que ofrecer. Hay veces que nos hace pensar: «Soy mejor que otros. Soy importante. Lo primero soy yo. Me vengaré. Tengo que defender mis derechos. Está bien robar, sólo que no me descubran. Todos hablan mentiras, así que yo también puedo. Los pensamientos sucios no son tan malos, porque nadie se da cuenta de lo que pienso. Las palabras obscenas son buenas para reírse».

Y en otras ocasiones, ¿has estado tan desanimado que has sido tentado a pensar, «yo no sirvo para nada: por qué seguir viviendo»?

Todos estos pensamientos vienen del diablo. Es un mentiroso. Por eso nos quiere hacer mentirosos también. Es ladrón, y por eso quiere que robemos. Es homicida, y por eso mismo quiere que odiemos a otros.

Cuando escuchas esa voz, ¿cómo te sientes? ¿Te hace sentir bien en tu corazón? Al contrario, te sientes infeliz. Quisieras esconderte. Así es Satanás. Le gusta hacer las cosas en la oscuridad.

JESÚS, LA VOZ DEL PASTOR

¿Conoces tú a Jesús, el buen Pastor? ¿Quisieras ser su oveja? ¿Quisieras conocer su voz?

Sí puedes, pero en primer lugar no debes escuchar a aquella otra voz.

Ahora, en el silencio, puedes oír la tierna voz de Jesús que te llama a entregarle toda tu vida. Le oirás decir que debes sentir pena por todos tus pecados y que debes confesarlos.

Quizás alguna vez, cuando estabas muy en silencio, pensabas, «¿qué debo yo hacer con todos mis problemas y cargas? Yo quisiera ser bueno. Quisiera estar en un lugar donde jamás tendría hambre ni estaría enfermo. ¿Qué pasará conmigo cuando yo muera?» Esa es la voz de Jesús que te llama.

¿Sientes tú triste a veces cuando ni siquiera cuenta te das por qué? O, ¿te sientes solitario cuando no estás solo? Es posible que te sientes solitario porque necesitas a Dios, Él que te hizo y te ama. Él es el Pastor que llama a su oveja perdida. Siempre te está llamando y buscando.

Cuando oyes la voz del Pastor, contéstale. Dile que sientes pena por tus pecados. Dile tal cómo te sientes, y pídele que Él te salve. Esto es orar.

¿Has orado al Dios del cielo? Hazlo ahora. Él te oye y te entiende. Te dará la paz que deseas tener.

¿No quisieras tú ser su oveja y conocer su voz? Él desea ser tu amigo. Te quitará tu carga de pecado y te sentirás feliz en tu corazón. Serás amable y bondadoso, así como Él. Te ayudará a vencer todo tu temor.

Aunque otros se burlen de ti por ser cristiano, sabes que Jesús te cuidará. Aun si el extraño te tiente otra vez, tienes que confiar en Jesús para que te ayude a vencer.

A salvo en los brazos amorosos del Pastor, sabes que al fin te llevará a su hermoso y feliz hogar con Dios para morar con Él eternamente.

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