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Dieta cala cervera

¡Dieta y Candidiasis!

Recuerdo una frase impactante que me comentó la chica de la que hablaba al principio y que quedó grabada en mi mente:

¡Siento morirme por dentro!

¿QUE HACEN LAS CANDIDAS?

Las Cándidas compiten con las hormonas enlazándose a receptores hormonales de las células, provocando un desastre en el sistema hormonal además de problemas como síntomas premenstruales, infertilidad, endometriosis, etc. (1)

Las Cándidas, transforman la fisiología y anatomía del Intestino cuando proliferan en él. Pasan a convertirse de levadura a un micelio fungal. En estado fungal produce rizoides (o raíces muy largas) altamente invasivas que penetran en la mucosa. De esta forma penetra en la sangre sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc) que pueden actuar como antígenos que altera drásticamente el sistema inmunitario, ya que provoca Permeabilidad Intestinal. Y esto, a su vez, deteriora los receptores nutricionales celulares, provocando la malabsorción y, dando lugar a una desnutrición. Como sucede con los alimentos que contienen antinutrientes tales como el trigo, y otros cereales, la soja y las legumbres, tales como indica Loren Cordain : las lectinas y las saponinas.(2)

Sin embargo, aunque el origen de todo se encuentre a nivel Intestinal, sólo suele observarse como una candidiasis vaginal o de las uñas.

El diagnóstico suele ser: enfermedad hipocondríaca, infección localizada, depresión, ansiedad… sin contemplarlo como una Candidiásis. Así pues y por consiguiente, se pasa a recetar Prozac, Seroxat o Ansiolíticos.

Hay mucha gente que no ha sido diagnosticada

Las levaduras se encuentran en todo cuerpo humano, viviendo en armonía con nosotros ya desde poco después de nuestro nacimiento. Se encuentran en la piel, aparato digestivo y genitourinario. Sus funciones principales son las de adherirse a una cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre, degradan restos de carbohidratos mal digeridos, equilibran nuestro Intestino y su pH en conjunto con las bacterias. Así pues, mantenemos bajo control estas levaduras con nuestra flora intestinal , vaginal y sistema inmunitario.

FACTORES DESENCADENANTES

  • Azúcar o carbohidratos : sustento principal de las cándidas. Además de alimentarlas directamente, los azúcares y harinas provocan niveles altos de glucosa en la sangre, por donde también son alimentadas.
  • Agua del grifo: El Flúor provoca supresión del sistema Inmune, y el Cloro se dedica a destrozar nuestra Flora Intestinal
  • Embarazo: Durante este etapa los niveles de progesterona aumentan, induciendo a las glándulas endometriales a producir glucógeno, lo cual favorece el crecimiento de las Candidas vaginales. Por otro lado, unos niveles altos de progesterona pueden provocar resistencia a la insulina, causando un exceso de glucosa en la sangre y favoreciendo el crecimiento de las cándidas.
  • Estrés : La producción de cortisol deprime el sistema inmunitario, aumenta los niveles de glucosa y destruye la flora bacteriana intestinal.
  • La falta de ácido clorhídrico y de enzimas digestivas bloquean la digestión de los alimentos de forma nosmal, produciendo fermentación y putrefacción intestinal. Esto genera sustancias irritantes para la mucosa intestinal, favoreciendo el desequilibrio de la flora intestinal y la proliferación de nuestras amigas/enemigas las cándidas.
  • Déficit de nutrientes: Para mantener el sistema inmunitario sano son necesarias ciertas cantidades de nutrientes, mantener una producción sana de secreciones digestivas y regular la glucosa y las hormonas. Las Cándidas aprovechan para proliferar en su desequilibrio.
  • Antibióticos, cortisona y hormonas sexuales sintéticas (la píldora): Los antibióticos destruyen la flora intestinal bacteriana, pero no las cándidas. Esto hace que puedan crecer sin ningún microorganismo que las controle. Por otro lado, la cortisona deprime el sistema inmunitario, y las hormonas sintéticas, entre otros daños, destruyen ciertos nutrientes (como la vitamina B6) que son de vital importancia para la salud del sistema inmunitario.

Para debilitarlas, tenemos que hacerlas «pasar hambre»

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS

Eliminar:

  • Productos y alimentos que contengan azúcares o con sabor dulce (azúcar, sacarina, miel, dextrosa, siropes, refrescos, latas de tomate, cereales de la mañana, productos de bollería y pastelería, postres, helados etc). Preferidos de las Cándidas.
  • Fruta.
  • Productos lácteos, incluídos los yogures.
  • Alcohol.
  • Levaduras como el pan, pizzas, cubitos del caldo..
  • Patatas, champiñones y setas, calabaza y boniatos.
  • Productos fermentados como el vinagre, tempeh, salsa de soja, miso, té.
  • Harinas (arroz , pasta , pan ,etc)
  • Legumbres,Cacahuetes y pistachos.

Dedicar nuestra alimentación con un volumen sustancioso hacia las Verduras, Carnes, Pescados, Mariscos y Huevos.

El cambio dietético que deberemos realizar además de incluir en varias fases algunos suplementos como fungicidas, probióticos, vitaminas y minerales, según algunos expertos como Cala Cervera.

  1. Fase de debilitamiento de las Cándidas
    Antifungal, enzimas digestivas y/o betaína hidrochlorida (1 mes)
  2. Fase de eliminación de las Cándidas
    Ácido caprílico, sello de oro, extracto de semilla de pomelo, ajo, Pau d´Arco, aceite de orégano, ácido undecilénico(existen marcas que proporcionan el conjunto de todas)
  3. Fase de equilibrio
    Ingestión de 1 a 10 billones de L. acidofilus y/o bifidum distribuidos durante el día, un rato antes de las comidas

Los nutrientes más comúnmente deficientes son la vitamina C, el grupo de las B (especialmente la vitamina B6, B5 y B3), calcio, magnesio, zinc, cromo y los ácidos grasos esenciales de la familia Omega 3.

La dosis en términos generales sería de:

(Hay que tener cuidado de que las vitaminas del grupo B y el cromo no contengan levadura .)

FASE REPARADORA

Una vez que la infección ha remitido, la flora intestinal está equilibrada y el organismo del paciente dispone de una buena dosis de nutrientes, es conveniente introducir ciertos nutrientes para reparar la pared intestinal. Los más efectivos en esta etapa son la vitamina A (7500-20000 u.i.), vitamina E (100-1000 u.i.) y L-Glutamina (500-1500 mg)

Este proceso puede durar en 3-8 meses, y es necesario tener mucha paciencia, ya que en algunos momentos los síntomas pueden intensificarse, provocando dudas sobre en tratamiento.

Algunas conclusiones que el afectado saca en claro después de todo esto, será la de cuan mal nos hace la alimentación neolítica donde nos lleva a estados crónicos de sintomatologías diversas, y que finalmente:

SOMOS LO QUE COMEMOS

Encontrarás un renacer de vitalidad y una forma física con reducido índice de grasa, paralelamente a tu recuperación.

Mis experiencias son como las tuyas serán en algún momento, por lo tanto, pueden ser de ayuda, o eso espero….

Un saludo BIIOnatural!

Hermosos… ¿pero saludables?

Tomado de http://www.calacervera.com/

A los pocos meses de su llegada a Barcelona la consulta de Cala H. Cervera empezó a llenarse de gente que venía del País Vasco, Valencia, Madrid, Mallorca… de todos los rincones de España. Poco a poco la gente se fue pasando la información de boca en boca: hablaban de los buenos resultados, de los cambios tan profundos y radicales que esta terapia les producía.

Una terapia que en muchos casos les ha cambiado la vida y, sin embargo, es una terapia sencilla, amable con el cuerpo, basada en darle a las células de cada individuo exactamente lo que necesitan; así de sencillo.

Vista de la ciudad de Londres, Inglaterra

Pregunta: Tu libro “Nutrición ortomolecular: Revoluciona tu salud con la medicina del Siglo XXI” está revolucionando el concepto de la nutrición en nuestro país ¿cómo has encontrado el panorama español respecto a la nutrición a tu llegada?

Cala Cervera: A mi regreso a Barcelona en abril del 99, después de vivir casi 12 años en Londres, me sorprendió ver que los conocimientos que se tienen en nuestro país sobre alimentación provienen, la mayoría, de conceptos pasados de moda, en comparación con lo que está pasando en Inglaterra y EE.UU.: por ejemplo, que con el colesterol alto no se pueden comer huevos; que para la prevención de la osteoporosis se recomienda tomar leche; que la margarina es mejor que la mantequilla, etc. O sea, prácticamente, los mismos conceptos que cuando me fui. Así que pensé que sería interesante “limpiar las viejas telarañas”. Empecé a escribir artículos, los cuales me dieron la oportunidad de ser invitada a dar conferencias en diferentes lugares como la Universidad de Medicina de Santiago de Compostela, y en vista del interés que despertaba el tema decidí publicar el libro y refrescar un poco el panorama de la nutrición en nuestro país.

Pregunta: El concepto de nutrición ortomolecular es todavía desconocido aquí. Hay muchas personas que nunca han oído hablar de esta terapia ¿Podrías definirla?

Cala Cervera: La nutrición ortomolecular consiste en darle a las células las moléculas adecuadas y en las dosis adecuadas para que funcionen lo mejor posible. O sea, es una terapia que no trata la enfermedad sino al individuo enfermo. Por ejemplo, dos personas con hipotiroidismo es muy posible que sean tratadas de formas diferentes, dependiendo del desgaste bioquímico de cada paciente, sus deficiencias nutricionales, estado emocional, historial físico y psicológico etc.

Pregunta: La nutrición ortomolecular no cree en las dietas, más bien considera que cada persona necesita una alimentación determinada según su individualidad bioquímica ¿Quiere esto decir que no existe una alimentación equilibrada estándar para todos?

Cala Cervera: Exactamente. Pienso que es un error el concepto de la dieta “equilibrada” que continuamente leemos en revistas. Sólo existe la dieta sana para cada individuo. Hay personas que necesitan comer carne y pescado y reducir el consumo de granos, y otras que se benefician tremendamente con una dieta totalmente opuesta. Hay individuos que no toleran bien la fruta y otros que la necesitan a diario. Todo depende de la individualidad bioquímica de cada persona. Por el contrario, lo que puedo asegurar es que hay ciertas sustancias que sí son dañinas para todos por igual. Por ejemplo, el azúcar. Esta sustancia no beneficia a nadie. Los anuncios de azúcar son un engaño inmoral y sin escrúpulos. No es cierto que esta sustancia sea necesaria y que proporcione energía estable para enfrentarse al día, o para hacer ejercicio. Es mentira. El azúcar es uno de los grandes venenos de nuestra alimentación actual. Es el causante de la mayoría de los problemas cardiovasculares que sufrimos hoy en día en nuestra sociedad, más que las grasas.

El azúcar: ¿responsable de múltiples enfermedades?

Pregunta: Entonces, para saber cuál es la dieta ideal para cada uno de nosotros ¿deberíamos ir todos a un nutricionista ortomolecular para aprender a comer?

Cala Cervera: Es triste pensar que en nuestra sociedad necesitamos ir a un experto para que nos enseñe a alimentarnos, cuando cada uno de nosotros sabemos instintivamente cómo preservar nuestra salud a través de la alimentación. Ningún animal tiene que aprender qué alimentos comer. A un león no se le ocurriría jamás llevar la dieta de un caballo, por ejemplo. Cada animal sabe perfectamente lo que tiene que comer, cuándo y en qué dosis. No hay errores en este tema, porque si los hubiera las especies se habrían extinguido rápidamente. La naturaleza nos ha dotado a todos los animales y plantas con la sabiduría de cómo sobrevivir y cómo alimentarnos. El problema es que los humanos estamos tan alejados de nuestra esencia y naturaleza que los mensajes que recibimos de lo que nos apetece comer se basan, principalmente, en lo que la industria de la alimentación nos dicta, o sea azúcares, grasas y otras sustancias espantosas para nuestro organismo. Si la industria de la alimentación hubiera existido desde el principio de nuestra vida en el Planeta, te aseguro que no hubiéramos sobrevivido. Hoy en día tenemos la suerte de que la medicina “parchea” los desastres de nuestra alimentación actual. En vistas de este panorama tan deprimente, efectivamente más de una persona se podría beneficiar de lo que un nutricionista ortomolecular puede enseñar.

Ningún animal tiene que aprender qué alimentos comer

Pregunta: Existe hoy en día una gran obsesión por adelgazar ¿cómo aborda este tema la nutrición ortomolecular?

Cala Cervera: El exceso de peso no es más que un síntoma de que algo no funciona bien, y por lo tanto, no es mi prioridad como terapéuta, ya que la nutrición ortomolecular no trata los síntomas sino que intenta buscar la raíz del problema o acercarse a esa raíz lo máximo posible. Así pues, es importante evaluar si la persona sufre desajustes hormonales, candidiasis crónica, falta de nutrientes específicos, una alimentación alta en antinutrientes, etc. Se intenta ayudar a que el cuerpo encuentre su propio equilibrio. Hay personas que con este enfoque adelgazan rápidamente y otras que les cuesta muchísimo. Sea como sea, cuando el cuerpo está razonablemente equilibrado es muy difícil estar pasado de peso. Muy difícil, ya que éste sabe instintivamente qué alimentos comer, en qué cantidades y cómo hacer uso de ellos correctamente. Estoy en contra de las dietas de adelgazamiento porque no educan y porque se limitan a tratar un síntoma (el exceso de peso) y nada más. No son la solución. De hecho, si funcionasen habría menos gente pasada de peso y no es así. Cada vez estamos más sobrealimentados, más desnutridos y más obesos.

Adelgazar: moderna obsesión

Pregunta: ¿A qué te refieres cuando dices que estamos sobrealimentados y desnutridos? ¿No es una contradicción?

Cala Cervera: Hoy en día tenemos una gran cantidad y variedad de comida a nuestro alcance e ingerimos un exceso de calorías, pero esto no equivale a una buena nutrición. Los alimentos que actualmente comemos carecen de los nutrientes que supuestamente deberían tener. Esto es debido a las actuales técnicas de cultivo, recolecta, almacenamiento, envasado y manipulación de los alimentos en general. Por otro lado, ahora estamos obsesionados con los productos “light” y los productos enriquecidos con nutrientes. Otro engaño. Conozco gente que bebe refrescos “light” porque piensa que son bajos en azúcar y engordan menos, pero por otro lado están ingiriendo grandes cantidades de sustitutivos del azúcar que producen los mismos efectos, o peores, en el organismo, pero, eso sí, el número de calorías que aparece escrito es bajo y eso es lo que le importa a la gente. Es abuso por parte del fabricante e ignorancia por parte del consumidor. Una mezcla peligrosa. Algunos productos se anuncian como enriquecidos, lo cual significa (no en todos los casos) que a la hora de producirlos los han refinado, procesado y desnutrido tanto, que para poder venderlos tienen que “enriquecerlos” con el fin de que tengan la mínima cantidad posible de nutrientes apta para su venta. Si no los “enriqueciesen” no se podrían ni siquiera considerar alimentos.

Alimentos bajos en azúcar… ¿una estafa light?

Pregunta: Hablemos de las grasas. Hoy en día existe una obsesión tremenda con ellas ¿Realmente hay que evitarlas o esta obsesión no es más que otra moda en la alimentación?

Cala Cervera: Creo que existe muchísima información equivocada respecto a las grasas. Hay muchas personas que las evitan, por ejemplo, por miedo a engordar. Es importante saber que necesitamos ciertas grasas para mantenernos sanos. Por ejemplo, gracias al colesterol producimos hormonas como la progesterona. Las grasas hidrogenadas (margarina, bollería etc), y fritas son negativas para nuestra salud porque nos pueden conducir a desarrollar problemas cardiovasculares, cánceres, artritis, etc. Sin embargo, los frutos secos crudos, semillas y sus aceites (como el de girasol y sésamo siempre usados en crudo), pescado, aguacates, y ciertos vegetales de hoja verde, nos proporcionan unos aceites muy beneficiosos para el organismo. Una vez metabolizados, estos aceites se convierten en unas sustancias llamadas prostaglandinas, las cuales son fundamentales para nuestra salud, porque nos ayudan a prevenir problemas cardiovasculares, nos protejen de procesos inflamatorios, regulan la división celular, actúan como drenadoras del riñón, nos ayudan a activar el metabolismo y un sinfín de propiedades más.

Pregunta: Hoy en día oímos continuamente que debemos tomar productos lácteos para prevenir la osteoporosis, especialmente en el caso de la menopausia. Sin embargo, tú no eres partidaria de los productos lácteos ¿por qué? ¿cómo se pueden prevenir los problemas de descalcificación sin tomarlos?

Cala Cervera: Estoy en contra de los productos lácteos porque les veo más desventajas para nuestra salud que ventajas. Por ponerte un ejemplo, antes hemos hablado de las prostaglandinas y sus beneficios para nuestra salud. Bueno, pues los productos lácteos bloquean las enzimas delta-5-desaturasa y delta-6-desaturasa que son fundamentales para que las grasas beneficiosas que ingerimos, a través de nuestra alimentación, se conviertan en prostaglandinas. O sea, esto significa que los productos lácteos pueden causar inflamación tanto a nivel de artritis como dermatitis, dolores de cabeza, asma etc. Además producen mucosidades, se digieren fatal y contienen mucho fósforo que impide la absorción del calcio a los huesos, así que se queda depositado en las arterias, tejidos blandos, riñones causando piedras… Llevamos mucho tiempo en este planeta y el hombre durante miles de años no tuvo vacas a las que ordeñar ¿significa esto que durante todos esos años los hombres sufrieron de osteoporosis? ¿hubiéramos llegado hasta nuestros días si los productos lácteos fueran tan importantes y no los hubiéramos tomado durante siglos? No creo. Si fuesen tan fabulosos los productos lácteos, EE.UU. y el Norte de Europa, las zonas más consumidoras de estos productos, no estarían a la cabeza de la lista de los países con más problemas óseos, estilo osteoporosis, artritis etc. ¿no te parece?. La naturaleza nos ofrece muchas y mejores fuentes de calcio, por ejemplo, los vegetales de hoja verde, frutos secos o algas, por decir algunos. Los productos lácteos no sólo no son necesarios sino que en mi opinión son desaconsejables para la salud.

Pregunta: En tu libro recomiendas alimentos como las algas, trigo sarraceno, quinoa. ¿No te parecen consejos poco prácticos con el tipo de vida que llevamos? La mayoría de restaurantes no ofrecen estos alimentos, ni se pueden conseguir con facilidad en los mercados y supermercados.

Cala Cervera: Sí, claro que son recomendaciones quizás poco prácticas si la persona que las intenta seguir viaja constantemente, no dispone de una tienda de dietética cerca o incluso de un presupuesto voyante… pero en el libro también digo que seguir estas recomendaciones no son imprescindibles para obtener una salud óptima. Sabiendo escoger los alimentos que se encuentran en un mercado podemos alimentarnos sanamente, siempre teniendo en cuenta que no sabemos exactamente qué tan altos en nutrientes son los alimentos que comemos. Pero, bueno, las legumbres, verduras, frutas, carne, pescado, huevos, ciertos granos, aceite de oliva etc, están al alcance de cualquiera que quiera cuidarse. En el libro, por supuesto, hablo de alimentos más exóticos como el tofu o las algas, pero son opcionales, nunca obligatorios para mejorar la salud. De hecho hay mucha gente que come algas pero acaba la comida con un postre lleno de azúcar y grasa. No, yo prefiero que la gente elimine los productos negativos como el azúcar, lácteos, trigo y grasas saturadas, hidrogenadas y fritas y, a cambio, coma una dieta sencilla basada en los productos que nos ofrece nuestra tierra.

Pregunta: Uno de tus temas favoritos parece ser la salud intestinal. Has escrito y dado charlas sobre la candidiasis crónica y las infecciones por parásitos ¿tanto interés despiertan estos temas entre la población? ¿no son estos desequilibrios minoritarios?

Cala Cervera: La presencia de estos desequilibrios en la población es altísisma. La cantidad de personas que llevan años crónicamente enfermas y a las que no les han encontrado nada, ya que todas las pruebas médicas han salido bien, que al final han sido diagnosticadas con depresión o ansiedad y han sido enviadas a casa para que se acostumbren a vivir con los síntomas, es muy alto… yo he conocido historias para llorar. El problema con este tipo de desequilibrios es, principalmente, que apenas son reconocidos por la profesión médica española. O sea, la candidiasis, en general, sólamente es aceptada si existe una inmunodeficiencia, como en el caso de los pacientes con SIDA; si la persona está recibiendo quimioterapia; o si una mujer sufre de “hongos” vaginales. Fuera de esto, olvídate, muy pocos profesionales creen en ella. Y sin embargo, la candidiasis crónica, incluso la vaginal, se origina principalmente en el intestino, y hasta que la persona no deje de alimentar al microorganismo, normalmente la Candida Albicans, que le está causando los síntomas, por muchos óvulos vaginales y tratamientos sofisticados que le den no logrará combatir la infección y en pocas semanas o meses volverán a aparecer los síntomas. Los parásitos, por otro lado, en rarísimas ocasiones se contemplan porque se asume que si no has viajado a algún lugar tropical es casi imposible infectarse. Falso. Todos convivimos con parásitos y un organismo sano sabe cómo protegerse ante ellos. Sin embargo, una mala alimentación baja en vitamina B6 y zinc, por ejemplo, impide la correcta producción de ácido clorídrico en el estómago, el cual se encarga, entre otras cosas, de destruir cualquier parásito o microorganismo no deseado. Hay muchas personas sufriendo de estos desequilibrios que no han sido diagnosticadas. No, no son desequilibrios minoritarios. En absoluto

Candida Albicans

Pregunta: En tus recomendaciones siempre aconsejas complejos vitamínicos ¿no tenemos suficiente con una alimentación sana?

Cala Cervera: Creo que los suplementos nutricionales hoy en día son fundamentales. No hago más que leer y oir que “con una dieta equilibrada no hace falta tomar complejos vitamínicos”. ¿Qué es una dieta equilibrada? Es imposible comer equilibradamente en la actualidad. Hoy en día no sabemos la cantidad de nutrientes que contiene la desnutrida comida que ingerimos. En cambio nuestra necesidad de nutrientes ha aumentado debido a la contaminación, el estrés en el que vivimos, los fármacos que tomamos como la píldora anticonceptiva, la desmineralización de los suelos donde crecen los vegetales que consumimos, los pesticidas que ingerimos a través de la comida… desde luego sin tomar complejos vitamínicos podemos sobrevivir, pero creo que no se trata de sobrevivir sino de vivir con una salud óptima y para ello sí necesitamos tomarlos. Hay gente que les tiene rechazo por el hecho de ser pastillas, pero es importante saber que aunque una pastilla se sintetice en un laboratorio no implica que sea una sustancia sintética. Existen unos complejos nutricionales de excelente calidad y totalmente naturales.

Pregunta: En el libro hablas poco del ejercicio fisico. ¿Significa esto que piensas que se puede conseguir una salud óptima sólamente con una buena alimentación?

Cala Cervera: No, en absoluto, el ejercicio físico es fundamental, absolutamente fundamental para nuestra salud. Mi profesora de Tai-Chi me ha ayudado a ser consciente de algo muy básico: la vida es movimiento. El ejercicio físico indudablemente favorece la salud. El hecho de que no haya profundizado en este tema no significa que no le de importancia, es sólo que mi libro trata de nutrición ortomolecular y no de ejercicio físico. Al igual que tampoco hablo de la importancia que tiene el amor en nuestra vida, trabajar en lo que uno quiere, tener amigos… temas fundamentales para nuestra salud, pero si tuviera que hablar de todos ellos habría escrito un libro con muchísimas páginas e, imagino, que bastante superficial. Me limito a escribir sobre el tema con el que me siento más cómoda y más me motiva, que es la nutrición ortomolecular.

Mi lucha contra la Candidiasis crónica.

Nutrición / 5 enero, 2018 / Victoria Rodriguez

Escribo este post porque me he dado cuenta de la cantidad de personas que están pasando por lo mismo que he pasado, me habéis escrito muchísimas chicas y esto me ha hecho darme cuenta de que mi experiencia puede servir, aunque sea un poco, para dar esperanza a varias personas, ya no sólo a las que están pasando por una candidiasis crónica, si no para mucha gente que ve su salud caer en picado y no ven salida. Al fin y al cabo, es una señal del cuerpo de que algo va mal, da igual el nombre que le pongamos.

Espero no extenderme demasiado y no aburriros, quizás lo divida en dos posts para no liaros, y por supuesto, cualquier pregunta que tengáis podéis mandármela por aquí o por privado. Han sido diez años muy largos y bastante duros, espero resumirlos bien y que sirva de ayuda.

Yo empecé bastante joven con todo esto, quizás la candidiasis, propiamente dicha, proliferó con 17 años, cuando ya los síntomas eran bastante evidentes, pero ya con diez años comencé a tener algunos problemas recurrentes como infecciones de orina, algo que los médicos trataban con normalidad y solucionando con antibióticos, ese fue el momento en que empezó todo.

Ahora sé que las infecciones eran simplemente un síntoma con el que mi cuerpo me avisaba de que algo iba mal, y es que el tener tantas infecciones es generado por llevar una alimentación ácida, los alimentos nos ayudan a alcalinizar o a acidificar la sangre, la carne, los lácteos, los refinados, etc. nos acidifica y esto ayuda a que el cuerpo se debilite y enferme.

Se considera que tenemos un pH ácido cuando este pasa por debajo de 7, cuando hay acidez en la sangre las células no reciben el oxígeno necesario y esto da lugar a síntomas como infecciones, asma, dolores articulares, jaquecas e incluso cáncer, entre otras muchas.

De los diez años a los 17 no recuerdo la cantidad de antibióticos que tomé, no exagero al decir que se convirtieron en un tratamiento mensual, llegó un momento en que vivía con miedo y me llevaba en el neceser una pastilla si viajaba, sabía que me iba a doler si me bañaba en la piscina, en la playa o me sentaba en un sitio frío, lo malo de las pastillas es que acto seguido me creaban hongos y era un círculo vicioso en el que me había metido y no tenía ni idea de cómo salir.

Todo esto, como era evidente, acabó con mi salud y con mi autoestima, ya que había días que no salía porque vivía de mal humor, el dolor hace que tu carácter se agrie mucho y te encierres en tu propio mundo para no molestar a nadie y no parecer una obsesa e hipocondriaca.

Durante este tiempo los médicos me decían que era normal tener infecciones, más en una mujer, otros me decían que tendría que aprender a convivir con ello y en una ocasión una doctora me dijo que posiblemente fuera algo mental, de hecho, la última vez que pisé un médico fue cuando fui por quinta vez a mi médico de cabecera por unos hongos que no se me quitaban con ningún óvulo ni pastilla y lo único que me dijo fue: “ya no sé qué hacer contigo, tendrás que aprender a vivir con los picores” ese día salí llorando de allí y decidí tomar yo misma las riendas. Buscaba y leía mucho y los consejos que encontraba eran no lavarse con agua fría, no caminar descalza o llevar ropa interior transpirable, pero estas recomendaciones no me ayudaban para nada, yo quería llegar a la raíz de este problemón.

A los 17 años empecé a sentir, de un día para otro, que algunos alimentos me sentaban mal, la barriga se me hinchaba por comer pan, algo que nunca me había pasado, sentía nauseas con la leche y los yogures animales y las infecciones iban a más. Fue un proceso lento pero muy marcado, recuerdo que la segunda etapa fueron diarreas y vómitos por comer casi cualquier cosa y unos meses después empecé con bronquitis asmática, migrañas muy fuertes que me hacían vomitar, dolores en los dedos, pérdidas de memoria momentáneas, poca retención de memoria, dolor en la espalda, pinchazos en la ciática al estornudar, color de piel opaco, acné, depresión, dolor intenso en el estómago, meses después ataques de pánico, taquicardia, insomnio, quistes en los ovarios, uñas quebradizas, reglas muy irregulares y excesivamente abundantes, pérdida de peso brusca, ya que deje de comer todo alimento que me sentaba mal y no tenía muchos recursos de aquella, no conocía más comida, que la «normal», también tenía mucha ansiedad por los alimentos dulces, entre otros muchos síntomas que acabaron con mis ganas de vivir.

Todo esto tenía que tener solución, los médicos no sabían que me pasaba, yo insistía porque creía firmemente que mi solución la encontraría con ellos, hasta que pasé por esto y no me quedó más remedio que ampliar mis miras, e investigar por mi cuenta, por internet, buscando naturópatas, libros, médicos especializados en medicina biológica, en medicina ortomolecular, etc. gracias a esta etapa empecé a encontrar salida, pude comprobar que había más gente con estos síntomas, de aquella muy poquita, pero algo aparecía por internet. Encontré el libro de Cala Cervera y fue mi libro de bolsillo durante meses.

En el momento en el que compré su libro empezó este camino, un camino con mil altibajos, ya que Cala Cervera aconseja encontrar la salud con una dieta muy estricta, con la que ahora estoy bastante en desacuerdo por la cantidad de proteína animal que manda, pero en ese momento era mi única salida y no contemplaba ese detalle. En casa me apoyaron muchísimo y me compraron todas las pastillas que ponía en el libro, los antifungicos, los probióticos, los alimentos extraños como crakers de trigo sarraceno, que de aquella no sabía ni que eran. Y empecé una dieta que me hizo sufrir dolores muy fuertes de estómago, migrañas, vómitos, lo cual leí que era de lo más normal, ya que el cuerpo se estaba limpiando y todas las toxinas se estaban movilizando. Recordando esto aún no me explico cómo saqué la carrera, con lo que falté a clase.

Este proceso me duró bastante porque tuve recaídas, no aguantaba la ansiedad por el dulce y me salté la dieta en varias ocasiones, lo bueno es que el cuerpo es muy agradecido y cada cambio que hacía tenía resultados. No completos, porque tenía muchísimos síntomas, pero poco a poco fueron desapareciendo, fue un aprendizaje y sigue siéndolo, fui encontrando respuesta a todo lo que me pasaba, fui pasando por etapas, primero creía que era intolerancia a la lactosa, luego al gluten, y la conclusión era tan simple que cuando llegué a ella me dije, ¡claro! y es que no hay nada mejor para el cuerpo que darle alimentos naturales.

Estamos tan desnaturalizados y somos tan dependientes a la comida que no lo vemos, pero en realidad lo que necesita el cuerpo para estar sano es una alimentación limpia, basada en plantas, una alimentación libre de productos tan antinaturales como los refinados, los fritos, los químicos, productos que el cuerpo no reconoce y que le hace trabajar en exceso, lo acidifica y lo enferma.

Alguien que no ha estado enfermo quizás lo vea un extremismo, la comida es algo muy emocional y genera discusión entre la gente, estamos tan apegados a ella que nos dicen de quitar cierto alimento de nuestra rutina y nuestro mundo se cae, pero cuando te acostumbras la salud vuelve y tu vida cambia drásticamente.

A continuación, os comparto un breve resumen de los alimentos que eliminé de mi dieta:

Fritos, Bollería industrial, trigo, soja, Frutas muy dulces, maíz, cualquier harina refinada, levaduras, hongos, bebidas gaseosas ,alcohol, gluten , leche animal y cualquier derivado como yogur o queso, Cualquier dulce y endulzante. En definitiva, todo lo dulce, ya que es un alimentos ideal para la cándida, los refinados, los antinatural y químico.

Actualmente, ya he recuperado mi salud, llevo sin ir al médico unos cuatro años, salvo para hacerme una analítica anual, revisiones en el embarazo y parto. Gracias a la alimentación que llevo he vuelto a vivir, a hacer planes y a no parar de organizar y poner en marcha proyectos. Cuando pierdes la salud te das cuenta de lo básica que es.

Mi alimentación actual consta de los siguientes grupos de alimentos:

Todas LAS FRUTAS

Hortalizas y Verduras, sobre todo crudas y de hoja verde

Legumbres

Semillas

Frutos secos

Frutas secas

Cereales, harinas y pastas sin gluten y sin refinar

Salsas naturales

Tofu natural

Leches vegetales ecológicas sin endulzantes ni químicos

Algas

Zumos y batidos naturales

Sal de mar o del Himalaya

Ningún tipo de azúcar, sólo el natural de las frutas.

Agua e infusiones

Cacao y algarroba puros

Especias

Kombucha

Y todos los platos deliciosos que se pueden preparar con todos estos productos.

Los alimentos te dan salud o te la quitan, somos lo que comemos y eso se nota. También me ayudó muchísimo el dejar de comer animales, este descubrimiento, que fue una decisión totalmente ética, ya que en cuanto descubrí todo lo que había detrás de la industria quise dejar de colaborar en esa salvajada, también terminó por cerrar mi búsqueda y de repente todo encajaba, me encontraba bien conmigo misma, con mi cuerpo y con mi mente.

Victoria Rodríguez Polo.

Me paro a pensar, y me parece increíble que “tan sólo” hayan pasado dos años desde que le puse nombre a lo que me ocurría, y comenzara esta nueva etapa de sanación y aprendizaje gracias a la candidiasis.

Aún recuerdo la enorme sensación de alivio que sentí cuando, gracias a las aportaciones de varias personas que la habían padecido y que me ayudaron a verlo, descubrí lo que me ocurría.

LOS COMIENZOS

Fue poco después de que me diagnosticaran oficialmente de intolerancia a la fructosa, y me condenaran a una vida miserable sin poder comer prácticamente nada vegetal. Durante un tiempo intenté seguir una alimentación vegana (ya lo era por los animales) baja en fructosa, pero no mejoraba en absoluto, así que un día de agosto simplemente me harté de que todo me sentara mal, y dejé de comer. No fue un ayuno racional ni planificado, así que no lo recomiendo en absoluto, pero siento que fue lo que necesité hacer para parar y crear un punto de inflexión (dicen que situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas…).

PRIMER AYUNO HÍDRICO

Así que en pleno agosto de 2012, me dispuse a llevar un ayuno a sólo agua de al menos una semana para darle un descanso a mi cuerpo y comprobar cómo me sentaba la vuelta a la comida. Físicamente fue una experiencia bastante desagradable (describiré mi experiencia con los ayunos en otro post), pero lo recuerdo como la primera vez que me sentí realmente en paz y plena por dentro. Además, cuando volví a introducir la fruta y las ensaladas, me sentí genial, sin absolutamente ningún síntoma, pero la ansiedad por comer regresó, y al volver a consumir aceite y cocinados, todos los síntomas de malestar también. Lo bueno fue que descubrí que la fruta y los vegetales en general, a los que supuestamente era intolerante, no me sentaban mal con el estómago vacío, así que algo tenía que estar fallando para que al reintroducir grasas y comida cocinada/procesada (ahora sé que eso fue lo que hice mal!) todos mis síntomas regresaran.

MIS SÍNTOMAS

Para que os hagáis una idea, esta es una lista de los síntomas que puedo recordar, algunos presentes en mí desde que tengo uso de razón:

– Bronquitis, sinusitis, faringitis y laringitis crónicas, neumonías y alergias. Tos y mucosidad abundante y constante. Afonía.

– Hinchazón abdominal, vientre muy duro, gases, punzadas de dolor, estreñimiento alternado con diarreas. Retención de líquidos.

– Infecciones vaginales. Flujo espeso y maloliente, picor, dolor, sequedad y hasta sangrado al mantener relaciones sexuales. Infecciones de orina recurrentes.

– Irresistible deseo de comer carbohidratos (pan, patatas, dulces…)

– Sensación de borrachera y resaca, sin haber consumido alcohol.

– Piel extremadamente seca, incluida la de los labios y el cuero cabelludo. Sensación de picor constante.

– Llagas de pus en boca, lengua y garganta.

– Náuseas, vómitos.

– Cefaleas tensionales, dolores de cabeza constantes.

– Depresión, altibajos emocionales, cambios de humor. Ideas suicidas, sensación de “no pertenecer a este mundo”, apatía.

– Dificultad para concentrarme y pérdidas de memoria.

– Mareos. Sensación de debilidad y cansancio extremo.

– Calambres musculares. Hormigueo en piernas.

– Intolerancia a la fructosa.

– Insomnio, pesadillas.

Como os podréis imaginar, mi vida era un infierno…

Si consultáis la lista de síntomas y enfermedades asociadas a la candidiasis crónica, yo presentaba prácticamente el 100%, así que estaba claro. Por lo menos ya podía comprender por qué me pasaba lo que me pasaba, y que mi novio dejara de pensar que era una “exagerada” o una hipocondriaca 😉

PRIMER PASO: ELIMINAR TÓXICOS Y AUMENTAR VEGETALES CRUDOS.

Llegado este momento, y teniendo claro que se trataba de un problema de origen intestinal, comencé a seguir la típica dieta anticándidas muy baja en hidratos de carbono (a la vez que 100% vegetal, claro), intentando eliminar tóxicos (gluten, refinados, azúcar, fritos, etc…) y meter todo el crudo posible en forma de ensaladas y licuados con vegetales. A pesar de que los síntomas parecían disminuir en intensidad, no me acababa de sentir bien. Continuaba perdiendo peso a pasos agigantados, y la sensación de hambre era constante, así que a menudo recaía y comía cosas que me hacían daño. En medio de todo esto, aproveché un retiro de meditación en otoño para realizar otro ayuno a base de aceite de coco, agua y hierba de trigo e intentar seguir limpiando mi intestino (entonces aún tenía la idea de que tenía que “matar a las cándidas”, de ahí que usara el aceite de coco como antifúngico).

En navidades, después de más de 6 meses sin probar la fruta más allá de alguna manzana ácida o alguna papaya, y echándolas mucho de menos, me atreví a volver a introducir alguna, y probé con las mandarinas. Oh, diosss… aún recuerdo la primera que comí, en la playa, frente al mar… ¡Me supo a gloria! Y aún a pesar de que al principio mi cuerpo protestaba un poquito, me permití comer de vez en cuando naranjas o mandarinas en ayunas, bien separadas de las comidas principales.

SEGUNDO PASO: DETOX Y PEQUEÑOS AYUNOS. PERMITIR AL SISTEMA DIGESTIVO DESCANSAR Y DESINTOXICARSE.

A finales de invierno también me decido a hacer una detox a licuados de frutas y verduras durante 10 días, y además de que mis síntomas continuaban disminuyendo, me sirvió para terminar de confirmar lo muchísimo que me gustaba la fruta y lo bien que me sentaba siempre que no la mezclara con cocinados o procesados.

Tras esto, en la primavera de 2013, habiendo ya mejorado muchísimo con una alimentación cruda al 80% alta en vegetales sobre todo pero también en grasa, sentía que me faltaba algo, que no me acababa de sentir bien ni mis digestiones eran del todo adecuadas.

TERCER PASO: REDUCIR GRASAS, AUMENTAR FRUTA.

Fue entonces cuando me llegó información acerca de la dieta 801010 de Douglas Graham, que básicamente afirma que el problema de la candidiasis radica en el consumo excesivo de grasas, y no en el azúcar. Muy resumidamente, propone comer al menos un 80% de hidratos de carbono en forma de frutas y verduras, y máximo un 10% de calorías procedentes de proteínas y grasas. Me costaba mucho creer que alguien con candidiasis “debiera” comer tanta fruta sobre todo dulce (para mí estaba asociada a gases y dolor), pero por otro lado exponía claramente cómo está demostrado que el excesivo consumo de grasas bloquea la producción de insulina, y por tanto ésta no puede metabolizar el azúcar presente en sangre, quedando ésta a disposición de las cándidas.

Esta información encajó conmigo, ya que era consciente de que para intentar saciar el hambre que me provocaba no consumir hidratos de carbono tiraba mucho de aguacates, coco, cacao y frutos secos. Así que el último paso que di fue eliminar durante unos días el consumo de grasas, y tras esto, comenzar a reintroducir frutas dulces, descubriendo que había una en especial que me hacía sentir estupendamente bien: el plátano. Poco tiempo después descubrí que esto era debido a su alto contenido en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, neurotransmisor de la “felicidad”.

Así, tras unas semanas comiendo 100% crudo y llevando a cabo más o menos fielmente la 801010, en la primavera-verano de 2013 mis últimos síntomas acabaron de desaparecer. Digestiones ligeras, nada de flujo vaginal, volver a dormir bien, una energía y una alegría desbordantes…

¿CÓMO ME HE SENTIDO DESDE ENTONCES?

Tras los primeros meses comiendo al 100% crudo, en otoño de 2013 volví a comer cocinado primero esporádicamente, y después de manera cada vez más frecuente hasta establecerme en el punto en el que estoy en la actualidad, llevando una alimentación al menos en un 80% cruda, alta en frutas y baja en grasas, y con algo de cocinado saludable (verduras, patatas al vapor, quinoa o arroz integral) habitualmente en la cena, e incluso permitidos no saludables esporádicamente (fritos, azúcar, gluten). Me encantaría poder prescindir completamente de estos permitidos no saludables, pero por diversas cuestiones hoy por hoy me resulta complicado, así que al menos intento evitarlos lo máximo posible.

En este año y medio sólo he tenido un par de brotes de candidiasis, en etapas en las que he manejado mucho estrés y he comido fatal. Lo que antes eran síntomas constantes, ahora son una muy rara excepción, y desaparecen enseguida (normalmente no más de 24-48h). El resto del tiempo me siento francamente bien, sobre todo en los días en que estoy al 100% crudo. Para mí comer al 100% crudo es igual a sentirme a un 9 o 10 de felicidad y salud, y comiendo cocinado saludable me siento en torno a un 8, lo cual teniendo en cuenta que hace dos años me sentía en torno a un 1 o 2 , no está nada mal, ¿no creen?

La única diferencia que noto cuando como demasiado cocinado o procesado es que me siento con menos energía, que mis digestiones son más pesadas y me siento más triste y apática (¿cuántas depresiones sin motivación aparente no estarán causadas por la alimentación?), pero si es algo esporádico en cuanto vuelvo a una alimentación alta en frutas y crudos me vuelvo a sentir genial. Aún así, soy consciente de que aún me queda un largo camino de aprendizaje, y algunos problemas de salud que solucionar, como terminar de sanar mi hígado y equilibrar mi sistema hormonal.

DICHO TODO ESTO, ¿LA CANDIDIASIS SE CURA?

ABSOLUTAMENTE SÍ. ¿Significa esto que no volverás a tener ningún brote o que podrás volver a comer lo que quieras sin que te afecte negativamente? NO.

Con la candidiasis ocurre lo mismo que con cualquier otra enfermedad: cuando dejas de cuidarte o fuerzas demasiado a tu cuerpo, éste se manifiesta a través de una serie de síntomas con las que poder reparar el daño y restablecer su equilibrio. Pero la buena noticia es que existe una manera en que puedes llegar a sentirte realmente bien, y cuando consigues sanar física y emocionalmente puedes permitirte “caprichos no saludables” ocasionalmente, pues tu cuerpo posee la suficiente energía vital como para reparar el daño sin mayores consecuencias.

¿CUÁLES CREO QUE HAN SIDO MIS FACTORES DE ÉXITO?

  • TERAPIA EMOCIONAL. Siempre digo que estoy convencida de que sin el proceso de autonocimiento y crecimiento personal que viví gracias a la terapia gestalt no me hubiera curado tan rápido. Para mí la alimentación es la base, las raíces, pero desde ahí todo lo demás es autonocimiento y crecimiento a nivel emocional/espiritual. Yo tuve que aprender a “tragar” menos para asimilar mejor las cosas que me sucedían (comía), a centrarme en poquitas cosas que realmente me nutrieran e hicieran sentir satisfecha y feliz, y a poner límites y decir que no. Sané la relación con “la madre” (la biológica, la comida, los cuidados, la ternura, el amor incondicional), y eliminé de mí la culpabilidad y la fantasía de que si era perfecta me querrían más. Mejoré mi autoestima, y comprendí que no sólo no soy ni estoy “sucia” (los hongos se alimentan de lo sucio, lo podrido), sino que además merezco que me amen y me cuiden tal y como soy ^^
  • Mantener una alimentación en al menos un 70-80% cruda baja en grasa.
  • Llevar 8 años con una alimentación 100% vegetal me permitió eliminar gradualmente los tóxicos de origen animal, y acortar el tiempo de transición que necesitan otras personas que sí comen animales.
  • Los ayunos /detox. Aunque hoy no los realizaría de la misma manera, en su momento me sirvieron para permitir descansar a mi sistema digestivo y aprender muchísimo de mí misma, y bien asesorados y llevados a cabo me parecen un excelente método de depuración, regeneración y contacto con una misma.
  • La hierba de trigo (wheatgrass) tomada en ayunas. Sigue siendo de mis superalimentos favoritos <3 Un excelente limpiador intestinal, regenerador de la sangre e hipernutritiva.
  • Hacer una transición progresiva, sin prisas. Cultivar la PACIENCIA.
  • Hacer comidas sencillas y masticar y ensalivar muy bien.
  • Preguntarme siempre: ¿qué tengo que aprender? ¿Qué me quiere decir este síntoma? Confiar, confiar y confiar 🙂

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