0

Dieta de la verdura

Tabla de contenidos

Dieta proteica para adelgazar sin efecto rebote

Actualizado 03/07/2017 12:57

Perder peso parece relativamente sencillo. Sin embargo, recuperar los kilos es más fácil de lo que te imaginas porque el efecto rebote es más frecuente de lo normal. ¿A tí te pasa? Para adelgazar esos kilos de más, te proponemos una dieta proteica que funciona. ¡Descúbrela de la mano de los expertos en nutrición!

Si estás en esa fase de perder de uno a dos kilos por semana de forma sana y progresiva, te proponemos una dieta rica en proteínas que te permitirá adelgazar hasta dos kilos por semana.

Para ello, preguntamos a la doctora Carolina Severino del centro Montserrat Quirós (60 euros, consulta, 40 revisiones cada 15 días. Tel. 91 515 30 66)que comienza con un estudio clínico con análisis de sangre, un chequeo médico general y un estudio de tu peso, tu morfología, tu índice de masa corporal y medidas para establecer un punto de partida y tus objetivos.

Pero es que además teniendo en cuenta tu estilo de vida y tus gustos alimentarios, se trata de una dieta personalizada en la que se prioriza la ingesta de las proteínas naturales de las carnes, los pescados, las claras de huevo o la leche, pero siempre en productos con poca materia grasa.

¿En qué consiste la dieta de proteínas?

La dieta proteica consta de cinco ingestas (desayuno, media mañana, comida, merienda, cena) para mantener activo tu metabolismo que es clave para la quema de grasas y la pérdida de peso y, al tener el estómago más saciado, evitarás los atracones.

En cada comida, el plato contendrá un tercio de proteínas y dos tercios de verduras. Y lo bueno es que además, puedes comer carnes de todo tipo (ternera, pollo, pavo, conejo, cordero, etc.), pescados (salmón, atún, lubina, merluza, etc.) y verduras (berenjenas, calabacines, zanahoria, espinaca, alcachofa, judía verde, etc). Por supuesto, también están incluidos los huevos, las frutas, los lácteos (con 0% materia grasa, desnatados y frescos), el aceite de oliva y los frutos secos en crudo sin procesar.

Respecto a los hidratos de carbono los puedes seguir tomando pero a la hora de adelgazar de forma controlada y sobre todo en el desayuno. Y por supuesto, quedan prohibidos los carbohidratos procesados. Sustitúyelos por cereales de grano entero, frutas y verduras.

A la hora de beber, puedes beber al menos dos litros de agua al día, zumos naturales, tés (especialmente el verde y el rojo), leche baja en grasa (de vaca, soja, almendras, etc.), batidos de proteínas o café sin edulcorar.

Alimentos vetados en la dieta proteica

En la dieta proteinada, quedan excluídos productos que aportan calorías vacías (bollería industrial, aperitivos salados, alcohol y refrescos azucarados), grasas (mantequilla, embutidos o patés), la comida procesada (pan de molde, zumos y salsas envasados, cereales de desayuno, etc.), los precocinados y los fritos.

Lo mejor de la dieta proteinada

Resulta de las más efectivas para adelgazar porque al consumir más cantidad de proteínas y menos azúcares, el organismo recurre a las reservas de grasa para obtener energía, provocando además una disminución del apetito. Si además quieres adelgazar más rápido y potenciar sus efectos, apúntate a los ejercicios cardiovasculares haciendo 45 minutos de caminata, de bicicleta, de natación, de yoga, de spinning o de running.

Una vez pongas en marcha la dieta, nada como realizar un seguimiento de la misma cada quince días, para valorar los progresos y realizar los ajustes necesarios.

Dieta proteica: plan semanal

Lunes. Desayuno: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Tostada de pan integral con aceite. Dos lonchas de pavo. Media mañana. Dos piezas de fruta. Comida: Albóndigas con tomate + arroz integral. Merienda: Yogur desnatado. cena: Salmón a la plancha + brócoli.

Martes. Desayuno. Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Tazón de salvado de avena. Yogur desnatado. Media mañana: Queso fresco 0%. Comida: Filete de lenguado a la plancha + patata cocida. Merienda: 80 gramos de nueces. Cena: Tortilla de dos claras con atún + ensalada verde.

Miércoles. Desayuno: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Tostada de pan integral con tomate. Media mañana: Dos lonchas de jamón de York y dos piezas de fruta. Comida: Solomillo a la plancha + ensalada. Merienda: Smoothie de frutas. Cena: Lubina la plancha + salteado de verduras

Jueves: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Mediodía: Queso fresco 0% + dos tortitas de arroz. Comida: Salpicón de marisco. Tortilla con dos claras de huevo y atún. Merienda: Gelatina de frutas. Cena: Hamburguesa de pollo a la plancha + ensalada

Viernes. Desayuno: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Tazón de salvado de avena. Media mañana: Yogur natural + Dos piezas de fruta. Comida: Filete de pavo a la plancha + ensalada. Merienda: 80 gramos de almendras sin tostar. Cena: Revuelto de claras con gambas y ajetes

Sábado: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Mini bocadillo de pan integral con jamón ibérico. Media mañana: Queso fresco 0%. Comida: Brochetas de pollo + ensalada de tomate. Merienda: Smoothie de frutas. Cena: Libre.

Domingo: Café con stevia. Zumo natural de fruta e infusión. Media mañana: Dos piezas de fruta. Comida: Tortilla con dos claras de huevo y atún o filete de ternera a la plancha + menestra. Merienda: Gelatina de frutas. Cena: Mejillones al vapor + verduras a la plancha.

Te interesa también:

La cena perfecta para adelgazar

Cómo adelgazar 3 kilos en 15 días

Dieta para adelgazar y estar sana

La combinación para adelgazar cuatro kilos y medio en una semana

21/05/2019 05:00

Perder peso no es tan sacrificado o difícil como crees. Tan solo hay que tener en cuenta una serie de aspectos clave. Pero ante todo, por mucho que cambien las cosas, habrá que seguir una dieta sana y equilibrada y hacer ejercicio físico. El único modo de conseguir bajar esos kilos de la báscula siempre será el de quemar muchas más calorías de las que consumes.

Para aquellos que luchan día a día por mantenerse en forma y adelgazar hasta conseguir su peso ideal, seguir un plan dietético puede ser la mejor forma de mantenerse en el camino hacia una pérdida de peso satisfactoria. Ante tanta diversidad de dietas milagro y recetas sanas, ¿cómo saber cuál es la más apropiada en cada caso? Lo mejor será que consultes con un nutricionista para salir de dudas. Pero si no tienes tiempo ni dinero, y quieres salir de dudas cuanto antes, tal vez el plan que hoy te proponemos pueda ajustarse a lo que buscas.

Lo importante es no volver a ingerir carbohidratos ni grasas saturadas en el plazo de una semana y realizar ejercicio físico regular

La clave, según una investigación recientemente publicada en ‘Health Line’, está en seguir un plan de adelgazamiento rico en proteínas y carente de grasas acompañado de ejercicio físico regular para conseguir establecer ese déficit de calorías en tu cuerpo. Sobre todo, lo que debes hacer es evitar en la medida que puedas los carbohidratos como el pan, el arroz, la pasta o el azúcar.

Según asegura el diario británico ‘Express’, que se ha hecho eco de la investigación, una vez establezcas esta dieta libre de carbohidratos y acudas al gimnasio todos los días para quemar las calorías, podrás llegar a la meta de perder cuatro kilos y medio en solo una semana. En vez de comer pan blanco, sustitúyelo por uno integral. Cada vez que te entre hambre en vez de optar por un bocadillo o cualquier dulce, sustitúyelo por frutos secos como nueces (las cuales son muy sanas no solamente para perder peso), o una pieza de fruta, ya sean plátanos (ricos en potasio) o manzanas (alto contenido en fibra y un potente saciante).

Lo importante es no volver a ingerir carbohidratos ni grasas saturadas en el plazo de una semana. Tampoco hace falta que te despidas de las carnes y los pescados, al contrario; si sigues la dieta keto, la cual aboga por la ingesta de este tipo de alimentos a la plancha para eliminar la grasa, conseguirás reestablecer tu nivel de proteínas (indispensable para la pérdida de grasa) sin tener que también que controlar el consumo de calorías.

Los ejercicios de alta intensidad a intervalos consiguen que el metabolismo se dispare y con ello quemar más calorías en menos tiempo

«Comer alimentos como huevos, carnes, pescado y nueces es muy buena opción a la hora de captar las proteínas necesarias», asegura el estudio. «Reemplazando los carbohidratos conseguirás sentirte más lleno durante más tiempo y que no tengas que recurrir a alimentos nada saludables para calmar el apetito».

Ahora que ya tenemos claro lo que hay que comer, ¿qué tipo de ejercicio físico es el más adecuado para lograr el objetivo de perder cuatro kilos y medio en una semana? Evidentemente, el más apropiado será el de alta intensidad a intervalos, el cual consiste en realizar un gran esfuerzo físico en un breve espacio de tiempo alternándolo con períodos de descanso de igual duración. Este tipo de actividad física consigue que el metabolismo se acelere al máximo, lo que impulsará tu plan de adelgazamiento mucho más de lo que esperabas.

Si el plan falla, intenta establecer la rutina de dieta y ejercicio regular una vez haya pasado la semana

Los expertos también recomiendan complementarlo con entrenamientos de fuerza en aras de quemar la grasa aún más rápido. Si acabas de entrar en el gimnasio, lo más aconsejable será que empieces por el principio y levantes pesos más ligeros. En resumen, este tipo de planes tampoco tiene una efectividad muy alta y es posible que tardes más de una semana en adelgazar.

¿Qué le pasaría a tu cuerpo si solo comieras frutas y verduras?

Artículo publicado originalmente por Tonic Estados Unidos.

Durante años, comer cinco porciones de frutas y verduras al día era la referencia de una dieta saludable. Nadie comía suficientes vegetales. Luego, el año pasado, un estudio realizado por el Imperial College de Londres encontró que duplicar la cantidad a diez era mucho más saludable y podía prevenir hasta 7.8 millones de muertes prematuras en todo el mundo cada año. Sin embargo, los expertos están bastante seguros de que nadie está comiendo lo suficiente.

El autor principal del estudio, Dagfinn Aune, señala que las frutas y verduras han demostrado reducir los niveles de colesterol, la presión arterial y mejorar la salud de nuestros vasos sanguíneos y sistema inmunológico. Aune planteó que esto puede deberse a la compleja red de nutrientes que contienen, lo que sugiere que los antioxidantes pueden reducir el riesgo de contraer cáncer.

Si está comprobado que comer diez porciones de frutas y verduras es mejor que comer cinco, podríamos suponer que una dieta compuesta exclusivamente de éstas sería aún mejor. Así que para aquellos que están considerando una dieta a base de alimentos crudos, o simplemente están pensando en comer puras frutas y verduras para compensar la basura que han estado consumiendo (pequeño detalle: así no funciona), esto es lo que podría pasar.

Relacionados:

Tendrías un desequilibrio de macronutrientes

Las frutas y los vegetales son ricos en fibra y carbohidratos, pero no cuentes con ellos para obtener suficiente grasa y proteínas —macronutrientes, dos de los componentes básicos de tu dieta— que necesitas. La grasa es necesaria para una función mental saludable, para tener energía y para metabolizar los nutrientes; y al mismo tiempo necesitas proteínas para tener músculos fuertes y un sistema inmune resistente.

Podrías sufrir una pérdida de masa muscular y fuerza si solo comes frutas y verduras, dice la nutrióloga Amy Shapiro, con sede en Nueva York. «Puedes obtener la proteína que necesitas de una dieta basada en plantas, pero sin los granos sería difícil conseguir proteínas completas de forma regular».

Reducirías la inflamación de tu cuerpo

Si lo único que comes es carne, queso y alimentos procesados, es probable que sufras de inflamación, que es un efecto secundario negativo del intento que realiza tu cuerpo de recuperarse después de una lesión; defenderse contra invasores extraños como virus y bacterias; y reparar el tejido dañado. Este estudio de 2013 encontró que todos estos alimentos están asociados con niveles elevados de inflamación. Peor aún, la inflamación crónica se ha relacionado con el desarrollo de aterosclerosis, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, diabetes y enfermedades autoinmunes.

En cambio, las dietas a base de plantas son naturalmente antiinflamatorias porque son altas en fibra y antioxidantes y mucho más bajas en los desencadenantes inflamatorios como las grasas saturadas y las endotoxinas (toxinas liberadas de las bacterias que se encuentran comúnmente en los alimentos de origen animal). Los estudios han demostrado que las personas que adoptan dietas basadas en plantas pueden reducir drásticamente su nivel de proteína C reactiva (PCR), un indicador de inflamación en el cuerpo.

Tu nivel de energía probablemente disminuiría

Si eres un hombre activo, podrías quemar entre 2.400 y 2.800 calorías por día. Si eres mujer, entre 1.800 y 2.200 calorías. Si no comes ni granos, ni semillas, ni nueces o aceites, es tremendamente difícil alcanzar este tipo de números. Para que te lo imagines mejor, 2200 calorías son alrededor de 100 tazas de coliflor rallada, 23 manzanas o una tonelada literal de ciruelas.

Esas no son tus únicas opciones, por supuesto, y un aguacate sin duda te dará un boost de calorías. Pero incluso si distribuyes tus necesidades de energía con cada producto que puedas imaginarte, sigue siendo una cantidad desalentadora de vegetales, y carece de los tipos de carbohidratos que nos ayudan a concentrarnos y realizar actividades vigorosas.

No obtendrías algunas vitaminas y minerales importantes

«Una dieta, únicamente a base de frutas y verduras, carece de varios nutrientes clave, así como del volumen total de calorías», dice la nutricionista Stephanie Di Figlia-Peck, con sede en Nueva York. Explica que si bien muchos planes dietéticos populares, como la dieta DASH (Enfoques dietéticos para detener la hipertensión) y la dieta mediterránea, tienen como núcleo las frutas y verduras, también incorporan una planificación equilibrada de las comidas con todos los grupos de alimentos representados.

Faltarían la vitamina B12 y la vitamina D. También podrías correr el riesgo de una experimentar una deficiencia de hierro. Y mientras que las espinacas y otras verduras de hoja verde son ricas en hierro, también contienen sustancias químicas llamadas fitatos que se cree que bloquean la absorción de los minerales y que pueden provocar anemia (cuando la sangre carece de suficientes glóbulos rojos o hemoglobina sanos).

Bajarías de peso

Aunque carecen de algunos elementos clave, las verduras y las frutas ofrecen una fuente de energía más ligera pero llenadora, gracias a su alto contenido de fibra y agua. «La mayoría estaría de acuerdo en que sentirse lleno les ayuda a comer menos, lo que potencialmente conduce a la pérdida de peso», dice Di Figlia-Peck, y agrega que simplemente ver un plato completo también engaña a nuestro cerebro para que pienses que comiste mucho y por lo tanto debes estar lleno. Y con una dieta que solo contenga frutas y verduras, irás muy seguido al baño, que seguramente te hará sentir más liviano que antes.

Podrías sentirte menos hinchado

Shapiro dice que probablemente te sentirías mejor eliminando productos lácteos o de granos, pero que dependería de tu cuerpo y de la microbioma: la colección de microorganismos que viven en nuestros cuerpos. Shapiro dice que a algunas personas les cuesta digerir las moléculas de los carbohidratos/azúcar en ciertas frutas y verduras que podrían causar hinchazón.

Tus niveles de colesterol en la sangre probablemente reducirían

Los estudios muestran que cuando las personas comen puras plantas, sus niveles de colesterol en la sangre bajan hasta en un 35 por ciento. En muchos casos, la disminución es igual a la observada con el tratamiento con medicamentos, que puede ser maravilloso para las personas que buscan reducir su colesterol y no tienen que tomar medicamentos para hacerlo. «Las plantas tienen toneladas de fibra, que es clave para reducir los niveles de colesterol», dice Shapiro, y agrega que también están libres de grasa y bajos en azúcares, ingredientes importantes para tratar de disminuir los niveles de colesterol.

Comer solo frutas y verduras ¿adelgaza?, algunos sostiene que comer solo frutas y verduras engorda, pero veamos que nos aporta esta práctica en realidad y que no, si es un hábito saludable o una alimentación incompleta.

Ninguna de estas afirmaciones es absoluta, ni está bien fundamentada. Veamos que hay detrás de las investigaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que 5 porciones de frutas y verduras al día (400 gramos) son benéficas para tener una alimentación saludable, pero el número 5 es lo mínimo para cumplir con los requerimientos básicos, ya que ahora, después de múltiples estudios, se puede decir que comer 7 o más porciones de frutas y verduras al día es aún más sano que las 5 recomendadas.

A pesar de las afirmaciones de la OMS, la exhaustiva revisión de 95 estudios, fruto de la investigación realizada por el equipo de del University College London (UCL) sostiene que el riesgo más bajo de padecer infartos, ictus, enfermedades cardiovasculares y mortalidad por cualquier causa, incluido el cáncer, se observó con un consumo de 800 gramos de frutas y verduras al día, es decir 10 raciones de 80 gramos cada una.

Normalmente las frutas se consumen crudas, en su estado natural pero con los vegetales no es sucede lo mismo. Es común cocinar muchos de ellos y cabe señalar que los vegetales frescos tienen mayores efectos protectores que si se consumen cocidos.

Entonces…, entre más frutas y verduras se consuman, menor será la probabilidad de morir a temprana edad y de contraer alguna enfermedad degenerativa, algo bastante lógico como consecuencia de la presencia de moléculas antioxidantes.

Buenas prácticas para comer solo frutas y verduras

Estas raciones deben ser variadas, no vale ingerir cinco o siete zanahorias para cumplir con las recomendaciones. Si bien las zanahorias cuentan como una de las porciones, esta práctica no sirve para obtener el máximo beneficio.

Es tentador pensar que comer una sola fruta o vegetal que contiene cierto nutriente, vitamina o antioxidante es la respuesta definitiva para gozar de buena salud, pero esto no está confirmado por la ciencia y de cualquier manera no suena lógico.

Lo mejor es no concentrarse en un solo alimento con la esperanza de que haga milagros, aunque esté muy de moda. No existe un alimento “Todo poderoso”.

Lo anterior, no quiere decir que las 5 porciones recomendadas al día no sean suficientes, recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que SI desde hace un par de décadas.
Simplemente introduciendo una pieza de fruta en el desayuno, otra a media mañana y una tercera en alguna de las dos comidas, más dos raciones de verdura, estaríamos ante una ingesta equilibrada de frutas y verduras.

El consumo de 10 raciones de fruta y verdura sin un control meditado del resto de la dieta podría ocasionar dos situaciones:

– Que se eliminen otros alimentos con importantes nutrientes (lácteos, legumbres, proteínas de origen animal) y tener una alimentación deficiente o

– Que se incremente el consumo de calorías e hidratos de carbono, lo que puede inducirnos a un aumento de peso. Esto podría ser el motivo para los que dicen que comer solo frutas y verduras engorda.

Después de todas estas pruebas y resultados, llegan las opiniones, los mitos, las soluciones milagrosas y más cosas, pero no es nada difícil hacer las cosas bien, ninguna de las dos resultados anteriores deben suceder si seguimos los 5 pasos que se describen a continuación.

Lo correcto y más lógico es: (para comer solo frutas y verduras)

1. Determinar cuantas calorías debemos consumir al día. (puedes utilizar la calculadora de calorías diarias).
2. Repartirlas de la manera correcta (Se recomienda obtener el 25% de las grasas y el 20% a través de las proteínas) y entonces sí,
3. Incluir las 10 raciones de frutas y verduras.
4. Valorar que tanto se completa el plato de los nutrientes necesarios, y por último:
5. Agregar a la dieta todo lo necesario para cubrir los requisitos alimenticios diarios.

…Y después de leer todo lo enunciado llega la duda!

Pregunta: Entonces… ¿5, 7 o 10 raciones al día?

Respuesta: Cuanta más fruta y verdura mejor.

Sin perder el hilo de lo que empezamos, todas estas afirmaciones y opiniones hacen referencia a las frutas y verduras como parte de la dieta.

Aquí estamos valorando si es posible o no comer solo frutas y verduras. Sigamos adelante…

¿Es posible vivir consumiendo solo frutas y verduras?

Para empezar comer solo frutas y verduras plantea una dieta bastante restrictiva. Es una versión más estricta que la dieta raw food, basada en consumir solo alimentos sin cocinar.

Es una forma extrema del vegetarianismo que consiste en comer alimentos de origen vegetal sin dañar a la planta que los produjo. (No todos los vegetales).

Las personas que adoptan el frugivorismo o frutarianismo, sostienen que más que una dieta es un estilo de vida, alineado con la filosofía y la ética que les permite vivir en conexión con la naturaleza y sin ingerir alimentos tóxicos.

Muchos afirman que esta dieta es el secreto de la juventud y la salud, también se nota en la piel y aportan un aspecto más juvenil, puesto que se basa en el consumo de una gran cantidad de antioxidantes que ayudan a retrasar el envejecimiento como ya lo hemos mencionado antes.

Dentro del frutarianismo existen también variantes, los que solo comen frutos frescos, como manzanas, naranjas, peras, hojas, pepino, etc, hasta los que añaden a la dieta los frutos secos.

Los frutarianos famosos dicen que es posible comer solo frutas y verduras

El frutarianismo está ganando muchos adeptos y se está volviendo cada vez más popular. Más de 26,000 personas siguen en Facebook a Woodstock Fruit Festival, y casi 600 personas se reunieron el año pasado en festival, que inició en 2011 y se realiza cada año en New York, cada persona paga entre 1600 y 2000 dólares americanos para asistir y compartir experiencias.

Podemos mencionar algunas personas famosas que pertenecen a esta corriente:

Michael Arnstein, administrador del festival es un corredor de ultramaratón comenta en su Blog the Fruitarian, que ha experimentado una salud y una vitalidad fantásticas desde que adoptó la dieta frutariana. Afirma que su dieta le ha hecho inmune a las enfermedades y le ha permitido convertirse con éxito en corredor de élite.

La famosa rubia australiana que podemos ver en su Video blog Freelee era bastante gordita y después de adoptar este estilo de vida, pasó a tener una figura atlética, aunque parece que ha bajado de peso más de la cuenta según se ve en algunas fotos donde nos cuenta sobre los 51 plátanos que come.

Los hermanos Johnsen también son populares en internet por practicar el frutarianismo, aunque su propuesta es mas suave, y los podemos ver en su canal, documentando su estilo de vida en Sweet Natural Living

Entre los seguidores del frutarianismo, el mas famoso de todos, fue Steve Jobs que practicó durante un tiempo esta dieta de manera estricta, incluso le dio el nombre de “Manzana” a su compañía y probablemente estés leyendo este artículo en una de sus genialidades (el famoso teléfono de la manzanita).

Sin embargo, cuando el actor Ashton Kutcher probó el frutarianismo durante un mes para meterse en el papel del fundador de Apple, acabó en el hospital justo antes de empezar a rodar la película.

Consideraciones de la dieta Frugívora

Las personas que tienen éxito con estas dietas las practican comiendo cantidades exageradas de frutas, como el ultramaratonista que come 11 a 13 Kg de fruta al día o la chica australiana que consume 51 plátanos!, claramente esto es posible para pocos.

Los seguidores del frugivorismo se permiten comer toda la fruta que quieren y como la cantidad de calorías consumidas es tan baja puedes llenar tu estómago cada vez que te de hambre.

También sufrirás el típico efecto secundario que ocasiona consumir fruta, que son las frecuentes visitas al baño, ya que las frutas y verduras contienen una alta cantidad de agua y fibra, dos sustancias que se deslizan con facilidad a través del sistema digestivo.

Las verduras y frutas tienden a tener niveles de densidad de baja energía, lo que significa que tienen pocas calorías y grasa por porción.
Si bien para algunos, comer fruta cruda no es demasiado excitante, pero por lo menos no te dejará con apetito y si logras canalizar tu ansiedad comiendo frutas, probablemente bajarás de peso.

Esto podría ser la razón para los que afirman que comer solo frutas y verduras adelgaza.

Llamado de atención para promesas extrañas

Así que para los que se preguntan: ¿si como solo frutas y verduras bajo de peso? La respuesta es Sí, pero no solo eso, lee con atención todas las implicaciones que esto conlleva.

Mucho cuidado con los que proponer perder hasta 5 Kg en una semana, junto con los kilos, que no se si sean cinco o menos, también perderás salud.

Bajar de peso es un proceso progresivo, debes acostumbrar a tu cuerpo a un nuevo hábito y eso se consigue poco a poco, de lo contrario obtendrás el premio merecido: el famoso “efecto rebote”.

Así que si por ahí encuentras algo así como: dieta de la fruta para adelgazar o pierda 4Kg a la semana comiendo solo frutas y verduras, dieta a base de frutas para adelgazar rápido y cosas así, ya sabes como funciona esto, no te desesperes porque rápido nadie ha logrado nada que pueda ser sostenible en el tiempo.

Vuelve a leer el punto: Lo correcto y más lógico es… y en próximos artículos te daremos un plan coherente si deseas acercarte a esta práctica de manera segura y de paso es muy probable que pierdas algo de peso.

Consecuencias de comer solo frutas y verduras

Expertos en salud afirman que cuando eliminas vitaminas, grasas y proteínas, tu cuerpo entra en modo inanición, lo que ralentiza el metabolismo para conservar la energía”.

En consecuencia, podemos decir que una persona “normal” no lograría tener una alimentación completa consumiendo solo frutas y verduras ya que lo único que conseguimos con ello es una dieta deficiente y que necesitaríamos suplementos de proteínas, vitamina B, Omega 3, hierro, zinc y vitamina D para complementar nuestro plan.

La falta o deficiencia de todos estos nutrientes nos puede llevar a padecer anemia, fatiga o incluso debilitar nuestro sistema inmunitario.

Alimentos de origen vegetal, fuente de nutrientes necesarios para complementar una dieta frugívora.

Es muy probable que si adoptas una dieta frugívora es porque no quieras comer productos de origen animal. Aquí algunas opciones para complementar lo que las frutas no aportan.

Vitamina B: Legumbres, frutos secos, semillas y granos, germen de trigo, espirulina, chlorella.
Omega 3 semillas de linaza.
Hierro: Legumbres, frutas deshidratadas y granos integrales, hortalizas de hoja verde (espinacas, acelgas, col rizada, brócoli).
Zinc: semillas de calabaza, chocolate amargo, ajo, semillas de ajonjoli, Aguacate, granada, zarzamoras, frambuesas, dátiles, guayabas, semillas de sandia.
Vitamina D: Los hongos y champiñones.

Alimentarnos a base de frutas y verduras es algo que podemos hacer durante un período corto de tiempo, tal vez 3 a 5 días a modo de depuración o como plan de alimentación DETOX, ya que las fibras que contienen y las sustancias diuréticas nos ayudarán a expulsar las toxinas que almacena nuestro cuerpo.

Es muy probable que aunque consumas los alimentos mencionados para complementar la dieta no alcances los niveles necesarios, así que veamos cuales son los requisitos de vitaminas y minerales necesarios para la ingesta diaria recomendada.

Importante entender y no confundir las unidades de medida:

mcg ó μg significa: microgramo
mg significa: miligramo

1 mg. (miligramo) = 1000 µg. (microgramo)

A veces aparecerá UI, esto significa: Una unidad internacional y se usa para medir las vitaminas liposolubles. la UI difiere de una sustancia a otra asi que no hay un equivalente como en los anterior, no es lo mismo una UI de vitamina A, que una UI de vitamina E.

Tabla de Vitaminas y Minerales necesarios

Compuesto

CDR adultos (Cantidad diaria recomendada)

Vitamina A 800 µg
Complejo vitamina B
B1 o tiamina 1,1 mg
B2 o riboflavina 1,4 mg
B3 o niacina 16 mg,
B5 o ácido pantoténico 6 mg
B6 o piridoxina 1,4 mg
B7 o biotina 50 µg,
B9 o ácido fólico 200 µg,
B12 o cobalamina 2,5 µg
Vitamina C 80 mg
Vitamina D 5 µg
Vitamina E 12 mg
Vitamina K 75 µg
Calcio 800 mg
Cobre 1 mg
Cromo 40 µg
Flúor 3,5 mg
Fósforo 700 mg
Hierro 14 mg
Magnesio 375 mg
Potasio 3500 mg
Selenio 55 µg
Yodo 150 µg
Zinc 10 mg

El siguiente cuadro nos muestra una posible dieta y nos da los valores de nutrientes que obtenemos si decidimos comer solo frutas y verduras frescas durante un día.

Es solo un ejemplo de lo que una persona podría ingerir durante un día. NO es un plan de alimentación ni una sugerencia para llevarla a la práctica.
Solo pretende ilustrar cual es el aporte de nutrientes que se obtienen y cuales son las carencias que presenta.

Análisis de nuestro ejercicio “Dieta Frugívora”

Al comer solo frutas y verduras, podemos observar en la gráfica de pay los gramos de carbohidratos, proteínas y lípidos (grasas), que aportan los alimentos del menú (ejemplo), que no están bien repartidos en sus porcentajes.

Vamos a considerar una persona promedio basada en datos obtenidos por la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (México), el hombre mexicano promedio pesa 74.8 kilos y mide 1.64 metros, mientras que las mujeres 1.58 metros de altura y 68.7 kilos de peso.

Para calcular nutrientes de la manera adecuada debemos considerar nuestro peso ideal o suponer que estamos cerca de él aunque no sea nuestro caso, eso sería lo correcto.

Digamos que un frutariano (mujer) de 40 años, con un peso de 60 kg., estatura de 1.60 m. y que hace algo de ejercicio (nivel bajo), necesita consumir 1704 Kcal. por día de acuerdo a la calculadora de calorías

Para el caso de los carbohidratos la calculadora indica que el consumo deberá ser de 192 a 277 gramos, equivalentes a 767 / 1107 kcal.
 La gráfica de pay dice: consumo de carbohidratos: 184 g. y 735 kcal., en este sentido podemos considerar que estamos por debajo de lo sugerido.

De acuerdo a la calculadora de proteínas necesita 72 g. por día.
 El gráfico indica que el consumo de proteínas es de 25 gramos, lo cual revela que el aporte de proteínas es de apenas 35% sobre lo sugerido por la OMS al día. (Muy por debajo de lo necesario).

y tenemos un consumo de 30 gramos de grasas (lípidos) (271 Kcal.), lo recomendado es consumir entre un 25% y un 35% del total de calorías, es decir, unos 47 a 66 gramos. Aquí estamos por debajo del límite inferior.

Conclusión de comer solo frutas y verduras

A pesar de que el consumo de carbohidratos y lípidos es bajo y esto tiene cierto beneficio si es que se pretende perder peso, es importante el consumir carbohidratos suficientes para que nuestro cerebro funcione correctamente.

En cuanto al consumo de proteína vemos que el aporte es de apenas el 35% de lo sugerido.

Lo anterior nos permite ver que para poder alcanzar de una manera considerable los aportes sugeridos por la OMS, tendríamos que consumir grandes cantidades de frutas y verduras o bien, apoyarnos consumiendo suplementos de proteínas, vitaminas del grupo B, Omegas 3 y 6, hierro, zinc y vitamina D.

Si decides comer sólo frutas y verduras y empiezas a sentirte mal o experimentar alguna molestia física, consulta a tu médico.

Lo que aprendí comiendo frutas y verduras por 7 días. #detox

Joe PeñaFollow Feb 7, 2017 · 6 min read

Hace dos semanas tomé la decisión de hacer un detox completo por 7 días con el objetivo de limpiar todo mi cuerpo y quedar en perfectas condiciones para romperla en el 2017.

El detox consistía en consumir por siete días batidos de frutas y verduras. NO podía comer nada más (Sí, ¡de solo pensarlo da miedo!).

Ahora, ¿Por qué lo hice ?

Hace 2 años, a mi hermana le diagnosticaron artritis reumatoide (Enfermedad degenerativa que afecta full tus articulaciones). Como típica enfermedad, los médicos la trataron con miles de medicamentos. Al inicio los dolores desaparecieron pero con el paso del tiempo los efectos secundarios surgieron:

  • Retención de líquidos.
  • Agotamiento.
  • Disminución de Plaquetas.
  • Resequedad en la piel y labios.
  • Dolores de cabeza, colón irritable, etc.

Sin embargo, a los pocos meses, milagrosamente nos encontramos con la entrevista en YouTube de la chilena Claudette Duchesne, quien hizo remisión de la enfermedad a partir de cambios en su alimentación, el incremento de su actividad física y la práctica constante de meditación. Al estar viviendo en Chile, no lo dude y salí corriendo a comprar el libro.

Después de leerlo, inminentemente se convirtió en un elemento disparador para que comenzáramos juntos, como familia, un cambio progresivo en nuestra alimentación. Pasar a una dieta basada en frutas y vegetales, dejando de lado el consumo normal de lácteos, carnes y alimentos procesados. (Ejercicio y meditación también, pero dejemos eso para otro post)

Bro & Sist, Santiago, Chile.

La importancia del #detox

El detox de 7 días se vuelve importante porque, si bien puedes hacer cambios en tu alimentación, tu cuerpo sigue conservando el rastro de las toxinas generadas por alimentos artificiales, comida procesada, fármacos, productos lácteos y carnes consumidas previamente.

El detox facilita la expulsión de estás toxinas y ayuda a que tu cuerpo se reinicie para potenciar nuevamente su capacidad natural de auto regeneración. (Sí, orgánicamente nuestro cuerpo hace eso).

Para explicarlo mejor, imagina que tu computador (tu cuerpo) está hecho un desastre, esta súper lento y lleno de virus. Al no poder trabajar bien, tomas la decisión de limpiarlo y ser más organizado sobre cómo gestionar tus programas y documentos (la dieta). Al pasar del tiempo, tu computador comienza a funcionar mejor pero NO igual que antes, por lo tanto tienes que sí o sí reformatearlo (detox) y así dejarlo nuevamente en su configuración de fábrica, como NUEVO!

Vamos a la acción, ¿Cómo lo hice?

  • Definir fecha de inicio y organizar la semana: Dejar en claro que esta era mi meta principal. Es clave evitar distracciones y excusas, chao reuniones extras, happy hours, y menos ejercicio diario.
  • Detalles técnicos: Licuadoras, tener una en casa y otra en la oficina. NO puedes remplazar 1 comida x 1 batido, debes tomar batidos a cada momento que tengas hambre. En promedio remplace 1 comida x 2 litros de batido.
  • Comprar lo necesario para la semana:

Frutas: Fresas (Frutillas), arándanos, frambuesa, banano, aguacate (palta), manzanas verdes, duraznos, melón.

Vegetales: Espinaca, brocoli, zanahorias, tomates, berros, remolacha (betarraga), pimentones.

Gasto total: 13.000 CLP (20 USD)

  • Definir un sistema de soporte: En mi caso fue compartir la experiencia del detox con mi gran amigo Max Keith. Y al mismo tiempo compartir el desafío con mis amigos cercanos, mi hermana, roomies y novia. Todos fueron claves en mis momentos de duda.

Brócoli, Espinaca, Piña y Naranja.

“Una buena acción no depende de la reacción sino de la creación.”

7 días de experiencia…

  • Primeros 3 días: Sensaciones de mareo y, en ocasiones, dolor de cabeza al final del día. Mi cuerpo se estaba adaptando.
  • Síndrome de Abstinencia: por el café y ansiedad por volver a masticar.
  • 4to. día, los niveles de energía comienzan a ser constantes, fue genial comenzar a sentir mi cuerpo en equilibrio, sin sueño y sin la necesidad de tomar café o mate para sobrellevar el día.
  • Curiosidad y diversión por explorar nuevos sabores, era necesario mezclar otras frutas y vegetales para no aburrirme.
  • 5to. día, momento critico para desistir: Al no tener distracciones durante el fin de semana comencé a dudar si valía la pena continuar. Acá mi sistema de soporte me salvo.
  • 6to. día, viví en carne propia la ausencia de oferta comercial de jugos saludables sin azúcar y conservantes. El domingo salí sin mi back-up de jugo y casi muero buscando. (Holm no me dejo morir ;).
  • 7mo. día, satisfacción completa por lo bien que se sentía mi cuerpo y por haberlo logrado.

Último batido, sunset #detox.

Lo que más valoro, aprendizajes.

1- Nuestros pensamientos son nuestra fortaleza pero debemos ponerlos a prueba.

Es indiscutible, la mente tiene poder. Pero depende de nosotros que tan potente puede llegar a convertirse. Una de las mejores forma de trabajar en ello es poniendo a prueba nuestros pensamientos en situaciones decisivas. (Donde nuestras elecciones nos definen)

Durante el #detox, tomé batidos rodeado de muchas personas comiendo cosas deliciosas, conviví con mis roomies llenos de hábitos súper diferentes, salí de rumba con mis amigos hasta las 5 am (ellos con cerveza y yo con shots de jugo de melón). Honestamente, sufrí menos de lo que imaginaba, pero en algunas ocasiones me costó mucho.

Cuando me costaba, era simplemente porque mi mente deseaba algo que no podía tener en ese momento. Mi cuerpo no lo pedía, no lo necesitaba, pero mis pensamientos confundían la percepción actual de mi realidad. Me hacían dudar frente a una decisión que yo ya había dado por sentado.

En ese momento es cuando hace la diferencia tener claro el PROPÓSITO del porque hacemos lo que hacemos (La raíz de nuestras decisiones). El propósito es la brújula que encausa por el camino correcto a nuestros pensamientos.

“Mientras más competencia adquiramos encausando nuestros pensamientos, más fuertes nos volvemos.”

2- Nuestro cuerpo es sabio y siempre nos habla.

Cada alimento que comemos o que dejamos de comer impacta nuestro cuerpo. Hay que dejar de ser tercos y omitir cuando algo nos cae mal. Al tomar batidos todo el día estuve forzado a ser más consciente de la nutrición de mi cuerpo.

Si eres consciente puedes lograr percibir como te llenas de energía, que tan rápido o lento haces tu digestión y sentir que alimentos realmente te hacen bien.

Por ejemplo: En el detox tomar sólo frutas era muy rico pero no me nutria completamente. Tenía buena energía pero a veces sentía que me faltaba potencia, fuerza (sobretodo para hacer ejercicio). Consumiendo vegetales, eso cambiaba considerablemente.

Mi ideal fueron batidos con una mezcla de 60% fruta y 40% verduras.

3- La consistencia es la clave para los cambios importantes en tu vida.

Para lograr la semana completa tuve que ser consistente en mi progreso día a día y tomar pequeñas acciones para mejorar mi experiencia y alimentación durante el detox.

Si quieres leer más libros, ser más productivo, bajar de peso, aprender algo nuevo. La inconsistencia es el enemigo de tus resultados.

Asume tu desafío y progresa al menos un 0.01% cada día del año. Créeme esa meta realista hará la diferencia.

La nueva dieta que afirma que puedes perder peso si solo comes carne

26/07/2018 05:00 – Actualizado: 26/07/2018 09:58

«Cuando te adaptas a la grasa, lo único que sientes es una felicidad completa. Tu cuerpo está en su estado de perfección primordial». Aunque parezca mentira, una dieta hipercalórica puede funcionar como un perfecto adelgazante. El bacon, las hamburguesas o los filetes de cerdo pueden hacer que pierdas peso. A Travis Statham, un desarrollador de software de 29 años que vive en Park Slope, en Nueva York, le ha funcionado.

Siempre sufrió obesidad, hasta que se graduó y tomó la decisión de deshacerse de la tripa que llevaba años con él. Después de leer ‘Good Calories, Bad Calories’, del nutricionista Garu Taubes, comenzó una dieta cetogénica o keto baja en carbohidratos y alta en grasas. El resultado: perdió 7 kilos de su peso original, que estaba en 79. Pero, después de seis años limitando su alimentación solo con proteínas y verduras, empezó a preguntarse las razones de por qué debía rehuir la carne.

No he estado enfermo desde que emprendí el camino de la carne

«Comía un montón de filetes y hamburguesas, pero luego añadía una ensalada o intentaba agregar un poco de brócoli», comenta. «Nunca entendí por qué se suponía que las verduras me hacían bien». Por ello, Statham se planteó abandonar los verdes. Ahora, solo come carne. Se salta el desayuno y para el almuerzo solo come una hamburguesa de McDonald’s. Muchos pensarán que está cavando su propia tumba de grasa y lípidos, pero sin embargo afirma que al ingerir proteína pura, puede mantener su altura de 1´80 metros con su peso adecuado de 70 kilos.

«Los seres humanos gozaban de muy buena salud hace miles de años, pero de alguna forma nos salimos del camino», asegura Statham. Su elección no es nada revolucionaria. ‘Carnivoy’ es una práctica milenaria que consiste en sobrevivir únicamente a base de carne. Actualmente, está experimentando un repunte entre los fanáticos de la salud, los tecnócratas y los conspiranoicos. Sin ir más lejos, el grupo de Facebook World Carnivore Tribe cuenta ya con 14.000 miembros. El famoso autor y psicólogo Jordan Peterson, por ejemplo, es uno de los abanderados de esta sorprendente dieta.

«Hay mucho interés puesto en esta dieta», admite la doctora Jennifer Haythe, reputada cardióloga, en ‘The New York Post’. «La gente suele seguir las dietas de moda afincadas en nuestra nuestra cultura, sobre todo aquellas que tienen unas reglas muy específicas. Tendemos a ser una cultura que llega a extremos». Sin embargo, Haythe se muestra bastante escéptica: «Cuando tu cuerpo comienza a tener que quemar grasa y proteínas para producir glucosa, no creo que sea una gran solución para conseguir el tan ansiado bienestar. No creo que comer toneladas de carne roja sea particularmenete saludable para las personas».

Pero muchos de los acólitos a las hamburguesas no están de acuerdo. Como Michaelanthony Mitchell, de 34 años, un actor afincado en el Upper East Side de Nueva York, quien se sometió a ella hace tan solo un año, después de una depresión especialmente grave provocada por la muerte de su gato, según ‘The New York Post’. «No he estado enfermo desde que emprendí el camino de la carne», reconoce. «Vivimos una sociedad moderna de alimentos nocivos y procesados», admite Doug Wright, de 25 años, un gerente de desarrollo de negocios con sede en Syracuse. «Ahora, el dolor y la incomodidad que provienen de ingerir plantas es solo un recuerdo». Wright perdió peso gracias a la dieta keto, pero al final se rindió y se volvió carnívoro, al comprobar por sí mismo que la dieta exclusiva de verduras no le estaba haciendo ningún bien.

Las frutas y verduras nos proporcionan micronutrientes a largo plazo

Shawn Baker, de 51 años, un atleta y ex cirujano ortopédico asegura que el colesterol ya no es una preocupación para él y que está anticuada. «Estamos en un nuevo paradigma», afirma. Haythe no está de acuerdo. «Es evidente que personas con altos niveles de colesterol tienen mucho más riesgo de sufrir una enfermedad coronaria o cardíaca. No creo que alimentarse de carnes rojas y agua sea verdaderamente sano». Kristen Smith, una portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética de Nueva York, tampoco lo ve claro. «Es importante tener una dieta equilibrada que conste de diferentes fuentes de proteínas. Las frutas y verduras nos proporcionan micronutrientes que nuestro cuerpo necesita a largo plazo».

A mucha gente, parece que le viene bien para mantenerse en su peso ideal. Pero a otras, por supuesto que no. Como es lógico y reconoce la doctora Smith, el consumo de carne implica absorber un montón de grasa, por lo que si sufres de problemas cardíacos o de colesterol, seguramente esta no sea la dieta que debas seguir. Consulta con tu nutricionista para saber qué es lo que verdaderamente necesitas y, sobre todo, quiérete mucho.

Algunos dice que la carne lo tiene todo. Cuidado con este consejo.Foto: Caio Resende (Pexels)

A menudo se habla de los beneficios de la carne. Por un lado, es una fuente excelente de proteína y otras vitaminas y minerales. También te ayuda a satisfacer el hambre durante más tiempo. Otro beneficio es que te permite fomentar el desarrollo de tus músculos. Por supuesto, como sabemos todos, nada es bueno en exceso, lo cual es importante recordar al considerar la última dieta de moda: comer solo carne.

Advertisement

Seguir la dieta es relativamente fácil. Solo se puede comer carne. Con simplemente seguir esa regla, uno puede disfrutar los beneficios, entre los cuales están más energía, menos grasa corporal y hasta una “cura” para el artritis reumatoide. Eso es lo que afirman personas como Shawn Baker, un antiguo cirujano ortopédico, o el psicólogo canadiense Jordan Peterson y su hija Mikhaila (que conste que Jordan Peterson no recibió formación en nutrición y que Mikhaila Peterson tampoco tiene credenciales médicos).

Estas personas siguen esta dieta carnívora y declaran que les ha cambiado la vida. Mikhaila Peterson dice que antes tenía artritis y que ahora no lo tiene debido a su dieta. Baker, por otro lado, comentó que tenía tendinitis y que ahora no siente sus efectos. Además de recibir curas milagrosas para estos trastornos mediante su dieta, ambos dicen que se sienten menos cansados y que sus entrenamientos han mejorado.

No obstante, cambiar a una dieta de solo carne puede tener un gran impacto negativo en tu salud. Antes de decir que quieres ser parte de la tribu de los carnívoros, considera lo siguiente.

La carne no tiene todos los nutrientes que necesitas para sobrevivir

Tu cuerpo necesita 13 vitaminas para sobrevivir, y puedes obtener casi todas de la carne. Sin embargo, la carne no te proporcionará algunas vitaminas claves para el cuerpo: vitamina C, vitamina E y folato. En general, uno solo puede obtener estas vitaminas comiendo verduras. Además, algunas vitaminas están conectadas. Si tu cuerpo no recibe suficiente vitamina E, no puede utilizar bien la vitamina K (que sí recibes de la carne).

Advertisement

También está el tema de la fibra. La carne no contiene fibra, lo cual es muy importante en funciones como la digestión y afecta hasta el sistema inmune. Podrías, claro, tomar suplementos vitamínicos y polvo de fibra. Pero las personas que siguen una dieta de solo carne a menudo no lo están haciendo, ya que creen que la carne proporciona todo lo que necesitan.

Advertisement

Comer demasiada carne roja puede causar problemas en tu colón y corazón

Si comes, o prefieres, la carne roja, te enfrentarás a otro problema. De acuerdo con la Organización Mundial de Salud, hay una relación entre comer mucha carne roja y el cáncer colorrectal y algunos cánceres del próstata. La OMS publicó sus hallazgos en 2015. En otro estudio publicado el mismo año, investigadores encontraron que ciertas formas de preparar la carne, como cocinarla a temperaturas alrededor de 148 °C, puede incrementar el riesgo para desarrollar el cáncer de riñón.

Advertisement

Comer mucha carne también te puede afectar el colesterol. Es importante tener más colesterol HDL y menos LDL. La carne roja grasosa aumentan tus niveles de LDL y reducen los de HDL. Según la nutricionista Teresa Fung, no tendrás problemas significativos si tienes arterias sanas y sube tu colesterol durante unos meses. El problema surge cuando ya tienes enfermedades como arterioesclerosis, una enfermedad en la cual se produce placa en tu arterias y las hace más estrechas a lo largo del tiempo.

Como alternativa, podrías incluir carne de pollo o pescado en tu dieta para no comer tanta carne roja. Ambas tienen más nutrientes que la carne roja y en general parecen ser mejor para la salud.

Advertisement

Estás consumiendo menos calorías, lo cual podría no ser sostenible a largo plazo

Comer solamente carne casi asegura que estás consumiendo menos calorías. Parte de esto se debe a que hay menos variedad de comida que puedes comer durante el día, y por lo tanto no puedes picar lo que quieres o lo que esté cerca. Además, la proteína en la carne ayuda a saciar el apetito, algo que también afectará la cantidad de comida que comes.

Advertisement

No obstante, es posible que este tipo de dieta no sea sostenible a largo plazo, lo cual significa que tarde o temprano empezarás a consumir más calorías. Varios estudios han encontrado que las personas pierden entre 2 y 3 kilos al año con una dieta, pero que la mayoría sube peso de nuevo más tarde. Por lo tanto, los nutricionistas siempre aconsejan que las personas adopten una forma de comer sostenible.

Advertisement

Fung, la nutricionista, afirma que comer es un estilo de vida. “No es el tipo de cosa donde consigues lo que quieres y luego paras”.

En fin, cualquier dieta que te exige comer mucho de un tipo de alimento te va a traer problemas. La fruta, por ejemplo, es buena para ti pero si solamente comieras fruta, terminarías con deficiencias nutricionales. Al final, la mejor dieta es comer un poco de todo. Sí, también puedes comer carne. Pero cuidado con creer que convertirte en un carnívoro solucionará todos tus problemas, porque puede tener el efecto contrario.

Advertisement

Shawn Baker come únicamente dos kilos de carne en un día normal. Este estadounidense afincado en California y nacido en Alemania hace 51 años se ha convertido en uno de los defensores de la ‘dieta carnívora’ más célebres. El régimen que él plantea es simple. «Yo hago dos comidas al día. Como unos dos kilos de carne en dos comidas diarias. Eso es el 98%. También puedo añadir algún día salmón, algo de marisco y huevos. A veces voy a comer a un restaurante pero la mayoría del tiempo me hago mi propia comida», cuenta Baker a EL ESPAÑOL.

Suyo es el libro The Carnivore Diet o ‘La dieta carnívora’, una suerte de manual sobre este régimen que este otrora cirujano ortopédico adoptó hace ya dos años. El volumen, que saldrá a la venta en enero de 2019, se presenta como «una revolucionaria y rompedora estrategia nutricional que pone boca abajo la teoría dietética contemporánea». La «estrategia nutricional» de Baker consiste, básicamente, en comer carne casi única y exclusivamente.

La idea de Baker comenzó a gestarse a base de hacer deporte. Pensó que adoptar la ‘dieta carnívora’ le ayudaría a rendir más. «Primero probé la dieta un par de semanas, luego 30 días. Después de hacerlo vi que los resultados eran buenos y entonces seguí haciéndolo», dice este hombre corpulento. Mide cerca de dos metros y pesa 115 kilos.

Shawn Baker denuncia las ‘mentiras de la comida’

Para él, el deporte es mucho más que una afición. En su día, fue jugador semi-profesional de rugby. También ha participado con éxito en competiciones de fuerza, consistentes, según sus términos, en «levantar piedras, tirar de camiones y esas cosas». De un tiempo a esta parte se dedica al remo indoor.

Baker está muy en forma y usa esa condición para ofrecer sus servicios a quien pague por su consejo como entrenador personal en un programa de entrenamiento que ha diseñado y cuyo nombre se inspira de la dieta que sigue. A saber, The Carnivore training system o ‘El sistema de entrenamiento carnívoro’. Siguiendo su dieta y sometiéndose a un régimen de ejercicio físico que dejaría rotos a no pocos amantes del deporte, Baker asegura que, ahora mismo, está registrando «marcas que firmaba hace 15 años».

«Mi rendimiento sólo ha ido a mejor», sostiene. Entre los efectos asociados a la dieta, dice, está el regreso de la libido. «Comiendo carne, por así decirlo, hay cosas que vuelven a la vida. Es fascinante», sostiene Baker, aludiendo al regreso del deseo sexual que él atribuye a «la dieta carnívora». También es fascinante que, entre sus seguidores, haya algún vegano reconvertido del rechazo a la comida y productos de origen animal en «carnívoro».

Su régimen no es que sea bajo en hidratos de carbono o fibra, es que en media hora de diálogo con él no hay tiempo para tratar de las bondades de las frutas o las verduras. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) recomiendan comer frutas y verduras un mínimo de 400 gramos al día. Baker no da mucha importancia a este tipo de recomendaciones ni a las que, en general, suelen dar los nutricionistas.

«Cuando uno, entre otras cosas, no come suficiente fruta y verduras, entonces faltan determinadas vitaminas y minerales. Comer sólo carne, y algo de pescado y huevos, me parece algo muy desequilibrado», dice a EL ESPAÑOL Heike Berger, experta en nutrición de la prestigiosa Charité, el Hospital Universitario más grande de Europa, en Berlín. Baker trata muchas de estas recomendaciones como «suposiciones».

Cuestionando las bases de la ciencia nutricional

«Los expertos siempre nos van a decir lo que tenemos que hacer. Pero muchos expertos han cometido errores. Yo creo que los nutricionistas son un ejemplo de eso», sostiene el autor deThe Carnivore Diet. Con la dieta que él propone, «las bases de la nutrición se cuestionan porque se dice que comer carne no es sano, pero nosotros estamos mostrando que comiendo carne estamos más sanos. Estamos cada vez más sanos y no más enfermos», asegura Baker.

Baker habla en plural, porque sabe que sus seguidores se cuentan por decenas de miles. «El número de mis seguidores se ha cuadriplicado en poco tiempo. Habrá ahora unas 120.000 personas que siguen la dieta, aunque sea al 90% en sus comidas; eso ya es mucho para mí», según sus cuentas. Baker se mantiene muy activo a través de las redes sociales y protagoniza un programa radiofónico e nPodcast.

Él se ve reforzado en sus ideas al saber que poblaciones como los pastores masái, que viven como nómadas entre Kenia y Tanzania, o los esquimales de las regiones árticas del planeta, son pueblos en cuyas dietas imperan las proteínas de origen animal.

El autor de The Carnivore Diet, en realidad, es un miembro más de un colectivo de promotores de dietas basadas en el consumo de carne que son ahora tendencia en Estados Unidos. El psicólogo canadiense Jordan Peterson y su hija Mijaíla son otros dos populares ejemplos de promotores de una dieta a la que se mira, como poco, con recelo.

Críticas por las carencias nutricionales

«Una propuesta así yo la veo desde una perspectiva muy crítica», plantea por ejemplo, Berger, la experta en nutrición de La Charité. «Si el foco de esta dieta es la carne, me pregunto, por ejemplo, de dónde se pretende conseguir un suministro suficiente el calcio. El cuerpo va a tratar de conseguirlo de una manera diferente, por ejemplo, descomponiendo el calcio de los huesos. Esto puede, a largo plazo, afectar la estabilidad ósea», abunda esta investigadora.

Además de los problemas con el calcio que menciona Berger, hay expertos que señalan consecuencias negativas para la salud asociadas a la «dieta carnívora» como, por ejemplo, el escorbuto, enfermedad resultante de la falta de vitamina C de la que carece la carne, o dificultades intestinales. Al buen tránsito intestinal ayuda una rica flora microbiana, algo que se consigue con el consumo de fibra. Ésta no está presente en la carne.

Sobre este punto, Baker reconoce, sin darle mayor importancia, que «hay mucha comida que nos atraviesa, porque no puede ser digerida, lo que ocurre con la carne es que se absorbe el 95%». Y por tanto, «Vas menos al váter cuando sólo comes carne. No es que haya estreñimiento, es que acabas yendo menos al baño»- es la explicación del gurú.

«Mucha gente piensa que no digerimos la carne bien. Pero en realidad ocurre todo lo contrario. Por eso mucha gente ha adoptado esta dieta y han notado grandes mejoras en la digestión», insiste el autor de The Carnivore Dieat. Este año, Baker publicó hace unos meses en Internet unos análisis de sangre suyos. Mostraban altos niveles de colesterol y azúcar, pero él desestima esos valores porque son, dice, «pruebas que hablan sólo de un momento concreto».

Shawn Baker durante el entrenamiento.

Berger, por su parte, mantiene que, sin estudios a largo plazo, «la propuesta extrema» que hacen Baker y los Peterson sólo puede verse con ojos críticos. «A la larga, una dieta que no está equilibrada se va a percibir siempre como algo desfavorable, ya sea si se trata de comer sólo carne u otra dieta descompensada».

«Esto es algo que prueban suficientemente los estudios de nutrición»- plantea la experta de la Charité. Sus palabras se alinean con la de otros muchos expertos que de un tiempo a esta parte se han pronunciando sobre “la dieta carnívora”.

En este sentido, Christopher Gardner, profesor de medicina de la prestigiosa Universidad de Stanford (California), ha dicho, por ejemplo, que la dieta en cuestión es «mala para la salud». En la publicación mensual estadounidense Popular Science, un reciente artículo interpelaba a sus lectores con este titular: «Por favor, no trate de sobrevivir una dieta de sólo carne».

«Conocemos los beneficios de las dietas bajas en calorías e hiperproteicas, pero ¿todas las proteínas son iguales?». Esa es la pregunta que se han formulado desde el hospital zaragozano, siguiendo la línea desarrollada en el Servet desde hace años «basada en la búsqueda de dietas o alimentos que permitan mejorar la salud de las personas».

Los frutos secos son ricos en proteínas. ()

Así, cada dieta se va a calcular de forma personalizada teniendo en cuenta el peso, altura, actividad diaria y ejercicio físico que realice la persona, entre otros valores, teniendo en cuenta que, como mucho, el nivel de proteínas supondrá el 35% de los componentes del régimen. El seguimiento del estudio se hará de forma individual y se exige un compromiso de nivel muy alto a cada voluntario. La investigación incluye en torno a 130 personas mayores de edad que deben tener un exceso de peso, diabetes o la glucosa por encima de 100 y no seguir tratamiento de insulina.

El principal objetivo es conocer el efecto de ambas dietas sobre la pérdida de peso, composición corporal y determinados parámetros bioquímicos cardiometabólicos, como son los triglicéridos, la glucosa o el colesterol.

También se estudia la masa muscular

Además de las encuestas, análisis y diferentes controles sanitarios, a cada voluntario se le va a realizar una densitometría ósea antes de comenzar el régimen, durante el mismo y al final, para conocer, con la máxima precisión posible, la composición corporal. Este aspecto es clave, ya que las dietas ricas en proteínas han demostrado ayudar a preservar la masa muscular en mayor medida que otras. Lo que no se conoce con certeza es si todos los tipos de proteínas tienen ese mismo efecto, aspecto que se busca explorar en este estudio.

Con toda la información recogida se podrán hacer estudios a largo plazo más específicos que ayuden a identificar a través de qué mecanismos estas dietas producen sus efectos sobre los lípidos o la glucosa, entre otros, en los que pudieran estar implicados hormonas intestinales, adipoquinas u otros componentes.

NEWSLETTER SIKEN

Como su nombre indica, la dieta proteica es aquella que basa su funcionamiento en aumentar el consumo de proteínas y disminuir la ingesta de hidratos de carbono y de grasas. Para ello, se utilizan preparados proteínicos de alto valor biológico, que se combinan con alimentos convencionales de lo más variados.

Para que sea realmente eficaz y segura, no debes prescindir de los nutrientes diarios necesarios. Si sabes cómo seguir una dieta proteica, podrás alcanzar tu objetivo de perder peso de forma sencilla, sin pasar hambre y sin descuidar tu alimentación.

De forma tradicional, son dietas recomendadas especialmente para deportistas profesionales y culturistas, ya que contribuyen a aumentar la masa muscular. Este aumento de la masa muscular conlleva la pérdida de grasa.

Pero no son sólo beneficiosas para los deportistas, si buscas adelgazar y perder peso, ¡la dieta proteica también es para ti! Es ideal para acelerar el metabolismo, ya que el cuerpo tarda más en digerir estos alimentos que los que son ricos en carbohidratos o grasas, lo que crea una sensación de satisfacción y saciedad durante más tiempo.

Pero no son las únicas bondades de la proteína, te queremos contar todos los beneficios de las dietas de proteínas de este tipo. ¿Empezamos?

Pérdida de la grasa acumulada

La dieta proteica favorece el uso de la energía almacenada en los acúmulos de grasa, con lo que se consigue una pérdida de peso de forma controlada. El consumo de proteínas también contribuye a acelerar el ritmo del metabolismo, ayudando a la quema de calorías y la pérdida de esos kilos de más. Por lo tanto:

  • Perderás peso de forma controlada.
  • Perfilarás la silueta de una forma más estilizada.
  • Pierdes grasa y no músculo.
  • Asegura la pérdida de calorías al acelerar el metabolismo. ¡Y no tienes que estar tan preocupada por contar calorías!
  • No te sentirás hinchada, ya que reduce la introducción de gases en el cuerpo por el mejor funcionamiento intestinal.

Saciante

Otro de los grandes beneficios de la dieta proteica es su capacidad para reducir el apetito. La proteína es un nutriente que sacia más que las grasas y los carbohidratos, por lo que el riesgo de consumir más alimentos de los necesarios desaparece al seguir este tipo de dieta.

La proteína produce una mayor sensación de saciedad, por lo que contribuye también a la disminución de ingesta de calorías. Además, puedes hacer cinco comidas al día sin ningún problema, lo que te garantiza que ¡no pasarás hambre!

Dieta variada

A diferencia de otros tipos de dietas, que son muy restrictivas en los alimentos que se recomienda consumir, la dieta proteica incluye una gran variedad de alimentos en su lista de posibilidades. Entre ellos destacan las frutas y verduras, los lácteos bajos en grasa, la carne magra, el pescado, el pollo, los huevos y las legumbres. Pero hay muchos alimentos ricos en proteínas, por lo que podrás seguir la dieta proteica incluso con una alimentación vegana o vegetariana.

Aumento de la masa muscular

El tejido muscular está compuesto por un 70% de agua y un 22% de proteínas. Por lo tanto, al aumentar la ingesta de proteína mantendrás la masa muscular. La dieta de proteínas te permite adelgazar y perder grasa sin perder músculo, por lo que ¡adiós a la flacidez!

Pero ten en cuenta que, si tu objetivo principal de la dieta proteica es el de aumentar la masa muscular, es importante que recuerdes que además del consumo de proteína, tienes que acompañar tu dieta de la práctica de ejercicio físico y en este caso también necesitarás combinar el consumo de carbohidratos.

Sin efecto rebote

Este es otro de los beneficios más populares de la dieta proteica. El efecto rebote es uno de los aspectos más temidos cuando finalizas una dieta. Pues bien, con la dieta proteica no debes temer a este efecto, ya que, al no perder masa muscular, no volverás a recuperar el peso perdido cuando termines la dieta.

Nutrientes de la proteína

Cada nutriente que introducimos en nuestro organismo a través de los alimentos aporta una cantidad de energía determinada y, todo unido, hace que podamos desarrollar nuestras actividades diarias. Desde los hidratos de carbono hasta las grasas saludables, todos son elementos importantes en una alimentación completa.

Pero si estás siguiendo o planeando seguir una dieta de proteínas, de forma puntual, debes saber que se trata de un macronutriente muy completo y esencial.

Las proteínas están formadas por los componentes más pequeños, llamados aminoácidos, y que, entre otras cosas, los obtenemos a través de la comida. De los 20 aminoácidos que existen, 8 de ellos debemos ingerirlos a través de los alimentos. Con la ingesta de proteína estamos adquiriendo esos aminoácidos y ayudando a crear muchos más en nuestro interior para fortalecer el proceso de crecimiento del cuerpo, regeneración de tejidos dañados y muchas más funciones primordiales.

Las proteínas, por sí solas, cumplen una serie de misiones determinadas:

  • Estructural. Van formando parte de las membranas celulares, el pelo y las uñas, las fibras elásticas y de colágeno… Por lo tanto, ayudan a reparar los tejidos del cuerpo, ya que se encargan de renovar y reparar los tejidos del cuerpo humano.
  • Defensiva. Se crean anticuerpos o inmunoglobulinas para proteger nuestro sistema. Así que también ayudan a tener buena salud ya que las proteínas ayudan al sistema inmunológico.
  • Enzimática. Las proteínas son reguladoras de todas las reacciones químicas del cuerpo. Son una parte esencial de los procesos químicos del organismo, ayudan a regular el calor corporal y a la eliminación de los desechos. ¡Así que también son buenas para la dermis!
  • Homeostática. También regulan el pH a través de los flujos sanguíneos. De igual forma transportan sustancias importantes como la hemoglobina, y por ello el oxígeno en la sangre.
  • Contráctil. Aunque parezca raro, las proteínas ayudan a la contracción y relajación de los músculos, especialmente la actina y la miosina.
  • Reguladora. Tienen un papel de hormonas para controlar los procesos fisiológicos de crecimiento y desarrollo de los huesos, músculos y demás elementos estructurales del cuerpo.

Método Dietline de Siken

¿Te has decidido a probar la dieta de proteínas para la operación bikini? Tienes el método infalible de Siken, ¡el Método Dietline!

El método te permitirá adquirir progresivamente unos buenos hábitos alimenticios y cuenta con tres programas completos, diseñados en función de la pérdida de peso que quieras conseguir: hasta 3 kg, hasta 5 kg o hasta 9 kg.

Cuatro fases diferentes (inicial, adelgazamiento, transición y estabilización) en las que combinarás las preparaciones Siken con alimentos convencionales, que se incorporarán de manera progresiva según la fase en la que estés.

Dietline de Siken también dispone de tentempiés que te permitirán llegar a las comidas sin hambre ni ansiedad.

¿Te animas a comenzar el cambio de tu vida?

Me encanta la fruta, pero no la consumo habitualmente. No soy el único atrapado en tamaña incongruencia: según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, cada español come de media 13,29 kilos de frutas y hortalizas al año; unos míseros 36,4 gramos al día (una ciruela pequeña). Tras analizarlo concienzudamente durante cinco largos minutos he llegado a la conclusión de que la fruta, aunque deliciosa, se nos resiste por un cúmulo de catastróficas desdichas.

Ir a comprarla es un suplicio: en la mayoría de supermercados —donde la adquirimos el 53,6 % de españoles— comprar estos productos es lo que más tiempo lleva, e implica recorrer uno a uno los cajones provisto de incómodos guantes y bolsas que cuesta mucho abrir, sin mencionar que luego hay que pesarlas y hacerles un nudito. Cuando comemos fuera, las descartamos automáticamente alegando que las consumimos en casa (¡mentira!) y preferimos salirnos de la rutina eligiendo una tarta fabricada en un polígono industrial.

«Una naranja, dos kiwis y una ciruela. Dado que mi opción habitual es un café con leche, dos tostadas y un vaso de zumo de naranja, tengo la sensación de estar en el desayuno bufé de un todo incluido de Cancún»

Sentimientos encontrados también provocan las verduras, las cuales, pese a que no soy capaz de encontrarles el intenso sabor que dicen que tienen, consumo en cierta medida dada su idoneidad como guarnición de platos de carne o pescado, o en forma de ensalada.

Pero parece que nos estamos quedando cortos, mucho más de lo que cabría pensar. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) había establecido que 400 gramos de fruta y verdura al día era la medida más saludable, una exhaustiva revisión de 95 estudios realizada por el London Imperial College (Reino Unido) ha puesto el listón todavía más alto: sostiene que en relación con infartos, ictus, enfermedades cardiovasculares y mortalidad por todas las causas (incluido cáncer) “el riesgo más bajo se observó con un consumo de 800 gramos al día (10 raciones al día)”. ¿Cuánto es una ración? Según la OMS, una naranja, un plátano, dos kiwis, dos ciruelas, una rodaja de melón o piña (similares proporciones para la verdura). Más estudios, esta vez llevados a cabo por la Universidad de Otago (Nueva Zelanda): comer alimentos ricos en fibra reduce el riesgo de enfermedades coronarias y cardiovasculares.

Para averiguar si 10 raciones al día de estos alimentos entran dentro de lo humanamente razonable o, por el contrario, hacen que uno termine aborreciendo todo lo que crece en la tierra o cuelga de un árbol, en ICON me propusieron probar la dieta en mis propias carnes durante solo cinco días. Este es el resultado. Pasado ese tiempo, pedí al doctor Juan José López Gómez, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), que hiciera una evaluación general de mi reto.

Día O: mi nevera estalla con cuatro kilos de verduras y frutas

Hago la compra. Paso por el tortuoso trámite de las bolsas, los guantes, los cajones y el peso, y regreso a mi domicilio arrastrando cuatro kilos de fruta y verdura. Primer dilema: ¿dónde la guardo? Como no hay espacio en la nevera, la dejo a temperatura ambiente; de hecho, decido que dentro de la bolsa de la compra estará la mar de bien. Para mi sorpresa, mi pareja me dice que si no la guardo en la nevera se va a estropear.

Día 1: «Me enfrento al primer desayuno».

Me comenta que tenía que haber realizado varias compras pequeñas en vez de una grande. Le respondo magnánimo que en el súper estos productos los tienen al aire: ¡lo he visto con mis propios ojos! “Pero la renuevan constantemente”, me informa, agorera. Por no discutir, examino el interior de la bolsa y decreto que las fresas, ciruelas, peras y uvas son las más susceptibles de ponerse feas (no tanto la piña, las naranjas, las mandarinas, los pomelos, los plátanos y los kiwis), así que hago sitio como puedo en la nevera y ahí las dejo, sin más daños colaterales que un paquete de yogures de mis hijas despachurrado al estamparse contra el suelo.

Día 1: mi cuerpo ya no es un reloj

Animado por el reto, nada más levantarme me subo a la báscula; el resultado es tan inesperadamente aterrador que enfrentarme acto seguido a tanta cantidad de comida hace que esté a punto de tirar la toalla (por respeto al lector, no compartiré la cifra resultante). Aun así, saco fuerzas de flaqueza (me digo que quizá se debe al copioso cocido del día anterior) y me enfrento al primer desayuno.

Selecciono una naranja, dos kiwis y una ciruela. Dado que mi opción habitual es un café con leche, dos tostadas con aceite de oliva virgen extra y un vaso de zumo de naranja embotellado (y, desde tiempos recientes, un Danacol), tengo la sensación de estar en el desayuno bufé de un todo incluido de Cancún. Algo tengo que eliminar: ¿descarto las tostadas? No, porque el aceite de oliva virgen es tan saludable o más que la fruta. Tardo en caer en la cuenta de que es el zumo de naranja lo que me está sobrando: ¡si me voy a comer una de verdad! Cuando termino, me siento saciado, y 20 minutos más tarde acudo con la puntualidad habitual a mi tiempo de lectura en el baño.

«¿Está estropeada mi báscula?: asegura que peso 800 gramos menos que ayer, que es exactamente la cantidad de fruta y verdura que consumí»

Efecto inesperado: una hora después, mientras conduzco tranquilamente de camino a la redacción, las ganas de ir al baño regresan de forma furibunda, algo insólito en quienes funcionamos como un reloj. Por desgracia, llegaré muy justo a una reunión y no tendré tiempo de hacer antes una parada estratégica en el baño. Para mis adentros reniego de la combinación kiwis/ciruela. La reunión se alarga más de la cuenta, y cuando por fin consigo librarme de ese malestar son las 11:30.

Hora del picoteo de media mañana: dos mandarinas. Para comer tomo una ensalada con pavo y un plátano. Por la tarde me siento con más energía; o quizá es sugestión. El picoteo de media tarde se me olvida, y son casi las 20:00 cuando recurro a las dos mandarinas previstas. Para cenar, filete de pollo a la plancha con una exuberante ensalada mixta, seguido de un buen tazón de fresas con queso batido desnatado. Mientras intento engullir los últimos trozos, me percato de que no he tomado una gota de alcohol en todo el día, quien sabe si inspirado por esta apuesta transitoria por la vida sana.

Día 2: ¿hamburguesa con alcachofas? Sí, se puede

Mi báscula está estropeada: asegura que peso 800 gramos menos que ayer (que es exactamente la cantidad de fruta y verdura que me metí para el cuerpo). Alentado por la noticia, incorporo al desayuno, además de un plátano, la combinación traicionera de ayer: dos kiwis y una ciruela (más el café, las tostadas y el Danacol). Los preparativos son tantos que se me queman las tostadas.

Antes de salir de casa troceo la piña con la que ya estoy salivando para la cena y me deleito catando un par de trozos. A media mañana, las dos mandarinas de rigor. Para comer, tiro de tupper con una ensalada de pasta con salmón y un aguacate, seguida de un racimo de uvas. A media tarde, un poco harto de tanta mandarina, me zampo una pera bien rica. Para la cena, tras una bendita hamburguesa con alcachofas y tiras de jamón, devoro media piña. Cero alcohol.

Día 2: alcachofas con jamón.

Día 3: entro en crisis

Hoy tengo previsto comer fuera, lo cual puede hacer que se tambalee mi plan. Para desayunar apuesto por un plátano y dos pomelos como acompañamiento del café y todo lo demás. Sinceramente, con el plátano no soy capaz. ¿He entrado en crisis? A media mañana degusto el postergado plátano, y en el bar-restaurante con menú del día escojo todo lo procedente del campo que puedo: unas alcachofas con jamón y un burrito de pollo con algo que quiere parecer un mix mexicano de vegetales (pimientos, tomates y jalapeños), pero que es un pisto de toda la vida. Naranja para el postre.

En un día normal, las palabras “huevos rotos con panceta”, escritas con rotunda caligrafía en el menú, me habrían atraído inexorablemente, pero ahora veo en ellas al mismo demonio. Por la tarde vuelvo a olvidarme de mis amigas las mandarinas, a las que hinco el diente cuando llego a casa, cerca de las 20:00. Para cenar, salchichas con ensalada y lo que quedaba de la piña de ayer.

Día 4: abro la nevera y arramplo con el salami

Trabajar desde casa —como hoy— es una maravilla también desde el punto de vista nutricional: mi colección menguante de frutas y verduras está todo el día al alcance de la mano. Lista de lo que entra en mi boca a lo largo de la jornada: dos peras y un cuenco de fresas (desayuno), un plátano (media mañana), ensalada de tomates y mozzarella con un pomelo y dos kiwis (comida), dos naranjas y dos ciruelas (media tarde) y una ensalada mixta y un cuenco de fresas con queso blanco batido (cena). La báscula parece que se ha arreglado sola: vuelve a darme un peso muy parecido al del primer día (me gustaba más estropeada). A pesar de que el picoteo entre horas se ha vuelto saludable, antes de la cena abro la nevera y arramplo con todo lo salado que encuentro: aceitunas, lonchas de salami, jamón. ¿Quizá es que tanto azúcar está pidiendo a gritos la misma cantidad de sal?

Día 5: he adelgazado solo 300 gramos

Llego al día cinco y, afortunadamente, el último. Un plátano y dos mandarinas (desayuno), plátano (media mañana), salmón a la plancha con ensalada mixta, dos kiwis y un pomelo (comida), dos peras (media tarde) y judías verdes y un racimo de uvas (cena) es lo que me meto entre pecho y espalda. A la mañana siguiente me peso en la báscula: 300 gramos menos que el primer día. No parece significativo, pero por lo menos no he engordado.

«Antes de la cena abro la nevera y arramplo con todo lo salado que encuentro: aceitunas, lonchas de salami, jamón. ¿Quizá es que tanto azúcar está pidiendo a gritos la misma cantidad de sal?»

Mis conclusiones: estoy casi seguro de que no podría mantener esta dieta mucho más tiempo; ni yo ni nadie. Ya lo dice el nutricionista: esto empieza a afectar a mi equilibrio mental. Y, aun así, cuando vuelvo a hacer la compra, me sorprendo cogiendo los guantes y llenando las dichosas bolsas de plátanos, naranjas… (aunque en menor cantidad). En los días siguientes incorporo fruta en el desayuno y al picoteo de media mañana.

Valoración del nutricionista. Le cuento mi dieta de cinco días al doctor Juan José López Gómez, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), y me contesta: “La recomendación que hacemos habitualmente de fruta y verdura en la dieta mediterránea es de cinco raciones al día (tres de fruta y dos de verdura). El estudio de la London Imperial College (10 piezas al día) me parece tremendamente interesante por el tema y la exhaustividad, pero hay que hacer una interpretación correcta del mismo. En primer lugar, estos investigadores consideran una ración de fruta o verdura como 80 g, que no es lo mismo que una pieza (una naranja mediana puede pesar entre 100 y 200g). El consumo de 10 raciones de fruta y verdura sin un control meditado del resto de la dieta podría ocasionar dos situaciones: que se eliminen otros alimentos con importantes nutrientes (lácteos, legumbres, proteínas de origen animal) y se incremente el consumo de calorías e hidratos de carbono, lo que puede inducirnos a un aumento de peso. Simplemente introduciendo una pieza de fruta en el desayuno, otra a media mañana y una tercera en alguna de las dos comidas, más dos raciones de verdura, estaríamos ante la pauta de introducción de vegetales más equilibrada”.

Puedes seguir ICON en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.

– Comer fruta y verdura nos hace más optimistas

Existen dietas de todos los colores y para todos los gustos, la mayoría se convierten en modas pasajeras, aunque otras perduran en el tiempo. Sea como sea, ahora le toca el turno a la dieta de las frutas y las verduras crudas, que propone adelgazar comiendo única y exclusivamente fruta, verduras y hortalizas sin cocinar. Excluye totalmente cualquier otro alimento.

Su procedencia es vegana y cada vez consigue más seguidores. Sus adeptos la definen como una forma de vida y de unión con la naturaleza, además afirman que es el secreto de la juventud y de la salud.

En qué consiste la dieta

La alimentación diaria de esta dieta se basa en beber líquidos como agua, zumos o smoothies (siempre naturales), y por otro lado, en comer frutas y verduras crudas, semillas y frutos secos. Nada de productos cocinados, ni, por supuesto, de origen animal.

La dieta aporta un alto consumo de antioxidantes que ayuda a retrasar el envejecimiento, por eso dicen que es el secreto de la juventud. Gracias a la gran cantidad de minerales y vitaminas vegetales que se ingieren, la carga de energía, la positividad, la vitalidad y las ideas claras, son otros de los beneficios que también dicen que aporta.

Dieta de frutas y vegetales: 3 días depurativos

Los principales componentes de las frutas como el agua, la fructosa, su fibra vegetal, minerales, vitaminas y antioxidantes son los responsables de protegernos de los daños de muchos otros alimentos, bacterias y del mundo exterior.

Una dieta alta en frutas supone una buena salud combinada con los vegetales adecuados y proteínas que necesita el organismo para sobrevivir. Es decir, las frutas por sí solas no funcionan, por ello es que una dieta solo basada en estos ricos alimentos naturales no funcionaría.

En promedio una persona debe consumir al menos dos tazas de frutas al día y unas tres tazas de vegetales para mantener al cuerpo protegido y estable, por ello vamos a presentarles una excelente dieta a base principalmente de vegetales y frutas y luego mencionaremos las ventajas y desventajas.

Dieta de frutas y vegetales

Esta es una dieta que se puede realizar únicamente durante un par de días para poder obtener solamente los beneficios y ningún efecto negativo. Es como una dieta depurativa para limpiar el organismo y restablecer el equilibrio corporal ya que ayuda a purificar todos los órganos que nos mantienen con vida.

Día 1

Desayuno: licuado de manzana y zanahoria más 1 yogur desnatado.

Media mañana: jugo de pera y uva.

Almuerzo: ensalada mixta de tomates, papa, cebolla, apio y lechuga. Adereza con jugo de limón y se le puede añadir perejil y pera picadita.

Merienda: 1 manzana acompañada de un yogur desnatado.

Cena: calabaza horneada, arroz integral y 1 yogur desnatado.

Día 2

Desayuno: Jugo de limón con stevia, avena.

Media mañana: Jugo de uva y melocotón.

Almuerzo: sopa de ajo, garbanzos y cerezas al final de la comida.

Merienda: 1 manzana con yogur desnatado.

Cena: alcachofas al vapor con arroz integral.

Día 3

Desayuno: jugo de uva más 1 yogur desnatado con avena.

Media mañana: manzana con apio.

Almuerzo: coliflor con alcachofas y papas, naranjas al horno con aguacate y uva.

Merienda: 1 pera.

Cena: ensalada de apio, cebolla y rabanitos más una tortilla de espárragos.

Pros y contra

Si la dieta sólo se realiza durante días determinados, como esta que presentamos de tan sólo 3 días seguidos los pro son muy buenos tales como:

– Hidrata el organismo rápidamente.

– Aporta fibras vegetales solubles.

– No aportan grasas.

– Facilita el drenaje de líquidos.

– Ayuda a perder peso sanamente.

– Las frutas incluidas en esta dieta al igual que los vegetales son de facil digestión evitando la pesadez estomacal.

– Los vegetales incluidos son ricos en calcio para el fortalecimiento de huesos, encías y dientes.

– Previenen el envejecimiento prematuro de las células.

– Las frutas producen sensación de saciedad.

– Y una de las ventajas más importantes de hacer esta dieta cada cierto tiempo o al menos una vez al mes es que el cuerpo se va habituando a comer menos sin significar pasar hambre ni desnutrirse.

Las desventajas asociadas a practicar esta dieta suelen ocurrir en personas que sí necesitan obligatoriamente comer carnes siempre, ya sea por desnutrición o alguna enfermedad que requiera de alimentos de origen animal estrictamente. Algunas consecuencias de realizarla por más de 3 días son:

– No aporta las cantidades requeridas de nutrientes ni todos los necesarios.

– Se elimina del cuerpo más de lo debido.

– Falta de energía.

– Deshidratación y descompensación.

– Falta de proteínas para cumplir funciones fisiológicas.

Son consecuencias que, como mencionamos anteriormente, pueden darse si usted adopta una dieta de solo frutas y vegetales por más de 3 días. Sólo debe tener en cuenta que es una dieta depurativa no para toda la vida.

Quieres aprender como alimentarte y entrenar para perder grasa corporal o aumentar masa muscular?

Únete a nuestra clase online totalmente GRATIS (solo para los más rápidos) donde te enseñamos cómo ganar masa muscular, fuerza o perder grasa adaptado a nivel desde iniciado hasta avanzado.

Si quiero ver la clase

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *