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Dolor al mantener relaciones

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Dolor después del sexo: seis causas comunes

Si después de tener relaciones sexuales comenzaste a sentir dolor en el vientre o en otras partes de tu cuerpo —ya sea dentro de la vagina, ardor cerca de la vulva o como si te hubieran golpeado en la pelvis—, no eres la única mujer a la que le sucede tras el sexo.

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El sexo se supone que se debe sentir muy bien, sin embargo, el dolor durante o luego de las relaciones sexuales es más común de lo que piensas. El doctor Michael Ingber, director de uroginecología del Saint Clare’s Health System en Nueva Jersey, explicó a la revista Health que una de cada tres mujeres tienen dolor luego del coito.

— Milenio.com (@Milenio) March 14, 2019

Por eso, en este jueves de sexo, te explicamos seis causas comunes por las cuales puedes sentir molestias luego de tener relaciones sexuales.

El pene de tu pareja es muy grande

El doctor Ingber explicó que en esta ocasión, el tamaño sí importa, porque «el grupo muscular que rodea la vagina y otros órganos pélvicos puede contraerse y permanecer así después de la penetración». Además, señaló que la vagina promedio no mide más de 12.7 centímetros, así que un hombre «promedio» que tenga un pene de 15.2 centímetros puede causar un traumatismo significativo en el suelo pélvico que puede ocasionar dolor después del sexo.

Tienes una infección en las vías urinarias

Una infección en las vías urinarias (IVU) causa dolor dentro y alrededor de la zona púbica por espasmos en los músculos que rodean los órganos pélvicos. Ingber explicó que durante la penetración en el sexo, esos espasmos pueden multiplicarse causando aún más dolor. Los síntomas más comunes de una IVU son olor fuerte en la orina, dolor al orinar y en la vejiga o sangre en la orina, entre otros, pero se puede curar con una receta de antibióticos.

Eres alérgica al semen de tu pareja

Aunque es muy raro, la alergia al semen existe. Los síntomas que puedes presentar son locales como hinchazón y picazón, o sistémicos (que se presentan en todo el cuerpo) como la sensación de una quemadura severa, secreciones o escalofríos, fiebre y presión arterial baja. Para prevenirlos es recomendable usar condón durante el sexo o se puede tratar con medicamentos.

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Tienes un quiste ovárico

Los quistes en los ovarios, cuando son benignos, en su mayoría desaparecen dos o tres meses después sin que te des cuenta de que tuviste uno. Pero en algunas ocasiones, pueden ocasionar dolor en la parte inferior derecha o izquierda de la pelvis, justo donde están tus ovarios, y si son muy grandes, puedes sentir dolor en el vientre y calambres durante y después del sexo, explicó a Health la doctora Kecia Gaither.

La doctora señaló que los quistes ováricos pueden detectarse mediante un ultrasonido y tu ginecólogo obstetra puede recomendarte esperar a que desaparezca con el tiempo o, si el dolor es muy intenso, una cirugía para removerlo.

Tienes la enfermedad pélvica inflamatoria

Esta enfermedad es una infección en los órganos superiores del tracto reproductivo, que normalmente es el resultado de una enfermedad de transmisión sexual no tratada.

La enfermedad puede manifestarse con dolor pélvico, cicatrización y en algunos casos, infertilidad. Durante el sexo, puedes sentir dolor en la parte más profunda de tu área pélvica y el doctor Ingber recomienda ir al ginecólogo inmediatamente si sospechas que tienes este padecimiento, que puede ser tratado con antibióticos.

Tienes endometriosis

Esta condición es causada por tejido uterino que migra hacia la cavidad pélvica, formando quistes en los ovarios, peritoneo, vejiga y alrededor de los músculos pélvicos. Si el tejido se adhiere atrás de la vagina, el sexo penetrativo puede ser doloroso. Este trastorno no es curable, pero se puede tratar con medicación o cirugía.

RL

¿Por qué siento dolor durante el sexo? Estas son las causas de la dispaurenia

Además puede ser necesario que te realice un examen pélvico con el que determinar posibles irritaciones, infecciones o patologías anatómicas. Esta prueba también es útil para identificar el centro del dolor y comprobar si se agudiza con la presión. En algunos casos, el médico solicitará una ecografía pélvica.

Los posibles tratamientos de la dispaurenia

Si la causa de la dispaurenia es una infección, para solucionarla será suficiente la prescripción de un medicamento que acabe con el problema. Por otro lado, si los dolores y molestias son una consecuencia de la menopausia o posmenopausia, la solución pueden ser los estrógenos tópicos que mejoren la lubricación y que se aplican directamente sobre la vagina. Además, las terapias de desensibilización y la realización de ejercicios de relajación vaginal pueden ser de gran ayuda para tratar la dispaurenia.
Por lo contrario, si la causa es de naturaleza psicológica, se nos propondrá una terapia cognitiva y del comportamiento para recuperar la confianza en nosotras mismas y volver a descubrir, o descubrir por primera vez, la sexualidad. La participación puntual de la pareja –si la hubiera– en la terapia puede ser de gran utilidad, así como la terapia conjunta, sobre todo si hay entre ambos falta de comunicación, respeto o confianza.

Algunos consejos para tratar este trastorno

Hacer algunos cambios en la rutina sexual y tratar el problema con naturalidad puede ser muy beneficios para ti, para tu pareja y para la relación. Es fundamental que te relajes y evites la angustia. Esto te ayudará a encontrar la mejor solución para acabar con la dispaurenia. Recuerda, sin embargo, que nunca debes forzarte a mantener relaciones sexuales si no te apetece o temes el dolor. Deberás esperar a estar preparada y hacerlo con una pareja sexual con la que sientas confianza.
Procura cambiar de posiciones sexuales durante la penetración para averiguar en qué posturas te sientes más cómoda y con cuáles consigues reducir el dolor. Esto te ayudará a acotar el problema. Por otro lado, la comunicación con tu pareja es fundamental. No dudes en expresar lo que es placentero y lo que no y llegad siempre a un acuerdo durante el coito. Si te ayuda, puedes recurrir a lubricantes que hagan la penetración más cómoda.

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En la cama, como en la guerra, todo vale. Sin embargo, incluso para los amantes más avezados, hay episodios involuntarios que pueden suponer pequeñas tragedias, especialmente si nuestro acompañante lo es por primera vez. Tenerlo todo calculado al milímetro es imposible y, sobre todo, supone una cortapisa para el disfrute, pero hay errores que se pueden solventar fácilmente para evitar un mal trago. He aquí cinco de ellos que conviene no cometer en los momentos previos o posteriores al encuentro íntimo. Si aún así, suceden, tómeselo con filosofía: la naturalidad suma puntos.

1. No cene alimentos con demasiada fibra

Por muy apóstol de la comida sana que sea, los cereales completos y las legumbres pueden jugarle una mala pasada. “Contienen polisacáridos difíciles de asimilar por el organismo. Consumidos en exceso pueden fermentar en el estómago y ocasionar gases”, advierte Liliana Velásquez, nutricionista en los centros de medicina estética Cristina Álvarez. De acuerdo, pocas cosas son tan sonrojantes como una sonora ventosidad en mitad de la batalla. Pero a lo hecho, pecho… y sentido del humor. Para Vargas, “bromear sobre cualquier contratiempo durante el acto sexual le resta importancia y ayuda a fortalecer el lazo comunicativo y de confianza con la otra persona”. Tampoco se vaya al polo opuesto, las comilonas descomunales provocan el mismo efecto. “Los alimentos ricos en grasas saturadas conllevan una larga y tediosa digestión”. Además de sensación de pesadez, cuanto más tiempo estén las viandas retenidas en su tracto intestinal, más posibilidades de que se formen molestas burbujas de aire.

2. No abuse del alcohol

Beber una copa desinhibe y facilita el acercamiento al contrario. Y hasta ahí. Mejor no seguir empinando el codo porque copular beodo complica mucho la faena. “El alcohol deprime el buen funcionamiento del sistema nervioso. Esto implica que los mensajes desde las zonas erógenas llegan mal al cerebro y viceversa, dificultando la eyaculación y el orgasmo”, apunta la sexóloga Madeleine M. Castellanos en su libro Wanting to Want. Si usted es mujer sepa que la misma cantidad de alcohol le va a afectar más que a sus colegas varones. Por dos razones: probablemente pese menos que ellos y su organismo tiene menos agua que el masculino.

3. No haga contorsionismos innecesarios

Casi un 25% de la población sufre dolor lumbar, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), patología que puede hacer muy molestas las relaciones sexuales. “Tradicionalmente los médicos recomendaban a las mujeres afectadas practicar solo la postura de la cuchara para reducir la presión sobre los nervios de la zona. Ahora hemos descubierto que puede ser la peor”, apunta Natalie Sidorkewicz, del departamento de Ciencias Aplicadas de la Universidad de Waterloo (Canadá). Su equipo acaba de crear un atlas con las cinco posturas menos dolorosas en caso de lesión, entre las que se incluyen el misionero, “sobre todo, poniendo una almohada bajo la espalda para mantenerla en una posición más neutra”, o la cuadrupedia apoyándose en las manos, «nunca en los codos».

4. No haga la cama con sábanas blancas

Si participa una mujer, existe un 17% de posibilidades de que el feliz encuentro se produzca durante el periodo de ella, pero nadie ha de preocuparse: esta situación no impide el sexo con penetración. “Es más, debido a los cambios hormonales, a algunas féminas les aumenta la libido. Y el orgasmo además de ser, en algunos casos, mucho más intenso, al liberar endorfinas, reduce los dolores propios de la regla”, señala Lucía Vargas, psicóloga especializada en sexología y trastornos sexuales de Doctoralia. Dicho esto, es probable que la mezcla de fluidos deje el lugar un poco achurretado. Y aunque no hay que avergonzarse de algo natural, unas sábanas de un discreto color marsala (existen otras opciones igual de útiles: de acabado felino, negro, rojo pasión o lila) rebajarán intensidad a la escena.

5. Al terminar, no se escabulla al baño a hurtadillas

Cuando acabe, es probable que ambos sexos necesiten urgentemente ir al baño. «El deseo de orinar se dispara cuando la vejiga alberga unos 150 cc de líquido. No es que se haya llenado durante el acto, sino que puede que ya tuviera cierta cantidad de líquido pero con la excitación previa no lo notara”, describe la uróloga Pamela Ellsworth en The Little Black Book of Urology (El Pequeño Libro Negro de la Urología). Además de necesario, es un gesto beneficioso: acudir al excusado después del coito es recomendable para las mujeres, ya que la anatomía femenina, con el ano muy cerca de la uretra, las hace 10 veces más propensas a contraer una infección de tránsito urinario, sobre todo con el ajetreo y la lubricación, debido al movimiento de las bacterias fecales. Así lo recomiendan desde el Centro de Información de la Cistitis. Eso sí, saltar de la cama nada más cruzar la línea de meta puede desconcertar a nuestro acompañante. «Jamás se escabulla como si fuera delito. Explíqueselo a su pareja con naturalidad”, apunta Vargas.

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La Dispareunia

¿Cómo se diagnostica la dispareunia?

Durante una consulta, su médico le pedirá que describa su dolor, dónde se localiza y cuándo comenzó. También pueden pedirle que describa lo que ha intentado en el pasado para aliviar el dolor. Por ejemplo:

  • ¿Ha probado un lubricante sexual o más juegos previos?
  • ¿Es doloroso cada vez que intenta tener relaciones sexuales?
  • ¿Hay otros problemas asociados con el sexo?

Es posible que su médico quiera examinar su área genital o realizar un examen pélvico. Durante un examen pélvico, su médico puede aplicar un hisopo con punta de algodón en el área alrededor de la vagina para ver si le resulta doloroso. Su médico examinará la vagina y cuello uterino usando una herramienta llamada espéculo. Esto ayuda al médico a abrir suavemente el área para el examen. Es similar a la forma en que se hace una prueba de Papanicolaou. Para algunas mujeres, esta parte del examen puede ser dolorosa. Su médico puede usar un espéculo más pequeño para disminuir las molestias. Su médico también puede retrasar el examen hasta que el dolor haya disminuido. Es importante informarle a su médico si el examen se vuelve demasiado doloroso.

Durante la parte final del examen, su médico palpará el útero y los ovarios con una mano en el abdomen y los dedos en la vagina. Esto es similar a los procedimientos realizados durante un examen pélvico.

Si sus síntomas y examen sugieren una infección, su médico puede tomar una muestra de su vagina o cuello uterino para enviarla al laboratorio. Una prueba de orina es otro examen posible. Su médico puede ordenar una ecografía pélvica, una tomografía computarizada (TC) o una radiografía para mirar dentro de su pelvis.

1. Atrofia vaginal

Casi 3 de cada 4 mujeres experimentan dispareunia en algún momento de sus vidas, pero pocas conocen en qué zonas y las causas por las que presentan dolor durante el sexo.

Las zonas más propensas a ser afectadas por la dispareunia son la vulva, el vestíbulo, el interior de la vagina y el perineo, indica la American Congress of Obstetricians and Gynecologists.

Aunque las causas de la dispareunia son diversas dependiendo del caso y la edad, te presentamos cinco de las más comunes, de acuerdo con la Harvard Medical School.

Durante la menopausia la producción ovárica de estrógeno disminuye, lo que ocasiona que el tejido vaginal sea más delgado, esté menos lubricado y elástico, el resultado: sequedad, ardor, picazón y dolor.

2. Vestibulodinia

Es un síndrome de dolor crónico que afecta el vestíbulo, entre sus causas se encuentran la proliferación de células inflamatorias y debilidad de los músculos del piso pélvico. Es el origen más común del dolor sexual en las mujeres menores de 50 años.

3. Enfermedades de la piel

Padecimientos como la psoriasis y el accema, pueden atacar la delicada piel del área genital, y por sí solas o mediante sus tratamientos, dificultar el mantener relaciones sexuales.

4. Problemas sicológicos

El estrés, ansiedad, depresión y la culpa, son factores que impiden disfrutar del sexo, al grado de generar vaginismo, contracción de los músculos de la entrada de la vagina, involuntario, lo que provoca una penetración dolorosa.

5. Disfunción sexual de la pareja

La inhabilidad de la pareja por lograr o mantener una erección, la eyaculación prematura o que tarde mucho en llegar al orgasmo, puede provocar excesiva fricción vaginal, es decir, un coito largo y doloroso.

La dispareunia en la práctica ginecológica

Referencias

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Por qué una de cada 10 mujeres siente dolor al tener relaciones sexuales

Derechos de autor de la imagen Thinkstock Image caption Muchas mujeres sienten vergüenza al hablar del tema y no piden ayuda.

Para Karen, que tiene 62 años, los problemas empezaron alrededor de los 40: «Sentí que mi deseo sexual disminuyó considerablemente, tardaba más en excitarme y a pesar de tener un marido comprensivo, empecé a temer que se me acercara».

Como Karen, muchas mujeres evitan la penetración porque le tienen miedo al dolor.

En efecto, una encuesta en Reino Unido en la que participaron casi 7.000 mujeressexualmente activas de entre 16 y 74 años encontró que casi una de cada 10 tenían dolor al mantener relaciones sexuales.

El sondeo, llevado a cabo por tres instituciones británicas de investigación y cuyas conclusiones fueron publicadas en la Revista Internacional de Obstetricia y Ginecología, sugiere que este problema médico, conocido como dispareunia o coitalgia, es común y afecta a mujeres de todas las edades.

Quienes lo sufren padecendolor o molestias con el coito, que pueden darse tanto durante como después de la unión sexual.

Las mujeres de 55 a 65 años son las que tienen más probabilidades de tener dispareunia, seguidas del grupo de las más jóvenes, el comprendido entre los 16 y los 24 años.

En efecto, otro estudio en el que participaron unas 200 estudiantes universitarias de Canadá concluyó que hasta el 50% de las jóvenes encuentra dolorosa su primera experiencia de penetración sexual.

Para Karen el problema se volvió un círculo vicioso: «Te preocupas y entonces te pones tensa y eso solo hace que empeoren las cosas».

A causa del dolor, Karen desarrolló otra complicación relacionada llamada vaginismo, que es unatensión involuntaria de los músculos alrededor de la vagina cada vez que se intenta la penetración.

Muchos factores y un tabú

Derechos de autor de la imagen SPL Image caption El 7,5% de las encuestadas declaró haber tenido coitos dolorosos.

El dolor durante el coito está estrechamente ligado a otros problemas sexuales, como la sequedad vaginal, la ansiedad durante el sexo y la ausencia de placer sexual.

Hay muchos factores distintos, físicos, psicológicos y emocionales, que pueden causar dolor durante la penetración, lo cual puede hacer más complejo el tratamiento.

Pero según los resultados del estudio británico, muchas mujeres todavía sienten vergüenza al hablar del tema y no piden ayuda.

«A muchas mujeres no les gusta hablar de esto. Compartimos todos los detalles gore de dar a luz, pero las mujeres de mi generación tendemos a no hablar abiertamente sobre el sexo y la menopausia. Y deberíamos», le dijo Karen a Michelle Roberts, corresponsal de Salud de la BBC.

«No deberíamos tener que renunciar a nuestra vida sexual a los 50», afirmó.

El dolor en números

La encuesta británica sobre actitudes sexuales y estilos de vida fue realizada en conjunto por la Facultad de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM por sus siglas en inglés), la University College London y el centro de investigaciones sociales NatCen Social Research.

El 7,5% de las encuestadas declaró haber tenido coitos dolorosos.

Derechos de autor de la imagen Thinkstock Image caption Según la doctora Kirstin Mitchell, una educación sexual más eficaz podría preparar mejor a la gente joven para lidiar con este problema.

Un cuarto de las mismas experimentó esos síntomas con frecuencia o cada vez que tuvo penetración sexual en los seis meses previos al sondeo.

Un tercio de quienes padecen dolor dijeron estar insatisfechas con su vida sexual, un porcentaje significativamente mayor en comparación con el 10% de quienes no sienten dolor.

La dispareunia entre las jóvenes

Según la investigadora líder del estudio, la doctora Kirstin Mitchell, hay una multitud de razones por las que alguien puede tener dispareunia.

«En las mujeres más jóvenes puede ser porque están al principio de sus vidas sexuales y están aceptando cosas que su pareja quiere pero con las que ellas no se sienten particularmente excitadas», explicó.

«O puede ser que sientan tensión porque están empezando a tener relaciones sexuales y no se sienten cómodas al 100% con sus parejas», añadió.

Según Mitchell no son solo las mujeres maduras las que sienten vergüenza al hablar del coito doloroso y una educación sexual más eficaz podría preparar mejor a la gente joven para lidiar con este problema.

«Con frecuencia la educación sexual se centra en las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos, pero también debería preparar a la gente para reflexionar sobre qué es lo que hace el sexo placentero y comunicar lo que les gusta y o que no les gusta en una relación respetuosa y de confianza».

Derechos de autor de la imagen Thinkstock Image caption Mitchell recomienda consultar con un médico a quienes sienten dolor durante o después de tener relaciones sexuales.

Posibles causas del dolor

En las mujeres que están en edad menopáusica la penetración puede resultar dolorosa debido a la sequedad vaginal.

El dolor durante el coito también puede estar causado por otros problemas de salud, como algunas enfermedades de transmisión sexual, la endometriosis y los fibromas.

Todas estas enfermedades deberían ser diagnosticadas y tratadas por un médico.

Si sientes dolor durante o después de tener relaciones sexuales deberías consultarlo con un médico o acudir a una clínica especializada en salud sexual, recomienda Mitchell.

Si es una razón emocional o una ansiedad la que está causando los problemas la terapia sexual puede ayudar.

11 motivos de dolor durante las relaciones sexuales

El dolor durante las relaciones sexuales es bastante frecuente y puede convertirse en un problema para la plenitud sexual y la vida en pareja.A continuación, enumeraremos posibles orígenes de este inconveniente, que afecta a muchas personas en todo el mundo.

Según datos expuestos en el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos, 3 de cada 4 mujeres sexualmente activas han tenido esta molestia alguna vez en la vida.

La sensación de incomodidad y dolor suele producirse en la vulva u otras zonas que rodean la apertura de la vagina. También es frecuente que afecte la parte baja de la espalda, la zona pélvica e incluso el útero y la vejiga.

Esta condición hace que la mujer cambie por completo en cuanto a su desempeño sexual y acarrea reacciones a nivel emocional, tal y como afirma este estudio realizado por la Universidad Estatal de Arizona. Sus causas son diversas, pero están relacionadas con varias afecciones ginecológicas y con la falta de excitación y deseo. Repararemos aquí las más comunes.

Causas del dolor durante las relaciones sexuales

1. Problemas en la piel

Los desórdenes dermatológicos —como las úlceras— en la delicada piel de la vulva son una causa muy habitual de dolor. También es frecuente la dermatitis por contacto (según afirma este estudio realizado por la Asociación Internacional para el Estudio del Desorden Vulvovaginal) y las reacciones alérgicas por el desbalance del pH en la flora vaginal. Se debe tener cuidado con el uso de jabones perfumados y lubricantes, ya que algunos pueden causar esta molestia, tal y como asegura esta investigación publicada en la Revista Chilena de Pediatría.

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2. Lesión durante el coito

Mientras se tienen relaciones sexuales, se pueden producir lesiones internas que provocan dolor y dificultades para mantener el coito. Estas se deben a la distensión del fondo vaginal y, algunas veces, a traumatismos pequeños. Si el dolor permanece y deriva en otros síntomas, lo mejor es consultar con el ginecólogo cuanto antes.

3. Sequedad vaginal

La sequedad vaginal puede darse a cualquier edad, pero según esta investigación realizada por la Universidad de Cartagena (Colombia), es más común durante la menopausia y en el período que la antecede. Se da por la disminución en los niveles de estrógenos, conocidos también como la hormona femenina.

El desequilibrio acarrea efectos en la lubricación vaginal y, como consecuencia, puede producirse irritación y ardor durante el sexo. En estos casos, lo mejor es optar por los lubricantes que venden en las farmacias o a ciertos remedios caseros para controlar el desnivel hormonal.

4. Vaginitis

La vaginitis es, según este estudio realizado por la Universidad de Boston, una inflamación de la vagina que se produce por una infección fúngica o bacteriana. Esta no solo se manifiesta con incomodidades durante el coito, sino que también genera flujo y ardor vaginal.

5. Vaginismo

El vaginismo es una enfermedad que se caracteriza por la contracción involuntaria de los músculos perivaginales, lo que dificulta la penetración. Es una de las mayores causas de dolor tras tener sexo; en ciertas ocasiones, indica la presencia de cicatrices o tumores en el interior de la vagina.

Ante un caso de vaginismo, el tratamiento ginecológico se complementa con la práctica continua de ejercicios de los músculos pélvicos.

6. Episiotomía

El corte que se realiza en la vagina durante el parto o el desgarro en el perineo también puede ocasionar dolor durante las relaciones sexuales en los meses siguientes, tal y como afirma este estudio llevado a cabo por la Universidade de São Paulo, en Brasil. Los médicos aconsejan terapias físicas, medicación y, en casos especiales, cirugía.

7. Alergia al látex del condón

Un grupo reducido de mujeres presenta reacciones alérgicas a ciertas espumas que tienen los condones o al látex con el que estos se fabrican. Esta molestia conduce a la comezón y muchas veces impide disfrutar en plenitud el acto sexual.

8. Problemas emocionales

La salud emocional desempeña un papel principal en el placer de las relaciones sexuales, tal y como afirman estos datos obtenidos de la Clínica Mayo . Sentimientos como el miedo, la culpa, la vergüenza y el estrés impiden que se alcance la relajaciónnecesaria para lograr la excitación. Como consecuencia, se disminuye el deseo sexual y se puede sentir dolor durante las relaciones sexuales, principalmente en la penetración.

9. Dificultades en la pareja

Aunque la mayoría de las personas lo ignoran, las dificultades que se presentan en la relación de pareja pueden interferir en el deseo sexual. La falta de comunicación, los problemas sexuales o una infidelidad pueden acarrear efectos negativos al momento de intimar.

10. Ciertos medicamentos

Las mujeres que toman pastillas anticonceptivas pueden tener como efecto secundario una disminución en la libido. Esto también ocurre con el consumo excesivo de analgésicos y antibióticos, que alteran la lubricación natural de la vagina, según afirma la información obtenida de la Biblioteca Nacional de Salud de los Estados Unidos.

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11. Cistitis

La inflamación de la vejiga a causa de las infecciones bacterianas causa incomodidades al tener sexo. El deseo continuo de orinar y el ardor vaginal provocan dolor durante las relaciones sexuales y pérdida del apetito sexual.

Como mujeres, es importante atender a tiempo todas estas condiciones para impedir que afecten el ámbito sexual con la pareja. Con una consulta ginecológica se podrá determinar cuál es la causa y qué tratamiento conviene seguir para controlarlo.

¿Qué es la dispareunia?

La dispareunia, también llamada coitalgia, es la demonicación que se da al dolor que se produce en el transcurso del coito, lo que se produce con mayor frecuencia en las mujeres que en los hombres. Además del dolor también se puede ampliar la sintomatología a la sensación de escozor, ardor o picor.

En los varones puede producirse en el momento de la eyaculación y afectar a la parte externa del aparto genital (glande, prepucio o escroto) o la interna, implicando también al sistema urinario (testículos, próstata, uretra o vejiga). En el caso de la mujer las molestias pueden afectar a la parte interna de la vagina o la zona pélvica o el abdomen.

Causas de la dispareunia
Las causas de la dispareunia son múltiples y hay claras diferencias en función del sexo:

  • Hombres: la causa principal es una infección que puede afectar a la uretra, la próstata, la vejiga o las vesículas seminales, aunque también puede deberse a una fimosis, una curvatura anormal del pene o haber entrado en contacto con cremas espermicidas.
  • Mujeres: muy a menudo se asocia al vaginismo, aunque también puede producirse durante el puerperio en caso de que se haya realizado una episiotomía. También enfermedades pélvicas como la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, la anovulación o la hiperprolactinemia, entre otras muchas. Otras causas son las infecciones urogenitales o el uso de jabón para el lavado vaginal o el contacto con agentes espermicidas.

Sin embargo, no hay que olvidar las causas psicológicas: la falta de excitación durante la penetración, especialmente cuando ésta se produce sin preparación (prolegómenos), haber recibido una mala educación sexual, tener problemas de ansiedad o emocionales o haber vivido experiencias traumáticas.

Consejos de la dispareunia
La principal recomendación en caso de sufrir dispareunia es consultar con un médico si las causas son físicas o con un psicólogo o sexólogo si deben a problemas emocionales o psicológicos. Ellos valorarán la situación y decidirán cuál es el tratamiento más adecuado en función del origen del problema.

También es importante el modo de afrontar la relación sexual:

  • Tomarse el tiempo para los juegos preliminares que permitan alcanzar el estado de excitación y lograr una adecuada lubricación que facilite la penetración.
  • Algunas posiciones sexuales son más favorables a la hora de controlar la penetración, como que la mujer se sitúe encima del hombre o que éste realice el coito desde atrás o lateralmente.
  • Evitar la la penetración profunda.
  • Utilizar lubricantes, especialmente si la mujer sufre sequedad vaginal.
  • Que la mujer aprenda a contraer y dilatar a voluntad los músculos vaginales y del suelo pélvico.

Sexo doloroso o dispareunia, ¿qué es y cómo se trata?


Se conoce como dispareunia o coito doloroso al dolor genital durante las relaciones sexuales con penetración. El dolor puede producirse antes, durante y/o después de la penetración y puede suceder en cualquier parte del área genital. Se diferencia del vaginismo en que la penetración es dolorosa pero posible, mientras que en el vaginismo es prácticamente imposible. La dispareunia es una de las disfunciones sexuales más comunes entre las mujeres, presentándose, según la Organización Mundial de la Salud, entre un 8% y un 22% de la población femenina. La incidencia de la dispareunia es difícil de determinar debido a que las mujeres no suelen recurrir a la consulta y a que varía en función de las poblaciones estudiadas. Entre los síntomas asociados se encuentran:

  • Dolor punzante.
  • Ardor o quemazón.
  • Prurito (picazón e irritación).

¿Qué tipos de dispareunia hay?

Según el momento en que aparece:

  • Dispareunia primaria: cuando el dolor aparece en la primera experiencia sexual.
  • Dispareunia secundaria o adquirida: cuando se experimenta dolor después de haber tenido relaciones sexuales no dolorosas.

Según la frecuencia en la que aparece:

  • Dispareunia situacional: cuando ocurre solamente con ciertos estímulos o compañeros sexuales.
  • Dispareunia completa: cuando siempre hay dolor en las relaciones sexuales, en cualquier situación y con cualquier compañero sexual.

Según la localización donde aparece puede ser superficial (afecta a genitales externos) o profunda (afecta a genitales internos).

¿Cuáles son sus causas?

Existen múltiples causas tanto de origen orgánico como psicológico.

  • Causas orgánicas: falta de lubricación vaginal que a su vez puede tener varios orígenes, infecciones genitales, alergia o hipersensibilidad a los preservativos o a determinados anticonceptivos de uso vaginal, malformaciones, lesiones o cicatrices genitales, patologías ginecológicas como la endometriosis, la enfermedad inflamatoria pélvica, miomas, quistes ováricos u otros trastornos vaginales. La dispareunia por causas orgánicas es más frecuente después del parto con episiotomía por cicatrices tras desgarros y otras lesiones en el suelo pélvico; y durante la menopausia, debido a que el nivel de lubricación es menor en esta etapa al caer los estrógenos.
  • Causas psicológicas: La dispareunia también puede deberse a causas psicosexuales como la ansiedad, el temor al coito, las experiencias sexuales traumáticas, o a una educación sexual inadecuada.

El sexo me duele ¿qué hago?

Lo primero que debes hacer es acudir a un ginecólogo para determinar la causa y así poder tratarla. Te realizará una exploración ginecológica para descartar los posibles factores orgánicos y una exhaustiva historia clínica, incluyendo aspectos psicológicos y sexuales y características específicas de la disfunción, como la localización, el tipo de dolor o la frecuencia

El tratamiento depende de la causa. Puede ser muy sencillo, como tratar una infección o utilizar un lubricante adecuado, o más complejo como una cirugía en una lesión interna. En algunas causas psicológicas puede ser esencial la participación de otros profesionales sanitarios como psicólogos o sexólogos.

Algunas recomendaciones…

  • No tengas vergüenza y acude a los profesionales: Si tienes molestias durante tus relaciones sexuales no te resignes y acude a los profesionales cuanto antes para que puedan ayudarte a disfrutar plenamente de tu sexualidad. El coito doloroso puede acabar produciendo que se asocie el dolor con las relaciones sexuales, lo que puede provocar una pérdida de libido añadida.
  • Utiliza lubricantes que faciliten las relaciones sexuales.
  • Utiliza las posiciones sexuales que menos te duelan.
  • Da importancia a los preliminares y juegos previos para lograr un estado óptimo de excitación y lubricación.
  • Cuida de tus músculos vaginales y tu suelo pélvico, y utiliza los ejercicios de Kegel.

Qué Causa La Dispareunia (Dolor Durante El Coito)

El titular de prensa: “1 de cada 10”

Recientemente se ha realizado una encuesta para tratar de determinar con qué frecuencia se da está problema. Diversas instituciones de prestigio participaron en este estudio, incluyendo: University College London, University of Glasgow, University of Southampton, y la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

El resultado del estudio fue publicado en “An International Journal of Obstetrics & Gynaecology”, in Enero del 2017. El estudio tuvo gran repercusión en los medios de comunicación, con varios publicando la noticia bajo el titular: “1 de cada 10 mujeres sufren dolor durante la relaciones sexuales”

  1. En realidad, 7,5% de las mujeres sexualmente activas que participaron en la encuesta respondieron que habían experimentado dolor durante el sexo (lo que es aproximadamente 1 de cada 13)
  2. Estas mujeres respondieron que habían experimentado dolor durante el último año y que había durado al menos tres meses.

En el estudio se preguntó a más de 7000 mujeres. Los investigadores realizaron preguntas relacionadas con los sentimientos hacia el sexo, y otros problemas que podrían causar dispareunia. Por ejemplo, el 45% de las mujeres que respondieron que encontraban dolor en el sexo, también reportaron sequedad vaginal; y el 21% con dispareunia también mencionaron sentimientos de ansiedad en lo que se refiere a las relaciones sexuales.

Sin embargo, un estudio realizado por la seguridad social concluyó que aunque estos hallazgos ofrecen una indicación de una prevalencia de asociación entre sexo doloroso y los problemas descritos, no significa que necesariamente uno cause el otro. En cualquier caso, la seguridad social recomienda a las mujeres que experimentan dolor durante el sexo que acudan a su médico.
El dolor durante el sexo puede ocurrir por diversas razones, algunas de las cuales explicamos a continuación.
Algunas pueden requerir un tratamiento, mientras que otras pueden requerir la ayuda de un terapeuta.

Sequedad vaginal

Una de las causas frecuentes del dolor durante el sexo es la sequedad vaginal, y este es un problema común en las mujeres que atraviesan la menopausia. En estos casos, la causa es la caída natural en los niveles de estrógenos en el cuerpo.

Estadísticas de la seguridad social señalan que alrededor del 84% de las mujeres con menopausia experimentan dispareunia.
Algunos tipos de anticonceptivos hormonales, debido al modo en que alteran los niveles de estrógenos en el cuerpo, pueden causar también sequedad vaginal. En otros casos, la falta de excitación sexual antes del coito puede ser otro factor.

Cuando la sequedad vaginal es muy severa o está acompañada de otros síntomas como un desequilibrio hormonal, como problemas para dormir y sofocos, entonces es recomendable hablar con nuestro médico.

Pero en otros casos donde la sequedad vaginal antes del sexo es relativamente leve, existen ciertas medidas que la mujer y su pareja pueden intentar para reducir las molestias.

  1. Una de ellas es la de alargar los juegos preliminares. Esto permite que la mujer tenga más tiempo para excitarse y aumente la producción de flujo vaginal (reduciendo la sequedad y las molestias).
  2. Otra medida es la de aplicar lubricante antes de la penetración.

Si estas medidas no funcionan, entonces el médico puede recomendar el uso de un tratamiento.

Infecciones

Existen diferentes infecciones que pueden causar dolor durante el sexo. Se recomienda evitar tener relaciones sexuales hasta que la infección se haya eliminado por completo, para no empeorar los síntomas o contagiar a nuestra pareja.

Clamidia y Gonorrea

La dispareunia puede en ocasiones ser un síntoma de una infección de transmisión sexual, como la clamidia. Está causada por un tipo de bacteria llamada C. trachomatis, la cual puede provocar inflamación en la vagina (resultando en dolor). Además puede causar sangrado durante y después del sexo, y dolor al ir al baño. Sin embargo, ocho de cada diez mujeres no experimentan síntomas con la clamidia.

La gonorrea es otra infección de transmisión sexual que puede causar dolor vaginal al tener relaciones. Al igual que la clamidia, a menudo es asintomática. Aproximadamente, la mitad de las mujeres infectadas no muestran signos visibles.
Si eres sexualmente activo y sospechas que has estado en contacto con una ETS, es importante hacerse las pruebas lo antes posible. Debido a que ciertas infecciones de transmisión sexual como la clamidia y la gonorrea no presentan signos visibles en la mayoría de los casos, se recomienda a las personas que son sexualmete activas a pasar controles de manera regular.
Las personas sexualmente activas deberían hacerse pruebas:

  1. después de tener sexo sin protección;
  2. además de una vez al año, incluso cuando se practica sexo seguro.

Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI)

La enfermedad pélvica inflamatoria, que en algunas ocasiones es la consecuencia de una infección por clamidia o gonorrea que no ha sido tratada, puede resultar en dolor durante el coito. Normalmente, este dolor se experimentará en la región pélvica. La EPI es un enfermedad que requiere atención médica urgente, ya que puede acabar siendo un problema grave si no se trata.

Herpes

Los herpes genitales pueden causar ampollas y llagas que pueden aparecer alrededor de los genitales o en la cérvix, y esto puede ser una fuente de dolor durante el sexo. Cuando la infección está activa, se recomienda no tener relaciones sexuales al menos hasta cinco días después desde que la zona afectada se haya curado. Una vez más, acudir al médico y seguir un tratamiento puede ayudar. Aunque las cremas y las pastillas para tratar los herpes no curan la enfermedad de manera definitiva, pueden ayudar a acelerar la recuperación.

Infección por hongos

Cuando ocurren en la vagina, se conocen normalmente como candidiasis. Son el resultado de un exceso de un hongo en el cuerpo, lo que causa un desequilibrio en la flora.
Pueden resultar en secreciones e inflamación, lo que puede provocar dolor durante el coito.
Existen numerosas cremas y pastillas para tratar la cándida. Sin embargo, en alguno casos se necesitará acudir al médico para que nos recete un tratamiento.

Fibromas

Otra causa de la dispareunia es la presencia de fibromas. Estos son tejidos fibrosos que pueden aparecer en el útero. Por qué ocurren no se entiende completamente, pero se piensa que los niveles del estrógeno juegan un papel en su desarrollo.
A menudo los fibromas no causan síntomas, pero cuando lo hacen, los más comunes son:

  1. una mayor frecuencia al orinar
  2. dolor en los lumbares o abdominal
  3. menstruación dolorosa o abundante.

Si se tratan o no los fibromas dependerá de si están causando síntomas, la severidad de estos, y de las posibilidades de producir complicaciones. Alguien que padece los síntomas anteriores debería visitar a su médico, para descartar otro tipo de enfermedades.

Vaginosis

Esto es cuando los músculos alrededor de la vágina se contraen de manera involutaria. Puede ocurrir antes del coito, lo que provoca dolor al comienzo de la penetración. También puede ocurrir antes de una intervención ginecológica. El grado de contracción de contracción de la vaginosis puede variar desde leve (donde el sexo es posible a pesar del dolor) a severo (donde la vagina se cierra por completo).

A menudo es provocado o exacerbado por uno o más problemas psicológicos relacionados con lo genitales, como puede ser:

  1. pensamientos negativos relacionados con el sexo
  2. haber sufrido en el pasado dolor o problemas en la vagina relacionados con el sexo
  3. problemas de relaciones
  4. lesiones en la vagina provocados en el parto
  5. Otra enfermedad no relacionada pero que causa dolor en la vagina.

Cuando un problema físico está causando la vaginosis, el tratamiento adecuado puede ayudar a aliviar los síntomas. Sin embargo aquellas mujeres que experimentan vaginosis por problemas psicológicos pueden ser referidas a un psicólogo.

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