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Dolor ingles embarazo

Dolor en la pelvis y la “disfunción de la sínfisis púbica”

El dolor en la pelvis en el embarazo es muy común, y puede presentarse de muchas formas diferentes, tanto en la parte anterior (zona del pubis) y posterior de la pelvis (zona del sacro). El dolor puede ser más agudo y punzante, y aparecer con un movimiento de forma súbita, o más leve y progresivo. En general es posible encontrar una postura que mejora el dolor. En muchos casos el dolor puede ser pasajero, desde unos minutos a unos días, pero en otros casos se producen situaciones más molestas. La más conocida de ellas es la disfunción de la sínfisis púbica. El dolor es mucho más común en las fases avanzadas del embarazo pero puede aparecer en cualquier momento.

¿Qué es la disfunción de la sínfisis púbica?

También se ha definido como dolor de la cintura pélvica. Se trata de un cuadro que persiste y se hace permanente hasta el parto o más allá. Puede ser simplemente molesto o ser inhabilitante. Afecta al menos a una de cada 30 embarazadas y suele pasar desapercibido si no se piensa en él.

El dolor se origina en la sínfisis del pubis. Cuando palpamos el pubis notamos un hueso, pero en realidad es una articulación, la sínfisis del pubis. En este punto se unen los dos grandes huesos de la pelvis, por unos ligamentos tan fuertes que realmente parece que exista un sólo hueso en el pubis. Los síntomas más comunes son dolor en el pubis y las ingles. Pero a veces puede doler en la espalda, caderas, e incluso irradiarse a los muslos por la parte interna o externa. Puede empeorar en algunas posturas, y puede llegar a ser doloroso durante la noche incluso en reposo y dificultar el sueño.

Suele ser más común en el tercer trimestre, aunque en algunos casos puede aparecer desde el primer trimestre. Una característica de la disfunción de sínfisis púbica es que puede prolongarse el dolor después del parto, varios meses y en muy pocos casos hasta un año.

¿Cuáles son las causas del dolor pélvico?

En la mayoría de casos, el dolor se produce por el propio embarazo en mujeres que no tienen lesiones o alteraciones previas. Tanto el dolor ocasional como la disfunción de sínfisis se producen por una combinación de causas, las más importantes son:

• Las hormonales. Se liberan sustancias como la relaxina que relajan los ligamentos y articulaciones con el fin de facilitar el futuro parto;

• Las mecánicas. Existe una presión importante en toda la zona por el crecimiento del útero y el bebé.

En el caso de la disfunción de sínfisis, se cree que existe una especial movilidad de los huesos en este punto, lo cual favorece el desarrollo de las molestias.

Por tanto, los huesos de la pelvis son más móviles en el embarazo y esto facilita que se produzcan todo tipo de molestias. Sin embargo, existe siempre un componente individual y es difícil saber por qué algunas mujeres tienen muchas más molestias que otras.

¿Se puede tratar el dolor pélvico y la disfunción de la sínfisis púbica?

En la mayoría de casos, no existe un tratamiento causal, dado que el problema está producido por el embarazo. Sin embargo, es fundamental buscar ayuda si el dolor representa una molestia. Una evaluación por un experto en fisioterapia ayudará a descartar que no existan lesiones anteriores y establecer el plan adecuado.

Diversos estudios han demostrado que la fisioterapia en manos expertas puede reducir muchísimo el dolor, al ayudar a movilizar adecuadamente las articulaciones, reforzar la musculatura pélvica y enseñarte posturas adecuadas. Los ejercicios establecidos por un fisioterapeuta también puede ser de gran ayuda para prevenir y evitar que progresen síntomas iniciales.

La utilidad de la fisioterapia no se limita al parto, y por tanto en los meses posteriores puede ser de gran ayuda, especialmente en aquellos casos de disfunción de sínfisis púbica en los que el dolor se prolonga después del parto.

Dolor en la pelvis durante el embarazo

  • El uso de un cinturón de soporte o una faja para la pelvis puede muchas veces proporcionarte un rápido alivio, sobre todo durante el ejercicio o la actividad física.
  • ¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor?

    • Mantente lo más activa posible, pero no trates de forzarte a realizar una actividad si te está causando dolor.
    • Haz los ejercicios abdominales y para el suelo pélvico recomendados por tu fisioterapeuta.
    • Pide y acepta la ayuda de los demás en tus tareas diarias.
    • Planea con tiempo para que puedas limitar o evitar las actividades que te causen problemas. Podrías, por ejemplo, usar una mochila para cargar tus cosas cuando salgas.
    • Evita separar las piernas hasta el punto en que te cause dolor, sobre todo al entrar o salir de un auto, de la cama o de la tina. Si estás acostada, dobla lo más posible las rodillas hacia tu pecho para que te sea más fácil separar las piernas. Si estás sentada, prueba arquear la espalda y sacar el pecho antes de separar o mover las piernas.
    • Evita las actividades que empeoren el dolor o desequilibren tu pelvis, como sentarse con las piernas cruzadas o cargar a un niño pequeño apoyándolo en tu cintura. Si algo te causa dolor, deja de hacerlo. Si continúas y el dolor empeora, puede ser más difícil encontrar una forma de aliviarlo después.
    • Procura dormir de lado, con las piernas flexionadas y una almohada entre las rodillas.
    • Descansa regularmente o siéntate para hacer las actividades que normalmente harías de pie, como planchar. Si te sientas en una pelota de ejercicios o te apoyas sobre las manos y rodillas (a cuatro patas), reducirás la presión que ejerce el bebé sobre tu pelvis.
    • Evita levantar o empujar cosas pesadas. Los carritos de los supermercados, por ejemplo, suelen provocar un dolor fuerte. Considera la opción de hacer compras en línea o pedirle a otra persona que vaya al supermercado en tu lugar.
    • Cuando subas escaleras, hazlo un escalón a la vez. Sube un escalón con la pierna más ágil y luego coloca la otra pierna junto a esta. Repítelo con cada escalón.
    • Evita apoyar todo tu peso en una sola pierna. Cuando te vistas, siéntate para ponerte la ropa, por ejemplo cuando te pongas la ropa interior o los pantalones.

    ¿Me recuperaré de la disfunción de la sínfisis púbica después del parto?

    Es muy probable que tus síntomas mejoren a las pocas semanas del nacimiento de tu bebé. Si puedes, continúa con la fisioterapia después del parto. Y busca a alguien que te ayude a cuidar del bebé durante las primeras semanas.
    Después, quizás notes algunas punzadas de dolor cada mes, justo antes de la llegada de tu periodo. Probablemente esto se deba a algunas hormonas del ciclo menstrual que tienen un efecto similar a las hormonas del embarazo.
    Si tienes disfunción de la sínfisis púbica en este embarazo, es más probable que te vuelva a pasar la próxima vez que te embaraces. Como precaución, pídele a tu médico o partera que te recomiende a un fisioterapeuta en cuanto sepas que estás esperando bebé. Si se controla desde el principio del embarazo, la disfunción de la sínfisis púbica causa menos molestias.
    Quizás sea buena idea esperar un rato antes de volver a concebir. Si alcanzas un peso ideal, te pones en forma y esperas a que tu bebé empiece a caminar, reducirás la posibilidad de tener cualquier tipo de dolor pélvico la próxima vez que te embaraces.

    Dónde obtener ayuda y apoyo

    • Pregúntale a tu médico o partera si conoce a algún grupo de apoyo de mujeres que estén pasando por la misma situación que tú.
    • También podrías encontrar apoyo emocional e intercambiar consejos con otras mamás de la comunidad de BabyCenter.
    • Lee, además, los consejos de nuestro artículo acerca de cómo proteger tu espalda y pelvis.

    Revisado en octubre 2017

    Referencias

    ACPWH. 2012. ACPWH guidance on the safe use of transcutaneous electrical nerve stimulation (TENS) for musculoskeletal pain during pregnancy. Association of Chartered Physiotherapists in Women’s Health. www.csp.org.uk
    Aldabe D, Ribeiro DC, Milosavljevic S, et al. 2012. Pregnancy-related pelvic girdle pain and its relationship with relaxin levels during pregnancy: a systematic review. Eur Spine J 21(9):1769-76
    Dixon A, Skandhan AKP. nd. Pubic diastasis radiopaedia.org
    Keriakos R, Bhatta SR, Morris F, et al. 2011. Pelvic girdle pain during pregnancy and puerperium. J Obstet Gynaecol 31(7): 572-80
    Pennick V, Liddle SG. 2013. Interventions for preventing and treating pelvic and back pain in pregnancy. Cochrane Database of Systematic Reviews (8): CD001139. onlinelibrary.wiley.com

    Otra de las manifestaciones que las mujeres embarazadas tienen en esta etapa de la gestación son los dolores en la ingle, que es la parte del cuerpo en que se unen el muslo con el torso.

    La causa: Estos dolores tienden a poner en marcha la mitad del embarazo, cuando los ligamentos redondos en su pelvis acomodan a su bebé en crecimiento.También el peso de la cabeza del bebé presiona sobre el hueso púbico también pueden causar dolores en la ingle.

    La solución: La próxima vez que ocurra un dolor debe sentarse a descansar unos segundos hasta que desaparezca, y luego tratar de tomarlo con calma por el resto del día. El uso de una banda de apoyo del vientre debajo de la ropa o hacer un estiramiento simple, como flexionar las rodillas hacia el abdomen, también puede aliviar el dolor por calmar algo de la tensión en su parte media inferior.

    Debe preguntar a su médico acerca de tomar acetaminofeno (nunca el ibuprofeno o la aspirina, que no son seguros durante el embarazo) para aliviarlo.

    Cuándo preocuparse: Si el dolor es intenso o va acompañada de calambres, contracturas, dolor de espalda baja, presión pélvica, sangrado o aumento del flujo vaginal, llame a su médico. Podría ser una señal de parto prematuro.

    El dolor en la ingle es una de las molestias asociadas al embarazo y provocado, sobre todo, por el aumento de la barriga que, con la ganancia de peso a medida que avanza la gestación, presiona los órganos internos. Aunque es lógico, sobre todo en el caso de las madres primerizas, preocuparse por los cambios que se producen a lo largo de los meses, el dolor de ingle es uno de los más comunes. Para no alarmarse sin razón aparente, nada como conocer los síntomas y sobre todo saber qué hacer en estos casos.

    Síntomas

    El dolor en la ingle durante el embarazo, especialmente en los últimos meses, puede aparecer de manera más o menos intensa. Por lo general, suele ser más frecuente en el lado derecho y aumenta al caminar o al realizar alguna actividad física. La molestia en la ingle no suele ir acompañada de otros síntomas, pero si aparecen otras señales, como pérdidas de sangre o dolor intenso en la zona lumbar, conviene consultar al ginecólogo para descartar otros posibles problemas, como podría ser un aborto involuntario.

    Causas

    El dolor en la ingle durante el embarazo está relacionado, tal y como hemos señalado, con el crecimiento de la barriga, cuyo peso termina ejerciendo presión sobre los órganos internos y esto se manifiesta en forma de calambre o dolor. Además, a partir de la semana 37 de embarazo, pueden aparecer las denominadas contracciones de Braxton Hicks, que no son las contracciones del parto, sino la respuesta fisiológica del cuerpo para preparar el útero para el parto. Otra posible causa de dolor en la ingle durante el embarazo es el estiramiento del ligamento redondo, uno de los ligamentos que mantienen el útero en su lugar. Este ligamento durante los nueve meses se estira y se vuelve más y más delgado. También en este caso el dolor es más intenso cuando se realiza alguna actividad física.

    ¿Qué hacer?

    ¿Qué podemos hacer para aliviar el dolor en la ingle? Aunque es una molestia motivada por el crecimiento de la barriga, hay algunos consejos que podemos poner en práctica para reducir el dolor. Así, es aconsejable, en primer lugar, evitar movimientos bruscos y mantener la misma posición durante un periodo prolongado de tiempo. De igual manera, hay que evitar el exceso de actividad física, y sobre todo intensa, lo que podría sobrecargar los músculos y ligamentos.

    Otro buen aliado es practicar yoga, así como utilizar una banda para sujeción del vientre. Si el dolor en la ingle se acompaña de pérdidas anormales y es particularmente intenso, conviene consultar cuanto antes al ginecólogo.

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    Durante el embarazo, seguramente notarás muchos cambios en tu cuerpo. Aunque muchos son emocionantes, algunos de éstos pueden no ser del todo agradables, como en el caso de algunos molestos síntomas que te causen malestar, incomodidad o dolor.

    Una de las molestias más comunes que podemos presentar durante un embarazo, es el dolor pélvico. Te contamos de qué se trata, por qué se produce y cómo puedes aliviarlo.

    Qué es el dolor pélvico

    El dolor en la pelvis es una molestia del embarazo que suele aparecer después del segundo trimestre y puede continuar hasta el momento del parto, intensificándose a medida que avanza el embarazo.

    Ese dolor se localiza en la zona de la pelvis e ingle, y en algunos casos incluso en la baja espalda. En algunas ocasiones éste puede ser leve, y en otras, sentirse como un dolor agudo y punzante que haga que se dificulten hacer algunas actividades del día a día.

    Normalmente, el dolor pélvico se presenta debido a dos hormonas en especial: la relaxina y la progesterona, quienes son las responsables de que los ligamentos de la pelvis vayan relajándose para dejar espacio para el bebé. Con el efecto de ellas, y sumando el aumento del peso del bebé mes con mes, es normal que se presente.

    En este caso, lo más recomendable es tomar las cosas con calma y descansar la mayor cantidad de tiempo que nos sea posible.

    Otras posibles causas de dolor pélvico

    Aunque es una dolencia común del embarazo, en ocasiones es un síntoma de alguna complicación o problema que se puede presentar durante la gestación. Entre otras posibles causas de dolor pélvico se encuentran las siguientes:

    Embarazo ectópico

    Si el dolor pélvico o abdominal se produce de manera intensa durante las primeras semanas de embarazo, podría ser un signo de un embarazo ectópico o extrauterino, que es cuando el bebé se desarrolla fuera del útero.

    Aunque es raro y sucede sólo en el 2% de los embarazos, es importante acudir al médico para una revisión pues puede suponer un grave riesgo de salud para la madre.

    Infección urinaria

    La infección en vías urinarias es la infección más frecuente durante el embarazo, ya que entre un 4 y 10% de las mujeres gestantes la padecen. Aunque existen diferentes tipos de infecciones urinarias, la más común es llamada cistitis o infección de la vejiga.

    Además del dolor pélvico, otros síntomas de una infección en vías urinarias son: dolor, molestia y ardor al orinar, así como orina turbia o con mal olor, y necesidad muy frecuente o incontrolable por orinar, incluso cuando hay poca orina en la vejiga.

    Ante el primer síntoma de una posible infección en la orina debes llamar o acudir a tu médico para que te hagan los análisis necesarios y te receten el tratamiento adecuado, pues este tipo de infección aumenta la posibilidad de tener un parto prematuro.

    Miomas

    Los miomas uterinos, fibromas o fibroides, son masas no cancerosas que se presentan en el útero y pueden causar dolor y sangrado, así como complicaciones en el embarazo.

    Aunque regularmente éstos son detectados antes de un embarazo y en la mayoría de los casos no afectan la gestación, sí debemos consultar con nuestro médico, pues los fibromas pueden aumentar de tamaño durante la gestación debido al mayor flujo sanguíneo, y esto podría provocar dolores o presión.

    Disfunción de la sínfisis púbica

    También conocido como síndrome de cintura pélvica, la disfunción de la sínfisis púbica es un dolor que se presenta en la pelvis, por lo regular inicia en las fases más avanzadas del embarazo pero que puede presentarse en cualquier momento.

    Aunque el síntoma más común es el dolor de pelvis e ingles que puede extenderse hasta espalda y caderas, otros síntomas incluyen un chasquido en la zona del pubis, dolor que empeora al caminar, subir y bajar escaleras o al girar en la cama, y que aumenta por las noches, impidiéndote dormir.

    Ciática

    La ciática es un dolor en la baja espalda que en la mayoría de los casos aparece durante el segundo trimestre el embarazo y persiste durante el tercero. Alrededor de 30% de las mujeres embarazadas padecen ciática y ésta se produce al inflamarse el nervio ciático, que comienza en la pelvis y continúa bajando por la parte trasera de los muslos y se ramifica detrás de las rodillas, llegando hasta los pies.

    Cómo aliviar el dolor pélvico

    Para prevenir este tipo de dolor en el embarazo, así como el dolor de espalda, otra molestia común del embarazo y que se puede decir que está relacionada por su cercanía, se recomienda realizar ejercicio regularmente siguiendo las indicaciones del médico, y así continuar fortaleciendo nuestros músculos y ligamentos, mejorando también la estabilidad de pelvis y espalda.

    Para aliviar el dolor pélvico ocasionado por las hormonas del embarazo y que no es indicativo de otra complicación, puedes hacer lo siguiente:

    • Intentar descansar la mayor cantidad de tiempo posible, pidiendo ayuda o delegando tareas a otras personas.
    • Evitar hacer esfuerzos y actividades que notes que hacen aumentar tu dolor.
    • Evitar cargar, levantar o empujar cosas pesadas.
    • Tener precaución al momento de levantarte y al subir o bajar escalones, haciéndolo uno a la vez.

    También existen diversas opciones a las que podemos recurrir para intentar aliviar o reducir el dolor pélvico, como acudir con un fisioterapeuta, asistir con un acupunturista especializado en mujeres embarazadas, o utilizar alguna faja de sujeción o cinturón de soporte.

    Cuando entramos en el último trimestre de embarazo parece que las principales molestias, como las náuseas o el cansancio, han desaparecido. Es el momento de sentirnos llenas de energía y vitalidad para afrontar la recta final de la gestación y prepararnos para la llegada del bebé.

    Pero un embarazo nunca deja de dar sorpresas, y es posible que en estas últimas semanas comiences a sentir un dolor punzante en el pubis que puede llegar a ser bastante intenso. Este dolor, cuando se hace recurrente, suele asociarse a la llamada “sínfisis púbica”. La sínfisis es la articulación que une todos los huesos de la pelvis, y que puede ensancharse durante el embarazo, separando los huesos entre sí.

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    Qué causa la sínfisis púbica

    Una de las causas de que se produzca este dolor podemos encontrarla en los cambios hormonales. Durante el embarazo aumenta la producción de una hormona, llamada relaxina, que ayuda a los ligamentos a estar laxos. Esta laxitud es necesaria para que se produzca el progresivo ensanchamiento de las caderas durante el embarazo, con el objetivo de permitir el crecimiento del feto y facilitar su salida en el momento del parto.

    Evidentemente, que esto ocurra es bueno y necesario, pero en ocasiones puede producirse un estiramiento excesivo de las articulaciones, como en el caso de la sínfisis. Es entonces cuando la distensión púbica es la causante de tan molestos dolores, que pueden extenderse hacia la parte baja de la de la espalda, las ingles, e incluso hasta la parte superior del muslo.

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    La otra causa se considera “mecánica”, y se trata de un problema de peso añadido a la distensión causada por la relaxina. El aumento del tamaño y del peso del bebé, junto a los cambios de postura que realizamos a medida que avanza el embarazo, pueden producir una sobrecarga en la zona pélvica a la que esta no está acostumbrada. La espalda, el abdomen y el suelo pélvico se resienten y es posible que te cueste hasta moverte a causa de las molestias.

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    Cómo puedes aliviar el dolor pélvico

    A pesar de que sea frecuente sentir dolor en la zona pélvica durante el embarazo, consulta siempre con tu médico cualquier molestia, para que te ayude a identificarla y a descartar cualquier otro tipo de complicación.

    Mientras, puedes intentar controlar los dolores de la sínfisis púbica cuidando tu postura corporal: siempre que estés de pie, procura mantenerte lo más erguida posible, al igual que cuando te sientes, que lo recomendable es que tu espalda esté derecha y las piernas alineadas a la altura de las caderas. Evita coger peso y procura realizar los movimientos más aparatosos, como vestirte, estando sentada. Del mismo modo, evita cruzar las piernas cuando te sientes y no emplees más de 15-20 minutos seguidos en actividades que te mantengan de pie y quieta de manera prolongada.

    Pero todas estas precauciones no implican que te quedes todo el día en el sofá, ya que no te va a ayudar a calmar el dolor, y es necesario para ti y para el bebé que realices algún tipo de actividad física. La natación y el pilates para embarazadas puede serte de gran ayuda.

    Si el dolor es demasiado intenso, pero el médico considera que todo está en orden, la ayuda de un fisioterapeuta especializado puede que sea lo que necesitas para aliviar las molestias en esta recta final del embarazo.

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