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Dolor ovarios embarazo primer trimestre

Cambios en su cuerpo durante el embarazo: segundo trimestre

Camino al bienestar

La mayoría de las mujeres que no se sintieron bien en el primer trimestre del embarazo generalmente comienzan a sentirse mejor en el segundo. Las náuseas y los vómitos del malestar matutino deberían disminuir con el tiempo. Puede tener más energía y menos cambios de humor a medida que sus hormonas se equilibran. Este es un buen momento para hacer frente a muchas tareas necesarias para prepararse para su bebé.

Esté preparada para aumentar de peso más rápidamente este trimestre. Esto significa que es posible que necesite comenzar a usar ropa de maternidad.

¿Mis pechos seguirán creciendo?

Sus senos pueden no estar tan sensibles como lo estuvieron en el primer trimestre, pero seguirán creciendo. Las glándulas mamarias que se agrandan y los depósitos de grasa hacen que crezcan. Estos cambios la preparan para amamantar.

Puede notar que la piel en y alrededor de sus pezones se oscurece. También puede tener pequeñas protuberancias alrededor de los pezones. Los bultos son glándulas que forman una sustancia aceitosa para evitar que los pezones se sequen. Es posible que comience a gotear de sus pezones un líquido amarillento llamado calostro.

¿Qué son las estrías? ¿Puedo prevenirlas?

A medida que su cuerpo crece, algunas áreas de la piel pueden estirarse. Las fibras elásticas justo debajo de la piel pueden romperse. Esto crea rayas de piel indentada llamadas estrías. Es probable que se produzcan estrías en el abdomen y los senos.

No todas las mujeres embarazadas tienen estrías, pero son muy comunes. Lamentablemente, no hay forma de prevenirlas por completo. Intente controlar su peso y no aumente más de lo recomendado por su médico. Hay algunas lociones y aceites que pretenden prevenir las estrías. Los efectos de estos productos no están comprobados. Sin embargo, mantener su piel bien humectada puede ayudar a reducir el picor. Las estrías deberían desaparecer y volverse menos notorias después del embarazo.

¿Qué otros cambios en la piel puedo esperar?

No todas las mujeres embarazadas tienen cambios en la piel. Con mucha frecuencia, estos cambios pueden disminuir o desaparecer después del embarazo. Los cambios comunes en la piel incluyen:

  • Piel seca y con comezón, especialmente en el vientre.
  • Aumento de la sensibilidad al sol. Esto significa que podría quemarse más fácilmente. Asegúrese de usar protector solar cuando pase tiempo al aire libre.
  • Una línea oscura («línea negra») en la mitad de su vientre desde el ombligo hasta el vello púbico.
  • Manchas de piel oscura en la cara (a veces llamada la «máscara del embarazo»).

¿Qué otros cambios puedo esperar durante el segundo trimestre?

Dolor en las piernas. Puede tener calambres en las piernas, especialmente cuando duerme. Estos pueden estar relacionados con la presión que su bebé en crecimiento ejerce sobre los nervios y los vasos sanguíneos que llegan a sus piernas. Asegúrate de dormir de lado en lugar de hacerlo de espalda.

Otra afección de las piernas, la trombosis venosa profunda (TVP), puede ser grave. La TVP es un coágulo de sangre que se forma en una vena y causa dolor e hinchazón en una pierna. Llame a su médico de inmediato si tiene alguno de estos síntomas.

Hinchazón. Sus tobillos, manos y cara pueden hincharse durante el segundo trimestre. Esto sucede porque su cuerpo retiene más líquido para el bebé. También tiene una circulación sanguínea más lenta.

Dolor de espalda, pelvis y caderas. El trabajo de sostener su barriga que crece le pone estrés en la espalda. Las caderas y la pelvis pueden comenzar a doler a medida que las hormonas del embarazo relajan los ligamentos que mantienen unidos los huesos. Tus huesos se mueven para prepararla para el parto.

Dolor de estómago. Los músculos y ligamentos que sostienen su útero se estiran a medida que crece su útero. Estos pueden causar dolor leve o calambres.

Dientes flojos. Las hormonas del embarazo también afectan los ligamentos y los huesos de la boca, por lo que los dientes se pueden aflojar. Vuelven a la normalidad después del embarazo. Póngase en contacto con su dentista si tiene sangrado o hinchazón en sus encías. Estos síntomas pueden ser signos de enfermedad periodontal. Esta afección se ha relacionado con el nacimiento prematuro (prematuro) y el bajo peso al nacer. El segundo trimestre es el mejor momento para realizar un trabajo dental.

Congestión nasal, hemorragias nasales y encías sangrantes. Estos problemas son el resultado del aumento del flujo sanguíneo a las membranas mucosas de la nariz y la boca.

Acidez estomacal. La acidez puede comenzar o empeorar en el segundo trimestre. El útero en crecimiento presiona el estómago, lo que puede forzar la entrada de alimentos y ácido en el esófago y causar quemaduras.

Infecciones del tracto urinario. Usted puede desarrollar una infección en el segundo trimestre. Los cambios hormonales ralentizan el flujo de orina y la vejiga no se vacía por completo debido a que su útero agrandado lo empuja. Las infecciones urinarias no tratadas pueden ocasionar trabajo de parto prematuro, así que dígale a su médico si cree que tiene una. Los síntomas incluyen la necesidad de orinar con más frecuencia, una sensación de ardor al orinar, o la presencia de sangre o un fuerte olor en la orina.

Contracciones de Braxton Hicks. También llamado «parto falso», las contracciones de Braxton Hicks son un endurecimiento de los músculos uterinos. Es una de las formas en que su útero se prepara para el trabajo de parto y el parto. Las Braxton Hicks hacen que su vientre se sienta muy tenso y duro, y puede causar molestias. Las contracciones son irregulares en el tiempo y deben desaparecer en unos minutos. Llame a su médico si se vuelven regulares y dolorosas, y no desaparecen cuando cambia de posición o camina. Puede ser un trabajo de parto prematuro.

Sus primeros movimientos

MEDIDAS DEL EMBRIÓN: 20 mm de cabeza a pies, ya llega a pesar 1 gramo.

El embrión ya tiene claramente forma humana. En la cara se forman estructuras tan pequeñas como la retina y los párpados, el labio superior, la nariz y las orejas. El cuerpo se va alargando y dibujan en las extremidades unos surcos que darán lugar a los dedos. Los músculos ya funcionan y el embrión empieza a moverse con cierta frecuencia, son los primeros movimientos involuntarios del embrión.

Hasta ahora el embrión se ha alimentado de la vesícula vitelina, un pequeño saco cargado de nutrientes, pero ahora necesita mucho más oxígeno y alimento, tiene que usar la placenta. En estas semanas se ha formado ya el cordón umbilical, que ya funcionar llevando sangre hasta la placenta y devolviéndosela al feto. La placenta seguirá creciendo e implantándose en el útero materno durante semanas, pero la parte más importante sucede en el primer trimestre. Ahora ya funciona plenamente, y así, el embrión pasará a depender de ella. La placenta le proporciona oxígeno, nutrientes y agua, y elimina los desechos del metabolismo del feto. En este punto, hay que recordar que también atraviesan la placenta agentes nocivos para el embrión, como tabaco y alcohol.

Dolor mamario y uterino en el primer mes de embarazo

A lo largo de todo el embarazo, tus mamas se preparan para su principal cometido: dar el primer alimento a tu hijo y «fabricar» la leche que le proporcionará todos los nutrientes necesarios para vivir. Y para ello todas las hormonas, las placentarias, los estrógenos, la progesterona y la prolactina materna, provocan en ellas algunas modificaciones, algunas no demasiado agradables, como el dolor mamario.

Notarás también dolor uterino, similar al que quizás sientes con la menstruación, que te acompañará e irá variando en intensidad durante las primeras semanas de embarazo. Hay que tener en cuenta que este pequeño órgano (sin ninguna otra misión dentro de tu organismo que ser el «recipiente» para que el feto se desarrolle) crecerá y crecerá a lo largo de todo el embarazo para poder alojar a tu hijo y al órgano encargado de darle el alimento y el oxígeno que precisa para vivir dentro de ti, la placenta.

Dolor mamario o por qué duele el pecho

Es probable que días antes de hacerte el test del embarazo, cuando solo sospechas que en tu interior ha empezado a gestarse una nueva vida, notes que el pecho te duele. Pero, de momento, esa tensión mamaria la achacas al síndrome premenstrual. A medida que los días pasan, notarás que esa sensibilidad aumenta, además de cierta sensación de hormigueo y compruebas que pechos empiezan a crecen. Son los primeros síntomas de embarazo.

Cambios en las mamas, síntoma de embarazo

  • Todos estos síntomas se deben a que en tus mamas se incrementa la grasa y los lóbulos o ácinos, que es donde se produce y se almacena la leche, y los conductos (o galactóforos) por donde saldrá cuando tu hijo empiece a mamar.
  • Al aumentar la masa y el metabolismo mamario es necesario un mayor aporte de sangre, por ello aumenta la vascularización y apreciarás que las venas se notan claramente en la piel de ambas mamas.
  • Los pezones se vuelven más sensibles y son eréctiles al roce. Incluso si decides o no sueles no ponerte sujetador, es fácil que la leve fricción de la camiseta te moleste.
  • Las areolas se pigmentan y aumenta su circunferencia -el proceso se llama hiperpigmentación- y se observan pequeños bultitos o glándulas sebáceas o tubérculos de Montgomery.

¿Qué puedes hacer para calmar el dolor?

Una vez que confirmes el embarazo, compra un sujetador que se ajuste a las nuevas medidas de tu pecho. A los pocos días, la tensión mamaria suele ir cediendo y desaparece en la mayoría de los casos a mediados del segundo trimestre de embarazo. Además de las tallas que aumente tu pecho durante el embarazo, ten en cuenta que la subida de la leche (a las 48 horas del parto) volverá a producir un aumento de volumen en la mamas.

Dolor uterino, “compañero” de embarazo

Es muy frecuente que al principio del embarazo muchas gestantes noten dolor en la zona baja de la tripa (por la pelvis) muy similar al que experimentan cuando les va a “bajar la regla». Es el dolor uterino, que te acompañará con mayor o menor intensidad durante el primer trimestre de embarazo. Estas molestias se deben a los cambios que se producen en el útero, órgano compuesto de cuerpo y cuello uterino. Es de tamaño pequeño y casi sólido y en la mujer no gestante mide unos 8 centímetros de longitud, 5 centímetros de ancho, pesa de 50 a 80 gramos y tiene una capacidad de unos 10 ml.

El útero, capaz de multiplicar por mil su volumen

El útero tiene forma de pera y cuando la mujer no está embarazada permanece hueco, ya que su única función es alojar al feto y a la placenta. Fuera del periodo fértil no tiene ninguna función conocida. Pero no existe ningún otro órgano que sea capaz de agrandarse tanto como el útero al final del embarazo. Cuando termine la gestación, llegará a pesar 1.100 gramos, y su capacidad será de unos 5.000 ml, es decir hasta 1.000 veces su volumen pregestacional.

El útero duele porque aumenta de tamaño y rota

Este crecimiento al comienzo del embarazo se debe a la acción de los estrógenos y la progesterona, hormonas que están muy aumentadas en la gestación.

  • Después del primer trimestre, el útero se adapta a las dimensiones del bebé que crece dentro de él.
  • En las primeras semanas del embarazo, al mismo tiempo que el útero crece, cambia su posición: rota a la derecha de la cavidad abdominal, en un proceso que se llama dextrorrotación.
  • También comprime y desplaza la musculatura y los tendones de la zona y el intestino. Así que no tiene por qué extrañar que notes algunas molestias, o incluso dolor uterino en los primeros compases de la gestación.

Dolor abdominal en el embarazo: ¿cuándo preocuparse?

Los dolores en el abdomen sin relación alguna con la menstruación ni con el embarazo pueden tener muchas causas, en función del tipo de dolor: pueden ser espasmódicos, punzantes o agudos, y aparecer en reposo o en movimiento.

También hay otros factores, como el estado general de salud o la fiebre, que pueden ofrecer indicios diagnósticos. Los dolores abdominales fuertes pueden indicar inflamación, pero también un quiste reventado. Los cálculos renales y de vesícula se caracterizan asimismo al principio por un dolor en el abdomen, pero puede tratarse de muchas otras enfermedades.

Aparte del dolor menstrual, las causas ginecológicas típicas del dolor abdominal son: inflamaciones de los órganos genitales internos (útero, trompa de Falopio y ovarios), clamidia, endometriosis (aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero), cambios de posición del útero, cicatrices, miomas y otros tumores, tanto benignos como malignos.

Sin embargo, sentir dolor en el abdomen no necesariamente indica que estés sufriendo cualquiera de estos trastornos. Como veremos a continuación, puede ser dolor menstrual e incluso también los factores psicosomáticos pueden desempeñar un papel en estas molestias.

Como regla general, cuando tengas dolor o hemorragias fuertes o en aumento fuera de la menstruación, así como fiebre, acude al médico lo antes posible para descartar enfermedades y complicaciones graves. ¡Más vale prevenir que curar!

Molestias abdominales causadas por la menstruación y el periodo

Sobre todo las mujeres jóvenes, aunque también las más mayores, sufren dolor menstrual intenso los primeros años después de la aparición de la regla, que pueden llegar a causar calambres parecidos a los cólicos. Durante este periodo, los órganos genitales de la mujer aún se están adaptando a los requisitos hormonales y musculares del ciclo femenino, lo cual provoca dolor abdominal y otras molestias.

El llamado dolor intermenstrual anuncia la ovulación, es decir, aparece en medio del ciclo menstrual en el lado del ovario que está activo en ese momento. Algunas mujeres ni siquiera lo notan o solo sienten un pequeño pinchazo, mientras que otras sufren dolores espasmódicos que, no obstante, desaparecen rápidamente.

Con la edad y, sobre todo, después del primer embarazo, estas molestias suelen disminuir, aunque no siempre es el caso. Los médicos lo atribuyen, entre otras cosas, a una desensibilización progresiva de los nervios del útero de cara a los dolores provocados por el periodo. Otras mujeres siguen sufriendo los dolores menstruales hasta la aparición de la menopausia.

¿Puede ser el dolor en el abdomen un indicio de embarazo?

El dolor en el abdomen es un signo más bien poco específico del embarazo. Las mujeres que desean tener un bebé pueden sentir con gran precisión, en los últimos días y semanas, que algo ha cambiado en su cuerpo e interpretar estas señales correctamente a la primera, quizás en combinación con un cansancio repentino y cambios en los senos y en el sentido del gusto, o bien con los primeros antojos.

Otras atribuyen estas molestias en el abdomen a un indicio del próximo periodo y no piensan en el embarazo hasta que tienen una falta. Por tanto, el dolor en el abdomen no siempre es un indicio de embarazo fiable; lo mejor es consultar con un ginecólogo en el caso de que pienses que puedes estar embarazada.

¿Es normal sentir dolor en el abdomen durante el embarazo?

Si de verdad hay un bebé en camino, las molestias en el abdomen pueden empezar a ser realmente intensas en las semanas siguientes, es decir, en la fase inicial del embarazo. La causa es el crecimiento del útero, que pone a prueba cada vez más los llamados ligamentos redondos del útero, pero también toda la expansión del tejido provocada por las hormonas puede causar síntomas de dolor abdominal.

Los ligamentos redondos del útero están compuestos por tejido conjuntivo y musculatura lisa, y pasan por los dos lados del útero hasta la pared pélvica, para después llegar hasta la vulva. Su cometido es mantener el útero en una posición erguida y estable. El dolor en estos ligamentos acompañará a la embarazada durante las semanas de embarazo hasta el parto: a causa del crecimiento del útero y del bebé, aumenta continuamente a lo largo del embarazo y los movimientos del bebé también son un «factor de carga» en este aspecto. Además, la dilatación de los músculos uterinos puede provocar de vez en cuando una sensación de tirón.

Por tanto, sentir dolor abdominal leve y regular es normal durante las semanas de embarazo y, en general, no constituye un indicio de problemas de salud.

Cómo aliviar el dolor abdominal en el embarazo

Cada embarazada siente el dolor abdominal a su manera. Algunas mujeres apenas lo notan o solo raras veces, mientras que para otras puede ser muy doloroso. El desgaste físico y las vueltas durante el sueño pueden intensificarlo aún más.

Las comadronas y los médicos recomiendan evitar al máximo las actividades físicas intensas desde el principio del embarazo, lo que no se contradice en absoluto con un deporte de mantenimiento suave. Cuando el dolor abdominal es muy fuerte e incómodo, hacer descansos en la actividad física ayuda que sea más llevadero.

Muchas mujeres se relajan mucho con masajes en el vientre mediante aceites o lociones para mamás. También el calor (con bolsas térmicas, almohadas eléctricas o baños calientes) puede aliviar estos dolores rápidamente, así como encontrar una postura confortable gracias a los cojines de embarazo y lactancia. En la última fase del embarazo pueden resultar útiles las fajas o bandas de embarazo, ya que descargan los ligamentos del útero de forma efectiva. Sin embargo, dado que dificultan un poco la circulación sanguínea, es mejor usarlas solo durante el día. Si el dolor es muy intenso, un remedio eficaz son las compresas de aceite en la región inguinal.

Cuándo acudir al médico en caso de dolor abdominal

Si el dolor abdominal en el embarazo dura mucho, se intensifica o se acompaña de calambres, fiebre, diarrea, vómitos, hemorragias o contracciones uterinas, es necesario acudir al médico de inmediato. Con molestias muy intensas también es aconsejable ir a urgencias si no es posible conseguir una cita pronto.

Detrás de estos síntomas pueden esconderse enfermedades graves, que no solo podrían ser peligrosas para la madre, sino también para el bebé. Además, las contracciones prematuras o un aborto espontáneo se pueden manifestar con un dolor abdominal punzante, aunque suele ir acompañado de hemorragias.

El dolor abdominal constante sin presencia de menstruación y otros signos físicos de embarazo sin un embrión detectable en la ecografía también constituyen una señal de alarma. Detrás de estos síntomas se puede esconder un embarazo extrauterino (asentado fuera del útero), que suele tener lugar en la trompa de Falopio y que puede provocar complicaciones graves o incluso mortales. Pero la causa también puede ser un apéndice inflamado, es decir, una apendicitis.

Una «falsa alarma» no constituye un problema

Ningún médico o comadrona te reprenderá en caso de que acudas a consulta o urgencias por una «falsa alarma» a causa de un dolor abdominal durante el embarazo; en cambio, la reticencia a acudir al médico por temor a molestar puede provocar complicaciones graves. Especialmente las primerizas deben ganar confianza para entender correctamente las señales que les envía su cuerpo.

Si no existen razones médicas serias para una situación de dolor y los síntomas que lo acompañan, los exámenes y, sobre todo, las conversaciones aclaratorias con la comadrona o el médico resultan de ayuda para disipar los miedos de las gestantes.

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