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Dolor riñones sintoma parto

Cómo saber si las contracciones son de parto

Es importante saber si las contracciones son de parto o no. Si son rítmicas y regulares, si cada vez son más largas y más molestas, aunque no duelan mucho, es que te estás poniendo de parto. La tripa se pone dura, tensa, y segundos después se relaja, pero la dilatación uterina va progresando; puede comprobarse mediante exploraciones vaginales. A veces el dolor se irradia a otras zonas como la lumbar (el llamado parto de riñones) y los muslos.

Qué son las contracciones de parto

Las contracciones uterinas son las fuerzas que impulsan al feto a través del canal del parto son. También ayuda la contracción de la pared abdominal. El resultado final es la dilatación y el acortamiento del cuello del útero que acabará en la expulsión del feto.

Existen unos cambios hormonales en la unidad madre-placenta-feto, que producen una mayor sensibilidad en las fibras musculares del útero a una sustancia llamada oxitocina. Al mismo tiempo, las modificaciones en el cuello del útero provocan la liberación de otra sustancia llamada prostaglandina que colabora también con las contracciones uterinas. Por tanto, son la oxitocina y las prostaglandinas las que van a producir las contracciones uterinas.

En la mayoría de los casos, se canaliza una vía endovenosa a nivel de la muñeca o el codo para administrar oxitocina a la paciente y que las contracciones que ya tiene de forma espontánea sean más intensas y más frecuentes y así poder acelerar el periodo de la dilatación.

Señales y signos de que estás dilatando

En los casos en los que la mujer llegue con mucha dilatación o tenga contracciones regulares e intensas, no es necesario la administración de oxitocina aunque siempre se le cogerá un vía intravenosa para administrarle sueros u otra medicación en caso necesario. Estos son los signos y señales de las contracciones de parto:

  • Rítmicas y regulares. Es difícil determinar cuándo una embarazada está de parto y quizás es lo que más les preocupa a las gestantes. «¿Cúando se que estoy de parto?» preguntan con frecuencia. Durante el parto, las contracciones son rítmicas y regulares y no ceden aunque la gestante se siente o se tumbe. El tiempo entre contracción y contracción cada vez se va acortando más y pasa de ser cada 10 minutos hasta cada minuto. Por contra, la duración de cada contracción se va alargando y si durante el embarazo duraban unos 20-25 segundos, en el parto duran más de 30-35 segundos. Resumiendo, las contracciones de parto cada vez son más frecuentes y más largas.
  • Con respecto al dolor, éste no es un signo de parto. Las primeras contracciones de parto no suelen ser dolorosas. Se notan y molestan igual a las que se han tenido de forma irregular las semanas previas al parto. De hecho, hay mujeres que no se enteran de estas primeras contracciones de parto. Por eso, más importante que el dolor, es el hecho de que la tripa se ponga dura de forma rítmica, pues es indicación de acudir al hospital porque el parto ha comenzado.
  • Molestas y dolorosas. Posteriormente, a medida que avanza el parto, las contracciones pueden considerarse más molestas y dolorosas. El dolor se percibe en el 90% de los casos en la parte baja del abdomen y en un 10% de los partos en la región inferior de la espalda (el mal llamado parto de riñones, ya que los riñones se localizan más arriba). A veces el dolor se puede irradiar a los muslos. Pero duela donde duela, siempre la tripa estará dura. Entre una contracción y otra, la sensación dolorosa puede desaparecer totalmente o quedar la zona dolorida aunque la tripa está blanda.
  • Hay mujeres que asemejan el dolor del parto a un dolor de regla, pero hay otras que lo describen como una presión o tensión abdominal que comienza en el ombligo y baja hasta el pubis. El hecho de que a una mujer le duela mucho la regla no significa que el parto le va a doler más. Al contrario, las mujeres con reglas dolorosas suelen soportar mejor las contracciones del útero ya que de alguna forma están acostumbradas a ellas.
  • El dolor depende de cada mujer. De cualquier forma, el dolor depende de cada mujer ya que intervienen distintos factores tanto objetivos como subjetivos. Dentro de los factores objetivos del dolor de las contracciones están la dilatación cervical mayor de 5 centímetros (a mayor dilatación, mayor dolor), la bolsa rota (sobre todo de varias horas de duración) y los partos muy largos.

    La presencia del padre ayuda a controlar el dolor

    En cuanto a los factores subjetivos del dolor de las contracciones se encuentran el miedo, la ansiedad, los problemas personales o familiares y la angustia ante lo desconocido que supone un parto. Por tanto, se puede concluir que una mujer puede influir en parte en el modo en que percibe la sensación dolorosa de las contracciones y modificar aquellos factores psicológicos que incrementan innecesariamente el dolor. El papel de la pareja durante el parto es fundamental para ayudar a la parturienta a controlar mejor estos dolores.

Cómo son las exploraciones o tactos vaginales

Es fundamental realizar exploraciones vaginales seriadas (o tactos vaginales) a lo largo del parto para ir valorando cómo va modificándose el cuello del útero, no sólo en su dilatación, sino también para valorar su borramiento, su consistencia y su posición.

Esta exploraciones pueden resultar molestas e incluso dolorosas porque el cuello uterino esté en una posición muy posterior en el fondo de la vagina. En la mayoría de los casos los tactos vaginales son dolorosos porque la gestante se pone tensa y contrae los glúteos y los músculos del suelo pélvico que rodean a la vulva. Es importante dejar floja la musculatura del periné y practicar los ejercicios de Kegel, manteniendo la tensión del músculo del suelo de la pelvis durante unos segundos y luego relajando lentamente.

A medida que el parto va transcurriendo, el cuello uterino se va centrando y los tactos serán menos molestos.

Cómo saber cuando está próxima a dar a luz

El nacimiento de un niño es motivo de alegría e inquietud. La mayoría de las mujeres dan a luz entre la semana 38 y 42 de su embarazo.

Sin embargo, no es posible saber exactamente cuándo comenzarán los dolores de parto.

El nacimiento por lo general ocurre 2 semanas antes o después de la fecha estimada.

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Este artículo le ofrece información sobre lo siguiente:

  • Qué preguntas debe hacer para planificar el nacimiento de su bebé?
  • Cómo identificar los síntomas de que está próxima a dar luz?
  • Cómo saber si lo que siente son los verdaderos dolores de parto?

Hacer planes

Cuando planifica el nacimiento de su bebé, puede tomar medidas para que su parto sea más fácil.

Es importante hacer las siguientes preguntas a su equipo de atención de salud antes de la fecha de parto:

  • ¿Cuándo debo llamar a mi médico?
  • ¿Cómo puedo comunicarme con el médico o la enfermera después del horario de atención al público?
  • ¿Debo ir directamente al hospital o llamar primero al consultorio?
  • ¿Debo hacer algo especial cuando comiencen los dolores de parto?

Antes de ir al hospital, tiene que pensar en muchas cosas.

Es muy probable que una vez que comiencen los dolores de parto no tenga tiempo, por eso es mejor hacer planes por anticipado:

  • Distancia – ¿A qué distancia está del hospital?
  • Transportación – ¿Hay alguien que la pueda llevar o tiene que llamar a alguien?
  • Hora del día – Según donde vive, ¿tardará más en llegar durante el horario pico, comparado con otras horas del día o de la noche?
  • Arreglos en su casa – ¿Tiene que llevar a sus otros niños a la casa de una niñera o tiene que hacer otros arreglos especiales?
  • Arreglos en el trabajo – ¿Tiene un plan para que otra persona atienda sus tareas en el trabajo y para informar a sus compañeros cuándo ha dado a luz?

Es una buena idea hacer un recorrido previo al hospital para ver cuánto tarda.

Planee una ruta diferente para llegar al hospital en caso de que haya demoras en la ruta habitual.

Cómo comienzan los dolores de parto?

Nadie sabe exactamente qué da inicio a los dolores de parto, si bien es posible que los cambios hormonales desempeñen un papel importante.

La mayoría de las mujeres se dan cuenta cuándo han comenzado los dolores de parto, pero a veces es difícil saber con exactitud.

Cuando comienzan los dolores de parto, el cerviz se abre (se dilata). El útero, que es un músculo, se contrae a intervalos regulares.

Cuando se contrae, el abdomen se endurece. Entre las contracciones, el útero se relaja y se ablanda. Incluso hasta el comienzo de los dolores de parto y durante el comienzo del parto, el bebé continuará moviéndose.

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Otros cambios también pueden ser una señal de que han comenzado los dolores de parto (Tabla 1). Puede o no sentirlos antes de que comience el trabajo del parto.

Tabla 1 – Síntomas de que han comenzado los dolores de parto

Síntoma

Siente que el bebé está más bajo

Lo que es

Distensión abdominal. Esto ocurre cuando la cabeza del bebé se asienta más profundamente en su pelvis.

Cuándo sucede

Unas semanas a unas horas antes de que comiencen los dolores de parto

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Mayor secreción vaginal (transparente, rosa o con rastros de sangre) Secreción. Un tapón de secreciones se ha acumulado en el cerviz durante el embarazo. Cuando el cerviz se dilata, el tapón es empujado hacia la vagina. Varios días antes de que comiencen los dolores de parto o al comienzo del parto
Descarga de flujo acuoso de la vagina, suave o intensa Ruptura de membranas. El saco lleno de fluido que rodeaba al bebé durante el embarazo se rompe (se «rompe la bolsa de agua»). Desde varias horas antes de los dolores de parto hasta cualquier momento durante el parto
Patrón de calambres regulares que se perciben como un dolor de espalda agudo o dolores menstruales Contracciones. El útero se contrae y relaja. Las contracciones aumentan a medida que progresa el parto y puede causar dolor cuando el cerviz se abre y el bebé pasa a través del canal de nacimiento. Al comienzo de los dolores de parto

Comparación de los dolores de parto con los síntomas «falsos»

Es posible que sienta síntomas «falsos» que no indican el comienzo del parto, contracciones irregulares del útero, antes de que comiencen los dolores «verdaderos.» Estos síntomas reciben el nombre de contracciones Braxton Hicks. Son normales pero a veces pueden ser dolorosas. Con frecuencia se sienten más al final del día.

Es difícil diferenciar los dolores de parto de los síntomas «falsos.» En la Tabla 2 se enumeran algunas diferencias entre los dolores de parto y otros síntomas. Por lo general, las contracciones falsas son menos regulares y no tan fuertes como los dolores de parto. A veces la única manera de saber la diferencia es a través de un examen vaginal para detectar cambios en el cerviz que indican el comienzo del parto.

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Tabla 2 – Diferencias entre dolores de parto y síntomas «falsos»

Tipo de cambio

Tiempo entre una contracción y otra

Dolores de parto «falsos»

Las contracciones por lo general son irregulares y no muy cerca unas de otras (llamadas contracciones de Braxton Hicks)

Dolores de parto verdaderos

Las contracciones ocurren a intervalos regulares, y con el tiempo, se acercan más unas de otras. Duran aproximadamente de 30 a 70 segundos.

El dolor cambia si se mueve o adopta otra posición Las contracciones pueden desaparecer cuando camina o descansa o incluso desaparecer cuando cambia de posición Las contracciones continúan a pesar de que se mueva
Intensidad de las contracciones Por lo general, son leves y no se intensifican (pueden ser fuertes y después débiles) Aumentan en intensidad de manera constante
Dolor de las contracciones Por lo general, se sienten sólo adelante Por lo general, comienzan en la espalda y pasan a la parte de adelante

Un buen método para identificar los dolores de parto verdaderos es calcular el tiempo entre una contracción y otra.

Observe cuánto tiempo pasa desde el comienzo de una contracción hasta el comienzo de la siguiente.

Anote los tiempos durante una hora. Puede resultar difícil tomar el tiempo con precisión si las contracciones son leves.

Si piensa que tiene dolores de parto, llame al consultorio del médico o al hospital.

Debe llamar o ir al hospital si siente cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Se rompe la bolsa de agua, aunque no tenga contracciones
  • Está perdiendo sangre de la vagina (no secreciones con rastros de sangre)
  • Tiene dolor agudo y constante, sin alivio entre las contracciones
  • Siente que el bebé se está moviendo con menos frecuencia

Finalmente …

Está por vivir un momento muy importante en su vida.

Aunque no es posible saber cuándo comenzarán los dolores de parto, puede estar lista si sabe qué esperar.

Si está preparada le será más fácil relajarse y concentrarse en el nacimiento de su bebé cuando llegue el momento.

Si usted desea leer más artículos sobre el tema de embarazo de clic aquí

Autor: Dr. Carlos Muñoz Retana
​Actualizado: 26 de Marzo, 2019

Back Labor

Back Labor: Causes, Complications, and Prevention

Labor and giving birth are some of the most physically demanding events a woman will experience. Many women try to prepare for the experience by working on their health, exercising and becoming more educated on the matter.

One thing many women hope they can avoid is “back labor.” Many are unaware of solutions and remedies for this common condition.

What is Back Labor?

“Back labor” refers to the pain and discomfort that laboring women experience in their lower back. Although most women will feel a degree of soreness or slight cramping in the back at some point during labor, about a quarter of women report experiencing severe discomfort in the lower back that is most intense during contractions and often painful between contractions.

It can often be accompanied by an irregular contraction pattern, a labor that is slow to progress, and a prolonged pushing stage.

What causes Back Labor?

A frequent cause of back labor is the position of the baby. Positions such as occiput posterior (when a baby is facing the mother’s abdomen) can cause pressure from the baby’s head to be applied to the mother’s sacrum (the tailbone).

The result can be intense discomfort during labor. However, a baby in an odd position does not always result in back labor. Similarly, back labor is not always the result of a baby’s positioning. Some research has shown that a woman who experiences back pain during her menstrual cycle may be more likely to experience back labor regardless of the baby’s position.

Can it be treated or relieved?

The best way to relieve back labor is to get the mother off of her back. If it is thought to be caused by fetal position, there are techniques that can be used to change the position of the baby. If the cause is unknown, using the proven techniques for repositioning the baby is a good place to start. Other comfort measures can also be helpful.

Techniques to help improve fetal position:

  • Walking
  • Squatting and lunging
  • Sitting on a birth ball
  • Using a rebozo or sheet to shift the pelvis
  • Pelvic tilts and hula-hoop dancing
  • Sitting backward on a chair or the toilet

Techniques to ease discomfort:

  • Hot or cold compresses applied to the lower back
  • Strong counter-pressure
  • Hydrotherapy using a shower, warm bath, or birth pool
  • Heated rice sock
  • Applying pressure with something that rolls down the back such a water bottle, beverage can, tennis ball or hollow rolling pin.
  • Using a combination of techniques for positioning and comfort measures increases the chances that the woman experiencing labor will get some relief from her back pain. Taking a comprehensive childbirth class prior to labor and/or having professional labor support by a doula can also be beneficial.

Can it cause complications for me or my baby?

Back labor by itself cannot harm the baby or the mother.

However, research shows that a baby in an undesirable position in the womb (the most common cause of back labor) is more likely to experience difficulty descending through the birth canal leading to interventions and complications that include:

  • Need for pain medication if the mother had not received any previously
  • Prolonged labor putting the mother at increased risk for fatigue
  • Use of forceps or vacuum-assisted birth
  • Need for an episiotomy
  • Cesarean delivery

Can it be prevented?

A woman will not be able to know prior to labor if she will experience back labor. However, some studies show that a woman who has experienced it in the past is more likely to experience it in the future unless preventative measures are taken.

Because back labor is most often caused by the position of the baby, steps can be taken to help increase the chances of a favorable fetal position.

Such steps include:

During pregnancy:

  • Do pelvic tilts—Get on your hands and knees, curl your back up and then resume a straight position. This exercise not only helps loosen ligaments but can also provide relief for an aching back after a long day.
  • Spend time each day sitting on a birth ball/exercise ball.
  • Sit in positions that keep your knees lower than your hips—However, avoid spending too much time sitting deep in your couch or other recliner chairs!
  • Have chiropractic treatments and/or massages throughout pregnancy.
  • Regularly ask about the position of your baby as your pregnancy progresses.

During Labor:

  • Get off your back!! Being in the supine position (lying on your back) during labor increases the possibility of back labor and can make it much more painful. If you need to lie down, choose a position on your side or some sort of tilt position.
  • Use gravity-friendly positions early in labor—This includes walking, swaying, sitting on a ball, semi-sitting or leaning.
  • Pelvic tilts ( as previously described).
  • If you feel the need to sit, try sitting backward on a chair or on a toilet.

Compiled using information from the following sources:

Mayo Clinic, https://www.mayoclinic.com

Spinning Babies-Easier Childbirth with Fetal Positioning, https://spinningbabies.simplwebsite.com/

Posterior Labor: A Pain in the Back, Valerie El Halta, Midwifery Today, Number 36, Winter 1995, p. 19Ð21.

Last updated: October 12, 2019 at 21:18 pm

Signos para detectar que el parto se acerca

Al final del tercer trimestre el bebé desciende hacia la pelvis. Desafortunadamente esto no nos dice cuando será el parto

Las semanas previas a la fecha probable de parto todas las embarazadas se ponen nerviosas, especialmente las primerizas. Y es que a la mayoría le entran dudas acerca de cuál es el momento indicado para partir al hospital.

Aunque existe como orientación la fecha probable de parto, que se calcula contando cuarenta semanas a partir del día uno de la última menstruación, la verdad es que la naturaleza opera a su modo y son pocas las mujeres que en realidad tienen a su bebé en esa fecha. Gran parte de los nacimientos se producen en forma inesperada entre la semana 38 y 42 de gestación, cuando se supone que el bebé ya ha llegado a su madurez y está listo para nacer.

Esto implica que durante ese margen de cuatro semanas las embarazadas están atentas a los síntomas que puedan indicar que se ha disparado el trabajo de parto y se encuentran con la maleta lista para partir.

Es un tiempo bastante agotador, de ansiedad, molestias físicas y dudas y es por ello que puede ser de gran ayuda tener la mayor información posible en relación al inicio del trabajo de parto, para no tener temores infundados.

¿Qué factores desencadenan el parto?

No se sabe exactamente pero se piensa que el parto se desencadena por cambios hormonales y endocrinos que surgen en el bebé y en la madre. A veces el útero también interviene, por ejemplo en el caso de embarazos múltiples y adelanta el proceso cuando ya es demasiado su volumen.

Es así como se concluye que resulta muy difícil prever la fecha exacta en que nacerá tu bebé. De hecho influyen también muchos factores que pueden atrasar o adelantar su nacimiento como factores hereditarios, constitución de la madre, rotura temprana de la bolsa, estrés o exceso de líquido amniótico entre otros.

Cuando el momento del parto se aproxima, la madre experimentará toda una serie de síntomas inequívocos. Algunos serán nuevos, otros simplemente serán una intensificación de los anteriores. Hay mujeres que no los llegan a notar porque su parto se desencadena directamente con contracciones regulares.

El abdomen desciende

El abdomen desciende al descender el bebé porque se va a ir encajando en la pelvis.

Desafortunadamente esto no nos dice cuando será el parto. En las primerizas esto sucede 2 a 4 semanas antes del parto pero puede suceder incluso antes. En las mujeres que ya han tenido más hijos, el bebé puede no descender sino hasta el momento del parto. Aumenta la sensación de peso en el bajo vientre.

Generalmente la cabeza del bebé es la primera parte que entra en la pelvis (se encaja). Esto hará que respires mejor, que las digestiones no las notes tan pesadas y disminuirá la acidez estomacal (agruras), sin embargo, ahora el útero va a presionar la vejiga y tendrás necesidad de orinar más frecuentemente y con menos cantidad.

Molestias Físicas

Recarga de energía: Conforme se acerca el parto es común que te sientas cansada pero con algunos destellos de energía. Algunas mujeres tienen una necesidad enorme de limpiar su casa y preparar todo para la llegada del bebé. A esto se le conoce como el «instinto de la preparación del nido».

Irritabilidad: Es una diferente a la normal. La sensibilidad que aparece poco antes del parto se debe a los nuevos cambios hormonales por los que tu cuerpo está pasando en preparación para el nacimiento del bebé.

Diarrea y náuseas: Nuevas hormonas se están movilizando en tu organismo para permitir que el trabajo de parto comience. Estos nuevos cambios afectan tu estómago o intestino.

Dolor de espalda: No es el dolor de espalda habitual de los últimos meses del embarazo, sino una molestia que corre en una banda en la parte baja de la espalda y se extiende hacia los lados del vientre. Puede ser una sensación de la que casi no te des cuenta hasta un dolor que moleste bastante.

Dolor abdominal: Son molestias parecidas a las de la menstruación. Puedes sentirlas como una sensación ligera o desagradable permanente.

El padre, vestido con ropa del Barça, sujeta a su niña recién nacida. “En casa somos todos culés, pero creo que esta va a salir merengue, porque me vomita encima cada vez que me ve con esta camiseta”, bromea mientras la mece.

No es la única sorpresa que Paula, de dos meses, ha traído a esta casa del barrio de Bonavista (Tarragona). La campanada más grande la dio el día de su nacimiento. Básicamente porque nadie la esperaba. Paula vino al mundo sin haber avisado previamente. Ana Marín, su madre, no tenía la más remota idea de que estaba embarazada. “Serían las 3 y media de la madrugada y a mí me despertó un dolor muy fuerte al costado”, recuerda. Era 5 de enero, víspera de Reyes.

Durante casi 5 horas, Ana, de 43 años, estuvo soportando ese dolor cíclico, que crecía en intensidad y desaparecía, para volver a aparecer con fuerzas renovadas a los pocos minutos. “Eran las contracciones, pero yo pensaba que era un cólico”, confiesa Ana.

10 METROS EN 12 MINUTOS

A las 8 de la mañana, y alentados por su hija Helena, de 16 años, decidieron pedir ayuda. “Yo le decía a Helena que no se preocupase, que yo suelo padecer del riñón y sería un cólico. Pero al final el dolor era insoportable y llamamos a la ambulancia. Tardé 12 minutos en recorrer los 10 metros que separan el sofá de la puerta de casa”. Cuando los sanitarios la hicieron un primer reconocimiento en la ambulancia, lo tuvieron claro. “Es un cólico”.

Y con su cólico se fue Ana, acompañada de su marido, al hospital Juan XXIII. A ella la metieron en un box para atenderla. Él se quedó fuera, paseando, esperando y mirando cómo los Reyes Magos llegaban al hospital a darles regalos a los niños. Entraban por las ventanas como si fuesen bomberos. “Mira cómo reparten regalos”, pensó. No se imaginaba que el más grande era para él y se lo estaban preparando.

Porque, entretanto, a Ana le hicieron un TAC para valorar ese cólico. Un cólico llamado Paula. “Me preguntaron si podía estar embarazada y yo les dije que imposible no era, porque tengo desajustes menstruales desde los 14 años, pero que no creía que fuese un embarazo”. Pues sí que lo era y ella ya estaba dilatada de 9 centímetros. Había que actuar con rapidez.

NI VÓMITOS, NI BARRIGA, NI PATADAS

¿Qué pudo pasar? Ana no tiene ni idea de lo que ha sucedido en su vientre durante los 6 meses que ha estado gestando a Paula. “Bueno, claro que lo sé. Que he estado embarazada. Pero en ningún momento me di cuenta. No tenía síntomas. La niña no se movía porque al aparecer está como encajada en un costado. De ahí que yo pensase que me dolía el riñón. Luego está el tema de que yo no engordé ni un kilo, no tuve vómitos ni náuseas, y con el trajín del trabajo, perdí el apetito y comía menos. Además, tengo problemas con la menstruación desde que tengo 14 años. He llegado a estar 2 años sin tener la regla, así que por ahí tampoco me podía fiar. De hecho, entre la menstruación irregular y los sofocos, yo pensaba que era la menopausia”.

Paula acaba de cumplir dos meses y va ganando peso a pasos agigantados David L. Frías

Ana se visitaba con su médico de cabecera cada cierto tiempo por este problema. El doctor le ponía periódicamente una inyección para provocar la menstruación. “Tenía que ir en febrero a que me pinchasen. Pero creo que Paula se tuvo que enterar de alguna forma, porque ha ido a nacer el mes antes, para que no se la liemos. Imagínate que me pinchan sin saber que estoy embarazada. La habríamos matado”, plantea ahora.

“YO TAMPOCO ME LO CREERÍA”

Ana reconoce que “es muy raro». «Yo me lo creo porque me ha pasado a mí, que si no yo tampoco me lo creería”, reconoce. Y es que ella ya tiene experiencia en traer niños al mundo. Tiene un hijo de 23 años que se llama Óscar y una de 16 que se llama Helena. En ambos casos tuvo partos complicados. Todo lo contrario a Paula. “En cuanto vieron que estaba de parto avisaron a los pediatras. Yo escuchaba que una doctora decía: “Con que pese 1.300 gramos estoy contenta”. Se preveía un parto complicado para esta seismesina que llegó el día de Reyes sin avisar.

Y nada más lejos de la realidad. Paula protagonizó un parto rápido y limpio. A las 11 entró en la sala de partos y a las 12:37 llegó Paula. Y con una salud de hierro, cuenta la madre: “En cuanto salió empezó a llorar, que es buena señal. Luego la pesaron y resulta que había superado las expectativas. Le pedían 1,3 kilos y ella pesó 1,9”.

PAULA COMO LA ABUELA

Con la niña en la incubadora, llegaron las prisas. Ana había ido a que le atendiesen un cólico, no a ampliar la familia. Así, no tenía nada preparado. Ni canastilla, ni cuna, ni ropa… ni siquiera el nombre. “Estando de parto yo escuchaba el nombre de Paula por todos lados. Recordé que mi abuela se llamaba Paula y me pareció un nombre bonito. Cuando nació y me la pusieron en el pecho, me dijeron que necesitaban un nombre porque se la llevaban a la incubadora. No me lo pensé. Paula es bonito”, opina, meciendo a una niña que apenas llora, que come mucho y que gana peso a marchas forzadas. “Es una glotona”, apunta el padre.

La cuestión de los enseres y los avíos también tiene historia. Como en casa no tenían nada preparado para un eventual parto, Helena, la hija menor (ahora la mediana), empezó a moverse por redes junto a su cuñada. Ambas postearon la historia en un grupo de Facebook de la localidad tarraconense de Vila-Seca. Un grupo que ayuda a los más pequeños que tienen carencias.

“En cuanto explicamos la historia, la gente se volcó. Más allá de la gente que entraba a meterse con nosotras y a insultarnos porque no se lo creían, en general la gente empezó a colaborar enseguida”, explica ahora Helena. Así consiguieron una cuna, ropa, canastilla y todo lo necesario para hacer la vida de Paula (y de sus padres) mucho más fácil. “A mí me echaron a la calle a los dos días y enseguida volvía a trabajar. La niña estuvo ingresada dos semanas y media, tiempo suficiente para que mi cuñada lavase todas las cosas que nos habían donado y me las dejase en casa” concluye Helena.

LA FAMILIA CRECE, EL DINERO MENGUA

¿Y ahora qué? “Pues ahora, a buscar otro piso. Este ya se nos había quedado pequeño y Helena necesitaba su propio espacio. Tiene 16 años y requiere su propia intimidad. pero mi marido está en paro. Trabajaba en la construcción, como muchos españoles que se quedaron sin trabajo. Luego ha trabajado muchos años en la hostelería, que esta zona recibe a muchos turistas en verano”.

Sin embargo, se trata de un trabajo estacional. Ahora mismo está en paro. Óscar, el hijo mayor, no vive con ellos. Sí lo hace Helena, de 16 años, pero actualmente tampoco tiene trabajo. La única que traía sustento económico era Ana, que limpiaba en tiendas y hoteles antes de parir. “Yo estuve trabajando al mismo ritmo hasta el día del parto. Como estaba bien y no notaba nada, me iba cada día a echar horas. Y mis compañeras de trabajo tampoco me lo notaron”.

Vicente cree que su hija paula es del Madrid porque en la camiseta del Barça David L. Frías

Ahora tampoco trabaja, aunque sabe que en cuanto pueda moverse un poco más, tendrá que reincorporarse al mundo laboral. Entretanto, familiares, vecinos y amigos le van ayudando. “La gente se ha sorprendido, pero se han volcado con nosotros”, relata. Incluso ha despertado empatía en alguna conocida. Y es que, en Bonavista, el barrio de Tarragona en el que reside, Paula no ha sido la primera persona que ha llegado sin avisar. “Hay una vecina que dice que a ella le pasó lo mismo. Que no se dio cuenta de que llevaba una criatura dentro hasta que se puso de parto. Es curioso que estas cosas pasen todas en el mismo barrio”.

Los vecinos van y vienen. Helena trata a su hermana como si fuese una hija “porque yo llevaba tiempo pidiendo un hermano y no me hacían caso”. Y los padres tratan de no preocuparse demasiado por lo que va a pasar en el futuro. Dios proveerá. Paula, que fue un regalo de Reyes, tiene salud, que es lo más importante. Y en el barrio de Bonavista, donde los niños llegan sin avisar, estas cosas pasan.

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