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Dolores de parto

Síntomas que indican que va a empezar el parto

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Las primeras 9 semanas

Aquí verás una imagen interactiva del desarrollo fetal.

¿Cómo puedo saber si ha iniciado la labor de parto?

No hay manera de predecir el momento exacto en el que empezará el trabajo de parto. Podrías notar algunas señales del inicio del parto aunque tu bebé aún tarde días o semanas en nacer.
De hecho, tu cuerpo comienza a «prepararse» para el parto aproximadamente un mes antes del nacimiento. A medida que la fecha se aproxima, puedes empezar a sentir algunos síntomas nuevos, aunque también puede ser que no notes nada.
Estos son algunos de los síntomas que puedes experimentar en las semanas o días previos al inicio del parto:

  • Tu bebé «desciende». Si este es tu primer embarazo, unas semanas antes del comienzo del parto puedes sentir lo que se conoce como «encajamiento».
    Esto quiere decir que el bebé baja y se encaja en la pelvis, preparándose para el nacimiento. Puedes notar que tienes más peso en la pelvis, pero respiras mejor porque disminuye la presión en tu caja toráxica.
  • Notas un aumento en las contracciones Braxton Hicks. El incremento en la frecuencia e intensidad de las contracciones Braxton Hicks, también conocidas como contracciones de entrenamiento, puede ser un indicio de preparto.
    En esta etapa el cuello del útero comienza a madurar y se prepara para el «verdadero» parto. Algunas mujeres también experimentan cólicos similares a los dolores de la menstruación.
    En algunas ocasiones al acercarse el «verdadero» parto, las contracciones Braxton Hicks pueden ser relativamente dolorosas y ocurren con una frecuencia de 10 a 20 minutos, lo que te podría hacer pensar que el parto ha comenzado.
    Sin embargo, si las contracciones no aumentan progresivamente de duración e intensidad, ni se dan cada vez más cerca una de la otra, causando que el cuello del útero dilate de manera progresiva, lo más probable es que lo que estés sintiendo sea lo que se conoce como «falso parto».
  • El cuello del útero comienza a cambiar. En los días y semanas previos al parto, los cambios en el tejido conectivo del cuello del útero causan que este se ablande (y, más adelante, se afine y se dilate).
    Si ya has dado a luz anteriormente, es más probable que el cuello del útero se dilate un centímetro o dos antes del inicio del parto. Sin embargo, ten en cuenta que aun si estás en la semana 40 de tu primer embarazo y tienes un centímetro de dilatación, no hay garantía de que el parto sea inminente.
    Cuando tu fecha de parto esté próxima o ya haya llegado, tu médico te hará un examen vaginal durante las visitas prenatales para observar si se ha producido algún cambio en el cuello del útero.
  • Expulsas el tapón mucoso o notas un «flujo con sangre». Si el cuello del útero comienza a afinarse considerablemente o a dilatarse al aproximarse el momento del parto, puedes expulsar el tapón mucoso, una cantidad pequeña de flujo mucoso y espeso que ha mantenido sellado el cuello del útero durante los últimos nueve meses.
    Puede que pierdas todo el tapón de una sola vez, o en la forma de un flujo vaginal intenso durante varios días. El flujo puede estar teñido de sangre (y ser de color marrón, rosa o rojo).
    Las relaciones sexuales o un tacto vaginal también pueden afectar al tapón mucoso y provocar un flujo sanguinolento, incluso si el parto no va a empezar en los próximos días.

Los síntomas de que el parto es inminente o que ya ha comenzado incluyen:

  • Tus contracciones aumentan en intensidad y en frecuencia. A diferencia de las contracciones de Braxon Hicks, las contracciones de parto son más prolongadas, más intensas y más frecuentes, pues están haciendo que tu cuello uterino se dilate.
  • Rompes la fuente de aguas. Cuando se rompe el saco amniótico lleno del líquido que recubre al bebé, el fluido se elimina por la vagina. Debes llamar de inmediato a tu médico o partera cuando notes que te empieza a salir líquido, ya sea que salga mucha o poca cantidad.

La mayoría de las mujeres comienzan a tener contracciones regulares antes de romper la fuente, pero en algunos casos la fuente se rompe antes de que empiecen las contracciones. Generalmente, cuando esto sucede el parto se desencadena rápidamente.

¿Qué pasa si se me rompe la fuente pero no tengo contracciones?

Si las contracciones no se producen por sí solas en las horas posteriores a la ruptura de la fuente, lo más probable es que tengan que inducirte el parto, ya que tu bebé corre más riesgo de infección al no contar con la protección contra gérmenes que le brindaba el saco amniótico.
Si el resultado de la prueba del estreptococo B resultó positivo y rompes aguas, tu doctor podría pedirte que vayas al hospital para tratarte con antibióticos.

¿Cómo se distingue el «falso parto» del parto verdadero?

Generalmente no es posible detectar con exactitud cuándo comienza el «verdadero» parto porque las primeras contracciones de parto pueden parecerse a las contracciones Braxton Hicks que has estado sintiendo durante semanas.
Algunas veces, a medida que se acerca el parto verdadero, las contracciones Braxton Hicks se vuelven bastante incómodas y llegan a producirse cada 10 a 20 minutos. Pero si permanecen irregulares, probablemente se trate del «parto falso».
En cambio, las contracciones del parto verdadero tienen las siguientes características:

  • Son cada vez más fuertes.
  • Empiezan a durar más tiempo.
  • Ocurren a intervalos regulares.
  • Aumentan de frecuencia.

Si notas algo de sangre probablemente sean las contracciones de parto verdadero.
También podrás notar la diferencia midiendo la duración de tus contracciones. Al principio del parto, las contracciones podrían producirse cada 10 minutos, pero no dejarán de venir ni disminuirán de intensidad, no importa lo que hagas. Con el tiempo, se harán más dolorosas y frecuentes.
Si tienes contracciones verdaderas, lo más probable es que el dolor empiece en la parte baja de tu espalda y se desplace hacia delante. Con el falso parto, el dolor suele darse solamente en la parte delantera de tu abdomen.
En algunos casos, las contracciones fuertes y regulares empiezan sin ningún aviso. Cada parto es distinto y cada mujer lo siente de una forma diferente.

¿Cuándo debo llamar a mi médico o partera?

Hacia el final del embarazo, tu médico o partera te explicará cuándo debes avisarle que estás teniendo contracciones, y en qué momento debes ir al hospital o centro de maternidad.

Estas instrucciones dependerán de tu situación particular, como por ejemplo, si tienes complicaciones durante el embarazo, si el médico considera que el embarazo es de alto riesgo por algún motivo, si es tu primer bebé o no, o si existen razones prácticas como la distancia de tu casa al hospital o centro de maternidad, por las cuales es aconsejable ir relativamente pronto.
También dependerá de las preferencias personales del médico, ya que algunos prefieren que se les advierta con más tiempo que otros.
No tengas miedo de llamar si piensas que ha llegado el momento, aunque los síntomas no sean claros. Los médicos y las parteras están acostumbrados a recibir llamadas de mujeres que no están seguras de si el parto ha comenzado y que necesitan consejo. Es parte de su trabajo.
Si tu embarazo no presenta complicaciones, probablemente te dirán que te quedes en casa hasta que las contracciones duren aproximadamente un minuto cada una, y empiecen a venir cada cinco minutos, durante más o menos una hora. (La frecuencia de las contracciones se mide desde el comienzo de una contracción hasta el comienzo de la siguiente). Por regla general, si tu embarazo es de alto riesgo, querrán que te comuniques con ellos antes.
Y la verdad es que la comunicación oral ayuda mucho porque tu médico o partera puede inferir muchas cosas a través del tono de tu voz. Te preguntará la frecuencia, duración e intensidad de tus contracciones (notará si puedes hablar durante una contracción) y cualquier otro síntoma que tengas.
Y por último, aunque tu embarazo no haya tenido complicaciones hasta el momento, asegúrate de llamar a tu médico o partera inmediatamente (y en caso de que no los encuentres, dirigirte al hospital) en las siguientes situaciones:

  • Se te rompe la fuente (o la bolsa de aguas) o tienes contracciones antes de la semana 37, lo que es señal de parto prematuro. Otras señales de parto prematuro son: dolor abdominal, secreciones vaginales inusuales, sangrar o manchar, dolor en la parte baja de la espalda o presión en la pelvis.
  • Se te rompe la fuente o sospechas que se te ha roto la fuente. Si el líquido es de color amarillo, café o verdoso, díselo al médico, porque esto señala la presencia de meconio (las primeras heces del bebé), y a veces puede indicar sufrimiento fetal. Es importante también que le digas si el flujo tiene sangre.
  • Notas que el bebé está menos activo.
  • Tienes sangrado vaginal, dolor abdominal fuerte y constante, o fiebre.
  • Comienzas a tener contracciones antes de la semana 37 o tienes algún otro síntoma de parto prematuro.
  • Tienes dolores de cabeza severos o persistentes, cambios en la visión, dolor intenso o mucha molestia en la parte alta de tu abdomen, hinchazón anormal, o cualquier otro síntoma de preeclampsia.

Muchas mujeres piensan que muchos de los síntomas arriba mencionados son parte del embarazo, mientras que otras se preocupan porque creen que cada nuevo síntoma es una señal de algo grave. Saber qué síntomas del embarazo constituyen emergencias te ayudará a decidir si debes llamar a tu doctor.
Pero recuerda que cada embarazo es diferente y ninguna guía ni artículo incluye todas las situaciones que se puedan presentar. Así es que si no estás segura si un síntoma es grave o si te sientes incómoda o algo te causa preocupación, confía en tus instintos y llama a tu médico o partera. Si algo no está bien, recibirás la ayuda necesaria. Y si todo está bien, te sentirás más tranquila de saberlo.
¡Lee en nuestra comunidad de lo que están hablando otras mamás que también van a dar a luz pronto! Revisado en agosto 2017

Referencias

ACOG. 2011. FAQ004: How to tell when labor begins. American College of Obstetricians and Gynecologists. www.acog.org/~/media/For%20Patients/faq004.pdf
ACOG. 2015. FAQ087: Preterm (premature) labor and birth. American College of Obstetricians and Gynecologists. www.acog.org/Patients/FAQs/Preterm-Premature-Labor-and-Birth
ACOG. 2015. FAQ105: Group B strep and pregnancy. American College of Obstetricians and Gynecologists. www.acog.org/~/media/For%20Patients/faq105.pdf
OWH. 2010. Labor and birth. U.S. Office on Women’s Health. Labor and birth. www.womenshealth.gov/pregnancy/childbirth-beyond/labor-birth.html

Manejo del dolor durante el parto

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Informarse lo más posible sobre el parto es una de las mejores maneras de poder controlar el dolor al momento del parto.

Dolor durante el trabajo de parto y el parto

El dolor durante el trabajo de parto es ocasionado por las contracciones de los músculos y la presión sobre el cuello uterino. Este dolor se puede sentir como un cólico intenso en el abdomen, las ingles y la espalda, y también como una sensación de malestar general. Algunas mujeres también experimentan dolor en los costados o en los muslos.

Otras causas del dolor durante el trabajo de parto incluyen la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la vejiga y los intestinos, y el estiramiento del canal de parto y la vagina.

El dolor durante el trabajo de parto es diferente para cada mujer. El dolor varía mucho de una mujer a otra, e incluso de un embarazo a otro. Las mujeres sienten el dolor del trabajo de parto de distintas formas. Para algunas, se parece al dolor menstrual; para otras, es una presión intensa; y, para otras, son oleadas muy fuertes que se asemejan a los cólicos abdominales.

A menudo, no es el dolor en cada contracción lo que las mujeres consideran más duro, sino el hecho de que las contracciones son constantes y, conforme el trabajo de parto avanza, hay cada vez menos tiempo entre una contracción y otra para relajarse.

Preparación

A continuación hay algunas cosas que puede hacer antes o durante su embarazo para ayudarle a controlar el dolor durante el trabajo de parto:

El ejercicio regular y razonable (aprobado por su médico) puede ayudarle a fortalecer sus músculos y a preparar su cuerpo para el estrés del trabajo de parto. El ejercicio también aumenta su resistencia, lo que será útil si tiene un trabajo de parto largo. Lo importante que debe recordar con cualquier ejercicio es no sobrepasarse; y esto es especialmente cierto si está embarazada. Hable con su médico acerca de cuál considera un ejercicio seguro para usted.

Si usted y su pareja acuden a clases sobre el parto, aprenderán diferentes técnicas para manejar el dolor, desde visualización hasta estiramientos diseñados para fortalecer los músculos que sostienen el útero. Las dos filosofías de parto más comunes en Estados Unidos son la técnica Lamaze y el método Bradley.

La técnica Lamaze es el método más ampliamente utilizado en Estados Unidos. La filosofía Lamaze enseña que el parto es un proceso normal, natural y saludable, y que las mujeres deben capacitarse para abordarlo con confianza. Las clases de Lamaze enseñan a las mujeres las formas en que pueden hacer disminuir su percepción del dolor, como por ejemplo, mediante técnicas de relajación, ejercicios de respiración, distracciones o masaje proporcionado por un acompañante que las apoye. El enfoque Lamaze adopta una postura neutral con respecto a los analgésicos, y alienta a las mujeres a tomar decisiones después de informarse sobre lo que es mejor para ellas.

El método Bradley (también llamado parto asistido por el esposo) hace hincapié en un abordaje natural del parto y en la participación activa del padre del bebé como acompañante de parto. El objetivo principal de este método es evitar el uso de medicamentos, a menos que sea absolutamente necesario. El método Bradley también se centra en la nutrición y el ejercicio adecuados durante el embarazo, así como en técnicas de relajación y respiración profunda como un método para afrontar el trabajo de parto. Aunque el método Bradley defiende una experiencia de parto sin medicamentos, en las clases sí se habla de complicaciones o situaciones imprevistas, como por ejemplo, las cesáreas de emergencia.

Algunas formas de manejar el dolor durante el trabajo de parto sin medicamentos incluyen:

  • hipnosis
  • yoga
  • meditación
  • caminar
  • masajes o contrapresión
  • cambio de posición
  • baño de inmersión o una ducha
  • audición de música
  • distracción contando o realizando una actividad que mantenga su mente ocupada en otra cosa

Medicamentos para el dolor

Se pueden utilizar diversos medicamentos para el dolor durante el trabajo de parto y el parto, dependiendo de la situación. Muchas mujeres dependen de estos medicamentos ya que ayudan a aliviar el dolor y permiten concentrar la energía en cómo sobrellevar las contracciones. Hable con su proveedor de atención médica acerca de los riesgos y los beneficios de cada uno de los medicamentos.

Analgésicos. Los analgésicos alivian el dolor pero no duermen las partes del cuerpo afectadas. No afectan la sensibilidad o el movimiento muscular. Se pueden administrar de muchas formas. Si se administran de forma intravenosa (mediante una vía IV que se coloca en la vena) o mediante una inyección en un músculo, los medicamentos pueden afectar todo el cuerpo. Estos medicamentos pueden ocasionar efectos secundarios en la madre, incluidas somnolencia y náuseas. También pueden tener efectos sobre el bebé.

Anestesia regional. Esto es en lo que la mayoría de las mujeres piensan cuando consideran los medicamentos para el dolor durante el trabajo de parto. Mediante el bloqueo de la sensación de regiones específicas del cuerpo, estos métodos se pueden utilizar para aliviar el dolor en los partos tanto vaginales como por cesárea.

Las epidurales, una forma de anestesia local, alivian la mayor parte del dolor en todo el cuerpo por debajo del ombligo, incluidas las paredes vaginales, durante el trabajo de parto y el parto. Una epidural involucra un medicamento que es administrado por un anestesiólogo mediante un catéter delgado, parecido a un tubo, que se inserta en la parte baja de la espalda de la mujer. La cantidad de medicamento se puede aumentar o disminuir, dependiendo de las necesidades de la mujer. Muy poco medicamento llega al bebé, por lo que generalmente no hay ningún efecto en el bebé con este método de alivio del dolor.

Las epidurales tienen algunas desventajas: pueden bajar la presión arterial de la mujer y originar dificultades para orinar. También pueden ocasionar picazón, náusea y dolores de cabeza a la madre. Los riesgos para el bebé son mínimos, pero incluyen problemas ocasionados por la presión arterial baja en la madre.

Tranquilizantes. Estos fármacos no alivian el dolor, pero pueden ayudar a calmar y a relajar a las mujeres que sienten mucha ansiedad. Algunas veces se utilizan junto con los analgésicos. Estos fármacos pueden tener efectos tanto en la madre como en el bebé y no se utilizan con frecuencia. También pueden hacer que sea difícil para la madre recordar los detalles del parto. Hable primero con su médico sobre los riesgos de tomar tranquilizantes.

Parto natural

Algunas mujeres eligen dar a luz sin usar ningún medicamento en absoluto, confiando en cambio en técnicas como la relajación y la respiración controlada para controlar el dolor. Si desea tener un parto sin medicamentos para el dolor, hable con su proveedor de atención médica al respecto.

Cosas que se deben considerar

A continuación se enumeran algunas cosas en las que se debe pensar al considerar el control del dolor durante el trabajo de parto:

  • Los medicamentos pueden aliviar mucho el dolor, pero probablemente no lo eliminen completamente.
  • El trabajo de parto puede ser más doloroso de lo que se imaginó. Algunas mujeres que expresaron de antemano que no deseaban ningún tipo de analgésico cambian de opinión al comenzar el trabajo de parto.
  • Algunos medicamentos pueden afectar a su bebé, provocándole soñolencia o cambios en el ritmo cardíaco.

Cómo hablar con su proveedor de atención médica

Es recomendable que revise sus opciones para controlar el dolor con la persona que atenderá el parto. Averigüe qué hay disponible, si son eficaces y cuándo es mejor no utilizar algunos medicamentos.

Si desea utilizar métodos para controlar el dolor que no sean medicamentos, asegúrese de que su proveedor de atención médica y el personal del hospital lo sepan. También es recomendable que escriba un plan para el parto en el que queden claras sus preferencias.

Recuerde que muchas mujeres toman decisiones acerca del alivio del dolor que luego abandonan, a menudo por una muy buena razón, en el último minuto. Su capacidad para resistir el dolor del parto no tiene nada que ver con su valor como madre. Preparándose y educándose, puede estar lista para decidir qué tipo de control del dolor funciona mejor para usted.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD Fecha de revisión: junio de 2018

¿Qué contracciones hay?

Notarás las primeras contracciones del embarazo muy pronto. Estas son las contracciones de Braxton Hicks, con las que el útero se prepara para el parto mucho antes de la fecha prevista para el mismo.

Desde el punto de vista fisiológico, el útero es un músculo grande cuya actividad, a diferencia de otros músculos, no puedes controlar. Durante una contracción, este músculo se contrae automáticamente. El mecanismo por el que se desencadenan las contracciones no está del todo estudiado.

Los médicos y científicos solo conocen algunos datos al respecto, como que la oxitocina, la hormona de la sexualidad y de las contracciones, es indispensable para que estas funcionen. Cuando las contracciones son insuficientes y se bloquea el parto de forma permanente, se puede administrar por vía intravenosa la variante sintética de la oxitocina, el Syntocinon.

Desde el punto de vista médico, las contracciones se dividen en contracciones del embarazo y contracciones del parto. A excepción de las verdaderas contracciones prematuras, que indican un parto prematuro o un aborto, las contracciones del embarazo son totalmente inofensivas para el bebé y para la continuidad del embarazo.

Contracciones de Braxton Hicks: entrenamiento a largo plazo para el parto

Las primeras contracciones que sentirás son las contracciones de Braxton Hicks, que deben su nombre a su descubridor, el ginecólogo británico Braxton Hicks. También se las conoce como «contracciones falsas».

La mayoría de mujeres las siente por primera vez a la mitad del embarazo, entre las semanas 20 y 25, pero algunas empiezan a notarlas antes. La musculatura del útero se contrae durante un lapso de tiempo de entre medio minuto y un minuto. Mientras dura la contracción, el vientre se pone muy duro. Las contracciones de Braxton Hicks:

  • Son relativamente indoloras.
  • Son irregulares.
  • Remiten lentamente.

Las contracciones de Braxton Hicks no influyen en el orificio uterino, ya que este se dilata con las verdaderas contracciones del parto. Por regla general, estas contracciones no se presentan más de tres veces por hora y no suelen intensificarse.

Contracciones previas: tu cuerpo hace los últimos preparativos para el parto

Si este es tu primer hijo, alrededor de la semana 36 de embarazo notarás probablemente un dolor abdominal intenso, acompañado de dolor en la espalda y en la ingle. Se te pondrá el vientre muy duro, y el útero y el bebé presionarán la vejiga con fuerza.

Con estas sensaciones físicas notarás las contracciones previas, con las que tu cuerpo hace los últimos preparativos para el parto inminente. Hasta el inicio del parto en sí aún pueden pasar días o semanas. Las madres experimentadas lo saben y suelen notar estas contracciones un poco antes que las primerizas. Las contracciones previas típicas:

  • No son muy dolorosas, al igual que las de Braxton Hicks.
  • Aparecen a intervalos irregulares.
  • Van remitiendo paulatinamente y desaparecen.

Dolores de encajamiento: el bebé se coloca para el parto

A menudo, las contracciones previas se convierten directamente en contracciones de encajamiento más dolorosas. Con las primerizas, estas tampoco suelen aparecer antes de la semana 36. Estas contracciones empujan la cabeza del bebé hacia abajo, hasta la pelvis, para que se coloque en la posición definitiva para el parto.

Si estos dolores te atormentan mucho, un baño caliente te aliviará. Además, constituyen una buena ocasión para practicar las técnicas de respiración, que ya conoces del curso de preparación al parto. Si no estás segura de si estas contracciones ya están iniciando el parto, habla con la comadrona o con el médico.

Los dolores de encajamiento alivian a la madre en algunos aspectos durante la última fase del embarazo. En cuanto la cabecita del bebé se pose en la pelvis menor, te costará menos respirar y comer. No obstante, a partir de ahora notarás intensamente la presión de la cabeza del bebé en el suelo pélvico cuando te sientes.

Contracciones prematuras: pueden aparecer en cualquier estadio del embarazo

A diferencia de las demás contracciones del embarazo, las prematuras no son inofensivas, ya que pueden provocar un parto prematuro. Los posibles síntomas son:

  • Más de tres contracciones por hora antes de la semana 36 de embarazo
  • Dolores que se intensifican
  • Contracciones a intervalos cada vez más cortos
  • Contracciones combinadas con flujo vaginal acuoso o sangriento o bien con dolor de espalda

Si notas uno o más de estos síntomas, acude al médico de inmediato. Las contracciones prematuras pueden indicar que te has excedido física o mentalmente y que deberás relajarte hasta que termine el embarazo.

El descanso, la tranquilidad y el magnesio ayudan con estas contracciones. Si esto no tiene efecto, probablemente te ingresarán en el hospital. Los médicos harán todo lo que esté en su mano por mantener el embarazo el mayor tiempo posible mediante inhibidores de las contracciones, entre otros medios.

Contracciones de dilatación: el parto anuncia su llegada

El proceso del parto empieza con las contracciones de dilatación, con las que el útero se contrae a intervalos regulares, cada vez más cortos. Al principio, estas contracciones recuerdan al dolor menstrual y su intensidad va aumentando paulatinamente. Las contracciones de dilatación abren el orificio uterino, hasta ahora cerrado, hasta unos diez centímetros para que el bebé pueda nacer. Las contracciones de dilatación:

  • Aparecen regularmente, al principio a intervalos irregulares, después cada diez minutos más o menos y, por último, cada dos minutos y medio o incluso más a menudo.
  • Duran alrededor de un minuto y medio cada una.
  • Empiezan siendo leves, alcanzan un punto álgido y se debilitan paulatinamente.

No tienes por qué ir inmediatamente al hospital cuando aparezcan las primeras contracciones de dilatación. De hecho, muchas comadronas recomiendan a las futuras madres que se queden en casa el máximo tiempo posible para recobrar fuerzas para el parto. Es momento de avisar a la comadrona o de dirigirse al hospital cuando una de las contracciones de dilatación dure entre un minuto y un minuto y medio, si ya no te sientes a gusto en casa o si necesitas instrucciones para respirar o un analgésico. Independientemente de la intensidad y de la duración de las contracciones, tendrás que ir inmediatamente al hospital cuando se rompa el saco amniótico.

Contracciones de presión: el bebé quiere salir

Cuando empieza la fase de expulsión ya no podrás resistir más el deseo de empujar. Las contracciones de presión empujan al bebé a la salida de la vagina, que es el punto más estrecho del canal del parto. Una vez que la cabecita ha pasado este punto, el resto del cuerpo se suele deslizar sin problemas con ayuda de algunas contracciones más. Pocos minutos después sostendrás a tu hijo en brazos por primera vez.

Contracciones posteriores: ahora se desprende también la placenta

A continuación, con ayuda de las contracciones posteriores, también se desprende la placenta. En comparación con las verdaderas contracciones del parto, estas son mucho más débiles y se parecen más bien a un dolor menstrual intenso. Las contracciones posteriores suelen durar entre diez y 15 minutos.

Si le das el pecho al bebé, esto también provoca contracciones en el útero, con las que se detienen las hemorragias. La responsable de esto es la hormona de la lactancia y de la sexualidad, la oxitocina, cuya producción se fomenta mediante el reflejo de succión del bebé al mamar.

La oxitocina es importante para la subida de la leche y, al mismo tiempo, favorece la involución uterina. De esta manera, previene hemorragias posteriores e inflamaciones del útero, lo que se conoce como endometritis. A causa de los efectos de la oxitocina, varios días después del parto seguirás sintiendo estas contracciones de forma aislada.

El dolor en el parto

Como parte de nuestro ciclo reproductivo, el parto no debería ser algo doloroso, de la misma manera que no deberían serlo en ningún caso las relaciones sexuales. Por el contrario, en condiciones plenamente favorables de intimidad y confianza, incluso es factible tener sensaciones placenteras durante el parto. Pero esto es algo realmente complicado de conseguir en el ámbito hospitalario, pues el ambiente no es el propicio para facilitar la desinhibición de la mujer.

El origen del dolor en el parto no hay que buscarlo únicamente en razones físicas. La explicación podemos encontrarla en la influencia de la educación y la cultura que afectan a nuestra visión de las cosas y nos predisponen a sentir lo que la sociedad en general nos augura que nos encontraremos cuando estemos de parto.

El miedo con el que nos enfrentamos al parto nos conduce irremediablemente a vivir un parto doloroso. El útero contraído por el miedo tiene dificultades para realizar su trabajo, está en tensión y produce contracciones espásticas en lugar de contracciones naturales.

El miedo al parto está muy presente en nuestra sociedad por eso es raro encontrar casos de mujeres que no hayan sentido nada de dolor en el parto.

Cada mujer es un mundo y cada parto es diferente, por eso las sensaciones que la mujer experimenta cuando está de parto son muy variables. Cada mujer tiene además su propio umbral de tolerancia al dolor, por eso a unas mujeres puede dolerle más que a otras. Suele ocurrir que algunas mujeres no sienten casi dolor hasta el expulsivo. En este momento la cabeza del bebé va presionando y distendiendo los tejidos, abriéndose paso, y cuando está abombando al máximo el periné, la mujer se siente como si le quemara un «aro de fuego» en la vagina. También puede ocurrir lo contrario, que la mujer sienta mucho dolor en la dilatación y muy poco en el expulsivo, pues empujar sea para ella una manera de aliviar la presión que siente en el periné.

Sin embargo, el dolor no es sinónimo de sufrimiento. De hecho, el dolor de parto es el único dolor que no tiene relación con algo que no anda bien en nuestro cuerpo. Tiene la función de «meternos para adentro», de ayudarnos a ese viaje maravilloso que nos hace perder de nosotras mismas para conectarnos con el bebé e irnos a otro planeta como dice Michael Odent. Las contracciones duelen, pero es un dolor que viene y se va. Fuera de la contracción, se acabó el dolor, te da un tiempo para reponerte, y vuelve a comenzar. No es un dolor que conlleva susto o miedo por la salud porque sabemos lo que está ocurriendo, y tiene una función muy clara y específica en el trabajo de parto.

Claro que, si a ese dolor se le suma el estar acostada, separada de tus afectos, con las piernas atadas y rodeada de personas desconocidas, eso sí puede llamarse sufrimiento.

El útero durante el parto realiza un gran esfuerzo en poco tiempo. Es un músculo que, a diferencia de otros, no solemos ejercitar a menudo. Durante el orgasmo también se contrae, pero son contracciones distintas, mucho menos intensas y duraderas. Por ello, puede sorprendernos la actividad del útero durante el parto por ser algo a lo que no estamos habituadas. El estar relajada ayudará a la mujer a percibir los movimientos del útero como algo nuevo, pero no necesariamente doloroso. Bañarse o recibir masajes le aliviarán del esfuerzo que está realizando su cuerpo. Pasear, balancear y rotar la pelvis ayudarán a su bebé a descender por el canal de parto, al beneficiarse del empuje que ejerce sobre él la fuerza de la gravedad.

¿Que hace el parto más doloroso?

Podemos hablar de dos aspectos importantes y diferenciados:

Por una parte está nuestra actitud frente al dolor. Pensar que «no vamos a ser capaces de aguantarlo», que «va a ser terrible», nos hace estar tensas y en alerta esperando ese dolor, hace que nos centremos en él y por tanto nos predispone a sentirlo y percibirlo con mayor intensidad. La actitud de las personas que nos rodean también influirá, pues el miedo al dolor y al sufrimiento de los demás es contagioso. Pensar que vamos a ser capaces de hacerlo y recibir los ánimos y el apoyo de los demás nos ayudará a sobrellevarlo. Pensar que es algo natural, unas sensaciones que responden a un proceso fisiológico normal y no a algo patológico también ayuda, así como recordar que es algo pasajero y que tiene un fin concreto y maravilloso que es el nacimiento de nuestro bebé.

Por otro lado, la medicalización del parto añade una dosis extra de malestar a la mujer:

  • Estar incómoda: no poder moverse ni cambiar de postura, tener sed y no poder beber, tener demasiado calor o demasiado frío y no poder solucionar la situación…
  • La administración de oxitocina sintética.
  • Tener la bolsa rota, bien porque se haya roto espontáneamente o porque la hayan roto artificialmente.
  • El miedo por estar sola, por no sentirse segura.

Todos estos factores aumentan la sensación de dolor de la mujer, situación que se suele «solucionar» en el ámbito hospitalario mediante la administración de la epidural, que a su vez supone una mayor medicalización del proceso. Pero existen otras formas de paliar el dolor con métodos menos invasivos, como son p ej: los baños de inmersión en agua caliente, pero sobre todo la mejor manera de evitar el sufrimiento de la mujer de parto sería crear un ambiente adecuado y tranquilo y no manipular el cuerpo de la mujer innecesariamente, si no dejarle tiempo y libertad para que el parto transcurra con normalidad.

El placer y el dolor en el parto. Montserrat Catalan Morera.

Cuáles son las señales de parto inminente

Una señal evidente de que está empezando o ha empezado el trabajo de parto es que el cuello uterino se dilata. Pero aunque no es lo común, hay mujeres que pueden presentar una dilatación notable y no se ponen de parto enseguida.

Las contracciones son otro indicativo: cuando el útero se contrae, se endurece el abdomen; el músculo uterino se relaja cuando acaba la contracción. De esta forma, el bebé se va desplazando poco a poco por el canal del parto. También es cierto que no todas las contracciones indican que el nacimiento del bebé sea inminente. Hay que identificar las que realmente colaboran en el trabajo de parto.

Existen una serie señales y signos previos a dar a luz que pueden manifestarse semanas antes o en el día del parto:

Sensación de que la cabeza del bebé está aún más descendida

El feto, encajado en la parte baja de la pelvis, da un pequeño respiro a la madre, que ahora cuenta con más facilidad para respirar y digerir alimentos. Puede suceder varias semanas antes de alumbramiento o sólo unas horas antes de que comience el trabajo de parto.

Aumento de las secreciones vaginales

Pueden ser transparentes, rosadas o con ciertas estrías de sangre. Se trata del desprendimiento del tapón mucoso, que se ha ido acumulando en el cuello uterino durante el embarazo: sale al exterior a través de la vagina. Este proceso también puede producirse unos días antes, pocas horas antes del alumbramiento o durante el mismo.

Secreción de líquido

A través de la vagina puedes sentir líquido que gotea o sale de golpe. Lo más probable es que se hayan roto las membranas que rodean al bebé, lo que re conoce como romper aguas o rompimiento de fuente. El líquido amniótico suele salir al exterior unas horas antes del parto, pero muchas mujeres rompen la bolsa en el momento de dar a luz.

Dolor de espalda

Notarás fuertes dolores de menstruación y contracciones. Las contracciones aumentan al comenzar el trabajo de parto. Son dolorosas porque su misión es abrir el cuello uterino para que el bebé acabe su desplazamiento hacia el exterior. Estas señales marcan inequívocamente el comienzo del trabajo de parto.

Reconoce el trabajo de parto

Según los textos médicos, el trabajo de parto tiene tres etapas: La primera etapa implica la dilatación total, o apertura, del cuello uterino, el músculo entre el

¿Cuáles son las etapas del trabajo de parto?
Según los textos médicos, el trabajo de parto tiene tres etapas: La primera etapa implica la dilatación total, o apertura, del cuello uterino, el músculo entre el útero y el canal de parto. En la segunda etapa del parto, el bebé es expulsado del útero a través del cérvix y del canal del parto. En la tercera etapa, se expulsa la placenta.
Estas tres etapas no suelen reflejar las experiencias personales de trabajo de parto de las mujeres: el pre-parto es la primera y más larga etapa, generalmente tarda mucho más que la intensa experiencia de la segunda etapa. La tercera etapa es a menudo un desenfoque, toda la atención está puesta en el nuevo bebé y no en lo que está sucediendo con el cuerpo de la madre.
Desde el punto de vista médico se toma como comienzo del trabajo de parto a una dilatación del cuello uterino de 2-3cm con contracciones de buena calidad (intensas, que duren de 40 a 70 segundos y que se produzcan con una frecuencia de 3 o más veces en 10 minutos).
Pre parto
En las últimas semanas de tu embarazo, antes de que tu bebé esté listo para nacer, las hormonas activarán tu cuerpo para que empieces a prepararte para dar a luz.
La experiencia del parto y del pre-parto será diferente para cada mujer, sin embargo, aquí están algunas señales que indican que el parto puede comenzar en los próximos días o en las próximas semanas. Estas señales pueden ocurrir en cualquier orden durante unas pocas semanas, días o incluso horas por lo que podrías no notarlas.
Síntomas frecuentes antes del trabajo de parto

  • El compromiso, también llamado aligeramiento: Antes de que empiece el parto, tu bebé se instalará profundamente en la pelvis, aliviando la acidez estomacal y la presión en tus pulmones por lo que se te facilitará la respiración. Sin embargo, el bebé presionará la vejiga por lo que es posible que sientas que necesitas orinar con más frecuencia.
  • El aumento de la presión sobre los nervios cercanos y los vasos sanguíneos suele causar calambres en las piernas e hinchazón en los pies y tobillos. Mantén tus piernas elevadas tanto como sea posible y descansa sobre el lado izquierdo para ayudar a reducir la inflamación de los pies. El personal médico encargado de la atención del parto evalúa el espacio que la cabeza del bebé ha ocupado mediante la ubicación de la parte superior de la cabeza en relación con dos proyecciones óseas en el centro de la pelvis.
  • Anidamiento / explosión de energía: Hacia el final del embarazo habrá días en que te sentirás tan incómoda e hinchada que no querrás salir de tu casa. Sin embargo, puedes despertar una mañana con un fuerte deseo de hacer limpieza, cocinar y brillar cubiertos. Trata de ser considerada con tu cuerpo, vas a necesitar toda esa energía extra durante el trabajo de parto.
  • Pérdida de peso: Algunas mujeres pueden perder hasta 500g diarios antes del parto, producto de los cambios hormonales que reducen tu retención de líquidos.
  • Dolor de espalda: Muchas mujeres reportan un dolor rítmico en la espalda que las hace sentir irritables e inquietas.
  • Síntomas del periodo: Sentimientos similares a los que usted podría experimentar poco antes de la menstruación son comunes justo antes del parto, tales como irritabilidad, dolores de cabeza o cansancio. Algunas mujeres también experimentan diarrea.
  • Show de sangre: El cuello del útero se sella durante el embarazo con un tapón de una sustancia pegajosa que puede desprenderse cuando el cuello uterino comienza a relajarse y a dilatarse. Esto puede ocurrir una semana antes del nacimiento o hasta el momento del parto. El tapón se tiñe generalmente con sangre rosada o marrón y se le llama » show»>

Contracciones de «práctica» (contracciones de Braxton Hicks)
Si te estás preguntando ¿cómo comienzan las contracciones? te contamos que en las semanas antes del parto, tu útero se entrenará para el maratón que tiene por delante, comenzando con una serie de contracciones débiles, que puedes ni siquiera sentir, suelen durar unos 30 segundos y van y vienen en intervalos irregulares. Puedes experimentar el dolor del período y sentir un apretón a través de tu abdomen.
Para algunas mujeres, estas contracciones pueden ser muy dolorosas y pueden incluso mantenerlas despiertas durante la noche por lo que esta es una gran oportunidad para empezar a practicar las técnicas de relajación aprendidas en las clases prenatales y prepararse para lo real.
A medida que se aproxima la fecha planeada para el parto, (rara vez el bebé nace en esta fecha’), las contracciones de práctica suelen ocurrir más frecuentemente y ser más fuertes, a tal punto que te preguntarás: ¿éstas son las reales?
Esto se llama «trabajo de parto falso» y muchas mujeres embarazadas han aparecido en el hospital, en medio de la noche, pensando que están en trabajo de parto real, sólo para ser enviadas de vuelta a casa y a la espera.
Si no estás segura si estás en trabajo de parto real, imprime nuestro cronograma de contracciones, toma un lápiz y un reloj y empieza a registrar tus contracciones, ¿cuán separadas están y cuánto duran?
Generalmente, las contracciones de práctica no tienen un patrón regular y a menudo desaparecen si te levantas o te mueves. Las contracciones reales se harán progresivamente más fuertes y empezarán a formar un patrón regular.
Si no estás segura, llama a tu médico o al hospital local para pedir consejo. Podría ser una falsa alarma o puedes estar en la etapa temprana del trabajo de parto.
Esperamos que con esta información te sea más fácil identificar cuando está cerca el trabajo de parto. Si tienes algún otro síntoma para identificarlo no olvides escribirlo como comentario, será de gran ayuda para futuras mamás.

Síntomas del parto cercano

La señal más importante que indica que ha llegado el momento del parto es sin dudas el comienzo de las contracciones de parto. Sin embargo, existen también algunos otros síntomas que pueden alertarte sobre su proximidad.

La señal más importante que indica que ha llegado el momento del parto es sin dudas el comienzo de las contracciones de parto. Sin embargo, existen también algunos otros síntomas del parto que pueden alertarte sobre su proximidad.
Sensación de que el bebé está más bajo. Al prepararse para el canal de parto, el descenso del bebé presiona el pubis. Esto puede ocurrir unas semanas o momentos antes del parto.

Síntomas del parto

Aumento de las secreciones vaginales en el embarazo: pueden ser transparentes, rosa o con rastros de sangre. Es la pérdida del tapón mucoso, que puede producirse unos días u horas antes del parto.
Rotura de bolsa: es la descarga de flujo acuoso de la vagina, un líquido caliente que corre por los genitales. Esto puede ocurrir varias horas antes de que comiencen los dolores de parto o durante el parto.

¿Cuándo llamar a tu obstetra por tu síntomas de parto?

  • Siempre que se rompa la bolsa de aguas, incluso si no sientes dolor ni contracciones.
  • Si el bebé ha dejado de moverse en tu panza.
  • Si hay hemorragia vaginal distinta a las secreciones con rastro de sangre.

Si no tienes ninguno de esos síntomas, el método para identificar el momento para llamar a tu médico es calcular el tiempo entre una contracción y otra. Si las contracciones son intensas y regulares, se acorta el tiempo entre una y otra y moviéndote o cambiando de posición no te alivia el dolor, llama a tu obstetra.
Quédate tranquila, hay tiempo. Desde que se inicia el trabajo de parto hasta el nacimiento pueden pasar de 8 a 12 horas.

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