0

Dolores premenstruales 10 dias antes

Tratamiento fitoterapéutico

Según diversos estudios, 3 de cada 10 mujeres presentan el síndrome premenstrual, que, por lo general, comienza de 7 a 10 días antes de la regla, se intensifica de 2 a 3 antes y disminuye en las horas previas o durante el primer día. En su prevención y tratamiento se pueden tomar diversas medidas, farmacológicas o no. Y la fitoterapia también puede resultar útil. Entre las especies que se han demostrado más útiles destacan el sauzgatillo, la matricaria y el aceitede onagra.

El ciclo menstrual femenino, llamado también ciclo ovárico, comprende el conjunto de cambios fisiológicos y periódicos que afectan a su aparato genital y a todo su organismo. Son cambios que tienen lugar en torno al fenómeno de la ovulación, con el fin de crear en la mujer las condiciones morfológicas y fisiológicas óptimas para la fecundación. El ciclo típico menstrual dura aproximadamente 28 días, aunque puede variar en casos individuales, y está regido por un complejo proceso hormonal controlado por el hipotálamo y por la hipófisis.

El síndrome premenstrual (SPM), denominado también tensión premenstrual, es un trastorno recurrente que suele acompañar a los dolores menstruales. Engloba al conjunto de síntomas, molestos y repetitivos, que pueden presentar la mayoría de las mujeres con mayor o menor intensidad, unos días antes de la regla (de 1 a 2 semanas antes de la menstruación, es decir, en la segunda mitad del ciclo) y que suelen desaparecer la víspera o el primer o segundo día del inicio de la regla. Aunque esto es lo más habitual, estos síntomas también podrían prolongarse y continuar durante la menstruación, desapareciendo completamente después de ésta.

El SPM es más frecuente en mujeres de edades comprendidas entre los 20 y 45 años, aunque puede aparecer en cualquier época de la vida reproductiva. Por otro lado, se ha visto que las mujeres tienden a presentar el SPM con más gravedad cuando coincide con situaciones de estrés.

Síntomas

Existen más de 150 posibles síntomas asociados al SPM, y aunque casi todas las mujeres presentan algún síntoma premenstrual (alrededor de un 80%), éstos pueden variar mucho en su intensidad de una mujer a otra. En un 30% de ellas, estos síntomas son moderados (han de tomar alguna medicación para aliviarlos), y sólo en un 5-10% de las mujeres son lo suficientemente graves como para impedirles realizar su actividad diaria normal, perjudicándoles en su trabajo, en su estilo de vida o en las relaciones interpersonales. Estas mujeres presentan entonces desorden disfórico premenstrual, que es el grado grave del síndrome premenstrual.

La manifestación más común del SPM es la alteración del ánimo que se traduce en síntomas de depresión o irritabilidad, insomnio, fatiga, dificultad en la concentración, etc.

Por otro lado, también es muy característica la retención de líquidos que puede producir mastalgia (dolor en los senos), distensión abdominal, aumento transitorio de peso y disminución en la cantidad de orina producida.

Pero además hay otros síntomas, no menos importantes, como los dolores de cabeza, acné, mareos, calambres (parestesias) en las piernas, pequeños hematomas en la piel de los brazos y piernas, sensación de palpitaciones cardíacas, estreñimiento, ardor en el estómago, náuseas, vómitos, cambios del apetito (normalmente se da una disminución del apetito) y manía por comer alimentos específicos (sobre todo, se produce un deseo insaciable de azúcar).

Si la mujer tiene alergias, éstas pueden exacerbarse durante este tiempo.

Se puede afirmar que se trata del SPM cuando se presenta, por lo menos, uno de los síntomas físicos y otro psíquico, de intensidad moderada o grave, en los días previos a la menstruación, y siempre de aparición tras la ovulación, durante 2 o más ciclos menstruales.

Causas

Puede que no haya una causa única dada la diversidad de síntomas, pero que su aparición está relacionada con los cambios hormonales que acontecen tras la ovulación es evidente. Así, aunque las causas no están del todo determinadas, los cambios en las concentraciones sanguíneas de las hormonas que intervienen en el ciclo ovulatorio en la fase final de éste, es decir, antes de la menstruación (déficit de progesterona y exceso de estrógenos), las modificaciones en los valores de los neurotransmisores (como la serotonina) y de las endorfinas han sido implicados en la aparición de este síndrome.

Además, existen teorías que lo relacionan con la nutrición, como deficiencia de piridoxina (vitamina B6), vitamina E, hipoglucemia y concentraciones bajas de calcio o magnesio.

Otros factores asociados que pueden estar implicados en la aparición y gravedad de los síntomas son el estrés, los factores psicológicos y socioculturales.

Por otro lado, parece que la herencia puede desempeñar un papel importante en la aparición del SPM, ya que existe una mayor frecuencia de este síndrome en las mujeres de familias con casos de depresión.

Tratamiento farmacológico

Cuando el problema es de hinchazón generalizada y de aumento de peso o dolor mamario, el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y de determinados diuréticos, puede ser eficaz.

En el caso de que las molestias cíclicas sean muy intensas e incapacitantes, el médico sugerirá iniciar un control hormonal de la situación, para ello, recomendará anticonceptivos orales que regularán las modificaciones cíclicas que conducen al SPM. En otras situaciones, la recomendación será administrar progesterona durante los 10 a 12 días previos a la menstruación asociados a estrógenos y progestágenos en dosis bajas.

Si la ansiedad, los cambios de carácter o los estados depresivos son intensos, la psicoterapia de apoyo o la indicación de fármacos ansiolíticos o antidepresivos podrá ser contemplada.

Prevención del síndrome premenstrual

No existen unas medidas específicas y eficaces de prevención del SPM, aunque, si se siguen unas medidas sencillas, se puede disminuir la intensidad de los síntomas. Estas medidas son las siguientes:

* Una dieta equilibrada, variada, rica en vegetales (fruta, hortalizas, verduras, cereales integrales, legumbres) y pobre en grasa saturada (de origen animal), así como comer pequeñas cantidades con intervalos más cortos de tiempo (de 4 a 5 comidas diarias) disminuye la incidencia de los síntomas premenstruales.
* Es importante asegurar el aporte suficiente de vitamina B6, vitamina E, magnesio, calcio y ácidos grasos esenciales.
* También es importante disminuir el consumo de azúcares, evitar el consumo de tabaco, el de alcohol y reducir el de cafeína y otras bebidas estimulantes (café, té, chocolate, bebidas de cola). Asimismo, es recomendable disminuir el consumo de sal, ya que su consumo excesivo puede producir retención de líquidos en los tejidos, lo que agrava el síndrome premenstrual.
* Tratar de evitar las situaciones de estrés, tanto familiar como laboral en los días previos a la menstruación. Para ello es muy útil practicar algún método de relajación, yoga, meditación o ejercicios de respiración y practicarlos siempre que sea necesario.
* Realizar ejercicio físico suave y regularmente en los días previos a la regla, ayuda a suavizar los síntomas. Asimismo, parece que tiene un efecto positivo sobre los síntomas de retención de líquidos.
* Aunque el síndrome premenstrual es un trastorno muy habitual, si los síntomas son muy graves, debe remitirse a la paciente a su ginecólogo.

Tratamiento fitoterapéutico

La fitoterapia también puede resultar útil en el tratamiento del síndrome premenstrual. Entre las especies que se han demostrado más útiles se encuentran el sauzagatillo o agnocasto (Vitex agnus castus), la matricaria (Tanacetum parthenium) y el aceite de onagra (Oenothera biennis).

Sauzgatillo (Vitex agnus-castus L.)
Se utiliza la sumidad florida y el fruto. Los principales principios activos que contiene son flavonoides (casticina), iridoides (aucubósido, agnósido), glucósidos (vitexina), sesquiterpenos (castina), taninos, alcaloides y aceite esencial.
Su principal acción farmacológica es su contribución en la mejora sintomatológica del síndrome premenstrual (SPM), debido a su efecto modificador del equilibrio estrógenos/progestágenos a favor de los progestágenos (acción antiestrogénica). Esto es consecuencia, tanto de su capacidad de inhibición hipofisaria de la hormona folículo estimulante (FSH) como de la de estimulación hipofisaria de la hormona luteinizante (LH), frenando la secreción de prolactina. También tiene acción sedante suave.
Su uso está indicado, principalmente, para el tratamiento del SPM.
Se utiliza en forma de cápsulas de extracto seco (100-300 mg/día, siendo la dosis máxima diaria de 2 g) y el extracto hidroalcohólico normalizado en contenido de agnósido (175-225 mg/día).
Su uso es incompatible con otras medicaciones con estrógenos, progestágenos o de estimulación de la ovulación, por el riesgo de hiperestimulación.
Es caso de gestación su uso está contraindicado.

Matricaria (Tanacetum parthenium L.)
De esta especie se utiliza la sumidad aérea. Contiene aceite esencial, flavonoides (tanetina, heterósidos de apigenina, luteolina y crisoeriol), lactonas sesquiterpénicas y poliínos.

Matricaria.

No se recomienda el uso del aceite esencial de la matricaria durante un período prolongado o a dosis mayores a las recomendadas, debido a su posible neurotoxicidad.

Su efecto farmacológico principal es como analgésico y antiinflamatorio, por lo que la matricaria, tradicionalmente se ha utilizado para el tratamiento de cefaleas, artritis, artralgias, amenorrea, oligomenorrea y síndrome premenstrual.
Se usa en forma de droga pulverizada (25-75 mg/12-24 h) en infusiones o decocciones, de extracto fluido o seco y de tinturas.
No se recomienda el uso del aceite esencial de la matricaria durante un período prolongado o a dosis mayores a las recomendadas, debido a su posible neurotoxicidad.
Su uso está contraindicado en caso de hipersensibilidad a la matricaria o a otras especies de la familia de las compuestas y en caso de embarazo o lactancia.

Onagra (Oenothera biennis L.)
De esta especie, a partir de las semillas, se obtiene un aceite con una gran riqueza en ácidos grasos insaturados, entre los que destacan el ácido linoleico y el ácido g-linolénico, precursores ambos de determinadas prostaglandinas antiinflamatorias. También contiene esteroles (ß-sitosterol) y citrostadienol.

Onagra.

El interés del aceite de onagra no se encuentra restringido a sus aplicaciones dermatológicas, puesto que numerosas observaciones clínicas han puesto de manifiesto la posibilidad de su empleo como fármaco de primera línea en el tratamiento de la mastalgia cíclica (dolor cíclico mamario)

La riqueza en ácidos grasos insaturados determina los buenos resultados que se obtienen con el aceite de onagra en el tratamiento de distintas afecciones dérmicas, como el eccema atópico, hiperqueratosis, envejecimiento de la piel, etc. Sin embargo, el interés del aceite de onagra no se encuentra restringido a sus aplicaciones dermatológicas, puesto que numerosas observaciones clínicas han puesto de manifiesto la posibilidad de su empleo como fármaco de primera línea en el tratamiento de la mastalgia cíclica (dolor cíclico mamario), síntoma que presenta en diversos grados más del 50% de las mujeres en edad reproductora durante la segunda mitad del ciclo menstrual.
Su uso está indicado en la mastalgia cíclica y, en general, para el tratamiento del síndrome premestrual. Su uso también está indicado en el tratamiento de afecciones cutáneas como eccemas o hiperqueratosis.
Para tratar la sintomatología del SPM, se utiliza en forma de cápsulas normalizado en contenido al 9% de ácido g-linolénico (2-4 g/día). La administración debe realizarse durante la segunda quincena del ciclo menstrual.

Bibliografía general

Bruneton J. Elementos de fitoquímica y farmacognosia. Zaragoza: Acribia, 2001.

Kuklinsi C. Farmacognosia. Barcelona: Omega, 2000.

Peris JB, Stübing G, Vanaclocha B. Fitoterapia aplicada. Valencia: COF de Valencia, 1995.

Cómo son los síntomas del síndrome premenstrual

Los síntomas que se padecen días antes de que aparezca la regla son muy variados y no les afectan de igual forma a todas las mujeres. No obstante, el dolor de cabeza, la sensibilidad en los pechos y el aumento del tamaño de la zona abdominal suelen ser los síntomas más comunes.

1 Aumento de la zona abdominal.

Uno de los síntomas más habituales durante la época premenstrual es la hinchazón de la zona abdominal, justo debajo del ombligo. El aumento del volumen de este área también va acompañado, en muchas ocasiones, de un dolor punzante, aunque esta dolencia no afecta a todas las mujeres por igual, ya que hay algunas que tienen la suerte de no padecer ninguna molestia.

2 Dolor de cabeza.

Los dolores de cabeza también son sufridos por muchas mujeres en el periodo premenstrual. También puede ocurrirte que tengas una menor tolerancia a las luces y al ruido y que este último agrave aún más los dolores de cabeza.

3 Problemas alimenticios.

Tener unas enormes ganas de comer o sentir más hambre de lo normal también son síntomas que suelen darse en la época premenstrual pero que disminuyen en cuanto desaparece la regla. Además, también es muy probable que padezcas diarreas o, aunque parezca extraño, todo lo contrario y sufras de estreñimiento durante varios días.

4 Aumento del tamaño de los pechos.

En los días previos a la menstruación, los pechos suelen aumentar de volumen y se vuelven más turgentes y duros. A veces, incluso, el tacto o un simple roce te causarán dolor, ya que se trata de una zona muy delicada que con el síndrome premenstrual se vuelve más vulnerable todavía.

5 Fatiga.

La fatiga y el cansancio también son síntomas muy frecuentes durante la época del síndrome premenstrual. Para combatirlos, puedes tomar infusiones de ginseng, una vitamina que aporta un dosis extra de energía. En las farmacias, además, podrás encontrar también otros suplementos vitamínicos que te darán vitalidad y harán que la fatiga desaparezca.

6 Retención de líquidos.

La retención de líquidos es muy habitual y le ocurre a casi todas las mujeres. Para combatirla, lo mejor es que bebas un mínimo de ocho vasos de agua al día y que limites al máximo el consumo de sal.

7 Insomnio.

No poder conciliar el sueño es un síntoma muy típico de esta época y también muy molesto. Si quieres dormir plácidamente, es recomendable que te vayas a dormir dos horas después de haber cenado y que, si lo necesitas, tomes infusiones hechas a base de hierbas naturales, como son la tila, la manzanilla o la pasiflora, que te ayudarán a relajarte y a dormir mejor.

8 Baja autoestima.

La baja autoestima es un síntoma propio de la época premenstrual que hará que te sientas triste y sin ganas de salir y de divertirte. Así que, para subir tu autoestima, saca algo de tiempo para ti misma y empléalo para ir al gimnasio, a la peluquería, a un centro de belleza o a que te den un buen masaje en la espalda para sentirte como nueva. Después te sentirás mucho más guapa, alegre y contenta y con tus niveles de autoestima mucho más altos.

9 Tristeza.

Si la tristeza entra en tu vida y la invade por completo durante el síndrome premenstrual, intenta dejarla a un lado. Para ello, utiliza tus días libres para organizar diversos planes que te levanten el ánimo y te mantengan activa. Salir de excursión, ir a cenar con tus amigos o montar una fiesta en casa son algunas opciones que te ayudarán a divertirte y a abandonar la tristeza.

10 Tensión y ansiedad.

Es muy probable que los nervios y la ansiedad sean los protagonistas de esta dura época. Aunque erradicarlos no es fácil, hay algunas cosas que pueden ayudarte, como puede ser realizar ejercicio. Tanto los deportes aeróbicos como los relajantes pueden serte muy útiles. La elección de unos u otros dependerá de tu personalidad. ¡Elige lo que más te apetezca!

Trastorno disfórico premenstrual

Un estilo de vida saludable es el primer paso para manejar el TDPM.

  • Consuma una alimentación balanceada con granos integrales, verduras, frutas y disminución o suspensión del consumo de sal, azúcar, alcohol y cafeína.
  • Haga ejercicio aeróbico regular a lo largo del mes para reducir la intensidad de los síntomas del SPM.
  • Si tiene problemas para dormir, pruebe cambiando los hábitos de sueño antes de tomar medicamentos para el insomnio.

Mantenga un diario o calendario para registrar:

  • El tipo de síntomas que está experimentando
  • La intensidad
  • La duración

Los antidepresivos pueden servir.

La primera opción casi siempre es un antidepresivo conocido como inhibidor selectivo de la recaptación de la serotonina (ISRS). Usted puede tomarlo en la segunda parte de su ciclo hasta que el periodo comience. También puede tomarlo durante todo un mes. Pregúntele a su proveedor.

La terapia conductual cognitiva (TCC) se puede emplear ya sea con o en lugar de los antidepresivos. Durante esta terapia, usted asiste a aproximadamente 10 consultas con un profesional en salud mental por algunas semanas.

Otros tratamientos que pueden servir incluyen:

  • Las píldoras anticonceptivas normalmente ayudan a disminuir los síntomas del SPM. Tipos de dosis continuas son más efectivas, especialmente aquellas que contienen una hormona llamada dospirenona. Con la dosis continua, es posible que no tenga su período cada mes.
  • Los diuréticos pueden servir para las mujeres que tienen un aumento significativo de peso en poco tiempo debido a la retención de líquidos.
  • Otros medicamentos (como el Depo-Lupron) inhiben los ovarios y la ovulación.
  • Se pueden recetar analgésicos, como ácido acetilsalicílico (aspirin) o ibuprofeno, para el dolor de cabeza, el dolor de espalda, los cólicos menstruales y la sensibilidad en las mamas.

La mayoría de los estudios han demostrado que los suplementos nutricionales, como la vitamina B6, el calcio y el magnesio no ayudan a aliviar los síntomas.

Síndrome premenstrual

El SPM aparece antes de la menstruación.

El síndrome premenstrual (SPM) es un conjunto de síntomas recurrentes que acontecen entre la ovulación y la regla. Estos signos pueden ser físicos –hormonales y metabólicos- o psíquicos y emocionales.

La aparición periódica es lo que distingue al síndrome premenstrual de otras alteraciones. Las mujeres que lo tienen lo presentan siempre antes de la menstruación: los síntomas aparecen de uno a 14 días antes del comienzo del periodo y desaparecen con la llegada de la regla o poco después, y durante el resto del ciclo, las pacientes suelen sentirse bien.

Este trastorno altera en distintos grados la rutina y calidad de vida de la mujer que lo sufre, así como, en ocasiones, su vida laboral y sus relaciones interpersonales. A pesar de ello, este síndrome ha sido trivializado por las propias mujeres e, incluso, en ocasiones, por los profesionales sanitarios. De hecho, los pocos estudios realizados hasta la fecha proceden principalmente de la psiquiatría, a pesar de tratarse de una dolencia vinculada a la ginecología.

¿A quién afecta?

Dada la variedad de criterios, diagnósticos y disparidad e intensidad de los síntomas, determinar la prevalencia del síndrome premenstrual resulta muy difícil. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), ocho de cada diez mujeres sufren alguna de estas alteraciones características antes de la menstruación y a una de cada diez pueden llegar a dificultarle su vida normal.

Aunque el síndrome premenstrual puede aparecer a cualquier edad tras la llegada de la primera menstruación, suele ser más frecuente conforme la mujer se acerca a la treintena, y la máxima incidencia se produce entre los 30 y los 40 años. La prevalencia más baja se da entre las mujeres de 40 a 50 años. Según la Oficina para la Salud de la Mujer de EEUU, el SPM es también más frecuente en las mujeres que tienen al menos un hijo.

Así mismo, ciertos acontecimientos pueden estar ligados a la aparición del síndrome, como la suspensión de la toma de la píldora anticonceptiva o el nacimiento de un bebé.

¿Qué causa el síndrome premenstrual?

Aunque no se ha identificado una causa específica del síndrome premenstrual, sí se sabe que los cambios hormonales desencadenan los síntomas típicos y existen muchas hipótesis para explicarlo: posiblemente, el SPM sea el resultado de la combinación de factores físicos, psicológicos y sociales que interactúan con situaciones de la vida diaria. También es posible que su origen sea una respuesta anormal del organismo a los niveles normales de hormonas ováricas, con alteración en el equilibrio de unas sustancias producidas en el cerebro y denominadas neurotransmisores -serotonina y betaendor­fina, entre otras-, que son las responsables de los cambios en nuestro estado de ánimo. También se han considerado teorías culturales, psicológicas y sociales, e incluso alteraciones nutricionales.

Por todo ello, podemos decir que el SPM se puede vincular a los siguientes factores:

  • Genéticos o hereditarios. Los estudios apuntan a que este trastorno es más frecuente en mujeres cuyas madres lo sufrieron también.
  • Psicoafectivos, emocionales y psicológicos. Los problemas emocionales y el estrés elevado parecen empeorar los síntomas. También influyen los posibles desórdenes anímicos de la mujer, su nivel de ansiedad y una historia médica previa de depresiones.
  • Nutricionales. Aunque no se ha podido comprobar, podría ser que el SPM esté vinculado al déficit de vitamina B6, ácidos grasos esenciales, oligoelementos o hipoglucemia.

¿Qué síntomas provoca?

Entre siete y diez días antes de la menstruación la mujer presenta síntomas de nerviosismo, mayor sensibilidad emocional, síntomas de ansiedad o depresión o incluso molestias generales. Los más frecuentes son:

Cambios físicos:

  • Tensión en el pecho.
  • Hinchazón de cara, manos o abdomen.
  • Acné (debido a un aumento de grasa en la piel).
  • Cabello graso.
  • Dolor de cabeza.
  • Aumento del apetito, sobre todo con antojo de dulces.
  • Estreñimiento o diarrea.
  • Cambios en el ritmo del sueño.
  • Palpitaciones.

Cambios psicológicos:

  • Sentimiento de tristeza.
  • Cansancio, fatiga.
  • Dificultad de concentración.
  • Ansiedad.
  • Irritabilidad.

El tipo de síntomas varía de una mujer a otra y de un ciclo a otro, y también en intensidad: pueden ser desde leves hasta incapacitantes, como sucede en el caso de las mujeres que sufren Trastorno Disfórico Premenstrual.

¿Qué es el Trastorno Disfórico Premenstrual?

Es aquel síndrome premenstrual en el que los síntomas psicológicos son determinantes y de una gravedad como para interferir de forma notable en las actividades habituales, el trabajo o los estudios de la mujer.

Parece que la serotonina, una sustancia química del cerebro, está involucrada en la aparición de este trastorno.

Estas alteraciones interfieren de manera significativa en la vida laboral, académica y social de la mujer, que disminuye su productividad y puede llegar a evitar las actividades sociales. En ocasiones, sus relaciones interpersonales –familia, pareja, amigos- pueden verse también afectadas o deterioradas.

¿Cómo se diagnostica el síndrome premenstrual?

El diagnóstico del síndrome premenstrual se basa en la descripción de los síntomas por parte de la paciente. Las mujeres usan la menstruación como un marcador del tiempo, y las experiencias desagradables, fáciles de recordar, son atribuidas a un indicador reconocible como éste. Por eso, es recomendable que, si la mujer sospecha que padece este trastorno, plasme en un diario los síntomas que percibe, su duración, gravedad, sentimientos que atraviesa y las repercusiones que todo ello tiene en su vida diaria. El médico tendrá en cuenta estas descripciones, que deben ser de al menos dos ciclos consecutivos.

¿Puede curarse el síndrome premenstrual?

El tratamiento del SPM está enfocado a aliviar los síntomas, pero, dada la disparidad de estos, ninguna terapia sirve para toda mujer. La Clínica Universidad de Navarra propone, en primer lugar, tranquilizar a la paciente, pues el consejo psicológico puede ayudar a ella y a su pareja a sobrellevar el trastorno. Aconseja también modificar las actividades diarias con el fin de reducir el estrés, y seguir hábitos saludables como una programación adecuada del sueño, una dieta equilibrada y la práctica de algún deporte, preferiblemente cardiovascular.

Otros posibles enfoques terapéuticos se basan en la aplicación de las siguientes medidas:

  • Cambios en la dieta. En algunas mujeres, el mayor consumo de proteínas y la disminución de los glúcidos pueden aliviar los síntomas del síndrome premenstrual.
  • Reducir la ingesta de sodio para aliviar la retención de líquidos. Si es necesario, también se puede recurrir a complementos alimenticios o medicamentos que favorecen la diuresis.
  • Tratamiento hormonal. Los anticonceptivos orales constituyen en muchas ocasiones una alternativa terapéutica, sobre todo para los síntomas físicos, si bien su eficacia varía de un caso a otro.
  • Prescripción de tranquilizantes. El médico determinará si el empleo de determinadas plantas medicinales o incluso medicamentos puede ayudar a aliviar la irritabilidad, el nerviosismo y la falta de control, especialmente en casos en los que el estrés no puede reducirse.
  • La ingesta de analgésicos o antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno, también puede, en algunos casos, aliviar parte de los síntomas físicos como el dolor de cabeza, la tensión abdominal y la sensibilidad en las mamas.
  • Algunos antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina pueden ser empleados por el médico de la paciente para aliviar únicamente los síntomas de ansiedad y depresión.

Síndrome premenstrual (SPM): Qué es, síntomas y cómo aliviarlo

El SPM o síndrome premenstrual o tensión premenstrual, es una situación muy común en mujeres con edad reproductiva que ocurre debido a alteraciones hormonales normales del ciclo menstrual, y se caracteriza por la aparición de síntomas físicos y psicológicos 5 a 10 días antes de la menstruación, los cuales pueden interferir en la calidad de vida de la mujer. Los síntomas más característicos del SPM son los mareos, irritabilidad, cansancio e hinchazón abdominal, pero la intensidad puede variar de una mujer a otra, lo que también influencia el tratamiento que es indicado por el ginecólogo.

Los síntomas de SPM desaparecen durante los primeros días del ciclo menstrual o cuando la menopausia se inicia. Además de esto, estudios científicos ya demostraron que existe correlación de los síntomas del Síndrome Premenstrual entre las madres e hijas y entre hermanas. El diagnóstico lo realiza el ginecólogo exclusivamente a partir del análisis de los síntomas, que pueden ser tanto físicos como psicológicos.

El SPM causa muchas dudas en los hombres, debido a que muchas veces sufren por la irritabilidad de parte de la mujer y creen que los síntomas no son más que un drama, lo que no es verdad.

Principales síntomas

Los síntomas que pueden surgir durante el síndrome premenstrual pueden ser tanto a nivel físico como a nivel psicológico, como se indica en la tabla a continuación:

Síntomas Físicos Síntomas Psicológicos
Mareos y vómitos Mal humor
Dolor e hinchazón abdominal Irritabilidad
Sueño y disminución del deseo sexual Angustia
Estreñimiento o diarrea Cansancio
Acné o empeoran los problemas en la piel Insomnio
Dolor de cabeza o migraña Depresión
Mareos y desmayos Ataques de llanto
Sensación de zumbido en los oídos Nerviosismo
Hinchazón en las piernas y ganancia de peso Sensibilidad emocional
Senos doloridos Dificultad para concentrarse
Alteraciones en el apetito Ansiedad
Aumento de alergias y gripes Baja autoestima

En los casos más graves, el Síndrome Premenstrual puede perjudicar las actividades cotidianas como tomar decisiones basadas en los sentimientos personales o ser agresiva con personas cercanas, e inclusive faltar al trabajo por estar indispuesta.

Cómo aliviar el Síndrome premenstrual

Para aliviar el SPM más leve se debe realizar actividad física regularmente, esto permitirá aliviar el dolor, la tensión y la ansiedad, debido a que el ejercicio libera hormonas que dan sensación de bienestar. Además de esto, es importante tener una alimentación baja en cafeína y sal, ya que podrían empeorar los síntomas.

En los casos más graves donde los síntomas son muy intensos, es importante acudir al ginecólogo, debido a que en estas situaciones podrá recomendar el uso de pastillas anticonceptivas para disminuir la intensidad de los síntomas.

Una forma natural de tratar el SPM es con el uso de la planta medicinal llamada Cimicífuga Racemosa. Esta planta posee propiedades analgésicas, sedativas y antiinflamatorias que ayudan a regular el ciclo menstrual y aliviar los síntomas, incluyendo los síntomas de depresión y ansiedad. Esta planta puede consumirse en forma de té, comprimidos o en gotas, que pueden ser comprados en tiendas de productos naturales.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *