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Donde vive la reina de inglaterra

¿Dónde vive la familia real británica?

Actualizado 09/04/2019 16:29

La reina Isabel II suele regalar una mansión a sus hijos y nietos con ocasión de su boda. El patrimonio de la casa real británica incluye numerosas propiedades que dan cobijo, incluso, a primos de la reina. La gran mayoría viven en el centro de Londres, en el complejo de edificios que alberga Kensington Palace. Los más afortunados, tienen palacio propio. ¿Sabes quiénes son?

CLARENCE HOUSE: CARLOS Y CAMILLA

Es la residencia oficial del príncipe de Gales. Aquí vivieron los padres de Carlos desde que se casaron hasta la coronación de Isabel II en 1953. Después fue residencia de su abuela, la reina madre, hasta su muerte en 2002. Cuando Carlos y Camilla se trasladaron a Clarence House renovaron completamente la residencia, excepto algunas habitaciones que las dejaron tal y como las tenía su abuela en vida. La mayoría de las habitaciones fueron decoradas por el diseñador Robert Kime.

KENSINGTON PALACE APARTAMENTO 1A: WILLIAM Y KATE

La residencia cuenta con 21 habitaciones. William y Kate se mudaron al palacio a finales del verano de 2017 cuando el príncipe George comenzó el colegio y la princesa Charlotte la guardería. Con vistas a Hyde Park, fue la residencia de la princesa Margarita y su marido Lord Snowdon.

FROGMORE HOUSE: HARRY Y MEGHAN

Parece que la decoración del cottage de los Sussex en Frogmore ha sido realizada, según el diario The Sun, por la decoradora Vicky Charle. Cuentan con 10 habitaciones y fue en estos jardines donde se hicieron las fotos de su compromiso. El nombre de la casa se debe a la cantidad de ranas (frogs) que habitan en la zona.

BAGSHOT PARK: EDUARDO Y SOPHIE

Situado cerca de Windsor, el palacio cuenta con 120 habitaciones. El príncipe Eduardo vive aquí desde 1998. Cuando los Wessex pasan unos días en Londres residen en el palacio de Buckingham.

GATCOME PARK: LA PRINCESA ANA Y SU HIJA ZARA

Está situado en Gloucestershire, a poca distancia de Highgrove, la casa de campo de su hermano el príncipe Carlos. La propiedad funciona como una granja con cría de caballos y ganado. Aquí también vive su hija Zara con su marido Mike Tindall y sus dos hijas. Cuando la princesa Ana está en Londres reside en el palacio de St. James.

ROYAL LODGE, WINDSOR: EL PRÍNCIPE ANDRÉS Y SARAH FERGUSON

Parace que la ex mujer del príncipe Andrés, Sarah Ferguson, vive en esta casa a pesar de estar separados desde 1996. De aquí salió hace unos meses la princesa Eugenia para su boda en Windsor.

PALACIO DE ST. JAMES: LA PRINCESA BEATRIZ DE YORK

El último cotilleo royal es que la princesa Beatriz de York vive en el palacio con su novio, el empresario italiano Edoardo Mapelli-Mozzi.

¿De qué viven los miembros de la realeza británica?

La reina Isabel II: 132 millones de dólares anuales

Recibe un sueldo de 107 millones de dólares del Estado, lo que se conoce como Sovereign Grant, o subvención soberana. Se echa al bolsillo otros 25 millones de dólares anuales por las ganancias del Ducado de Lancaster, creado en la Edad Media como fuente independiente de ingresos para el monarca.

Sus casi 19.000 hectáreas abarcan fincas, locales, casas de alquiler y otros negocios. Isabel también recoge rentas de múltiples propiedades privadas como Balmoral o Sandringham Estate. Así es como ella financia sus funciones y les da una mano a sus hijos menores, a su nieto Harry y a varios primos.

Eso es una bicoca frente a su fortuna personal, que el Sunday Times calcula en 500 millones de dólares, que la ubican en el lugar 344 de la lista de los más ricos del país, al tiempo que es una de sus diez mayores terratenientes.

Empero, el caudal de Isabel es mayor, incalculable, pues son mucho más valiosas sus colecciones de joyas, obras de arte, estampillas, muebles, mapas y manuscritos. A ello hay que sumarle los 30 millones de dólares de la fortuna de su esposo, el príncipe Felipe, en la foto.

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El príncipe de Gales: 28,5 millones de dólares anuales

Este cuantioso ingreso proviene del Ducado de Cornualles, 53.000 hectáreas de tierra repartidas en 23 condados, que son por tradición el soporte del hijo mayor del monarca de Inglaterra. Allí, el futuro rey arrienda tierras y casas, además de que tiene la próspera firma de productos orgánicos Duchy Originals.

Con este dinero, Carlos financia sus obras de caridad y su ostentosa vida privada. De eso viven también sus hijos, William y Harry, con sus esposas, Kate y Meghan, respectivamente. Eso sí, sus viajes oficiales los paga el contribuyente y, para tener una idea de las cifras, solo el periplo al sudeste asiático, en 2017, costó la friolera de 475.000 dólares.

Al príncipe, cuya fortuna asciende a 400 millones de dólares, no le hicieron mella los 20 millones de dólares, unos 40 millones de dólares de hoy, que le pagó a Diana de Gales por el divorcio en 1996. A él, la exigencia le pareció escandalosa, pero ella no cedió un ápice, aprovechando su afán de estar con su amante y actual esposa, Camilla (en la foto), quien justamente usa el título de duquesa de Cornualles.

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Los duques de Cambridge: 4’000.000 de dólares anuales

Es el dinero que el príncipe Carlos le provee a William para que solvente sus actividades oficiales y el sostenimiento de su esposa Kate Middleton (incluido su fastuoso ropero) y sus hijos George, Charlotte y Louis.

De otro lado, William recibe los rendimientos de su fortuna personal, cercana a los 40 millones de dólares, creada a partir de la herencia de su madre, Diana de Gales. Así mismo, comparte un fondo de 19 millones de dólares con su hermano Harry y demás primos hermanos, legado de su bisabuela, la reina madre Elizabeth, fallecida en 2002.

Los futuros reyes cuentan, de igual modo, con la fortuna personal de la duquesa, unos cinco millones de dólares, provenientes de la empresa de sus padres, Party Pieces. Poseen un apartamento de cuatro pisos y 20 habitaciones en el Palacio de Kensington, además de Anmer Hall, su casa campestre en Norfolk.

Los viajes oficiales de la pareja también corren por cuenta del erario, como sucedió cuando estuvieron en Alemania y Polonia, hace dos años, a un costo de 80.000 dólares.

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Los duques de Sussex: 3’000.000 de dólares anuales

Al igual que su hermano William, el príncipe Harry gana este sueldo nada despreciable por su trabajo de presidir obras benéficas, visitar unidades militares, representar a la reina Isabel en diferentes países, liderar las juventudes de la Commonwealth y ser embajador de buena voluntad de diversas causas.

La mayor parte de la cifra proviene de su abuela Isabel, a través de la subvención soberana, mientras que la otra tajada se la da su padre, Carlos de Gales. Harry no tendría que trabajar para vivir, pues también posee una fortuna personal que ronda los 40 millones de dólares, gracias a la herencia de su madre.

De otro lado, le toca la mayor parte del fondo que les dejó la reina madre a sus bisnietos.

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Ana, princesa real: 441.000 dólares anuales

Es la más activa de los hijos de la reina, con cerca de 540 compromisos al año dentro y fuera del Reino Unido, entre visitas oficiales, inauguraciones, conciertos, almuerzos, cenas de Estado, investiduras y eventos de caridad.

Por eso, los británicos creen que es merecida la asignación anual que recibe de su madre, a quien también empieza a reemplazar en algunos roles, dada su avanzada edad.

Ana es conocida por que cuida muy bien cada centavo de su fortuna, de 30 millones de dólares. Posee además un bello palacete, Gatcombe Park, regalo de bodas de Isabel, y una colección de joyas de más de 7 millones de dólares.

Está casada, en segundas nupcias, con el vicealmirante Timothy Laurence.

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El duque de York: 580.000 dólares anuales

La reina le paga a Andrés, su tercer hijo, esta cantidad por labores en su nombre, en especial por la promoción del liderazgo en los jóvenes y el emprendimiento. Tiene unos 82 millones de dólares en el banco, producto de un fondo establecido cuando era niño.

Quienes no reciben plata del tesoro público son sus hijas, las princesas Beatrice y Eugenie, porque no cumplen funciones oficiales. Ellas tienen fama de ser unas flojas y de derrochar la plata de su padre en ropa.

Pero lo cierto es que Beatrice trabaja como vicepresidente de estrategia de la firma Afiniti, mientras que Eugenie es directora de la galería Hauser & Wirth.

Ambas comparten un fondo de 1,5 millones de dólares y la herencia de la reina madre Elizabeth.

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Los condes de Wessex: 290.000 dólares anuales

Tanto el hijo menor de la reina como su esposa, Sophie, laboran de tiempo completo para la realeza. A Edward, especialmente, se le duplicó la carga, debido a que asumió muchas de las funciones de su padre, el duque Felipe de Edimburgo, tras su retiro de la vida pública.

Hace algunos años, los condes se vieron en el ojo del huracán porque quisieron tener sus propias empresas en el campo de la televisión y las relaciones públicas. Pero los acusaron de aprovecharse de su posición para captar buenos contratos y la reina les ordenó cerrar las firmas.

La fortuna de Edward ronda los 45 millones de dólares y también proviene de fondos constituidos en su infancia y las herencias de sus abuelos, George VI y la reina madre.

* Este artículo hace parte de la última edición de la revista Jet Set

Meghan, duquesa de Sussex y su hijo Archie Harrison Mountbatten-Windsor, con Felipe de Edimburgo, el príncipe Harry, la reina Isabel y la madre de Meghan, Doria Ragland.

A pesar de que el príncipe Felipe apenas se mueve de Wood Farm, este verano hizo una excepción viajando a Balmoral para pasar las vacaciones con la reina y los royals que por allí se fueron acercando, entre otros, el príncipe Andrés que había invitado a su exmujer Sarah Ferguson a pasar unos días en Escocia. El príncipe Felipe llegó antes de lo previsto y, teniendo en cuenta que se niega a compartir techo con Fergie, la duquesa de York tuvo que marcharse precipitadamente. Poco después, el príncipe Andrés, ya salpicado por el caso Epstein, también dejó Balmoral camino de Cádiz junto a su ex. Y tras Balmoral, cada uno regresó a casa -el príncipe a Sandringham y la reina a Londres-. Desde entonces, solo se han vuelto a ver en un par de ocasiones, un fin de semana largo que la reina pasó en Sandringham y una vez que el duque estuvo en Buckingham, según ha detallado el periódico británico Express.

La prensa inglesa cree que la situación por la que ahora atraviesa la Casa Real sería diferente si el duque de Edimburgo no estuviera siempre en Norfolk. Él y la reina hablan a diario por teléfono, apuntan, pero el príncipe Felipe no está lo suficientemente cerca para intervenir en cuestiones familiares como, por ejemplo, que el príncipe Andrés decida dar una entrevista tratando de aclarar su amistad con el magnate envuelto en un oscuro caso de tráfico sexual a pesar de que no parecía lo más conveniente.

El príncipe Enrique y su esposa, la actriz estadounidense Meghan Markle, han caído víctimas de la misma maldición que atrapa a todos los miembros de la familia real británica que no tienen un destino fijo y decidido: su vida privada, con los errores, excesos y decisiones personales que encierra, acaba sometida a una crítica feroz. Los duques de Sussex anunciaron este miércoles, a través de su cuenta oficial de Instagram, que ponen tierra de por medio y que pretenden abandonar gradualmente, durante 2020, las actividades y compromisos públicos que les imponía el palacio de Buckingham. «Pretendemos dar un paso atrás en nuestro papel de miembros sénior de la familia real y trabajar para ser económicamente independientes, a la vez que continuará nuestro pleno apoyo a su majestad. (…) Planeamos equilibrar nuestro tiempo entre el Reino Unido y América del Norte y seguir cumpliendo con nuestros deberes respecto a la reina, la Commonwealth y las organizaciones de nuestro patronazgo. Este equilibrio geográfico nos permitirá educar a nuestro hijo en el aprecio a la tradición real en la que nació, a la vez que aportará espacio a nuestra familia para enfocarnos en un nuevo capítulo «, decía el comunicado hecho público por la pareja junto a una imagen de ambos realizada el día que anunciaron su compromiso, en noviembre de 2017.

A pesar de que el comunicado fue distribuido por el palacio de Buckingham, se anunció que se trataba de un «anuncio personal del matrimonio». Algunos medios británicos, como The Times, aseguran que ni Isabel II ni Carlos de Inglaterra conocían la decisión de Enrique y Meghan. La reina, según ese mismo diario, se habría mostrado decepcionada ante la decisión de su nieto. Todo esto explicaría que una hora y media después de hacerse pública la noticia, la casa real emitiera un nuevo comunicado, en un tono seco y con una brevedad cortante: «Las discusiones con el duque y la duquesa de Sussex están en una fase preliminar. Entendemos su deseo de adoptar un nuevo rumbo, pero estos son asuntos complicados que exigirán tiempo para su solución».

El matrimonio real ha realizado este comunicado después de seis semanas de vacaciones en las que decidieron desaparecer del foco mediático tras un año en el que ambos admitieron haberse enfrentado a muchas dificultades con los medios de comunicación por su estilo de vida. Precisamente los últimos días de este retiro los han pasado en Canadá, donde se han dejado ver junto al pequeño Archie. Es este país de América del Norte donde podrían instalarse, según algunas fuentes cercanas a la pareja. Algo que tendría sentido debido a que Markle siente especial predilección por esta nación ya que vivió en Toronto durante los años en que la exactriz trabajó en la serie Suits, que se rodaba en la ciudad canadiense, cuyas siete temporadas protagonizó y que abandonó hace más de dos años para unirse a la familia real británica.

En teoría, se abre a partir de ahora un proceso de delicada negociación entre los duques de Sussex y Buckingham en el que deberán definirse la velocidad y alcance del distanciamiento que han anunciado y los arreglos financieros necesarios hasta que puedan alcanzar su pretendida “independencia económica”. Enrique comparte con su hermano Guillermo una retribución de cerca de seis millones de euros anuales procedente del presupuesto soberano, es decir, del erario público. Aunque el reparto nunca se ha hecho público, existe la convicción de que el duque de Sussex se lleva mucho más de la mitad de esa cantidad. Guillermo, en su papel de heredero directo de la Corona y tercero en la línea de sucesión, recibe directamente dos millones y medio de euros extra del patrimonio privado de Isabel II. Además, el hijo menor de Carlos de Inglaterra recibe cada año otros seis millones de los beneficios del ducado de Cornualles, el vasto conglomerado agropecuario y de tierras y empresas propiedad del príncipe de Gales.

La decisión de los duques de Sussex, aunque haya pillado por sorpresa a Buckingham, es el resultado de los propios intereses de la casa real en redimensionar el papel de sus miembros y centrar el foco en la primera línea —Carlos de Inglaterra, el futuro rey, y su heredero Guillermo—, y de la necesidad de Enrique y Meghan de tomar aire y escapar del papel de ovejas descarriadas y factor de inestabilidad en el que les había situado la prensa amarilla británica. La llegada de la actriz estadounidense a la familia real fue acogida en un principio como un soplo de aire fresco en una institución anquilosada. Pero el entusiasmo duró poco, y los tabloides comenzaron de inmediato a convertirla en el objetivo de sus críticas.

Boris Johnson frente a los periodistas en Irlanda del Norte. En vídeo, sus declaraciones sobre la crisis de la familia real británica. Foto: Getty Images | Vídeo: Reuters

Después de un viaje oficial por Sudáfrica de la pareja el año pasado, Enrique y Meghan cayeron en la irresistible tentación de airear a través de un documental televisivo sus sentimientos personales y sus frustraciones. El experimento rebotó en su contra. Los medios pusieron en duda que el privilegio de acceder a una posición tan relevante le hubiera podido causar tamaño sufrimiento a la actriz. Su principal enemigo, el periodista y presentador televisivo Piers Morgan, ha sido incapaz de contenerse y mostrar un destello de elegancia al conocer la decisión. “La gente dice que soy muy crítico con Meghan, pero abandonó a su familia, abandonó a su padre, abandonó a la mayoría de sus viejos amigos, logró separar a Enrique y Guillermo y ahora ha separado a su marido de la familia real. No tengo nada más que añadir”, escribió Morgan en su cuenta de la red social Twitter.

En los últimos años, los duques de Sussex no han dejado de realizar gestos de separación de las costumbres y protocolos de Buckingham. Detalles que en una familia normal no tendrían la mayor relevancia, pero que en The Firm (La Empresa, como se conoce habitualmente a la familia real) adquieren la categoría de ofensa. Escaparse de la visita tradicional del verano, junto al resto de miembros de la casa de los Windsor, a la residencia escocesa de Balmoral donde Isabel II pasa gran parte del año. Retrasar la presentación en sociedad de su hijo Archie después del parto (el rostro de agotamiento de Lady Di o de Kate Middleton a las puertas del hospital justificaría sobradamente esa decisión) o renunciar a su residencia en el palacio londinense de Kensington, que compartían con los duques de Cambridge, para irse a vivir al campo.

Pero, sobre todo, ha sido la comparación constante de Markle con Middleton (la valoración de una, bajo el prisma de los medios, solo podía realizarse en detrimento de la otra) la que ha vuelto insoportable la convivencia. Y la que ha colocado en dos bandos irreconciliables a los columnistas británicos. Donde la prensa conservadora veía rasgos de frivolidad y formas caprichosas y plebeyas, los medios de izquierdas atisbaban un tufo racista y clasista de un establishment al que las causas sociales, medioambientales o incluso feministas que defendía la recién llegada se les volvían insoportables. Y donde hubo claros excesos de mal gusto, como los meses que dedicaron a criticar lo mucho que tardaba la exactriz en quitarse los kilos extra del embarazo.

¿Dónde viven los reyes de España?

En este artículo vamos a hablar de los reyes de España, ya que estos son una figura importante en el país desde hace cientos de años, tienen grandes responsabilidades y funciones que cumplir en la nación, como la sanción y promulgación de las leyes, convocar a las elecciones o referéndums, y muchas más, siempre rigiéndose por los parámetros establecidos en la Constitución.

Si continúas leyendo podrás conocer dónde viven los reyes de España y muchas mas cosas sobre ellos que quizás no conocías y que es muy interesante conocer para tener algo de cultura general en la vida.

¿Te gustaría conocer dónde vive el actual Papa de Roma? Entonces te recomiendo acceder al artículo sobre dónde vive el Papa Francisco en la actualidad.

¿Quiénes son los reyes de España?

Como ya se mencionó anteriormente, los reyes de España son personas muy importantes dentro del país ya que tienen gran poder. Actualmente, el rey de España es Felipe VI, quien fue proclamado rey el 19 de junio del año 2014 después de que su padre, Juan Carlos I finalizara su reinado, está casado con Letizia Ortiz, quien es la reina consorte. El Rey Felipe VI, al llevar este título también posee el mando supremo de las Fuerzas Armadas españolas.

Los actuales reyes de España tienen dos hijas, la primera es Leonor de Todos los Santos, quien será su sucesor, y la segunda hija es Sofía de Todos los Santos. El nombre completo del Rey Felipe VI es Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia.

¿Dónde viven los reyes de España actualmente?

La residencia oficial de los reyes de España es el Palacio Real de Madrid, sin embargo, los reyes actualmente no viven allí, ellos residen en el Palacio de la Zarzuela, por lo que el Palacio Real de Madrid sólo es utilizado para llevar a cabo grande ceremonias, eventos importantes y actos solemnes.

El Palacio de la Zarzuela es la actual vivienda de los reyes de España, este palacio está ubicado cerca de Madrid, en un sitio llamado Monte del Pardo. El Rey Felipe VI habita en el Palacio de la Zarzuela junto con su esposa, sus hijas y sus padres.

Antes de ver más a fondo la casa de los reyes de España, te recomendamos estos otros artículos con información importante sobre dónde viven otras celebridades mundiales:

La casa de los reyes de España

El Palacio de Zarzuela fue construido con el propósito de servir como vivienda en las épocas de caza, fue el Rey Felipe IV quien ordenó su construcción en el año 1627, sin embargo, este no fue terminado sino ocho años después. Este Palacio posee grandes y hermosos jardines, además, en el Monte Pardo hay gran variedad de animales, por lo que en las afueras del Palacio se pueden observar ciervos y otros animales.

El Palacio de la Zarzuela también está provisto de un helipuerto, una zona deportiva e inmensos jardines, tiene tres plantas en las cuales se distribuyen el desván, la cocina, comedor, sala, salones de estudio, dormitorios, el despacho del Rey, la biblioteca y todos los demás espacios que conforman el Palacio.

Vídeo sobre dónde viven los reyes de España

No cabe duda de que los reyes de España son de suma importancia para la nación, ya que deben cumplir con grandes responsabilidades, los reyes son reconocidos en todo el mundo y es bien sabido que poseen una cantidad de bienes innumerables, cosa que se puede observar al echar un vistazo en su vivienda, el Palacio de la Zarzuela, que como ya lo mencionamos, cuenta con grandes jardines y mucho espacio.

Descubre también cuál es el hábitat de estos animales:

¿Dónde viven los reyes de España?Valoración:4.2

Sonrientes, de la mano y orgullosos de mostrar su unión. Así aparecieron Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón junto a sus cuatro hijos y la familia del exdeportista en Vitoria, donde el yerno de Juan Carlos I y doña Sofía pasó las Navidades en su primer permiso desde que ingresó en prisión en junio de 2018. Si alguien pensaba que llegaría a su ciudad natal, donde vive su madre Claire Liebaert y la mayoría de su familia, para ocultarse y no dar la cara, se equivocó. Si alguien creyó que la infanta Cristina se mantendría esquiva para evitar habladurías, también lo hizo.

El paseo por la ciudad vasca, camino de la iglesia a la que toda la familia acudió para ir a misa en la mañana del día de Navidad, fue una escenificación en toda regla del amor incondicional que la pareja, y especialmente la hija de los reyes eméritos, ha querido proclamar a los cuatro vientos. Un desafío a quienes apostaban por una separación de la Infanta para salvar los muebles de la Casa Real y una auténtica declaración de hacia dónde se inclinan hoy por hoy sus afectos. En un plano más personal, las fotografías que inmortalizaron el momento reflejaban la alegría de un encuentro en libertad, un atisbo de normalidad para una familia marcada para siempre por el caso Nóos.

Quien ahora recurra a ese dicho tan descriptivo «de aquellos fangos, estos lodos», como forma de dar por cerrada cualquier reflexión, probablemente no recuerden el principio de esta historia, cuando Urdangarin era un jugador de balonmano que formaba parte de la selección española y del equipo olímpico y comenzó a ver a escondidas a la infanta Cristina ayudados por la complicidad de sus amigos. Se casaron en Barcelona, la ciudad donde ambos vivían por trabajo, el 4 de octubre de 1997. Si alguien entonces hubiese tenido que apostar por aquella pareja que no paraba de sonreír y mirarse a los ojos, habría dicho que serían felices y comerían perdices para siempre. La princesa se casaba con el deportista, él era guapo y semiperfecto, su familia tenía clase y los Reyes y sus otros hijos, Elena y Felipe, aceptaron al nuevo miembro con la seguridad de que aquello iba a ir bien, muy bien.

Iñaki Urdangarín, su hijo Pablo Nicolás, su madre Claire Liebaert y la infanta Cristina en Vitoria el 25 de diciembre.

El cuento continuó durante años: tuvieron cuatro hijos, Juan Valentín (20 años), Pablo Nicolás (19), Miguel (17) e Irene (14); vivían en Barcelona, veraneaban en Mallorca y esquiaban en Baqueira. La pareja era guapa, sus hijos eran guapos y todos sonreían tanto cuando estaban juntos que cualquiera habría pedido una porción de esa vida idílica para sí mismo. Iñaki, incluso, había sabido dar el salto del deporte al mundo de la empresa. Diplomado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Barcelona, licenciado en Administración y Dirección de Empresas y con varios másteres en su currículo, en 2004 fue nombrado vicepresidente primero del Comité Olímpico Español y un año antes se había asociado con su antiguo profesor de ESADE, Diego Torres, para dirigir la Asociación Instituto de Investigación Aplicada, que se rebautizó como Instituto Nóos.

Pero cometió un error flagrante: comprar un chalet en 2004 en el exclusivo barrio de Pedralbes, un palacete de 1.200 metros cuadrados y cerca de 1.300 metros cuadrados de jardín por el que pagaron seis millones de euros y casi otros cuatro millones para realizar una reforma integral. Por muy buen sueldo que la infanta Cristina tuviera en la Fundación La Caixa (alrededor de 220.000 euros anuales como directora del Área Internacional de la Obra Socia más la asignación real que recibía) y por muy bien que le fueran los negocios a su marido, la ostentación de la compra comenzó a levantar sospechas sobre el origen de los ingresos que garantizaban ese tren de vida.

Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón con sus hijos Pablo Nicolás (al fondo), Miguel (a la izquierda de su padre), Irene y Juan Valentín (en primera fila) con un familiar en Vitoria.

En junio de 2006 Urdangarín dejó la presidencia de la Fundación Nóos, comenzó a trabajar para Telefónica y en agosto de 2009 un conveniente traslado a Estados Unidos le alejaba del ojo del huracán que comenzaba a barrerlo todo a su paso. El 17 de febrero de 2017 Iñaki Urdangarin fue condenado a seis años y tres meses de prisión por diversos delitos de corrupción en el caso Nóos. La Audiencia Provincial de Baleares, en una de las sentencias más esperadas de los últimos años, absolvió a la hermana de Felipe VI de los dos delitos fiscales de los que únicamente la acusaba Manos Limpias, pero consideraba que se benefició de los delitos de su marido y le impuso que devolviera 265.088 euros que cargó a la tarjeta de crédito de la mercantil Aizoon, que compartía al 50% con su marido.

El cuento había saltado por los aires y antes lo habían hecho las relaciones de la infanta Cristina con su propia familia, obligada a poner un cordón sanitario con la pareja para que la institución monárquica no se viera más afectada aún por el escándalo. En 2018 se llegó a afirmar que la separación de la infanta Cristina y su marido era inminente, que volvería al entorno familiar y a la protección de su privilegiada familia. Nada más lejos de la realidad, Cristina aguantó el tirón, se mostró firme en su relación matrimonial, estrechó lazos con su familia política, convertida en su refugio afectivo, y ha visitado a su esposo durante el casi año y medio que lleva preso en la cárcel de Brieva, Ávila. Eso sí, discretamente para que su fotografía entrando en un centro penitenciario no exista de cara a la opinión pública.

La primera salida de prisión de Urdangarin no ha significado otra cosa que la confirmación de una realidad que todo el mundo daba por cierta: Cristina e Iñaki no claudican como pareja y familia. La escisión con los Borbón, al menos de puertas hacia afuera y en fechas señaladas, es una evidencia, y los Urdangarin se han convertido en la familia plebeya que arropa a otra, la creada por su hijo y hermano, dispuesta a rehacer su vida aunque nunca más sean ejemplo de que la princesa que se casó con un plebeyo fue feliz y ejemplo sin tacha para siempre.

La Casa Real difunde por primera vez imágenes de la vida privada del Rey y su familia

27.01.2018 12:29 h. Actualizado: 27.01.2018 12:33 h. 5 min

La Casa Real ha decidido romper con el hermetismo que le rodea y ha publicado, con motivo del 50 cumpleaños del Rey, imágenes inéditas de su vida familiar. Se trata de una gran cantidad de material fotográfico y audiovisual, donde se puede ver al monarca en actos oficiales desde perspectivas no siempre accesibles al público y escenas familiares de los Reyes con la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.

En las cintas aparecen escenas cotidianas de su vida privada, como el momento en que Felipe VI conduce junto a su mujer y sus hijas camino del colegio mientras la mayor repasa la tabla periódica, el almuerzo familiar de un sábado o la grabación del mensaje de Navidad del Rey visto desde la perspectiva de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía.

Unas imágenes que, a fin de cuentas, tratan de visibilizar una aparente vida normal, no tan alejada de las de cualquier familia española, donde los padres trabajan y aprovechan el máximo tiempo posible para estar en familia en momentos rutinarios, como el desayuno o el camino al colegio de sus hijas.

Interés por los estudios

Un ejemplo de esta cotidianeidad se da en el coche, cuando el Rey conduce un Audi camino al colegio mientras la Reina Letizia se interesa por el examen de Natu de la Infanta Leonor:

Reina: «¿Tú no tienes hoy examen, no Sofía?»

Infanta Sofía: «Yo no».

Rey: «¡Qué suerte!».

Reina: «¿A qué hora es el tuyo, Leonor, el de ‘Natu’?

«Infanta Leonor: «No me acuerdo…

«La Reina: «¿No te acuerdas de la hora?»

Infanta Leonor: «Después de la comida…»

Rey: «Pero vas preparada».

Infanta Sofía: «¡Mami!»

Reina: «¿Qué?»

Infanta Sofía: «Hoy es el primer día que vamos al salón de actos a ensayar.

Reina: «¡Anda! ¿Estás ya con el profesor, o está Patricia, o está Jaime? ¿Quién está hoy?”

Infanta Sofía: «Hoy no sé».

En la misma escena, Sofía le cuenta a su madre que ese día van a empezar a ensayar en el salón de actos. Ese proyecto teatral también se comenta en otro de los vídeos, un almuerzo familiar de los cuatro el pasado 13 de enero. «Lo importante es el peinado que lleva el personaje, ¿no?», le pregunta la Reina, que da por hecho que la niña ya se sabe el papel. El Rey también se interesa por el proyecto: «Es complicado transmitir las emociones en el escenario, ¿no?».

Actos institucionales

También hay imágenes que muestran a Felipe VI a bordo de un helicóptero con motivo de su visita a Gran Canaria, repasando papeles dentro de un coche, o la fotografía junto al capitán del Barça, Andrés Iniesta, durante la última Copa del Rey.

Su padre, Juan Carlos I, era un habitual de las imágenes distendidas, aunque la mayoría fueron tomadas por pararazzi y no por posados como ha ocurrido al llegar el 50 aniversario de Felipe VI e intentar dar una muestra de normalidad de la familia. De hecho, una de las instantáneas más famosas del monarca emérito fue la que se tomó durante la caza de un elefante en plena crisis. Su caída y lesión de cadera posterior propiciaron que, por primera vez, pidiera perdón públicamente por su compartamiento.

La Casa del Rey esconde a la infanta Cristina en las fotos del funeral de la infanta Pilar

La infanta Cristina vuelve a los actos no oficiales de la Familia Real después de la entrada en prisión de su marido, Iñaki Urdangarin.

Poco a poco ha ido acudiendo a los actos familiares, como ha sido el ejemplo de este miércoles. Se ha celebrado el funeral en El Escorial de la infanta Pilar de Borbón.

La infanta Cristina ha acudido a la cita como miembro de la Familia Real. Se ha podido observar cómo ha llegado, ha saludado a los asistentes y se ha sentado en primera fila.

En el primer banco de la iglesia de El Escorial estaban sentadas de izquierda a derecha: Beatriz de Holanda, la infanta Elena, la infanta Cristina y también, la hermana de Doña Sofía, Irene de Grecia.

Las fotos seleccionadas por la Zarzuela aparecen los reyes al entrar en el funeral pero justo en las instantáneas de la casa real no aparece la infanta Cristina.

En esta instantánea, la cabeza del rey emérito Juan Carlos esconde la cara de la infanta Cristina.

Hace unos años, la familia real asistieron a la misa conmemorativa del XXV aniversario del fallecimiento del Conde de Barcelona en el 2018, en donde ocurrió algo similar en el mismo lugar, en El Escorial.

En estas fotografías se puede observar cómo cortan la imagen en donde sale la infanta Cristina para que aparezca Irene de Grecia.

Asistentes al funeral de doña Pilar de Borbón

Los Reyes Felipe y Letizia han entrado en la basílica a los acordes del himno de España y antes de ocupar un lugar junto al altar mayor han saludado a los padres del monarca, sentados en la primera fila.

Tras ellos se encuentra la Reina Beatriz de Holanda, sentada en la segunda fila de asientos junto a las infantas Elena y Cristina. La infanta Cristina no participa en actos institucionales de la Casa Real pero sí en actos familiares.

Un lugar preferente ocupan también los cinco hijos de Doña Pilar, Simoneta, Juan, Bruno, Beltrán y Fernando. Por parte de la familia también han acudido a El Escorial la Infanta Margarita junto a su marido e hijos.

Entre las autoridades, han asistido al funeral, oficiado por el obispo castrense Juan del Río, la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo; la presidenta del Congreso, Meritxell Batet; y el presidente del Tribunal Constitucional, Carlos Lesmes.

Han asistido también autoridades de Madrid como la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida; la vicealcaldesa, Begoña Villacís; o la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre; además de la alcaldesa de San Lorenzo de El Escorial, Carlota López Esteban.

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