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Dormir con bebe

Compartir la cama con su bebé

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La práctica de que los padres compartan la cama con su bebé es un tema controvertido. Los que están a favor consideran que la cama de los padres es el lugar donde debe estar el bebé. Pero hay otros a quienes les preocupa que esta práctica no sea segura.

Dormir juntos, compartir la habitación y compartir la cama

Mucha gente utiliza las expresiones de «compartir la cama» y de «dormir juntos» para describir la misma cosa, pero no son exactamente lo mismo:

  • Dormir juntos: significa que un padre y su hijo duermen cerca desde el punto de vista físico y social, refiriéndose a que cada uno sabe que el otro está a su lado.
    Compartir la habitación y compartir la cama son dos formas diferentes de dormir juntos:
    • Compartir la habitación: es cuando los padres tienen la cuna del bebé en su habitación; una cunita portátil o un moisés colocado junto a la cama de los padres; o bien una cuna lateral donde duerma el bebé añadida al lateral de la cama de sus padres.
    • Compartir la cama: es cuando los padres y el bebé duermen todos juntos en la misma cama. Este tema ha generado preocupación porque compartir la cama con un bebé aumenta el riesgo de muerte relacionada con la conducta de dormir, incluyendo el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

¿Por qué hay personas que comparten la cama con su bebé?

Los partidarios de compartir la cama con el bebé creen, y hay algunos estudios que apoyan estas creencias, que compartir la cama:

  • favorece la lactancia materna, al hacer más cómodo el amamantamiento nocturno
  • facilita que la madre sincronice su ciclo de sueño con el de su bebé
  • ayuda a los bebés a dormirse más fácilmente, sobre todo durante los primeros meses y cuando se despiertan a media noche
  • ayuda a los bebés a dormir más por la noche (porque se despiertan con más frecuencia cuando las tomas son más cortas)
  • ayuda a los padres que se han de separar de sus bebés durante el día laboral a recuperar la cercanía con sus lactantes por la noche.

Pero, ¿acaso los riesgos de compartir la cama con el bebé superan sus ventajas?

¿Es seguro compartir la cama con el bebé?

En muchas culturas no occidentales, la práctica de compartir la cama con el bebé es habitual y la cantidad de muertes de lactantes relacionadas con ella es menor que en occidente. Diferencias en los colchones, la ropa de cama y otras prácticas culturales podrían explicar esa reducción del riesgo en esos países.

A pesar de sus posibles ventajas, varios grupos médicos de EE. UU. recomiendan a los padres que no coloquen a lactantes en camas de adultos debido a los graves riesgos para la seguridad del bebé que eso implica. Compartir la cama expone a los bebés al riesgo de asfixia, estrangulación y SMSL. Los estudios han constatado que compartir la cama es la causa más frecuente de muerte en los bebés, sobre todo en aquellos de tengan menos de tres meses de edad.

Una cama para adultos se asocia a muchos riesgos para la seguridad de un bebé, incluyendo los siguientes:

  • asfixia debido a un colchón blando, de agua o a la ropa de cama que queda suelta u holgada en almohadas, sábanas, mantas o colchas
  • quedar atrapado y asfixiarse al quedar aprisionado entre el colchón y la cabecera de la cama, la pared u otro objeto
  • estrangularse con el armazón o somier de la cama, que permiten que una parte del cuerpo del lactante los atraviese mientras que la cabeza se queda atrapada, o bien por la presencia de muelles sueltos

Entre los lactantes de más meses de edad (de 4 a 12 meses) que han muerto por compartir la cama con sus padres, el hecho de tener un elemento añadido (como una almohada o una manta) en la cama aumenta el riesgo de muerte. Los bebés siempre se deben acostar boca arriba (apoyados sobre la espalda) sobre un colchón firme y estable sin ninguna almohada, manta, juguetes, animales de peluche u otros objetos.

Debido a los riesgos implicados, tanto la Academia Americana de Pediatría (AAP) como la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (de CPSC, por sus siglas en inglés) de EE. UU. recomiendan que los padres no compartan la cama con sus bebés. La AAP sí que recomienda la práctica de compartir la habitación con el bebé sin compartir la cama. Que un bebé duerma en la habitación de los padres pero en una superficie diferente reduce su riesgo de SMSL.

Aparte de los riesgos potenciales relacionados con la seguridad del bebé, el hecho de que los padres compartan la cama con su bebé puede impedir que ellos descasen y duerman bien por la noche. Además, los lactantes que duermen con sus padres aprenden a relacionar el hecho de dormir con estar cerca de uno de sus padres y en la cama de sus padres, lo que se puede convertir en un problema a la hora de la siesta o cuando el bebé necesite acostarse antes que sus padres.

Compartir la cama y el SMSL

Compartir la cama aumenta el riesgo de SMSL, sobre todo en los bebés pre-término o (prematuros), en los bebés de bajo peso, y en los bebés a término sanos menores de cuatro meses de edad.

Otras cosas que aún incrementan más el riesgo de muerte de un bebé cuando comparte la cama son las siguientes:

  • que el bebé duerma en un sofá con uno de sus padres
  • que el bebé duerma entre sus dos padres
  • que su madre sea fumadora
  • que los padres estén realmente agotados
  • que uno de sus padres haya consumido drogas o alcohol hace poco
  • que haya almohadas o cubiertas en la cama
  • que haya más niños en la cama

Cómo compartir la habitación de una forma segura

Para evitar los riesgos de compartir la cama con el bebé al tiempo que se aprovechan las ventajas de compartir con él la habitación, los padres disponen de muchas opciones. Para mantener a su bebé cerca de usted por la noche, pero no en la misma cama, usted puede:

  • Colocar un moisés, cuna o cunita portátil junto a su cama. Esto permite mantener la proximidad que usted desea, lo que puede ser especialmente importante si usted amamanta al bebé. Hacer que el bebé duerma en su propio espacio dentro de la misma habitación que su madre reduce el riesgo de SMSL.
  • Considere la posibilidad de utilizar una cuna lateral que se pueda adosar a la cama de un adulto para garantizar la proximidad del bebé al tiempo que él descansa sobre una superficie independiente. La CPSC ha recomendado que las cunas laterales cumplan los criterios estándar de seguridad, pero no hay estudios sobre si estas cunas permiten prevenir el SMSL u otras muertes relacionadas con la conducta de dormir.

Cómo compartir la cama con el bebé de la forma más segura posible

A pesar de los riesgos implicados, algunos padres deciden que esta forma de dormir es la mejor para su familia. Si opta por compartir la cama con su bebé, siga las siguientes precauciones:

  • No comparta la cama con un bebé de menos de cuatro meses de edad: una cunita o moisés junto a su cama es una opción mucho mejor.
  • Coloque siempre al bebé a dormir boca arriba para reducir el riesgo de SMSL.
  • Vista al bebé con la mínima cantidad de ropa posible para evitar que se acalore demasiado.
  • No ponga al bebé a dormir en una cama para adultos cuando esté solo.
  • No ponga al bebé a dormir sobre una superficie blanda, como un colchón blando, un sofá o una cama de agua.
  • Asegúrese de que la cabecera y el pie de la cama no disponen de oberturas ni espacios donde podría quedar atrapada o enganchada la cabeza del bebé.
  • Asegúrese de que el colchón quede bien ajustado al armazón o somier de la cama, de forma que el bebé no pueda quedar aprisionado entre ambos.
  • No cubra la cabeza del bebé mientras duerma.
  • No utilice almohadas, mantas, edredones, colchas ni otros artículos blandos, almohadillados o afelpados en la cama. Vista a su bebé con un buen pijama en vez de utilizar mantas.
  • No beba alcohol ni utilice medicamentos o drogas que puedan hacer que usted no se despierte o que ruede sobre el bebé, lo que podría llevarle a aplastarlo o asfixiarlo.
  • No coloque la cama cerca de cortinas o persianas, pues su bebé podría enredarse y acabar quedando estrangulado en sus cordeles o tiras.
  • No se quede dormido con el bebé encima del pecho.
  • No se duerma con el bebé en sofás, mecedoras o sillas reclinables.

La transición del bebé a su propia habitación

Los expertos recomiendan que los bebés duerman en la habitación de sus padres hasta su primer cumpleaños. Si los padres prefieren que el bebé duerma en su propia habitación, es mejor esperar hasta que cumpla por lo menos seis meses.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD Fecha de revisión: diciembre de 2016

Compartir lecho con el bebé, algo muy común en países asiáticos como Japón es una práctica controvertida en el nuestro. “Se trata de dormir con el niño en una misma cama”, explica Isabel Izquierdo, Miembro del comité de promoción de la salud de la Asociación Española de Pediatría.

El colecho favorece la lactancia materna (tatyana_tomsickova / Getty Images/iStockphoto)

Integrar en la cama al nuevo miembro de la familia cuenta con un beneficio claro: Favorecer la lactancia materna. Según indica un artículo de la AEP, estudios recientes demuestran que la cercanía del niño y la madre facilita el mantenimiento de la lactancia y que ésta tiene un efecto protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del lactante.

Colechar tiene un beneficio claro: favorecer la lactancia materna

Sin embargo, es una medida que no está libre de peligros. “Existe cierto riesgo de asfixia si los padres están cansados”, comparte Izquierdo. Algo en lo que coincide el doctor en Psicología de la Salud Álvaro Bilbao: “Hasta que el niño tiene al menos 6 meses de edad no se recomienda que comparta el lecho con un adulto porque son muy frágiles y puede ocurrir un aplastamiento”.

Se recomienda evitar esta práctica hasta que el niño cumpla los 6 mees de edad (AntonioGuillem / Getty Images/iStockphoto)

Aunque existe una alternativa segura a esta medida. “Lo ideal es comenzar compartiendo habitación con el bebé, pero no cama. Para ello podemos utilizar un moisés o una cuna de colecho”, indica el Álvaro Bilbao.

Más cómodo

Aunque el colecho o cohabitación, no evite los múltiples despertares a lo largo de la noche, sí que los hace más llevaderos. “La principal ventaja reside en que favorece la lactancia materna y se reducen las incomodidades de despertarse e ir a otro cuarto para atender al bebé”, comparte Bilbao, autor de Todos a la cama: Cómo ayudar a tu bebé a dormir con amor y confianza (Plataforma Editorial).

Compartir cama con el bebé fomenta su apego con la madre (YakobchukOlena / Getty Images/iStockphoto)

Por otra parte, según indica el neuropsicólogo, “algunos estudios indican que el bebé que duerme pegado a su madre reduce los niveles de cortisol (hormona del estrés) y aumenta niveles de endorfinas (hormona de la tranquilidad), pero no se ha demostrado que esto provoque cambios ni beneficios a largo plazo en la inteligencia o autoestima”.

Izquierdo alude también a las sensaciones y emociones que descubren madre e hijo en esta práctica y habla de un fomento del apego.

Ambiente seguro

Lo esencial para que esta práctica solo aporte ventajas tanto a los padres como al bebé es crear un ambiente seguro. “El niño tiene que estar en la cama, sobre una superficie dura y con poca ropa. Es muy importante que duerma siempre boca arriba y sin excesivo calor (unos 22 grados)”, subraya Isabel que además no recomienda el uso de mantas o edredones para que el niño no se introduzca debajo de ellos, tampoco de almohadas o juguetes.

Es fundamental crear un ambiente seguro (AleksandarNakic / Getty Images)

Los expertos coinciden en que no hay que colechar en sofás, butacas, camas pegadas a la pared, de agua, hinchables o colchones de viscoelástica. Asimismo, el ambiente saludable ha de estar libre de humos y si es muy seco se aconseja un humidificador para evitar que se resequen las vías aéreas del pequeño.

“Se debe evitar dormir en la misma cama cuando uno de los dos padres fuma, toma alcohol, medicación psicofarmacológica o tiene obesidad ya que en estos casos el riesgo de asfixia o aplastamiento aumenta”, advierte Bilbao.

¿Hasta cuándo?

Elegir colechar o su duración son decisiones personales. No obstante, la pediatra recomienda abandonar esta práctica cuando el niño deja de mamar. “Al año aproximadamente. Si se acostumbra a dormir con los progenitores, luego no quiere irse y eso quita intimidad de la pareja y acarrea problemas de dependencia”, comenta Izquierdo.

En esta línea habla Álvaro sobre padres que le escriben debido a que sus hijos de 14 o 15 años no pueden dormir si no es en su cama. “Son casos excepcionales, la mayoría llega a un acuerdo de forma natural, pero si no es así, en algún momento hay que poner límites. Si el niño no quiere ir a su cama hay que hablar con él o con ella y darle un “empujoncito”. El momento de hacer la transición lo tienen que decidir los padres”, añade.

Se recomienda abandonar esta práctica cuando el niño deja de mamar (Liderina / Getty Images/iStockphoto)

Colechar no es un imprescindible de la crianza, y como apunta Bilbao: “A diferencia de la lactancia materna o de atender al niño que llora no se ha demostrado científicamente que este hecho aporte beneficios extra. Eso sí, si preguntáramos a los bebés seguro que dirían que prefieren dormir con su mamá”.

¿Sabías que la palabra colecho no existe? Se trata de un término adaptado del término inglés co-sleeping. Hoy no vamos a entrar a valor la parte lingüística de la palabra colecho ni a recordaros la opinión de los expertos en contra del colecho por considerar el colecho una práctica insegura (consejos para hacer colecho de forma segura) ni recordaros los pediatras como Carlos Gónzalez a favor del colecho. La clave es que si se decide dormir con el bebé en la misma cama, tanto papá como mamá deben estar de acuerdo con esta decisión y ser responsables ambos de la presencia del bebé y de su seguridad.

Practicar el colecho no es solamente dormir con los hijos en la misma cama, sino que hay diferentes maneras de hacerlo que no tienen que pasar, obligatoriamente por compartir la cama. Aquí os exponemos 5 formas de dormir con vuestro bebé:

  • Dormir en la cama familiar. Cuando hablamos de colecho está es la práctica más extendida, o por lo menos, la primera que nos viene a la cabeza a todos. Los padres y los hijos duermen en la misma cama. Si hay más de un niño es recomendable usar una cama más grande. Si os decantáis por esta opción os recomendamos que el colchón debe estar tocando la pared para evitar que queden espacios donde el bebé pueda quedar atrapado.
  • Cuna cerca de la cama de matrimonio. Técnicamente esto es cohabitar por compartir el cuarto pero hemos decidido llamarlo colecho parcial. Lo incluimos en una de las formas de dormir con vuestro bebé ya que si estáis dando el pecho, muchos ratos pasará a ser colecho ya que comerá y dormirá encima de la madre.
  • Cuna adosada a la cama familiar. Esta modalidad para dormir con el bebé consiste en acoplar la cuna del bebé a la altura de la cama y dejar abajo o quitar uno de los lados de la baranda que colinda con la cama grande. En este caso la cuna sidecar debe quedar a la misma altura que la cama familiar.
  • El niño al suelo con otro colchón. El bebé duerme en un colchón en el suelo cerca de la cama de matrimonio. Cuando el bebé se despierta mamá baja al colchón para amamantarlo y como en el caso anterior puede quedarse dormida en el colchón o bien volver a la cama si el bebé se duerme antes.
  • Todos al suelo. Si bajáis la cama familiar al suelo os dejaréis de preocupar por caeros al dormir. Es tan simple como poner uno o varios colchones en el suelo para dormir.

Cuando nació nuestro primer hijo su sitio para dormir era el moisés. Allí lo poníamos cada vez que se dormía y allí intentábamos que pasara las noches, entre tomas, porque ahí creíamos que era donde los bebés debían dormir. Un frenillo sublingual terrible hizo que las tomas fueran muy frecuentes y que eso de darle el pecho en la cama y pasarlo al moisés acabara siendo un imposible (no había ser humano que soportara tantos despertares y aguantara despierto esperando a que acabara de mamar) y así llegamos a pasar cada vez más tiempo los tres en la cama.

Tras leer algunos libros como «Bésame mucho» o «Dormir sin lágrimas», además de otros artículos, descubrimos que dormir con el bebé era una opción más, que no éramos terroristas en potencia, que es lo normal en la mayoría de culturas del mundo y que era tan respetable como quien pone al niño a dormir en la cuna cada noche. Para mí, el colecho quedó desde ese momento como una opción más que pueden escoger los padres cuyos hijos no duermen bien en el moisés.

Desde hace un tiempo, al seguir investigando y leyendo sobre esta opción me he dado cuenta de que el colecho ya no es solamente una opción, sino que son tantos los beneficios, que ahora me parece ya la solución más lógica. Dicho de otro modo, suelo recomendar a los padres que duerman con sus bebés y ahora os diré por qué.

Dormir con el bebé es beneficioso porque está más tranquilo

Y resumirlo con un «está más tranquilo» es resumir mucho. Seguro que no hay persona que no disfrute con el contacto. Que levante la mano el que no disfrutaría ahora mismo de un poco de masaje y caricias. A todos nos gusta que nos toquen, que nos den un masajito, que nos acaricien, que nos digan cuánto nos quieren. Pues a los bebés también. Y les gusta igual de día que de noche.

¿Por qué creéis que cuando nace un bebé prematuro en las unidades neonatales te «casi obligan» a ponértelo en el pecho? Da igual si eres la madre o el padre, te dicen que te quites la parte de arriba, que te pongas una bata y que te pongas al bebé, solo con su pañal, en contacto piel con piel. Es el llamado método canguro que se ha demostrado beneficioso porque los bebés cogen más peso, tienen ritmos cardíacos más estables, están más tranquilos, tienen mejor estado de salud y pueden irse antes del hospital.

Pues bien, si no tienes un bebé prematuro puedes hacerlo igual, tener ese contacto, ese cariño y esas caricias con tu bebé, cuando lo tienes contigo por la noche, a tu lado o encima de ti mientras se acaba de dormir.

El colecho es beneficioso porque los bebés regulan mejor la temperatura

Bueno, me estoy refiriendo más al contacto piel con piel, pero seguro que para un bebé es igualmente más fácil estar calentito al lado de papá y mamá que no solito en una cuna o moisés. Se ha visto que cuando el bebé está en contacto piel con piel con la madre la temperatura de la madre es cambiante según sea la temperatura del bebé. Si el bebé está frío, la temperatura del pecho de la madre aumenta dos grados para calentarle. Si el bebé está caliente, el pecho de la madre baja un grado.

A este fenómeno se le llama sincronía termal y no es más que una muestra más de que los bebés tienen que estar en contacto estrecho con el cuerpo de la madre, y no llorando en una cuna para que se le ensanchen los pulmones, para que no se acostumbre a los brazos o para que se haga independiente.

Dormir con el bebé es beneficioso porque la pauta del sueño del bebé es más regular

Muchos padres lo explican, como lo explico yo también: «es que cuando está en el moisés se despierta a menudo, pero cuando lo metemos en la cama se despierta mucho menos». Lógico, ya que cuando nos tiene cerca no tiene muchos motivos de preocupación. Si no nos ve, si no nos siente, no sabe que estamos ahí al lado. De hecho, no sabe que existimos, y eso hace que salten todas sus alarmas de supervivencia. Su cerebro le dice algo así como «¡qué demonios haces solo! ¡Llora para que venga alguien, estás en peligro!». Y eso es lo que hace.

Cuando un bebé está cerca de su madre y su padre, es más regular la temperatura, son más estables los niveles hormonales, se estabiliza el ritmo cardíaco y la respiración (dicen que al oír la respiración profunda de los padres, ellos también respiran mejor) y funcionan mejor el sistema inmunitario y la producción de encimas (regulan muchos de los procesos del cuerpo). Quizás ésta sea la razón de que los niños que pasan más tiempo en contacto con los padres, como los prematuros de los que hemos hablado, tengan mejor salud, cojan menos enfermedades y tengan una mejor ganancia de peso.

Colechar con los bebés hace que lloren menos

Todo está relacionado, pero hay que decirlo para no dejarnos nada. Al dormir con ellos quitamos razones para que se pongan a llorar, porque ya no nos tienen que llamar, pues estamos a su lado. De igual modo, cuando tienen hambre, mamá está ahí disponible para ofrecerles el pecho enseguida y muchos bebés no llegan siquiera a arrancar a llorar, pues enseguida se cogen al pecho. Si no toman pecho, por una cuestión de cercanía, los padres nos damos cuenta antes que quieren comer o que se quejan por algo y les atendemos antes.

Los niños que duermen con sus padres comen más

Como comentamos hace no mucho, los bebes que duermen con los padres toman pecho por más tiempo. No sabemos si es una relación directa o si es al contrario: los bebés que maman más tiempo, duermen con los padres. Quizás sean simplemente dos sucesos que se retroalimentan y los dos son consecuencia el uno del otro. En cualquier caso, la realidad es que son bebés que toman más leche materna en el tiempo y que, además, hacen más tomas nocturnas, al estar la madre siempre cerca, y esto es beneficioso para el bebé. Es cierto que son más despertares, pero también es cierto que los bebés amamantados se duermen antes.

El colecho ayuda a que los bebés descansen mejor

Como tienen el alimento cerca, como sincronizan su respiración con la de los padres y como se sienten seguros, porque sus cuidadores están más cerca imposible, los bebés que colechan con los padres duermen mejor. Esto significa que descansan mejor, por el día tienen más energía, están más activos y en consecuencia se desarrollan mejor.

Dormir con el bebé es beneficioso para los padres

No sólo se beneficia el bebé del contacto con los padres, sino también los padres de estar con el bebé, por una lógica ecuación: si el bebé duerme mejor, los padres también duermen mejor. No es lo mismo tener que coger al niño del moisés para darle el pecho que tenerlo al lado, que la madre puede ofrecérselo casi al primer gemido.

Está demostrado que cuanto más corto es el despertar, más fácil es volverte a dormir, y esto sucede con los bebés (cuanto más se tarde en atenderle, más llora y más tarda luego en calmarse) y también con los padres, así que es mucho mejor tenerle cerca que no en la cuna o en otra habitación, como recomiendan muchos profesionales del sueño, que logran simplemente que al segundo o tercer despertar la madre vaya por el pasillo de casa dando tumbos, tanteando a lado y lado para no golpearse contra las paredes. Algo muy absurdo que las madres acaban haciendo por las recomendaciones de personas que saben muy poco sobre bebés, por lo visto.

¿Pero no es peligroso?

Muchos estudios establecen una relación entre colecho y muerte súbita y por eso las recomendaciones son diferentes según el profesional que nos atienda: «No duermas con tu bebé», «Duerme con tu bebé», «No duermas con él nunca», «Duerme con él pero solo si no bebes alcohol», «No duermas con él si es en un sofá», y así la gente al final ya no sabe qué hacer, porque mientras leen estas recomendaciones y tratan de seguirlas los bebés siguen llorando porque quieren y necesitan a su madre al lado, y aún más si están tomando pecho.

En el año 2014 la Asociación Española de Pediatría publicó unas recomendaciones de consenso al respecto en las que decían lo siguiente:

La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%.

Y después confrontaba estos datos con la necesidad de ser amamantados a demanda y entonces nos decían esto:

La lactancia materna tiene un efecto protector frente al SMSL y, por otro lado, el colecho es una práctica beneficiosa para el mantenimiento de la lactancia materna, pero también se considera un factor que aumenta el riesgo de SMSL por lo que no debe ser recomendado en:

  • Lactantes menores de tres meses de edad.
  • Prematuridad y bajo peso al nacimiento.
  • Padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.
  • Situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato.
  • Colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones.
  • Compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas.

En Septiembre del mismo año se publicó una revisión de estudios en que se analizaron los datos de 400 niños que padecieron muerte súbita, comparándolos con 1386 niños vivos como muestra de control. Vieron que en el momento de la muerte el 36% de los niños del grupo de SMSL estaba durmiendo con los padres, frente al 15% de los del grupo de control. Con estos datos, podríamos pensar que el colecho es un factor de riesgo para la muerte súbita, pero al ver los datos de cerca se observa que:

  • Las probabilidades de SMSL en los bebés que dormían con sus padres en un sofá o al lado de un padre que consumiera más de dos unidades de alcohol eran mucho (pero mucho) más altas que en los casos en que esto no sucedía (Odds Ratio de 18,3, cuando un Odds Ratio de 1 diría que el riesgo no aumenta ni disminuye, que es el mismo).
  • Si dormían al lado de alguien que fumaba y tenían menos de 3 meses las probabilidades de SMSL eran también mayores (OR de 8,9), aunque ese riesgo era mucho menor en los mayores de 3 meses (OR de 1,4).
  • Si los padres dormían con el bebé en ausencia de estas prácticas el riesgo de muerte súbita no era mayor que los que dormían en su cuna (OR de 1,1, que se considera no significativo), aunque esto habría que dividirlo por edades: los menores de 3 meses tenían algo más de riesgo (OR de 1,6) y los mayores de 3 meses mucho menos (OR de 0,1), confirmándose que a partir de los 3 meses el colecho es una práctica muy recomendable.
  • El uso del chupete era un protector ante la muerte súbita solo en los bebés que dormían con sus padres, y dormir en posición prono (boca abajo) solo era más peligroso si los bebés dormían solos.

Dicho de otro modo: colechar si bebes alcohol es muy peligroso, una práctica totalmente desaconsejada. Dormir con un bebé en un sofá es muy peligroso, una práctica que los padres no deberían hacer. Dormir con un bebé si uno de los padres es fumador es peligroso hasta que cumple 3 meses de edad, y en consecuencia el fumador debería dejarlo o bien dormir en otra habitación. Dormir con un bebé de más de tres meses, si no bebes alcohol ni consumes otras drogas y si duermes en una cama siguiendo las medidas habituales de seguridad para el colecho, hace que tu bebé tenga muchas menos probabilidades de padecer muerte súbita que si duerme separado de los padres.

Es decir, el colecho protege contra la muerte súbita si se hace de manera segura, pero puede resultar muy peligroso si se hace mal. De hecho, es probable que sea seguro incluso desde el nacimiento, si se hace de manera segura (así lo señala UNICEF en su último informe al respecto).

Así que como se dice habitualmente: vuestras noches son vuestras. Haced lo que queráis porque una vez se cierra la puerta de casa nadie sabe ni tiene que saber qué pasa ahí dentro, sea cual sea la decisión final. Por mi parte lo tengo claro, dormir con los niños es lo mejor para ellos y para los padres y al final se convierte en algo tan natural y normal como subirnos juntos a un ascensor o ir juntos en un coche. ¿Verdad que no tiene mucho sentido hacerlo separados? Pues para mí, que llevo ocho años colechando con niños, me parece comparable.

Fotos | Thinkstock
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El colecho: pros y contras de dormir con tu bebé

El colecho o cama familiar es una práctica consistente en dormir padres y bebés o niños pequeños en la misma cama. Y esto ¿es bueno o malo para los niños? Aquí cada familia tiene su opinión. En este artículo te presentaremos algunos argumentos a favor y otros en contra de esta práctica para que puedas decidir lo que a ti te funciona mejor.

A favor del colecho

  1. Facilita la lactancia materna. Es muy útil a la hora de realizar las tomas nocturnas.
  2. Ayuda a estrechar vínculos afectivos entre padres e hijos.
  3. El bebé llorará menos durante la noche y la madre podrá atender sus necesidades rápidamente. Esto disminuirá el estrés tanto de la madre como del pequeño.
  4. Ciertos estudios han demostrado que los adultos que practicaron el colecho durante su infancia poseían más autoestima, mayor tolerancia al estrés y eran más felices.

En contra del colecho

  1. El bebé corre el riesgo de ser asfixiado o aplastado por sus padres mientras duerme.
  2. Puede generar dependencia emocional en los hijos.
  3. Los padres pierden momentos de intimidad.
  4. Según algunos estudios aumenta el riesgo de muerte súbita o muerte del lactante.

Casos en los que esta práctica está desaconsejada

  • Si los progenitores padecen obesidad mórbida.
  • Si los padres son fumadores, tomas somíferos, drogas o alcohol.
  • Si el bebé tiene menos de 6 meses

Por último, para que el colecho sea seguro debes tener en cuenta algunos consejos: Procura que tu bebé duerma boca arriba (reduce el riesgo de sufrir muerte súbita), deja la puerta de la habitación abierta para una correcta ventilación, no practicar el colecho nunca en el sofá e intentar dormir con almohadas separada. Los expertos aconsejan además, que esta práctica no se extienda a partir de los 5 años.

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Los expertos recomiendan que los bebés duerman sobre superficies firmes / Ephotography

Dormir con el bebé, aunque los padres no fumen ni consuman alcohol, multiplica por cinco el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, el fallecimiento repentino de un niño menor de un año sin ninguna causa aparente. Algunos países, como EEUU, ya recomendaban a los padres no dormir con su bebé en la misma cama, pero otros, como Reino Unido y Australia, limitaban este consejo a progenitores fumadores o consumidores de alcohol, causantes de más situaciones de asfixia para el pequeño. Ahora, el mayor estudio hasta la fecha muestra que el riesgo se multiplica en todos los casos.

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“Nuestro modelo predice que el 88% de las muertes ocurridas mientras se compartía cama probablemente no habrían sucedido si el bebé se hubiese colocado boca arriba en una cuna junto a la cama de sus padres”, aseguran los autores del trabajo, dirigidos por Bob Carpenter, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido). Los científicos relacionan estas muertes con obstrucciones de las vías respiratorias del bebé, con la inhalación de los gases espirados por sus padres y con el calor excesivo.

El estudio, que se publica hoy en la revista British Medical Journal Open, incluye datos de 1.472 casos de síndrome de muerte súbita del lactante. Los firmantes recalcan que el niño puede estar en la cama con sus padres mientras le dan de mamar o simplemente para darle cariño, pero debe dormir siempre en su propia cuna.

El síndrome es una de las principales causas de mortalidad de niños menores de un año en los países desarrollados. Sólo en EEUU mueren cada año más de 2.000 bebés por esta causa, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Sus causas exactas no se conocen, pero los expertos ofrecen sencillos consejos para reducir drásticamente el riesgo, como poner siempre al bebé a dormir boca arriba, solo y sobre la superficie firme de su cuna, con una temperatura ambiente de unos 22 grados.

Una postura firme contra el colecho

Pese a las recomendaciones en contra de muchos pediatras, existe un movimiento a favor de que los bebés duerman en la misma cama con sus padres. Uno de sus principales exponentes es el libro Dormir con tu bebé: una guía para padres sobre el colecho, escrito por el antropólogo James Mckenna, de la Universidad de Notre Dame, en Indiana (EEUU). El equipo de Carpenter achaca a este “lobby” que el 50% de los casos de síndrome de muerte súbita del lactante ocurran ya con el bebé durmiendo en la misma cama que sus progenitores. En el periodo estudiado por Carpenter, 1987-2003, este porcentaje se reducía al 22% en los países analizados (Reino Unido, Nueva Zelanda, Alemania y otros países europeos).

«El colecho es un factor de riesgo de muerte súbita. El niño tiene que dormir en su cuna»

Isabel Izquierdo
Asociación Española de Pediatría

“Los mensajes actuales que afirman que el colecho es sólo peligroso si usted o su pareja son fumadores, han estado bebiendo alcohol o tomando drogas que causan somnolencia, o están muy cansados o el bebé es prematuro o de bajo peso al nacer, no son efectivos”, subrayan. Estas situaciones se han relacionado tradicionalmente con un mayor riesgo de asfixia.

“Nuestros hallazgos sugieren que los profesionales y la literatura deben adoptar una postura más firme contra el colecho, especialmente para los bebés menores de tres meses”, explican.

La coordinadora del Grupo de Trabajo para el Estudio de la Muerte Súbita Infantil de la Asociación Española de Pediatría, Isabel Izquierdo, aplaude las recomendaciones del nuevo estudio. “Este trabajo es muy importante, porque el colecho, el dormir con los niños en la misma cama, es un factor de riesgo de muerte súbita. El niño tiene que dormir en su cuna”, opina. En España, explica, hay 0,5 casos de síndrome de muerte súbita del lactante por cada 1.000 bebés. La cifra era, hasta hace poco más de una década, cuatro veces mayor, pero se ha reducido gracias a campañas con sencillas recomendaciones, como la necesidad de que el bebé duerma boca arriba.

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