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El mejor polvo

6 chicas nos cuentan cómo es el polvo perfecto para ellas

Internet está lleno de consejos y suposiciones sobre el placer femenino. En muchas ocasiones, se reitera una y otra vez las mismas cosas: que si a las mujeres nos cuesta más relajarnos en el sexo, que si necesitamos sexo oral para llegar al orgasmo, y un largo etcétera. Pero como cada mujer es un mundo, hemos preguntado a 6 chicas cómo sería el polvo perfecto para ellas y esto es lo que nos han contestado. Que se jodan las estadísticas, no podría ser más variado.

AMARNA MILLER

26 años. Actriz porno, escritora y youtuber.

«Me sería indiferente si fuese con un chico, con una chica o con una persona transexual. Creo que el polvo perfecto está más relacionado con la química y con la comunicación que se tiene con esa persona. Necesitaría que fuese alguien con quien pudiese hablar libremente de todas las cosas que estoy pensando, que deseo y que me gustaría hacer. Y sobre todo, una persona que sea empática y que sea receptiva, que practique la escucha activa y que pueda sentirse identificado/a con mis deseos.

A parte de eso, me encantaría que fuese en un ambiente tranquilo, quizá en un dormitorio – qué clásica soy – con la luz un poco tenue, que fuese todo bonito y mullido ¡jajaja! Pero bueno, el ambiente es lo de menos; lo más importante es que haya comunicación, empatía, que se practique la escucha activa y que ambas partes sepan entender qué es lo que la otra persona está deseando.

En cuanto a prácticas, no tengo ninguna preferencia. Ni la penetración es una meta ni el orgasmo. Lo más importante es pasárselo bien y que ambos disfruten».

MARTA

21 años. Estudiante de economía

«Mi polvo perfecto, sin lugar a dudas, sería con alguien a quien quisiera o tuviera afecto. El género me es indiferente la verdad, ya que, el hecho de que haya química lo es todo. Si es en un lugar no arriesgado mejor, ya que los polvos en sitios esporádicos son la hostia pero nunca acabo de relajarme. Con lo cual, en casa sería perfecto. Lo ideal sería que las cosas fueran poco a poco, sin prisas pero con ganas. Ya sea chico o chica ¡hay que calentar bien el horno! Me encantaría que me dieran muchos mimitos pero que la palmadita en el trasero no falte, es decir, muy mimoso pero combinado con algo de agresividad.

Empezaría en la cama y acabaría en la ducha. Si fuera con un chico, de posturas no puede faltar la cucharita, y a ‘4 patas’ pero con la parte superior del cuerpo relajado, o como dicen mis amigos, ‘a lo lagarto’.

Con una mujer, un 69 sin lugar a dudas, ya que recibes placer mientras saboreas a la otra persona. En ambos acabaría involucrando lubricantes de sabores y así tener más margen para jugar. En cuanto a juguetes sexuales, no los veo necesarios para ninguno de los dos géneros. Mi polvo perfecto sería simple, la verdad, mientras sea alguien especial y pueda saborear su placer».

YAIZA REDLIGHTS

26 años. Emprendedora con su propio sex shop online y youtuber

«Soy súper exhibicionista y me encanta que me vean follar. Uno de los polvos perfectos sería con cierto toque de exhibicionismo. Me imagino en un restaurante o una coctelería, algo así. Y de repente, veo a una tía que es parecida a Ruby Rose. Tendría ese rollo súper andrógeno que me vuelve loca y no me puede poner más cachonda.

Después de muchas miradas y casi sin mediar ni media palabra, iría al baño, me cogería y me empotraría literalmente. El baño sería de esos que se te ven los pies por abajo. Y me empezaría a follar pero muy fuerte. Para mí sería la situación perfecta, en un sitio donde no puedo hacer mucho ruido, donde sepa que me van a pillar, que no puedo salir de ahí porque me tiene cogida. Y más que practicarme sexo oral, me encantaría que me tocara pero como si fuese la última botella de agua en un desierto. Que me chupara los pezones como si se le fuese la vida en ello. Luego me encantaría no volver a saber de ella. De esas cosas que pasan y te quedas en plan, ‘¿qué coño ha pasado?’.

El polvo perfecto sería este, que haya un proceso de miradas propias del ligoteo y que sin hablar, tome el control sobre mí como no lo ha hecho nunca nadie».

LAURA

23 años. Estudiante de publicidad

«Siempre he tenido la fantasía de probarlo con una chica, así que el polvo perfecto creo que sería con una mujer. Quizás con una amiga con la que tenga mucha confianza y, sobre todo, que ella tenga mucha experiencia. Sería algo esporádico, en plan, una noche viendo una serie en casa mientras comemos unas pizzas. No me acaban de gustar los lugares públicos así que prefiero un lugar controlado en el que me pueda relajar. Estaríamos tomando unas cervezas y una cosa llevaría a la otra y nos besaríamos. Pero de esos besos largos y húmedos, que empiezan de forma tímida y acaban siendo súper salvajes.

En mi caso me encanta el sexo oral así que eso no puede faltar pero que sea progresivo, es decir, que empiece primero por encima de las braguitas y luego ya, directa al lío. Quizás incluiría algún vibrador o dildo doble para poder jugar las dos, algo así. Y que cuando acabáramos de follar, estuviésemos súper sudadas y nos quedáramos pensando en lo que acaba de pasar.

Creo que lo más importante para que el polvo sea perfecto es la atracción que sientes hacia la otra persona y la comunicación que hay entre ambos. Eso es vital para poder expresar lo que sientes en cada momento».

GEMMA SCHWEIN

28 años. Sexblogger y administrativa

«Para mí un buen polvo sería con una persona, independientemente del género. Lo más importante es la conexión que tienes y que desprenda follabilidad. Por supuesto, no pueden faltar caricias, besos y las mejores de las prácticas habidas y por haber: los cunnilingus y las felaciones. Eso no puede faltar, además de unas buenas caricias en la zona de los genitales y si hay alguna zona erógena en nuestro cuerpo que nos encante, también.

En mi caso es la zona de la lumbar, que para mí es fantástica. La persona que sabe excitarme acariciándome esa zona lo tiene todo conseguido. Obviamente no puede faltar un buen juguete erótico. A mí sin un vibrador algo me falta, creo que siempre es bienvenido. Le da un punto divertido a esa relación o a ese polvo perfecto.

Para saber si un polvo es perfecto es fácil: cuando acabas te den muchas ganas de comer. Si tienes hambre es que ha sido el polvo ideal, pero si tienes hambre y sed ya es la bomba. Y evidentemente, culminándolo con un buen orgasmo, de esos tan intensos que crees que se te sale el corazón.

Es importante todo esto pero también la persona que tienes delante, que haya muchísima conexión».

MARÍA

30 años. Esteticista

«Joder, qué difícil. A ver, el polvo perfecto sería muy salvaje. Yo me imagino a un tío con ese aspecto de vikingo que me pone un montón. El lugar, quizás una habitación con luz tenue y con las paredes de piedra, muy medieval. Aunque, realmente, el lugar me da bastante igual. Me encantaría que me besara con mucha pasión y energía, como si se le fuese la vida en ello. Y sobre todo, necesito esa vena de dominante, que me empotrara e hiciese conmigo lo que quisiese. Me encantan los azotes y eso no puede faltar. Me dejaría el culo hecho un desastre, ¡jajaja!

El polvo sería muy energético y salvaje, con miradas, arañazos y mordiscos. Pero que sepa ver cuando estoy un poco saturada y baje el ritmo, para que pueda retomar el hilo del polvo. Es un poco raro esto, lo sé. Tendría varios orgasmos hasta que al final, le pidiese que parara. Pero estando ya agotada. El sexo oral también es importante, se podría combinar sexo oral con polvazos. Eso es lo más. Pero siempre con azotes y algo de sadomasoquismo, muy cañero todo».

El mejor polvo de mi vida quiere algo más…

Hola chicas, siempre las leo y nunca me animo a escribirles, pues bien ¡hoy es el día!
Tengo 28 años, hace un mes terminé una relación de casi cuatro años, nadie cree que lo haya superado tan rápido, la verdad es que cuando las cosas son evidentes, no hay mucha vuelta que darle. El amor se nos había transformado en cariño y nada que hacer. Así que decidí pasar rápidamente la página y vivir.
Entré a tinder y ahí conecté con varios chicos, uno en especial que parecía muy majo y estaba guapísimo. Habíamos quedado para el cine y ya saben, pero se nos adelantó el encuentro cuando él se ofreció a recogerme al terminal de buses, ya que venía de ver a mis padres. Todo genial y maravilloso cuando nos vimos, él es muy agradable y le invité a ir a mi casa. Si, así, a buenas y primeras. Conversamos y él no hacía ningún movimiento que me insinuara nada, de lo nerviosa me fumé un cigarrillo en el balcón y él se acerca a mí y me susurra a mi oído de la manera más seductora que haya visto alguna vez, casi se me cayeron las bragas ahí mismo! pero no pasó a nada más, porque cuando me volteé a mirarle (comérmelo ha decir verdad), él ya se había alejado de mí. Algo desanimada terminamos nuestro encuentro, y salimos juntos de mi departamento. Pero en el ascensor él apoyó su cara en mi hombro, y besó mi mejilla. No me resistí y le besé. ¡Nunca los 10 pisos en el ascensor se me habían hecho tan cortos! Quedé con gusto a poco.

Al día siguiente quedamos de nuevo, esta vez se iba a quedar. Conversamos y nos dimos cuenta que eramos completamente diferentes. Y ahí se me bajó todo el entusiasmo, la verdad es que no había mucho que conversar, en whatsapp todo parecía más fácil, aquí todo era más lento e incluso aburrido. Al momento de dormir, dudé si invitarlo a mi cama, pero finalmente lo hice. ¡NO ME TOCÓ NI UN SOLO PELO! Le insinué con mis pies, le insinué poniéndome de espaldas ¡nada! Ahí me di cuenta que era un terrible error haberlo dejado dormir conmigo. Pero cuando me estaba quedando dormida, mi chico se armó de valor y me abrazó, me comenzó a susurrar en el oído y a lamerlo con suavidad. ¡No resistí! Me volteé y comenzó un torrente de besos que terminó en lo inevitable, el chico era fuego ¡fuego vivo! Por Dios ¡qué hombre! hizo una previa deliciosa y al momento del condón ¡No traía condón! Tuve que sacar uno del velador. En eso mi cabeza me decía: ¡Hey chica, no te entusiasmes, quizá es solo previa y no concreta nada!, pero apagué a ese monstruo interior, pues bien mi chico no defraudó para nada al concretar. Quedé maravillada, casi que enamorada, esa sensación exquisita post éxtasis. ¡Ambos queríamos más!
Quedamos de vernos nuevamente a la noche siguiente.
Estábamos ahí, compartiendo en la noche, conversando, intentando encontrar el punto medio que nos llevara a una mejor comunicación, cuando mi teléfono comienza a sonar por mensajes de whatsapp, mi mejor amigo sabía de mi encuentro y empezó a hacerse el gracioso enviando mensajes para molestar. A lo que mi follamigo se molestó. No me lo dijo, pero lo noté. Tuvimos sexo maravilloso, mucho mejor que los anteriores, no sé si sus celos o rabia lo impulsaron a ser exquisitamente delicioso en la cama, pero definitivamente esa forma felina de mirarme me derritió.

Por whatsapp ese día conversamos, él quiere algo más, pero yo le dejé claro que esto era solo follar. La verdad el chico me gusta, quizá más adelante para algo más, pero no estoy para embarcarme en una relación ahora, él lo sabe y lo entiende, de hecho apoya la idea de conocernos y seguir así.
He sido clara, pero temo que aún así pueda dañarlo. Él ha optado por a veces ser dulce y tierno y en otras frío y distante. Hemos discutido cual pareja en esta semana, pero volvemos a reconociliarnos o ponernos de buenas. Él me ha dicho que alucina cuando estamos en la cama, que me quiere para algo más, que está dispuesto a esperarme. Yo por mi parte dejé de conocer otros hombres, me gusta estar con él.
Es lejos el mejor polvo de mi vida y no quiero soltarlo, pero temo que sea solo eso y que nuestras aburridas conversaciones terminen arruinando todo, tenemos realidades tan diferentes, que es difícil conectar algo para conversar, siento que el conocernos tan poco también influye, pero todo se soluciona en la cama, donde nos entendemos a la perfección.
No sé como darle la oportunidad de quizá ser algo más, si fuera de la cama no conectamos.

Ayuda!

Cariños a todas las preciosas de WLS ¡Os amo chicas!

Agatha.

Once consejos para ser un buen polvo, según la Universidad de Harvard

Cuesta imaginarse a un buen amante diciendo “me las sé todas”. Resultaría sospechoso que un hombre o una mujer se atreviera a desafiar el inagotable conocimiento. Habría que preguntarle al actor Nacho Vidal si es de los que presume de su experiencia. Especulando qué respondería el español a la pregunta «¿ya descubriste todo en una cama?», la respuesta quizás sería como la de un astronauta que va y vuelve de la luna: apenas sabe una porción del tema en cuestión. Es que, a pesar de los 2019 años de historia, el sexo siempre será un enigma para la humanidad.

Para sumarle peso a su naturaleza desconocida, cada tanto sale una lista de mandamientos para que nos acerquemos a la idea del buen polvo. En esta ocasión, la Universidad de Harvard publicó once tips que parecen obvios para los más creídos.

Si a usted, señor lector o señora lectora, le resultan clichetudos, déjeme decirle que usted podría ser uno de esos amantes que se la pasa diciendo “me las sé todas” y, a la hora de la verdad, mejor no hablar del resultado.

La importancia de comunicar y de leer

Hablar con tu pareja es tan importante como mantener viva la llama de la pasión. Según la universidad estadounidense, las dudas y lo que está mal se resuelve socializando. Si eres capaz de acostarte con alguien, compartir fluidos, debes ser capaz de hablar de lo que te gusta y lo que no. Parece un tip para dummies, pero hay personas cuya especialidad es callar, que no se permiten un diálogo sincero.

El segundo ítem de este punto se encuentra en la curiosidad por saber más. El sexo es un universo (un enigma) muy documentado, en el que se encuentra información útil que es mejor saber antes de que sea muy tarde para descubrirla.

Pruebe diferentes posturas

Es delicioso el misionero, es quizás la pose más utilizada. Sin embargo, no es la única. Debe estar presente, es una carta infalible para los amantes, pero que no sea la única de la jornada porque podría pasar como un “pose muerta”.

Un toro (vaca) muerto.

Utilice lubricantes

El sexo es el arte de la lubricación y no es un secreto que a algunas personas les cuesta lograrla. Tener ayudas no es un pecado, no está mal, no debería avergonzar. Si hay ausencia de lubricación, resuélvalo con alguno de los productos que son fáciles de conseguir en el mercado.

Sea especial

Cuando pensamos en sexo nos imaginamos una imagen pornográfica, cargada de acción y resistencia. Nada más ficticio que ese cliché que abrazan principalmente los hombres. En el sexo hay otros elementos que se transmiten. No les llame amor, llámelo de otra manera…¿afecto? ¿cariño? ¿pasión? ¿ganas?

Dar en el punto

El cuerpo está lleno de zonas erógenas, claves para allanar el camino antes de la penetración. Saber cuáles son, dar con el punto, es una de las tareas más complicadas, porque muchos y muchas reducen el acto sexual a la penetración. Descubra cuáles son las suyas y, por supuesto, las de su pareja.

Ser realistas

Sharon Bober, directora del Programa de Salud Sexual de la filial de Harvard, sostiene que, “aunque es posible que tenga un cuerpo que envejece, todavía puede sentirse saludable, vigoroso y lleno de vida, y su vida sexual debería ser parte de eso”.

Palabras más, palabras menos, el sexo cambia a medida que nos hacemos más adultos. Pero la llama siempre estará ahí hasta el último día de nuestra existencia.

Escriba sus fantasías

Yo tengo una: llenar de aceite (de los que venden en los sex shop, por supuesto) el cuerpo de mi pareja. Ver sus senos brillantes y su cintura y su culo me erizan la piel.

¿Cuál es su fantasía? ¿Sabe que tiene fantasías? Anótelas en un papel.

Ejercicios de Kegel

¿Qué tipo de relación tiene con su genital? ¿Sabía que hay ejercicios para mujeres y hombres que estimulan el piso pélvico? Las contracciones voluntarias se deben hacer cinco veces al día. Son fáciles de hacer (También le puede interesar Guía para un buen polvo)

Juguetes

¿Por qué no? Aunque las ocasiones en las que he entrado en una tienda, la oferta para estimular el cuerpo de la mujer es mucho más amplia que la del hombre. No obstante, buscando algo se encuentra.

Relájese

Un sexo cargado de culpa o de trascendentalismo es un acto que ninguno de los dos va a disfrutar. En el yoga hay ejercicios que ayudan a controlar la respiración.

Retroceder nunca rendirse jamás

Que el interés por aprender nunca cese. En el sexo también debemos ser como los adultos mayores que se animan a ir a la universidad sin importar que se gradúen a los 78 años.

El mejor polvo de mi vida fue con un tío virgen

A lo mejor suena a flipada o yo que sé, pero tengo una vida sexual MUY activa. Desde que empecé no he parado, y aunque los tíos con los que he estado no me definen, debo reconocer que he catado varones de todos los tipos y colores. Altos, bajos, rubios, morenos, con pollas chiquitucas y otras descomunales… No sé, si el chico en cuestión me atraía tampoco me ponía quisquillosa.

Por eso creo que tengo un buen historial en mi enciclopedia sexual personal y sé diferenciar lo que es un buen polvo, uno mediocre y otro fatal. Los polvazos brutales y los que son una mierda jamás los olvidas, por lo bueno y por lo malo respectivamente. En cambio, los mediocres acaban emborronándose en tu memoria y suerte si te acuerdas de como tenía la pinga, porque a veces hasta ese detalle se te distorsiona. En su momento lo pasaste bien, pero tampoco fue una maravilla, así que pasan al cajón de objetos perdidos.

Por proporción he tenido más polvos mediocres que brutales, y es una mierda, pero así es la vida. Supongo que los tíos que follaban de miedo han pensado que yo era mala o algo, porque la mayoría han desaparecido sin mirar atrás, pero hay uno que recuerdo con mucho cachondismo y cariño: Jesús (que no se llama así pero ya que hablamos de vírgenes y tal, le he querido poner un nombre bíblico).

Aunque no me gusta el término “virgen” porque me parece que la virginidad es un constructo social, Jesús no había follado con nadie. No había visto jamás un coño salvo en el porno. No había metido su salchicha en ninguna barra de pan. No había comido almejas en ningún buffet libre. No había metido los dedos para ver cómo de profundo era el agujero. Nada de nada. Cero.

Sí, debo reconocer que al principio me echó un poco para atrás. No es como cuando tienes 17 años y te parece hasta tierno que el tío en cuestión no haya estado con nadie… Jolín, que yo tenía 27 y él 32.

Ronda de preguntas:

¿Por qué era virgen con 32 años? Pues mira, no lo sé. Me pareció de mal gusto preguntárselo y es su vida, no la mía.

¿Era atractivo? Obviamente. Si no no me lo habría tirado. Eso sí, lo que para mí es atractivo igual para ti es un tío empadronado en Mordor.

¿Follaba bien? BIEN SE QUEDA CORTO.

Yo no sé donde aprendió ese chaval, porque en el porno no se folla como él lo hizo. Madre de mi vida y de mi corazón… Juro que en aquel momento yo subí al cielo, vi a la Virgen de las Angustias de mi pueblo, recé un Ave María, conocí a Dios, bajé a los infiernos, saludé a mi ex, subí y tuve tres orgasmos. TRES. Qué polvazo, señoras y señores.

Y claro, no pude contenerme y preguntarle:

“¿Tú estás seguro de que eras virgen?”

La moraleja de esta historia es que a menudo nos sentimos cortados por nuestra falta de experiencia. Pensamos que a la otra persona no le vamos a gustar, que vamos a hacerlo mal, que no somos lo suficientemente buenos y NO. Basta con ser tu mismo, con pasártelo bien y con disfrutar. Quiérete más y se notará, pero sobre todo folla, porque el sexo es salud.

El mejor polvo de mi vida Estaba anoche aburrido en el trabajo por que no había nada, y me habló una chica con la que llevaba un par de días tonteando.
Me dice de quedar a tomar algo, y la digo que pasó, que yo si quedo, es para lo que es. Empezó a marear con que si sí, que si no, y ya la dije qué pasaba que no me marease.
Ya al final me dijo que era para que no me pensase que era solo para eso, pero que si que era lo que ella quería, así que no se ni por que aún, pero accedí y quedamos en que la iba a buscar cuando saliese de trabajar.
Así que salgo de trabajar, me equipo con mi arpón y voy a buscarla, pero oh dios mío!!! No estaba preparado para lo que iba a ver, me esperaba algo grande estilo moby dick, pero aquello directamente era Godzilla…
Me voy a bajar del coche para darla 2 besos y ver si podía hacer la 13 y 14 y decirla que me acaba de surgir un imprevisto y me tenia que ir, pero según abro la puerta para bajar, ella abre la puerta del copiloto y se monta en el coche sin dejarme tiempo de reacción… en ese momento sufrí mucho por la amortiguacion del coche, era ver cómo estaba de inclinado el salpicadero hacia su lado y temer por qué los bajos del coche pudieran ir rozando con el asfalto.
Se presenta, me da 2 besos y me dice bueno vamos a follar, no? Mi cara era un poema, pero bueno, a fin de cuentas, un polvo es un polvo, tampoco podía estar tan mal para eso, no? Craso (que no graso) error
Me hace llevarla a un descampado en el pinar. Por el camino todo el rato diciéndome que cómo iba por ese camino, que se tardaba mucho (era al lado de mi trabajo) y la digo que voy por ahí todos los días que me se el camino de sobra, y es por donde menos se tarda, y ya me salta que ella va al gimnasio que esta al lado, y que va por otro camino que se tarda menos, y me la empezó a dar con su gimnasio con que era genial y que tenia que cambiarme al suyo para ir con ella…. ya me canso de la chapa que me estaba dando y viendo lo que estaba viendo ya no me quedo más remedio que preguntarla: pero al gimnasio vas o solo estas apuntada?
Ya en el pinar nos vamos al asiento de atrás y empezamos a liarnos, voy a meter mano; la meto por debajo del pantalón y voy a palpar lo que yo creo que era vulva, pero no… Eso no era una vagina, era la doblez del Michelín, la vagina estaba aún más abajo… Bajo y todo lleno de pelos como en los años 70… menudo cuadro de noche se estaba presentando.
La quito lo de arriba pensando, bueno, si algo bueno tienen las gordas, es que suelen tener 2 tetas como 2 carretas, pero oooohhh!!! De nuevo error… Prácticamente plana para lo gorda que era… Y justo ella empieza a tocarme el nabo, pero ante aquel panorama aquello estaba más muerto en vida que un calbo
Ya al final no se cómo consigo endurecer el tema, y vamos a darle y me dice bueno como nos ponemos, la miró a ella y todo lo que ocupaba y pienso: joder, esto va a estar jodido… la digo pues ponte encima mejor, no? que igual tumbados entramos un poco justos
Se pone encima y me guió con la mano para encontrar donde meterla entre tanta grasa, doy con un agujero, la meto y empiezo a bombear, y me dice para para que no es ahí, que es más adentro, me la coge y ya la mete bien… Resulta que lo que pensaba que era una vagina era un Michelín de nuevo… Me estaba taladrando una puta lorza
Al poco de ponerse ella encima me dice para para, para que no puedo… Y yo pensando joder otra puta vez yo y mi puta suerte, otra que sigue pillada por el ex novio y ahora la ha dado la rallada… La pregunto que si paramos, y me dice que no, que si que quiere seguir pero que así no puede, que se cansa… Pero hija de puta como no vas a estar gorda, si eres vaga hasta para follar?…
La digo ven anda vamos fuera, pero cuando la veo fuera en bolas… Joder era enorme por todas partes, pero lo del culo era una desproporción… Más que tener culo parecía que se estaba derritiendo…
Pienso bueno pues la pongo encina del capo y sigo dándola ahí … De nuevo error. Fue subirla al capo y empezar aquello a sonar a chapa doblándose que me acojone pensando que había abollado todo el capo… La bajo a toda ostia y a 4 patas, y oye, con las agarraderas laterales que tenía ni tan mal por que tenías donde sujetarte, pero al poco se queja de que hace frío y que se está mojando…
Así que vamos de nuevo al coche y la dejo tumbarse veo el panorama de frente, y joder como me acabo yo esto ahora? Me quedé yo fuera del coche mientras estaba ella tumbaba dentro y cerré los ojos y dije esto hay que acabarlo rápido, metí 4 empujones, hice como que me corría me quite el condón a toda ostia para que no le viese vacío, me vestí a toda ostia y la dije uy qué frío, para ver si nos íbamos, y me dice que por qué no nos quedamos un rato más hablando abrazados? La pregunto que si no madrugaba mañana y me dice que si que mejor vámonos que ya para el próximo que echemos (lo primero que me salia bien en toda la noche)
La dejo en su portal, y cuando llego a casa, miro el móvil y tenía un par de mensajes de ella:
-me lo he pasado muy bien, ha estado genial
-buenas noches
-te quiero
-un beso
Resumen: chicos, esta es la historia de como conocí a vuestra madre

Tips para ser un buen polvo

1. No sientan miedo de la desnudez. Siéntanse a salvo sin ropa.
2. Toquen por todas partes. Las películas eróticas muestran siempre manos sutiles y cadenciosas. El sexo de verdad es de manos torpes y animales. Un buen amante toca en lugares tan inhóspitos como el rodadero en el que la cola deja de ser cola para convertirse en culo.
3. Besen mucho, pero besen bien. Los mejores polvos de la historia se han echado a perder por un beso baboso, brusco o pusilánime. Encuentren una dosis justa de labios y lengua, y besen como si fuera esa noche la última vez.
4. Pregunten cómo le gusta a la mujer que la toquen. Incluso pídanle que les muestre cómo se masturba. Ojo: esos secretos solo se muestran cuando la cachondez no nos deja reparar en el pudor. Nadie sabe más sobre su propio placer que una mujer.
5. No esperen que las mujeres hagan blow jobs perfectos. Sean su guía en el camino, y sepan premiarlas cuando lo están haciendo bien. Nada más decepcionante que un hombre que no muestra ni una pizca de placer.
6. Olvídense del asco. El que siente asco, debería desistir de ser un buen amante.
7. No busquen siempre la cama para hacer el amor. Una mujer nunca puede olvidar un polvo rápido en el baño de una fiesta, o en un ascensor.
8. Eviten creerse sementales. Si no pueden seguir con el siguiente polvo, déjenlo de ese tamaño. A las mujeres no nos gustan las cosas a media asta.
9. No pregunten siempre si nos vinimos. La preocupación por nuestro placer debe ser mucho más constante y tácita que esa pregunta detestable. Entiendan de una vez por todas que a nosotras nos importa más «ir» que «llegar».
10. No sean agalludos. Diez polvos con una sola mujer les darán mucho más conocimiento que cien one night stands§. Ser un buen amante se parece más a domar a una potra briosa, que a vanagloriarse de haber montado mil yeguas mansitas.
11. No vuelvan el acto una lista de cosas por chulear. Nada más desapacible que un hombre metódico tratando de hacerlo todo en un solo polvo, como si no existieran más oportunidades para explorar.
12. Olvídense de que hay que mantener un récord exacto en la eyaculación. Hay polvos largos y polvos cortos. Aunque las mujeres disfrutamos más los largos, también nos genera un placer infinito que no se aguanten.
13. Aprovechen los celos como afrodisíaco. Sepan recrear e invitar a otras personas a su cama de manera imaginaria cuando la cosa está como pasmada. Dense licencia para recordar las tetas de otra y dennos licencia para fantasear con las manos de otro. Ojo: no lo pongan de manifiesto.
14. No hablen (especialmente de sus ex novias). Olviden esa premisa ridícula de que a las mujeres nos gusta hablar después de tirar. Si quedamos bien comidas, también queremos dormir plácidamente.
15. Hablen. Aprendan a decir porquerías, y a decirlas cuando toca. Busquen un léxico común que no raye ni en lo guarro, ni en lo cursi, ni en lo técnico. Ej: chocho (muy guarra), o senos (demasiado cursi), o vagina (en exceso técnica).
16. Manden. Todas tenemos una pequeña debilidad por el machismo.
17. No manden. Todas tenemos una pequeña vena feminista.
18. Dejen el miedo de enamorarse. Es el único riesgo que deberían permitirse sin angustia a la hora de tirar.
19. Usen condón de los que no solo protegen sino que además sirven de juguete (los Duo o Sens), como los que tienen anillo vibrador .
20. No sigan nunca los consejos sexuales de ninguna revista. Sean espontáneos.

Desde que las bondades del sexo tántrico entró en nuestras camas, son muchísimas las personas que se han dejado seducir por esos actos sexuales que necesitan mucho tiempo, dedicación y toda la atención que hemos desechado de la mayoría de nuestros polvos. Me ha fascinado conocer algo que llaman ending y que consiste en aguantar la eyaculación durante semanas con el fin de que, cuando por fin se logre, el placer sea mucho mayor. Algo parecido a lo que hacen algunos sumisos. A todos nos encantaría tener el tiempo necesario para que la cita triunfante fuera gloriosa, pero son muchos los motivos que hacen que la mayoría de encuentros sexuales no excedan del cuarto de hora. En trece minutos, una pareja de largo recorrido se roza en la cama y termina en orgasmo. Y a dormir. Que muchas veces, eso es lo que apetece, realmente. A raíz de una conversación en Instagram, comprobé el poco valor que le damos a la duración de nuestra sexualidad, cuando es precisamente el tiempo que invirtamos en ella lo que mejorará nuestra vida. @Diversualshop establecía una medida que variaba entre el minuto y los trece minutos, a cuenta de varios estudios al respecto, y lo peor, es que, por las contestaciones, parece que nos hemos acostumbrado a tener el sexo como se puede y cuando se puede. Pero no a invertir tiempo en él.

La mayoría de los estudios que se han hecho respecto al tiempo que invertimos se han quedado obsoletos, aunque solo sea por lo que hemos cambiado nuestro concepto de encuentro sexual. Apenas aprendemos que los preliminares no existen por mucho que llevemos años leyéndolos en todas las revistas. Pero igual que tenemos relaciones sexuales a través de smartphone, aprendemos a través de las redes sociales y emitimos discursos que verbalizan y sitúan el placer más allá de una verga. Cualquier roce o situación que provoque excitación se contempla como parte de ese polvo. Naukas 2017 se rindió a los pies de Laura Morán, primera sexóloga que participaba en la importante cita de la ciencia, escepticismo y humor, desmontando estereotipos sobre la excitación y el deseo femenino: «Las mujeres tenemos la misma capacidad, exactamente, que los hombres para excitarnos; eso no quiere decir que nos gusten las mismas cosas que a los hombres, y os voy a contar un secreto: ni siquiera a todas las mujeres nos gustan las mismas cosas». Poco a poco vamos alejándonos del falocentrismo y entendemos que la sexualidad no puede limitarse a un único miembro.

Nuestra sexualidad ha alcanzado derroteros en los que el tiempo se calibra diferente del que aprendimos. Pasamos de las cartas al correo electrónico, de los chats a las redes sociales, y de estas pasaremos a los robots para tener un sexo cada vez más aséptico, pero igual de efectivo. Y aprenderemos a relacionarnos con ellos igual que hemos aprendido a echar todos esos polvos sin rozarnos pero poniéndonos más calientes que el asfalto de Georgia. Los empotramientos, ahora, si se pergeñan a través de mensajes más o menos privados, tardan lo suyo. Cualquiera que tontee por redes sociales sabe de lo que hablo. He visto polvos que se hubieran materializado a la primera en cualquier discoteca pero que, a través de Twitter se han postergado durante semanas. Los milenials nos han enseñado las bondades del sexteo porque lo han perfeccionado hasta incluirlo en sus artes amatorias. ¿Por qué no va a ser excitante recibir un vídeo del tío que te gusta masturbándose si eso es lo que te gustaría, justo, estar haciendo? Teléfonos móviles con FaceTime a toda pastilla. La opinión ajena respecto a cómo se excita cada uno, no debemos consentirla. Si me excitara con vídeos de mi pareja masturbándose, solo faltaba que alguien me juzgara por ponerme cachonda.

Si hiciéramos caso a los que más saben, anularíamos todas las citas cada vez que quisiéramos un buen encuentro. Me da igual que nuestro encuentro sea con la pareja o con cualquiera que se cruce en un momento dado. Lo de echar un buen polvo siempre es cuestión de tiempo.

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Este es el tiempo que debe durar un polvo: ¿llegas o te quedas corto?

22/09/2015 05:00 – Actualizado: 19/10/2017 13:46

De lo que vemos en las películas pornográficas a lo que en realidad dura de media una sesión de sexo suele haber un abismo. De viva voz pensar en la diferencia entre 20 minutos y 10 minutos no parece mucho y creemos que lo lógico y realmente placentero sería superar la primera cantidad. Pero lo cierto es que media hora continuada de coito, sexo oral o cualquier tipo de práctica en la vida real no es tan común.

A menudo, escuchamos hablar sobre las posiciones para que ellos duren más, las posturas con las que ellas tienen más posibilidades de alcanzar el clímax o de dónde y cómo hay que tocar para que la relación sexual sea verdaderamente placentera. Pero la cuestión es cuántos minutos de sexo son suficientes y cuándo podemos clasificar a un encuentro demasiado breve.

Podría decirse que en la mayoría de las encuestas a todos nos da por pasarnos de la raya y ser poco realistas. Siempre queremos más sexo y durante más minutos de los que se asegura aguantamos de media. “Cuando el experto en salud Keith Ablow encuestó a los espectadores de Fox News en el año 2007, el 80%de los hombres y las mujeres declararon que querían sesiones de sexo de media hora. Sin embargo, la duración real de las relaciones heterosexuales tiende a ser bastante más corta”, explica Maureen O’Connor en The New York Magazine.

A veces pienso que hemos estado una hora y cuando miro el reloj sólo han pasado 15 minutos

La mayoría de los investigadores coinciden en que el promedio es algo así como seis minutos. ‘¿Eso es todo? Pues vaya’, pensarás. Sin embargo, el deseo aspiracional de tener largos encuentros sexuales, y ser tan buenos como los actores porno en realidad no es tan saludable (ni factible) como imaginamos.

De la eyaculación precoz al orgasmo femenino

Vivimos condicionados por la suposición casi universal de que un encuentro sexual breve se traduce en mal sexo. Pero si te parecen escasos los menos de 10 minutos de media actual, piensa que es bastante más de lo que tuvieron nuestros antepasados, y eso que, como se suele decir, no tenían televisión ni otros entretenimientos de por medio. Según descubrió Alfred Kinsey, uno de los pioneros de la investigación sexual humana, en uno de sus estudios más importantes elaborado en 1948, el 75% de los hombres estadounidenses tenían un orgasmo a los dos minutos de comenzar el coito. Eso sí es brevedad.

Sin embargo, estudios más recientes han establecido un tiempo medio de entre 5,4 y 7,5 minutos, “lo que sugiere que los hombres pueden estar adaptando su comportamiento sexual para ser mejores parejas”, explica Rachel Hills en su libro The Sex Myth (Simon & Schuster). “Hoy en día ya no es aceptable terminar el acto antes de que una de las partes ni siquiera haya comentado”, ironiza la autora.

La eyaculación precoz ha sido uno de los grandes problemas que ha acompañado a los varones en sus vidas sexuales. A ellos y a ellas, porque las féminas apenas disponían de tiempo para acomodarse a la situación y disfrutar un mínimo. Pero desde aquello algo ha llovido. La revolución sexual de los años 70 reclamó la importancia del placer sexual de la mujer y desde entonces el orgasmo femenino ha adquirido el papel que realmente le toca. En este sentido, cada vez más hombres se enfrentan abiertamente a sus problemas disfuncionales y prueban nuevas técnicas y soluciones. Pero lo cierto es que, lamentablemente, todavía queda mucho por recorrer.

Preparados, listos… ¡Ya! ¿Te imaginas un sexo tan cronometrado? (iStock)

¿Cómo se mide el sexo?

Según un estudio elaborado por los los terapeutas sexuales Corty y Guardini, que fue publicado en el Journal of Sexual Medicine en 2008, el sexo es ‘demasiado corto’ cuando dura de uno a dos minutos, ‘adecuado’ si es entre tres y siete minutos y ‘deseable’ es de siete a 13. Establecieron el rango de ‘demasiado tiempo’ a partir de los 30 minutos, por lo que los expertos subrayaron que cualquier sesión que durase más excedía los límites.

“Entonces, ¿por qué esperamos que el sexo dure una hora cuando algo más de diez minutos es una anomalía estadística?”, se pregunta O’Connor. El problema es similar al que se da cuando salen estudios sobre la medida media del pene y la eterna pregunta: ¿desde dónde hay que medir el miembro viril? ¿Por delante o desde la base de los testículos? Pues lo mismo con el sexo y los preliminares.

Alargando los minutos

La gran mayoría de los estudios realizados contabilizan el conocido como Tiempo de Latencia Eyaculatoria Intravaginal o TLEI, que mide el transcurso desde que el pene erecto penetra la vagina hasta que eyacula. Pero esta es una visión extremadamente mecánica del sexo, continúa O’Connor, quien se plantea cómo puede entonces calcularse el principio y el final de una relación: “¿Empieza cuando una pareja se excita? ¿Cuando se tocan los genitales? ¿Qué pasa con las mujeres capaces de tener un orgasmo solo con la excitación de sus pezones?”.

Aunque las últimas encuestas han incluido en sus medias los juegos sexuales previos, seguimos dando resultados mucho más bajos de lo que cabría esperar. Si ir más lejos, en 2012 un equipo de investigadores de la Universidad de New Brunswick tomó la valiente decisión de medir la duración del sexo incluyéndolos y se estableció un promedio de 11 a 13 minutos para los preliminares y de siete a ocho de coito. Sin embargo la mayoría declaró que les gustaría que sus encuentros sexuales durasen aproximadamente el doble de tiempo.

En 1948, el 75% de los hombres tenían un orgasmo a los dos minutos de comenzar el coito. Eso sí es brevedad

Mientras las mujeres querían ocho minutos más de juegos previos y siete más para las relaciones sexuales, los hombres alargarían los preliminares en cinco minutos más y añadirían 11 minutos extra para el sexo, explicaron los investigadores.

Algo no cuadra: es complicado cumplir con las expectativas durante el coito vaginal y alargarlo en exceso, pero ¿qué problema hay con los juegos previos? No hay ninguna limitación física para alargar estos cuanto se desee. Más cuando ambas partes están de acuerdo en al menos cinco minutitos más de retoce. El coito es tan sólo uno de los ingredientes del sexo, un paso en el proceso de sentir placer, pero parece que sigue siendo el verdadero protagonista de las vidas sexuales heterosexuales.

Aguantarán horas en el ‘gym’, ¿pero y en la cama? (iStock)

¿Tenemos el sexo que nos merecemos?

A los problemas de comunicación sexual y los tabúes que aún son fuertes en nuestras sociedades se unen otros fenómenos como el efecto de dilatación del tiempo. “Como siempre dice un amigo heterosexual: ‘A veces pienso que hemos estado follando durante una hora y cuando miro el reloj sólo han pasado 15 minutos’”, ejemplifica la doctora E. Sandra Byers, coautora del mencionado estudio sobre los preliminates.

Analizando los resultados de las encuestas y cómo es la vida sexual de la mayoría de los mortales, el terapeuta sexual Eric Corty se plantea si lo que ocurre en realidad es que la gente no quiere tener más sexo: “Tal vez cuando no están practicándolo activamente sobrestiman cuánto quieren. De la misma manera que compro demasiada comida cuando voy al supermercado con el estómago vacío”, continúa el experto quien cree que la gente ofrece la respuesta socialmente bien vista y contestan lo que piensan que se supone que deben decir o desear, “incluso cuando es una encuesta anónima”.

Es complicado cumplir con las expectativas durante el coito vaginal y alargarlo en exceso, pero ¿qué problema hay con los juegos previos?

Queremos aparentar ser auténticas bestias en la cama que ansían durar más y más tiempo. ¿Así seremos mejores no? Nuestras expectativas sexuales están relacionadas con el mito de que el sexo es una de las actividades más intensas, especiales, emocionantes y placenteras que podemos tener los seres humanos. “Si bien tener buen sexo es necesario para sentirnos realizados, la lógica nos lleva a pensar que cuanto más practiquemos seremos mejores”, analiza Hills; “Así, las mujeres se sienten obligadas a declararse como unas ninfómanas multiorgásmicas y los hombres forzados a practicarlo más y durar más tiempo”, sentencia la autora.

“La gente tiende a querer invertir más tiempo no sólo en el sexo sino en todo aquello que disfrutan o piensan que deberían disfrutar”, continúa Byers: “Si me dan un cuestionario en el que me pregunten ‘¿te gustaría visitar más a tu nieta?’, cualquiera diría que sí. El cómo vas a encajar ese deseo en tu vida es una cuestión diferente”.

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