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El misionero postura

Sin duda que cada pareja es un mundo, y que es necesario experimentar para saber que posturas para hacer el amor son las que más placenteras resultan a los dos. Pero sí que es posible dar algunos consejos sobre cuales son buenas posturas para que los dos os sintáis cómodos.

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Lo mejor es que una vez que os conozcáis un poco más como pareja, vayáis experimentando posturas nuevas, cambiar el lugar donde tener un encuentro caliente o incluir otros juegos sexuales que puedan resultar divertidos y de esta manera no caer en la monotonía.

Es posible que estas que veamos a continuación, sean las posturas más cómodas para llevar a cabo en una cama, pero para que el sexo sea satisfactorio es importante variar, tanto de lugares como de roles y posturas.

Posturas de amor para conocer a tu pareja

Por tanto, según lo que hemos comentado anteriormente, estas posturas son perfectas para cuando una pareja está conociéndose. Poco a poco los dos irán descubriendo cuáles son las mejores para ellos, dejando de lado estas listas que tienden a generalizar sobre los gustos, tanto de hombres como de mujeres.

La sillita

Es una de las posturas más tiernas para una pareja que quiere hacer el amor. Es posible mantener el contacto visual y las manos tienen acceso a todas las partes del cuerpo. Basta con que el chico se siente en una silla y la chica se ponga encima mirándole de frente. Es una postura muy placentera porque el clítoris siempre está en contacto.

Abrazados

En esta postura se siente una sensación de protección similar a la anterior. Además, es propicia para conseguir el orgasmo clitoriano porque el clítoris está en constante estimulación.

La chica encima

Una de las posturas típicas del kamasutra. En esta ocasión la chica tiene el control y puede controlar los movimientos. Es perfecta si al chico le gusta disfrutar de la cara de su pareja durante la penetración.

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El misionero

Sin duda, la postura más común en todas las parejas. En este caso la chica puede disfrutar acariciando al chico y observando cómo se mueve. Las variedades sobre esta postura para hacer el amor son muchas, por ejemplo, puedes poner unos cojines debajo de la pelvis para llegar de manera más sencilla al punto g de la mujer.

TOP 20 Posiciones sexuales para enamorar

El ambiente romántico, imprescindible en tu cita

Si quieres una sesión romántica en pareja no solo debes tener en cuenta las posturas sexuales, sino que también hay que prestar atención al ambiente que podemos crear. Prueba a bajar la luz y hacerla tenue, puedes conseguir el resultado con unas velas; y una cena romántica hará que entres en una dinámica relajada.

Además, debes prestar atención a los preliminares, no solo a las posturas para hacer el amor. Si quieres sorprender a tu pareja puedes comenzar con un masaje con aceite, lo demás irá todo rodado.

Y por último, y probablemente lo más importante, es que seas imaginativo. Todo lo que se te ocurra por tu mente que te apetezca hacer coméntaselo a tu pareja, seguramente que si lo pones en práctica el sexo será mucho más divertido.

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores – Woody Allen

Si hay alguna posición sexual que a todos resulta familiar esta es, sin duda, el misionero. Todos lo hemos experimentado alguna vez, sobre todo durante nuestros primeros encuentros sexuales, cuando no sabíamos muy bien cómo funcionaba esto del sexo y nuestra única guía, antes de la eclosión de internet, eran aquellas películas un poco subidas de tonos calificados con unos rombos.

Sin embargo, no son pocos los que consideran que esta posición es aburrida, sosa o, incluso, arcaica, más propia de tiempos pretéritos que de este siglo XXI en el que las innovaciones lo alcanzan todo, incluso las relaciones más íntimas. Sin embargo, esta postura tan denostada vuelve para reivindicarse como una fabulosa forma de alcanzar el mayor de los placeres físicos, tanto para la mujer como para el hombre. Y aquí te vamos a contar algunas curiosidades y consejos para conocerla y sacarle el mayor partido.

Instintiva y afectiva

La posición del misionero es muy sencilla. Consiste en que la mujer se acuesta boca arriba, apoyada sobre su espalda, mientras el hombre situado encima de ella, cara a cara, introduce el pene en la vagina.

Probablemente, esta es la postura más instintiva de las que configuran el Kamasutra. Y ello tiene una explicación. «Cuando comienza el juego amoroso, con vistas a un encuentro erótico, los cuerpos se disponen casi espontáneamente buscando esa posición. Es una manera inconsciente de decir ‘somos humanos, nos miramos, nos descubrimos, nos queremos, nos elegimos, nos calentamos'», explicó a Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Esta intimidad se relaciona con que los compañeros pueden mantener el contacto visual en todo momento, facilita la comunicación y permite besar y abrazar a la pareja. Además, el constante contacto de gran parte del cuerpo le dota una importante carga afectiva y cercanía.

Y cómo empezamos

Los preliminares son importantes para calentar la situación

En el sexo, como en muchos aspectos de la vida, hay que tomarlo con calma. El primer paso para que esta postura funcione es dedicar el tiempo necesario a los preliminares. Tenemos miles de posibilidades para avivar la llama, desde jugar con los dedos y las manos hasta los besos, acariciando cada rincón de la piel y de las zonas erógenas de nuestra pareja.

La importancia no es solo física, sino también emocional, ya que «nos ayuda a comunicarnos mejor con nuestra pareja y disfrutar más de nuestras relaciones sexuales», que ayuda a «a aumentar el deseo y a alcanzar el orgasmo», señalan desde el Instituto Madrid de Sexología.

Un rol pasivo o activo para la mujer

Con su cuerpo sobre el de la mujer, especialmente sobre la pelvis, el hombre guía y controla el ritmo y la velocidad de sus empujes. A muchas mujeres esta postura les excita porque les adoptar jugar un rol de cierta pasividad y en la que el hombre es quien mantiene la iniciativa. Además, permite que la penetración sea profunda y estimular zonas internas muy placenteras.

Por su parte, los fuertes empujes de cadera del hombre pueden inducir a ambos a alcanzar el orgasmo más rápido que con otras posiciones. Sin embargo, este papel pasivo de la mujer se puede revertir. «En el misionero, la mujer no tiene por que ser necesariamente un elemento pasivo. Con el movimiento y basculación de la pelvis, controla también el ritmo y el ángulo de penetración y al tener las manos libres puede utilizarlas para estimularlo a él o a sí misma, tocándose el clítoris o los pezones. Es cierto que la mujer controla menos en esta posición, pero eso puede ser interesante en casos en los que la mujer no es capaz de soltarse o abandonarse, ingrediente imprescindible para alcanzar el orgasmo», señala Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona, del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología.

Una larga historia

En la Edad Media era la única postura que no condenaba al infierno eterno Pinterest

Que sea tildada de aburrida o incluso moralista y conservadora, puede estar relacionado su historia. Durante muchos siglos fue la única aceptada por la Iglesia Católica, para quien el sexo no era más que una forma de perpetuar la especie, para mayor gloria de Dios.

De hecho, en 1215, un sacerdote llamado Johannes Teutonicus avisó de que era la única postura natural para mantener relaciones si no se quería cometer pecado mortal, ya que en su opinión era la más adecuada para la fecundación y la menos erótica.

Con la llegada de los europeos a todos los confines del planeta, los misioneros católicos intentaron imponer las pautas de moral católicas, también en el sexo, por lo que promovieron que los indígenas dejaran las posturas pecadoras para practicar el sexo de forma cristiana. Su nombre tradicional era el de «postura angelical o de la serpiente» tal y como explica el doctor en antropología Robert J. Priest en su artículo Missionary Positions: Christian, Modernist, Postmodernist, publicado en 2001.

El término «misionero» apareció por primera vez en 1948, en el libro Sexual Behavior in the Human Male de Alfred Kinsey, quien realizó una interpretación errónea de una anotación extraída del libro The Sexual Life of Savages in North-Western Melanesia. An Ethnographic Account of Courtship, Marriage, and Family Life Among the Natives of the Trobriand Islands, British New Guinea publicado en 1929 por el experto en antropología Bronislaw Malinowski. Y en los años 60, los hippies se encargaron de difundir este término que ha llegado, con fortuna, hasta nuestros días.

Pero adecuada para innovar

Una de las ventajas del misioneros es que por su sencillez ofrece una amplia gama de variantes para adaptarse a todos los gustos con pequeñas modificaciones. Tantas como permita vuestra imaginación (y flexibilidad). Una de las preferidas por las mujeres es el misionero con las piernas cerradas. «Él encima y ella debajo, en la postura del misionero de toda la vida», afirma Ana Lombardía, sexóloga colaboradora de Los Placeres de Lola en la revista femenina Elle.

El secreto consiste en que una vez el pene haya penetrado la vagina, ella debe cerrar las piernas, en paralelo a la cama. «De este modo la presión sobre el pene es mayor, aumentando las sensaciones para ambos. Además, el clítoris se verá rodeado y estimulado por las piernas de ella y los mismos labios de la vulva. ¡Maravilloso!», afirma y, además, añade un consejo: «En esta postura los movimientos deben ser suaves y profundos, sin sacarla demasiado, para aumentar las sensaciones y el roce».

Otra variación, que recibe el nombre de casero es todo un reto de trabajo en equipo. Se trata de que, a partir de la pose tradicional, la mujer levanta sus caderas y con las piernas rodea al hombre por la cintura.

Al mismo tiempo, los brazos quedan libres, por lo que ayudan a mantener el equilibrio. Sin embargo, las extremidades inferiores son las que funcionan como una especie de guía. En esta posición ella podrá realizar tantos movimientos como se imagine y controlará ritmo y fuerza.

Mientras él, arrodillado, abandona la posición dominante asociada al misionero. En el Nirvana, el misionero se torna una postura más tranquila. Es aconsejable que la cama tenga un cabecero que permita a la mujer agarrarse.

La mujer se debe tumbar boca arriba, sujetándose al cabecero de la cama y con las piernas tan estiradas como sea posible, y él se colocará encima. Será la mujer la que se mueva de forma tranquila y relajada. Incluso es muy adecuada para introducir juguetes sexuales que animen el juego.

También es muy útil si a la mujer le gusta tener el control pero no posee un buen fondo físico. Tanto si os gusta esta postura como si la habíais desechado por aburrida, podéis jugar con vuestra imaginación para darle un extra de picardía. Introducir juguetes, simular personajes y situaciones o simplemente contaros vuestras fantasías al oído ayudarán a que el misionero se convierta en una de vuestras posiciones favoritas. Los únicos límites los marcan la imaginación y el respeto mutuo.

El misionero y sus bondades en el sexo

¿Sabías que existen más de 600 posturas sexuales documentadas en el Kama Sutra? Eso no quiere decir que las tienes que aplicar todas en una sola noche, lo importante es realizar las que más te llamen la atención, empezar a ser creativa e inventar tu propio libro sexual. El misionero se considera como la postura sexual de inicio de las parejas y la más cómoda para las mujeres, no requiere de mucho esfuerzo ni ser una acróbata para lograr placer y llegar al orgasmo.

Esta es la clásica postura sexual en la que el hombre se coloca sobre la mujer obteniendo mayor placer, y la mujer, supuestamente, no tiene mucha movilidad. Muchas féminas a quienes les preocupa su peso o su figura la consideran una favorita, porque al estar acostada boca arriba se aplana la barriga, se disimulan los rollitos, nos vemos más delgadas y desaparecen hasta las arrugas de la cara. ¡Casi una obra mágica!

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El misionero tiene como ventaja el hecho de que te pone frente a frente con tu pareja durante el acto sexual, permitiendo que se miren, hablen y besen. Al momento de iniciar esta escena de sexo romántico, podemos tener una buena comunicación sexual utilizando los sentidos e ir subiendo el ritmo, exitándonos y dejándonos llevar. Es ahí cuando agregamos algunas variaciones a las bondades del misionero.

Técnicas para encontrar excitación:

  • Durante la excitación sexual debes contraer deliberadamente los músculos de tus piernas, brazos, abdomen y pies. La tensión corporal a veces es una respuesta automática, y el aumento voluntario de ella a menudo facilita el orgasmo.

  • Contrae tus músculos vaginales ya que este movimiento eleva la excitación y te mantendrá enfocada en las sensaciones genitales.

  • Juega con la respiración. Intenta aguantar la respiración por un momento, respira profunda, rápida o llanamente.

  • Déjate ir. “Actúa” tu orgasmo.

  • Mueve la pelvis acorde a tu ritmo o aplicando tu respiración.

  • Di palabras sexis en voz alta, para que tú misma te escuches.

Las variantes del misionero para convertirte en una diosa en la cama:

Para que las posturas sexuales sean placenteras para la mujer se deben incluir las técnicas de excitación antes mencionadas. En algunas ocasiones queremos dejar que solo el hombre sea el creativo y que te mueva como una marioneta, ¡de eso no se trata! Practica las siguientes variantes del misionero, de forma fluida, sin quedarte por muchos minutos en cada una, y llevando el ritmo.

  • Variante 1: Dobla las rodillas y súbelas al pecho, pero ¡no te quedes tirada en la cama! Trata de arquear un poco el cuerpo, sube la cabeza y continúa besándote con tu pareja o indicándole lo que vas hacer. Puedes facilitar esta movida sosteniendo tus rodillas por detrás, con sus brazos. Esta variante hará que la penetración sea más profunda y que se pueda estimular el punto ‘G’ con cada bombeo coital.

  • Variante 2: Levanta una pierna y, de acuerdo con tu nivel de flexibilidad, súbela hacia tu pecho, engánchala alrededor de su espalda o descánsala contra su hombro como si estuvieras haciendo con tus piernas la forma de tijeras, la otra pierna queda estirada. Juega con ambas piernas según tu ritmo y jugando sobre tu tensión sexual. Esta variante permite que acaricies el clítoris manualmente o con un juguete sexual durante la penetración.

  • Variante 3: Si eres lo suficiente flexible, levanta ambas piernas y colócalas sobre cada uno de sus hombros, pero recuerda tratar de arquear el torso junto con la pelvis y subir la cabeza un poco ya que recibirás una penetración sumamente profunda. Luego puedes juntar las piernas, lo cual aumentará la fricción. Levantando la pelvis, cada penetración te ayudará a mover las caderas de manera circular; concéntrate en apretar tus músculos vaginales para generar aún más fricción.

  • Variante 4: Esta variante puede llevarte a subir las piernas; el hombre debe estar en condiciones para levantarte agarrándote los tobillos, él debe ponerse de pie y colocarte en el borde de la cama para facilitar el movimiento. Si quieres sorprenderlo, lleva el control y abre las piernas lo más extendidas que puedas levantando la pelvis, torso y cabeza; en esta posición la tensión de tus piernas serán un espectáculo, él solo tiene que seguir agarrando los tobillos y la fricción será muy placentera, pudiendo lograr incluso orgasmos múltiples. Esta variante puede combinarse con la número 3.

Es importante recordar que distintas posturas les sirven a distintas parejas, por un sinnúmero de razones. La estatura, el estado físico y la flexibilidad de cada cual hacen que algunas posturas sean ideales mientras que otras no satisfagan para nada. ¿Aprendiste un par de cosas nuevas sobre esta clásica postura? ¡Ponlas en práctica y coméntame cómo te fue!

El ‘misionero’ se reinventa: las 4 posturas nuevas que debes probar

01/05/2017 05:00 – Actualizado: 07/06/2017 10:59

Tu pareja y tú practicáis muy a menudo la posición del misionero. Es cómoda, hay mucho contacto visual, sentís la piel del otro, y las penetraciones son muy intensas y profundas. Es de las mejores posturas para el sexo entre heterosexuales, no te lo vamos a negar. No obstante, y a pesar de que está en el top, deberías innovar un poco.

No nos referimos a que olvides el misionero, ni mucho menos. Pero has de saber que existen variedades del mismo que son igual (o más) buenas que la versión clásica. Te las contamos.

1) El misionero apasionado

Una de las cosas que más excita a las mujeres es comprobar lo deseadas que son por su hombre. Así lo detalla además la famosa investigación de la doctora Marta Meana. Por eso, en parte, les gusta tanto el misionero a ellas, porque ven cómo el hombre las posee encima. En esta postura, a la que hemos llamado ‘misionero apasionado’, la dama se encuentra con las piernas elevadas y apoyadas en los hombros de él, que está de rodillas con la espalda erguida.

Esta versión 3.0 del misionero clásico es muy aclamada por ambos sexos. Ambos tienen unas vistas estupendas de su pareja y la penetración es muy profunda, más incluso si él agarra las caderas de ella y empuja hacia sí mismo.

2) El misionero bloqueador

En la versión clásica, ella tiene las piernas separadas, pero en la ‘bloqueador’ las extremidades se encuentran juntas. Esto produce presión en las paredes vaginales, lo que aumenta la fricción con el miembro masculino con las penetraciones. Por eso, esta postura es perfecta para hombres que tienen el pene pequeño, ya que sentirán que, una vez dentro, no se ‘escapará’.

En esta posición, ella se encuentra tumbada boca arriba con las piernas rectas y juntas sobre una superficie horizontal. Él se sitúa encima de ella con las piernas dobladas.

3) El misionero agarrado

La tercera versión está relacionada con el agarre, de ahí su nombre. Él está de pie, erguido, y agarra las piernas de ella, que se encuentra tumbada, con solo la espalda y la cabeza apoyadas sobre una superficie horizontal. La mujer puede doblar las piernas o mantenerlas estiradas, dependiendo del tamaño y forma del pene y de cómo encaje este en el interior de la vagina. Es una postura, además, muy cómoda para ambos.

4) El misionero pinza

Esta postura se denomina sofá porque es perfecta para hacerlo sobre este mueble. Como en todas las versiones del misionero, ella se sitúa debajo de él. El hombre se encuentra erguido sobre ella. La mujer está con las piernas dobladas y elevadas, tal y como vemos en la ilustración. Él puede rodear las caderas femeninas, ir de un lado a otro o de arriba a abajo. Ambos pueden aprovechar para darse besos apasionados.

¡A por la misión!

Sexualidad: ¿Cómo hacer correctamente la posición del misionero?

El misionero es la posición sexual más romántica del Kamasutra. Pero, ¿Cómo se debe realizar? Cara a cara, el hombre se sitúa encima de la mujer, mientras ella esta boca arriba en la cama. Pero para no incomodarla con su peso él se apoya con sus codos y rodillas.

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Casi siempre las piernas del hombre se colocan entre las de la mujer, éstas deben estar ligeramente plegadas. Ella busca conseguir el contacto más cercano entre su clítoris y el pubis de su pareja, con el fin de obtener una estimulación genital eficaz. Para ello, puede plegar más sus rodillas o cruzarlas por detrás de la espalda del hombre.

El misionero tienen algunas varias que podrían ayudarte a salir un poco de la terrible rutina. En algunas se pone una almohada bajo sus riñones y otras mujeres no se sienten bastante estimuladas sino deslizan su mano entre los dos cuerpos para aumentar la presión sobre su clítoris.

La penetración sobreviene durante los movimiento o un de los dos puede guiar el pene. Recordemos que la pelvis de la mujer está bloqueada por el peso del hombre lo que le impide tener una amplitud de movimientos.

Por último, problemas de sobre peso, dolores articulares o fracturas en el brazo hacen desagradable esta posición sexual. Para ellos pueden acudir a otras posiciones como la “lengua del gato” o la “vaquera”.

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Posted by Colombia.com on Sunday, May 7, 2017

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Diseccionamos el misionero: pros y contras

El Kamasutra es uno de los libros más famosos de la historia y, seguramente, uno de los más consultados a lo largo de los años. Nuestro objetivo hoy es “diseccionar” las posturas más famosas y ofrecerte nuevas maneras de disfrutarlas. Y, para empezar, nos sumergiremos en una de las posturas del Kamasutra más famosa: el misionero.

OJO: No nos hacemos responsables de posibles hormigueos en tus zonas íntimas 😉

Comenzamos. El misionero es esa famosísima postura conocida por todos – o casi todos – en la que la chica está acostada boca arriba y el chico está encima. Y, por si no ve tiene ahora una imagen a la cabeza, te echamos una mano:

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Primero, comencemos por las ventajas de esta postura. Como somos “animales” visuales, esta postura permite estar cara a cara con nuestra/o amante y poder mantener contacto visual con ella/él durante el acto. Algo que indudablemente es bastante excitante. Además, es perfecta para los meses de mucho frío ya que se puede practicar sin problema bien arropaditos bajo las sábanas.

Ahora bien, no todo son ventajas… La desventaja más obvia es que el pene – al entrar y salir – no estimula suficientemente el clítoris de la mujer, por lo que a veces a la mujer le cuesta llegar al anhelado orgasmo. Pero casi todo tiene solución en esta vida: te recomendamos incorporar a un compañero de juegos: Ivo, el vibrador clitorial más potente, discreto y mono del planeta. Puedes aguantarlo con una mano encima de tu clítoris mientras tu chico está… haciéndote disfrutar.

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Otra desventaja de esta postura es que la mujer tiene una movilidad bastante limitada, por lo que solamente puede empujar sus caderas hacia arriba para acompañar los movimientos de su pareja.

Y, para culminar con las desventajas y pasar a soluciones divertidas y placenteras, hay investigaciones que han demostrado que cuando los hombres tensan los músculos – como pasa con esta postura – les dificulta un poquito más controlar la eyaculación por lo que se pueden favorecer inconvenientes como la eyaculación precoz.

Ahora sí, vamos con los cambios en esta postura. La primera variante para la postura del misionero es que la chica se ponga en el borde de la cama, la mesa o la cubierta de un barco (ya sabes, para no caer en la monotonía) y que el hombre permanezca de pie. Procurad que la superficie dónde esté acostada la chica sea suficientemente alta como para que el chico no acabe con un horrible dolor en las lumbares… ¿Lo mejor? Tenéis las manos libres para jugar con vuestros cuerpos.

Platanomelón

Y, otra variante, siguiendo la misma técnica de la chica al borde de la superficie que se os ocurra y el chico de pie, sería con la chica levantando las piernas y el chico sujetándola por los tobillos. El plus de esta postura es que el chico disfruta de una panorámica de lo que está ocurriendo y que conseguiréis una penetración mucho más profunda.

Platanomelón

Y, para darle un extra a esta postura, probad un par de gotitas de la crema lluvia de amor para que la zona G de la chica esté más despierta y sensible. Así será mucho más fácil estimular la punto G y llevar a la chica al orgasmo más intenso.

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Y ahora, ¡a disfrutar de las variantes que os proponemos! Y, si os queréis atrever con más posturas para echar a la monotonía de vuestras sábanas, os dejamos una guía ilustrada gratuita con las mejores posturas del Kamasutra, cortesía de nuestro sex shop preferido: Platanomelón.

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Déjanos adivinar… En tus relaciones sexuales con penetración, no hay ocasión que no hagas el misionero. ¿Nos equivocamos? 😏 Y déjanos adivinar otra vez… Lo haces siempre igual. Puede ser que hagas algo distinto, pero nada fuera de lo común.

Hoy te proponemos sacarle provecho a una de las posturas más famosas y usadas del Kamasutra: el misionero. Créenos, puedes disfrutar muchísimo más de ella.

Tú ahora mismo preguntándote ¿Cómo es posible mejorar el misionero?

(Paréntesis): Por si te has perdido un poco, el misionero es la postura en la que un miembro de la pareja está acostado boca arriba y el otro está encima, cara a cara. ¿Te suena?

¿Por qué nos gusta tanto esta postura?

Poder jugar con su boca y ver la expresión de placer en sus ojos te encanta. Hace que todo fluya entre [email protected] y que el encuentro sea más íntimo. Además, es una postura ideal para el inicio de las relaciones sexuales, ya que en ese punto tal vez el ambiente no esté tan caliente y el misionero os ayudará a poneros a tono.

Quédate con lo bueno de esta postura y toma nota de estos 5 trucos para darle un toque distinto y aprovecharla muchísimo más.

1. Eleva la pelvis 👆

La primera variación que te proponemos es poner una almohada no muy grande debajo de las lumbares para alzar un poco la pelvis. Por muy banal que parezca, esta pequeña incorporación hace que el pene (o arnés con dildo) se roce con las paredes vaginales estimulando directamente la parte interior del clítoris (es decir, la zona G).

Recuerda que el clítoris puede medir hasta 10 cm y estimularlo así hará que [email protected] sintáis mucho más placer.

¿Lo sabías?

Atención: el movimiento y contacto del glande del pene y el clítoris, 2 zonas erógenas muy sensibles, puede generar fricciones. Para evitar molestias y disfrutar sin preocupaciones os recomendamos utilizar un lubricante a base de agua 💧

Y si queréis aprovechar este extra de deslizamiento para incorporar nuevas sensaciones, os sugerimos que os atreváis con una crema estimulante con efecto frío-calor como la Crema Dragón que jugará con la temperatura y hará que tengáis orgasmos mucho más intensos 💥

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2. Utiliza tus piernas

Una vez integrado el truquillo del cojín, vamos a por el segundo paso: ¿qué hacer con las piernas? Muy fácil: abraza a tu pareja con ellas.

Con este pequeño gesto no solo conseguirás una estimulación externa más intensa, sino que ganarás en movilidad.

3. Mueve la pelvis en círculos

Estando abajo se pueden hacer muchas cosas. ¡No seas una estrellita vaga! Aprovéchate de la movilidad que te facilita el hecho de estar rodeando a tu pareja con las piernas y eleva un poco la pelvis para hacer círculos con las caderas 🌀

Ve alternando la dirección y el ritmo, ¡el sexo no es matemático!

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4. Comprueba si estás en forma

A primera vista, el misionero es una postura cómoda que no requiere mucho esfuerzo. Pero todo depende de lo lejos que quieras llegar. Ve mucho más allá de la posición clásica y acomoda las piernas en los hombros de tu pareja (con la almohada te será muchísimo más fácil).

Con este pequeño truco, la penetración va a ser mucho más profunda y [email protected] tendréis más libertad de movimientos: tú para moverte a tu ritmo y tu pareja para tocarte y buscarte las cosquillas en los sitios más placenteros.

Si queréis disparar vuestro placer os recomendamos utilizar un juguetito como Todo Mío, un anillo vibrador capaz de proporcionaros orgasmos increíbles ya que estimula el clítoris a la vez que potencia la erección y la eyaculación masculina.

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5. Misionero bloqueador

¿Te pensabas que ya habíamos terminado? De eso nada. Hay una última técnica muy poco conocida que no debes pasar por alto. El misionero bloqueador consiste en que la persona con vagina cierre las piernas durante el acto. Sí, sí, como lo lees.

Puede parecerte un poco extraño y es posible que no acabes de verlo muy claro, por eso te explicamos cómo y por qué hacerlo.

Para poner en práctica esta técnica, la persona que es penetrada debe estar MUY lubricada, ya sea de forma natural (después de haber estado un rato calentando el tema) o bien con la ayuda de un lubricante. Y, ¿cómo se hace esta postura? Durante la penetración, quien esté abajo debe rodear con sus piernas el cuerpo de la persona de arriba. Poco a poco, sin que deje de haber penetración, la persona de abajo meterá una pierna entre las de su pareja y luego la otra. Al estar muy lubricada todo se deslizará con mucha facilidad.

Este movimiento hará que las paredes vaginales se contraigan y al mismo tiempo aumente la sensibilidad del pene. ¡Tendréis orgasmos más intensos!

Tips para que la pose del misionero no sea aburrida

Tal vez no lo sepas, pero la pose sexual del misionero es la más practicada entre las parejas y con la que normalmente se inicia la vida sexual. Aunque, algunos consideran que es una postura sin mucha gracia y sin variantes.

La verdad, es que esta pose tiene distintas variantes que hacen que la pareja disfrute al 100% de las relaciones sexuales.

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Si quieres saber cuáles son, pues lee atentamente esta nota.

Piernas cruzadas

Lo normal es que ambos estén echados en la cama, pero esta alternativa la mujer es quien está cómoda en la cama mientras tiene las piernas arriba y cruzadas. El varón se acomoda por detrás para la penetración, aquí la satisfacción será inmensa, ya que podrá sentir el pene de manera profunda.

Piernas abiertas

Te colocas como en la primera pose sexual, pero en esta ocasión ya no tendrás las piernas cruzadas sino abiertas forma la imagen de una V. Con esta postura la penetración es profunda, además habrá mayor estimulación visual.

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Piernas cruzadas sobre el hombro

Aquí colocas tus piernas sobre uno de los hombros de tu pareja. Al ponerte de esta manera él sentirá nuevas sensaciones al estar dentro de ti. Esta pose sexual ayuda a que los dos lleguen a un orgasmo.

Rodillas abajo

Para esta postura la mujer deberá rodear con sus piernas la cintura de su pareja. Aquí, quizá la penetración no será muy profunda, pero la conexión será más intensa.

Como ves wapa, puedes realizar estas variantes de la postura del misionero y pasar un momento muy placentero con tu pareja.

Favorita de muchos, no hay duda de que la postura sexual del «Misionero» puede convertirse en un momento muy placentero durante el acto sexual. Si es que sabemos cómo ejecutarla correctamente.

Así lo comenta la terapeuta sexual Lori Buckley, quien señaló en la revista Cosmopolitan, que la mayoría de la gente no se da cuenta que la posición de misionero puede tener muchas variaciones a parte de la convencional, variaciones que exponen tus nervios a un rango amplio de sensaciones y provocan muchos y sensacionales orgasmos.

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Y acá entrega sus mejores consejos

1. Mueve tu pelvis: La posición de misionero falla en el momento de que no hay contacto con el clítoris, pero un simple ajuste puede solucionar esto. Mientras él está arriba, haz que suba 4 centímetros más, así la base de su pene quedará perfectamente alineada con tu clítoris. Con tus piernas alrededor de sus muslos presiona tus genitales con los de él, así crearás presión. Tu clítoris te hará saber cuándo lo estés haciendo correctamente.

2. Ve profundo: Mientras él está arriba, dirige tus rodillas hacia tu pecho, y coloca uno o ambos pies en el pecho de tu chico. Al hacer esto la punta de su pene estará en contacto directo con tu cérvix, lo que te provocará una sensación realmente placentera.

3. Toma el control: Sólo porque estés abajo no significa que él domine toda la situación. Coloca una de tus piernas sobre su hombro mientras la otra permanece estirada en la cama. A tu ritmo intercala la posición de tus piernas. Este movimiento creará placer en tu punto G.

4. Hazlo besar sus rodillas: Con esta posición puedes despertar sensaciones gracias a un nuevo ángulo de penetración. Acuéstate y dile que se arrodille entre tus piernas mientras coloca sus glúteos sobre sus tobillos. Él puede usar la fuerza de sus muslos para empujarse hacia enfrente y agarrarte de la cadera para controlar el paso. Esta posición estimula tu pared inferior vaginal.

5. Estírate completamente: Quizá suene raro pero mantener tus piernas cerradas puede detonar más placer. Una vez que él esté dentro de ti junta tus rodillas y manténlas estiradas para que las piernas de él se mantengan abiertas fuera de las tuyas. Después presiona tus muslos para crear fricción con tus labios vaginales, los cuales están llenos de sensibilidad.

6. Utiliza juguetes: No, no tienes que ir a una sex shop para hacer este punto. Puedes utilizar una almohada o cojín y colocarlo debajo de tu espalda baja para alzar tu vagina. Su pene estará en contacto directo con tu punto G. Para más placer trata de colocar tus manos sobre sus glúteos, así controlarás el ritmo y el movimiento de las penetraciones.

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