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El mono de marco

Sí, el mono de la serie de Marco se llama Amedio y no Amelio

La pregunta sobre el nombre del pequeño monito blanco y marrón de Marco, una de las series que marcó la infancia de millones de personas, podría aparecer en el Trivial y jugarnos ese quesito preciado. Una cuestión que lleva comiendo la cabeza a los españoles desde que encendimos la televisión y nos unimos al niño italiano en la búsqueda de su madre. ¿Cómo se llama la mascota de Marco? ¿Amedio o Amelio?

La razón por la que se ha creado tanto revuelo en Internet, llegando a formarse grupos en Facebook como ‘Yo también pensaba que el Mono de Marco se llama AmeLio’, es el verdadero nombre de macaco, seguramente el contrario al que estabas pensando. Así que, la mayor incógnita de una de las series más míticas de los años 70 y 80 ha quedado, una vez más, resuelta.

El verdadero apodo del compañero inseparable de Marco es Amedio. Y por si ha quedado alguna duda ya lo dice la canción: “Mi mono Amedio y yo, viajamos con la esperanza de ver a mí mamá..”

‘Marco’ es la adaptación del relato breve ‘Marco, de los Apeninos a los Alpes’ que aparece en la novela ‘Corazón’ del escrito italiano Edmondo de Amicis. Desde Italia hasta Argentina, millones de niños seguían cada tarde la travesía del niño de 13 años en busca de su madre, que había emigrado a aquel país sudamericano dos años antes.

Amedio fue el regalo del hermano mayor de Marco, Antonio. Es un simpático mono tití proveniente de Brasil que acompañará a nuestro protagonista durante todo el viaje.

Lo cierto es que este macaco, debido a las adaptaciones de la serie en distintos idiomas, llegó a tener hasta siete nombres distintos, entre ellos Amedio y Amelio. En la versión para Hispanoamérica, el monito fue bautizado como pepino.

La serie de dibujos animados «Marco», que en España se emitió en los años 70 alcanzando una fama similar a «Heidi», resulta desconocida en Italia.


Dada la fama internacional, esto me ha chocado bastante, sobre todo porque el protagonista es un niño italiano originario de Génova y se subtitula «De los Apeninos a los Andes».
Lo cierto es que la serie es japonesa y tuvo éxito en países como Perú, Portugal, Brasil, Uruguay, Venezuela, Israel y el mundo árabe, pero en Italia pasó desapercibida, a pesar de estar basada en un relato italiano incluído en el libro «Cuore» de Edmondo de Amicis.
En otros países se llamó «Tres mil leguas en busca de mamá». En hebreo se llamó «HaLev» que significa «corazón», y en Arabia fue «Adiós Marco».
Marco Rossi es un niño de unos 10 años, muy maduro para su edad.
El padre es un médico que invierte todo en una clínica para pobres que no aporta ganancias y es por lo que la madre decide emigrar a Argentina para ganar dinero.
Las cosas van bien por un año hasta que cesan las cartas desde Argentina.
Es entonces cuando Marco decide ir hasta Argentina a buscar a su madre.

Durante el viaje está acompañado por un simpático monito tití, regalo de unos titiriteros.
En cada país donde se ha emitido la serie el mono tenía un nombre diferente: Amedio, Amelio, Almedio, Allado, Alotro, Pepino, Amenif.

Después de muchas aventuras consigue encontrarla y descubre que está muy enferma, pero la llegada de Marco le ayuda a superar la enfermedad y al final vuelven juntos a Génova.

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Non conoscete Marco e la scimmietta Peppino?
La serie di cartoni animati «Marco», trasmessa negli anni 70, raggiungendo una fama simile a quella di «Heidi», è sconosciuta in Italia.
È alquanto curioso dal fatto che il protagonista è un bambino originario di Genova e la serie è sottotitolata «Dagli Appennini alle Ande».
In realtà la serie è giapponese ed ebbe successo in Paesi come Portogallo, Brasile, Cile, Turchia, Israele e il mondo arabo, ma in Italia è passata inosservata , nonostante la storia provenga da un racconto appartenente a «Cuore», di Edmondo di Amicis.
In altri Paesi si chiamava «Tremila miglia alla ricerca della mamma». In ebraico si chiamò «HaLev», che significa «cuore» e in Arabia fu «Addio Marco».
Marco Rossi è un bambino genovese di circa 10 anni, molto più maturo della sua età.
Il padre è un medico che ha investito tutto su una clinica per i poveri che non gli riporta alcun guadagno.
Per sopperire alle difficoltà economiche della famiglia, la madre decide di emigrare in Argentina allo scopo di guadagnare dei soldi da spedire in Italia.
Le cose vanno avanti per un anno fino a quando le lettere cessano.
È allora che Marco decide di andare fino in Argentina per sincerarsi delle condizioni della madre. Durante il viaggio sarà affiancato da una simpatica scimmietta di nome Peppino, regalo di una famiglia di burattinai.
Finalmente dopo numerose avventure, Marco riesce a ritrovare la madre, la quale è gravemente malata, ma che grazie al figlio trova la forza di affrontare l’operazione che le salva la vita.
Infine tutti i due fanno ritorno a Genova insieme.

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Adicciones

  • Animación
  • Decibelios
  • Homo familius

Series

  • Marco

La cantidad de traumas que provocó ‘Marco’ tienen su origen en la propia canción de esta serie infantil, que hoy en día sería inverosímil estrenar.

Es una de esas canciones transgeneracionales. La cantaban nuestros padres y madres, la cantábamos nosotros de pequeños. Su letra es puro desgarro emocional. Una serie infantil cuya premisa parte del drama más absoluto, el de un hijo separado de su madre debido a las penurias económicas. Luego todos nosotros tenemos más traumas que un vegano currando en un McDonald’s y nadie sabe de dónde vienen. Pues ya os desvelo yo de dónde vienen: de series como Marco.

Tragedia de colores vivos y dibujo naif, pero tragedia al fin y al cabo. En este artículo intentaremos analizar la letra de su deprimente opening sin acabar sintiendo el vacío existencial de Ricky Gervais en After Life. Os aviso que va a ser imposible. Camarero, otro cubo de aguardiente aquí; apúntalo a la cuenta del niño que un día fui.

  • Recomendamos encarecidamente leer el análisis mientras se escucha la canción:

«En un puerto italiano…»

La serie animada Marco, emitida por primera vez en los años 70, está basada en el relato Marco, de los Apeninos a los Andes de Edmundo de Amicis. Data de 1886. Ojo que con la tontería llevamos ya casi 150 años llorando con el crío este.

La historia es de sobras conocida, así que nos centraremos en la canción. Atención a la voz del niño que canta. Arias Navarro anunciando la muerte de Franco sonaba más alegre. Viendo una foto del chavalín confirmamos que es, por lo menos, hijo de Belcebú y Margaret Tatcher. Esa mirada radiante y esa crin equina esconden el demonio. Miedo.

«… al pie de las montañas…»

El puerto italiano al pie de las montañas se trata de Génova, en el noroeste de Italia. . Allí reside Marco -un chiquillo con cara de apedrear enjambres de abejas- con su padre -un humilde médico-, su hermano -un jovenzuelo bonachón- y su madre -una buena mujer que se ve obligada a emigrar a Argentina por motivos económicos-.

Ahora imaginad que la situación de esta familia es la siguiente: en vez de ser una italiana migrando a Sudamérica, la madre de Marco es una nigeriana que emigra a Italia. ¿Se habría cargado el malnacido de Salvini la serie con sus políticas racistas y, por qué no decirlo, asesinas? Efectivamente.

«… vive nuestro amigo Marco, en una humilde morada.»

Tan humilde es que, como decíamos, la familia de Marco no gana el dinero suficiente como para alimentar todas las bocas de la casa. Así que su madre decide marcharse a Argentina para trabajar como empleada doméstica y mandar dinero a Génova. No se lo dice a Marco, que se entera por un colega. Como cuando vas a pedir vacaciones en agosto y por la espalda todos tus compañeros lo han solicitado antes que tú, así que te tocará veranear en tu apartamento nuevo de Platja d’Aro en febrero.

«Se levanta muy temprano…»

Joder, y yo. Aquí el autor de la letra, Alfredo Garrido García -genio detrás de otros grandes temazos como los de Mazinger Z, Vickie el Vikingo o La abeja maya– pone un poco de vaselina emocional para que nos vayamos ablandando. Don Alfredo lleva malas intenciones, quiere hacernos llorar.

«… para ayudar a su buena mamá.»

Ya lo ha conseguido. Dramón. La voz del niño cantor se arrastra por los suelos mientras alarga las vocales de «mamá». En la pantalla, madre abraza el pijama recién lavado de su hijo Marco con cara de tristeza. Estamos a un guionista de Anatomía de Grey de distancia para que esto se convierta en el calvario definitivo. Entendemos que el sol jamás volverá a brillar.

«Pero un día las tristeza llega hasta su corazón.»

Nos seguimos hundiendo en la mierda, esto es ya imparable. Ojo a la estampa: Marco, destrozado, llorando solo en un puto callejón infecto de su insalubre ciudad. Dan ganas de viajar atrás en el tiempo y pedirle a tu propia madre que por favor aborte, que este mundo solo traerá pesadumbre a su hijo. Solo hay una cosa más fea en este mundo que un niño triste: un niño triste sin su madre.

Eso lo sabían los cabrones de Marco y lo explotan hasta convertirnos en ceniza humana. Uno de esos cabrones, su director, era un tal Isao Takahata. Si os digo Heidi y Studio Ghibli quizás lo situáis. Sí, sí, el tipo dirigió también La tumba de las luciérnagas. He llorado más por culpa de este hombre que por culpa de todas mis ex. Lo odio tanto que lo amo.

«Mamá tiene que partir…»

La dura vida del migrante. No parten por placer, parten por necesidad. Un saludo a los cretinos que jamás entenderán esto. Vaya, segunda vez que cito a Salvini en el artículo.

«… cruzando el mar a otro país.»

La madre se va a Argentina. A Buenos Aires, para ser concretos, aunque más adelante descubriremos que finalmente termina en Córdoba. Ahora, una curiosidad que nada tiene que ver con este fragmento de la canción pero que me apetece mencionar: en hebreo, la serie se llamó Halev. La traducción literal es Corazón. Precioso. Y ahora ya estamos preparados para…

«¡No te vayas mamá, no te alejes de mí!»

… EL APOTEÓSICO ESTRIBILLO Y EL TSUNAMI DE LÁGRIMAS INFINITO. La voz del niño se rompe, parece que le falta el oxígeno o que los recuerdos lo están estrangulando. La madre se aleja con el barco y Marco corre por el puerto, persiguiéndola.

Marco logra convertirse en una proyección de tus recuerdos de infancia y tus miedos de madurez

El océano ríe con crueldad, sabe que se va a tragar los abrazos y los buenas noches de esa madre e hijo. Todos hemos cantado con desquicio esta frase alguna vez de nuestras vidas. Medio en broma, medio en serio, como se suelen decir las cosas que nos da miedo pensar que puedan tornarse jamás en realidad.

«¡Adiós mamá, pensaré mucho en ti!»

En barrena. Si no llamas a tu madre después de esto, eres un monstruo. Llámala y pregúntale qué tal le ha ido el día, no te cuesta nada. No esperes a que esté surcando mares desconocidos para recordar cuánto la querías. En fin, Marco ha logrado convertirse en una proyección de tus recuerdos de infancia y de tus miedos de madurez con tan solo un minuto de canción. Y eso no es fácil de lograr.

«No te olvides mamá que aquí tienes tu hogar.»

Si es una metáfora, es bonito. Si no lo es, es aún más bonito.

«Si no vuelves, pronto iré a buscarte donde estés…»

Me limpio los ojos de lágrimas e intento recobrar el tipo para hablar un poco más de la serie. Marco se cruza el Atlántico en busca de su madre, pero no lo hace solo. Todos recordaréis a su monete, el mítico Amedio.

En todos los doblajes a distintos idiomas, el mono fue bautizado de un modo distinto: Amedio, Amelio, Pepino, Alotro, Amenif, Almedio, Allado… más nombres tenía el jodido mono que Felipe Juan Froilán de Todos los Santos de Marichalar y Borbón. Más nombres y más cerebro, pero ese es otro tema en el que ahora no me voy a aventurar, no vaya a ser que nos cierren el chiringuito de Serielizados.

«… no me importa donde vayas.»

Intento escribir, pero vuelvo a sollozar y no acierto las letras del teclado.

«¡Te encontraré!»

Marco hace una promesa. Marco cumple esa promesa. Tras 52 agónicos episodios, encuentra a su madre en Argentina. Está muy enferma. Nos tememos lo peor. Tras todo este sufrimiento, nos van a dejar caer en un abismo del cual no hay vuelta posible. Pero la madre, al sentir a su Marco cerca y saber de su hazaña, poco a poco va recuperando la salud. Un doctor argentino, impresionado por el milagro médico, es el encargado de decir la última frase de la serie. Se dirige a Marco. «¡Eres tú, heroico niño, quien ha salvado a tu madre!».

En 1886 Edmondo de Amicis escribió una novela llamada Corazón (novela que fue llevada a la televisión). En dicha novela se contaba, a modo de diario, las vivencias de un niño turinés llamado Enrique, y se incluían varios cuentos, uno de ellos llamado De los Apeninos a los Andes, que comenzaba en un puerto italiano al pie de las montañas, protagonizado por Marco, un niño que hacía un largo viaje para buscar a su madre que se había ido a trabajar desde Italia hasta Argentina. Ese breve cuento que narraba la emigración italiana de finales del siglo XIX acabó siendo más conocido que la novela que lo contenía gracias a la serie de dibujos animados que se hizo 90 años después.

Efectivamente ese anime, llamado también De los Apeninos a los Andes, es la triste pero esperanzadora historia de Marco, el incansable niño que realiza un gran viaje con su inseparable mono Amedio (no Amelio como solíamos decir). Hoy celebramos los 40 años del estreno de la serie de Marco, sin duda uno de los dibujos animados que más nos marcaron a los niños EGBeros.

No podemos negar que es uno de los recuerdos imborrables de nuestra EGB catódica, traumática para unos, preciosa para otros, debido a la dureza de su temática (pobreza, infancia, la falta de la madre…) El caso es que la serie de Marco fue todo un éxito, al igual que el de Heidi unos años antes (otro dramón infantil basado en un clásico literario). Camisetas, canciones, colecciones de cromos… el país vivió una Marcomanía.

Las canciones de la serie que todos conocemos fueron compuestas por Jose Torregrosa, y la letra de las canciones las firmó Alfredo Garrido García, autor también del tema en castellano de Mazinger Z.

El niño Jose María Pascual interpretó la inolvidable No te vayas mamá, una canción de esas que hemos cantado todos alguna vez.

El sábado 8 de enero de 1977 se estrenó a las 15:35 la serie en nuestro país, anunciada como una serie de los creadores de Heidi que había tenido tres años antes un éxito arrollador. La serie constaba de 52 episodios.

Como curiosidad, en la primera versión en la novela, la madre de Marco moría, aunque se escribió una segunda versión más esperanzadora. Por otro lado la serie de dibujos animados resultó ser más cruel con las peripecias de Marco que en el cuento de la novela. Hoy sin duda es una fecha de relevancia para los niños que crecimos (y sufrimos) con una de las series de dibujos mas queridas de nuestra infancia.


El programa 42 de NO ES NUESTRA PRIMERA VEZ, el cual ya puedes disfrutar en la lista de reproducción de ivoox, nos dejó, como ya es habitual, varias perlas para el recuerdo. Nos habremos reído de numerosas historias y diversos personajes, pero nunca antes habíamos puesto sobre la mesa uno de los temas más candentes en cualquier charla que se precie: El mono de Marco… ¿se llamaba Amelio o Amedio?
Este inocente animal se pateó medio mundo buscando a la madre de Marco, su colega. Habrá quien piense que si todavía hubiese ido buscando a su propia madre se entendería como una acción más interesada, pero buscando a la madre de Marco… Tiene el cielo ganado o, como mínimo, un nombre fijo. Ya está bien de torear al pobre mono, que bastante tuvo con ir de los Apeninos a los Andes con una mano delante y otra detrás como para que ahora no recordemos ni cómo se llamaba…
Hasta ahora, los argumentos con mayor peso que hemos reunido para descubrir por fin el verdadero nombre han sido los siguientes:
Se llama Amelio porque: Mi mono Amelio y yo…
Y, en clara oposición encontramos razones como:
Se llama Amedio porque: Mi mono Amedio y yo…
La canción no nos ha sacado de dudas a lo largo de estos años, y desde No es nuestra primera vez queremos poner fin a este sinsentido y bautizar al mono de una vez por todas.
El debate está sobre la mesa…

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