0

El punto g

Tabla de contenidos

6 tips para estimular el punto G de la mujer

El punto G de la mujer ha sido un misterio durante muchas décadas. No obstante, en la actualidad se reconoce su existencia y hay muchos trucos y técnicas que permiten estimularlo.

Su potencial erótico requiere trabajo. Para ello, a continuación queremos compartir 6 tips para convertirlo en una fuente de placer. ¡No te lo pierdas!

El punto G

El punto G de la mujer es una zona ultrasensible que se encuentra ubicada en la pared vaginal frontal, a unos 5 centímetros de la entrada. Es una de las áreas erógenas más importantes y su estimulación puede causar una fuerte excitación y orgasmos.

Se puede percibir con facilidad cuando ella está demasiado excitada. Esto sucede porque las glándulas de la zona se hinchan y adquieren una textura rugosa, similar a una mora.

Tips para estimularlo

1. Ubicar el punto G

Para empezar queremos disfrutar de los placeres que se desencadenan a partir del punto G. Para elloes fundamental ubicarlo bien antes de querer estimularlo.

Hay que tener en cuenta que se sitúa en la pared anterior de la vagina, detrás del hueso del pubis. En algunas está “a mitad de camino” entre la entrada y el fondo de la vagina. Otras, en cambio, lo tienen justo cerca del fondo.

  • Para encontrarlo lo ideal es introducir el dedo en la vagina, palpando inicialmente a unos 4 o 5 centímetros. Tras ubicar una zona más bien rugosa, inicia esta experiencia.
  • Al tocarlo se puede sentir como un deseo de orinar y un endurecimiento de la zona debido al flujo de sangre.

Ver también: 6 cosas que perjudican tu salud vaginal

2. Estimular el clítoris

La sensibilidad del punto G es superior cuando antes se estimula el clítoris. De hecho, cuando hay dificultades para encontrarlo, este tipo de estimulación previa puede facilitar su detección.

  • Los movimientos lentos y circulares con el dedo o la lengua pueden ser suficientes para aumentar la sensibilidad de esta zona. Lo ideal es masajearlo hasta que la excitación sea notoria.

3. Mover los dedos

El movimiento de los dedos sobre el punto G es determinante para desencadenar el placer. Mientras que una presión constante resulta incómoda, los toques intermitentes pueden ser muy excitantes.

  • La forma más común de moverlos es imitando el gesto de “ven aquí”. Al curvar y extender los dedos a diferentes ritmos, la sensibilidad de la zona incrementa de manera sorprendente.

Te recomendamos leer: Estimulación sensorial: los sentidos que nos dan placer sexual

4. Probar diferentes posturas

Puede que muchas prefieran iniciar la experiencia con la clásica posición tumbadas en la espalda. No obstante, para elevar el placer, hayposturas más favorables que permiten acceder con más precisión a la zona.

  • Una de las formas recomendadas es la posición de perrito. En esta el hombre puede trabajar desde atrás, alcanzando con facilidad la zona anterior de la vagina. De hecho, desde esta postura puede estimular la zona con su pene erecto.
  • Otra posición excitante es la mariposa. Ella se pone al borde de la cama o una superficie firme, mientras él, de pie, realiza el trabajo.

Por supuesto, además de las posturas sugeridas, ambos pueden experimentar hasta encontrar las que consideren más cómodas y efectivas. ¡Hay una gran variedad!

5. Utilizar un juguete sexual

El punto G se puede estimular con los dedos o el pene erecto. Sin embargo, hay juguetes sexuales cuya forma resulta idónea para elevar el placer al hacer contacto con esta zona.

  • Con este fin lo ideal es elegir aquellos dildos con extremos curvados y texturas irregulares.
  • También resulta conveniente usar los que ofrecen doble estimulación: punto G y clítoris.

6. Presionar con suavidad

Muchas mujeres sienten un placer extra cuandose presiona el punto G en lugar de masajearlo. Dado que no todas lo perciben igual, es importante practicarlo y tener una buena comunicación.

  • Teniendo en cuenta que el área está llena de terminaciones nerviosas, la presión debe ser suave para que no genere dolor.
  • Se puede hacer con uno o dos dedos mientras se comprueba cómo se siente ella.
  • Si resulta incómodo, lo mejor es probar mediante masajes o toques suaves.
  • Mientras se hace esta presión se puede mejorar la experiencia estimulando el clítoris con la lengua.

¡Para tener en cuenta!

Las experiencias que se derivan de la estimulación del punto G pueden variar en cada mujer. Es muy importante que ella esté relajada. Al obsesionarse con encontrarlo puede tener un efecto contrario al placer.

En algún momento puede sentir una sensación como de querer “hacer pipí”. Sin embargo, en este punto puede que ella esté cerca de tener una eyaculación femenina.

Para que no se frustre, es importante seguir disfrutando de las sensaciones sin pensar que lo que viene es orina. Una forma de evitar esta duda es vaciando la vejiga antes de iniciar el encuentro sexual.

La sexualidad femenina estaba en un segundo plano hasta no hace tanto tiempo. Nuestras abuelas no tenían entre sus necesidades vitales llegar a ser multiorgásmicas, y pocas se habían parado a mirarse su vulva en un espejo. La pregunta es si realmente hoy sabemos mucho más que entonces. Porque la realidad es que la mayoría de personas desconoce que el clítoris es mucho más que el garbancito que se ve, y que sus raíces internas siguen siendo responsables de gran parte de nuestro placer. Otro ejemplo obvio es el debate, aún abierto, sobre el punto G, ya que muchas mujeres (y sus parejas) no tienen claro si es que el mismo no existe, o simplemente el problema es que no son capaces de encontrarlo.

Como explica Raquel López Álvarez, coautora de Tu suelo pélvico, ese gran desconocido y conocida en redes como MAMIfit, “todo el mundo sabe dibujar un pene, pero muy pocas personas sabrían dibujar una vulva”. ¿Por qué? Simplemente porque conocemos la parte reproductiva de los genitales, pero no la parte dedicada al placer sexual. Además, la experta señala que “nuestros genitales pasan por las manos de los profesionales sanitarios antes que por las nuestras, y es que no nos autoexploramos, porque nunca se nos ha animado a ello”.

De hecho, parece que han tenido que ser los sanitarios los que han explorado la vagina y la vulva en busca de esos “puntos de placer”, que tampoco son exactamente cómo pensamos.

Cuando se habla del conocimiento de la vagina y de placer, en seguida sale a relucir el punto G. El mismo recibe su nombre en los años 80 del ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, que se centró en el estudio de los genitales femeninos y su relación con el orgasmo. Desde entonces, mucho se ha hablado y escrito sobre este supuesto “punto mágico”.

Lo primero que aclara Irene Aterido, sexóloga, es que el punto G “en verdad no es ningún punto anatómico somático concreto con unas coordenadas exactas, no es un órgano, es un área de tejidos de la vagina y fascias (una zona de músculo) cercanas a la uretra”. En líneas generales, podría decirse que para encontrarlo, la mejor postura es boca arriba, con las piernas flexionadas y metiendo los dedos en la vagina haciendo un movimiento de llamada. “Estaría debajo del hueso púbico, a 2 cm de la entrada de la vagina”, expone Aterido, matizando que no siempre es fácil encontrarlo de la misma manera, puesto que “lo que ocurre es que el placer es subjetivo, dependiente de cada encuentro sexual, y la zona, pliegue o anillo vaginal que activa en cada momento”.

Igualmente, como expongo en el libro Sexo para ser feliz (Libros Cúpula) el debate no está en su existencia, sino en que no provoca las mismas sensaciones en todas las mujeres. “Si bien para algunas mujeres su estimulación es muy placentera, para otras puede resultar poco reseñable, y para otras, directamente molesta e incómoda, por esas sensación asociada como de ganas de orinar”.

Y es que, mientras todo el mundo sigue obsesionado con el punto G, lo cierto es que hay otros puntos mágicos que parece ser que se asocian mucho más al placer. Por ejemplo, el llamado punto A, o más científicamente Punto AFE (Anterior Fornix Erotic Zone). De nuevo, este “punto” fue descubierto por un médico, el malayo Chua Chee Ann, en la década de los noventa (y aún seguimos sin conocerlo demasiado), en un estudio sobre sequedad vaginal, en el que se descubrió que al estimular esta zona las mujeres se excitaban especialmente e incluso algunas experimentaban por primera vez un orgasmo, o un orgasmo mucho más intenso que los habituales.

¿Por qué el punto A nos puede hacer disfrutar más?

La también sexóloga Zoraida Granados expone que “el punto A se localiza a unos 7’5 centímetros de los labios vaginales, ubicado en la parte más interna de la vagina que se encuentra cerca de la vejiga”. Teóricamente, “es una zona propicia para producir rápidamente el orgasmo y la eyaculación femenina”, aunque cabe tener en cuenta que encontrarlo no es tan fácil, porque igual que no hay dos caras iguales, no hay dos vaginas gemelas.

Sin embargo, centrándose en los efectos de su estimulación, al igual que en caso del punto G hay mujeres que definen la sensación como demasiado intensa o molesta, la ventaja del punto A es que parece que el placer aumenta según se sigue estimulando. “La estimulación de este punto desencadena lubricaciones copiosas y más duraderas, así como orgasmos múltiples. Puede ser estimulado en plena relación coital, digital (juguetes sexuales con vibración, oscilación y/o rotación) o por la misma mujer”, insiste Granados.

La otra ventaja respecto al punto G, es que hay diversas posturas que ayudan a estimularlo. Según Granados, habría que destacar tres: “la mujer boca abajo y su pareja detrás de ella, de forma que los dedos toman mayor movilidad por la parte superior; la mujer sentada en el borde de la cama y la pareja sexual arrodillada delante; y la mujer en posición de ‘4 patas’ y su pareja sexual tras ella, con la misma ventaja que en la primera, aunque con mayor profundidad”.

Respecto a su utilización desde un punto de vista clínico, como una forma de mejorar la lubricación, Gema García Gálvez, ginecóloga responsable de la Unidad Suelo Pélvico QuirónSalud Madrid, aporta que “la lubricación ese produce por el trasudado plasmático de los vasos de la mucosa vaginal, por lo que las únicas glándulas que segregan moco en el coito son las de Bartolino”. Así la experta insiste en que la forma más efectiva de estimular las mismas, más que una zona anatómica concreta, pasa tan solo “por pensar en una fantasía lubrica”.

El juego del reloj

La anatomía genital femenina, de hecho, parece ahora una forma de aprenderse el abecedario. Desde el punto U de uretra, que se busca acariciando la zona entre el clítoris y la vagina, o el punto K, casi en el cuello del útero, que resulta placentero solo si la mujer está especialmente excitada. Pero en lo que todas las expertas coinciden es en que no se trata de buscar puntos de placer que pueden funcionar para algunas mujeres sí, y para otras no, sino centrarse en la cuestión de fondo: tener un mayor autoconocimiento de nuestra anatomía, para buscar nuestros propios puntos de placer.

En este sentido, en el libro Sexo para ser feliz recomiendo un juego sencillo, conocido como ‘El Reloj’ en el cual la mujer puede ir tocándose a sí misma, sola o en pareja, experimentado las diferentes sensaciones al ir marcando “las horas de un reloj, para descubrir si nuestro placer se encuentra más bien a las tres o a las siete. Es tan sencillo cambiar las letra por los números que más nos gusten”.

De esta forma, la sexóloga Irene Aterido concluye que “está por verificar aún si hay más receptores nerviosos u otra explicación fisiológica en determinados puntos que percibimos subjetivamente como especialmente sensibles, pero la realidad empírica sexológica es que esos puntos son móviles de individua a individua y en la propia biografía sexual de la mujer o persona con vagina”. Sin embargo, lo que sí es cierto es que el único punto mágico en el que sí coinciden todas las mujeres, y que permanece a lo largo de toda su vida, es el clítoris. Y es que, como recuerda la experta, “el 80% de los orgasmos no son ocurren estimulando la vagina sino el glande del clítoris”.

*Silvia C. Carpallo es periodista y la autora de Sexo para ser feliz. El sexo como nunca te lo han contado.

¿Dónde está el punto G femenino y cómo encontrarlo?

Es un tema del que todos hablan pero que pocos se animan a preguntar o investigar. Para disfrutar más de la experiencia sexual y conocer más nuestros cuerpos, es importante saber qué lugares son claves a la hora de sentir placer.

Aunque cueste creerlo, hay muchas dudas alrededor del lugar exacto en el que se encuentran los puntos claves del cuerpo de la mujer. La ciencia señala la importancia que tiene el punto G para alcanzar el orgasmo femenino. Para eso, es importante saber dónde se encuentra.

VER AHORA: así se produce el orgasmo femenino

El punto G lleva ese nombre por el “punto Gräfenberg”, nombre que le puso el ginecólogo alemán que investigó sobre el tema en los años 50.

“Los científicos no se ponen de acuerdo en si el punto G existe como una estructura anatómica real (como un clítoris interno) o si es simplemente una zona especialmente sensible para muchas mujeres. Lo que sí que se sabe con certeza es que estimular esa zona produce placer y puede llevar a las mujeres a tener orgasmos maravillosos”, aseguró Alix Fox, experta de Durex, la famosa marca de preservatidos de Reino Unido, en diálogo con el Huffington Post.

Por su parte, Annabelle Knight, sexóloga y experta en relaciones de Lovehoney, señala: “Ha habido estudios que han puesto en entredicho su existencia, pero ya han sido sobradamente refutados. No todas las mujeres tienen un punto G, pero el 60% de ellas sí”.

“Cuando se estimula el punto G, la mujer puede sentir como si necesitara hacer pipí, y por eso algunas reniegan de esa sensación, que confunden con las ganas de orinar. Es la sensación que viene antes de la eyaculación femenina. Algunas mujeres eyaculan cuando estimulan su punto G, algo que mejora la experiencia. La misma surge en las glándulas parauretrales, que se encuentran en los tejidos esponjosos que rodean la uretra”, aclara Samantha Evans, dueña del sex shop Jo Divine, al HuffPost.

¿Dónde se encuentra exactamente el punto G?

Es una superficie rugosa que es´ta a 5 u 8 centímetros en el interior de la vagina, en la pared vaginal frontal para ser exactos. “La zona del punto G sobresale ligeramente, pero solo cuando las glándulas que están en torno a la uretra se hinchan”, explica la sexóloga Tracey Cox.

Igualmente, el lugar exacto varía según el cuerpo de cada mujer. Por ese motivo, muchos expertos aconsejan primero que las mujeres puedan encontrarlo para luego experimentarlo con sus parejas sexuales.

La forma más fácil de localizarlo es acostarse de espaldas e introducir el dedo del medio en la vagina. Suele estar en la pared vaginal frontal, entre la abertura vaginal y el cuello del útero. Es un poco rugoso, como la superficie de una nuez.

¿Clítoris o punto G? La controversia en torno al orgasmo femenino

Photo by Gabriel Matula on Unsplash Hermes Solenzol Ph.D.Follow May 21, 2019 · 7 min read

La versión oficial, la defendida por los sexólogos y otros expertos, es la siguiente. Existe un solo tipo de orgasmo femenino: el que es desencadenado por la estimulación, directa o indirecta, del clítoris. Aunque algunas mujeres sean capaces de alcanzar el orgasmo durante la penetración, esto se debe a que el pene estimula el clítoris indirectamente con sus movimientos en la vagina. Por lo tanto, el orgasmo vaginal propiamente dicho no existe. Las paredes vaginales están prácticamente desprovista de terminaciones nerviosas que puedan desencadenar el orgasmo. La eyaculación femenina es un mito, lo único que sucede es que algunas mujeres producen una gran cantidad de lubricación vaginal.

Por ejemplo, la sexóloga Raquel Díaz Illescas escribe en su blog Sexualidad Positiva: “Dejemos ya de hablar de una vez de aquello del orgasmo clitoridiano o el vaginal: hay simplemente un orgasmo. Otra cosa será la manera en que lleguemos a éste. Unas mujeres llegarán con más facilidad con la estimulación manual, otras con el rico y placentero sexo oral, otras con la motivación indirecta durante el coito, otras no tendrán problema en conseguirlo de cualquier forma y algunas estarán todavía esperando a tenerlo con la penetración. Lo que está claro es que el orgasmo femenino tiene como protagonista principal al clítoris.” (http://sexualidadpositiva.blogspot.com/2011/09/el-protagonista-de-los-orgasmos.html)

Sin embargo, existe otra versión, la que cuentan muchas mujeres (y sus amantes) que se han embarcado en una exploración minuciosa y profunda de su propia sexualidad. Según ella, existen al menos dos tipos de orgasmos distintos, clitoridal y vaginal, que difieren en la calidad de la sensación más que en su intensidad. El orgasmo vaginal se puede desencadenar independientemente de la estimulación del clítoris a través de un punto situado en la cara anterior de la vagina, el llamado punto Grafenberg (normalmente abreviado como “punto G”). A menudo, el orgasmo vaginal va acompañado de la emisión de un chorro de líquido claro que es claramente distinto de la orina o del exudado vaginal. Aunque muchas mujeres son incapaces de alcanzar el orgasmo vaginal de entrada, éste se puede entrenar a base de sensibilizar el punto G a base de masajes prolongados con el dedo.

¿Quién tiene razón? Para mí está muy claro que la segunda versión es la correcta. Digo esto basándome en mi experiencia personal con muchas mujeres, en cosas que he leído escritas por otras mujeres, y en hechos conocidos sobre la fisiología del orgasmo femenino. En primer lugar, debo decir que las mujeres varían enormemente en cuanto a su respuesta sexual. Es cierto que hay mujeres “clitoridianas” que son incapaces de alcanzar el orgasmo como no sea con la estimulación del clítoris. Pero también es cierto que hay otro grupo numeroso de mujeres “vaginales” que prefieren alcanzarlo con la estimulación vaginal, no sólo con el coito, sino que prefieren masturbarse a base de introducirse los dedos o consoladores en la vagina. Incluso conozco mujeres que no soportan la estimulación directa del clítoris, porque lo tienen tan sensible que esto le resulta desagradable o hasta doloroso. A otras les pasa justo lo contrario: su clítoris es más bien insensible, mientras que su vagina es una fuente mucho más fiable de placer. En cuanto a la eyaculación femenina, he sido testigo de ella en varias ocasiones. También he visto vídeos en internet que la muestran bastante claramente, aunque por supuesto esto es algo que es fácil de trucar.

También existe evidencia científica de la existencia del punto G y de la eyaculación femenina. El punto G no está presente en la pared vaginal, sino que es un tejido situado inmediatamente debajo de su cara anterior, llamado las glándulas de Skene o glándulas uretrales o parauretrales (http://es.wikipedia.org/wiki/Gl%C3%A1ndulas_de_Skene , http://en.wikipedia.org/wiki/Skene%27s_gland). La función fisiológica de las glándulas de Skene sigue siendo un misterio; lo que sí está claro es que son análogas a la próstata masculina. A veces, durante la estimulación sexual, las glándulas de Skene producen un líquido inodoro y transparente que es emitido a chorros durante el orgasmo, formando la eyaculación femenina. Este líquido es distinto de la lubricación vaginal, que es producida por unas glándulas distintas, las glándulas de Bartolino (http://es.wikipedia.org/wiki/Gl%C3%A1ndula_vestibular_mayor ). Al contrario de la lubricación vaginal de estas glándulas, la secreción de las glándulas de Skene contiene marcadores bioquímicos similares a los producidos por la próstata masculina, como la enzima PDE5 (fosfodiesterasa específica de cGMP tipo 5) y antígeno específico de próstata. Recordemos que, en el hombre, la próstata es el órgano que fabrica el semen, en el que son suspendidos los espermatozoides que provienen de los testículos. Por lo tanto, en la mujer las glándulas de Skene producirían un líquido parecido al semen y es completamente apropiado llamar su secreción “eyaculación femenina”.

De hecho, el punto G y el fenómeno de la eyaculación femenina han sido conocidos desde la antigüedad en numerosas culturas (Korda, J. B., S. W. Goldstein, et al. (2010). “The History of Female Ejaculation.” J Sex Med 7(5): 1965–1975). Son descritos por textos taoístas del siglo IV, en el Kamasutra hindú, y por Aristóteles y Galeno en el mundo occidental. Entonces, ¿por qué existe tanta controversia hoy en día en cuanto a su existencia? La razón, por increíble que parezca, es ideológica y política. En 1976 se publica el best-seller “El Informe Hite”, escrito por la feminista americana Shere Hite. En él se explica que para la mujer la mejor forma de alcanzar el orgasmo es masturbarse tocándose el clítoris, y que la estimulación interna de la vagina no es necesaria. Eso desencadena una crítica de los trabajos anteriores sobre el orgasmo femenino: el doctor Ernst Grafenberg es tachado de machista y acusado de haberse inventado el punto G con el motivo de convencer a las mujeres de practicar el coito vaginal, para así relegarlas a su función de reproductoras y proveedoras del placer masculino. También es acusado de machista Sigmund Freud. Por ejemplo, en su artículo Orgasmo femenino: ¿vaginal y clitoridiano?, la sexóloga Raquel Díaz Illescas escribe: “Freud decía que sólo las mujeres que habían alcanzado una madurez psicosexual eran capaces de disfrutar con el coito; las que lo hacían a través de la estimulación del clítoris eran unas inmaduras. (…) Fue el prestigioso Freud el primero que abordó la categorización de mujeres clitoridianas y mujeres vaginales, tratando así el tema en uno de sus más celebres trabajos “Tres ensayos sobre teoría sexual”; sin duda, una de las obras que revolucionó a la sociedad del momento y que tanto ha despistado a las generaciones que le sucedieron.” Al parecer, una buena parte de los sexólogos se ha apuntado a esta visión políticamente correcta sin pararse a examinar con el debido cuidado la evidencia a favor de orgasmos vaginales y la eyaculación femenina. Afortunadamente, hoy en día hay una nueva generación de feministas dispuestas a explorar en profundidad la sexualidad femenina y a rechazar los reflejos puritanos (por ejemplo, en contra de la pornografía y el sadomasoquismo) de las feministas de la vieja escuela. Y el punto G y la eyaculación femenina han vuelto a ponerse de moda.

Corremos incluso el peligro de caer en el extremo opuesto. Hoy en día proliferan artículos, vídeos e incluso cursillos que quieren enseñar a las mujeres cómo conseguir eyacular, o “squirt”, como se dice en slang inglés. La eyaculación femenina, de por sí, no me parece una meta importante. Al parecer, el tamaño de las glándulas de Skene varía mucho de una mujer a otra, y algunas pueden carecer completamente de ellas. Esto puede llegar a traumar a más de una, que se sentirá frustrada al no poder conseguir el nuevo galardón de la mujer realizada sexualmente. Por favor, no exageremos. Creo que lo importante es que nos demos cuenta de que la sexualidad femenina existe en una gran variedad de formas. Hay que dejar que cada mujer explore su sexualidad a su manera, sin metas arbitrarias ni complejos, sino como una forma más de autoconocimiento y experiencia vital. De todas formas, el orgasmo vaginal tiene la capacidad de movilizar emociones de una forma en la que no lo hace el orgasmo clitoridal, y no es mala idea para las que no lo conocen intentar experimentarlo.

Referencias:

  1. Alzate H (1985) Vaginal eroticism and female orgasm: a current appraisal. J Sex Marital Ther 11:271–284.
  2. Dwyer PL (2012) Skene’s gland revisited: function, dysfunction and the G spot. Int Urogynecol J 23:135–137
  3. Farmer MA, Maykut CA, Huberman JS, Huang L, Khalifé S, Binik YM, Apkarian AV, Schweinhardt P (2013) Psychophysical properties of female genital sensation. Pain 154:2277–2286.
  4. Foldes P, Buisson O (2009) The clitoral complex: a dynamic sonographic study. J Sex Med 6:1223–1231.
  5. Jannini EA, Whipple B, Kingsberg SA, Buisson O, Foldes P, Vardi Y (2010) Who’s afraid of the G-spot? J Sex Med 7:25–34.
  6. Kilchevsky A, Vardi Y, Lowenstein L, Gruenwald I (2012) Is the Female G-Spot Truly a Distinct Anatomic Entity? J Sex Med 9:719–726.
  7. Korda JB, Goldstein SW, Sommer F (2010) The History of Female Ejaculation. J Sex Med 7:1965–1975.
  8. Levin RJ (2008) Female orgasm: correlation of objective physical recordings with subjective experience. Arch Sex Behav 37:855; author reply 856.
  9. Puppo V (2012) The Grafenberg spot (G-spot) does not exist-a rebuttal of Dwyer PL: Skene’s gland revisited: function, dysfunction and the G spot. Int Urogynecol J 23:247.
  10. Schubach G (2002) The G-spot is the female prostate. Am J Obstet Gynecol 186:850; author reply 850.
  11. Song YB, Hwang K, Kim DJ, Han SH (2009) Innervation of vagina: microdissection and immunohistochemical study. J Sex Marital Ther 35:144–153.
  12. Thabet SM (2009) Reality of the G-spot and its relation to female circumcision and vaginal surgery. J Obstet Gynaecol Res 35:967–973.
  13. Whipple B, Perry JD (2002) The G-spot: a modern gynecologic myth. Am J Obstet Gynecol 187:519; author reply 520.
  14. Zaviacic M, Ablin RJ (2002) The G-spot. Am J Obstet Gynecol 187:519–520; discusssion 520.

¿Cómo estimular el punto G y el clítoris a la vez? 

El mapa del placer femenino esconde muchos puntos clave. Sin embargo, entre todos, existen dos zonas que merecen un especial protagonismo: el punto G y el clítoris. Se trata de dos joyas de la sexualidad femenina cuya correcta estimulación garantiza una batería de sensaciones placenteras.

Mujer masturbandose. / Sexshop.com

Por separado cada una de estas zonas puede hacer enloquecer a las mujeres, pero… ¿es posible estimular ambas áreas a la vez? La respuesta es sí y aquí te enseñamos como:

> Perro invertido. Esta posición abre la puerta a un ángulo ideal para estimular tanto el clítoris como el punto G. En ella la mujer permanece boca arriba, mientras el hombre se rodilla enfrente con las piernas de la pareja sobre el cuello. De esta forma tiene libertad de utilizar las manos y la lengua de forma simultánea para tocar el punto G – ubicado en la zona superior de la vagina, en la pared frontal y a cinco centímetros de la entrada-.

> Vaquera invertida. Para ejecutar esta posición es necesario que el hombre se acueste boca arriba y la mujer se siente encima de él pero dándole la espalda. La dama tiene el control del acto y la estimulación de los dos puntos será su responsabilidad.

> Maquinista. En esta postura la mujer está acostada de lado, mientras la pareja se arrodilla enfrente, apoyándose sobre una pierna de su pareja y envolviéndole el torso con la otra. Con los movimientos se presiona el clítoris y también suavemente el abdomen, lo cual, a su vez, estimula el punto G. @mundiario

¿Qué es?

El clítoris es el órgano sexual femenino situado en el interior de la vagina y visible desde la parte superior de la vulva, aunque abarca todo el perineo femenino.

Su nombre proviene de la palabra griega Kleitoris, traducido como pequeño monte. Es el único órgano que posee la mujer dedicado exclusivamente a proporcionarle placer. Para conseguirlo está formado por miles de vasos sanguíneos, glándulas y terminaciones nerviosas que ejecutan la misma función que el pene. Sin embargo, en este caso el clítoris no tiene ni funciones reproductivas, ni participa en la secreción de la orina, su única función está dedicada al placer sexual de la mujer.

Mediante su estimulación la mujer puede alcanzar el orgasmo, si se encuentra un eje interno, denominado punto G, que lo activa.

Partes

El clítoris está rodeado de órganos y áreas que intervienen en la reproducción. Los más importantes son el meato uretral, estructura por la que accede a la uretra y que está formado a su vez por numerosas terminaciones nerviosas que, al estimular la zona, proporcionan placer a algunas mujeres. Junto al clítoris también se encuentra el Monte de Venus, que permite el acceso a la zona genital y constituye el límite con éste hasta llegar a la vulva.

El clítoris se localiza en la zona superior de la vulva. Este órgano está unido a los labios menores y permanece recubierto parcialmente por éstos. Consta de las diferentes partes:

  • Glande: Tiene la forma de un botón en el que se localizan todas las terminaciones nerviosas que hacen posible que la mujer alcance el placer sexual y el orgasmo. Ésta es la parte más sensible del cuerpo de la mujer. Cuando ésta está excitada el tamaño del glande puede aumentar de tamaño y en algunos casos puede visualizarse entre los pliegues de los labios menores.
  • Tronco: El tronco también puede denominarse cuerpo o tallo (por la similitud con su apariencia). Esta parte consta de dos cuerpos cavernosos que permanecen unidos hasta el hueso púbico. Al llegar al final de los cuerpos cavernosos, el tronco da lugar a dos caminos, denominadas raíces, que son unas bandas finas de tejido eréctil que abarcan el tallo, los huesos que forman el pubis y rodean la vagina y la uretra hasta el inicio del recto y la vagina. Al lado de estas raíces se encuentra el área conocida como bulbos del clítoris, una zona que está fuertemente vascularizada.

Todas las partes que forman el clítoris se caracterizan por contener miles de nervios y ser un área muy sensible y erógena. Cuando la mujer está excitada sexualmente, la sangre se extiende por el tejido eréctil y el glande y los bulbos aumentan su tamaño. A partir de ese momento se desencadenan una serie de reacciones que dilatan y endurecen todas las zonas y provoca que el cerebro reciba estímulos químicos que provocan que aumente la sensación de bienestar de la mujer. Si la estimulación del órgano se mantiene, la mujer llega al orgasmo.

Historia del clítoris

Este órgano ha sido el gran olvidado en el estudio del aparato reproductivo de la mujer a lo largo de los años, donde la protagonista siempre ha sido siempre la vagina por su papel fundamental en la reproducción de la mujer.

En algunas culturas como la africana, asiática y suramericana se ha denostado durante años al clítoris con la práctica de costumbres que han provocado un impacto muy negativo sobre el órgano. En estas culturas es frecuente la práctica de la ablación, que consiste en la mutilación parcial o total del clítoris y de los órganos sexuales externos femeninos. La ablación se realiza en niñas a edades precoces y está considerada como parte de un ritual que sirve de iniciación en la etapa de la pubertad. La única finalidad de esta práctica es garantizar que las mujeres llegan vírgenes al matrimonio y no descubran el placer sexual y el orgasmo.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) está luchando para erradicar esta práctica que aún está vigente en más de la mitad del continente africano. Con el fin de dar más visibilidad a este tema, la OMS creo el 6 de febrero el Día Internacional de la Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.

Ver también:

Cómo mejorar las relaciones sexuales

¿Qué es el preservativo femenino?

El punto G y cómo estimularlo

¿Has oído hablar del archifamoso punto G y no sabes qué es realmente, dónde se localiza o cómo estimularlo? ¿Te gustaría aprender a estimular uno de los puntos mágicos femeninos?

Empecemos por el principio, la anatomía de tu querida vulva.

Una de las preguntas sobre sexo más buscadas en Google entre adultos es ¿dónde está el punto G?

Hemos creado esta guía para ayudarte, no sólo a localizarlo dentro de tu anatomía, sino también a que consigas comenzar a disfrutar de él. La realidad es que los expertos siguen sin ponerse de acuerdo sobre si esta zona realmente existe o no. Aunque todo el mundo habla de él, los hay que niegan su existencia, otros que la defienden a muerte y otros que dudan de ello.

Cuando sientes el placer que provoca estimular la zona G crees en su existencia para siempre.

El famoso punto G cuando aparece lo hace por todo lo alto.

Aunque cada día menos personas dudan de su existencia, muchas no saben exactamente dónde está ni mucho menos cómo estimularlo. Si estimular la zona G produce placer y puede llevar a las mujeres a tener orgasmos maravillosos es comprensible que todxs queramos saber más sobre él.

Te vamos ayudar a descubrir y disfrutar del misterioso, famoso y placentero punto G.

¿QUÉ ES REALMENTE EL PUNTO G?

Como siempre, lo mejor es que empecemos por el principio, y en este caso es saber qué es exactamente el punto G. El punto G es uno de los múltiples puntos erógenos del cuerpo de la mujer. Recibe su nombre por el apellido del doctor Grafenberg, quien lo descubrió, o al menos fue el primero en hablar de él en 1944.

Realmente no es un punto como tal, es más bien una zona de la pared así que no te lo imagines como un botón en el que tengas que pulsar, sino una zona que estimular.

El punto G se encuentra en la pared vaginal frontal (zona del ombligo) situada entre 3 y 5 centímetros de la entrada vaginal.

El punto G es una zona de mayor sensibilidad de la pared vaginal.

Se ha visto que la zona G coincide con la prolongación del final del clítoris hacia la pared vaginal lo cual justificaría el hecho que sea una zona especialmente sensible.

Además, la aparente relación entre el clítoris y el punto G terminaría de demostrar que no existe dos tipos de orgasmos diferentes, vaginal y clitorial, sino sólo uno y lo más importe, que para alcanzar el climax el clítoris necesita ser estimulado de una forma más o menos indirecta.

El punto G es realmente una zona de mayor sensibilidad de la pared vaginal que coincide con la prolongación del clítoris.

El punto G y el clítoris están íntimamente relacionados, aunque poca gente lo sabe.

¿CÓMO ENCONTRAR EL PUNTO G?

Una vez que sabes qué es y dónde está situado el punto G, antes de aprender a estimularlo primero debes saber cómo encontrarlo. Y este es uno de los puntos más dificiles para muchas mujeres.

Alrededor del 45% de las mujeres tienen dificultad para encontrar su punto G.

La mejor postura para localizar el punto G es estando tumbada boca arriba lo más relajada posible e ir a su encuentro. ¿Cómo? Muy fácil, introduciendo tus dedos índice y corazón en tu vagina. En el caso de que tu pareja vaya a ayudarte a descubrir dónde está el punto G, la mejor forma sería que introdujese los dos dedos y los curvase hacia arriba como si estuvieras haciendo un gesto de ‘ven aquí’.

Tanto si eres tú la que estás tratando de localizarlo o es tu pareja, hay que tener en cuenta tres cosas para saber si estáis en el lugar adecuado:

  • Es una zona con una textura ligeramente diferente al resto de la pared, algo menos lisa, más bien rugosa.

  • Al frotar esa zona, sentirás como si tuvieras ganas de orinar.

  • Al estimularla, la zona comienza a hincharse y endurecerse ligeramente debido al flujo de sangre.

FORMAS DE ESTIMULAR EL PUNTO G

Según muchas mujeres, la estimulación del punto G puede resultar agradable desde el principio o conseguirse con el paso del tiempo. Por eso, ante todo tranquilidad. No te sientas condicionada por lo que otras mujeres dicen que sienten, date tiempo y espacio a sentirlo a tu manera.

Algo que es importante desmentir es que no necesitas un pene o un juguete de grandes dimensiones, ni en largura ni en anchura, para estimularlo. El punto G es una zona altamente sensitiva, si se estimula de forma precisa, puede llevar a una fuerte excitación sexual, provocando intensos y prolongados orgasmos.

Debido a alta concentración de terminaciones de la zona G, puedes notar como el placer se extiende por todo el aparato genital femenino, incluido el clítoris. Además, ¿sabías que el punto G es unos de los responsables del famoso squirting?. Aquí tienes nuestra guía completa sobre este fenómeno de la sexualidad para que aprendas qué es y cómo experimentarlo en tus propias carnes.

Ha llegado la hora de descubrir tu punto G, y te lo vamos a poner muy fácil. Sigue leyendo 😉

JUGUETES ERÓTICOS Y PUNTO G, EL TÁNDEM IDEAL

Cada vagina es diferente y a veces, por la situación del punto G, la propia morfología de la vagina o de los dedos, resulta difícil sentir lo que la zona G puede hacernos sentir. Aquí es donde entran en juego nuestros queridísimos amigos los juguetes sexuales.

Tanto en compañía como en solitario, una de las mejores formas de estimular el punto G es utilizar un juguete sexual curvado.

La juguetería erótica trata de adaptarse a todas nuestras necesidades y uno de sus objetivos es ayudarnos a experimentar sensaciones que de otra forma no podríamos. Por ello, existen juguetes específicos para estimular diferentes partes de nuestra anatomía, y el punto G no podía faltar.

  • VIBRADORES PUNTO G

    Los vibradores de tipo Punto G tienen un extremo más o menos curvado para alcanzar más fácilmente esa zona concreta de la pared vaginal que con otro tipo de vibradores sería imposible.

    Aún hay más, existe un vibrador totalmente ajustable a tu cuerpo y verdaderamente innovador. Sin necesidad de tener la punta curvada, puedes estimular el punto G gracias a su eje flexible. Sólo tienes que elegir el ángulo que mejor se adapte a ti y ¡a disfrutar!

  • VIBRADORES DOBLE ESTIMULACIÓN

    ¿Eres de las que prefieres o necesitas una estimulación directa del clítoris? Prepárate para disfrutar el doble los vibradores tipo conejito con extremo curvado para la estimulación del punto G y el clítoris de forma simultánea.

  • DILDOS PUNTO G

    Si quieres estimular el punto G sin recurrir a un juguete con vibración, también puedes hacerlo. En este caso te pueden venir de perlas los consoladores con una curvatura especial que permite acceder a zonas difíciles de alcanzar con otro tipo de consoladores.

MEJORES POSTURAS SEXUALES PARA ESTIMULAR PUNTO G

La mayoría de las mujeres llegan al orgasmo a través de la estimulación directa del clítoris, pero también puede hacerlo con el sexo vaginal gracias, entre otras cosas, al polémico punto G. Resulta ideal combinar clítoris y punto G y esto no sólo es posible con los juguetes sexuales, hay posturas que son perfectas para ello.

Escoge una postura que favorezca que el pene impacte con el punto G al penetrar.

Las posturas en las que el hombre se sitúa detrás facilitan el alcance de la parte anterior de la vagina. Por otro lado, aquellas en las que la mujer se sitúa encima permite dirigir el movimiento y la dirección del pene. Si además te echas ligeramente hacia atrás facilitarás el choque con la zona G durante la penetración.

Las mejores posturas para estimular el famosísimo punto G. Apunta y practica.

1. Postura de la catapulta / 2. Postura del perrito.

Aunque hay posturas pueden ayudar a estimular el punto G, la realidad es que depende de muchas otras cosas como la morfología del pene. Algunos hombres tienen una ligera curvatura en el pene erecto que puede ayudar a estimular la pared vaginal frontal que favorece llegar al punto G con facilidad.

3. Postura de la vaquera / 4. Postura de la montaña.

5. Postura del ventilador / 6. Postura de la amazona.

EL ARTE DE ESTIMULAR EL PUNTO G

A veces la sutilidad no es la mejor amiga de la zona G y necesitas un poquito más de intensidad, y esto se consigue con los dedos, con el pene o con un juguetito curvado y algo de experiencia.

Los juguetes eróticos de tipo punto G saben dónde está tu punto G sin necesidad de buscarlo. ¿Magia? No, experiencia.

A pesar de la controversia que genera el punto G y la opinión de algunos, que niegan su existencia, lo cierto es que muchas mujeres son capaces de localizarlo a través de la autoexploración y conseguir con su estimulación una enorme satisfacción.

En ocasiones no resulta fácil localizar el punto G e incluso casi imposible cuando la longitud de los dedos es demasiado corta. Como has podido ver, los juguetes eróticos y en particular, los vibradores especial punto G, facilitan al máximo la labor.

Lo más importante es que no te obsesiones con encontrar tu punto G, limítate a disfrutar de las sensaciones placenteras del sexo. Como ocurre con el orgasmo, prestarle demasiad atención puede provocar el efecto contrario al deseado.

  • Todas las imágenes de este artículo han sido diseñadas y creadas por Diversual y no podrán usarse sin consentimiento previo.

¿Te ha gustado? Recibe contenido similar en tu correo.

Posiciones para estimular el punto G en la mujer

Mucho se ha hablado sobre el Punto G, un punto localizado en el interior de la vagina de la mujer en el que obtiene mayor placer sexual.

Es un tema tan comentado como polémico, sobre todo porque parece un misterio encontrarlo y por lo tanto dudan de su existencia.

Aquí te dejamos una pequeña guía sobre lo que es el punto G.

Encuentra el punto G-nial en tu cuerpo

También llamado el punto Gräfenberg, es un área descubierta por la doctora Beverly Whipple, cuando usó un movimiento similar al de “ven aquí” a lo largo del interior de la vagina y reconoció la respuesta física que produce en las mujeres.

Este punto es parte de la red del clítoris, pero con una estimulación distinta. Algunas posiciones sexuales pueden ayudar a estimular dicha zona.

Vaquera

El hombre se recuesta de espaldas, la mujer encima de él, esto ayuda en el ritmo y profundidad controlada por la mujer.

Perrito

La mujer se coloca en cuatro puntos, la pareja se coloca detrás de ella. En esta posición se recomienda que la mujer se apoye en los antebrazos y no con brazos estirados.

Misionero

Pero con una ligera variación, en lugar de que la mujer se coloque a horcajadas, será el hombre quien lo haga, la mujer cerrará un poco más las piernas para una mayor estimulación.

Candelabro Italiano

En la postura del candelabro, la mujer está tumbada sobre la espalda, la pelvis elevada sobre un almohadón situado al borde de la cama. El hombre se encuentra arrodillado en la cama y levanta su pelvis con suavidad.

Flor de loto

El hombre se debe sentar en un lugar firme y doblar sus piernas de manera que sus talones se acerquen entre sí, como si estuviera meditando, entonces la mujer se sienta encima y rodea la cintura con sus piernas.

Montaña mágica

Construye una montaña de cojines en el suelo. La mujer se coloca en esa montaña con el tronco hacia adelante. Se abraza a las almohadas, mientras él la abraza por detrás. Entonces ella abre las piernas ligeramente.

Amazona

La mujer se sitúa encima del hombre con las piernas dobladas y con la espalda erguida. Ella controla el ritmo, la intensidad y la profundidad, pero el hombre puede facilitar el movimiento con la fuerza de sus brazos y con sus caderas.

*Estas posiciones las podrás encontrar en el Kamasutra.

5 posturas para llegar al punto G

Ll

No son muchas, según estudios recientes, las mujeres que alcanzan el orgasmo y todavía son menos las que lo consiguen por vía vaginal. Lo más habitual es que la mujer llegue al orgasmo por vía clitoriana, a través de la estimulación del clítoris. Sin embargo, también es posible llegar por vía vaginal, si se consigue llegar al punto G.

Expertos en sexualidad aseguran que lo ideal es disfrutar de un orgasmo combinado entre la estimulación del clítoris y el gozo de alcanzar el famoso punto G. Sin embargo, ¿cómo lograr que tu pareja llegue al punto G? Antes de nada, debes saber que no todas las mujeres son capaces de alcanzar el orgasmo a través del punto G. Ahora bien, si quieres probar de alcanzarlo y ver si en tu caso es posible, lo cierto es que existen posiciones sexuales más adecuadas que otras.

5 posiciones para llegar siempre al punto G

1. Por detrás

Se trata de una postura sexual muy cómoda y de fácil realización que tiene como punto fuerte para la mujer que el pene del hombre alcanza una profundidad que permite poder alcanzar el famoso punto G. Más allá de la profundidad que garantiza la postura, también ofrece un ángulo perfecto para que el pene toque la pared frontal donde está situado el punto G.

2. La profunda

Esta posición sexual recibe un nombre que ya es indicativo de su objetivo: alcanzar la máxima profundidad vaginal. El hombre es quién controla toda la acción en la realización de esta posición. La mujer debe tumbarse y es el hombre el que introduce el pene por la vagina. El miembro masculino se encaja en el interior genital femenino y estimula así el punto G.

3. La silla

En esta posición, un clásico de las posturas sexuales, la mujer tiene las piernas apoyadas en los hombros del hombre, lo que facilita el acceso del pene hasta el punto G. Cabe destacar que es una posición que requiere de cierta habilidad y que puede provocar cansancio, por lo que es recomendable practicar varias veces para alcanzar el objetivo. El hombre debe gozar de campo libre para estimular el clítoris de ella.

4. La dominante

Esta postura, a diferencia de las anteriores, permite a la mujer tener todo el control de la situación. Será el hombre el que se tumbará boca arriba con la espalda apoyada en una superficie horizontal, mientras ella se situará encima de él. El ritmo y la profundidad de la penetración recae en la mujer, que controla los movimientos con la fuerza de sus piernas.

5. De lado

Es otra postura sexual clásica, que recuerda a la posición de la cucharita, siendo él la cuchara grande. Es importante, para realizar bien esta posición, que la mujer incline sus rodillas hacia adelante para que el hombre pueda penetrarla correctamente por detrás. La posición ofrece el ángulo perfecto para que el pene alcance la pared frontal de la vagina.

…….

¿Llegas fácilmente al orgasmo? ¿Has probado alguna de estas posturas sexuales? ¿Has experimentado el placer de alcanzar el punto G? ¡Atrévete a confesarnos tus sensaciones entre sábanas!

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *