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El yogur tiene lactosa

© Proporcionado por GRUPORPP S.A.C. El yogurt pasa por otro proceso de preparación, muy diferente a la leche.

En el Perú, cerca de dos millones de peruanos padece de intolerancia a la lactosa, una condición que se caracteriza por la incapacidad de digerir el azúcar natural presente en la leche.

La mayoría de personas que la sufren suelen experimentar molestias precisamente con la leche, pero no siempre con sus productos derivados. Por ejemplo, hay quienes aún padeciendo intolerancia a la lactosa, pueden tomar un yogurt sin que esto les genere algún tipo de problema.

¿A qué se debe?

Según la nutricionista Lorena Romero, a pesar de lo que muchos piensan, el yogurt en realidad no tiene lactosa. Esto debido a que pasa por un proceso de fermentación que elimina la lactosa.

“Para producir el yogurt, que es una leche fermentada, se utiliza una cepa de bacterias. Estas digieren la lactosa y producen otro compuesto que se llama ácido láctico. Por eso es que el yogurt es naturalmente acido, por esa fermentación, que evita que se generen malestares digestivos por una lactosa que no tiene (…) Y si tiene es un porcentaje tan mínimo que no genera malestar”, explicó.

Agregó que si bien hay algunos casos en los que el yogurt llega a sentar mal al organismo, esto se produce debido a la falta de costumbre de consumir lácteos enteros y a la presencia de la grasa natural de la leche, mas no de la lactosa.

“Estamos desacostumbrados a consumir lácteos enteros. El yogurt artesanal se hace con leche entera y, como estamos desacostumbrados, la pesadez que se genera es por no estar acostumbrados a la grasa, mas no a la lactosa. Eso genera la confusión”, apuntó.

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¿Son realmente necesarios los yogures ‘sin lactosa’ o estamos pagando más por algo prescindible?

La lactosa, un carbohidrato disacárido o, lo que es lo mismo, un azúcar dividido en dos componentes glucosa y galactosa, está presente en la leche de todos los mamíferos, desde vacas, cabras y ovejas hasta el ser humano. Por norma general nuestro organismo puede digerir la lactosa gracias a una enzima presente en el intestino llamada lactasa. No obstante, hay personas cuyo grado de lactasa es demasiado bajo para digerir la lactosa y sufren su intolerancia.

Para aquellos intolerantes a la lactosa se comercializan productos lácteos ‘sin lactosa’. Pero ¿realmente esos productos no contienen este carbohidrato? En realidad sí, puesto que lo que se les añade es la enzima lactasa, de la que carecen en su intestino los intolerantes a la lactosa para que puedan consumirlos sin problema.

Sin embargo hay lácteos, como los yogures, que sí pueden ser consumidos por los intolerantes puesto que en su elaboración intervienen unas bacterias, fermentos lácticos, que durante la fermentación digieren la lactosa. Esto haría innecesaria la comercialización de yogures sin lactosa que sin embargo se fabrican y venden como tales a un precio superior que los yogures normales.

En realidad, los consumidores disponen de dos tipos de yogures. Unos son aquellos a los que se añade leche en polvo para darles mayor sabor o textura y por tanto contienen lactosa porque no han fermentado y pueden ser mal digeridos por los intolerantes. Los otros son los yogures a los que se añade proteínas de la leche y carecen de lactosa.

En cualquier comercio hay distintos tipos de yogures considerados ‘sin lactosa’, unos por su proceso de elaboración y otros por que así lo publicitan en su etiqueta lo que transmite una mayor confianza al comprador a pesar de que su precio es más caro.

En realidad, dependiendo del grado de intolerancia, los yogures se pueden consumir sin que ocasionen problemas digestivos. La solución para no pagar más por un producto no necesario está en examinar su etiqueta puesto que si existiesen trazas de lactosa aparecerían en su composición leche y fermentos lácticos con algún tipo de conservante. Y, por supuesto, no hay que olvidar que el rótulo ‘sin lactosa’ no es garantía de producto saludable, puede no contener este carbohidrato y sin embargo, por ejemplo, incluir ingentes cantidades de azúcar.

¿Lo sabías? El yogur es un buen aliado cuando tienes problemas para digerir la lactosa

El yogur es uno de los alimentos más completos que podemos incluir en nuestra dieta: es sabroso y saludable. Ahora bien, es común que todas aquellas personas que padecen algún problema para digerir la lactosa sean un poco más reacias a la hora de consumir esta interesante y deliciosa opción nutricional. Desconocen, en realidad, el yogur es uno de nuestros mejores aliados en estos casos.

Su leche fermentada, increíblemente rica en lactobacilos y estreptococos, hace del yogur un maravilloso alimento probiótico, capaz de ayudar a todas esas personas que tengan alguna dificultad a la hora de digerir su lactosa.

Además, tampoco se puede obviar que el yogur nos aporta proteínas de muy buena calidad; asimismo, ofrece calcio, un mineral imprescindible para ayudar a mantener los huesos fuertes

En realidad, no tienes ninguna excusa para no disfrutar de este alimento, y sí una decena de fabulosos efectos positivos. A continuación, aclaramos todas tus dudas y te explicamos por qué puedes consumir a diario un yogur, incluso si tienes algún tipo de problema con la lactosa.

¿Qué es la lactosa en realidad?

La lactosa es un azúcar, un disacárido que está presente en todas las leches de los mamíferos: vaca, cabra, oveja y también en la humana. Ahora bien, cuando la lactosa llega a nuestro organismo, debe descomponerse en sus componentes básicos (glucosa y galactosa) para poder digerirse con normalidad.

Es entonces cuando entra en acción la lactasa, una enzima que se produce en el intestino delgado y que tiene una responsabilidad esencial en este proceso. Esta enzima es la que genera el desdoblamiento de la lactosa en sus dos azúcares simples.

Sin embargo,si una persona tiene unos niveles bajos de lactasa, no podrá llevar a cabo este proceso. Así, la lactosa no podrá digerirse tan rápido y aparecerá algún que otro problema o incomodidad.

Asimismo, cabe recordar que, después de la lactancia, es común que el ser humano sufra un pequeño descenso del nivel de lactasa en el organismo. No obstante, las personas con problemas para digerir la lactosa generalmente sí pueden tomar yogur; el propio proceso de fermentación reduce el contenido en lactosa y ayuda a digerirlo.

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No elimines los lácteos de tu dieta, y menos el yogur

Desde el punto de vista nutricional, no es aconsejable eliminar por completo el consumo de lácteos. En los últimos años ha surgido una campaña en distintos medios y en redes sociales que pone en duda la importancia que tienen los lácteos en la dieta.

Es fundamental conocer que una persona adulta necesita entre 1000-1500 mg de calcio para mantener en buen estado su salud ósea. Además, es vital que las mujeres no descuiden el aporte regular de este nutriente para afrontar mucho mejor la llegada de la menopausia. Entonces, los lácteos son y serán un alimento clave en nuestra alimentación.

¿Puedo consumir yogur si tengo problemas para digerir la lactosa?

Sí, es perfectamente viable consumir lácteos fermentados en caso de que se padezca algún problema a la hora de digerir la lactosa. De hecho, un modo de favorecer la adaptabilidad del intestino y la digestión adecuada de la lactosa es consumiendo entre 1 y 3 yogures a lo largo del día.

La razón de todo ello está en la preparación de este alimento y de sus fermentos. Para preparar un lácteo fermentado, como es el caso del yogur, se requiere de la presencia de determinados microorganismos beneficiosos.

En temperaturas y condiciones óptimas, estos microorganismos llevan a cabo algo esencial: ayudan a la digestión de su lactosa, es decir, los azúcares de la leche. Después de que dichas bacterias digieran la lactosa, se libera ácido láctico como producto de desecho.

Este ácido láctico es lo que confiere esa acidez tan especial al yogur; genera, a su vez, las proteínas y esa cuajada suave que da forma al yogur.

Asimismo, y como dato interesante, debemos recordar que las personas con problemas para digerir la lactosa pueden consumir hasta un máximo de 12 gramos de lactosa al día. ¿Sabes cuánta lactosa tiene un yogur? Unos 4 gramos.

Esto quiere decir que puedes consumir un yogur en tu desayuno combinado con alguna fruta, y otro yogur en tu almuerzo y otro más en la merienda o cena. ¡Tú eliges!

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No renuncies al yogur: ¡Está lleno de beneficios!

Erradicar los yogures de nuestra dieta supondría dejar a un lado una fuente excepcional de minerales, vitaminas y proteínas. No vale la pena hacerlo, y menos si ya tenemos claro que, en realidad, el yogur es un gran aliado para la digestión de la lactosa.

Un dilema al que hacen frente las personas con problemas para digerir la lactosa es el siguiente: ¿deben dejar de tomar productos lácteos como los yogures? El debate es extenso, pero la respuesta es diferente a la que muchas personas creen conocer.

El doctor y profesor Alfredo Martínez, uno de los catedráticos en nutrición que más saben de la materia, recalca que “no todo el mundo tiene el mismo nivel de intolerancia” y señala que “en general, las bacterias del yogur, son más toleradas” por las personas con problemas de digestión de la lactosa.

El yogur puede ser un alimento permitido, según la tolerancia de la persona”

Mireia Carbonell Nutricionista y tecnóloga de alimentos

Esto se debe a que el yogur es un alimento lácteo que se obtiene mediante la fermentación bacteriana de la leche. Su textura y sabor tan particular le viene dado por la conversión de la lactosa (azúcar de la leche) en ácido láctico. El yogur, al igual que el queso, pero a diferencia de la leche, sufre un proceso de fermentación en el que se incluyen diferentes cepas bacterianas que se encargan de descomponer a la lactosa.

Martínez subraya que los yogures sí tienen lactosa (exceptuando los que se indica expresamente que no la llevan), pero “contienen un pequeño porcentaje, parte de la cual es degradada por los fermentos lácticos”. Esto hace que “los yogures sean mucho menos dañinos que la leche u otro tipo de productos lácteos”. En cambio, el “yogur pasteurizado no funciona tan bien porque los microorganismos los han destruido, pero aun así, como tienen parte de los enzimas pueden ser menos dañinos que la leche”, señala este experto en la materia.

(BJI/Blue Jean Images / Getty)

“El yogur puede ser un alimento permitido, según la tolerancia de la persona. Si bien es cierto que contiene menos lactosa que la leche, pero contiene, y por tanto, gente muy sensible si toman yogur ya puede empezar a presentar la sintomatología típica de esta intolerancia”, afirma la nutricionista y tecnóloga de alimentos, Mireia Carbonell.

El problema para digerir la lactosa consiste en la incapacidad del intestino delgado para asimilar este azúcar, pero dependiendo del grado de digeribilidad esto no significa que debamos dejar de consumir todos los lácteos, ya que en algunos de ellos la lactosa casi no está presente o lo está en proporciones que el organismo puede tolerar perfectamente. Para saber el grado de cada persona, lo mejor es someterse a un test genético, realizar lo que se llama la prueba de hidrógeno”, apunta el doctor Alfredo Martínez.

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En este sentido, Carbonell puntualiza: “en el caso de las intolerancias no es blanco o negro, hay que estudiar cada caso. Si tenemos que generalizar, te diría que no pueden tomar, por precaución, ya que el yogur tiene lactosa, pero siempre se debe valorar la tolerancia individual, ya que hay personas que lo toleran sin problema, y es una fuente de calcio a tener en cuenta”.

Soy intolerante a la lactosa

¿Por qué puedo tomar yogur y no otros lácteos?

• Las bacterias ácidas que contiene el yogur ayudan a la digestión de la lactosa. Los fermentos lácticos ayudan a degradar parte de la lactosa

• Un yogur contiene de media entre un 20-30% menos de lactosa, por lo que la mayoría de intolerantes, lo pueden metabolizar, sin problema alguno. ¿Qué aporta el yogur a nuestro organismo?

• Calcio: el calcio presente en el yogur se ha disuelto en el ácido láctico, haciéndose así más absorbible para nuestro sistema digestivo. Ayuda a mantener los huesos y dientes sanos y fuertes.

• Genera tolerancia a la lactosa: este es un aspecto muy importante, su consumo es posible entre las personas que no toleran los lácteos. Las bacterias ácido lácteas contienen lactasa (enzima que digiere la lactosa).

(Johner Images / Getty)

• Favorece la digestión: ayuda a mantener un equilibrio óptimo en la flora intestinal por lo que se favorecen todos los procesos digestivos.

• Ayuda a fortalecer las defensas del organismo: al parecer el consumo regular de yogur ayuda a estimular la producción de anticuerpos (inmunoglobulinas A), linfocitos y macrófagos (células blancas de la sangre, responsables de la defensa del organismo).

La historia del yogur y algunas curiosidades

En España, el documento más antiguo que acredita la venta de yogures se remonta a 1911. Y hasta su popularización, en los años 60, en muchos lugares de España los yogures sólo podían adquirirse en farmacias. Se consideraban un alimento saludable, y se consumían para favorecer la digestión, además de ser considerados un postre o un alimento común para las meriendas.

No existía la variedad de marcas, sabores y texturas de la actualidad, sólo existía el yogur natural, y lo que hacían muchas madres de la época era reservar un yogur para fabricar con él otros seis o siete yogures más.

En los años 60, en muchos lugares de España los yogures sólo podían adquirirse en farmacias”

El biólogo Iliá Méchnikov, premio Nobel de 1908, expuso su teoría de que el gran consumo de yogur era, en parte, responsable de la alta esperanza de vida de los campesinos búlgaros. Considerando que los lactobacilos eran esenciales para una buena salud, Mechnikov trabajó para popularizar el yogur por toda Europa. Sus estudios sobre algunas enfermedades y el empleo de fermentos lácteos en la modificación de la fermentación propia del intestino, con el yogur como elemento corrector, se consideran unos de sus grandes descubrimientos.

La bacteria causante de la fermentación láctica fue descubierta en 1903 por el doctor búlgaro Stamen Grigoroff, quien publicó y presentó su trabajo científico dedicado al yogur ante el Instituto Pasteur de París. En su honor, la nueva bacteria descubierta fue llamada inicialmente Bacterium bulgaricum Grigoroff, aunque después pasó a denominarse Lactobacillus bulgaricus. Estas bacterias presentes en el yogur, que suelen ser Streptococcus thermophilus o del género Lactobacillus, se encargan de degradar la lactosa presente en la leche y convertirla en ácido láctico.

El ácido láctico es el responsable del aumento de la acidez del yogur y también actúa como conservante del mismo. Este aumento de la acidez provoca que las proteínas de la leche precipiten formando un gel, y de ahí el origen de la característica textura del yogur.

Nuestra gama de yogures sin lactosa crece: ¡Hola, yogur griego!

Hoy vamos a hablar de esos pequeños placeres que saben (nunca mejor dicho) a mucho. No estamos hablando sólo de nuestros yogures de siempre, sino del nuevo que ha llegado a la familia. Cremoso, ligero y en su justa medida. El nuevo yogur griego sin lactosa, viene en dos sabores: natural para los más clásicos (o para los que no tienen miedo de mezclarlo con fruta) y sabor limón (con un toque ácido increíble). ¿Quieres saber más de este lácteo repleto de beneficios?

De eso hemos venido a hablar, del nuevo yogur griego de Kaiku Sin Lactosa y de esas pequeñas cosas que haces todos los días, que, aun siendo pequeñas, te relajan la mente y te hacen olvidar que fuera tienes una reunión insufrible, que tu compañero de piso ha dejado la cocina hecha un cuadro o que tu vecino “todoterreno” te ha rayado el coche “sin querer”.

He aquí 3 razones por las que el nuevo griego de Kaiku Sin Lactosa, tiene que formar parte de tus 24 horas. Reserva ya un hueco en la nevera para tu pequeño cargamento 🙂

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Di sí al “postre sin arrepentimientos” y prueba nuestro nuevo yogur griego sin lactosa: dos sabores, ligero y delicioso. SÍ, QUIERO.

Una publicación compartida de Kaikusinlactosa (@kaikusinlactosa) el Ene 31, 2018 at 3:16 PST

Porque terminar la comida con un postre ligero, sienta mejor: el yogur tiene lactosa, pero este no

Tu tupper de oficina es menos estable que tu relación con el brócoli: un día te sientes mal y sólo te preparas un par de pechugas de pollo, otro día has conseguido guardar algo del cocido que tu padre prepara los fines de semana, y otros simplemente, se te olvida preparar el tupper. Pero igualmente, todos los días, independientemente de la comida que tengas, terminar con un postre ligero, es que te alegra la hora de la comida. Porque hay yogures sin lactosa, el nuevo Kaiku sin Lactosa griego tiene el tamaño justo para no arrepentirte más de ese cocido.

Yogures sin lactosa: comer sano y que además esté bueno, alegra el día

No es tan difícil, pero sí hay que tomarse su tiempo. Preparar una comida saludable es más sencillo de lo que parece, y qué decir cuando te preparas un plato con sus verduras, sus proteínas, su salsa preparada con alimentos sin lactosa como los productos de Kaiku sin lactosa, lo pruebas y te llena de alegría (además del estómago). Eso es lo que nuestro yogur sin lactosa te produce. Cómo para decir que no.

Yogur sin lactosa: porque si es ligero, es para soltar un “¡SÍ, QUIERO!”

Cremoso porque es griego, ligero porque es yogurt sin lactosa y saludable porque es bajo en grasa. Lo tiene todo para que se convierta en un favorito, y además tiene el tamaño perfecto para disfrutarlo el tiempo justo y que no se haga pesado. ¿El yogur tiene lactosa? No si es de Kaiku 🙂 .

Cuando pruebes nuestro yogurt sin lactosa, queremos que nos cuentes qué te ha parecido, con qué comida lo has acompañado y qué sabores de yogures sin lactosa griegos prefieres: Kaiku Sin Lactosa griego sabor limón o natural. ¡Queremos saberlo todo!

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