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Embarazada con regla abundante

A los seis meses me enteré de que estaba embarazada

Supe que tenía una bebé en la barriga en febrero de este año, a punto de llegar a la semana 25 (son unas 40 en total). Mi bebé nació en mayo, así que fue como si hubiera tenido un embarazo de tres meses. Había visto casos parecidos al mío en televisión: mujeres a quienes les arrancaba un dolor intenso en la panza que las hacía pujar y, de un momento para otro, un bebé inesperado salía de su útero. Entre asombrada y maravillada me preguntaba cómo podía ser posible que una mujer no fuera consciente de los cambios en su cuerpo. ¿Acaso la regla no está para anunciarnos si el óvulo y el espermatozoide se encontraron o no? En lo que uno falla cuando se hace esas preguntas es en asumir que todas somos iguales.

A mí, por ejemplo, me diagnosticaron ovario poliquístico hace ocho años. Mi menstruación no se caracterizaba por ser regular y, para rematar, el médico me explicó que sería muy difícil que tuviera hijos. Me dio la noticia con un “será casi imposible” en la mirada. Cuando me casé, sin embargo, le dije a mi esposo que de todas formas quería intentarlo, así que decidimos ensayar.

Todos los días, él me preguntaba si tenía náuseas o antojos. Yo siempre destrozaba sus esperanzas. No tuve síntomas que me hiciera sospechar y la regla se manifestaba de alguna forma, así fuera mucho más leve. Tampoco me crecía la barriga. Solo hubo un mensaje claro que me mandó el cuerpo y que ignoré: hubo un momento en el que ya no quise más café.

Ignorante de todo lo que pasaba en mi cuerpo, tuve un diciembre agitado. Tomé aguardiente (yo, que nunca tomo), estuve en una cabalgata, jugué paintball, monté en karts, me metí a la piscina, me caí… La vida siguió, como de costumbre. Tan normal era todo, que en enero conseguí trabajo y me hicieron exámenes médicos, pero no detectaron nada.

En febrero tuve una cita médica para ver cómo iban mis ovarios. “Tienes el vientre muy inflamado –me dijo el médico–. O estás embarazada o algo grave puede estar pasando”. Me mandó a que me hiciera el examen de sangre y, efectivamente, salió positivo. Sentimos una emoción desbordada. Cuando algo imposible ocurre, no te cabe el espíritu dentro del cuerpo.

Unos días después fuimos a la primera ecografía y el médico nos soltó, sin anestesia: “Estás en la semana 24 con 5 días y es una niña”. Quedamos pasmados. ¿Cómo podía tener seis meses de embarazo si ni siquiera tenía barriga? ¿Cómo no me había dado cuenta? Al parecer Leticia se había acomodado hacia dentro, jugando a las escondidas. Y mis ovarios poliquísticos se encargaron del resto. Uno se afana: ¿será que está muy chiquita? ¿Lo que hice en esos meses la habrá afectado? El médico, no obstante, dijo que todo estaba en orden. Igual quedamos con una sensación rara, porque nos perdimos muchos controles, no pudimos hacernos la prueba de tamizaje para ver si tenía algún defecto genético y pusimos su vida en riesgo sin darnos cuenta. Pero no había otra opción que tener paciencia y confiar.

Leticia nació completamente sana, pesó 3.305 gramos, midió 54 centímetros y lloró con ganas. De los bebés que llegaron ese día al hospital, fue la más grande. Con solo un mes, sostenía su cabecita, balbuceaba, intentaba pararse, movía los pies. Va a mil, para confirmarnos que esos meses en los que ignoramos su presencia no la afectaron, para hacernos saber que va a estar bien.

Qué es el embarazo críptico: no me di cuenta de que estaba embarazada hasta que parí a mi bebé

Derechos de autor de la imagen Klara Dollan Image caption Klara Dollan contó en BBC Radio 5 Live su experiencia con un «embarazo críptico».

Normalmente los padres, cuando se enteran de que van a tener un bebé, tienen tiempo de hacerse a la idea de cómo cambiará su vida.

A efectos prácticos pueden arreglar la habitación, comprar las cosas que necesitará el recién nacido y buscarle con mimo un nombre.

Sin embargo, cada año nacen cientos de bebés de madres que no sabían que estaban embarazadas.

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Klara Dollan fue una de ellas. En 2016 experimentó lo que se conoce como embarazo críptico.

Le contó al periodista Nihal Arthanayake, de BBC Radio 5 Live sobre aquel día que comenzó como otro cualquiera y acabó convirtiéndose en madre.

Era lunes por la mañana. Me desperté a las 4 de la madrugada con los peores calambres menstruales que había tenido en mi vida.

Había tomado la píldora sin descanso durante los últimos seis meses, sin ninguna interrupción.

Pensé que mi periodo se estaba tomando la revancha en forma de dolor. ¿Por qué tiene que pasarme el primer día de un nuevo trabajo?

Derechos de autor de la imagen Klara Dolan Image caption Klara cuando estaba embarazada de 6 meses.

Mi madre me dio un poco de paracetamol y me dijo: «Tienes que irte ya». Los dolores iban y venían. El último había durado tal vez medio minuto.

No era algo que hubiera experimentado antes. Estaba sudando.

Cuando llegué a la oficina, el dolor me invadió por completo, y recuerdo que se me rompió el lápiz en la boca y que tenía las uñas clavadas en mi cuaderno.

Me dirigí a mi jefe y le dije: «Tengo que irme, no me siento bien». Así que me fui.

Algo Imposible

Cuando llego a casa, busco en mi bolso y mis llaves no están. Así que llamo a un cerrajero. Tarda dos horas en llegar.

Me paseo de un lado a otro y camino porque eso ayuda al dolor. Estaba dándole vueltas a muchas cosas en mi mente.

Pensaba en las citas que había tenido en los últimos meses y me dije: «¡Eso sería imposible!, ¡Estaría embarazada de nueve meses!».

Cuando llegó el cerrajero, realmente estaba desesperada. «Voy a tener que derribar tu puerta», me dice. Y me pareció bien.

Derechos de autor de la imagen Klara Dollan Image caption Klara cuando estaba embarazada de 8 meses.

Así que entro y me meto en la cama. El único lugar donde me siento cómoda es en el baño.

Llegados a este punto, los dolores se producen cada vez con más frecuencia y empiezo a gritar.

Me oye y le digo: «Llame a la ambulancia, me siento muy mal».

Mi cuerpo sabía qué hacer

Estoy sangrando con fuerza. Mi portero no sabe qué hacer, así que llama a la puerta de mi vecina, que trabaja desde casa.

No la había visto nunca, pero cuando entra en mi baño estoy medio desnuda. Le digo que creo que estoy teniendo un aborto involuntario.

Es ella la que llama a una ambulancia. Entonces mi mente deja de pensar y es mi cuerpo el que lo hace todo por mí.

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Empujo y vuelvo a empujar y veo salir una cabeza. El cuerpo me está pidiendo que empuje.

Lo hago y así es como nace mi hija, Amelia. Era una recién nacida perfecta y gritaba. Estaba llorando y yo también.

Me desmoroné completamente.

La gente tiene 9 meses para prepararse para ser padres. Yo tuve dos segundos para descubrir qué va a pasar con mi vida y qué debía hacer.

¿Qué es un embarazo críptico?

Según la profesora Helen Cheyne, de la Universidad de Stirling, en Reino Unido, el término se usa referido a las mujeres que no tienen idea de que están embarazadas, algunas, incluso, no se enteran hasta que están de parto.

Algunos casos se asocian con períodos de estrés en los que la mujer puede no tener, o no experimentar, los signos habituales de embarazo.

Incluso las mujeres que tienen períodos irregulares o ausentes todavía experimentan algunos síntomas de embarazo.

Incluso considero ocultarlo todo.

Cuando llega la ambulancia, cuatro paramédicos entran en mi pequeño baño.

Se llevan a la bebé para revisarla, la limpian un poco y le cortan el cordón umbilical.

Pesa 3,2 kilos. Luego nos llevan en dos ambulancias al hospital.

Sin síntomas

Lo primero que se me vino a la mente es cómo iba a sacar adelante a esta niña desde el punto de vista financiero y cómo había sido posible que no notara ningún síntoma de este embarazo.

No tuve antojos, no me dolía la espalda. Durante este embarazo había tenido pequeñas manchas de sangre, que consideré como dos de mis periodos.

Estuve tomando la píldora seis meses seguidos y dejé de tomarla dos semanas antes de que naciera Amelia.

Derechos de autor de la imagen Klara Dollan Image caption Amelia nació completamente formada y con 3,2 kilos de peso.

No sentí sus pataditas porque mi embarazo tuvo lo que se llama placenta posterior, cuando la placenta se sitúa en la parte posterior y coloca al bebé más cerca de tu espalda.

Cada vez que mi hija se movió, yo sentí algo así como mariposas, o incluso movimientos intestinales.

No notaba que había un bebé creciendo en mi interior.

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La gente ha dicho sobre mí que toda esta historia es falsa, que la inventé. Pero yo no haría eso porque ponía mi salud y la del bebé en riesgo.

Definitivamente no quiero ocultarle a Amelia la historia de su nacimiento. Cuando sea el momento adecuado se lo diré.

La vida nunca ha sido mejor. Todo empezó a ir mejor después de que naciera Amelia.

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Síntomas de embarazo: ¿Qué es la falsa regla?

En las primeras semanas de la gestación, cuando la mujer aún desconoce que está embarazada, confundir el manchado de implantación, conocido como falsa regla, con la menstruación es fácil, sobre todo si la mujer no tiene otros síntomas de que va a ser madre, o confunde estos con el síndrome premenstrual.

Cuando la fecha del embarazo no cuadra

No les pasa a todas las mujeres, pero sí a algunas: un mes tienen una menstruación diferente. Un poco adelantada, quizás con menos sangrado, y con una duración más corta. Pero no se preocupan demasiado. De pronto, pueden empezar a notar náuseas y vómitos, que suelen achacar a un malestar estomacal, o una gastroenteritis.

Como han tenido su menstruación no piensan que puedan deberse a un embarazo. Pero cuando las molestias continúan y al mes siguiente no tienen la regla descubren entonces que sí, que efectivamente están embarazadas.

Y la mayor sorpresa llega cuando al hacerles la primera ecografía, sus cuentas no salen, porque el médico les dice que el bebé tiene varias semanas más de lo que piensan y que la fecha probable de parto es anterior a sus cálculos. ¿Qué pasó entonces? Es lo que se conoce como falsa regla o sangrado de implantación.

Sangrados diferentes a la menstruación

Como nos explica el doctor Fernando Martín Caballero, Jefe de Urgencias de Ginecología y Obstetricia del Hospital Nuestra Señora del Rosario (Madrid), estos sangrados son diferentes a la menstruación, “son más escasos y presenta otro color. Se producen por la implantación del óvulo fecundado. Cuando el embrión llega al útero se “entierra” en el tejido uterino eso provoca la rotura de vasos, que se expulsa en forma de sangrado”.

Ese es el sangrado que se confunde con la regla. Además, a esto hay que añadir que muchos de los primeros síntomas del embarazo suelen ser semejantes al síndrome premenstrual. “Existen tensión mamaria y molestias uterinas iguales a los días previos de la regla”, añade el doctor Martín Caballero.

Embarazo sin síntomas, otra posibilidad

Pero también puede ocurrir que la futura madre no experimente ningún síntoma de embarazo, por lo que pueda confundir ese manchado con una menstruación, un poco rara, pero nada más. En estos casos es muy importante tomar ácido fólico y yodo antes del embarazo para conseguir unos niveles correctos de estos nutrientes cuando se produce la concepción. Normalmente la fecha de la concepción es un misterio, por eso lo ideal es empezar a tomar los suplementos cuando se planea el embarazo.

¿Qué hacer entonces? Si estás buscando el embarazo y experimentas una regla rara, pasados unos días, a la semana de la fecha en la que te debería de haber llegado la menstruación, hazte un test de embarazo. “Son fiables una semana después de la primera falta”, dice el doctor Martín Caballero.

¿Qué es el sangrado de implantación?

Al sexto día después de que el espermatozoide fecunde al óvulo se produce la implantación del embrión en la capa externa del útero, el endometrio. Es decir entre 21 y 23 días después de la regla anterior. Es un proceso biológico imprescindible y de suma importancia: si no se produce el embrión, que en este momento se encuentra en la fase de blastocisto, no puede seguir creciendo y moriría.

Dura unos dos o tres días. Y en ese tiempo el óvulo fecundado que ahora son un montón de células, produce unas substancia que erosiona las células del endometrio, ahora muy engrosado precisamente para poder alojar al nuevo ser. Poco a poco, el embrión queda prácticamente enterrado en el endometrio. Pero en este proceso, puede ocurrir que algunos vasos sanguíneos se rompan, lo que provoca el sangrado de implantación o la falsa regla.

Así es una falsa regla

Se produce entre el día 21 y 24 después de la regla. Tiene más o menos los mismos síntomas que una menstruación:

  • Sensibilidad en las mamas
  • Manchados menos abundantes, a veces incluso pueden ser unas gotas
  • De duración menor que una regla, como máximo tres días
  • El color de la sangre es diferente a la de la menstruación: rosado o rojo amarronado, menos espeso y sin coágulos

Qué síntomas te pueden hacer sospechar que no es la regla

  • Náuseas y vómitos
  • Hinchazón del pecho
  • Somnolencia y cansancio
  • Frecuentes ganas de orinar
  • Sensación de mareo

“Nunca supe que estaba embarazada”

Pasa en España, pasa en Estados Unidos, pasa en la Argentina. En realidad, pasa en todo el mundo. Marta López de 38 años ha dado a luz en un polideportivo de Bilbao sin saber que estaba embarazada. La mujer, que se encontraba en la piscina, acudió a los vestuarios femeninos porque se encontraba mal. “Tenía ganas de hacer de cuerpo y salió. Me agaché y entonces la oí llorar, y pensé: ¡Ay Dios!”, ha declarado al periódico El Comercio de España. La mujer desconocía que estaba a punto de dar a luz, no tuvo ninguno de los síntomas del embarazo: ni náuseas, vómitos, contracciones ni dolores de panza. Además, asegura que menstruó todos los meses, de forma menos abundante, “pero siempre los últimos días del mes”. Marta les dijo a sus dos hijas que avisaran a su marido, Juan Carlos, de 41 años que se quedó “blanco” y “desencajado”. La pequeña se llama Naiara, pesó 2,76 kilos y “está sana”, explicaba la madre al periódico.

Lo que puede parecer un caso aislado, resulta más frecuente de la cuenta, a punto que en Home & Health , Discovery Mujer, pasan un programa -suerte de documental- que explora el inexplicable fenómeno de algunas mujeres que vivieron un embarazo sin tener conocimiento de ello, hasta que se vieron en el trabajo de parto. Con el título de “No sabía que estaba embarazada”, se transmite los domingos a las 20 horas.

El caso de Daniela

Ella tiene 20 años y se presenta: “Curso el primer año de medicina en la UBA. También estudió fotografía en la escuela Andy Goldstein como hobby. Vivo en Quilmes, con mis padres y mi hijito. Mi historia empezó la madrugada el jueves 30 de agosto”, dice Daniela Belcecchi, una joven alta y delgada, con rostro sin maquillaje y rasgos aniñados.

Su voz se oye serena pero firme, dispuesta a trasmitir lo que sintió y siente. “Me desperté con un dolor abdominal muy grande y le pregunté a mi mamá, que es enfermera, qué podría ser. Ella pensó en una peritonitis y nos fuimos en el auto al hospital más cercano, el de Wilde. Ahí me revisó una médica de guardia, muy joven, que me hizo un tacto y, directamente, me dijo: ‘Vas a tener un bebé’. ¿Qué? Mi cara no fue la mejor y mi reacción tampoco: no podía entender, no podía creer lo que me decía y los dolores se hacían más agudos. Fue demasiado fuerte, estaba en shock.

Enseguida nos mandaron al Hospital Finochieto porque ahí no había maternidad. Subimos aturdidas al auto -papá estaba de viaje-: yo con el GPS en la mano y mamá al volante. ¡No teníamos idea de dónde quedaba el hospital! Sentía contracciones, claro. Cada vez más fuertes. Cuatro días antes me habían operado de un dedo; me dieron anestesia, me hicieron un centellograma, radiografías, tomografías… Todo lo que no se puede hacer cuando estás embarazada. Eso me inquietó muchísimo porque yo había visto en la facultad los trastornos y secuelas de estas prácticas. Pero el nene nació bien, perfecto, no tiene nada, sólo porque Dios lo quiso.

¿Qué hacer con un bebé?

«Al llegar al hospital, una mujer policía no creyó enseguida que estaba por tener un bebé; pensó que me había hecho un aborto y estaba perdiendo sangre. Me pararon contra una pared hasta que vino una médica, me hizo otra vez tacto y me mandó a hacer una ecografía. Yo estaba sola y mamá afuera, en la sala de espera. ¡Ni siquiera se nos ocurrió ir a mi obra social! ¡Fue todo tan de golpe que ni reaccionamos!», recuerda Daniela.

«Me internaron a las 10 de la mañana y él nació a las 10 y media de la noche. Esas horas fueron angustiantes, interminables. Veía toda clase de fantasmas, pensaba que el nene iba a nacer deforme por todo lo que me habían hecho por la operación del dedo. El shock del primer momento fue terrible: dije que quería darlo en adopción. ¿Qué iba a hacer yo, con 20 años y un bebé? Tenía mi vida planeada y cuando me dieron la noticia, sentí que todos los planes se me iban al tacho. Pero pasada la primera angustia, me arrepentí y dije que no, que quería a mi bebé», continúa.

«Se llama Joan Eitan; ya tiene más de dos meses. Nació con 42 semanas y pesó 3 kilos 570 gramos. Para ser el embarazo de una primeriza fue perfecto; y el parto -me pusieron goteo- también. Lo que me pasó fue que no sabía pujar y las contracciones se hacían cada vez más fuertes y seguidas. Pedí a gritos que la dejaran entrar a mi mamá a la sala común: éramos varias chicas parturientas, separadas por una cortinita… ¡Realmente no entendía nada! Pero lloraba porque me dolía y estaba asustada. En cuanto entró, mi mamá me dijo: ‘Tenés que tranquilizarte y pujar: hacé así, respirá y hacé fuerza’. Sufrí como 10 horas pero fue ver entrar mamá y en media hora tuve a mi hijo”, relata Daniela.

Inolvidable fue la reacción de su padre, quien al llegar al hospital, asimilada a medias la inesperada noticia que lo convertía en abuelo, reaccionó con sentido práctico y le dijo a su mujer: “Bueno, vamos, hay que comprar ropa para el bebé”.

Sin panza, sin síntomas

¿Cómo lo explica la ciencia? A Daniela le dijeron que el bebé estaba bien acomodado pero no tenía placenta. “Me explicaron que la placenta se fisuró, se quebró al primer mes de embarazo; entonces salía sangre -que yo creía que era mi menstruación- y eran pérdidas. Si se hubiera sabido que estaba embarazada me mandaban a la cama a hacer reposo, porque se puede sufrir un aborto espontáneo. Nunca fui muy regular, o sea que tampoco le presté atención a mi período; pero para mí era como siempre: venía todos los meses, dos o tres días. El nene nació, me dijeron, con ‘placenta seca’. Por suerte, lo único que tuvo fue la piel muy seca y estaba ictérico, todo amarillo. Porque el pobre no estaba dentro de ningún líquido. Me dijeron que si no nacía moríamos los dos por la infección», cuenta.

«Nadie lo podía creer. Mamá habló con la psicóloga porque yo había dicho, delante de una enfermera, que quería darlo en adopción… Y vino también una socióloga a hablar conmigo. Les costaba creer cómo no nos habíamos dado cuenta. Mi mamá como enfermera, jubilada, con una vida adentro de un hospital o mi papá, que sabe de primeros auxilios porque es bombero. Nadie lo notó. Nunca tuve un solo síntoma. La neonatóloga dijo que había tenido una vez solo un caso como el mío. Realmente, la atención que recibí en el Finochietto fue buenísima. Nunca, jamás, me imaginé lo que me ocurrió”, asegura Daniela.

“Me lo trajo la cigüeña”

“Me embaracé en diciembre de 2011, me fui de vacaciones como siempre, fui a la playa, usé bikini, fui a bailar, tomé… Lo único que no hice fue fumar porque no fumo. Durante los nueve meses mi vida fue completamente normal. Fui a la facultad, subía y bajaba los 9 pisos… Una amiga vende corpiños y fui a comprarme uno: estaba embarazada de 8 meses en ese momento, no se me inflaron los pechos, los jeans y toda la ropa me iba perfecta», enumera.

«Con el padre fuimos novios, íbamos y veníamos, pero cortamos definitivamente en diciembre. Sabe de Joan pero no se quiere hacer cargo. Entonces, cuando me preguntan por él, directamente digo, no tiene papá: a mí me lo trajo la cigüeña”, relata.

¿Cómo sigue la historia de Daniela, sus planes de veinteañera y su maternidad impensada? “Mi vida sigue normal porque mamá me ayuda, se queda en casa y cuida al nene cuando voy a la facultad: no voy a dejarla. Joan es un bebé tranquilo, le doy la teta y un complemento. Lo que hicimos fue mudarme con la cuna al cuarto de mamá que está en la planta baja y papá, por ahora, duerme en el dormitorio de al lado.”

¿Y si pudiera volver el tiempo atrás, qué cosas cambiaría? ¿Qué siente ahora? “Me hubiera gustado saber que estaba embarazada- dice un poquito compungida-; cuando nació, corrieron a comprarle ropa ¡no tenía nada! Me hubiera encantado elegirla… Desde que corté con el padre del nene, no tuve ninguna relación y sé que habrá tiempo para rearmar mi vida. No hago terapia, estoy bien con mi hijo: es bien mío hasta que sea de la vida. Yo no tomaba pastillas, no tenía DIU. Eso no estuvo bueno. Por eso pienso en otras chicas y quiero decirles que se cuiden, que es muy importante hacerlo. A mí me pasó esto que es un milagro y es hermoso. Sé quién es el padre pero a veces una no conoce bien si es un tipo sano… Joan significa ‘regalo de Dios’: ya le había puesto ese nombre cuando busqué el significado”.

“En medicina, muchas veces, 2+2 es igual a 5”

Consultado por Mujer, el doctor Ariel Masquef -médico obstetra de Halitus Instituto Médico-, se refirió a estos casos atípicos de embarazos ignorados hasta el momento del parto:

“Es casi infrecuente que una mujer curse un embarazo sin saberlo; hay varios síntomas y signos que pueden llevar a suponerlo, o impedir que se lo ignore, como la falta del periodo menstrual, el estado nauseoso y los vómitos y, ya en etapas más avanzadas, los movimientos del bebe y el aumento del tamaño del abdomen. Pero en mi experiencia sólo recuerdo un caso de una mujer que llegó al hospital con dolor abdominal y al examinarla vimos que se encontraba en trabajo de parto. Según lo que ella nos refirió, había seguido menstruando de manera irregular y, por otra parte, el crecimiento abdominal no se podía percibir muy notoriamente ya que ella era obesa y la obesidad enmascaró el crecimiento del perímetro abdominal”.

Sobre el caso de la española Marta López citado al comienzo de la nota, opinó: “Ella pudo haber seguido ‘menstruando’, es decir, con pérdidas que provenían del cuello uterino, que al tornarse mas lábil al sangrado o haber tenido un hematoma en la región baja de la placenta debió haber originado esas perdidas intermitentes”.

Con relación a Daniela, Masquef fue contundente: “¡Es imposible que un embarazo curse sin placenta! De hecho, es el órgano encargado de producir hormonas pro gestación y de llevar nutrientes y oxigeno al feto. Sí puede haber tenido un hematoma en la placenta que le provocara pérdidas, que le impresionaban como una menstruación irregular. El término ‘placenta seca’ yo, sinceramente, nunca lo leí. Quizás lo que faltaba era el líquido amniótico, cuadro clínico al cual denominamos oligoamnios. Pero, en fin, como decía un viejo conocido: ‘en medicina, muchas veces, dos más dos, es igual a cinco’. ¡No es una ciencia exacta!”.

Mirá el VIDEO (al pie de la foto) con el testimonio de Daniela.

Menstruación abundante y prolongada- Causas y tratamiento

Cuando la menstruación dura más de 8 días y es abundante puede ser señal de que la mujer está sufriendo algún cambio a nivel de su sistema reproductivo. Esta pérdida continua de sangre puede causar síntomas como debilidad, mareos, palidez cutánea o anemia.

La menstruación prolongada tipo borra de café puede ser señal de alguna enfermedad de transmisión sexual, endometriosis, mioma e incluso de un posible embarazo. Por lo tanto, es importante consultar a un ginecólogo para descubrir la causa e iniciar el tratamiento más adecuado, en caso de ser necesario.

Principales causas

La menstruación normal dura de 4 a 7 días, y lo más común es que la menstruación sea más intensa en los dos primeros días y vaya disminuyendo progresivamente, pasando de un color rojizo a un coloración más oscura. Cuando la menstruación dura más de 8 días, se debe estar atenta a la cantidad de sangre perdida y a su color.

El cambio de la toallita sanitaria más de 6 veces al día puede indicar que la menstruación es muy abundante, y si el color es muy rojo o muy oscuro, como la borra de café, esto puede ser una signo de alerta, debiendo consultar al ginecólogo.

Algunas posibles causas de la menstruación prolongada son:

  1. Mioma uterino;
  2. Alteraciones hormonales;
  3. Problemas de ovulación;
  4. Pólipos en el útero;
  5. Enfermedades hemorrágicas como hemofilia;
  6. Uso de DIU de cobre;
  7. Cáncer;
  8. Uso de medicamentos.

Para saber exactamente qué está causando esta alteración de la menstruación, el médico puede observar la región genital, hacer el examen del tacto con el espéculo vaginal y pedir exámenes como papanicolau o colposcopia.

Cuándo menstruar por muchos días es normal

Es normal que la menstruación se vuelva irregular, más larga y abundante después de tomar la pastilla del día siguiente. También es común en las adolescentes que aún no tienen su ciclo menstrual regular y en las mujeres que están entrando en la menopausia, debido a que durante estas fases de la vida ocurren muchas variaciones hormonales.

Cómo se realiza el tratamiento

Lo primero que debe hacer es marcar una consulta con un ginecólogo, para que diagnostique cuál es la causa e indique el tratamiento, en caso de ser necesario, el cual se puede realizar con:

  • Uso de pastillas anticonceptivas para regular los niveles hormonales de estrógeno y progesterona en el cuerpo;
  • Suplementos de hierro para tratar la anemia y;
  • Antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno, para reducir el sangrado.

En los casos más graves, puede ser necesario dilatar el útero y realizar un curetaje o legrado, remover el endometrio o cuello del útero, o realizar crioterapia para retirar pólipos, por ejemplo. aunque estos procedimientos se evitan en mujeres jóvenes que aún no han tenido hijos, ya que reducen la posibilidad de embarazarse en un futuro.

Una de las principales señales de que una mujer se ha quedado embarazada es un retraso en el periodo menstrual. Aunque es necesario hacerse una prueba de embarazo para estar segura ya que puede deberse a otros motivos, la ausencia de la regla suele ser un indicador bastante fiable de que se ha producido un embarazo.

Por eso algunas mujeres se sorprenden al descubrir que, una vez confirmado que están embarazadas, siguen presentando sangrados. ¿Es el periodo? ¿Es posible tener la regla mientas estás embarazada?

La respuesta es que no, no puedes tener la regla estando embarazada. Pero sí que puedes presentar ligeros sangrados que pueden causarte cierta confusión. A veces estos sangrados son normales y benignos y no suponen un problema. Otras veces pueden ser señal de que algo no marcha como debería.

¿Puedo sangrar estando embarazada?

Sí. Algunas mujeres presentan sangrados vaginales durante el embarazo. En algunos casos son incluso sangrados periódicos que pueden parecer la regla, pero no lo son.

Los que llamamos regla es el tejido sanguinolento y mucoso que recubre cada mes el interior del útero en previsión de un posible embarazo. Cuando este no se produce, esa capa se desprende y sale por la vagina.

Cuando sí se produce, el tejido se queda en su sitio y es al que se adherirá el óvulo una vez fecundado para empezar a desarrollarse. De forma que aunque sí puedes sangrar, ese sangrado no será la menstruación.

¿Qué es ese sangrado?

El sangrado puede ocurrir durante el embarazo por varias razones. Como decimos, unas pueden ser graves y otras no.

También es común sangrar un poco después de alguna prueba o examen vaginal y después de mantener relaciones sexuales

Algunas mujeres pueden sufrir un sangrado la semana antes de cuando debería bajarles la regla en caso de no estar embarazadas, pero suele ser mucho más ligero que el periodo y solo dura un día o dos. A esto se llama «sangrado de implantación», porque se cree que puede estar producido por un movimiento del óvulo fecundado adentrándose en la capa que recubre el interior del útero, aunque la causa exacta se desconoce.

También es común sangrar un poco después de alguna prueba o examen vaginal y después de mantener relaciones sexuales, ya que durante el embarazo el riego sanguíneo aumenta en la zona de la cervix.

Cuando el sangrado es señal de algo grave

A veces el sangrado vaginal es una señal de que algo no va bien, por ejemplo de que hay una infección, problemas en la placenta, un aborto espontáneo o un embarazo ectópico o extrauterino (cuando el zigoto se ha implantado fuera del útero, normalmente en las trompas de Falopio), que puede ser una amenaza para la vida de la madre.

Por eso lo mejor es que si detectas algún tipo de sangrado durante el embarazo acudas a ver a tu médico inmediatamente, incluso si el sangrado se detiene. La mayoría de las mujeres no presentan mayores complicaciones, pero es mejor que te sometas a un examen médico para descartar problemas serios.

Imágenes | iStock
En Vitónica | Los primeros síntomas del embarazo (además de la falta de menstruación)

¿Se puede tener la menstruación en el embarazo?

Existen muchas historias de mujeres que aseguran haber seguido teniendo la menstruación durante su embarazo, aun cuando se supone que esta desparece en el mismo momento en que se logra la concepción (y, de hecho, es uno de los primeros síntomas que nos hace sospechar que hay un embarazo). ¿Es posible, entonces, tener la regla si estás embarazada?

Desde la pubertad, las mujeres ovulan cada 28 días, más o menos. A los 14 días de haberse producido la ovulación, si el óvulo no es fecundado, se expulsa junto con la mucosa uterina que el endometrio había formado por si se producía la implantación. Es lo que se conoce como menstruación y provoca una hemorragia vaginal que dura entre 3 y 5 días.

Sin embargo, este proceso se interrumpe en el momento en el que una mujer se queda embarazada ya que el óvulo fecundado llega al útero, se implanta en las paredes del mismo y comienza a crecer y desarrollarse, por lo que no se expulsa nada llegado el momento, primer indicativo del embarazo. Cuando una mujer sufre un retraso, sobre todo si está buscando quedarse embarazada, enseguida sospecha y se hace un test casero, que confirmará o no sus sospechas.

Sin embargo, en algunos casos muy poco frecuentes, algunas mujeres aseguran haber seguido teniendo la regla a pesar de estar embarazadas, con lo que probablemente se enteraron más tarde de su condición. ¿Es posible?

Hay varias opciones para estos casos:

– Sangrado de implantación y otras pérdidas: el sangrado de implantación se produce cuando el óvulo fecundado anida en el útero. Al tocar las paredes del mismo, puede producirse un ligero sangrado que se puede confundir con la regla.

Además, durante la gestación pueden producirse sangrados provocados por la irrigación del útero en estos meses u otros motivos como hematomas en el útero, placenta previa, etc. Estos sangrados pueden confundirse con una regla.

– Embarazo próximo a la regla: en mujeres irregulares o en situaciones de estrés puede producirse un raro fenómeno en el que la mujer se queda embarazada cerca del comienzo de su siguiente periodo, lo que puede provocar la menstruación a pesar de que ya se haya logrado un embarazo.

Cómo saber si es un aborto o un retraso menstrual

Hay mujeres que piensan que pueden estar embarazadas pero sufren un sangrado vaginal, en estos casos la mujer puede tener mucha dificultad en identificar si ese sangrado es tan sólo la menstruación atrasada que bajó o un aborto espontáneo, sobretodo si éste sangrado ocurrió hasta 4 semanas después de la fecha probable en que debía bajar la regla.

Por lo que la mejor forma de saberlo es realizarse una prueba de embarazo de la farmacia tan pronto como la menstruación se retrase. De esta forma, si da positivo y la mujer presenta un sangrado en las semanas a seguir es más probable que haya ocurrido un aborto espontáneo. Sin embargo, si la prueba es negativa el sangrado sólo representa que la menstruación estaba retrasada. Vea cómo hacer la prueba de embarazo correctamente.

Diferencias entre aborto y menstruación

Algunas diferencias que pueden ayudar a la mujer a identificar si ha tenido un aborto espontáneo o una menstruación retrasada que bajó son:

Menstruación atrasada Aborto espontáneo o natural
Color Sangrado ligeramente marrón rojizo, semejante a las menstruaciones anteriores. Sangrado ligeramente marrón, que cambia a rosa o rojo vivo. Puede tener inclusive olor fétido.
Cantidad Puede ser absorbida por la toalla sanitaria o tampón higiénico. Difícil de contener en la toalla sanitaria, ensuciando la ropa interior y la ropa.
Presencia de coágulos Pueden surgir pequeños coágulos en la toalla sanitaria.

Liberación de coágulos más grandes y tejido color ceniza. En algunos casos puede ser posible identificar el saco amniótico.

Dolor y calambres

Dolor y calambres tolerables en el vientre, muslos y espalda, que mejoran con la menstruación.

Dolor muy intenso que surge repentinamente, seguido de sangrado abundante.
Fiebre Es un síntoma raro de menstruación Puede surgir en varios casos de aborto, debido a la inflamación del útero.

Sin embargo, las señales de la menstruación varían mucho de una mujer a otra, por lo que algunas mujeres pueden presentar poco dolor durante el período, mientras otras sienten fuertes cólicos y sangran abundantemente, haciendo más difícil identificar si es menstruación o aborto.

Por lo que lo más recomendable es consultar el ginecólogo siempre que surge la menstruación con características diferentes de las anteriores, especialmente cuando existe sospecha de ser un aborto.

Exámenes que ayudan a identificar la causa

Aunque el examen de embarazo de la farmacia pueda, en algunos casos, ayudar a identificar si es un aborto o una menstruación retrasada, la única forma de confirmar el diagnóstico es consultando al ginecólogo para que sea realizado un ultrasonido transvaginal o un examen de sangre para evaluar la cantidad de hormona gonadotropina coriónica humana en sangre, la cual es una hormona que se genera durante el embarazo.

Examen de beta hCG cuantitativo:

El examen beta hCG debe ser realizado, por lo menos, en dos días diferentes para evaluar si los valores de esta hormona en la sangre están disminuyendo. En caso que esto ocurre, es señal que la mujer sufrió un aborto.

Sin embargo, si los valores aumentan, significa que todavía puede estar embarazada y que el sangrado fue apenas provocado por el embrión al implantarse en la pared uterina o por otra causa, siendo recomendado hacer una ecografía transvaginal.

Si los valores se mantienen iguales e inferiores a 5 mIU / ml, es probable que no haya existido embarazo y, por lo tanto, el sangrado es sólo una menstruación retrasada.

Ultrasonido transvaginal:

Este tipo de ultrasonido permite obtener una imagen del interior del útero y de las otras estructuras reproductivas de la mujer como las trompas y los ovarios. Por lo que con este examen es posible identificar si existe algún embrión que se desarrolla en el útero, además de evaluar otros problemas que pueden haber causado el sangrado como un embarazo ectópico, por ejemplo.

En casos más raros, el ultrasonido puede indicar que la mujer no posee embrión ni cualquier otro cambio en el útero, incluso cuando los valores de beta-hCG están alterados. En estos casos, la mujer puede estar embarazada y, por lo tanto, se aconseja repetir el examen alrededor de 2 semanas más tarde, para evaluar si ya es posible identificar el embrión.

Qué hacer en caso que se sospeche de un aborto

En la mayoría de los casos, el aborto ocurre en las primeras semanas de gestación y, por lo tanto, el sangrado dura sólo 2 o 3 días y los síntomas mejoran en ese período, no siendo necesario acudir al ginecólogo.

Sin embargo, cuando el dolor es muy fuerte o el sangrado es muy intenso, provocando síntomas como cansancio y mareo, por ejemplo, se aconseja acudir inmediatamente al ginecólogo o al hospital para iniciar el tratamiento adecuado, que puede incluir sólo el uso de medicamentos para aliviar los dolores o una pequeña cirugía de emergencia para detener la hemorragia.

Además de esto, cuando la mujer cree que ha tenido más de 2 abortos espontáneos es importante consultar al ginecólogo para identificar si hay algún problema como endometriosis, que está causando los abortos y que necesita ser tratado.

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