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Embarazo vasectomia hecha

El Embarazo Después de la Vasectomía

Una vasectomía es un procedimiento la que muchas parejas casadas eligen como la contracepción. Este procedimiento es como el que se cortan y se atan los tubos reproductivos de la mujer. Se conoce comúnmente como “amargar los tubos.” Esto lleva a algunos a preguntarse si el embarazo después de la vasectomía es posible.

Una vasectomía involucra un procedimiento donde los conductos deferentes se cortan y se atan impidiendo que los espermatozoides lleguen al óvulo.Se presenta o se realiza como una forma permanente de la contracepción. En la misma manera que una mujer puede tener una cirúgia para la reversión de la ligadura de los tubos, un hombre puede tenera la cirúgia para la reversión de la vasectomía.

Esto lleva a algunos a preguntarse si el embarazo después de la vasectomía es posible. La reversión de una vasectomía no asegura que el embarazo se puede lograr.

Es posible el embarazo después de la vasectomía?

Una vasectomía es una de las mejores maneras de prevenir el embarazo, con tasas de embarazo en torno a 1/1000 después del primer año, y entre 2-10 / 1000 después de cinco años. Muchos estudios o reportes indican que siguiente de una vasectomía, una pareja tiene una posibilidad de menos que 1% de quedar embarazada. Aunque la posibilidad de quedar embarazada después de una vasectomía es baja, la posibilidad sigue ahí.

Aunque el embarazo después de la vasectomía es posible todavía, es muy dudoso. Sin embargo, si su pareja está experimentando algún síntoma de embarazo, entonces debe seguir la prueba.

La reversión de una vasectomía: El embarazo después de la vasectomía

Como se señaló anteriormente, la vasectomía se considera una forma permanente de control de natalidad. Los hombres quienes han tenido una vasectomía puede seguir un procedimiento llamado vasectomía reversión para tratar de crear la posibilidad de concepción. La vasectomía es una cirúgia para la prevención del embarazo que involucra la obstrucción de los conductos deferentes para prevenir los espermatozoides de pasar a la eyaculacción.

Es permanente también, con las reversiones siendo sólo alrededor del 50% de efectividad. Después de la vasectomía, casi 1% de las parejas experimentará un embarazo. Este porcentaje disminuye a medida que pasa el tiempo después de la cirugía.

Compilado de los siguientes fuentes:

Los fallos en la vasectomía pueden estar provocados por la técnica utilizada para realizarla (corte, cauterización, ligado o bloqueo de los conductos deferentes). Según un estudio que se publicó en 2004 en BioMed Central Urology, la cauterización consigue resultados más exitosos a largo plazo, ya que utiliza temperaturas elevadas para el sellado de los extremos del conducto, reduciendo así las probabilidades de que se filtren los espermatozoides.

Reversibilidad quirúrgica de la vasectomía y recuperación de la fertilidad

Lograr un embarazo tras una vasectomía depende de diversos factores, pero probablemente el más importante es el tiempo que ha transcurrido después de la intervención.

Existen dos intervenciones quirúrgicas que permiten convertir la vasectomía en reversible y que posibilitan la recuperación de la fertilidad:

– Vaso-vasostomía. Consiste en volver a unir los conductos deferentes. Su uso es frecuente y la probabilidad de recuperar la fertilidad y conseguir un embarazo ocurre en algo más de la mitad de las mujeres.

– Epidídimo-vasostomía. Se trata de unir los extremos de los conductos directamente con el epidídimo. Se lleva a cabo cuando la vaso-vasostomía no es posible o cuando los conductos deferentes se encuentran bloqueados.

Embarazo con vasectomía a través de la reproducción asistida

El embarazo con vasectomía se ha convertido en una realidad gracias a los avances en reproducción asistida y los métodos para la preservación de la fertilidad. Cuando la reversión falla o el paciente no quiere entrar en quirófano, el embarazo puede conseguirse mediante:

– Aspiración de espermatozoides del epidídimo. Se extrae el semen del epidídimo de los testículos en el quirófano. Los espermatozoides que se obtienen se colocan junto a los óvulos en el laboratorio para obtener embriones viables para realizar una fecundación in vitro.

– Biopsia testicular. Consiste en la extracción, mediante un análisis microscópico, de una pequeña porción de testículo con el fin de hallar espermatozoides. También requiere un tratamiento de fecundación in vitro posterior.

– Banco de semen. Algunos pacientes, antes de someterse a la vasectomía, congelan una muestra de semen que después se puede usar para llevar a cabo una inseminación artificial o una fecundación in vitro.

Embarazo con vasectomía: ¿es realmente posible?

La vasectomía es uno de los métodos anticonceptivos más seguros. Se realiza con una intervención ambulatoria y anestesia local y, tanto el proceso como la recuperación, son rápidos. Sin embargo, sus efectos no son inmediatos. Requiere un tiempo para garantizar la ausencia total de espermatozoides en el semen, ya que en algunos casos estos pueden detectarse en pequeños conductos del sistema reproductor meses e incluso años después de la operación.

Por eso, para evitar un embarazo con vasectomía no deseado, los pacientes que se hacen una vasectomía deben someterse a seminogramas periódicos para garantizar la ausencia total de espermatozoides. Durante cierto tiempo deben seguir las recomendaciones del médico que, en ocasiones, incluyen evitar las relaciones sexuales sin protección.

Otras veces, y debido a diferentes circunstancias personales, un hombre puede querer hacer reversible una vasectomía. El embarazo con vasectomía en estos casos es posible gracias a la vaso-vasostomía y la epidídimo-vasostomía. Además de estas dos técnicas de microcirugía, que requieren anestesia general, existen otras opciones, como la aspiración de espermatozoides del testículo a partir de una punción con anestesia local.

Si los varones no quieren someterse a una operación quirúrgica, el embarazo con vasectomía es posible gracias al uso de diferentes técnicas de reproducción asistida, como la aspiración de espermatozoides del epidídimo o la biopsia testicular. Por último, algunos hombres, antes de realizarse una vasectomía, deciden congelar esperma para preservar su fertilidad y así poder conseguir un embarazo en el futuro sin necesidad de revertir la vasectomía.

¿Puede haber un embarazo no deseado tras una vasectomía?

La vasectomía es un método anticonceptivo muy seguro pero no es infalible. Por eso, ante la pregunta de si es posible un embarazo tras una vasectomía, la respuesta es que sí aunque se dé en muy pocos casos (apenas un 1%), pero por supuesto las posibilidades disminuyen aún más cuando se siguen todos los consejos médicos tras la intervención.

Se estima que el número de fallos por cada 1.000 vasectomías es del 9,4% durante el primer año y del 11,3% entre dos y cinco años después de la intervención. A partir de los cinco años el porcentaje de fallo tardío desciende hasta 1 de cada 2.000 casos. Este fallo se produce generalmente porque los espermatozoides escapan del extremo cortado del conducto deferente y crean un nuevo canal para ingresar al sistema reproductor. Para mayor tranquilidad de la pareja, así como para evitar embarazos no deseados, se recomienda realizar seminogramas periódicamente.

La aparición de estos fallos en la vasectomía puede deberse a la técnica utilizada para realizarla (corte, ligado, cauterización o bloqueo de los conductos deferentes). Según un estudio publicado en 2004 en BioMed Central Urology, la cauterización tiene resultados más exitosos a largo plazo ya que utiliza temperaturas elevadas para sellar los extremos del conducto, reduciendo así las posibilidades de que se filtren los espermatozoides.

Reversibilidad quirúrgica de la vasectomía y recuperación de la fertilidad

Recuperar la fertilidad y conseguir un embarazo tras una vasectomía depende de distintos factores, pero posiblemente el más importante de todos ellos es el tiempo que haya transcurrido desde la intervención. Si han pasado más de 15 años, la recuperación de la fertilidad no alcanza el 35%; mientras que, si han pasado menos de 5 años la tasa supera el 90%.

Existen dos operaciones quirúrgicas que permiten convertir la vasectomía en reversible y que facilitan la recuperación de la fertilidad:

  • Vaso-vasostomía. Consiste en volver a unir los conductos deferentes. Es frecuente y la probabilidad de recuperar la fertilidad y conseguir un embarazo es relativamente alta (64%).
  • Epidídimo-vasostomía. Sirve para unir los extremos de los conductos directamente con el epidídimo. Se realiza cuando la vaso-vasostomía no es posible o cuando los conductos deferentes están bloqueados. Es algo más complicada y su tasa de éxito es menor (alrededor del 40%).

Embarazo con vasectomía a través de la reproducción asistida

Los avances en reproducción asistida y los métodos para la preservación de la fertilidad masculina han convertido el embarazo con vasectomía en una realidad que cada vez más parejas tienen en cuenta, bien porque la reversibilidad no es posible, porque esta ha fallado o porque el varón no quiere entrar en el quirófano.

En estos casos, el embarazo con vasectomía puede conseguirse mediante:

  • Aspiración de espermatozoides del epidídimo. Consiste en la extracción de esperma del epidídimo de los testículos en el quirófano. Los espermatozoides obtenidos se microinyectan en los óvulos para obtener embriones viables para realizar una fecundación in vitro.
  • Biopsia testicular. Es la extracción mediante un análisis microscópico de una pequeña porción de testículo con el fin de hallar espermatozoides. Es muy similar al anterior y también requiere una fecundación in vitro posterior.
  • Banco de esperma. Algunos hombres antes de someterse a una vasectomía congelan una muestra seminal que después puede usarse para llevar a cabo una inseminación artificial o una fecundación in vitro.

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Vasectomía, dudas y falsas creencias sobre este método contraceptivo

La vasectomía es una pequeña intervención bajo anestesia local que permite esterilizar al hombre, y que a pesar de ser la cirugía que con mayor frecuencia se realiza en el mundo, sigue generando controversias y dudas entre los hombres que se proponen su realización.

El uso clínico de la vasectomía (o sección del conducto deferente, vía de salida de los espermatozoides desde los testículos al exterior) se remonta a 1880, aunque en estos primeros años su finalidad era muy distinta a la actual, utilizándose, por ejemplo, para controlar los síntomas de prostatismo o, incluso, se propuso como remedio al envejecimiento del hombre, aunque lógicamente no alcanzo gran difusión. No fue hasta la primera mitad del siglo XX cuando se desarrolló su papel como método de planificación familiar, popularizándose a partir de los años 50 como técnica de esterilización masculina, llegándose a realizar más de 500.000 procedimientos anuales en EE.UU. ya en este siglo.

Sin embargo, a pesar de su gran difusión en sociedades como la nuestra, siguen existiendo dudas y falsas creencias en muchos varones sobre las posibles complicaciones y secuelas que puede producir una vasectomía en el hombre. A continuación intentaremos aclarar, basándonos en la evidencia actual de estudios científicos, algunos de los puntos más discutidos sobre la vasectomía.

¿Es un método efectivo de contracepción? ¿Cómo puede un hombre estar seguro de su eficacia?

Como técnica anticonceptiva, la vasectomía es el método más efectivo para evitar un embarazo no deseado, con un riesgo de embarazo inferior a 1 por cada 1.000 hombres vasectomizados. Dichos embarazos ocurren sobre todo durante los tres primeros meses tras la intervención, en parejas que han abandonado precozmente sus medidas previas anticonceptivas sin haber esperado a comprobar mediante un análisis de semen la eficacia del procedimiento, que es el único método seguro para asegurar el éxito y que se realiza a partir de cuarto mes de la cirugía.

¿Cuáles son las complicaciones de la vasectomía?

La vasectomía es una cirugía menor, realizada sin dolor bajo anestesia local, y con mínimas complicaciones, siendo las más habituales la presencia de hematoma escrotal (5% de hombres) que se resuelve con medidas conservadoras y el dolor escrotal los primeros días tras la intervención, y que es fácilmente controlable con analgésicos habituales. Una complicación poco frecuente es el fracaso de la vasectomía, definida como presencia de espermatozoides en el análisis del semen tras un año de la cirugía, que ocurre en menos de un 1% de los hombres vasectomizados, y que obliga a una segunda vasectomía.

¿La vasectomía supone un riesgo para la salud del hombre?

Si hay un tema donde abundan los mitos y falsas creencias sobre la vasectomía, es en los supuestos efectos perjudiciales de esta cirugía sobre la salud del hombre. Así, se ha intentado encontrar una relación directa entre la vasectomía y un riesgo aumentado de presentar enfermedad cardiovascular (aterosclerosis, hipertensión arterial, infarto de miocardio, muerte por infarto de corazón), enfermedades del riñón, diabetes, asma, cáncer de testículo y cáncer de próstata. Sin embargo, multitud de estudios científicos han demostrado que no existe ninguna relación causal entre la vasectomía y estas enfermedades. Otros posibles efectos son los trastornos psicológicos derivados de la intervención (ansiedad, depresión y arrepentimiento por haberse realizado la vasectomía), y que han sido descritos en varones que se operan sin estar claramente convencidos de su realización, o en aquellos que presentaron inestabilidad emocional previa. Sin duda, una información clara sobre la intervención evitaría estos efectos.

¿La vasectomía supone algún deterioro de la sexualidad del hombre?

Existe cierta preocupación en el hombre que va a someterse a una vasectomía sobre la posible pérdida de su masculinidad, al pensar erróneamente que la intervención supone una castración. Sin embargo, está claramente demostrado que la vasectomía no produce ninguna alteración ni en la potencia sexual del hombre, ni en el orgasmo, ni en el deseo sexual, fenómenos que se mantienen igual que antes de la intervención.

¿Es la vasectomía un procedimiento reversible?

La vasectomía no afecta de forma significativa la producción de espermatozoides por el testículo, ya que únicamente impide su salida junto con el resto del semen eyaculado. Por tanto, cualquier hombre vasectomizado y que desee de nuevo tener descendencia, puede conseguirlo mediante uno de estos dos procedimientos:

  • Reversión quirúrgica de la vasectomía mediante vasovasostomía, o unión de nuevo de los conductos deferentes que se seccionaron en la intervención previa.
  • Punción y aspiración de tejido testicular para recuperar espermatozoides que se utilizarán para un procedimiento de reproducción asistida.

En resumen, la vasectomía es una intervención relativamente sencilla, con mínimas complicaciones y sin secuelas para la salud futura del varón ni para su actividad sexual, con las mejores tasas de éxito de todos los métodos anticonceptivos conocidos, y que en caso de ser preciso, puede ser revertida con buenos resultados de embarazo.

Dr. Manuel Ortiz, urólogo del Instituto Bernabeu

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Reclaman 215.000 euros al SAS tras tener a su cuarto hijo pese a hacerse la vasectomía

Ismael y Susana posan con sus cuatro hijos en el domicilio familiar.

Un matrimonio de treintañeros malagueños recurrió a la operación por el riesgo de «exclusión social» que podía suponer un nuevo embarazo

JUAN CANOMálaga Viernes, 24 febrero 2017, 00:39

Ismael Robles y Susana Guillén ya habían cumplido su sueño de ser padres. Y no una, sino tres veces. Por eso él decidió hacerse una vasectomía. Por eso y, sobre todo, por la difícil situación económica que atraviesan. «Siempre habíamos querido tener tres hijos. Ya éramos familia numerosa. Yo descartaba por completo volver a ser padre, porque además estaba en el paro en aquel momento. Y sigo estándolo…», confiesa. El único sueldo que entraba en casa era el de ella, que trabajaba cuidando ancianos, aunque su jefe le advirtió de que tendría que despedirla si no obtenía el título de auxiliar de enfermería.

Y en esas, mientras Susana (30 años) se afanaba en estudiar para conservar el empleo, llegó la primera falta. «En mi trabajo le coges cariño a los mayores y, cuando mueren, lo pasas mal. Yo estaba regular porque habían fallecido varios en las últimas semanas, así que achaqué el retraso a la ansiedad». Pero los días pasaban y seguía sin venirle la regla. Se lo contó a Ismael y esa madrugada se hizo la prueba, repitiéndose una y otra vez a sí misma que no estaba embarazada. Que no podía estarlo «salvo que fuese del Espíritu Santo», bromea.

Pero lo estaba. «Se me pasó de todo por la cabeza. Que me iba a quedar en la calle, sin trabajo (le había pedido permiso a mi jefa para acompañar a mi marido en la vasectomía, que se hizo el 3 de octubre de 2014 en Carlos Haya), que ahora había otra boca más que alimentar, que tenía que criar, estudiar y trabajar a la vez, que las fechas de los exámenes me coincidían con el parto…», resume Susana. Ismael, dice la joven, se lo tomó mucho mejor. «Aun así, fue un shock, la verdad. Ella se quedó paralizada. Yo no tenía ninguna duda. Le dije: Tú no te preocupes que sé que es mío», comenta el padre, que tiene 31 años.

La pareja malagueña, que reclama una indemnización de 215.000 euros al Servicio Andaluz de Salud (SAS), acudió al día siguiente al Hospital Materno, donde el ginecólogo les confirmó que estaba ya de casi tres meses, «con el riesgo que eso supone al no haberse adoptado las precauciones y controles propios, privándoles además del derecho a decidir», apunta el abogado Francisco Damián Vázquez, de la asociación El Defensor del Paciente, que asiste a la familia en el proceso. Además exponen en su escrito, el embarazo se produjo a los nueve meses de la vasectomía, cuando el plazo en el que se aconseja usar protección al mantener relaciones, ante la posibilidad de que aún pueda haber espermatozoides en el semen, es de tres meses, según la literatura médica. La reclamación no entra en si hubo o no negligencia, sino en la relación «entre la asistencia sanitaria prestada y el resultado», es decir, «un embarazo no deseado en unas circunstancias económicas cercanas a la exclusión social», subrayan.

En contra del aborto

Médicos y trabajadores sociales les insinuaron en alguna ocasión, de un modo demasiado explícito la posibilidad de interrumpir el embarazado, pero ellos se negaron. «Estamos en contra del aborto», zanja tajante el padre. «Aunque venga al mundo de esta manera añade, lo vamos a querer igual que a los demás. Donde comen cinco, comen seis, a su casa viene». La casa de la que habla Ismael es un pequeño piso de 79 metros cuadrados, de tres dormitorios y un baño, en Miraflores de los Ángeles. «Es complicado para seis, pero nos apañamos. Es lo que hay», se consuela. Decidieron aprovechar la oportunidad y comprarlo tras innumerables reuniones en el Instituto Municipal de la Vivienda, donde les prometieron una ayuda que no llegó para un alquiler con opción a compra, dados sus ingresos. La familia hace malabarismos con unos 1.500 euros al mes entre el sueldo de ella y la prestación que él percibe, con los que pagan 300 euros de hipoteca, 184 euros de préstamo por el coche antiguo (un Dacia Sandero que tuvieron que entregar casi nuevo al concesionario, ya que, al ser seis, no entraban) y 254 euros del nuevo, un Peugeot 5008 con capacidad de hasta siete plazas. La ayuda pública que les faltó la recibieron de una compañera de trabajo de Susana que les echó una mano con el piso y el coche. «No sé qué habríamos hecho si no es por ella, se lo voy a agradecer toda la vida», reconoce Ismael. De ahí que el principal argumento de su reclamación sea el «riesgo de exclusión social» que suponía tener un cuarto hijo.

El momento feliz en cualquier embarazo de darle la noticia a familiares, amigos o compañeros de trabajo se había convertido en un trago difícil. «Los comentarios… Te puedes imaginar. Que si estás aburrida, que si no tienes tele en el cuarto… Hoy en día la gente sigue mirándonos, pero a mí me da igual. Ellos no les van a dar de comer ni me los van a criar», relata Susana, que recuerda alguna pregunta que, más que indiscreta, resultaba ofensiva. «He tenido que soportar que me pregunten con quién me he acostado o que en urgencias, al preguntarle a un médico cómo había podido ser si mi marido se había hecho una vasectomía, me respondiera: Usted sabrá…. He aguantado comentarios así durante todo el embarazo, barbaridades de todo tipo. Es para pasarlo uno en sus carnes. La familia y la gente que te conoce no, pero el resto…».

Tampoco el SAS ha puesto en duda la posibilidad del embarazo. El dictamen médico de la consejería recoge que a Ismael se le realizaron cinco espermiogramas tras la vasectomía. En el primero, a los cuatro meses de la intervención, el resultado fue negativo. En el segundo sólo se detectó un espermatozoide inmóvil, «lo que es equiparable a esterilidad», y el tercero salió negativo. Sin embargo, el cuarto, realizado al mes de quedarse ella encinta, dio positivo (de 8 a 10 espermatozoides por campo), lo que significaba que podía haberse producido una «recanalización» del conducto. Pero el siguiente espermiograma, ocho meses después, volvió a ser negativo, a lo que el SAS no halla «una explicación lógica». El informe achaca el embarazo a «limitaciones inherentes a la técnica médica» sin que se detecte «defecto, carencia o fallo».

La pareja, pese a su precaria situación económica, decidió «tirar para delante con todas las consecuencias». La feliz espera tampoco fue todo lo tranquila que hubieran deseado. «Tenía que trabajar y estudiar a la vez. Salía de casa a las ocho de la mañana y llegaba a las once de la noche», recuerda Susana. Y así, entre clases y apuntes para sacarse el grado, llegó el pequeño de la familia, un varón (tienen otros dos de 3 y 6 años y una niña de 10). Nació el 10 de mayo de 2016 en perfecto estado y con un peso de 4.500 gramos. A los dos días, la joven recibió el alta y se fue derecha a hacer los exámenes. «Tiene mucho mérito, con tres niños, embarazada del cuarto y sacarse el grado», opina su pareja.

Ismael se queja de que ni siquiera han querido repetirle la vasectomía. «Los médicos se agarraban a que está bien hecha y a que los análisis habían dado negativo, y yo les decía: Pero mire usted, ¡es que hay un niño ahí que ha nacido!». Se llama Jorge y es, coinciden ambos, clavadito al padre.

La vasectomía es una intervención quirúrgica sencilla que sirve para evitar que los espermatozoides salgan de los testículos y, de esta forma, evitar un embarazo. Es, por lo tanto, un método anticonceptivo permanente que se lleva a cabo realizando un corte o punción en el escroto, después se hace un corte en el conducto deferente y los extremos se queman o se cierran con grapas para que los espermatozoides no puedan salir. Los testículos siguen produciendo espermatozoides, pero, al no existir ninguna vía de salida, mueren y el propio organismo los elimina (no se acumulan dentro, por lo que no existe riesgo).

La operación tarda entre 15 y 30 minutos y, como todas las intervenciones, conlleva sus riesgos como dolor, infección, hemorragias, hematomas en el escroto, filtración de esperma a los tejidos circundantes y formación de pequeños bultos (granuloma) en el escroto, etc. Durante los 3 meses siguientes hay que usar un método anticonceptivo alternativo hasta que se compruebe que la vasectomía ha tenido éxito. Durante este tiempo, por tanto, seróa posible que se produjera un embarazo de manera natural, por lo que hay que tener cuidado si no es lo que se desea. Después, aunque hay que hacer revisiones periódicas, el hombre será estéril, es decir, no podrá tener hijos de manera natural.

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Hace ya unos años se consideraba que una enfermedad como la de Crohn empeoraba los síntomas en una parte de las pacientes embarazadas. Sin embargo, y gracias a todos los avances y tratamientos disponibles, se puede controlar adecuadamente la sintomatología y el embarazo puede desarrollarse perfectamente con la enfermedad de Crohn, salvo algunas excepciones.

Por eso, hay que tener muy clara esta decisión antes de tomarla y suelen elegirla hombres con varios hijos que ya no quieren tener más descendencia.

No obstante, si te has hecho la vasectomía y, por lo que sea, quieres tener hijos tiempo después, hay posibilidades de conseguirlo.

¿Cómo lograr un embarazo con vasectomía?

Existen varios métodos para conseguir un embarazo en hombres que sean realizado una vasectomía:

1- Vasovasostomía: es un proceso quirúrgico que consiste en reconectar los conductos deferentes para que los espermatozoides puedan salir de nuevo a la vagina. Se realizan una serie de incisiones en el abdomen para unir de nuevo los conductos. Esta intervención tiene más éxito en hombres que se han realizado la vasectomía hace menos de 5 años y en aquellos que presentan granulomas en los conductos cortados. No obstante, en muchos casos, no es posible revertir la operación, por lo que habrá que recurrir a otras técnicas.

2- Aspiración de espermatozoides: consiste en la aspiración de espermatozoides directamente del testículo o el epidídimo a través de una aguja. Después, se implantan en la vagina por medio de una inseminación o se fecunda el óvulo con ellos fuera de la vagina mediante la técnica de fecundación in vitro.

3- Biopsia testicular: es un procedimiento quirúrgico que consiste en extraer una muestra de tejido testicular para obtener de ella los rastros de semen que se encuentren y, posteriormente, recurrir a la inseminación artificial o la fecundación in vitro para implantarlos.

4- Donación de esperma: cuando no es posible extraer espermatozoides del hombre que desea volver a ser padre, se puede recurrir al semen de un donante para lograr la fecundación fuera de la vagina mediante técnicas de reproducción asistida, generalmente la fecundación in vitro.

Una vez se consiga el embarazo, este puede llevarse a término sin complicaciones ni riesgos, aunque en los casos de las técnicas de reproducción asistida suele llevarse un control extra en las primeras semanas para evitar complicaciones o riesgos y es normal que la mujer suela tomar hormonas para evitar un aborto espontáneo.

Por lo tanto, es posible lograr un embarazo después de una vasectomía, pero, a no ser que esta haya fallado o que los conductos se reconecten de manera natural (cosa muy poco probable), lo normal es que haya que recurrir de nuevo a la cirugía para reconectar los conductos si se quiere intentar un embarazo natural y, si no, a alguna técnica de extracción de espermatozoides para, mediante técnicas de reproducción asistida, lograr un embarazo. Por eso, conviene pensárselo bien antes de recurrir a la vasectomía y tener muy claro que nunca más se va a querer tener un hijo. Si no, es mejor optar por otros métodos anticonceptivos muy eficaces, pero no definitivos, como condones, píldora, DIU, etc.

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