0

Embarazo y lactancia

Tabla de contenidos

¿Cómo saber si estoy embarazada durante la lactancia?

Muchas mujeres evitan tomar anticonceptivos durante la lactancia por dos motivos. Uno para que la leche no se vea alterada. Y dos porque durante el periodo de lactancia es muy complicado quedarse embarazada debido a la alteración hormonal que se produce y que impide la ovulación mientras se esté dando el pecho. No obstante, todo es posible. ¿Cómo saber si estoy embarazada durante la lactancia? estas son las claves.

Iryna Inshyna ||

¿Cómo saber si estás embarazada dando el pecho al bebé?

Debes saber que la lactancia materna no funciona como método anticonceptivo, incluso durante el periodo de lactancia materna podemos quedarnos embarazadas en caso de no usar anticonceptivos, por muy difícil que parezca.

Los síntomas del embarazo mientras se da el pecho son los siguientes:

  1. Disminución de la cantidad de leche que se produce.
  2. Fatiga y cansancio. Esto es debido al estrés al que se ve sometido tu cuerpo por ambos procesos: el de la lactancia y el del propio embarazo. ¡Es toda una revolución hormonal!
  3. Dolor en las mamas y en los pezones.
  4. Aumento de la sensibilidad en los pechos.
  5. Tu bebé se vuelve reacio a mamar. Esto es debido a que el embarazo y la producción de hormonas pueden llegar a cambiar el sabor y la textura de la leche materna.

Si deseas detectar el embarazo durante la lactancia materna o no sabes si estás embarazada si estás lactando, consulta con tu médico antes de suspender la lactancia materna. A veces, una cosa no es incompatible con la otra y, salvo en casos de embarazos de riesgo, podrás seguir amamantando a tu bebé aún estando embarazada.

No tomes decisiones por ti misma en el embarazo y cuida tu salud en extremo. Ahora tu cuerpo necesita estar preparado para satisfacer las demandas y necesidades de dos seres vivos. En el caso de que tengas dudas siempre puedes realizarte la prueba del embarazo para despejar la incógnita.

Puede ser una falsa alarma, pero recuerda que también es posible quedarse embarazada durante la lactancia.

  • ¿Te ha servido de ayuda?
  • Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Vitoria-Gasteiz, 2017. Un registro bibliográfico de esta obra puede consultarse en el catálogo de la red Bibliotekak del Gobierno Vasco: http://www.bibliotekak.euskadi.eus/WebOpac
  • Método Madre Canguro. Guía Práctica. Departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas, Organización Mundial de la Salud, Ginebra, 2004. Consultado en línea: http://albalactanciamaterna.org/wp-content/uploads/Guia-practica-metodo-canguro-oms.pdf
  • Waterson, Dr. A.J.R. (2015). La Biblia del cuidado de tu hijo. (Ana Guelbenzu de San Eustaquio; Pilar Alba Navarro; trad.). Barcelona, España: editorial Grijalbo. Edición actualizada. (Obra original publicada en 2009 en el Reino Unido por Carroll & Brown).

Licenciada en Periodismo y Comunicación, llevo más de 3 años trabajando y redactando sobre temas de maternidad. Me considero una persona organizada, creativa, perfeccionista y amiga de las palabras, por lo que escribir es mi pasión y el mundo de la maternidad y la comunicación mi devoción.

Circulan mitos como que dar de mamar puede perjudicar al feto o provocar un aborto, pero estas creencias son totalmente falsas. No existe ningún motivo para que dejes de alimentar a tu hijo si estás esperando otro. Al contrario, es beneficioso para los tres.

Lo que sí es cierto es que las hormonas presentes en el embarazo pueden causar una disminución en la producción de leche o bien cambiar su sabor debido a que alrededor del 5to mes empieza a producirse calostro. Por estas dos circunstancias, puede que el niño pierda interés por la lactancia materna. De hecho, el 60% de los niños se destetan solos, aunque algunos vuelven a reengancharse más adelante una vez que el bebé ha nacido.

También es cierto que los pezones en el embarazo se ponen muy sensibles, sobre todo durante el primer trimestre y la succión puede incomodarles a algunas madres.

Está comprobado que la succión puede causar contracciones, pero éstas se cortan apenas el niño deja de mamar, por lo que salvo indicación médica por amenaza de aborto o parto prematuro no es necesario dejar el amamantamiento.

Hay madres que se sienten orgullosas de poder alimentar a su hijo mientras están embarazadas, pero para otras la experiencia puede no ser tan idílica.

Este fenómeno se conoce como la agitación del amamantamiento, en el que la madre experimenta un sentimiento de irritación y a veces hasta rechazo al bebé que amamanta. Es una reacción que puede hacer sentir culpable a la madre, pero es un comportamiento instintivo que no puede controlar. Para estos casos, lo más recomendable es buscar el apoyo adecuado.

Una vez que el bebé nace puede continuarse sin ningún problema la lactancia en tándem (lactancia simultánea de dos o más hijos), ahora con una teta propia para cada uno. Las madres que la practican comentan que ver mamar a los dos hijos a la vez es una experiencia maravillosa.

Más información | Alba-Lactancia Materna Más información | aeped (Lactancia) Más información | La Liga de la Leche Internacional En Bebés y más | Noticias sobre lactancia materna

La mayoría de los medicamentos no están contraindicados en la lactancia materna, así que no suele ser necesario suprimir un tratamiento porque hay alternativas. Por tanto, hay que transmitir tranquilidad porque, en general, es más ventajoso para la salud continuar con la lactancia, buscando los medicamentos más aconsejables en cada caso, como han explicado a Correo Farmacéutico Silvia Moyano, miembro del Grupo de Lactancia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Tarragona y coautora de la web e-lactancia, y Concha Surribas, miembro del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Lo cierto es que las mujeres son cautelosas, preguntan sobre la compatibilidad de seguir un tratamiento y cumplen las indicaciones. «Ante la duda, prefieren soportar los síntomas y no tomar medicación que desconocen si pueden o no tomarla», comenta Surribas. Sin embargo, la mayoría de los medicamentos son seguros. Para que un fármaco cause problemas, «primero se tiene que absorber y después excretar a través de la leche, lo que sucede con pocos», explica Moyano. Hay que tener en cuenta –añade Surribas– que, en el caso de que pasen a la leche materna, la dosis suele ser menor del 1 por ciento, «por lo que tanto la acción del fármaco como los efectos secundarios se reducen a menos del 1 por ciento».
los prohibidos

Cuidado con el yodo

Pueden entrañar peligro para el recién nacido los medicamentos con grandes cantidades de yodo (povidona yodada tópica, amiodadora, etc.) por la posibilidad de inhibir la función tiroidea del niño. Así, la mayoría de los inmunosupresores antineoplásicos están contraindicados por el riesgo de inmunosupresión del lactante. Desde la AEP se señalan como menos peligrosos prednisona, azatioprina, tacrólimus y ciclosporina.

Además, en la lista negra están los isótopos de contraste intravenoso para medicina nuclear por ser perjudiciales para el bebé, por lo que se debe esperar a que la mujer los elimine para reiniciar la lactancia. “Se puede desechar la leche durante ese tiempo sin necesidad de suprimir la lactancia definitivamente”, aconseja Surribas, quien no deja pasar la ocasión para advertir de que no se pueden tomar drogas ni alcohol porque alteran el desarrollo neurológico del pequeño. Y hace hincapié en una falsa creencia: “Es un mito falso que la cerveza aumente la producción de leche”.

Algunos analgésicos con riesgo elevado son el metamizol por posible agranulocitosis y relación con leucemia en el niño, y la aspirina a dosis analgésica, no antiagregante, debido al síndrome de Reye.

Precaución con la vacuna de la fiebre amarilla

Las vacunas también son medicamentos, pero se pueden administrar todas si están indicadas. No obstante, hay que tener precaución con la inmunización frente a la fiebre amarilla, que se excreta en la leche durante 15 días y puede transmitir el virus vivo al bebé, y con la posible reacción, como la aparición de vesículas en la piel causada por la vacuna de la varicela.

Entre los medicamentos contraindicados por inhibir la producción de leche están las hormonas tipo estrógenos y andrógenos, derivados del ergot (ergotamina, bromocriptina, cabergolina) o algunos antihistamínicos de primera generación.
los más habituales, seguros

Y para tranquilizar, las expertas señalan que los medicamentos habituales son compatibles con la lactancia. Así, hacen referencia al paracetamol, el ibuprofeno, la mayoría de los antibióticos (excepto las quinolonas, para las que se recomienda buscar alternativas), la hormona tiroidea, los anticonceptivos sin estrógenos, los anticoagulantes, muchos antihistamínicos de segunda generación, algunos antihipertensivos y diuréticos y los fármacos para el asma (excepto la teofilina, que produce insomnio e irritabilidad en el niño).

Algunos antiepilépticos se pueden tomar, como valproico, oxcarbazepina o levetiracetam, y muchos psiquiátricos también; los tranquilizantes más recomendados son los de vida media corta (lorazepam).

Preguntadas por la labor del farmacéutico, afirman que su trabajo es esencial, ya que muchos medicamentos no precisan de prescripción: “Tienen que saber informar y, por tanto, buscar la información”, insiste Moyano. En este sentido, una herramienta muy útil, con aval científico, es la web e-lactancia, con información dirigida tanto a mujeres lactantes como a sanitarios y con 20 millones de visitas al año. Incluye 27.000 términos, que corresponden a fármacos, plantas medicinales y enfermedades, y se clasifican en función del riesgo en verde (muy bajo), naranja (bajo), marrón claro (alto) y rojo (muy alto).

Falta de concienciación sobre plantas medicinales

Olaia López, neonatóloga y coordinadora del Banco de Leche del Hospital Clínico de Santiago de Compostela, ha llamado la atención sobre la falta de concienciación que existe acerca de las plantas medicinales (infusiones y derivados). “Hay mujeres que son muy precavidas y evitan tomar fármacos y, sin embargo, tienen sensación de seguridad con las plantas medicinales”. La experta aconseja preguntar antes al farmacéutico, al pediatra o a otro profesional sanitario porque no existe el riesgo cero: “Hay que tomar las mismas precauciones porque son productos medicamentosos, aunque no sean químicos. Pueden inhibir la lactancia o resultar tóxicos para el bebé”. El poleo menta, el hinojo o el anís estrellado son algunos ejemplos.

Una de las preocupaciones más frecuentes de las mamás que amamantan a sus hijos está relacionada con el consumo de alcohol durante la lactancia materna. Se presentan ocasiones como fiestas o celebraciones en las que apetece tomarse una copa de vino o una cerveza, pero se teme sobre los efectos que puede tener el bebé.

En algunos casos se llega incluso a plantear la continuidad de la lactancia, por eso vamos a aclarar las dudas sobre si se puede beber alcohol o no si estás dando el pecho.

En el embarazo ni una gota, ¿y durante la lactancia?

Durante el embarazo, la recomendación es cero alcohol, ni una gota, ya que atraviesa la placenta y puede afectar el desarrollo del bebé. En los casos más graves puede ocasionar el conocido como «síndrome alcohólico fetal» responsable de malformaciones fetales y retraso mental en el bebé.

No se sabe a ciencia cierta la cantidad de alcohol que puede asimilar el organismo de cada mujer, por tanto lo mejor es evitarlo completamente durante la gestación.

Ahora bien, ¿qué sucede una vez nacido el bebé? ¿Hay que seguir la misma recomendación?

Alcohol y lactancia, preferible evitarlo

La recomendación general es la de no beber alcohol, tampoco durante la lactancia. Es una sustancia nociva que penetra en el torrente sanguíneo y pasa a la leche que toma el bebé, por tanto es preferible evitarlo.

Por su parte, no hay investigaciones concluyentes que vinculen el consumo moderado de alcohol con un deterioro cerebral del bebé, por tanto las recomendaciones en cuanto al consumo ocasional, es decir tomarse una copa de vez en cuando tampoco está prohibido si se tienen en cuenta algunos factores.

Según la web e-lactancia, un sitio de referencia sobre los medicamentos que se pueden tomar durante la lactancia señala el alcohol como de riesgo nivel 2. Es decir, de riesgo alto. Se recomienda no consumir o consumir ocasionalmente y muy moderado.

La cerveza 0,0% y la sin alcohol (<1%) pueden tomarse durante la lactancia.

Consumo ocasional y moderado

En primer lugar, hay que diferenciar lo que es un consumo ocasional y moderado de un consumo habitual.

El consumo ocasional en pequeñas cantidades (0,5 gramos por cada kg que pese la madre al día) no se considera dañino para el bebé. Para que os deis una idea, la cerveza tiene 4 gramos de alcohol por 100 cc., el vino tiene 12 grs por 100 cc y el whisky tiene 40 gr por 100 cc. Haced cálculos.

Sí que es perjudicial si se consume más de esa cantidad y de forma crónica, ya que daña seriamente al bebé pudiendo llegar a causarle un coma alcohólico. Un consumo agudo excesivo puede provocar coma, convulsiones y riesgo de muerte en el lactante. Además inhibe la secreción de prolactina y oxitocina, hormonas responsables de la producción y eyección de la leche.

Controlar el momento del consumo

También es importante tener en cuenta el tiempo que ha transcurrido desde que se bebe hasta que se da el pecho. El alcohol pasa rápidamente al torrente sanguíneo, pero también sus niveles descienden rápidamente.

Alcanza su máximo nivel entre los 30 y los 60 minutos después de haber bebido, por tanto si vas a tomar una copita, sería conveniente hacerlo después de una toma ya que pasarán más o menos unas tres horas hasta la próxima toma, y en ese momento el nivel de alcohol será muy bajo o nulo.

Según e-lactancia:

El tiempo necesario a esperar a amamantar para que el alcohol ingerido de forma ocasional haya desaparecido de leche y sangre (Ho 2001) depende del peso de la madre (a menos peso, más tiempo) y de la cantidad de alcohol consumido (a más alcohol, más tiempo). Evitar dar pecho hasta después de dos horas y media por cada 10 -12 g de alcohol consumidos: un tercio (330 ml), de cerveza 4,5%, un vaso de 120 ml de vino 12% o una copa de 30-40 ml de licor de 40-50%). Tiempos orientativos a esperar para mujeres de unos 60 kg de peso: un vaso de vino: 2,5 horas, dos tercios de cerveza: 5 horas, tres copas de licor: 7,5 horas, etc. (ABM 2015: ver tabla en la referencia de Koren en Can Fam Physician. 2002).

El problema se plantea con los bebés recién nacidos, en los que las tomas son muy seguidas y varias veces al día, incluso también durante la noche. Por eso se suele recomendar mantener la abstinencia durante los tres primeros meses del bebé. En ese caso, será mejor esperar a que el niño crezca y las tomas sean más espaciadas.

En conclusión, el alcohol es nocivo y es preferible evitarlo, pero si bebes durante el período de lactancia, debe ser una pequeña cantidad de alcohol de forma ocasional y siempre alejada de las tomas.

La lactancia materna tiene numerosos beneficios para el bebé, que exceden ampliamente los riesgos de una bebida ocasional, por tanto está en tus manos controlarte para poder seguir ofreciéndole a tu bebé lo mejor.

Fotos | Thinkstock
Más información | La liga de la leche
En Bebés y más | ¿Se puede beber alcohol mientras estamos amamantando?

La lactancia continuada e ininterrumpida causa la ausencia de la ovulación y la menstruación de forma natural, ya que las hormonas de la lactancia interfieren con las de la ovulación, impidiéndola y evitando quedarte embarazada o ser fértil.

Esto suele suceder cuando el bebé solo toma leche materna, sobre todo al principio, cuando las tomas son más frecuentes.

Generalmente, cuando introducimos otros alimentos y reducimos el número de tomas, comenzamos a ovular y, por lo tanto, a tener reglas, aunque al principio pueden ser irregulares. No obstante, esto varía mucho entre una mujer y otra, e incluso en la propia mujer entre un posparto y otro.

Ahora bien, que no tengas la regla no significa que no te puedas quedar embarazada, ya que puedes ovular en cualquier momento.

Dependiendo de las características de la lactancia, será más o menos probable que hayas ovulado: si das el pecho de noche y de día, sin suplementos ni chupetes, y no pasan más de tres horas entre toma y toma, es poco probable quie te quedes embarazada (este es el fundamento del método anticonceptivo conocido como MELA, o de amenorrea de la lactancia), aunque no del todo imposible.

EL método MELA (método de la Lactancia y la Amenorrea) explica la relación que existe entre que el bebé succione y la ausencia de ovulación, de modo que cuantas más veces al día tome leche el bebé, mayor es la protección anticonceptiva. Para que funcione, la madre no puede haber tenido la regla todavía, ha de encontrarse normalmente entre los 3 y 6 primeros meses tras el parto y el bebé debe tomar leche a demanda, sin poder recibir ningún otro líquido.

El porcentaje en el que este método es efectivo es de un 98% aproximadamente. Lo que si es seguro es que solo sirve hasta los 6 meses de lactancia, y mientras el bebé succione de una manera sólida, extrayendo toda la leche que tu cuerpo necesita para mantenerte sin menstruación. No servirían los sacaleches, ya que solo es efectivo con el bebé.

Si no quieres quedarte embarazada mientras das el pecho, recuerda que algunos métodos hormonales, como la píldora de progesterona, no interfieren en la producción de la leche. Si no quieres tomar ningún tipo de hormonas, también puedes recurrir a otros anticonceptivos como el DIU, los preservativos de hombre y de mujer, el diafragma o el capuchón cervical. Para aquellos que han de colocarse en el útero lo mejor es esperar a que el ginecólogo lo crea conveniente.

Si se siguen las consignas anteriormente mencionadas, es bastante dificil quedarse embarazada, pero no imposible. De ahí que se recomiende usar algún método anticonceptivo a parte para estar segura al 100% de que no te vas a quedar embarazada.

¿Puedo quedar embarazada durante la lactancia? Lidiar con embarazo y lactancia

Tu navegador no puede mostrar este vídeo

¿Puedo quedar embarazada durante la lactancia?

La lactancia no impide el embarazo. Es cierto que hay mujeres que no ovulan mientras están dando de mamar, pero no ocurre en todos los casos, por lo que dar el pecho no puede ser utilizado como anticonceptivo, pues hay riesgo de embarazo.
Sólo en algunos casos las mujeres que dan de mamar pueden sentirse segura frente a un nuevo embarazo. Se trata del Método MELA (Método de Amenorrea de la Lactancia). En este caso, dar el pecho impide un nuevo embarazo en el 98-99% de los casos siempre que:

  • El bebé tenga menos de seis meses.
  • A la madre no le haya vuelto la regla.
  • El niño sea alimentado a demanda y de forma exclusiva con el pecho, de forma que no tome nada diferente, ni siquiera agua.
  • El niño haga tomas frecuentes (por esto se entiende que no permanezca más de 6 horas sin mamar de noche, ni más de 4 horas sin tomar el pecho durante el día).

Si no se cumplen estas condiciones, la mujer puede quedarse embarazada aunque dé el pecho. Las madres lactantes pueden usar sin problemas métodos anticonceptivos: de barrera (preservativo, DIU, diafragma), y hormonales elaborados únicamente a base de progesterona (inyección trimestral, píldora de progestágenos, implantes subdérmicos, pastilla del día después).

Embarazo durante la lactancia ¿es posible?

Primero ¡enhorabuena! Luego, tal vez estás preocupada porque oíste que dar el pecho puede perjudicar al bebé que estás llevando: quizá te han dicho que debes destetar, incluso puede que haya sido tu ginecólogo o matrona quien te haya sugerido esa posibilidad.

Es muy importante que sepas que no es necesario dejar la lactancia si no lo deseas. La evidencia científica está muy clara: amamantar durante el embarazo es seguro para la madre, para el feto y para el hijo mayor. La lactancia sólo está contraindicada en el embarazo cuando se hubiera diagnosticado amenaza de aborto o de parto prematuro. Para el resto de las mujeres embarazadas, amamantar es seguro.
Tampoco debería preocuparte el temor a sufrir desgaste. Una lactancia bien establecida consume una cantidad reducida de energía. Basta con tomar la misma dieta saludable y equilibrada, recomendada a cualquier mujer embarazada, en cantidad suficiente para saciar tu apetito, para que tu pecho siga produciendo leche sin comprometer en lo más mínimo el crecimiento de tu bebé en el útero, ni tu buena salud. Además, se ha demostrado que los niños nacidos mientras su mamá amamantaba tuvieron pesos acordes o superiores al promedio. Pues, ves: ¡embarazo y lactancia pueden convivir!

Descubre: Homenaje a la lactancia materna: las imágenes más bonitas y naturales

© Ivette Ivens

Embarazo y lactancia en tándem: efectos y consecuencias

  • ​​Tus pechos están muy sensibles: es uno de los primeros síntomas de embarazo. Por eso, para algunas mujeres, las tomas dejan de ser agradables, pues ¡imagínate la sensibilidad cuando tu chiquitín amamantara! No estamos hablando de dolor insufrible pero algunas mujeres notan muchas molestias cuando el niño se coge al pecho, lo que puede desembocar en un destete o provocar una reducción importante en el número de tomas que hace el hermano mayor.
  • ​Tienes menos leche: no estamos diciendo que no tendrás más leche, sino que entre el tercer y el cuarto mes de embarazo, tu producción va a disminuir. La cantidad reducida es algo que disgusta a muchos niños que continúan mamando, por lo que prefieren dejarlo naturalmente.​
  • ​Muchos niños se destetan: es la consecuencia directa de la baja de producción de leche materna, un 60 % de los niños se destetan durante el embarazo. Una parte lo hace entre el tercer y cuarto mes de gestación, coincidiendo con la caída de la producción, y el resto hacia el final del segundo trimestre. Antes se creía que lo dejaban por el cambio de sabor al llegar el calostro, pero ahora se sabe que la leche materna no se convierte en calostro hasta unos días antes del parto.
  • Leves contracciones del útero aparecen: algunas mujeres sienten ligeras contracciones en el útero cuando dan el pecho a su hijo mayor… pero tranquila, cesan al finalizar la toma.

Embarazo durante la lactancia, las preguntas frecuentes

¿Dar el pecho a dos bebés a la vez puede afectar negativamente al recién nacido?
Definitivamente ¡NO! El hermano mayor no “roba” nada a nadie. De hecho y es científicamente demostrado, la lactancia en tándem hace que la pérdida de peso del recién nacido sea menor y se recupere más rápidamente. También es habitual que en el hermano menor no se observen las conocidas crisis de crecimiento. ¡Siempre hay leche materna de sobra!
¿Cómo se desarrollan las subidas de leche?
Con estimulación, lidiar con embarazo y lactancia asegura una buena provisión de leche materna para tus niños. La subida de leche se produce normalmente, pero con la ventaja de que tienes un hijo mayor que te ayuda a descongestionar tus pechos, aliviándote.
¿Cómo organizar las tomas?
Tendrás que organizar las tomas entre tus hijos. Durante el primer mes de tu bebé, a menudo, el hijo mayor mame igual o más que el pequeño, y que cada vez que el recién nacido pida se acerque a mamar, pero esto no es un problema para el pequeñito que suele ganar peso con rapidez.
¿Si mi hijo mayor está enfermo, puede contaminar a mi bebé?¿Es la lactancia una vía de contagios?
La lactancia, en general, no favorece el contagio de enfermedades. Al contrario, el hecho de que la madre comparta la misma inmunidad con ambos hijos consiga que el pequeño reciba defensas para luchar contra los virus o bacterias de los que el mayor es portador.

Lactancia materna, ¿cuáles son sus beneficios?
Despeja tus dudas: 7 mitos sobre la lactancia materna​

Es cierto que la lactancia es un eficaz método anticonceptivo natural, mientras el bebé succiona inhibe la ovulación, pero no es para confiarse pues las condiciones para que sea absolutamente seguro son muy precisas.

Muchas mujeres creen que mientras están dando el pecho no pueden quedar embarazadas, así sin matices, pero no es tan simple.

De hecho, conozco a varias mujeres que han quedado embarazadas mientras amamantaban antes de que les bajara la primera regla después de dar a luz.

Hay una relación directa entre la succión del bebé y la ausencia de ovulación. Los cambios hormonales que se producen cuando el bebé succiona hacen que se suspenda la ovulación, cuanto más veces al día mama el bebé mayor es la eficacia anticonceptiva.

El método MELA (Método de la Lactancia y la Amenorrea)

A este método anticonceptivo se lo conoce con el nombre de MELA (Método de la Lactancia y la Amenorrea) y tiene una efectividad del 98-99% durante el segundo trimestre de vida del bebé y del 100% durante las primeras doce semanas tras el parto.

Pero, ¿cuáles son los requisitos que se deben cumplir para que el método sea efectivo?

  • 1) Que la madre aún no haya tenido la primera regla tras el parto. Es decir, cualquier sangrado que haya tenido la mujer tras 10 o más días después del sangrado puerperal después de dar a luz.

  • 2) Que el bebé sea exclusivamente alimentado con lactancia natural, a demanda y a menudo (que no haya pausas entre tomas superiores a seis horas por la noche, ni más de cuatro horas sin hacerlo de día), sin alimentación suplementaria alguna.

  • 3) Que el bebé tenga menos de seis meses.

Si se cumplen las tres, es poco probable que quedes embarazada, sin embargo las cifras indican que entre un 1 y un 11% de las mujeres embarazadas quedan durante el período de amenorrea, es decir que vuelven a concebir sin haber tenido la regla.

Después de los primeros seis meses de vida del bebé, la eficacia anticonceptiva del MELA se va reduciendo paulatinamente.

Si algunas de las tres condiciones no se cumpliera al cien por cien, cabe la posibilidad de que te quedes embarazada, por eso deberás considerar utilizar algún método anticonceptivo complementario.

Cuando una madre lactante se queda embarazada, se puede encontrar con sentimientos contradictorios y dudas sobre si seguir o no con la lactancia del hijo mayor. Incluso puede llegar a oír comentarios negativos sobre seguir dando el pecho durante el embarazo, que pueden venir tanto de familiares y amigos, como de profesionales sanitarios.

Existen muchos miedos y mitos asociados a esta situación: aumento del riesgo de aborto, que los bebés o la madre sufran carencias nutricionales, que el hermano mayor no deje calostro ni leche suficiente para el recién nacido, que la leche sea “mala” para el hermano mayor y le haga daño…

Vamos a desmontar estos mitos: ¿qué pasa con la glándula mamaria durante el embarazo?

Durante las primeras semanas de embarazo, cuando muchas veces la madre aún no se ha dado cuenta de que está embarazada, aumenta la sensibilidad en los pezones debido a la modificación hormonal que se está produciendo. A partir de las 10 semanas, se puede empezar a percibir una bajada en la producción de leche.

El hermano mayor, dependiendo de la edad, puede expresar, ya sea con palabras o con nerviosismo al mamar, la bajada de producción. En este momento, algunas madres se plantean si pueden hacer algo para seguir teniendo leche, pero no hay nada que hacer, ya que la glándula ha empezado a involucionar, es decir, se está preparando para la lactancia del futuro recién nacido.

Más de un 60% de los bebés se destetan durante el embarazo, mientras que algo más de un 40% sigue mamando, aunque sin leche.

¿Qué puede sentir la madre que amamanta durante el embarazo?

  • Aumenta la sensibilidad de los pezones y la madre puede llegar a sentir dolor. Esta molestia suele disminuir durante el tercer trimestre
  • Es habitual tener sentimientos ambivalentes respecto al hijo mayor, y pueden ir en aumento a medida que avanza el embarazo
  • En ocasiones, se aprecia calostro, en forma de pequeñas costras encima del pezón que se desprenden al lavar el pecho.
  • Los niños a veces explican que la leche está mala o tiene mal sabor. El calostro es más salado que la leche, no es tan dulce ni tan sabroso. Si toman calostro es posible que presenten deposiciones más abundantes y más líquidas por su efecto laxante

¿Existe algún riesgo para la madre, el bebé o el feto?

Seguir amamantando durante la gestación es un proceso que no está exento de mitos, todos ellos muy negativos y que reflejan el desconocimiento de la sociedad acerca de la lactancia.

Se afirma que amamantar durante el embarazo es muy peligroso para la madre, el hermano mayor y el bebé que se está gestando. Además, se suelen alegar todo tipo de motivos: que este proceso puede producir contracciones, que aumenta la incidencia de aborto espontáneo, que puede afectar al crecimiento del feto o determinar su futura sexualidad, que puede causar un parto prematuro, que para la madre es un gasto metabólico excesivo, que la leche que produce es mala, que puede hacer daño al hermano mayor o hacerle enfermar, etc.

Nada de esto es cierto.

Si tu embarazo va bien, puedes seguir con la lactancia. Recuerda que durante los primeros meses de vida puedes sentir molestias en los pezones y sentimientos de rechazo hacia tu hijo mayor. Ten en cuenta también que la producción de leche va a disminuir: así pues, si tu bebé tiene menos de un año, deberás complementar su alimentación con leche artificial.

Solo es aconsejable dejar la lactancia durante el embarazo si tu médico te prohíbe mantener relaciones sexuales, si tienes el útero irritable o si sufres cualquier circunstancia que implique un riesgo de aborto. En estos casos, se debe valorar cuidadosamente la situación.

Cómo afrontar los primeros días del tándem:

  • Después del parto, la subida/bajada* de la leche se produce normalmente con más rapidez y, a veces, en pocas horas se deja de producir calostro para empezar a producir leche
  • No hay razón para limitar el acceso al pecho al hermano mayor después del parto, hay calostro para los dos. Si tienes miedo de que el pequeño se quede sin calostro puedes ofrecer el pecho que más produce al recién nacido y el que menos produce al hermano mayor.
  • Lo mismo ocurre cuando se produce la subida/bajada de la leche. Hay leche para todos y los recién nacidos casi siempre aumentan más rápidamente de peso que sus hermanos a la misma edad.

Por tanto, ya ves que la glándula mamaria se prepara y da prioridad siempre al recién nacido y, para el mayor, volver a tomar calostro y leche de transición es todo un regalo inmunológico!

*La subida de la leche y la bajada de la leche son el mismo concepto. En España se habla de subida y en algunos países latinoamericanos, por el contrario, se habla de bajada.

_________________________________________________________________________

Descarga LactApp, es gratis:

TEMA 5

Lactancia materna durante el embarazo y en tándem

Una madre está amamantando a su hijo, vuelve a quedarse embarazada, decide no interrumpir la lactancia y seguir dando el pecho durante todo el embarazo. Una vez nacido el pequeño, amamanta a los dos conjuntamente o por separado. Esto es la lactancia en tándem.

Aquí te contamos lo que necesitas saber sobre ello, por si es tu caso:

Los pechos están muy sensibles

Uno de los primeros síntomas de embarazo es la extrema sensibilidad que la madre siente en los pechos. Por eso, para algunas mujeres, las tomas dejan de ser agradables, pues notan muchas molestias cuando el niño se coge al pecho, lo que, en ciertos momentos, puede forzar (o acelerar) un destete o provocar una reducción considerable en el número de tomas que hace el hermano mayor.

La producción de leche materna baja

Se sigue produciendo leche materna, pero en una cantidad mucho más reducida, y esto es algo que disgusta a muchos niños que continúan mamando, por lo que prefieren dejarlo.

Más de la mitad de los niños se destetan

Aproximadamente un 60 % de los niños se destetan durante el embarazo de su madre, de ellos algo más de una tercera parte lo hacen entre el tercer y cuarto mes de gestación, coincidiendo con la caída de la producción, y el resto hacia el final del segundo trimestre. Antes se creía que lo dejaban por el cambio de sabor al aparecer el calostro, pero ahora se sabe que la leche materna no se transforma en calostro hasta pocos días antes del parto.

¿Afecta negativamente al recién nacido?

No, el hermano mayor no le “roba” la leche materna al pequeño. De hecho la lactancia en tándem hace que la pérdida de peso del recién nacido sea menor y se recupere más rápidamente. También es habitual que en el hermano menor no se observen las conocidas crisis de crecimiento. Siempre parece haber leche materna de sobra.

¿Qué pasa con la subida de la leche?

La lactancia en tándem asegura una buena provisión de leche materna al haber más estimulación. La subida de la leche se produce igual, pero con la ventaja de que tienes un hijo mayor que te ayuda a descongestionar los pechos.

¿Cómo se organizan las tomas?

La madre tendrá que organizar las tomas entre ambos hijos. Es frecuente que, sobre todo el primer mes de vida, el hijo mayor mame igual o más que el pequeño, y que cada vez que el recién nacido pida se acerque a mamar, pero esto no es un problema para el recién nacido que suele ganar peso con velocidad. En todo caso, las madres suelen acabar poniendo límites al mayor porque emocionalmente les es difícil tolerar tanta exigencia.

¿De qué modo lo vive la madre?

Cuando se pregunta a las madres sus razones para seguir con lactancia materna en tándem las respuestas más frecuentes son:

  • Para respetar las necesidades del hijo mayor.
  • Porque tenían interés como madres por vivir esa experiencia.
  • Porque querían favorecer el vínculo entre hermanos.

¿Puede ser una vía de contagios?

La lactancia en tándem no favorece el contagio de enfermedades entre hermanos. Incluso es probable que el hecho de que la madre comparta la misma inmunidad con ambos hijos consiga que el pequeño reciba defensas para luchar contra los virus o bacterias de los que el mayor es portador.

Otros datos curiosos

Aquí te contamos más cosas que pudimos saber tras realizar una investigación sobre la lactancia en el embarazo y en tándem en el año 1999 y completarla en el año 2006 con una muestra total de 73 madres que amamantaron durante el embarazo:

  • El perfil de la madre que sigue amamantando embarazada es de una mujer casada, de 35 años, con nivel de estudios alto, con más de dos hijos y que asisten a grupos de apoyo a la lactancia materna.
  • La edad del niño lactante al inicio del embarazo es mayor entre los niños que no se destetaron durante el embarazo. Siendo la edad media de los que se destetaron 17 meses y 24 los que no lo hicieron.

La lactancia en tándem no perjudica la salud de la madre. Seguir dando el pecho durante el embarazo supone muy poco coste energético al disminuir de manera importante la producción. En el estudio no hubo diferencias significativas entre ambos embarazos (lactando y sin lactar) en las cifras de hemoglobina de la madre. Es decir que las madres no sufrieron anemia de forma más acusada por el hecho de amamantar. Tampoco hubo diferencias significativas en la media de ganancia de peso de las madres durante el embarazo.

Disminución de producción. El 83 por ciento de las madres sintió disminuir su producción entre el tercer y el cuarto mes de embarazo. Nos contaban que los niños lactantes aumentaban su ingesta de comida sólida y a menudo pedían de comer tras haber terminado de mamar.

Más de la mitad de las madres de la muestra habían constatado la supuesta aparición del calostro en el segundo trimestre de embarazo en base a su percepción. Nos contaron que sus hijos mayores amamantados comenzaron a hacer deposiciones amarillas blandas parecidas a las que hacen los bebés lactantes durante el primer mes de vida, sin que ello representara un problema de salud.

Pero la evidencia científica sobre el calostro apunta que la leche que segregan las madres embarazadas que amamantan analíticamente no se parece al calostro, sino a la leche madura. Queda todavía la duda de en qué momento se convierte en calostro, pero los científicos piensan que la transición se produce unos pocos días antes del parto.

Contracciones uterinas. Más de la mitad de mujeres tenían contracciones mientras amamantaban que cedían espontáneamente cuando soltaba el niño el pecho.

No hubo pues diferencias significativas en cuanto a duración de los embarazos comparando embarazo sin lactancia a embarazo con lactancia materna. Incluso alguna madre intentó ponerse de parto dejando que el hijo mamara mucho y no lo consiguió.

Destete espontáneo. Se destetaron en el embarazo más de la mitad de los niños, el 30 por ciento de ellos hacia el tercer mes cuando disminuía la producción y el resto hacia el quinto més. El 38 por ciento siguieron mamando e iniciaron lactancia en tándem tras el parto.

¿Puede afectar al crecimiento del bebé por nacer? Se hizo la media de los pesos de todos los bebes al nacer. La media de los hermanos mayores nacidos sin lactancia en el embarazo fue de 3353 gr mientras que la media de los hermanos pequeños nacidos de un embarazo con lactancia fue de 3511. Sabemos que estadísticamente los segundos hijos tienden a pesar algo más que sus antecesores, pero en todo caso con este resultado es obvio que amamantar en el embarazo no provoca retraso de crecimiento intrauterino.

Numero de tomas durante el primer mes. El hermano mayor suele mamar igual o más que el pequeño, casi todas las madres acaban tarde o temprano poniendo límites y la ansiedad del niño va decreciendo paulatinamente.

¿Puede dejar sin leche suficiente al bebé recién nacido? Se estudió el aumento de peso de los niños durante el primer mes a partir del peso más bajo después del nacimiento y a pesar de que el hijo mayor durante el primer mes mama tantísimo hay una diferencia significativa importante de ganancia de peso, de manera que el segundo bebé que comparte el pecho con su hermano mayor suele ganar un 21 por ciento más de peso que lo que ganó su hermano en el mismo periodo. Entonces es obvio que el pequeño no se queda sin calostro.

Especial sintonía con el más pequeño. Otro dato interesante es que en muchos casos la madre no dispara reflejo de eyección cuando mama el hijo mayor y si lo dispara cuando mama el pequeño. Por ejemplo no se producen entuertos cuando la madre amamanta al mayor en el post-parto inmediato pero si se producen cuando mama el pequeño. Pronto el mayor lo aprende y se pone a mamar cuando mama el pequeño para aprovechar el reflejo de eyección.

¿Contárselo a tu médico? Menos de una cuarta parte de las mujeres escondieron a los profesionales de la salud que amamantaban embarazadas y la cuarta parte de las madres no lo dijeron al pediatra en el post-parto por miedo al rechazo o la crítica. Las mujeres que lo comunicaron abiertamente recibieron actitud negativa por parte del profesional en el 70 por ciento de los casos en el año 2000 durante el embarazo. Y aquí si encontramos 6 años después un cambio positivo, ese porcentaje disminuyó al 55 por ciento entre los ginecólogos y las comadronas. También hubo descenso de actitud negativa entre los pediatras pero esta fue mucho menor.

Importante

Tener buena información y sentirte entendida y normal cuando amamantas en tándem es algo que puedes conseguir acudiendo a los grupos de apoyo a la lactancia materna.

Algunos comentarios de las madres (texto libre):

“Encontré que los sentimientos que despertó en mi amamantar en tándem no se correspondían con lo que me había imaginado”.

“Amamantar en tándem me facilitó el inicio de la lactancia del menor y disminuyó las molestias que sufrí en la lactancia del mayor como por ejemplo la ingurgitación”

“Haber respetado sus necesidades y no haber interrumpido su lactancia ha creado un vínculo muy especial entre mi hijo mayor y yo”.

“Amamantar en tándem me ha facilitado el poder ayudar a mis hijos a superar sus episodios de celos”.

“He observado que el hecho de mamar juntos ha hecho que mis hijos establezcan una relación muy especial entre sí”.

“En ocasiones las demandas de mi hijo mayor me resultan agobiantes y me provocan sentimientos encontrados”.

“A pesar de estar amamantando a la vez a dos hijos, mi respuesta a las demandas del menor (reflejo de eyección, etc.) es superior a las del mayor, como si estuviera “más conectada” con el más pequeño”.

“¿Por qué tantos profesionales se empeñaron en convencerme de que estaba haciendo algo “malo”?”.

“Amamantar en tándem me produjo una amenorrea más prolongada que mi otra lactancia sin tándem”.

Bibliografía

  1. Merchant K. Martorell R, Haas J. Maternal and fetal responses to the stresses of lactation concurrent with pregnancy and of short recuperative intervals.
  2. Moscone SR, Moore MJ Breastfeeding during pregnancy.
  3. Bohler E, Ingstad B The struggle of weaning: factors determinig breastfeeding duration in east Bhutan.
  4. Marvin S. Eiger, MD &Sally Wendkos Olds. El gran libro de la lactancia. Barcelona. Ediciones Medici, 1989
  5. Lawrence R A La lactancia materna. Una guía para la profesión médica. Madrid. Mosby/Doyma Libros, SA 1996 Edición en español
  6. Royal College of Midwives. Lactancia materna. Manual para profesionales. Barcelona. ACPAM, 1994

¿Qué pasa con la fertilidad durante la lactancia?

Esta es una de las preguntas más habituales en el postparto. Muchas mamás que tienen lactancias prolongadas sin reglas nos preguntan que si se pueden quedar embarazadas, así que nos hemos animado a escribir este artículo para daros un poco de información al respecto. Sabemos que hay muchas dudas y que, parece, que hay un halo de tabú alrededor del postparto, pero son dudas naturales y muy lógicas.

Durante el embarazo, la mujer deja de ovular por completo. Esto se debe a la enorme elevación de los niveles de dos hormonas: los estrógenos y la progesterona. Al producirse el parto, este efecto inhibidor sobre los ovarios cesa, con lo que comenzarían de nuevo los ciclos menstruales. A este periodo de vuelta a la “normalidad” se le conoce como puerperio y dura en torno a unas 6 semanas. Casi todas las mujeres que no dan pecho suelen iniciar el ciclo menstrual a los 4 meses del parto. Incluso pueden llegar a ovular a partir de la tercera semana después del parto, por lo que de no desear exponerse a un nuevo embarazo, requerirían emplear anticoncepción a partir de la segunda/tercera semana de puerperio.

¿En qué se ve afectada la fertilidad durante la lactancia?

La lactancia materna es un método de anticoncepción “natural” que protege a la mujer de un nuevo embarazo mientras se recupera del anterior. En estas mujeres la menstruación se inicia mucho más tarde, se puede incluso retrasar un año. Ello es debido a que la succión continua del bebé sobre el pezón bloquea la actividad hormonal sobre el hipotálamo y éste inhibe la actividad hormonal ovárica.

En definitiva, a mayor frecuencia de amamantamiento, mayor eficacia anticonceptiva. Estudios han comprobado que la duración de la amenorrea (ausencia de regla) y la falta de ovulación es más prolongada mientras mayor sea el periodo de lactancia, la frecuencia de las tomas, el tiempo en cada toma y menor la cantidad de alimentación complementaria que reciba el bebé. En las madres con lactancia materna exclusiva no suele producirse la primera ovulación hasta las 27-38 semanas postparto. Incluso las primeras menstruaciones tras el parto pueden ser ciclos anovulatorios. Algunas mujeres que lactan no ovulan de manera regular por lo que las probabilidades de embarazo es menor.

A este método anticonceptivo basado en la lactancia se llama método MELA y tiene una efectividad del 98% siempre que el bebé esté alimentado de manera exclusiva con leche materna a demanda y que no pasen pausas superiores a 6 horas entre toma y toma tanto de día como de noche.

La decisión sobre qué método anticonceptivo deberá emplear en una madre lactante debe siempre adaptarse al estilo de vida y circunstancias personales, así como consultarse con el ginecólogo para que asesore acerca del más adecuado.

La lactancia materna es algo natural. A pesar de esto, amamantar a nuestros pequeños está rodeado de un halo creencias populares que pueden confundir a las nuevas madres a la hora de lactar, haciendo que muchas veces sea difícil y arduo para algunas y que, incluso, otras abandonen la idea de empezar a dar el pecho a sus retoños. Y esto para muchos organismos internacionales no debería ocurrir. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de los riesgos y recomienda que «la lactancia materna debe ser la alimentación exclusiva de los bebés durante sus primeros seis meses de vida y complementaria hasta los dos años por el bien de la madre y el bebé». Y señala en que si se comienza a amamantar dentro de los primeros 60 minutos tras el parto «más de 820.000 pequeños y 20.000 progenitoras salvarían la vida en el mundo al año».

Estas son algunas de las mentiras y verdades de un acto humano que favorece tanto la salud de la madre como del recién nacido, que sus beneficios están demostrados científicamente y que, sin duda, merecen una consideración y aclaración en esta Semana Mundial de la Lactancia 2018 que se celebra hasta el próximo 7 de agosto.

Mitos y realidades de la lactancia materna, según UNICEF:

1. Creencias populares: «Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar»; No todas las mujeres producen leche de buena calidad» o «No todas las mujeres producen leche suficiente para satisfacer el bebé». UNICEF argumenta, a este respecto, que: «El tamaño de los pechos no influye en la lactancia. Todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente porque la lactancia es un proceso regido por la ley de la oferta y la demanda».

2. Mitos sobre las madres: «La madre no puede comer ciertos alimentos durante la lactancia» o «Si la madre está enojada o asustada no debe dar de lactar». La contestación de los expertos: «En todo el periodo de gestación y durante la lactancia, la mujer necesita una dieta balanceada. No hay alimentos que aumentan o disminuyen la producción de la misma». Y añaden que «a mayor succión, más cantidad». El estrés o el miedo extremo puede aletargar el flujo de leche, «pero se trata de una respuesta temporal del organismo ante la ansiedad».

3. Si las madres están embarazadas de otro bebé deben dejar de amamantar: Los expertos argumentan que «aún estando embarazada de otro bebé la madre puede seguir amamantando. Algunas hormonas que el cuerpo produce en el período de gestación, pueden cambiar el sabor de la leche (¡pero no su calidad!) y por lo tanto el niño podrá progresivamente dejar de lactar».

4. Una vez que se interrumpe la lactancia no se puede volver a amamantar: con una técnica adecuada y apoyo, tanto las madres como los bebés pueden retomar la lactancia, tras un cambio de leche materna a fórmula. «Esta práctica es vital durante una emergencia», inciden los expertos.

5. Creencias sobre el calostro –la leche que la madre produce en los primeros tres días– como que es sucio y antihigiénico o que es amarillo porque ha permanecido mucho tiempo en el pecho son erróneas. La verdad es que «no se debe desechar porque contiene muchos nutrientes y factores de defensa que fortalecen el sistema inmunológico del bebé. Es como una vacuna». Los expertos explican que «es amarillo porqué es rico en beta carotenos (una sustancia que previene muchas enfermedades). Además, contiene proteínas, vitaminas y es altamente nutritivo».

6. El bebé no debería succionar hasta que salga la leche blanca: «La lactancia se debe iniciar en la primera media hora después del parto. La madre no debe esperar a que baje la leche blanca para dar de amamantar».

7. Se debe dejar de amamantar cuando el niño o la niña aprenda a caminar: los expertos recuerdan que «siempre los bebés deben ser alimentados solo con leche materna hasta los seis meses. Y hasta los dos años cuando hay que complementar su consumo con otros alimentos».

Puedes seguir De mamas & de papas en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *