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Embarazo y pinchazos

Dolores en el embarazo: ¿normales o señales de alerta?

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El dolor es una parte normal del embarazo

¿Creías que durante el embarazo te dedicarías a ver tu vientre crecer y tener antojos? ¡Eso es un sueño! Con tantos cambios sucediendo en tu cuerpo, es natural que te sientas indispuesta. En Vida y Salud te contamos cuáles son los dolores normales durante el embarazo para que los puedas diferenciar de las verdaderas señales de alerta.

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Dolor en los senos

Desde el primer mes de embarazo tus senos se vuelven sensibles y de vez en cuando te duelen, es normal. Además, aumentan considerablemente de tamaño y los sientes duros y pesados. Para eso puedes usar un sostén especial que te ayude a reducir la sensibilidad y el dolor.

Dolor de cabeza

Es normal sentir dolor leve de cabeza durante el embarazo. Éste puede deberse a congestión nasal, cansancio, ansiedad o aumento en la presión arterial. Sin embargo, si el dolor es muy fuerte y punzante, consulta con tu médico pues puede deberse a otros problemas como pre-eclampsia.

Dolores en la pelvis

Los músculos y ligamentos que sostienen el útero se están estirando, y por lo mismo puedes sentir un leve dolor en la pelvis y las ingles. Es uno de los dolores más comunes en el embarazo.

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Dolor abdominal

Este es un dolor complicado de comprender, pues los cambios más grandes de tu cuerpo durante el embarazo suceden en tu vientre y este dolor puede tener varias causas.

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Es normal sentir ligeras molestias causadas por el ensanchamiento de la matriz y el crecimiento de tu bebé. También son comunes algunas pequeñas contracciones cuando se mueve el bebé, o el sentir las contracciones de Braxton Hicks a partir del séptimo mes, que no son más que los “ensayos” de tu matriz preparándose para el parto. Sin embargo, si el dolor en el abdomen es muy fuerte y repentino, no dejes pasar esa señal de alerta y busca ayuda médica inmediatamente pues puede deberse a un embarazo ectópico o a un aborto espontáneo.

Dolor de espalda

Con cada mes de embarazo aumentas de peso y tu vientre crece. Además, tus ligamentos y articulaciones se están relajando y el cuerpo se está reacomodando para que tu bebé pueda crecer y estés lista para el parto. Con el cambio en el peso y los otros cambios en la pelvis, es normal que tu espalda se sobrecargue y se pueda resentir. Además, al final del embarazo, si el bebé ha crecido mucho puede presionar la columna provocándote dolorcitos como punzadas en la parte baja de la espalda, acompañados algunas veces de calambres en las piernas.

Sí, a veces, los dolores en el embarazo pueden ser incómodos, muchos de ellos son normales. Sin embargo, siempre debes consultar con tu médico si tienes dudas, si aumentan en intensidad o si son severos. Y, desde luego debes tratar de estar lo más cómoda y tranquila posible durante tu embarazo para que no te afecten tanto. En algunos casos, tu gineco-obstetra te podrá recomendar ejercicios o terapias que te puedan ayudar a aliviarlos. Y recuerda que vale la pena la espera y los inconvenientes porque en nueve meses tendrás el mejor premio, un hijo o hija.

Por qué me dan pinchazos en la barriga estando embarazada

Entre los factores y condiciones que pueden responder a la pregunta de por qué me dan pinchazos en la barriga estanco embarazada, se encuentran los que enumeramos a continuación:

  • Engrandecimiento del útero: estos dolores aparecen en el primer trimestre cuando los ligamentos del útero se estiran al detectar la presencia del feto. Esto sucede por la necesidad de ensanchar la zona uterina para que el bebé pueda crecer sin problemas y colocarse correctamente en nuestro interior. Los dolores no son muy fuertes y acostumbran a ser persistentes pero rápidos, como punzantes.
  • Digestiones pesadas: es una situación que se puede dar durante todo el embarazo. La dificultad de digerir correctamente se debe a que a lo largo del ciclo los movimientos intestinales se vuelven más lentos y nuestro cuerpo genera más progesterona y relaxina, hormonas que relajan y relentizan el funcionamiento intestinal. Además, en el último trimestre del embarazo, los órganos internos son desplazados por el bulto del feto. El estómago, los intestinos y el diafragma tienen dificultades de movilidad, por lo que aún se ve más afectada la digestión. Esta pesadez intestinal puede comportar pinchazos en la parte baja del vientre debido a que los nervios corporales conectan con esa zona y es dónde rebota y se siente el dolor.
  • Estreñimiento y gases: también puedes sufrirlo durante todo el embarazo debido a las mismas causas que las digestiones pesadas. Los pinchazos por gases pueden ser muy dolorosos y fuertes y suelen sentirse en los lados del vientre o en la parte baja. En el siguiente artículo, damos respuesta a la pregunta de «¿es normal tener muchos gases en el embarazo?».
  • Trabajo excesivo de los músculos: dolencia que aparece en el último trimestre. Nuestro cuerpo debe aguantar el peso del cuerpo creciente del bebé y nuestros músculos tienen que aplicar mucha fuerza para aguantar el feto, la placenta y los líquidos. Esto te puede llevar a notar calambres, dolores musculares y la sensación de tener agujetas en la zona abdominal y pélvica.
  • Patadas: a partir de la semana 18, podemos empezar a notar los movimientos del bebé. Si eres madre primeriza, quizás las primeras veces que sientas sus patadas tendrás la sensación de notar unos pinchazos. Estas patadas se pueden repetir durante todo lo que queda de embarazo y es una buena señal de vitalidad y de que el bebé está sano.
  • Contracciones de Braxton Hicks: desde el inicio del embarazo, puedes notar pequeñas y ligeras contracciones, llamadas de Braxton Hicks, falsas contracciones o contracciones de prácticas. El útero se contrae durante unos segundos y después se relaja, creando una contracción que no dilata. Lo que está sucediendo es que nuestro cuerpo practica para la hora del parto. Estas contracciones no son nada malo, sino que tonifican el músculo uterino y crean movilidad en los flujos intestinales y la placenta. Normalmente, se sienten en el último trimestre con más fuerza, pero algunas mujeres las pueden notar desde el inicio del embarazo. Si tienes muchas contracciones antes de la semana 37, deberás acudir a tu médico para que garantice que no estás sufriendo un aborto o un parto prematuro.

Entramos en la recta final del tercer trimestre del embarazo y, quizá, el octavo mes de gestación sea el más incómodo en cuanto a las molestias del embarazo. Alrededor de la semana 36 de embarazo, las molestias del embarazo pueden intensificarse, el bebé se coloca con la cabeza hacia abajo, preparándose para nacer en posición cefálica, y cada día tiene menos espacio para moverse.

Debido al volumen de un abdomen que sigue creciendo, es posible que en el octavo mes embarazo, sientas que te cuesta más esfuerzo realizar algunas tareas que realizabas antes habitualmente. Además, el niño puede nacer en cualquier momento, así que conviene aumentar el reposo y consultar con el ginecólogo antes de emprender un viaje. Algunos ginecólogos aconsejan tomarse ya la baja laboral. Analizamos las principales molestias del embarazo en el octavo mes de gestación.

5 molestias del embarazo en el octavo mes del gestación

– Aumento de peso. Engordar entre 9 y 12 kilos a lo largo del embarazo es lo ideal. En cambio, a algunas mujeres les resulta difícil mantenerse en estos parámetros. Si has llegado al octavo mes de embarazo y ya has engordado 11 kilos, es posible que termines tu embarazo con 14 o 15 kilos, si no tomas las medidas oportunas. Tu ginecólogo te recomendará la dieta más adecuada en tu caso.

– Acidez. La acidez o reflujo ácido es una sensación de ardor, que se extiende desde la parte de abajo del esternón hasta la zona inferior de la garganta, como consecuencia de los cambios hormonales. La progesterona relaja la válvula que separa el esófago del estómago, de modo que los ácidos gástricos regresan desde estómago hacia el esófago, y esto produce la sensación de acidez. La progesterona también disminuye las contracciones peristálticas del esófago y los intestinos, haciendo que la digestión sea lenta. Además, a medida que avanza el embarazo, tu bebé cada vez está más grande y presiona sobre tu estómago, desplazando los ácidos estomacales hacia el esófago. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, esto persiste hasta que nace el bebé.

– Contracciones. Hacia la semana 36, el feto suele colocarse en la posición cefálica definitiva para el nacimiento, es decir, con la cabeza hacia abajo. Cuando el bebé alcanza esta posición, puedes sentir contracciones aisladas o dolores difusos en la parte baja del abdomen.

– Hemorroides. El embarazo predispone el cuerpo a las hemorroides y a las varices en las piernas e incluso, algunas veces, en la vulva. Esto se debe a la presión que ejerce el útero sobre las venas de la pelvis. El regreso de la sangre desde las extremidades se hace más lento, aumentando la presión sobre las venas que están debajo del útero, haciendo que se dilaten o ensanchen más. El estreñimiento es otro problema asociado que suele agravar las hemorroides al hacer fuerza para evacuar.

– Estreñimiento. Es una de las molestias del embarazo más comunes y se debe, en parte, a la acción de la hormona progesterona, que hace más lento el movimiento del alimento a través del sistema digestivo. Los suplementos de hierro también pueden empeorar el estreñimiento.

Cómo aliviar las molestias del octavo mes de embarazo

1. Acidez. Es una de las molestias del embarazo más incómodas para la embarazada. Puedes reducir el malestar que causa la acidez evitando las bebidas con gas, con cafeína y alcohol; el chocolate; los alimentos ácidos como los cítricos, el tomate, la mostaza y el vinagre; los productos con menta y los picantes. Y además:
– Come en pequeñas cantidades cinco veces al día y mastica bien los alimentos.
– Evita tomar mucho líquido con la comida para que no se te hinche el estómago.
– Mastica chicle después de la comida, porque el chicle estimula las glándulas salivales y la saliva ayuda a neutralizar el ácido.
– Cena dos o tres horas antes de irte a la cama, para hacer la digestión antes de acostarte.
– Duerme recostada sobre varias almohadas para elevar la parte superior del cuerpo y que los ácidos estomacales permanezcan en su lugar.
– Usa sólo los antiácidos que te recomiende el ginecólogo. Algunos pueden tomarse durante el embarazo, pero si tienen aluminio, aspirina, o un alto contenido en sodio están contraindicados.

2. Dolores difusos en la pelvis o falsas contracciones. Evita forzarte a realizar una actividad, si te está causando dolor. Muévete poco, pero con frecuencia y descansa regularmente sentada con la espalda recta y bien apoyada. Y además:
– Evita levantar o empujar cosas pesadas (los carritos de los supermercados suelen provocar un dolor fuerte).
– Siéntate para vestirte. Procura introducir las piernas dentro de los pantalones, faldas o ropa interior cuando estés sentada, nunca cuando estás de pie.
– Intenta no separar las piernas ni hacer movimientos bruscos al subir o bajar de un coche o subir escaleras.
– Practica los ejercicios de Kegel, que ayudan a reducir la sobrecarga sobre la pelvis durante el embarazo.

3. Hemorroides. Para aliviar tus molestias del embarazo prueba a aplicar una bolsa de hielo sobre la zona afectada, varias veces al día. El hielo ayuda a disminuir la hinchazón y el malestar, lo mismo que los baños agua tibia en el bidé o en la bañera con la zona rectal sumergida. También puedes alternar un tratamiento frío con uno caliente, comenzando con una compresa de hielo seguida de un baño de asiento con agua tibia. Para finalizar, aplícate una pomada o crema específica, que te recomiende el ginecólogo, específica para el embarazo.

4. Estreñimiento. La fibra será tu mejor aliada para combatir el estreñimiento. Los cereales integrales, el pan integral y, en general, las frutas y verduras frescas poseen un buen contenido en fibra. Acompáñalos siempre de un vaso de agua para que la fibra se hinche en el estómago y ejerza su función de arrastre. Los zumos de frutas, especialmente de ciruela y un kiwi cada mañana pueden ayudarte a visitar el baño con la regularidad que necesitas. Y además:
– Practica ejercicio regularmente. Caminar, nadar y hacer yoga pueden ayudarte a aliviar el estreñimiento.
– Si tienes ganas de ir al baño, no lo dejes para después.
– Consulta con tu ginecólogo antes de tomar un suplemento de fibra.

Molestias en el embarazo, mes a mes

Primer mes

Segundo mes

Tercer mes

Cuarto mes

Quinto mes

Sexto mes

Séptimo mes

Octavo mes

Noveno mes

Cuándo acudir a urgencias

La SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) recomienda acudir inmediatamente a urgencias si se observa, en cualquier momento del embarazo, alguno de los siguientes síntomas:

  • Hemorragia vaginal: La pérdida de sangre vaginal (con o sin dolor) en cantidad similar a una regla, independientemente de la etapa del embarazo, debe ser consultada con urgencia. Dichas pérdidas pueden ser debidas a una amenaza de aborto (primer y segundo trimestre) a un posible desprendimiento de placenta o a placenta previa (segundo y tercer trimestre). En muchos casos ambos problemas desaparecen con simple reposo. Estas hemorragias no deben confundirse con ligeras pérdidas de sangre ocasionadas por la implantación del óvulo fecundado en la pared del útero. El sangrado por implantación es un leve sangrado que ocurre aproximadamente a una de cada cuatro mujeres, por lo general entre 6 a 14 días después de la ovulación. Suele coincidir con la fecha esperada de la menstruación y no suele ser un ‘sangrado’ abundante, sino unas gotas de flujo rosado o sangre amarronada que no dura más allá de dos o tres días.

  • Pérdida de líquido vaginal: La pérdida de liquido vaginal transparente a partir del segundo trimestre de embarazo debe ser consultado, al denotar una posible rotura o fisura de la bolsa y, por tanto, un signo de posible principio de parto prematuro. Al final de la gestación es un indicador de principio de parto.

  • Dolor abdominal intenso: Un dolor agudo y que no cesa en la zona del bajo vientre, acompañado o no de sangrado, puede indicar complicaciones en la gestación. En el primer trimestre puede ser síntoma de embarazo ectópico (embrión anidado fuera del útero); durante el segundo y tercer trimestre se valorará si es una molestia típica derivada del crecimiento del útero o si puede ser por otros motivos.

  • Contracciones uterinas intensas: Las contracciones durante el embarazo son bastante frecuentes. Es un modo seguro del útero de prepararse para el parto. Si exceden en intensidad (independientemente de si son o no dolorosas) o se vuelven muy frecuentes y la madre está lejos de la fecha probable de parto, debe consultarse con un profesional. En las proximidades de la fecha probable de parto hay que tener cuidado de diferenciar entre contracciones preparatorias que tienen un patrón irregular, de las que señalan el establecimiento del trabajo de parto. Estas últimas se caracterizan por ser frecuentes y regulares. Suceden cada muy pocos minutos, y no cesan en varias horas.

  • Fiebre: temperatura corporal igual o superior a 38ºC: La temperatura corporal superior a los 38ºC de origen desconocido siempre es una señal de alarma, dado que puede estar provocada por infecciones de diversa índole. Una infección puede causar contracciones o complicaciones y requiere de un diagnóstico y tratamiento adecuado en cualquier etapa del embarazo.

  • Dolor de cabeza muy intenso: Los dolores de cabeza frecuentes e intensos pueden ser indicadores de hipertensión arterial o preeclampsia y pueden suponer complicaciones en el embarazo, por lo que deben ser consultados en cualquier etapa del embarazo.

Hay otros síntomas importantes a tener en cuenta que requieren atención médica:

  • El dolor, escozor o ardor al orinar pueden estar asociados a una infección urinaria.

  • Campañas surgidas en EE.UU y el Reino Unido como Count the kicks y Kicks counts señalan que un cambio significativo en el movimiento del bebé es una razón válida para ir a urgencias y solicitar un monitor y una ecografía. La evidencia científica al respecto no ha alcanzado un consenso. Un estudio realizado en Estocolmo (2) del 1-1-2014 al 31-12-2014 a 876 mujeres concluyó que informar a las mujeres sobre los cambios en los movimientos fetales respecto a frecuencia, intensidad, patrón de movimiento y duración es importante desde un punto de vista clínico tanto para no acudir innecesariamente a urgencias, como para evitar un retraso en la atención sanitaria si existe riesgo para la salud del bebé. Sin embargo, otro estudio de este mismo año no considera fiable la percepción de la madre al contar el movimiento fetal para prevenir la muerte intrauterina (3).

  • La hinchazón de manos y tobillos, sobre todo en el último trimestre, es hasta cierto punto normal en la gestación, pero si es una hinchazón considerable o si se acompaña de otros síntomas como dolor de cabeza, alteraciones de visión, etc, es preferible consultar sobre ella.

  • Vómitos y nauseas persistentes. Las nauseas y vómitos ocasionales son síntomas comunes; pero cuando se convierten en persistentes e impiden una alimentación adecuada pueden desencadenar un cuadro de deshidratación que requiere atención médica.

  • Caídas o golpes en el abdomen. A medida que el embarazo avanza se experimentan cambios en la forma del cuerpo y el centro de gravedad varía. Esto hace que la mujer se encuentre más “torpe” y propensa a las caídas. Salvo excepciones como accidentes de tráfico o golpes muy fuertes, las caídas no suponen un riesgo para el feto, ya que se encuentra muy protegido dentro del útero y rodeado de líquido amniótico que funciona de amortiguador. Si la caída es causada por mareos o pérdida de visión o algún otro síntoma anormal sí debe ser consultada, así como si desencadena una hemorragia o pérdida de líquido vaginal o ausencia de movimientos fetales.

Durante el embarazo pueden darse también otras molestias que no son motivo para acudir a urgencias por tratarse de síntomas comunes, como por ejemplo:

  • Acidez de estómago y digestiones lentas, generalmente durante el segundo y tercer trimestre, causadas por las hormonas que relajan los músculos del aparato digestivo.

  • Pinchazos pequeños y esporádicos en la zona del pubis provocados por la constante distensión del útero.

  • Flujo vaginal abundante durante todo el embarazo, sobre todo en las últimas semanas, salvo que presente mal olor o color amarillento.

  • Molestias articulares provocadas por la hormona relaxina que distiende los ligamentos.

Bibliografía:

  1. Control prenatal del embarazo normal. Protocolo – julio de 2010. SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstreticia)

  2. Linde A1,2, Georgsson S3,4, Pettersson K3, Holmström S4, Norberg E4, Rådestad I4. – Fetal movement in late pregnancy – a content analysis of women’s experiences of how their unborn baby moved less or differently, (BMC Pregnancy Childbirth. 2016 Jun 1;16(1):127)

  3. Delaram M1, Jafarzadeh L2. – The Effects of Fetal Movement Counting on Pregnancy Outcomes. (J Clin Diagn Res. 2016 Feb;10(2):SC22-4)

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