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Ensanchar zapatos sinteticos

Trucos para estirar tus zapatos

Posiblemente alguna vez te ha pasado que te compras unos zapatos de una talla justa porque la talla superior te quedaba demasiado grande. Esta situación es habitual y sucede por las hormas de todos los calzados son diferentes, unas veces son más grandes y cómodas y otras veces más estrechas. Si tienes un par de zapatos que aun no has logrado ponerte porque te causan daño, aquí te contamos cómo estirar tus zapatos de diferentes maneras.

1. Un truco que funciona muy bien para estirar los zapatos es ponértelo con unos calcetines bien gruesos, como los que usas para hacer deporte o para el invierno. La manera ideal es que te pongas los zapatos con los calcetines gruesos mientras estés por la casa y camines durante todo el día con ellos. Verás que mientras haces los quehaceres y ordenas la casa un poco irán cediendo (sobre todo si son de piel). Repite el proceso al menos tres veces para que estiren lo suficiente. Para que sea más efectivo ese truco, aplica calor con un secador una vez puestos en la zona donde te aprietan (solo si son de piel) y repetir hasta conseguir el efecto deseado (aplicar calor puede debilitar el pegamento).

2. Otra solución para estirar y ensanchar los zapatos es rellenarlos. Coge tus zapatos e introdúceles unas bolsas de plástico hasta que estén presionados por el relleno, esto hará que los zapatos ensanchen. Debes tenerlos así al menos durante dos días para que les de tiempo suficiente a ensanchar, luego sacas las bolsas y echas a caminar con ellos.

3. El frío viene genial para estirar los zapatos. Coge tus zapatos y rellénalos con papel de revista, periódico o algunos folletos hasta que consigas que estén completamente llenos y se estire su forma natural. Después introdúcelos en el congelador (dentro de una bolsa) y sácalos al tercer día. ¡No te lo podrás creer!

CONSEJOS

  • Sé paciente y ajústalos poco a poco. Ensancha tus zapatos un poco, pruébatelos y luego ensánchalos otro poco. La verdad es que los zapatos, al igual que la ropa, están hechos para una talla general. Es tarea de cada uno ajustar los zapatos a su forma del pie. A menos que los zapatos te queden demasiado pequeños, póntelos regularmente. Es la mejor forma de que cedan y se ajusten bien.
  • Siempre compra tus zapatos mucho antes de cuando vayas a usarlos. Así tendrás tiempo para ajustarlos, especialmente si los vas a utilizar en bailes, fiestas o bodas.
  • Aplícale betún a tus zapatos o botas después del tratamiento para ensancharlos. De ese modo, te asegurarás de que el cuero se mantenga suave y flexible. Esto es especialmente importante si has usado un método que requiera el uso de agua o calor.
  • Puedes empezar ensanchando un par de zapatos más económicos hasta que entiendas bien el proceso. De esa manera, si los ensanchas demasiado y los estropeas, no te saldrá tan caro.

Advertencias

  • No congeles o uses calor sobre zapatos antiguos. Podría ser lo último que hagas con esos zapatos.
  • No calientes calzado de plástico, PVC o similares. No cederán y aplicarles calor podría hacer que emanen gases tóxicos.
  • Si usas un espray o aceite para adaptar tus zapatos, ponte unos calcetines viejos. El aceite o el espray pueden desteñir un poco el tinte de la piel de los zapatos y mancharte los pies.
  • Si usas calor para ensanchar el calzado, ten cuidado, pues muchos de los adhesivos que se usan en la industria del calzado son termosensibles.

CÓMO ESTIRAR Y ABLANDAR LAS BOTAS Y ZAPATOS DE CUERO

Una leyenda entre los sastres asegura que la reina de Inglaterra tiene a una persona encargada de ablandar sus zapatos nuevos si le aprietan. ¿Y por qué no? Como siempre está de pie en las visitas y actividades reales, simplemente no puede permitirse el lujo de sufrir ampollas.

Probablemente, el resto de nosotros no tenemos a alguien encargado de hacer que nuestras bonitas botas y zapatos nuevos se vuelvan tan cómodos como nuestro calzado usado preferido. Sin embargo, la comodidad diaria es muy importante. Sigue esta guía básica de Timberland para estirar y ablandar los zapatos y botas de cuero de forma rápida y segura, sin dañarlos.

1) Llévalos poco tiempo y a menudo

Al principio, usa el calzado nuevo con moderación. Seguro que estás deseando lucir tus últimas adquisiciones en todo momento. Pero si comienzas llevándolos en algunas salidas cortas, darás tiempo a tus pies para que se acostumbren a la nueva forma y sensación del cuero.

2) Anda por casa

Es el truco más fácil y suele funcionar de maravilla. Ponte los calcetines más gruesos que tengas y anda por casa durante un buen rato. Puede que te parezca incómodo y un poco extraño, pero piensa que esta molestia temporal es una inversión a largo plazo para el confort de tus pies.

3) Usa una cuchara

Coge una cuchara grande, da igual que sea de madera o metal, y úsala para levantar y aflojar suavemente cualquier parte de tus zapatos o botas que sientas que te aprieta. Los talones suelen producir rozaduras al principio, y una cuchara tiene la forma perfecta para estirarlos.

4) Recurre al secador

Mientras pruebas tu nuevo calzado de cuero en casa, ten a mano el secador de pelo. Sí, has leído bien. Aplica un chorro de aire caliente durante 20 segundos en cualquier parte del zapato que te apriete o sientas demasiado ajustada, para estirar la piel sin dañarla. La combinación de los calcetines gruesos y el calor del secador proporciona resultados rápidos. Déjate puestos los zapatos o botas hasta que la piel se enfríe, así te asegurarás de que se estiren y ajusten perfectamente al contorno de tus pies.

5) Utiliza bolas de papel

Es el truco preferido de las abuelas. Coge cualquier periódico o revista vieja y humedécelo muy levemente. Luego haz bolas con las hojas y colócalas dentro de los zapatos o botas. Espera hasta que estén completamente secas antes de sacarlas. Es importante que procures no mojar en exceso el papel, ya que la humedad podría dañar las suelas interiores.

6) Emplea hormas para zapatos

Las hormas van muy bien para los zapatos y botas de cuero, aunque menos para las sandalias. Colócalas dentro y déjalas puestas el mayor tiempo posible para lograr un estiramiento suave y progresivo. Lo ideal es dejarlas colocadas toda la noche.

7) Aplica un espray dilatador

El cuero se acaba estirando y ablandando con el tiempo, aunque puedes acelerar el proceso mediante un espray dilatador. La mayoría de los productos para calzado tienen una base de alcohol, lo que permite que sequen rápidamente y evita que salgan marcas en la piel a medida que el producto se seca. Rocía tus zapatos y botas con el espray y luego póntelos. También puedes usar hormas para zapatos si no tienes tiempo de andar por casa con tu calzado nuevo.

¿Zapatos apretados? Descubre como remediarlo

Índice:
1. Método profesional
2. Productos especificos
3. Humedad para estirar la piel
4. Especial tiras sandalias
5. El método casero
6. Mejor prevenir…
7. Consultanos tu caso

No hay nada más molesto que unos zapatos apretados, existen infinidad de trucos para adaptar unos zapatos a nuestros pies cuando nos ajustan o aprietan en exceso, algunos más “profesionales” y otras del estilo “remedios de la abuela”, pero todas tienen su fundamento y sentido, y no hay que menospreciar ninguna de ellas, porque todas nos pueden servir. A continuación te presentamos varias opciones, sabemos que existen muchas más formas, pero nosotros te recomendamos estas, porque todas ellas las hemos puesto en practica y sabemos que son efectivas y son seguras, siguiendo estas recomendaciones tus zapatos no sufrirán y podrás disfrutarlos sin problemas

Ensanchar tus zapatos con una horma profesional.

• La primera opción a tener en cuenta seria llevar los zapatos a una tienda o al zapatero “remendón” del barrio para que proceda a meter los zapatos en la horma, tenemos que indicarle donde nos aprieta el zapato para que la horma ejerza más presión en esa zona. Normalmente los zapatos tienen que estar al menos 24 horas en la horma para que sea efectivo, durante ese tiempo la presión debe de ir en aumento de forma progresiva, pero de esto se encarga el profesional. Para que sea más efectivo el “ensanchado” una vez que los zapatos salen de la horma deberíamos utilizarlos lo antes posible, para que la piel del zapato se adapte a nuestro pie más rápido.

Dilatadores y productos químicos.

• Existen también productos químicos que “dilatan” la piel del zapato, pero nuestra experiencia nos dice que no es la mejor opción, primero porque el aplicar productos químicos a la piel no es recomendable y porque se pueden obtener idénticos resultados con productos más naturales y económicos.

Ablandar la piel con humedad.

• Otra forma de ensanchar los zapatos es aportando humedad a la piel, de esta forma conseguimos que se ablande y se dilate con más facilidad y rapidez. Existen varias maneras de aplicar humedad a un zapato de piel, por ejemplo simplemente humedeciendo el interior del zapato con un paño mojado o echando algo de agua, siempre con cuidado y sin “encharcar” el zapato y a continuación ponérselo y andar con él normalmente, esta opción esta muy bien para el verano, pero en invierno no es muy apetecible, por eso la podemos hacer de otra forma; poner el zapato sobre un recipiente de agua hirviendo para que el vapor de agua consiga el mismo efecto y a continuación ponérselo.

• Metiendo el zapato en una bolsa de plástico, dejándolo una noche en el congelador y sacándolo justo antes de ponérselos, se puede obtener un resultado parecido al anterior, esta opción no es valida para frioleros…

Estirar las tiras de las sandalias.

• Si te aprietan las tiras de una sandalia puedes adaptarlas muy fácilmente si las frotas por el interior con crema corporal hidratante y te las pones con los pies ligeramente humedecidos (por ejemplo después de la ducha) y con algo de crema hidratante también en los pies.

Consejo casero para ceder el calzado.

• Puedes hacer que tus sandalias, botines o zapatos cedan mas rápidamente si además de utilizar alguno de los métodos anteriores te los pones con unos calcetines ligeramente más gruesos de los que suelas usar y das unos paseos por casa.

Mejor prevenir…

• Un consejo que parece muy obvio, pero que es bastante importante, es que si tienes los zapatos reservados para un evento determinado (boda, comunión, cena, etc.) los estrenes unas semanas o días antes, para que la piel pierda el apresto de nueva y así evites rozaduras.

¿Más dudas o sugerencias? ¡Llámanos!

Hay que tener en cuenta que todos estos consejos son para zapatos, botines, botas y sandalias de piel, en el caso de los tejidos suntuosos (raso, organiza, seda, etc.) hay que tener mucho cuidado, tanto si se aplica agua, crema o cualquier otro producto, puesto que se podría manchar el tejido con mucha facilidad. Para estos casos lo mejor es que preguntes a un profesional cada caso concreto; si quieres puedes hacernos una consulta al respecto, estaremos encantados de poder ayudarte a resolver cualquier duda, solo tienes que hacer una foto del zapato y mandárnosla a través de nuestro Servicio de Atención al Cliente

10 trucos para estrenar sandalias sin dolor

Una imagen de ‘street style’ en NYFW.

© Icíar J. Carrasco

Solo hay una cosa que puede estropear una cálida tarde de verano paseando por la ciudad, una boda con amigos bailando hasta el amanecer o la ansiada llegada de la temporada de calor: estrenar sandalias. Ese par de zapatos que mirabas con deseo a través del espejo del escaparate ha pasado a convertirse en el mayor enemigo de tus pies y, por tanto, de tu paz interior.

Pero tranquila, no estás sola. Nosotras también llegamos muchos días a la oficina con la cara desencajada –sí, nos gusta el drama– buscando esa caja de tiritas que se ha convertido en uno de los objetos más solicitados de la redacción. A veces, incluso, nos aseguramos de llevar un par de zapatillas extra porque estamos absolutamente seguras de que nos van a doler los pies cuando termine la jornada. Llámanos locas o, más bien, precavidas.

Y, a pesar de todo, adoramos estrenar sandalias nuevas cuando el calor aprieta, así que preferimos aplicarnos todos estos trucos antes que renunciar al placer de enfundarnos un calzado nuevo con el que llevamos meses de mucho frío soñando. Toma nota de todos ellos, abre esa caja de zapatos y date un largo paseo.

Una imagen de ‘street style’ en NYFW.

© Icíar J. Carrasco

El producto estrella

Desde hace unos años, marcas como Compeed –expertos en esto del dolor de pies– o la marca francesa Sénev ofrecen bálsamos protectores para los pies en formato stick que funcionan a las mil maravillas. Sus fórmulas con textura de cera consiguen crear una película protectora en las zonas que tú elijas para reducir las rozaduras y el riesgo de heridas. Digamos, hablando en plata, que consiguen que el calzado resbale sobre tu piel –y sí, tus problemas también–. Lo hemos probado con nuestros mocasines más rígidos y el resultado es de 10.

El viejo truco que funciona

Es más que probable que lo hayas escuchado en más de una ocasión pero aplicar crema Nivea en los zapatos es un remedio muy recurrente a la hora de tratar de suavizar la piel de los mismos. Una estrategia que también podríamos aplicar para ablandar esas tiras de piel que, a priori, pueden ocasionarte rozaduras indeseadas debido a la falta de uso. Lo hacían nuestras abuelas y eso ya es mucho decir.

Los polvos mágicos

Uno de los motivos por los que se suelen formar ampollas y rozaduras en verano es el sudor, así que mantener los pies lo más secos posibles es una de las claves para evitar fricciones y heridas. ¿El remedio? Aplicar polvos de talco sobre la planta del pie, en el empeine y entre los dedos cada cierto tiempo –hazte con un bote pequeño que puedas llevar contigo a todas partes– para que la zona esté constantemente alejada de la humedad.

Frío, frío

Otro truco que tiene bastantes años de antigüedad consiste en lo siguiente: 1) llenar una bolsa de congelar alimentos con agua hasta la mitad; 2) introducirla dentro de tus zapatos nuevos –hablamos de aquellos que te resulten apretados–; 3) meter el calzado dentro del congelador ; y 4) esperar a que se haga la magia. Al congelarse el agua, la bolsa aumentará de tamaño y dará de sí los zapatos. Recuerda ponértelos inmediatamente después de este proceso para que se adapten a la forma de tus pies.

El masaje nocturno

Cuando hablamos de unos tacones nuevos e infinitos, he aquí un valiosísimo consejo del podólogo de las estrellas, Bastien González. El experto recomienda hacerse un masaje reparador todas las noches para recuperar en la planta de los pies ese volumen que amortigua el impacto de llevar tacones –“basta con hacerlo 20 segundos con la mejor crema de pies”, apunta–, así como una exfoliación tras un baño caliente de 20 minutos hasta 3 veces por semana para que la piel se mantenga elástica y a prueba de durezas.

Una imagen de ‘street style’ en NYFW.

© Icíar J. Carrasco

Cremas de pies: esas grandes olvidadas

“ Una hidratación diaria adecuada puede hacer que la piel sea más fuerte, lo que significa que puedes evitar las zonas agrietadas y secas”, explican desde Vogue.com. Hazte con una crema para pies que sea súper untuosa –en la web americana recomiendan que tenga un 20-40% de urea – y aplícala todas las noches para que, al día siguiente, la piel se muestre elástica y resistente. Si necesitas una cura de choque, cubre los pies con un plástico inmediatamente después de haberte aplicado la hidratante para que penetre mejor.

Pedicuras con regularidad

Patricia Tortolani, editora de belleza de Allure.com, aconsejaba hacerse una pedicura (sin necesidad de pintarse las uñas) cada 10 días aproximadamente antes de la época de sandalias. Y aunque ahora pueda parecer que el consejo llega demasiado tarde, lo cierto es que tener las uñas cuidadas (y bien limadas) puede ahorrarte más de un quebradero de cabeza a la hora de estrenar esos zapatos de verano que no dejan asomar los dedos –no olvidemos que el calzado destalonado es uno de los must de la temporada–.

Campo de pruebas

Es obvio que salir a bailar o dar un paseo por la ciudad no es el mejor momento para estrenar zapatos nuevos así que aprovecha el camino de ida y vuelta a la oficina en transporte público, así como las jornadas laborales en las que vas a estar mucho tiempo sentad a, para hacerlo. Practicar en casa tampoco es una opción nada desdeñable, especialmente cuando hablamos de varios centímetros de altura que pueden jugarte una mala pasada si no los dominas.

Una de cal y otra de arena

Si te empeñas en utilizar día sí y otro también esas sandalias ideales que te hacen daño, acabarás con los pies maltratados y sufrirás hasta con las palas más cómodas de tu armario. Trata de combinar tu calzado nuevo con el par más confortable que tengas para que tus pies tengan un respiro y no dé tiempo a que se formen rozaduras y ampollas difíciles de curar. Y sí, lo de llevar unas bailarinas de recambio en el bolso –o unas zapatillas, ese truco tan neoyorquino y que tanto nos gusta– forma parte de este mismo plan. A la larga, cuando ya hayas domado tus nuevos zapatos, no tendrás que hacerlo más.

Prevenir mejor que curar

Si sabes a ciencia cierta que ese par de sandalias te va a generar un problema, lo mejor que puedes hacer es ponerte un poco de esparadrapo en los lugares exactos en los que sabes que el roce acabará convirtiéndose en herida. Sabemos que no es estético pero la solución te durará bastante más que si tratas de hacerlo con una tirita –el pegamento del esparadrapo puede aguantar durante horas–. Cómprate uno de tela y, si no te convence, prueba con uno de seda –hipoalergénico, resistente y transpirable– y llévalo siempre (siempre) en el bolso.

Una imagen de ‘street style’ en NYFW.

© Icíar J. Carrasco

Pedicura de gurú

Guía rápida de belleza para lucir sandalias

¿Sabes llevar tacones?

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Llega el calor y con él el cambio de armario y eso supone una cosa: decir adiós a las medias y calcetines y dar la bienvenida a las sandalias. ¡Qué gusto! Pero ese placer de notar el aire sobre los pies se desvanece las primeras veces que vuelves a usar las sandalias y zapatos sin calcetines… ¡Rozaduras! Que no cunda el pánico, te traemos una lista de trucos para evitar que los zapatos te destrocen tus pies:

1. ¡Busca el número adecuado! Lo más básico y esencial para no destrozarte los pies es comprar un calzado que se ajuste correctamente a tus pies. Eso significa que los dedos no deben tocar a la punta. ¡Y recuerda que los pies no son simétricos! Uno siempre es ligeramente más grande que el otro, así que siempre compra el número que mejor siente al ‘pie grande’ y, si fuese necesario, acomoda el pequeño con una plantilla.

2. Protege el pie con crema. Antes de ponerte los zapatos o sandalias, embadurna tus pies con una crema densa y muy hidratante. De esta forma, tus pies resbalarán y evitarán la temida fricción que causa las rozaduras. Además, estarás nutriendo tus pies… ¡Un dos por uno que agradecerás! Nuestra favorita: la crema para pies de Kueshi. Entre sus ingredientes encontrarás jalea real, aceite de oliva y almendra dulce.

3. ¿Zapato nuevo? ¡Directo al congelador! Este truco de la abuela sirve para dar un poco de sí la horma del zapato y evitar los roces del calzado nuevo y a estrenar. Para ello, llena dos bolsas de agua y ponlas dentro de cada zapato. Ahora, coloca los zapatos al congelador y déjalos toda la noche. Cuando el agua se congele y aumente de volumen, los zapatos cederán sutilmente.

4. Unta el zapato. De crema o loción hidratante y por el interior, principalmente en las zonas de más roce y en las costuras. Esto reblandecerá la piel del zapato y lo hará más cómodo de llevar.

5. Crema, papel de periódico y paciencia. Se trata de otro truco de la abuela para ensanchar la horma y consiste en untar el interior del zapato de loción hidratante y rellenar con bolas de papel de periódico humedecidas. Dejar un par de días hasta que la piel se ablande y probar.

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Natàlia

admin

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