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Estimulante apetito niños

Apetito


Sim embargo es más que habitual que en las casa los niños se nieguen a comer el plato de comida que se presenta en la mesa. Una situación incómoda para los padres y de orgullo para el pequeño. Es más que evidente que su buena alimentación es lo primordial, por lo que ceder a que se alimente de productos poco saludables no puede ser una opción. Es de vital importancia que su alimentación se base en una dieta nutritiva y variada. Si no cede, se puede probar con toda una serie de productos capaces de abrir el apetito en niños.

¿Cómo motivar su apetito de forma eficaz?

Afortunadamente y para alivio de muchos padres, existen actualmente muchos productos que podrán abrir el apetito en niños. Uno de los más conocidos viene de la mano de la marca Juanola, líder en el mundo de la alimentación desde 1906. Se trata de: Juanola Jalea Real Niño Jarabe Apetito 150ml. Esta solución puede ser consumida perfectamente por los niños celiacos y por intolerantes a la lactosa.
Este jarabe ha sido elaborado con un agradable sabor a fruta dulce apto para niños a partir de los dos años. Con una sola toma al día de este jarabe, se abrirá su apetito, estimulándolo de forma segura, gracias a uno de los ingredientes que se pueden observar en su composición: la quina.
Aquilea también s eha sumado a esta buena iniciativa de abrir el apetito de los niños de forma eficaz y cuenta con: Aquilea Kids Apetito 150ml. Este jarabe ha sido elaborado con jalera real fresca, quina y hasta 11 vitaminas diferentes que lo llenarán así mismo d etoda la energía y vitalidad necesarias para su bienestar. Es apto para niños con más de 3 años.

¿Dónde comprar productos para el apetito de los niños?

Los productos para prevenir la aparición del apetito pueden adquirirse en la página online de la parafarmacia: Dosfarma.com, donde se puede ver la gran variedad de productos en complementos alimenticios y tratamientos específicos, exclusivos para los niños al mejor precio.

 Cómo abrirle el apetito a niños que no quieren comer y evitar el estrés para los padres

Use platos con el tamaño correcto.

Durante el crecimiento del bebé es normal que cambien las cantidades de alimentos que son servidas en el plato. En el primer año de vida, el chico presenta un rápido desarrollo, pero de ahí en adelante la velocidad de su crecimiento disminuye, y la cantidad de alimentos ingerida también tiende a ser menor. Por eso, no vale la pena preocuparse si el niño comienza a ingerir menos alimentos de los que unos esperaría. Lo mejor en cualquier caso es mantener el seguimiento con un pediatra para verificar si el crecimiento del niño es adecuado, minimizando la ansiedad y las expectativas ante la cantidad de alimentos que ingiere.

Orden en los horarios.

Si el almuerzo es en casa y a mediodía, no le dé biberones ni jugos en mamaderas en los horarios previos. Tras tomarse el tetero, es obvio que el apetito del chico va a disminuir. Las comidas junto a la familia incentivan a los niños a comer y les despiertan el apetito hacia alimentos diferentes. Por eso, trate siempre de incluir algún nuevo sabor en el menú, y probarlo en compañía de los niños.

Dé el ejemplo.

Los hábitos alimenticios de la familia son el mayor ejemplo para un niño. Si las personas que están alrededor sólo toman bebidas gaseosas, frituras y alimentos empacados, y le insisten a los niños para que coman alimentos saludables, el niño hará lo que vé, no lo que le dicen. Si la familia toda toma jugos, frutas y legumbres, lo mismo harán los más pequeños de la casa.

Sí, ¡es pereza!

Parece una locura, pero algunos chicos tienen pereza de comer. Les resulta aburrido tener que dejar de jugar para sentarse a masticar un plato muy lleno. Perder todo ese tiempo de juego les resulta poco atractivo, y los padres pueden ayudar con pequeños trucos en la mesa (el avioncito es viejo, pero efectivo), colocando los alimentos en forma graciosa en el plato, sirviendo poquita comida y luego agregando cuando el niño quiera más, y prometer alguna gratificación posterior a quien deje su plato vacío.

Recetas caseras.

Mezclar alimentos puede ser una buena opción en un momento inicial, o con chicos más testarudos. Para cada cantidad de alimento que al niño le gusta, déle un poquito de aquella que no le gusta tanto. Así terminan comiendo de todo un poco, sin darse cuenta, asegura la sicóloga Araújo.

Dulces saludables.

La pasión precoz por los dulces es algo común a todos los niños: es previsible que los niños tengan un paladar al cual le estimulan más los dulces. Use ese factor para hacerlo comer, ofreciéndole alimentos saludables y dulces, como las frutas. La oferta de tortas, dulces y chocolates debe ser esporádica, para que los niños internalicen que tales alimentos no deben ser consumidos todos los días, sugiere la nutricionista Roberta Stella.

Cocinen juntos.

Prepare el menú con la ayuda de los niños. Pídales sugerencias, pero sin dejarlos que manejen el menú familiar. Use la ocasión para enseñarles la importancia de balancear las comidas, consumir alimentos saludables y restringir aquellos más calóricos y con menos calidad nutricional.

Contraproducentes.

Evite los jarabes estimulantes del apetito que se recomiendan como una panacea para los niños inapetentes. Son productos obstaculizan el desarrollo del paladar de los más pequeños.

Y recuerde que cuando los niños tienen hambre van a buscar comida. Queda en sus manos tener disponibles opciones saludables en esos momentos. Preste atención a los eventos que pueden perjudicar las ganas de comer de los niños, como sucede cuando aparecen los primeros dientes.

Reglas básicas:

1. Que las comidas tengan horarios regulares

2. Evitar las meriendas entre comidas

3. Evite comer frente a la televisión o la computadora

4. Déle el ejemplo a sus niños, cultivando usted mismo buenos hábitos alimenticios

5. Tenga siempre frutas, legumbres y verduras en casa

6. Use las recompensas sólo en situaciones de emergencia

7. No obligue al niño a comer: cuando tenga hambre ofrézcale la comida que antes rechazó o alimentos sanos.

Fuente: Yahoo

EA

Introducción

No tome PRANZO:

  • si es alérgico (hipersensible) a la ciproheptadina o a cualquiera de los demás componentes de PRANZO.
  • en caso de crisis asmática.
  • en caso de porfiria (trastorno hereditario de la hemoglobina de la sangre).

Tenga especial cuidado con PRANZO:

– si presenta historial de asma bronquial, hipertiroidismo, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y presión intraocular aumentada.

El buen sabor de PRANZO puede inducir a los niños a ingerir cantidades excesivas del medicamento, por lo que conviene mantenerlo fuera de su alcance.

Uso de otros medicamentos:

Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando o ha utilizado recientemente otros medicamentos, incluso los adquiridos sin receta.

No conviene tomarlo conjuntamente con barbitúricos, benzodiacepinas y otros depresores del SNC, antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina como la fluoxetina, alcalinizantes, simpaticomiméticos, anticoagulantes orales, estrógenos, progesterona, difenilhidantoína, griseofulvina e inhibidores de la MAO.

Toma con los alimentos y bebidas:

No conviene tomar este medicamento conjuntamente con bebidas alcohólicas.

PRANZO debe tomarse antes de las comidas.

Uso en niños:

No administrar a menores de 2 años.

Embarazo y lactancia:

Consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar cualquier medicamento.

IMPORTANTE PARA LA MUJER:

Si está usted embarazada o cree que pudiera estarlo, consulte a su médico antes de tomar este medicamento. El consumo de medicamentos durante el embarazo puede ser peligroso para el embrión o el feto y debe ser vigilado por su médico.

Evitar la administración de este medicamento durante el embarazo y la lactancia.

Ver apartado ¿Información importante sobre algunos de los componentes de PRANZO¿ por su contenido en etanol (alcohol).

Conducción y uso de máquinas:

No se aconseja la conducción de vehículos, ni el manejo de maquinaria peligrosa o de precisión (puede reducir la capacidad de conducción y los reflejos).

Información importante sobre algunos de los componentes de PRANZO:

Este medicamento contiene sacarosa. Si su médico le ha indicado que padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento.

Los pacientes con diabetes mellitus deben tener en cuenta que este medicamento contiene 600 mg de sacarosa por dosis de 2 ml.

Puede producir caries en los dientes.

Este medicamento contiene 4,89 % de etanol (alcohol), que se corresponde con una cantidad de 97,8 mg por dosis de 2 ml, lo que equivale a 1,96 ml de cerveza ó 0,82 ml de vino.

Este medicamento es perjudicial para personas que padecen alcoholismo.

El contenido en alcohol debe tenerse en cuenta en el caso de mujeres embarazadas o en período de lactancia, niños y grupos de alto riesgo, como pacientes con enfermedades del hígado o epilepsia.

PRANZO SOLUCIÓN ORAL 200 MILILITROS

Pranzo solución oral es un medicamento indicado para estimular el apetito en aquellas personas que, de forma ocasional, se sienten inapetentes y desganadas. Esto puede ocurrir en períodos convalecientes de alguna enfermedad o bien durante algún período de intenso estrés como una sobrecarga de trabajo o de exámenes, sin olvidar que los niños son muy propensos a sufrir períodos donde no tienen hambre. En estos casos Pranzo solución oral es una solución recomendable.

Pranzo solución oral contiene en su composición los siguientes principios activos: carnitina , lisina y ciproheptadina . La combinación de estos tres compuestos ayuda a activar el metabolismo para que la sensación de apetito aparezca más fácilmente.

La dosis y el modo de empleo recomendados para Pranzo solución oral son los siguientes:

  • Adultos: tomar una cucharada grande (4 mililitros) por cada 10kg de peso. Las tomas deben repartirse entre 3 y 4 al día.
  • La dosificación en niños depende de su peso. Recomendamos consultar el prospecto para comprobar que dosis debe administrarse al niño en función de su peso.
  • Si después de 30 días de tratamiento sus síntomas no mejoran debe consultar con su médico.
  • Este medicamento contiene sacarosa, por lo que las personas diabéticas deben tenerlo en cuenta.
  • Debido a su contenido en alcohol (4,89%) no se recomienda usar este medicamento en personas que sufren de alcoholismo.
  • No se aconseja conducir ni manejar maquinaria pesada mientras se tome este medicamento.

Los niños menores de 2 años, las mujeres embarazadas o en período de lactancia no deben tomar este medicamento.

Los efectos secundarios asociados a Pranzo solución oral son: somnolencia, sopor, sequedad de boca, mareo, nerviosismo, debilidad, sequedad de las mucosas, dolor de cabeza, náuseas, reacciones alérgicas, entre otros.

Puedes comprar Pranzo solución oral en nuestra farmacia online , indicado para favorecer la aparición del apetito.

Para más información puedes consultar el prospecto de Pranzo solución oral.

ACCI Y MECANISMO

Asociaci de orexeno (estimulante del apetito) y aminoidos. El efecto estimulante del apetito se debe principalmente a la acci antiserotongica de ciproheptadina, al antagonizar los receptores 5-HT2 (S2) de la serotonina. Tambi tiene acciones antihistamica H1 y anticolingica (M).

ANCIANOS

En ancianos en tratamiento con antihistamicos, es m probable que aparezca mareos, sedaci, confusi e hipotensi, asmismo puede producirse una reacci paradica caracterizada por hiperexcitabilidad. Los pacientes geriricos son m sensibles a los efectos secundarios anticolingicos de los antihistamicos, tales como sequedad de boca y retenci urinaria. Si estos efectos persisten o son graves, probablemente se deberde suspender la medicaci.

CONTRAINDICACIONES

DOPAJE

Este medicamento contienen alcohol. Estprohibida su ingesta durante la competici en ciertos deportes. La detecci se realizarpor anisis de aliento y/o de la sangre. El umbral de violaci de norma antidopaje (valor hematolico) es de 0,1 g/l en los siguientes deportes: aerontica, automovilismo, motociclismo, motontica y tiro con arco.

El alcohol se considera sustancia especica y, por tanto, una violaci de la norma en la que estinvolucrada esta sustancia puede ocasionar una reducci de sanci siempre y cuando el deportista pueda demostrar que el uso de la sustancia especica en cuesti no fue con intenci de aumentar su rendimiento deportivo.

EMBARAZO

Categor B de la FDA. Los estudios realizados en ratas no han registrado efectos teratogicos. En humanos no hay estudios adecuados ni bien controlados. No obstante, existen casos aislados de nis con labio leporino e hipospadias con el uso de ciproheptadina durante el primer trimestre, aunque no se puede establecer una relaci causal. La ciproheptadina se ha utilizado para prevenir el aborto espontaneo en pacientes con elevada producci de serotonina y en el tratamiento del sdrome de Cushing sin que se observasen problemas congitos con respecto a su uso. El uso de este medicamento so se acepta en caso de ausencia de alternativas terapticas m seguras.

INDICACIONES

– , .- , defatigante.

INTERACCIONES

– Alcohol: hay estudios con otros antihistamicos (clorfeniramina, difenhidramina, prometazina) en los que se ha registrado alteraci de la funci motora y/o mental por posible adici de sus efectos depresores centrales.- Antidepresivos (fluoxetina, fenelzina, paroxetina): hay estudios en los que se ha registrado inhibici del efecto antidepresor. No se ha establecido el mecanismo aunque se sugiere que ciproheptadina puede antagonizar los efectos serotoningicos de los antidepresivos.

LACTANCIA

Se ignora si este medicamento es excretado en cantidades significativas con la leche materna, y si ello pudiese afectar al ni. Se recomienda suspender la lactancia materna o evitar la administraci de este medicamento.

NIS

La seguridad y eficacia de la ciproheptadina no han sido establecidas en nis menores de 2 as. No se recomienda su uso en prematuros ni reci nacidos debido a que son m sensibles a los efectos secundarios anticolingicos de los antihistamicos, tales como excitaci del SNC. En nis mayores sometidos a tratamiento con antihistamicos puede producirse una reacci paradica caracterizada por hiperexcitabilidad.

NORMAS PARA LA CORRECTA ADMINISTRACI

Tese 1 h antes de las comidas.

POSOLOG

PRECAUCIONES

– Debido a sus efectos anticolingicos deberrealizarse un especial control clico en pacientes con , crico, , , u , , , , .- No se aconseja la conducci de vehulos, ni el manejo de maquinaria peligrosa o de precisi bajo su efecto (puede reducir la capacidad de concentraci y los reflejos).- Los ancianos y pacientes debilitados son mas sensibles a los efectos anticolingicos (mayor predisposici a experimentar sedaci, vtigos e hipotensi).

PRECAUCIONES RELATIVAS A EXCIPIENTES

– Este medicamento contiene etanol. Se recomienda revisar la composici para conocer la cantidad exacta de etanol por dosis.

* Cantidades inferiores a 100 mg/dosis se consideran peques y no suelen ser perjudiciales, especialmente en nis.

* Cantidades superiores a 100 mg/dosis pueden resultar perjudiciales para personas con , y deberser tenido en cuenta igualmente en mujeres embarazadas y lactantes, nis, y en grupos de alto riesgo, como pacientes con enfermedad hepica(, , ) o .

* Cantidades superiores a 3 g/dosis podrn disminuir la capacidad para conducir o manejar maquinaria, y podr interferir con los efectos de otros medicamentos.

REACCIONES ADVERSAS

Los efectos adversos de ciproheptadina son, en general, leves y transitorios. Las reacciones adversas m caracterticas son:-Ocasionalmente (1-9%): somnolencia, sequedad de boca, visi borrosa.-Raramente (<1%): estremiento, midriasis, trastornos de la acomodaci, confusi mental en ancianos, excitaci e insomnio en nis peques, retenci urinaria, palpitaciones, hipotensi, cefalea, erupciones exantemicas, urticaria, fotodermatitis.

REACCIONES ADVERSAS RELATIVAS A EXCIPIENTES

– Por contener parahidroxibenzoato de propilo puede provocar (posiblemente retardadas).

Pranzo Solución Oral, 200 ml

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Acción y mecanismo

Asociación de orexígeno (estimulante del apetito) y aminoácidos. El efecto estimulante del apetito se debe principalmente a la acción antiserotonérgica de ciproheptadina, al antagonizar los receptores 5-HT2 (S2) de la serotonina. También tiene acciones antihistamínica H1 y anticolinérgica (M).

Indicaciones

– , , retrasos ponderales por falta de apetito, , Fatiga.

Posología

Adultos y niños mayores de 6 años, oral: 1 cucharada 3 veces al día.
Niños: Hasta 2 años: 1 cucharadita 2 veces al día. De 2-4 años:
1 cucharadita 3 veces al día. De 4-6 años: 1 cucharada 2 veces al día.
– Normas para la correcta administración: Tomar preferentemente 1 h antes de las comidas.

Contraindicaciones

– Alergia a la ciproheptadina o a otros componentes de la fórmula.
– .
– Embarazo, lactancia y niños menores de 2 años.
– maligno (puede favorecer su desarrollo).

Precauciones

– Debido a sus efectos anticolinérgicos deberá realizarse un especial control clínico en pacientes con , crónico, , , u , , , , .
– No se aconseja la conducción de vehículos, ni el manejo de maquinaria peligrosa o de precisión bajo su efecto (puede reducir la capacidad de concentración y los reflejos).
– Los ancianos y pacientes debilitados son mas sensibles a los efectos anticolinérgicos (mayor predisposición a experimentar sedación, vértigos e hipotensión).

Interacciones

– Alcohol: hay estudios con otros antihistamínicos (clorfeniramina, difenhidramina, prometazina) en los que se ha registrado alteración de la función motora y/o mental por posible adición de sus efectos depresores centrales.
– Antidepresivos (fluoxetina, fenelzina, paroxetina): hay estudios en los que se ha registrado inhibición del efecto antidepresor. No se ha establecido el mecanismo aunque se sugiere que ciproheptadina puede antagonizar los efectos serotoninérgicos de los antidepresivos.

Embarazo

Categoría B de la FDA. Los estudios realizados en ratas no han registrado efectos teratogénicos. En humanos no hay estudios adecuados ni bien controlados. No obstante, existen casos aislados de niños con labio leporino e hipospadias con el uso de ciproheptadina durante el primer trimestre, aunque no se puede establecer una relación causal. La ciproheptadina se ha utilizado para prevenir el aborto espontaneo en pacientes con elevada producción de serotonina y en el tratamiento del síndrome de Cushing sin que se observasen problemas congénitos con respecto a su uso. El uso de este medicamento sólo se acepta en caso de ausencia de alternativas terapéuticas más seguras.

Lactancia

Se ignora si este medicamento es excretado en cantidades significativas con la leche materna, y si ello pudiese afectar al niño. Se recomienda suspender la lactancia materna o evitar la administración de este medicamento.

Niños

La seguridad y eficacia de la ciproheptadina no han sido establecidas en niños menores de 2 años. No se recomienda su uso en prematuros ni recién nacidos debido a que son más sensibles a los efectos secundarios anticolinérgicos de los antihistamínicos, tales como excitación del SNC. En niños mayores sometidos a tratamiento con antihistamínicos puede producirse una reacción paradójica caracterizada por hiperexcitabilidad.

Ancianos

En ancianos en tratamiento con antihistamínicos, es más probable que aparezca mareos, sedación, confusión e hipotensión, así mismo puede producirse una reacción paradójica caracterizada por hiperexcitabilidad. Los pacientes geriátricos son más sensibles a los efectos secundarios anticolinérgicos de los antihistamínicos, tales como sequedad de boca y retención urinaria. Si estos efectos persisten o son graves, probablemente se deberá de suspender la medicación.

Reacciones adversas

Los efectos adversos de ciproheptadina son, en general, leves y transitorios. Las reacciones adversas más características son:
-Ocasionalmente (1-9%): somnolencia, sequedad de boca, visión borrosa.
-Raramente (

estimulantes del apetito

Por cierto, si quiere que no le manden placebos, en ésta o en otras situaciones, es buena idea decírselo al médico desde el primer momento, y recordárselo de vez en cuando: «No me gusta darle medicamentos al niño sin necesidad; si usted cree que lo que tiene se le curará solo, no hace falta que le recete nada». Muchos pediatras responderán con una amplia sonrisa de alivio. 2. Los que sí funcionan son harina de otro costal. Casi todos contienen ciproheptadina (mezclada con diversas vitaminas para distinguir unas marcas de otras). Es preciso tener en cuenta que las «ganas de comer» no están en el estómago, como el amor no está en el corazón. El apetito está en (o está controlado por) el cerebro. La ciproheptadina (y algún pariente, como la dihexazina) actúa sobre el centro cerebral del apetito, lo mismo que las pastillas para dormir actúan sobre el cerebro. La ciproheptadina es, en realidad, un psicofármaco; y sus principales efectos secundarios van en este sentido: somnolencia (un efecto frecuente, que puede afectar al rendimiento escolar), sequedad de boca, dolor de cabeza, náuseas; y más raramente, crisis hipertensivas, agitación, confusión o alucinaciones, y disminución de la secreción de hormona de crecimiento (¡bajito y gordo, para redondear el éxito del tratamiento!). La intoxicación (si el niño pilla el frasco y decide tomárselo todo) puede producir sueño profundo, debilidad e incoordinación muscular, convulsiones y fiebre. Por supuesto, estos efectos secundarios graves son muy raros; no los explicamos para que se asuste si alguna vez le ha dado uno de estos jarabes a su hijo (si le contásemos todos los posibles efectos secundarios de medicamentos tan habituales como la amoxicilina o el paracetamol, también se llevaría un buen susto). Siempre que se toma un medicamento se está asumiendo un riesgo; lo importante es que, cuando uno está enfermo y necesita tratarse, el riesgo es muy inferior al beneficio. El problema de los estimulantes del apetito es que los niños que lo toman ni están enfermos ni necesitan tratamiento; el beneficio es nulo, y cualquier riesgo, por pequeño y remoto que sea, resulta inadmisible. Pero, sin duda, el mayor peligro de la ciproheptadina es, precisamente, que sí funciona: el niño come más. Más de lo que necesita, más de lo que le conviene. Por suerte, el efecto desaparece tan pronto como se deja de tomar el medicamento, y la mayoría de los niños vuelven a perder en pocos días el peso que habían ganado (si habían ganado algo). Este «efecto rebote» sueledemostrar a la familia que el medicamento es inútil, y lo dejan de usar. Pero algunas caen en la tentación de seguir usándolo de forma continuada, durante meses e incluso años. ¿Qué efecto puede tener sobre un niño el comer más de la cuenta durante meses o años, y además hacer menos ejercicio físico debido a la somnolencia? Nada bueno, seguro. También se han usado hierbas y diversos productos «naturales» para hacer comer a los niños. Todos ellos, por muy «naturales» que sean, pueden clasificarse en uno de los dos grupos anteriores: los que funcionan y los que no (el problema es que a veces no tenemos datos suficientes para distinguirlos). Si no funcionan, ¿para qué perder el tiempo y el dinero? Y si funcionan, sus peligros serán similares a los de la ciproheptadina. Primero, porque si de verdad aumentan el apetito, probablemente actúan sobre el cerebro. Segundo, porque no se puede hacer que un niño coma más de lo necesario sin que, a la larga, eso perjudique su salud. Afortunadamente, parece que ya han pasado de moda las quinas y otras bebidas alcohólicas que se usaban hace unos años para abrir el apetito. Ni que decir tiene que nunca debe darse alcohol a un niño. En definitiva, los estimulantes del apetito son inútiles cuando no funcionan y peligrosos cuando funcionan, su efecto es pasajero y tienen efecto rebote.

Sí o no a los estimulantes del apetito para niños

Los baches en el apetito del niño son frecuentes a lo largo de la infancia. Al margen de las etapas de falta de apetito asociadas al desarrollo del bebé, el motivo más frecuente es una enfermedad. La inapetencia del niño dura el tiempo que tarda en curarse y a lo pocos días, vuelve a comer como lo hacía antes. «Sólo debemos preocuparnos si existe una falta de apetito que se prolonga en el tiempo, afectando la curva de peso y talla del niño» aclara el pediatra, Dr García-Salas.

¿Le damos un estimulante del apetito?

En opinión del Dr García-Salas, lo importante es solucionar el problema que le causa la inapetencia. «No sirve de nada dar estimulantes del apetito a un bebé con anemia por falta de hierro. Hasta que no se repongan sus depósitos de hierro, el niño comerá mal». Los estimulantes del apetito se pueden dar ocasionalmente y durante poco tiempo, el que dura la convalecencia. No deben utilizarse de forma continuada para evitar que el niño se acostumbre a ellos. «Mientras se toman, suelen funcionar pero al dejar de darlos, si no hemos solucionado el problema de base, el niño volverá a comer mal» afirma el pediatra.

Los tipos de estimulantes del apetito

Existen dos tipos de medicamentos que estimulan el apetito:

– Los homeopáticos. Contienen jalea real y própolis. Son muy utilizados, útiles e inofensivos.

– Los antihistamínicos. En su composición contienen ciproheptadina. Se ha comprobado que, además de provocar sueño, estimulan el apetito en los niños.»Se deben mantener pocos días, dándolos por la noche para evitar la somnolencia» aconseja el Dr. García Salas.

Mejor que los estimulantes del apetito, las buenas costumbres en el comer

«No hay niño mal comedor crónico. Lo normal es que le hayamos consentido a la hora de comer y se comporta como le hemos educado» afirma el pediatra. Estas son las normas que deberían aplicarse:

1. El momento de comer no debe durar más de 20 minutos.

2. Si no quiere comer, se le retira el plato con una sonrisa, sin mostrar estrés ni preocupación. No se le da nada más hasta la siguiente toma.

3. Cuando llegue la hora de la siguiente comida, se actúa de la misma manera.

«Si somos constantes y no damos nada entre tomas, el niño cambia de actitud frente a la comida en cuestión de días» asegura el Dr. García-Salas.

Los errores más frecuentes

A menudo nos dejamos llevar por la preocupación y en vez de respetar el apetito del niño, intentamos conseguir que coma con artimañas contraproducentes que suelen terminar en la adquisición de malos hábitos.

– No debemos entretener al niño mientras come.

– No debemos distraerle con la televisión ni meterle la cuchara en la boca aprovechando que está con la atención en otra parte.

– Tampoco es adecuado prometerle regalos y otras ventajas si come bien.

– Otra de las estrategias equivocadas es prepararle varios menús por si acaso lo que hemos preparado no le gusta.

Caer en estos errores nos llevará a luchar día tras día con un niño caprichoso, manipulador y mal comedor.

Asesoramiento: Dr García-Salas, pediatra.

Nuestros hijos, en ocasiones, tienen etapas en las que no quieren comer de la misma forma que lo venían haciendo o que aborrecen ciertos alimentos que antes les gustaban. Este cambio en el apetito de tu hijo puede estar justificado por alguna molestia eventual: salida de los dientes o enfermedad, pero no siempre encontramos una explicación y empezamos a preocuparnos…

Qué hacer para que los niños coman

La niña de mi amiga no quería tomar la leche, así que su mamá estaba preocupada porque para su correcto desarrollo le habían aconsejado que tomara, al menos, medio litro al día para tener un correcto aporte de calcio.

Pero, no consideró los derivados lácteos que su hija sí tomaba como los yogures o queso. La aversión o hartura de ciertos alimentos es bastante frecuente en los niños, pero siempre podemos sustituirlos por otros cuyo aporte nutricional sea semejante. Es recomendable que aprendamos algo sobre los alimentos más comunes que pueden formar parte de su dieta de tal manera que podamos abandonar unos en favor de otros.

Ideas para abrir el apetito de los niños

Para abrir el apetito de nuestros hijos y lograr que coman, podemos echar mano de algunos consejos:

– Cambiar alimentos que al niño le resulten más apetecibles, dentro de no permitirle caprichos que no les convengan nutricionalmente. No es recomendable ofrecerles, por sistema, alternativas al alimento que le ponemos sobre la mesa. Si no tiene hambre, que no coma.

– Crear un ambiente agradable y adecuado, aunque sin dejar que el niño se entretenga con la tele, pierda el ritmo o no ubique el acto de comer con el lugar donde comer.

– Hacerle disfrutar la comida y de la compañía. Sentarle a la mesa con nosotros para que se apropie de nuestros hábitos y pueda disfrutar de un momento en familia.

– Respetar el horario natural de sus comidas. Darle de comer cuando tiene hambre, evitando picoteos que le sacien antes de sentarse a la mesa.

– Procurar no ofrecer un plato que rebose de comida. Es preferible que le ofrezcamos menos cantidad y le demos la opción de repetir. La cantidad que a nosotros nos puede parecer razonable, puede ser demasiada para ellos.

– Limitar la cantidad de agua o de pan con las comidas.

– Invitarles a que se coman en primer lugar lo que menos les gusta.

– Hacerle partícipe de alguna responsabilidad culinaria: ayudar a poner o quitar la mesa, preparar algún alimento o, incluso, servirse la comida.

– Hay alimentos que les costará más tomárselos, como las verduras o pescado, así que podemos disfrazárselas en rebozados o dárselas en purés.

– Elogiar sus conductas.

Satisfacer el hambre, desarrollar conductas sanas y conocer los gustos de nuestros hijos, son fundamentales para satisfacer la necesidad diaria de alimentarnos. No debemos vivir con tensión el hecho puntual de que nuestro hijo no quiera comer o aborrezca temporalmente un alimento. Debemos mirar con perspectiva que nuestro hijo se desarrolla correctamente y va adquiriendo hábitos correctos para satisfacer sus necesidades particulares.

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com

¡Es increíble ser madre… pero nadie dijo que fuera fácil! El día a día te plantea muchos nuevos retos y situaciones complicadas y, sin duda alguna, el sentarles a la mesa y que coman es una de ellas.

Abrir el apetito a los niños es, en realidad, una de las preocupaciones más comunes en los padres. Aunque no hay que forzar a los niños a comer –ya que podemos conseguir un efecto contrario al deseado- sí que es de vital importancia que coman la mayor variedad de alimentos posibles y en las cantidades adecuadas. Veamos algunos consejos para conseguir que coman más fácilmente.

Busca ingredientes originales: ¡hoy en día casi todo está inventado!

Que a tu hijo no le guste la sopa es muy habitual; sin embargo, si en lugar de ponerle una sopa con fideos le pones pasta de sopa en forma de Mickey Mousse o de Bart Simpson, eso convertirá un plato que le disgusta en un plato divertido. Hazlo, además, de forma original: por ejemplo, si la pasta es de diferentes personajes, podéis hacer una especie de juego que consista en “ahora a comerse toda la pasta en forma de Mickey. ¡Vamos a buscarlos!” (por ejemplo); luego con otro personaje… y así sucesivamente.

Comemos por los ojos… ¡ya de pequeños!

Los refranes no suelen fallar y el apetito muchas veces se abre… ¡por los ojos! A menudo vamos a un restaurante y valoramos más la presentación que la calidad. Con ellos pasa igual. La fruta puede ser aburrida y detestable para los más pequeños, pero seguro que si la sirves en un plato de forma original, formando algún muñeco gracioso, el postre se convertirá en un juego y los niños tendrán apetito ¡incluso para comerse una naranja!. Esta práctica forma parte del tan de moda food art y en redes sociales como Pinterest puedes encontrar muchas imágenes y álbumes con excelentes ideas.

Jalea Real para niños, remedios tradicionales de siempre que nunca fallan


Si quieres probar con productos de origen natural que abran el apetito, no dejes de probar la Jalea Real Niños Apetito de Juanola. Apta para celíacos e intolerantes a la lactosa y con sabor a fruta dulce, estimula el apetito de los peques (a partir de 2 años) con una sola toma al día, gracias a su contenido en quina.

Elemento sorpresa… y no podrán negarse

Haz algo rompedor, por ejemplo, una o dos veces al mes. Prepara una cena que sepas que se puede comer sin demasiados problemas con las manos. Una vez todos en la mesa diles que hoy sólo hay una norma: prohibido usar cubiertos. Estarán tan emocionados con la idea, que difícilmente se plantearán si les gusta mucho o poco la comida. ¡Seguro que no dejan nada en el plato!

Tras esos consejos que esperamos os sean útiles para abrir el apetito de los niños, no olvidéis nunca las cosas más básicas: evitar la vida sedentaria, fomentando el ejercicio para potenciar el apetito a su debida hora, así como ser un buen ejemplo a seguir en casa (no pretendamos que los niños coman verduras si sus padres no lo hacen nunca), ambos factores imprescindibles para lograr que sentarse en la mesa no sea una batalla diaria.

Y vosotros, ¿qué trucos o consejos usáis?

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