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Ex pareja borderline

Más sobre Trastorno Límite de Personalidad

El imaginario colectivo está repleto de historias romanticonas en las que chico guapo y normal se enamora de chica guapa, excéntrica y alocada. El cine nos ha regalado muchos de estos momentazos protagonizados por chicas ‘pixies’ y sus séquitos masculinos. Es probable que la primera imagen que venga a tu cabeza sea una lacónica Audrey Hepburn con un embelesado George Peppard en Desayuno con Diamantes de Blake Edwards (1961). Si eres más de la Nouvelle Vague, tal vez rescates a Jeanne Moreau con bigote en Jules et Jim de François Truffaut (1962). O tal vez sonrías al recordar a la histriónica Jane Fonda y al desquiciado Robert Redford en Descalzos en el Parque de Gene Sacks (1967).

Son retratos (muy superficiales) de mujeres audaces, pasionales, frágiles y valientes. Son diferentes. Tienen un encanto especial y no parecen regirse por las mismas normas que el resto de los mortales. Los protagonistas masculinos parecen sentir una atracción desmedida ante sus excentricidades y un impulso de protección ante su vulnerabilidad. Parecen pasar por alto su inestabilidad emocional y unas profundas dificultades para sentirse cómodas en su piel.

La fragilidad y espontaneidad aparente de una chica pixie puede enmascarar una enraizada dificultad para la regulación de sus emociones y el control de sus impulsos. Existe una clara distinción entre una persona emocionante e imprevisible y otra con un trastorno límite de la personalidad, sin embargo, a veces el límite puede ser confuso.

El trastorno límite de la personalidad (TLP), también referido como personalidad borderline, es una etiqueta diagnóstica con una creciente presencia en la sociedad actual. Existe cierto consenso en que el TLP afecta a entre un 2% a un 5% de la población, con un mayor diagnóstico en mujeres que en hombres, lo cual no significa necesariamente que afecte a más mujeres más allá de las muestras clínicas o que sea un trastorno tipicamente femenino (el TLP está claramente infradiagnosticado en muestras clínicas masculinas). Sin embargo, el público general sabe muy poco sobre el trastorno.

Las características principales del TLP son la inestabilidad emocional y la impulsividad. Son rasgos que afectan a los diferentes ámbitos vitales de la persona que lo padece y de sus allegados.

El mundo de una persona con TLP se construye en términos de blanco y negro, los grises escasean. Tienen dificultades para controlar sus impulsos y medir las consecuencias de sus acciones (en sí mismos o los demás). Su estado anímico es cambiante, con episodios de intenso malestar, irritabilidad, ira o angustia que pueden ser seguidos de otros de aparente normalidad.

Las relaciones afectivas o interpersonales acostumbran a ser intensas, turbulentas e inestables. Se involucran rápidamente y de forma apasionada, independientemente de su género o preferencia sexual. Para el otro, esta pasión puede resultar fascinante inicialmente, y perversamente dolorosa e incluso adictiva en el medio plazo.

Amantes de los extremos, son personas propensas a cambiar su percepción los demás, pasando de la idealización a la demonización con facilidad. La persona con TLP es capaz de pasar en cuestión horas de un estado de entrega incondicional a otro de profunda aversión. El cambio puede justificarse en la más mínima decepción y a menudo es motivo de conflicto. Es común la victimización y el chantaje emocional. La persona con TLP tiende a explicar su malestar en el comportamiento decepcionante del otro, y por tanto, a menudo reprochan o chantajean a partir del sufrimiento que padecen.

Es frecuente que sufran una autoimagen o sentido de sí mismo inestable. Es decir, su autoestima es frágil y mutan con facilidad de objetivos vitales, valores, aficiones, etc. Consecuentemente, es común encontrar en el relato de las personas con TLP un sentimiento de vacío permanente o insatisfacción crónica. La vulnerabilidad extrema despierta en el otro la necesidad de protección. En muchos casos, la pareja de una persona con TLP tiende a responsabilizarse de su cuidado. La dinámica relacional que se genera es ambivalente y compleja. En sus extremos, la persona con TLP puede mostrarse como una cría de animal herido a la más agresivas de las fieras.

El miedo al abandono o los celos también acostumbran a formar parte de la dinámica. Sienten tanto miedo al abandono, que en muchas ocasiones provocan la ruptura con tal de no ser rechazadas. Suelen presentar cierta intolerancia a la soledad y experimentan la necesidad de estar acompañadas, sintiendo ansiedad ante la separación (aunque sea temporal).

Para el otro, la demanda es tal que acostumbran a dejar de lado otras parcelas de su vida. El otro se ve atrapado un torbellino de emociones que desencadenan estados deprimidos o ansiosos recurrentes, y a menudo presenta dificultades para recuperar su vida anterior. En la mayoría de los casos, las parejas no conocen el trastorno o saben muy poco de sus implicaciones. En consulta acuden tantas parejas de personas con TLP como las propias personas con TLP.

Volviendo al cine, el espectador comparte con los protagonistas masculinos la tendencia a olvidar aquellos indicios que son incoherentes con la historia de amor que nos proponen. Jeanne Moreau se arroja al río Sena sin motivo aparente, salvo llamar la atención de sus pretendientes. Jane Fonda no tolera separarse de su pareja, y pasa de la dependencia absoluta a una demanda de divorcio en el momento que su noche deja de ser divertida. Y Audrey Hepburn mantiene un discurso verborréico y egocéntrico (y regado de alcohol) cuyo eje es la huida hacia delante y las dificultades de su oficio en la búsqueda de un millonario. Es igual, tanto coprotagonistas como espectadores perciben que son mujeres especiales, diferentes, y se las quiere tal y como son, con TLP incluido.

David Martín Escudero

Por Ericka Reyes (El universal)

El origen de la filofobia suele estar en traumas infantiles relacionados con la familia o el entorno afectivo que generaron complejos de inferioridad.

“No me quiero enamorar”, “No tengo tiempo para el amor”, “No me interesa en este momento” o encontrarle defectos aún sin conocer a las personas, son quizá algunas de las frases o situaciones que llegan a reflejar el miedo al amor o también llamado filofobia.

De acuerdo a la psicóloga Alejandra López Jauffred, integrante de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM), este “problema” viene desde las bases familiares, ya que este grupo es la primera escuela, siendo lo afectivo lo primordial. El origen del trastorno suele estar en traumas infantiles relacionados con la familia o el entorno afectivo que generaron complejos de inferioridad.

En la actualidad vivimos en una sociedad que se ha olvidado de los valores, en la que nadie quiere comprometerse consigo mismo. Vivimos en una relativa “libertad” que más bien debería ser llamado libertinaje, en el que el compromiso con una persona ya no es algo actual o de moda, y el involucrar sentimientos es algo casi utópico.

Pero, ¿qué es filofobia? Se define como un persistente, anormal e injustificado miedo al amor, a enamorarse o a estar enamorado, que según la terapeuta Martha García, no es más que miedo a sufrir, a padecer una pérdida o miedo al abandono.

“El huir de una relación en la que se involucran sentimientos y forman lazos afectivos sólidos, no es más que un mecanismo de defensa para no padecer una pérdida, para no amar a alguien con todo lo que ello implica”, señala Martha.

Adictos a la evitación

Dentro de los términos psicológicos existen los llamados “adictos al evitamiento” que son aquellas personas que temen a entregarse, a enamorarse y sólo establecen relaciones sin compromiso, hablan poco de sí mismos, evitan ser conocidos realmente, levantan “barreras” alrededor de sí para no sentirse vulnerables, les gusta crear juegos de poder y mantener el control siempre sobre sí mismos y la relación. Tienden a establecer relaciones simultáneas por el mismo miedo que tienen a ser abandonados. Sus relaciones tienden a ser un “sube y baja” de emociones (entre peleas, malos entendidos, distanciamientos, etcétera).

En los frees, según la psicóloga Alejandra López J., las personas buscan amor a través del sexo, pero no reciben lo que realmente están buscando, de esta forma piensan, si no se implican o entregan no saldrán dañados, esto, en muchos casos es un mecanismo de auto defensa de los individuos.

Asimismo el tener múltiples parejas al mismo tiempo es otra forma de poner una “barrera” entre el individuo y sus sentimiento, ya que le impide engancharse con una sola persona de manera definitiva. Y se refleja el miedo a la pérdida con el que vive la persona.

El tener múltiples parejas es otra forma de demostrar su miedo al amor, ya que si alguna pareja llegar a irse, no sentirá la ausencia porque tiene a las demás.

Los celos, una parte fundamental

“Para las personas que tienen miedo al amor, los celos son una forma de controlar la relación, lo que representa un foco rojo; un ejemplo es cuando su pareja disfruta de una faceta de su vida que no es con él o ella o le gusta estar con sus amigos, lo que despierta los celos porque desde su concepción es el principio del fin o puede representar la tan temida pérdida, ya que inevitablemente siente que pierde el control y por tanto el poder”, comentó Martha.

Como detectar a una persona con miedo al amor

  1. Evaden la relación de pareja, buscan fuera de la misma todo tipo de actividades y excusas.
  2. Evitan el contacto íntimo con su pareja.
  3. Buscan tener siempre el control de la relación y de las situaciones que los rodean en general.
  4. Buscan relaciones con altas dosis de sufrimiento, reconciliaciones y rupturas; sus relaciones se vuelven una montaña rusa.
  5. Buscan sentir adrenalina por lo que relaciones de pareja “normales”, les parecerán aburridas y buscarán otras relaciones.
  6. Hablan poco, no dejan conocer nada de sí mismos.

Cómo superar el miedo al amor

Martha García señala que muchas veces depende de la persona en sí, “a través de la honestidad con nosotros mismos y con el resto de la gente es que podremos establecer relaciones sanas con los demás y así fomentar vínculos fuertes de cariño e incluso de amor”.

“El abrirnos hacia los demás no es un signo de debilidad, es la prueba más pura de amor, en la que permitimos que nos conozcan y nos amen ya sin poses, barreras o máscaras”, agregó la psicóloga.

En muchos casos no se necesita psicoterapia para quitar el miedo al amor, solamente se tiene que hacer un reconocimiento de quiénes somos y de dejar que el miedo en lugar de que paralice nos impulse a ser mejores personas con la capacidad inminente de amar y ser amados.

Pero si la persona ya se encuentra con ciertas patologías derivadas de su miedo al amor, Alejandra López Jauffred, refiere que es necesario pedir ayuda, siempre y cuando así lo quiera la persona.

La Sociedad Psicoanalítica de México puede asesorar en los siguientes teléfonos 55533599, 52866550 y 52860329, a través de su página www.spm.org.mx o el correo electrónico [email protected]

Si quieres a alguien con una enfermedad mental…

Publicado en el Huffinton Post

Las relaciones pueden ser difíciles para cualquier persona, pero para alguien que está luchando contra una enfermedad mental, suelen serlo aún más. Los trastornos de salud mental tienen un efecto lupa sobre los problemas. El paciente está convencido de que no merece el cariño de nadie y eso puede provocar que esté distante.

Es decir, es una pesadilla.

Lo bueno es que, cuando se trata de enfermedades mentales, el conocimiento es poder. Que alguien padezca una enfermedad no significa que esté destrozado. Aquí tienes una lista de cosas que debes saber si quieres a alguien que sufre un trastorno de salud mental.

1. Una enfermedad mental no es algo que se pueda superar así como así

Se necesita tiempo, tratamiento y aceptación para poder lidiar con un trastorno de este tipo. Estas enfermedades se desarrollan en el cerebro, algo que las hace muy complejas. No se trata de algo imaginario o un problema que pueda quitarse de encima (¡ojalá!).

2. Tampoco les hace estar locos

No dirías a una persona que tiene cáncer que está loca o desequilibrada, así que hay que hacer lo mismo con las personas que padecen un trastorno mental. Este tipo de enfermedades son igual de importantes que las enfermedades físicas.

3. Hay días mejores y días peores

Algunos días se sentirán genial, pero otros días el mero hecho de levantarse de la cama supone una victoria. Y nunca saben cuándo pasa.

4. Su mal humor no es por tu culpa

Puede parecer que están enfadados contigo, pero has de saber que no es algo personal. Muchos trastornos mentales se caracterizan por los cambios de humor, entre ellos la ira, la depresión y la obsesión.

5. Se puede sobrellevar…

Con terapia, medicación, ejercicio, grupos de apoyo… La lista no tiene fin. Sin embargo, es importante recordar que no hay un tratamiento universal, así que lo que funciona con el compañero de trabajo de tu primo no vale para todos. Y no pasa nada.

6. … Pero hay días en los que no se tienen ganas de luchar

Eso puede haceros sentir fatal. Los expertos recomiendan animarles para que vayan a las consultas o a lo que su tratamiento dicte. No te rindas en esos días en los que ellos sí que se han rendido.

7. Se asocian estereotipos negativos a sus enfermedades

Sólo el 25% de las personas que padecen una enfermedad mental creen que el resto de personas son comprensivas y sensibles con ellos. Para ellos significa más de lo que crees.

8. Los abrazos ayudan

Y las llamadas. O los mensajes. O un buen helado. O cualquier cosa que les haga saber que no están solos. «Puede que en ese momento les parezca deprimente», explica Adam Kaplin, profesor adjunto en los departamentos de psiquiatría y neurología del hospital John Hopkins de Baltimore (Estados Unidos). «Ayuda mucho recordarles que esos sentimientos son pasajeros y que estarás a su lado».

9. Se pueden hacer preguntas

La educación es la mitad de la lucha. Cuanto más sepas sobre su enfermedad, será más fácil de entender. Dicho esto, si no quieren hablar sobre lo que les pasa en ese momento, no hay que insistir. Su silencio no significa que no quieran tu ayuda; puede que estén asimilando ciertas cosas.

10. Debilita físicamente

Las enfermedades psiquiátricas no sólo afectan a las emociones. La depresión y la ansiedad pueden provocar, entre otras cosas, cefaleas, dolor muscular y malestares estomacales.

11. Lo agradecen

Aunque no lo expresen todos los días. Tu apoyo y tu paciencia son vitales para su tratamiento y para su autoaceptación.

Quiero desengancharme de mi ex pareja TLP

Ese día lo entendí todo, el trastorno límite de la personalidad es una enfermedad muy grave, la cual puede permanecer oculta para la mayoría de la gente, pero vivida en carne viva por la gente que tenga una relación afectiva con un TLP.

Si eres pareja de una persona que tiene trastorno límite de la personalidad TLP y estás enamorado, vas a tener que subir a una montaña rusa de emociones de la cual no vas a salir bien parado emocionalmente. Vas a entrar en un bucle en el cual no te va a ser fácil salir.

Por tanto se está creando personas que acaban siendo víctimas de relaciones con personas que tienen TLP. Si, se crean víctimas de las víctimas de este trastorno.

Una de las cosas centrales de esta clase de personas es la facilidad que tienen en aburrirse y sobretodo de las relaciones y cuando llega ese momento ya no van a hacer ningún esfuerzo para mantener la máscara que les ha mantenido en esa relación ideal (fase de idealización) y después es cuando llega la fase de desprecio y denostación donde van a empezar a ya no mantener ninguna apariencia y es ahí donde la victima va a tener esa disonancia cognitiva, donde la víctima se va a encontrar con dos cogniciones disonantes.

La primera seria esa apariencia de persona buena que me quiere que puedo contar con ella y puedo mantener una relación estable y saludable y por otro lado una serie de hechos, de comportamientos totalmente diferentes, que le lleva a pensar: mi pareja no me quiere, me engaña, me manipula.
Esas dos cogniciones que son incompatibles generan un fortísimo malestar y llevan a la víctima a un estado de permanente dubitación y del no saber muy bien a qué atenerse, mi pareja ¿es ángel o es demonio? Es una buena persona o estoy delante de una persona que no le importo en absoluto.
Esa disyuntiva mantiene a la víctima a un estado de paralización, poco a poco al no saber a qué atenerse, les lleva a ir retrayéndose y finalmente a un estado de indefensión psicológica que les deja bloqueados y paralizados.
La disonancia cognitiva, estos dos sentimientos encontrados dura hasta después de la relación, porque después de la fase de devaluación, denostación y abandono que los tlp utilizan, la victima sigue sometido a ese doble vinculo psicológico. Por un lado las declaraciones de amor y los recuerdos positivos de la fase de idealización y por otro lado todo lo que la víctima ha sufrido en esa fase de denostación.
La victima ya no sabe a qué atenerse, no sabe si pensar si todo lo que vivió con su pareja en esa relación fue verdad o todo fue fruto de la manipulación. Esta disyuntiva después de la relación le lleva a sentimientos encontrados, sentimientos de tristeza alternado a sentimiento de rabia, alternado a sentimiento de impotencia y no poder hacer nada y que se alterna a su vez con sentimientos de vacío, desesperanza y abandono. Es decir un caos psicológico que van llevando poco a poco a un daño posterior a la relación del que todavía va a ser difícil salir.

El problema de la víctima de un TLP es que tiende a comparar sus nuevas relaciones con la que acaban de terminar. Pero no puede ser igual ya que los tlp en la relación de pareja lanzan un anzuelo emocional a base de seducir muy intensamente, con un bombardeo amoroso que es completamente ficticio y que ninguna persona normal utilizaría estrategias de aproximación y de seducción con esa frialdad y esa eficacia.
Una persona normal que se aproxime a ti después de una relación de pareja con un tlp, no se va a acercar con esa intensidad y eso le da la sensación a la víctima que hay una planicie emocional, que no le gusta tanto, que no es tan buena, tan maja tan simpática como la persona que me acaba o acabo de dejar. Y eso es completamente un artefacto emocional producido por algo que fue completamente ficticio, la seducción que el tlp utilizó es un artefacto puesto al servicio para beneficiarse de la confianza y de la relación con la propia víctima pero no hubo nada de genuino y de real y eso la victima tiene que saberlo, por tanto no puede seguir comparando las futuras relaciones de pareja que pueda generar con esa relación que se cree idílico porque ese grado idílico era una pura manipulación, era una estrategia de manipulación y que por suerte no volverá a tu vida.

Es realmente una adicción y la palabra que hay que utilizar es desengancharse, el proceso por el cual la victima queda vinculado a su ex tlp es un proceso muy químico donde ha habido toda una liberación de sustancias que inducen a una sensación de euforia y de bienestar y que en un determinado momento la victima echa en falta esas sensaciones (síndrome de abstinencia) que en el caso del tlp fueron inducidas, fueron creadas durante la fase de seducción y de bombardeo amoroso, de un trance sexual, porque también utilizan la sexualidad para inducir a la víctima ese estado de euforia y bienestar y cuando la víctima quiere darse cuenta ha generado un vínculo traumático y que en el momento de ser traicionado ese vínculo, se convierte en la situación quizá más dolorosa que puedas atravesar a lo largo de tu vida.
No por el desenamoramiento o por haber perdido una relación de pareja ya que eso es un duelo bastante normal y la gente está preparada para afrontar esa clase de situaciones, sino porque esto viene acompañado de un proceso de desintoxicación cerebral que lleva un cierto tiempo y que tiene que ver con esas sustancias tan adictivas que se han generado en la fase de seducción, en la fase de manipulación.

Tienes que pensar que estas sumido en una adicción. Tu ex al principio sabía muy bien hacer un tipo de idealización, un bombardeo amoroso, muestras de amor, estaba siempre dándote mucha atención, te cebaba en sexo y supo despertar en ti un trance amoroso en el cual tu creías que estabas delante del amor de tu vida.

Todo esto conduce a que estimuló y en tu cerebro la hormona feniletilamina y muchas bioquímicas, oxitocina, dopamina y serotonina, estas drogas han creado en tu cerebro una adicción, una adicción a la intensidad de la manera que esa persona ha fabricado una simulación del amor, no era amor, parecía amor, era pura simulación, no era real.

Cuando todas esas bioquímicas recorren tu cuerpo, te empiezan a enganchar en esa adicción.

Tienes que pensar y es lo más importante para entenderlo todo es que la fase de idealización (adicción), seguido de la fase devaluación, denostación o/y abandono forman parte del mismo ciclo. Es como un pez que se muerde la cola, las victimas lo describen como estar metido en un bucle, el cual sabes que no te está haciendo bien, el cual ves que te está destruyendo, pero no puedes salir de ahí. Estas enganchado a algo que te está haciendo daño psicológico. Es pura manipulación.

El contacto cero te va a servir para distanciarte, el contacto 0 te va a ayudar a poder salir de la situación bucle en la cual estas en este momento y que no ves salida.
Ya que si no, no vas a salir de ahí vas a volver al punto cero nuevamente, cualquier input, cualquier recuerdo que llegue a ti de ella te va a hacer no solo que no avances sino que incluso retrocedas y no, vivir constantemente en un bucle en el cual siempre se repiten las mismas historias sin solución no es la mejor opción para vivir.

Si esta persona se pone en contacto nuevamente contigo, que es altamente probable y tú por amor o por la excusa que tu propio cerebro se ponga para volver a verla, no lo vas a superar nunca.
Funciona de la misma manera que una adición, de echo tienes una adicción de esas sustancias que se han liberado en tu cuerpo de una manera inducida y manipulada. Por tanto si te viene a la cabeza volver con esa persona, piensa que vas a re traumatizarte nuevamente, quizá al principio será como antes con un bombardeo amoroso pero irremisiblemente llegara la fase de denostación y es ahí donde la re traumatización cada vez es mayor y todavía es más difícil salir.

Las personas que han vuelto varias veces con su ex pareja describen que cada vez es más difícil salir de ahí, que cada vez que vuelven el trauma es mayor y que cada vez tienen menos fuerzas para liberarse de este amor traumático.

Por tanto la mejor manera para salir de ahí, por doloroso que sea es el contacto 0, evidentemente el síndrome de abstinencia es grande, más si la otra persona está llamando a la puerta.

Es importante tener a gente cercana de tu confianza a las cuales puedas ir contando tu evolución con el contacto 0, ya que en momentos que tengas ganas de ponerte en contacto con tu ex o ya bien sea tu ex la que se ponga en contacto contigo, puedan ayudarte de forma objetiva para que no vuelvas a caer y puedan recordarte todas las cosas que has tenido que sufrir.
También puede ayudarte llevar un diario y anotar todos los malos momentos poniendo la fecha al lado, eso más tarde puede ayudarte a recordar todo la que has tenido que aguantar.
Ánimo, de esta se sale solo de ti depende si sales en meses, años o muchos años.

Como los medicamentos, existen relaciones amorosas contraindicadas. Algunas personas se embarcan, muchas veces sin saberlo, con parejas que van a darles más que quebraderos de cabeza. Son los amores tóxicos, estilos afectivos que se establecen con personas con rasgos de personalidad que generan en el otro mucho padecimiento y alteraciones psicológicas.

Las personas con trastornos de la personalidad también aman

Muchos se enredan en enlaces tóxicos sin saber a lo que se arriesgan

¿Por qué nos enganchamos tanto a relaciones dolorosas?

«Me hizo sentirme afectivamente secuestrada y entré en una depresión»

El trastorno límite tiene el peor pronóstico sentimental

El amor paranoide cree que la pareja le dañará de forma intencionada

«Las personas con trastornos de la personalidad también se enamoran, se casan y tienen hijos o amantes», dice Walter Riso, psicólogo clínico experto en relaciones amorosas. Nadie lleva un cartel en la frente indicándolo y quien se enreda con ellos se arriesga, sin saberlo, a las consecuencias. Existen muchas personas con rasgos de personalidad marcados sin llegar al extremo de la patología y que suelen dispararse en situaciones críticas o estresantes. «Una personalidad paranoide es desconfiada y cree que todo el mundo le va a hacer daño. Cuando una posible pareja le pregunta en qué trabaja o cuánto gana se le dispara el guión de desconfianza y desaparece», añade Riso.

El calvario amoroso de Lola (prefiere no identificarse), ahora con 47 años, comenzó en plena adolescencia. A los 19 años, con la carrera de Medicina en mente y un buen dominio del francés, la emplearon en una entidad financiera barcelonesa. Un directivo, amigo de sus padres, también hizo de puente. A su novio se le atragantaron tantos éxitos y, celoso, la martirizó hasta que la abandonó. «Fue un respiro», dice Lola. Aún no sabe que en esa oficina iba a protagonizar su propio culebrón venezolano. Al cabo de un tiempo, ese directivo (pongamos Pedro) «me propuso convertirme en su amante». Lola se lo piensa mucho, hasta que un mal día, acepta.

«Era un conquistador y un posesivo, le gustaba coleccionar antigüedades para tenerlas sólo él», cuenta Lola. Aún ignora qué le enamoró. Parecía siempre atento, «pero en el fondo siempre quería ganar en todo y pasaba por encima de los demás para conseguirlo». O daba una imagen de rectitud: «Un día arrambló con un objeto de una ermita», dice Lola. Años más tarde, Pedro se separó de su mujer y Lola pasó a ser la oficial. Su relación empeoró. «Me sentía secuestrada, me hacía el vacío y hasta en las decisiones domésticas pasé a un segundo plano, porque sólo tenía en cuenta las opiniones de una amiga suya que nos invadió la casa. Él también ejercía el poder en la empresa para rodearse de una cohorte de mujeres. Mi autoestima cayó, no sabía cuál era mi papel en la relación y, cuando me quejé de su comportamiento, me trató de loca, me deprimí y empecé a tomar pastillas». Al final, Lola estalló y decidió acabar con la relación. Pero él la reemplazó rápidamente liándose con otra empleada. Para evitar más dolor, Lola decidió pagar un alto precio: perder su seguridad económica y estatus conseguido en la empresa tras 20 años. «Estaba en juego mi salud».

Los psicólogos consideran que cada vez es más frecuente encontrarse dentro de este tipo de relaciones problemáticas, que en algunos casos pueden llegar a ser muy peligrosas. ¿Por qué nos equivocamos tanto al escoger pareja? ¿Por qué nos resignamos a relaciones dolorosas? ¿Por qué nos enganchamos a estas relaciones y no sabemos salir de ellas? ¿Podemos reconocerlas antes de involucrarnos? «El estilo afectivo es una manera de amar específica que depende de cómo te ves a ti mismo y a los otros. En un gran porcentaje, el estilo afectivo se aprende; pero cuando el estilo se asienta durante muchos años se autoalimenta y perpetúa», dice Walter Riso.

Para la psicóloga y psicoterapeuta Montserrat Fornós, las relaciones tóxicas se crean desde unas condiciones vinculares de mutua dependencia y circularidad, llenas de alianzas inconscientes, donde hay un estado mental y emocional de expectativa de un individuo sobre el otro y viceversa y que llega a convertirse en indispensable al mismo tiempo que insoportable.

Algunas personas parecen enredarse continuamente en relaciones difíciles. Lo sabe Mei, de 50 años. El primer novio, a los 15 años, era muy agresivo. «Estuve asfixiada hasta que lo dejé, a los 19, cuando entré al mundo laboral», cuenta. A los seis meses de relación, el padre de su hija la empezó a pegar; ella consiguió dejar la droga; él no. «Era encantador, pero no en casa. Creo que me atrajo su capacidad de maltrato, porque mis padres se maltrataban verbalmente», dice Mei. Lo echó. La siguiente pareja fue muy tranquila y gratificante: «Vi que yo era la que estaba bien y se me fue el sentimiento de culpa». Dice que la terapia le ayudó a ser consciente de su situación y ahora va «con la antena puesta», añade. «Ayudar al sujeto a descubrir cuáles son estas alianzas es el paso primordial en psicoterapia para comenzar a abrir estos circuitos tóxicos y evitar su retroalimentación», sostiene Montserrat Fornós.

Entre los hombres también se encuentran damnificados amorosos. Luis, un autor en la cuarentena, salió por pies de «un intento» de relación que ahora considera extraña. «Creo que ella era una mujer histriónica que también vivía una eterna adolescencia. Era para volverte loco: aunque había echado a su ex porque decía que la maltrataba, no paraba de llorar por él; luego decía que estaba enamorada de otro hombre que todavía no le hacía caso, según ella; y a mí me dijo que sí y luego dudaba. Yo me apartaba, ella montaba un teatro para que volviera». El vaso se colmó cuando al chico del cual estuvo enamorada le buscó piso enfrente de su puerta, «sin tener en cuenta mis sentimientos».

«Si estar con alguien implica la destrucción del yo, entonces mejor estar solo», dice Walter Riso, que publicará próximamente el libro Amores altamente peligrosos (Planeta / Zenith), en el que recoge 10 estilos afectivos de cuyos propietarios es mejor no enamorarse porque pueden ser altamente lesivos y peligrosos para el bienestar emocional. Una relación con un trastorno límite de personalidad tiene el peor de los pronósticos. Estas personas no saben quiénes son, ni lo que quieren, «tienen una sensación de vacío infinito y se pueden presentar de múltiples formas», señala Walter Riso. Los limítrofes son personas caóticas, que lo mismo te aman como al minuto siguiente te odian. Encima, pueden ser atractivas y tienen una energía que puede convertirlos en un imán para incautos.

Alguien con rasgos paranoides, en cambio, desconfía de todo, incluso de su pareja; el histriónico quiere ser el centro y no concibe, por ejemplo, que el otro se lo pueda pasar bien sin él; el antisocial es violento; el pasivo-agresivo necesita al mismo tiempo una pareja autoritaria y sentirse libre de control, mientras que el narcisista-egocéntrico, que puede ser un triunfador en el mundo de la empresa, suele decir a su pareja: «¡Qué suerte tienes de estar conmigo!» y se muestra con ella indiferente y arrogante.

Según la psiquiatra Iris Luna, aumentan los indicadores del narcisismo porque en la cultura posmoderna la lucha por el poder, por el prestigio, la posición como valores sociales, la competitividad, hace que ciertas personas vayan adquiriendo la necesidad de grandiosidad, de buscar siempre ser el mejor. «Una multinacional no buscará un directivo obsesivo, lento en sus decisiones, y sí a un narcisista, que pasa por encima de todo el mundo», dice Luna.

En opinión de la antropóloga y escritora Déborah Puig-Pey, ha aumentado el desajuste entre el ideal de pareja y la realidad. «La educación sentimental se basa en un modelo romántico, contradictorio con otros modos de pensar la vida social. La relación de pareja es también una relación social, se sigue esperando de ella reciprocidad, sentido, duración, gratuidad. Sin embargo, estas características, que no se esperan del mundo del trabajo o de la política, en la pareja quedan aisladas fuera de contexto, y parecen heredar los mecanismos contrarios: se desarrollan como relaciones de dominio en privado». Estos enlaces tóxicos se producen «porque son un espejo de todo lo que hemos aprendido de nosotros mismos a través de nuestras relaciones humanas», añade Puig-Pey.

A pesar de los cambios sociales que se han producido en los últimos años, entre ellos los matrimonios entre personas del mismo sexo o la tendencia hacia una sociedad erotizada, «continúa existiendo un ideal de pareja estable y la exigencia de fidelidad sexual ligada a la fidelidad amorosa sigue siendo igual de fuerte», dice Gerardo Meil, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Uno de los problemas en el mundo del amor, sigue la antropóloga, es que se ha caricaturizado el ideal electivo o el derecho a elegir libremente la pareja, incrementándose las razones de mercado: «La relación es más tóxica si la pareja se ha formado por una cuestión de prestigio (el dinero, el estatus, el físico) porque es una relación sometida a elementos altamente variables, consumibles e incontrolables».

Elena Crespi, psicóloga del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, cree que «vivimos en una sociedad en la que el hecho de tener celos significa que tu pareja te quiere, cuando es todo lo contrario, que hay inseguridad». Los medios de comunicación muestran relaciones de pareja perfectas, que no existen en la vida real. Cuando una persona tiene más o menos claro qué espera de una relación de pareja y sabe lo que puede ofrecer es más fácil encontrar la persona adecuada, concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2008

Ex de Ariana Grande, Pete Davidson, escribe mensaje en Instagram y alarma a sus fans

Los seguidores del comediante Pete Davidson están más que preocupados, luego que el humorista de Saturday Night Live publicara un llamativo mensaje en su cuenta oficial de Instagram. Actualmente su cuenta ha sido eliminada de la red social.

El mensaje que publicó Pete Davidson en su Instagram ha sido tomado como una presunta carta de suicidio por sus fanáticos. Cabe señalar que anteriormente el humorista, quien padece de borderline (trastorno límite de la personalidad), atravesó un fuerte cuadro depresivo que se incrementó tras su ruptura con Ariana Grande hace algunos meses.

Según reveló el portal TMZ, diversos seguidores de Pete Davidson, preocupados por la integridad del cómico, alertaron a la policía y, de inmediato, los efectivos enviaron una unidad a su hogar, pero no lo encontraron, al parecer estaba ensayando para su show de esta noche en el programa.

Am hearing Pete Davidson is at SNL and accounted for.
We are thinking of you, Pete.
You are loved.
(And just a heads up, when you finally turn on your cell, it’s gonna go apeshit for a little while) https://t.co/erUaTcPSdw

— Jon Cryer (@MrJonCryer) 15 de diciembre de 2018

“Realmente ya no quiero estar en esta tierra. Estoy haciendo mi mayor esfuerzo para quedarme aquí para ti, pero en realidad no sé cuánto tiempo más puedo resistir”, es la primera parte del mensaje de Pete Davidson.

“Todo lo que he intentado hacer fue ayudar a la gente. Solo recuerda que te lo dije”, agregó en su escrito que estuvo acompañado por la imagen de un corazón.

Este es el polémico mensaje que publicó el comediante en sus redes. (Foto: Instagram Pete Davidson)

Muchos han tomado este post como un “grito de ayuda” ya que esta publicación se realizó luego de un mensaje de apoyo de Pete a Kanye West, quien se refirió a la importancia de la salud mental.

I’m sending love and light to Pete Davidson, whom I’ve never met, and letting him know that whatever he’s going through is temporary. #DepressionLies

— John Ross Bowie (@JohnRossBowie) 15 de diciembre de 2018

Pete Davidson … hang in there. There is a lot of help out here. Surrender to some love some where around you … today! Right now! And then … let in the help that will become available. I’m praying for you Pete. I’ve been there. It gets better.

— Jada Pinkett Smith (@jadapsmith) 15 de diciembre de 2018

Cabe señalar que hace dos semanas, Pete Davidson envió un contundente mensaje a todos los que lo acosan en Internet diciendo que no pensaba suicidarse por más que intenten convencerlo. Su ex pareja Ariana Grande compartió la publicación pidiéndole a sus seguidores que sean “más amables” con él.

Este es el mensaje de Pete Davidson que compartió Ariana Grande. (Foto: Instagram)

¿Cómo es salir con alguien cuando tienes trastorno límite de la personalidad?

Juegos del destino, The Weinstein Company

La mayoría de la gente conoce por primera vez el trastorno límite de la personalidad (TLP) en la pantalla: es la condición detrás del personaje de Glenn Close en Atracción fatal. Es lo que le diagnostican al personaje de Winona Ryder en Inocencia interrumpida. Es lo que Jennifer Lawrence pudo haber tenido en Juegos del destino, en donde el estado específico de salud mental de su personaje no fue nombrado. El estereotipo, en gran medida injusto, que ha surgido del TLP —en parte ocasionado por alguna interpretación Hollywoodesca— es la de una mujer maniática, incontrolable y enloquecida.

Para aprender más de la condición, hablé con la doctora Barbara Greenberg, quien trata el TLP; con Thomas *, de 32 años de edad, que sale con alguien con TLP; y con Karla *, de 29 años de edad, recientemente diagnosticada con borderline.

*Los nombres fueron cambiados.

VICE: ¿Qué es el TLP?

Dra. Barbara Greenberg: Es un trastorno de la personalidad que incluye tener estados de ánimo muy intensos, sentirse muy inestable en las relaciones y ver el mundo en blanco y negro: las cosas están o completamente bien o completamente mal. Las personas con borderline se sienten vacías y siempre están tratando de luchar contra lo que perciben como rechazo y abandono, así que ven abandono y rechazo donde no lo hay necesariamente. Tienen tanto miedo de estar solos, de ser abandonados, o dejados, o de que la gente termine con ellos, que sienten todo esto cuando en realidad no es así y necesitan mucha seguridad. Creo que es uno de los trastornos de la personalidad más duros de tener. Y lo que es realmente lamentable es que hay también hombres con trastorno límite de la personalidad, pero son las mujeres las que tienden a ser señaladas con más frecuencia. Siempre he tenido un problema con eso.

¿En realidad son más las mujeres que lo tienen? ¿O es un estereotipo cultural que lleva a que más mujeres sean diagnosticadas por su comportamiento emocional?

Creo que va por ambos lados. Creo que son principalmente las mujeres las que reciben el diagnóstico porque cuando ellas están molestas se ponen tristes, deprimidas y preocupadas. Cuando los hombres tienen sentimientos intensos, los exteriorizan. Lo exteriorizan en términos de ira, o golpeando una pared, o bebiendo, o fumando. A las mujeres les encanta torturarse.

¿Cómo afecta las relaciones románticas el miedo al abandono que sienten quienes tienen TLP?

Cuando están en relaciones se involucran con mucha intensidad demasiado rápido. Hombres o mujeres, sea cual sea su , tienden a sentirse muy atraídos al principio, porque son muy intensos y muy apasionados. Todo lo que hacen es muy intenso, ¿quién no va a sentirse atraído por eso? Pero luego, un par de semanas después, lo que vienen son cosas como: «¿Por qué no me llamaste de inmediato?» «¿Estás con alguien más?». Así que se apegan muy rápido, le dan el todo , pero luego se decepcionan muy rápido. Empiezan a pensar: «Me encanta este tipo, es el mejor», pero si hace una cosa pequeña que los decepciona, se molestan profundamente. Todo se hace con pasión, pero pasa de ser muy feliz y apasionado a ser muy decepcionante y odioso.

¿Cómo puede ese comportamiento afectar a alguien que no tiene TLP?

Terriblemente, porque la mayoría de las personas no están entrenadas para lidiar con el trastorno. Ni siquiera saben que existe. Así que eventualmente, son rechazadas por sus parejas porque se vuelven demasiado intensas. Es muy difícil para sus parejas concentrarse en otras cosas de su vida cuando su relación demanda tanto.

«Todo se hace con pasión, pero pasa de ser muy feliz y apasionado a ser muy decepcionante y odioso.» —Dra. Barbara Greenberg

¿Hay tratamiento para el TLP?

Por supuesto. Existe tratamiento y por lo general las mujeres lo por problemas con relaciones que las han llevado a sentirse deprimidas o tal vez a hacerse daño. La terapia conductual dialéctica tiene una gran tasa de éxito en tratar el trastorno límite de la personalidad, ya que básicamente les enseña a los afectados un conjunto de habilidades para que puedan manejar sus emociones. borderline de alguna manera creen que cada sentimiento tiene que estar acompañado de un comportamiento. Si las personas están enojadas, tal vez se lo guardan. Nos quedamos con eso. Pero los borderlines inicialmente no pueden quedarse con cualquier emoción que se sienta incómoda. Tienen que actuar en función de ellas. Así que esa es una de las cosas que aprenden . Aprenden a lidiar con las emociones negativas sin actuar en función de ellas. Es un tratamiento del tipo budista zen. También se les enseña a «caminar el camino del medio», es decir a no considerar a una persona como completamente buena o completamente mala, sino como una persona en tonos grises. La gente mala tiene cualidades buenas y la gente buena tiene cualidades malas.

¿Qué consejo le darías a alguien que está saliendo con un borderline y quiere que funcione?

Si quiere que funcione tiene que o bien estar preparado para proporcionar seguridad: «Yo no te voy a dejar, estás a salvo conmigo», o debe sugerirle a esa persona que haga un poco de terapia antes de involucrarse en una relación. O si es demasiado para él/ella debería salirse de donde se metió lo antes posible.

Entonces, ¿crees que los borderlines pueden tener una relación exitosa después de la terapia?

Sí, sí. Yo de verdad creo que sí. He visto a un montón de ellos mucho mejor, me encanta trabajar con borderlines. Porque su emoción esta toda ahí afuera y actuar de esa manera es todo lo que saben. Luego cuando les muestras una manera más fácil de ser y de actuar, ven lo fácil que la vida puede ser. Hay esperanzas.

VICE: ¿Cuándo te dijo tu novia que tenía TLP?

Thomas: Mi novia no recibió un diagnóstico médico oficial de TLP hasta varios meses después de haber iniciado nuestra relación, y el escenario que rodeó el diagnóstico fue particularmente desagradable. Igual que algunos eventos que ocurrieron en los meses previos al diagnóstico… De hecho, estos fueron lo que llevó al diagnóstico.

Antes de que conocieras el diagnóstico, ¿hubo algún comportamiento que te hiciera preguntarte si algo andaba mal?

Antes de su diagnóstico de TLP, entendí que mi novia tenía algún tipo de depresión así como ansiedad social, lo cual en cierta medida creo todavía puede tener… Además de su TLP. Ella creció —y seguía viviendo— en un ambiente familiar particularmente volátil y negativo, donde fue muy maltratada. Francamente, habiendo sido testigo de primera mano de todo eso, creo que si mi novia no tuviera alguna enfermedad mental como resultado sería una verdadera anomalía. Sin embargo, muchos de sus cambios de humor (que por supuesto ahora puedo vincular e identificar con su TLP) eran difíciles de entender para mí antes del diagnóstico, y en su mayor parte, supuse que era algo que tenía que ver conmigo. Yo no sabía nada sobre el TLP antes de que mi novia fuera diagnosticada con él y desde luego no estaba consciente de que mi novia lo tenía. Antes de eso no tenía ninguna idea real de lo que era el trastorno.

«Yo veo el trastorno límite de la personalidad como una enfermedad de dolor, de miedo, y de lucha para hacerle frente a todo eso.» –Thomas

¿Cómo has aprendido sobre el TLP?

Desde el diagnóstico de mi novia, he investigado considerablemente sobre el TLP. Sobre todo, he acudido a la investigación como medio para comprenderla mejor y poderla proteger. He investigado en internet y he leído varios artículos.

¿Cuáles son las principales ideas erróneas sobre el TLP?

Creo que el TLP es totalmente incomprendido (si acaso las personas lo conocen) y los enfermos son vistos como «locos» más que cualquier otra cosa. Como trastorno de personalidad, creo que es visto casi de la misma manera que el trastorno antisocial de la personalidad o incluso la sociopatía, cuando en realidad no es comparable a esos trastornos. Hay una gran cantidad de matices, complejidades y líneas para ser considerados cuando se trata de TLP, pero sobre todo lo veo como una enfermedad de dolor, de miedo, y de lucha para hacerle frente a todo eso. Es casi como un animal herido. Pero la concepción común de los borderlines es que simplemente locos, lo cual es un concepto erróneo y perjudicial para quienes lo padecen. No están locos, están sufriendo.

VICE: ¿Cómo han reaccionado tus parejas románticas cuando les has dicho que tienes TLP?

Karla: Yo soy una chica exigente cuando se trata de relaciones románticas. Por lo general sólo tengo aventuras por aquí y por allá, así que no considero necesario dejarlos entrar en mi mundo mental. Uno, sin embargo, sí se quedó más tiempo. Durante estos años había sufrido TLP sin saberlo, y luego lo supe. Salimos durante unos cuatro años. Él sabía de mis trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, que me fueron diagnosticados en 2013 o 2014. Cuando le dije a mi exnovio Aaron * sobre el borderline, él no tenía ni idea de lo que significaba, o de lo que significaba vivir con el trastorno o estar cerca de alguien que sufriera del mismo. Investigó por horas sobre borderline. Incluso antes de esto, uno o dos años antes había investigado sobre trastornos de ansiedad para entender mejor. Fue impresionante que en vez de sacarlo corriendo del miedo, lo que eso hizo fue arrojar luz sobre muchos aspectos que no estaban tan bien en nuestra relación. Aaron se ayudó a sí mismo a comprender lo difícil que debía ser, y reiteró varias veces que me apoyaba totalmente con cualquier cosa que yo necesitara en ese momento, siempre y cuando yo fuera abierta con él, lo que siempre hice.

¿Cómo afectan tus relaciones los síntomas de TLP?

Los síntomas del TLP afectan mis relaciones con mi familia, amigos y amantes casi todo el tiempo. Sería imposible para mí explicar todas las formas en que lo hacen, así que voy a dar un ejemplo. Uno de mis amigos nos invitó a parchar antes de salir a nuestro bar favorito. Era una fiesta pequeña de unas cuatro chicas y seis chicos. Sentí como si alguien estuviera atacándome en secreto, me puse a la defensiva, me volví demasiado emocional, de mal humor y dramática, y les reclamé por eso. En realidad, puede que no hayan sido conscientes en lo absoluto. En ese caso, actué acorde a mis síntomas. No fue tanto que se volviera un gran problema, sino más bien fue una vergüenza de mí, para mí. Dudo que mi amigo tuviera la menor idea. Algunas personas con TLP dividen a la gente entre amigos «buenos» y amigos «malos» (negro vs. blanco) cuando una cosa pequeña sucede. Por desgracia he hecho esto.

¿Estás en tratamiento? ¿Eso ha ayudado en tus relaciones?

Actualmente estoy en terapia para tratar el TLP. En lo que se refiere a las relaciones, ciertamente he visto progreso, pero quiero ver y sentir más mejoría.

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El amor sin sufrimiento es un lujo al alcance de muy pocos. El conflicto, la inseguridad, los celos o el desamor son lugares comunes y no indican patología alguna. Sin embargo, para una persona con Trastorno Límite de Personalidad (TLP) mantener una relación satisfactoria y estable es tan arduo y complicado como correr una maratón en tacones.

La persona con TLP presenta dos rasgos determinantes, impulsividad exacerbada y déficit de regulación emocional. Ambos rasgos impactan con fuerza en su capacidad para mantener relaciones íntimas satisfactorias y estables. Inicialmente, los problemas se suelen enmascarar en el enamoramiento, pueden ser interpretados por como signos de pasión exacerbada o desajustes propios del inicio de la relación. Posteriormente y de manera progresiva, los conflictos empeoran, dificultando el día a día y amenazando la viabilidad de la vida en pareja.

A continuación, se exponen algunas de las dificultades que acostumbra a confrontar la persona con TLP, y consecuentemente la otra parte, en las relaciones de pareja. No son síntomas con valor diagnóstico, son algunas de las manifestaciones que los psicoterapeutas encontramos en las relaciones de los pacientes. No se dan todos y de la misma forma en cada caso, cada individuo con o sin TLP es único y, por ende, lo es su relación de pareja.

La intensidad de la entrega.

Románticas y pasionales, las personas con TLP son capaces de entregar toda su atención y afecto de manera inmediata. El enamoramiento acostumbra a ser brutal, y el otro lo percibe como algo especial. La estabilidad de ese afecto por el contrario es variable. En la dinámica de relación, el otro se siente querido intensamente en algunos momentos, especialmente al inicio, o rechazado y despreciado en otros, especialmente hacia el fin.

La dependencia y la huida.

Las personas con TLP parecen regirse por aquel “ni contigo ni sin ti”. El afecto es inestable y se alterna entre la dependencia excesiva y la huida. Generalmente, el tipo de apego es inseguro y la dinámica de relación es codependiente. Sienten un intenso malestar ante la separación, en cierto sentido, viven con el temor a que el otro desaparezca, a ser abandonados. La mera ausencia de contacto puede generar estados ansiosos, y éstos tienden a ser compensados con conductas hostiles, adictivas o incluso autolesivas.

La escalada en el conflicto.

La persona con TLP parece tener una resistencia inagotable ante el conflicto. Muchas veces el detonante es un detalle aparentemente irrelevante, que dispara una reacción hostil. Sin intencionalidad o motivos aparentes, el otro puede acabar siendo el saco de boxeo sobre el cual volcar su frustración. Durante el conflicto, el límite es el cielo. El argumento puede comenzar en “has llegado diez minutos tarde” y acabar en “me has destrozado la vida”. A pesar de la pérdida de energía, la persona con TLP puede revertir el estado y recuperar posteriormente una actitud positiva con relativa facilidad.

La polarización y maniqueísmo.

La conducta interpersonal tiende a estar asociada a un déficit de regulación cognitiva. La emoción impacta sobre el pensamiento, Es decir, el funcionamiento cognitivo se ve alterado en situaciones de estrés en la relación con el otro, consecuentemente, el procesamiento de la información se torna sesgado y escindido. En estos momentos, la persona con TLP tiende a construir un mundo en términos dicotómicos, en blanco y negro, o buenos y malos. Estos papeles no son otorgados con racionalidad y tampoco se mantienen de manera estable en el tiempo. En lo afectivo se mueven entre extremos y, de manera involuntaria, tienden a idealizar o demonizan al otro, o la propia relación de pareja. Aman y odian a partes iguales.

La manipulación y el chantaje emocional.

Frecuentemente, la persona con TLP parece contemplar al otro como un actor manipulable. No instrumentalizan las relaciones para conseguir sus fines de forma consciente, intencionada u organizada; más bien tienden conseguir la atención, el afecto o la conducta esperada del otro de una manera desadaptativa. En ocasiones es a través de la seducción o la propia entrega, en otras a partir de la victimización o el chantaje emocional.

La victimización.

Las personas con TLP son expertas en lanzar balones fuera, es decir, tienden a explicar sus problemas o dificultades con base a factores externos. Básicamente, la culpa es de los otros o las circunstancias. Durante el conflicto, el otro es acusado de egoísmo, de carecer de empatía, de inteligencia emocional, etc. Incluso llegan a acusar de maltrato o abandono. Defienden sus argumentos con tenacidad y vehemencia, y especialmente en las etapas iniciales provocan confusión, malestar y culpa.

La percepción de incomprensión.

“¡No me entiendes!” es el pan de cada día para el que convive con una persona con TLP. Se sienten incomprendidos, y en muchas ocasiones lo son. Ponerse en su piel es complicado; entender sus cambios de humor, sus miedos, sus inseguridades o la vehemencia en la defensa de sus posturas. En la relación de pareja, el resultado es el distanciamiento y la falta de comunicación.

La sensación de vacío.

En el TLP los pacientes normalmente presentan una identidad muy frágil, que se altera o fragmenta en situaciones de estrés. Son personas con un autoconcepto cambiante y sesgado, y como resultado, una sensación de vacío persistente. En lo relacional, dicha sensación de vacío subyacería en la voracidad afectiva, la tendencia a la codependencia, la ansiedad ante la separación o la inestabilidad del afecto.

El boicot a la rutina.

Paradójicamente, a pesar de anhelar relaciones satisfactorias y duraderas, a menudo parecen boicotear la estabilidad del afecto. Son personas con escasa tolerancia a la frustración y la cotidianidad, con sus molestias y sus pequeñas miserias, resulta un fardo muy pesado.

A menudo confunden deseos con necesidades, magnifican cualquier interferencia en la consecución de sus metas, son muy sensibles ante las inconveniencias cotidianas y tienden a desmotivarse y desistir ante la rutina. Las dificultades para regular sus emociones y la impulsividad estarían detrás del continuo cambio de actitudes, intereses e incluso metas vitales.

El autoengaño.

El autoengaño funciona como una forma de proteger la propia identidad. Construyen una realidad sesgada en la que minimizan sus defectos y magnifican sus virtudes. Es común que las personas con TLP se autodenominen como altamente sensibles, vitales, pasionales, intuitivas, espontaneas, emocionales, melancólicas o inquietas. Así son percibidos al inicio, sin embargo, a medida que avanza la relación serán descubiertos como seres inestables, irascibles, impulsivos e inseguros.

Parte del autoengaño refiere la capacidad para proyectarse en un futuro en el que todo irá bien. En lo afectivo, tienden a idear relaciones románticas y pasionales, en las que no tienen cabida las dificultades pasadas. Por ello, son capaces de restablecer el afecto tras una reacción iracunda, y tras la ruptura, tienden a tropezar con la misma piedra.

No se trata de un trastorno egosintónico, el paciente no está conforme con su forma de ser y en algunos momentos se siente culpable. Sin embargo, para una persona con TLP resulta muy difícil aceptar que padece un trastorno, y la ausencia de conciencia adecuada del problema dificulta la búsqueda de soluciones.

David Martín Escudero

Estilo límite de personalidad: El tipo inestable
La vida para el estilo límite es concebida como una supernova de emociones extremas. Todas las acciones que llevan a cabo las hacen con una intensidad ferviente. Su incesante búsqueda de nuevas experiencias convierten a estas personas en cazadores de emociones límite, con la finalidad de ocupar el vacío existencial que les ahoga. Ningún otro tipo de personalidad vive tan impetuosamente como el estilo límite, ni es capaz de resistir sus fluctuaciones emocionales resultado de sus vivencias. Así, de entre las características más distintivas de este estilo de personalidad podemos apuntar las siguientes (Oldham y Morris, 1995):

  • Necesitan estar vinculados sentimentalmente a alguien de forma intensa.
  • Sus relaciones se rigen por la pasión; para ellos nada es superfluo, y siguen la ley del «todo o nada».
  • En el terreno emocional lo entregan todo de forma activa y esperan ser corres­pondidos del mismo modo.
  • Son personas espontáneas a las que no les amedrenta nada; buscadores de riesgo y poseedores de un significado diferente de la diversión, concebida como sin límites.
  • Una de sus principales características es su tremenda actividad y creatividad, así como su capacidad de inducción sobre los demás debido a su gran iniciativa.
  • Su gran curiosidad les hace poseedores de una inquietud por lo desconocido que les lleva a embarcarse en el conocimiento de nuevas culturas y filosofías de vida.

El estilo de personalidad límite podría definirse como el antagonismo fuego-hielo según palabras de Morris y Oldham (1995). Y esto es así porque las dicotomías son una constante en todos los ámbitos de vida de los límite. Las personas con este estilo de personalidad pueden amar como el que más y odiar como el que más, también. Es por ello que sus relaciones emocionales suelen fluctuar y ser efímeras. Al comienzo de una relación, sea de tipo amorosa, amistosa o familiar, se entregan por completo; sin embargo, a medida que se van avanzando en ésta, las cosas no son lo que pudieran parecer en un principio. El límite va acortando distancias con la otra persona, hasta tal punto que llega a asfixiarla. Pretenden llenar su mundo con el del otro. El mundo hay que verlo desde su propio prisma; si no es así abandonan rápidamente los lazos afectivos.
Las relaciones prolongadas pueden resultar harto difíciles con un límite. AI igual que ellos entregan su alma, se creen merecedores de tal ofrenda para sí por parte de los demás; hasta tal punto que cualquier pequeña desviación de lo que ellos consideran «perfecto» puede costar una gran disputa y la ruptura con la pareja. Unido a esto, su incesante búsqueda de placer y emociones hace que constantemente disfruten del momento, lo que les impide, en la mayoría de los casos, programar planes de futuro en cualquier ámbito de sus vidas. Los grandes atracones de comida, el derroche de grandes sumas de dinero y su acelerada vida en general, pudieran quedar explicadas por esta particularidad de los límite.
Experimentan las emociones cual volcán en erupción y son capaces de pasar del llanto a la risa por motivos que para el resto del mundo pudieran resultar superfluos. Del mismo modo «sienten más» que el resto de estilos de personalidad, con todas las consecuencias. Cuanto más pronunciados sean los rasgos de límite más frecuentes serán los cambios de humor que experimenten. Sin embargo, son personas capaces de tener a su alrededor a mucha gente que les aprecia, si bien ellos no son capaces de detectar el cariño que les procesan, puesto que para ellos sólo existe una forma de amar y es «plenamente». Por eso, necesitan continuamente demostraciones de afecto y, aún así, siempre encontrarán algo por lo que recriminar que no se les tiene estima. Su incesante búsqueda de identidad promueve que sean personas capaces de experimentar diferentes estilos de vida y regirse por diferentes filosofías en cortos períodos de tiempo, si esto les aporta la gratificación inmediata que necesitan.
Si tuviéramos que elegir un estilo de personalidad que pudiera resultar la pareja ideal para el tipo límite, éste sería el obsesivo-compulsivo, porque posee unas características «balanza» para el estilo límite, como son la sensatez, la responsabilidad y la firmeza. Sin embargo, la unión no sería del todo perfecta, puesto que el límite se cansaría pronto del tipo obsesivo-compulsivo (dependiendo de la más o menos intensa inclinación de aquél). No obstante, lo más común es que se sientan fuertemente atraídos por un tipo antisocial, puesto que responden a su pasión desenfrenada, aunque sería una relación fugaz, ya que no se soportarían mutuamente, puesto que el antisocial no está dispuesto a responder a las continuas exigencias del inestable. El tipo paranoide puede resultarles atrayente debido a la sensación de desarraigo con el mundo. Por otro lado, el tipo esquizotípico pudiera resultarles grato por su polaridad y extremismo. Y, finalmente, de la unión con un tipo dependiente pudiera resultar una relación prolongada en el tiempo, que le dé alas para dar rienda suelta a su capacidad de posesión sobre la pareja.
Cómo relacionarse con un tipo límite
Oldham y Morris (1995) apuntan unas pautas generales para tratar con este tipo de personalidad inestable y que no resulte del todo un fracaso. Así, aconsejan que una vez que el inestable le haya subido a las nubes y le haya hecho sentirse la persona más maravillosa del mundo, usted debe dejarse seducir, adular y encantar; relájese y disfrute del momento, puesto que pronto llegará el tiempo en el que al inestable, usted le parezca el ser más «mundano» y detestable que haya conocido. Debe estar preparado para la reconstrucción de su autoestima, puesto que se convertirá en el pan de cada día, si la relación persiste. Llegado a este punto, sería conveniente que la comunicación entre el inestable y su pareja sea fluida, puesto que es necesario recordarle continuamente que el mundo no es ni blanco ni negro, sino que hay gran variedad de colores, tantos como personas. Pedirle comprensión y tolerancia para con la pareja debería convertirse en la piedra angular de la relación, así como hacerle ver que es de suma importancia para la gente que le rodea que la acepte tal y como es.
Los constantes cambios de estado de ánimo pueden resultar imposibles de soportar. Sin embargo, la calma, la serenidad y la coherencia son las armas principales para combatir sus reacciones desmesuradas ante situaciones nimias. Estas herramientas, junto a grandes dosis de cariño, resultarán de gran utilidad para mantener esa relación tan apasionante que sólo un límite le puede ofrecer.
Diagnóstico diferencial y comorbilidad
Los sujetos con un TLP pueden manifestar un patrón de boicoteo hacia sí mismos en el momento en que van a alcanzar un objetivo (p. ej., abandonar la universidad justo antes de licenciarse, terminar con una relación justo cuando comienza a ir bien). Algunos individuos pueden desarrollar síntomas casi psicóticos (p. ej., alucinaciones, distorsiones de la imagen corporal, ideas de referencia, etc.) durante épocas de estrés (APA, 2000).
Numerosos trastornos del Eje I pueden darse conjuntamente con el TLP, incluyendo el consumo de sustancias psicoactivas, trastornos de la alimentación, trastornos del control de impulsos, trastornos por déficit de atención y trastorno por estrés postraumático. La comorbilidad del TLP con los trastornos del estado de ánimo es amplia y problemática, en parte debido a la sintomatología que se solapa (Widiger y Trull, 1993). Estos autores, en una revisión de toda una serie de estudios, encontraron que una media del 32% de los pacientes con un TLP tenía depresión mayor, el 17% distimia, el 5% ciclotimia y el 4% trastorno bipolar. Algunos sujetos con un TLP pueden llegar a sufrir un trastorno esquizoafectivo y, desde luego, el trastorno se ha relacionado muy frecuentemente con síndromes por abuso de sustancias psicoactivas, como el alcohol, la cocaína, el speed y el crack, ya que algo muy denotativo de los TLP es su afán por experimentar formas variadas de realidad en busca de su propia identidad.
El TLP también se solapa ampliamente con otros trastornos del Eje 1, siendo pocos los sujetos límite que no tienen el diagnóstico de otro trastorno de la personalidad. La concurrencia es especialmente importante para los trastornos histriónico, dependiente, antisocial y esquizotípico y, en menor medida, para el narcisista, el evitativo, el pasivo-agresivo y el paranoide (Widiger y Trull, 1993).
Dados los numerosos trastornos del Eje I y del Eje II que pueden darse junto con el TLP es necesario establecer un diagnóstico diferencial. En primer lugar se encuentra la diferenciación con los trastornos del estado de ánimo. Una importante diferencia entre ambos reside en la historia del desarrollo de la perturbación: los trastornos del estado de ánimo suelen tener un inicio brusco. Otra distinción se refiere a que en estos trastornos suele haber estímulos desencadenantes externos mientras que las perturbaciones del TLP parecen depender de déficit internos, sin mucha concordancia con eventos ambientales. Además, los síntomas de los trastornos del estado de ánimo son más egodistónicos que los del TLP.
Turner (1996) hace unas puntualizaciones que pudieran ayudar a realizar las distinciones entre la esquizofrenia límite y el TLP con períodos breves psicóticos. La esquizofrenia límite se caracteriza por las relaciones socialmente torpes y distantes, mientras que el TLP se distingue por las relaciones con cargas afectivas y necesitadas. En aquellas ocasiones en las que los cambios de personalidad surgen y persisten después de que el sujeto haya estado expuesto a un estrés extremo, sería conveniente considerar la posibilidad de trastorno por estrés postraumático, ya que suele ser muy frecuente, tal y como veremos más adelante la concurrencia con abusos sexuales y malos tratos durante la infancia.
Con respecto al diagnóstico diferencial de los trastornos del Eje II hay algunos de estos trastornos con síntomas que pueden confundirse con los del TLP. Así, aunque el trastorno histriónico de la personalidad se caracteriza por la búsqueda de atención, el comportamiento manipulador y las emociones que cambian con rapidez, el TLP se diferencia por la autodestructividad, las rupturas airadas de las relaciones personales y los sentimientos crónicos de un profundo vacío y soledad. Las ideas paranoides pueden darse tanto en el TLP como en el trastorno esquizotípico de la personalidad, pero en el TLP esos síntomas son más pasajeros y aparecen en respuesta a situaciones estresantes. Aunque el trastorno paranoide y el trastorno narcisista de la personalidad pueden caracterizarse por una reacción airada antes estímulos triviales, la relativa estabilidad de la autoimagen, así como la ausencia de aspectos autodestructivos, de impulsividad y de preocupaciones por el abandono los diferencian del TLP. Con respecto al trastorno antisocial de la personalidad tienen en común el comportamiento manipulador, pero las razones del TLP consisten en lograr el interés de quienes se ocupan de él mientras que en el trastorno antisocial de la personalidad es más para obtener beneficio material. Tanto el trastorno de la personalidad por dependencia como el TLP temen de forma notable el abandono, pero este último reacciona con sentimientos de vacío emocional, rabia y exigencias, mientras que el trastorno de la personalidad por dependencia reacciona con un aumento de la sumisión y la búsqueda urgente de una nueva relación que reemplace la anterior (APA, 2000).

Extraído de Manual de trastornos de la personalidad, descripción evaluación y tratamiento (Vicente E. Caballo)

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