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Famosas tetas grandes

20 mujeres que saben dar el «do de pecho» con sus escotes

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Son un imán de atracción hacia los hombres y poseen un atractivo erótico muy particular. Al descubierto, bien tapados, o asomaditos, contribuyen e invitan al sexo masculino a conocerlos. Nuestras celebs, que constantemente se encuentran delante de las cámaras, saben que es una gran arma de seducción con la que jugar, y no dudan en explotar sus atributos. Los escotes pueden insinuar e incluso mostrar más de la cuenta sin llegar a resultar bastos o desagradables. Femeninos por definición, los pechos realzan nuestra figura, nos favorecen y nos aportan autoestima. Presume de ellos como hacen algunas de las famosas con los escotes más generosos.

Como todo en la vida, para gustos, colores. Los hay más pequeños y firmes, como es el caso de Jennifer Aniston; más flácidos, pero con un tamaño perfecto, como es el caso de Heidi Klum; o tan voluptuosos que es difícil ver más allá, como suele ocurrir con Salma Hayek o Kim Kardashian.

Da igual la temporada en la que estés, presumir de pecho es posible durante todo el año, no siempre tienes que llevar un buen escote para lucir tus atributos, con un jersey de cuello cisne, lograrás despertar el mismo efecto en la gente a tu alrededor, y sin enseñar nada. Todas los tenemos y, no os preocupéis, más grande o más pequeño, mejor puesto o no, todos llaman la atención con un sujetador correcto y una buena crema hidratante y, además, siempre podrás encontrar grandes trucos para aparentar. Nuestras famosas y sus estilistas se conocen como la palma de su mano este tipo de trucos, por ello, no es extraño ver que el escote corazón suele ser el más utilizado para la alfombra roja. Este tipo de escote hace parecer más grande el busto, por eso, es no es recomendable para mujeres bajas o con el cuello corto.

© Gtres

Hay varios tipos de pechos, desde los perfectos geométricamente hablando, a los caídos, pasando por algunos más turgentes y otros con variadas formas. Sin embargo, tú eres la que decides cómo llevar el escote para conseguir un efecto u otro. Kim Kardashian o Monica Bellucci son más partidarias de generosos escotes que dejan claro al mundo que su delantera está en su sitio. Otras como Eva Mendes, prefieren un look más discreto y optan por el cuello cisne. Igual de importante que el escote es la forma en la que sujetas tus pechos, y es no hay nada peor que un busto caído. Tanto si quieres enseñar como si prefieres insinuar, es importante estar a gusto con tu cuerpo. Pero si tu pecho no te convence, no te cortes, miles de mujeres operan su busto, y modelan su figura a su antojo. Estas 20 celebs son sólo algunas de las que han pasado por quirófano para aumentar su talla, y como has podido observar, están estupendas. Es una de las operaciones más populares entre el público femenino, y además de rápida, te ayudará a recuperar la confianza.

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Seguramente la zona más erótica de una mujer son los senos, un lugar que resulta sexy para los chicos, pero también para ellas. Los senos tienen terminaciones nerviosas que los hacen un punto erógeno único. El busto no es igual en todas las chicas, hay quienes tienen tamaños grandes, quienes tienen pezones pequeños o quien los tiene redondos, casi un regalo de la naturaleza.

No sólo la forma y el tamaño cambia de una mujer a otra, también la sensibilidad. Unas son capaces de explotar al tacto propio o de su amante, otras tardan más y algunas definitivamente tienen escasa o ninguna sensibilidad.

Algunas mujeres tienen más terminaciones nerviosas localizadas en sus pezones y pechos que otras. Pero es relevante la relación íntima de una mujer con sus senos: ¿cómo los ve? ¿cómo se siente con ellos? ¿siente que son atractivos?.

Los senos se constituyen en una de las principales zonas erógenas en las mujeres y son el objeto de excitación visual por excelencia de los hombres: sólo la idea de mirarlos, acariciarlos o lamerlos les provoca excitación.

Para que te des un taco de ojo, en esta ocasión, en De10.mx te traemos un recuento de las mejores delanteras de las famosas ¿cuál es tu favorita?

Con información de vidayestilo.terra.com lavanguardia.com y esquirelat.com

No, tener el pecho grande no es divertido. Más bien al contrario: es un auténtico coñazo. Los años han hecho que te acostumbres a tener dos compañeras que han crecido más de la cuenta y pueden volver a hacerlo puntualmente si decides ser madre o si a tu premenstruación le va el sado.

El mundo no está hecho para salirse de la talla universal y aceptada por todos, pero a ti te ha tocado. No desesperes. Somos muchas las que padecemos en silencio el síndrome «ojalá fuese plana». Pero aquí estamos, con un par de buenas razones para tomárnoslo con humor, que eso sí que no hay injusticia textil que nos lo pueda quitar.

1 Todo lo que comes acaba en tu canalillo

Las migas de un bocadillo, las cáscaras de las pipas, la salsa que se ha desparramado de tu perrito caliente… Da igual lo que ingieras, sus restos acabarán apareciendo cuando te quites el sujetador al llegar a casa. No falla.

2 Nunca encuentras el sujetador perfecto

Porque los que te van bien o son de señora mayor o te cuestan un ojo de la cara. Y es que las marcas más asequibles se piensan que pasarse de una 95 es un exceso y, además, suelen poner relleno en la mayoría de sus prendas.

La cantidad de números y letras que acompañan a la selección de un sostén merece un apunte aparte. Requiere, por lo menos, haberse sacado un máster antes para acertar con la talla y no morir en el intento.

Lo más probable es que, además, sigas siendo incapaz de abrocharte el sujetador a la espalda y sigas haciendo la maniobra desde delante para darle la vuelta, ¿a que sí?

3 Te hablan mirándote el escote y no a los ojos

Un clásico que recuerdas desde que empezaron a salirte dos bultos en el cuerpo con 13 años. Desde ese mismo momento supiste que las miradas de muchas conversaciones pasarían a centrarse a dos palmos por debajo de tus ojos.

4 Odias el cinturón de seguridad

Imposible llevar con dignidad el cinturón de seguridad sin ir jurando en arameo por el roce. Da igual cómo intentes ajustártelo, nunca va a ser cómodo para ti.

5 Corres y saltas agarrándotelas

Salvo que hayas tenido la suerte de encontrar el tesoro que supone un buen top deportivo que te las sujete como Dios manda, cada vez que decidas correr o saltar tu instinto te empujará a echarte las manos al pecho para evitar males mayores.

6 Hay vestidos que nunca te pondrás

Olvídate de llevar escote palabra de honor y la espalda al aire, más que nada porque ni te planteas lanzarte a la calle sin sujetador y aunque la industria textil haya intentado suplirlos, tú sabes que necesitas un par de bueno tirantes si no quieres que acaben a la altura de tu barriga.

7 Abrazar es un deporte de riesgo

Tus tetas llegan a la persona a la que abrazas dos minutos antes que el resto de tu cuerpo…

8 Cuando haces deporte tienes dos círculos de sudor

Sí, señores, los pechos también sudan. Y, además, dejan un rastro bastante descarado…

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9 Tus botones se abren a la mínima

Da igual que la camisa te siente bien cuando estás de pie, te sentarás y se te abrirá entre esos dos malditos botones. Sí, esos, los de siempre. Los odias. ¿Un truco? Cose el tramo de tela entre ellos, no se nota y da el pego.

10 Te preguntarán si son «de verdad»

Sí, porque hay gente que cree que la naturaleza solo llega a la talla 90 y que el resto es vicio.

11 El aro del sujetador te ha perforado un pulmón

Seguramente todos tus sujetadores tengan aros para salvarte de la hecatombe, eso es así. Así que lo más probable es que a ti también te haya salido uno disparado para provocarte un dolor indescriptible en el costado.

12 Impiden tu visión en horizontal

O te acoplas un par de cojines debajo de la cabeza o no verás la televisión acostada nunca. Solo las verás a ellas, tus compañeras de fatigas…

I’d just like to be able to lay down and watch a movie. #bigboobprobs

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13 Si haces topless tienes que ir girando sobre ti misma para evitar marcas

A tus dos colegas les encanta desparramarse cuando te tumbas y, si no hay nada que las pare, estarán a su libre alvedrío. De modo que si quieres un bronceado uniforme sin marcas blancas en los laterales debes ir moviéndote como si fueras un pollo asándose. Táctica infalible.

14 Hay bikinis y bañadores prohibidísimos

Una mayoría descartados porque, de entrada, tienen relleno. Todos los que se aten al cuello tampoco si es que quieres seguir conservando tus cervicales intactas… Los que no tienen tirantes acabarán a la altura de los tobillos y, los de volantes, te aumentarán dos o tres tallas. O sea, que te quedan, de nuevo, los de señora y poco más.

15 Las bragas de los bikinis te quedan grandes

A la persona que tuvo la gran idea de que se pudieran comprar por separado las partes del bikini habría que hacerle un monumento en cada plaza. ¿Cuántos años hemos pasado teniendo que meterle la tijera a la braga para que se ajustase a nuestro trasero? Demasiados.

16 Se te escapa la parte de arriba a la mínima

Tirarte de cabeza o bañarte en una playa con olas te activa las alertas de lolas al aire, pero claro, de nuevo el automatismo empleado durante años te salva del escándalo y ya has aprendido a recolocártelas como si fueses una ninja…

17 Tienes que agudizar el ingenio para tomar el sol de espaldas

Tumbarse boca abajo es todo un reto: «tú para aquí y tú para allá, ¡y no os mováis!». Pues, en la playa, la cosa se complica y requiere que tomes medidas extraordinarias…

En fin, que casi que lo mejor va a ser superar de una vez por todas los complejos, dejarnos de tanto sujetar y liberarlas de una vez. ¡Lolas libres!

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