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Faros del mundo

El verano es la época perfecta para relajarnos después de todo el año de duro trabajo. Y ¿sabes qué? Un estudio revela que mirar al mar nos libera del estrés y es beneficioso para la salud. Ponernos frente al océano, con la mente en blanco y escuchando el romper de las olas contra los acantilados, es una experiencia sobrecogedora que nos recuerda la fuerza de la naturaleza.

Así que, hoy voy a hablarte de los faros del mundo más espectaculares. Para que puedas escaparte estas vacaciones y liberarte de la ansiedad que te provoca tu jefe o los becarios, que a veces somos muy pesadinos.

Ayer fue el Día Mundial de los Faros, esas torres con señales luminosas en las costas que han ayudado a lo largo de los años a indicar el camino seguro a los marineros. Y aunque hoy en día, la mayoría de ellos estén automatizados, deberíamos agradecerles su gran labor. Por eso, voy a hablarte de algunos faros del mundo muy interesantes.

El Faro de Alejandría

Construido en el siglo III a.C. en una isla de Egipto es el más famoso de todos, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Su altura alcanzaba unos 140 metros, y aunque a día de hoy no te parezca mucho, fue una de los edificios más altos construidos por el hombre en aquella época. Además, piensa en los recursos que tendrían para hacerlo. Su funcionamiento era muy interesante, en la parte más alta tenía un gran espejo metálico que reflejaba la luz del sol durante el día y por la noche proyectaba la luz de una gran hoguera a una distancia de hasta cincuenta kilómetros.

Si te ha parecido interesante y te ha entrado el gusanillo de visitarlo, tengo malas noticias, fue destruido por un terremoto en el siglo XIV. El mismísimo Davy Jones daría su alma por volver a ver esta maravilla del mundo.

Faro de Rubjerg Knude Fyr, Dinamarca

Este faro abandonado se encuentra en la isla de Vendsyssel-Thy, se construyó en 1899 y su luz era visible a unos 40 km de distancia. Con el tiempo, la arena se fue amontonando frente al faro debido a las tormentas y en 1968, su luz dejó de ser visible. Pese a ello, el faro siguió usándose como museo, hasta 2002 cuando la duna sepultó los edificios anexos. Sin embargo, el faro no ha llegado a quedar completamente enterrado.

Es una atracción turística muy importante del país, debido al atractivo que presentan algunos lugares abandonados. Se cree que hacia 2023, el océano erosionará lo que queda de la colina y derrumbará la torre del faro sobre la playa. Así que pon rumbo a toda vela y visita este interesante lugar antes de que desaparezca del todo.

Faro de Kiz Kulezi, Turquía

Este faro situado en un pequeño islote en Estambul, también es conocido como Torre de la Doncella o de Leandro.

Existen varias leyendas alrededor de este faro, una de las más populares habla de una profecía sobre una joven que moriría envenenada por una serpiente a los 18 años. Para evitarlo, su padre la encerró en la torre y cuando llegó su 18º cumpleaños, le regaló una cesta de fruta. Por desgracia, había una serpiente en la cesta y la doncella murió en los brazos del padre. Curiosa mezcla entre La Bella durmiente y Rapunzel, con un gran regalo de mayoría de edad ¿verdad?

Faro de Kullens en Kullaberg, Suecia

Situado al sur de Suecia, junto a la desembocadura del río Öresund, su linterna ayuda a orientar a las embarcaciones en uno de los pasos más transitados del mundo (la conexión entre el Mar Báltico y el Mar del Norte).

Pese a haber sido automatizado en 1979 y actualmente controlado a distancia, sigue contando con un guardián fijo. Si te animas a visitar este bello lugar, podrías realizar una ruta de senderismo por la zona ya que cuenta con varios parques naturales alrededor.

Faro de Neist Point, Isla de Skye, Escocia

En el extremo más occidental de la isla de Skye en Escocia, se encuentra este faro de ensueño. Para llegar a él, tendremos que conducir por un pequeño camino de un solo carril y esquivar ovejas y rocas. Este faro sigue operativo, pero desde 1990 se controla en remoto desde Edimburgo. Si decides hacer una visita a uno de los más famosos faros del mundo, podrás ver pastos verdes, impresionantes acantilados y si coincide que es un día despejado, podrás avistar ballenas, delfines y las islas Hébridas Exteriores. Y si tienes mucha mucha suerte, puede que veas alguna hermosa sirena.

Faro de Tourlitis, Andros, Grecia

Aviso a navegantes: ¡Os vais a quedar locos con el siguiente faro!

Considerado uno de los faros más bellos del mundo, el faro de Tourlitis está construido sobre un islote rocoso en la bahía del puerto de la ciudad de Andros. El faro original fue destruido en la Segunda Guerra mundial, el actual es una réplica levantada en 1990 por iniciativa de Alexandros Gounlandris, en memoria de su hija fallecida. Si visitas esta pequeña y bella región, quedarás absorto con la increíble ubicación del faro en medio del mar Egeo y lo que parece una frágil estructura. Esperemos que Poseidón no se enfade y no haga peligrar esta maravilla del mar.

Faro de St. Mary’s en Whitley Bay, Inglaterra

Fue construido en una capilla monástica del siglo XI y los monjes fueron los encargados de mantener la linterna activa para advertir a los barcos del peligro de las rocas.

Este hermoso faro, quedó en desuso en 1984, dos años después de automatizarse y ahora es un atractivo turístico de la zona que cuenta con cafetería y museo. Solo se puede acceder cuando hay marea baja, ya que el mar cubre el paso con cada pleamar.

Pero tampoco tenemos que irnos muy lejos para visitar algunos de los más interesantes faros del mundo.

Faro de Finisterre, faro del fin del mundo, España

Los romanos pensaban que este era el punto más occidental de la tierra y, por tanto, el mundo se acababa aquí. Era el “finis terrae” y hoy en día, es uno de los paisajes más espectaculares de nuestro país.

Tradicionalmente se considera el punto más occidental del continente, aunque en realidad no le corresponda tal título. Hasta aquí llega el Camino de Santiago para los antiguos peregrinos, que según la tradición quemaban a la orilla del mar las ropas y comenzaban el regreso a casa. El faro del fin del mundo fue construido en 1853 y se encuentra a 138 metros sobre el nivel del mar.
Es el faro situado más al oeste de Europa, es conocido por todos los navegantes del mundo, por su importancia como advertencia de la proximidad de una costa sumamente peligrosa (su luz llega a alcanzar 65 Km de longitud), así como por la fama de traicionera de esta zona marítima.

Faro Estaca de Bares, España

Instalado el extremo Norte de la Península, este faro se encendió en 1850. Merece la pena avanzar hasta el final de este cabo, que marca el inicio -o el final- del mar Cantábrico. Está incluido en la Red Natura 2000 y es uno de los pocos faros del mundo que queda con farero. Está situado en una antigua base de la Armada española y está habitado por Eugenio Linares, que lleva allí más de media vida, 35 años.

Faro de Isla Pancha en Ribadeo, Galicia

Y si Eugenio te ha dado envidia por poder descansar en un faro, no te preocupes, tienes el faro de Isla Pancha. Este bonito faro que vigila las aguas del Mar Cantábrico, es uno de los pocos faros del mundo en el que se puede dormir. Ya no tienes que ser farero para poder pasar una noche en él.

El faro indicó el camino a los marineros hasta 1983, fecha en la que se construyó el nuevo faro de Ribadeo y este, quedó en desuso. Estuvo cerrado al público hasta 2013, cuando se decidió reconvertir en apartamentos. Solo cuenta con dos, por lo que tu estancia será íntima y tranquila, e incluye todo lo necesario para pasar un gran fin de semana frente al mar. Si te decides a pasar una noche en este único lugar, existen numerosos sitios de interés por la zona que te dejarán boquiabierto, más que ver a Ariel desde tu habitación en el faro. Y si eres un entusiasta del mar y te gusta la idea de dormir en un faro, el faro del fin del mundo del que ya te hemos hablado también te permite esta opción.

Torre de Hércules en La Coruña, España

Esta torre data del siglo I y en 2009 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y no es para menos, ya que es el único faro romano y el más antiguo en funcionamiento del mundo. Existen varias leyendas alrededor de la Torre de Hércules. Una de ellas, cuenta que Hércules llego hasta esta costa y aquí fue donde enterró la cabeza del gigante Gerión, un rey que obligaba a sus súbditos a darle la mitad de sus bienes, incluidos sus hijos.

Así que no tires por la borda el verano y escápate a alguno de estos increíbles faros del mundo.

En España hay 187 faros levantados para guiar a los barcos en la noche y en la mar. Son un pedazo de civilización en esa interfaz donde chocan las fuerzas de la naturaleza: el agua y la tierra, la brisa y las olas, el sol y la sal. Además de toda la nostálgica mitología alrededor de la profesión del farero, que ya no es lo que era (solo unos 60 faros están habitados y muchos se controlan a distancia, tecnología mediante), suelen estar empapados de historia, de curiosidades y de alrededores que muchas veces vale la pena visitar.

A finales de 2015 el Ministerio de Fomento anunció un plan para dar uso hotelero a los faros, denominado proyecto Faros de España. Aunque la iniciativa afirma que pretende respetar el valor patrimonial de estas construcciones, algunos colectivos se oponen a esta “privatización” de los faros. Más allá de esta polémica, escogemos diez enclaves diseminados por las cuatro puntas de la rosa de los vientos, imprescindibles para practicar turismo de faros.

Faro de Trafalgar (Cádiz)

ampliar foto Faro de Trafalgar, en Cádiz. Iigo Quintanilla/AGE

Trafalgar Square es una de las plazas más transitadas del centro de Londres, pero seguro que muchos de los londinenses que la frecuentan no saben que toma su nombre del cabo de Trafalgar, en Barbate (Cádiz). El municipio es conocido por sus playas, su atún, sus inspiradores aromas africanos y por ser frecuentado por el cómico universal Chiquito de la Calzada. Con su fuste troncocónico y sus 34 metros de altura, este faro se alza orgulloso frente a las peligrosas aguas donde tuvo lugar la Batalla de Trafalgar, de la que, por cierto, trata el primero de los Episodios Nacionales de Galdós.

En 1805, durante la Guerras Napoleónicas, la flota británica del almirante Nelson (que falleció en la batalla y tiene su estatua de homenaje en la citada plaza londinense) le impuso un severo correctivo a la escuadra franco-española de Villenueve y Gravina. Ahí delante, bajo las olas, todavía quedan restos de los violentos naufragios. Sobre el mar están las playas de Zahora y Los Caños de Meca, lugares de veraneo distendido, asilvestrado, alejado del mundanal ruido (apenas hay hoteles y establecimientos), con cierto ambiente hippie (dicen que llegaron atraídos por las cuevas en la playa de Los Caños y, precisamente, por los gratuitos caños de agua dulce) que los tiempos parecen ir disolviendo. Entre los mejores chiringuitos de esa costa se encuentran La Jaima Meccarola, el Sajorami Beach o el Good Karma. En la zona también se encuentran interesantes zonas de senderismo (ahí están los pinares del Parque Natural de la Breña) y alguna playa nudista. Este es uno de los primeros faros que podría convertirse en un hotel de solo tres habitaciones y un centro de interpretación.

Torre de Hércules (Galicia)

ampliar foto La Torre de Hércules, en A Coruña. Genaro Díaz/AGE

El mítico rey celta Breogán construyó la ciudad de Brigantia, donde ahora está A Coruña, y en Brigantia una alta torre desde la que decían que se podían ver hasta las costas de Irlanda, a más de 900 kilómetros. Sus hijos conquistaron la verde Erín con apenas mil hombres. Y hasta ahí la leyenda: lo que permanece hoy en A Coruña es la Torre de Hércules, que no tiene origen celta, sino romano. Este macizo faro, de 57 metros de altura y construido en el siglo I, tiene el privilegio de ser el único de origen romano que queda en el mundo, el más antiguo en funcionamiento y patrimonio mundial de la Unesco.

Otra leyenda cuenta que, en el lugar donde se emplaza el faro, el héroe Hércules enterró la cabeza del monstruoso gigante Gerión, que tenía tres cuerpos. En los alrededores se puede visitar un parque escultórico en donde que se encuentran, cómo no, estatuas dedicadas a Breogán o al combate entre Hércules y Gerión. Otras atracciones son los petroglifos prehistóricos o los antiguos baluartes defensivos que defendieron la plaza, en diferentes momentos históricos, de las invasiones normandas o de piratas como Francis Drake. A la espalda, la ciudad entera de A Coruña.

Faro del cabo de Gata (Almería)

ampliar foto Faro del Cabo de Gata, en Almería. Beniamino Pisati/Corbis

El punto donde la costa española pega un giro para mirar al Sur en vez de al Este es el cabo de Gata, una esquina peninsular que ha sido punto de referencia marítimo desde tiempos de los romanos y los fenicios. El faro, que solo mide 18 metros pero que se asoma a un acantilado de 50, se construyó en tiempos más recientes, en 1863, sobre las ruinas de un castillo defensivo, para alertar de la proximidad de la Laja del Cabo, un peligroso arrecife a 800 metros de la costa que ha causado numerosos naufragios a lo largo de la historia. En torno al faro se despliega el agreste Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, con su paisaje entre desértico y marciano (no en vano es uno de los lugares más áridos de Europa) poblado por 1.000 especies vegetales y 250 marinas.

Hasta aquí vino John Lennon a filmar una película, entre medias escribió Strawberry fields forever. En aquel viaje del malogrado beatle de las gafas redondas se inspiró David Trueba para rodar Vivir es fácil con los ojos cerrados, en la misma zona. Al lado del faro se encuentra el mirador de las Sirenas desde donde, además de otro arrecife, resto de una antigua chimenea volcánica, se avistaban mitológicas sirenas que, probablemente, eran focas monje ya desaparecidas del entorno. Cerca están la playa del Corralete y la Cala Rajá, de acceso complicado. A un buen trecho, pero aún dentro del parque natural, se encuentra un hito de la historia universal de la infamia ecológica: el hotel del Algarrobico, que duerme el sueño del tiempo sin terminar (también sin demoler) y convertido en uno de los mayores escándalos urbanísticos del país.

Faro de Chipiona (Cádiz)

ampliar foto Faro de Chipiona, en Cádiz. J.D. Dallet/AGE

Chipiona ha dado a España a “la más grande”, la fallecida coplera Rocío Jurado, y también al más grande, el faro más alto del país, con sus 64 metros señalando el cielo. Además, es el tercero más alto de Europa y el quinto del mundo. Construido en 1867 por el ingeniero catalán Josep Font, su función es señalar a los navegantes la entrada al estuario del Guadalquivir, a la sazón el único río navegable de España. Es decir, la puerta por la que se entra a Sevilla sin salir del mar. Además, es uno de los 20 faros aeromarítimos que hay en España: igual que guía a los barcos también es un punto de referencia para los aviones.

La ciudad le dedica una ruta turística a la Jurado, hay un Museo del Moscatel, dedicado a la historia y la cultura del vino, el centro de interpretación Cádiz y el Nuevo mundo, que ahonda en los tiempos del “descubrimiento” de América y su relación con la provincia gaditana. Otro aspecto interesante son los corrales de los pescadores, probablemente vestigio de la época árabe y consistentes recintos de piedra que los peces frecuentan con marea alta y en los que se quedan atrapados cuando baja la marea. En Chipiona hay varios con nombre propio: Canaleta del Diablo, La Longuera, Cabito, etc, que se distribuyen por las diferentes playas de la localidad: playa del Muelle, Canteras, Tres piedras, Cruz del mar, etc. Si uno tiene el valor de subir sus 322 escalones del faro, puede inscribirse en una visita guiada en la Oficina de Turismo de la localidad: a cambio se puede conocer la historia y aspectos técnicos del faro y dominar una impresionante vista del estuario.

Faro de Formentor (Mallorca)

ampliar foto Faro de Formentor (Mallorca, Islas Baleares). Hans-Peter Merten/Corbis

Con cierto aire a película de fantasía de capa y espada, en el extremo de la península del Formentor, se alza uno de los faros con entorno más prodigioso: un paisaje de grandes acantilados y violentas montañas rocosas que se adentran en el mar. El faro mide 56 metros, pero a su vez se aúpa en un promontorio (formentor viene de la palabra latina para promontorio) de 188 metros sobre la superficie del agua, lo que multiplica la panorámica.

El faro funciona desde 1863, después de un complicado proceso de construcción, dado lo dificultoso del terreno. A día de hoy todavía se llega tras recorrer un larga y serpenteante carretera, frecuentada por cabras salvajes, como si, en efecto, fuéramos al finis terrae. En la zona se pueden hacer diversas zonas de senderismo o visitar la cercana y popular playa de Formentor. Estas tierras están también vinculadas a la literatura desde hace tiempo: en 1959, Camilo José Cela comenzó a celebrar encuentros literarios en el cercano Hotel Formentor, por los que pasaron Blas de Otero, José Hierro, Carlos Fuentes, José Saramago, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, entre muchos otros. En la cercana Pollensa descansaban Winston Churchill, Agatha Christie o Peter Ustinov. Y mantienen una de las dos Cajas de Ahorros que quedan en España, Caixa Pollença.

Faro de Creus (Gerona)

ampliar foto Faro de Creus, en Gerona. Isabel Talleda Guerrero/Getty

En el Lejano Oriente español, donde los Pirineos se topan con el Mediterráneo, está el cabo de Creus, el punto más al este de la península. Allí permanece su solitario faro, construido en 1853 y eternamente azotado por la Tramontana. El hermoso paisaje geológico de aspecto lunar fue inspiración para artistas como Josep Pla o Salvador Dalí (no muy lejos está el pueblo pesquero de Cadaqués, refugio veraniego del surrealista y donde ahora se encuentra su Casa Museo). El cabo es Parque Natural desde 1998 y es, probablemente, la zona deshabitada más grande de la costa mediterránea española, azotada por la especulación urbanística. En la zona se rodó parte de la película La luz del fin del mundo, inspirada en la novela de Julio Verne, dirigida por Kevin Billington y protagonizada por Charlton Heston y Yul Brynner: se trataba de recrear un trasunto del peligroso Cabo de Hornos, en el extremo sur del continente americano, donde colisionan el Atlántico y el Pacífico.

Faro de Torre de la Higuera (Huelva)

ampliar foto Faro de Torre de la Higuera, en la playa de Matalascañas (Huelva). Allan Baxter/Getty

Construido en los años 90, este es quizás uno de los faros más raros: en vez de ser cilíndrico tiene forma de prisma triangular. Está en la playa de Matalascañas, dentro del Parque Nacional de Doñana, y toma su nombre de una torre de almenara construida en el siglo XVI, en tiempo de Felipe II, para la defensa de la costa (fue derrumbada por el tsunami causado por el terremoto de Lisboa en 1755). Con 23 metros de altura, la función del faro es iluminar el trecho que va de Huelva a la desembocadura del Guadalquivir. El senderismo costero (e incluso los paseos en dromedario) se puede hacer por al Parque Dunar de Doñana, en las 150 hectáreas de pino piñonero frecuentado por lagartijas, urracas, tejones, verdecillos o jilgueros. Cerca, el Mirador de Doñana, que da magníficas vistas a la playa y el propio parque. El Museo del Mundo Marino, que explicaba la vida marina y terrestre del Golfo de Cádiz, permanece cerrado.

Faro de Peñíscola (Castellón)

ampliar foto El faro de Peñíscola, junto al Castillo del Papa Luna (Castellón). Ivern Photo/Age

Peñíscola es uno de los pueblos más bonitos de España y tiene un bonito faro, aunque solo mida 11 metros de altura. Fue inaugurado en 1899, tiene planta octogonal, está adosado a otro edificio de dos plantas y aparece en la película Calabuch, que fue rodada por Berlanga íntegramente en esta población utilizando figurantes locales. Más recientemente, el rodaje de parte de Juego de Tronos revolucionó el pueblo, que también ha conocido otros ajetreos históricos. El faro está muy cerca del Castillo del Papa Luna (la celebérrima serie se rodó en sus jardines) que ocupa el peñón que domina la ciudad, a 64 metros sobre el nivel del mar. Este castillo fue edificado por los templarios sobre la anterior alcazaba árabe en torno al año 1300.

Del Papa Luna, Benedicto XIII, que se negó a dejar su pontificado ante sus adversarios durante un cisma (hoy es considerado un antipapa) viene la expresión “mantenerse en sus trece”. Otra curiosidad de este hermoso pueblo de trazado medieval, con su playa, con su puerto, con sus murallas, con su casco antiguo, es su bufador (fumarola, en castellano): una brecha entre las rocas, en plena ciudad, por el que el mar produce bufidos en incluso chorros violentos de agua marina los días de temporal. Alrededor hay terrazas donde uno puede tomarse algo si el bufador no bufa demasiado.

Faro de Cabo Mayor (Cantabria)

ampliar foto El faro de Cabo Mayor, en Cantabria. Josep Curto/AGE

Dentro de este faro hay un centro de arte: el Centro de Arte Cabo Mayor, que recoge la colección de los artistas Eduardo Sanz e Isabel Villar, especializada en la temática marinera y una nutrida colección de curiosos objetos relacionados con el mundo de los faros y los fareros: carteles, calendarios, latas de conserva, sacapuntas, camisetas o recortables. El faro, de 30 metros de altura (sobre un promontorio que eleva la luz hasta los 91 sobre el mar), fue construido en 1839, presidiendo la bahía de Santander, para potenciar la actividad del este puerto. Es la luz más importante de la costa cántabra. El área del Cabo Mayor y el Cabo Menor, que cae a las afueras de Santander, ha acogido diferentes actividades: hipódromos, campings, parques públicos, campos de golf, etcétera.

Faro de Maspalomas (Gran Canaria)

ampliar foto El faro de Maspalomas, en Gran Canarias. Christoph Mohr/Getty

Construido en 1890 por el ingeniero Juan León y Castillo, mide 55 metros y tiene adosada una vivienda inspirada en la arquitectura del patio canario aunque acabada de forma más ecléctica. Se enclava en la Punta de Maspalomas, al final de la popular playa del mismo nombre, una de las zonas más turísticas de las islas Canarias (abunda el turismo LGTB y tiene sus propias jornadas del Orgullo Gay), donde también se encuentra la playa del Inglés. Cerca están la Charcha y las Dunas de Maspalomas, espacios naturales protegidos de donde se puede avistar numerosos ejemplares de lagarto gigante de Gran Canaria (sobre todo cerca de la zona húmeda conocida como el Oasis), además de muchas otras especies de aves como garzas, flamencos o estorninos.

En el mismo municipio, San Bartolomé de Tirajana, está el Centro Espacial de Canarias, un centro de seguimiento de satélites gestionado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespecial (INTA) que ha participado en importantes misiones espaciales como el programa Apollo o Skylab. Curiosamente, mutatis mutandis, no deja de ser algo así un faro, pero un faro para satélites espacio exterior.

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A pesar de que los faros que hoy traemos son los más bellos del planeta, sean de la forma, color o tamaño que sean, los faros sirven para salvar muchas vidas y como guía para que los marineros lleguen a salvo a su destino. Hoy hemos seleccionado para ti los 15 faros más bonitos del mundo:

Torre de Hércules, España

Situado en A Coruña, se trata del faro más antiguo del mundo en funcionamiento. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 2009 y data del siglo I. Además, es el único faro romano del mundo. Alrededor del faro, han construido un Parque Escultórico al aire libre, con obras de artistas del siglo XX.

Faro de Kiz Kulesi, Turquía

Está situado en el estrecho de Bósforo y este faro tiene más aspecto de torre que de faro. Cuenta la leyenda que una doncella vivió en él bajo una maldición. Hoy en día funciona como un restaurante de lujo.

Faro de Cape Byron, Australia

Antes era un faro, pero hoy es un observatorio de ballenas. Australia es un país muy rico en vida marina y todo lo que se refiere al mar. En lo alto del faro se aprecia perfectamente la increíble panorámica del este australiano.

Faro de Enoshima, Japón

Los japoneses no dejan de sorprendernos con su modernísima arquitectura. Y en este caso, como en muchos otros, el faro de la isla Enoshima rompe con todos los estereotipos. Desde allí podemos ver el Monte Fuji y la Bahía de Sagami.

Faro de Akranes, Islandia

Está construido cerca de un volcán, por lo tanto, desde este faro se ha visto mucha lava. El paisaje que tiene alrededor es fabuloso, y en un buen día se puede ver la Bahía de Reykjavík e, incluso bajar hasta Langisandur, una playa de arena volcánica.

Faro de St. Mary’s, Inglaterra

A pesar de que ya no esté en funcionamiento, el faro de St. Mary’s, en la Bahía de Whitley, es impresionante. Un camino de hormigón construido sobre el mar nos lleva directo al faro, aunque cuando la marea es alta cubre la vía de acceso.

Holland Harbour Light, Estados Unidos

Fue construido en Michigan entre 1872 y 1907 y el tejado de este faro imita las construcciones holandesas. En el año 1970 la guardia costera recomendó abandonarlo, pero los vecinos no se quedaron quitos y decidieron movilizarse para que esto no ocurriera. El faro fue restaurado y en el año 2007 declarado edificio protegido.

Faro de Lindau, Alemania

Este precioso faro que parece sacado de un cuento está situado en el lago Constanza y fue acabado en 1856. Además de la luz, tiene un reloj enorme que se puede ver desde la ciudad.

Faro de Neist Point, Escocia

La ubicación de este faro es casi más bonita que el faro por en sí, que se recorta sobre el acantilado con su tan característica fachada blanca y amarilla. Además, Neist Point es también un buen lugar el avistamiento de ballenas, delfines y todo tipo de aves. Lo único que necesitarás es un poquito de paciencia.

Faro de Peggys Point, Canadá

Es el faro más famoso de Canadá y está situado en Nueva Escocia. Durante varios años también fue utilizado como oficina de correos de Canada Post, pero en 2009 la cerraron por ser un peligro para la salud por el moho. La guarda costera ha declarado que el faro no es necesario, por lo que podría ser demolido.

Faro de Mean Ruz, Francia

En la bretona costa de Granito Rosa encontramos este faro camuflado entre las rocas, que forma parte del Sendero de los Aduaneros, una ruta que se abrió en el año 1907 y permite recorrer el litoral de Bretaña.

Faro de Deadalus, Egipto

En este gran arrecife que se extiende junto al Mar Rojo, en el año 1831 se construyó un faro sobre una isla artificial. Además, este arrecife es uno de los mejores destinos de buceo del mundo y el faro.

Faro de Saint Mathieu, Francia

El faro de la punta de la Abadía de Saint Mathieu es un monumento simbólico para todos los marineros de Bretaña. Además, es una etapa del Camino de Santiago en la Bretaña francesa. El faro es el Memorial Nacional de los Marineros que han desaparecido en el mar.

Faro de Tourlitis, Grecia

El faro de Tourlitis se construyó sobre una pequeña roca que es un poquito más grande que la torre y que parece que emerja de las aguas. Es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad de Andros.

Faro de Rubjerg Knude Fyr, Dinamarca

Este faro fue construido hace 115 años y una duna lo ha ido enterrando poco a poco, junto con los edificios que lo rodean. Lamentablemente, es posible que dentro de 15 o 20 años el faro ya no sea accesible.

¿Qué te han parecido estos faros? Impresionantes, ¿verdad? 🙂

Encuentros por todo lo alto: 7 faros que hay que conocer

¿Qué tienen de especial los faros que no tenga otro tipo de construcción?

Puede ser el hecho de que se trate de “edificios” creados para ayudar a los demás a encontrar su camino.

En este pequeño artículo recomendaremos algunas de estos faros cuyas particularidades hacen que hablemos de ellas como lugares mágicos y dignos de ser visitados en cualquier momento de nuestras vidas.

Faros en España

En España hay 187 faros construidos de los cuales solo 60 se encuentran habitados.

La automatización de los sistemas de navegación ha provocado el abandono de estas construcciones por parte de quienes las habitaban, pero, ¿qué pasaría si ese centenar de faros restantes albergara otro tipo de actividad?

Algunos de ellos están siendo ya usados como museos y galerías de arte, acogiendo entre sus paredes colecciones pictóricas y escultóricas abiertas al público general. Es posible, por ejemplo, disfrutar de las vistas al mar y de una exposición histórica en el Faro del Castillo de Santa Ana (Cantabria).

Pero la tendencia actual es transformar faros en desuso en exclusivos hoteles con vistas a la inmensidad. Ya es posible pernoctar en el primero faro de nuestro país reconvertido en hotel: el Faro de Isla Pancha en Ribadeo (Lugo).

En el espacio en el que antes vivía un farero con su familia, ahora pueden “convivir” hasta 4 personas en dos habitaciones separadas. Situado en un islote a dos

Faro de Ribadeo

kilómetros del centro urbano de Ribadeo, ofrece unas vistas inmejorables de la ría de Eo y el litoral cantábrico.

Este faro estuvo operativo desde su construcción en 1860 hasta el año 1983. En 2013 el Gobierno aprobó un plan para la reconversión de los antiguos faros en alojamientos turísticos y, tras años de reformas y trámites para obtener licencias, el Faro de Ribadeo se ha convertido en el primero en albergar un hotel en España.

Visitar este significativo faro nos permite conocer de primera mano el ecosistema natural de la Ría de Ribadeo, espacio natural incluido en la Rede Natura 2000, que baña las aristas del islote, incluido dentro del área de influencia de la Reserva de la Biosfera formada por el río Eo, Oscos y Terras de Burón.

Además, cerca se encuentra la afamada playa de Las Catedrales, otra de las visitas obligadas de la zona. El arenal, de una superficie de 28,94 hectáreas, está catalogado como “Monumento Natural”, gracias a su reconocidísima singularidad y belleza.

La guía que todo lo ve

Aunque de momento solo el Faro de Isla Pancha ha sido habilitado como hotel, existen muchas otras zonas costeras que desean ver reconvertidas sus torres marítimas en establecimientos turísticos.

El Faro de Cabo de Palos, declarado Bien de Interés Cultural en el año 2002, también se encuentra en esta lista.

En el lugar en el que actualmente podemos encontrar esta construcción se situaba antiguamente un templo dedicado al dios romano Saturno. Unos años después, la zona rocosa albergó también una torre de defensa contra los piratas berberiscos.

Situado en la entrada a la Manga del Mar Menor (Murcia), dicen de él que es uno de los faros más visitados del mundo. Tal vez sea por los 51 metros de altura de su torre que la hacen visible a varios kilómetros de distancia.

Cerca de ésta podemos encontrar otra de las construcciones que en unos años podrían albergar un hotel. Se trata del Faro de Tabarca, situado en la isla del mismo nombre, en Alicante. La isla de Tabarca es la más grande de toda la Comunidad Valenciana y la única que está habitada.

La construcción del faro supuso un progreso para la isla debido a que la navegación por los alrededores de la misma era peligrosa debido a la escasa altura de ésta y a la abundancia de escollos y arrecifes que dificultaban, entre otras cosas, la aproximación a la misma.

La particularidad de este faro es que desde 1867 fue la sede de la “Escuela Práctica de Torreros” y actualmente acoge un laboratorio biológico que sirve a la Reserva Marina de Nueva Tabarca.

Si lo visitas en verano y buceas entre sus aguas, con un poco de suerte podrás observar restos de los naufragios de varios barcos de vapor europeos que sucedieron entre los años 1900 y 1922.

Torre de Hércules

Avistamientos sin filtro

Si lo que buscas es una buena panorámica, hacer tus propias postales o posar a los pies de algunos de los faros más bonitos de nuestro país, los siguientes lugares son para ti.

El Faro Torre de Hércules, en La Coruña, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2009. Así que, el protagonista de tu imagen va a salir

favorecido sí o sí.

Se trata de un monumento excepcional tanto por conservar todavía parte de su estructura romana como por ser el faro en uso más antiguo del mundo.

Su construcción está además repleta de leyendas, como la que cuenta que Hércules llegó en barca hasta la costa donde se sitúa para enterrar la cabeza del derrotado gigante Gerión.

Esta mala bestia aterrorizó a la ciudad hasta que el valiente Hércules, guerrero símbolo de la fuerza, abatió al gigante, enterró su cabeza y como prueba de su victoria, ordenó construir sobre ella una torre. Es por eso que en el escudo de La Coruña se ve una calavera bajo la silueta del faro que a su vez es el emblema de la capital gallega.

Aunque continúa en funcionamiento, el faro se puede visitar e incluso se puede ascender hasta su mirador. Eso sí, toda recompensa requiere un esfuerzo previo y en este caso se trata de más de 230 pequeños escalones que debes pisar para alcanzar la cima. Si no te ves con fuerzas, siempre puedes quedarte en el museo temático dedicado a la historia de la torre que hay en la planta inferior.

Si nos ponemos a recrear en nuestra mente la imagen de un faro típico como aquellos que aparecen en los cuentos de nuestra infancia, estaríamos viendo claramente el Faro de Fàvaritx, en la isla de Menorca.

Faro de Favàritx

Situado en el extremo norte de la isla, éste es otro de los faros más fotografiados de nuestro país. Rodeado por acantilados bajos de pizarra negra y grisácea, formando un paisaje que muchos definen como lunar, destaca entre su entorno por la banda en espiral de color negro sobre su estructura blanca.

Inaugurado en el año 1922, mide 28 metros de altura y en su interior se puede visitar una cuidada exposición de señales marítimas.

Además de llevarte en tu cámara de fotos una bonita estampa de la que presumir, puedes volver a casa con una dosis extra de optimismo. Cuenta la leyenda que en las noches de luna llena, si andas sobre los charcos que se forman a sus alrededores, recibes de la luna y el mar energía, fuerza y fertilidad. Eso sí son souvenirs útiles y no los imanes para el frigorífico.

Finalizamos nuestra ronda de faros con encanto mencionando el Faro de la Plata, situado en Donostia (San Sebastián).

Faro de la Plata

A primera vista se podría confundir con un castillo, pues parece más bien una fortaleza medieval, con sus almenas y torreones, que una de las construcciones marítimas dedicadas a la navegación. Construido en 1855, su nombre proviene de las piedras areniscas que forman el acantilado sobre el que se asienta. Al ser humedecidas por el fuerte oleaje cantábrico, adquieren este tono siendo denominado el lugar como Punta de la Plata por los marineros que navegaban siglos atrás entre sus aguas.

El Faro de la Plata es uno de esos lugares que inspira amor y misterio y si no, que se lo digan al escritor Ibon Martín que eligió este rincón de la geografía vasca para

ambientar su novela El faro del silencio. En las inmediaciones del faro se puede visitar también la Fuente del Inglés, un rincón franqueado por los antiguos acueductos que conducían el agua hasta la capital guipuzcoana. Un espacio perfecto para descansar y disfrutar del paisaje sin distracciones.

Si dispones de un poco más tiempo y quieres conocer algo muy curioso, recomendamos hacer una visita a Albaola, un museo en cuyo interior se está construyendo la reproducción de un auténtico barco ballenero del siglo XVI, ¡a mano!

Hola al Sol, oda a la vida

El título del faro más oriental de la península ibérica y el primero en dar los buenos días al sol todas las mañanas, es el Faro de Cap de Creus en Girona.

Situado al norte del golfo de Rosas, se halla oculto en un espacio singular, tan rico geológicamente, que en 1998 fue declarado Parque Natural. La belleza del Cabo de Creus es tal que sirvió de inspiración a poetas, cantantes y pintores como Salvador Dalí. Contemplar su estampa con los accidentados acantilados típicos de la Costa Brava como telón de fondo, es todo un espectáculo. Eso sí, si quieres gozarlo de verdad, conviene ir preparado para el habitual y fuerte viento de la tramontana que te acompañará en todo momento.

Además de ser muy madrugador, el Faro de Cap de Creus es muy cinematográfico ya que se utilizó como escenario en diversas películas como el El faro del fin del mundo, un film basado en una novela de Julio Verne. En la producción estadounidense aparecían estrellas de la época como Kirk Douglas, Yul Brynner o Samantha Eggar, y el actor español Fernando Rey, quien interpretaba a un farero que tenía que hacer frente al ataque de los piratas que intentaban destruir la señal luminosa para poder robar a los barcos que naufragaban contra los acantilados.

Para el rodaje de la película se construyó junto al faro una torre de hormigón que, años después de la grabación de la misma, levantó mucha polémica. Y es que los productores de la película no cumplieron en su día con el compromiso de retirar los decorados que levantaron en aquel escenario natural. En la última secuencia de la película, un gran incendio ardía en la parte superior de la torre de hormigón mientras Kirk Douglas y Yul Brynner se batían en un duro duelo del que el primero salía vencedor. Las llamas dejaron algunos rastros en el faro, pero no consiguieron destruirlo como esperaban los realizadores.Tuvieron que pasar 24 años para que el Gobierno Catalán autorizara su demolición.

En este breve artículo solo hemos mencionado algunas de las particularidades de siete de los 187 faros que aún perviven en nuestra geografía. Así que, te proponemos lo siguiente: ¿qué tal si te echas la mochila al hombro, te pones la canción “Faro de Lisboa” del grupo Revólver y te dejas guiar? Tal vez encuentres tu próximo destino mientras en tus oídos resuena el estribillo: “Faro que alumbras el mundo, alumbra mi vida”.

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