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Fobia a las palomas

Imagina esta situación: estás en un parque y una paloma se acerca a ti. Tu cuerpo empieza a reaccionar… sudores, nervios, ansiedad y mucha incomodidad. ¿Te suena? Puede que en este caso la ornitofobia sea la respuesta. Y es que, el miedo a los pájaros es una fobia que puede ir desde sentirse incómodo alrededor de pájaros, hasta desembocar en verdaderos ataques de pánico.

Conocemos la ornitofobia como el miedo a las aves, pero la verdad es que no tiene por qué tratarse de todas las aves en general. Mientras ciertas personas sienten un miedo irracional e intenso por toda clase de pájaros, otras personas con esta fobia solo temen un tipo específico de aves, o incluso hay quien solo tiene pánico por las aves de rapiña. En cualquier caso, una persona que tenga miedo a las aves, padecerá ciertos síntomas cuando pájaros se encuentren cerca de ella. No podrá con la idea de sentirlos revoloteando a su alrededor y los mareos, las náuseas, los sudores y la ansiedad se manifestarán si los siente cerca.

¿Cómo surge el miedo a los pájaros?

Lo más habitual es que una persona desarrolle ornitofobia si ha vivido una experiencia traumática con un pájaro. Por ejemplo, un ataque en su niñez o incluso en la edad adulta. También puede ser que haya visto atacar a otra persona, o que haya sido testigo en televisión, o incluso en una película, como en la mítica de Hitchcock, «Los Pájaros». En cualquier caso, conocer la causa puede ser un paso más hacia la superación.

Los síntomas que indican la presencia del miedo a los pájaros

Como hemos dicho antes, los síntomas del miedo a los pájaros son variados y suelen coincidir con la mayoría de tipos de fobias. Es decir, sudoración, nervios, ansiedad… En algunos casos los síntomas solo se manifiestan con cierto nerviosismo, incomodidad y una ansiedad más o menos controlada, pero en los casos más graves, puede darse un ataque de pánico.

Es importante conocer el aspecto gradual de este miedo a los pájaros. Cuando tenemos sentimientos a los que no somos capaces de enfrenarnos, el miedo se va haciendo cada vez más grande, por lo que la fobia a los pájaros se desarrolla con más intensidad. Si por el contrario, no tratamos de evitarlo a toda costa, será muy difícil que los miedos sigan creciendo.

El tratamiento de la ornitofobia

Como ya sabemos, en el tratamiento de una fobia, la exposición gradual es muy importante. Por eso, exponerse a ese miedo irracional a los pájaros puede ayudarnos a enfrentarnos a él paso a paso. Así conseguiremos que poco a poco comience a desaparecer. Esta exposición puede ser a través de una actividad en la naturaleza, una película o el visionado de algunas imágenes. Todo ello desde una exposición imaginaria en un primer momento, hasta una exposición directa cuando se haya comenzado a aminorar este miedo irracional.

Sabemos que exponernos a nuestra fobia puede ser un hecho traumático, por eso, contar con la ayuda de un profesional psicológico podremos vencer la ornitofobia, que nos guíe en este camino puede resultar muy beneficioso. Un psicólogo nos irá dando los pasos para que todo salga bien. Y es que, se trata de un proceso complicado pero que suele ser muy eficaz.

En algunos casos, para superar esa fobia a los pájaros hablar con naturalidad del problema puede ayudarnos a verlo con mayor naturalidad. Y para ello, el profesional siempre es la mejor ayuda que podemos encontrar. Porque gracias a él todo se puede volver menos estresante e incluso mirarlo desde otras perspectivas. Está claro que cada persona necesita su particular tratamiento de la ornitofobia pero la verdad es que los terapeutas tienen todos los recursos que necesitamos para relativizar las cosas y cambiar nuestra conducta.

Cómo vencer el miedo a las aves

Temía a las aves… hasta que las conocí realmente

No hay nada como convivir con un animal para darte cuenta de la gran cantidad de prejuicios y miedos infundados que llevas a cuestas.

En mi caso, una chica que siempre ha vivido en ciudad y que las únicas aves que conocía eran las palomas y los gorriones del parque. Lo confieso, tenía miedo a las aves.

La primera vez que fui de voluntaria a El Hogar no sabía cómo iba a reaccionar. Sabía que allí habría gallinas, gallos, ocas, pavos… Aves con las que yo nunca había tratado y con las que me asustaba encontrarme.

Los prejuicios dicen que las aves no son de fiar, que pican, que son sucias, que no son cariñosas, que atacan o que son «malas». Yo sabía que todo eso era mentira. Pero cuando creces en una sociedad que perpetúa estas ideas es difícil sacarlas de tu cabeza. Así que iba con ese miedo a las aves y a sus picotazos.

Cómo me cambió El Hogar

En la primera hora que pasé en el santuario vi lo equivocada que estaba. Julia fue la primera ave que me abrió los ojos: una pava negra, preciosa y, a su vez, enorme e imponente. Julia se acercó a mí despacito, gorjeando bajito, casi ronroneando… y se paró a mi lado, mirándome, pero sin acercarse más. Estoy segura de que ella vio mi inseguridad y supo dejar que fuera yo quien acabara de acercarse. Acerqué mi mano a las plumas brillantes de Julia. Y, por primera vez en mi vida, acaricié un ave. ¡Fue increíble!

Sus plumas eran de lo más suave que había tocado nunca y su reacción fue lo más dulce del mundo: Julia se agachó suavemente ante mis caricias y se acurrucó en el suelo, entrecerrando los ojitos y «ronroneando» muy suave.

Había mucho trabajo en el santuario y tenía que seguir, así que, muy a mi pesar, me levanté para continuar y dejar a la pava Julia… pero ella es tan cariñosa ¡que me perseguía allá dónde fuera pidiendo más caricias!

Mi mente hizo un clic, pero todavía estaba muy insegura… “Un ave puede ser una excepción”, pensé.

Pero me equivocaba. Pronto conocí a Alfonso, un gallito ciego al que habían usado para pelear y que era la dulzura envuelta en plumas de color fuego. Él fue el primer ave que cogí en brazos y era tan amoroso que ni siquiera su ceguera le hizo desconfiar al alzarle del suelo y juntarlo a mi pecho.

Ese mismo día conocí a varias aves más del santuario y me di cuenta de que Julia no era una excepción. Cada ave tiene su personalidad. Algunas son más cariñosas, otras más independientes o desconfiadas. Unas son más tranquilas y otras más nerviosas, algunas son muy protectoras y las hay también que son más miedosas… Pero todas tienen en común una inteligencia, una sensibilidad, un amor, un sentido de la familia y una higiene que los humanos se han esforzado en negarles.

Las aves son muy listas. Tanto que incluso ¡saben contar! Son muy familiares y se protegen unas a otras, como las ocas del santuario, a las que siempre verás juntas y velando las unas por las otras. O como el protector Mariví, siempre creando un «círculo de seguridad» para sus protegidos. Son muy limpias. Tienen memoria e incluso ¡reconocen y recuerdan las caras!

Hoy en día les amo a todos: A Snow, el pavito blanco que nos robó el corazón; Temis, a la que conocí recién llegada y pequeñita y que ya está enorme y preciosa; Jazmín, la abuelita adorable; Dodo y Nur, la parejita que se quedó con un pedacito de mi alma cuando nos dejaron; los patitos, con sus andares diferentes y su amor al agua; las ocas, enormes e imponentes, pero a la vez tan frágiles y miedosas; las palomas, tan increíbles y tan despreciadas por la mayoría y un largo e infinito etcétera.

El Hogar es un lugar mágico y especial. Un lugar donde cada día se aprende de los animales. Donde se derriban miedos y barreras, donde se desmoronan los falsos prejuicios. Donde se comparte todo con todos y donde en cada rincón te espera un ser increíble para enseñarte una nueva forma de de amar.

Uno de los tipos más frecuentes de fobia es la que consiste en un miedo irracional a los animales. Aunque técnicamente se puede desarrollar miedo a cualquier animal -y de hecho a cualquier estímulo en general-, en este artículo analizaremos una de las fobias más comunes: la ornitofobia o miedo a los pájaros.

Nos centraremos en definir las características principales de la ornitofobia: su definición, su relación con otros trastornos, sus síntomas característicos y sus causas más habituales. Además haremos un breve repaso de otras fobias a los animales (o zoofobias).

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¿Qué es la ornitofobia?

La ornitofobia se define como un miedo intenso e irracional a los pájaros. Ante la presencia de un ave, la persona fóbica reacciona con una respuesta fisiológica y/o cognitiva de ansiedad; en algunos casos pueden llegar a darse crisis de angustia (conocidas popularmente como “ataques de pánico”).

En los manuales DSM el miedo a los pájaros se clasifica dentro de la categoría diagnóstica de Fobia específica. Para cumplir los criterios de este trastorno el miedo debe ser excesivo o irracional, prolongarse durante más de 6 meses e interferir de forma significativa en la vida de la persona o bien provocarle un grado elevado de malestar.

Según el DSM-IV existen varios tipos de fobia específica en función del estímulo fóbico: situacionales (conducir, claustrofobia…), de ambiente natural (alturas, oscuridad…), el tipo “sangre/inyecciones/heridas” (que frecuentemente provoca bajadas de tensión) y el animal, entre las que se encuentra la ornitofobia. También existe la subcategoría residual “Otro tipo”.

Significado del término

La palabra “ornitofobia” proviene del griego antiguo: la raíz “ornithos” significa “pájaro” y “fobos” se traduce como “pánico”, de modo que literalmente se traduce como “pánico a los pájaros”.

En ocasiones el término se utiliza de modo más amplio para designar un desagrado intenso por algunos tipos de aves, como las que abundan en las ciudades. En estos casos el significado de la palabra se aleja de la connotación de miedo, teniendo un uso más similar al de conceptos como “homofobia” o “xenofobia”, en que “fobia” viene a significar “rechazo”.

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Síntomas y manifestaciones habituales

Además del miedo intenso ante la presencia o la anticipación del estímulo fóbico, el otro criterio básico para el diagnóstico de fobia específica según el DSM-IV es la aparición de síntomas intensos de ansiedad que pueden llegar a desembocar en ataques de pánico.

Las crisis de angustia son periodos breves de miedo y malestar que suelen empezar de forma brusca. Se caracterizan por síntomas fisiológicos y cognitivos; entre estos últimos destacan el miedo a morir y a perder el control, mientras que los signos físicos incluyen la aparición de palpitaciones, sudoración, mareos, náuseas, temblores y dificultades para respirar.

¿Qué es lo que se teme?

El miedo puede darse en relación a una única especie de pájaro, a aves de la misma familia o constituir sólo una manifestación parcial de una fobia más amplia a los animales; en tal caso hablaríamos de zoofobia. Es posible que la angustia aparezca sólo ante pájaros depredadores, como las águilas, o bien con especies mucho más pequeñas e inofensivas.

Las personas con fobias de tipo animal suelen sentir miedo sobre todo ante los movimientos, en especial cuando son repentinos; así, en el caso de la ornitofobia pueden surgir sensaciones de ansiedad intensa si de pronto aparece una paloma revoloteando, por ejemplo -o peor aún, una bandada al completo.

Aunque en algunos casos la persona teme sufrir daño, en otros casos simplemente tienen miedo a quedar en ridículo o a sufrir problemas físicos a causa de la propia ansiedad. Es posible que aparezcan sensaciones de asco además de ansiedad, pero esto es más habitual en otras fobias a animales, sobre todo los que son pequeños, como los insectos.

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Causas de la ornitofobia

Según un estudio de Lipsitz y colaboradores, alrededor del 90% de las fobias de tipo animal empiezan en la infancia, concretamente antes de los 12 años. Afecta en mayor medida a personas de sexo femenino, lo cual es habitual en los casos de fobia específica.

La mayoría de fobias se desarrollan a causa de la vivencia de una o más situaciones traumáticas. En el caso de la ornitofobia, eventos como recibir un picotazo de un pato o de un ganso son ejemplos típicos de los contextos en que tienden a aparecer estos miedos.

No obstante, no todas las fobias se adquieren de forma directa: en ocasiones los miedos aparecen al observar o escuchar las experiencias de otros. Por ejemplo, una niña pequeña podría desarrollar ornitofobia después de ver la película “Los pájaros”, de Alfred Hitchcock, en que las aves empiezan a exterminar a las personas.

Por otra parte, la teoría de la preparación biológica de Seligman afirma que los humanos estamos filogenéticamente predispuestos a asociar determinados tipos de estímulo con respuestas fóbicas. A nivel evolutivo muchos animales han supuesto una amenaza para la supervivencia, ya sea por la posibilidad de que ataquen o de que transmitan enfermedades.

Otras zoofobias (fobias animales)

El miedo extremo a los animales es conocido como “zoofobia”. Este término puede utilizarse para describir tanto una fobia específica a los animales en general como en su acepción de categoría de trastornos, equivalente al tipo animal descrito en el DSM.

A continuación mencionaremos los estímulos fóbicos más frecuentes dentro de este conjunto de miedos a los animales, así como el nombre que se utiliza para designarlas.

  • A los perros (cinofobia)
  • A los gatos (ailurofobia)
  • A las ratas, los ratones y otros roedores (musofobia)
  • A los insectos (entomofobia); incluye el miedo a las abejas (apifobia), a las cucarachas (catsaridafobia) y a las polillas (motefobia)
  • A las arañas (aracnofobia)
  • A las serpientes (ofidiofobia)
  • A las ranas, los sapos y otros anfibios (bufonofobia)
  • A los gusanos (vermifobia)

Se llama ornitofobia o fobia a los pájaros y está relacionado con un trastorno psicológico que no pasa inadvertido.

Además, dentro de las fobias se asimila a la ansiedad y quienes lo sufren sienten temor a la gran parte de aves que les pueden rodear. Lo que empieza con algo de miedo puede desarrollarse en una fobia importante que paraliza la vida de las personas que la sufren.

Características de quienes sufren fobia a los pájaros

Miedo excesivo e irracional ante un objeto o situación que no supone una amenaza real para la persona.

Temor persistente en el tiempo y que se transforma en evitación a lugares donde hay pájaros.

Síntomas

Como decimos, este miedo irracional es cada vez mayor y al final las evitaciones son cada vez más importante porque hay pájaros hay en todos lugares y no sabemos realmente cuándo nos vamos a encontrar con ellos.

Los principales síntomas de la ornitofobia pueden estar relacionados con los de ansiedad. Esto conlleva desde sudoración, mareos, dolor de cabeza, náuseas, evitación, etc. En general los que tienen fobia a los pájaros lo pasan bastante mal porque llegan a desarrollar toda clase de actitudes que son incomprensibles para muchas otras personas. Y esto les lleva a aislarse y dejan de tener una vida social normal.

Tratamiento de esta fobia

De igual manera que sucede con otras fobias, primero debemos conocer su causa para saber el por qué se ha llegado a esta situación. Este tratamiento pasa, entonces por técnicas psicológicas, entre las que está la exposición a aquellas cosas que les provocan la fobia.

La exposición puede realizarse de forma intensiva o gradual, y es lo mejor porque con el paso del tiempo aprenderán que no pasa nada por estar al lado de los pájaros y podrán afrontar mejor su problema.

Algunas personas necesitan medicación especialmente aquellas que no pueden salir de casa por culpa de esta fobia. La terapia también puede consistir en establecer técnicas de relax y meditación para hacerse más fuertes ante el problema.

En todo caso, es vital que el enfermo no esté solo y pueda tener el apoyo de amigos, familia, médicos y de otras personas que han pasado por una misma situación pero ya no tienen fobia a los pájaros.

Miedo a los pájaros o ornitofobia, es un miedo irracional sobre ciertos objetos, característico o animal que está fuera de proporción con las circunstancias existentes. Por lo tanto, la ornitofobia, o el miedo a los pájaros, hace que las personas que la padecen se sientan extremadamente incómodas alrededor de los pájaros. Para algunos individuos, este miedo sólo se dirige a las aves rapaces como buitres, halcones, águilas, etc., mientras que en otros casos, incluso las aves domésticas como loros o pericos, así como la vista de sus plumas, son suficientes para desencadenar un ataque de ansiedad.

Puede haber diferentes causas o razones detrás del miedo excesivo a las aves:

  • Los niños pequeños pueden desarrollar ornitofobia si se han sentido amenazados por aves agresivas como buitres, halcones o gansos.
  • En algunos casos, las aves pueden no haber mostrado ningún tipo de violencia, pero su mera presencia en eventos traumáticos como funerales o accidentes puede ser suficiente para desencadenar una fobia en un niño pequeño.
  • Las aves que vuelan dentro de las casas a través de una ventana abierta y causan trastornos pueden haber puesto nerviosos a los padres y esto puede desencadenar un ataque de ansiedad en el niño.
  • Las imágenes de aves carnívoras que atacan a presas pequeñas como los conejos que se ven en programas de televisión a veces pueden desarrollar miedo a las aves en las mentes jóvenes.
  • La mayoría de los casos de ornitofobia infantil desaparecen por sí solos, mientras que otros pueden persistir incluso en la edad adulta.

Síntomas de Ornitofobia

Los síntomas de esta fobia varían según la gravedad de la afección. Como con cualquier otro tipo de fobia, los síntomas de la ornitofobia se pueden categorizar ampliamente como mentales, físicos o emocionales.

  • Algunas personas se niegan a comer en lugares donde los pájaros pueden estar presentes por miedo a que los pájaros les roben su comida.
  • Los individuos ornitofóbicos tienen miedo de las aves preservadas por los taxidermistas y presentes en los museos, etc. Otros tienen miedo de todas las imágenes, fotos o incluso de las plumas de los pájaros.
  • Los síntomas físicos de esta fobia típicamente incluyen romper el sudor frío, temblar, gritar o llorar, tener un aumento en la frecuencia cardíaca, congelarse en el lugar o intentar huir a la vista de las aves.
  • Se sabe que algunos individuos experimentan tales ataques de ansiedad días antes de una confrontación real con las aves.
  • Al igual que muchos otros tipos de fobias, el miedo a las aves a veces puede ser severamente debilitante; el individuo puede negarse a abandonar su hogar por completo, afectando así la vida diaria.

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Tratamiento para el miedo a los pájaros

  • La superación de la Ornitofobia es esencial especialmente si causa ansiedad o depresión todo el tiempo.
  • Una fobia severamente incapacitante necesita tratamiento profesional.
  • En casos más leves, uno puede desarrollar y apegarse a algunas rutinas de autoayuda tales como reafirmaciones y visualizaciones positivas, meditación, o respiración profunda controlada, etc.
  • Para las personas con ansiedad severa, los médicos pueden recetar tranquilizantes y otros medicamentos para reducir la gravedad de los síntomas. Sin embargo, se debe tener cuidado al usarlos.
  • El destete de tales medicamentos puede causar síntomas de abstinencia y no hacen mucho por el miedo en sí en lugar de proporcionar alivio sintomático.
  • Dado que la mayoría de las fobias se definen como «un reflejo condicional o aprendizaje que sale mal», los psicoterapeutas también recomiendan la terapia conductual para ayudar al individuo fóbico a desaprender estos reflejos.
  • Se sabe que la terapia conductual es efectiva en casi 9 de cada 10 casos de Ornitofobia.
  • La desensibilización gradual es otro método eficaz para tratar el miedo a las aves o el miedo a las plumas. Se pueden utilizar de diez a treinta sesiones (dependiendo de los casos individuales) para exponer a la persona a sus objetos de miedo.
  • Al paciente se le muestran diapositivas o imágenes de pájaros o sus plumas, se le enseña a imaginarse acercándose a los pájaros hasta que poco a poco aprende a sobrellevar la angustia.

En conclusión

  • Si usted o una persona que usted conoce está sufriendo tanto de Ornitofobia que está causando mucha tensión o ansiedad todo el tiempo, entonces una de las psicoterapias mencionadas anteriormente seguramente le ayudará a tratar la condición con éxito.

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