0

Foro cancer de colon sintomas

Plan Integral de Oncología de Andalucía – ONCOnocimiento – Foro de pacientes con cáncer

Cuando se habla de probabilidad de recaída de una enfermedad, en este caso del cáncer de colon operado, lo que se hace es analizar los datos de muchos pacientes en distintas etapas y situaciones clínicas, con lo que se elaboran unas tablas pronósticas. Es por tanto un método “retrospectivo”, que se basa en la experiencia. En general, se conoce que tras cinco años, a partir del diagnóstico o la cirugía, la probabilidad de recaída baja notablemente y a los diez años se puede hablar de curación. En nuestra página hay una apartado referente al cáncer de colon donde puede informarse más.

No obstante debe tenerse en cuenta que se trata de probabilidades extraídas de un gran número de casos y es muy difícil saber que va a pasar en una persona concreta. Para la etapa o estadio 3 puede estimarse en más de un 80% de pacientes sin enfermedad a los 5 años, con variaciones según el tamaño o penetración del tumor primario o del número de ganglios.

Un cordial saludo

Tratamiento del cáncer de cólon y recto

¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?

Generalidades de las opciones de tratamiento

Las opciones de tratamiento del cáncer colorrectal dependen de la etapa del tumor, es decir, cuánto se ha diseminado o a qué profundidad ha llegado en la pared intestinal y otros tejidos así como también si se ubica en el colon o en el recto. En general, los pacientes que sufren cáncer de colon reciben quimioterapia luego de la operación si el ganglio linfático es positivo. En el caso del cancer colorectal, la mayoría de los pacientes que tienen ganglios positivos o tumores que se extienden en los tejidos grasos que rodean al recto reciben quimioterapia y radiación antes de la cirugía. El tratamiento también se ajusta a la edad, la historia clínica, el estado de salud general del paciente y su tolerancia a ciertos medicamentos y tratamientos.

Algunas opciones estándares son:

  • Colectomía parcial (también llamada resección intestinal parcial) — Se quita el tumor y tejido normal en ambos lados del área afectada del colon. Luego el cirujano vuelve a conectar las partes sanas del colon. A veces el médico debe hacer una colostomía temporal, que es una abertura para recoger los desechos sólidos del intestino en una bolsa que el paciente lleva fuera del cuerpo, hasta que el tejido haya sanado. A veces la colostomía es permanente.
  • Cirugía laparoscópica o de «bocallave» — A través de incisiones en la pared abdominal, se inserta en el abdomen pequeños instrumentos tubulares y una diminuta cámara que le muestra imágenes al cirujano en una pantalla, para que pueda cortar una gran sección del intestino y del tejido adyacente llamado mesenterio.
  • Radioterapia — Radiación de alta energía para matar las células cancerosas. La radioterapia se puede usar en combinación con la cirugía como terapia definitiva, o se puede usar para reducir los síntomas (tratamiento paliativo) del cáncer colorrectal como dolor, sangrado u obstrucción cuando no es posible la terapia curativa. La radioterapia, por lo general, se administra antes de la cirugía para mejorar los resultados en pacientes selectos con cancer rectal. Por lo general, uno de los siguientes procedimientos de radioterapia pueden aplicarse para tratar el cáncer colorrectal.
  • La radioterapia de haz externo (EBT): un método para entregar un haz de rayos X o haces de protones de alta energía al sitio del tumor. El haz de radiación se genera fuera del paciente (por lo general mediante un acelerador lineal de rayos X y un ciclotrón o un sincrotón para el haz de protón) y se dirige al sitio del tumor. Los haces de radiación pueden destruir las células cancerosas, y los tratamientos con planes conformacionales permiten evitar los tejidos normales circundantes. Ver la página de Radioterapia de haz externo para mayores detalles.
  • La braquiterapia es la colocación temporal de fuente(s) radiactiva(s) en el organismo, generalmente utilizada para administrar una dosis adicional (o estímulo) de radiación en el área de la escisión o en cualquier tumor residual. Consulte la página Braquiterapia para obtener mayor información.
  • La braquiterapia se usa en raras ocasiones.
  • Quimioterapia — Medicamentos intravenosos u orales para matar las células cancerosas. Generalmente se administran dosis bajas de quimioterapia al mismo tiempo que se aplica la radioterapia para ayudar a que la radiación funcione mejor. Algunos pacientes podrían necesitar dosis más altas de uno o más drogas quimioterapéuticas tanto antes como luego de la cirugía para reducir la probabilidad de que el tumor reaparezca en otra parte del cuerpo. Al igual que la radioterapia, la quimioterapia también puede aliviar los síntomas y prolongar la sobrevida de los pacientes con tumores metastáticos o incurables. Habitualmente se administra con el tiempo y se alternan períodos con y sin tratamiento; esto ayuda a reducir los posibles efectos secundarios tales como alteraciones de los recuentos celulares, fatiga, diarrea, llagas en la boca y afección del sistema inmunológico.

Cómo elegir la mejor opción

El equipo de médicos responsable de su cuidado, le proporcionará información específica sobre su tratamiento. Sus médicos le recomendarán, y discutirán con usted, el/los tipo/s adecuados de tratamientos para su caso. Por lo general, los pacientes reciben un tratamiento específico porque el oncólogo, después de analizar toda la información disponible y el estado del paciente, ha recomendado dicho tratamiento como la mejor forma de tratar el cáncer.

Si va a recibir radioterapia, el radioncólogo determinará la cantidad de radiación que necesita, en qué partes del cuerpo hay que administrarla, y cuántos tratamientos serán necesarios.

Necesidad de radioterapia después de la cirugía

La radioterapia se puede usar para reducir el tamaño del tumor antes de extirparlo, o para destruir las células que puedan haber quedado después de la cirugía.

Eficacia de la radioterapia moderna para tratar el cáncer colorrectal

La cirugía sigue siendo el tratamiento más eficaz para el cáncer colorrectal. La radioterapia es más eficaz como tratamiento adicional o coadyuvante antes o después de la cirugía. Reduce la probabilidad de que el cáncer se disemine o vuelva a aparecer.

La radioterapia normalmente no se usa como el tratamiento definitivo o único del cáncer colorrectal. A menudo se usa radioterapia en combinación con la quimioterapia para aumentar el efecto de la radiación. La quimioterapia se puede dar por vía intravenosa o vía oral.

Metástasis de un cáncer de colon

RESPUESTA.- La diseminación del cáncer de colon es bastante previsible tanto en el tiempo como en el lugar. La mayoría de las metástasis aparecen durante los primeros dos años tras la operación, y algunas más hasta los cinco años. No es que el cáncer no pueda volver a aparecer más allá de este plazo, pero es raro. Otro hecho poco común, pero que sucede a veces, es que las ramificaciones se diagnostiquen al mismo tiempo que el tumor principal. Aun más raro es que se hayan diagnosticado por casualidad. Cuando la enfermedad se diagnostica en fase metastásica, casi siempre es a raíz de síntomas dependientes de la afectación del hígado, como la pérdida de peso o el dolor en el costado.

En cuanto al lugar de la recaída, las metástasis aparecen casi siempre en el hígado en primer lugar. La razón es que toda la sangre y la linfa que proviene del aparato digestivo, cargada de los nutrientes que se han absorbido, es conducida al hígado por una gruesa vena que se llama la vena porta. El hígado procesa y almacena las sustancias que asimilamos de los alimentos. Por ese torrente sanguíneo viajan también las células cancerosas que se han desgajado del tumor intestinal.

El hígado hace las veces de filtro en el que las células malignas quedan prendidas, sembrando las metástasis. Sólo cuando el hígado ya ha sido invadido, las ramificaciones pueden llegar más allá del filtro, a lugares como los pulmones, los huesos o el cerebro. La única excepción es el cáncer de recto. La sangre que procede de la última porción del intestino regresa al corazón por una vena distinta de la porta, sin atravesar el hígado. Por eso los cánceres muy cercanos al ano pueden ocasionar metástasis en el pulmón sin que el hígado esté afectado.

En términos generales, el cáncer es incurable cuando se ha diseminado, aunque hay excepciones. Algunos casos de metástasis en el hígado se cuentan entre esas excepciones, pues se pueden curar mediante la cirugía. El hígado es un órgano enormemente sobredimensionado. Está pensado para las necesidades del hombre primitivo que comía alimentos crudos de todo tipo y en cualquier condición, que se enfrentaba a periodos largos de ayuno y a la ingestión accidental de tóxicos.

A los hombres modernos nos sobra hígado que, por otro lado, tiene una buena capacidad de regeneración. Es posible extirpar una porción sorprendentemente grande de esta víscera sin que tenga la más mínima repercusión para nuestra salud. Por otro lado, las técnicas de cirugía hepática han progresado espectacularmente a lo largo de la última década gracias a las lecciones aprendidas con el trasplante de hígado.

Así pues, extirpar metástasis del hígado no es una cuestión técnicamente imposible en la mayoría de los casos, aunque requiere cirujanos especializados y con experiencia. La cuestión clave no es si las metástasis se pueden quitar, sino si se debe hacer. El problema de las ramificaciones del cáncer de colon en el hígado no son tanto ellas mismas, sino que constituyen una señal cierta de que las células cancerosas ya han invadido el sistema circulatorio y han sido transportadas por la sangre. Por lo tanto, se da la posibilidad de que existan otros focos microscópicos, invisibles hasta para el más potente de los escáneres.

La cirugía de las metástasis de hígado no es quitar por quitar, sino quitar para curar, y sólo debe acometerse cuando las posibilidades de curación son razonables. Los pacientes en los que la cirugía hepática resulta más útil son aquellos en los que las metástasis son pocas, están concentradas en uno de los cuatro lóbulos de este órgano y en los que ha transcurrido bastante tiempo (un año o más) desde que se operó el colon hasta que aparecieron.

Cuando las metástasis son numerosas, están repartidas por varios lóbulos, han aparecido dentro de los seis meses posteriores a la extirpación del tumor del colon o, incluso, al mismo tiempo, la probabilidad de que surjan más ramificaciones en el futuro es más alta, pero en ningún caso constituye una certeza. Si las lesiones del hígado se pueden extirpar, se debe hacer si la edad y el estado general de salud del paciente lo permiten. No todos, quizá ni siquiera la mayor parte, pero desde luego un porcentaje real de pacientes se curará gracias a esta forma de proceder.

La aplicación de quimioterapia tipo FOLFOX es una muy buena idea. Consiste en un cóctel de medicamentos en cuya composición desempeña un papel esencial el oxaliplatino, el quimioterápico más eficaz contra el cáncer de colon del que se dispone en la actualidad. La razón de ser de la ‘quimio’ es triple: en primer lugar, permite dejar pasar unos meses mientras se aplica.

Por desgracia, sabemos que algunos pacientes en los que apreciamos dos o tres metástasis tienen otras ocultas, en curso de brotar. Estas personas no se benefician en absoluto de la cirugía, que es incapaz de eliminar todas las lesiones. Retrasar algo la operación permite asegurarse de que éste no es el caso y que, por lo tanto, no se va a someter inútilmente al paciente a una cirugía agresiva; en segundo lugar, el tratamiento de quimioterapia reduce las metástasis, en algunos casos, como el suyo, de manera muy notable. Esto le pone las cosas más fáciles al cirujano y permite preservar una mayor cantidad de tejido hepático sano.

Por cierto, que la buena respuesta a la quimioterapia es un excelente factor pronóstico. Las personas cuyas metástasis se redujeron significativamente con el tratamiento basado en oxaliplatino recaen mucho menos que aquellas en las que el tratamiento solo consiguió estabilizar las lesiones; por último, la quimioterapia por sí sola no es capaz de curar las metástasis, pero pensamos que quizá sí pueda erradicar las micrometástasis, esos nidos microscópicos e indetectables de la enfermedad que podrían estar escondidos en otras partes del hígado o en otras vísceras. La eliminación de las metástasis visibles mediante la cirugía, y de las invisibles mediante la quimioterapia, constituye un doble ataque a la enfermedad capaz de conseguir en algunos casos la curación del cáncer de colon, incluso habiéndose diagnosticado en una fase tan avanzada.

1. Análisis de los diferentes factores pronósticos y predictivos.

2. Evaluación de los diferentes esquemas terapéuticos disponibles y sus indicaciones.

3. Análisis de algunas situaciones clínicas específicas tales como las metástasis hepáticas y la enfermedad localmente avanzada o metastásica como presentación inicial.

4. Duración del tratamiento sistémico.

Estos puntos representaron la directriz que guió la discusión de los diferentes grupos de trabajo. La intención del siguiente documento no es presentar una revisión detallada del tema si no un resumen de los aspectos más relevantes en la práctica clínica.

?? DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Factores pronósticos y predictivos: Un factor pronóstico es aquel que influye en evolución de un paciente independientemente del tratamiento. Un factor predictivo es aquel que influye en la evolución del paciente de acuerdo a determinado tratamiento. Los factores pronósticos pueden o no ser predictivos. De la misma forma que los factores prediuctivos también pueden o no ser pronósticos. Un ejemplo de factores pronósticos que también son predictivos, son los receptores hormonales y el HER2 en cáncer de mama. Un ejemplo de factor predictivo que no parece tener valor pronóstico es el K-RAS en cáncer de colon.

TNM: El factor pronóstico más importante en CCR es el estadio (Figuras 1 y 2), que establece claras diferencias en la supervivencia. En relación a los ganglios, es importante conocer no solamente la presencia de metástasis, también el número total de ganglios resecados. Se recomienda que estos sean cuando menos 12. El número total de ganglios extirpados es particularmente importante en pacientes sin metástasis ganglionares ya que el pronóstico mejora de acuerdo al número total de ganglios resecados.7-10

Figura 1. Tasas de supervivencia observadas en 28 491 casos de adenocarcinoma de colon.

Figura 2. Tasas de supervivencia observadas en 9860 casos con adenocarcinoma de recto.

Antígeno carcinoembrionario: En relación con el ACE y el pronóstico, si bien existen algunas controversias, siempre hay que determinarlo y su valor pronóstico es el siguiente: En pacientes con niveles preoperatorios altos, la persistencia de ACE elevado después de una resección completa significa actividad tumoral residual. Por otro lado, la supervivencia a cinco años parece ser superior en aquellos pacientes con ACE preoperatorio < 5 ng/mL.11 La determinación periódica del ACE durante el seguimiento también es útil en la detección temprana de recurrencias e inclusive puede ser útil en el pronóstico de los pacientes a partir de la recaída.

Inestabilidad Microsatélite (IM): Representa la expansión o contracción de secuencias de ADN causadas por la inserción o deleción de unidades repetidas. La repetición más frecuente es la del dinucleótido citosina y adenina. Cuando la IM es ≥ 30% se denomina IM alta y confiere un mejor pronóstico que cuando es baja o estable, a pesar de que estos tumores pueden ser poco diferenciados. La IM alta se ha reportado como un factor predictivo a la respuesta al 5-FU, sin embargo la información no es concluyente.12-16

P53: Las mutaciones de p53 representan la alteración genética más frecuente en cáncer. Sin embargo, a pesar de la extensa bibliografía en relación a p53 en cáncer de colon, su valor pronóstico aun es incierto.17

KRAS y BRAF: Las mutaciones en KRAS están presentes en 40% a 45% de los pacientes y se asocian con resistencia a los agentes dirigidos al receptor del factor de crecimiento epidermoide, cetuximab y panitumumab.18-20 El BRAF es uno de los componentes de la vía de señalización de RAS-RAF-MAPK. De 72% de pacientes con KRAS silvestre que no responden a cetuximab y panitumumab, en 14% existen mutaciones de BRAF;21 las cuales explican el por qué, cuando menos en algunos casos de resistencia en pacientes con KRAS silvestre. Conocer el estatus mutacional del KRAS representa el primer paso en la individualización del tratamiento dirigido en pacientes con CCRm.

?? DIFERENTES AGENTES ANTINEOPLÁSICOS Y ESQUEMAS APROBADOS EN CCRm

Durante muchos años, el tratamiento sistémico del CCRm se basó casi exclusivamente en 5-FU y leucovorin. A pesar de que fueron muchas las drogas que se combinaron con el 5-FU, los resultados no mejoraron hasta que a fines de 1990 el irinotecan y el oxaliplatino se agregaron al 5-FU y leucovorín y elevaron la supervivencia a 14 -16 meses.5 El uso de estos agentes creó los ya populares esquemas conocidos como FOLFIRI o ILF cuando contienen irinotecan y FOLFOX para oxaliplatino. Estos esquemas no son fijos ya que representan combinaciones que permiten diferentes dosis e intervalos de aplicación de sus componentes.22 A su vez, el 5-FU puede sustituirse por la fluoropiridimidina oral, capecitabina, logrando una eficacia terapéutica semejante pero con un perfil de toxicidad distinto, principalmente a expensas del síndrome mano-pie que se presenta con mayor frecuencia con la capecitabina.23 En relación a la selección del irinotecan u oxaliplatino, también son en gran parte los efectos secundarios de cada uno de estos agentes lo que determina la preferencia por alguno de ellos en cada paciente en particular.

En cuanto al perfil de toxicidad de estos dos agentes, principalmente se debe tener presente el riesgo de neuropatía y alergia con el oxaliplatino y la diarrea e interacciones con otros medicamentos, en particular los metabolizados por el CYP3A4, como el ketoconazol, con el irinotecan.24

A las alternativas anteriores se han incorporado otras opciones, producto del desarrollo de los anticuerpos monoclonales. El primero de ellos fue bevacizumab, que representa el primer anticuerpo monoclonal aprobado por la FDA dirigido a inhibir la angiogénesis. La inclusión de bevacizumab incrementó la supervivencia otros cinco meses o más (Figura 3),25 logrando que en la actualidad la mediana de supervivencia de pacientes con CCRm sea de cuando menos 21 meses.5

Figura 3. IFL ± bebacizumab en CCRm.

El siguiente anticuerpo monoclonal aprobado para el tratamiento de pacientes con CCRm fue el cetuximab, agente dirigido al receptor del factor de crecimiento epidermoide. Los resultados con cetuximab más irinotecan administrado sin selección previa de los pacientes, fueron superiores en supervivencia libre de progresión al irinotecan.26 Sin embargo, cuando se identificó que los pacientes con K-ras mutado tenían mínimas posibilidades de responder a cetuximab, los enfermos con K-ras silvestre experimentaron una mayor supervivencia libre de progresión y supervivencia global (Figura 4).18-20

Figura 4. Supervivencia global y libre de progresión de acuerdo a K-ras.

Un aspecto importante en relación al uso de los anticuerpos monoclonales en CCRm, es el hecho de que «mucho más no es mejor». Es decir, la combinación de bevacizumab más cetuximab27 o bevacizumab más panitumumab28 no fueron más eficaces y si más tóxicas que el uso de uno de ellos únicamente.

Sobre la elección de bevacizumab o cetuximab como parte del tratamiento de primera línea en pacientes con K-ras silvestre, en general se recomienda al bevacizumab como la primera opción.

?? PACIENTES CON METÁSTASIS HEPÁTICAS

La diseminación metastásica del CCR es principalmente a ganglios linfáticos, hígado y pulmones. Esto significa que la enfermedad metastásica a hígado tiene un pronóstico más favorable de lo que significan las metástasis hepáticas de neoplasias como mama y pulmón. Por lo tanto, con la resección de dichas metástasis existe la posibilidad de supervivencia a cinco años de 20%, con 75% de estos pacientes libres de actividad tumoral. En pacientes con metástasis hepáticas no resecables, el uso de quimioterapia puede convertirlas en lesiones extirpables. Cuando se emplea quimioterapia preoperatoria en pacientes candidatos a recibir toda la gama de medicamentos con que se cuenta en la actualidad, probablemente una mejor opción sea la de utilizar cetuximab en lugar de bevacizumab, ya que un procedimiento quirúrgico después de haber utilizado bevacizumab, debe esperar de seis a ocho semanas.

La resección de metástasis pulmonares también se traduce en un beneficio terapéutico, ya que más de 25% de los pacientes pueden estar vivos a los cinco años. Obviamente existen factores que determinan el pronóstico de estos pacientes, tales como la presencia de metástasis únicas o múltiples, si la resección es parcial o completa y hay elevación del ACE.

?? DURACIÓN DEL TRATAMIENTO SISTÉMICO

El beneficio clínico prolongado que experimentan muchos pacientes con CCRm gracias a los nuevos agentes antineoplásicos, ha planteado una situación de gran trascendencia clínica y económica, dado el alto costo de las drogas. Esta situación es la de cuánto tiempo se debe mantener el tratamiento en enfermos que mantienen estabilidad de la enfermedad, inclusive sin respuesta en la reducción del tumor. Este dilema antes del uso de drogas como el oxaliplatino y bevacizumab no era común. Se ha reportado que indicadores de beneficio clínico como la supervivencia libre de progresión y la supervivencia global pueden ser independientes a la respuesta tumoral.29,30 De tal manera, que en pacientes que han experimentado beneficio clínico aun sin respuesta parcial del tumor, ¿cuánto tiempo debe mantenerse el tratamiento?; ya existe la experiencia de que si la tolerancia al tratamiento ha sido buena, se puede mantener un esquema terapéutico o suspenderlo temporalmente,31,32 los resultados no son concluyentes, pero probablemente existe un efecto adverso en aquellos que suspenden el tratamiento. El mantener un tratamiento con una droga como bevacizumab prolonga la supervivencia, inclusive aún en presencia de progresión de la enfermedad.33

?? AGRADECIMIENTOS

Agradezco la colaboración de los médicos a continuación mencionados porque contribuyeron activamente en la realización del foro de médicos mexicanos.

Dr. Saúl Rodríguez Ramírez, Dr. Ricardo Villalobos Valencia, Dr. Marcelino Ramírez Márquez, Dr. Juan Manuel Castro Cervantes, Dr. Douglas Ramón Canúl Rodríguez, Dr. Ricardo Javier Almaguer Alonso, Dr. Carlos García Gutiérrez, Dr. Antonio Araiza Llaguno, Dra. María Isabel Enríquez Aceves, Dr. Arturo Guel Pañola, Dr. Jesús López Hernández, Dr. Joaquin Juárez Durán, Dr. Alejandro Juárez Ramiro, Dr. Carlos Ronquillo, Dr. Sergio Gainza Lagunes, Dr. Juan Pablo Flores Gutiérrez, Dra. Leticia Bornstein M.D., MSci., Dr. Fernando Silva, Dr. Eduardo Urquieta Hernández, Dr. Germán Millán, Dra. Leticia Vázquez.

También agradezco al laboratorio farmacéutico Roche, por su convocatoria al foro y a la editorial médica Wolters Kluwer Pharma Solutions por su asistencia y apoyo bibliográfico en línea.

No conocemos si hay metátasis en otras regiones además de las hepáticas, ni si el tumor primario del colon se ha extirpado. Suponemos que su madre solo presente las metástasis hepáticas (creemos que a eso se refiere cuando habla de “infección”).
En algunas algunas ocasiones las metastesis hepáticas pueden extirparse tras terapia general con citostáticos o inyección local de ciertas sustancias. Este tratamiento solo es aplicable en los casos que haya un número no muy grande de metástasis y sobre todo, que pueda quedar hígado sano capaz de funcionar. Cuando esto no es posible, la curación es altamente improbable. Pero en la actualidad, gracias a los modernos tratamientos, es posible lograr supervivencia hasta de más de 5 años, y con calidad de vida aceptable, dependiendo de las características de cada caso.
Hay que considerar que las expectativas de supervivencia que se dan son porcentajes generales, extraidos de los diversos estudios que se realizan sobre mortalidad y supervivencia de los distintos tumores y estadios clinicos en que se encuentran; es imposible saber con certeza la supervivencia en cada caso concreto.
Le animamos a seguir debatiendo esta cuestiones con el equipo médico habitual de su madre que conoce en profundidad su situación clinica y estamos seguros les dará todas la explicaciones necesarias. O si desean, pueden solicitar una segunda opinión médica acudiendo a la Gestoría del Usuario de su centro hospitalario.
Quizá le sea de utilidad consultar el apartado sobre cáncer de colon y recto de este mismo Foro.
Quedamos a su disposición. Un saludo

Cáncer del colon en la etapa IV

El cáncer del colon se clasifica en etapa IV (D) si, durante la evaluación final después de la cirugía, se demuestra que el cáncer se ha diseminado a lugares distantes del cuerpo como el hígado, los pulmones, huesos u otras partes. La percepción común es que los pacientes diagnosticados con cáncer del colon en la etapa IV tienen pocas opciones de tratamiento. Sin embargo, algunos pacientes pueden ser curados del cáncer y otros obtienen beneficios significativos de tratamiento adicional.

Los pacientes con cáncer del colon en etapa IV se dividen en dos grandes grupos:

  • Los que tienen cáncer que ha hecho metástasis en un solo sitio, y
  • Los que tienen cáncer que no se puede operar, o cáncer que no es tratable quirúrgicamente.

Cuando el sitio de la metástasis es en un solo órgano como el hígado y el cáncer está confinado a una sola área definida dentro del órgano, los pacientes se pueden beneficiar de tratamiento local dirigido a esa única metástasis.

Aunque algunos pacientes que presentan el cáncer en un solo sitio pueden tratarse con intención curativa, la mayoría de los pacientes presentan una enfermedad inoperable o muy diseminada. A través del tiempo, estos pacientes se consideraron incurables y fueron tratados con quimioterapia con el fin de prolongar su supervivencia y aliviar los síntomas del cáncer progresivo.

Nuevas combinaciones de quimioterapia han llevado a una supervivencia incrementada. Las combinaciones aprobadas a principios de 2004 incluyen:

  • Eloxatin®/5-FU/LV
  • AvastinT/5FU/LV

Entre los tratamientos que se están evaluando actualmente se encuentran el medicamento oral de quimioterapia Xeloda® (capecitabine), vacunas, y el anticuerpo monoclonal ErbituxT (cetuximab), el cual fue aprobado a principios de 2004 para el cáncer de colon recurrente y podría estar disponible para los pacientes con la enfermedad en etapa IV a través de ensayos clínicos.

A continuación se presenta una visión general del tratamiento para cáncer del colon en etapa IV (D). El tratamiento puede consistir en cirugía, radiación, quimioterapia, terapia biológica o una combinación de estas técnicas. Los tratamientos combinados utilizan dos o más técnicas y son reconocidos cada vez más por su importancia al incrementar las probabilidades de curación o prolongar la supervivencia de los pacientes. En algunos casos, la participación en un ensayo clínico que utilice nuevas terapias innovadoras, puede proporcionar el tratamiento más promisorio. Las circunstancias únicas de cada paciente pueden influenciar en la aplicación de tratamientos y en si el paciente decide o no recibir el tratamiento. Los beneficios potenciales de la atención combinada, la participación en un ensayo clínico o los tratamientos estándar deben ser sopesados cuidadosamente frente a los riesgos potenciales. La información que se encuentra en este sitio web está destinada a ayudar en la educación de los pacientes sobre las opciones de tratamiento y facilitar el proceso de decisión.

Tratamiento del cáncer no localizado del colon en la etapa IV

Por más de 30 años, la quimioterapia de un solo agente fluorouracil (5-FU) con o sin leucovorin (LV) fue el tratamiento estándar para el cáncer en etapa IV no localizado. En 2001, se encontró que Camptosar®/5-FU/LV mejoraba significativamente los resultados en los pacientes y se convirtió en el nuevo tratamiento estándar. Se han hecho avances significativos en el tratamiento del cáncer de colon en etapa IV no localizado en los últimos años, incluyendo los siguientes (vea los datos en la tabla 1):

  • En 2002, se mostró que los pacientes tratados con Eloxatin®/5-FU/LV (FOLFOX) estaban libres de cáncer y vivían más tiempo que los tratados con Camptosar®/5FU/LV. Es de mucha importancia que los pacientes reportaran menos efectos secundarios severos cuando fueron tratados con Eloxatin®/5-FU/LV que con Camptosar®/5-FU/LV. Eloxatin® fue aprobado como tratamiento de primera línea en el tratamiento del cáncer de colon avanzado en enero 2003.
  • El avance más reciente es la combinación de AvastinT/5FU/LV, la cual fue aprobada para el tratamiento inicial de cáncer de colon avanzado en febrero 2004. Los pacientes que recibieron Avastin® se mantuvieron libres de cáncer y vivieron más que los tratados solamente con 5FU/LV.
  • Adicionalmente, se ha demostrado que los pacientes tratados con AvastinT/Camptosar®/5-FU/LV viven más tiempo y se encuentran libres de cáncer durante un mayor periodo que los que son tratados con Camptosar®/5FU/LV.

Table 1.

Si bien los resultados de los diferentes estudios no pueden ser comparados definitivamente, estos hallazgos sugieren que los desarrollos recientes en el tratamiento para el cáncer de colon avanzado han resultado en mejores opciones de tratamiento, y que el AvastinT más la quimioterapia puede ser el más promisorio de todos.

Avastin TM (bevacizumab): Avastin es un nuevo tipo de medicamento conocido como inhibidor de la angiogénesis. La angiogénesis es el proceso de desarrollar nuevos vasos sanguíneos. Las células de cáncer requieren de alimento, oxígeno y proteínas para poder crecer y esparcirse. Los nuevos vasos sanguíneos son necesarios para suministrar estos esenciales componentes del crecimiento celular.

La inhibición de la angiogénesis es una creciente área de la investigación del cáncer. Dos proteínas claves que se necesitan para el proceso de angiogénesis se conocen como factores de crecimiento endotelial vascular (VEGF) y metaloproteinasas de matriz (MMPs). Los VEGF causan que las células del endotelio (las células que forman la parte más interna de los vasos sanguíneos) se repliquen y migren de vasos sanguíneos existentes al cáncer. Las células del endotelio secretan MMPs, que crean una apertura en los tejidos existentes alrededor del cáncer, permitiendo que las células del endotelio se muevan cerca del cáncer y formen nuevos vasos sanguíneos para “alimentar” el cáncer. Los investigadores han estado evaluando métodos de tratamiento dirigido que impiden o reducen los efectos de los VEGF, y por lo tanto, ralentizan la progresión del cáncer.

Avastin produce su efecto anti-angiogénico al unirse a los VEGF, inhibiendo o reduciendo el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos que son necesarios para el crecimiento celular del cáncer. Dos estudios han demostrado que la adición de AvastinT al tratamiento de quimioterapia estándar mejora la supervivencia y el tiempo para la progresión del cáncer en pacientes con cáncer colorrectal metastático.

Investigadores en los Estados Unidos recientemente condujeron un ensayo clínico multi-institucional para evaluar la adición de bevacizumab a la quimioterapia estándar de pacientes con cáncer colorrectal metastásico. En este ensayo participaron más de 100 pacientes que fueron tratados con uno de los siguientes regímenes: fluorouracil (FU) y Leucovorina (LV), FU/LV y una dosis alta de bevacizumab. Los pacientes que recibieron bevacizumab mostraron una mayor respuesta anti-cáncer, mayor cantidad de tiempo antes que el cáncer progresara y una tasa más alta de supervivencia global. Las dosis bajas de bevacizumab aparentan ser más eficaces que las dosis altas (ver Tabla 2). Los efectos secundarios de la bevacizumab incluyen coágulos, presión alta, proteínas en la orina y sangrado de nariz.

Table 2. Efectos del bevacizumab en pacientes con cáncer colorrectal metastásico.

FU/LV FU/LV más dosis baja de Avastin FU/LV más dosis alta de Avastin
Respuesta anti-cáncer 17% 40% 24%
Tiempo transcurrido hasta el progreso de la enfermedad (en meses) 5.2 9 7.2
Supervivencia global (en meses) 13.8 21.5 23

Table 3

Se están creando muchos agentes nuevos para la quimioterapia que pueden tomarse en forma oral. Los más comunes son las fluoropiramidinas que proporcionan un beneficio igual o mayor que el fluorouracil intravenoso sin requerir administración intravenosa. Los resultados de un experimento reciente de varias instituciones demostró que el agente para la quimioterapia oral, la capecitabina (Xeloda®), proporciona resultados de tratamientos similares al 5-FU/LV y permite que los pacientes reciban tratamiento en casa con menos efectos secundarios.

Se han completado tres ensayos en los últimos años que comparan Xeloda® oral a IV 5-FU/LV en el tratamiento de pacientes con cáncer de colon avanzado. Dos ensayos publicados en 2001 no demostraron ninguna diferencia en la respuesta al tratamiento, el periodo de tiempo antes de que el cáncer progresara, y la duración de la supervivencia entre los tratamientos oral e IV. Un ensayo presentado en la reunión de 2004 de la American Society of Clinical Oncology mostró que más pacientes tratados con Xeloda® oral pasaron 3 años libres de cáncer en comparación con pacientes tratados con IV 5FU/LV (65.5 por ciento vs. 61.1 por ciento, p=0.0407). Todos estos ensayos reportaron una disminución significativa en la ocurrencia de efectos secundarios con Xeloda®, incluyendo un conteo bajo de células blancas, diarrea, náuseas y vómito. El único efecto secundario que fue más prevalente con Xeloda® fue el síndrome de manos y pies, que consiste en un engrosamiento de la piel de las manos y los pies.

Tratamiento de la metástasis del cáncer del colon en un solo sitio

<span class=”articleSubTitle”> Terapias dirigidas al hígado: Los pacientes con enfermedades confinadas al hígado y que no son candidatos a cirugía pueden someterse a otros enfoques de tratamiento dirigidos al hígado. El objetivo de estas terapias dirigidas al hígado es inyectar quimioterapia de forma directa dentro del suministro de sangre al hígado, con lo que se logra administrar quimioterapia en forma directa al cáncer y/ o bloquear el flujo de sangre al hígado para así “secar” las células cancerosas al impedir que exista el flujo necesario de sangre.

La quimioterapia inyectada de forma directa en la arteria hepática presenta la ventaja potencial de administrar en forma directa la terapia anticancerígena en dosis altas a las células cancerosas en el hígado mientras evita los efectos secundarios de la quimioterapia de administración sistémica. Las técnicas de interrupción del flujo sanguíneo a las células cancerosas en el hígado puede simplemente bloquear (quimioembolización) o cerrar la arteria hepática (ligadura de arteria hepática). Estos enfoques de tratamiento dirigidos al hígado son procedimientos bien especializados y cuando los realizan personas experimentadas en ciertos pacientes, se producen algunos resultados del tratamiento alentadores. Con el fin de que estos procedimientos adquieran un uso amplio, el riesgo y el beneficio de la terapia dirigida al hígado deben exceder el riesgo y el beneficio de la extirpación quirúrgica estándar de las lesiones aisladas y la quimioterapia sistémica.

Infusión arterial hepática : La infusión arterial hepática ha sido la estrategia de tratamiento con quimioterapia dirigida al hígado de más amplia evaluación. Camptosar®, FudR y otros medicamentos para la quimioterapia, se han inyectado en la arteria hepática. En un estudio clínico en los pacientes con el cáncer confinado al hígado, se comparó la infusión arterial hepática con FudR, frente a la ausencia de tratamiento adicional. El estudio demostró que los pacientes tratados con infusión arterial hepática sobrevivieron, en promedio, 13,5 meses frente a 7,5 meses para los pacientes que no recibieron un tratamiento adicional.

Infusión arterial hepática y quimioterapia sistémica : Cuando el cáncer del colon se ha diseminado al hígado, es posible que el cáncer exista en otra parte del organismo; por tal razón, muchos médicos prefieren la administración de la quimioterapia sistémica sobre la quimioterapia con infusión arterial hepática dirigida de forma exclusiva a las células cancerosas en el hígado. Se han realizado muchos estudios clínicos en los pacientes con metástasis del cáncer al hígado para comparar la infusión arterial hepática con FUdR frente al tratamiento con quimioterapia sistémica con base en 5-fluorouracil. En un análisis de todos los experimentos en conjunto, se demostró que la infusión arterial hepática produce mayores tasas de remisión que la quimioterapia sistémica; sin embargo, el promedio general de supervivencia no mejoró de forma significativa. Los pacientes tratados con infusión arterial hepática sobrevivieron, en promedio, 16 meses frente a 12 meses para los tratados con quimioterapia sistémica con 5-fluorouracil.

En un experimento clínico se comparó la efectividad de la infusión arterial hepática más la infusión sistémica de quimioterapia frente a sólo la infusión sistémica de quimioterapia. Los médicos asignaron a 156 pacientes con cáncer del colon en dos grupos. Uno de los grupos recibió 6 ciclos de quimioterapia dentro de la arteria hepática y quimioterapia sistémica, mientras que el otro grupo sólo recibió quimioterapia sistémica. Dos años después del tratamiento, las tasas de supervivencia fueron de 86% para los pacientes tratados con infusión arterial hepática y quimioterapia sistémica y de 72% para los pacientes tratados con sólo quimioterapia sistémica. El promedio de supervivencia fue de 72 meses para el tratamiento combinado y de 59 para el tratamiento con sólo quimioterapia sistémica. Sólo el 10% de los pacientes que recibió el tratamiento combinado manifestó reincidencia del cáncer frente al 60% de los tratados con sólo quimioterapia sistémica. La terapia combinada no condujo a un incremento de la mortalidad relacionada con el tratamiento.

En resumen, para los pacientes con cáncer del colon aislado en el hígado que no pueden someterse a una extirpación quirúrgica del cáncer, la infusión arterial hepática mejora las tasas de respuesta y prolonga la supervivencia cuando se compara con no un recibir tratamiento, y puede producir una ventaja de supervivencia mínima comparada con el tratamiento de quimioterapia sistémica con 5-fluoruoracil.

Tratamiento de personas en edad avanzada

Un alto porcentaje de pacientes con cáncer colorrectal avanzado tiene 65 años o más. Debido a que los pacientes de edad avanzada padecen enfermedades concurrentes u otros problemas médicos que se cree empeoran los efectos secundarios, ellos son tratados con dosis reducidas de quimioterapia. No obstante, estudios clínicos han demostrado que obtienen los mismos resultados de la quimioterapia que los pacientes más jóvenes. Mientras una reducción o atraso de las dosis son necesarios, pueden también poner en riesgo el tratamiento óptimo de algunos pacientes. Los pacientes con más de 65 años deben ser monitoreados muy de cerca para detectar los efectos secundarios tóxicos de la quimioterapia, especialmente durante el ciclo inicial de administración. Además, el ensayo del NCCTG demostró que la Eloxatin® combinada con 5-FU/LV tuvo efectos secundarios menores que Camptosar® y puede ser una mejor opción de tratamiento para pacientes de edad avanzada.

Estrategias para mejorar el tratamiento del cáncer del colon en la etapa IV

El desarrollo de tratamientos más efectivos contra el cáncer requiere que se evalúen nuevas e innovadoras terapias con pacientes que sufren de cáncer. Los ensayos clínicos son estudios que evalúan la efectividad de nuevos medicamentos o estrategias de tratamiento. El progreso del tratamiento de cáncer del colon en etapa IV (D) será el resultado de la evaluación continua de nuevos tratamientos. La participación en un ensayo clínico puede ofrecer a pacientes acceso a mejores tratamientos para este cáncer. Los pacientes que tienen interés en participar en un ensayo clínico deben de discutir los riesgos y beneficios con su médico. Las áreas de exploración activa para mejorar el tratamiento de cáncer del colon en etapa IV (D) incluyen lo siguiente:

Inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR)

Los receptores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) son pequeñas proteínas que se hallan en la superficie de todas las células. Los EGFR se fijan de forma exclusiva a pequeñas proteínas circulantes en la sangre denominadas factores de crecimiento. La acción de fijación entre los EGFR y los factores de crecimiento estimulan el proceso biológico dentro de la célula para fomentar el crecimiento de una célula de una forma con estricto control. Sin embargo, en muchas células cancerosas, el EGFR prolifera, o el proceso biológico del EGFR que por lo general estimula el crecimiento de la célula, se encuentra en constante actividad causando un excesivo e incontrolado crecimiento de las células cancerosas. Se estima que cerca del 70% de los pacientes con el cáncer del colon es positivo para el EGFR.

IMC-C225 (ErbituxT): El IMC-C225es un anticuerpo monoclonal que bloquea la acción de fijación entre los EGFR y los factores de crecimiento. Los anticuerpos monoclonales son proteínas producidas en un laboratorio para fijarse en lugares específicos de las células designadas. El IMC-C225 se fija al EGFR de tal forma que el factor de crecimiento es incapaz de fijarse al EGFR, lo cual termina por retardar o detener el proceso de crecimiento de las células cancerosas positivas para los EGFR. Además, el IMC-C225 parece aumentar la actividad anticancerígena de los agentes de quimioterapia a través de procesos biológicos aún no aclarados.

En febrero de 2004, la Food and Drug Administration (FDA) aprobó ErbituxT para el tratamiento de cáncer colorrectal metastático que expresa el receptor del factor de crecimiento epidermal (EGFR). La indicación de la FDA especifica que ErbituxT sea usado en combinación con el agente de quimioterapia Camptosar® en pacientes que habían dejado de responder a la terapia previa con irinotecan, o como agente único en pacientes que no pueden tolerar la quimioterapia basada en irinotecan.

Inhibidores Cox-2

Se hallan en curso experimentos clínicos que evalúan los inhibidores Cox-2 con Camptosar® en un intento por mejorar el tratamiento del cáncer del colon. Estudios clínicos han sugerido que el uso regular de medicamentos antiinflamatorios no esteroidales reduce el riesgo de manifestar cáncer colorrectal.

Celocoxib (Celebrex®): Los tumores no cancerosos, denominados pólipos adenomatosos, pueden crecer en el colon o en el recto. En algunas personas, estos pólipos pueden eventualmente convertirse en cancerosos y manifestarse como cáncer colorrectal. La poliposis adenomatosa familiar (FAP) es una enfermedad genética que, con frecuencia, afecta a adolescentes y a adultos jóvenes, causando la formación de cientos de pólipos adenomatosos en el colon y en el recto. Debido a la presencia de estos pólipos, muchos de estos pacientes manifiestan cáncer colorrectal a edad temprana. En el año 2000, la Administración de Drogas y Alimentos aprobó el Celecoxib, aprobado antes para el tratamiento de personas con artritis, para usarse en conjunto con la terapia normal para personas con FAP. El Celecoxib ha reportado una reducción del número de pólipos del colon que se manifiestan en personas con FAP, reduciendo así el riesgo de exhibir cáncer colorrectal.

Otro Terapias

Manejo de los efectos secundarios (atención de apoyo): Los tratamientos diseñados para prevenir o controlar los efectos secundarios del cáncer y su tratamiento se conocen como atención de apoyo. Los efectos secundarios no sólo causan incomodidad a los pacientes, sino que también pueden prevenir el suministro de la terapia en su dosis y momento planeados. Para poder lograr resultados óptimos del tratamiento y mejorar la calidad de vida, es imperativo que el tratamiento se suministre según se planificó y que los efectos secundarios resultantes del cáncer y su tratamiento se manejen apropiadamente. Para más información, vaya a Manejo de los efectos secundarios.

Terapias dirigidas al hígado: La infusión arterial hepática, la quimioembolización y otras terapias dirigidas al hígado, continúa en evolución y refinamiento. Se están utilizando estas estrategias en los pacientes con enfermedades dominantes del hígado, con el fin de reducir el cáncer e incrementar el número de pacientes elegibles para la extirpación quirúrgica del cáncer.

Terapia de modificadores biológicos: Los modificadores de la respuesta biológica son sustancias sintetizadas, o que se presentan de forma natural, que dirigen, facilitan, o mejoran las defensas inmunológicas normales del organismo. Estos modificadores incluyen interferones, interleucinas , vacunas y anticuerpos monoclonales. En un intento de mejorar las tasas de supervivencia, se encuentran en evaluación en experimentos clínicos éstos y otros agentes en forma individual o en combinación con la quimioterapia.

Vacunas: El propósito de una vacuna es ayudar al sistema inmunológico del paciente a destruir el cáncer, al activar sus células inmunológicas en contra del éste. Se ha demostrado que las vacunas mejoran la supervivencia de ciertos pacientes con células de cáncer colorrectal y continúan siendo evaluadas en ensayos clínicos. La mayoría de las células del cáncer colorrectal poseen una proteína en su superficie llamada antígeno carcinoembrionario (ACE). A través de mecanismos no muy claros, los ACE no son reconocidos por el sistema inmunológico cuando están presentes en las células cancerosas del organismo. Los investigadores han estado buscando nuevas estrategias para estimular al sistema inmunológico para que reconozca a los ACE como foráneos, lo cual provocaría ataques a células cancerosas que presenten dicho antígeno.

La hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) es normalmente producida durante el embarazo. No obstante los investigadores han descubierto que muchas células cancerosas poseen la hCG y han estado desarrollando una vacuna dirigida específicamente hacia la hCG. Avicine® es una vacuna compuesta por partes de la hCG y está asociada a la toxina de la difteria. Una vez inyectada, es reconocida por el sistema inmunológico como “foránea” y los investigadores especulan, que el sistema inmunológico neutraliza la hCG en el cuerpo y sus posibles efectos de estimulación del crecimiento del cáncer así como el crecimiento de las células cancerosas que muestran hCG.

Los resultados de un ensayo clínico reciente en el que participaron 12 centros médicos en los Estados Unidos y 77 pacientes con cáncer colorrectal etapa IV y que fueron tratados con Avicine® muestran que 56 de estos pacientes presentaron una respuesta inmunológica en contra de la hCG. La supervivencia global en el ensayo fue de 34 semanas. Los pacientes que mostraron una respuesta del sistema inmunológico tuvieron una supervivencia promedio de 45 semanas. Los pacientes que desarrollaron una respuesta del sistema inmunológico a 2 segmentos del hCG tuvieron una supervivencia promedio de 66 semanas. Avicine® fue muy bien tolerada.

Se están desarrollando vacunas que están hechas de las propias células cancerosas, la cuáles se conocen como vacunas autólogas. La dificultad de preparar estas vacunas está en que las células cancerosas del paciente deben ser procesadas inmediatamente después de la cirugía. Por lo tanto los pacientes y cirujanos deben de prepararse de antemano para asegurarse que las células cancerosas eliminadas puedan ser manejadas apropiadamente para la preparación de la vacuna.

Experimentos Fase I: En la fase I de los experimentos clínicos se continúa la evolución y la evaluación de nuevos medicamentos para la quimioterapia en los pacientes con el cáncer reincidente. El propósito de los experimentos en la fase I es evaluar nuevos medicamentos con el fin de determinar la mejor forma de administrarlos y determinar si estos medicamentos presentan alguna actividad anticancerígena en los pacientes

Tipos de Cancer

  • Cáncer del Cerebro
  • Cáncer del Colon
  • Cáncer del Esofágo
  • Cáncer Cervical
  • Linfoma De Hodgkin
  • Cáncer Gástrico
  • Cáncer del Pulmón
  • Leucemia
  • Leucemia Linfocítica Crónica
  • Leucemia Mielógena Crónica
  • Melanoma
  • Linfoma no Hodgkin
  • Cáncer Ovárico
  • Cáncer de Mama
  • Cáncer de Piel
  • Cáncer Pancreático
  • Cáncer de la Próstata
  • Cáncer Rectal
  • Cáncer Renal
  • Cáncer Uterino
  • Cáncer Testicular
  • Cáncer de Tiroides
  • Cáncer de la Vejiga
  • Sarcoma

1 ¿Cómo puedo evitar padecer cáncer de colon y recto?
Con las mismas medidas que para evitar cualquier otro tipo de cáncer: evitar la obesidad, una dieta rica en verduras y poco alcohol, no consumir tabaco y hacer ejercicio moderado.
Las personas con algunas enfermedades del aparato digestivo como enfermedad inflamatoria intestinal y pólipos en colon se les aconsejan algún seguimiento especial que su médico le irá indicando.
2 ¿Existe una predisposición individual al cáncer de colon y recto?
Hay cierta predisposición genética familiar y no familiar en algunos casos. En estas situaciones es necesario comentarlo con su médico quien realizará una historia clínica detallada tanto familiar como personal y decidirá si es necesaria la realización de pruebas diagnósticas específicas, y en casos de alto riesgo valorará la pertinencia de hacer un estudio genético.
3 ¿Cuáles son los síntomas precoces de un cáncer de colon y recto?
Suelen consistir en alteraciones persistentes del ritmo intestinal de nueva aparición (estreñimiento o diarreas) no atribuibles a otras causas, y la presencia de sangre en las heces, que no pueda explicarse por hemorroides, fisuras anales….
Otras veces hay cansancio por anemia crónica cuando el tumor está provocando pérdida de sangre durante tiempo. A veces esta sangre no es visible en las heces pero puede detectarse mediante una prueba de laboratorio muy sencilla que se llama test de sangre oculta en heces. Basta una pequeña muestra de heces para hacer la determinación.
4 ¿Debe hacerse siempre una exploración interna del intestino (colonoscopia) si se sospecha cáncer de colon o recto?
Esta exploración es fundamental para el diagnóstico y debe hacerse siempre ante sospecha clínica justificada mediante historia clínica exhaustiva, a pesar de que suele ser algo molesta. Puede realizarse con anestesia o con sedación (fármacos que relajan y producen leve somnolencia). Permite ver el intestino grueso, localizar el cáncer o pólipos sospechosos y tomar una biopsia.
5 ¿Tiene mucho riesgo la cirugía programada del colon y recto?
Aunque es una operación importante, hoy día se realiza con un riesgo mínimo, salvo que el estado de salud previo del paciente esté muy afectado por enfermedades importantes: cardiopulmonares, obesidad, desnutrición. Si no hay complicaciones, que suelen ser escasas, antes de dos semanas se puede abandonar el hospital. Las complicaciones pueden surgir más a menudo si la cirugía se hace con carácter de urgencia, como ocurre en casos de obstrucción intestinal por causa del cáncer.
6 ¿Cuándo es necesario colocar una bolsa externa para la salida de heces (colostomía)?
Se realiza colostomía cuando el cirujano no puede unir los trozos sanos de intestino tras extirpar el cáncer. Esto ocurre con mayor frecuencia en el cáncer de recto. En ocasiones la colostomía es temporal, mientras el intestino cicatriza, pudiendo unirse de nuevo internamente en una segunda intervención quirúrgica. En otras circunstancias la colostomía es permanente.
En el caso de cáncer de recto, se suele aplicar radioterapia preoperatoria, con o sin quimioterapia, para disminuir el tamaño del tumor y permitir conservar el intestino evitando así la colostomía.
7 ¿Hay que recibir siempre otro tratamiento además de la cirugía?
No siempre. Gran parte del cáncer colorrectal se cura solo con cirugía.
En el caso de tumores más avanzados y/o que afectan a ganglios vecinos, se recomienda quimioterapia postoperatoria o adyuvante. En cáncer de recto, si no se ha hecho antes, frecuentemente se aplicará radioterapia tras la intervención
8 ¿Cómo puede recaer el cáncer de colon y reto?
Aunque las posibilidades de curación del cáncer de colon y recto son muy altas, en algunas ocasiones puede ocurrir, bien localmente o bien a distancia (metástasis). Por eso se recomiendan las revisiones periódicas. Cuando se disemina por el organismo, el hígado es el órgano más frecuentemente afectado. Pero si las lesiones hepáticas no son muy grandes ni numerosas, pueden extirparse, con o sin un tratamiento de quimioterapia preoperatoria, y con muy buen pronóstico en muchas ocasiones.
9 ¿Cuál es la probabilidad de curación del cáncer de colon?
En casos incipientes entre un 70 a 90%. En los casos en que hay afectación de ganglios o aparecen metástasis este porcentaje baja y en estos casos está indicado el tratamiento complementario. Si aparecen metástasis a distancia existen varias líneas de tratamiento eficaces y puede emplearse la cirugía de metástasis pulmonares, hepáticas o cerebrales en casos seleccionados, y aunque en estos casos la enfermedad es incurable, sí que los tratamientos permiten controlar la enfermedad durante mucho tiempo.
..

Testimonios sobre las pruebas de detección

En esta página

Aquí encontrará historias de personas que describen por qué se hicieron las pruebas de detección de cáncer colorrectal y sus experiencias con estas. Si quiere contar su experiencia personal con las pruebas de detección, llame a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (800-232-4636; TTY: 888-232-6348) o contáctese con CDC-INFO.

“¡Mi miedo a las colonoscopias no era nada en comparación con mi miedo a morir por el cáncer colorrectal!”

Denise, Ohatchee, Alabama

Quiero compartir mi historia sobre cómo una colonoscopia salvó mi vida.

Durante dos años mi médico no dejó de recordarme que tenía que hacerme una colonoscopia. Gozaba de una salud perfecta y no tenía antecedentes familiares de cáncer de colon. Tenía muchas razones para postergar la prueba, pero básicamente por miedo a esta, la preparación y unas cuantas docenas de excusas malas, elegí ignorar a mi médico. Hasta que un día mi marido me desafió frente a mi médico y acepté hacerme la prueba.

En resumidas cuentas, a los 52 años, recibí el diagnóstico de cáncer de recto. ¡Mi miedo a las colonoscopias no era nada en comparación con mi miedo a morir por el cáncer colorrectal!

Tuve suerte porque mi cáncer estaba en las etapas iniciales y con una operación me curé.

La preparación para la colonoscopia realmente no fue tan terrible. Al hacerme la colonoscopia me sedaron, lo que hizo que me preguntara “¿Esto es todo?”.

La moraleja de la historia es que si hubiese esperado a tener síntomas, hubiese sido muy tarde.

“Lo veo como un pequeño precio que tengo que pagar para disfrutar del resto de mi vida.”

Joyce, Washington, D.C.

En 1992, a mi esposo y a mi hermana les diagnosticaron cáncer de colon. Murieron con cuatro meses de diferencia. Él acababa de cumplir 60 años y mi hermana tenía 63. Mi esposo tenía muy buen estado de salud, hacía ejercicio religiosamente, comía alimentos saludables y se hacía una revisión médica regularmente con el internista. Pero no se hizo una colonoscopia. Mi hermana tenía miedo de ir al médico y no se quiso hacer una colonoscopia. Los dos murieron innecesariamente.

Yo me hago una colonoscopia regularmente. Tengo 71 años y me han hecho al menos cuatro. Las primeras dos veces, me encontraron pólipos y me los quitaron durante el procedimiento sin causar dolor. ¿Que si disfruto de la preparación? De ninguna manera. Pero lo veo como un pequeño precio que tengo que pagar para disfrutar del resto de mi vida. La colonoscopia de por sí nunca me ha causado dolor y después he salido con amigos a caminar o a ver una película o he regresado al trabajo. Creo con vehemencia que las personas se deben hacer colonoscopias. Les pregunto a mis amigos regularmente si están al día con las pruebas. No quiero perder a nadie más innecesariamente.

“Si lo pueden detectar temprano…¿por qué no hacerlo?”

David, Guilford, Connecticut

Tanto mi padre como mi abuelo murieron de cáncer de colon. Eso es lo que me motiva a hacerme las pruebas de detección. Me da mucha seguridad saber que tienen la capacidad de revisarme antes de que avance una enfermedad. Mi padre no se hizo una prueba de detección. De hecho, fue solamente cuando comenzó a tener síntomas que fue al médico y le encontraron el cáncer. Por desgracia, para entonces ya se había propagado.

Comencé a hacerme pruebas de detección cuando cumplí los 50 años y me las he hecho regularmente desde entonces. La preparación es desagradable, pero el procedimiento en sí no es nada. Les diría a los demás que si lo pueden detectar temprano, antes de que se convierta en un problema, ¿por qué no hacerlo?

“No tengo más miedo”

Nancy, Olympia, Washington

Tenía una idea vaga sobre las colonoscopias, pero pensé que no tenían nada que ver conmigo porque no me interesaba y porque era muy joven. Cuando cumplí los 50 y fui a ver a mi doctora; ella entró a la sala con una sonrisa y dijo: “¡Felices 50! ¡Es hora de hacerte una colonoscopia!”. Luego tuvo el descaro de decirme: “¡La enfermera lo está programando en este mismo momento!”. Me sentí horrorizada.

Me di cuenta de que gran parte del miedo terrible que sentía era porque había sido abusada sexualmente de niña, lo que significa que confiar en un desconocido que me iba a “invadir con un tubo” me trajo recuerdos de haber sido invadida cuando era niña. La idea de no estar del todo consciente durante el procedimiento tampoco ayudó.

Pero cuando hablé con una enfermera antes de la colonoscopia, me ofreció un medicamento para ayudarme a sentir más relajada la noche anterior y el día del procedimiento. Pude aferrarme a este plan ¡y al final salió todo bien! La doctora encontró tres pólipos precancerosos y los quitó. Después de haber pasado por este proceso una vez y de darme cuenta de que no era tan terrible, no tengo más miedo. Porque muchos de nosotros fuimos abusados cuando éramos niños, me gusta decirles a los demás cómo lo hice yo, con la esperanza de que encuentren la forma de hacerse la prueba de detección.

“Vale la pena saber los resultados, sean buenos o malos.”

Danae, Washington, D.C.

Mi abuelo sobrevivió el cáncer de colon dos veces y hay antecedentes de cáncer en ambos lados de mi familia. Tanto mi padre como mi madre se han hecho las pruebas de detección regularmente debido a nuestros antecedentes familiares, de modo que desde que era joven he sabido lo que implica la preparación y la importancia de hacerse las pruebas.

En diciembre del año pasado tuve unos síntomas que me preocuparon. Cuando le dije al médico sobre mis antecedentes familiares decidimos que me debía hacer la prueba de detección. “Más vale prevenir que curar”, dijo el médico. ¡Tomarse todo el líquido que se necesita para prepararse fue peor que la prueba misma! La buena noticia es que todo salió bien y que no necesito hacerme otra prueba por unos años. A pesar de que el proceso mismo pueda ser incómodo, les diría a las personas que dudan en hacerse la prueba que vale la pena saber los resultados, sean buenos o malos.

“La colonoscopia me salvó la vida.”

Joanne, Sacramento, California

Como educadora de salud que trabaja en un programa contra el cáncer, conozco muy bien las pautas de cuándo hacerse las pruebas de detección para diversos cánceres. De modo que no tuve que pensarlo dos veces cuando fui a ver a mi médico y le dije que tenía problemas gastrointestinales no específicos, y le recordé que mi madre había tenido cáncer de colon hacía unos 25 años. Le dije que quería hacerme una colonoscopia a pesar de que solo habían pasado cinco años desde la prueba inicial de los 50 años, edad en que se debe hacer una colonoscopia de referencia.

Antes de que el gastroenterólogo me sedara, le dije lo que me preocupaba. Cuando desperté del procedimiento, me dijo que podría tener uno de tres tipos de tumor en el intestino delgado.

Antes de darme cuenta de lo que pasaba, ya estaba recibiendo llamadas telefónicas para programar más pruebas diagnósticas y visitas al cirujano. Después de varias pruebas y de dos visitas al cirujano, el 22 de febrero del 2011 estaba en la mesa de operaciones. Me sacaron parte del intestino delgado y del intestino grueso, el apéndice, un tumor carcinoide de 1 centímetro y 22 nódulos linfáticos, de los cuales 2 eran cancerosos.

Estoy aquí hoy para decirles que hablen con el médico sobre cuándo hacerse la prueba de detección para el cáncer de colon y de preguntarle sobre cuál es el método más adecuado para usted. En mi caso, la colonoscopia me salvó la vida.

“¡He estado esperando este momento 50 años!”

Larry, Rockville, Maryland

“¡He estado esperando este momento 50 años!”, anuncié con entusiasmo a las desconcertadas recepcionistas cuando llegué al hospital para hacerme la colonoscopia. En realidad no era del todo cierto; esta era la tercera colonoscopia desde que le habían diagnosticado cáncer de colon a mi madre hacía casi 10 años. Pero sí he cumplido los 50 este año, la edad típica para hacerse la primera colonoscopia.

Como de costumbre, la preparación fue la parte difícil, solo que esta vez había hecho algunas averiguaciones sobre cómo hacer que la solución fuera más agradable. El secreto, al menos para mí, es la limonada, la limonada muy sabrosa. Pude tomarme todo en tiempo récord bebiendo un vaso de limonada cada vez que me afectaba el sabor de la solución.

Al día siguiente, después de haber hecho mi anuncio, el personal del hospital me hizo sentir muy cómodo y la enfermera anestesista me hizo sentir aún mejor. Cuando desperté, ya habían terminado el procedimiento (duró solamente 6 minutos desde que comenzó hasta que terminó), y con eso había conseguido otro certificado de buena salud y un apetito monstruoso que sacié con un desayuno gigante, ¡mi recompensa por haber terminado otra colonoscopia!

Lo que hay que saber del cáncer de colon y recto

ANA SANTIAGO Viernes, 31 marzo 2017, 05:55

Es el tipo de cáncer, sumando hombres y mujeres, más frecuente; pero también un tumor que detectado a tiempo se cura en más del 90% de los casos. El cáncer de colon y recto puede además prevenirse con una simple prueba de sangre en heces, sencilla, gratuita e indolora; pero pese a que salva vidas, solo el 33,5% de los castellanos y leoneses acepta la invitación de Sacyl y Salud Pública para realizársela. Conviene tener las ideas claras y hay claves sobre esta enfermedad que un día como hoy necesita respuestas.

1. ¿Qué es el cáncer de colon?

Es el tumor maligno, también llamado cáncer o neoplasia, que procede de las células de la mucosa intestino grueso y de sus glándulas. La mayoría de los cánceres colorrectales aparecen sobre un pólipo existente en la mucosa del colon, que por diversas circunstancias evoluciona a tumor maligno.

Este tumor maligno, puede crecer de tres maneras:

Crecimiento local: se produce principalmente al crecer en profundidad invadiendo todas las capas que forman la pared del tubo digestivo, es decir, crece desde la mucosa hasta la serosa pasando por la capas submucosa y muscular. Una vez que el tumor traspasa toda la pared del intestino puede invadir cualquier órgano, bien abdominal o bien a distancia mediante:

Diseminación linfática: El colon posee una rica red de vasos linfáticos que permiten el drenaje de la linfa a múltiples regiones ganglionares. La diseminación por esta vía se realiza de forma ordenada, afectando primero a los ganglios más próximos y, posteriormente, a los más alejados.

Diseminación hematógena: Las células tumorales pasan al torrente circulatorio y a través de la sangre se diseminan preferentemente hacia el hígado, pulmón, hueso y cerebro.

2. ¿Es tan frecuente como parece?

En España, el cáncer colorrectal es la segunda neoplasia en incidencia de aparición y mortalidad por cáncer, tanto en hombre como en mujeres, por detrás del de pulmón (hombres) y mama (mujeres). Estos datos son similares a los de todos los países desarrollados. En Europa es el tumor maligno más frecuente cuando se tienen en cuenta los datos en ambos sexos.

3.-¿Cuáles son los grupos de riesgo?

El riesgo de desarrollo aumenta con la edad, considerándose población de riesgo los mayores de 50 años, y es poco usual en una persona joven antes de los 30 años sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal.

Las personas con familiares de primer grado que han padecido esta enfermedad, tienen riesgo de padecerla y es mayor cuanto más joven es la persona que padece el cáncer y cuantos más familiares haya.

Las personas diagnosticadas previamente de pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal tienen riesgo aumentado.

Los pacientes diagnosticados de una Colitis Ulcerosa o Enfermedad de Crohn, tienen un riesgo mayor de padecer cáncer colorrectal y deben seguir las recomendaciones de su gastroenterólogo.

4.-¿Cuáles son los síntomas?

El cáncer de colon produce una serie de síntomas que pueden variar en función de su localización dentro del intestino grueso, la Asociaicón Española Contra el Cáncer recoge estos:

Sangre en las heces: es uno de los síntomas más frecuentes del cáncer de colon. Puede tratarse de sangre roja, más frecuente en tumores de sigma y colon descendente, o de sangre negra, que se mezcla con las heces dando lugar a deposiciones de color negro llamadas melenas. Las melenas aparecen con más frecuencia cuando el tumor está situado en el colon ascendente.

Tras cierto tiempo de sangrado y cuando la hemorragia no es detectada o no se acude al médico para su diagnóstico y tratamiento, suele aparecer una anemia que puede producir, en mayor o menor medida, una serie de síntomas como la sensación de falta de aire, cansancio, palpitaciones o mareo

Cambio en el ritmo de las deposiciones: aparece diarrea o estreñimiento en personas con ritmo intestinal previo normal, aunque, lo más frecuente es que se intercalen periodos de estreñimiento con periodos de diarrea.

Heces más estrechas: generalmente esto se produce porque el tumor está estrechando el intestino y no permite el paso normal de las heces.

Tenesmo o sensación de evacuación incompleta: suele aparecer en tumores localizados en la parte más distal del colon.

Dolor abdominal: suele ser un síntoma frecuente, aunque generalmente, se trata de un dolor inespecífico. Cuando el tumor cierra parcialmente el calibre del tubo intestinal se produce un cuadro de dolor abdominal tipo cólico. Cuando el cierre es completo se llama obstrucción intestinal: Es una situación clínica grave que requiere asistencia médica urgente. Hay un estreñimiento prolongado, náuseas, vómitos, dolor abdominal y malestar general.

El cansancio extremo o la pérdida de peso sin causa aparente: son síntomas generales e inespecíficos que ocurren con frecuencia en determinadas enfermedades, entre las que se encuentran los tumores de colon avanzados.

Es importante que sepas que estos síntomas al ser inespecíficos, pueden aparecer en otras enfermedades distintas al cáncer como hemorroides, diarreas o trastornos digestivos.

Sin embargo, ante la aparición de cualquiera de ellos, es fundamental que acudas a tu médico para que realice el diagnóstico y tratamiento oportuno.

5.- ¿La presencia de sangre en heces es igual a cáncer?

No. La mayoría de los casos, la presencia de sangre en las heces es secundaria a problemas del área anorrectal, como las fisuras y hemorroides. Otras entidades son las colitis infecciosas, la enfermedad inflamatoria intestinal, sangrados de divertículos de colon o presencia de alteraciones vasculares del colon entre otras. Pero en algunos casos puede ser de un pólipo que pudiera derivar en cáncer; de ahí la importancia de que cuando ocurre se realice una colonoscopia.

6.- ¿Es útil la colonoscopia?

Es determinante, permite conocer la magnitud de las lesiones y extirpar los pólipos generalmente. Diagnóstico y tratamiento a la vez.

7.- ¿Cómo se trata este tipo de cáncer?

Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de colon son la cirugía y la quimioterapia.

En el estadio A el tratamiento es solamente quirúrgico.

En el estadio B puede ser la cirugía el único tratamiento, pero los pacientes con algunos factores de mal pronóstico (anteriormente descritos) se benefician de una quimioterapia adyuvante o complementaria a la cirugía.

En el estadio C se ha demostrado que el tratamiento quirúrgico solo es insuficiente para conseguir la curación. Por ello se debe realizar en todos los casos, salvo contraindicaciones médicas, una quimioterapia adyuvante.

En el estadio D la quimioterapia es el tratamiento más importante. Cuando es posible realizar una resección quirúrgica completa de las metástasis la supervivencia se prolonga de una forma significativa.

8.- ¿Qué secuelas puede tener una intervención?

La ostomía es la intervención quirúrgica que permite comunicar una víscera con el exterior. Cuando se comunica el colon con la pared abdominal se denomina colostomía. La abertura externa se llama estoma.

La colostomía puede ser temporal o permanente, siendo esta última la que con mayor frecuencia se lleva a cabo en el cáncer colorrectal. En el caso de la colostomía temporal se restablece el tránsito intestinal uniendo los extremos seccionados del colon pasado un tiempo.

La colostomía permanente se produce como consecuencia de la extirpación del ano por lo que no es posible realizar reconstrucción, quedando la colostomía de forma definitiva permitiendo la salida de heces al exterior.

La función del esfínter anal es posibilitar el control de la evacuación de las heces de manera voluntaria. Cuando es necesario extirpar el recto por un cáncer, el estoma se sitúa en la parte baja del lado izquierdo y las heces que se expulsan, tendrán una consistencia slida y se recogerán en un sistema colector (bolsa).

9.- ¿Qué incidencia tiene?

El cáncer de colon está aumentando en incidencia en los países occidentales y desarrollados.

Es el tumor maligno de mayor incidencia en España, si se cuenta hombres y mujeres, con 41.441 nuevos casos cada año. Afectará a 1 de cada 20 hombres y a 1 de cada 30 mujeres antes de cumplir los 74 años.

En España la supervivencia a los 5 años se sitúa en este momento por encima de la media de los países europeos, con un 64% (la media europea es de un 57%).

10.- ¿Cuál es el pronóstico?

Según la Sociedad Española de Oncología Médica, el factor más importante para la supervivencia es el estadio, por lo que los programas de detección precoz son esenciales para detectar y tratar las lesiones premalignas antes de que se desarrolle el tumor y también para que el diagnóstico del tumor se realice en estadios precoces. Por ejemplo, la supervivencia a los 5 años de los pacientes con cáncer de colon en estadio I, es aproximadamente del 92% (es decir un 92% de los pacientes estarán vivos a los 5 años, incluyendo el fallecimiento por cualquier causa). Sin embargo, la supervivencia a los 5 años de los enfermos con estadios IIA y IIIA es del 87 y el 89%, mientras que la de los pacientes con estadio IIB y III B es del 63% y el 69 %, pese a que a que los pacientes con estadio IIIC presentan una supervivencia a los 5 años superior al 50 %.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *