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Foro de artrosis degenerativa

Medicamentos Antiinflamatorios No Esteroideos o AINEs

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) se usan para tratar algunas molestias causadas por la artritis tales como dolor, hinchazón o rigidez en las coyunturas.

Este medicamento también se usa para tratar otros tipos de dolores tales como los calambres de la menstruación, esguinces y otras lesiones.

También puede servir para bajar la fiebre o para tratar otros problemas que le haya mencionado el médico.

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Qué cantidad debo tomar?

Tome sólo la cantidad que le haya indicado el médico y a las horas que le dijo el médico. Tome el medicamento con un vaso de agua lleno (8 onzas o 30 ml).

Este medicamento se puede tomar con alimentos, leche o antiácidos (tales como Maalox® o Mylanta®) para que no le dé mal de estómago.

Qué debo hacer si se me olvida tomar una dosis?

Si está tomando el medicamento con regularidad y se le pasa una dosis, tómela en cuando pueda.

Sin embargo, si casi es hora para la siguiente dosis, espere y sáltese la dosis olvidada.

Nunca tome dos dosis a la vez a menos que se lo indique el médico.

Qué son los «efectos secundarios»?

Los efectos secundarios son los cambios indeseables que a veces ocurren al tomar un medicamento. A menudo son insignificantes y desaparecen por sí solos.

Los efectos secundarios leves que pueden presentarse son:

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  • Dolor de estómago leve
  • Mareo
  • Náusea o vómito
  • Zumbido en los oídos
  • Piernas o pies hinchados
  • Si cualquiera de estos efectos secundarios no desaparece, hable con el médico.

Los efectos secundarios graves que pueden presentarse son:

  • Ronchas o sarpullido grave
  • Sibilancia o dificultad para dormir
  • Hinchazón en la cara, las manos o la parte inferior de las piernas
  • Dolor de estómago grave
  • Deposiciones con sangre o de color negro como el alquitrán
  • Orina con sangre u opaca
  • Sangrado o lesiones poco comunes
  • Si observa cualquiera de estos efectos secundarios, llame al médico de inmediato.

Instrucciones especiales

  • Coméntele al médico si ha tenido una reacción extraña o alérgica a cualquier medicamento antiinflamatorio no esteroide o a cualquiera de los siguientes medicamentos: aspirina, ibuprofen (p. ej., Motrin®), o a cualquier otro medicamento contra el dolor y medicamentos para la artritis tales como ketorolac (p. ej., Toradol®) o naproxeno (p. ej., Aleve®, Naprosyn®).
  • Si está tomando warfarina (Coumadin®), cerciórese de que el médico lo sepa.
  • Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides puede causar sangrado estomacal. El consumo de alcohol puede empeorar la situación. Si bebe más de 3 bebidas de alcohol al día, pregúntele al médico si debe tomar este medicamento.
  • Hable con el médico antes de tomar medicamentos antiinflamatorios no esteroides si tiene hipertensión (presión arterial alta), enfermedad del hígado o los riñones, insuficiencia cardíaca, úlceras u otros problemas estomacales.
  • A veces este tipo de medicamento produce úlceras y sangrado estomacal, cosa que puede suceder sin ninguna advertencia previa. Quizá tenga que acudir al médico para que le hagan reconocimientos periódicos mientras está tomando este medicamento.
  • Si está embarazada o amamantando, hable con el médico antes de tomar etse medicamento. No debe tomar este medicamento en los últimos 3 meses del embarazo.

Recuerde

  • Consúltele al médico o farmacéutico antes de usar cualquier otro medicamento, inclusive remedios que se venden sin receta médica, vitaminas u otros productos herbales, u otros medicamentos contra el dolor y la artritis (ibuprofen y otros productos que contengan aspirina o naproxen).
  • Si va a tomar este medicamento por un período de tiempo prolongado, es importante que verifique su progreso con el médico de manera periódica.
  • Guarde el medicamento en el frasco original y fuera del alcance de los niños.
  • Tenga siempre a la mano una lista de todos los medicamentos que toma. Déle la lista al médico o al proveedor de atención médica que lo esté tratando.
  • Nadie más debe tomar su medicamento. Quien lo hiciera podría enfermarse muy gravemente.
    Mantenga el medicamento lejos del calor, de los rayos directos del sol y de las zonas húmedas (como la cocina o el baño).
  • Es más probable observar efectos secundarios en las personas mayores y en quienes toman muchos medicamentos. Asegúrese de comunicarle al médico o a la enfermera si tiene efectos secundarios graves o si los efectos secundarios leves no desaparecen.
  • En caso de una sobredosis, llame al médico,
  • Si no entiende algo relacionado con el medicamento, pregúnteselo al farmacéutico o al médico.

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Autor: Dr. Carlos Muñoz Retana
​Actualizado: 28 de Agosto, 2018

¿Cuántos grados de discapacidad tiene la artrosis?

La artrosis es una patología relacionada con las articulaciones, que causa dolor y reduce la calidad de vida de las personas, pero ¿sabes cuántos grados de discapacidad tiene la artrosis?

La artrosis u osteoartritis está relacionada con el desgaste y envejecimiento de las articulaciones, tratándose de la cuarta causa de discapacidad más común en mujeres. Afecta tanto al cartílago como al hueso y a los tejidos blandos de la articulación. Puede afectar a la zona de la cadera, las rodillas, las manos, los pies y la columna vertebral. Esta enfermedad causa una pérdida de la movilidad y de autonomía en las personas, además de un dolor asociado al movimiento de la articulación.

Existen distintos grados de esta enfermedad, que pueden evolucionar a deformaciones en los huesos y contracturas musculares con aumento del dolor y atrofia muscular.

Seguidamente te mostraremos los distintos grados de la enfermedad y cuándo podemos obtener la incapacidad laboral por artrosis.

Grados de discapacidad de la artrosis

Te presentamos las distintas etapas por las que pasa la osteoartritis y también los distintos planes de acción para el tratamiento en cada fase:

GRADO 0: NORMAL

No hay signos de artrosis ni ningún dolor, sin deterioro ni signos de daño articular. Es su estado de salud normal, en el que no se requiere ningún tratamiento.

GRADO 1: MENOR

En este grado normalmente los pacientes aún no sienten dolor ni molestias pues el desgaste articular es muy leve. El médico puede recomendar suplementos alimenticios como la glucosamina y aconsejarnos ejercicios que pueden ayudar a mejorar la salud del cartílago.

GRADO 2: LEVE

En esta etapa se muestra un mayor crecimiento del espolón óseo, esto provoca un dolor leve sobre todo cuando se esté sentado durante periodos de tiempo largos, al levantar carga o hacer esfuerzos. El cartílago y los tejidos blandos aún tienen un tamaño saludable pero existe una degradación proteolítica del cartílago.

Si el médico detecta la artrosis en esta etapa temprana, es más sencillo conseguir detener la evolución de esta enfermedad. Se recomiendan un seguido de dietas y planes de entrenamiento estrictos para ayudar a aumentar la estabilidad articular, también pueden ser útiles algunos aparatos ortopédicos para las rodillas como las plantillas.

GRADO 3: MODERADO

En este grado existe una erosión de la superficie del cartílago entre los huesos y la fibrilación reduce la brecha entre los huesos. Hay una inflamación de las articulaciones que causa dolor al caminar, al correr, al agacharse o al extenderse.

En esta etapa, puede ser de gran utilidad la instalación de una ayuda técnica para subir y bajar escaleras sin riesgo como las sillas salvaescaleras de Válida sin barreras, estas pueden ayudarnos en nuestro desplazamiento diario ofreciéndonos seguridad y confort.

Nuestro médico puede recetarnos distintos medicamentos para aliviar el dolor hasta algunos de más fuertes como la codeína y la oxicodona. Existen otros tratamientos más agresivos que pueden demorar varias semanas para ver los resultados, pero aliviando los síntomas.

Grado 4: SEVERO

En este punto de la enfermedad, el espacio articular entre los huesos se reduce considerablemente, este hecho provoca que el cartílago se desgaste y vuelva las articulaciones rígidas. Como consecuencia se produce una inflamación crónica causando un mayor dolor al realizar cualquier tarea cotidiana como caminar y bajar escaleras.

En estos casos puede que se necesite una cirugía de realización ósea, esta puede llevar semanas de recuperación y requiere de constancia para restablecer la movilidad.

Discapacidad laboral por artrosis

Si las limitaciones provocadas por la enfermedad de la artrosis inhabilitan a la persona para realizar sus tareas en el ámbito laboral, el perjudicado puede pedir una pensión de incapacidad por artrosis.

Para saber si el afectado puede pedir una pensión, primero el médico deberá realizar una evaluación de las condiciones del paciente, y dependiendo del nivel de la enfermedad, podrá saber qué limitaciones puede tener el perjudicado. Esto es importante dependiendo del tipo de trabajo que realiza la persona con la enfermedad.

Si las limitaciones del afectado impiden realizar su trabajo con normalidad, puede reclamar una pensión por incapacidad permanente total para su trabajo habitual. En este sentido, el afectado podrá realizar otra tarea aunque no la que realizaba y tendrá derecho a una pensión vitalicia del 55% de su base reguladora.

Si la enfermedad impide realizar al trabajador cualquier tipo de actividad, tiene derecho a reclamar la incapacidad permanente absoluta, que supondría una percepción de una pensión vitalicia del 100% de la base reguladora del trabajador.

El nuevo tratamiento que combate de raíz la artrosis y la detiene por completo

24/06/2014 05:00 – Actualizado: 27/06/2014 17:27

La artrosis es una de las enfermedades reumáticas más comunes y, desgraciadamente, los tratamientos farmacológicos existentes para combatirla, o bien no están indicados para la mayoría de pacientes o bien tienen unos importantes efectos secundarios. Un desolador panorama para todo aquel que sufre esta dolorosa enfermedad, que en España afecta al 16% de la población mayor de 20 años. Sin embargo, esta situación podría tener los días contados.

Durante los próximos doce meses se pondrá a prueba un nuevo fármaco en varios estados de EEUU, cuyos resultados hasta el momento son muy optimistas. Desde los primeros ensayos en animales, que han demostrado que este medicamento es capaz de detener el desarrollo de la enfermedad y disminuir el dolor, hasta las pruebas de seguridad pertinentes que han reducido a la mínima expresión sus efectos secundarios.

Los tratamientos más empleados hasta ahora contra esta enfermedad degenerativa sólo permiten mitigar el dolor

El nuevo fármaco, cuyo nombre no comercial responde a ABT-981, es un anticuerpo que actúa directamente sobre la articulación dañada, donde se inyecta, evitando así su desgaste. La artrosis es especialmente dolorosa cuando se llega al punto de ruptura del cartílago, provocando así una fricción de los huesos, hinchazón y pérdida de movimiento. Un extremo que ahora podrá evitarse si el ABT-981 supera esta última fase de prueba necesaria para adquirir los permisos de comercialización.

Combatir el problema de raíz

Una de las características más prometedoras de este nuevo fármaco es que no actúa como paliativo de los síntomas derivados de la artrosis, sino que combate directamente la raíz del problema, deteniendo en seco la progresión de la enfermedad. De hecho, sus desarrolladores creen que podría poner fin a las incapacidades graves de cadera o rodilla, las dos más predominantes, la primera en hombres y la segunda en mujeres.

El nuevo fármaco, conocido no comercialmente como ABT-981, es un anticuerpo que actúa directamente sobre la articulación dañada, donde se inyecta, evitando así su desgaste

Los analgésicos o la fisioterapia, dos de los tratamientos más empleados contra esta enfermedad degenerativa, sólo permiten mitigar el dolor, pero no son suficientes para detener el avance de la artrosis. Hasta ahora, la opción más utilizada en los casos graves, en los que el paciente ya no podía realizar una vida normal, no era otra que reemplazar la articulación dañada por una prótesis. Una opción que tiene como principal contrapartida la difícil y larga recuperación.

En estos casos, el paciente permanece en el hospital aproximadamente una semana y en ocasiones es necesario realizar transfusión sanguínea por el sangrado de la operación. La rehabilitación se prolonga hasta que el paciente consigue una capacidad de movimiento aceptable. Normalmente un período largo, teniendo en cuenta que las muletas suelen ser imprescindibles, al menos, durante un mes.

La interleucina-1, responsable de la enfermedad

Con el tratamiento a base de ABT-981, que se inyecta directamente en el cartílago dañado, lo que se consigue es actuar contra uno de los actores claves que más influyen en la artrosis: la interleucina-1. Una citocina (agente responsable de la comunicación intercelular) que tiene un papel fundamental en la inflamación de las articulaciones. Asimismo, se cree que interfiere en la artritis, por lo que también podría estar indicada para tratar esta otra enfermedad.

Hasta que se dé luz verde a la comercialización del ABT-981, existen otros tratamientos novedosos para combatir el dolor. Entre ellos destaca la aplicación de radiofrecuencia –ondas de radio que producen calor- mediante una sonda. Así, la temperatura, por ejemplo de la rodilla, pasa de sus 35 grados habituales a los 42, lo que interrumpiría las señales de dolor. Sus resultados aún están siendo analizados por investigadores de la universidad turca de Çukurova.

Otro de los tratamientos que se han investigado consiste en la aplicación de ácido hialurónico. Sin embargo, éste ha sido clínicamente inefectivo para el tratamiento de la cadera y de la rodilla, según han demostrado varios estudios.

¿En qué se diferencian la artrosis de la artritis y qué tratamientos tiene cada una?

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La artrosis afecta a persones mayores de 40 años y la artritis es más común entre los 20 y los 40.

Dolor, rigidez, hinchazón de algunas articulaciones… todos estos son síntomas que comparten la artritis y la artrosis en distinta medida pero, a pesar de lo que mucha gente cree, no son la misma enfermedad.

De hecho, las similitudes se reducen a algunos de sus síntomas y a que ambas patologías afectan a las articulaciones.

El resto son todo diferencias. Desde las causas a la edad de incidencia, hasta que una puede llegar a desaparecer y la otra no.

Resumimos las principales que señalan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el servicio de salud público británico (NHS, por su sigla en inglés).

  • El extraordinario caso del hombre que tiene huesos más fuertes que el granito
  • ¿Qué son las fracturas de huesos por estrés y quiénes son más propensos a sufrirlas?

Diferencias

1. La artrosis

La OMS estima que alrededor de un 28% de la población mundial mayor de 60 años la padece y, además, para cerca del 80% supone una limitación de su capacidad motora.

Es una enfermedad reumática frecuente y su incidencia va en aumento, advierte este organismo, que cree que se convertirá en la cuarta causa por discapacidad en 2020.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Imagen visual de las partes afectadas de una circulación según las distintas patologías.

La artrosis no tiene posibilidades de remitir.

Es una enfermedad incurable porque es degenerativa, aparece por causa del envejecimiento y al igual que cuando uno se hace viejo no puede rejuvenecer, tampoco puede librarse de la artrosis una vez la tiene.

  • El dolor se puede presentar en cuello, cadera, manos, rodilla y dedo gordo del pie.
  • Afecta principalmente a gente entre los 40 y los 60 años aunque puede haber algún caso de persona joven que la tenga.
  • Es una enfermedad crónica no autoinmune que consiste en el desgaste progresivo e irreversible de las articulaciones.
  • Ataca al cartílago.
  • Su principal síntoma es la rigidez y, aunque puede causar inflamación, no es lo más común.
  • Además de dolor intermitente en la articulación, no se presentan otros síntomas en el resto del cuerpo.
  • El dolor empeora con la movilidad.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Algunas de las articulaciones afectadas por la artrosis son la cadera y los metacarpianos.

Al ser una enfermedad crónica e irreversible es también incurable.

Algunos tratamientos para aliviar su incidencia consisten en fisioterapia, farmacología y una dieta más equilibrada que reduzca o vite el sobrepeso para no cargar la articulación.

2. La artritis

La artritis es una de las mayores causas de ausentismo y retiro laboral temprano, señala la OMS.

La Fundación Estadounidense para la Artritis asegura que cerca de 50 millones de adultos y casi 300.000 niños en todo el mundo padecen algún tipo de artritis.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La artritis es más común en mujeres y entre personas de entre 20 y 40 años aunque la incidencia aumenta con la edad.

La institución señala que hay más de 100 tipos. Las más comunes son la artritis reumatoide y la psoriásica. Y aunque no todas pueden curarse, hay algunas que sí.

Estas son las principales características de la enfermedad en general:

  • Ataca a la membrana sinovial.
  • En este caso, la inflamación sí es su principal síntoma.
  • Se puede dar a cualquier edad, incluido en niños; aunque lo más común es entre personas de entre 20 y 40 años.
  • La pueden causar enfermedades inmunológicas, infecciosas como la gota, traumatismos, la presencia de gérmenes o incluso el estrés y el tabaquismo.
  • Además de dolor continuado en la articulación, puede presentar otros síntomas como fiebre, malestar, cansancio, inapetencia y pérdida de peso.
  • Hay mucha rigidez de la parte afectada y el reposo aumenta el dolor.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La artritis puede manifestarse en los niños por un traumatismo, un golpe fuerte o una infección.

La artritis es una enfermedad autoinmune, pero no crónica en todos los casos.

Si se manifiesta a causa de una infección puede llegar a curarse en la medida que se detiene la infección, asegura la Fundación Estadounidense para la Artritis, así como la OMS y el NHS.

Algunas de las infecciones que pueden causar artritis son la enfermedad de Lyme, las infecciones por Staphylococcus, la tuberculosis o la gonorrea.

El organismo estadounidense dice que no está claro cuándo establecer que la enfermedad ha remitido por completo, si es solo por la ausencia de síntomas sin necesidad de medicamento o cuando no hay síntomas pero es necesario seguir con fármacos.

Aun así, sus datos apuntan a que entre un 10% y 20% de los casos la artritis consigue curarse.

La artritis reumática se puede tratar con antiinflamatorios y la crónica necesita de tratamientos biológicos elaborados con células vivientes.

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