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Foro sindrome intestino irritable

Alguien sufre síndrome de colon irritable? (post serio)

Kevab66614683Hace 3 años1Colón irritable? Claro tío, cuando se te cuela alguien en la cola del súper es un coñazo. (Había que hacer la gracia) 10 VOTOSXare185Hace 3 años2Yo tenía el de pene irritable (no joda) me eche vaselina y se me quitó podrias intentar echarte vaselina en el Colón (no trolleo =no bangarang) 2 VOTOSJavitop5064Hace 3 años3Coño, otro sin vesícula como yo. A mi la verdad es que me va bastante bien sin ella, vamos que estoy igual sin ella que con ella. Lo único es que mi cuerpo me pide cagar poco después de haber comido. 1 VOTOMorfheoddstroyer7671Hace 3 años4No a mi me va el orto de puta madre 1 VOTOEcugames10494Hace 3 años5 @Vannistelrooy17 Mostrar citaDigamos que desde que no tengo vesícula voy muy suelto al baño.. Mi médico me dice que es eso,yo creo que por no tener ya vesícula me afecta la bilis y por eso me da esto. Alguien sufre de esto o algo parecido? Abstenerse troll sin gracia que siempre soys los mismos… Yo lo tengo, de hecho hace casi dos años empecé con esto (todo por culpa del gen de una vaca cuando bebí leche, me jodió muchísimo el colon), entonces en dos semanas perdí más de 10kg, estaba casi para palmarla, iba 6-7 veces al baño porque al comer algo pues… tenía que echarlo. Los médicos me dijeron que era Colon irritable y claro… investigaron y me pusieron una dieta súper estricta que al menos me curó un poco (no podía tomar gluten, ahora ya sí). Actualmente hay muchísimas comidas que no puedo tomar, ya que me hacen mucho daño. 1 VOTO S-15HD30891Hace 3 años6A mí me lo diagnosticaron en 2010 junto a una hernia hiatal gracias todo a una alergia a los frutos secos que antes no tenía y me dejó hecho polvo el estómago e intestinos. Me mandaron una dieta aunque en mi caso no estricta, lo único alejarme de todos los productos con frutos secos (que son muchísimos) y controlarme con según qué tipo de comidas, no beber alcohol, etc. También me mandaron medicamentos (uno para la flora intestinal y otro para los espasmos que te dan con la diarrea en la tripa) y bueno, estuve un par de años con eso y ahora he mejorado bastante. Si me paso con alguna comida que no debo o algo enseguida me entra diarrea y voy al baño más que una persona normal pero ya no es la exageración de antes. 1 VOTOVannistelrooy17761Hace 3 años7 @Javitop Mostrar citaCoño, otro sin vesícula como yo. A mi la verdad es que me va bastante bien sin ella, vamos que estoy igual sin ella que con ella. Lo único es que mi cuerpo me pide cagar poco después de haber comido. a ver,eso que te pasa al poco de comer es porque nuestro cuerpo al no tener donde almacenar la bilis nos irrita el intestino de ay a esa urgencia que mencionas al poco después de comer,nose como lo haces tu pero a mi me está jodiendo y mucho ya que nada más levantarte nuestro hígado empieza a segregar bilis y por lo tanto nos puede dar «diarrea» mucho más fácil que cualquier persona,te comento que llevo 4 días con efensol «coliestiramina» que lo que hace es secuestrar esa bilis que nos irrita y por lo tanto «quita las diarreas» aunque es solo paliativo es decir no cura solo quita los síntomas mientras lo tomes,yo espero que esto me ayude a recuperar una vida normal ya que esto es algo pues jodido y por parte de la sociedad incomprendido. Vannistelrooy17761Hace 3 añ[email protected] a ver,ningún médico te puede decir que es colon irritable sin hacerte las pruebas pertinentes,eso no es así,algunos médicos lo achacan a los nervios,y un webo! En mi caso creo que es mala absorción de sales biliares pero claro aún no me han echo las pruebas,pero casi estoy convencido de ello… Vannistelrooy17761Hace 3 añ[email protected] mucho ánimo,que has probado para las «urgencias» Todo lo que sea ayudarnos entre nosotros nunca está de más. Ecugames10494Hace 3 añ[email protected] lógicamente me hicieron pruebas 1 VOTOVannistelrooy17761Hace 3 añ[email protected] ah es que a mi me lo dice sin hacerme nada,por eso que hay médicos que simplemente son gilipollas,no tomas nada? Jejedivertido1913Expulsado Hace 3 años12

Mensaje eliminado por moderación.(Trolleo)

Vannistelrooy17761Hace 3 años13 @Jejedivertido Mostrar citaAlgo así? no, toma tu pin. Morcillamagica1326Hace 3 años14Sólo reseñar un par de cosas: Me alegra leer que se respeta de vez en cuando en off-topic. A mi madre también le extirparon la vesícula biliar hace la ostia de tiempo, y debe llevar una dieta. Alguna vez he vivido cuando le ha dado un cólico, y es algo muy jodido. Mañana le llamo y le pregunto a ver si me dice algún «truco» que te pueda ayudar, ya que como comento, la operaron ya hace mucho, así que algún consejillo te podré pasar. Ánimo, y que te hagan las pruebas cuanto antes. 2 VOTOS S-15HD30891Hace 3 años15 @Vannistelrooy17 Mostrar cita @S-15HD mucho ánimo,que has probado para las «urgencias» Todo lo que sea ayudarnos entre nosotros nunca está de más. Leyéndoos mi caso es diferente, yo sigo teniendo la vesícula y esos problemas al comer no los tengo, aunque después de unas pruebas (entre ellas una bonita colonoscopia y análisis de heces) me dijeron de cuidarme porque tenía SII (el síndrome de intestino irritable). En mi caso esto hace que tenga muchas «contracciones» y sea bastante doloroso, además de que me venga una buena diarrea, y me mandaron para eso «spasmoctyl» o algo así y otros medicamentos, qu e son para parar esos movimientos y, de paso, también me controlaban la diarrea aunque no siempre, y son medicamentos que no se pueden tomar durante mucho tiempo, sino a rachas. A eso acompañado de una dieta más saludable, y también en mi caso personal he notado que el ejercicio y deporte me vienen bastante bien. Ha habido días de tener bastante dolor y cortarse mientras he hecho deporte (aunque otros días, he tenido muchísimo dolor y no he podido ni andar apenas ). Pero bueno, ya con esas cosas que me mandaron voy bastante mejor. Voy bastante al baño aún así y de vez en cuando tengo diarrea pero no es ni mucho menos como antes y se puede llevar una vida normal y corriente. Hace años estaba como tú en plan, no puedo llevar una vida normal porque era por ejemplo salir con los amigos y tener que volver corriendo porque me daban los dolores y la diarrea, todos los días. Bueno, y otras semanas estreñimiento pero esto era por la alergia se supone. Mucho ánimo que esto al final no se lleva mal EDITADO EL 03-05-2016 / 07:07 (EDITADO 1 VEZ) 1 VOTO Responder / Comentar Anterior 12 Subir Foros > Off Topic y humor > Alguien sufre síndrome de colon irritable? (post serio)

Ana, lectora y socia de eldiario.es, nos escribe el siguiente texto: «Me gustaría saber qué debemos comer cuando creemos que sufrimos de colon irritable. Gracias por vuestro trabajo».

Hay una conexión real entre el aparato digestivo y el cerebro, de modo que según qué comemos o dejamos de comer, sentimos placer por la segregación de endorfinas por parte del hipotálamo. De ahí que nos gusten determinadas comidas o que nos pongamos de mal humor cuando pasamos demasiado rato con el estómago vacío.

Del mismo modo, cuando nos disgustamos o nos enfadamos, cuando nos estresamos en definitiva, segregamos sales biliares, o bilis, que tiene la misión de ayudar en el metabolismo de las grasas. El problema es que la bilis es extremadamente laxante, y si no estamos haciendo la digestión su secreción lleva muchas veces apareada la descomposición intestinal, la temida diarrea. Es decir que el estrés, el que una persona se ponga «biliosa», lleva a las alteraciones intestinales recurrentes.

Dichas alteraciones, cuando se prolongan en el tiempo más allá de unos días o unas semanas, constituyen el cuadro del síndrome de colon irritable, un síndrome que puede volverse crónico y tener consecuencias graves para la persona si no se remedia a tiempo. El mismo implica desde episodios de descomposición intestinal a otros de estreñimiento, con frecuente hinchazón de vientre y necesidad de ir al baño con capacidad de autocontrol limitada.

Aunque el síndrome de colon irritable es una enfermedad con orígenes psicológicos, no siempre es fácil ponerle remedio y en ocasiones, si no se lo ataja a tiempo puede cronificarse, con consecuencias importantes para la persona como riesgo de deshidratación, pérdida de peso y desnutrición y problemas de autoestima al no poder controlar el tránsito intestinal.

Su detección no es sencilla, y adicionalmente pueden aparecer cruzadas algunas causas de origen autoinmune o alérgico, pero una de las pautas para diagnosticarlo es que los desarreglos citados se produzcan durante al menos tres meses y además presenten algunos otros síntomas, como mejoras periódicas tras las evacuaciones, y vuelta a los síntomas tras un cambio en la periodicidad de las heces, que indicarían desarreglos del tránsito intestinal.

Acudir a un psicólogo y a un nutricionista

Una vez diagnosticado, el síndrome no tiene una cura farmacológica, sino que debe ser abordado tanto desde la vertiente psicológica como la nutricional. En el primer caso acudir a la consulta de un terapeuta, para analizar los orígenes y conductas que generan el estrés, puede ser fundamental para mejorar los síntomas si conseguimos cambiar las pautas y relajarnos.

Hay que tener en cuenta que inicialmente padecían colon irritable mujeres de mediana edad muy autoexigentes y con un elevado control de su vida y su entorno, pero en las últimas décadas la enfermedad se ha extendido tanto a hombres como a personas jóvenes e incluso niños, dado el actual ritmo de vida y las exigencias competitivas. En consecuencia, reducir los ciclos del estrés es fundamental y para ello pueden servir actividades como el deporte o prácticas de relajación como el yoga o el mindfulness.

Sin embargo, si el trastorno tiene ya un largo recorrido o las causas del estrés no son sencillas en su resolución y tratamiento, es preciso acudir a un nutricionista que nos ofrezca una dieta adecuada, o por lo menos una serie de indicaciones sobre qué alimentos son convenientes y cuáles no para atenuar los desarreglos del colon irritable.

Alimentos para el colon irritable

La dieta para atenuar el colon irritable implica en un primer momento moderar el consumo de alimentos que sean ricos en fibra insoluble, por lo que eliminaremos de frutas verduras y hortalizas las partes más leñosas. No así la piel si es comestible, ya que es rica en pectinas y mucílagos, la fracción de fibra soluble que se hincha con el agua y da consistencia a las heces, mejorando el tránsito intestinal. Entre otros alimentos recomendados estarían las manzanas o peras, los plátanos o los pepinos –no en exceso pues pueden resultar indigestos–, y en general las hortalizas de pulpa blanda.

Conviene valorar si nos provocan gases o no, y tampoco hay que abusar de la fruta, dado que la fructosa también puede provocar desarreglos. Por lo tanto hay que evitar la fruta excesivamente dulce. Igualmente no se recomiendan en absoluto los cítricos y mucho menos en zumo, pues los ácidos estimulan la secreción biliar. Tampoco serían indicados los derivados del trigo, el ajo, la cebolla, la alcachofa, los guisantes, los espárragos, el puerro, achicoria y otros alimentos que contengan fibra inulina.

Algunos de los citados son además diuréticos, un punto inconveniente ya que el enfermo de colon irritable tiene tendencia a la deshidratación, que debe combatir bebiendo agua abundante. También se deben evitar edulcorantes como el sorbitol –por lo tanto desterrar los productos light y zero–, así como prescindir en la medida de lo posible del café o el té. Menos recomendado todavía es el alcohol.

Respecto a las legumbres, algunos nutricionistas aseguran que conviene limitarlas por su baja digestibilidad. No ocurre lo mismo con el arroz, que es eficaz para retener líquidos en las heces, excepto cuando los episodios críticos no son de diarrea sino de restreñimiento. Finalmente no debería haber problemas para comer carnes, huevo –valorando intolerancias– o pescado siempre y cuando no se aporte a la dieta un exceso de grasas.

También las hortalizas se puede ingerir en general, salvando las excepciones arriba citadas. Por descontado, los anteriores consejos son solo orientativos, y si sospechamos que padecemos el síndrome del colon irritable, en ningún modo deben sustituir a un médico, un psicólogo ni un profesional de la nutrición, que es quien mejor nos perfilará la dieta adecuada.

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Colon irritable: los micrófonos hipersensibles que pueden «traducir» los ruidos de los intestinos en diagnósticos médicos

Derechos de autor de la imagen University of Western Australia Image caption El prototipo consiste en un cinturón con micrófonos para escuchar los intestinos.

El profesor Barry Marshall, ganador de un premio Nobel, se propuso ‘traducir’ los ruidos intestinales en diagnósticos médicos mediante el uso de micrófonos hipersensibles.

Y el equipo de científicos con los que trabaja en la Universidad de Australia Occidental asegura que es posible pronosticar con una precisión del 87% si alguien tiene el síndrome del colon irritable simplemente escuchando sus entrañas.

Su objetivo es encontrar una forma más barata, más rápida y no invasiva de diagnosticar este trastorno.

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El síndrome del colon irritable es una afección común- y con frecuencia de por vida- relacionada con los intestinos.

Se estima que afecta al menos al 10% de la población mundial. El sur de Asia parece contar con las tasas más bajas (7%), y América del Sur con las más altas (21%).

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption No hay una prueba concreta para diagnosticar el síndrome del colon irritable, por lo que normalmente se detecta por sus síntomas.

Los síntomas pueden incluir dolor, hinchazón y alteraciones en los hábitos intestinales, como estreñimiento o diarrea.

A pesar de ser una enfermedad relativamente común, se la conoce como un «trastorno funcional». Esto significa que no presenta anomalías estructurales o bioquímicas que puedan detectarse mediante pruebas de diagnóstico comunes.

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Por lo tanto, actualmente se diagnostica por eliminación: tras descartar otros problemas gastrointestinales más graves (como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa), lo que queda se diagnostica como síndrome de colon irritable. Y eso es contra lo que realmente lucha Marshall.

«A los pacientes con el síndrome se les hacen pruebas por valor de 10.000 dólares», dice Marshall.

«Se les hacen colonoscopias, endoscopias, ecografías, cultivos de heces, se les toman imágenes por resonancia magnética… El colon irritable es bastante común especialmente entre los niños, y con frecuencia les desaparece cuando crecen. Probablemente se debe a un virus o a los ganglios linfáticos, pero no se pueden hacer investigaciones invasivas en niños».

¿Cómo funciona la nueva prueba?

El nuevo método se basa en los sonidos que hace la barriga.

«Los sonidos los genera el intestino a medida que el contenido se mueve a través de él, especialmente el gas cuando se mueve a través de las válvulas», explica la doctora Mary Webberley, líder del proyecto.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption El síndrome del colon irritable es un trastorno que afecta a al menos 800 millones de personas en todo el mundo.

«El síndrome afecta a la cantidad de gas y agua presentes en el intestino y a la tasa de motilidad (la tasa de contracción muscular), por lo que intuimos que los sonidos cambiarían en los intestinos afectados por el trastorno».

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A Marshall se le ocurrió la idea se le ocurrió tras oír a un colega del departamento de ingeniería de su universidad hablando sobre unos dispositivos electrónicos, los micrófonos supersensibles, tan buenos que podían captar el sonido de las termitas debajo de las casas.

El equipo de Noisy Guts («intestinos ruidosos»), como se les conoce, insertó cuatro de estos micrófonos en un cinturón y se dispuso a registrar el estómago de las personas.

Los voluntarios, algunos con una salud intestinal envidiable y otros con un historial de irritabilidad, registraron horas de material, que luego se introdujo en una computadora y se clasificó de acuerdo con sus características.

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Había sonidos de tonos altos y bajos, ráfagas cortas y largos retumbos, ruidos frecuentes e infrecuentes, y todos provenían de diferentes áreas del intestino.

El resultado es una muestra de datos lo suficientemente grande como para que los investigadores puedan detectar patrones y comenzar a predecir diagnósticos.

Previsiones de futuro

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Barry Marshall, ganador de un premio Nobel, se propuso ‘traducir’ los ruidos intestinales en diagnósticos médicos mediante el uso de micrófonos hipersensibles.

«Los resultados de nuestro estudio preliminar fueron excelentes, con un 87% de precisión», explica Webberley.

Y añade: «En esencia, estamos desarrollando un cinturón que pueda tanto diagnosticar como monitorear los trastornos intestinales. Ayudará a los médicos a diagnosticar el síndrome del colon irritable sin necesidad de pruebas invasivas y permitirá a los pacientes monitorear los síntomas para determinar qué dietas y tratamientos les funcionan mejor».

El plan incluye algo aún más ambicioso: arrojar algo de luz sobre las causas reales de este síndrome.

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«Podríamos definir que hay tres o cuatro tipos de síndrome», dice Marshall. «Por lo tanto, podría tratarse de alergias e intolerancias a los alimentos o de microbiomas o trastornos digestivos en el colon. Con suerte, también podría ayudar a hacer antes los diagnósticos más delicados».

La doctora Megan Rossi, investigadora del King’s College de Londres y fundadora de The Gut Health Clinic, un centro de salud digestiva, cree que es necesario realizar más investigaciones en esta área.

«Me cuesta creer que el ruido pueda ser la única herramienta de diagnóstico. Más bien creo que es una pieza más del rompecabezas para diagnosticar el síndrome cuando se analiza junto con otras evaluaciones. Nuestro grupo de investigación en el King’s College, junto con la Universidad de Liverpool, también busca nuevas formas para diagnosticarlo, incluyendo el uso de muestras de heces», concluye.

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Estos signos llevan a los pacientes a desarrollar conductas de evitación, para no enfrentarse a situaciones cotidianas donde los síntomas se puedan hacer más evidentes. A modo de ejemplo, «en los cuadros con predominio de diarrea, se condicionan las salidas por el miedo a no encontrar un baño, y se evitan los actos sociales, como comer en restaurantes, por miedo a sufrir dolor abdominal o empeoramiento de los síntomas», asegura Moreno García.

Esto ocurre fundamentalmente porque «los enfermos no identifican claramente qué les causa los síntomas, lo que también les lleva a reducir los tipos de alimentos que toman, creando dietas muy monótonas y repetitivas, que pueden conducir en algunos casos a déficits nutricionales».

Se trata de una enfermedad bastante frecuente. Aunque es difícil conocer su incidencia exacta, «ya que los datos están muy influenciados por los distintos criterios diagnóticos que han ido utilizando», puntualiza Moreno García, se estima que podría estar entorno al 10 o el 15 por ciento de la población.

Sin embargo, según los datos de un estudio realizado en España en el que se analizaron las consultas por esta enfermedad que se recibían en Gastroenterología sobre el total de asistencias realizadas «estas suponían entre un 25 y un 30 por ciento de todas las consultas, de un total de 500 gastroenterólogos encuestados», según Moreno García.

El problema de no conocer la causa

Como apuntaba Moreno García, el principal problema de estos pacientes es que no conocen la causa de su enfermedad, lo que dificulta mucho distinguir qué comer y qué no para evitar los síntomas. «Hoy por hoy no existe un único mecanismo de producción de este trastorno», explica Moreno García.

Actualmente se define «una hipersensibilidad del tubo digestivo al gas, a los distintos jugos y al movimiento que se produce normalmente en la digestión, emitiendo una señal de alarma al cerebro, que es el dolor, y ocasionando una disminución o descoordinación del movimiento intestinal condicionando los síntomas», describe el experto de la FEAD.

Lo que sí parece claro es que esté relacionado con el estrés laboral, familiar o económico. Guerra denomina a este trastorno como «la enfermedad de lunes a viernes porque la mayoría de los pacientes mejoran durante el fin de semana y en vacaciones».

También, tal y como indica Moreno García, «suele ser más frecuente en mujeres que en hombres y está relacionado también con trastornos de adaptación y del sueño».

Sin embargo, a pesar de este desolador panorama, Moreno García cree que puede haber una esperanza en el futuro ya que «en las causas cada vez se está implicando más al eje barrera intestinal-mirobiota, es decir, la flora intestinal». Según el experto, ésta parece tener un papel muy importante sobre la activación del sistema inmune a nivel de las pareces intestinales que podría condicionar esta patología».

Otra buena noticia para los pacientes que se trata de una enfermedad con épocas sintomáticas pero que alternan con otras libres de síntomas.

Ojo con confundirla con la celíaquía

Al tratarse de un trastorno funcional digestivo y de caracterizarse por episodios de diarrea, dolor abdominal y distensión es fácil confundirla con otras patologías como la celiaquía. Hay que tener claro que «son dos trastornos distintos», destaca Moreno García.

La primera diferencia es que los celíacos sí saben qué les causa los síntomas. En la celiaquía «existe una activación del sistema inmune cuando entra en contacto con el gluten, que es una proteína de determinados cereales y esto condiciona una inflamación del tubo digestivo que causa los síntomas».

Por su parte, en el caso del síndrome de intestino irritable «no se ha identificado un alimento concreto que cause la enfermedad y para poder diagnosticarla es preciso haber descartado una celiaquía entre otras situaciones».

Sin embargo, sí hay que tener en cuenta que existe un un grupo de pacientes que se catalogan de tener intestino irritable tras excluir la celiaquía, pero que mejoran con la retirada del gluten de la dieta. Esto, según el portavoz de FEAD, «se debe a que pudieran padecer una intolerancia al gluten no celiaca, que es una entidad emergente, sobre la que se está trabajando mucho, en la que se involucra la posibilidad de una activación del sistema inmune ante el contacto con el gluten por una vía distinta a la celiaquía clásica». Estos pacientes, advierte, «estarían mal diagnosticados de intestino irritable y deberían incluirse en esta entidad».

Tratamientos paliativos que no curativos

En cuanto al tratamiento, al no existir una causa conocida responsable de la enfermedad la realidad es que «actualmente no existe ningún tratamiento curativo para esta entidad», señala Moreno García. Lo que sí hay son tratamientos dirigidos a mitigar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Así, según el experto, se pueden distinguir dos abordajes: «Uno con actuación en los hábitos de vida y otro desde el punto de vista farmacológico».

Desde el punto de vista de los hábitos de vida se debe:

  1. Evitar el consumo de alcohol y tabaco.
  2. Realizar una dieta sana con alimentos frescos y variados. Un modelo a seguir es la dieta mediterránea, baja en grasas rica en fibra y proteínas.
  3. Es importante tomarse tiempo para defecar. Acudir siempre que se tenga deseo, no reprimirlo. Acudir al baño de forma tranquila, tomarse tiempo, aunque no en exceso.
  4. Es aconsejable realizar 30 minutos de actividad física adecuada a la condición física de cada persona. Este hecho ya es conocido para patologías que afectan al aparato cardiovascular, pues es igual de beneficioso para nuestro aparato digestivo, no solo al ayudar a mejorar su motilidad, si no por los beneficios del ejercicio a nivel del sistema nerviosos central y la neurotransmisión.

En cuanto al abordaje medicamentoso, existen multitud de fármacos que se pueden emplear en monoterapia o combinándolos según los síntomas predominantes. Entre ellos están la fibra, los laxantes, espasmolíticos, agonistas de los receptores de serotonina 5HT4, linaclotida, antidepresivos y probióticos.

21 Oct COLON IRRITABLE (FASE DIARREICA): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

Posted at 09:47h in Sin categoría by dietoproblogger

DEFINICIÓN

También conocido como «Síndrome del Intestino Irritable» (SII) es una enfermedad intestinal crónica y recidivante a la que no se le encuentra una causa orgánica (1) que provoca cambios en el tránsito intestinal, alternando periodos de estreñimiento o diarrea.

Entre sus principales síntomas se encuentra el dolor y distensión abdominal, alteración del ritmo intestinal, pesadez y meteorismo (2).

Debido a la alternancia en el ritmo intestinal, las recomendaciones dietéticas variarán según se encuentre el paciente en la fase diarreica o fase estreñimiento.

Se considera que el paciente se encuentra en fase diarreica cuando la frecuencia de deposición es mayor de tres veces al día (o se presenta una mayor frecuencia de lo habitual en el paciente) donde las heces presentan una consistencia líquida o sueltas (3). Las diarreas implican modificaciones en los procesos de secreción y absorción de agua y electrolitos sobre todo en el colon donde su principal función es la de absorber agua y sodio además de secretar potasio (4).

A continuación, se muestran los criterios de Roma III (5) para el diagnóstico del SII:

Dolor o disconfort (a) abdominal recidivante al menos 3 días al mes durante los últimos tres meses (b) que se asocia a dos o más de los siguientes:

  • Mejoría con la defecación.
  • El comienzo se asocia a un cambio en la frecuencia de las deposiciones (c).
  • El comienzo se asocia con un cambio en la forma (consistencia) de las deposiciones (c).
  • El término disconfort se refiere a una sensación desagradable que no se describe como dolor. Para estudios de investigación fisiopatológica y ensayos clínicos, se requiere que el dolor o disconfort abdominal aparezca al menos 2 días por semana.
  • Los síntomas deben cumplirse al menos durante tres meses y haber comenzado al menos 6 meses antes del diagnóstico.
  • Los requerimientos para establecer las diferentes categorías de SII son los siguientes:
    1. SII con predominio de estreñimiento: heces duras ≥ 25% de las ocasiones/heces “sueltas” o acuosas ≤ 25% de las ocasiones.
    2. SII con predominio de diarrea: heces “sueltas” o acuosas ≥ 25% de las ocasiones/heces duras < 5% de las defecaciones.
    3. Patrón mixto: heces duras ≥ 25% de las ocasiones/heces “sueltas” o acuosas ≥ 25% de las ocasiones.
    4. Patrón indefinido: anormalidad insuficiente de la consistencia de las deposiciones para reunir los criterios expuestos para el resto de las categorías.
    5. Síntomas que apoyan el diagnóstico pero que no forman parte de los criterios de Roma III son:
      1. Frecuencia de las deposiciones ≤ 3 veces por semana o > 3 veces por día.
      2. Esfuerzo defecatorio excesivo.
  • Urgencia defecatoria.
  1. Sensación de evacuación incompleta.
  2. Emisión de moco en la deposición.
  3. Sensación de hinchazón abdominal

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

  • Investigar si el paciente tiene algún tipo de intolerancia alimentaria puesto que de forma individual se han descrito intolerancias a cítricos, patatas, cebolla, gluten, chocolate, huevos, cafeína, alcohol, frutos secos y lácteos (6).
  • Estabilizar el ritmo intestinal (estreñimiento/diarrea).
  • Implantar hábitos dietéticos encaminados a minimizar la sintomatología.
  • Reposición de líquidos y electrolitos.
  • Modificar hábitos en el estilo de vida: practicar ejercicio con regularidad y aplicar técnicas para reducción del estrés (1).
  • Mejorar la calidad de vida (7).

RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA FASE DIARREICA

El tratamiento dietético de la diarrea puede llegar a ser complejo. Si la duración de la fase diarreica es prolongada (superior a 4-5 días) el paciente debería realizar todas las etapas que a continuación se mencionan. En caso contrario, el tratamiento deberá centrarse en la etapa 3. Estas tres etapas son:

Etapa I. Etapa de dieta absoluta (ni sólidos ni líquidos) durante 6 a 24 h y reposición de líquidos con soluciones de rehidratación oral (SRO) compuestas por agua, glucosa, sodio, cloro, potasio y bicarbonato o citrato (3). En este sentido NO DEBERÁ UTILIZARSE bebidas de rehidratación para deportistas puesto que su composición difiere en gran medida de las SRO, y por ello, incluso pueden resultar perjudiciales.

Etapa II. Dieta líquida durante dos o tres días a bese de caldo desgrasados, infusiones, agua y soluciones de rehidratación orales.

Etapa III. Dieta blanda astringente pobre en grasas y fibra. Debido a que en la fase diarreica la enzima lactasa reduce su concentración en el intestino, resulta de gran utilidad tomar alimentos sin lactosa. Es recomendable ingerir alimentos de fácil digestión (arroz, patatas, sémola, sopas de pasta, carnes y pescados magros, yogures naturales…) además de moderar el tamaño de las raciones con el fin de facilitar el proceso digestivo.

En relación a los tratamientos culinarios recomendados se aconseja cocción en agua (hervido y vapor), horno, plancha, papillote. Se permite el uso esporádico de frituras, estofados, guisos, rebozados y empanados.

Las preparaciones templadas o calientes se toleran mejor. Las muy frías, sobre todo bebidas, fomentan el peristaltismo intestinal.

Moderar el consumo de alimento salados pues irritan la mucosa intestinal.

En cuanto a condimentos a utilizar deben ser suaves y poco aromáticos. Evitar los condimentos tipo: ácidos orgánicos (de frutas, vinagre…), café, té, chocolate, extractos de carne, alcohol, etc…

Preferir cereales refinados a integrales.

Evitar o reducir las ensaladas y frutas/os secos ya que aceleran la velocidad del tránsito intestinal.

Se aconseja tomar las verduras en forma de purés al igual que las legumbres con el fin de reducir la cantidad de fibra.

La fruta tomarla sin piel (y mejor de temporada) y mejor cocida o al horno.

Evitar las grasas animales como pieles, tocino, embutido, salsas, lácteos grasos, etc…

A continuación, se muestra listado de alimentos aconsejados (de uso diario), permitidos (algunas veces por semana) y ocasionales (alguna vez al mes).

ALIMENTOS ACONSEJADOS:

Leche Y derivados: Leche sin lactosa o de soja enriquecida (con vitamina A, vitamina D y calcio). Leche descremada, y la tratada con la tasa según tolerancia. Queso blanco desnatado, queso fresco tipo Burgos. Yogures sin lactosa, yogur natural y de sabores desnatados. Requesón desnatado.
Carnes y aves: Pollo y pavo, ternera magra, caballo, lomo de magro de cerdo, embutidos con poca grasa: de pavo, ternera, jamón York, magro (3-5% de materia grasa).
Pescados Blancos (magros): Todos: Pescadilla, gallo, merluza, rape, bacalao fresco, lubina, etc.
Huevos: Pasados por agua, escalfados, poché.
Cereales: Pan: Blanco y blanco tostado. Pasta refinada. Arroz blanco. Bizcocho tipo genovés.

Verduras y Hortalizas: Ninguna.

ALIMENTOS PERMITIDOS:
Leche y derivados: Leche ácida, leche fermentada. Queso magro o ligero, queso porción ligero tipo: bolsillo, sveltesse, etc. Yogur completo: natural y de sabores, tratado con lactasa. Re que son entero.
Carnes y Aves: Cortes magros de carnes semigrasas: pierna de cordero, vaca semigrasa, cerdo magro, etc. Jamón serrano magro.
Huevos: Tortilla francesa elaborada con poco aceite.
Cereales: De molde prensado. Bollería, la elaborada con harina de extracción media y poco grasa.
Verduras y Hortalizas: Cocidas (algo chafadas) o bien trituradas, según tolerancia individual.
Legumbres: Pasadas por el chino (para eliminar la fibra).
Frutas: Manzana rallada, pera y plátano maduro. Zumos colados de frutas no ácidas.
Grasas: Aceite de semillas: girasol, maíz, soja, etc. Margarina. Mantequilla.
Azúcares y derivados: Confitura, mermelada.
Bebidas: Calientes: Caldos desgrasados. Té diluido y reposado. No alcohólicas: Zumo de frutas no ácidas, agua mineral sin gas.
Salsas: Mayonesa y bechamel ligera, según tolerancia individual.
Condimentos: Zumo de limón. Laurel, romero, tomillo. Hierbas aromáticas.

ALIMENTOS OCASIONALES:
Leche y derivados: Leche semidesnatada y entera. Queso graso y fermentado. Yogur con frutas frescas o secas, cereales, etc… ó enriquecido, petit suisse. Nata, todas.
Carnes y Aves: Cordero y cerdo graso. Caza y conejo. Carne y grasa animal desecada (ej.: panceta). Vísceras y despojos, todas. Fiambres y Embutidos: Los grasos: chorizo, salchichón, salami, mortadela, etc. Foie gras, patés.
Pescados: Blancos (magros): Pescados en conserva, salazones o ahumados.
Pescados azules: Todos.
Mariscos y crustáceos: Como complemento.
Huevos: Huevo duro, frito. Tortilla de patata, revueltos, etc.
Cereales: Pan: pan recién hecho, integral y otros. Pasta: integral. Arroz: integral. Bollería: bollo suizo, magdalena, medias lunas, etc. Bizcochos: los grasos rellenos, etc. Galletería: las grasa, rellenas, con frutas integrales, etc.
Verduras y Hortalizas: Cocidas y crudas. Ensaladas. Patata: fritas, chips, con salsas o aderezos penetrantes.
Legumbres: Enteras.
Frutas: El resto a las aconsejadas y permitidas.
Frutos Secos: Todos.
Grasas: Nata. Crema de leche. Manteca y sebos.
Azúcares y Derivados: Chocolate y derivados. Caramelos y otros dulces.
Bebidas: Calientes: caldos concentrados. Café. No alcohólicas: zumos de cítricos. Aguas y bebidas muy azucaradas, etc. Alcohólicas: vino de mesa con la comida (1 vaso max.).
Salsas: Salsas muy grasas y si existe intolerancia a la lactosa, las que lleven leche como ingrediente.
Condimentos: El resto a los aconsejados y permitidos: mostaza, pimienta, pimentón, guindilla, etc.

ENLACES DE INTERÉS

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  6. Requejo AM, Ortega RM. Nutrición y enfermedades del aparato digestivo. Nutriguía. Manual de nutrición clínica en atención primaria. Primera edición. Madrid: Editorial Complutense: 2009. P 94-101.
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MI PACIENTE TIENE SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE ¿QUÉ LE RECOMIENDO? Autor: Dra. María José Undurraga V., Residente Medicina Familiar PUCEditor: Dr. Alfredo Rodríguez N., Docente Departamento Medicina Familiar PUC
Introducción
El Síndrome de Intestino Irritable (SII) es una patología funcional, con síntomas recurrentes. Es un motivo de consulta frecuente en nuestro país, con mayor prevalencia en las mujeres en edad media. Es una patología benigna, de curso crónico, pero con un importante impacto en la calidad de vida de nuestros pacientes1. Es por eso que es necesario conocer las medidas generales y los tratamientos farmacológicos que podemos ofrecerles a los pacientes que sufren esta patología con el objetivo de aliviar sus síntomas.
Recomendaciones no farmacológicas
Dieta baja en FODMAPs (oligo-, di- y monosacáridos no fermentables y polioles): en una Revisión Sistemática (RS) 2, se evaluó la eficacia de la dieta baja en FODMAPs en el tratamiento de los síntomas del SII.

Figura 1 Dieta baja en FODMAPs
Se ha visto que el 60% de los pacientes con SII notan empeoramiento de sus síntomas con ciertos alimentos. En particular, los pacientes con SII tienen una menor absorción de carbohidratos de cadena corta (FODMAPs), lo que genera un aumento de la producción de gases y de la osmolaridad del lumen intestinal, con una consiguiente distensión abdominal y finalmente, aparición o empeoramiento de los síntomas de estos pacientes.
Se observó que la dieta baja en FODMAPs disminuía de forma significativa los síntomas de los pacientes, principalmente el dolor y la distensión abdominal. Así también, disminuía la severidad de los síntomas y mejoraba la calidad de vida de estos pacientes. Los síntomas con más cambios, fueron al mismo tiempo los más frecuentes en los pacientes con SII (referidos por un 96% de ellos), por lo que podríamos afirmar que esta dieta beneficiaría a la mayoría de los pacientes diagnosticados con esta patología.
Por otra parte, los pacientes referían que era una dieta fácil de implementar, pero que era más costosa que su dieta habitual. De todas formas, cabe destacar que esto fue evaluado en Australia, donde probablemente es más fácil seguir una dieta tan específica3.
Actividad física
No existen RS que evalúen el efecto del ejercicio sobre los síntomas del SII, pero sí hay un Ensayo Clínico Randomizado (ECR)43 donde se evalúa si la actividad física disminuye los síntomas en los pacientes con SII y el impacto en la calidad de vida. Consideraron actividad física como cualquier tipo de ejercicio realizado por 20 a 60 min, 3 a 5 veces a la semana.
Los resultados mostraron que con actividad física había una disminución significativa de la severidad de los síntomas de un 43% vs un 26% en el grupo control (RRR 0.64 (IC 95% 2.14-0.14). Por otra parte, en el grupo control se vio que existía un 23% de incremento en la severidad de los síntomas, versus un 8% en el grupo intervenido, con lo que se puede concluir que el sedentarismo empeora los síntomas del SII. Así también, se observó que con actividades leves a moderadas también había beneficios.
¿Qué podemos concluir?
El ejercicio disminuye la severidad de los síntomas del SII
No hacer actividad física empeora los síntomas
Es una medida aplicable clínicamente y de bajo costo
Incluso actividad leve a moderada puede ser beneficiosa
Terapias Psicológicas
En una RS5 se evaluó el efecto de diversas terapias psicológicas en el tratamiento del SII y los resultados se expresaron en porcentaje de pacientes sin mejoría versus placebo. Como resultado, se observó que, de forma global, todas eran mejores que placebo con un 33% menos de riesgo de no mostrar mejoría. Al dividir por subgrupos, las únicas terapias que eran beneficiosas de forma estadísticamente significativa fueron la terapia multicomponente, la hipnoterapia, la terapia cognitivo conductual, la psicoterapia dinámica y la multicomponente por vía telefónica.
Recomendaciones farmacológicas
Antidepresivos
En un estudio de la American Journal of Gastroenterology5 se evaluó si el uso de antidepresivos, tanto inhibidores de la recaptura de la sertralina (IRSS) como los tricíclicos (TCs), eran efectivos y seguros para el tratamiento del SII.
Los medicamentos evaluados y sus dosis fueron:
Figura 2 Antidepresivos evaluados
*inicio gradual
**aumento si síntomas no mejoran
Los resultados de esta RS mostraron que en los pacientes que estaban en tratamiento con antidepresivos, había un 33% menos de riesgo de no tener mejoría de los síntomas de forma global, en comparación a los pacientes que recibieron placebo. Al evaluar el dolor abdominal como síntoma individual, se vio que quienes recibieron antidepresivos tenían un 38% menos de riesgo de no tener mejoría en comparación al placebo.
También se evaluaron los efectos adversos, donde se vio que quienes recibieron antidepresivos tenían un mayor riesgo de presentar efectos adversos en comparación al grupo control. Sin embargo, no hubo efectos adversos graves (sólo mareos, boca seca) y éstos se observaron con mayor frecuencia en el grupo tratado con TCs.
Al comparar entre IRSS y TCs, se vio que ambos tenían una efectividad similar, salvo que en grupo tratado con TCs, como se mencionó previamente, los pacientes tuvieron con mayor frecuencia efectos adversos. Cabe destacar que también se observó que los IRSS aceleran el tránsito intestinal, mientras que los TCs lo enlentecen, por lo que podría elegirse el tratamiento según la categoría de SII en la que se encuentre el paciente (SII con predominio de constipación y SII con predominio de diarrea, respectivamente).Antiespasmódicos
En general, a todos los pacientes con diagnóstico de SII se le indican antiespasmódicos, pero ¿están respaldados por la evidencia?
En una RS6 se evaluó el efecto de los antiespasmódicos en el tratamiento del SII. Se observó que todos eran estadísticamente significativos al generar una mejoría global de los pacientes con SII y al disminuir el dolor abdominal. Sin embargo, al evaluarlos de forma individual, sólo el Otilonio y la combinación Alverina/Simeticona mostraban resultados estadísticamente significativos. En Chile sólo contamos con el Otilonio, cuyo nombre comercial es Spasmodox® , siendo la dosis sugerida de 40 mg, 2 a 3 veces al día previo a las comidas.
Cabe destacar que el trimebutino, fármaco ampliamente utilizado en la práctica clínica, no mostró resultados significativos. Sin embargo, los resultados tenían una dirección hacia favorecer el uso de este medicamento (OR 1,27 (IC 95% 0,58-2,79)).
Por otra parte, la distensión abdominal como outcome ha sido evaluada en pocos estudios y los resultados han mostrado una leve mejoría clínica con el uso de los antiespasmódicos por sobre el placebo (OR 1,455 (IC 95% 1,17-1,81)). El único que mostró resultados estadísticamente significativos fue el Bromuro de Pinaverio en combinación con Simeticona. Este medicamento no está disponible en nuestro país.
En relación a los efectos adversos, se observó que eran medicamentos seguros y con un número necesario a tratar (NNT) entre 7 y 11.Rifaximina
La fisiopatología del SII es multifactorial y uno de estos factores es el sobrecrecimiento de la microbiota intestinal. La Rifaximina es un antibiótico que tiene prácticamente nula absorción sistémica por vía oral (0,4%) e in-vitro se ha visto que actúa contra bacterias Gram-positivo, Gram-negativo y anaerobias, por lo que se ha considerado como una alternativa en el tratamiento del SII.
En una RS7 se evaluó su eficacia y tolerancia en los pacientes con SII en comparación a placebo. En relación a los síntomas globales, los resultados mostraron un beneficio estadísticamente significativo, pero clínicamente moderado (OR 1,57 (IC 95% 1,22-2,01), con un NNT de 10. Al dividir por subgrupos, se vio una mayor respuesta a mayor edad, a mayor porcentaje de mujeres y a mayor dosis acumulada. Al evaluar los síntomas individuales, se vio que al tratar con Rifaximina había una probabilidad estadísticamente significativa de que la distensión abdominal disminuyera, versus placebo. No se observaron efectos adversos graves. Cabe destacar que la Rifaximina es un medicamento costoso y que el tratamiento sugerido es de 1200 mg al día por 12 días. Conclusiones
El SII es una patología frecuente en nuestro país, por eso la importancia de un tratamiento efectivo y que mejore la calidad de vida de los pacientes. La evidencia actual respalda la dieta baja en FODMAPs y el ejercicio como medidas generales para disminuir el dolor abdominal. Como tratamiento farmacológico, la evidencia muestra beneficios estadísticamente significativos con antiespasmódicos para el manejo de los síntomas globales y para disminuir el dolor abdominal. Antidepresivos como los IRSS serían beneficioso para pacientes con predominio de constipación y TCs para pacientes con predominio de diarrea. La rifaximina sería útil para disminuir los síntomas globales y la distensión abdominal. Sin embargo, los resultados en general son clínicamente moderados, por lo que se debe tener en cuenta al considerar estas medidas farmacológicas.Bibliografía1.-Manual de Gastroenterología Clínica PUC. 2ª edición, 2015
2.-
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