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Ganas de estudiar

Tabla de contenidos

Cómo estudiar si no tienes ganas

EL MÉTODO MILAGROSO PARA ENCONTRAR LAS GANAS DE ESTUDIAR EN 60 SEGUNDOS

Las ganas de estudiar parecen de esas cosas inventadas, como Fujur de La Historia Interminable. Una de esas cosas que no puede existir y que nadie la inventará.

“La cabeza inclinada sobre los libros. Sentado durante horas en esa silla incómoda para leer y volver a leer esas cosas aburridas. Leer mil veces y luego repetir en voz alta y descubrir, sin embargo, que ciertos detalles me los he perdido, con la ansiedad de tener que recordar todo porque de lo que escribo puede depender pasar de curso o aprobar el examen.”

Seamos sinceros, ¿de qué me sirve estudiar ingeniería eléctrica? ¿Qué narices me importa a mi Kant y Hegel? Nunca voy a recibir una oferta de trabajo gracias a mi amplio conocimiento en la Divina Comedia.

Esta es la descripción absurda de lo que piensa un estudiante vago. De hecho, las pocas de ganas de estudiar derivan de muchos factores:

. No entiendo para qué sirve estudiar esto

  • Leer y repetir mil veces las mismas cosas es frustrante
  • Tengo cosas mucho más divertidas que hacer
  • Aunque estudie, nunca saco más de un 5

Estas son las principales razones por las que las ganas de estudiar a menudo están ausentes. Hay, sin embargo, soluciones fácilmente adoptables que pueden aumentar rápidamente las ganas de estudiar. Son las siguientes:

Elige un objetivo que te motive

Las metas mediocres no motivan a nadie. Prepararse para un examen en 30 días es un objetivo común. ¿Sabes realmente lo que motiva? ¡Prepararlo en tres días!

Si tuvieses una meta de este tipo, no perderías tiempo con pensamientos improductivos. ¡Tendrías fuego en tus ojos! Podrías pensar que después de preparar el examen, dispones de 27 días para hacer lo que quieras. Podrías pensar ser el mejor y tener una capacidad fuera de lo normal.

En resumen, ¡¡¡estos son pensamientos poderosos que vienen de una meta súper motivante!!!

Paso 1: ¡Elige un objetivo definido, factible y muy motivador!

Encuentra tus motivaciones más profundas (¡y ten un pensamiento constante!)

La motivación no es un elemento que puede pasar a un segundo plano. Si no tienes una buena razón para hacer algo, ¡no lo hagas! Pero de esto ya te habrás dado cuenta…

Pero ten cuidado con tus motivaciones en el estudio: querer aprobar el examen de ingeniería eléctrica con una buena nota porque quieres graduarte a tiempo, no siempre es una buena motivación. Es superficial poner el foco en el examen.

Si, sin embargo, entiendes que gracias a la preparación de este examen, podrías ser capaz de diseñar los sistemas de transporte de una ciudad entera ( y quieres ser ingeniero), podrías estar mucho más motivado e interesado.

Si quisieras aprobar anatomía porque es un examen difícil y quieres deshacerte de él, tu motivación será de un 30 %. Si sin embargo quieres estudiar bien anatomía porque esto te permitirá salvar vidas humanas, tu motivación será un 100%. ¿Entiendes la diferencia?

Paso 2: Antes de cada sesión de estudio, piensa durante 10 segundos en el motivo por el cuál lo estás haciendo.

Elimina las distracciones y concéntrate

Si estás 4 horas para estudiar 40 páginas, tus ganas no estarán por las nubes. Si en 40 minutos eres capaz de estudiar 40 páginas, tu percepción del estudio cambiará radicalmente. ¡No tendrás tiempo de aburrirte!

Cada 25 minutos de intenso trabajo puedes tomarte 5/10 minutos de descanso para responder mensajes, beber un poco de agua o comer fruta. A continuación, empiezas de nuevo con otra sesión de 25 minutos. El objetivo es llevar tu productividad al máximo durante un tiempo no demasiado largo. De esta manera, ¡usarás todos tus recursos al máximo!

Paso 3: apagas el teléfono, no miras Facebook, y te quitas tu SmartWatch. Aíslate en tu mundo durante 25 minutos de trabajo intenso.

Deja de repetir una y mil veces las mismas cosas y empieza a usar las técnicas de estudio válidas

Los 3 primeros pasos te darán grandes resultados en el estudio, pero es evidente que lo que hará la diferencia, será optimizar tu método de aprendizaje.

Leer y releer, repetir en voz alta o volver a escribir, son cosas tan divertidas como tener una mosca en el ojo. Son métodos viejos, obsoletos e ineficaces. No hay que ser muy listo para entenderlo: incluso tu película favorita, después de verla 10 veces seguidas, te aburre. Tu mente hace lo mismo y después de pocos minutos… cambia de canal, ¡se distrae! Si usas estos métodos sabrás bien que las ganas de estudiar son un espejismo lejano.

Hay muchas más técnicas de estudio evolucionadas, que no consisten en la repetición. Mapas mentales, lectura rápida, mnemotécnicas, método de loci de Cicerón, son todo técnicas conocidas hace años y utilizadas con éxito por millones de personas en todo el mundo.

Si aún no conoces estas técnicas, descúbrelas en el curso Genius, el más completo de Europa, que las trata de manera exhaustiva y te ayuda a aplicarlas en tu estudio. Optimizarás tu método de aprendizaje en 360º y estudiar te resultará más fácil, rápido y agradable. Cuando algo es fácil, lo haces de buena gana.

Paso 4: Actualiza tu método de estudio (puedes registrarte para obtener una presentación gratuita del curso Genius a través de este enlace) y aprende sobre el mundo del aprendizaje avanzado.

Hace veinte años se decía que las ganas las traes de casa y en parte es cierto. También es cierto que hay cosas que no queremos hacer en la vida. En esos momentos, debemos ser buenos buscando sistemas que nos permitan actuar con gran eficacia.

CÓMO TENER FUERZA DE VOLUNTAD PARA ESTUDIAR

1. Consejos prácticos y efectivos para aumentar tu fuerza de voluntad

Si te interesa saber Como Tener Fuerza De Voluntad Para Estudiar lo primero que debes tener en cuenta es que necesitas tener autodeterminación y disciplina, debes ponerte al mando de tu situación. Tú decides qué metas tienes en la vida, luego debes trazar un plan de acción con objetivos y fechas, preguntarte ¿Cuándo quiero lograr este objetivo? ¿Cuándo el siguiente? Recuerda que un paso lleva al otro pero si no das el primero te quedarás completamente estancado.

Vinimos al mundo a vivir la vida, no a sentarnos de brazos cruzados a esperar que las buenas cosas nos caigan del cielo. Todos tenemos un sueño, algo que queremos lograr, una vocación de vida. Para mejorar nuestro crecimiento personal es necesario formarse con conocimientos sólidos en la carrera u oficio elegido, y estar en constante actualización para ser un buen profesional. Todo esto pasa por tener determinación y descubrir Como Tener Fuerza De Voluntad Para Estudiar.

2. Tips para conocer Como Tener Fuerza De Voluntad Para Estudiar

Para que tengas una idea de Como Tener Fuerza De Voluntad Para Estudiar, queremos darte algunos tips y razones que te ayudarán a fortalecer tu voluntad no sólo a la hora de estudiar, sino para enfrentar cualquier situación en la que se requiere tener fuerza de voluntad y salir airoso:

  • Ten buena disposición y optimismo. Manos a la obra, ¡Vamos a estudiar! Cada día, además de nuestras horas académicas iniciaremos dedicando dos horas al repaso de temas e investigación de distintas teorías sobre el tema estudiado. Siempre ve a por más, contrasta, motívate en aportar siempre algo diferente.
  • Piensa en la profesión que sueñas o en eso que te apasiona, sabes que para lograrlo tienes que estudiar, éste es un gran y poderoso motivo de inspiración que te ayudará a conectarte y aprenderás como tener fuerza de voluntad para estudiar.
  • Pon determinación y autodisciplina sin excusas. Si vas a investigar y estudiar, aléjate de factores distractores como la televisión y tus redes sociales, no desvíes la navegación en Internet, recuerda siempre cual es tu rumbo.
  • Rodéate de personas que estén en la misma onda. Las personas de tu entorno pueden ser una gran fuente de motivación, encuentra grupos de estudio y debate. Aléjate de estas personas que no toman el estudio en serio y prefieren irse de fiesta cada día o escaparse de clases para tomar tragos.

De momento podrían parecerte personas cool, pero en el futuro de estas personas tendrán el fracaso asegurado. Todo tiene su tiempo, no significa que no saldrás a una fiesta, o que no tendrás vida social ¡no! Lo importante es dar a cada cosa su momento e importancia.

  • Busca ejemplos de personas que admiras y cómo lograron alcanzar sus metas. Hay historias de vida muy valiosas sobre personas que en condiciones difíciles con todo el viento en contra, han logrado salir adelante y alcanzar el éxito en su campo: científicos, inventores, grandes músicos.
  • Traza tareas de las que puedas medir resultados tangibles. Por ejemplo, en el próximo examen debes estar obligado a obtener un mínimo de 8, en una calificación hasta 10, para ello debes destinar más horas de estudio y prácticas.
  • Se realista. Para mantener la motivación tus objetivos deben ser realizables. No esperes sacar un 10 en una prueba de Literatura sobre Hamlet si solo leÍste el prólogo.
  • Piensa en la competencia laboral y en tu hoja de vida, hoy en día hay muchos profesionales en constante formación y estudio, no querrás quedarte atrás, pensar en esto puede motivarte poderosamente a tener más fuerza de voluntad en tus estudios.
  • Ten autodisciplina, corrige de inmediato cuando encuentres actitudes que te alejen de tus objetivos. Aléjate de personas tóxicas, de distracciones como el teléfono móvil y las redes sociales.
  • Aléjate de actitudes reactivas y negativas como el lamento, la actitud de flojera o quejadera.
  • Busca un espacio agradable para estudiar, podrías salir al aire libre, leer en un parque bajo la sombra de un árbol, frente al mar, o en una habitación con buena iluminación natural, con una música suave y relajante.
  • Has ejercicio físico. Te preguntarás qué tiene que ver con el estudio? Pero la verdad es que hacer una hora de actividad física al día ayuda a la mente a tener concentración, te da mejor ánimo y disposición para estudiar.
  • Recuerda ser constante: ¡Practica! No basta solo con estudiar, has ejercicios y cuestionarios, la practica hace el maestro.
  • Es importante recordarte a ti mismo qué te llevó a hacer este cambio. ¡No tires la toalla! Si fallaste en un objetivo, no importa, ésto es como un entrenamiento, debes continuar. Vuelve a intentarlo hasta que ya tengas una rutina fija.

3. Razones para incrementar tu fuerza de voluntad para estudiar

Estas son algunas razones que podrías considerar para aumentar tu fuerza de voluntad en el estudio.

  • Los beneficios económicos para los que tienen mejor formación son un elemento que puedes tomar en cuenta para motivarte en el estudio.
  • Hoy en día el poder está en el que tiene conocimiento. Vivimos en un mundo globalizado con información circulando
  • La educación ayuda a las personas a comprender el mundo de una forma diferente, es un gran agente de cambio personal.
  • Cada asignación o estudio en un área específica, ayuda en tu vida profesional, piensa cómo estudiar matemáticas, por ejemplo, ayuda a expandir tu mente y resolver problemas y situaciones en tu vida cotidiana de forma más fácil.
  • Si eres una persona que estudia y analiza todo lo que lee, tu mente estará más libre de la manipulación mediática, publicitaria, política, etc., pues tendrás una visión más crítica de la situación y del mundo. No querrás tener la mente enajenada o pensar como las masas.

Recuerda medir y evaluar tus resultados. Comprueba tus progresos! Te darás cuenta que ya no estarás entre las peores calificaciones del salón, poco a poco irás escalando posiciones hasta quizá verte en el cuadro de honor de tu escuela o centro de estudios, ¿por qué no? Ver resultados en el estudio es igual que los resultados que espera una joven en el gimnasio, todo es cuestión de práctica y enfocarse en el proceso, los resultados llegarán por sí solos.

La disciplina es la clave, recuerda que tú decides qué es lo que quieres para tu vida, siempre puedes aportar un poco más. Para lograr los objetivos, sé constante. Sal de tu zona de confort, esfuérzate. Si quieres cambios en tu vida, cambia tu mismo. Esperamos que estos consejos sean de gran ayuda para descubrir Como Tener Fuerza De Voluntad Para Estudiar.

4. Más info relacionada con la Fuerza de Voluntad

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Sabemos que la motivación es un proceso que se da en nuestro cerebro, es mucho más cotidiano de lo que pensamos, y se da casi de manera inconsciente. La motivación es aquello que nos impulsa a hacer cualquier acción que realicemos en el día a día, y aunque sea tan frecuente, es al mismo tiempo algo tan complejo que hemos decidido crear un artículo aparte para explicarlo mejor (Guía completa sobre la Motivación)

Ahora, existen diferentes tipos de motivación y uno de ellos es La Motivación Para Estudiar.

¿Qué es la motivación para estudiar?

La motivación para estudiar representa el deseo, el interés genuino que un estudiante tiene acerca de su responsabilidad más grande: estudiar. Cuando un alumno está verdaderamente interesado en estudiar, también se dice que está motivado para estudiar, pero la cosa no es tan sencilla como tener o no tener ganas de estudiar.

Todas las personas, en más de una oportunidad y por diferentes razones, hemos experimentado la falta de motivación para estudiar. Cuando alguien no tiene ganas de estudiar, hay que identificar la causa de esa falta de motivación para el estudio, y luego trazar una estrategia con técnicas que ayuden a levantar esos ánimos para estudiar.

¿Cómo ponerse a estudiar?

La falta de motivación para los estudios suele ser fácil de identificar, porque usualmente comienza con nosotros mismos diciendo cosas como: “No tengo ánimos para estudiar”, o “no me apetece estudiar”, y en el caso más extremo y crítico: “no tengo ganas de estudiar y mañana tengo examen”

Lo más importante es dar el primer paso, es decir, identificar esa falta de motivación por los estudios, admitir que es uno el que no tiene ánimos para estudiar. Luego de eso, debemos identificar qué es exactamente lo que nos lleva a no querer estudiar.

Hay autores que proponen que cuando una persona no tiene motivación por algo, en realidad se debe a que está más motivado por otra causa que le impide realizar la primera. Es decir, que si yo no estoy motivado para estudiar y en vez de eso me dedico a ver tv, significa que mi motivación por ver tv es mayor, y por eso no me pongo a estudiar.

Entonces, para ponerse a estudiar cuando no hay motivación, lo que se debe hacer es cumplir un proceso que tiene varias etapas donde se atenderán diferentes formas de motivación.

Etapa 1: Asumir la falta de motivación

Es importante ser honestos con nosotros mismos y admitir que si no nos ponemos a estudiar, no es porque el principal obstáculo somos nosotros mismos. Es cierto que existen elementos distractores, pero en la medida en la que seamos conscientes de que ponernos a estudiar es una decisión, tendremos el panorama más claro.

Etapa 2: identificar el elemento distractor

La falta de motivación suele estar asociada a elementos que de un modo u otro contribuyen a que la motivación disminuya, pero también sucede que esos elementos distractores no siempre aparecen por sí solos, hay ocasiones en las que los buscamos como excusa para no ponernos a estudiar.

Por eso, es importante cumplir primero el paso 1 y asumir nuestra falta de motivación, una vez que lo hayamos hecho, debemos identificar cuáles son los elementos que nos distraen de nuestro objetivo, que es ponernos a estudiar.

Los elementos distractores más comunes suelen estar asociados al ocio y entretenimiento, como lo son la tv, el internet y las redes sociales. Sin embargo, cuando no estamos motivados, cualquier cosa puede distraernos y ahí entra un gran villano en acción llamado “Procastinación”.

La procastinación, según varios autores de la psicología moderna, es ese fenómeno en el cual una persona de manera inconsciente siempre encuentra actividades a realizar, que lo ayuden a postergar otra que debe pero no quiere ejecutar.

Un ejemplo de procastinación es cuando debemos ponernos a estudiar pero vamos a la cocina, vemos los platos sucios y nos ponemos a lavarlos. Luego, pasamos al patio y decidimos que el perro necesita un baño, y así sucesivamente, encontrando ocupaciones que nos alejen de esa tarea que no queremos cumplir, que en este caso es estudiar.

Etapa 3: diseñar y ejecutar una estrategia para combatir los elementos distractores

Una vez que admitimos que no queremos estudiar y que logramos identificar los elementos que nos distraen, es momento de actuar.

Lo primero es diseñar un plan, y debes hacerlo según tu reflexión, porque cada caso es distinto. Sin embargo, acá te ofrecemos una sugerencia de tres pasos, un ABC para combatir elementos distractores

  1. A) Acondiciona el ambiente: Elimina todo rasgo de distracción, es decir, apaga la tv, el celular, trata de que haya silencio si el ruido te distrae. Trata de que el sitio donde vayas a estudiar esté libre de todos esos elementos distractores que ya identificas
  2. B) Programa recordatorios: Hay quienes se van por el estilo de la vieja escuela y mantienen una cartelera o colocan notas en la puerta de la nevera o en los lugares que se frecuentan a cada instante. Pero también existen alternativas mucho más tecnológicas como aplicaciones, agendas electrónicas, entre otras.
  3. C) Edúcate a ti mismo: Es cierto que estudiamos para aprender, pero a veces necesitamos aprender algo antes de ponernos a estudiar: los logros, beneficios y satisfacciones de estudiar.

Este último paso es más introspectivo, de reflexión, por lo que proponemos el siguiente ejercicio: toma una hoja en blanco y haz una lista de los beneficios inmediatos de estudiar (aprobar una materia, aprender sobre el tema estudiado, terminar un curso, avanzar sin retrasos, desocuparse y tener tiempo libre para otras tareas, entre otros) y luego otra con los beneficios a largo plazo (terminar la carrera, convertirse en un experto en el área estudiada, conseguir un empleo, entre otras)

Una vez que tengas esa lista terminada, mírala con atención y pregúntate si vale la pena desperdiciar todos esos beneficios solo por no tener ganas de estudiar. Piensa en todo lo que dejarás de lograr, en todo lo que no podrás realizar solo por no estudiar. Esa reflexión debería ayudarte a entender que la mejor decisión que puedes tomar es ponerte a estudiar.

Etapa 4: Mejora y aumenta los incentivos:

Es importante que haya cosas que te ayuden a querer estudiar, como por ejemplo, fijarte la meta de que una vez que termines de hacerlo satisfactoriamente, podrás ver tv o ir a comer un helado. También puedes automotivarte premiándote a ti miso por el esfuerzo.

Etapa 5: Balancea tu motivación

Aunque mucha gente pueda no estar de acuerdo, a veces la motivación negativa puede ayudar de cierto modo. Si quieres saber a profundida de qué trata la motivación negativa, en resumen, es aquella motivación que surge cuando queremos evitar un castigo o una consecuencia indeseable.

Es bueno tener motivación positiva, hacer las cosas pensando en los beneficios y las cosas provechosas que resultarán de esa tarea, pero estudiar a veces es algo que nos cuesta mucho y tenemos que buscar todos los recursos posibles para lograr concentrarnos y mantenernos motivados a la hora de hacerlo.

¿Cómo puedes balancear tu motivación? Creando un equilibrio entre motivación positiva y motivación negativa, al mismo tiempo que también lo haces en cuanto a motivación intrínseca y motivación extrínseca. Es decir, así como debe haber una recompensa por estudiar, debería haber un castigo por no hacerlo, y así como debería haber beneficios tangibles (premios o recompensas) también debe haber algo más profundo que te motive, como la satisfacción de lograr aprobar el examen para el e estás estudiando.

Recuerda, si deseas profundizar sobre los tipos de motivación o conocer más ejemplos de motivación negativa, positiva, extrínseca e intrínseca.

Consejos para mejorar el rendimiento de estudio

Ponerse a estudiar no lo es todo, lograr cumplir las cinco etapas que te hemos mostrado te puede ayudar a que te pongas a estudiar incluso cuando has perdido la motivación, pero el camino no termina allí, pues lo ideal es que ese estudio rinda frutos y sea lo más provechoso posible.

De nada nos sirve ponernos a estudiar si igual no lograremos el objetivo de aprobar el examen o aprender realmente sobre el tema tratado. A continuación algunos consejos que pueden ayudarte a sacarle mayor provecho al estudio:

  • Siéntete cómodo: ¿Recuerdas el paso de acondicionar el ambiente? Pues esto va mucho más allá de eliminar las distracciones. La idea es que estudies con la mayor comodidad posible, no solo en ambientes agradables sino con condiciones agradables. Ponte tu ropa más cómoda, coloca música si sientes que eso te inspira (no lo hagas si cree que te puede distraer) e incluso hazlo como mejor te parezca.

Hay personas a quienes les gusta leer acostados, incluso hay otros a los que les gusta hacerlo de pie o hasta caminando. La comodidad y la creatividad no deberían tener límites, descubre tú propia manera de estudiar y hazlo.

  • Prepárate: Haz todo lo que tengas que hacer antes de empezar a estudiar para que luego no tengas excusas ni distracciones, y esto incluye alimentarse bien y preparar unos bocadillos o incluso café, dependiendo de los gustos y necesidades de cada quien.

Estudios han revelado (y no hay que ser un genio para saberlo) que las personas que mejor desayunan, son quienes más provecho pueden sacarle a su cerebro. Por eso, mantente bien alimentado y bien hidratado.

Hay quienes prefieren estudiar a primera hora de la mañana, otros después de un baño. Sea como sea, define ese tipo de detalles y llévalos a cabo para que tu estudio sea lo más provechoso posible. Pero no lo olvides: no caigas en la procastinación.

  • Usa todos los recursos que puedas: Hay quienes prefieren leer libros o textos impresos, hay otros más tecnológicos que prefieren aplicaciones y dispositivos electrónicos. Hay quienes prefieren leer un artículo y otros optan más por las discusiones en foros. Sea cual sea la forma con la que más a gusto te sientas, úsala. No te quedes con los recursos que todo mundo usa, sé libre y descubre cuáles son las herramientas que más provecho te aportan a ti a la hora de estudiar.

Esperamos que estos tips te hayan sido útiles para que frases como “no me apetece estudiar”, “no tengo ganas de estudiar” o “no encuentro motivación para estudiar”, sean cosa del paso y ahora no existan más excusas para que estudies y logres tus objetivos.

Summary Reviewer Motivación para estudiarReview Date 2018-10-29 Reviewed Item Motivación para estudiar Author Rating 5

No tengo ganas de estudiar

¿Ya estás preparando la lápida para enterrar tu motivación? No te desesperes, el desánimo se puede ir tan rápido como llegó. Estudiar puede ser una de tus aficiones “namber guan”. ¡Vamos allá!

1. Asocia el acto de estudiar con algo positivo.

Paulov tenía un perro al cual le hizo asociar el alimento al sonido de una campana. El animal relacionaba el “ting” de la campana al filete y de la misma manera que el cuerpo reacciona ante un alimento, el can segregaba saliva.

Nosotros no somos mucho más diferentes, nuestra especie animal se puede mover también por motivaciones. Estudia y después… una recompensa. Puede ser comida, o puede ser una llamada de teléfono al novio/a, puede ser un capítulo de tu serie preferida, o un paseo por la playa. Cuando se estudia a gusto se es más productivo. Ya verás.

2. Crea una rutina en tu vida.

Aunque pueda sonarte a “rollo”, piensa que si no tienes unos hábitos casi cronométricos tendrás unos resultados irregulares. Tu cuerpo se vuelve más productivo cuando asume que hay unas horas destinadas al sueño, otras a las comidas, otras al ocio y otras al negocio (en este caso el tuyo son los estudios). Con esto, la pereza que te da sentarte en la silla desparece.

3. Silencio, se piensa.

Cuando hinques los codos en la mesa no se tiene que oír ni el pensamiento de una mosca. Trabajamos con los sentidos, y aunque puedas llegar a desarrollar inmunidad al jaleo, lo mejor es que en ese momento disfrutes de escucharte. Debes ver el “estudiar” como algo que te está elevando intelectualmente.

Si te distraes con música, por ejemplo, es posible que tengas que leer dos veces lo que hubieras comprendido en una. Evita que te suceda o vendrá el desánimo a visitarte y se te llevará las ganas de estudiar.

4. La motivación es un porcentaje alto.

¿Por qué lo haces? Lo haces porque para ti es importante ¿O lo haces porque alguien te obligó a hacerlo? Si alguien te dijo que tenías que hacerlo y no te motiva seguir, piensa que a lo mejor estás optando por una profesión que no se ajusta a ti. Si tu “mamá” quiere que seas médico, pero tú quieres ser peluquera, entonces piensa en estudiar peluquería. De cualquier modo, piensa que para ejercer necesitas tener un título que avale para qué sirves.

5. Aprovecha bien el tiempo y deja que te sobre tiempo para otras cosas.

Cuando haces las cosas bien no tendrás que hacerlas dos veces. Trata de organizarte tu tiempo de estudio. Si no te funciona bien la agenda porque trabajas y tienes turnos rotativos, plantéate hacerlo con cursos online o a distancia. Es tan importante que te concentres como que abandones la luz del flexo y salgas a divertirte.

6. No dudes y pregunta.

Cuando tienes una duda debes preguntar cuanto antes. Ponte en contacto con el tutor, con el profesor o algún compañero que te dé las claves de aquello que no has conseguido descifrar. Pasa a otro tema mientras lo resuelves, pero no lo pierdas en el tiempo: pregunta, avanza, resuelve, sigue…

7. Estudia en el momento de día adecuado.

No es bueno estudiar en la última hora del día, pues tu cuerpo está exhausto del ritmo diario. Tampoco es bueno levantarse y sentarse en la silla mientras te quitas las legañas. No es bueno estudiar después de comer, pues te da sueño y la sangre se va toda al estómago para hacer la digestión. ¿Entonces cuándo?

Puedes estudiar en la mañana, pero si has madrugado y has hecho algo de ejercicio, tu cuerpo se encontrará activo. Dar el salto de la cama al libro no es bueno, pues tu cerebro necesita ponerse en marcha. Lo mismo si después de comer tienes sueño, una breve siesta de veinte minutos y ¡a estudiar! Hacerlo por la noche es un tema más complicado, pero en ese caso te recomendamos que te acuestes temprano y lo hagas el día siguiente.

8. Duerme lo suficiente.

En relación con lo que te decíamos en el punto 7 y en el punto 2, tanto por encontrar el momento adecuado, como por establecer una rutina, es IN-DIS-PEN-SA-BLE que tu cuerpo se encuentre en forma. Mens Sana In Corpore Sano, que quiere decir que para que tu mente esté sana tienes que haber dormido lo suficiente. Lo habitual son 8 horas de un tirón.

9. Lee mucho.

No es nada nuevo aquello de “leer te hará más sabio”. Pero además, con el hábito de leer aumentarás tu capacidad de entender las ideas, estimularás tu imaginación y eso acelerará tu capacidad de comprender conceptos. No te apures, no tienes por que leer a Proust o Kierkegaard.

10. Vía de escape creativa: dibuja, escribe, modela, baila.

Estudiar algo mecánicamente tiene un precio intelectual bastante elevado. Si quieres que tu mente se libere, puedes realizar una pausa cada 45-50 minutos y desconectar. Las actividades creativas le dejarán a tu mente soltar un poco del cansancio de ordenar ideas. Hacer dibujos en un papel o pintar en un lienzo, bailotear un par de canciones, jugar con plastilina, modelar con arcilla… cosas que dejen que tu mente diga: “ufffff”

Cada uno necesitamos una motivación para estudiar, los asesores de estudios o los tutores nos pueden orientar. Sin duda alguna, no hay mejor motivación que obtener buenos resultados, pero si los buenos no llegan, al menos ten las técnicas para lograrlos. ¡Ánimo!

La mayoría de nosotros tiene que enfrentarse a retos para los cuales es necesario aprender a través de métodos no siempre divertidos o amenos. Es un hecho: hay muchos contenidos que por sí mismos no resultan lo suficientemente accesibles como para que estemos ansiosos por abalanzarnos sobre ellos para aprender aquí y ahora. El aprendizaje requiere esfuerzo, porque el aprendizaje no está ahí para hacer que lo pasemos bien; esa no es su función.

En este artículo repasaremos varias maneras de animarse a estudiar, conseguir formas para motivarse a uno mismo, y no dejar que la procrastinación o síndrome del “ya lo haré mañana” nos venza.

  • Artículo relacionado: «Tipos de motivación: las 8 fuentes motivacionales»

Cómo animarse a estudiar

Llegados a cierta etapa de adultez y madurez mental, la mayoría sabemos que el hecho de estudiar nos aporta grandes beneficios. Por un lado está comprobado que haber tenido una carrera formativa exitosa da muchas más posibilidades de ganar más dinero y vivir mejor en general, y por el otro, no hay que olvidar que saber más nos da una mayor capacidad para tomar decisiones bien fundamentadas.

Sin embargo, a la hora de ponerse delante de una hoja de papel con apuntes, un libro o una pantalla de ordenador, es frecuente que la pereza y las ganas de estar haciendo cualquier otra cosa nos tienten a salir de esa senda. Una cosa es nuestra parte emocional y otra muy distinta es esa faceta emocional nuestra, para la cual las metas a medio o largo plazo no tienen tanto valor como los apetitos del presente.

Afortunadamente, podemos utilizar estrategias inteligentes para actuar sobre nosotros mismos y nuestro entorno de manera racional y hacer que nos sintamos más motivados para estudiar. Esa parte emocional que nos pide salir a tomar aire fresco o descansar siempre estará ahí, pero podemos hacer que no nos afecte negativamente o que, incluso, juegue a nuestro favor.

A continuación veremos varios trucos para animarse a estudiar y sacar el máximo partido a esas horas de estudio para hacer que el sacrificio valga la pena y no sea simplemente un caos desorganizado.

1. Esconde todas las tentaciones

Es un truco muy sencillo, pero también es básico. Nuestro entorno condiciona enormemente cómo estudiamos, y por eso debemos hacer que tenga una disposición que favorezca nuestro aprendizaje y que no nos ponga obstáculos. Motivarse a uno mismo no es una tarea que se lleve a cabo en la mente de uno a través de procesos mentales privados e invisibles al ojo ajeno: lo exterior cuenta, y mucho.

Así pues, trabaja activamente para esconder físicamente cualquier elemento que te suela distraer. Algunos ejemplos clásicos de este tipo de elementos son la comida, los altavoces emitiendo música, o los amigos o familiares que reclaman nuestra atención. Pero también hay que tener muy en cuenta el entorno digital. Si las redes sociales te distraen mucho, plantéate seriamente buscar maneras de evitar su influencia. Por ejemplo, colócate muy lejos de un dispositivo con pantalla conectado a Internet, bloquea ciertas páginas web durante tu estudio, etc.

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2. Haz que tengas pocas excusas para levantarte

Este es otro consejo que va en la línea del anterior, y consiste básicamente en reducir las probabilidades de que te veas en una situación en la que debes levantarte. Por ejemplo, asegúrate de tener un botellín de agua a mano, todos los materiales de estudio reunidos en un sitio, la luz adecuada, etc.

3. Ponte metas muy concretas

Una manera genial de animarte a estudiar consiste en segmentar tu tarea en trozos más pequeños a los que puedas llegar fácilmente. De esta manera, tendrás una sensación de progresión que te animará a seguir estudiando. Por ejemplo, si necesitas leer y aprenderte el contenido de un documento de 40 páginas, plantéate una secuencia de 4 objetivos, uno por cada decena de páginas leídas. Si lo prefieres, puedes darte un pequeño premio al completar cada uno de estos segmentos, pero probablemente no te hará falta, porque el hecho de finalizar cada etapa ya te hará sentir bien. Lo cual nos lleva al siguiente consejo.

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4. Siéntate delante del material a estudiar y memoriza una frase

Esta es una variante de un truco para crear contenido creativo, según el cual para crear algo y salir del bloqueo de escritor hay que sentarse y escribir una frase. La clave está en que lo más difícil es empezar, y una vez dado el primer paso, las ganas de completar lo iniciado tirarán de nosotros hacia delante de manera automática.

5. Planéate una meta al llegar a un objetivo muy importante

Puedes combinar las pequeñas recompensas con otras más grandes y significativas para que esto te motive más. Por ejemplo, al completar tu jornada de estudio de un día, puedes ir a comer a tu lugar favorito, o ir a pasear por un lugar tranquilo en el que desconectar y olvidarte de tus tareas.

6. Ponte a prueba

Después de estudiar, es bueno que repases mentalmente lo aprendido, haciéndote preguntas sobre lo visto. Esta es una tarea estimulante sobre algo sobre lo que sabes al menos parcialmente, de modo que te llevará a querer saber más para solventar las dudas que te vayan apareciendo. La sensación de reto crea una cierta tensión, pero también puede ser muy agradable, y el hecho de que tras varios intentos el resultado sea satisfactorio nos hace sentir bien.

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