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Ganglio tonsilar inflamado

Tabla de contenidos

Todo empezó con un ganglio del cuello inflamado

Unos ganglios inflamados en el cuello que no dolían y que llevaban ahí varios meses. Ecografía: sí, es un ganglio inflamado (y que sepas que el bulto del ombligo es una hernia, nada del otro mundo). Análisis: no, no hay ningún tipo de infección. TAC: huy, en las axilas también hay ganglios inflamados. Pues no sabemos qué es, solo nos queda hacer una biopsia. Pues bueno, pues vale, pues me alegro. Hasta aquí, ninguna preocupación. Tengo lupus cutáneo desde hace más de diez años, al lupus le hecho la culpa de todo lo que me pasa, y me quedo tan tranquila, porque no tengo lupus sistémico, que es el malo.
Primero un análisis de sangre completo en diciembre y luego las pruebas preoperatorias, que están programadas para finales de febrero. Supongo que me harán la biopsia en marzo y después me darán los resultados de todo junto. Y yo sigo tan tranquila.
Y entonces me llaman del hospital: me adelantan más de un mes todas las pruebas preoperatorias. Se me enciende una alarma en el cerebro. ¿Adelantar pruebas, con las listas de espera que hay para todo? Sospechoso…
La biopsia del ganglio del cuello se realiza el 27 de enero con anestesia general (en la sala de recuperación, parece ser que le dije a la enfermera que ahora ligaría más, porque llevaba la marca del vampiro en el cuello. Se lo dije varias veces. Yo no recuerdo nada. Bueno, sí, recuerdo que le pregunté si ya se habían ido los nazis).
Dos semanas esperando resultados. Dos semanas imaginando todo tipo de situaciones, buscando frenéticamente todo tipo de información, asustándome, quitándome el susto, desconcertada, ida, preocupada, nerviosa y disimulando delante de mis hijos, pues no quise decirles nada hasta no saber si de verdad hay de qué preocuparse. Logro aguantar la espera sin asaltar la consulta de la doctora gracias a los ánimos de dos de mis hermanos, los únicos a los que conté lo que estaba pasando.
Y cuando por fin llega el día, estoy tan nerviosa que no puedo concentrarme en lo que la doctora me cuenta. Solo recuerdo retazos de la conversación: «hay algo en el ganglio», «no requiere tratamiento», «revisión cada tres meses» y poco más. Me voy a casa contenta: ¡No tengo nada! Y así lo anuncio a mis pobres hermanos, que tan preocupados han estado y tanto me han apoyado.
Y al otro día, muy relajada, me leo las copias de los informes que me ha dado la doctora: linfoma folicular o linfoma folicular in situ, estadio inicial. Supongo que así es como se siente uno cuando le arrean un puñetazo en la cara.
Vuelvo a pasar una fase de desconcierto y de búsqueda de información, leo en PubMed algunos artículos científicos que me tranquilizan respecto al pronóstico y reúno por fin el ánimo para explicárselo a mis hijos. Hablo también con mis hermanos, e informo de la situación a otro hermano que hasta el momento no sabía nada (no vivimos en la misma ciudad, no es difícil que estas cosas pasen desapercibidas si uno se lo propone). Y entonces es cuando me saturo y dejo de pensar en el tema, dejo de buscar información y dejo de hablar de ello. Total, sea cual sea el diagnóstico, la revisión es en mayo y, hasta entonces, nada.
La cicatriz del cuello me ha dado bastantes molestias: ha tardado en desinflamarse (culpa del lupus, seguro), es fea, los parches reductores de cicatrices me provocan irritación en la piel, me duele al mover el cuello. No puedo evitar llevarme la mano a la cicatriz constantemente. Pero ahora ya está mucho mejor, más plana, menos roja… y se palpa un bultito debajo. Y esto me recuerda que le pregunté a la doctora si me volverían a poner el ganglio; me dijo que no, no sé porqué, porque parece que sí que me lo han vuelto a poner: está en el mismo sitio y tiene el mismo tamaño.
Y ahora, una encuesta: la doctora me dijo que si se me inflamaba otro ganglio, que pidiera hora con ella, que me atendería en uno o dos días. Tengo hora programada para dentro de un mes, con análisis de sangre y TAC previos.
¿Pido hora para visitarme inmediatamente o espero a la visita programada?
Se agradecerán todas las sugerencias. Y se agradece también la paciencia de quien haya leído hasta aquí.

Ganglios inflamados

Abr 22, 2016 by Eduard García Pedregal 9354 views 3 (60%) 2 votes

De repente, al tocarnos en alguna parte del cuerpo, notamos cómo un ganglio ha aumentado de tamaño… Inmediatamente saltan todas las alarmas. ¿Cómo no va a ser así, si como casi todo el mundo sabe, las adenopatías -porque ese es su nombre médico- constituyen una de las manifestaciones del cáncer?

Ganglios inflamados: rara vez son graves

Más nos vale mantener la calma, si no queremos llevarnos un sofocón por nada. Lo cierto es que en la mayor parte de los casos, la inflamación de los ganglios, por otra parte muy común, se debe a una causa benigna. Suele ser una muestra de que el sistema inmunitario está luchando eficazmente contra una infección.

Qué son los ganglios

En nuestro organismo hay cientos de ganglios linfáticos. No todos ellos son palpables desde el exterior, aunque se inflamen. Esto sucede sobre todo con los que se localizan en axilas, cuello, nuca e ingles.

En realidad, los ganglios forman parte de nuestro sistema inmunitario, una compleja red de células, tejidos y órganos especiales que nos protegen frente a los agentes nocivos. Otros componentes del sistema inmunitario son, por ejemplo, el timo, el bazo, la médula ósea o el tejido linfático. Este último, sin llegar a constituir propiamente ganglios, está presente en diferentes órganos del cuerpo.

En este sentido, los ganglios linfáticos actúan a modo de «campos de batalla» en los que se desarrolla buena parte de la lucha entre nuestro organismo y los agentes infecciosos. En este proceso, los ganglios se inflaman y aumentan de tamaño. Una vez acabada la batalla, acabarán recuperando su tamaño habitual.

Causas más habituales de los ganglios inflamados

Con diferencia, la principal de las razones por las que se inflaman los ganglios linfáticos son las infecciones. Ocurre por resfriados comunes, pero también por una otitis, un flemón, una herida infectada… Pero también puede ser la manifestación de una infección de transmisión sexual, o incluso de una tuberculosis.

Otras veces la causa se relaciona con el propio sistema inmunitario. Hay veces que este funciona de forma anormal y “ataca” al propio organismo, dando lugar a las llamadas enfermedades autoinmunes (como la artritis reumatoide o el lupus, por citar dos de las más conocidas). Las reacciones alérgicas también se deben a un funcionamiento anormal del sistema inmunitario, que responde de forma “exagerada” a un agente externo que normalmente no debería causar reacción.

Especialmente temida, cuando se detecta un ganglio anómalo, es la presencia de un tumor. No es lo más habitual, afortunadamente. Suele tratarse, en estos casos, de un tumor que se origina en el propio sistema linfático (los conocidos como “linfomas”) o de una metástasis de un tumor originado en otra parte del cuerpo.

Cuándo preocuparse por un ganglio inflamado

Aunque el aumento de tamaño del ganglio suele deberse a procesos benignos y “autolimitados” (que curan por sí solos) debe consultarlo con el médico si persiste así durante varios días, si la zona está roja y caliente, si el ganglio está duro y adherido (no se mueve al intentar moverlo con los dedos) o si se acompaña de síntomas como fiebre, sudoración sin causa aparente, pérdida de peso o dolor en las articulaciones, o si aumenta mucho de tamaño.

La localización del ganglio es otro factor que ayuda a orientar el diagnóstico. A veces, especialmente cuando se desarrollan en el contexto de cuadros infecciosos, la aparición de ganglios inflamados en determinadas zonas es de lo más normal. Los ganglios en la zona del cuello, por ejemplo, suelen relacionarse con infecciones de vías respiratorias altas, como un resfriado, una faringitis, una amigdalitis o una otitis. De la misma forma, los ganglios en la axila y en la ingle suelen relacionarse con inflamaciones próximas. Puede ser, de hecho, una simple infección de un folículo piloso como consecuencia, por ejemplo, de la depilación.

En otros casos en los que esta relación no es tan evidente (por ejemplo, cuando el ganglio se localiza en la zona de la clavícula) lo aconsejable es acudir a la consulta del médico para no pasar por alto problemas más serios.

Pruebas diagnósticas

No siempre son necesarias pruebas complementarias. El médico lo valorará, en función de la exploración física del ganglio, de su consistencia, de su tamaño y localización, de la presencia o no de síntomas acompañantes y de su evolución temporal. Preguntará para ello desde cuando está inflamado, si ha experimentado variaciones, si produce dolor, sin ha habido contacto con animales, si se ha viajado recientemente a otros países e incluso si hemos sido picados por algún insecto…

En función de todo ello, el médico planteará la posibilidad de otros exámenes complementarios, como un análisis de sangre, una ecografía e incluso una biopsia (toma de muestra del tejido del ganglio para examinarlo al microscopio). No es lo más habitual. La mayoría de las veces la inflamación de los ganglios acabará por desaparecer una vez curada la infección que la desencadenó.

Inflamación de ganglios, ¿será grave?

A veces los ganglios del cuerpo se inflaman, sobre todo los del cuello. La mayor parte de las veces se debe a infecciones pero es recomendable tenerlos controlados para evitar problemas mayores.

Los ganglios inflamados en la mayoría de las ocasiones responden a una respuesta de nuestro organismo para combatir una infección. Vamos a resolver algunas de las dudas más frecuentes y a conocer cuándo preocuparse o no.

¿Qué son los ganglios?

Los ganglios son estructuras anatómicas normales de menos de un centímetro de diámetro que forman parte del sistema linfático. Este sistema es una gran red de pequeños tubos que recorre nuestro cuerpo y que transporta un líquido llamado linfa. Integrada en esta red se localizan agrupados en diferentes áreas corporales los ganglios linfáticos.

Son como “áreas de servicio o parada” en las que la linfa se acumula y se filtra o limpia de microorganismos (virus o bacterias) y es allí donde podemos localizar los grupos de ganglios. La zona lateral cervical, las ingles, las axilas, los codos o la zona de detrás de las rodillas son áreas donde se pueden palpar.

Estas pequeñas estructuras esféricas están formadas, básicamente, de células del sistema inmune, el encargado de la defensa de nuestro cuerpo.

Los pediatras, en las revisiones rutinarias o en las infecciones, solemos palpar los ganglios. Habitualmente, o no los apreciamos o notamos unas bolitas pequeñas, de menos de un centímetro (popularmente decimos que son del tamaño de una lenteja), blanditos, no dolorosos y que se mueven con facilidad.
Sus funciones principales son limpiar y filtrar la linfa, y fabricar glóbulos blancos, las células que nos ayudan a luchar contra las infecciones.

¿Un ganglio es una adenopatía?

El ganglio es el nombre que damos a la estructura normal o fisiológica. Si este crece, es decir, aumenta de tamaño, cambia de consistencia (está duro o caliente) o duele, lo llamamos adenopatía. Las causas de adenopatías son muchas pero las más frecuentes en niños son las infecciones, tanto víricas como bacterianas.

Esta reacción del ganglio es debida a que, en estas estaciones de linfa, se detecta una “amenaza”, un agente extraño que debe ser combatido. Para ello, los ganglios empiezan a fabricar linfocitos como locos para luchar contra el virus o la bacteria que nos está atacando. Al palparlo, notamos uno o un grupo de ganglios del tamaño de un garbanzo.

Una vez resuelta la infección, la adenopatía desaparece, es decir, el ganglio vuelve a su tamaño normal.
En el caso de los niños, como continuamente durante los primeros años de vida suelen tener numerosos episodios de infecciones en la vía aérea superior (catarros, amigdalitis, otitis…) es muy frecuente que presenten, de manera continua (durante meses o años), adenopatías en la parte lateral del cuello.

Causas de adenopatías cervicales en niños

  • Infecciones: es la causa más frecuente en niños.
  • Enfermedades del sistema inmune.
  • Endocrinas: hipotiroidismo, por ejemplo.
  • Reumatológicas: lupus o la artritis reumatoide.
  • Enfermedad de Kawasaki.
  • Tumores: linfomas, leucemias o metástasis de tumores sólidos.
  • Efectos secundarios de algunos fármacos.

Adenopatías únicas o bilaterales

Generalmente, cuando palpamos adenopatías en ambos lados del cuello, es muy probable que estemos frente a una infección vírica como un catarro, una faringitis o una mononucleosis infecciosa.

Si se palpa un ganglio aislado, como el tamaño de una canica o más, doloroso, y la piel enrojecida, sospecharemos una infección bacteriana, sobre todo por bacterias de la piel, como el Stafilococo o el Streptococo. Estas bacterias han entrado en la garganta y se cuelan en el sistema linfático infectando a un ganglio en particular. En estos casos, se forma un adenoflemón, que debe ser tratado con antibióticos y controlado por el pediatra.

Cuándo debemos preocuparnos

Lo más prudente, si los padres palpan alguna adenopatía, es acudir al pediatra para que lo siga y valore. Como hemos dicho, es muy probable que no sea nada grave, pero se debe controlar.

Los signos de alarma que nos hacen sospechar gravedad o justifican un estudio cuidadoso son:

  • Ganglio de consistencia muy dura (“como una piedra”).
  • Adenopatía no móvil (al tocarla se percibe como si estuviera “enganchada a los tejidos”).
  • Adenopatía de tamaño muy grande (mayor de tres centímetros de diámetro).
  • Si aumenta de tamaño en dos semanas, no disminuye en cuatro a seis semanas o no desaparece en 8-12 semanas.
  • Si están ubicados en la zona supraclavicular, encima de la clavícula.
  • Generalizadas por todo el cuerpo: cervicales, inguinales, axilares…
  • Cuando aumenta de tamaño en 2 semanas, no disminuye en 4-6 semanas o no desaparece en 8-12 semanas.
  • Ubicados en la zona supraclavicular. Justo encima de la clavícula: estos ganglios hay que estudiarlos siempre.
  • Si la aparición de la adenopatía se asocia a otros síntomas como: crecimiento del tamaño del hígado (heptomegalia) o del bazo (esplenomegalia), pérdida de peso, sudoración nocturna, fiebre de larga evolución, dolores generalizados, cansancio, hematomas o palidez.

Lo que debes saber…

  • Lo más prudente, si los padres palpan alguna adenopatía, es acudir al pediatra para que lo siga y valore. Es muy probable que no sea nada grave, pero se debe controlar.
  • Generalmente, cuando palpamos adenopatías en ambos lados del cuello, es muy probable que estemos frente a una infección vírica como un catarro, una faringitis o una mononucleosis infecciosa.
  • Si se palpa un ganglio aislado (del tamaño de una canica o más, doloroso, y la piel enrojecida) sospecharemos una infección bacteriana, sobre todo por bacterias de la piel, como el Stafilococo o el Streptococo.

Ganglios del cuello inflamados: ¿cuándo hay que preocuparse?

Los ganglios linfáticos del cuello están conectados a una complicada red de tubos llamados vasos linfáticos que se distribuyen por todo el cuerpo. Estos vasos linfáticos y las glándulas están llenas de un fluido llamado linfa, que a su vez contiene millones de linfocitos. Estas células forman la primera línea de combate de nuestro sistema inmune.

Los ganglios linfáticos suelen encontrarse en grupos o cadenas en el organismo. Algunos de ellos se encuentran tan por debajo que incluso no se pueden detectar aunque estén inflamados y otros se encuentran justo bajo la piel. Los principales grupos de ganglios linfáticos se encuentran alrededor de la cabeza y cuello (detrás y delante de las orejas, en la base del cuero cabelludo, bajo la barbilla y sobre las clavículas), en las axilas y en las ingles.

Según explica a Infosalus el doctor Julio Hernández, médico de familia del Centro de Salud de Argés (Toledo) y miembro de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMG), la inflamación de los ganglios linfáticos supone adenopatías que pueden ser de distintos tamaños, únicas o en cadenas ganglionares.

Cuando el organismo detecta un intruso, una infección u otro objeto extraño que no reconoce, moviliza este ejército de glóbulos blancos (linfocitos) hacia donde es necesario, acumulándose en las glándulas linfáticas más cercanas a este lugar. «La inflamación de los ganglios del cuello es frecuente en las enfermedades benignas como las amígdalas y entre un 60 % y un 80 % de los casos que se dan en personas jóvenes tienen una causa benigna», aclara el médico de familia.

La causa más común para la inflamación es una infección vírica o bacteriana en la zona cercana si es local como una infección de amígdalas. Algunas infecciones pueden ocasionar que se inflamen todas las glándulas, como en el caso de la mononucleosis, y de forma menos común pueden deberse al cáncer.

«Las adenopatías son móviles y dolorosas en el caso de causas infecciosas y más duras cuando la causa es maligna», señala Hernández. El cáncer que afecta al sistema sanguíneo (leucemia) o el sistema linfático en sí mismo (linfoma) puede dar lugar a glándulas inflamadas en más de un área.

Si el cáncer en una parte del cuerpo se extiende a través del sistema linfático se puede producir la inflamación de las glándulas cercanas. Así, el cáncer de mama puede ocasionar la inflamación de glándulas en una axila y los de garganta o pulmón pueden aumentar las glándulas del cuello.

Los ganglios pueden crecer o aumentar porque aumenten las células de las que se componen ya sea por una infección local o general pero también pueden aumentar como reacción ante medicamentos o debido a depósitos de lípidos.

Ante la duda, acudir al médico y no dejarlo pasar

A menudo la inflamación de las glándulas es un signo de que el organismo está combatiendo una infección, sin embargo si no existe ninguna infección en curso o hace dos semanas que ésta pasó y existen otros síntomas de reciente aparición es mejor buscar las causas.

«Si se detecta la inflamación de los ganglios hay que acudir al médico en casi todas las ocasiones», adelanta Hernández. Hay que tener en cuenta si esta aparición se ha producido de forma brusca y aguda. Si sucede en el curso de una enfermedad infecciosa esta inflamación suele ser benigna pero si existen pocos síntomas y no hay enfermedad febril hay que buscar su origen.

«Los ganglios aumentados benignos se inician en pocos días en las enfermedades infecciosas locales o generales como la mononucleosis. Sin embargo, un ganglio solitario que crece en semanas y de consistencia dura requiere de un estudio, no hay que esperar para acudir al médico», señala el doctor Hernández.

Para el diagnóstico se realizan pruebas sanguíneas básicas del hemograma, el recuento de leucocitos y células sanguíneas, serología para enfermedades por virus o posibles anemias, si la analítica no da un diagnóstico rápido se realiza entonces una ecografía y una biopsia de ganglio linfático.

A pesar de que las enfermedades infecciosas son habituales en los niños, por lo que podría ser más común en ellos la presencia de ganglios aumentados de tamaño, el doctor señala que «no hay que descuidarse, aunque se da en pocos casos las leucemias son enfermedades graves que pueden dar la cara en síntomas como la inflamación de los ganglios».

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Ganglios linfáticos inflamados

Perspectiva general

Los ganglios linfáticos inflamados generalmente se producen como consecuencia de la exposición a bacterias o virus. Cuando la causa de los ganglios linfáticos inflamados es una infección, esta se denomina linfadenitis. En pocas ocasiones, la causa de los ganglios linfáticos inflamados es el cáncer.

Tus ganglios linfáticos, también denominados glándulas linfáticas, desempeñan un rol fundamental en la capacidad del cuerpo para combatir infecciones. Funcionan como filtros, y atrapan virus, bacterias y otras causas de enfermedades antes de que puedan infectar otras partes del cuerpo. Las zonas frecuentes donde puedes notar los ganglios linfáticos inflamados son en el cuello, debajo del mentón, en las axilas y en la ingle.

En algunos casos, el paso del tiempo y las compresas tibias pueden ser los únicos elementos que necesites para tratar los ganglios linfáticos inflamados. El tratamiento de la linfadenitis depende de la causa.

Los ganglios linfáticos, como estos ganglios linfáticos en el cuello (recuadro), se encuentran en todo el cuerpo. El recuadro muestra tres ganglios linfáticos inflamados debajo de la mandíbula.

Síntomas

El sistema linfático es una red de órganos, vasos y ganglios linfáticos ubicados en todo el cuerpo. Muchos ganglios linfáticos están ubicados en la región de la cabeza y el cuello. Los ganglios linfáticos que se inflaman con frecuencia se encuentran en esta zona, así como en la zona de las axilas y la ingle.

Los ganglios linfáticos inflamados son un signo de que algo no está bien en el cuerpo. Ante la inflamación de los ganglios linfáticos, podrías observar lo siguiente:

  • Sensibilidad y dolor en los ganglios linfáticos
  • Inflamación en los ganglios linfáticos que puede ser del tamaño de un guisante o un frijol rojo, o incluso mayor

Según la causa de la inflamación de los ganglios linfáticos, otros signos y síntomas que podrías tener incluyen los siguientes:

  • Moqueo, garganta dolorida, fiebre y otros indicios de una infección de las vías respiratorias altas
  • Inflamación general de los ganglios linfáticos en todo tu cuerpo, lo que puede indicar una infección, como VIH o mononucleosis, o un trastorno inmunitario, como lupus o artritis reumatoide
  • Ganglios duros, fijos en su lugar y de rápido crecimiento, lo que indica un posible tumor
  • Fiebre
  • Sudoraciones nocturnas

Cuándo consultar con el médico

Algunos ganglios linfáticos inflamados vuelven a la normalidad cuando la afección oculta, como una infección menor, mejora. Consulta con tu médico si estás preocupado o si algo de lo siguiente es verdadero en el caso los ganglios linfáticos inflamados:

  • Se presentaron sin motivo aparente
  • Siguen agrandándose o han estado presentes durante un período de dos a cuatro semanas
  • Son duros o gomosos al tacto o no se mueven cuando los presionas
  • Están acompañados por fiebre persistente, sudoración nocturna o una pérdida de peso sin causa aparente

Busca atención médica de inmediato si tienes problemas para tragar o respirar.

Causas

Un ganglio linfático es un racimo de células pequeño y redondo, o en forma de frijol que está cubierto por una cápsula de tejido conjuntivo. Las células son una combinación de linfocitos (que producen partículas de proteínas que capturan a los invasores, como los virus) y macrófagos (que destruyen el material capturado). Los linfocitos y los macrófagos filtran el líquido linfático a medida que este se traslada a través del cuerpo y te protegen destruyendo a los invasores.

Los ganglios linfáticos se encuentran ubicados en grupos, y cada grupo drena una zona específica del cuerpo. Quizás sea más probable que notes inflamación en ciertas zonas, como en los ganglios linfáticos del cuello, las axilas, la ingle, y los que se ubican debajo del mentón. El sitio donde se encuentran los ganglios linfáticos inflamados puede ser útil para identificar la causa oculta.

La causa más frecuente de los ganglios linfáticos inflamados es una infección, especialmente una infección viral, como el resfriado común. Otras causas posibles de la inflamación en los ganglios linfáticos incluyen las siguientes:

Infecciones frecuentes

  • Faringitis estreptocócica
  • Sarampión
  • Infecciones del oído
  • Infección (absceso) dental
  • Mononucleosis
  • Infecciones en la piel o una herida, como celulitis
  • Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH): virus que causa el SIDA

Infecciones poco frecuentes

  • Tuberculosis
  • Ciertas infecciones de transmisión sexual, como sífilis
  • Toxoplasmosis: infección parasitaria que se debe al contacto con heces de un gato infectado o a ingerir carne poco cocida
  • Fiebre por arañazo de gato: infección bacteriana consecuencia de un arañazo o una mordedura de un gato

Trastornos del sistema inmunitario

  • Lupus: enfermedad inflamatoria crónica que puede atacar las articulaciones, la piel, los riñones, los glóbulos sanguíneos, el corazón y los pulmones
  • Artritis reumatoide: enfermedad inflamatoria crónica que ataca el tejido que recubre las articulaciones (membrana sinovial)

Cáncer

  • Linfoma: cáncer que ocurre en el sistema linfático
  • Leucemia: cáncer del tejido encargado de la formación de la sangre del cuerpo, incluida la médula ósea y el sistema linfático
  • Otros tipos de cáncer que se han propagado a (hecho metástasis en) los ganglios linfáticos

Otras causas posibles pero poco frecuentes incluyen ciertos medicamentos, como la fenitoína (Dilantin, medicamento anticonvulsivo) y los medicamentos preventivos para la malaria.

El sistema linfático del cuerpo forma parte del sistema inmunitario, que lo protege de infecciones y enfermedades. El sistema linfático comprende el bazo, el timo, los canales y los ganglios linfáticos, así como también las amígdalas y las adenoides.

Complicaciones

Si la inflamación de los ganglios linfáticos se debe a una infección, y esta última no se trata, es probable que se presenten las siguientes complicaciones:

  • Formación de un absceso. Un absceso es una acumulación localizada de pus a causa de una infección. El pus contiene fluidos, glóbulos blancos, tejido muerto y bacterias u otros invasores. Es posible que se deba drenar y tratar con antibióticos el absceso.
  • Infección del torrente sanguíneo (bacteriemia). Cualquier infección bacteriana de tu cuerpo puede progresar a sepsis, que es una infección abrumadora del torrente sanguíneo. La sepsis puede progresar a una falla orgánica y provocar la muerte. El tratamiento implica la hospitalización y la administración de antibióticos por vía intravenosa.

Diagnóstico

A fin de diagnosticar cuál podría ser la causa de la inflamación de los ganglios linfáticos, es posible que el médico necesite lo siguiente:

  • Tu historia clínica. Además, el médico querrá saber cuándo y cómo se inflamaron los ganglios linfáticos y si presentas otros signos o síntomas.
  • Un examen físico. El médico también querrá controlar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie de la piel para determinar el tamaño, el dolor con la palpación, la temperatura y la textura. El lugar donde se encuentran los ganglios linfáticos inflamados y los otros signos y síntomas ofrecen pistas para determinar la causa oculta.
  • Análisis de sangre. Según las sospechas del médico acerca de la causa de la inflamación de los ganglios linfáticos, se pueden realizar ciertos análisis de sangre para confirmar o excluir la sospecha respecto a la afección oculta. Los análisis específicos dependerán de la causa que se sospecha, pero muy probablemente incluirán un hemograma completo. Este ayuda a evaluar el estado de salud general y a detectar una variedad de trastornos, incluidas las infecciones y la leucemia.
  • Estudios de diagnóstico por imágenes. Una radiografía de tórax o una tomografía computarizada (TC) de la zona afectada pueden ayudar a determinar las fuentes potenciales de infección o encontrar tumores.
  • Biopsia de ganglios linfáticos. Es posible que el médico te realice una biopsia. Él extraerá una muestra del ganglio linfático o, incluso, todo un ganglio linfático para que se examine con un microscopio.

Tratamiento

Es posible que los ganglios linfáticos inflamados provocados por un virus vuelvan a la normalidad después de que se cure la infección viral. Los antibióticos no son útiles para tratar las infecciones virales. El tratamiento para los ganglios linfáticos inflamados por otras causas depende de la causa en sí:

  • Infección. El tratamiento más frecuente para los ganglios linfáticos inflamados provocados por una infección bacteriana es administrar antibióticos. Si tienes los ganglios linfáticos inflamados por una infección por VIH, recibirás tratamiento específico para esa afección.
  • Trastornos inmunitarios. Si los ganglios linfáticos inflamados se deben a determinadas afecciones, como lupus y artritis reumatoide, el tratamiento se apunta a la afección preexistente.
  • Cáncer. Los ganglios inflamados por el cáncer requieren tratamiento para el cáncer. Según el tipo de cáncer, el tratamiento puede incluir cirugía, radiaciones o quimioterapia.

Estilo de vida y remedios caseros

Si tus ganglios linfáticos inflamados están sensibles o dolorosos, podrías aliviarte un poco haciendo lo siguiente:

  • Aplicar una compresa tibia. Aplica una compresa tibia y húmeda en el área afectada, como por ejemplo una toallita humedecida en agua caliente y escurrida.
  • Tomar un analgésico de venta libre. Puede ser aspirina, ibuprofeno (Advil, Motrin y otros), naproxeno (Aleve) o paracetamol (Tylenol y otros). Ten cuidado cuando administres aspirina a niños o adolescentes. Si bien la aspirina está aprobada para su uso en niños mayores de 2 años, los niños y adolescentes que se recuperan de una varicela o de alguna enfermedad de síntomas similares a la gripe, nunca deben tomar aspirina. Consulta con tu médico si tienes alguna inquietud.
  • Descansar mucho. El descanso siempre ayuda con la recuperación de una enfermedad no diagnosticada.

Preparación antes de la cita

Si tienes los ganglios linfáticos inflamados, es probable que comiences primero por consultar al médico de familia. Cuando llamas para programar una consulta, probablemente sientas la necesidad de buscar atención médica inmediata si tienes síntomas intensos como dificultad para respirar o tragar.

La siguiente es información que te ayudará a prepararte para tu primera consulta.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, pregunta si debes hacer algo con anticipación.
  • Haz una lista de los síntomas que has experimentado e indica cuánto hace que los tienes. Entre otros síntomas, el médico querrá saber si tuviste síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre o dolor de garganta, y es posible que te pregunte si notaste cambios en tu peso. Incluye en la lista todos los síntomas, desde los leves hasta los intensos, que has observado desde que los ganglios linfáticos comenzaron a inflamarse.
  • Haz una lista de todas las exposiciones recientes a posibles fuentes de infección. Estas pueden constar de viajes al exterior, realizar senderismo en zonas donde se sabe que hay garrapatas, ingerir comida poco cocida, recibir un arañazo de un gato, involucrarse en conductas sexuales de alto riesgo o mantener relaciones sexuales con una nueva pareja.
  • Haz una lista de tu información médica más importante, por ejemplo, otras afecciones para las que recibes tratamiento y los nombres de los medicamentos que tomas. Incluye todos los medicamentos que usas, tanto los de venta libre como los recetados, así como todas las vitaminas y los suplementos.
  • Haz una lista de preguntas para el médico.

En el caso de los ganglios linfáticos inflamados, algunas preguntas básicas para hacerle al médico pueden ser las siguientes:

  • ¿Cuál es la causa de mis síntomas?
  • ¿Existen otras causas posibles de mis síntomas?
  • ¿Qué tipos de pruebas necesito hacerme?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda?
  • ¿En cuánto tiempo comenzaré a sentirme mejor?
  • ¿Puedo contagiar a alguien? ¿Cómo puedo reducir el riesgo de infectar a otras personas?
  • ¿Cómo puedo evitar que esto vuelva a ocurrir?
  • Tengo estas otras afecciones. ¿Debo cambiar los tratamientos que he estado usando?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetó?
  • ¿Tiene algún folleto u otro material impreso que me pueda llevar a casa? ¿Qué sitios web me recomienda?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, tales como:

  • ¿Qué síntomas tienes?
  • ¿Cuándo comenzaste a experimentar los síntomas?
  • ¿Los ganglios linfáticos afectados se han agrandado con el tiempo?
  • ¿Los ganglios linfáticos afectados duelen con la palpación?
  • ¿Has tenido fiebre o sudoraciones nocturnas?
  • ¿Has perdido peso de forma involuntaria?
  • ¿Tienes dolor de garganta o dificultad para tragar?
  • ¿Tienes dificultades para respirar?
  • ¿Han cambiados tus hábitos intestinales?
  • ¿Qué medicamentos tomas actualmente?
  • ¿Has viajado recientemente a otro país o a regiones habitadas por garrapatas? ¿Alguien que viajó contigo se enfermó?
  • ¿Te has expuesto recientemente a animales nuevos? ¿Sufriste mordeduras o arañazos?
  • ¿Has tenido relaciones sexuales recientemente con una pareja nueva?
  • ¿Tienes sexo seguro? ¿Siempre lo tuviste desde que comenzaste a ser sexualmente activo?
  • ¿Fumas? ¿Cuánto tiempo hace que fumas?

Qué puedes hacer mientras tanto

Mientras esperas para concurrir a la consulta, utiliza unas compresas tibias y toma un analgésico de venta libre, como ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o paracetamol (Tylenol u otros).

Ganglios. ¿Cuando son preocupantes?

Jesús MartínezFollow Feb 18, 2013 · 3 min read

El viernes se celebró el Día Mundial del Niño con Cáncer; voy a aprovechar para explicaros cuales son los signos de alarma ante la aparición de “bultos” en los niños; lo primero que se debe decir es que son un motivo de consulta muy frecuente en Pediatría y muy rara vez están causados por una enfermedad grave, por lo que no deben asustarnos, salvo que aparezcan algunos de los signos de alarma que os detallo más adelante.

Los ganglios linfáticos son una parte muy importante del sistema defensivo del organismo y están distribuidos por toda nuestra anatomía.

Normalmente, su tamaño es menor de 1 cm, más o menos como una lenteja, no duelen al tocarlos y se desplazan con facilidad. En los niños, con poca grasa corporal, se palpan con facilidad en el cuello y en las ingles.

Hablamos de adenopatía cuando un ganglio aumenta de tamaño y se vuelve visible y/o palpable.

Las causas de este aumento de tamaño pueden ser muchas, y en los niños no suelen ser graves:

  • la más frecuente son las infecciones de garganta, boca, oído o piel, que hacen que los ganglios reaccionen aumentando su tamaño; las llamamos adenopatías reactivas. Cuando la infección cede los ganglios vuelven a su tamaño normal.
  • pueden estar causadas por la toma de algunos medicamentos.
  • más raro es que se deban a enfermedades como SIDA o enfermedades reumáticas.
  • en ocasiones, por fortuna raras en niños, se deben a un cáncer.

En general, podemos decir que un aumento de tamaño rápido y doloroso estará causado por una infección, siendo más preocupantes los crecimientos lentos e indoloros.

¿Cuando consideramos que un ganglio es patológico?

  • Ganglios de más de 1 cm (1,5 cm en el cuello y en la ingle)
  • Ganglios que no se mueven al tocarlos, que están fijados a la piel
  • Ganglios dolorosos
  • Ganglios neonatales
  • Siempre, los que aparecen en zona supraclavicular

Que sean patológicos quiere decir que no son normales, pero no que sean causados por un cáncer. Los signos de alto riesgo de que puedan ser causados por enfermedades graves, y que siempre deben ser estudiados, son estos:

  • adenopatías supraclaviculares.
  • coincidencia con síntomas generales no explicados por otra causa: fiebre de más de 7 días, sudoración excesiva o pérdida de más del 10% del peso corporal.
  • ganglios de más de 3 cm sin signos inflamatorios.
  • ganglios adheridos a la piel sin signos inflamatorios.
  • aumento de tamaño del hígado o el bazo.
  • adenopatías en el recién nacido.

En resumen, los ganglios que aparecen en los niños habitualmente se deben a infecciones y no tienen importancia, aunque debemos estar atentos a los que presentan características de alto riesgo.

Para terminar, os dejo con un vídeo que es un canto de optimismo y superación para los niños con cáncer. Está grabado por el cantante Macaco y los niños de la planta de oncología del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona:

Seguiremos. Si dicen perdido, yo digo buscando. Si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos…

“Tengo los ganglios inflamados”. Esta frase es muy frecuente de oír, y suele acompañarse de una autocomprobación a ambos lados del cuello y en la parte inferior de la mandíbula.

Se trata de una inflamación es en la mayor parte de los casos benigna, pero en ocasiones puede estar indicándonos la presencia de alguna patología grave. En este artículo vamos a explorar la linfadenopatía o ganglios inflamados, sus causas y los síntomas de alerta más relevantes.

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Los ganglios o nódulos linfáticos son una serie de estructuras a través del cual circula la linfa. Se encargan de filtrar esta sustancia, de manera que impiden que bacterias o virus se propaguen por el sistema linfático, para posteriormente integrarla en los vasos sanguíneos.

El sistema linfático puede considerarse parte del sistema inmunitario, dado que otra de las grandes funciones de los ganglios linfáticos es la contener los linfocitos que luchan contra las infecciones y la entrada de elementos patógenos en el organismo. Así resultan muy relevantes al contribuir a la actividad inmune del organismo, pero también tiene funciones relevantes al absorber la linfa los nutrientes del sistema digestivo para posteriormente dirigirlos a las venas y mantener un equilibrio en el nivel líquido intersticial.

Estos ganglios se encuentran repartidos en cadena por todo el organismo, siendo algunas de las áreas más conocidas por la mayoría de la población las del cuello (por debajo de la barbilla, a ambos lados), axilas e ingles.También en el abdomen o el pecho. Pero los ganglios linfáticos pueden llegar a infectarse e inflamarse por alguna razón.

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La linfadenopatía o ganglios inflamados

En ocasiones los ganglios pueden llegar a padecer algún tipo de anomalía que haga que se inflamen. Dicha alteración recibe el nombre de linfadenopatía, y puede aparecer tanto en un único ganglio como en una cadena o bien expandirse al conjunto del sistema.

La inflamación de los ganglios acostumbra a generar síntomas perjudiciales y molestos. Concretamente suele aparecer además del abultamiento del propio ganglio la presencia de sensación de calor, enrojecimiento y aumento de sensibilidad en el área. Asimismo es muy habitual de fiebre pérdida de peso, sudoración y dolor en la zona donde se sitúa el ganglio o ganglios inflamados. También es frecuente que se reduzca el apetito y aparezcan cansancio y alteraciones respiratorias.

La mayoría de las personas han padecido en algún momento de su vida algún tipo de linfadenopatía por una u otra causa: se trata de un fenómeno que puede ocurrir a cualquier edad y bajo cualquier condición, pero que suele ser especialmente frecuente en la infancia. Tener los ganglios inflamados no es un trastorno o enfermedad en sí, sino que es más bien un síntoma de la existencia de una infección o problema de algún tipo.

Posibles causas de la inflamación

En general, la gran mayoría de personas con ganglios inflamados los tienen así debido a la presencia de alteraciones leves, generalmente debidas a una infección vírica o bacteriana.

Algunas causas frecuentes son la presencia de infecciones como la gripe, el padecimiento de una faringitis o amigdalitis. Algunas enfermedades en que también aparece son la varicela y el sarampión, la mononucleosis o la rubeola. En ocasiones la inflamación se mantiene por un tiempo incluso cuando el sujeto ya ha acabado de rechazar una infección previa.

Otra posible causa de tener los ganglios inflamados puede hallarse en la falta de una nutrición adecuada y completa, así como en la falta de descanso y en el estrés elevado. También es posible que aparezca como efecto secundario del consumo de determinados medicamentos.

Sin embargo, no siempre todas las causas de la inflamación de ganglios son tan relativamente leves. Y es que también aparece linfadenopatía en enfermedades tan graves como el cáncer (por ejemplo un linfoma o un cáncer de mama, pulmón o testículo), la malaria, el lupus o enfermedades venéreas como la infección por VIH (en el SIDA) o la sífilis. Asimismo, enfermedades como la peste bubónica también causaban dicha inflamación.

¿Debo preocuparme? Síntomas de alerta

Si bien como hemos dicho anteriormente las linfadenopatías suelen tener causas que no revisten gran gravedad y tienden a desaparecer fácilmente, lo cierto es que también pueden ser síntoma de un problema de salud serio que incluso podría estar poniendo en peligro nuestra vida.

Es por ello que siempre es recomendable acudir al médico en el momento en que aparezca la linfadenopatía para asegurar sus causas y recibir tratamiento, aunque consideremos que la causa pueda ser leve.

Sin embargo, reviste especial urgencia la consulta a un profesional cuando se inflamen los ganglios en situaciones en las que no ha aparecido fiebre, presenta dureza al tacto o se detecta que el ganglio ha presentado un gran crecimiento de forma súbita. Aunque parezca contradictorio, si la inflamación aparece sin que exista ningún tipo de dolor también puede resultar preocupante. Asimismo, si la inflamación se prolonga durante más de un mes tras la desaparición de la infección que la provocó se deberá acudir a consulta.

También debe tenerse en cuenta si la inflamación se presenta como dura y rígida o por el contrario son móviles. Si bien el segundo de los casos es habitual en procesos infecciosos la existencia de gran rigidez podría hablarnos de una enfermedad grave, como el cáncer.

El tamaño del ganglio es uno de los criterios a tener en cuenta: si superan los cuatro centímetros podemos estar ante una infección importante.

Por último, también hay que tener en cuenta la zona en la que se infecta el ganglio. Por ejemplo tener los ganglios del cuello inflamados no es infrecuente y en muchos casos las causas no suelen graves. Las inguinales suelen estar relacionadas con infecciones de los miembros inferiores o enfermedades de transmisión sexual. En lo que respecta a los situados en la clavícula independientemente de sus características requieren de una visita rápida a consulta, ya que tienden a ser peligrosos y pueden estar vinculados al padecimiento de algún tipo de cáncer.

El tratamiento de los ganglios inflamados va a depender en gran medida de su causa. Por lo general se van a prescribir antibióticos para tratar una infección, y/o bien medicación analgésica para calmar el dolor mientras la infección remite.

En otros casos podría ser necesario un posible drenaje de los ganglios, iniciar un tratamiento específico para tratar trastornos autoinmunes o bien iniciar el tratamiento de problemas tales como el cáncer de confirmarse dicho diagnóstico.

Referencias bibliográficas:

  • Fauci, A. (2008). Harrison: Principios de Medicina Interna. 17ª Edición. McGraw-Hill; Interamericana de México.

Ganglios del cuello

Ganglios del cuello
Concepto: Ganglios del cuello: Los ganglios están en varias zonas del cuello

Ganglios del cuello Los ganglios están en varias zonas del cuello. Quizá los más conocidos son los que están situados bajo la mandíbula y la barbilla, pero aún hay más. En concreto, se localizan a ambos lados del cuello, figurando toda una cadena en su parte frontal. También hay en la parte baja de la zona posterior del cuello y de la cabeza, así como detrás de los oídos.

Cómo hacer un autoexamen de los ganglios en el cuello

En todas estas zonas es conveniente hacer una palpación con los dedos de las manos mientras se está en una posición normal. Es decir, el cuello permanece recto y no está inclinado o ladeado hacia izquierda o derecha, entre otras posturas que podrían alterar el resultado de la exploración. El proceso es muy fácil de hacer:

  • Coloca los dedos de las manos sobre la zona de los ganglios. Es importante que no utilices el dedo corazón porque al notarse en él el pulso puede inducir a error en la autoexploración. Es recomendable utilizar, por lo tanto, otro cualquiera.
  • Con las yemas de los dedos se debe hacer la palpación para lo que es preciso hacer una ligera presión pero no sobre la zona, sino en dirección hacia el antebrazo.

Esta presión debe mantenerse unos segundos antes de pasar a explorar otras áreas del cuello en las que tiene que hacerse este mismo proceso Síntomas y tratamiento de los ganglios del cuello inflamados

La inflamación de los ganglios linfáticos del cuello, también conocida como linfadenitis, se produce principalmente por virus o por bacterias, aunque igualmente se puede dar por otras patologías como, por ejemplo, la presencia de un cáncer. Las causas de la inflamación determinarán los síntomas y el tratamiento.

Cómo detectar ganglios inflamados en el cuello

El cuerpo humano tiene ganglios en el cuello que, a veces, se inflaman por alguna infección o enfermedad, siendo una de las principales señales de que algo puede que no esté yendo bien en el organismo. La prevención siempre es el mejor aliado cuando se habla de salud.

Pasos para saber si el ganglio está inflamado

Con estos pasos, se hace de forma adecuada la autoexploración o autoexamen. Ahora bien, ¿cómo se puede saber si el ganglio está o no inflamado? También te resultará fácil:

  • Cuando pongas las yemas de los dedos sobre los ganglios, notarás que se mueve al tocarlo porque no está sujeto a los tejidos. Es como si tratase de desplazarse hacia la zona de al lado cuando se ejerce la suave presión sobre él.
  • El tamaño del ganglio es aproximadamente de un centímetro, aunque también puede ser inferior en algunas personas.
  • No duele cuando se toca.

Si estos pasos los haces bien y no se detecta un mayor tamaño o sensibilidad o bien dolor al palpar, todo está inicialmente correcto. En caso contrario, se debe acudir al médico.

  • La mayor parte de bultos en el cuello son ganglios linfáticos inflamados o aumentados de tamaño o volumen.
  • Para saber si es posible que la bola en el cuello que has detectado sea un ganglio inflamado o no, lo mejor es que lo palpes. Un bulto en el cuello que se mueve al tocarlo no será un ganglio aumentado, ya que solo son móviles cuando están en estado normal y, en cambio, al inflamarse se agrandan, quedan más fijos e incluso se endurecen.
  • Los ganglios linfáticos inflamados en cualquier parte del cuerpo, indican que hay un sobreesfuerzo por parte del organismo por luchar contra un agente ajeno, siendo un mecanismo de defensa como la fiebre. Los motivos más frecuentes de por qué se inflaman los ganglios linfáticos del cuello son:
  • Reacción de hinchazón por una infección cercana a la zona del cuello o en el propio cuello. Por ejemplo, puede tratarse de un resfriado, infección de vías respiratorias altas o incluso una infección oral.
  • Una infección bacteriana en el propio ganglio linfático inflamado o linfadenitis.
  • Una infección generalizada o sistémica, en cuyo caso puede haber una bola en el cuello que lo indique, pero en poco tiempo habrá más ganglios linfáticos hinchados y en más partes del cuerpo.
  • Un cáncer o una neoplasia también es motivo de aumento de los ganglios linfáticos. Aunque un tumor maligno en el cuello (se note o no al palpar o a simple vista y que inflame los ganglios) es más grave que las causas antes mencionadas es mucho menos frecuente.

Principales causas de Ganglios Inflamados

Los ganglios linfáticos inflamados, conocidos popularmente como ganglios inflamados, y científicamente como adenopatía, la mayoría de las veces indican que está ocurriendo un proceso infeccioso o inflamatorio en la región o cerca de la región donde surgen. Pueden aparecer por varios motivos, desde una simple irritación de la piel o una infección hasta por enfermedades autoinmunes, uso de medicamentos o cáncer.

La adenopatía puede ser de dos tipos: localizada, cuando los ganglios inflamados se encuentran cerca de lugar de la infección, o generalizada, cuando de trata de una enfermedad o infección sistémica que además dura mucho tiempo.

Los ganglios, también llamados ganglios linfáticos, están esparcidos por todo el cuerpo, pues forman parte del sistema linfático, una importante parte del sistema inmune, que se encarga de filtrar la sangre y ayudar a eliminar microorganismos dañinos. Sin embargo, cuando se inflaman es común que sean visibles o palpables en algunas regiones específicas, como la ingle, las axilas y el cuello. Conozca más sobre la función de los ganglios linfáticos y dónde se localizan.

Generalmente los ganglios inflamados suelen medir pocos milímetros de diámetro, surgiendo por causas benignas y pasajeras, desapareciendo en un período alrededor de 3 a 30 días. Sin embargo, si crecen más de 2,25 cm, duran más de 30 días o si surgen otros síntomas como pérdida de peso sin razón aparente y fiebre constante, es importante consultar un médico general o un infectólogo para investigar las posibles causas y recomendar el tratamiento más adecuado.

La inflamación de los ganglios puede presentarse debido a una infección aguda o crónica, tumor, enfermedad autoinmune, o que comprometa al sistema inmunológico, como en el caso del SIDA.

Causas más comunes

Las causas son diversas, y hay que recordar que no existe una regla. Sin embargo, las causas más comunes incluyen:

1. En el cuello

Los ganglios linfáticos de la región cervical y que también se localizan sobre la mandíbula, detrás de las orejas y la nuca, generalmente se inflaman debido a alteraciones en las vías respiratorias y de la región de la cabeza como:

  • Infecciones de las vías respiratorias como faringitis, resfriados, gripes, mononucleosis, otitis y gripes;
  • Conjuntivitis;
  • Infecciones de la piel como la foliculitis del cuero cabelludo y acné inflamado;
  • Infecciones de la boca y de los dientes como herpes, caries, gingivitis y periodontitis;
  • Infecciones menos comunes como la tuberculosis ganglionar, la toxoplasmosis, la enfermedad del arañazo del gato o las micobacteriosis atípicas, a pensar de que son más raras, también pueden originar este tipo de alteración;
  • Otras como por ejemplo algunos tipos de cáncer como el de cabeza y cuello y linfoma, enfermedades autoinmunes o enfermedades sistémicas.

Además de esto, algunas enfermedades infecciosas sistémicas como la rubéola, el dengue o el zika, también pueden hacer con las ganglios se agranden en el cuello. Vea más sobre las enfermedades que pueden hacer que los ganglios del cuello se inflamen.

2. En la ingle

La ingle es la región más común donde se inflaman los ganglios linfáticos, ya que los linfonodos de esta región pueden indicar que cualquier parte de la pelvis y de los miembros inferiores está comprometida, ocurriendo en situaciones como:

  • Enfermedades de transmisión sexual como sífilis, chancroide, granuloma inguinal, herpes genital;
  • Infecciones genitales como candidiasis u otras vulvovaginitis e infecciones peneanas causadas por bacterias o parásitos;
  • Inflamación en la pelvis y región abdominal inferior como infecciones urinarias, cervicitis o prostatitis;
  • Infección o inflamación en las piernas, glúteos o pies, causadas por foliculitis, forúnculos e inclusive por una simple uña enterrada;
  • Otras como por ejemplo algunos tipos de cáncer como el del cuello uterino, el de ovario, en la región genital, en el ano o en la piel, además de las enfermedades autoinmunes o enfermedades sistémicas.

Además de esto, como este conjunto de linfonodos está cerca de una región donde frecuentemente ocurren inflamaciones, pequeños cortes o infecciones, es común que se note el aumento de los ganglios, aunque no se presenten síntomas.

3. En la axila

Los linfonodos axilares son los responsables por el drenaje de toda la circulación linfática del brazo, pared torácica y mamas, por lo que cuando están inflamados pueden indicar:

  • Infecciones de la piel, como foliculitis o piodermitis;
  • Infecciones de las prótesis mamarias;
  • Otras: cáncer de mama o enfermedades autoinmunes.

La región de las axilas también es muy susceptible a sufrir de irritaciones por productos como desodorantes o cera para depilar, o por cortes realizados al momento de remover los vellos, lo que también puede ser causa de un aumento de los ganglios.

4. En otras regiones

Otras regiones también pueden presentar ganglios linfáticos inflamados, sin embargo, son menos comunes. Un ejemplo es la región por encima de la clavícula o supraclavicular, ya que no es un sitio común para que surjan ganglios inflamados, por tanto, la presencia de esta alteración puede indicar una enfermedad más grave como cáncer de pulmón, esófago, mediastino o intra abdominal.

En la región anterior del brazo, puede indicar infecciones en el antebrazo y en la mano, o enfermedades como linfoma, sarcoidosis, tularemia y sífilis secundaria.

5. En varios lugares del cuerpo

Algunas situaciones pueden causar el aumento de los ganglios en diversas regiones del cuerpo, tanto en las regiones más expuestas como en las más profundas como en el abdomen o en el tórax. Esto suele ocurrir en enfermedades que comprometen el sistema inmune a nivel sistémico o generalizado como por ejemplo el VIH, SIDA, tuberculosis, mononucleosis, citomegalovirus, leptospirosis, sífilis, lupus o un linfoma, además del uso de ciertos medicamentos como la Fenitoína.

Por lo anterior es necesaria la realización de exámenes de imagen y de laboratorio, así como una consulta con el médico para que se diagnostique el origen de la alteración y se establezca un tratamiento enfocado a disminuir el tamaño de los ganglios inflamados.

Cuándo pueden indicar cáncer

En algunos casos los ganglios inflamados pueden indicar la presencia de un cáncer, pudiendo surgir en cualquier parte del cuerpo, lo cual dependerá del tipo de cáncer que esté presente. Además de esto, suelen tener algunas características específicas, siendo de consistencia dura, que no se mueve y no desaparecen al cabo de 30 días.

En estos casos es importante acudir al médico para que indique la realización de exámenes de diagnóstico para descartar todas las posibilidades, pudiendo solicitar exámenes específicos como por ejemplo una ecografía, el examen CA 125 o una biopsia con aspiración, si existe un quiste que posean líquido, si se sospecha de cáncer.

Características de los ganglios según la causa

En la tabla a continuación se indican las características de los ganglios y algunos síntomas comunes que pueden estar asociados a la enfermedad que los origina y los exámenes que el médico puede solicitar para descartar la enfermedad:

Causas Características Exámenes que el médico puede solicitar
Enfermedad respiratoria Ganglios inflamados no dolorosos en el cuello, además de esto puede haber síntomas asociados como dolor de garganta, coriza o tos. No siempre es necesario.
Infección dental Ganglio inflamado y dolorido que surge en un sólo lado del cuello, además de esto está presente dolor de muela. Puede ser necesaria una radiografía de la boca o del rostro.
Tuberculosis Ganglios inflamados y doloridos en el cuello o clavícula, pudiendo contener pus. Prueba de la tuberculina, biopsia de los linfonodos.
VIH (infección reciente) Varios ganglios inflamados esparcidos por el cuerpo, además de presentar fiebre, malestar general, dolor en las articulaciones. Estos síntomas pueden surgir al cabo de 2 semanas después del comportamiento de riesgo. Prueba de VIH.
Enfermedades de transmisión sexual (ETS) Ganglios inflamados en la ingle, acompañado de dolor al orinar, flujo vaginal o en la uretra, herida en la región íntima, inflamación del glande o de la vulva. Exámenes específicos para las ETS.
Infección de la piel Corte visible en una región cercada al ganglio linfático inflamado. Examen de sangre para identificar la presencia de anticuerpos en contra del microorganismo que está causando la infección.
Lupus Ganglios linfáticos inflamados por el cuerpo, además de estar acompañado de dolor en las articulaciones, heridas en la piel, color rojizo en las mejillas (rash en forma de alas de mariposa). Exámenes de sangre.
Leucemia Ganglios inflamados en el cuello, en las axilas y detrás del hueso del codo. Además de esto, puede surgir cansancio, manchas moradas en la piel, sangrado fácil por la nariz, encías o menstruación abundante, dolor en los huesos y articulaciones, palidez y somnolencia. Hematología y examen de médula ósea.

Uso de medicamentos como alopurinol, cefalosporinas, penicilina, sulfonamidas, atenolol, captopril, carbamazepina, fenitoína, pirimetamina y quinidina

Ganglios inflamados luego de una infección reciente que meritó el uso de antibióticos. A criterio médico.
Toxoplasmosis Ganglios inflamados en el cuello y axilas, además de presentar coriza, fiebre, malestar y aumento del hígado y del bazo. Se sospecha de esta enfermedad cuando el individuo estuvo en contacto con heces de gato. Exámenes de sangre.
Cáncer Ganglios inflamados con o sin dolor, duro, que no se mueve al hacerle presión. Pueden estar asociados otros síntomas como pérdida de peso sin causa aparente, cansancio intenso, alteraciones en las heces u orina o sangrados. Exámenes específicos y una biopsia.

Para curar los ganglios inflamados es necesario primero descubrir cuál es la causa, a partir de allí el médico indicará el tratamiento más adecuado según sea el caso.

Cómo curar los ganglios inflamados

En la mayoría de los casos los ganglios inflamados son inofensivos y no representan un problema para la salud grave, siendo la principal causa la presencia de un virus, que se curan espontáneamente en 3 o 4 semanas.

La linfadenopatía no tiene un tratamiento específico, ya que este será direccionado dependiendo de la causa que está originando la inflamación de los ganglios. Los medicamentos antibióticos y corticoides no deben ser utilizados sin orientación médica, debido a que pueden retardar el diagnóstico de enfermedades graves.

Cuándo es necesario acudir al médico

Los ganglios inflamados generalmente se caracterizan por tener consistencia fibrosa y elástica, no se encuentran fijos, miden pocos milímetros y pueden ser dolorosos o no. Sin embargo, pueden presentar algunas alteraciones que indican enfermedades preocupantes como cáncer, linfoma o tuberculosis, estas son:

  • Que mida más de 2,5 cm;
  • Que tenga consistencia dura, adherida a los tejidos profundos y que no se mueva;
  • Que persista por más de 30 días;
  • Que esté acompañado de fiebre que no mejora en 1 semana, sudores nocturnos, pérdida de peso inexplicable o malestar y;
  • Que tenga localización epitroclear, supraclavicular o esparcida por varios lugares del cuerpo.

En esta situación, se debe buscar atención con un médico general o infectólogo, para que se realice la evaluación clínica, además de una ecografía o tomografía y exámenes de sangre que evalúen la presencia de una infección o inflamación en el organismo. Cuando la duda persiste, es posible que el médico solicite la biopsia del ganglio, que demostrará si tiene características benignas o malignas, además de que se puede consultar al oncólogo para que se evalúen los signos y síntomas del ganglios inflamado.

Ganglios en niños. ¿Cuáles son los signos de alarma?

Los ganglios son estructuras normales que forman parte del sistema linfático. El sistema linfático es una red de vasos, más pequeños que las arterias y las venas, con unas estaciones intermedias en su recorrido, llamadas ganglios.

Los ganglios contienen, entre otros componentes, células del sistema inmune, encargado de las defensas de nuestro organismo. Están distribuidos por casi la totalidad del cuerpo, si bien se agrupan más en algunos lugares, tales como las ingles, las axilas o el cuello.

En condiciones normales son fácilmente palpables en niños, sobre todo en el cuello. Son pequeños, habitualmente de menos de un centímetro de diámetro y con mucha frecuencia del tamaño de una lenteja, de consistencia blanda y son móviles.

¿Es lo mismo un ganglio que una adenopatía?

Cuando debido a alguna enfermedad, un ganglio aumenta anormalmente de tamaño, se llama adenopatía. Existen muchas enfermedades que producen un incremento del volumen de los ganglios.

Las infecciones, tanto víricas como bacterianas, son la causa más frecuente en niños. Si bien en este caso las adenopatías son transitorias, dado que los niños padecen numerosos episodios de infecciones respiratorias superiores (catarros, faringitis, amigdalitis, otitis, sinusitis) durante los primeros años, es frecuente que presenten de forma continua, en ocasiones durante varios meses o años, adenopatías en la regiones laterales del cuello.

Las infecciones por hongos o por parásitos también pueden producir adenopatías, si bien estas infecciones son mucho menos frecuentes en niños.

El resto de causas son mucho menos frecuentes: enfermedades inmunes, endocrinológicas (hipotiroidismo, déficit de corticoides…), enfermedades reumatológicas (lupus eritematoso, artritis reumatoide), vasculitis (enfermedad de Kawasaki), tumorales (linfomas, leucemias, metástasis tumorales) o algunos fármacos.

¿Cuáles son los signos de alarma?

Si bien la mayoría de las enfermedades que producen adenopatías son benignas, han de tenerse en cuenta una serie de características que han de alertarnos sobre la posibilidad de que se trate de la manifestación de alguna enfermedad grave.

Las más importantes son:

  • Cuando la consistencia del ganglio es muy dura, como la de una piedra.
  • Cuando no son móviles.
  • Un tamaño grande, mayor de tres centímetros y progresivamente creciente.
  • Si aparecen de forma generalizada, por todo el cuerpo.
  • Pérdida de peso, fiebre prolongada, dolores generalizados o palidez.
  • Crecimiento del hígado o del bazo, que pueden producir distensión del abdomen del niño.

Ante cualquier duda se recomienda visitar al pediatra para que pueda realizar un diagnóstico y prescribir el tratamiento más adecuado.

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