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Granitos en el pezon

Alimentar con leche materna a los bebés es lo que se ha venido haciendo desde hace milenios. Con semejantes cifras y experiencia deberíamos pensar que es como un juego de niños, una balsa de aceite. Sin embargo, pese a que hay ocasiones en que todo va rodado, hay algunos problemas o molestias que pueden darse y que tanto las madres como los profesionales deben conocer.

Una de estas molestias es la aparición de una perla de leche o punto blanco en el pezón, que puede llegar a ser muy molesto y doloroso y causa de que algunas madres decidan tirar la toalla, pero que puede (suele) solucionarse fácilmente.

Si no habéis tenido nunca uno quizás os estéis preguntando qué es. A continuación tenéis un dibujo (sí, lo he hecho yo y no, no sé hacerlo mejor), que no sé si es muy representativo, en el que podéis ver en el pezón una bolita, que sería la mencionada perla de leche.

Digamos que lo que se observa es un punto blanco y pequeño, brillante, similar a los granos cuando están llenos de pus (similar en tamaño), con la salvedad de que están llenos de leche.

Qué es una perla de leche o punto blanco

La perla de leche o punto blanco en el pezón es la obstrucción de la salida de una pequeña glándula mamaria del pezón. Al obstruirse la glándula la leche queda acumulada, abombando la piel más superficial hacia afuera (al estirarse la piel, brilla) y adquiriendo así el aspecto de perlita de nácar.

Este punto blanco, al ir llegando leche, puede ir aumentando en tamaño, siendo un proceso bastante doloroso, que se explica como un escozor o quemazón agudo y penetrante.

Suele resolverse sola hacia los 5 a 7 días desde la aparición. Primero tenemos la perla de leche, luego queda un pellejito blanquecino (la piel estirada) y finalmente se hace una costra que luego cae.

Cómo aparece una perla de leche o punto blanco en el pezón

Un punto blanco en el pezón puede tener un origen traumático, soliendo ser el culpable el bebé, que trata de hacer otra cosa mientras está mamando, como tirar hacia atrás con fuerza, morder o seguir con la mirada algo o a alguien. Al tirar del pecho puede llegar a lesionar algún conducto, obturarlo y provocar la aparición de las mencionadas perlas.

Pueden aparecer también, siendo la otra causa conocida, por alteración microbiana o infección del pecho. Al haber alteración o infección los conductos pueden llegar a inflamarse. Además, algunas bacterias crean capas de biofilms que se adhieren en el interior de los conductos, ayudando aún más a que los conductos se obstruyan.

Cómo tratar una perla de leche

Cuando el origen es traumático y no hay infección pueden dejarse hasta que a los 5-7 días desaparezcan. Sin embargo, como hemos comentado que son muy dolorosas, puede ser recomendable pinchar las perlas de leche para drenar la leche y que dejen de molestar.

Para ello se recomienda aplicar un poco de calor previamente (el calor produce dilatación de los conductos y facilitará el vaciado posterior) y luego pinchar o levantar un poco la capa superficial de piel con una aguja estéril, presionando para que salga le leche.

Si en cambio el origen es de carácter infeccioso o inflamatorio la obstrucción será seguramente más seria y afectará de manera más profunda al conducto (se dice que la perla es sólo “la punta del iceberg”). En este caso lo más recomendable es acudir a un centro de salud para que tomen muestras de la leche, hagan un cultivo y receten el antibiótico más adecuado para tratar la infección.

Más información | Alba Lactancia Materna
Foto | Christyscherrer en Flickr
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Los puntos blancos o perlas de leche, aparecen en el pezón como un pequeño grano blanco y brillante, que en la mayoría de ocasiones resultan bastante dolorosos. Los que no han sido originados por una infección suelen desaparecer tras una semana sin necesidad de ningún tratamiento, y no deberían preocuparnos demasiado, pero siempre es recomendable que visites a tu médico.

Tu médico puede hacer un cultivo y decirte si se trata de una infección o te ha salido provocado por algún trauma, y en cualquier caso te puede dar una solución que alivie tu dolor rápidamente.

¿Por qué me sale un punto blanco en el pezon?

Principalmente hay dos causas por las que pueden salirte los puntos blancos en los pezones:

Perlas de leche producidas por bacterias: Ocurre cuando las bacterias se acumulan y la infección termina taponando alguno de los conductos, este caso es el más común y no se recomienda manipularlos, ni pincharlos en casa. Generalmente no es un problema que esté aislado en la superficie del pezón, ya que la infección suele provenir del interior en los conductos de leche y es algo que necesita de atención médica.

Provocadas por un tirón/traumatismo: en mujeres que están en etapa de lactancia, ocurre algunas veces que el bebé tira del pezón excesivamente al hacer algún movimiento repentino. Esto puede ocasionar una lesión que termine taponando uno de los conductos de leche (galactóforos), apareciendo ese punto blanco que no es más que una gota de leche tras una fina capa de piel.

Recordando que has sufrido algún tirón, es como sabrás que el origen de la perla es este y no otro.

Tratamiento del punto blanco o perla de leche

– Cuando el punto blanco ha aparecido claramente tras sufrir algún tipo de trauma o lesión, y notas que está totalmente en la parte exterior del pezón. Tras la toma de leche, puedes lavarte con agua caliente para que la piel se reblandezca y utilizar la punta de una aguja esterilizada para pincharla y retirar la fina capa de piel que esta cubriendo el conducto y que no deja fluir la leche.

Tras pinchar esta ampolla blanca de leche, puedes estimular la mama mediante un masaje para que expulse algo de leche y limpie el conducto, es bastante común que salga algo de leche más espesa.

– Un punto blanco que tiene origen en una infección bacteriana, no debe manipularse en casa. Es recomendable que al apreciar la aparición de una perla de leche que te duala, siempre acudas a tu médico, ya que este pequeño granito puede ser la primera señal de que tenemos una infección más profunda en los conductos.

En este último caso, siempre será el médico quien recomiende puncionar la perla para facilitar el drenaje. Con la ayuda de un probiótico compatible con la lactancia materna, y en tan solo unos días, el problema habrá desaparecido.

Aparición de la mastitis

En algunos casos la infección puede llegar a obstruir el flujo de leche por completo, provocando la inflamación de la mama y lo que se conoce como mastitis. Produce un enrojecimiento de la mama, malestar general, dolor y fiebre.

Durante la lactancia hay que tener mucho cuidado con diversos síntomas y problemas que, aunque son comunes, no por ello dejan de ser dolorosos, pudiendo incluso afectar a la producción de leche. Especialmente hay que tener cuidado en las primeras semanas de lactancia y durante el destete ya que la acumulación de leche en los conductos puede causar diversos problemas como ingurgitación, obstrucción, mastitis o perlas de leche.

¿Qué son las perlas de leche?

Son unos pequeños puntos, normalmente blancos pero que también pueden ser de color amarillo o transparente, que aparecen en la superficie del pezón. De tamaño menor a una lenteja, causan mucho dolor y, al comprimirlos, el puntito sobresale.

Pueden durar días o semanas y causan también escozor, quemazón o un dolor puntiagudo.

Están provocadas por la obstrucción de la salida de una pequeña glándula mamaria del pezón. Al obstruirse la glándula se acumula la leche que no puede salir por ese conducto, lo que hace que la superficie de la piel se abombe y la piel brille, adquiriendo ese aspecto de perla de nácar.

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¿Por qué aparecen?

Las causas de la aparición de una perla de leche pueden ser varias:

1- Golpe o trauma en el pecho. Puede haber sido causado por un golpe que se dé la mamá o por una lesión superficial causada por el bebé al mamar, por ejemplo si muerde o tira fuerte del pezón. En este caso, la perla de leche será superficial y se puede tratar con un poco de calor y levantando ligeramente la capa superficial de la piel para drenar el conducto obstruido.

2- Alteración de los microorganismos del pecho causada por una infección. Cuando la flora de la mama se ve alterada en su composición, se produce una infección que puede causar, entre otros síntomas, la obstrucción del conducto infectado y, por lo tanto, la aparición de una perla de leche.

3- Mastitis. La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que se produce por la infección y la obstrucción de uno de los conductos. Suele producirse en una sola mama y causa un gran dolor.

4- Obstrucción de los conductos del pecho al suprimir una toma o distanciarlas. Cualquier tipo de obstrucción profunda, causada por el motivo que sea, puede acabar provocando la aparición de una perla de leche en la superficie del pezón.

Cuando las obstrucciones son profundas y afectan a parte del conducto, no conviene pincharlas o retirarlas como en el caso de las lesiones superficiales causadas por un traumatismo, sino que hay que tratarlas de otra forma.

¿Cómo se tratan?

En muchos casos las perlas de leche se curan solas en unos 5 a 7 días desde la aparición. Una vez desaparece, aparece un pellejito blanco que luego se transforma en una costra y finalmente se cae.

En el caso de que la perla de leche haya aparecido por un trauma o lesión superficial se puede tratar con calor (aplicando compresas o toalla húmedas calientes o mediante una ducha de agua caliente) antes de dar el pecho, esto hace que el conducto se desobstruya y la leche fluya mejor. También puede pinchar la perla con cuidado y una aguja estéril para que salga la leche obstruida.

Si esto no funciona y el tapón continúa, hay que acudir al médico para que libere la infección ya que si no se trata, puede transformarse en una infección grave. Para saber si la perla de leche es debido a una lesión superficial debes fijarte en la zona de alrededor ya que suele mostrarse enrojecida, dura y dolorosa, además de que aparecerá tras un mordisco o golpe en el pecho.

Si la perla de leche ha aparecido a causa de una infección bacteriana o por hongos no debes intentar romper la perla y debes acudir al médico para que analicen tu leche para poder saber qué tipo de infección tienes y poder darte el tratamiento más adecuado. Generalmente se recurre a antibióticos que son seguros durante la lactancia para que no tengas que dejar de dar el pecho a tu bebé.

Es posible que tu pecho esté más sensible y dolorido durante un tiempo, hasta que la obstrucción desaparezca totalmente. Si es así, no debes dejar el pecho, sino seguir una serie de consejos para aliviar las molestias:

– Aplícate frío entre las tomas para bajar la inflamación.

– Usa un sujetador que no te apriete o ve sin sujetador para que el pecho esté más libre.

– Busca la postura que más cómoda te resulte o usa técnicas como la compresión del pecho mientras dure el dolor.

– No te saltes ninguna toma ya que puede ser peor si se acumula más leche.

¿Se pueden prevenir?

Para prevenir las obstrucciones y los problemas en la lactancia es importante seguir una serie de consejos, especialmente mientras se establece la lactancia y en el destete:

1- No te saltes ninguna toma. Cuando vayas a quitarle el pecho a tu bebé hazlo gradualmente para que la producción vaya descendiendo poco a poco.

2- Si no puedes darle el pecho o tu bebé ha comido y notas que se acumula mucha leche, extráete un poco pero sin llegar a producir más.

3- Procura que tu bebé se agarre bien al pezón y retírale del mismo con cuidado para evitar los mordiscos y los tirones.

4- En cuanto notes que un pecho está más sensible, caliente, rojo o dolorido, aplica calor antes de la toma y frío entre tomas para evitar la obstrucción.

5- Usa un sujetador de lactancia sin aros que no te apriete en el pecho.

Fuente: Asociación Española de Pediatría.

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Fecha de actualización: 31-08-2018

Redacción: Irene García

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¿Son normales los granitos en los senos? Pueden indicar estas cosas de tu salud

Poznyakovc via

¿Has notado algunos granitos en tus pezones y no sabes qué pudo haberlos causado? Tranquila, no te preocupes. No es nada grave. Lee la nota y deja que la ciencia responda para saber qué de se trata.

¿Qué son y por qué se producen?

A lo largo de toda su vida, una mujer experimenta múltiples cambios hormonales que pueden afectar el ánimo o incluso generar algún tipo de dolencia o molestia. Ya sabes que algunos granitos pueden aparecer en tu rostro, pero no estamos tan acostumbradas a que aparezcan en nuestros senos. Antes de preocuparte, deberías saber que esto, en principio, es normal.

Esas protuberancias se denominan glándulas de Montgomery o areolares y rodean al pezón para mantenerlo lubricado y protegido, según explica Sebastian Doucet, uno de los autores del estudioThe Secretion of Areolar (Montgomery’s) Glands from Lactating Women Elicits Selective, Unconditional Responses in Neonates (la secreción de las glándulas areolares de mujeres lactantes provoca respuestas selectivas e incondicionales en neonatos). Estas glándulas a su vez producen aceites naturales que tratan de mantener a salvo el pezón de cualquier tipo de infección.

¿Cuándo aparecen con más notoriedad?

Debes saber que están presentes desde que nacemos, solo que dependiendo de la etapa por la que nuestro organismo esté pasando pueden variar su tamaño. En el embarazo, por ejemplo, estos tubérculos ayudan a preparar el seno para la producción de leche. De hecho, estas glándulas segregan un tipo de sustancia que puede facilitar el sentido del olfato en los recién nacidos.

Por otro lado, también es común que cambien su tamaño en momentos de estrés o durante el período de nuestra menstruación.

Lo que deberías tener en cuenta

Estas protuberancias son totalmente normales. Solo deberías mantener una higiene adecuada en la zona y así evitar cualquier tipo de irritación. Usar jabón neutro, siempre es la mejor opción. Sin embargo, si notas alguna molestia mayor lo mejor siempre es consultar con tu ginecólogo.

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¿Es normal que salgan granitos alrededor del pezón en el embarazo?

Los senos de la mujer son los, tal vez, los que más cambios experimentan a lo largo de todo el embarazo. Y es que los cambios de la mujer en el embarazo no son pocos, concretamente los pechos crecen, se hacen más sensibles, su piel sufre alteraciones, etc. Pero ¿es normal que salgan granitos alrededor del pezón en el embarazo? Los cambios hormonales a lo largo del periodo de gestación son los causantes de los puntos blancos en el pezón en el embarazo.

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¿Por qué salen granos en el pezón en el embarazo?

Es muy habitual la aparición de acné o granos en varias partes del cuerpo de la mujer embarazada. La alteración hormonal que tiene lugar produce una mayor cantidad de aceite en la piel. Esto hace que puedan aparecer granitos alrededor del pezón en el embarazo.

Si además la mujer tiene la piel grasa en el embarazo este problema podría acentuarse aún más.

Uno de los cambios más notables en el pecho de las embarazadas es el oscurecimiento del pezón y la areola. En esta parte es donde suelen aparecer unas pequeñas tumefacciones o espinillas blancas en el pezón en el embarazo. Tus pechos están fabricando una sustancia blanquecino lubricante y protectora. Por este motivo, es importante mantener la higiene de esta zona del pecho de manera adecuada. A estos pequeños granos blancos se les conoce como tubérculos de Morgagni y siempre están presentes. Lo que pasa que cuando una mujer está en estado estas protuberancias se hacen bastante más evidentes. Su función es proteger el pezón y prepararlo para una futura lactancia materna y dar de mamar al bebé de forma exitosa.

Si te fijas bien estos granitos también se hacen más visibles durante la menstruación. Esta preparación para la lactancia suele darse, sobre todo, a lo largo del primer trimestre del embarazo.

Si tienes dolor intenso en el pecho, picor y molestias continuadas en los pezones lo más recomendable es que acudas a tu médico para descartar otros posibles problemas relacionados con tus senos.

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Licenciada en Periodismo y Comunicación, llevo más de 3 años trabajando y redactando sobre temas de maternidad. Me considero una persona organizada, creativa, perfeccionista y amiga de las palabras, por lo que escribir es mi pasión y el mundo de la maternidad y la comunicación mi devoción.

¿Tienes ‘granitos’ alrededor de los pezones y quieres reventarlos?

Muchas mujeres se preocupan por la belleza y los cambios físicos en el organismo. Por ello, te explicaremos sobre los ‘granitos’ que tienes alrededor de la areola de tus pezones, también conocidos como tubérculos de Montgomery y que aparecen con el tiempo.

Según el portal Salud 180, estas son glándulas sebáceas mamarias que no son peligrosas para nuestra salud, pues estas existen para controlar el pH de la piel.

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Asimismo, los tubérculos de Montgomery ayudarán a evitar infecciones y mantienen hidratos esta parte de los senos de las mujeres.

Por otro lado, los ‘granitos’ durante la maternidad sirven para que el bebé reconozca la ubicación del pezón por su olor y pueda alimentarse con facilidad.

Si bien es cierto, los varones como las mujeres tenemos de 4 a 28 ‘granitos’ en el pecho, sin embargo, el tamaño de cada uno es según el organismo de la persona.

Recuerda que si las glándulas empiezan a crecer y no tienes un bebé en camino, lo recomendables es cambiar de brasier para prevenir enfermedades en la piel o irritaciones.

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Otro de los remedios caseros para cuidar tus pezones es usar jabón neutro para limpiar los tubérculos de Montgomery.

Wapa, recuerda que puedes hidratar tu cuerpo con una crema corporal de tu preferencia. No olvides tomar de 6 a 8 vasos de agua al día para mantenerte hidratada y cuidar tu salud este verano.

Por qué tengo granitos en el pezón

En la mayoría de los casos, tanto mujeres como hombres, cuando notamos granitos en la zona de la areola no se trata exactamente de pequeños granos sino de las glándulas de Montgomery. Son pequeñas glándulas sebáceas y mamarias presentes en la zona de la areola y, en ocasiones, también en el pezón que tienen la tarea de producir secreciones sebáceas para que tanto la areola como el pezón se mantengan bien lubricados. También son conocidas como tubérculos de Montgomery debido a su forma y aparición en el exterior de la piel.

La función de las glándulas de Montgomery es antibacteriana. Producen grasa o aceite y así secretan una sustancia que lubrica y protege, alterando el pH de nuestra piel y de este modo evita que las bacterias crezcan y proliferen. Es recomendable que cuando te duches no laves tus pezones con jabón, simplemente con agua limpia para así preservar su función antibacteriana. El jabón podría alterar su pH además de eliminar estos aceites de protección y resecar la piel de la zona.

Los desarreglos hormonales pueden alterar estas glándulas y hacerlas más visibles. Por eso en algunas ocasiones puedes verlas más marcadas o pensar que hay algún tipo de desajuste, pero no hay por qué preocuparse. Cuando los niveles hormonales se regulan y estabilizan estas glándulas vuelven a su tamaño normal.

El tamaño de las glándulas se aprecia mejor cuando se estimula el pezón, por ello es común que si te frotas o durante la lactancia estos bultitos sebáceos sean más notables, pensando que tenemos granitos en el pezón que han aumentado. Puede que de normal no las veas y solo sean visibles cuando haya algún cambio hormonal o se haya estimulado el pezón pero si te observas con detenimiento la zona los verás siempre. El número de estas glándulas puede variar según cada persona aunque de forma general hay entre 4 y 28 glándulas por cada areola.

No son una enfermedad mamaria, son simplemente glándulas normales. Lo que ocurre es que muchas veces crean confusión y dan lugar a visitas al ginecólogo por precaución y preocupación. Sin embargo, en ocasiones pueden inflamarse o producir infecciones aunque no son muy comunes.

Cuando las glándulas se inflaman pueden producir dolor o parecer como espinillas blancas. Es muy importante que no las toques ni intentes extraer el líquido ya que no deja de ser este aceite o sebo acumulado que hace que mantenga limpio el pezón y la areola. La inflamación sucede debido a que, a veces, se bloquea la vía de salida de la glándula sebácea y hace que se inflame y duela o se ponga roja. No es necesario lavarlo con nada ni intentar tocarla o abrirla como hemos visto, pues suele desaparecer por sí solo.

En el desarrollo de una mujer se experimentan una gran variedad de cambios. Estos pueden aparecer o desaparecer con el paso del tiempo, muchas veces sin siquiera notarlo.

Estas variaciones suelen ser más frecuentes en la zona de los senos. Por eso se torna necesario extremar la atención ante cualquier tipo de anormalidad que puedan presentar, tales como:

  • Acné
  • Sudoración
  • Bultos
  • Enrojecimiento
  • Sensibilidad
  • Pezón invertido
  • Granos en el pezón

Y es que, aunque varios de estos no implican un riesgo para la salud, es bueno informarse y procurar tratarlos antes de que exista un daño irreversible.

Por esta razón, si alguna vez te preguntaste qué indicaban los granitos en el pezón, en este artículo hallarás las respuestas, ¡no te lo pierdas!

Estos granitos son mejor conocidos como tubérculos de Morgagni o Montgomery, y aparecen continuamente en la vida de las mujeres y de los hombres.

Los tubérculos de Montgomery son pequeñas glándulas sebáceas mamarias que están ubicadas tanto en la areola como en el pezón.

¿Qué funciones tienen los tubérculos de Montgomery?

Los tubérculos de Montgomery son conocidos por tener funciones antibacterianas.

Estos tubérculos producen aceites naturales que se encargan de controlar el pH y proteger el pezón ante cualquier tipo de infección.

Además, estos tubérculos también mantienen los pezones lubricados y en buen estado ante cualquier situación que puedan afectarlos.

Todos los seres humanos tienen entre 4 y 28 de estos tubérculos localizados alrededor de toda su areola o pezón, y estos varían de tamaño según cada persona.

¿Cuándo aparecen los tubérculos de Montgomery?

Estos tubérculos no aparecen de un día para otro. Se encuentran en las areolas y en los pezones en todo momento desde nuestro nacimiento.

Los tubérculos Montgomery pueden variar su tamaño o grosor dependiendo del proceso en el que se encuentre la persona, tal como:

  • El embarazo: Preparan los pezones desde el primer trimestre de embarazo para la producción de leche, haciendo posible la alimentación de los bebés.
  • Cambios hormonales: Protegen el pezón con sus aceites naturales.
  • Estrés: Al igual que ocurre con los granos faciales, estos pueden notarse más con la influencia del estrés.
  • Menstruación.

En estos casos suelen hacerse más notables a la vista y al tacto. No obstante, estos tubérculos o “granitos” no son sensibles ni tampoco causan dolor.

De igual forma, al momento en el que estos procesos finalizan, éstos tubérculos recuperan su tamaño normal.

Aun cuando estos tubérculos son naturales, hay que mantener un cuidado para no afectar sus funciones y mantener el pezón lo más protegido posible.

Es importante cambiar de sujetador en cuanto sea notable que los senos comienzan a crecer y los tubérculos o “granos” comienzan a aparecer o incrementar su tamaño.

  • De esta forma evitaremos las irritaciones y daños del pezón.
  • La salud de tus senos se verá beneficiada si los oprimes, por lo que te recomendamos cambiar de sujetador en cuanto comiences a notarlo apretado.

Para aquellas mujeres que se encuentren embarazadas y tengan sus pezones más sensibles, es importante utilizar sujetadores naturales, sin aros metálicos o tirantes que puedan afectarlos.

La zona de los senos suele presentar mucha sudoración, secreción y acné debido a las temperaturas y el movimiento.

Es importante asearla con un jabón de pH neutro para evitar así la alteración de las glándulas mamarias y los tubérculos de Montgomery.

Esto no solo mantendrá la zona limpia y libre de bacterias, sino que, además, ayudará con la eliminación del sudor, las secreciones y el acné. Asimismo, evitará el crecimiento acelerado de los tubérculos.

Es importante destacar que estos tubérculos no generan ningún peligro; por el contrario, solo traen beneficios.

Siguiendo estos consejos evitarás cualquier daño en la zona y lograrás mantener la salud tus senos y pezones.

Granitos en el pezón

Sin duda, el cuerpo femenino es sometido a constates cambios durante toda la vida, desde el paso de cada etapa hasta el final de algunas de ellas.

Entre las partes femeninas que se ven alteradas por variaciones de diversos tipos destacan los senos, que pasan toda la vida en una constante variación, por lo que resulta importante no dejar pasar cualquier tipo de anormalidad que puedan presentar, tales como acné, sudoración, bultos, enrojecimiento, sensibilidad, pezón invertido o granos en el pezón.

Y es que, aun cuando varios de estos no implican un riesgo para la salud, es bueno informarse y procurar tratarlos antes de que exista un daño irreversible.

Por esta razón, hoy vamos a enterarnos qué indican los granitos en el pezón, mejor conocidos como tubérculos de Morgagni o Montgomery, que aparecen continuamente en la vida de las mujeres y de los hombres.

Los tubérculos de Montgomery son pequeñas glándulas sebáceas mamarias que están ubicadas tanto en la areola como en el pezón, conocidos por tener funciones antibacterianas.

Estos tubérculos producen aceites naturales que se encargan de controlar el pH y proteger el pezón ante cualquier tipo de infección.

Además, mantienen los pezones lubricados y en buen estado ante cualquier situación que pueda afectarlos.

Todos los seres humanos tienen entre 4 y 28 de estos tubérculos localizados alrededor de toda su areola o pezón, y estos varían de tamaño según cada persona, pero no aparecen de un día para otro, sino que se encuentran en las areolas y en los pezones en todo momento, desde nuestro nacimiento.

Pueden variar su tamaño o grosor dependiendo del proceso en el que se encuentre la persona, tal como:

• El embarazo: Preparan los pezones desde el primer trimestre para la producción de leche, haciendo posible la alimentación de los bebés.

• Cambios hormonales: Protegen el pezón con sus aceites naturales.

• Estrés: Al igual que ocurre con los granos faciales, estos pueden notarse más con la influencia del estrés.

• Menstruación: En estos casos suelen hacerse más notables a la vista y al tacto. No obstante, estos tubérculos o “granitos” no son sensibles ni tampoco causan dolor.

De igual forma, al momento en el que estos procesos finalizan, dichos tubérculos recuperan su tamaño normal.

LOS CUIDADOS

Aun cuando son naturales, hay que tener cuidado para no afectar sus funciones y mantener el pezón lo más protegido posible.

• Cambiar el sostén: Es importante cambiarlo en cuanto sea notable que los senos comienzan a crecer y los tubérculos o “granos” comienzan a aparecer o incrementar su tamaño. De esta forma, evitaremos las irritaciones y daños del pezón.

Para aquellas mujeres que se encuentren embarazadas y tengan sus pezones más sensibles, es importante utilizar sujetadores naturales, sin aros metálicos o tirantes que puedan afectarlos.

• La higiene es fundamental: La zona de los senos suele presentar mucha sudoración, secreción y acné debido a las temperaturas y el movimiento.

Es importante asearla con un jabón de pH neutro para evitar así la alteración de las glándulas mamarias y los tubérculos de Montgomery.

Esto no solo mantendrá la zona limpia y libre de bacterias, sino que, además, ayudará con la eliminación del sudor, las secreciones y el acné. Asimismo, evitará el crecimiento acelerado de los tubérculos, los cuales de todas formas no generan ningún peligro; por el contrario, solo traen beneficios. Recuerda, es muy importante mantener la salud de tus senos y pezones.

PERIODISTA: Redacción Diario Extra

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Viernes 15 Septiembre, 2017

HORA: 12:00 AM

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