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Guapo en italiano

Daniele Liotti, Hombre GQ de la Semana

© Foto: ‘Perdona si te llamo amor’ (Joaquín Llamas, 2014)

Daniele Liotti (Roma, Italia, 1971) aterriza en España con un elegante traje negro, un cigarrillo recién liado en una mano y, en la otra, uno de los posibles taquillazos del verano, ‘Perdona si te llamo amor’, la segunda adaptación cinematográfica del best seller de Federico Moccia (ahora en versión patria). Está cómodo en nuestro país, se le nota, y es que no es la primera vez que lo pisa, ya dio vida a Felipe el Hermoso en la ‘Juana la Loca’ de Aranda. Esta vez encarna a Álex, un publicitario en sus 40 seducido por una adolescente con la cara de Paloma Bloyd. Impone afrontar la enésima revisión de ‘Lolita’ y también intentar reeditar una franquicia consolidada: “ Tengo mucho miedo, enfrentarse a este fenómeno tan grande es una gran responsabilidad, y espero haber estado a la altura. Pero también estoy tranquilo, porque lo he hecho con el corazón, de forma muy honesta y sincera, y me he preparado mucho para dar lo mejor”. Lo que no asusta a Liotti es confesar que comenzó el rodaje sin haber leído el libro : “Se lo dije a Federico (Moccia) tal cual. No quería verme influenciado por otros actores interpretando este papel o leer todo lo que él había descrito tan bien acerca del personaje. Un actor debe dejarse una parte vacía para dar espacio a la improvisación y a las sensaciones que tiene en ese momento. Temía que prepararme demasiado pudiera quitarme esa espontaneidad, y no lo leí hasta haber terminado de rodar”. A pesar de todo, contaba con el apoyo del autor, que ya le propuso hacer la prueba para la versión italiana, y con Paloma Bloyd, su seductora partenaire, a quien colma de halagos: “Sólo espero que esto sea bueno para ella, porque se lo merece todo. Tiene una sensibilidad que me ha llegado mucho, y éste un ingrediente que se refleja en nuestra relación en la pantalla”. Y ahora, os dejamos con el cuestionario de estilo de este Hombre GQ de la Semana:

1. Imprescindibles en tu armario Sudaderas. 2. Un complemento Zapatillas de deporte, tengo muchísimas. Me encantan todos los modelos nuevos que sacan, aunque nunca las utilizo dentro de un gimnasio… 3. ¿Sigues alguna rutina de imagen? No, soy bastante descuidado para eso. 4. Un referente de estilo Marcello Mastroianni. 5. Tu icono femenino Audrey Hepburn. 6. Gadget sin el que no podrías vivir El teléfono, siempre estoy con él. 7. ¿Utilizas redes sociales? Soy más de juegos, siempre estoy con el Candy Crush, es como una enfermedad. Permite que me evada y deje de comerme la cabeza durante un rato. 8. Una escapada de fin de semana Donde sea, pero a una isla, con su playa, su buen pescado, los barcos, un faro y poca gente. 9. Tus mejores vacaciones En la Patagonia. Fui solo, y me sirvió para hacer un viaje espiritual, conocer a gente maravillosa y descubrir paisajes naturales increíbles. 10. Una película ‘I soliti idioti’, de Enrico Lando. 11. Un libro ‘El alquimista’, Paulo Coelho. 12. ¿Qué estás leyendo actualmente? ‘Suburra’, de Carlo Bonini y Giancarlo De Cataldo, sobre la mafia en Roma. 13. ¿Qué suena en tu Ipod? Rock. Tengo un hijo que es muy aficionado y me está enseñando cosas que yo, a mi edad, aún no sabía. 14. Tu programa de TV favorito ‘Le Iene’. Son cuatro chicos que van entrevistando a personajes y sacando los verdaderos problemas de nuestro país haciendo escándalo. Sería algo así como ‘Salvados’ en España. 15. Un bar de copas Bar del Fico, en Roma. 16. Un restaurante La casa de mi madre, sin duda. 17. El mayor capricho que te has dado Cuando aún no tenía carnet de conducir, le robé el coche a mi padre y recorrí 800 Km para ir a ver a una chica. 18. Tu táctica de seducción Ser sincero, decir a la persona que te gusta lo que sientes por dentro sin dar rodeos. 19. El momento GQ de tu vida Ver nacer a mi hijo. 20. ¿Qué tiene que tener un hombre GQ? Coherencia, honor y dignidad. 21. Un hombre GQ Mi padre, que ya no está con nosotros.

*Consulta aquí nuestros anteriores Hombres GQ de la Semana.

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¡Mamma mia! No te pierdas a los italianos que te gustarán más que la pasta

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Actores, modelos, cantantes, futbolistas… ¡Hasta púgiles! La bella Italia no sólo nos brinda comida, moda o historia sino que además es capaz de generar Adonis (en plural) llegando a la media de guapo per capita de Australia. Sabemos que es complicado desbancar a una mamma, pero después de deleitarte con esta selección de bellísimos hechos in forno di pietra, no tardarás en correr a comprar billetes para una escapadita Italia.

Actriz de cine, Compositora, Cantante, Música Nacido el 13/12/89 Latest News

© Pinterest

Les hay de todas las edades, desde clásicos como Buffon o Cannavaro hasta estrellas del cine romántico del nivel de Raoul Bova, Daniele Liotti o Giulio Berruti. El fútbol por supuesto tampoco se queda atrás. Uno de los grandes alicientes de tragarse competiciones como la Eurocopa o el mundial consiste en que sabemos que Italia va a jugar. Además, en estos últimos Juegos Olímpicos pudimos conocer al nadador Lucca Dotto, del que ya nos confesamos fieles seguidoras.
Y sí, vamos a ser sinceras, aunque Daniel Osvaldo no sea italiano de nacimiento, su doble nacionalidad (argentina e italiana) nos ha parecido razón más que suficiente para incluirle en esta lista, bueno, su moño, su barba y sus tatuajes, también han ayudado a inclinar la balanza.

Mención especial

Elaborando esta complicada selección hemos dado con un hombretón al que no conocíamos, Marco Borriello. Jugador de fútbol internacional por Italia, prácticamente ha jugado en todos los equipos de El Calcio, incluso tonteó con el Real Madrid, ¡lo felices que habríamos ido al Bernabéu por verle!
Tatuado, barbudo, tonificado… Además de todo ello, imagínalo diciendo alguna cursilada con acento italiano…

Marco Borriello, ex internacional ‘azzurro’ y uno de los futbolistas más apuestos de Italia, acaba de cumplir 34 años y lo ha celebrado con una fiesta alocada durante sus vacaciones en Ibiza.

Hasta el servicio se sumó al baile

El delantero, militante en el Atalanta en la temporada 2015-16, se desmadró junto a unos amigos, entre ellos dos atractivas chicas, y hasta el servicio e la casa alquilada; además, se fue de cena con Pjanic, nuevo jugador de la Juve y que asimismo está descansando en las Pitiusas, y la despampanante modelo Cristina Buccino, según medios transalpinos la nueva novia del crack.

Marco Borriello e Cristina Buccino insieme ad Ibiza – https://t.co/RxWIzp5Qhx pic.twitter.com/ZytxrsnHs4

— Pupia (@PupiaTv) 20 de junio de 2016

El propio Borriello, cuya ‘ex’, la modelo argentina Belén Rodríguez, habría montado en cólera por su nueva relación sentimental, ha compartido un vídeo de la party en su cuenta de Instagram , donde está arrasando, lo mismo que la secuencia subida a Youtube por uno de los invitados:

Happy birthday to me 💃🏻💃🏻💃🏻 😃👌🏻

Un vídeo publicado por Marco Borriello (@marcoborriello) el 18 de Jun de 2016 a la(s) 10:26 PDT

Además, el futbolista ha publicado una grabación dando las gracias por las felicitaciones recibidas, mientras la despampanante Cristina Buccino ha divulgado unos posados:

Grazie di cuore ❤️

Un vídeo publicado por Marco Borriello (@marcoborriello) el 19 de Jun de 2016 a la(s) 4:31 PDT

#inthesea #summer2016 #ibiza🍒

Una foto publicada por cribuccino (@cribuccino) el 19 de Jun de 2016 a la(s) 9:47 PDT

Amigassssssssss✌🏻️💃🏻💃🏻 #summer2016 #me @maritbuccino @deborasalvalaggio @simonaguatieri

Una foto publicada por cribuccino (@cribuccino) el 19 de Jun de 2016 a la(s) 8:28 PDT

#ierisera #funsummer #me #summer2016 #ibiza🍒

Una foto publicada por cribuccino (@cribuccino) el 20 de Jun de 2016 a la(s) 3:02 PDT

#beachlife🌴🌞🌊🏄👌🍒 #lamiaisla🍒 ☀️☀️ @2bekini

Una foto publicada por cribuccino (@cribuccino) el 19 de Jun de 2016 a la(s) 6:56 PDT

Belén Rodríguez, modelo famosa por haber tenido una noche con el ex mandatario italiano Silvio Berlusconi, fue muy criticada en las redes sociales.

Esto luego de que compartiera un clip en su cuenta de Instagram donde se la ve poniendo su lengua en la boca de su hijo de tres años.

En el video, que parece haber sido tomado en un restaurante, aparece la modelo lamiendo la crema de la cara de su hijo.

A continuación, se la ve mirando a la cámara antes de besar a su primogénito, Santiago.

El material – que ya fue visto más de un millón de veces en la citada plataforma – fue condenado por los internautas.

Muchos usuarios se indignaron y le enviaron mensajes diciéndole que debería sentirse «avergonzada» por tal comportamiento.

Sin embargo, otros defendieron a la modelo, y lo describieron como un momento que refleja el amor entre madre e hijo

«Yo hago lo mismo con mi hija y no soy una pervertida», «Parece un niño feliz y dulce. No entiendo lo que se ve aquí no esté bien», fueron algunos de los comentarios.

La mujer, que hoy está radicada en Milán, Italia, se divorció del padre de su hijo, el bailarín Stefano De Martino, en diciembre de 2015.

Rodríguez fue noticia también por haber sido capturada teniendo sexo en público durante unas vacaciones en las Maldivas con su entonces novio Fabricio Corono en 2009.

También fue novia del periodista italiano y ex delantero del AC Milan Marco Borriello, que ahora juega para Cagliari.

Special features: beautiful. Is Sofia Resing, the new girlfriend of Marco Borriello , who from his retreat in Ibiza again made a shot. She is a model and businesswoman brazilian, very famous among insiders. On Instagram has more than 350 followers, and it is said day after day with the hot shots, and stories in which you show that is attentive to the line and to the fitness, two elements with which to go certainly agree with the former striker of Roma, Milan, Juventus, Genoa and Ibiza.

The two together in Formentera

Marco Borriello and Sofia Resing you would have known thanks to the knowledge shared in Formentera, and this time they would be spending together a lovely holiday. It has been revealed Gabriel Parpiglia to Radio Deejay: “He is in love. Have not seen a Borriello so long”. The clues on the social are quite clear: the stories are shared from the same place and the same landscape. A love? Still early to consider this, but it seems that the assumptions we have all.

The sweet life of Marco Borriello

For a long time and credit to many flirt against Marco Borriello, but it seems that this time the thing can be quite serious. Among the names of the most recent attributed to the former footballer, one of Gilda Ambrosio, but between the two it was found that it was just a sincere friendship (and maybe a little more). Marco Borriello is now a citizen famous in the magical island of Ibiza, also thanks to his position as director of the club of the society of the island. In a dream setting, the one that appears as an extraordinary holiday perennial, Marco Borriello has certainly found a good wave, its “shore beautiful”: is Sofia Resing. How long will it last with the brazilian model?

Elisabetta Villa/Getty Images Entertainment/Getty Images

Cuando piensas en famosos actores italianos, en los primeros que piensas son Al Pacino y Robert De Niro. Aunque Pacino y De Niro tienen ancestros italianos, son realmente italo-americanos. Italia ha producido sus propios actores famosos, algunos de los cuáles han tenido éxito internacional. Incluso la Academia de Premios ha puesto su atención en algunos de ellos.

Roberto Benigni

Elisabetta Villa/Getty Images Entertainment/Getty Images

Roberto Benigni nació en Misericordia, Italia en 1952. Ha ganado un premio de la Academia como actor, director y escritor. Es conocido internacionalmente por su película Life is Beautiful (La vida es bella). Comenzó a actuar en 1972, haciéndose famoso en Italia en los 70 por su serie de televisión “Televacca», que fue considerada horrorosa y levantada por la censura. Apareció en películas estadounidenses en 1986 bajo la dirección de Jim Jarmusch. Entre las películas en las que trabajó están Night on Earth (Noche en la tierra) y Coffee and Cigarettes (Café y cigarrillos).

Marcello Mastroianni

Frank Micelotta/Getty Images Entertainment/Getty Images

Nació en Fontana Liri, Italia en 1924. Es internacionalmente conocido por su actuación en La dolce vita de 1960, que fue dirigida por Federico Fellini. Su rol era el de un periodista en Roma. Recibió su primera nominación a un premio de la Academia en 1962 por su rol en Divorzio all’Italiana, que se traduce como Divorcio a la Italiana. También actuó con actrices como Sofía Loren entre 1963 y 1964. Murió en París en diciembre de 1996.

Silvio Muccino

Vittorio Zunino Celotto/Getty Images Entertainment/Getty Images

Nació en Roma, Italia en 1982. Es un primer actor de Italia, que generalmente actúa en las películas que dirige su hermano, Gabrielle Muccino. Come Te Nessuno Mai (Como tú nadie más), fue su primera película, la que fue estrenada en 1999. También actuó en películas de otros directores, como Il Mio Miglior Nemico (Mi mejor enemigo) en 2005. La película Parlami d´amore (Háblame de amor), fue su debut como director en 2008.

Stefano Accorsi

Vittorio Zunino Celotto/Getty Images Entertainment/Getty Images

Stefano Accorsi nació en Italia en 1971, en la ciudad de Boloña. Antes de comenzar a filmar películas fue actor de teatro. Se hizo conocido en Italia por su papel en Jack Frusciante è Uscito dal Gruppo (Jack Frusciante ha salido del grupo) en 1995. Ha hecho varias películas que han ganado premios en festivales internacionales, incluyendo I Piccoli Maestri (El pequeño maestro) en 1998 y Le Fate Ignoranti (Hechas ignorantes) en 2001. También ha tenido papeles protagónicos en la televisión italiana.

LA DÉCADA PRODIGIOSA DEL CINE ITALIANO

I. Il Nuovo Cinema Italiano.

Se podría decir sin exagerar que no hubo en los años sesenta una cinematografía más sugestiva que la italiana la cual ya había conocido anteriormente otro período de gloria con el Neorrealismo. La nueva década la abría un título histórico, La Dolce Vita (1960), que excedía el propio marco cinematográfico originando un fenómeno social y, con los años, también ha conocido una especie de remake orquestada por el joven cineasta Paolo Sorrentino en lo que aparentaba ser una puesta al día del cosmos romano -intelectuales en declive, artistas frustrados, abúlicos aristócratas, etc.-que la película de Federico Fellini había retratado en todo su esplendor siguiendo los pasos de su cicerone, el periodista que encarnaba Marcello Mastroianni. Pero aquella obra paradigmática no fue un espejismo. Progresivamente nos irían llegando un aluvión de capolavori. Pues las obras maestras en los años siguientes a 1960 continuaron enriqueciendo las filmografías de directores y actores. De éstos basta la muestra de dos de los intérpretes mejor situados entonces: Claudia Cardinale y el ya citado Mastroianni quien vino a confirmar sus dotes interpretativas fruto de su doble experiencia de actor cómico y trágico en films como El bello Antonio (1960), de Bolognini, Divorcio a la italiana (1961), de Germi, Ocho y medio(1962), otra vez Fellini, Crónica familiar (1963), de Zurlini, Matrimonio a la italiana (1964), de De Sica, o El extranjero(1967), de Visconti.
Y si repasamos la trayectoria de Claudia Cardinale nos encontramos con que esta bella y sensible actriz vino a consagrarse en aquellos años con un curriculum insuperable al participar en tres films de Visconti (Rocco y sus hermanos, 1960, El Gatopardo, 1962, y Sandra, 1964), otros tres de Bolognini de los que se hablará más adelante, y en el ya citado Ocho y medio donde encarnaba la imagen ideal de la mujer que el protagonista quería poseer. En adelante, la Cardinale no dejó de protagonizar títulos memorables sobre la base de la condición femenina en el drama de guerra (La chica de Bube, 1963), de la nueva burguesía corrupta (I Delfini, 1961, y Los indiferentes, 1963, de F.Maselli), y en la comedia de celos (Il magnifico cornuto, 1964, de Pietrangeli), o sobre la sátira de emigrantes (Bello, honesto, emigrado en Australia…, 1968, de L.Zampa).
¡Y qué decir de las películas en las que intervenían las precedentes maggiorate cada vez más estilizadas y puestas al día y al servicio de sus personajes y no al revés! Como ilustran los tipos de dama de Silvana Mangano en los films de Pasolini y en Muerte en Venecia (1970), de Visconti, y como corrobora la metamorfosis de Sofia Loren al pasar de pizzaiola napolitana a su trasformación a las órdenes de De Sica en una actriz con garra dramática en Dos mujeres (La Ciociara, 1961), papel con el que llega oscarizada a su cima artística, o en otros de indudable vis tragicómica al lado de Mastroianni, en Ayer, hoy y mañana (1963), Matrimonio a la italiana (1964), y Los Girasoles (1969).
Las muestras extraídas de tan carismáticos intérpretes no hubieran sido posibles sin la eclosión de una nueva generación de directores -alineada junto a otros procedentes de las filas neorrealistas- a la que se llamó Nuovo Cinema Italiano, para diferenciarla de otras escuelas europeas (la nouvelle vague francesa, el free cinema inglés, los nuevos cines polaco, checo, etc) que venían rompiendo moldes.
El Nuevo Cine Italiano tuvo una acogida mundial, fue reconocido en los certámenes internacionales (Venecia, Cannes, San Sebastián, Mar del Plata…) y en los Oscar y no le faltaron tampoco imitadores, especialmente en lo que se refiere a las películas de Antonioni y Fellini. Este movimiento llegó puntualmente al público español casi en su totalidad. Algunos de sus títulos -por su componente erótico o político- se vieron postergados en el tiempo hasta su estreno en las salas de Arte y Ensayo creadas a finales de los sesenta aunque, paradójicamente, films autorizados por la censura sufrieron mutilaciones por parte de las distribuidoras por considerarlos anticomerciales en su larga duración (los 210´ de El Gatopardo se redujeron en más de una hora) o por su novedosa narrativa, como sucedía en El eclipse, de Antonioni.

II. Cine Testimonio.

El movimiento renovador del cine italiano vendría en 1960 curiosamente de directores dados a conocer en los años siguientes a la guerra. La conmoción causada por La Dolce Vita felliniana al batir el record de taquilla de la temporada -más de dos millones de liras- y el escándalo desencadenado en los círculos católicos y el Vaticano al declararla moralmente inaceptable, así como desde Popolo (órgano de la Democracia Cristiana) no apagaron el eco suscitado por la innovadora La aventura, de Antonioni, ni por la crudeza testimonial de Rocco y sus hermanos, de Visconti. Cada uno de estos films no se apartaban del realismo aún cuando adoptasen las vías de la crónica social, la introspección sicológica o la problemática de la inmigración. Pero la expresión cinematográfica de aquel mismo año la completaban las obras de otros dos grandes realizadores consagrados con el Neorrealismo: Rosselini y De Sica. Éstos reaparecían con temas pertenecientes al cine de resistencia con los que recuperaron su fuerza aún en un terreno opuesto a las tendencias de Fellini y Antonioni. Tanto El General de la Rovere (1959) y Fugitivos en la noche (1960), del primero, como Dos mujeres (1961), del segundo, mostraban el renacimiento del cine de guerra al que la cinematografía italiana siempre permaneció fiel. Sostenida por los éxitos internacionales de esos títulos (no olvidemos que el de De Sica se alzó con el Oscar al mejor Film Extranjero y al de su intérprete femenina), la producción industrial se dará una vuelta por los temas en los que sobresalieron otros veteranos directores (L. Comencini con Todos a casa, y M. Monicelli con La gran guerra, ambas de 1960, y C.Lizzani con El Proceso de Verona, 1962), y el grupo de nuevos realizadores que van a destacar en el campo de la ficción bélica: V. Zurlini (L´estate violenta, 1960), Pontecorvo con Kapó (1960), sobre los campos de concentración de mujeres, y La Batalla de Argel (1965); Florestano Vancini, con La larga noche del 43 (1961); Nanny Loy con Las 4 jornadas de Nápoles (1962), y Gianfranco De Bosio, con Il terrorista(1963) que trataba con vigor el problema de la unidad de la resistencia en el seno de los partidos políticos.
La misma preocupación por recobrar la veracidad en el reflejo del pasado reciente del país se hallaba en las películas en torno a los fuera de la ley (i fuorilegge) que tanto llegaron a impactar aquí: Salvatore Giuliano (F.Rosi, 1961), sobre un bandido que tuvo en jaque al ejército en Sicilia, y El poder de la Mafia (A.Lattuada, 1962), con Sordi haciendo de ejecutor involuntario de un asesinato organizado. Ambos films venían a enlazar con otro fenómeno muy del gusto del cine italiano a partir de 1965: el problema de la mafia y sus intrincados mecanismos en los que la intriga policíaca jugaba un papel primordial. En 1967 saltan al mercado una serie de títulos sacando a la luz todos los asuntos turbios -secuestros, atentados, asesinatos de periodistas y jueces críticos, políticos y miembros de la ley corruptos, etc.- que en aquellos años conmovían a la opinión pública del país: A cada uno lo suyo (1967), e Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto (1969), de Elio Petri, Sequestro di persona (1968), de G.Mingozzi, y El Caso Mattei (1970), de Rosi.
En este ambiente plenamente caldeado por el cine-testimonio se afirmaron una serie de cineastas considerados los jefes de fila de las corrientes más avanzadas de la producción italiana. Uno de ellos, Pier Paolo Pasolini, tras quince años de mostrar en sus argumentos para otros y en sus propios films (Mamma Roma, 1962, Teorema, 1968, Porcile, 1969), y en su personal visión de la Pasión (El Evangelio según San Mateo, 1964), la crítica social más agresiva, pagaría con su vida el escándalo que para católicos y marxistas constituía su propia existencia. Bajo el lema de lo contestatario también surgieron los ruidosos inicios de otros como Marco Bellochio en I pugni in tasca (1965) y La Cina é vicina (1966), y Bernardo Bertolucci quien tras su debut con Prima della rivoluzione, 1964) se impondría con la notable adaptación de la novela de Moravia, El Conformista (1969). En el mismo grupo se podrían encuadrar algunos films no llegados a España que testimoniaban sobre la juventud ávida por vivir a toda prisa y la burguesía del miracolo económico, temas éstos que se entrelazaban con hechos y ambientes de los que la cinematografía nacional extraería una continua inspiración ya fuese con argumentos originales o en novelas de autores contemporáneos.

III. El Cine-Novela.

La predilección de algunos realizadores por lo literario -Bolognini, Visconti y Zeffirelli- así como la búsqueda en la narrativa del momento de los temas más candentes hizo que se alcanzara en esta década una verdadera creatividad en las relaciones entre cine y literatura. Sobresalen cintas excepcionales inspiradas en magníficos novelistas como Elsa Morante (La isla de Arturo, de Damiani, 1961), Vasco Pratolini (Crónica familiar, de Zurlini, 1962), y Alberto Moravia (Los indiferentes, de Maselli, 1963), y otras donde destacó el gusto figurativo y el realismo formal del director Mauro Bolognini quien buscaba siempre como base de su cine el universo narrativo de autores como Brancati (El Bello Antonio), Mario Pratesi (La viaccia), Svevo (Senilitá), y también Pratolini (Metello, 1969). Pero si hay que citar una obra maestra indiscutible ésta fue El Gatopardo (1962), de Visconti, que ponía en imágenes la compleja y única novela de G.T. De Lampedusa, editada por vez primera en 1959, tras la muerte de su autor en 1957. Esta magnífica superproducción aún hoy sigue sorprendiendo por el logro que supuso sintetizar visualmente en una sola y larga secuencia -la del baile- el espectáculo con la profundidad ideológica encerrada en el mensaje de la novela es necesario que todo cambie para que todo siga igual. Los sucesivos films de Visconti vinieron a confirmar sus dotes extraordinarias para abordar grandes temas histórico-literarios en suntuosas producciones de carácter internacional con el soporte industrial que sólo el cine italiano se podía permitir en aquellos años. Así surgieron La caída de los dioses (1968) -en la que se invirtieron mil millones de liras- con el trasfondo del nazismo, y Muerte en Venecia (1970) que dió a conocer la novela de Thomas Mann. La soberanía estética del cine italiano para plasmar grandes frescos del pasado histórico la confirmaron los films de Rossellini, Vanina Vanini(1961) -basado en una de las novelas cortas de Stendhal en torno al movimiento carbonario del XIX-, y Fellini-Satiricon (1969), versión muy libre de la obra de Petronio.

IV. Comedia all´italiana y otros géneros.

Frente a estas muestras del mejor cine de autor, la producción italiana no desaprovechó las ventajas que, por entonces, le proporcionaban las coproducciones con países como España, Francia y Alemania, un sistema que elevaba las cifras anuales de películas a cerca de doscientos títulos. Contando con la alianza de los avances tecnológicos (uso del color y de la pantalla grande) los productores se lanzaron a competir con el mercado estadounidense, incluso en un género que hasta entonces se consideraba estrictamente americano: el western. El inesperado taquillazo de las cintas de Sergio Leone (Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio, 1965-66), resultado de la conjunción hispano-italiana, crearon la moda del spaguetti-western.
Otras fórmulas daban paso a diversos subgéneros como los films de espías -remedo de los de agentes secretos de 007-, los films de espanto en los que se especializó Mario Bava tras su notable La máscara del demonio (1960), y el peplum, más popularmente conocido en España como cine de romanos, y en el que se impusieron dos viejos directores aclamados por la crítica francesa, Riccardo Freda y Vittorio Cottafavi. Al retomar éste el mito de Hércules en La venganza de Hércules y La conquista de la Atlántida (1961), asistiremos después a una verdadera saga de héroes mitológicos, fundidos incluso en una misma cinta: Ercole, Sansone, Maciste, Ursus: gli invincibili (1965).
Sin embargo, sería la comedia el género que se manifestó con maestría en el curso de los años 60 al haber sido cultivada por algunos de los mejores cineastas del momento (De Sica, Germi, Risi, Monicelli, Comencini, Lattuada, etc.). Aunque pertenecientes a las generaciones precedentes que habían bebido en las fuentes del neorrealismo, todos ellos volvieron a afirmarse en esta década en pleno dominio de su oficio con guiones dotados de ingenio para tratar los temas del momento en clave de humor. Nació así un tipo de comedia como instrumento eficaz para criticar las costumbres sociales. Este género cubrió un vastísimo panorama no sólo de una serie de directores sino de monstruos sagrados como Sordi, Gassman, Tognazzi y Totó. La sátira social vendría sustentada muchas veces en las películas de sketches a través de los cuales se quería presentar un variado panorama de la vida de Italia y los italianos tomando sus aspectos más extremos y contando, ante todo, con la participación de bellas actrices y actores cómicos. Los diversos episodios centrados en un asunto solían asumirlos directores diferentes o uno solo. A la primera fórmula pertenecen títulos como Boccacio 70 (1961) -conjunción de sketches dirigidos por Monicelli, Visconti, Fellini y De Sica-, y a la segunda, Ayer, hoy y mañana (1964), el fabuloso éxito comercial del tandem De Sica-Loren, y Señoras y señores (1965), de Germi, con Virna Lisi.
El humor corrosivo tan característico de aquel cinema no obstante alcanzó sus mejores logros en el segundo film de Ermanno Olmi (El empleo, 1961) que afrontaba un tema poco frecuente (el cerrado mundo del funcionariado y de los aspirantes a un puesto fijo para toda la vida); en tres títulos de Dino Risi (Vida difícil, 1961, La escapada, 1962, y Monstruos de hoy, 1963), servidos por comediantes como Sordi, el primero, y Gassman los dos restantes; y en otro de Germi, Divorcio a la italiana (1961), donde brilló Mastroianni con el grotesco retrato del Barón Fefé Cefalú.

V. Las estrellas Made in Italy.

Con una de aquellas comedias de sketches, titulada Made in Italy (N.Loy, 1966), se quiso reunir y homenajear a la plana mayor del cine italiano. Allí estaban Anna Magnani y Aldo Fabrizi (los antiguos camaradas de Roma, città aperta), junto a otros artistas de la vieja escuela (Peppino de Filipo, Andrea Checchi y Sordi) y de la nueva, Walter Chiari, Nino Manfredi, Lando Buzzanca, y Nino Castelnuovo, a los que escoltaban las bellas Lea Massari, Virna Lisi, Catherine Spaak y Sylva Koscina. Es un ejemplo del elenco de actores y de amalgama de rostros y estilos que la produccion media podía presentar en esa década. De esta forma la proliferación de films de sketches siguió creciendo (Le bambole, 1965, Las brujas, 1966, Le fate,1966, Le dolce signore, 1967, etc.) bajo el esquema de ir añadiendo estrellas femeninas (la Lollobrigida, la Martinelli, la Lualdi, la Vitti, Giovanna Ralli, etc.). Existían otros papales para cómicos originalísimos como Totó con un físico particularmente adaptado para recrear personajes entre la realidad y la fantasía como el de Pajaritos y pajarracos (1966), film de Pasolini que tenía como protagonista único a aquél representando diversos tipos.
Pero para entender el star-system a la manera clásica, en Italia existían las tradicionales parejas formadas por productor-actriz (Ponti-Loren, De Laurentiis-Mangano, Cristaldi-Cardinale, A.Bini-R.Schiaffino) que colocaban a éstas en el primer plano artístico y comercial. También cobraron fuerza las asociaciones entre un director y su intérprete favorito. La tetralogía de Antonioni sobre la incomunicación de la mujer en el mundo moderno no se entendería sin la presencia continuada de su musa, Monica Vitti, en La aventura, La noche, El eclipse y Desierto rojo. Los complejos personajes de Fellini, en La Dolce Vita y Ocho y medio, tampoco se explican sin Mastroianni. En aquel universo felliniano brilló por igual Sandra Milo al poder demostrar de pleno su originalidad estelar al interpretar las figuras de la amante del protagonista de Ocho y medio en una estación termal, y la de la sensual vecina de Giulietta de los espíritus. A través del mismo director se alumbró el mito de la exuberante extranjera que encarnaba la sueca Anita Ekberg al bañarse en la Fontana de Trevi, un icono desde entonces de la Roma típica junto a la pizza y la pasta.
Varios fueron los actores consagrados por el nuovo cinema :Renato Salvatori, Enrico Maria Salerno, Gabriele Ferzetti , Franco Nero y Gian Maria Volonté, este último bastante identificado en las películas de denuncia con personajes en lucha contra el poder de la Mafia.
Y en el capítulo de las actrices no podemos dejar de reseñar el relieve que cobraron los nuevos tipos femeninos que exigían los temas sociales del Sur y los de la libertad de costumbres de los jóvenes en el ámbito de las clases sociales surgidas del miracolo económico en el Norte. Del primero, el retrato de la mujer meridional, le correspondió a Stefania Sandrelli al protagonizar Seducida y abandonada (1965), de Germi. A Catherine Spaak se la asocia con los personajes de niña pija, el tipo de la ragazza moderna, cínica, perversa e inconsciente que tan bien supo expresar en La escapada. No obstante la década nos deparó un auténtico festín en el ámbito de las bellezas all´italiana con la estimulante presencia de actrices como Elsa Martinelli, Antonella Lualdi, Anna Maria Ferrero y la Cardinale, que unas veces por separado y otras juntas aparecieron en dos películas que vinieron a confirmar el acierto con que los directores formaban sus repartos: en La notte brava (1960), las tres primeras como prostitutas, y en Juventud corrompida (I Delfini, 1961), las tres últimas como hijas de familias bien. Otra actriz adorable, Virna Lisi, nos sorprendió con el sofisticado look de los años 20 en la desenfadada comedia Arabella (1967). Pero por desgracia la modernidad que representaba la Martinelli se ha apagado este verano aunque la seguiremos recordando en sus papeles de Donatella, Hatari y El Proceso.

VI. Epílogo musical.

Para concluir con este rápido paseo por el cine italiano de los 60 ineludiblemente hay que referirse a su música, inseparable de la estética de las películas más significativas y debida a una nutrida generación de compositores cultos nacidos en las primeras décadas del siglo XX. Cultivadores tanto de música sinfónica como melódica, habían intensificado su participación en el cine en los años posteriores a la guerra para ofrecer sus mejores frutos en la década de los sesenta. Sus bandas sonoras supieron adaptarse al contenido dramático y estilístico de cada film y a las exigencias expresivas de los directores y esa relación sonido-imagen no fue ajena a nombres como Giovanni Fusco, Alessandro Cicognini, Nino Rota, Carlo Rustichelli, Mario Nascimbene, Armando Trovajoli, Piero Piccioni, Ennio Morricone y Riz Ortolani, entre otros.
Es imposible aquí ofrecer las aportaciones de cada uno pero no se puede cerrar el capítulo sonoro sin referirse a algunas composiciones paradigmáticas que están en la mente de todos los aficionados a la música en el cine. ¿Quién no recuerda de Morricone sus efectistas sonidos de trompeta y guitarra tan peculiares del western all´italiana escuchados a partir de La muerte tenía un precio y repetidos luego en títulos posteriores de Sergio Leone? O cómo no olvidarse del recopilatorio de música ligera y ritmos de moda en 1963 -entre ellos el twist- con los que Riz Ortolani ambientó La escapada, antes de oirse en todo el mundo su tema More para Mondo Cane (1963), el largometraje de Jacopetti que inauguró el subgénero de reportajes sensacionalistas. De Piccioni son las bandas para Salvatore Giuliano, Senilitá o La décima víctima, combinando elementos jazzísticos con temas populares, y a Trovaioli y Rustichelli se les asocia con la genuina vena melódica de las comedias de De Sica y Germi entre 1960 y 1965, respectivamente.
Pero, ante todo, no se puede hablar del universo felliniano sin invocar la música de Nino Rota al llevar a cabo éste su mayor y más unitaria colaboración con Fellini durante más de veinte años, comprendiendo toda la etapa de los 50-60-70: la música de Rota ha llegado a convertirse en una de las señas inconfundibles del imaginario barroco y evocativo del director, reconocibles con la mera audición de sus notas de La Strada, Las noches de Cabiria, La dolce vita, Ocho y medio o Amarcord.
Con sólo estas muestras musicales ya queda dicho todo sobre la prodigiosa década del cine italiano.

Juan de Mata Moncho Aguirre
Profesor universitario, Doctor en Filología Hispánica.
Escritor y crítico cinematográfico.





















Estefania Sandrelli en Sedotta e Abbandonata de Pietro Germi.
Estefania Sandrelli comiendo pasta.
Estefania Sandrelli en El conformista de Bernardo Bertolucci. Basada en una novela de Alberto Moravia.
Gerard Depardieu & Estefania Sandrelli en Novecento de Bertolucci.
Virna Lisi.
Virna Lisi.
Virna Lisi.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli en La notte brava.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli.
Elsa Martinelli en Hatari!
Claudia Cardinale.
Claudia Cardinale en 8 1/2.
Claudia Cardinale & Marcello Mastroiani en un descanso del rodaje 8 1/2 de Fellini.
Claudia Cardinale.
Claudia Cardinale.
Claudia.
Claudia Cardinale.
Claudia Cardinale en Otto é mezzo.
Claudia Cardinale.
Claudia Cardinale.
Alain Delon & Claudia Cardinale en El gatopardo de Visconti.
Gina Lollobrigida.
Gina Lollobrigida.
Gina Lollobrigida.
Gina Lollobrigida.
Silvana Mangano en Arroz amargo.
Silvana Mangano en Teorema.
Silvana Mangano & Terence Stamp en Teorema, de Pasolini.
Silvana Mangano.
Michael Rennie & Silvana Mangano en una secuencia de Mambo.
Silvana Mangano en Las brujas.
Silvana Mangano en su casa de Roma.
Silvana Mangano. Escultura de Brancusi.
Silvana Mangano.
Silvana Mangano.
Silvana Mangano & Raf Vallone en Anna, de Alberto Lattuada.
Anna Magnani.
Secuencia de Mamma Roma, con Anna Magnani.
Sofia Loren.
Sofia Loren.
Sofia Loren & Marcello Mastroiani.
Sofia Loren.
Sofia Loren en Matrimonio a la italiana.
Sofia Loren.
Mastroiani & Sofia Loren.
Escena de Dos mujeres.
Secuencia del bombardeo en Dos mujeres.
Sofia Loren.
Sofia Loren en acción, al fondo Carlo Ponti.
Sofia Loren en el set de rodaje.
Anita Ekberg.
Monica Viti & Alain Delon en El eclipse de Antonioni.
Monica Viti.
Monica Vitti.
Monica Vitti.
Monica Vitti, Italy, 1971.
Monica Vitti.
Monica Vitti.
Anouk Aimée & Marcello Mastroianni en La dolce vita.
Fotograma de La dolce vita.
Fotograma de La dolce vita.
La dolce vita.
Fotograma de La dolce vita.
Anita Ekberg en La dolce vita.
Mastroianni & Ekberg en La dolce vita.
Anita Ekberg en la fontana di Trevi, secuencia de La dolce vita.
Renato Salvatori & Alain Delon en Rocco é il suo fratelli.
Alain Delon.
Annie Girardot, la prostituta de Rocco y sus hermanos.
Annie Girardot & Alain Delon en una secuencia de Rocco.
Barbara Steele en Otto é mezzo.
Marcello Mastroianni en un fotograma de 8 1/2 de Fellini.
Marcello Mastroiani en 8 1/2.
Fellini, Mastroiani & Loren.
Federico Fellini.

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