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Hacer te con leche

Cómo preparar un buen té con leche

¿Te gusta beber el té con leche? Vamos a ver algunos consejos para preparar uno bien rico. ¡Toma nota de todo!

El té con leche es una combinación del sabor semi-amargo del té fuerte con la intensidad cremosa de la leche. Se puede preparar el té con leche frío o caliente, pero como se acerca el invierno vamos a ver cómo se prepara un buen té con leche caliente para los días fríos. El método de preparación es el siguiente:

-Poner agua a hervir en la tetera. Luego verter el agua sobre la taza e inmediatamente depositar una o dos bolsita de té. Se puede utilizar cualquier tipo de té, pero se recomienda sobre todo el té negro o el té oolong.

-Se deben esperar entre 5 y 7 minutos para que la bebida infusione. Cuando haya reposado, se va echando la leche –que se ha calentado previamente- poco a poco. Luego se remueve y se deja reposar un par de minutos más para que se mezclen ambos sabores.

Ya estaría listo para tomar el té con leche caliente. También se pueden añadir otros ingredientes como miel o azúcar o sacarina.

Prepara té con leche es realmente fácil, rápido y delicioso, es una combinación única, el sabor suave y semi amargo del té, con la riqueza cremosa de la leche. Hay muchas versiones calientes y heladas para tomar, con recetas que agregan más sabor y dimensión al té solo. La leche le entrega peso, textura y cremosidad, a esta bebida sutil y delicada, creando una combinación igual de refrescante.

Para muchas personas tomar té con leche ha sido un gran cuestionamiento, el té con leche es una práctica sobre todo occidental, en oriente el té se toma solo, y es que la mezcla de la leche que es un producto tan complejo, con la delicadeza del té, para muchas personas es extraño, para otras es una delicia, que entrega más sabor, textura, suaviza sus mañanas y les da un sueño más reparador en la noche.

En general los tés más fuertes son los que se suelen utilizar con leche, como por ejemplo el té negro, el té de Jamaica, Manzanilla o té verde.

Pero la pregunta que algunos se hacen es: ¿es malo mezclar té con leche?

El té es una bebida que aporta un sinfín de beneficios a nuestro cuerpo, por sobre todo antioxidantes (polifenoles y catequinas) estos mismos son lo que hacen que el té sea una de las bebidas más sanas del mundo.

Conoce los beneficios de los distintos tipos de té

Muchos expertos de la salud han advertido que tomar leche con té, no es tan beneficioso como se espera y es que la caseína que está en la leche, inhibe los efectos de las catequinas del té, cuando se mezclan.

Sin embargo no produce ningún efecto negativo en nuestra salud, así que si eres un fanático del té con leche puedes seguir disfrutándolo, lo cierto es que si deseas disfrutar de todas las propiedades y beneficios del té, es mejor beberlo con poca leche o solo.

En todo caso, para los que quieren seguir disfrutando del té con leche sin perder las riquezas del té, se puede sustituir la leche, por leche de almendras, de soya o de coco, quedan igual de delicioso, con la misma textura y cremosidad.

Aquí unas deliciosas recetas de té con leche:

Té verde con leche de coco

  • Agua
  • Miel o estevia (evitar el azúcar refinada)
  • Leche o leche de coco
  • Jugo de limón
  • Hojas de menta fresca
  • Bolsitas de té verde (también puedes usar té verde matcha)

Preparación: Preparar el té y dejar reposar 5 minutos, luego agregar el limón, la leche de coco y la miel o estevia a gusto, dejar enfriar totalmente, finalmente se le agregan las hojas de menta. Si lo quieres bien cremoso, lo pones en el congelador en una fuente metálica y cuando se haya congelado los bordes se le aplica la batidora. Esto lo puedes repetir de 3 a 4 veces para servir bien cremoso con las hojas de menta fresca.

Chai Ball

  • Bolsitas de té chai
  • Miel o estevia (evitar el azúcar refinada) (opcional)
  • Whisky Fireball
  • Leche o crema de leche

Preparación: Preparar 2 partes de té chai y dejar reposar agregar la miel o la estevia si es que quieres endulzar (sweetea ya está endulzado!), mezclar con 2 partes de leche y finalmente 1 parte de de whisky fireball.

Té hindú

  • Agua
  • Leche o leche de almendras
  • Cardamomo
  • Canela en polvo
  • Miel o estevia (evitar el azúcar refinada)
  • Bolsitas de té negro o té blanco

Preparación: Preparar el té negro y dejar reposar. Hervir la leche durante 5 minutos, luego se le agrega al té junto con las especias y esperar 5 minutos más. Luego se aplica la batidora de forma ligera.

Té chai latte

  • Bolsitas de té chai sweetea
  • Leche o leche de almendras
  • Hielo (opcional)

Conoce más recetas de té chai, incluyendo las recetas de té chai tradicionales

Preparación: Preparar el té chai y dejar reposar unos 5 minutos y agregar la leche de almendras. Si lo deseas frío, dejar reposar hasta que esté completamente helado, agregar la leche de almendras y hielo a gusto.

Té con manzana y leche

  • Bolsitas de té negro o té verde
  • Jugo de manzana
  • Rodajas de manzana
  • Agua
  • Leche o leche de coco
  • Miel o estevia (evitar azúcar refinada)

Preparación: Se prepara el té y se deja reposar. Cuando ya esté frío se le agrega la leche, el jugo de manzana, la miel o estevia y se bate hasta que quede una pasta líquida. Queda listo para servir con unas rodajas de manzana

Té de burbujas (Bubble tea)

  • Bolsitas de té negro
  • Perlas masticables de tapioca o boba
  • Crema o leche de almendras
  • Miel o estevia (evitar el azúcar refinada)

Preparación: Se prepara el té negro y se deja reposar, se le agrega la crema o la leche de almendras junto con la miel o estevia, finalmente se le agregan las perlas y queda listo para disfrutar!

Té de canela

  • Agua
  • Palitos de canela
  • Leche o leche de coco
  • Miel
  • Bolsitas de té negro

Preparación: Prepara el té negro y dejar reposar junto con los palitos de canela durante unos 5 minutos. Colar el contenido y agregar la leche de coco o leche normal, luego agregar la miel a gusto. En la taza puedes poner un palito de canela para incrementar el sabor.

Té chai Smoothie Vainilla

  • Bolsitas de té chai
  • Leche
  • Extracto de vainilla
  • Estevia (evitar azúcar refinada)
  • Helado de vainilla
  • Polvo de canela (opcional)

Preparación: Preparar el té chai y dejar reposar 5 minutos, agregar el extracto de vainilla, la leche y la estevia y dejar enfriar. Una vez frío agregar el helado a una licuadora y mezclarlo con la leche con té chai. Mezclar hasta que quede suave y servir, para incrementar el sabor puedes polvorear un poco de canela.

Fuentes: Cookpad / thenourishinggourmet / kitchentreaty / Fireballwhisky

Todo lo que debes saber sobre el té con leche

¿Disfrutas un poco de leche en tu té? Entonces eres uno de los muchos bebedores de té en todo el mundo que adoran beber un «té con leche».

Esta es una manera perfecta de suavizar los sabores del té, especialmente algunas de las notas amargas que se encuentran en el té negro.

El té con leche puede tomar muchas formas. Puede ser tan simple como un chorrito de leche en su té Assam o English Breakfast, o puede ser una receta compleja como masala chai o té de burbujas.

Los tés con leche alrededor del mundo son divertidos de explorar, así que comencemos.

¿Quieres comprar té negro chai?

¿Qué es el té con leche?

El té con leche es, simplemente, té con leche añadida. Esto crea un sabor más suave y endulza ligeramente el té. Es una forma popular de servir té en muchas partes del mundo y es una manera fácil de preparar una taza de té diferente.

Hay muchas regiones en el mundo donde el té con leche es el tipo de té predeterminado. Esto es más evidente en ciertas partes de la India donde el «té» generalmente se refiere al té con leche. Para pedir té sin leche, solicite un «té negro».

El té con leche también se consume comúnmente en Inglaterra, Irlanda, Escocia, Canadá, Sri Lanka y Hong Kong.

Hay muchas variaciones en el té con leche, que incluyen:

  • Cream Tea – Preparado con crema espesa, este té se encuentra comúnmente en East Friesland, Alemania. A menudo se lo llama «té frisón oriental».
  • Té de leche de Hong Kong: también conocido como Té de leche panty, es la versión más popular de té preparado con leche evaporada.
  • Tea Latte: una bebida de té muy popular que se encuentra en América del Norte, partes de Europa y más allá.
  • Leche de vaca, búfalo o yak: hecha al hervir el té con la leche del animal. Esta bebida se encuentra en muchas partes de la India y en algunos países de los alrededores.

¿Por qué agregar leche a su té?

El té con leche generalmente se prepara con un fuerte té negro.

La adición de leche produce un sabor menos astringente y menos amargo. La leche no solo cubre el sabor del té, sino que también se une a algunos de los compuestos químicos amargos que se encuentran en el té.

  • Algunos de estos compuestos amargos son muy beneficiosos para la salud. Debido a esto, si está bebiendo té por razones de salud, el té sin leche es una mejor opción.
  • Algunos tés, como el té Assam de la India, casi siempre se sirven con leche para reducir la amargura. El té con leche Assam también tiene una apariencia regular como tés de la tarde británicos.
  • Muchos tés con leche son bastante buenos con un sustituto lácteo. Si lo deseas, usa leche de soja, almendras o arroz. La leche de coco no es tan versátil, pero ciertamente puedes desarrollar el gusto con el té adecuado.

Lee también: Todo lo que debes conocer sobre el té negro

¿Cuánta leche debería agregar?

Realmente no hay pautas establecidas o sugerencias sobre la cantidad de leche que debes agregar a un té en particular. Depende, más que nada, de tu gusto personal y del tipo de té que prepares. Sin embargo, la mayoría del té no debería requerir mucha leche.

En general, comienza con un toque o una cucharada de leche. Revuelve y prueba tu té. Si es necesario, agrega otra cucharada hasta que sea de tu gusto.

Algunas recetas de té con leche usan bastante leche. Por ejemplo, un masala chai casero requiere partes iguales de leche y agua.

Recetas populares de té con leche

El té con leche va más allá de simplemente agregar un chorrito de leche a una taza de té. Hay muchas recetas de té con leche en todo el mundo.

  • Bubble Tea o ‘boba tea’ es un té de leche popular de Taiwán.
  • Yuanyang es té de leche de Hong Kong mezclado con café fuerte.
  • Masala chai es un té con especias de leche india que se ha extendido rápidamente por todo el mundo.
  • El desayuno inglés se sirve comúnmente con leche.

Compra té negro

Mini-guía sobre el té con leche

¿Recuerdas la primera vez que probaste el té? Probablemente su sabor te pareciera muy fuerte. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas comenzamos probando esta bebida (salvo las nuevas generaciones) por motivos de salud, más que por puro placer. El típico té rojo para cortar la descomposición ha sido el remedio casero por excelencia en muchas casas.

Pero claro, tomar una bebida tan especial en esas circunstancias, no siempre es el mejor comienzo. Sin embargo, hay situaciones que lo cambian todo y dan lugar a resultados tan deliciosos, como un rico té con leche.

¿Que por qué te cuento esto? Porque en Europa, el té con leche llegó de la mano de los ingleses, quienes para suavizar el sabor del té negro Assam, el que más se consumía con la llegada del té hindú a Inglaterra, decidieron añadir un poco de leche a esta infusión, la cual, poco a poco, comenzó a convertirse en una manera habitual de consumir el té en este país.

Sin embargo, en el resto de Europa, el té que se consumía procedía de China y Japón, cuyos sabores son mucho más suaves que los de la India o África; un hecho que hizo que, durante muchos años, el té con leche sólo se tomará en Inglaterra.

¿A qué tipos de té se les puede añadir leche?

Es cierto que como bien dice el refrán, para gustos los colores. Sin embargo, la realidad es que hay tres tipos de variedades de té que están especialmente indicadas para tomar con leche; en el resto de los casos, la verdad, queda algo extraño y, de hecho, en función de los ingredientes con los que haya sido preparado el té, también se puede cortar.

Así las cosas, las tres variedades de té que mejor casan con la leche son:

  • El té rojo

  • El té negro

  • El té matcha

¿Por qué? En el caso de los dos primeros, por ser los tés con más cuerpo; son de sabor más fuerte. En el caso del té matcha, el hecho de que sea un té en polvo, hace que tenga propiedades diferentes a cualquier otra variedad de té verde. Eso sí, en el caso de este último, normalmente se suele utilizar para añadirlo en batidos, más que para preparar un té con leche al uso, donde la cantidad de leche es mínima.

Cómo se prepara el té con leche

Sois muchos los que nos preguntáis, ¿cómo se prepara el té con leche? En realidad es tan sencillo como preparar un té normal y una vez viertas el agua caliente sobre las hojas de té, en tu taza, añades una nube de leche.

Pero, ¿qué es una nube de leche? Depende un poco del gusto de cada uno, pero si vertemos la leche en un vaso, no sería más de un dedo de leche; hay quien incluso le echa mucho menos; la cantidad equivalente a una cucharada de leche o dos. Por el contrario, también hay gente que le echa más cantidad que esa nube; todo depende un poco de cómo te guste a ti el sabor del té con leche.

Lo que sí que tienes que tener claro es que, como es obvio, a mayor cantidad de leche, menos sabor a té tendrá el combinado, especialmente si utilizas leche de vaca, porque tiene un sabor más fuerte.

Con qué tipo de leche se puede preparar el té

En este caso, hay varios factores que intervienen a la hora de elegir la leche que vamos a utilizar para preparar el té con leche: por un lado, dependerá de si tenemos alguna intolerancia o no (son muchas las personas que no pueden tomar leche de vaca); por otro, de si, por motivos personales, decidimos que hay tipos de leche que no queremos tomar (por ejemplo, la de la vaca o la de la oveja, por venir de un animal).

Y, por último, el sabor de la leche que escogemos, ya que hay ciertas variedades de leche que tienen un sabor muy fuerte y no nos permiten disfrutar del sabor del té o le dan un sabor muy diferente. Así las cosas, además de la vaca de leche, las más recomendables y las que más se utilizan, son: la leche de arroz, la leche de avena o la leche de almendras.

Otras leches vegetales, como la de soja o la de coco no se recomiendan tanto, porque tienen un sabor más fuerte. Sin embargo, si te gusta el sabor que le da a tu té, por supuesto, puedes tomarlo libremente. De hecho, si las utilizas, nos encantará que nos lo cuentes en comentarios.

Beneficios del té con leche

Al igual que sucede con otras bebidas, el té con leche también tiene detractores que dicen que la leche bloquea ciertas moléculas protectoras que tiene el té, además de que le quita el sabor original al té.

Sin embargo, la realidad es que el té con leche tiene diferentes beneficios para la salud, como son los siguientes:

  • Protege el esmalte de los dientes: tal y como se ha demostrado en un estudio de la Facultad de Odontología de la Universidad de Alberta, gracias al calcio que aporta la leche al té, por un lado, y que este producto reduce el daño que ciertas variedades de té pueden hacer al esmalte dental.

  • Tiene un efecto saciante: por lo que es ideal para aquellas personas que desean tomar un tentempié a media mañana y matar el gusanillo que se puede tener a esa hora.

  • Suaviza su sabor: es cierto que cambia el sabor de té, pero aquellas personas a las que no les gusta el sabor fuerte del té rojo o del té negro, le viene genial.

3 recetas de té con leche

Antes de pasar a las recetas, cabe mencionar que hay diversas variedades de té negro que son ideales para tomar con leche, como el té chai, el té negro English Breakfast o cualquier té negro y rojo con cacao y chocolate, como el té negro praliné eco o el té rojo Pu Erh Chocolate.

Además, hay otras variedades, como té oolong dulce pasión, el rooibos dulzura de café o el rooibos almendra y canela, entre otros.

  • Bubble Tea: para el que vas a necesitar una cucharada de té negro (o dos, en función de si lo quieres más o menos suave), una cucharada de bolitas de tapioca, agua y una nube de leche. Su elaboración es muy sencilla: prepara la infusión de té negro y, una vez en la tisanera, añade la cantidad de leche que te guste, así como las bolitas de tapioca. RECOMENDACIÓN: vierte la leche del tiempo o templada, de manera que el contraste al verterla no sea muy brusco.

  • Té con leche y canela: una receta la mar de sencilla e ideal para comenzar bien la mañana o tomar una merienda saludable. Sólo necesitas té negro, una nube de leche y una rama de canela (para hacerlo más rápido, puedes añadir canela en polvo). Para elaborarlo, cuando pongas el agua a hervir, pon también la rama de canela, de manera que libere su sabor y, mientras tanto, calienta la leche por otro lado. Cuela e infusiona el té negro, añade la leche y deja reposar. Mientras tanto, añade la rama de canela, para que el té con leche siga cogiendo sabor a canela.

  • Matcha latte: para el cual vas a necesitar medio vaso de leche de almendras (o si lo prefieres, leche de vaca), una cucharada de té matcha, 100 ml de agua y una pizquita de canela (como optativo, para decorar). El proceso, en este caso, es mucho más sencillo: caliente el agua y la leche, vierte el té matcha, mezcla bien y termina decorando con un poco de canela.

No hay duda que, desde hace muchísimos siglos, el té se ha convertido desde antaño en una de las bebidas más consumidas del mundo en absolutamente todas sus variedades (té verde, té rojo, té blanco y té negro), junto –claro está- con el café.

En Japón, por ejemplo, existe la tradición de tomar un buen té verde con cada comida, lo que podría convertirse en una respuesta a la pregunta que muchos científicos se realizan respecto a por qué este país destaca por su baja mortandad en lo que al diagnóstico de casos de cáncer se refiere.

Como de buen seguro sabrás, entre las diferentes propiedades del té, y sus importantes virtudes nutricionales, nos encontramos con las catequinas y los polifenoles, unos potentes antioxidantes que hacen de tés como el té blanco un verdadero regalo de la Naturaleza.

No obstante, en países como Reino Unido o Marruecos existe la tradición de tomar té con leche, una práctica muy extendida que, aunque no tiene por qué ser mala para la salud, sí repercute sobre la posible pérdida de los principales nutrientes que encontramos en el té.

Mezclar té con leche: ¿es malo?

Seguramente que en algún momento habrás escuchado la bautizada como hora del té inglesa, consistente en la toma del té cada día a las cinco de la tarde junto con unas pastitas.

Es una práctica muy extendida en Reino Unido. Aunque también es verdad que en otros países, como Marruecos, también se tiende a tomar un delicioso té negro con leche.

Aunque su sabor y aroma son simplemente deliciosos, muchas personas desconocen que la leche, mezclada con el té, inhibe los efectos de sus catequinas, lo que significa que la mayoría de sus importantes beneficios se pierden.

Esto impide sobretodo que al tomar una buena taza de té con leche a fin de cuentas estemos igualmente disfrutando de sus propiedades más importantes.

¿Nuestro consejo? Tomar una taza de té con leche al día no es malo, en absoluto, puesto que no produce ningún efecto negativo para la salud. Sin embargo, para disfrutar realmente de las virtudes del té, lo aconsejable es repartir la toma de al menos dos tazas de té a lo largo del día, por ejemplo antes del desayuno y después de cada comida.

Imagen | David Light Orchard

Referencias bibliográficas:

  • Rashidinejad A, Birch EJ, Sun-Waterhouse D, Everett DW. Addition of milk to tea infusions: Helpful or harmful? Evidence from in vitro and in vivo studies on antioxidant properties. Crit Rev Food Sci Nutr. 2017 Oct 13;57(15):3188-3196. doi: 10.1080/10408398.2015.1099515.

Este artículo se publica solo con fines informativos. No puede ni debe sustituir la consulta a un Nutricionista. Le aconsejamos consultar a su Nutricionista de confianza.

¡Qué rica está la leche con canela y limón! Una bebida que además de refrescar alimenta. En otro artículo de Okdiario-recetas hicimos batido de proteínas casero. Hoy te damos la versión de leche con canela sin azúcar añadido y la tradicional.

Historia de la leche con canela y limón

Esta bebida junto con la horchata o el limón granizado son las clásicas del verano. No sabe con exactitud quien creó esta leche especiada. Sabemos que se preparaba al menos desde el siglo XIX, quizás antes.

La leche es un alimento muy antiguo, alrededor del 10.000 a. C cuando los nómadas se establecieron en comunidades comenzaron a domesticar animales y la leche pasó a se un alimento de uso común.

Por otro lado la canela ya se usaba en el Antiguo Egipto hace más de 3000 años. Se menciona la canela en documentos del siglo XIII, se cultivaba en Sri Lanka. Podría haber llegado a Europa en el siglo XV de la mano de comerciantes venecianos que tenían el monopolio de la distribución de especias en Europa. Sin embargo los árabes estuvieron en España desde el 711 a 1492 y esta cultura ya usaba la canela. Es probable que esta especia llegara antes a España que a otros países europeos.

El limón se distribuyó por la zona mediterránea entre el año 1000 y el 1150, siendo habitual como planta ornamental en los jardines árabes. Los árabes gustaban de usar mucho las especias tanto en la repostería como en otros platos en general, al té también le añadían canela. No es de extrañar que esta especia se combinar con otros bebidas de uso común como el vino o la leche.

Por qué los ingleses le ponen leche al té (y 4 otras cosas que tal vez no sabías de la infusión más popular del mundo)

Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES Image caption Con un poquito de leche. Así toman el té los británicos.

Todos saben que los ingleses aman el té.

Pero, ¿sabes por qué son los únicos europeos que acostumbran mezclarlo con leche?

La infusión se hizo popular en el Reino Unido hace más de tres siglos y hoy muchos en el mundo asocian la bebida con los británicos, a pesar de su origen chino e indio.

El periodista Dan Saladino investigó cómo nació la pasión nacional por el té para el programa Food Programme de BBC Radio 4.

Aquí revela cinco datos que podrían sorprender hasta a los más conocedores.

1. El té se bebe desde hace más de 2.000 años

El té comenzó a consumirse en el año 200 a.C.

En el mausoleo Yang Ling, en China central, se hallaron ofrendas en las tumbas que parecían tortas hechas con hojas.

Derechos de autor de la imagen AFP Image caption En China tienen miles de años bebiendo té.

Los análisis revelaron la presencia de cafeína y teanina, mostrando que se trataba de hojas de té.

Se cree que se las enterraba con los muertos para que los lleven a la ultratumba.

2. Todos los tipos de té vienen de una misma planta

Todo el té proviene de una sola especie de planta, la Camellia Sinensis.

Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES Image caption Muchas variedades de té pero un solo origen: la Camellia Sinensis

Las diferentes variedades se deben a las distintas subespecies de la planta, a las condiciones de cultivo y a los procesos de producción.

3. En Londres, el té se comía

El té fue vendido en Londres por primera vez en 1657 por un hombre llamado Thomas Garraway.

Lo vendía en una tienda en el centro de la ciudad y era considerado un artículo de lujo.

Derechos de autor de la imagen GETTY IMAGES Image caption Cuando las hojas de té comenzaron a venderse en Londres algunos creían que servían para untar las tostadas.

En esa época, comprar té era señal de sofisticación. Pero no todos sabían qué hacer con el producto.

Hay fuentes que muestran a algunos ingleses poniendo las hojas en remojo y luego comiéndolas o usándolas como si fueran mermelada sobre las tostadas con manteca.

4. Un británico convirtió a la India en «la Meca del té»

Los británicos obtuvieron su té de China hasta el siglo XVII, cuando hubo una ruptura de relaciones diplomáticas que suspendió el intercambio comercial.

Entonces la East India Company, que controlaba el comercio internacional de té, contrató a Robert Fortune, un legendario cazador de té.

Derechos de autor de la imagen Hulton Archive Image caption La ciudad de Madrás, en India, fue fundada por la East India Company.

Fortune se dedicaba a explorar el globo en busca de plantas de té, que le vendía a la aristocracia.

Fue contratado con la misión de contrabandear plantas de té de China a India, para comenzar una industria paralela en ese país, parte del imperio británico.

Tras lograr con éxito llevar unas 20.000 plantas hasta Darjeeling, sin embargo, Fortune descubrió que el té ya crecía ahí de manera natural.

Pero fue gracias a las actividades encubiertas de Robert Fortune que India pasó a ser considerada la Meca del té.

5. Los ingleses le ponen leche al té porque…

Cuando el té comenzó a importarse de la India en el siglo XVII, cambió algunas costumbres de los británicos.

La planta de té que más crecía en India era una subespecie llamada Camellia Sinensis Assamica.

El té Assam era más rico en su versión negra que verde y el proceso de oxidación que oscurece la hoja eliminó los tonos florales y le dio a la bebida un gusto más fuerte y malteado.

Por eso cuando los ingleses recibieron las primeras mezclas de English Breakfast que contenían Assam les resultó natural agregarles leche.

Derechos de autor de la imagen iStock Image caption En cierta forma, la culpa es del English Breakfast.

Hoy, esa tradición continúa.

En cambio en Europa continental el té llegó a través de los Países Bajos, que la importaban de Indonesia, donde el gusto era más suave y no requería leche.

Por eso los británicos son los únicos europeos que siguen tomando su té con leche.

Té con leche – Picture of My Tea Shop, London

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María, lectora y socia de eldiario.es, nos escribe un correo electrónico con la siguiente petición: «buenos días; quería haceros una pregunta rápida sobre un tema que igual ya habéis tratado: ¿tomar el té con leche, como lo hacen muchos ingleses en el desayuno o a la hora de té, le quita sus propiedades antioxidantes?».

En efecto el té es una infusión obtenida a partir de las hojas de un arbusto perenne originario de Asia del género Camelia, conocido como Camellia sienensis. De esta planta y sus distintas variedades se obtienen todos los tipos de té que conocemos y que te explicamos en el artículo ¿Cuánto rato dejo la bolsita de té en el agua para conseguir la infusión perfecta?

En el mismo te damos a conocer distintas preparaciones y elaboraciones de té, entre las que cabe destacar los más conocidos; el té verde y el té negro. Ambos son famosos en Occidente por sus propiedades estimulantes que los hacen en muchos países de Asia, África y Europa, sustitutos ideales del café. Lo que mucha gente desconoce es que tanto el té verde como el té negro tienen además propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y dilatadoras de las arterias.

Todo ello gracias a la presencia de sustancias naturales como los polifenoles, las catequinas y los flavonoides, que quedan concentrados en las hojas. También se le atribuyen, debido a estos compuestos y algunos otros como la L-teanina, un aminoácido análogo del ácido glutámico, propiedades neuroprotectoras y calmantes.

El consumo prolongado de té, especialmente del verde, también se ha asociado científicamente a la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, del deterioro cognitivo y la osteoporosis. A este respecto, se sabe que al contrario que el té negro, que tiene mayor concentración de teína pero menor cantidad de antioxidantes, el té verde es más rico en sustancias antiinflamatorias y antioxidantes.

Qué pasa con la leche y el té

Respecto a lo que pregunta María, la interferencia de los productos lácteos, en especial la leche, con otros alimentos es largamente conocida. Algunos experimentos apuntan a que las proteínas de la leche denominadas caseínas bloquean las catequinas, neutralizando su efecto antioxidante y antiinflamatorio y haciendo así perder al té una parte de sus efectos beneficiosos para el sistema cardiovascular.

Un estudio de 2007 del Charité Hospital en Berlín sobre 16 pacientes mujeres sanas cardiovascularmente y posmenopáusicas, demostró que la leche hacía perder la capacidad antiinflamatoria del té. Las mujeres tomaron medio litro de té negro recién preparado, té negro con un 10% de leche desnatada o agua hervida (como control) en tres ocasiones distintas y en las mismas condiciones.

Lo que descubrieron midiendo la presión arterial en cada ocasión es que la ingesta de té negro aumentaba significativamente la capacidad de la arteria humeral para relajarse y abrirse, de modo que dejara pasar mayor flujo sanguíneo. Con el agua hervida la capacidad se mantenía constante y, en cambio, con el 10% de leche el efecto relajante del té negro se bloqueaba totalmente.

De todos modos el estudio del hospital berlinés se realizó sobre un universo extremadamente pequeño que no permite asumir que no haya personas -de diferente sexo o edades, por ejemplo- con mejor respuesta antiinflamatoria ante el café con leche. Para verificar con elevada seguridad que la leche inhibe las propiedades antioxidantes y antiinflamatorias del té, deberíamos practicar el estudio sobre un número de personas elevado, con diferentes casuísticas y con las repeticiones en el tiempo necesarias para reducir al mínimo el margen de error. Por lo tanto hay que poner en cuarentena el experimento alemán.

Otros casos de posibles interferencias

Por otro lado, algunos blogs apuntan a que efectos similares se han observado en las propiedades del chocolate cuando se le añade leche, pero no hemos encontrado al respecto más literatura científica que una reseña del American Institute for Cancer Research, donde se apunta en esta dirección y se recomienda tomar chocolate lo más puro posible si se desea obtener beneficio de sus efectos antioxidantes.

En otro orden, también se conoce que el café además de un diurético, es un inhibidor de la absorción del calcio soluble, por lo que evita que el aporte de este en la leche del café con leche sea efectivo. A su vez, se cree que la leche bloquea a los antioxidantes que contiene el café, aunque los estudios sobre la biodisponibilidad de antioxidantes en el organismo humano no permiten considerar el café como fuente extraordinaria de estos compuestos.

Finalmente, destacar que el té verde, que no se toma tradicionalmente con leche, es más rico en antioxidantes que el negro, además de contener la teína menos concentrada, que es el compuesto que le confiere sus propiedades estimulantes, y por lo tanto precursoras a su vez del estrés oxidativo e inflamatorio.

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Japón ha popularizado en todo el mundo la ceremonia del té, pero el origen de esta infusión está en la China, donde hace 2.000 años aprendieron a utilizar el calor y el prensado para extraer sabores y también colores de las hojas del árbol del té, Camellia sinensis . Poco a poco fueron evolucionando la técnica, y hace unos mil años el té ya era un elemento básico de la dieta del gigante asiático, que en el siglo XVII exportó a Europa y Rusia, con gran éxito.

Hoy en día, disponemos de variedades diversas de té, y tiendas especializadas pero, ¿sabemos preparar una buena taza de té respetando todo su sabor? ¿Cuánto tiempo debe hervir el agua? ¿Podemos usar cualquier tetera? ¿Es acertado ponerle leche?

(MSPhotographic / Getty)

Para respondernos a todo, preguntamos a Jing Jing Yuan y Ambròs Genís, propietarios de la tienda Tetere y de Tetereria en Barcelona y expertos en la cultura ancestral de este elemento esencial en la cultura china, y ahora universal. Nuestra dama del té nos descubre los 10 errores que cometes al prepararte una taza de la infusión más popular en el mundo.

1. Temer probar distintas variedades de tés

En el libro de referencia de Harold McGee, La cocina y los alimentos (Debate) se detallan los tres tipos de té que representan la mayor parte del té que se consume en el mundo. Cuenta el experto que el té verde mantiene muchas de las cualidades de la hoja fresca. Los oolongs, tés con una infusión más anaranjada, surgieron hacia el siglo XVII “probablemente después de la observación accidental de que las hojas desarrollan un aroma y un color distintivos cuando se dejan marchitar o se prensan antes de secarlas”.

No debemos tener miedo a enfrentarnos a tés que nos pueden parecer fuertes, porque el método de preparación es tan importante como la variedad

Por la forma como se elaboran tanto los oolongs como el té negro suelen tener aromas florales y frutales, ricos y fuertes. Con un consumo más moderado, el té blanco (hoja de té que se deja marchitar un largo periodo de tiempo con aromas dulces y ligeros) y el pu-erh, “un té producido exclusivamente en la provincia china de Yunnan con una amplitud aromática que abarca desde cuero, cereal o paja a madera, tierra, sotobosque, humedad…”, explica Jing Jing Yuan, propietaria de la tetería barcelonesa Tetere.

Para la experta, no debemos tener miedo a enfrentarnos a tés que nos pueden parecer fuertes, porque el método de preparación (el tiempo, la tetera…) es tan importante como la variedad: “Yo te puedo preparar un té negro de manera que te resulte muy suave”, cuenta. Lo importante “es estar abierto a probar nuevos sabores que pueden sorprendernos y conocer la manera más adecuada de prepararlo”.

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2. No elegir bien el agua y desconocer la temperatura que debe tener

El agua es un elemento primordial para elaborar un buen té. Estas infusiones, como el café, se componen en un 95-98% de agua, por tanto, resulta obvio que su calidad influirá en el resultado. Es importante que el agua no sea dura, con muchos carbonatos de calcio y magnesio, “porque estos minerales pueden cambiarle el sabor”, explica Jing Jing, y añade: “Si usamos la del grifo además debemos procurar evitar el cloro”.

Otro punto importante es calentarla sin dejar que llegue a hervir (“si hierve, debemos esperar un poco a que se enfríe o añadir un poco de agua fresca para bajar la temperatura”), teniendo en cuenta que cada variedad de té se desarrolla mejor en una temperatura determinada.

El tipo de agua que utilizamos para preparar el té y su temperatura son básicos

Si es un oolong, un negro o un pu-erh, alrededor de los 95 ºC, y un té verde o blanco, menos: de los 60 a 85ºC porque sus hojas suelen ser más tiernas y con más cantidad de fenoles naturales (catequinas.

3. Elegir teteras o infusionadores de materiales poco adecuados

Podemos infusionar el té en tetera o bien en taza, pero en ningún caso deben ser de materiales que desprendan aroma o partículas en el té. Ambròs Genís, copropietario de Tetere y marido de Jing Jing, prefiere la cerámica (concretamente las teteras de Yixing) a la porcelana o el vidrio (“está bien que puedas ver la intensidad del color y la forma de la hoja del té”), y advierte que hay tazas o teteras de barro que pueden dejar un cierto sabor a tierra. “Las teteras esmaltadas son prácticas porque no son porosas y eso permite que no queden impregnadas de sabores. Las no esmaltadas es mejor siempre utilizarlas con tés de aroma y sabor similar”.

(ozenli / Getty)

El hierro se puede utilizar pero puede no ser el mejor aliado, “porque no mantiene la temperatura tan bien como la cerámica”.

Y atención también con los infusionadores pequeños de tipo bolita: “No somos nada partidarios porque aprisionan la hoja del té y le impiden que se abra en plenitud, si se quieren usar, es mejor que sean grandes”, explican nuestros expertos del té.

Los infusionadores pequeños de tipo bolita aprisionan la hoja del té y le impiden que se abra en plenitud

4. No precalentar la taza

Antes de infusionar un té, debemos preparar la taza donde lo vamos a tomar o la tetera que lo va a servir. Aunque nos parezca una nimiedad, es importante precalentarla para evitar que baje la temperatura del agua que hemos preparado y que añadiremos después para hacer el té, y así conseguir un mejor sabor y aroma. Para precalentar, simplemente calentamos agua, la introducimos, la dejamos hasta que el recipiente esté tibio, y luego la vaciamos.

5. No calcular el rato que cada té necesita para infusionar

Una vez tenemos la taza o la tetera preparada, echamos las hojas de té y vertemos el agua que hemos calentado. Adaptarlo a nuestro gusto será la clave, a medida que conozcamos el carácter (como se comporta el té en infusión) del té. Porque calcular el tiempo de infusión de cada té depende de la cantidad de hojas (más hojas, menos tiempo), de si están rotas o enteras (más rotas, menos tiempo) y de la temperatura del agua (más temperatura, menos tiempo).

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También de la variedad de té, de la forma como ha sido cultivado, recolectado y procesado. En general, los tés con un nivel de oxidación más elevado (oolong y negro) necesitan tiempos superiore s a los verdes.

El té verde japonés necesita menos temperatura que el chino. Para dos tazas entre 2 y 3 minutos. “En la China, el procedimiento de recolección es todavía manual, la hoja está más entera y tarda un poco más, por tanto serían unos 3 minutos”, apunta Genís.

Cada variedad de té tiene un tiempo de infusión distinto

El Oolong se parece al té negro o al verde, dependiendo del porcentaje de oxidación enzimática de la hoja en el momento de procesarlo. Si el porcentaje es alto, lo trataremos más como un té negro, de 3 a 5 minutos, dos tazas.

La hoja del té blanco tiene un tiempo de marchitamiento y secado más largo que el té verde, por tanto, el tiempo puede llegar a ser como el té negro, de 3 a 5 minutos.

(Tolola / Getty)

El pu-ehr se puede encontrar fermentado o no fermentado. El primero permite un tiempo más largo de infusión (4-6 minutos) mientras que el segundo, es similar a un té verde, 2-3 minutos.

6. No calcular la cantidad de té y agua

Para que la infusión nos salga perfecta hemos de tener en cuenta las proporciones de té y agua con las que trabajamos. Hay que conocer el carácter (la temperatura y tiempo de infusión que permite) del té para determinar bien cantidades y temperaturas. Jing Jing Yuan nos da una fórmula aproximada válida para todo tipo de té: para dos tazas, calentar 300 ml de agua y colocar 4 o 5 gramos de té. Lo ideal es preguntar a nuestro vendedor, “porque en las tiendas podemos recomendarte no sólo como hacerlo, también contarte muchas cosas más sobre la variedad que elijas”.

Cuando compramos bolsitas no podemos apreciar el color, aroma y la integridad de la hoja, características que son muy importantes para obtener un buen té

Si hablamos de métodos, por ejemplo, encontramos que hay quién se prepara el té usando cafeteras de émbolo: “No soy muy partidaria de este tipo de accesorio, pero en caso de utilizarlo, es mejor no presionar la hoja del té para no incrementar excesivamente la intensidad de la infusión y provocar un gusto amargo”, apunta nuestra dama del té.

7. No fijarnos en el aspecto de la hoja a la hora de comprar el té

No se puede decir que sea un error preferir la comodidad de comprar el té en bolsitas a comprarlo natural. Pero para nuestra experta, “cuando compramos bolsitas no podemos apreciar el color, aroma (los pierde con el tiempo) y la integridad de la hoja, características que son muy importantes para obtener un buen té”.

(olgakr / Getty)

La bolsita de té fue un invento norteamericano que a principios del siglo XX convirtió en algo rápido y práctico una tradición asociada a todo un ceremonial pausado y excelentemente servido. Para el gurú del té británico William Gorman, ese empaquetado salvó a la industria del té porque se supo adaptar a nuestro ocupado día a día.

Jing Jing también destaca que el té es una cultura. No le gusta que se tome un determinado té solo porque está de moda, como ocurre con el té matcha: “Se ha popularizado mucho por sus propiedades benéficas para la salud, pero no se tiene en cuenta que pertenece a una cultura ritual desarrollada en Japón, y que ya era conocido y elaborado en la dinastía Song, de China”, apunta la experta, que conoce bien, por su propia historia, el valor de las ceremonias y la tradición.

La bolsita de té fue un invento norteamericano que a principios del siglo XX convirtió en algo rápido y práctico una tradición asociada a todo un ceremonial pausado

Por cierto, el té matcha hay que prepararlo con 5 cucharillas de agua caliente a unos 85ºC en un cuenco y batiendo con una brocha de bambú (chasen) durante 20 o 30 segundos para conseguir una buena textura y evitar que queden grumos.

8. Pensar que el té verde siempre tiene menos cafeína que el negro

Décadas atrás se sospechaba que el té podía contribuir a desarrollar determinadas enfermedades graves, pero hoy en día hay variedad de pruebas y estudios que indican que el té tiene efectos beneficiosos para la salud. Contiene compuestos antioxidantes, antiinflamatorios y vasodilatadores que protegen contra las cardiopatías. “También ayuda a la digestión, mejora la concentración y es diurético”, apunta Jing Jing Yuan.

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Por otro lado, la cafeína del té (un alcaloide amargo que le sirve a la planta para defenderse) tiene efectos sobre el cuerpo humano porque estimula el sistema nervioso central, y eso puede alterarnos de forma intensa hasta varias horas después de su consumo, siendo la causa de que evitemos tomar esta infusión con frecuencia.

Es un mito que los tés verdes y blancos tengan menos cafeína que los negros, “porque depende tanto de la variedad como de otros factores como la época de recolección, de cómo se ha plantado, del marchitamiento de la hoja…”, indica Ambròs Genís. Muchos tés negros tienen más cafeína que los verdes porque proceden de variedades asámicas y de crecimientos rápidos. Las variedades del tipo camelia sinensis asámica tienen más cafeína que las que se han elaborado a partir de la camelia sinensis sinensis.

Es un mito que los tés verdes y blancos tengan menos cafeína que los negros

Jing Jing Yuan ha comprobado en su práctica profesional que los efectos de esta sustancia estimulante del té “afectan distinto a cada persona”, y asegura que la forma de tomar el té, a veces vinculada al zen u otra filosofía oriental, es en China y Japón un acto social: “El mero hecho de tomar esta bebida comporta una gran sensación de bienestar”. O sea, que si tomamos té en una tetería relajante en buena compañía, nos pondremos menos nerviosos.

9. Es un error si queremos apreciar el té, ponerle leche, azúcar o limón

Para Jing Jing es un sacrilegio empañar el sabor de un buen té añadiéndole leche, azúcar o limón. “Hay que disfrutar de todos los matices del té, y el azúcar es un aditivo que los enmascara, además si la infusión está bien hecha no queda amarga”, cuenta la experta.

(al62 / Getty)

Un estudio publicado en el European Heart Journal determinó en 2007 que el efecto protector del té negro sobre el sistema cardiovascular queda anulado si se le añade leche porque las caseínas lácticas reducen la concentración de las catequinas, los flavonoides del té que protegen contra las cardiopatías. Curiosamente, se descubrió al observar que ese beneficio del té no se producía en Reino Unido, donde es habitual tomar té negro con leche. “La leche corta el té y hace que no lo digieras bien”, apunta la doctora endocrina Virginia Vicario de Clínicas Vicario.

Si aún así, os gusta con leche, debéis saber que lo mejor es “añadir té caliente a leche templada, y no al revés, para que la leche se caliente poco a poco y no cuaje”, cuenta Harold McGee.

Es ideal tomar el té una vez preparado para disfrutar de toda sus propiedades al momento

Si sois de los que ponéis limón le añadiréis notas cítricas al sabor, y aclararéis su color, sobre todo si es negro. También facilitaréis que los antioxidantes del té (especialmente del té verde) sean absorbidos más fácilmente por el organismo.

10. Guardar el té en un lugar caluroso

Es ideal tomar el té una vez preparado para disfrutar de toda sus propiedades al momento, pero si te sobra, es mejor no volver a hervir la tetera porque lo convertirás en una bebida insípida. Yuan Jing Jing advierte de la importancia de guardar bien el té, “en un lugar alejado de la humedad, del sol, del calor y de otros alimentos que puedan contaminar su aroma y sabor”.

(trumzz / Getty)

Con el tiempo, se deteriora la calidad en la mayoría de los tés. “En algunos tipos de té, en función de su proceso de elaboración, el envejecimiento es un arte, que aporta una complejidad organoléptica a medida que pasa el tiempo”, apunta la experta. Pero si pretendemos guardarlo como algo valioso en casa, tendremos que ser unos auténticos expertos para hacerlo bien.

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