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Hacer una cubana

Exacto: Hacer una española. Todas las actividades sexuales depravadas -en el sentido católico, es decir, no vinculadas estrictamente con la reproducción- suelen adjudicarse a nacionalidades foráneas. Al fin y al cabo, ¿quién quiere imaginarse a su hermana o a su madre practicando una cubana? ¡Nein! Esas cochinadas sólo las hacen las extranjeras. Pero la fama de las españolas en esta disciplina no se limita a Cuba: la masturbación con los pechos también se denomina “hacer una española” en Italia, Alemania (“spanischer sex”) y Francia (“branlette espangole”). En Chile y en México, en cambio, se conoce como “hacer una rusa” y en Argentina, “hacer una turca”.

Ya puestos, ¿cómo denominan “hacer un francés” los franceses, esos envidiosos vecinos del norte, que no sólo vuelcan nuestros tomates sino que ¡acusan a nuestras mujeres de ser virtuosas en la masturbación con los senos!?“Faire une pipe”: fumar una pipa. Algo sabrán las francesas (y los franceses) de fumar pipas de carne, cuando no sólo los españoles, sino también los alemanes (“französischer Kuss”) conocen como “beso francés” la felación. Sin embargo, en el mundo anglosajón -y también en Chile, Turquía y Nigeria– el “french kiss” es algo mucho más casto: un beso con lengua (lo que explica que la película protagonizada por Kevin Kline no se tradujera en España como ‘Mamada’).

Una alternativa a la felación es el llamado “latín”, que es como el francés pero con la lengua muerta…

Más unanimidad existe con el asunto del sexo anal, que se denomina invariablemente “practicar el griego” en todo el mundo (salvo en Grecia, como es lógico, donde le dicen “hacerlo a la otomana”). Aquí la etimología es prístina: la conocida afición de los antiguos griegos por los efebos han convertido “el griego” en un genérico, como los clínex o la turmix, y a los griegos sin excepción en unos sodomitas, gentilicio por cierto procedente de la bíblica y sicalíptica localidad de Sodoma (¿qué diantres harían los gomorritas mientras sus vecinos se entregaban al placer anal?).

Más precisos aún son los chilenos, que al sexo anal le dicen “hacerlo por Detroit”, lo que me recuerda que en España se utiliza la expresión “te voy a poner mirando para Cuenca”, cuando la penetración tiene lugar por detrás (no necesariamente por el orto). Parece ser que se trata de una evolución localista de la frase “te voy a poner mirando hacia La Meca”, en referencia a la postura en la que rezan los musulmanes. Por cierto, que en Cuenca dicen “te voy a poner mirando para Teruel”, porque mirar a Cuenca sería… ¡tener visión 360°!

Amén de las variantes sexuales más o menos practicadas (o al menos conocidas) citadas hasta ahora, existen otras “denominaciones de origen” para actividades sexuales más exóticas. Por ejemplo, en Chile le dicen tener sexo “a la paraguaya” apracticar el coito de pie, mientras los alemanes denominan “hacer una italiana” a masturbar el pene con la axila de la compañera/o.

Lo de los alemanes y sus gentilicios sexuales es un tema a estudiar: que se sepa en ningún lugar se utiliza la frase “hacer un alemán” (lo que indica que el resto del mundo asume que los alemanes no follan), pero ellos tienen todo tipo de adjetivos para denominar variantes que ni al que suscribe estas líneas se le hubieran ocurrido. Por ejemplo, “hacer un albanés” es “presionar el pene detrás de la rodilla de la pareja”, lo que viene siendo en la corva. ¿Cómo se llama esta perversión en Albania? Si hay algún albanés entre los lectores que nos saque de dudas, por favor.

Las Naciones Unidas Venéreas

Si las prácticas sexuales contra natura suelen adjudicarse a los foráneos, ¡¿qué no será de las enfermedades venéreas, consecuencia indeseada de las prácticas pecaminosas?! La sífilis, la venérea por excelencia hasta que llegó el sida, siempre fue culpa de otros pueblos. Para los portugueses, italianos y holandeses era “el mal español”, el “morbo italiano” para los franceses, la “enfermedad cristiana” (así, generalizando) para los turcos, la“enfermedad polaca” para los rusos y el “morbo chino” para los japoneses de la era Sengoku, según recoge la docta Wikipedia. Como no podía ser de otra forma, en España la sífilis se conocía como “el mal portugués”.

No es la primera vez que a los españoles se nos acusa injustamente de extender una epidemia. De hecho, la mayor pandemia vírica de la historia, que mató a unos 50 millones de personas en 1917-20, fue llamada “gripe española” ¡y sólo porque los periódicos españoles fueron los únicos en informar de ella! Nada, nada: la sífilis, como las ladillas y los manteles, vienen de Portugal. Fijo.

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Publicado inicialmente en Yorokobu.

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Parece haber acuerdo en el importante papel que juegan las fantasías sexuales en una pareja. Las fantasías estimulan, avivan la pasión y mantienen el deseo en los niveles deseables. Pero en lo que no hay acuerdo es en qué hacer con esas fantasías sexuales, ¿las llevamos a la práctica o las dejamos en el terreno de la imaginación? Pues según de qué se trate, porque en esta ocasión te traemos las instrucciones para hacer la rusa, la fantasía sexual del momento y que es muy fácil de realizar.

Índice

  1. Qué es hacer la rusa
  2. Cómo se hace una rusa

Qué es hacer la rusa

Estás con tu pareja con un calentón importante que indica que en breves momentos vais a tener un encuentro sexual de altos vuelos. De pronto él se detiene, te mira a los ojos y te dice:»cariño, ¿por qué no me haces la rusa?» Y tú, claro, desde que hace unas semanas te propusiera tener sexo unicornio, ya no te fías de las propuestas de tu compañero de cama.

Antes de que te pongas a bailar la yenka subida a la cama, será mejor que tengas toda la información de lo que es hacer la rusa. Ni bailes, ni ruletas, hacer «la rusa» es lo que en algunos sitios se conoce como «la española» o «la cubana». Ya sabes que en terminología sexual, las nacionalidades cambian rápidamente.

Así pues, hacer la rusa es estimular el pene de tu pareja con tus pechos. Ni más ni menos. Para ser una de las fantasías más frecuentes de los hombres, no parece complicado llevarla a la práctica, ¿verdad? Vamos pues con las cuestiones técnicas.

Cómo se hace una rusa

Lo bueno de esta fantasía sexual es que no tienes que adoptar posturas acrobáticas del Kamasutra ni correr los riesgos de hacerlo en la ducha o de hacerlo de pie. Nada de eso. En la comodidad de tu cama puedes disfrutar cumpliendo una fantasía sexual más. Antes de empezar, es conveniente que te pongas aceite de masaje o lubricante en la zona de los pechos, para evitar irritaciones. O mejor, que te ponga él el masaje para que pueda ir disfrutando con anticipación.

En realidad, para hacer la rusa, le puedes dejar todo el trabajo a tu chico. Él se encarga de colocar su pene entre tus pechos y simular una penetración. Aquí los movimientos ya dependen de los gustos y las ganas del personal. Tú puedes estar tumbada boca arriba o podéis estar los dos arrodillados, eso dependiendo de la altura que tengáis.

Puedes aderezar la rusa con un poco de sexo oral, si llegas bien y no tienes problemas de cervicales. Y, ¿sabes cuál es el mayor deseo de los hombres relacionado con esta fantasía? Pues eyacular entre tus pechos.

¿Qué te parece?, ¿te animas a hacer la rusa con tu pareja?

5 cosas que debes saber para conquistar a un cubano

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Hace ya un tiempo escribí un post sobre cosas que debes saber para conquistar a una cubana. Gracias a las peticiones de nuestros lectores, decidí hacer uno cuyos protagonistas fueran los hombres nacidos en Cuba.

Y es que el sexo masculino oriundo del archipiélago tiene características especiales tal como sus mujeres. Creativos, liberales, luchadores, sensuales, alegres y pícaros, un paquete bastante completo en opinión de muchos. Ahora Te amo Cuba les deja 5 tips para rendirlos a tus pies.

El hombre cubano es hiperactivo:

Los nuestros no nacieron para la paz y tranquilidad, prefieren experimentar, conocer, bailar, gozar siempre y cuando no haya que pasarse todo el tiempo haciendo lo mismo ni en el mismo lugar. Así que para atraerlos debes seguirles el paso, nunca decir que no a una fiesta o salida con amistades, debes demostrar el mismo entusiasmo y alegría que él.

akturer / .com

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Independiente:

Al antillano le gusta sentir que lo acompañas en todo pero hasta un límite. Nuestros hombres son en extremo independientes, gustan de ratos a solas con su amigos, y detestan a las mujeres que se a pasan llamándolos cada 5 minutos a ver que hacen o donde están. Si quieres tenerlos a tu lado debes darle su espacio.

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Son muy creativos en los encuentros íntimos:

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Para nadie es un secreto las habilidades del cubano en las artes amatorias. En ese aspecto necesitan chispa y cambios contantes. Esperan de ti el mismo empeño y creatividad que ponen ellos en cada acto. Entonces chicas si pretenden mantenerlos fieles a ustedes, deben eliminar la palabra aburrida del diccionario. Y por favor aceptar las muestras de afecto en cualquier lugar.

Al comenzar una relación no presiones por formalizarla:

Al igual que las mujeres el cubaniche tiene su tiempo. Si iniciaste una relación con uno de ellos, no presiones para que conozca a tu familia, cuando esté listo el mismo lo propondrá. No lo asustes, recuerda siempre que la insistencia crea rechazo, sobre todo en los cubanos, acostumbrados a hacer lo que les da la gana.

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Gustan de las mujeres con carácter:

Eso de ser tímidas por lo general no funciona mucho con los isleños. Ellos prefieren féminas atrevidas y sin inhibiciones, que ante conversaciones picantes no actúen como santurronas y participen sin pena. Debes mostrar tu sensualidad sin miedo, porque de lo contrario, puedes parecer una pasmada ante sus ojos.

Eso sí, si pretendes llevar una buena relación de pareja con un cubano debes mostrarle respeto y hacerte respetar. Si actúas sumisa él lo aprovechará y terminará aburriéndose de ti. Al hombre de la isla le gusta conversar, reír, y compartir con alguien que esté a la par suyo en todos los aspectos. Nada de berrinches y persecuciones, la mujer llamada por ellos mismos “la patrulla” solo es motivo de burlas entre los nuestros.

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¿Cómo dicen en Cuba “hacer una cubana”?

Ilustraciones por Daniel Tornero.

Extracto del libro Strambotic, la Enciclopedia de lo Insólito y lo Disparatado

Exacto: Hacer una española . Todas las actividades sexuales depravadas -en el sentido católico, es decir, no vinculadas estrictamente con la reproducción- suelen adjudicarse a nacionalidades foráneas. Al fin y al cabo, ¿quién quiere imaginarse a su hermana o a su madre practicando una cubana? ¡Nein! Esas cochinadas sólo las hacen las extranjeras. Pero la fama de las españolas en esta disciplina no se limita a Cuba: la masturbación con los pechos también se denomina » hacer una española» en Italia, Alemania («spanischer sex «) y Francia («branlette espangole «). En Chile y en México, en cambio, se conoce como «hacer una rusa» y en Argentina, «hacer una turca».

Ya puestos, ¿cómo denominan » hacer un francés» los franceses, esos envidiosos vecinos del norte, que no sólo vuelcan nuestros tomates sino que ¡acusan a nuestras mujeres de ser virtuosas en la masturbación con los senos!?»Faire une pipe»: fumar una pipa. Algo sabrán las francesas (y los franceses) de fumar pipas de carne, cuando no sólo los españoles, sino también los alemanes (» französischer Kuss «) conocen como » beso francés» la felación . Sin embargo, en el mundo anglosajón -y también en Chile, Turquía y Nigeria– el » french kiss» es algo mucho más casto: un beso con lengua (lo que explica que la película protagonizada por Kevin Kline no se tradujera en España como ‘Mamada’).

Una alternativa a la felación es el llamado » latín», que es como el francés pero con la lengua muerta…

Más unanimidad existe con el asunto del sexo anal , que se denomina invariablemente » practicar el griego» en todo el mundo (salvo en Grecia, como es lógico, donde le dicen «hacerlo a la otomana»). Aquí la etimología es prístina: la conocida afición de los antiguos griegos por los efebos han convertido «el griego» en un genérico, como los clínex o la turmix, y a los griegos sin excepción en unos sodomitas, gentilicio por cierto procedente de la bíblica y sicalíptica localidad de Sodoma (¿qué diantres harían los gomorritas mientras sus vecinos se entregaban al placer anal?).

Más precisos aún son los chilenos, que al sexo anal le dicen » hacerlo por Detroit» , lo que me recuerda que en España se utiliza la expresión » te voy a poner mirando para Cuenca» , cuando la penetración tiene lugar por detrás (no necesariamente por el orto). Parece ser que se trata de una evolución localista de la frase «te voy a poner mirando hacia La Meca», en referencia a la postura en la que rezan los musulmanes. Por cierto, que en Cuenca dicen «te voy a poner mirando para Teruel», porque mirar a Cuenca sería… ¡tener visión 360°!

Amén de las variantes sexuales más o menos practicadas (o al menos conocidas) citadas hasta ahora, existen otras «denominaciones de origen» para actividades sexuales más exóticas. Por ejemplo, en Chile le dicen tener sexo » a la paraguaya» apracticar el coito de pie, mientras los alemanes denominan » hacer una italiana» a masturbar el pene con la axila de la compañera/o.

Lo de los alemanes y sus gentilicios sexuales es un tema a estudiar: que se sepa en ningún lugar se utiliza la frase «hacer un alemán» (lo que indica que el resto del mundo asume que los alemanes no follan), pero ellos tienen todo tipo de adjetivos para denominar variantes que ni al que suscribe estas líneas se le hubieran ocurrido. Por ejemplo, » hacer un albanés» es «presionar el pene detrás de la rodilla de la pareja», lo que viene siendo en la corva. ¿Cómo se llama esta perversión en Albania? Si hay algún albanés entre los lectores que nos saque de dudas, por favor.

Las Naciones Unidas Venéreas

Si las prácticas sexuales contra natura suelen adjudicarse a los foráneos, ¡¿qué no será de las enfermedades venéreas, consecuencia indeseada de las prácticas pecaminosas?! La sífilis, la venérea por excelencia hasta que llegó el sida, siempre fue culpa de otros pueblos. Para los portugueses, italianos y holandeses era «el mal español» , el » morbo italiano» para los franceses, la «enfermedad cristiana» (así, generalizando) para los turcos, la» enfermedad polaca» para los rusos y el «morbo chino» para los japoneses de la era Sengoku, según recoge la docta Wikipedia. Como no podía ser de otra forma, en España la sífilis se conocía como » el mal portugués».

No es la primera vez que a los españoles se nos acusa injustamente de extender una epidemia. De hecho, la mayor pandemia vírica de la historia, que mató a unos 50 millones de personas en 1917-20, fue llamada » gripe española» ¡y sólo porque los periódicos españoles fueron los únicos en informar de ella! Nada, nada: la sífilis, como las ladillas y los manteles, vienen de Portugal. Fijo.

Todo lo que siempre quisiste saber y no te atreviste a preguntar está en Strambotic, la Enciclopedia de lo Insólito y lo Disparatado .

Desde tiempos remotos, las fiestas tradicionales de Fin de Año, también llamadas de Nochevieja, son celebradas en todo el mundo, y según el área geográfica, varían las costumbres o modos de los festejos, pero siempre guardan un sentimiento de esperanza acerca de que el año entrante llegará con buenas recompensas.

Se trata de la última noche del año en el calendario gregoriano, comprendiendo desde el 31 de diciembre hasta el primero de enero, día de Año Nuevo. Se dice que fue hace cuatro mil años, aproximadamente, cuando la cultura de los babilonios se convirtió en la primera civilización en celebrar este acontecimiento.

Por motivos de superstición o simplemente por costumbre, en la víspera del año que llega se realizan ritos que se han establecido en las culturas de los pueblos del orbe.

Son innumerables las tradiciones, y pueden poseer una esencia laica o religiosa.

Muchas de las cábalas manifestadas en ese momento se repiten en una y otras naciones, como es el caso de brindar tras las 12 campanadas, abrazar a la persona amada, usar ropa interior amarilla o roja, si se quiere felicidad y suerte en el amor, y llevar dinero en los zapatos, para atraer la prosperidad económica.

También existe la tradición de pasear por la urbanización con una maleta para augurar buenos viajes, y en algunos barrios se quema, de manera simbólica, al Año Viejo, representado por un muñeco de trapo, con lo cual se pretenden borrar los malos recuerdos dejados atrás, y recibir venideros tiempos con alegría.

Otro rito muy arraigado en todas las culturas es el que evoca a la abundancia en cuanto a alimentos, por ello las variadas y exuberantes mesas de estas fiestas, motivando el deseo de un año sin carencias.

Cuba, la mayor isla del Caribe, no queda exenta de estos jolgorios extendidos de hemisferio a hemisferio.

Aquí también la víspera de Año Nuevo es una de las celebraciones más populares, y toma connotación especial por coincidir con el aniversario de su Revolución, su definitiva independencia, que llegó en 1959 cual buena nueva tras años de luchas.

La efeméride evoca tiempo festivo y alegre en el cual las familias y amistades estrechan sus vínculos.

De naturaleza jacarandosos, carismáticos y hospitalarios, los hijos de esta tierra despiden el viejo período en el calor del hogar, deseándose un feliz año nuevo al son de la música, frente a una buena mesa repleta de platos, y en el centro, el rico cerdo asado.

Muy presumido, además, el cubano viste en estos convites sus mejores galas.

Al llegar las 12 de la noche, estallan en algunos sitios los fuegos artificiales y los niños corren a disfrutarlos. La gente suele salir a las calles para compartir brindis, abrazos y apretones de manos con los vecinos, y transmitirse buenos deseos.

Para esos días, se activan en todo el archipiélago las expresiones músico-danzarias más tradicionales.

En el extremo oriental de la Isla, en la provincia de Guantánamo, ubicada a casi un millar de kilómetros de La Habana, estas parrandas se muestran henchidas de folclor, influenciadas por el gran ajiaco étnico que moldeó a su gente, con fuertes raíces caribeñas y africanas.

Aquí se baila, además de la música de moda, al compás de autóctonos ritmos como el changüí, el nengón y el kiribá, ancestros del son cubano nacidos en el siglo XIX en las levantinas serranías, y devenidos cadencias por excelencia del campesinado del territorio.

En los banquetes de esta región no puede faltar el arroz congrí, viandas como la yuca y el ñame —muchas veces acompañadas con mojo— y el plato imprescindible de estas comilonas, el «macho asa’o», como se dice en buen oriental al cerdo tostado al fuego, por lo general, en una púa que lo mece sobre la brasa.

También se suman a la mesa disímiles bebidas, ensaladas y dulces; algo como para no olvidar, y para respetar por aquellos con unas libritas de más.

Por estos días, los ritos y costumbres populares se avivan, hasta los más pueriles; más cuando a estas fiestas de Noche Vieja le anteceden fechas pertenecientes al sincretismo religioso, tradicionalmente celebradas en la provincia con fervorosos toques de bembé.

Sucede «de todo como en botica» en cuanto a expresiones de fe o superstición. Tirar agua a la calle para alejar lo malo y augurar un año de felicidad y buena salud es una de las acciones más conocidas.

Hay quienes les piden a sus deidades y les encienden velas; otros ponen sus esperanzas en las predicciones del horóscopo y el zodíaco, y cumplen al pie de la letra sus recomendaciones.

Igual a lo estilado en muchas partes del mundo, se espera la medianoche del 31 de diciembre al lado de los seres queridos, algunos acicalados con ropa de estreno y prendas interiores de color amarillo, para el amor y la suerte.

Pero, sin lugar a dudas, en cualquier parte de Cuba y en el mundo todas estas costumbres para despedir el año viejo y dar la bienvenida al nuevo tienen como denominador común atraer el bien para cada cual, y motivar la paz y armonía familiar, indispensable en toda sociedad.

Usted es un escritor cubano que vive en Cuba…

Pero debo coincidir con Manolo Vázquez Montalbán en que los novelistas más que de un país somos de una ciudad…

¿La suya?

En La Habana gozo del raro privilegio de vivir en la casa en que nací. Es una casa grande y fresca, donde cultivo mis plátanos, aguacates, mangos, guayabas…

…¿Y largas siestas en la hamaca?

Pero lo mejor es salir a la calle y seguir siendo el hijo de Nardo, que ya murió, y Alicia, que es mi madre y tiene 91 años.

¿Le preguntan: qué hay de nuevo, viejo?

Eso es una ventaja literaria, porque salgo por mi barrio y allí sólo soy un cubano más y conecto con lo que siente la gente, y eso es importante para escribir.

¿Por qué?

Hemingway decía que para afinar su detector de gilipolleces.

Imprescindible.

Mi barrio es Mantilla, en la vera del antiguo Camino Real, y entre sus fundadores había un vasco, de apellido Padura, tal vez mi tatarabuelo. Allí seguimos sus descendientes.

¿Le preocupan sus raíces?

Me preocupan los orígenes. Hice mi tesis sobre el inca Garcilaso de la Vega y después estudié a Alejo Carpentier.

¿Tras sus pasos perdidos?

Buscando la verdad se llega a la esencia de las cosas. He estudiado la música cubana, el origen del béisbol cubano y además he trabajado de periodista y escribí largos reportajes que llegaron a ser muy populares en Cuba.

¿Sobre qué escribía?

La historia del proxeneta más famoso de Cuba; la del barrio chino –nada que ver con el de Barcelona: allí son todo chinos de verdad–; la de cómo se creó el ron Bacardí, de raíces catalanas, en Santiago; o yendo tras los pasos de Hemingway en Islas en el golfo persiguiendo submarinos alemanes por los cayos de Camagüey…

¿Y cuál le enseñó más?

Todos: sin periodismo no hubiera habido literatura, pero hay que saber dejarlo a tiempo para que no se quede sólo en eso…

¿El régimen castrista no le censuraba?

La verdad es que nunca. Y los reportajes me hicieron madurar como escritor: cualquiera puede notar mi progreso en el oficio entre El aprendiz y Pasado perfecto.

¿Nunca ha pensado en irse?

En los noventa, Cuba sufrió una terrible crisis económica: el periodo especial. Faltaba de todo: luz, transporte, comida, cigarros, ron…Y en el 92 me fui a Nueva York a entrevistar a un viejo músico cubano, Mario Bausá. Fuimos a un bar de Harlem que se llama La Catedral y titulé la entrevista, cómo no, “Conversaciones en la Catedral”.

¿Por qué no se quedó a vivir allí?

Eso me preguntaba todo el mundo, pero yo tenía claro que para escribir tenía que estar en Cuba.

¿Por qué?

Porque allí, aunque no tuviera comida, tengo algo insustituible para un escritor: tiempo para escribir. Y volví a Cuba y trabajé como un loco para no volverme loco, porque la situación en mi país era tremenda: escribí tres novelas, ensayos, libros de periodismo, guiones de cine…

¿Cómo se hizo escritor internacional?

Con el premio Café Gijón por Máscaras y porque Cristina Fernández Cubas, que estaba en el jurado, llamó a Beatriz de Moura y le recomendó que me leyera. Y ahora celebramos los 50 años de la editorial Tusquets, a la que debo mucho de lo que soy.

¿Le ha enseñado algo el comunismo?

Haber vivido casi toda mi vida en un país comunista me da una perspectiva del mundo y las relaciones entre personas muy peculiar. El hombre que amaba a los perros es una novela que no podía haber sido escrita por un español o un francés.

¿Y por un catalán?

Los catalanes llegaron a Cuba masivamente en el XIX por la filoxera. Llegan con mentalidad fenicia a la isla y se meten en todos los negocios, que primero son pequeños y luego los convierten en grandes.

¿Nombres?

Apellidos: Xifré, Güell, Sarrà, Samà…

¿No eran tratantes de esclavos?

Algunos sí, pero la modernización de Cuba la hicieron catalanes con mentalidad catalana. El Vedado es el Eixample de La Habana, hecho por arquitectos catalanes. En el fondo, la mentalidad catalana conforma en buena parte la cubana, y eso explica que tantos cubanos que huyeron a Miami con los zapatos rotos hoy sean millonarios.

¿El cubano es el catalán del Caribe?

Para lo bueno y para lo malo. Y es que los cubanos somos fundamentalistas por influencia catalana. Lo que más me fastidia de Cuba es precisamente ese nacionalismo: de los cubanos de dentro y de los de fuera. Los cubanos se creen que todo lo que ocurre en Cuba tiene dimensiones universales.

¿Y si las tuviera?

Bueno, lo cierto es que Cuba es más grande que su geografía.

Posturas sexuales con nombres de países

¿Conoces todos sus nombres? Pon a prueba tus conocimientos con esta vuelta erótica al mundo

LAS PROVINCIAS Sábado, 13 mayo 2017, 23:26

Algunos nombres te resultarán familiares, otros puede que sean grandes desconocidos. Desde hace mucho algunas posturas son conocidas con nombres de países, siendo la explicación más extendida que se las llama así por sus lugares de origen, aunque esto no se sabe con seguridad. Esta lista contiene algunas de las más famosas, y puede ayudarte a saciar tu curiosidad.

La postura del francés

Se trata de una de las más famosas. La expresión se utiliza generalmente como «hacer un francés», y significa algo tan común como tener sexo oral. El sexo a la francesa, cuando se le practica a un hombre se llama ‘felación’, mientras que cuando se le practica a una mujer se conoce como ‘cunnilingus’.

La postura del alemán

También es conocida como ‘la postura del misionero’, es decir, ella estirada en la cama y él sobre ella.

La cubana o la española

Aunque en España se conoce como «hacer una cubana», lo cierto es que en el resto del mundo se llama «hacer una española». Es bastante conocida, y consiste en practicar el coito intermamario, es decir, utilizar los pechos para estimular el miembro masculino.

La postura italiana

Es parecida a la conocida como cubana o española, aunque en el caso de la italiana se trata de realizar el mismo acto sexual pero utilizando otras zonas del cuerpo distintas para estimular el pene.

El sexo griego

Se relaciona este país europeo con la penetración anal. Se dice que se debe a que antiguamente en Grecia las relaciones homosexuales eran frecuentes. Cualquier postura que permita mantener sexo de esta forma se puede considerar ‘sexo griego’, por lo tanto, cualquier relación sexual que permita la penetración anal en vez de vaginal se llama «hacer un griego».

El sexo inglés

«Hacer un inglés» consiste en practicar juego de roles y bondage. En este tipo entran en juego objetos sexuales del estilo esposas, vendajes, látigos, y roles de dominante o dominado. Eso sí, en esta variante no se incluyen prácticas en las que se infrinja daño o dolor a la pareja.

El sexo sueco

Se conoce como «sexo sueco» a la masturbación en pareja. Para la masturbación mutua pueden utilizarse las manos o ayudarse de juguetes sexuales.

El sexo ruso

«Hacer un ruso» consiste en la penetración entre los muslos de la pareja. De esta forma se puede ejercer mayor o menor presión con ellos para obtener distintos placeres. En algunos lugares, el sexo ruso también hace referencia al masaje de la zona genital con ayuda de aceites para aumentar el placer.

Cómo hacer una cubana en condiciones

Ya sabéis que yo soy una sexóloga con mucha pechonalidad, y que al final, aún teniendo días en los que me pegaría cabezazos contra la pared por lo incómodo que resulta tener tantas tetas, otros sin embargo, me gusta hacer de mi peor enemigo mi mejor aliado. Sí, sigo hablando de tetas. Y es que me encanta hablar de ellas. Tetas, tetas, tetas. Que palabra más bonita. Se pueden hacer tantas cosas con ellas. Tocarlas, besarlas, lamerlas, chuparlas, botarlas… ¡incluso cubanas!

¿Cubanas? ¿Qué es eso?

No, no se me ha ido la olla. Una cubana es una práctica sexual cuyo nombre varía dependiendo de la zona o el país. En España, una cubana es una masturbación al pene del hombre realizada con los pechos de la mujer. En Canarias, por ejemplo, a esta práctica se la conoce como ‘hacer una turca’.

¿Cómo se hace una cubana?

1. Prepara tus pechos

Báñalos bien con lubricante. Éste puede ser de base acuosa, de silicona, de sabores o con cualquier efecto especial. Cualquiera va bien, pero ten en cuenta que si luego quieres pasar a la penetración y vais a utilizar condón, es mejor que el lubricante no sea de base oleosa ya que esto puede dañar el tejido del preservativo (látex, normalmente).

2. ¿La talla es lo de menos?

A ver, seamos realistas, cuanta más pechonalidad, mejor. Pero si no eres mujer de pechos generosos, tendrás que poner más énfasis en la técnica para que te salga bien. Esto es así.

3. Empieza a jugar

Coge el pene de tu pareja – y por Dios, cuando digo ‘coge’ me refiero a tomarlo entre tus manos con delicadeza y acercarlo a tus pechos poco a poco, que de momento aún no soy partidaria de arrancar chuchas – . Úntalo con lubricante y masajéalo de arriba abajo con tus manos. Juega con él, acarícialo con tu lengua. Roza su glande con tus pezones, paséalo por tus senos. Haz movimientos circulares con tus manos mientras lo masturbas (como si estuvieras desenroscando algo. Pero recuerda, sin excederte apretando, que no estás echándote ketchup en la hamburguesa).

4. Provoca con la mirada

Ya sabéis, la mirada es esencial en estos casos. Una mirada ‘inocente’ y provocadora a la vez levanta más cosas sin tocarlas que Matilda. No sé si me estoy explicando.

Britney Spears sabe mucho de esto:

MAL

BIEN

5. Ahora viene lo bueno

Es el momento. Introduce su pene entre tus pechos y junta éstos con tus manos para que su miembro no se te escape. Conseguirás generar así mayor presión y fricción con el movimiento.

Ay, amiga mía, ahora viene lo difícil. Te toca moverte. Has de hacerlo de tal forma que su pene vaya rozando todo tu canalillo de arriba a abajo. Sigue presionando tus pechos para que la sensación sea constante.

¿La postura? Una en la que ambos esteis cómodos. No hay pautas para esta parte.

6. Final feliz

Si decidís acabar vuestro momento de pasión aquí, tenemos varias opciones. Puede terminar eyaculando en tus pechos (si habéis hecho la práctica sin preservativo), dentro del preservativo o en la parte del cuerpo que más os guste (con previo acuerdo, por supuesto). En la variedad está el gusto, así que podéis elegir lo que más os guste, siempre con cabeza, ya sabéis.

Siempre digo que todo tu cuerpo es capaz de dar placer. La cubana, masturbar el pene entre los pechos, es una muestra de ello. Y hoy quiero hablar de cómo hacer una cubana sin importar el tamaño del pecho.

Grandes o pequeños, lo importante es el resultado

A ver, está claro que hace falta un mínimo de pecho para hacer una cubana y que, cuanto más grandes los tengas, será más fácil.

Así que coge tus pechos y júntalos. Quizá no hagas mucho canalillo con eso, pero piensa en el funcionamiento de un push up: levantan en diagonal. Así que apoya las manos en las partes de abajo de los pechos, un poco hacia los extremos, y levántalos hacia el esternón. ¿Mejor? ¡Claro que sí!

Con esto ya puedes saber si eres capaz de restregar un pene en tu canalillo. Y si además estás boca abajo descubrirás que tus pechos “se hacen más grandes”. A veces, la gravedad ayuda.

Masaje previo

Ahora bien. No quieras empezar a lo bruto. Masturba el pene de tu pareja con mucho lubricante o hazle una felación para que se le ponga duro. Miradas, palabras… Si le dices lo que le vas a hacer, seguro que se excita más. Al fin y al cabo, es una fantasía común y una práctica muy visual en la pornografía.

Suavidad y lubricación

El pene es muy sensible, sobre todo en el glande, y frotarlo contra la piel es placentero. Sin embargo, ten en cuenta que la piel tiene parte más suaves y otras “más curtidas”. La parte interna de los muslos, los pechos, el estómago, las nalgas o la parte interna del codo o la rodilla; todas estas partes tienen una suavidad especial.

Sin embargo, esta suavidad también hace que sean zonas más susceptibles a irritarse. Así que la sequedad o el sudor complicarán las cosas y causarán molestias.

Necesitas lubricación, y la saliva puede no ser suficiente porque se seca con facilidad. Así que deja que te recomendemos un lubricante en base agua por ser el mejor para el uso de preservativos sin importar el material.

Además, el lubricante se calienta y da una textura y viscosidad únicas. Te facilitará las cosas.

El poder de los pezones

Crea una expectativa, alimenta la fantasía. Mientras masturbas su pene tócate los pechos y juega con tus pezones para que se pongan duros. Al fin y al cabo, la excitación levanta los pechos y los vuelve más sensibles.

Si quieres meter más juego, masturba el pene de tu pareja con los pies mientras juegas con tus pechos.

Después, con los pezones duros, puedes pasarlos por el glande de tu pareja. Es una zona muy sensible y lo disfrutará. Guíate por el tacto o mírate los pechos mientras lo haces. Pasa de un pezón al otro, aprieta el pezón contra la uretra o da vueltas al glande con el pecho.

Todo esto es mucho menos cansado y fácil de hacer sin importar el tamaño de tus pechos.

Boca abajo

Activa o pasiva, la decisión es tuya. Si tienes un pecho justo para la práctica mi recomendación es que tumbes a tu pareja y te quedes encima.

Después de todo lo comentado en los puntos anteriores, coge tus pechos como sabes que forman canalillo y empieza metiendo el pene en perpendicular contra tu esternón. Muévelos arriba y abajo, a la vez o de forma intercalada.

Después empuja el pene hacia el ombligo de tu pareja para que pase entre tus pechos. Es decir, usa el cuerpo de tu pareja para que te sea más fácil. Haz que se abra de piernas y levante las rodillas para que sea más cómodo. Y aún lo será más si le pones un cojín debajo del culo.

De esta forma, la inclinación de su cuerpo imitará la que sería si estuviera encima de ti.

Ahora solo queda mover tus pechos o solo dejarlos quietos mientras mueves tu cuerpo arriba y abajo.

Boca arriba

Esta es la opción más cómoda para ti. Y más si tienes un pecho que te permita crear canalillo incluso boca arriba. Túmbate e invita a tu pareja a arrodillarse sobre tu pecho. Cuidado, si se apoya que no ponga mucho peso. Si hace falta o se cansa, que se apoye sobre sus manos a ambos lados de tu cabeza.

En esta posición, tú solo debes encargarte de juntar tus pechos mientras tu pareja los penetra. Intenta, si quieres, empujar tus pezones el uno hacia el otro para envolver por completo el pene de tu pareja.

Y si se cansa o de forma alternativa, puedes mover tus pechos arriba y abajo para masturbarlo mientras se queda quieto.

El colofón: añadiendo sexo oral

Aquí depende del movimiento y la largura del pene de tu pareja. Si ves que puedes, lame la punta o incluso practica una felación a su glande. Doble estimulación, doble diversión.

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Como hacer una cubana sin…

La respuesta es …
TE COPIO UN MENSAJE QUE ESCRIBIERON EN ESTE FORO HACE ALGUNOS MESES:
Bueno, en primer lugar decirte que hacer una cubana es algo que a los chicos les da un morbo tremendo; por tanto, imagínate, es una gozada para nosotras hacerselo y verlos así de cachondos, no crees??.
No sé si tienes mucho pecho o poco.
Si tienes mucho pecho, te aconsejo que te pongas de rodillas delante de tu chico, estando él sentado en la cama enfrente de tí con las piernas abiertas,y, por supuesto, una buena erección. Tienes que decirele que se siente justo justo al borde de la cama, y tú situarte justo al lado también, sino no os saldrá. En esa posición debes coger la ### de tu chico y colocarla entre tus tetas; alprincipio tienes que aprisionar su pene muy fuerte mientras con los dedos te acaricias los pezones; notarás que esa visión le vuelve loco, y su ### responderá poniéndose aún más dura; ese es el momento de agarrarte las tetas y frotarlas una hacia arriba y la otra hacia abajo, al principio suave y luego más fuerte. No dejes que lo haga él; no sé por qué los chicos son incepaces de sobarte con suavidad en esa situación. Después sujeta bien su ### entre tus pechos, y empieza a subir tu (no tus pechos) arriba y abajo lentamente; de esta manera habrá un momento en que su ### quede muy cerca de tu cara; en ese momento puedes aprovechar para pegarle unos lenguetazos en el capullo que le volverán loco. Sigue así y tendrás su corrida en tu cara de un modo casi seguro,no es chachi??.
Si tienes poco pecho esto mismo tendrás que hacerlo en una posición inermedia entre la vertical y la horizontal; o sea, echada un poco en la cama hacia adelante, pero arrodillada en el suelo, y tu chico un poco echado haciaatrás, para que las tetas caigan hacia abajo y tengas «material» para hacerle esa cubana a tu chico que lo volverá loco.
Creéme, le va a encantar.
Te he ayudado en algo???. En todo caso,un beso.

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