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He perdido la ilusion

Recuperar la ilusión es importante para volver a perseguir metas y sueños en la vida. Sin la ilusión la vidas se vuelve más sombría, menos divertida y más monótona.

Algunos ejemplos de acontecimientos negativos pueden ser vivir un desengaño amoroso, la muerte de una persona cercana, perder un trabajo o atravesar un periodo de dificultades económicas.

La ilusión se caracteriza por el deseo constante que tenemos de que ocurra un evento que hemos esperado durante algún tiempo –como las ansias de viajar, las ganas de reencontrarnos con alguien, etc.-.

La falta de ilusión también está caracterizada por la ausencia de metas o el abandono de las mismas. Tras vivir una mala etapa en tu vida, es normal que sientas que nada te llena, que no tienes ilusión hacia lo que solías tenerla.

“Los pájaros saben que no hay invierno que dure cien años y que, al pasar la tormenta, la primera semilla que brota es el sol”.-Francisco Morales Santos.

10 Consejos para recuperar la ilusión

1-Analiza la causa de tu malestar

Es muy importante que tengas presente aquello que ha provocado tu situación actual. No es lo mismo que se deba a la pérdida de un trabajo que a una pérdida repentina de un ser querido.

En el primer caso, la solución está en tus manos: debes luchar por conseguir otro empleo en el menor tiempo posible, para que tu situación económica y tu autoestima no se vean deteriorados.

Sin embargo, hay otras situaciones en las que no hay posibilidad de reparar la situación, como en el ejemplo mencionado de una pérdida de una persona cercana.

En este ejemplo, debes centrarte en hacer frente a tus propias emociones, aprender a gestionarlas, vivir con ellas y aceptar la nueva situación que se te presenta.

2. Piensa cómo puedes mejorar la situación

Una vez que has analizado en profundidad la causa de tu malestar actual, busca formas para ponerle una solución. Como ya te hemos comentado, hay situaciones inmodificables, que no dependen de ti mismo.

Sin embargo, aunque no puedas cambiar la situación, hay muchas formas de llegar a superarla, como por ejemplo cambiando tu forma de ver las cosas o aceptando la pérdida.

Por el contrario, en aquellas situaciones que pueden solucionarse, debes plantearte buscar el modo de enfrentarte a ello. Por ejemplo, una de las causas más frecuentes de la pérdida de ilusión es ocupar un puesto de trabajo monótono y aburrido.

Si éste es tu caso, intenta hacerte cargo de nuevas responsabilidades que te hagan crecer como profesional. Y, si sientes que el trabajo no te llena lo suficiente, puedes plantearte buscar un nuevo empleo que se adapte mejor a tus características.

3. Expresa tus sentimientos y emociones

La tristeza es un desencadenante frecuente de la pérdida de esperanza e ilusión y esto puede provocar que sientas deseos de llorar constantemente. Nuestro consejo es que no reprimas tus ganas de llorar, puesto que evitar tus emociones sólo conllevará que no puedas hacerles frente.

Sin embargo, tampoco puedes permitir que tus emociones te limiten la vida e impidan que lleves a cabo tus responsabilidades diarias. Dedica tiempo para ser consciente de las emociones que te invaden, pero plantándoles cara y superándolas poco a poco.

En el caso de que hayas vivido la pérdida de un ser querido, es especialmente importante que expreses tus emociones, puesto que la primera etapa del duelo suele ser la negación, pudiendo quedarte atrapado en ella si sigues evitando tu dolor.

Éste es un claro ejemplo de que el tiempo no siempre cura las heridas puesto que si no expresas adecuadamente tus sentimientos en el proceso de duelo, se vuelve patológico y pueden pasar décadas sin que logres superarlo.

Sin embargo, con un afrontamiento adecuado de las emociones, el duelo se consigue superar en un periodo de tiempo comprendido entre 6 meses y un año y medio. Con respecto a tus emociones negativas como rabia, ira o rencor, lo recomendable es que encuentres el modo de expresarlas cuando el contexto lo permita.

Al igual que la tristeza, no es adecuado que suprimas estas emociones, sino que seas consciente de que existen en tu interior y que aprendas a dominarlas –en lugar de que estas emociones te dominen a ti-.

4. Busca apoyo social

Una de las cosas que más ilusión conlleva es compartir momentos y vivencias con los demás. Por ello, no deberías distanciarte de las personas de tu alrededor, sino apoyarte en ellos para conseguir terminar de superar la mala racha por la que has pasado.

No esperes a que los demás te propongan planes. Hazlos tú mismo, aunque en un primer momento no te apetezca. Evita las expectativas negativas de que no vas a disfrutar, que tu mente va a estar en otro sitio.

Los eventos sociales como reuniones familiares o fiestas suelen evitarse tras algunos acontecimientos, como tras una separación sentimental o divorcio.

A día de hoy, aún perteneciendo a una sociedad más liberal, muchas personas procuran posponer ver a conocidos y familiares porque no se atreven a comunicar la noticia de la separación. A veces sucede por vergüenza, otras por culpa o miedo a las críticas o al “qué dirán”.

Si este ha sido tu caso, debes saber que cuanto antes le hagas frente a la nueva situación, más apoyado y acompañado te sentirás en una etapa de tu vida en la que el sentimiento de soledad puede ser muy perjudicial.

De forma resumida: apóyate en tus seres queridos cuando necesites consuelo y planea actividades de ocio que podáis realizar juntos. Todo ello logrará aumentar tu ilusión y esperanza ante la vida y el futuro.

5. Concibe esta mala etapa como algo pasajero

Como dice el refrán, “no hay mal que cien años dure”, por lo que la etapa que has vivido o estás viviendo tampoco es eterna. La vida está construida de momentos buenos, malos y neutros, y sólo al atravesar una mala etapa te das cuenta de lo bien que estabas antes.

Vivimos con la sensación de que todo es eterno: nuestra vida, nuestra salud, el trabajo, el amor, etc. Esta sensación que nos aporta tranquilidad tiene una clara función adaptativa, puesto que sin ella estaríamos continuamente preocupándonos por todos los aspectos de nuestra vida.

Sin embargo, como ya hemos comentado, al pasar por una etapa negativa, tu punto de vista se modifica. Empiezas a ser consciente de que hay aspectos de la vida que no están bajo tu control y que, a veces, las cosas no salen como a uno le gustaría.

De hecho, esta es la causa en muchas ocasiones de que se pierda la ilusión por aquello que antes nos la suscitaba.

Si éste es tu caso, deberías comenzar a tener más esperanza por el futuro, saber que, aunque pueden repetirse las mismas circunstancias negativas, preocupándote no conseguirás nada.

6. Analiza los aspectos positivos de tu vida

Como hemos comentado anteriormente, las personas tendemos a darle más importancia a aquello que va mal en nuestra vida, a expensas de todo lo que va bien. Por tanto, es normal que te olvides de valorar los ámbitos positivos de tu vida, que seguro que son muchos –si te paras a pensarlo-.

Una forma de ayudarte a ti mismo a analizar lo bueno y lo malo de tu vida es hacer una lista con todos ellos.

Escribe en la parte izquierda de un folio todo lo negativo, y a la derecha lo positivo. Dibuja una balanza debajo de ambas listas y observa el resultado.

Para llevar a cabo el ejercicio de forma correcta, intenta dedicarle el máximo tiempo posible y ser objetivo con aquello que escribes.

7. Resta importancia a la pérdida de ilusión

Evita pensar que debes estar ilusionado/a o radiante de energía cada día y, de lo contrario, indica que algo va mal en tu vida.

No te preocupes tampoco si las personas de tu alrededor te recuerdan que no tienes la misma energía y vitalidad que solías tener. Recuerda que se trata de una etapa en la que estás recuperándote de un desgaste psicológico, por lo que necesitarás algún tiempo reponerte.

Al igual que después de sufrir una lesión muscular necesitas rehabilitación, tras haber vivido conflictos emocionales necesitas tu periodo de adaptación para volver a funcionar como antes.

8. Proyéctate en el futuro

Seguro que algunos de tus proyectos vitales han sido modificados al atravesar por una mala etapa. Dependiendo de la situación negativa que has atravesado, algunos planes serán modificados y otros, paralizados hasta que todo vuelva a la normalidad.

Una vez haya finalizado la mala racha –como por ejemplo, estar sano después de haber atravesado una dura enfermedad- márcate nuevas metas por las que tengas que luchar desde que te levantas hasta que te vas a la cama.

Puede que algunos proyectos sean los mismos que anteriormente pero sean más difíciles de alcanzarlos, como por ejemplo, volver a comenzar un curso académico. Sin embargo, otros pueden verse modificados por completo, como vivir solo/a después de una ruptura de pareja.

Lo importante es que visualices tu objetivo, que seas realista y que no lo compares con tus proyectos anteriores. Marcarte submetas te ayudará a no abandonar en la persecución de tus objetivos.

Todo esto te ayudará a aumentar la ilusión y esperanza en el momento presente, animándote a no rendirte y viendo que te acercas poco a poco a tu meta personal.

9. Rompe con la rutina

Cuando la falta de ilusión es una constante en tu vida, puede ser un indicador de que necesitas hacer algo emocionante. No es necesario que te tomes un año sabático para vivir las mejores aventuras de tu vida, bastará con algunos pequeños cambios como los siguientes:

  • Haz una escapada el fin de semana. Si eres de los que necesita viajar para sentirse vivo, puedes plantearte una escapada divertida con amigos o un fin de semana romántico en una casa rural con tu pareja.
  • Planea una cena en un restaurante nuevo. Evita encasillarte acudiendo siempre a los mismos bares o restaurantes. Busca planes de comida alternativa que puedan romper con la rutina.
  • Planea nuevas actividades de ocio. Ir a un concierto, al teatro o a un museo son ejemplos de actividades que puedes realizar durante tu tiempo libre y que pueden ayudarte a recuperar la ilusión.
  • Pasa tiempo en la naturaleza. No hay nada como pasar un día en el campo, en la montaña o en la playa, alejado del ajetreo de la ciudad, en días en los que el desaliento domina tu vida. Piensa formas de sorprenderte a ti mismo con lugares nuevos que explorar.

Aunque en un principio puede que no te apetezca llevar a cabo estas actividades, seguro que si te obligas a ti mismo a dar el paso, luego te alegrarás de haberlo hecho y terminarás disfrutando como solías hacerlo.

10. Dedíca tiempo a ti mismo

A veces, al perder la ilusión en la vida, las personas se descuidan y se dedican mucho menos cuidado que anteriormente. Si consideras que esto también te ocurre a ti, deberías empezar desde hoy mismo a cambiar esta situación.

Empieza por ponerte más guapo/a antes de salir a la calle, ir a la peluquería, comprar ropa nueva, etc. También deberías considerar dedicarle tiempo a los hábitos que más te apasionan y a las que dejaste de lado durante tu mala racha.

Por ejemplo, podrías volver a ir al gimnasio o retomar las clases de idiomas.

Poniendo en práctica estos consejos, podrás volver a experimentar ilusión en tu vida y te sentirás más satisfecho/a contigo mismo.

Y tú, ¿qué otros consejos añadirías para recuperar la ilusión tras una mala etapa?

Referencias

¿Has perdido la ilusión que tenías por lo que haces? ¿Te sientes algo desanimada, desmotivada y sin saber cómo recuperar la energía e ilusión que solías tener en tu trabajo o negocio?

>> Escucha este artículo aquí –> Cómo recuperar la ilusión por lo que haces

Puede que hayas perdido la ilusión porque nadie te apoya y por mucho que te encante tu proyecto te sientes sola. Puede que lo que te pase es que te has esforzado mucho, has sacrificado cosas, te has involucrado al 100% pero no ves resultados y ya no sabes qué hacer. O bien que, aunque todo te vaya bien, te falta algo. En realidad hay muchas razones por las que puedes haber perdido la ilusión por lo que haces, ya sea en tu carrera o en tu negocio. Entonces, ¿qué puedes hacer al respecto?

1. Desmitifica la ilusión

Esto lo nombré en el artículo de la semana pasada. Por mucho que te guste lo que haces, hay cosas que no te van a gustar tanto y, además, no puedes estar ilusionada todos los días, 24 horas al día. Tendrás momentos malos, estarás desmotivada algunos días y habrá cosas que preferirías no hacer. Así es la vida, la cuestión es seguir adelante hasta en esos momentos, no abandonar a la primera de cambio. El que la sigue la consigue, en eso consiste una parte muy importante del éxito. Así que deja de pensar que si no tienes ilusión es que algo va mal, no tiene por que ser así.

2. Analiza las causas

Cuando la desilusión de verdad te preocupa y sabes que es algo más profundo, es hora de analizar las causas. En realidad lo que importa no es tanto la causa, sino la solución. En este caso si determinas qué ha cambiado, que tenías antes que no tengas ahora, podrás encontrar la solución más rápido (y recuperar lo que tenías antes). Así que piensa, ¿qué ha cambiado? ¿Que tenías antes, cuando tenías ilusión, que no tengas ahora? A lo mejor es que estás estresada y necesitas unas vacaciones, o que has entrado en una fase rutinaria y te vendrían bien nuevos desafíos, o que lo que haces ya no te hace feliz y es hora de un cambio (aunque te de miedo). ¿Qué te falta? Encuéntralo y busca la solución.

Algunas cosas más concretas que puedes hacer, en función de tu situación:

  • Tomate un descanso, desconectando de todo (nada de redes sociales o de llevarte el portátil, eso no es desconectar).
  • Busca apoyo en grupos de mujeres con tu misma mentalidad, amigas, etc.
  • Aprende algo nuevo que no esté relacionado con lo que haces (esto puede tener una influencia positiva mucho mayor de lo que piensas).
  • Vuelve a involucrarte al 100%, empéñate en volver a hacer las cosas bien, cuidando los detalles, porque eso genera mucha motivación, ilusión y satisfacción por un trabajo bien hecho.
  • Un truquito que leí hace poco en un blog, imagínate que te dan un aumento de sueldo (o que te lo das tu misma si eres autónoma) y cobras 300 euros la hora. Imagínatelo, de verdad. ¿Cómo te sientes? Aprovecha esa sensación e ilusión para adelantar cosas o atreverte a hacer algo más : ) No subestimes el “subidón” que te dan ese tipo de emociones. Es como cuando bajas de una atracción de feria o cuando acabas de hacer algo emocionante, sales entusiasmada y con mucha energía y eso te hace ser más atrevida, así que aprovéchalo.

Recuerda es normal perder la ilusión a veces, lo importante es perseverar y ponerle solución si ves que te afecta demasiado. Nadie dijo que esto fuera fácil. ¿Qué me dices?

El amor se debe cuidar. | Foto: Freepik

Todas las relaciones de pareja tienen altibajos, ya que todo es cambiante y conforme pasa el tiempo las necesidades, formas de pensar, metas y objetivos de cada uno de los miembros se va modificando. Y es en ese momento cuando nos damos cuenta de que aquello que empezó con toda la ilusión del mundo, la está perdiendo. Si deseas saber el motivo por el cual las ganas de permanecer en la relación se están perdiendo, primero debes de conocer lo siguiente.

Las relaciones pasan por diferentes etapas, por supuesto que la primera es la más feliz, ya que se tiene una sensación mágica e indescriptible, pero también es pasajera y cambiante. Todas las uniones tienen sus altas y bajas, épocas en las que son un equipo total, pero también cuando se presentan las crisis, haciéndonos ver que no siempre el amor es suficiente y que ambos tienen que hacer todo lo posible porque el amor prospere.

El amor se debe cuidar. Foto:Freepik

Después pasamos al enamoramiento, que es donde reina la ilusión. Durante esta fase nos convertimos en seres irracionales que idealizan a la persona amada. Creemos que somos extremadamente felices y nos encontramos en un estado de euforia, pero también con un temor constante a perder al ser amado. Es una etapa en donde ambos se sienten bien, vitales, dependientes y sobre todo deseosos de estar el uno con el otro. Situación que llega a ser obsesiva.

Llegando así al conocimiento sereno o estabilización, que es cuando la euforia del enamoramiento se sosiega y deja paso a una etapa vital en cualquier relación, ya que de no saber manejarse puede conducir a una ruptura. Aquí nos estabilizamos y logramos que la confianza se haga presente en a unión. Somos conscientes de cómo es en realidad nuestra pareja, dejando de idealizarla. Por lo general en esta etapa se da lugar a la decepción o la desilusión, pero en otras relaciones se llega a la conclusión de que se ha encontrado al amor verdadero.

El amor se respeta. Foto: Freepik

Sin embargo, en esta etapa también se empiezan a hacer presentes algunos factores externos que llegan a afectar a la relación, como las experiencias pasadas, la familia política, los proyectos a futuro que tiene cada uno, en fin. Se trata de una fase en donde se debe de aprender a gestionar las emociones y a luchar por la felicidad individual, así como por la de la otra persona. Es una de las mejores etapas de la relación, pero si no se trabaja en equipo en ocasiones es imposible una separación.

Ahora bien, durante cada una de las fases corremos el riesgo de perder los sueños en pareja. Hay muchos factores que influyen para que la perdida de la ilusión se estacione en nosotros, uno de ellos suele ser la perdida de la calidad en la unión, misma que se puede revertir con paciencia, tiempo y mucha dedicación, para que ambos vuelvan a construir los sueños que tenían en común.

La ilusión se pierde. Foto: Freepik

En otra ocasiones influyen los factores personales. En ocasiones nos empeñamos en culpar o buscar el por qué de la pérdida de la ilusión en otros cuando la respuesta está en nosotros mismos. ¿Qué es lo que verdaderamente deseo?, ¿qué quiero?, ¿trabajo en lo que me gusta?, ¿estamos en el mismo camino?. Todas estas preguntas que surgen en el fondo de mi, también afectan a la pareja, ya que todo lo que hagas a nivel individual afectará a la otra persona. A veces las crisis se van originando por los problemas individuales que existen en uno de los dos, generando frialdad y distanciamiento entre ambos.

Hay algunos factores personales. Foto: Freepik

El desamor también va unido a los factores personales. A veces nos dejamos llevar tanto por la rutina que dejamos de trabajar en la relación y permitimos que se vuelva aburrida. Evitamos que la emoción se haga presente y le cortamos el paso a las sorpresas. Con el paso del tiempo los sentimientos pueden cambiar, pero de nosotros depende que estos no desaparezcan por completo.

El amor se acaba. Foto: Freepik

Ya que identificaste el por qué se acaba la ilusión en la pareja es hora de que conozcas las claves que te van a ayudar a recuperarla. Trata de reenamorarte de la persona que amas. Haz una lista de todas esas cualidades que ayudaron para que te enamoraras de ella/él, vuelve a recuperar la confianza, complicidad y la satisfacción que se produce al estar junto al ser amado.

¿QUÉ QUIERO?

Es una de las preguntas principales que debes de hacerte si deseas recuperar la ilusión. Es de suma importancia que te escuches a ti mismo y que le hagas caso a todas tus emociones. Por lo general tendemos a culpar al otro sin ver todas nuestras fallas. Checa esas cosas que estas descuidando, obsérvate y no sigas justificando la falsa de ilusión por la culpa de la persona que esta a tu lado. ¿Quieres seguir junto a ella/él?, ¿la/o sigues amando?. Estas cuestiones te harán saber si lo mejor es continuar o de plano ya no deseas estar más a su lado.

Identifica lo que deseas. Foto: Freepik

CAMBIA

Ya que sepas tus objetivos y sentimientos, es hora de que empieces a hacer cambios para que la ilusión regrese a la pareja. Es hora de que salgan de la rutina, improvisen y se sorprendan. Busca algo que les provoque placer, entretenimiento o diversión. Planeen una salida de fin de semana, una cena románica, hacer algo que nunca antes habían hecho, salir a un lugar que jamás han visitado, en fin hay miles de actividades que pueden realizar en conjunto. Recuerda en tener pequeños detalles que hagan que los vínculos afectivos se refuercen. Haz que esa persona se sienta especial. Ambos se verán beneficiados.

Cambia algunas cosas. Foto: Freepik

TIEMPO, MOMENTOS Y DETALLES

Los cambios se irán dando poco a poco, pero recuerda que debes de dedicarle tiempo, eso es una de la cosas más importantes al momento de recuperar la ilusión. Debes de valorar los momentos que han vivido juntos y disfrutarlos al máximo. Solo así podrán darse cuenta si lo de ustedes va a funcionar.

Dedica tiempo. Foto: Freepik

NUEVOS RETOS Y PLANES JUNTOS

Empiecen a pensar en el futuro, busquen un objetivo en común: desde volver a hablar sobre sus sueños, pueden modificar su hogar (en caso de que vivan juntos), aumentar la familia e incluso planear un viaje de ensueño.Piensen en algo que puedan realizar a futuro.

Planea cosas lindas juntas. Foto: Freepik

COMUNICACIÓN

Recuerda que la comunicación es uno de los pilares de todas las relaciones, ella te regalará la confianza, el respeto y el cariño. Habla de lo que esta pasando en tu vida, en la relación, recurre al dialogo honesto en caso de que haya problemas. Habla de tus miedos, carencias, deseos, sueños, mientras más abras tu corazón, le estarás dando paso a la intimidad. Así le darás al otro una versión de ti. Y seguramente la otra persona te va a imitar.

Cuando sientas que el deseo de estar juntos se esta alejando, recurre a la comunicación para que puedas saber lo que siente tu pareja, hacerle ver lo que sientes tú y con tiempo y dedicación acércate a la persona que amas.

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Volver a ilusionarnos

La ilusión es la “chispa de la vida”, sin ella, la vida pierde color, todo se vuelve monótono, apagado y nada tiene sentido. Recuperar la ilusión o volver a ilusionarnos conlleva buscarla y salir del momento apático en el que vivimos.

La ilusión hace que cada momento de la vida sea especial y único. Además, vivir con ilusión nos permite adelantar el momento deseado, ya que la ilusión nos motiva a visualizar, a proyectar y desear lo que queremos vivir, de manera que lo disfrutamos antes de que llegue.

«No rechaces tus sueños. ¿Sin la ilusión el mundo que sería?»

-Ramón de Campoamor–

¿Dónde habita la ilusión?

La ilusión habita en aquellos instantes de la vida que nos acercan a nuestros proyectos. Se trata de desear conseguir algo y poner toda nuestra energía en conseguirlo. La ilusión es ese sentimiento interno que nos hace disfrutar antes de que nuestro deseo se haya cumplido. Podemos potenciar la “chispa de la vida” si nos proponemos hacerlo cada día.

La ilusión habita en nuestro interior y en la forma en la que hacemos las cosas.Podemos vivir nuestro día a día de forma monótona, sin ganas, rutinariamente, en automático, es decir, sin ilusión por vivir.

Pero también podemos proponernos volver a ilusionarnos, a vivir cada instante como si fuera único, poniéndole todas nuestras ganas, nuestra alegría, toda la ilusión, porque sabemos que estamos más cerca de conseguir aquello que queremos conseguir.

Podríamos decir, que la ilusión habita en tener metas, deseos y proyectos realistas y alcanzables, de forma que viviremos cada instante intensamente, con la ilusión de conseguirlo, disfrutándolo desde el principio.

La ilusión de los niños

¿Recuerdas cuando eras niño? La infancia está relacionada con la ilusión, y esto no es una casualidad. En la infancia creemos que todo es posible, nos ilusionamos cuando nos cuentan un plan que vamos a hacer, cuando va a venir una amiga a casa, cuando escribimos la carta de los Reyes Magos, etc…

La ilusión permite a los más pequeños vivir intensamente cada momento de su inocente infancia. Cuando nos hacemos adultos, descubrimos que no todo es posible, y que las cosas no son como queremos que sean, y esto hace que la ilusión se pierda, se disipa entre decepciones, problemas, frustraciones y sufrimientos.

«Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones.»

-José Narosky-

La ilusión perdida

Desde que somos adultos descubrimos la vida real y que esta no es tan justa como creíamos de pequeños.Corremos el riesgo de perder la ilusión de la infancia, y con ella perdemos la capacidad de disfrutar de cada momento, ya que no tenemos confianza en que podamos conseguir nuestros proyectos y deseos.

Viviremos entonces con el sabor agridulce de las decepcionesy los problemas, por lo que perdemos toda esperanza de que pueda haber algo más. Nuestra ilusión se ha perdido entre la desgana y la decepción…

La vida con ilusión

Sin embargo, la vida tiene mucho que ofrecernos y sorprendernos aún, solo nos hace falta creer en ello.Es necesario volver a ilusionarnos por pequeñas cosas de la vida cotidiana, recuperar los deseos, los proyectos y los sueños en pequeñas cosas de la vida.

Y la vida nos devolverá deseos cumplidos, proyectos y sueños realizados, por la simple explicación de haber creído en ellos y haber puesto toda nuestra energía en conseguirlos.

La vida con ilusión es una vida llena de buenos momentos, pequeños instantes que merece la pena vivir, porque nos llenan de satisfacción y felicidad, aunque haya otros momentos menos felices.

Al vivir con ilusión, la vida se convierte en la suma de pequeños instantes que nos acercan a momentos deseados, y que incluso los malos momentos, son necesarios para avanzar por una vida que merezca la pena, es decir, la que estamos proyectando en cada momento.

«Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.»

-Francoise René Chateaubriand-

Para recuperar la ilusión, para volver a ilusionarnos, te propongo una serie de pasos:

  • Desea mucho un proyecto, un sueño, un propósito que de sentido a tu vida.
  • Cada mañana recuerda que merece la pena vivir el día de hoy, porque cada vez te acercas más al proyecto que quieres conseguir en tu vida.
  • Vive cada instante con la misma ilusión que cuando eras niño, expresándolo a quienes te rodean, sacándole la parte buena de lo que vives hoy, aprendiendo, disfrutando y sintiéndote en el camino de conseguir lo que te propones.
  • Agradece a la vida cada instante, bueno o malo, porque todos nos hacen aprender y mejorar, y esto también forma parte de la vida que estás deseando vivir, ya que para llegar a donde te propones también tienes que crecer y aprender para poder conseguirlo.
  • Ilusiónate, emociónate, sorpréndete por todo lo que te ocurre, la vida sigue siendo tan mágica como cuando eras pequeño, solo tienes que querer que sea así y sentirlo, y entonces recuperarás la ilusión de la infancia, con la madurez del adulto.

Qué es la ilusión

La ilusión es un estado emocional positivo caracterizado por la combinación entre el deseo por conseguir un objetivo y la creencia de que dicho objetivo puede llegar a conseguirse. Se trata por lo tanto de una emoción positiva que impulsa o motiva nuestras conductas. Dicha emoción está altamente mediada por elementos de carácter mental o cognitivos, como es el caso de nuestras expectativas (la creencia de lo que va a ocurrir si llevamos a cabo determinados actos) y de las atribuciones (la causa que atribuimos a las consecuencias que han seguido a nuestros actos).

No perder la ilusión depende de la motivación personal (motivación intrínseca) y de las ofertas que nos sugieren los otros (motivación extrínseca). La falta de ilusión es causa y consecuencia de la falta de motivación que da como resultado la no consecución de nuestros objetivos. Este hecho puede asociarse con problemas emocionales como ansiedad, ira o tristeza.

¿De qué depende que nos sintamos o no ilusionados?

Como acabamos de decir, las expectativas y las atribuciones son los dos elementos de carácter cognitivo que tienen un mayor peso a la hora de marcar un grado de ilusión elevada en el termómetro de la ilusión. Para entenderlo mejor imaginemos el siguiente ejemplo: un alumno, después de haberse presentado a un examen de la carrera muy importante, ha suspendido ¿De qué dependerá que dicho alumno tenga ilusión por intentar aprobar esa asignatura en la recuperación o, por el contrario, tire la toalla? La respuesta está en la explicación causal (atribuciones) que da a ese suspenso y a las expectativas que le genera dicha atribución. Así por ejemplo, si el alumno hace atribuciones de carácter permanente (“da igual lo que estudie, siempre suspenderé”), generales (“y será así en el resto de las asignaturas”) e incontrolables (“el profesor me tiene manía”), perderá la ilusión de aprobar porque se sentirá indefenso ante la situación acaecida. Por el contrario, si el alumno hace atribuciones de carácter temporal (“esto ha ocurrido en este examen y no tiene por qué ocurrirme en el siguiente”), específicas (“además no me ocurre en todas las asignaturas”) y controlables (“voy a estudiar más”), tendrá ilusión por aprobar el siguiente examen e intentarlo de nuevo.

También la motivación aumenta los niveles de ilusión; bien porque sea yo mismo quien deseo sin más un objetivo (motivación intrínseca): por ejemplo, quiero ser un buen médico porque es la ilusión de mi vida; quiero participar en esta ONG porque creo en el altruismo; o porque obtenga recompensas externas por haber conseguido mi objetivo (motivación extrínseca): por ejemplo, quiero ser un buen médico porque de esta manera ganaré mucho dinero; quiero participar en esta ONG porque está bien visto y la gente me admirará. La motivación intrínseca es la más potente a la hora de aumentar nuestro nivel de ilusión, pero en muchas ocasiones la falta de la misma puede suplirse con refuerzos externos.

Determinados rasgos de personalidad como el optimismo o la búsqueda de nuevas sensaciones pueden aumentar nuestro nivel de ilusión, así como también lo hace una historia previa de éxitos personales.

El trabajo y las relaciones de pareja o familiares suelen ser las principales áreas donde la falta de ilusión es más impactante a la hora de reducir nuestra satisfacción vital. La falta de ilusión en el trabajo puede estar motivada, además de por los factores anteriormente descritos, por factores inherentes al puesto de trabajo como la ambigüedad de rol (no tener claro cuáles son nuestras funciones), o la incompatibilidad de rol (tener funciones incompatibles entre sí dentro del mismo puesto de trabajo). También los bajos incentivos económicos, los contratos precarios, o el desempeño de labores que infravaloran la capacidad del trabajador pueden reducir la motivación profesional.

En lo que respecta a las relaciones de pareja y familiares, los conflictos frecuentes y repetidos que parecen no llegar a resolverse nunca, la rutina, o la falta de dedicación al otro, se encuentran entre los principales motivos que restan ilusión en este aspecto de la vida, y pueden llegar provocar la ruptura de la pareja o la separación entre los miembros de la familia.

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