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Himen sin romper

¿Qué es?

El himen es una fina membrana que cierra el orificio superficial de la vagina que está presente en la mayoría de las mujeres desde su nacimiento y presenta ciertas aberturas para permitir el paso de la menstruación.

Durante el desarrollo del feto el himen no está presente puesto que no existe apertura vaginal y se genera antes del nacimiento.

La forma y el tamaño del himen difieren mucho entre las mujeres. Lo más común es que se no esté completamente cerrado. Sin embargo, se puede dar que con el nacimiento, el himen esté completamente sellado y permanezca así hasta la primera regla. En estas circunstancias, la mujer puede tener complicaciones ya que la menstruación no se desarrolla de la misma forma y como consecuencia puede provocar grandes dolores a la mujer hasta que en algunos casos se requiere una intervención quirúrgica para corregir la situación.

Aunque la rotura del himen está asociada a la primera relación sexual, lo cierto es que este tejido es muy frágil y delgado y su rotura se puede deber a la realización de actividades físicas, como montar a caballo, a introducir o sacar tampones o con la masturbación. Además, no siempre se produce dolor o manchado de sangre cuando se rompe.

Tipos de himen

Podemos encontrar cuatro tipos principales de himen:

Normales

El orificio se encuentra en el centro suele estar situado hacia arriba o en la línea media. En el himen normal podemos encontrar varios tipos:

  • Anular: El himen normal anular el orificio está en el centro y éste está rodeado de una membrana que suele tener un ancho similar.
  • Semilunar: El orificio está ubicado en la parte superior. Recibe su nombre porque por debajo del hueco hay una membrana con forma de medialuna.
  • Labial. En la línea media del himen hay un hueco alargado. A cada lado hay una membrana que simula la apariencia de unos labios.

Anómalos o atípicos

Estos son los que más variedades tienen. Los más frecuentes son:

  • Biperforado: este tipo de himen se caracteriza porque consta de un tabique que divide el orificio en dos.
  • Imperforado: No tiene hueco y, por tanto, requiere que a la mujer se le realice una intervención quirúrgica para corregir esta malformación que afecta aproximadamente al 0,1 por ciento de los recién nacidos.
  • Coraliforme: Este himen tiene una serie de prolongaciones que están ubicados de manera que se asemejan a la disposición de los pétalos en una flor.
  • Herradura obturada.
  • Hipertrofiado: En estos casos el himen tiene un tamaño más grande de lo habitual.
  • Trifoliado: consta de tres pliegues.
  • Multifoliado: Formado por varios pliegues.

Himen flexible

También conocido como himen dilatable. El himen flexible es aquel cuyo orificio tiene unas dimensiones mayores que permite la entrada del pene o de los dedos sin que se rompa. El aumento de las dimensiones se debe a que en este tipo, el himen tiene una capacidad elástica que le dota de gran flexibilidad y permite el aumento del tamaño y que posteriormente el himen vuelva a su posición normal cuando el elemento externo sale del cuerpo.

Himen con el orificio dilatado

En estos casos la membrana se mantiene y el orificio es aún más grande de lo habitual. Se puede producir debido a una malformación congénita o porque la dilatación se va adquiriendo conforme pasa el tiempo.

Imperforación del himen

Cuando el himen cubre toda la abertura de la vagina y no dispone de ningún orificio que facilita, por ejemplo, la menstruación, se produce la imperforación del himen. Éste es el tipo de obstrucción más común de la vagina.

La imperforación la pueden padecer algunas niñas desde su nacimiento. En la actualidad se desconocen cuáles son las causas que pueden provocar esta malformación.

El diagnostico suele producirse en el nacimiento, durante el primer examen físico que reciben los niños, el médico puede detectar que el himen no tiene ningún orificio. Si en la primera infancia no se ha detectado, se suele diagnosticar una vez que las niñas tienen su primer periodo puesto que el flujo de la sangre está bloqueado y puede provocar que las mujeres tengan dolor de espalda, de estómago y/o problemas para orinar. Mediante una ecografía en la pelvis, el médico puede diagnosticar esta malformación.

Si el diagnóstico se produce cuando son bebés, el tratamiento se retrasará cuando sean mayores antes de tener el primer periodo. Las niñas serán sometidas a una cirugía menor para extraer la membrana extra que tienen. El mismo procedimiento se realizará en las mujeres que se diagnostican más tarde. La recuperación tras la operación es de unos días.

Ver también:

El tampón en la higiene femenina

Cómo mejorar las relaciones sexuales

El concepto de la virginidad es algo que aún hoy sigue siendo tema de debate y por eso hoy queremos abordar algunos de los principales conceptos erróneos que rodean al himen: qué es, qué hace, y por qué sigue existiendo esa obsesión social entorno a ellos.

¿Qué es el himen?

El himen es una membrana que se localiza alrededor de la abertura vaginal que tienen las niñas al nacer. Si bien no se sabe exactamente por qué, lo que sí sabemos es que NO ES la versión de la naturaleza de la pegatina de “fresco si está sellado”. Lo más probable es que se trate de un poco de tejido sobrante causado durante la creación del canal vaginal en el desarrollo fetal.

Al igual que las vulvas, cada himen es único, lo que nos lleva al primer mito:

Mito #1: el himen sella la vagina

Si lo piensas, esto no tiene sentido en absoluto, porque si esto fuera cierto, ¿cómo podríamos menstruar?

El himen se presenta en formas my diferentes

El himen puede presentarse en formas muy diferentes: algunos tienen forma de rosquilla, otros tienen un orificio en la parte superior de la vagina, otros en el medio, algunos son un simple borde alrededor de la abertura de la vagina, mientras que otros parecen panales y tener varias perforaciones. De haberlos, los hay septados o tabicados (dividido en dos por una banda de piel) microperforados (con un pequeño orificio) e incluso imperforados (sin abertura en absoluto).

Aunque le ocurre a un pequeño porcentaje de la población,estos tipos de himen se consideran anomalías y pueden requerir la intervención de un médico (y un bisturí), ya que además de causar problemas para la salud, puede interponerse en el uso de la protección para el periodo elegida por ti o a la hora de tener relaciones sexuales con penetración.

Y hablando de sexo con penetración, sigamos nuestro segundo mito sobre el himen.

Mito #2: todas las vírgenes tienen himen

Para empezar, puedes haber nacido sin mucho himen, y además, el tejido del himen cambia a lo largo de nuestras vidas volviéndose más fino y grande a medida que crecemos.

De hecho, el tejido del himen se puede desgastar y rasgar antes de llegar a la adolescencia con solo correr, saltar, montar en la bicicleta o a caballo, e incluso cuando estamos aprendiendo (o no, porque algunas no podemos) a hacer volteretas. Después de comenzar nuestro periodo, los tampones y la masturbación pueden igualmente acabar con lo que queda de él, sin haber tenido ninguna interacción sexual penetrativa previa.

Mito #3: el himen debe romperse durante el sexo

Ahora, si has llegado con el himen intacto cuando quieres tener sexo con penetración, aquí hay una verdad que quizás te sorprenda: no todos los hímenes se rasgan durante las relaciones sexuales vaginales. Muchas aberturas himeneales pueden acomodar un pene, y de hecho, un estudio demostró que el 52% de los adolescentes sexualmente activas en el estudio seguían manteniendo sus hímenes intactos.

Mito #4: romper el himen duele y causa sangrado

Como se ha mencionado antes, el himen, si cubre la mayor parte de la abertura vaginal, pueden estirarse para acomodar todo, desde un dedo hasta un pene o incluso una copa menstrual. Si se rasga, es probable que el tejido sea delgado y frágil, por lo que no sentirías nada.

De acuerdo con un estudio científico de 1998 encabezado por la Dra. Sara Paterson-Brown y publicado en el British Medical Journal, el 63% de las mujeres no experimentaron sangrado la primera vez que tuvieron sexo con penetración. Por lo tanto, aunque tener una toalla a mano por si acaso puede parecer una buena idea, no hay razón para perder la cabeza si no lo haces.

Cuando se trata del dolor experimentado durante la primera vez, esto ha sido un poco más difícil de estudiar. Vale la pena mencionar que aunque la vagina está diseñada para el sexo sin dolor (salvo en el caso de algunas condiciones médicas) y puede expandirse hasta un 200% cuando estás completamente excitada, muchas mujeres afirman de no estar preparadas para su primera experiencia sexual. Si añadimos esto a una pareja inexperta y entusiasta, además de muchas ideas poco convincentes sobre cómo se supone que una mujer debe disfrutar el sexo, es fácil ver cómo persisten mitos como este.

Para concluir

Incluso si experimentaste lagrimeo himeneal durante el sexo, vale la pena aprender más sobre cómo funciona realmente nuestro cuerpo, y cómo estos mitos pueden hacer daño cuando se trata de una vida sexual sana y satisfactoria. ¡Pasa de los mitos!

El himen también puede estar parcialmente perforado, dejando salir la menstruación, pero presentando problemas para introducir un tampón, por ejemplo, por lo que también es necesaria la cirugía.

Himen complaciente

La membrana himeneal es tan elástica que permite la penetración y la introducción de tampones en la vagina sin llegar a romperse. Esto puede tener especial trascendencia en culturas como la gitana o la árabe, en las que la virginidad se demuestra a través de un himen intacto.

Carúnculas himeneales

No es nada habitual, pero también existe la posibilidad de que el himen se rasgue sin llegar a romperse del todo, dejando parte de este, en forma de pequeños hilos, sobresaliendo por la parte exterior.

Es muy llamativo cuando ocurre, y más teniendo en cuenta que suele darse en chicas muy jóvenes, cuando acaban de tener su primera relación sexual, aunque también puede ocurrir tras un parto.

A pesar de ello, no hace falta alarmarse pues solo requiere una pequeña intervención. Si hay sangrado o dolor hay que acudir al ginecólogo y este realizará un pequeño corte con anestesia local para extirpar los hilos que hayan podido quedar.

Para qué sirve el himen. |

¿Para qué sirve el himen? Quizá te lo has preguntado muchas veces. Sabemos que el clítoris es para dar placer, conocemos también las funciones de la vagina, del útero, de las trompas de Falopio, pero del himen sólo que es una membrana que muchas veces delata si somos vírgenes o no, es decir, que ya tuvimos relaciones sexuales.

Para algunos según su cultura, el himen puede determinar el valor de una mujer, pero es momento de dejar todos esos tabúes de lado y hablar con la verdad. La realidad es que esta membrana también puede romperse por otra serie de actividades como saltar y andar en bicicleta, por lo que el himen no tiene mucho que ver con tu sexualidad.

#Mujer Vagina: dime a qué huele y te diré lo que significa https://t.co/wZRBLxiwge #Mujeres #Chicas pic.twitter.com/R5s5SCRlOe

— Soy Carmín (@SoyCarmin) September 15, 2019

Aún así, no está de más recalcar que ser virgen o no, no determina tu valor, sino es parte de la vida, es algo personal que no tienes por qué compartir si no lo deseas. El cuánto vales es por quien eres, por tus ideas, por tus logros y aquellas metas que puedes alcanzar, nada tiene que ver con quién estuviste o no.

Primero ¿qué es el himen?

Médicamente hablando se trata de un tejido fino y carnoso localizado en la entrada de la vagina. Por lo general tiene un orificio por donde sale el flujo del periodo menstrual o por donde puedes colocar un tampón.

Hay ocasiones donde la mujer nace con poco tejido de himen, por lo que pareciera que no tiene en absoluto, otros donde el himen sí cubre toda la entrada a la vagina o cuando el agujero es tan pequeño en la membrana que se requiere la intervención de un médico para remover el tejido adicional.

Cuando se tiene sexo vaginal por primera vez el himen puede estirarse y abrirse, es por ello que puede haber un poco de dolor o sangrado, es por eso que algunos lo miden como una primera relación sexual exitosa. Pero como decíamos, el himen se puede estirar y abrir por otras actividades como :

  • Andar en bicicleta
  • Practicar algún deporte
  • Colocar un tampón en tu vagina
  • Usar un juguete sexual

Cuando el himen se estira y se abre ya no vuelve a crecer. El himen no determina si has tenido sexo por la forma en que se siente o se ve.

¿Cuáles son los tipos de himen?

Esta membrana puede diferir entre un cuerpo y otro, los médicos han establecido cuatro tipos principales. En sí su función es solo proteger la entrada de la vagina, pero no hay algo más, por eso cuando se estira y se abre ya no vuelve a crecer, digamos que es una membrana temporal.

Himen imperforado

Puede diagnosticarse desde el momento en que nace una mujer, pero muchas veces la detección se da hasta la adolescencia cuando debe aparecer la primer menstruación y el flujo no puede salir de la vagina. Cuando esto ocurre la sangre regresa a la vagina y al abdomen por lo que ocasiona dolor en el abdomen y en la espalda.

Esta condición puede implicar también dolor al orinar o defecar en algunas mujeres, por lo que es necesario acudir a tratamiento médico, una microcirugía que eliminará el tejido sobrante para la abertura necesaria en la vagina.

Himen microperforado

Es cuando la membrana casi cubre toda la entrada de la vagina pero la abertura no es suficiente para que salga todo el sangrado menstrual, incluso la mujer en cuestión no podrá colocarse un tampón y quizá no se de cuenta de lo diminuto del orificio. Hay riesgo de que si se coloca un tampón no pueda retirarlo.

En este caso también se requiere una microcirugía para corregir la abertura en el himen.

Himen tabicado

Es aquel donde la membrana delgada del himen tiene una tira de tejido extra en el medio formando dos aberturas vaginales en lugar de una. Para que funcione adecuadamente, se debe recurrir a una microcirugía para eliminar el tejido innecesario y crear la abertura del tamaño adecuado.

INTRODUCCIÓN

La primera vez que apareció la palabra vagina escrita fue en un chiste verde romano, un grafito en una pared. Vagina en latín significa vaina, la vaina de la espada1. Es la vaina del pene en el coito, el tubo que conecta los genitales externos con el útero. Tiene una gran elasticidad y una gran capacidad de distensión para el parto.

La vagina es una víscera hueca plegable, las paredes anterior y posterior están en contacto entre sí2 y, en reposo, están unidas. La vagina es un conducto musculomembranoso que comunica el cuello del útero y los órganos genitales internos con la vulva3, el órgano genital externo. En estado de reposo, aparece aplanada de delante hacia atrás, y tiene una dirección precisa: oblicua hacia lo alto y atrás, formando con la horizontal un ángulo de 30-40°, y con el útero, en posición normal, un ángulo recto. La vagina está inclinada en un ángulo de 120° por la tracción anterior de los elevadores en la unión del tercio inferior y los dos tercios superiores. La vagina se incurva hacia atrás a lo largo de más de la mitad de su trayecto.

La longitud vaginal (LV)1 promedio es de 9 cm, la pared ventral es 2,5 cm más corta que la pared dorsal. Y es más ancha en la parte más alta. La LV2 es de 7-9 cm, aunque existe gran variabilidad. La LV es de 7-10 cm, y la anchura3 de 3-5 cm. La pared anterior mide 8 cm, por el cérvix, la pared posterior4, 10 cm. En realidad, las dimensiones varían de una mujer a otra, y en el curso de la vida sexual3. Pero, por su elasticidad, aun con desproporción respecto al tamaño del pene, hay adaptación vaginal1. Con la excitación sexual hay alargamiento y ensanchamiento de los dos tercios superiores.

Hay mitos sexuales, que no tienen confirmación científica5. Como el tamaño del pene en relación al de la nariz, las manos o los pies. En los varones altos, gran pene. O en las mujeres de boca grande, vagina grande. En realidad, la vagina se ajusta al tamaño del pene que la penetra. La anatomía sexual del ser humano es similar a la del resto de los primates. El uso de la cópula frontal, a causa de la adopción de la posición erguida, explica el cambio que debió experimentar la ubicación relativa de la vagina en el conjunto de la geografía pélvica.

Cuando leí el libro de Gregersen en 1988, me llamó la atención que hablara en 2 ocasiones distintas sobre la ausencia de datos antropológicos de medidas vaginales comparativas en las distintas razas. Entonces apunté la idea para un trabajo de la medida de la longitud vaginal, sólo por curiosidad científica, y esa idea quedó aparcada años, hasta poder llevar a cabo este estudio prospectivo de un año y un análisis multivariante que ahora presentamos.

MATERIAL Y MÉTODOS

En el Servicio de Ginecología del Hospital Arnau de Vilanova de Valencia, durante el año 2003, y en 3 consultas ambulatorias dependientes de él, una de ginecología general en Liria (Valencia), otra de ginecología general en Burjassot (Valencia) y una tercera de menopausia en Burjassot (Valencia), por donde pasaba el autor 2 veces por semana la primera, y una vez por semana las otras 2; hemos recogido todos los casos que necesitaban exploración ginecológica, y durante ésta, tras la introducción del espéculo vaginal y antes de tomar las muestras de citología cervicovaginal, se medía la LV con un histerómetro metálico, envuelto en un dedo de guante. A continuación, se sacaba el histerómetro y se comparaba la señal obtenida de LV que marcaba el dedo (desde el introito al fondo del saco vaginal posterior) con una regla milimetrada, y se anotaba la medida de LV en cm.

En el caso de una mujer virgen, el sistema cambiaba. La muestra de citología vaginal se tomaba con un palillo terminado en bolita de algodón (el de muestra endocervical), se lo extendía hasta el fondo, sin enguantar, y luego se tomaba la muestra de la pared vaginal posterior. Al sacar el palillo señalizado con el dedo del operador, se comparaba con la regla milimetrada, tras hacer la extensión en el porta, y se obtenía la medida de LV.

Previamente a la exploración, y en la anamnesis, se recogieron los datos de: edad, paridad como gestaciones, partos y abortos; peso y talla (luego se calculó el índice de masa corporal con la fórmula IMC = peso, en kg/talla2, en m); ausencia de relaciones sexuales, histerectomía y tipo.

Para peso y talla se tomaron los datos verbalmente, y se aceptaron como válidos cuando la mujer los sabía por tener medidas recientes. Cuando no lo sabía, o hacía tiempo desde la última medida, se procedió a su determinación. En la consulta de Liria, se utilizó una báscula Seca, y una báscula-tallímetro Parra, y en las consultas de Burjassot, una báscula-tallímetro Atlantida (Añosayol, Barcelona).

En la exploración pudieron observarse casos con prolapso uterino o cistorrectocele. También se anotaron como prolapso, pero esto lo hicimos a partir del n.o 1.483.

Al ser 2 consultas de ginecología general, donde se atiende todo tipo de enfermedades, las mujeres también son muy variadas, aunque la serie da un perfil particular como luego veremos. Los casos proce dentes de la consulta de menopausia son más homogéneos.

El objetivo del trabajo es determinar la medida de la LV en una serie amplia de mujeres, con un sistema estándar, de forma prospectiva durante un año. Se excluyó a las pacientes de la consulta que no pasaban a exploración ginecológica y/o ecografía transvaginal. La medida de la LV dependió de las variables: edad, paridad, estatura-peso, IMC, virginidad, histerectomía o prolapso.

También se han recogido otras variables de las pacientes, derivadas del diagnóstico, o por hallazgos casuales en la exploración.

El estudio estadístico incluye rangos, medias y desviación estándar para los datos cuantitativos y porcentajes para los datos cualitativos. La t de Student y la desviación reducida para la comparación de medias, con un valor significativo para una p < 0,05.

Los datos registrados se grabaron en una hoja Excel con las siguientes características:

­ VIRGEN: evaluado a 1/0, según que la paciente fuera virgen o no.

­ HIST: evaluado a 1/0, según se hubiera tratado a la paciente con una histerectomía o no.

­ EDAD: edad como número entero.

­ G: número de gestaciones.

­ P: número de partos.

­ A: número de abortos.

­ PESO: peso en kg, número entero.

­ TALLA: altura en metros.

­ IMC: índice de masa corporal, con un decimal.

­ LONG: longitud vaginal, en mm (variable dependiente).

­ PROLAPSO: evaluado a 1/0, según la paciente presentara o no prolapso.

A partir de estos datos se realizó un primer análisis de los 2.577 casos, buscando agrupaciones por:

­ GEDAD: grupos de edad, obtenido como la parte entera de la edad/10.

­ GIMC: tomando los valores (de 1 a 5) en función de que el IMC se encontrara en los siguientes casos: desnutrición, normalidad, obesidad de primer grado (O1), obesidad de segundo grado (O2), obesidad de tercer grado (O3) u obesidad mórbida (OM).

­ GTALLA: agrupación según altura medida en dm ­ 10; esto es, número de decímetros por encima de 1 metro (con un decimal).

­ GTALLA5: Gtalla redondeada.

El entorno de trabajo: los datos se han tratado en un ordenador Pentium® 4 con 2,40 GHz y 248 MB de RAM. Con sistema operativo Windows XP 2002. El software utilizado ha sido MS Office 2000 para la hoja Excel y los tratamientos hechos en Access. Y para el tratamiento estadístico se ha utilizado el producto SPSS v. 12.

RESULTADOS

La serie consta de 2.577 casos. En la tabla I se presentan los datos globales de la serie, en cuanto a rango, media y desviación, para edad; gestaciones, partos y abortos; peso, talla, IMC y LV.

La edad osciló entre 12 y 90 años, con una media de 47,52 años. En la figura 1, se observa la distribución de frecuencias por edad. Las gestaciones fueron entre 0 y 17, con una media de 2,17. Hubo 524 mujeres nuligestas (20,33%), entre éstas se incluyen las vírgenes, las que no han gestado aún por edad y las estériles. La paridad se encuentra entre 0 y 11, con una media de 1,83. En 5 casos (0,19%) tuvieron gemelares; una de ellas, la n.o 1.641, tuvo 2 gemelares. Los abortos se encuentran entre 0 y 9, con una media de 0,35.

Fig. 1. Número de casos por grupos de edad.

La estatura osciló entre 1,30 y 1,80 m, con una media de 1,58 m.

El IMC osciló entre 15,27 y 70,31 con una media de 26,42. Según los grados de obesidad por el IMC hay un 55,49% de mujeres obesas y de ellas, además, el 1,51% tiene obesidad mórbida.

Otras características fueron:

­ En 7 casos (0,27%), las mujeres desconocían su embarazo que se diagnosticó al practicar la ecografía transvaginal. Un caso, n.o 2.250, era una mujer virgen de 21 años, y estaba embarazada de 7 meses. Según dijo, no lo sabía, creía que tenía un tumor abdominal. Fue una sorpresa tanto para ella como para su madre que la acompañaba.

­ En 4 casos (0,15%) resultaron positivos para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

­ Se presentó un caso (0,03%) de cada una de la situaciones siguientes: una mujer parapléjica, un síndrome de Down, un síndrome de Turner, una anorexia nerviosa (que, curiosamente, no fue la de menor peso, pesaba 42 kg, la n.o 2.080, una mujer de 26 años, nuligesta, talla de 1,66 m e IMC = 15,27), un cáncer de vulva y una mujer con graves secuelas de un accidente de tráfico.

En la tabla III se presenta la comparación de medias por grupos. Todas fueron significativas, p < 0,001. Entre G = 0 y G > 0, nuligestas frente a paras, la LV es mayor en éstas. Vírgenes y no vírgenes, la LV es mayor en las últimas. Histerectomizadas y no histerectomizadas, la LV es mayor en las no histerectomizadas. Entre prolapso y sin prolapso, la LV es mayor en el último caso. Se demuestra científicamente lo que podíamos esperar empíricamente, es decir, que la LV depende de las gestaciones, paridad, no ser virgen, actividad sexual, no estar histerectomizada y no tener prolapso uterino o descenso pélvico.

En la tabla IV y la figura 2 analizamos la edad. En grupo, se indican los intervalos de edad, de 10-19 años el primero hasta 90-99 años el último. Se indica el n.o de casos de cada intervalo y las medias de LV. En la gráfica se observa que la mayor LV se encuentra en las edades medias de la vida, de 30 a 60 años, en que se da la paridad y cuando es más amplia la actividad sexual.

Fig. 2. Medias de longitud.

En la tabla V y la figura 3 se analiza la altura o talla. El grupo significa los intervalos de 1,30 m a 1,80 m. En la gráfica se aprecia que a mayor estatura, a partir de 1,60 m, la LV aumenta. Hemos considerado la talla independientemente del IMC, porque pensábamos que sí podía tener influencia. Pero si desglosamos la talla en fracciones del intervalo de tallas, en cm, por ejemplo, 1,70 m, 1,71 m, 1,72 m, etc., y representamos la misma gráfica, de 1,42 m a 1,78 m, se encuentra una línea quebrada oscilante (tabla VI) (fig. 4), en la que no se aprecia el aumento de LV que comentamos antes.

Fig. 3. Media de longitudes.

Fig. 4. Media de longitud.

Fig. 5. Media de longitudes.

Exploración preliminar de modelos. Primer modelo de regresión

Considerando todas las variables como candidatas a formar parte del estudio de la regresión, se ha realizado un primer análisis, y se obtuvieron los resultados de la tabla VIII.

En ella encontramos los errores estándar de cada variable, el estadístico t de contraste y su valor probabilístico asociado.

Observando las significaciones, realizamos el estudio de la regresión que se obtendría eliminando aquellas que no tienen una significación próxima a cero; obsérvese que sus coeficientes están próximos a cero; por tanto, aun en el caso de considerarlas como variables integrantes del modelo, serían muy poco descriptivas.

Tras ir excluyendo del modelo la variable cuyo valor de significación estaba más lejano a cero (por orden de exclusión: A, peso y G), y siempre que la representatividad del modelo no sufriera cambios considerables.

Además de estas variables fue necesario excluir del modelo la variable talla, ya que producía un índice de condición muy superior a 30 (con lo que nos anunciaba una colinealidad con otras variables).

Con todo esto hemos obtenido el modelo que se presenta a continuación.

Modelo propuesto. Modelo ajustado

En la tabla IX puede observarse que el resultado de cada uno de los contrastes individuales de los coeficientes de regresión:

H0 : ßi = 0, H1 : ßi != 0, (donde i toma los valores 0, virgen, HIST, etc)

es siempre significativo (todos los valores de p son 0,000), por lo que cada una de las variables consideradas, en presencia de las demás, aporta información significativa sobre el comportamiento aleatorio de LONG que no puede explicar las restantes variables consideradas.

Es de esperar que el modelo, en su conjunto, sea también significativo. La tabla ANOVA nos lo muestra (tabla X).

El contraste general en el que valoramos la significatividad del modelo muestra un valor de p de 0,000; por lo que se concluye que el modelo ajustado es significativo.

Además, se puede observar en la tabla XI (resumen del modelo) que el coeficiente de determinación R2 = 0,191 tiene un valor algo pequeño, y este valor indica que solamente en algo más del 19% de los casos la variabilidad de las observaciones de la variable respuesta se puede explicar por las variables explicativas del modelo propuesto. Del mismo modo, el excesivo valor que alcanza la estimación insesgada de la varianza del modelo *2 = 1,21 nos indica que habrá cierta discrepancia entre los valores de la variable respuesta y los ajustados.

Revisión de valores extremos

Se han analizado los valores obtenidos para la variable dependiente LONG con valores extremos.

En primer lugar, hay que resaltar que la variabilidad (entre 5 y 16 cm) de los datos no presenta problemas de interpretación de los valores extremos, y desde luego no lo presenta en cuanto a los valores máximos.

En el caso de los mínimos, los valores de LONG entre 5 y 7 cm corresponden a mujeres jóvenes cuya media es de 25 años y que la mitad de ellas son vírgenes. El modelo debería ser capaz de predecir estos casos.

Estudio de la adecuación del modelo

En primer lugar, hay que reseñar que la variable considerada dependiente es continua.

Análisis de la varianza de la regresión

Como se puede observar en la tabla tabla X, F = 121,709 dista mucho de la varianza de la variable dependiente LONG (que en nuestro caso es 1,815).

Aunque, por otro lado, el modelo sólo es capaz de explicar la variabilidad de la longitud en algo más del 19% de los casos; mediante la variabilidad de las variables prolapso, virgen, HIST, IMC y edad. La tabla XI explica esta conclusión.

Validación del modelo

Como validación del modelo se han seguido los pasos que se describen a continuación:

1. Se dividen los datos en dos grupos: caso par y caso impar.

2. Se calcula la regresión (para las variables del modelo propuestas) para cada uno de los grupos por separado.

3. Resumen del modelo (tabla XII).

4. Coeficientes y estadísticos de contraste (tabla XIII).

5. Obtención de la predicción para todos los casos: se ha evaluado esta nueva variable PAR (y) tomando como variables independientes todas las del modelo y para todas las observaciones.

6. Validación mediante la correlación entre LONG (caso par) y PAR (caso impar): Los resultados obtenidos muestran que el índice de reducción en la variable cruzada obtenido como Ra2 ­ Rb2 = 0,202 ­ 0,176 = 0,026. Muy inferior al valor 0,1 (que es el valor límite para validar el modelo).

Análisis de residuos

Analizando el modelo desde la obtención de los residuos, encontramos:

Descripciones básicas. Donde no hay excesivas diferencias entre ellos, que sus medias son cero y que sus desviaciones típicas están próximas a 1. Todo ello muestra estabilidad en el modelo, ya que nos indica que los errores cometidos en la predicción son pequeños y parecidos (tabla XIV).

Multicolinealidad

Se trata en este apartado de descartar o determinar los problemas de multicolinealidad que pueden surgir cuando una o varias de las variables explicativas en el modelo son prácticamente una combinación lineal de las demás; aportando información redundante sobre la variable respuesta LONG.

Factor de inflación de la varianza. Se aprecia en los valores que toma la columna FIV de los estadísticos de colinealidad en la tabla ampliada del modelo propuesto (tabla XV).

Se puede observar que todos se encuentran entre 1 y 1,4; mientras que un indicador de problemas de colinealidad situaría estos valores por encima de 10.

Correlaciones bilaterales. Se realizó un estudio sobre la posible presencia de interacción entre las variables dos a dos.

Mediante el cálculo de la matriz de las correlaciones bilaterales de todas las parejas de variables se han obtenido los datos que se presentan en la tabla XVI.

En relación con las variables explicativas incluidas en el modelo propuesto (virgen, HIST, edad, talla, IMC, prolapso), es interesante comentar lo siguiente:

­ No se aprecia demasiada intensidad entre la asociación lineal de la variable dependiente con cada una de las variables que integran el modelo; obsérvese, por ejemplo, que el máximo valor se alcanza para IMC con 0,267.

­ Existen variables en el modelo con valores de correlación con la variable dependiente muy pequeños (por ejemplo con la variable HIST, con un valor negativo de 0,047). Pero aunque estos resultados podrían hacer desestimar estas variables en el modelo propuesto, ya se ha observado que los resultados del modelo propuesto confirman lo contrario.

­ Se han marcado en rojo las variables con cierta interdependencia y de todas ellas sólo se ha incluido en el modelo la variable IMC, que además es la segunda en influencia en la variable dependiente LONG. Y por otro lado, como se indicó anteriormente, la variable talla también se eliminó del modelo después de analizar su colinealidad con el resto de las variables y comprobar que su índice de condición estaba próximo a 80 (muy superior al máximo recomendado de 30).

Índice de condición. Este dato se obtiene con el modelo que se presenta en la tabla XVII.

Como puede observarse, este índice alcanza un máximo en 13,132 para la sexta dimensión; esto nos indica que no existen colinealidades entre las variables del modelo.

DISCUSIÓN

Masters y Johnson6 en Respuesta sexual humana dijeron que la vagina no estimulada es un espacio virtual y no real, las paredes están en contacto, salvo con menstruación. El colapso de la vagina no es medida del potencial expansivo vaginal. Con la excitación, hay dilatación. En estudios con nulíparas, la vagina no estimulada mide 2 cm de media en el plano transcervical (por delante del cérvix en un útero en anteversión), y con la tensión sexual llega a 5,75-6,25 cm.

La LV es 7-8 cm, de la horquilla vulvar a la pared posterior del fórnix, en la vagina no estimulada. Con la excitación alcanza 9,5-10,5 cm. Con espéculo, en la nulípara la vagina no estimulada tiene un diámetro transcervical de 3-4 cm, y la LV de 8-9 cm. En la vagina estimulada el diámetro transcervical es de 6,75-7,25 cm y la LV de 11-12 cm.

La vagina es más dilatable a mayor dilatación previa. Con la estimulación sexual, los dos tercios internos de la vagina se expanden y la LV aumenta.

Las vaginas traumatizadas obstétricamente (con desgarros, cistocele o rectocele) presentan problemas de acomodación, pérdida de tono muscular, en lugar de soportar y comprimir al pene, sólo lo rodean.

Con vagina grande y pene pequeño, hay acomodación. Con vagina pequeña y pene grande, hay dolor. La abstinencia larga y la menopausia se comportan igual que en el último supuesto. De todas formas, el tamaño del pene tiene un papel mínimo en la estimulación sexual de la mujer.

Leiblum et al7 estudiaron a 52 mujeres posmenopáusicas de 50-65 años, con una media de 57 años. Las clasificaron en sexualmente activas (> 3 coitos/mes), 25 casos, y sexualmente inactivas (< 3 coitos/año), 23 casos, con 4 casos no clasificables. Les aplican el índice de atrofia vaginal (IAV), con 6 variables: elasticidad de la piel y turgencia, vello púbico, labios mayores y menores, introito, mucosa vaginal y profundidad vaginal. Cada variable se puntúa de 1 a 3, el mínimo es 6 y el máximo 15 puntos. Con menor puntuación, mayor atrofia. Practicaron también determinaciones hormonales de estrona (E1), estradiol (E2), androstendiona (A), testosterona (T), folitropina (FSH) y lutropina (LH).

Correlacionando todos los datos, llegan a las siguientes conclusiones: hay menor atrofia vaginal en la mujer sexualmente activa (p = 0,004). La mujer sexualmente activa tiene mayor nivel de andrógenos (A, T) y de LH. La mujer sexualmente inactiva tenía un sobrepeso de 8 kg, significativo, respecto a la activa. La importancia de los andrógenos radica en reducir la atrofia (junto al estrógeno) y en mantener el interés sexual. El coito mantiene la elasticidad vaginal. La abstinencia sexual produce atrofia progresiva vaginal. Es aquello de «úsalo o piérdelo». La masturbación ayuda a mantener trasudación y elasticidad vaginal. El cese de la actividad sexual en la mujer mayor puede producirse por falta de compañero funcional. La actividad sexual regular tras la menopausia tiene un efecto beneficioso en reducir la atrofia vaginal.

Given et al8 estudian la LV y la función sexual tras colpopexia por eversión uterovaginal completa. Comparan 59 casos con reparación de varios tipos y medidas de LV postoperatorias, con 61 controles normales, premenopáusicas y posmenopáusicas, con o sin útero. También indican las medidas de 21 especímenes de autopsia, desde el introito al promontorio sacro, que fueron de 8-12 cm con una media de 10,2 cm.

En la premenopausia, la LV fue de 9,2 cm con útero y de 8,5 cm sin útero. En la posmenopausia, la LV fue de 8,5 cm con útero y 8,2 cm sin útero. La LV tras culdoplastia fue de 9,2 cm, tras fijación sacroespinosa de 8,2 cm, y tras colpopexia sacra de 11,3 cm. Según esto, si interesa el máximo de LV, hay que hacer una colpopexia sacra.

La histerectomía reduce la LV 0,7 cm en la premenopausia y 0,3 cm en la posmenopausia. Para estos autores, no hay correlación de la LV con la altura, el peso, la raza y la edad, porque en grupos pequeños no es significativa. Claro que en una serie tan grande como la nuestra, sí que se ve la correlación y es muy significativa.

Weber et al9 estudian la anatomía vaginal y la función sexual con cuestionarios de 12 preguntas. A menor puntuación, mejor función sexual. Miden la LV (de himen a fórnix posterior) y el calibre del introito, en 3 medidas: pequeño, 2,1 cm; mediano, 2,8 cm, y grande, 3,5 cm. Observan el grado de atrofia vulvovaginal, en 104 mujeres, de edad media de 55,8 años, 74 de ellas con prolapso y/o incontinencia. Había 73 mujeres sexualmente activas, y 30 de ellas tenían dispareunia y/o sequedad vaginal.

La actividad sexual no se asocia a diferencias de LV o de calibre del introito. La conclusión fue que la anatomía vaginal (calibre del introito, LV y aten principio no difiere entre las mujeres con prolapso-incontinencia o sin él. Como la colporrafia y la perineorrafia producen dispareunia por estenosis vaginal, la plastia posterior debe evitarse en lo posible.

Los mismos autores10 realizaron otro trabajo, con el mismo sistema, cuestionarios de función sexual y medida de la LV antes y a los 6 meses de la cirugía del prolapso o la incontinencia, en 165 mujeres, de las que 81 (49%) eran sexualmente activas antes y después de la cirugía, con edad media de 54 años y paridad media de 3. Las conclusiones fueron que la LV disminuye tras la cirugía vaginal, pero no cambia la función sexual (en frecuencia de coito, dispareunia, sequedad vaginal o satisfacción sexual).

Antes de la cirugía, la LV era de 10,8 ± 1,5 cm con histerectomía previa, y de 10,8 ± 1,4 cm sin histerectomía previa. Después de la cirugía, la LV fue de 10,8 ± 1,4 cm y 9,8 ± 1,3 cm, respectivamente. Disminuye la LV en 1 ± 1,8 cm (p < 0,001) y en el calibre vaginal del introito disminuye 1,4 ± 1,8 cm (p < 0,001). Pero la función sexual y la satisfacción mejoran o no cambian tras la cirugía por prolapso o incontinencia. Lo que sí ocurre es que la colposuspensión de Burch + colporrafia posterior producen dispareunia. Antes de la cirugía, la prevalencia de dispareunia era del 8% (6/80) y después pasó al 19% (15/80).

Baessler y Schuessler11 miden el fondo de saco de Douglas en 22 nulíparas, 28 paras y 18 mujeres con prolapso. El fondo de saco de Douglas es 1/4-1/3 de la vagina superior. Se calcula como el porcentaje respecto a la LV total. La LV fue de 6,5-13 cm, con una media de 10 cm, igual en los tres grupos. Con prolapso, el fondo de saco de Douglas fue mayor, media del 72% (p < 0,0001). Y en este caso predispone al enterocele posterior.

Que sepamos, nuestra serie es la más numerosa conocida en la determinación de estos valores. Y del análisis multivariante podemos hacer el siguiente resumen. Al hacer el estudio de la regresión considerando todas las variables, se observa que existen variables sin significación dentro del modelo; éstas se han eliminado del modelo propuesto. También se ha eliminado la variable talla por tener colinealidad con el IMC y ser esta última de mayor significancia. Con esto se ha obtenido un modelo ajustado con presencia de las variables: virgen, HIST, edad, prolapso e IMC. Sobre este modelo se han realizado las pruebas siguientes de diagnosis y validación del modelo:

­ Contrastes individuales de la significación de cada variable.

­ Significación conjunta del modelo.

­ Revisión de valores extremos.

­ Análisis de la varianza de la regresión.

­ Validación del modelo mediante el estudio de casos, se obtuvo el índice de reducción de la variable cruzada.

­ Análisis de residuos.

­ Estudio de la multicolinealidad con el factor de inflación de la varianza, las correlaciones bilaterales y el índice de condición.

Todo ello nos proporciona la garantía de que el modelo propuesto es válido, aunque con una limitada capacidad de predicción, tan sólo en algo más del 19% de los casos.

En definitiva, las conclusiones que obtenemos son:

1. Por la comparación de medias intragrupo vemos que la LV depende de: no ser virgen (actividad sexual), gestaciones-paridad, no estar histerectomizada y no presentar prolapso; de forma muy significativa, p < 0,001.

2. Por el modelo de regresión logística hallado, vemos que la significación estadística es p < 0,000 para las variables: virginidad, histerectomía, prolapso, edad e IMC.

AGRADECIMIENTOS

A las colaboradoras de la consulta, por su ayuda durante el año del trabajo: Concepción Martínez Cánoves, ATS de la consulta de Liria. Rosalía Grosson García, ATS de la consulta de Burjassot. Amparo Ibáñez Gómez, AC de la consulta de Menopausia de Burjassot. Al matemático Juan López-Vilaplana, por su ayuda en los cálculos de ordenador y las gráficas, y también a Susana Tejadillos Perona, licenciada en Matemáticas y ciencias técnicas estadísticas, por su ayuda en el análisis multivariante.

10 cosas que debes saber sobre el himen y sus tipos

Contrario a lo que se cree, el himen no es un símbolo de virginidad en la mujer

  • SUSANA CARRASCO
  • 27/06/2019
  • 13:00 hrs.

El himen es una membrana delgada del cuerpo femenino que cubre parcialmente el orificio de la entrada de la vagina.
Seguro has escuchado muchos mitos acerca de esta parte de tu cuerpo y para que lo conozcas mejor, te decimos 10 cosas que debes saber del himen.
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10 curiosidades del himen y sus tipos

1. No tiene una función
No tiene una función definida, sin embargo, de no estar en un estado correcto, puede dificultar la salida de la menstruación y crear problemas de salud importantes.

2. Algunas mujeres no lo tienen

Existen mujeres que nacen sin himen, aunque los casos son muy pocos. Generalmente sucede por alteraciones en los cromosomas y la falta de desarrollo de otros órganos como la vagina y el útero.

3. Existen 4 tipos

El himen no es igual en todas las mujeres, existen cuatro tipos:
Normal- Es el más común y cubre parcialmente la vagina.
Microperforado- La abertura es muy pequeña, dificultando incluso la colocación de un tampón.
Septado- Tiene un tejido extra en medio de la abertura, formando dos orificios vaginales.
Imperforado- Cubre por completo la abertura de la vagina e impide la salida de la sangre menstrual, lo que puede crear una masa abdominal si no se trata.

4. No es un signo de virginidad

Puede romperse por muchas causas, ya sea por hacer ejercicio o andar en bicicleta, no necesariamente por el sexo. 44% de las mujeres no sangran durante su primera relación sexual.

5. No protege contra las infecciones
Algunos creen que la textura del himen podría funcionar como una barrera de protección contra las infecciones vaginales, sin embargo no está comprobado.
6. No lo puedes ver
Si tratas de ver tu propio himen, será muy difícil distinguirlo.
7. Cambia con el tiempo
En las bebés, el himen es grueso y prominente, pero con el tiempo se va haciendo más delgado y frágil.


8. Se forma en la gestación
Al igual que los genitales, se forma de la cuarta a la séptima semana de la vida embrionaria.
9. Las drogas lo perjudican
Un estudio publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina en Estados Unidos, explica que el consumo de drogas en el embarazo, favorece que las bebés nazcan sin himen.
10. No siempre se rompe
Existe algo llamado himen complaciente que tiene una abertura mayor pero que es más elástico de lo normal, lo que permite que esté intacto aún con manipulación o trauma.
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¿Qué es el himen?

• Según la RAE:
1. m. Anat. Repliegue membranoso que reduce el orificio externo de la vagina mientras conserva su integridad.

• Según Wordreference:
1. m. anat. Repliegue de la mucosa de la vagina que recubre y reduce el orificio externo de las mujeres vírgenes.

• Según wikipedia:
El himen es una membrana delgada y frágil de tejido incompleto que rodea o cubre parcialmente la apertura de la vagina externa .

La creencia popular es que el himen es un tejido muy fino que ocupa toda la cavidad de la vagina, encontrándose en el fondo de ésta como una barrera entre el cuello uterino y el principio de la vagina. La gente se figura que la consistencia del himen es nula, que es un tejido similar al papel de arroz, lo mismo piensan de su grosor.
Te dirán que has perdido la virginidad cuando se te haya roto el himen, y también que la sangre que sale es debido a esa ruptura. Bueno, esto es falso.

Voy a plantearos algunos de los mitos e incoherencias que nos han dicho durante nuestra vida acerca del himen:

→ “El himen, que se encuentra al fondo de la vagina, ocupa dicha cavidad al completo, como si fuera un tapón.”
Entonces, ¿cómo es posible que expulsemos la regla? Igual el tejido no es impermeable y se traspasa la sangre… pero aún así, la sangre menstrual no es líquida al completo, en todo caso es más bien espesa; además, están los coágulos. Si hay una barrera que ocupa toda la cavidad de la vagina, ¿cómo la traspasan los coágulos?

→ “Pierdes la virginidad cuando se te rompe el himen, pues éste se rompe con la penetración.”
¿Si mantengo relaciones sólo con mujeres con vagina seré eternamente virgen? ¿la única forma de perder la virginidad es que me penetren con un pene? ¿de verdad el himen sólo se rompe con un pene? ¿el himen es como una chapa de cerveza y el pene tiene un abridor y por eso no se abre de otra forma? Pero y si… ¿mantengo relaciones con alguien que tenga un pene muy chico, entonces seguiré siendo virgen?

→ “Con el tampax no se rompe el himen.”
¿Por qué? ¿porque no lo alcanza? ¡pero el tampax se posiciona al fondo de la vagina, en la entrada del cervix! ¿no traspasaría el himen, por lo cual lo rompería? ¿o es que con un tampax se estira y con un pene se rompe?

→ “Si montas a caballo te puedes desvirgar.”
Entonces, es más viral para perder la virginidad que se te rompa el himen a mantener relaciones sexuales.
Además, ¿cómo se va a romper el himen montando a caballo si no con un tampax se rompe? ¿por qué se contradicen los mismo mitos entre sí?

El himen, crucial para la idealización de la virginidad femenina, pero entonces, ¿se rompe? ¿se regenera cuando llevamos mucho sin que nos penetren? ¿qué es realmente y por qué conocemos tan poco nuestro cuerpo?

Ahora bien…

¿Qué es realmente el himen?

Imagen acerca de los tipos de himen que existen. La parte oscura representa la/s abertura/s.

Localización del himen.

El himen se localiza en todos los casos en la entrada de la vagina, igual unas lo tienen 1cm más arriba y otras 1cm más abajo, pero siempre en la entrada de la vagina.

Abertura del himen.

Nacemos con himen y, al contrario de lo que se cree, y ya está perforado. También puede ocurrir, aunque en una minoría, que nazcamos sin himen; esto no es algo extraño ni supone ningún tipo de problema.
Tras el nacimiento la matrona examina las condiciones del himen para comprobar que no ocurre ninguna anomalía. En el caso de que la bebé tenga el himen imperforado se le realizará una cirugía menor cuando crezca, generalmente en el inicio de la pubertad, la cual consiste en un pequeño corte para extraer la membrana extra del himen.

En el caso de que el himen no presente ninguna abertura (de la imagen anterior, el tercero de la tercera fila), lo cual, dentro de ser una anomalía es la más frecuente ocurriendo en el 0,1% de las recién nacidas, y éste siga así hasta la primera regla, tendrá que tener lugar una intervención quirúrgica para abrirlo, pues el mantenerse con el himen imperforado provocaría hematocolpos (sangre menstrual retenida en la vagina, lo que provocaría un dolor muy fuerte en el bajo vientre así como la posibilidad de coger infecciones por la acumulación de sangre menstrual).

En el caso de tener un himen micro-perforado (de la imagen anterior, el segundo de la tercera fila) la regla sí puede salir, pero el uso de tampones no es una opción ya que puede causar molestia.

Como vemos en la imagen hay diferentes tipos de hímenes pero, a excepción de los de la primera fila, presentan un % muy bajo.

Consistencia del himen.

El himen NO desaparece una vez que te han penetrado: Es parte de ti y estará ahí siempre: el himen se estira.

Este tejido es elástico muy fino y, con el paso de los años, lo va siendo aún más, así como aumentan las aberturas con la que ya has nacido. Además que, con ciertas actividades físicas también se desarrolla cierta elasticidad en el himen, un ejemplo es el de montar a caballo, sí. Pero también ocurre con la masturbación vaginal, pues como hemos visto el himen se encuentra en la entrada de la vagina, no al final.

No está «roto», nadie piensa que nacemos con la nariz rota porque tenemos orificios en ella, ya que si no fuera por esos orificios no podríamos respirar y tenemos claro que su forma es esa, entonces, ¿por qué sí pensamos que el himen está roto?

Es posible que el himen ante, por ejemplo, una penetración muy violenta, sufra algún tipo de desgarro o se ensanche.

Himen y penetración.

La razón por la que sangramos o nos duele la primera relación sexual no es por la «rotura» del himen. Este dolor o sangrado es debido a la presión y a los nervios del momento, lo que genera una falta de lubricación. A esto se le suma que la práctica haya podido ser demasiado agresiva.
Que el himen se desgarre no provoca sangrado, en todo caso serían las paredes vaginales sensibles la que sangran a causa del rozamiento sin lubricación.

Todos los mitos acerca del himen da comienzo con el deseo de perseverar «virginidad» de la mujer: A la mujer, que se entiende como propiedad del hombre, se le vincula al hogar y a la crianza de los hijos, para que así se pueda traspasar la herencia del hombre a sus descendientes. Al considerar a la mujer un producto que sirve, principalmente, para dar descendencia, cualquier cosa que amenace contra ello debe de ser eliminado; si no se criminaliza a una mujer por la cantidad de parejas sexuales que tenga ni por la edad a las que tenga las relaciones ésta no verá razón para no mantener relaciones (básicamente, como han hecho los hombres desde siempre), lo que pone en peligro que el hombre la someta sólo a su posesión. Para hacer que no peligre que la mujer sea la propiedad de un hombre se idealiza su virginidad, haciéndola creer que vale lo que vale su pureza, la cual se vincula directamente con el concepto de virginidad.
La idealización de la virginidad así como la creencia de la importancia del himen como prueba de la pureza que nos han hecho creer que necesitamos para ser válidas.

Aunque esto no se vea de forma tan transparente en la actualidad, es algo que sigue ocurriendo y que tenemos interiorizado. De hecho, veremos que se entiende que se pierde la virginidad sólo cuando se es penetrada con un pene, lo que se asocia a la figura masculina; en el caso de practicar relaciones sexuales sin que haya penetración no se cuenta como haber perdido la virginidad.

J.

El himen

>¿Qué es el himen?
El himen es una fina membrana muy flexible, con forma de corola, que separa la cavidad vaginal de la vulva. La obturación es parcial pues deja pasar el flujo menstrual. Se trata de una parte de la anatomía femenina que no cumple ninguna función especial.
Puede ser de diferentes formas:
-Himen anular: es el más común, con una obertura en el centro.
-Himen labial: la obertura es una pequeña ranura horizontal o vertical.
-Himen franjeado: con múltiples y pequeñas perforaciones.
-Himen semilunar: la obertura se sitúa contra la pared vaginal.

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>¿La rotura del himen es dolorosa?
La rotura del himen tiene lugar durante la primera relación sexual, en el momento de la penetración, y en la mayoría de los casos provoca un leve sangrado. El himen se rompe en varios pedazos que cicatrizan en seguida y puede darse el caso de que en el momento de la rotura no haya sangrado. Pero no te preocupes porque no es nada doloroso, ahora bien, todo depende de la suavidad de la pareja y del espesor de la membrana (si no se rompe, puedes someterte a una himenotomía, intervención que consiste en practicar una pequeña incisión en el himen). La incomodidad o los dolores que se sienten la primera vez se deben más a la torpeza del amante y a la fricción de las mucosas por no estar lo suficientemente lubricadas que a la rotura del himen.
>¿Puede romperse antes de la primera relación sexual?
La pequeña obertura del himen permite la introducción de un tampón reducido o de un dedo sin que la membrana se rompa. Sin embargo, a veces se rompe durante la infancia yendo en bici, montando a caballo o haciendo gimnasia, pero este tipo de roturas suele darse en muy pocas ocasiones.

>¿El himen es garantía de virginidad?
No, en absoluto. Hay mujeres que nacen sin él. Y a otras no se les rompe en la primera relación sexual sino en las siguientes, o sencillamente no se les rompe. En este caso hablamos de himen «complaciente» porque se dilata sin sangrar. El ginecólogo te realizará un examen clínico para poder diagnosticar una rotura himenal. A continuación se le concede a la paciente un certificado. Ahora bien, nunca se podrá llevar a cabo una intervención de este tipo si la solicita una tercera persona (padres, maridos, etc.) aunque se trate de una menor.

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>¿Se puede reparar un himen roto?
Sí, es lo que se denomina «himenoplastia». Algunas jóvenes que han perdido la virginidad antes de casarse se someten a dicha intervención quirúrgica antes de contraer matrimonio.
Consulta también:
La primera vez: guía práctica para despejar todas las dudas
Cuándo perder la virginidad
El Kamasutra
La vagina

Himen

Himen
Concepto: Es una delgada membrana localizada en la abertura de la vagina, que actúa como protector de ésta en la ninez y la adolescencia

Himen es una delgada membrana localizada en la abertura de la vagina, que actúa como protector de ésta en la niñez y la adolescencia. Generalmente en la pubertad ya se halla semiperforada para permitir el paso de la sangre menstrual.

Formación del himen

Al principio, durante el desarrollo fetal, no hay una apertura vaginal. La delgada capa que cubre la vagina se abre parcialmente antes del nacimiento.

El tamaño y forma varía mucho de una mujer a otra. Al nacer, la mayoría de los bebés de sexo femenino no tienen himen, ya que el tejido se divide completamente, estando aún en la matriz. En algunas ocasiones esto no sucede, y las niñas nacen con un himen no perforado (himen septado). Se ha demostrado recientemente, contra lo que se creyó durante mucho tiempo (véase mito), que la mayor parte de las mujeres no tienen ninguna membrana ni ninguna otra estructura anatómica que les produzca dolor ni sangrado durante la primera relación sexual.

El ginecólogo suele examinar las condiciones de la Vulva de la recién nacida para confirmar que su himen se encuentra en perfecto estado. Si la niña nace con el himen cerrado y éste permanece así hasta la primera menstruación (algo no muy común), es posible que la menstruación no fluya libremente fuera del cuerpo, lo que puede resultar doloroso y tener complicaciones que incluso requieran de una intervención quirúrgica.

Antes de la pubertad, los tejidos de la vulva son generalmente muy frágiles y delgados. Cualquier actividad que someta estos tejidos a una gran tensión puede estirar y por tanto lastimar el himen. Así, se da el caso de que muchas jóvenes dañan o dilatan su himen al efectuar actividades físicas como deportes, montar a caballo, insertar o quitar tampones o al masturbarse. Una muchacha puede no ser consciente de que esto ocurre, sobre todo si no hay sangre o dolor durante el evento.

En algunas mujeres el himen se rompe en más de una ocasión. Incluso algunos son lo suficientemente elásticos para permitir que la vagina sea penetrada sin que el himen se desgaste. Esto suele ocurrir si la dilatación vaginal se produce gradualmente con los dedos o con otros objetos durante un período extenso de tiempo.

Se han dado casos de mujeres embarazadas que llegan a la sala del parto con el himen intacto, por lo que el médico tiene que rasgarlo para facilitar el nacimiento del bebé.

¿Para qué sirve esta membrana?

No se sabe. Algunos expertos sugieren que el cometido del himen no es otro que el de servir de barrera protectora contra las infecciones durante la niñez.
Pero a falta de conocido provecho biológico, el himen ha adquirido un valor simbólico que sólo ha servido para discriminar al sexo femenino. En algunas sociedades el llamado virgo se consideraba un marchamo de garantía de la honra femenina y las recién casadas estaban obligadas a demostrar en la noche de bodas su virginidad. En la actualidad, ésta ya no se considera ni un valor ni una garantía de pureza, salvo en los países musulmanes y entre ciertas etnias, como la gitana, en las que este mito está profundamente arraigado.
Es una membrana fina de tejido conjuntivo que cierra parcialmente la entrada de la vagina y la protege en la infancia de las infecciones y microorganismos externos. Con la llegada de la adolescencia, la vagina desarrolla su propia flora para autode- fenderse y el himen pierde su utilidad haciéndose con el paso del tiempo más fino y por eso puede romperse con más facilidad.

Hímenes considerados normales:

  • Labial
  • Semilunar
  • Franjeado o de herradura
  • Herradura franjeado

Hímenes anómalos:

  • Biperforado (con dos perforaciones)
  • Herradura obturada
  • Hipertrofiado (muy grande)
  • Imperforado (sin perforaciones)
  • Trifoliado (de tres pliegues)
  • Multifoliado (de varios pliegues)
  • Coroliforme (parecido a la corola de una flor

¿Un himen intacto es prueba de virginidad?

Entre los mamíferos la hiena y el topo comparten con la mujer una fina membrana de tejido conjuntivo que cierra parcialmente la entrada de la vagina. Su elasticidad y espesor varía de una mujer a otra, pero su perforación permite siempre el flujo de la regla.
En la mujer virgen, la también llamada membrana de la virginidad puede cubrir por completo el orificio, pero en general lo rodea como un anillo ajustado. Existe la creencia popular de que la mujer que lo conserva intacto jamás ha tenido relaciones sexuales, así como que la mejor prueba de ello es que penetración sea dificultosa, haga sangrar y cause dolor. Pues bien, resulta que una mujer puede tener una vida sexual activa y un himen intacto o, por el contrario, que una joven virgen no lo conserve.
El himen puede romperse al cabalgar, al andar en bicicleta o al realizar un ejercicio brusco por lo que su ausencia no prueba que la mujer no sea virgen. Después de todo a la hora de mantener relaciones sexuales no es eso lo verdaderamente importante.

¿Se puede romper por accidente?

Dado lo fácil que es desgarrarlo, el himen puede romperse accidentalmente. Está demostrado que los tampones distienden progresivamente el himen y acaban ensanchando el orificio. Lo mismo puede decirse de la práctica regular de la equitación, de la danza o de deportes violentos.
Pero también existe la situación opuesta. La elasticidad del himen es tal que, a veces, permanece íntegro después de varios contactos sexuales. Es más, hay casos de mujeres embarazadas con el himen intacto. Por tanto, ni los mismos médicos pueden constatar si una mujer mantuvo relaciones sexuales en el pasado, posea o no la membrana vaginal.

Conceptos erróneos sobre el himen

En plena revolución sexual, el himen sigue siendo un dilema. Primero se exigía conservarlo hasta el día de la boda. Ahora, las adolescentes que todavía no desea tener relaciones sexuales no saben qué hacer con él.
Muchas son las muchachas que para ser aceptadas por el grupo y no ser objeto de burlas y rechazos se entregan sin pensarlo a su primer captor. No amor, que es diferente. Y es tan fuerte la crítica que reciben quienes no marchan al compás del grupo, que en algunos casos hablan de novios inexistentes y callan su condición de vírgenes para no quedar en ridículo frente a sus compañeros de estudio.

En la actualidad, a la mayoría de los hombres cubanos no les preocupa si la mujer posee o no himen. Sin embargo, en ocasiones se dejan llevar por los mitos y creencias trasmitidas de una generación a otra y que ponen en duda la sinceridad de algunas féminas.

La idea de que la verdadera “virgen” debe sangrar n su primera relación sexual, sentir un dolor muy grande y hasta gritar si es necesario, ha provocado que algunas muchachas sean tildadas de mentirosas cuando al consumarse el hecho no cumplen con uno de estos “requisitos”.

El dolor y el pequeño sangramiento que se producen debido a la primera penetración no deben ser considerados como sellos de “garantía”, según afirman los estudiosos de la temática. Aunque estas manifestaciones son muy frecuentes, no todas las mujeres sangran la primera vez

Reconstrucción del himen

El himen o anillo himeneal se puede reconstruir utilizando diversas técnicas quirúrgicas. Al contrario que en el ritual de la ablación, practicada en algunas culturas, la reconstrucción del himen no se trata de un ritual, sino de una condición. El significado simbólico consiste en la obtención de un lugar en la sociedad: una niña pasa de ser sexualmente neutral a convertirse en un ser sexuado. No participar de esta tradición puede suponer que tanto la niña como la familia sufran represalias graves.

Cirugía del himen

  • Reconstrucción sencilla

La reconstrucción del himen consiste en la unión de los restos del himen. Esto se debe realizar poco antes de que se vayan a mantener relaciones sociales. Es una intervención sencilla que se debe producir de 3 a 7 días antes de la boda. Esta intervención se puede llevar a cabo con anestesia local.

  • Alloplant

Se puede utilizar un material biológico ‘desgarrable’ Se trata de una medida temporal que, normalmente, se lleva a cabo poco antes de la boda.

  • Cirugía plástica vaginal

Esta es una ‘gran intervención’ en la que se hace una incisión a ambos lados del epitelio vaginal (mucosa y se unen entre sí. Esto se debe realizar antes de la relación sexual/noche de bodas, pero se debe disponer de tiempo suficiente para que la herida se pueda recuperar.

El procedimiento se lleva a cabo bajo sedación, se trata de un tratamiento ambulatorio. Dura de una a dos horas y las pacientes pueden regresar a sus trabajos al día siguiente. Los puntos son solubles.

3 tipos de himen que son anormales | Fotografía Unsplash.

Seguramente has escuchado hablar del himen, esa pequeña membrana que se encuentra en el cuerpo femenino y que por lo general, se rompe durante la primera relación sexual. La realidad es que hay todo un mundo de información sobre él y hoy queremos compartirte los detalles de 3 tipos de himen que son anormales.

Si bien, muchas culturas lo consideran símbolo de la virginidad y pocas veces es un tema que se trata públicamente, es importante que te informes sobre lo que engloba, pues nadie mejor que tú para conocer tu cuerpo y protegerlo.

3 tipos de himen que son anormales. Fotografía Unsplash.

Esta membrana se encarga de cubrir la entrada de la vagina, es elástica, puede tener diversas formas y no tiene alguna función en especial, incluso, hay mujeres que nacen sin él. Si bien, se le asocia con la primera vez, puede romperse por actividades sencillas como andar en bicicleta, montar a caballo o saltar. En casos extremos puede requerir cirugía.

Es aquí donde aparece el tema de esta nota, los casos donde el himen no permite las actividades normales. María Eugenia Ramos Ruiz, ginecóloga, explica las peculiaridades que delatan a un himen distinto y el tratamiento que se debe seguir siempre de la mano de tu médico de confianza.

1.- Pétreo o imperforado

Se presenta cuando el himen no se rompe y favorece la acumulación de fluido menstrual, lo que puede detonar graves problemas de salud. Aquí, las chicas sienten todos los síntomas de la menstruación pero no hay sangrado.

El tratamiento más común es una pequeña incisión que el ginecólogo realiza, además recuerda que cuando tu menstruación no llega, algo pasa en tu cuerpo, no dejes de ir al doctor.

Otro caso puede ser que el himen esté perforado parcialmente, el flujo puede salir pero no es posible usar artículos como tampones. En ese caso, también es labor del ginecólogo solucionar el problema.

2.- Complaciente

Tal como su nombre lo indica, el himen permite todo tipo de actividades como menstruación y penetración, pero no se rompe, ¡vaya extremo!

3.- Caránculas himeneales

Son raras, pero existen. Imagina una especie de telaraña, pues el himen se rasga pero no se rompe del todo, los orificios se unen por pequeños hilos, particularmente en la parte exterior. Llama mucho la atención cuando ocurre, y al igual que el primer punto, también requiere de una pequeña cirugía para solucionarse. Esta condición puede provocar sangrado y dolor.

Recuerda, una vez que inicias tu vida sexual debes acudir al ginecólogo por lo menos una vez al año para revisión, incluso antes si presentas anormalidades en tu ciclo menstrual.

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