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Homeopatia para dormir bebes

!Mi hijo no duerme!. Trastornos del sueño en la infancia

El ser humano invierte un tercio de su vida en dormir. Dormir es una actividad necesaria porque con ella, se restablece el equilibrio físico y psicológico básico de las personas. El sueño, juega un papel fundamental en el desarrollo y el bienestar infantil. Favorece los procesos de atención y memoria, ayuda en la consolidación del aprendizaje y promueve un mejor comportamiento.

Debatiremos junto a la Dra. Marta Bote sobre los trastornos del sueño en la infancia

Cada vez son más los pacientes que acuden a nuestras consultas por “trastornos del sueño”.

Nos hacen preguntas como: ¿cómo conseguir que mi hijo se meta en la cama si llora, grita y suplica para no hacerlo?, ¿qué tengo que hacer cuando mi hijo me despierta a media noche?, ¿cuánto necesitan dormir los niños?, ¿cuánto deben durar las siestas?, ¿por qué mi hijo ronca cuando está dormido?, ¿por qué se despierta con pesadillas?, ¿por qué mi hijo tiene tanto sueño durante el día?

A menudo existen problemas del sueño en lugar de verdaderos trastornos. Estos problemas están relacionados con patrones de sueño insatisfactorios para los padres, el niño o el pediatra, y al igual que los verdaderos trastornos, condicionar también el bienestar del niño o de la familia. Sin embargo, podríamos decir que son una variación del patrón normal de sueño, en su mayoría autolimitados y no necesitan de tratamiento alguno.

La duración del sueño nocturno varía en función de la edad, estado de salud, estado emocional y otros factores.

Cada niño es único y cuenta con sus propias y determinadas necesidades de sueño.

El tiempo ideal de sueño es aquel que le permita realizar las actividades diarias con normalidad.

Cuales son los principales trastornos del sueño

  1. Dificultad para dormir: insomnio por higiene inadecuada del sueño, insomnio conductual, síndrome de piernas inquietas, de retraso de fase…
  2. Eventos anormales durante la noche: síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño pediátrico (SAHS), sonambulismo, terrores nocturnos, despertar confusional, pesadillas, movimientos rítmicos relacionados con el sueño…
  3. Somnolencia durante el día: privación crónica del sueño de origen multifactorial, narcolepsia…

INSOMNIO EN LA INFANCIA

Insomnio en la infancia. (http://www.jorgehernandez-estudio.com)

El insomnio es un motivo frecuente de consulta en pediatría y afecta al 30% de los niños entre 6 meses y 5 años. Aunque generalmente no existe una causa médica que lo justifique, la falta de sueño tiene un fuerte impacto en la vida familiar y genera altos niveles de ansiedad en los padres.
La Academia Americana de Medicina del Sueño, en la segunda edición de la International Classification of Sleep Disorders (ICSD-2), define insomnio en el niño:

“Dificultad mantenida, a pesar de la oportunidad de dormir y en función de la edad, para iniciar o mantener el sueño o una mala calidad del mismo que provoca alteraciones funcionales en el niño y/o la familia”.

International Classification of Sleep Disorders (ICSD-2)

¿QUE TIPOS EXISTEN?

¿Cuando sospechar un trastorno del sueño?

  1. Insomnio de conciliación: cuando el problema reside fundamentalmente en la capacidad para iniciar el sueño; resistencia a acostarse, dificultades para meterse en la cama y dormirse de forma autónoma…etc. Aproximadamente el 30% de los niños entre 5-12 años muestran resistencia a irse a la cama a su hora.
  2. Insomnio de mantenimiento: despertares frecuentes (hasta el 6%)
  3. Despertar precoz o temprano por la mañana.

Lo primero y quizá más importante, es que exista una insatisfacción por parte de los niños o sus padres con la cantidad y/o calidad del sueño de los niños.
a. Durante la noche:
– Cuando existe por sistema una resistencia del niño a dormirse. – Cuando el periodo de tiempo desde que se tumba hasta que se duerme (latencia de sueño), es mayor de 20 minutos.
– Otro signo de alarma, es la presencia de despertares frecuentes durante la noche que requieran la atención de los padres (mayores de 30 minutos inter sueño), despertares muy precoces con incapacidad para volverse a dormir, o lo contrario. Es decir, dificultades para despertarle por la mañana que suponen una guerra diaria con los niños.

b. Durante el día debemos preguntarnos:
• ¿mal rendimiento escolar?, ¿problemas de
aprendizaje y de memoria en la escuela?
• ¿hiperactividad (está más activo de la cuenta)?
• ¿agresividad, irritabilidad, problemas
de comportamiento?
• ¿mejor comportamiento si duerme más?
• ¿accidentes frecuentes?
• ¿dolores de crecimiento?
• ¿dolores de cabeza por la mañana?
• ¿retraso en el peso y la estatura?
• ¿más de 5 años y se duerme durante el día?

¿ A qué se debe el insomnio en la infancia?

A pesar de la preocupación que generan, la mayoría de los trastornos del sueño se deben a malos hábitos y no tienen ninguna causa médica.
Basta con una historia clínica minuciosa y la utilización de diversas escalas y agendas del sueño para descartar causas orgánicas. Los exámenes complementarios por tanto, no suelen ser necesarios (analíticas, pruebas de imagen cerebral, polisomnografía…etc), y hay que individualizarlos según el trastorno del sueño.
Si que es muy importante valorar la presencia de otras patologías asociadas que pueden justificar y perpetuar los problemas relacionados con el sueño (ansiedad, depresión, consumo de tóxicos…).

Trastornos de sueño en la infancia. Explicación sencilla del insomnio.

¿Cómo tratarlos?

Respecto al tratamiento, la mejor opción en la prevención.

Desde los primeros meses de vida debemos seguir una pautas adecuadas de higiene de sueño. Aunque es normal que durante los primeros 8 meses de vida el lactante no tenga un patrón adecuado de sueño, si debemos iniciar ciertas rutinas relacionadas con el mismo (baño-pijama-canción-cuento o cualquier otra acción rutinaria y tranquila). Debemos educar progresivamente al niño a que debe aprender dormirse solo y en su cuna.

  • El ambiente debe ser tranquilo, oscuro, y con una temperatura agradable.
  • Debemos evitar hiperestimularle cerca la hora de dormir.
  • Evitar el uso de nuevas tecnologías y otros audiovisuales.
  • Evitar acostarle con hambre, pero sin exceso de líquidos (cena ligera y tempranera!).
  • Desde el principio tumbarle somnoliento, pero no dormido profundamente (que aprenda a dormirse solo)
  • Si se despierta por la noche, no alimentarle por sistema, ni acudir al instante.
  • Tener paciencia infinita, y si se despierta con frecuencia alternarse la pareja. Es inútil discutir con ellos, gritarles…etc. Lo único que vas a conseguir es empeorar las cosas.
  • NO Meterlo en tu cama!! “Es pan para hoy hambre para mañana”.

Estas pautas son muy generales y no son absolutas. No hay un método mejor que otro. No seáis radicales de nada ni de nadie. Siempre hay que adaptarse a las particularidades de vuestro hijo.

En el caso de que a pesar de la prevención tu hijo presente insomnio, debes tener en cuenta varias cosas:

  1. El tratamiento cognitivo conductual y las pautas de higiene de sueño es el tratamiento de primera linea.
    En caso de precisar medicación, consultar con tu médico, valorar pros y contras de la misma, e intentar que no se prolongue más de 4 semanas y combinarlo siempre con pautas de higiene de sueño y tratamiento conductual.
  2. Fitoterapia: La valeriana y otros fitoterapéuticos no se recomiendan para el tratamiento del insomnio debido a la escasa evidencia (recomendación débil, evidencia de baja calidad).
  3. La Medicina complementaria y alternativa”: La acupuntura, la aromaterapia, la reflexología podal, la homeopatía, el movimiento meditativo, la moxibustión y el yoga no se recomiendan para el tratamiento del insomnio debido a la escasa evidencia (recomendación débil, evidencia de muy baja calidad).
  4. Respecto a los fármacos:
    a. Antihistamínicos (por ejemplo el variagil): Debido a evidencia insuficiente, los antihistamínicos no se recomiendan para el tratamiento del insomnio (recomendación fuerte, evidencia de baja calidad).
    b. Antipsicóticos: Debido a la evidencia insuficiente y a la luz de sus efectos secundarios, los antipsicóticos no se recomiendan para el tratamiento del insomnio (recomendación fuerte, evidencia de muy baja calidad).
    c. Melatonina: a pesar se su amplia utilización, no sirve ni para todos los niños, ni para todos los trastornos del sueño. Antes de su utilización, consulta con alguien experto en sueño. En trastornos por malos hábitos y sobre todo en lactantes, tiene poca eficacia.

BIBLIOGRAFÍA

  • Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria. Ed 2011.
  • G. Pin Arboledas et al. Insomnio en niños y adolescentes. Documento de consenso. An Pediatr (Barc). 2017;86(3):165.e1-165.e11.

En los primeros años de vida de nuestros bebés los cambios fisiológicos son constantes y muy rápidos, lo que nos lleva a afrontarnos prácticamente cada mes a situaciones diferentes.

Es una época de la vida muy importante, los papas debemos estar preparados y adaptarnos a las necesidades de nuestros niños. Las dudas nos asaltan y desde la farmacia intentamos daros los mejores consejos.

Por ello el equipo de la Farmacia Ribera queremos compartir nuestra experiencia mediante una serie de artículos que tratarán las situaciones típicas de nuestros bebes desde los primeros meses de vida hasta la niñez.

Gránulos de homeopatia

Nuestra experiencia nos dice que la homeopatia es un gran aliado. En cada momento de la vida del bebé necesitamos el tratamiento homeopático más adecuado, pero lo primero es identificar qué es exactamente lo que le sucede a nuestro bebe y decidir si debemos acudir a nuestro pediatra.

Antes de presentar los casos prácticos, queremos resolver algunas cuestiones importantes que nos facilitará el uso de medicina homeopatia en nuestros bebes.

Todos conocemos el modo de empleo los medicamentos homeopáticos presentados en jarabe o en pomada, pero ¿Cómo como darle los gránulos o glóbulos a nuestros hijos?

Los gránulos y glóbulos de homeopatia son muy fáciles de administrar en niños y adultos. Se deben de mantener en la boca para que sea absorbido via sublingual y a través de las mucosas de la boca. Sin embargo, que un bebé mantenga los gránulos en la cavidad oral es a veces una tarea complicada.

Tenemos 3 opciones:

  1. Disolver los gránulos o glóbulos directamente en el biberón de nuestro hijo con un dedito de agua. Los gránulos y glóbulos se disolverán y podremos administrarlos fácilmente.
  2. Nosotros preferimos utilizar un envase de 30mL que podeis conseguir en la farmacia. Dicho envase viene con un cuentagotas. Introducimos unos 15ml de agua y posteriormente los gránulos de homeopatia para que se disuelvan. Mediante el cuenta gotas podremos darle la disolución a nuestros hijos de manera sencilla.
  3. Otra opción es utilizar una jeringuilla (sin su aguja). A muchos padres les parece la manera más sencilla, ya que ya tienen experiencia en dosificación mediante jeringuilla.

Sacamos el émbolo de la jeringuilla, introducimos los gránulos o glóbulos, introducimos otra vez el embolo y cargamos la jeringuilla con agua. Agitamos de manera suave para que acaben de disolverse y ya podemos administrar la disolución.

Otra duda habitual cuando queremos tratara nuestros hijos con medicina homeopática es

¿Si los papas separamos la toma de homeopatia de las comidas, deberemos hacerlo también con nuestros hijos?

Sí, siempre que se pueda. Seria suficiente con 15 minutos antes y unos 30 minutos después. Cuando decimos a que la “boca tiene que estar limpia” o “en su ambiente”, es decir, sin restos de comida, pretendemos que la absorción del medicamento homeopático sea el máximo. El medicamento homeopático se absorbe a través de vía sublingual y mucosas.

En el caso de que le demos de comer y se nos olvide darle la medicación homeopática, sí, debemos darle la toma que le toca. La absorción no será óptima, pero si que habrá absorción.

Ésta es una cuestión que no debe alejarnos de la homeopatia.

Si tiene alguna pregunta, alguna duda, algún tema que nos quiera plantear estamos, como siempre a su disposición a través de los comentarios del blog, Facebook, Twitter y correo electrónico ([email protected])

Es nuestra experta en homeopatía y medicina natural con más de 20 años de experiencia. ¿Tienes alguna duda en medicina natural? Belén seguro podrá ayudarte.

Reglas de homeopatía para bebés y niños

¿Te atrae la idea de utilizar los gránulos blancos para curar a tu hijo? Pues sigue esta guía y sabrás cómo hacerlo lo mejor posible. Como todas las terapias, la homeopatía tiene sus reglas.

Primero, acude al homeópata

Antes de probar la automedicación –atención, exclusivamente para enfermedades benignas que tu hijo ya haya padecido-, tienes que acudir a un médico homeópata varias veces.

Si estás atenta al modo en que lleva a cabo la consulta y a las preguntas que te hace y guardas las recetas que expende, enseguida aprenderás a hacer lo apropiado.

Si no estás familiarizada con la práctica homeopática, estrénate con dolencias de poca importancia, como una rinofaringitis, por ejemplo. Y, cuando dudes, llama al médico para pedirle consejo.

Es importante encontrar un homeópata en el que confíes totalmente, con el que te entiendas bien. Es una de las características de esta medicina: el diálogo con el paciente ocupa casi todo el tiempo de la consulta. No te sientas incómoda por las preguntas del médico, por la manera en que las plantea o por cómo reacciona a tus respuestas.

También tienes que estar en la misma longitud de onda en cuestiones esenciales como, por ejemplo, las vacunaciones. Si un homeópata se niega a vacunar a tu hijo, existe peligro: acude a otro homeópata.

Cada niño tiene su propio perfil homeopático

Como todos los médicos, el homeópata examina al niño, lo ausculta y se interesa por los síntomas –mocos, garganta roja, etc.- para hacer un diagnóstico.

Pero el proceso no acaba ahí: también intenta determinar la forma específica cómo reacciona tu hijo a esa enfermedad. Dos niños que tengan los mismos síntomas y la misma enfermedad no tienen por qué tomar el mismo medicamento, porque no reaccionan de la misma manera. Por eso se suele decir que la homeopatía se basa en un planteamiento global e individual de la persona: el enfermo es indisociable de la enfermedad y del medicamento.

¿Qué hay que observar exactamente en un niño que está acatarrado o tiene diarrea? Primera información útil: ¿en qué circunstancias se puso enfermo?, ¿cuál es la causa de su enfermedad? ¿Se mojó bajo la lluvia o cogió frío en la tripita? La respuesta orientará al médico.

Otras síntomas son las reacciones personales de tu hijo. ¿Tiene sed cuando le sube la fiebre, se vuelve antipático y agresivo cuando generalmente es un niño tranquilo? ¿Suda mucho? Y si es así, ¿en qué parte el cuerpo es mayor la sudoración? ¿Su sueño es tranquilo o agitado? ¿Tiene apetencias alimentarias poco habituales?

Evidentemente, habrá que dar importancia también a los síntomas mismos: ¿ha empezado en un solo lado (por ejemplo el dolor de garganta)?, ¿la mucosidad es traslúcida o tiene color? Toda esas reacciones permiten definir el perfil homeopático de tu hijo. En el futuro, sabrás que su fiebre cede mejor con Belladonna que con Nux vomica. En cambio, a su compañero de guardería le pasa al revés.

Las formas de administración

  • Antes de los 12 meses, es mejor disolver los gránulos en un poco de agua en el fondo del biberón (no en leche ni en zumo de fruta).
  • Si tu bebé sigue un tratamiento de dos o tres medicamentos distintos en cinco tomas, puedes disolver todos los gránulos del día a la vez en 100 ml de agua. Diez minutos antes de cada comida, agita bien el líquido y dale a beber 20 cl.
  • Los medicamentos homeopáticos siempre se pueden mezclar.
  • A partir de los 12 meses, puedes darle los gránulos igual que a un adulto para que los deshaga bajo la lengua. Este modo de administración sublingual es eficaz porque, en ese lugar, las bolitas blancas están en contacto estrecho con el sistema venoso. Así el paciente se beneficia de una absorción digestiva e intravenosa.
  • Es importante que tu hijo no mastique los gránulos ni se los trague enteros.
  • No le des los gránulos justo después de cepillarle los dientes. La menta que llevan muchos dentífricos provoca una vasoconstricción local que disminuye el calibre de los vasos sanguíneos bajo la lengua, limitando la absorción de los gránulos.
  • Último consejo: no toques las bolitas con los dedos, utiliza el cuenta gránulos. No es porque la eficacia del tratamiento disminuya si se toca (la impregnación de los gránulos tiene lugar en el centro y no en la superficie), sino para evitar contaminarlos si las manos no están totalmente limpias.

Si los síntomas persisten, acude a un médico alópata

Conviene volver a recordarlo: la automedicación tiene sus límites. Si de 24 a 48 horas después de iniciado el tratamiento homeopático no se ha producido ninguna mejoría, acude a tu médico de inmediato. Con mayor motivo si el bebé es menor de un año o si tiene fiebre alta, dificultades respiratorias o diarrea. En los bebés más pequeños el peligro de deshidratación es mayor, porque pierden peso rápidamente.

¿Por qué no ha funcionado? Seguramente te has equivocado en la elección del medicamento: o el diagnóstico de la enfermedad no era el adecuado, o el medicamento escogido no correspondía con el perfil de tu hijo. También puede ocurrir que las defensas inmunitarias del niño estén desbordadas. En ese caso, hay que subir un peldaño en la respuesta terapéutica. Tu médico decidirá si ha llegado la hora de los antibióticos. Existen patologías graves, como la meningitis, un ataque agudo de apendicitis o una septicemia que no hay que intentar curar con homeopatía. Es una cuestión de sentido común.

Pero puedes asociar esta medicina suave a un tratamiento alopático duro y relativamente tóxico.

La homeopatía como preventivo

Una de las grandes ventajas de la homeopatía es su carácter preventivo. Se ha demostrado que es eficaz en la prevención de infecciones recurrentes (rinofaringitis, bronquitis o infecciones otorrinolaringológicas), de alergias, de enfermedades de la piel como el eccema y para calmar el nerviosismo y la ansiedad.

En enfermedades crónicas no se puede aspirar a alcanzar una curación definitiva, pero sí a espaciar las crisis y a disminuir su intensidad.

Para afinar el tratamiento de base de tu pequeño, tu médico homeópata deberá establecer su “campo”.

Un tipo de medicina complementaria

La homeopatía no es una medicina exclusiva: puede asociarse a la alopatía, con la que a menudo se complementa muy bien.

El hecho de que un niño siga un tratamiento aleopático no significa que no sea receptivo a la homeopatía. Claro que si consume cortisona durante meses para combatir un eccema o toma antibióticos cada quince días desde que nació, necesitará un periodo de transición de dos a tres meses para que su organismo “se limpie” y el médico vaya bajando progresivamente las dosis de los medicamentos alopáticos.

Por último, la homeopatía casa bien con otras medicinas suaves como la fitoterapia, los oligoelementos o la nutrioterapia. Pide consejo a tu médico homeópata que probablemente conozca bastante bien esas terapias.

¿Qué diluciones debes escoger?

¿Más bien bajas (de 1 a 5 CH) o altas (de 9 a 15 o hasta 30 CH)? ¿Es mejor administrar una dosis en glóbulos una sola vez o gránulos en tubo (dos o tres por toma) varias veces al día? Al principio de la enfermedad, es mejor dar al bebé una dosis única de 9, 15 o 30 CH. Eso puede bastar para detener el proceso. Si esa medida de choque no funciona, opta por los gránulos. Hay dos escenarios posibles:

Tienes un conjunto de pistas muy amplio además de los síntomas: por ejemplo, conoces la causa de la enfermedad, tu hijo tiene un comportamiento desacostumbrado, o se vuelve agresivo. Opta por diluciones altas. Y es que cuanto más cercanos son los síntomas del enfermo a aquello que cura el medicamento, más elevada debe ser la dilución.

En cambio, si la información que tienes se limita a los síntomas, es mejor escoger diluciones bajas. Es lo que suele ocurrir con más frecuencia.

¿Qué posología?

En cuanto a la posología, la homeopatía no impone límites al número de tomas. Si ves que tu bebé lo está pasando muy mal por la erupción dentaria, puedes darle tres gránulos cada diez minutos durante una hora. Luego espacia las tomas hasta darle los gránulos solo tres veces al día.

Por lo general, hay que pasar a tres tomas al día en cuanto los síntomas remitan y continuar el tratamiento entre 24 y 48 horas después de la desaparición de los síntomas. Los dos problemas que puedes tener son que suspendas el tratamiento demasiado pronto o que lo prolongues demasiado.

DHU MAMA NATURA KINDIVAL 120 COMPRIMIDOS

Descripción producto

Kindival® Mamá Natura DHU es un medicamento homeopático para el tratamiento de la intranquilidad y dificultad para conciliar el sueño en niños a partir de un año.

Son comprimidos fáciles de administrar porque se disuelven fácilmente en la boca y no se tragan. Puede administrarse directamente en la boca o bien disolverse en un poco de agua, está especialmente indicado para niños con dificultades para dormirse o muy nerviosos.

Su excelente tolerabilidad hace que sea una opción adecuada para favorecer la tranquilidad y el sueño de los más pequeños, y sus ingredientes naturales garantizan la seguridad del producto.

El sueño tiene una función reparadora imprescindible para el correcto desarrollo de los niños. Dormir las horas necesarias ayuda a fortalecer el sistema inmunológico y a la correcta producción de la hormona del crecimiento. Por lo que las alteraciones del sueño en los bebés, no es solo un problema de cansancio acumulado para los padres.

Kindival® Mamá Natura DHU contiene tres cepas homeopáticas especialmente seleccionadas para tratar la intranquilidad y favorecer la conciliación y el mantenimiento del sueño durante la noche.

Ingredientes de Kindival

Cypripedium pubescens D4: También llamado zapatito de dama o zueco de Venus es una sustancia indicada para tratar el insomnio con desasosiego y espasmos en todo el cuerpo, el nerviosismo y la sobreexcitación mental.

Magnesium carbonicum D10: Se prepara a partir del carbonato de magnesio y está indicado para tratar los trastornos del sueño (dificultad para conciliarlo, cansancio por las mañanas) y para controlar el temperamento nervioso e irritable

Zincum valerianicum D12: Se usa en homeopatía para combatir el insomnio, evita los despertares nocturnos repentinos, y es eficaz para controlar los movimientos nerviosos al dormir (piernas inquietas, chirriar de los dientes, etc),

Modo de empleo:

Salvo que el médico o facultativo le aconseje de otro modo, la posología de Kindival es:

– En caso de dificultad para dormir, intranquilidad: Administrar entre 1 y 3 comprimidos al día, repartido durante el día o durante la tarde, administrando el último antes de acostarse.

– En caso de un día especialmente excitante (ej.: una fiesta), cuando a pesar del cansancio la excitación no les deja dormir: administrar 1 comprimido antes de acostarse.

Kindival® de Mamá Natura DHU es una terapia que se aconseja se administre a la vez que se toman medidas conductuales generales, tales como:

  • Tener rutinas tranquilas establecidas a las horas previas a la de ir a la cama, que pueden incluir cantar nanas, leer un cuento o hablar tranquilamente sobre el día.
  • Se debe evitar programas o películas de televisión excitantes o de terror, bebidas con cafeína o estimulantes por la noche.
  • El niño debe disponer de un espacio cómodo, tranquilo, fresco y oscuro para dormir.
  • Se deben intentar regular los descansos durante el día (siestas). Éstas deben ser apropiadas a la edad y desarrollo del niño/a, ya que dormir demasiado por el día afectará la conciliación y la duración del sueño nocturno.
  • Aplicar el método de las 5 S del Dr. Harvey Karp

Kindival no tiene interacciones descritas con otros medicamentos, por tanto, puede utilizarse junto con otras medicaciones.

De todas maneras, consulte a su médico o farmacéutico si está tomando o ha tomado recientemente cualquier otro medicamento, incluso los adquiridos sin receta médica.

Recomendaciones de uso:

Se recomienda realizar tratamientos de unas 3 o 4 semanas de duración a la vez que se toman medidas conductuales generales. Kindival® puede administrarse mientras persistan los síntomas.

Si no se observa una mejoría o en caso de problemas adicionales, consulte a su médico o farmacéutico.

No se recomienda tomar los comprimidos junto con las comidas. Se recomienda tomar los comprimidos 30 minutos antes o después de las comidas.

Alergenos e Intolerancias:

Contiene lactosa. Si su médico le ha indicado que su hijo/a padece una intolerancia a ciertos azúcares, consulte con él antes de tomar este medicamento.

NO contiene: cereales (gluten), proteína de la leche, huevo ni frutos secos. Es apto para personas intolerantes o alérgicas a estas sustancias.

NO contiene sacarosa (azúcar común) y NO PRODUCE CARIES.

No administrar Kindival® si su hijo/a tiene alergia (hipersensibilidad) a alguno de los componentes de este medicamento.

Advertencia:

Los medicamentos homeopáticos pueden aliviar las molestias gracias a sus tratamientos basados en la naturaleza, que sirven de alternativa para tratar a tu bebé de una forma más saludable, pero el uso de plantas medicinales también puede tener efectos secundarios. Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico, en Satisfarma puede consultar on line sus dudas con un profesional.

Kindival 120 comprimidos

Kindival 120 comprimidos es un medicamento homeopático indicado en el tratamiento de la intranquilidad y la dificultad para dormir.

COMPOSICIÓN:

Por comprimido de 100 mg: Cada comprimido contiene, como principios activos, Cypripedium pubescens D4 15 mg, Magnesium carbonicum D10 20 mg, Zincum valerianicum D12 15 mg. Los demás componentes son lactosa, celulosa microcristalina, talco y estearato de magnesio.

INDICACIONES:

Propiedades: Kindival® es un medicamento homeopático tranquilizante cuyos componentes ejercen un efecto calmante y favorecedor del sueño. Ayuda a calmar la agitación e intranquilidad en niños, sin efecto entorpecedor. Kindival® ayuda al equilibrio y concentración durante el día, así como al sueño tranquilo y sosegado durante la noche. Alivia problemas agudos de conciliar el sueño, por ejemplo, después de un día especial y excitante. Kindival® es una terapia que se aconseja se administre a la vez que se toman medidas conductuales generales.

Indicaciones: Kindival® está indicado en el tratamiento de la intranquilidad y la dificultad para conciliar el sueño.

Cómo tomar (POSOLOGÍA):

Fase aguda: 1 comprimido antes de acostarse.
Alteraciones del sueño. Inquietud: 1-3 comprimidos al día, administrando la última toma antes de acostarse, durante un periodo de 3-4 semanas. Los comprimidos deben disolverse bajo la lengua, en caso de bebés o niños pequeños pueden disolverse en un poco de agua.

Trastornos del sueño en los niños

Según el doctor Eduardo Estivill, director de la Unidad de Alteraciones del Sueño del Instituto Dexeus de Barcelona y autor, junto a Sylvia de Béjar, del libro Duérmete, niño, el 98% de los casos de insomnio infantil se deben a hábitos erróneos, como que no duerma solo, o a frecuentes despertares nocturnos, sueño superficial… Pero, además del insomnio, hay otra serie de trastornos que interfieren en la calidad del sueño, como son las pesadillas, el sonambulismo, los terrores nocturnos o la enuresis (mojar la cama).

Sonambulismo en los niños

Ocurre durante las 3-4 primeras horas de sueño. El niño suele sentarse en la cama con los ojos abiertos y una expresión de admiración o sorpresa; también puede caminar por la casa. Este trastorno, del que no recuerda nada después, no acarrea ninguna complicación. Se debe conducir al niño hacia la cama, sin despertarlo, ya que duerme profundamente. Si se le despertara en ese momento, se aturdiría, porque no sabría qué es lo que ocurre. Las causas del sonambulismo no se conocen, aunque sí está comprobado que hay un componente hereditario. No hay ningún tratamiento porque va desapareciendo con la edad.

Niños con pesadillas

Son sueños que generan ansiedad en el niño, que se despierta angustiado y con miedo. Ocurre en la segunda mitad de la noche, casi al amanecer. Por lo general, las pesadillas están relacionadas con algo externo que ha causado su inquietud: una pelea con un compañero, una película que le ha impresionado, miedo al colegio… Ante estos episodios es preciso tranquilizar al niño y procurarle seguridad. Los expertos aconsejan hablar con él sobre sus temores y no forzarle a enfrentarse a ellos.

Terrores nocturnos en niños

Son más que una pesadilla: el niño se despierta bruscamente y empieza a gritar, está completamente aterrorizado y es incapaz de conectar con la realidad. Para los padres supone una fuerte impresión y, a veces, no saben cómo reaccionar. El niño, por el contrario, no es consciente de lo que ocurre porque está profundamente dormido. No hay que intentar despertarlo, porque además es muy difícil. Es mejor permanecer a su lado para vigilar que no se caiga, ni se mueva. Al igual que las pesadillas, los terrores nocturnos suelen aparecer alrededor de los 2-3 años y ceden al llegar a la adolescencia.

Otros trastornos del sueño

Bruxismo: también conocido como rechinar de dientes. Se produce por la tensión acumulada en la zona de la mandíbula y suele desaparecer con la edad, pero si es persistente y provoca daños en los dientes, habrá que emplear una prótesis dentaria.

Somniloquia: hablar, reír, llorar, gritar… en sueños. Lo habitual es que el niño pronuncie palabras sueltas y que no recuerde nada después. No supone ningún problema, salvo para la persona con la que comparta habitación.

Movimientos de automecimiento: los más frecuentes son los golpes de la cabeza contra la almohada y el balanceo de todo el cuerpo, que suelen ir acompañados de sonidos guturales. Se inicia hacia los 9 meses y desaparece con la edad.

Ronquidos: los niños también roncan, se calcula que lo hace entre el 7 y el 10% de ellos, aunque generalmente la causa suele ser un problema de anginas o vegetaciones.

La siesta, “sagrada”

El doctor Estivill es un defensor de la siesta a cualquier edad, pero más aún en las tempranas. “Además de dormir bien por la noche, los niños necesitan un alto durante el día para reponer la energía gastada”, afirma. El tiempo dependerá de la edad, mucho más larga en el recién nacido y un breve descanso en las guarderías.

Lo que deben dormir los niños

No es una regla matemática, algunos niños necesitan menos horas y otros más, sin que ello repercuta en su actividad diaria, pero esta regla os puede servir de guía:

  • Hasta los 6 meses: entre 17 y 14 horas
  • De 6 a 18 meses: 13 horas y media
  • A los 2 años: 13 horas
  • A los 3 años: 12 horas
  • A los 4 años: 11 horas y media
  • A los 5 años: 11 horas
  • Hasta los 10-11 años: 10-12 horas.

La alimentación para dormir mejor

Favorecen el sueño: la pasta, el arroz, las legumbres, el pan, la fruta, los vegetales. •
Alteran el sueño: los estimulantes (bebidas con cafeína), postres y dulces. •

Educar el hábito del sueño de los niños

  • •Mantener siempre los mismos horarios de comidas y de descanso. •
  • Respetar un rito a la hora de acostarse, como contarle un cuento, acompañarle de su juguete o muñeco preferido…, pero no para que se duerma, sino para que lo asocie con un momento agradable antes de conciliar el sueño. •
  • Los padres deben procurar salir de la habitación antes de que el niño se haya dormido. •
  • Si llora, deben entrar a pequeños intervalos: la primera vez después de 1 minuto de llanto, la segunda a los 3 minutos y así sucesivamente, sin llegar a estar nunca más de 5 minutos.
  • No es para que se duerma, sino para darle confianza y vea que no ha sido abandonado.

No hace mucho tiempo que terminé el Máster en Puericultura que cada año imparte la Sociedad Española de Puericultura. Ha sido una experiencia maravillosa; he aprendido y he disfrutado. Y quiero dar las gracias a todos los compañeros-profesores que me han acompañado con toda su ciencia, su humanidad y su saber a lo largo de todo este Máster. Porque ha habido mucha ciencia pero sobre todo y por encima de todo mucha humanidad, mucho amor por los niños. Compromiso y amor, algo imprescindible en la buena medicina.

Pero quiero dar las gracias sobre todo al Dr Antonio Guijarro, actual presidente de la Sociedad Española de Puericultura (y ya amigo), por animarme tan efusivamente a hacer este curso. La idea de matricularme surgió en un curso sobre Homeopatía en el tratamiento de la patología otorrinolaringológica (ORL) que yo impartía en Madrid y al que él acudió como alumno. Este tipo de problemas respiratorios son uno de los motivos de consulta más frecuentes que tenemos los médicos que tratamos niños y que usamos la Homeopatía, así que después de oírme hablar de toda mi experiencia en este campo con los niños se acercó al final del seminario y me propuso que cursara el Máster, que iba a aprender mucho. Y no se equivocó.

Así que, como os prometía en el título de este post, voy a contaros algunas de las situaciones que vemos habitualmente en la consulta y en las que, en mi experiencia, los medicamentos homeopáticos resultan la mejor opción de tratamiento por rapidez, eficacia y seguridad. Veréis que algunas ya comenté en un post anterior pero quiero insistir en ellas por ser de especial interés en la consulta pediátrica.

1. Moluscos contagiosos

Son lesiones de tipo verrugoso producidas por un virus y, como su propio nombre indica, son de carácter contagioso, bien a través del contacto piel con piel o a través de ropa u objetos que hayan estado en contacto con las lesiones.

Su aparición es rara antes del año y tiene una incidencia máxima entre los dos y tres años aunque pueden aparecer también con frecuencia en niños mayores.

Las lesiones tienden a desaparecer solas a lo largo de los meses pero el problema es que son autoinoculables y cuando desaparece una aparece otra.

Frente a los tratamientos clásicos, agresivos y poco resolutivos, medicamentos homeopáticos como THUYA, DULCAMARA, CINNABARIS o MEDORRHINUM, entre otros, nos permiten tratar estas lesiones de una manera “suave”, sin someter al niño a curetajes con bisturí o productos tópicos irritantes y dolorosos, y con garantías de que no volverán a reproducirse.

2. Catarros, bronquiolitis y problemas respiratorios y ORL en general

La Homeopatía y los problemas respiratorios en los niños es ya un clásico. Resfriados, catarros, bronquiolitis, asma, otitis…son tan frecuentes y tan bien tratados con los medicamentos homeopáticos que los médicos que los usamos no sabemos cómo se puede no tenerlos en cuenta en estos casos.

Y lo más importante, no solo son tratamientos eficaces y seguros en los cuadros agudos sino que son igualmente de gran utilidad en la prevención y en la disminución de las recidivas en esos niños que no hacen más que ponerse enfermos y faltar a clase, con todos los problemas añadidos que eso conlleva.

Solo un dato: en el último estudio EPI 3 realizado en Francia se subraya que los médicos que usan la Homeopatía en sus consultas reducen a la mitad la receta de antibióticos y broncodilatadores. Sin comentarios.

3. Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es, sin duda, la patología de piel más frecuente en la infancia. De hecho, en los últimos treinta años hemos visto como se ha prácticamente triplicado su incidencia entre la población infantil.

No se conoce bien su causa. Aunque hay datos que la relacionan con otras afecciones como el asma u otras alergias hay muchos niños que la sufren sin que aparezcan este otro tipo de patologías.

Su tratamiento puede llegar a ser desesperante para el médico, los padres y el niño que lo sufre. Se limita básicamente a tener la piel bien hidratada y al uso de corticoides locales, y a veces orales, en los brotes de la enfermedad, con los inconvenientes y las limitaciones que tiene el uso continuado de corticoides.

Lo que vemos los médicos que incorporamos los medicamentos homeopáticos en este tipo de pacientes es que mejoran de una manera espectacular la evolución y el pronóstico de la enfermedad. Los brotes se distancian, son más leves y tenemos buenos medicamentos, sin ningún problema de efectos no deseados, para atender esos momentos de agravación que los pacientes suelen presentar.

Insisto, no es una patología fácil de tratar, usemos las herramientas que usemos, pero la incorporación en la estrategia de tratamiento de la Homeopatía mejora la evolución y el pronóstico de una manera espectacular y disminuye el uso de otros medicamentos menos deseables por sus efectos no deseados.

4. Cólicos del lactante

Cuántos padres conocen estos episodios de llanto desconsolado que pueden llegar a durar horas. Es un cuadro que puede llegar a afectar a casi un tercio de los bebés durante su primer trimestre de vida. Su causa no está clara y parece relacionarse con la inmadurez de su sistema digestivo. Tan solo en un 5% aparece una causa orgánica.

Medicamentos como COLOCYNTHIS, LYCOPODIUM, NUX VOMICA, como siempre entre otros, darán alivio y paz tanto a esos bebés como a sus padres.

5. Problemas asociados a la dentición

Esta es otra de esas situaciones, como ocurre también con los cólicos del lactante, que sin ser grave ni peligrosa sí que puede ser verdaderamente molesta y perturbadora para toda la familia. Y, como ocurre con los cólicos, sin tratamientos convencionales eficaces.

BELLADONNA, KREOSUTUM, CHAMOMILLA pueden ser algunos de los medicamentos homeopáticos que nos ayuden muy eficazmente a mejorar no solo la inflamación y el dolor de las encías sino también la ansiedad y la irritabilidad que generan en el bebé.

Asociados a estos brotes de dentición tendremos en muchas ocasiones cuadros de diarreas, fiebre, irritaciones y erupciones cutáneas o problemas de sueño. Pues bien, medicamentos como ARSENICUM ALBUM, ALOE SOCOTRINA, PODOPHYLLUM, BELLADONNA, FERRUM PHOSPHORICUM, MEDORRHINUM, CHAMOMILLA o IGNATIA nos servirán para abordar todas estas situaciones con eficacia y seguridad.

6. Boca – mano – pie

Esta es una infección vírica muy característica de la primera infancia, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida. Se manifiesta con un exantema vesiculoso que suele empezar por la boca para extenderse después al cuerpo, muy especialmente a manos y pies (de ahí su nombre).

Suele acompañarse de fiebre y un grado variable de afectación general, con decaimiento y pérdida de apetito en parte causado por el propio dolor de las lesiones de la boca. Normalmente se cura sola en 7-10 días y no suele acompañarse de complicaciones reseñables.

Al ser un proceso vírico el único tratamiento convencional del que se dispone son los antitérmicos para tratar la fiebre, cuando se considere necesario, mientras el cuadro se va curando solo. Pues aquí la Homeopatía nos proporciona medicamentos como BELLADONNA y RHUS TOXICODENDRUM que nos permiten actuar sobre las lesiones, acortando el tiempo de evolución del cuadro y haciéndolo mucho más llevaderos para nuestro pequeño paciente. Además nos podremos ahorrar el uso de otros medicamentos en la mayoría de los casos.

7. Varicela

Esta es otra enfermedad vírica típica de la infancia que se manifiesta con vesículas más o menos abundantes y pruriginosas acompañadas de un cuadro general de fiebre y malestar también variable. Su evolución es también autolimitada (se cura sola) pero en este caso, a diferencia del boca-mano-pie, sus complicaciones pueden ser más severas, aunque también son poco frecuentes. Es una enfermedad infecciosa muy contagiosa y el contagio se produce por el contacto directo con el líquido de las vesículas o si alguien con varicela te tose o estornuda. Y, ojo, porque el contagio por esta última vía puede producirse uno o dos días antes de la aparición de las vesículas.

Al ser una enfermedad vírica con lesiones y sintomatología muy similares al boca-mano-pie los medicamentos homeopáticos que usaremos serán normalmente los mismos que los utilizados en esta patología. Y lo que podemos esperar de este tratamiento homeopático será lo mismo que en el caso anterior; mejorar la sintomatología, acortar el tiempo de evolución, minimizar riesgo de complicaciones y evitar otros medicamentos menos seguros y recomendables que los homeopáticos.

8. Traumatismos

Los golpes y las caídas son la primera causa de consultas en urgencias durante la infancia. Contusiones, fracturas, heridas son casi inherentes al crecimiento y desarrollo de los niños y los medicamentos homeopáticos son de inestimable ayuda en todos estos casos. Y sin duda el medicamento estrella en este contexto es ARNICA; siempre que haya un traumatismo del tipo que sea ARNICA estará indicado, aliviando el dolor y acelerando la curación.

Otros medicamentos como SYMPHYTUM y CALCAREA PHOSPHORICA serán de gran utilidad en las fracturas acelerando y optimizando la formación del callo de fractura o RUTA en caso de torceduras y esguinces.

9. Gastroenteritis agudas (GEA).

Y hablando de motivos por los que los padres llevan a sus hijos al médico, junto con los problemas respiratorios y ORL, las GEA son una de las causas de consulta al pediatra más frecuentes. La mayoría de las ocasiones el origen es vírico así que, salvo hidratar y vigilar, poco más se puede hacer desde un abordaje convencional. Pero aquí la Homeopatía de nuevo nos proporciona medicamentos como ARSENICUM ALBUM, PODOPHYLLUM, ALOE SOCOTRINA o COLOCYNTHIS, entre otros, que tendrán la capacidad de acortar el proceso al aumentar la capacidad de defensa del sistema inmunológico del niño frente a la infección. Así los cuadros serán más cortos, la recuperación más rápida y menor el riesgo de complicaciones que requieran hospitalización.

10. Situaciones emocionales: terrores nocturnos, celos, ansiedad, duelos…

No solo los adultos sufrimos a nivel emocional. Los niños son seres con un mundo emocional tan profundo como el de los adultos pero, muchas veces, sin los recursos de solución de conflictos suficientemente maduros, con lo que muchas situaciones que a nosotros como adultos se nos antojarían banales para ellos pueden ser el origen de un gran sufrimiento vital, llegando con frecuencia incluso a somatizar y a transformar ese sufrimiento en enfermedades físicas.

Medicamentos como STARMONIUM en los terrores nocturnos, ACONITUM tras sustos intensos, IGNATIA en los duelos y las pérdidas, LACHESIS, PULSATILLA, HYOSCIAMUS en los celos ante la llegada de un nuevo hermano, son solo algunas de las situaciones y de los recursos que la Homeopatía nos proporciona.

Y antes de terminar, recordad: vuestro médico homeópata será quien aconsejará qué tratamiento será el más indicado en cada caso, decidiendo si será suficiente la terapéutica homeopática o tendremos que complementarla con otros medicamentos o actos médicos.

Y, por cierto, en la página de la Sociedad Española de Puericultura podéis encontrar la última edición de su Manual de pediatría y puericultura en donde hallaréis información muy útil sobre embarazo y parto, crianza, alimentación, seguridad en Internet, autismo, problemas de comportamiento en la adolescencia, acoso escolar, un capítulo entero sobre Homeopatía en la infancia que tuve el honor de escribir y mucho más. Y es de descarga gratuita.

Así que si tenéis niños en casa… ¡¡¡QUE LA HOMEOPATIA OS ACOMPAÑE!!!

La homeopatía es, según la Organización Mundial de la Salud, una pseudociencia inútil para curar enfermedades y sin avales experimentales. Cada vez son más las autoridades sanitarias que hablan de ella como un fraude, puesto que los tratamientos que ofrece suelen ser mezclas inocuas de compuestos sin principio activo y agua azucarada. Pero la reciente muerte de un niño italiano de 7 años por una otitis ha puesto sobre la mesa, de nuevo, una faceta fundamental de la cuestión: que estas pseudoterapias también pueden ser nocivas. Construidas como un sistema de creencias, en ocasiones alejan a las personas del tratamiento médico real que necesitan cuando están enfermas.

Ahí es donde radica su peligrosidad, que se agrava cuando hablamos de niños. El pequeño italiano ha muerto por otitis, una dolencia banal, muy habitual entre niños de su edad, que podía haber sido controlada sin problemas con antibióticos. Pero sus padres optaron por aplicarle sólo tratamientos homeopáticos. Los padres alegaron que el niño se había curado así en ocasiones anteriores, pero esta vez soportó fiebre alta durante dos semanas. Cuando le llevaron a la sala de urgencias de un hospital, después de que perdiera el conocimiento, ya era demasiado tarde.

La Asamblea Nacional de Homeopatía de España emitió un comunicado lamentando la muerte del niño y hablando de la homeopatía como «una herramienta más». Pero el niño fue víctima de las ideas, y la credulidad o la sinrazón, de sus padres.

Esto es algo mucho más habitual de lo que se puede pensar. La buena voluntad de los padres y la idea equivocada de que «lo natural» es bueno per se expone a los hijos a prácticas que no siempre son responsables.

Lo natural casi siempre es inofensivo si el niño no tiene ninguna dolencia. Si la tiene, aplicar sólo lo natural le puede costar la vida.Lucía Galán, pediatra

Lucía Galán, pediatra y escritora, conocida en internet como Lucía, mi pediatra, lo ha visto en su consulta: «Los padres se dicen: bueno, si puedo evitar darle químicos, pues mejor. Y como creen erróneamente que lo natural casi siempre es inofensivo… El problema es que lo natural casi siempre es inofensivo si el niño no tiene ninguna dolencia. Si tiene alguna enfermedad que debe ser tratada, te puede costar la vida».

EL NICHO DE LOS NIÑOS

Ella misma se ha enfrentado a casos así: «Recuerdo el de un niño que sufría un asma muy grave. Sus padres decidieron suspender el tratamiento que yo había prescrito y probar una alternativa homeopática. El niño empeoró mucho y tuvieron el suficiente sentido común como para dar marcha atrás». Ese caso no era el primero y seguramente no será el último: según la encuesta de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología FECYT sobre alfabetización científica, la mayoría de españoles confía «mucho», «bastante» o «algo» en la homeopatía.

La Asociación Española de Pediatría publicó en 2013 un informe en el que desaconsejaba los tratamientos homeopáticos y tachaba de «inadecuado» el uso de «cualquier medicamento que no haya demostrado su eficacia y seguridad en ensayos clínicos». Además, advertía contra la prescripción de productos homeopáticos a la población pediátrica sin informar a los padres de la falta de pruebas y de la ausencia de experimentos.

Prevenir el trastorno del sueño en niños con homeopatía

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Por experiencia sé que los trastornos del sueño en pediatría y en el adulto son motivo frecuente de consulta médica. Uno de ellos en concreto, las pesadillas en el niño, inquietan a los padres y encuentran pocas soluciones prácticas y rápidas en medicina. Como pediatra homeópata de muchos años me gustaría poner en valor una posibilidad terapéutica eficaz, segura y, sobre todo, muy personalizada, los medicamentos homeopáticos.

Me pongo en el lugar de los padres que acceden a leer este post, y tengo claro que lo que buscan son respuestas ante un problema que se les presenta con frecuencia en casa, y para el que no han encontrado mejor solución que dejar que pase el tiempo.

Parece útil por tanto responder a éstas dos preguntas:

¿Por qué le pasa eso a mi hijo? A su padre le pasaba, ¿se hereda?

¿Por qué los medicamentos homeopáticos habrían de ayudarlo en este problema?

Veamos entonces

¿Por qué le pasa esto a mi hijo?

De una manera simple, podemos dividir el sueño en dos grandes fases: sueño no REM y sueño REM.

El sueño REM se denomina así por los movimientos que realizan los ojos en esta fase (“Rapid Eye Movements”, movimientos oculares rápidos). Esta fase sirve, sobre todo, para consolidar la memoria, retener u olvidar información. Es el momento en el que aparecen los sueños, así como las pesadillas.

El sueño no REM es el momento del sueño que el cuerpo utiliza para descansar físicamente.

Estas fases REM y no REM se alternan durante la noche de manera que una persona adulta que duerma 8 horas realiza 5-6 ciclos de alternancia.

Las pesadillas, al igual que los terrores nocturnos, se denominan en medicina parasomnias, y son aquellos trastornos del sueño caracterizados por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus distintas fases o a los momentos de transición sueño-vigilia.

Las PESADILLAS, son la manifestación inconsciente durante el sueño de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones. Son sueños vívidos que producen sensación de miedo y hacen que el niño se despierte asustado por la noche, recordando lo sucedido. Generalmente, lo despiertan desde sueño REM, por lo que son más frecuentes en la 2ª mitad del sueño nocturno.

Los niños pueden comenzar a tener pesadillas entre los 3 y los 6 años, y suelen disminuir luego de los 10 años. Las mujeres adolescentes y adultas jóvenes parecen tener pesadillas con mayor frecuencia que los hombres. Algunas personas las tienen en la edad adulta o durante toda la vida.

Según un estudio con 390 pares de mellizos y gemelos, el equipo del doctor Bich Hong Nguyen, del Centro de Desórdenes del Sueño del Hospital Sacre-Coeur de Montreal en Canadá, indicó que hay un efecto sustancial de los factores genéticos en las pesadillas, sin que por eso haya que minusvalorar los valores ambientales. Los gemelos tienen conformaciones genéticas casi idénticas, mientras que los mellizos, no. Se desconoce la causa exacta de las pesadillas aunque se sabe que son más frecuentes cuando hay antecedentes en la familia.

Si son repetidas, pueden ser un signo de apnea del sueño o manifestación de un trastorno por estrés postraumático, que puede ocurrir después de haber visto o experimentado un acontecimiento traumático que implicó una amenaza de muerte o lesión.

No hay motivos para preocuparse por las pesadillas ocasionales, pero sí que pueden ser objeto de asesoramiento o intervención psicológica por los efectos secundarios que pueden producir en algunos niños, tales como miedo a meterse en la cama, a conciliar el sueño solo, irritabilidad, ansiedad, somnolencia o cansancio físico diurnos, etcétera.

Me gustaría comentar otra situación que puede producirse en algunos niñ@s (más frecuente en niños) durante el sueño y que también alarma a los padres, los TERRORES NOCTURNOS , menos frecuentes que las pesadillas y que se presentan como un despertar brusco que suele ocurrir en el primer tercio del sueño, acompañado de grito y síntomas tales como:

  • Sudoración, pulso acelerado, cara roja, pupilas dilatadas.
  • Alteraciones de la conducta del tipo de impresión de miedo intenso, mirada fija, ojos muy abiertos, dar patadas y pegar, ser difícil de consolar, salir de la cama, conducta agresiva….

Algunos autores defienden un componente hereditario en los terrores nocturnos.

Veamos las diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos

Orientaciones para superar pesadillas

Fija una rutina regular y relajante para antes de acostarle Orientaciones para superar pesadillas

Ofrece tranquilidad. Los padres deben saber tranquilizar a los niños tras el episodio. No abrumarlo con demasiadas explicaciones de entrada (por ejemplo, intentar demostrarle que los monstruos sólo existen en su imaginación).

Es importante que se acuda al dormitorio del hijo y le escuchen pero sin entrar en demasiado detalles acerca del contenido del sueño, sin mostrarse excesivamente preocupado o ansioso por lo que ha sucedido

Hablar sobre el sueño. Pedirle a tu hijo a la mañana siguiente que describa la pesadilla resulta muy útil. ¿Qué sucedió? ¿Quién estaba en el sueño? ¿Por qué te causaba miedo? Después hay que recordarle que las pesadillas no son reales y alentarlo a que imagine un final feliz para la pesadilla, a hacer un dibujo de la pesadilla, a «hablarles» a los personajes en la pesadilla o a escribir sobre la pesadilla en un diario. A veces, un poco de creatividad puede ser de ayuda.

Controla el estrés. Si el estrés o la ansiedad son un problema, habla al respecto. Un profesional de salud mental puede ser de ayuda, si es necesario.

Proporciónale medidas que le den seguridad: dormir con su mascota, peluche o manta favoritos, una pequeña luz en su dormitorio, dejar abierta la puerta de su habitación (también la tuya).

Las nuevas tecnologías no favorecen para nada la conciliación del sueño y favorecen los despertares con o sin pesadillas. Una televisión en la habitación del niño es un error, el niño jugando o chateando en su cama con el móvil o la consola a las 11-12 de la noche también lo es. Controlemos estos factores que lo que provocan es excitación.

No tomemos estas cifras al pie de la letra, pero sí como referencia para contrastarlas con las horas que duermen nuestros hijos. Intentemos que el descanso se inicie en un horario razonable, que sea suficiente en duración y sin factores desfavorables que pueden alterarlo.

¿Por qué los medicamentos homeopáticos habrían de ayudarle con este problema?

La indicación terapéutica de un medicamento homeopático está basada en la relación existente en algunas sustancias entre su capacidad toxicológica y su capacidad terapéutica.

Así, en algunas sustancias vemos que, entre los síntomas propios de su toxicología, se presentan fenómenos similares a las pesadillas, terrores nocturnos, delirios, alucinaciones, etc. Por tanto, podremos utilizar estas mismas sustancias diluyéndolas en cantidades muy pequeñas, hasta estar prácticamente libres de efectos secundarios.

Se trata de medicamentos seguros, eficaces, compatibles con otros tratamientos y que nos permiten repetir la toma de madrugada si se precisa.

Veamos algunos ejemplos:

  • Kalium bromatum. Es un buen remedio para tratar los terrores nocturnos. El niño puede presentar rechinar de dientes, gritar y moverse durante el sueño. Le cuesta despertar durante la pesadilla y muchas veces, a la mañana siguiente no recuerda apenas nada. Resulta muy característico el movimiento de manos y dedos como si estuviera tocando el piano.
  • Hyosciamus niger. El niño está nervioso e irritable, tiene pesadillas, se mueve, habla, se ríe y murmura durante el sueño. También pueden rechinar los dientes durmiendo. En ocasiones, coincide con una etapa en la que el niño está inquieto, hace cosas para llamar la atención, y se muestra celoso.
  • Stramonium. El niño es sumamente temeroso al agua, a los perros, a ser lastimado, a la oscuridad, a quedarse solo de noche; se asusta con mucha facilidad. Los niños tienen terrores nocturnos. Es uno de los principales medicamentos en pacientes con sueño inquieto, sonambulismo o pesadillas y que, al despertarse están aterrorizados, gritan, no reconocen a nadie y se aferran al que está más cerca.
  • Phosphorus. Los cuadros de pesadillas o sonambulismo son generalmente consecuencia de un susto en un niñ@ hipersensible y sumamente temeroso (a las enfermedades, a morir, a las tormentas, a estar solo, etcétera) que se despierta sobresaltado y buscando compañía y consuelo.
  • Aconitum. El cuadro de pesadilla tiene fundamentalmente dos factores desencadenantes. Uno es un susto, presentándose muy [email protected], con gran inquietud, temor a la muerte, a la oscuridad, pudiendo llegar a estar irritable y [email protected]
  • Coffea cruda. El niño presenta una hiperexcitabilidad mental, le aparecen muchas ideas, presenta una gran actividad física y psíquica tanto a la hora de irse a dormir como por la mañana. Resulta muy interesante en aquellos niños que se despiertan demasiado temprano con deseos de jugar.
  • Chamomilla. Se trata de un niñ@ irritable, colérico, caprichoso, no quiere ni que le hablen ni que lo toquen, pide un objeto y cuando lo tiene lo tira y pide otro, cuando tiene la rabieta no atiende a razones y lo único que lo calma es que lo cojan en brazos o lo paseen. Puede llegar a darse cabezazos contra la pared, no tolera que le lleven la contraria.
  • Gelsemium. Muy útil cuando al niño le cuesta dormir o tiene pesadillas porque presenta cierta ansiedad a consecuencia de un acontecimiento futuro (noche de los reyes magos, víspera de una fiesta o excursión, examen, actuación en público, etc.), temor a no saber responder, quedarse en blanco, temblor de manos. A veces, el niño tiene necesidad de ir a orinar o defecar a menudo por el estado nervioso.
  • Belladona. Tiene sueños agitados que le provocan mucho miedo, terroríficos, pesadillas, de caídas, de ladrones y asesinos. Habla, grita, se queja y canta en sueños. Cuando delira destaca la violencia.
  • Silicea. En general, son niños tímidos, inseguros, sumamente temerosos, que se sobresaltan con mucha facilidad. Tienen muy baja autoestima y son muy meticulosos. Durante el sueño hablan, lloran, ríen y los cuadros de sonambulismo o pesadillas se presentan especialmente en luna llena y luna nueva.

Este es un ejemplo de las múltiples posibilidades que los medicamentos homeopáticos tienen en el tratamiento de las parasomnias. La personalidad y comportamiento del niño, la presencia de estrés o ansiedad, sus padecimientos actuales y pasados, y sobre todo la forma en que discurren los episodios de pesadillas serán de gran utilidad al médico homeópata para plantearos un tratamiento que mitigue o haga desaparecer los episodios.

En ocasiones, el tratamiento debe ir acompañado de asesoramiento psicológico o terapia con un profesional de salud mental, sobre todo, en caso de estrés postraumático, en el cual y casi exclusivamente en él, podría estar indicado el uso de fármacos convencionales.

Yendo al médico homeópata

Abordar en clínica las alteraciones del sueño, tanto en el niño como en el adulto, y como ocurre en el caso de las emociones, requiere de una información muy completa que excede las consultas a este blog y que deben realizarse en la propia consulta dedicándoles el tiempo suficiente para conocer, cómo son las pesadillas, a qué pueden obedecer y cuáles son las características del niño que las padece. Se trata por tanto, de una consulta y tratamiento personalizado a la individualidad de nuestro [email protected]

Os deseo dulces sueños para vosotros y vuestros [email protected]

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