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Hormonas femeninas y masculinas

Tabla de contenidos

Hormonas femeninas

El término hormona proviene del griego, y significa excitar, mover. En la mujer, las hormonas sexuales son los estrógenos y la progesterona.

Como función conjunta, son las responsables del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios que marcan las diferencias entre el hombre y la mujer, por ejemplo; la contextura física, tono de la voz, distribución del vello y la grasa corporal, etc.

Son compuestos policíclicos derivados del colesterol. Estas hormonas circulan por la sangre unidas casi por completo a varias proteínas plasmáticas.

La hipófisis regula la actividad de la mayor parte de las demás glándulas endocrinas y, por tanto, en ocasiones recibe el nombre de glándula maestra.

Estrógeno

Específicamente, el estrógeno influye en el desarrollo de los caracteres sexuales y en la maduración de los órganos sexuales femeninos.

El estradiol es el estrógeno más importante, encargado del desarrollo de los cambios observados en el cuerpo de la mujer en la pubertad y la edad adulta, así también como el desarrollo de los llamados órganos diana del sistema reproductor:

  • Mamas
  • Vagina
  • Útero

Funciones del estrógeno:

  • Ensanchamiento de la pelvis
  • Crecimiento y distribución del vello corporal
  • Iniciación del ciclo menstrual
  • Prepara para la fecundación
  • Regula el nivel de colesterol
  • Ayuda a la dosificación de la grasa corporal
  • Protege los huesos
  • Estimula la libido
  • Conformación del colágeno

El estrógeno influye en el desarrollo de los caracteres sexuales.

Progesterona

La progesterona influye en el desarrollo de las glándulas mamarias y prepara el útero para la implantación del óvulo.

Aumenta sus niveles a partir del día 14 del ciclo menstrual e induce en el útero cambios imprescindibles para la implantación del óvulo que ha sido fecundado. También interviene durante el embarazo en la preparación de las mamas para la lactancia.

Funciones de la progesterona:

  • Condiciona el útero para el embarazo
  • Después de la ovulación, contribuye a poner más grueso el revestimiento del útero
  • Ayuda a conservar el tapizado del útero a lo largo del embarazo
  • Encargada de la evolución de los senos y la lactancia
  • Interviene durante el embarazo en la preparación de las mamas para la lactancia

Tipos de hormonas

Hormonas hipofisiarias

La hormona folículo estimulante (FSH) y la hormona luteinizante (LH) son las importantes hormonas sexuales de la mujer, brotadas por la hipófisis. La TSH y la prolactina igualmente, son hormonas liberadas por la hipófisis o glándula pituitaria, con incidencia en el ciclo ovárico. Aquí se detalla la función de cada una de ellas:

Hormona Folículo estimulante (FSH)

Gonadotropina que opera en el ovario, beneficiando la evolución y maduración de los folículos ováricos (pequeños saquitos donde se desarrollan los óvulos).

Hormona luteinizante (LH)

Gonadotropina hipofisiaria responsable de la madurez folicular, la ovulación (salida del óvulo), el comienzo del cuerpo lúteo (folículo vacío tras la ovulación) y el brote de progesterona en éste último.

Hormona estimulante de la tiroides (TSH)

Hormona liberada por la glándula pituitaria que aplica su acción en la glándula tiroidea, controlando su actividad.

Prolactina

Esta hormona es esencialmente importante durante el período de embarazo. Promueve la generación de leche en las glándulas mamarias y la condensación de progesterona en el cuerpo lúteo.

Es una hormona proteica generada por la glándula pituitaria de los mamíferos, que opera conjuntamente con otras hormonas para comenzar la secreción de leche en las glándulas mamarias.

Desde el punto de vista evolutivo, la prolactina es antigua, que ayuda a diversas funciones en el organismo. Se sintetiza y secreta partiendo de lactotropos, que conforman cerca del 20% de la glándula pituitaria anterior, y se hallan principalmente en las zonas laterales de la glándula.

En las mujeres la primordial acción de esta hormona es comenzar y conservar la lactancia. En las madres en fase de lactancia, la estimulación de contacto en el pezón y los pechos impide la secreción de dopamina desde el hipotálamo, la cual regularmente priva la prolactina.

Esta inhibición se vuelve en un significativo incremento de las concentraciones de prolactina en sangre, continuado de un notorio descenso al detenerse la lactancia.

Las concentraciones mayores de prolactina inhabilitan la secreción de hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) a partir del hipotálamo, reduciendo de esta manera la secreción de gonadotropinas (hormona luteinizante y hormona folículo-estimulante), e impidiendo la acción de las gonadotropinas en las gónadas.

Por ello a lo largo de la lactancia, estos rangos disminuyen la fertilidad, asumiendo este hecho como un elemento de defensa para que las mujeres no salgan embarazadas en tanto estén alimentando a los neonatos.

Funciones de la prolactina:

  • Secreción de leche en las glándulas mamarias
  • Comenzar y conservar la lactancia
  • Contribuye a conservar el embarazo

La importancia de la prolactina

Oxitocina

La oxitocina es una hormona relacionada con la conducta sexual, con la felicidad y con el sentimiento maternal y paternal. Contribuye a modular el estado de ánimo, así como a fraguar las relaciones sociales entre las personas.

Por su papel en el cuerpo humano, recibe varios apodos, como el de “la hormona del amor”, “la hormona de la felicidad” o “la hormona de los mimosos”.

La oxitocina se genera en la glándula pituitaria y desde ahí viaja a lo largo del torrente sanguíneo para cumplir sus funciones en el organismo, entre las que también se encuentra el establecimiento de la confianza y la generosidad, además de las citadas anteriormente.

La oxitocina es un componente que se emplea como medicamento. Su vida en el torrente sanguíneo es de un poco más de tres minutos, tiempo en el que provoca algunos cambios fisiológicos que son importantes desde para frenar las hemorragias hasta para auspiciar el parto.

Cortisol

Es la hormona del estrés. Los deberes de la vida diaria, la ansiedad y los nervios producen una cantidad mayor de cortisol en nuestro organismo, que ocasiona serias contrariedades hormonales. Se debe ir con cuidado y abordarlo lo más pronto posible a través de técnicas de afrontamiento, relajación, cambio de hábitos, etc.

El cortisol es una hormona glucocorticoide sintetizada a partir del colesterol en las dos glándulas suprarrenales, situadas en la parte superior de cada riñón. Generalmente se libera en respuesta a eventos y circunstancias tales como despertarse por la mañana, hacer ejercicio y el estrés agudo. Los efectos sistémicos de cortisol juegan muchos papeles en el cuerpo para llevar a cabo sus procesos de esfuerzo y mantener la homeostasis.

El cortisol se libera en respuesta a eventos y circunstancias.

Hormonas ováricas

El ovario, impulsado por las hormonas hipofisiarias, comienza la liberación de hormonas esenciales para complementar el ciclo ovárico.

Esas hormonas son:

Estradiol (E2)

Hormona estrogénica, que entre otros desempeños asociados con el desarrollo sexual, dinamiza la liberación de LH, incitando de esta manera la ovulación. Asimismo, conjuntamente con la progesterona, actúa en la disposición del endometrio para el establecimiento embrionario. A lo largo del ciclo menstrual es librado por el folículo en crecimiento.

Progesterona (P4)

Es una hormona esteroidea, librada especialmente por el cuerpo lúteo y la placenta (en caso de embarazo) procede durante la segunda parte del ciclo menstrual arreglando al endometrio para el establecimiento embrionario. Igualmente, se ocupa de conservar el endometrio a lo largo del embarazo; si no se produce, su nivel se reduce y ocasiona la expulsión del endometrio, es lo que llamamos comúnmente menstruación.

Testosterona en la mujer

Es una hormona que aunque es característica del hombre también aparece en las mujeres pero en una cantidad mucho menor. Influye en el desarrollo muscular, vello facial, así como en el estado de ánimo y apetito sexual.

Hormona antimülleriana (AMH)

También denominada «hormona inhibidora mülleriana», es una sustancia que segregan los folículos ováricos. Su determinación constituye un método novedoso para medir la reserva ovárica que va implantándose en la medicina reproductiva.

La reserva ovárica es un concepto que engloba tanto la cantidad de ovocitos (óvulos) que le quedan a la mujer como la calidad de los mismos. En otras palabras, el análisis de esta hormona sirve para ver cuántos óvulos válidos todavía tiene la mujer en los ovarios.

Hormonas masculinas

Los andrógenos son hormonas sexuales masculinas y corresponden a la testosterona, la androsterona y la androstenediona. Los andrógenos son hormonas esteroideas del ciclopentanoperhidrofenantreno, cuya función principal es estimular el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos.

Las hormonas masculinas son:

Es una hormona que la gente asocia con frecuencia al sexo masculino, y no obstante ser cierto, y que se genera en los testículos, no se debe olvidar que los ovarios igualmente poseen la capacidad de producir, pero en pequeñas cantidades.

A partir del nacimiento, la testosterona es una hormona sexual primordial para el desarrollo del hombre, aun cuando se evidencia desde la pubertad, fase en la que el organismo comienza a convertirse en adulto.

Debido a ella se logra que evolucionen los órganos sexuales, progrese la musculatura, y empiece a brotar vello en todo el cuerpo.

Realiza diversas funciones:

  • Desarrollo de los caracteres sexuales masculinos
  • Aumento de la libido
  • Distribución de la grasa corporal
  • Disminuye la grasa
  • Tono de la voz
  • Vello
  • Barba
  • Efecto estimulante en el metabolismo de las proteínas
  • Nutre el apetito sexual
  • Contribuye al crecimiento de los espermatozoides de manera correcta
  • Lucha contra la disfunción eréctil
  • Estimula y mantiene el desarrollo de los órganos genitales masculinos principales, como el pene, y los accesorios (la glándula prostática, vesículas seminales, etc.).

Androsterona

La androsterona es un intermediario en la síntesis de andrógenos en el humano.

La androsterona es una sustancia producida de forma natural por el hombre y no es perjudicial para el cuerpo humano, pero cuando se toma de forma sintética, se metaboliza con el cuerpo produciendo esteroides. Es considerada un anabolizante androgénico esteroideo.

Entre los efectos secundarios que puede ocasionar por el excesivo consumo de esta sustancia se encuentran trastornos hepáticos, en la coagulación de la sangre y aumento de glóbulos rojos, entre otros. En los hombres también puede producir impotencia sexual.

La androsterona fue descubierta por Butenandt en 1934, que también aisló la progesterona, recibiendo por ello el premio Nobel de química en 1939. En 1934 el químico suizo Leopold Stephan Ruzicka sintetizó la androsterona.

Androstenediona

La androstenediona o androstendiona (también conocida como 4-androstenediona) es una hormona esteroide de 19-carbonos producida en las glándulas suprarrenales y en las gónadas como un intermediario en el proceso bioquímico que produce al andrógeno testosterona y a los estrógenos estrona y estradiol.

La androstenediona es el precursor común de las hormonas sexuales masculinas y femeninas. Un poco de androstenediona también es secretada al plasma sanguíneo, y puede ser convertido en testosterona o estrógeno en los tejidos periféricos.

La androstenediona es convertida en testosterona o estrógeno. La conversión de la androstenediona en testosterona requiere la enzima 17 beta hidroxiesteroide deshidrogenasa, mientras que la conversión de la androstenediona en estrógeno (por ejemplo, en la estrona o estradiol) requiere la enzima aromatasa.

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¿Cuáles son los trastornos hormonales más comunes en los hombres y por qué son más difíciles de detectar que en las mujeres?

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption En general los problemas hormonales suelen manifestarse en la segunda mitad de la vida.

Más de treinta hormonas controlan muchas de las funciones de nuestro cuerpo, desde el metabolismo hasta nuestra respuesta al estrés.

Las hormonas son nuestros mensajeros químicos, son generadas por distintas glándulas repartidas por el cuerpo y viajan hasta sus órganos-objetivo a través de la sangre.

Entre los trastornos hormonales más comunes entre los hombres destacan la falta de testosterona y los problemas con la glándula tiroidea.

Aquí te damos más detalles sobre estos trastornos y te contamos por qué son más difíciles de detectar que algunos que padecen las mujeres.

1. Falta de testosterona

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption El nivel de testosterona disminuye naturalmente con la edad, a partir de los 30-40 años.

La falta de testosterona se llama hipogonadismo y se estima que afecta a 5 hombres de cada 1.000, según datos del NHS, el sistema británico de salud pública.

Todos los hombres necesitan tener testosterona para poder tener una vida saludable física y psicológicamente. Pero el nivel de esta hormona disminuye naturalmente con la edad, se estima que un 2% al año a partir de los 30-40 años.

Por eso su deficiencia es muy difícil de diagnosticar: para los médicos puede ser difícil discernir entre la falta patológica de testosterona y una disminución natural debida a la edad.

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Los síntomas más habituales son: fatiga y letargo, depresión, ansiedad, irritabilidad, menor deseo sexual, disfunción eréctil o impotencia, menor tolerancia al ejercicio y menor fortaleza, reducción en la frecuencia del afeitado, mayor sudoración y transpiración nocturna y una baja concentración o memoria.

El hipogonadismo se puede diagnosticar con varios análisis de sangre, que miden los distintos niveles de testosterona en diferentes momentos del día o a lo largo de un cierto período de tiempo.

2. Trastornos de la glándula tiroides

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La tiroides es una pequeña glándula en forma de mariposa situada en el cuello, en frente de la tráquea.

Aunque los trastornos de tiroides son más frecuentes en las mujeres, los hombres también los sufren.

La glándula tiroides es como el pedal del acelerador del coche, según le explicó a la BBC el doctor Anthony Toft, expresidente de la Asociación Británica para la Tiroides.

Y los problemas más habituales entre los hombres son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo, dependiendo de si la glándula tiene una actividad menor o mayor de lo normal respectivamente.

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El hipotiroidismo tiende a ser más frecuente entre las mujeres, pero según el NHS también afecta a 1 de cada 1.000 hombres.

Los síntomas más habituales son el aumento de peso, el cansancio, el desánimo y la sensibilidad al frío.

Los síntomas del hipertiroidismo, que también es más común entre las mujeres, son la ansiedad y el nerviosismo, los cambios de humor, el ritmo cardíaco acelerado o irregular, la sensibilidad al calorç y la pérdida de peso.

Tres razones por las que estos trastornos más difíciles de diagnosticar en los hombres

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Muchos hombres pueden sentir pudor de hablar con el médico sobre las disminución del deseo sexual o la disfunción eréctil.

1. La regla avisa

La falta de hormonas femeninas hace que las mujeres dejen de tener la regla, apunta la doctora María Ballesteros, de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Ese síntoma tan llamativo hace que en general las mujeres acudan enseguida a consultar el problema con el médico. Pero en los hombres los síntomas pueden no llamar tanto la atención.

2. Pudor antes los síntomas

En el caso de los trastornos de la hipófisis, por ejemplo, en los hombres uno de los síntomas puede ser la disminución de la libido sexual pero en las mujeres es la ausencia de la regla.

Según Ballesteros, además de que el síntoma de los hombres llama menos la atención, es posible que les cueste más hablar de ese tema.

Los hombres pueden ser más pudorosos a la hora de hablar de la disminución de la libido, la disfunción eréctil y otros síntomas relacionados directamente con la falta de hormonas masculinas, mientras que las mujeres están acostumbradas a hablar de los cambios en sus periodos.

Eso hace que el diagnóstico de trastornos hormonales relacionados con las glándulas sexuales sí sea más frecuente entre las mujeres que entre los hombres.

3. Menos revisiones médicas

Las mujeres en general vamos más a menudo a uno de los médicos que se encargan del balance hormonal que los hombres.

«Los hombres van menos al urólogo que nosotras al ginecólogo, así que es más fácil diagnosticar trastornos hormonales en mujeres», apunta la doctora Ballesteros.

PRINCIPALES GLÁNDULAS HORMONALES

  • Glándula pituitaria o hipófisis: La hipófisis es una glándula que está debajo del cerebro y controla a todos los órganos del cuerpo que producen hormonas. Los trastornos que afectan a la glándula hipófisis son raros pero igual de prevalentes en hombres y mujeres.
  • Glándulas tiroides: los trastornos de las glándulas tiroideas sí son un poco más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Los principales trastornos tiroideos son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
  • Glándulas suprarenales: son dos glándulas situadas encima de los riñones. Producen muchas hormonas y regulan la respuesta al estrés, a través de la síntesis de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Los trastornos que afectan a estas glándulas son igual de prevalentes en hombres y mujeres.
  • Glándulas sexuales o gónodas: son los ovarios en las mujeres y los testículos en los hombres. Los ovarios producen estrógenos y progesterona, que son las hormonas femeninas. En el hombre los testículos producen testosterona.

Perfiles hormonales masculinos y femeninos

De acuerdo con su edad y otras variables como la obesidad y enfermedades en el sistema endocrino, muchas mujeres pueden presentar desajustes hormonales que pueden repercutir en su fertilidad y en su salud en general. Para detectar estas anomalías, el médico puede ordenar un perfil para evaluar el funcionamiento de las hormonas y de esta manera recomendar el tratamiento adecuado para mejorar o regular su producción.

Las hormonas que se estudian generalmente en un perfil hormonal son:

  • Hormona Folículo estimulante (FSH): Es una hormona del orden de las gonadotropinas que actúa sobre el ovario, favoreciendo el desarrollo y la maduración de los folículos ováricos.
  • Hormona luteinizante (LH): Es otra gonadotropina encargada del paso final de la maduración folicular, la ovulación y la producción de progesterona en el cuerpo lúteo.
  • Hormona estimulante de la tiroides (TSH): Es una hormona liberada en la hipófisis que regula la producción de hormona tiroidea en la glándula tiroidea.
  • Prolactina: Esta hormona es especialmente importante durante el embarazo. Estimula la producción de leche en las glándulas mamarias y la síntesis de progesterona en el cuerpo lúteo. Los niveles elevados en una mujer no lactante hace el diagnóstico de hiperprolactinemia, que es una causa de infertilidad y requiere tratamiento para lograr el embarazo.
  • Estradiol (E2): Es una hormona producida por los ovarios en el folículo ovulatorio en respuesta a las gonadotropinas (FSH) que, entre otras funciones permite completar el desarrollo sexual secundario y las características sexuales femeninas, estimula la maduración del óvulo dentro del folículo y activa la liberación de la LH, induciendo así la ovulación. Además, junto con la progesterona, interviene en la preparación del endometrio para la implantación embrionaria.
  • Progesterona (P4): Es una hormona, liberada principalmente por el cuerpo lúteo y la placenta (en caso de embarazo). Actúa durante la segunda fase del ciclo menstrual preparando al endometrio para la implantación embrionaria. También se encarga de mantener el embarazo. Si no se produce el embarazo y su nivel desciende, causa la expulsión del endometrio que se conoce como menstruación.
  • Hormona antimülleriana (AMH): Esta hormona es secretada por los folículos inmaduros del ovario por lo que se emplea como indicativo de la reserva ovárica. No depende de los óvulos maduros ni de las gonadotropinas, es decir no es dependiente del ciclo menstrual por lo que puede ser tomada en cualquier momento.
  • Triodotironina Libre (T3): Es una hormona producida en la glándula tiroides en respuesta al estímulo realizado por la TSH. Ayuda a evaluar la función tiroidea.
  • Tiroxina Libre (T4): Es otra hormona producida en la glándula tiroides en respuesta a la TSH. Los valores bajos de T4 libre y T3 pueden indicar disminución de la producción de la hormona tiroidea, fundamental para el metabolismo, incluida la ovulación y el embarazo..
  • Testosterona Total (T): Es la hormona masculina por excelencia. Sin embargo, las mujeres producen niveles bajos de testosterona que posteriormente debe convertirse en estrógenos. Sin embargo, el enfermedades como la hiperplasia adrenal congénita o en ovarios poliquísticos los niveles pueden estar elevados.
  • Inhibina B: Es una hormona producida por el ovario y permite la selección de un solo folículo para la ovulación. Sus niveles se han asociado al estudio de la reserva ovárica, sin embargo sus resultados no han sido los esperados en cuanto a la predicción de reserva ovárica por lo que su uso ha disminuido en los últimos años.

Las hormonas sexuales: ¿qué son y cómo actúan?

Las hormonas sexuales son sustancias producidas por los órganos sexuales, es decir: los ovarios en el caso de la mujer y los testículos en el del hombre. Aunque se crean en estas partes del cuerpo, es el cerebro quien se encarga de controlar su liberación. Las hormonas sexuales residen en nuestro cuerpo desde la infancia, pero no es hasta la pubertad cuando éstas alcanzan su mayor producción. Dependiendo del sexo, las hormonas reciben un nombre y función diferente:

– En la mujer, los estrógenos y la progesterona son secretados por los ovarios. El aumento de su índice en la sangre comporta el desarrollo de la vellosidad (pubis, axilas…), el crecimiento de los pechos y el ensanchamiento de las caderas. También influyen en la construcción del esqueleto, en el desarrollo del sistema cardiovascular y en el tejido adiposo.
– En el hombre, hablamos de andrógenos (de los que la testosterona es el principal representante), y son producidos por los testículos. La testosterona hace crecer el vello, aumenta la masa muscular y el tamaño de los órganos sexuales, y hace cambiar la voz.

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Estrógenos y progesterona, hormonas de la fecundidad

Las hormonas sexuales femeninas son segregadas por turnos, según un esquema que se repite cada 28 días. Por eso hablamos de ciclos. Los estrógenos se producen durante la primera mitad del ciclo: permiten que el óvulo madure hasta su expulsión, estimulan la producción de moco cervical y una ligera dilatación del cuello uterino, para facilitar el acceso a los espermatozoides.

​Después de la ovulación, es la progesterona la que toma el relevo. Prepara el útero para la implantación del óvulo fecundado, mantiene el cuello del útero cerrado y asegura el desarrollo de las glándulas mamarias (es, por lo tanto, responsable de las tensiones que se siente en el pecho antes de la regla).

La testosterona, la hormona de la virilidad

A diferencia de las hormonas sexuales femeninas, la testosterona se produce de forma contínua por los testículos. Es responsable de la aparición de los caracteres sexuales secundarios y regula las funciones reproductoras del hombre, asegurando la producción de espermatozoides. En la mujer, los ovarios también producen testosterona aunque en menor cantidad. Por eso se produce la menopausia: cuando el índice de hormonas desciende de manera importante, no es lo suficientemente elevado como para contrarrestar los efectos de la testosterona, por lo que no resulta extraño una vellosidad más importante (a menudo en la mandíbula), y a veces una modificación de la voz hacia sonidos más graves. Pero la testosterona también es la hormona de la fuerza física. Llamada hormona esteroide, los deportistas la utilizan como dopaje para desarrollar su masa muscular.

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Las hormonas químicas

Las hormonas sexuales son producidas por el cuerpo de forma natural. Pero puede ocurrir que su índice necesite una intervención exterior para regularlas de manera satisfactoria. Esto ocurre, por ejemplo, con la menopausia, en la que a veces se utilizan hormonas químicas o de síntesis para mantener un índice ideal de estrógenos y de progesterona en la mujer. Modificar el índice de las hormonas sexuales en la sangre también permite influir en las funciones reproductoras. Es el modo de acción de numerosos métodos anticonceptivos, particularmente la píldora. Así, se puede suspender la ovulación o incluso impedir el desarrollo de la mucosa uterina, por lo que ningún embrión podrá depositarse y desarrollarse correctamente.

Hormonas y humor

Cambios bruscos de humor, cansancio, ánimo cambiante… Todo esto se debe, en parte, a las hormonas, y sobre todo a las hormonas femeninas: al secretar testosterona de manera constante, los hombres no suelen sufrir tantos cambios debidos a estas variaciones. Además de su papel en la reproducción, los estrógenos también participan en el desarrollo del sistema nervioso central. La alternación de picos y caídas del índice de estas hormonas influye sobre la sensibilidad nerviosa. Además, la progesterona tiene un ligero efecto sedante, lo que puede comportar estados de letargo leve y pasajero, especialmente antes o durante la menstruación.

Hormonas y libido

Del mismo modo, las hormonas sexuales influyen en el deseo y por lo tanto en la libido. Y una vez más, son las mujeres las más afectadas por las fluctuaciones hormonales. Es más notable en la menopausia, ya que la disminución sensible del índice de hormonas sexuales también afecta psicológicamente a los órganos genitales. Así pues, a la bajada del deseo, también hay que añadir una desecación de la mucosa vaginal, así como una atrofia ligera de la vulva. Pero gracias a los tratamientos hormonales de sustitución, actualmente es posible reducir considerablemente estas molestias.

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Los cuerpos humanos están sexuados en su inmensa profundidad celular. Es erróneo parcelarlos en partes sexuadas y sexuales, y en partes que no lo son. Los seres humanos somos totalidades vivas, hondamente conectadas en nuestro universo interior. Conocer el propio cuerpo y comprender cómo funciona es importante para saber cuidarnos mejor, para disfrutar de ese milagro existente que somos y para que las mujeres seamos dueñas de nuestra sexualidad, con sus peculiaridades igualmente válidas que las masculinas.

Las estructuras anatómicas femeninas posibilitan unas experiencias y no otras, que se acompañan de vivencias que no existen en el mundo masculino ni ellos las comprenden bien. Los hombres, hoy por hoy, no pueden gestar un nuevo ser en su interior, ni saben lo que verdaderamente significa, no pueden parir, ni dar el pecho, ni tener la menstruación mes a mes… Con este artículo, quiero contribuir a que se comprenda mejor ese trepidante cambio interior que experimentamos en cada instante vivido, aunque, por supuesto, de una manera muy simplificada.

Las hormonas sexuales ejercen su acción en la totalidad del organismo. Se unen a los receptores específicos de las membranas celulares de los tejidos diana y de órganos, y esos complejos hormona-receptor activan una serie de fenómenos bioquímicos, necesarios para obtener el efecto biológico pretendido. Si por cualquier motivo, esa fascinante sucesión de acontecimientos para desencadenar una serie de procesos bioquímicos celulares se ve interrumpida, no se logrará la transformación de tejidos y de órganos. Nuestro mundo celular es increíble en su viva complejidad, en su continuada relación modificadora con lo externo. Los cuerpos no son solo biología, lo social y lo cultural impacta en lo corporal y lo transforma. Todo lo que hacemos, sentimos y pensamos tiene una traducción interna y deja huellas en nosotros apenas perceptibles.

El cuerpo de la mujer se moldea a lo largo de su existencia, queramos o no, lo aceptemos o no, y es el cuerpo el que lo hace sin que entendamos bien cómo, sin que podamos detenerlo. El cuerpo lo hace en respuesta a los cambios hormonales, que, a su vez, son influenciados por todo lo que hacemos y sentimos, por nuestra actividad diaria, las circunstancias vitales y la etapa de vida en la que nos encontremos. Así, por ejemplo, el estrés influye negativamente en la secreción de las hormonas sexuales. Además, cada individuo puede presentar particularidades en la secreción hormonal.

La secreción de las hormonas sexuales está regulada por un complejo eje cerebral, formado entre la hipófisis y el hipotálamo, que está en estrecha comunicación con las gónadas (los ovarios en la mujer y los testículos en el hombre). Las hormonas que secretan estas estructuras cerebrales no solo regulan la cantidad de las hormonas producidas por las gónadas, sino también su ritmo pulsátil, necesario para su normal producción. Los ritmos y las concentraciones de hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y testosterona) son muy diferentes en ambos sexos.

En la pubertad femenina se inicia un patrón cíclico de producción de las hormonas sexuales ováricas, que se mantendrá durante toda la etapa fértil de la mujer, hasta la menopausia. Esta característica cíclica se traduce en distintas transformaciones corporales y emocionales de la mujer, relacionadas con diversas concentraciones de las hormonas sexuales. Pueden darse cambios de ánimo, de sensibilidad al dolor, de la temperatura corporal, capacidad perceptiva de estímulos, en la función cognitiva, en la libido… Y eso sucede mes a mes, más allá de nuestro deseo.

Las hormonas sexuales que más secretan los ovarios son los estrógenos y la progesterona, responsables del normal funcionamiento del organismo femenino y de su capacidad reproductiva. Los ovarios también secretan la testosterona, pero en cantidades muy pequeñas. Hablemos brevemente de los efectos de estas hormonas en la mujer:

La testosterona aumenta el deseo sexual en la mujer, pero su exceso puede causar cierta virilización, como, por ejemplo, el vello corporal abundante. La progesterona es la hormona relacionada con la fecundación y el embarazo, y suele disminuir el impulso sexual. Los estrógenos ayudan en el desarrollo del aspecto femenino del cuerpo y en el mantenimiento de los órganos sexuales de la mujer. Ejercen una acción protectora en el aparato músculo-esquelético, manteniendo la consistencia ósea; en la piel, influyendo en su suavidad; en el sistema cardiovascular y en el cerebro, protegiendo de los infartos y los ictus. Los estrógenos ejercen un efecto preventivo de las enfermedades vasculares. También se los relaciona con las peculiares capacidades sensoriales de la mujer, por ejemplo, aumentan el olfato.

Se ha comprobado que los estrógenos influyen en la creación de las ramificaciones dentríticas de las neuronas, incrementando su conexión y la transmisión de la información. Asimismo intervienen en el metabolismo de las grasas y en el colesterol de la sangre, aumentando la proporción del colesterol HDL o «colesterol bueno». Los estrógenos intensifican el riego sanguíneo en los órganos y tejidos de la pelvis actuando sobre la libido y facilitan la llegada al orgasmo, y mejoran su intensidad.

El principal estrógeno secretado por los ovarios y el más potente es el estradiol. Otro, menos importante durante la edad fértil, es la estrona, también secretada por los tejidos periféricos como el tejido graso subcutáneo. Este estrógeno cobra protagonismo después de la menopausia, cuando los ovarios se inactivan en su función secretora.

Descubrí cuáles son las hormonas que fomentan una vida sexual plena

Así, de tanta conexión terminamos desconectándonos de nuestro ser verdadero y, por supuesto, de nuestro entorno, y es cuando aparece el factor epigenético, las famosas hormonas que pierden el poder libidinal por culpa del estilo de vida plagado de estrés, alimentación desequilibrada, sin ejercicio físico suficiente. Nos oxidamos prematuramente por dentro y por fuera.

Diosas del sexo
El equilibrio de nuestro sistema endocrino es fundamental para tener salud, belleza y, por supuesto, buen sexo. las hormonas forman parte del grupo de los mensajeros químicos responsables de despertar nuestra líbido, que a su vez es la base del bienestar genético.

Aquí un detalle de las que hay que reactivar urgente:

Adrenalina
Está asociada al estrés. Sus niveles se incrementan cuando estamos cerca de la persona que nos interesa, causándonos euforia y palpitaciones. La ansiedad, la sorpresa, el riesgo y el peligro acrecientan su producción. Así se explica por qué tener sexo en lugares públicos es un estímulo erótico para algunas parejas.

Dhea
La dehidroepiandroesterona es la hormona de la juventud, porque produce testosterona y estrógenos. Disminuye con los años, por lo que algunos médicos la recetan para tratar disfunciones sexuales y mejorar el bienestar. También refuerza las paredes de la vagina y mejora la calidad de la piel.

Dopamina
Es la hormona del placer, aumenta cuando nos enamoramos, nos pone hiperactivos, sociables y extremadamente sexuales.
cuando bajan sus niveles, también
disminuyen las endorfinas, lo que
deteriora nuestra autoestima, nos
pone irritables y depresivos.


Endorfinas
Brindan tranquilidad
biológica interna y, externamente, nos ponen alegres y positivas,
son antiestresantes naturales. En
las relaciones generan apego y su
función es recompensarnos con
una sensación placentera cuando
hacemos algo conveniente para
nuestro organismo, como practicar algún deporte o hacer el amor.


Estrógenos
Conocidos como la
hormona femenina, regulan el ciclo menstrual, la fertilidad y hasta
el carácter de la mujer, despiertan
el deseo sexual, ayudan a la lubricación vaginal, a la excitación y a
alcanzar el orgasmo. Disminuyen
con la llegada de la menopausia.


Feronomas
Aunque no tienen
olor ni sabor, son mensajeras químicas que estimulan tanto la atracción como el rechazo. Contienen poderes afrodisíacos irresistibles. También se encuentran en ácidos grasos de animales y vegetales, por lo que la cosmética comenzó a fabricarlas de forma sintéticas sumándolas a fórmulas de cremas y perfumes.

Oxitocina
Responsable de que seamos amables, generosas y fieles, se la podría definir como la hormona del amor. Está estrechamente relacionada al sexo y la pro- creación, ayuda a conectarnos físicamente con el otro y a disfrutar del orgasmo.

Serotonina
Regula la líbido, la sociabilidad y el humor, controla todos nuestros estados de ánimo así como la térmica corporal, nos estabiliza ante situaciones de tensión, regula el sueño e influye sobre el deseo sexual. Niveles pobres de este neurotransmisor provocan una fuerte baja de apetito sexual.

Tiempos del querer
Como no podía ser de otra manera, las hormonas también influyen en las diferentes etapas del enamoramiento y el deseo sexual. Todo comienza con la atracción física, cuando se liberan feromonas y se inicia el cortejo, momento el que se segrega testosterona y estrógenos. Esta etapa puede durar sólo un momento, una o dos noches.

Luego, y hasta los cuatro años, surge el amor biológico, romántico, el de las grandes pasiones, que exige una demanda de sexo incitada principalmente por la faniletilamina. En esta etapa aumentan los niveles de dopamina, serotonina y norepinefrina, además de tener mayor presencia la testosterona. Luego de este período, la generación de estas sustancias va disminuyendo.

A partir de los cinco años de relación se fortalece la etapa del apego, con un amor más fuerte y consciente. Aparecen otras hormonas, generadas por la vida sexual (y muchas veces por la llegada de un bebé), como la vasopresina (que facilita los lazos familiares), la oxitocina (nos vincula al afecto y al abrazo). En el amor duradero, tienen mucho que ver las endorfinas, relacionadas a las sensaciones placenteras.


En pareja hace más de diez años, Catalina Fonseca (35) secretaria ejecutiva, es consciente de la importancia que el equilibrio hormonal y una buena calidad de alimentación tienen para, entre otras cosas, disfrutar de la intimidad. “Cambié los hábitos de vida, aprendí a comer de modo saludable, salgo a correr o a caminar cuatro veces por semana y armo salidas románticas con mi marido muy seguido. No es fácil, porque la rutina te atrapa, pero cuando empezas a notar los cambios positivos, no querés volver atrás”, relata.

El buen sexo puede ser duradero si aprendemos a vivirlo plenamente, dando un volantazo hormonal y en la dieta cuando nos salimos del camino, controlando el estrés y dejando espacio para el disfrute. Asumiendo el compromiso de alejar al cuerpo de agresiones internas y externas. Manejando, desde ahora, la epigenética del amor en pos de un mañana biológicamente reparador.

Alimentos hot

Chocolate negro: contiene flavonoides, que producen óxido nítrico y mejoran la erección, y feniletilamina, que induce a la euforia y la excitación.

Espárragos: poseen altas dosis de vitamina E, nutriente importante en la función sexual. Tienen folato, que favorece la formación de histamina, que mejora la potencia y el deseo en hombres y mujeres.

Ginseng: tiene ginsenósidos, sustancias estimulantes que provocan en el orgasmo efectos similares a la testosterona, la hormona del placer sexual.

Frutillas: contienen vitaminas B y C, y folato, lo que las convierte en grandes potenciadoras de la libido.

Palta: es beneficiosa para hombres y mujeres, ya que la vitamina B que posee aumenta la producción de esperma y, el potasio, regula la tiroides femenina. Además, tienen ácido fólico, que ayuda a metabolizar las proteínas y brinda más energía.

at Karina Etchegaray

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Hormonas sexuales masculinas y femeninas: ¿Cuáles son y para qué sirven?

¿Por qué nos sentimos más excitados y experimentamos que necesitamos sexo? ¿Por qué hay días señalados en los que nuestro cuerpo adquiere mayor carga de deseo sexual? ¿En qué se diferencia un cuerpo de mujer del de un hombre? Todo ello está escrito en nuestro propio ADN, más concretamente en nuestras hormonas sexuales.

Dichas hormonas sexuales son las encargadas, no solo de levantarnos la libido, sino también del ciclo menstrual en el caso de las mujeres, de la ceración de esperma en los hombres, del desarrollo del cuerpo humano en una fisionomía adulta durante la pubertad y de la posibilidad de procreación, además de lubricar y ayudar a una sensación más placentera del sexo.

HORMONAS COMUNES A LOS DOS SEXOS

Encontrar en el sexo masculino y femenino una hormona que sea igual es complicado, aunque existen varios genes que posibilitan la aparición de símiles. La hipófisis -pequeña glándula situada en el cerebro- se encarga de regular el proceso y segregación de cada una de las hormonas de nuestros cuerpos, incluidas las sexuales, por supuesto. Este tipo de hormonas sexuales se produce gracias a las gónadas, características en todo ser vivo para la capacidad reproductora.

La hormona inhibina

Una de esas hormonas a las que nos referimos como comunes entre ambos sexos es la inhibina, que es la encargada de la estimulación -conocida por hormona folicoestimulante-. Más correctamente se utiliza con el término FSH para referirse a esta, que es la encargada de hacer madurar la creación de esperma, en el caso de los hombres; mientras que en la mujer se produce una estimulación de la maduración de los óvulos.

La hormona LH

Por otro lado, aparece la LH, que es un tipo de hormona luteínica. En el caso del hombre, sus testículos contienen este tipo de hormona para almacenar los espermatozoides ya formados y listos para fecundar, además de ser la responsable de la estimulación de testosterona. Las mujeres contienen LH en su cuerpo para la correcta ovulación y un ciclo menstrual normal.

Estas hormonas sexuales contienen unos niveles muy bajos durante la infancia, pero irán creciendo a lo largo de la adolescencia o pubertad, alcanzando su cénit en la madurez de cada cuerpo -que pueden regularse y aumentar según el tipo y cantidad de ejercicio que se practique-. Durante la menopausia en la mujer -en torno a los 40 años- y en los 50 de los hombres, los niveles de sus hormonas sexuales disminuirán considerablemente, aunque en el caso del cuerpo femenino será más agravado.

PRINCIPAL HORMONA SEXUAL MASCULINA

Aunque siempre se ha considerado que la testosterona es una hormona perteneciente únicamente al cuerpo masculino, lo cierto es que el sexo femenino también es capaz de segregar dicha hormona sexual. Es más, toda mujer lo tiene en su organismo, aunque no tan desarrollado como en el cuerpo de un hombre, claro está. Esto pasa porque en el caso de las féminas la creación de este tipo de gen solo encuentra en una proporción de una sexta parte frente al caso del masculino.

Por lo tanto, la testosterona forma parte, principalmente, del desarrollo hormonal de los hombres. Esta es la encargada de casi todo el ciclo sexual masculino:

  • Regula la producción de espermatozoides
  • Estimula el desarrollo de la voz grave y el vello
  • Pertenece a un grupo denominado andrógeno, al cual se le atribuye la función del desarrollo de los testículos y la masa muscular -que es mayor que en las mujeres-

Cuando la testosterona pasa a ciertas partes del cuerpo, como el hígado o el propio músculo, esta hormona sexual pasa a tener menor fuerza y acaba pareciéndose a otro tipo de hormonas masculinas: la androsterona y la androstenediona. Ambas pertenecientes al grupo andrógeno que antes se comentaba. La testosterona, por lo tanto, es la encargada de conducir y producir el deseo sexual masculino.

Para garantizar la formación y creación de testosterona necesaria para el cuerpo del hombre, es recomendable practicar ejercicio anaeróbico moderado y de manera regular, ya que el ejercicio aeróbico en periodos bastante intensos de esfuerzo produce el efecto contrario: disminuye su producción.

EL PROCESO FEMENINO

Por lo que respecta al sexo femenino, encontramos un par de hormonas sexuales que son más evidentes. Bien es conocido que el cuerpo de una mujer es más complejo que el de un hombre, por ello es necesario el desarrollo de mayor número de hormonas diferentes para diversas funciones:

  • La producción de óvulos
  • La regulación del ciclo menstrual
  • El desarrollo del cuerpo durante la gestación y la lactancia
  • Efectos post parto que varían el comportamiento físico y psíquico

Los estrógenos

Los estrógenos son los más conocidos, que es la hormona encargada del correcto desarrollo del aparato sexual femenino, así como la causante de la formación del ciclo menstrual -controlado por la hormona LH comentada anteriormente- y del aumento de nuestro deseo sexual en ciertas etapas de este. Ayudan principalmente el desarrollo de las mamas y la formación del ovario. No solo eso, sino que son los causantes de la distribución de la grasa por el cuerpo de la mujer y el ensanchamiento de las caderas durante la pubertad, además de encargarse de la pigmentación de la piel en las glándulas mamarias y la zona genital. Aunque son los culpables de retener líquidos en el riñón y ciertas partes del cuerpo femenino, también causan diferentes cambios de humor. A estos también les debemos el crecimiento del pelo y las uñas -más largos siempre que en los hombres-.

La progesterona

La progesterona es la menos conocida de las dos, pero es igual de importante, ya que de ella depende la correcta formación del pecho y la producción de leche en las glándulas mamarias. Se encarga, principalmente, de preparar al cuerpo femenino durante la segunda parte del ciclo menstrual, como una puesta a punto para acoger en el útero a un embrión. Estimula la coordinación de desarrollo de los ovarios con las mamas. Durante las épocas en las que las mujeres sufren los repentinos cambios de humor es cuando más hormonas sexuales se están produciendo en el cuerpo.

Todas estas hormonas sexuales son las encargadas de definir el deseo sexual de ambos géneros, ya que suponen la perfecta compenetración del cuerpo y la mente a través de la genética. Con el resultado de cada una de las funciones de estas hormonas, ahora solo queda disfrutar de la pareja y dejarse llevar por la libido producida por estas compañeras del cuerpo humano.

¿Qué son las hormonas?

Las hormonas son los mensajeros químicos del cuerpo que controlan numerosas funciones y circulan a través de la sangre hacia los órganos y los tejidos. Estos componentes químicos intervienen en los procesos del:

  • Metabolismo.
  • Crecimiento y desarrollo.
  • Reproducción.

Además, afectan al estado de ánimo y al apetito sexual.

Algunas de las hormonas más importantes son la insulina, las hormonas tiroideas, el cortisol, la hormona del crecimiento y la prolactina, entre otras.

Funciones

Entre las funciones más importantes reguladas por las hormonas se encuentran el correcto funcionamiento de múltiples órganos, el crecimiento y desarrollo del cuerpo humano, la reproducción, las características sexuales, el uso y almacenamiento de energía y el control de los niveles en la sangre de líquidos, sal y glucosa.

Las hormonas pueden ser naturales o sintéticas. Las naturales son segregadas por las distintas glándulas del sistema endocrino. Además, según su naturaleza química, pueden ser derivadas de aminoácidos: peptídicas o lipídicas.

Origen- Sistema endocrino

Glándula pituitaria

También llamada hipófisis, es un pequeño órgano de secreción interna localizado en la base del cerebro y conectada al hipotálamo que controla a otras glándulas y produce muchos tipos de hormonas, entre ellas, la hormona de crecimiento o GH (una hormona peptídica que estimula el crecimiento, la reproducción celular y la regeneración en los humanos y otros animales), la prolactina o PRL (que estimula el desarrollo de los acinos mamarios y la traducción de los genes para las proteínas de la leche), y las hormonas que estimulan la creación de hormonas en otras glándulas como en las tiroideas y las suprarrenales.

Tiroides

Esta glándula regula el metabolismo del cuerpo, es productora de proteínas y regula la sensibilidad del cuerpo a otras hormonas. Produce la hormona de la Tiroxina o T 4¸que regula actividades metabólicas y la Triyodotironina o T3, que estimula el metabolismo de los hidratos de carbono y grasas, activando el consumo de oxígeno, así como la degradación de proteínas dentro de las células.

Paratiroides

Son cuatro pequeñas glándulas con forma de lenteja situada en el cuello, en la parte de atrás de la tiroides y que segrega la hormona paratiroidea o PTH, que principalmente facilita la absorción del calcio, la vitamina D y el fosfato.

Suprarrenales

Glándulas situadas encima de los riñones cuya función es regular las respuestas al estrés. La parte externa se llama corteza, y es la que produce hormonas esteroides como el cortisol, la aldosterona y la testosterona.

Páncreas

Es un órgano peritoneal mixto, exocrino y endocrino. Una de las hormonas más importantes que sintetiza es la insulina, que interviene en el aprovechamiento metabólico de los nutrientes.

Ovarios y testículos

Estos órganos reproductivos segregan respectivas hormonas sexuales que se sintetizan a partir del colesterol. El ovario segrega estrógenos y gestágenos, y los testículos, andrógenos. Las hormonas sexuales femeninas desempeñan una función esencial en la preparación del aparato reproductor para la recepción del esperma y la implantación del óvulo fecundado. Los andrógenos por su parte, son fundamentales en el desarrollo del aparato genital masculino.

Enfermedades del sistema endocrino

Estas se producen si los niveles hormonales no están equilibrados o si el cuerpo no responde a las hormonas como debería hacerlo. Entre las más comunes se encuentran la diabetes, una enfermedad crónica provocada por la insuficiencia de insulina ante niveles altos de glucemia, el hipertiroidismo, situación en la que se produce un exceso de hormona tiroidea debido a que esta funciona más de lo debido, y su caso contrario, el hipotiroidismo, en el que esta funciona menos de lo debido.

Hormonas usadas en medicamentos

Entre las más usadas se encuentran el estradiol y la progesterona en las píldoras anticonceptivas, la tiroxina en el tratamiento para el hipotiroidismo, los corticoides para enfermedades autoinmunes, trastornos respiratorios severos y ciertos cuadros alérgicos, y la insulina para el tratamiento de la diabetes.

Historia

La endocrinología es una moderna rama de la ciencia que nació en el siglo XX. Ernest Henry Starlin y William Maddock Bayliss acuñaron en 1905 el término hormona, del griego hormao, (“yo excito”), para referirse a un mensajero químico que, procedente de la mucosa intestinal, viajaba a través de la corriente sanguínea para estimular la producción de jugo pancreático al que denominaron secretina. Poco tiempo después, se descubrió la gastrina y se desarrolló el campo de las hormonas cerebro-intestinales. Estos descubrimientos iniciales solo serían la punta de lanza de todo lo abarcado por el sistema endocrino, de unas dimensiones y consecuencias para la medicina de gran valor.

Ver también:

El calcio y la vitamina D ayudan a las hormonas y a los huesos

Los niveles de hormonas predicen el riesgo de depresión postparto

Definición de Hormona

Las hormonas son aquellas sustancias o productos de la secreción de determinadas glándulas del cuerpo de los animales, las personas o las plantas, las cuales transportadas por la sangre o en su defecto por la savia, cumplen la función de regular la actividad de otros órganos.

Localizadas en glándulas de secreción interna o endocrina o también en células epiteliales e intersticiales, las hormones son mayormente segregadas por células especializadas. Todos los organismos multicelulares producen hormonas, siendo las más estudiadas aquellas producidas por las glándulas endocrinas.

Existen hormonas sintéticas y hormonas naturales, ambas suelen ser empleadas con recurrencia a la hora de tratar algunos trastornos, casi siempre cuando es necesario compensar su falta o bien aumentar sus niveles en caso que sean menores a los valores normales.

En tanto, las hormones pertenecen al grupo de los llamados mensajeros químicos, los cuales incluyen también a los neurotransmisores.

Cada célula es capaz de producir una increíble cantidad de moléculas reguladoras. Las glándulas endocrinas y sus correspondientes productos hormonales, que antes mencionamos, se especializan en la regulación del organismo y de auto regular algún órgano o tejido, de ahí es que deriva su importancia, en tanto, las hormonas pueden ser inhibidas o estimuladas por las siguientes cuestiones: otras hormonas, concentración plasmática de iones o nutrientes, actividad mental y neuronas, algunos cambios ambientales tales como la presión atmosférica, la luz, la temperatura.

De acuerdo a la naturaleza química que ostentan hay dos grandes tipos de hormonas, peptídicas y lipídicas. Las primeras son derivados de los aminoácidos, oligopéptidos o polipéptidos, no están capacitadas para atravesar la membrana plasmática de la célula diana. Y las segundas son esteroides y contrariamente a las anteriores pueden atravesar la mencionada membrana.

La Endocrinología es la especialidad médica que se ocupa de estudiar las enfermedades relacionadas con las hormonas.

Este termino proviene del ingles «hormone» y este del griego «ὁρμῶν» participio presente de «ὁρμᾶν» que quiere decir «excitar» o «producir movimiento», de ahí también la palabra hormonal y feromona. La hormona o en plural las hormonas son sustancias segregadas por células especializadas, que se hallan en glándulas de secreción interna o glándulas endocrinas, también por células epiteliales e intersticiales cuya finalidad es afectar la función de otras células. En otras palabras las hormonas son el producto de una segregación de algunas glándulas del cuerpo de animales, plantas y personas, transportadas por la sangre o por la savia y regula la actividad de otros órganos. Hay hormonas animales y hormonas vegetales como las auxinas,citoquinina, ácido abscisico, giberelina y el etileno.

Como se menciono antes estas hormonas se encuentran en glándulas de secreción interna o endocrina, en células epiteliales e intersticiales y que son segregadas por células especializadas y todo organismo pluricelular produce hormonas, y las mas estudiadas son aquellas producidas por las glándulas endocrinas.

Existen hormonas naturales y sintéticas, ambas pueden ser empleadas con frecuencia al momento de tratar ciertos trastornos, mayormente cuando se necesita compensar su falta o bien sea aumentar sus niveles que sean menores a los valores normales. Es importante acotar que las hormonas pertenecen al grupo de los llamados mensajeros químicos, donde también pertenecen los neurotransmisores.

Químicamente hablando, en los seres humanos las hormonas pueden clasificarse en proteicas, como la oxitocina o la insulina; esteroides como los andrógenos y hormonas de la corteza suprarrenal y feólicas como la adrenalina o la tiroxina.

Vamos a conocer la función de las hormonas. Son unas sustancias especializadas, que son segregadas naturalmente por unas células que están situadas en las glándulas carentes de conductos (denominadas endocrinas) o células epiteliales y que tiene como propósito influir en las funciones de otras células.

Tipos de hormonas

Antes de saber las funciones que tienen las hormonas, debemos entender que existen dos clases que se diferencian claramente. Por una parte hay unas hormonas naturales, pero igualmente es posible recibir algunos tratamientos mediante hormonas sintéticas.

La producción de hormonas no es algo que sea específico de los humanos, es algo que también es característico de los organismos multicelulares, como hacen las plantas con la producción de fitohormonas.

Estos mensajeros químicos, como se llaman también a las hormonas, forman parte del mismo grupo en el que podemos incluir a las feromonas y neurotransmisores. Las enfermedades asociadas a las hormonas, debemos saber que las estudia una rama de la medicina conocida como endocrinología.

Nuestro organismo es un productor de multitud de hormonas distintas, donde cada una de estas actúa sobre varios objetivos y provoca varios efectos sobre el cuerpo humano.

¿Cómo funcionan las hormonas?

Cuando se produce un cambio en el cuerpo que es provocado por varios efectos, como son el cambio de temperatura, luz, presión atmosférica u otros cambios, lo que hacen los nervios es enviar una señal a nuestro cerebro.

Cuando recibe estas señales el cerebro lo interpreta y envía un mensaje nuevo a la glándula endocrina u órgano para que pueda liberar una o más hormonas, las cuáles van a llegar a los receptores específicos que se encuentran en las células donde estas van a actuar.

Si vamos a las funciones más comunes que controlas las hormonas, podemos hablar de algunas de lo más interesantes para los seres humanos:

  • Uso y almacenamiento de energía
  • Control de los niveles de sustancias en la sangre (por ejemplo sal y azúcar)
  • La actividad total de ciertos órganos
  • El desarrollo y el crecimiento
  • Las características sexuales y efectos de reproducción

Como has visto, las hormonas son una parte importantísima del cuerpo humano, con unas funciones que son en la mayor parte de los casos vitales para nosotros y el desarrollo de nuestra vida.

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