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Hospital quiron san jose opiniones

Programa para «Futuros Padres»

Desde el Hospital Quironsalud San José somos plenamente conscientes de la importancia que tiene para los futuros padres recibir una atención integral y personalizada, tanto durante el periodo del embarazo y el parto, como del posterior a este.

Por ello, hemos decidido adquirir el compromiso de poner a disposición de las embarazadas y de sus parejas todos nuestros medios, tanto técnicos como humanos.

El programa «Futuros Padres» persigue el objetivo de ofrecer una atención completa e integral durante todas las etapas del embarazo, el parto y el periodo posparto, haciendo uso de los medios tecnológicos más modernos y de un amplio equipo de profesionales altamente cualificados.

Todo ello sin perder nuestra esencia: el trato humano y la atención individualizada.

Periodo del embarazo

  • Guía del embarazo, parto y cuidados del recién nacido

Se entregará en la primera consulta con el ginecólogo. La guía está concebida desde un punto de vista práctico: con un lenguaje comprensible resume toda la información relativa a estas etapas, al tiempo que da respuesta a muchas de las dudas que se dan de forma frecuente durante este periodo.

  • Visita premamá

Podrán concertar una visita guiada por personal del centro que les mostrará las instalaciones (habitaciones, salas de dilatación, paritorios) y les explicará el proceso habitual de ingreso y parto en nuestro hospital. Como valor diferencial, un equipo multidisciplinar (matronas, anestesistas, neonatólogos) responderá a las dudas que los futuros padres puedan plantear.

  • Cursos de preparación al parto

Un equipo de seis matronas del Hospital Quirónsalud San José pone en marcha cursos de preparación al parto dirigidos a gestantes que se encuentren entre las semanas 28 a 30. El programa consta de seis sesiones, programadas los sábados por la mañana, con una duración aproximada de 100 minutos cada una, que integran contenidos teóricos y prácticos.

  • Charlas/Talleres para futuros padres

Charlas trimestrales en las que se abordarán temas de actualidad en torno al periodo del embarazo, el parto y el periodo posnatal.

  • Unidad Integral de Diagnóstico Perinatal

El Hospital Quironsalud San José cuenta con una unidad específica de diagnóstico de la patología intrauterina con profesionales expertos en el diagnóstico fetal y el apoyo de tecnología de última generación.

Periodo del parto

Los objetivos que pretendemos alcanzar son:

Ofrecer cuidados individualizados, respetando sus decisiones, siempre y cuando no comprometan la seguridad de la madre ni la del bebé.

Favorecer un clima de confianza, seguridad e intimidad, privacidad, dignidad y confidencialidad.

  • Salas de dilatación y paritorio

El Hospital Quironsalud San José cuenta con salas de dilatación y parto recientemente reformadas, que han sido acondicionadas para crear un espacio confortable para la madre y su acompañante.

Periodo posparto

  • Piel con piel

Desde el Hospital Quironsalud San José fomentamos de manera proactiva el contacto precoz «piel con piel», debido a los beneficios que implica para el recién nacido y para la madre.

  • Programa de donación de sangre- tejido de cordón

El Hospital Quironsalud San José fue uno de los primeros centros con un acuerdo con Comunidad de Madrid para la donación de la sangre de cordón umbilical. Así mismo tiene conciertos con los distintos bancos privados, tanto para la recogida de sangre, como de tejido de cordón umbilical.

  • UCI-Neonatal de puertas abiertas y cuidados centrados en el desarrollo:

El Hospital Quironsalud San José cuenta con una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Neonatales de primer nivel, tanto desde el punto de vista de equipamiento como desde el médico. Facilitar el contacto y potenciar el vínculo entre los padres y el recién nacido es un objetivo primordial, y ello se efectúa a través de un programa de «puertas abiertas», con entrada libre a la unidad las 24 horas del día, fomentando la lactancia materna y el método canguro. Así mismo nuestra unidad provee los denominados «cuidados centrados en el desarrollo», programas individualizados dirigidos fundamentalmente al cuidado del neurodesarrollo (NIDCAP), que resultan especialmente útiles en los recién nacidos prematuros.

  • Screening neonatal

En el mismo centro se harán las pruebas de cribado, detección y prevención temprana de enfermedades del recién nacido, siguiendo los protocolos establecidos por la Comunidad Autónoma de Madrid. La detección de enfermedades metabólicas (prueba del talón) y el cribado auditivo neonatal son algunas de las pruebas que se le realizarán a su hijo.

  • Seguimiento del recién nacido

En el Hospital Quironsalud San José disponemos de un cualificado equipo de neonatólogos y pediatras (incluyendo subespecialidades pediátricas), lo que nos permite ofrecerle la posibilidad de realizar un seguimiento pediátrico integral e individualizado de su hijo/a desde el periodo neonatal hasta la adolescencia.

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En marzo de 2017 el equipo de matronas del Hospital Quirónsalud San José, con amplia trayectoria y experiencia profesional, iniciaba los cursos de preparación al parto que el centro hospitalario pone a disposición de las gestantes que se encuentren entre las semanas 28 a 30. El objetivo marcado era y es acompañar y orientar a las mujeres y sus parejas en uno de los procesos más emocionantes de sus vidas.
Desde entonces, un total de 25 grupos, formados por más de 300 parejas, han realizado estos cursos, que se iniciaron los sábados por la mañana, habiendo sido necesario ampliar la opción a los martes por la tarde como consecuencia de la ampliación de la demanda.
En este tiempo se han realizado algunas modificaciones, ajustando el contenido de las clases a las diferentes demandas que han ido presentando las parejas asistentes, así como en la adaptación del espacio a las necesidades y comodidad de los usuarios.

El programa consta de una consulta previa, en la que se abre historia clínica, se realiza una anamnesis dirigida y se informa del calendario de las seis sesiones, una por semana, con una duración aproximada de 100 minutos cada una, que integran contenidos teóricos y prácticos.

Objetivos de los cursos

Según las matronas del Hospital Quirónsalud San José, los objetivos de los cursos son muy amplios, concretándose en los siguientes:

• Faceta cognitiva relacionada con el proceso de nacimiento y sus implicaciones en las diferentes etapas: embarazo, parto y posparto. Conocimiento de las fases del embarazo y el parto, las indicaciones de alarma, la alimentación, la higiene, el cuidado del bebé, la atención al propio cuerpo y el plan de nacimiento.

• Faceta actitudinal y emocional relacionada con cada fase del proceso de nacimiento: la predisposición para aceptar los cambios en el propio cuerpo, la sexualidad y la relación con la pareja, la disposición para ayudar al recién nacido a establecer el vínculo afectivo, así como para atender sus necesidades en un clima emocional de aceptación, en la modalidad de parto y en la alimentación del bebé elegida.

• Faceta comportamental que contemple el desarrollo de habilidades para afrontar de una manera competente el proceso de embarazo, parto y posparto, las estrategias ante el dolor, las técnicas de relajación y las habilidades de relación y comunicación.

• Promocionar la salud de las mujeres en todo su momento vital.

• Reducir la repercusión negativa en la salud de las mujeres asociada a procesos fisiológicos como el embarazo.

• Contribuir a potenciar el autocuidado y la responsabilidad de la mujer en las diferentes etapas de gestación.

• Ayudar a que el medio familiar, laboral y social, donde se desenvuelve la mujer, sea favorable para su salud.

• Permitir a las gestantes y sus acompañantes conocer en qué consiste el parto natural, sus fases, así como las complicaciones que pueden surgir durante el proceso.

• Promover la reflexión grupal acerca de la magnitud de los sentimientos derivados durante el proceso y la importancia de vivirlo en compañía.

• Capacitar a las gestantes en el reconocimiento de la contracción y los signos de alarma para acudir al hospital.

• Demostrar a las gestantes la existencia de técnicas no farmacológicas de alivio de dolor en el parto.

• Mejorar las habilidades psicofísicas en cada fase de la gestación como entrenamiento al parto.

• Habilitar a las gestantes y sus acompañantes para que sean capaces de elaborar un plan de parto autónomo y personal.

• Contribuir a elevar la humanización en la atención sanitaria.

Las seis sesiones programadas incluyen contenidos teóricos y prácticos y versan sobre cuestiones como la alimentación y el ejercicio durante el embarazo, los pródromos de parto, las técnicas para afrontar el dolor, el puerperio y los cuidados, la lactancia materna y sus beneficios o las técnicas de relajación.

El hospital Quirónsalud San José y el Clínico de Valencia ya ofrecen piel con piel en las cesáreas

Recientemente, el hospital Clínico de Valencia y el hospital Quirónsalud San José de Madrid han anunciado que ya ofrecen el contacto piel con piel en las cesáreas, una práctica que poco a poco se va incorporando en los hospitales de la geografía española.

El contacto piel con piel entre la madre y el recién nacido ya es habitual en los partos vaginales, pero no ocurre lo mismo en muchos de los nacimientos por cesárea, ya que, la cesárea es una intervención quirúrgica en la que la madre necesita monitorización de constantes y cuidados postquirúrgicos, que en muchos casos se llevan a cabo en un área de reanimación, donde no las madres pueden estar con sus recién nacidos.

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Sin embargo, poco a poco están aprobando protocolos que facilitan el contacto piel con piel tras la cesárea y permiten también la presencia del padre en la cesárea. Hace poco lo hicieron el Hospital Mancha Centro, de Ciudad Real, y el hospital Puerta del Sur en Andalucía.

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La técnica piel con piel se va implantando tanto en hospitales públicos como privados: el hospital Clínico Universitario de Valencia es público pues pertenece a la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública de la Generalitad Valenciana mientras que el Hospital Quirónsalud San José de Madrid es privado, pues forma parte del grupo hospitalario Quirón Salud.

Beneficios del piel con piel en las cesáreas

El contacto piel con piel (CPP) consiste en colocar al recién nacido en contacto directo con la piel de la madre en el mismo paritorio o quirófano.

Este contacto tiene muchos beneficios para los dos:

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  • El contacto con el cuerpo materno ayuda al bebé a regular la temperatura corporal y mejora su respiración.
  • El contacto piel con piel facilita el agarre espontaneo del pezón y el inicio de la lactancia materna, que en el caso de la cesárea suele resultar un poquito más complicada porque cuesta más encontrar una postura. Aquí puedes leer algunos consejos para dar el pecho después de una cesárea.
  • En el caso de la madre, facilita la contracción del útero, ayuda a disminuir el estrés que puede ocasionar la intervención y propicia el vínculo con el bebé.

Según explica el Dr. Juan José López Galián, Jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Quirónsalud San José: “la posibilidad de facilitar el contacto piel con piel inmediatamente tras un parto por cesárea precisa una gran coordinación entre todos los profesionales que intervienen -anestesistas, ginecólogos, neonatólogos y profesionales de enfermería”.

En este hospital, una vez que finaliza la cesárea, se permite el acceso de la pareja la zona de reanimación postanestésica -REA- obstétrica, donde los padres y el bebé tienen unas condiciones de intimidad, con las máximas garantías de seguridad para el recién nacido y la madre, que permanece en observación en las mismas condiciones de seguridad que en cualquier zona de recuperación quirúrgica.

En el Hospital Clínico de Valencia, además de facilitar el contacto piel con piel se permite la presencia de un acompañante durante la cesárea cuando no sea urgente o carezca de complicaciones.

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La presencia del padre en el quirófano es algo que también van a aprobando poco a poco los hospitales.

Otro relato de parto respetado

Todos los partos que nos han llegado hasta ahora relatados por alumnas de Más Natural nos emocionan profundamente, y nos muestran qué importante es saber lo que se quiere e ir a por ello. Merche, enhorabuena por tu nuevo bebé!.

Hola, soy Merche, alumna “repetidora” de Más Natural. Os escribo para contaros mi parto:

Desde un principio no tenía claro dónde dar a luz. Dudaba entre Quirón Pozuelo, San José y Torrejón. Los dos primeros partos los tuve en Pozuelo pero, aunque el primero fue muy respetado, el segundo fue todavía más respetado gracias a la actitud de la Ginecóloga de urgencias (en el primer parto la Ginecóloga no hizo absolutamente nada).

El primero que descarté fue Quirón Pozuelo, principalmente porque habiendo tenido un segundo parto tan rápido suponía que el tercero podía serlo más y al no vivir cerca de Pozuelo temía no llegar a tiempo al Hospital. Así llegué a la semana 36 dudando entre San José y Torrejón. Di positivo en Estreptococo y en San José el Obstetra estaba muy informado y me comunicó que aunque me hiciera el tratamiento y me volviera a hacer los análisis y diera negativo, el protocolo decía que me tenían que poner antibiótico en el momento del parto y me pasó artículos en los que se justificaba esa práctica. Sin embargo en Torrejón la Obstetra no estaba tan informada y no sabía por qué el protocolo indicaba la aplicación del antibiótico aunque diera negativo el segundo análisis, de hecho no me dio la impresión de que le diera mucha importancia al estreptococo.

Esto inclinaba la balanza hacia San José, aunque era consciente que, quienes iban a estar conmigo en el parto eran las matronas y no los obstetras. Llegó la semana 38 y fui a monitores en San José y el Obstetra me dijo que como tenía contracciones me iba a estimular el cuello. Al ver la cara que puse me dijo que no me iba a hacer la maniobra de Hamilton y yo le dije, “bueno hazme la exploración y luego hablamos”. Me miró y me dijo que la niña no estaba encajada, que no había borrado nada del cuello del útero y no había dilatado nada. Entonces los dos estuvimos de acuerdo que en esas condiciones no tenía sentido estimular nada.

Me comentó que fuera a la semana siguiente a monitores y que, si no me había puesto de parto, ese día hablaríamos de una fecha para inducir porque yo tenía diabetes gestacional y en Estados Unidos el protocolo decía que con diabetes todo se hacía una semana antes. Así que a la semana siguiente no acudí a la cita diciendo que tenía descomposición. En el segundo embarazo también tuve diabetes gestacional y mi hijo nació en la semana 42, nadie adelantó nada y esto fue en 2011, no hace tanto tiempo. No entendía por qué en esta ocasión nos teníamos que guiar por estadísticas estadounidenses que nada tienen que ver conmigo. No acudí porque no quería que me metieran en la cabeza posibles peligros. Tenía dudas de si estaba haciendo bien pero si en el Hospital de Torrejon con la misma información seguían el protocolo normal, pensé que debía estar tranquila y confiar en ellos. En Torrejón me habían dicho que si en la semana 40 no me había puesto de parto llamara para que me dieran cita para monitores.

Decidí seguir el ritmo de Torrejón. Llegó la semana 40 +4 y por la tarde empecé a tener contracciones mas frecuentes aunque no terminaban de ser regulares y tampoco eran intensas. A las 22,30h decidimos llamar a mi madre porque, aunque las contracciones seguían sin ser regulares, llevaba toda la tarde así y no paraban. Mi madre vive en Majadahonda y nosotros en Canillejas por lo que podía tardar como mínimo una hora en llegar para quedarse con los niños. Lo peor que podía pasar era que se diera el viaje en balde y durmiera con nosotros. Si no la llamaba y al final me ponía de parto teníamos un problema para que los niños se quedaran con alguien.

Justo después de llamar a mi madre las contracciones se intensificaron y empezaron a ser cada 3 o 4 minutos. Pasó una hora así y fui al baño y me dio la sensación que había roto aguas porque de repente salió mucho líquido y al limpiarme manchaba un poquito de sangre. Me asusté porque en los otros dos partos en cuanto rompía aguas me entraban ganas de empujar y los niños tardaban poco en salir. Llamamos a mi madre para saber por dónde iba, le quedaba una media hora. Nos terminamos de preparar para que, en cuanto llegara mi madre, pudiéramos salir disparados. No tenía dudas, a Torrejón.

Llegamos a Torrejón como a las 24,30h y me tomaron los datos. No debía de tener mucha pinta de estar de parto porque se lo tomaron con calma. Las contracciones igual, de 1 minuto de duración cada 3 o 4 minutos, llevaba ya 2 horas así. Lo bueno es que no me habían entrado ganas de empujar.

Por fin nos vio la matrona, Ángela, encantadora, nos preguntó si tenemos algún deseo especial para el parto y le entregué mi plan de parto (no pedía nada especial). Me exploró y me dijo que el cuello no lo tenía borrado completamente y que sólo estaba dilatada de 2 cm. Me hizo una prueba y me dijo que tampoco había roto aguas. Conclusión, ¡no estaba de parto!

Y yo con contracciones cada 3 o 4 minutos. Así que decidió dejarme en monitores. Y yo en mi pelota de dilatación. Esto era la 1 de la madrugada. Estuvimos así una hora, con contracciones cada 3-4 minutos pero ya eran bastante más intensas. Me ayudó mucho lo que nos decía Cristina “Yo confío, me entrego, permito y me abro”. Me ayudaba a relajarme. Juanje y yo nos decíamos: “Como nos mande a casa, ¡qué vergüenza!, como si fuéramos primerizos. Y por otro lado, ¿con qué patrón de contracciones teníamos que volver al Hospital?

A la 1:55h noté “plop” y, de repente, un flujo intenso de líquido cayendo. Ahora sí que había roto aguas. Le dije a Juanje que llamara a la matrona. Vinieron y yo ya tenía dolores de parto. Cuando me vio Ángela me dijo: “Ahora sí tienes cara de estar de parto. Es cierto, yo ya estaba en trance”.

Me preguntó si podía caminar y le dije que sí, entre contracciones, pero eran cada poco y muy intensas. Conseguí llegar al pasillo y ya me habían entrado ganas de empujar y estaba empujando. Por un momento creí que iba a dar a luz allí mismo. Ya notaba la cabeza bajando. Ángela me preguntó si me podía sentar en la silla de ruedas y le dije que notaba la cabeza, pero conseguí sentarme. Corrimos por el pasillo hasta la sala de dilatación (como en las pelis).

Al llegar a la sala, me preguntaron en qué posición me quería poner y si quería la silla de partos. Les dije que sí pero resulta que estaba ocupada. Daba igual, yo iba a dar a luz tal y como estaba, de pie. Y así fue. Me incliné hacia delante y Ángela se puso detrás de mí. Y noté el circulo ese de fuego cuando la cabeza corona pero al echarme hacia delante noté cierto alivio y tensión en la parte de delante (lo contrario que en los otros dos partos). Total que así salió la cabeza y la cogí, aunque me dijo Ángela que para cogerla tenía que quitarle el cordón de delante.

Todavía con el cordón pero ya con la niña en brazos me subieron a la camilla y me la pusieron piel con piel, eran las 2,10h (el parto había durado 15 minutos!). La niña no lloró hasta después de un rato pero tenía un color muy bueno de piel. Le preguntaron al padre si quería cortar el cordón. Una vez que estábamos acopladas, se pusieron con la placenta. Me preguntaron si quería que me pincharan algo para expulsar bien la placenta y no tener hemorragias, y me dijeron que como era el tercer parto me lo recomendaban. Creo que era oxitocina. Como la niña ya había salido les dije que sí y me pincharon en el muslo. Ángela me sacó la placenta completa. No me desgarré, solo una pequeña heridita que dejó de sangrar al presionar un poco. Me alegré de haber sido constante con el masaje perineal desde la semana 36.

Y ya está, nos dejaron allí 2 horas, me ofrecieron alimento y nos dejaron tranquilos. La niña ya se había enganchado al pecho hacía rato. No pesaron a la niña hasta que estuvimos en la habitación y nos preguntaron si le ponían la vitamina K y la vacuna y la profilaxis en los ojos. La niña nunca se separó de mí, sólo para pesarla y lo hicieron delante de mí en la habitación. Vamos que no fue una hora corta, fueron 15 minutos, súper dolorosos pero muy cortos.

¡Ah! Para terminar deciros que NO me pusieron antibiótico, por no ponerme no me pusieron ni vía, jeje. Me dijeron que todo fue tan rápido que era difícil que la niña se hubiera contagiado de Estreptococo porque había estado muy poco tiempo en el canal de parto. Que lo tendrían en cuenta y la observarían. Yo no noté una observación especial.

Bueno, haciendo balance, tengo tres hijos y han sido tres partos naturales y sin epidural. Estoy contenta y satisfecha. Ahora sigo con mi Quinton y mi magnesio que me están ayudando a llevar mejor la falta de descanso. Cristina, muchas gracias por poner a nuestra disposición tus conocimientos y herramientas como el yoga y la psicoprofilaxis que nos ayudan a tener los partos que deseamos.

Nos vemos en Más Natural que estoy en el curso Post-Parto. Me viene muy bien salir de casa, los consejos y tratar con mamás que estan pasando por lo mismo que yo.

¡Muchos besos y gracias por todo!

Merche

España incumple las recomendaciones de la OMS

Las recomendaciones de la OMS también están recogidas en España en un documento aprobado por el Gobierno en 2007, la Estrategia de atención al parto normal en el Sistema Nacional de Salud, «pero está muy parado y muchos hospitales siguen sin tenerlo en consideración», explica Carmen Cáceres, matrona y miembro de la directiva de la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME).

Entre las recomendaciones que aún no se siguen en muchos hospitales están, además de la generalizada práctica de la episiotomía o el abuso de las cesáreas, otras como el rasurado perineal y la administración de enemas rutinarios o la obstaculización de la presencia de un acompañante para la mujer durante todo el parto. Este último aspecto, recoge la estrategia gubernamental, está relacionado con menos necesidad de analgesias y anestesias, partos instrumentalizados, cesáreas o insatisfacción. «Las episiotomías no evitan los desgarros, en mi hospital tenemos una tasa del 7% de episiotomías y sin embargo el mismo ratio de desgarros», critica Carreguí.

Las episiotomías no evitan los desgarros», advierte la matrona Soledad Carreguí

Permitir a las mujeres que puedan ingerir alimentos, especialmente líquidos, durante todo el período de dilatación es otra de las recomendaciones de la OMS que aún se prohíbe en muchos hospitales. Ocurre lo mismo con la apertura de una vía venosa periférica a las mujeres por rutina o la realización de tactos vaginales más allá de los mínimos imprescindibles. El documento también hace referencia a la necesidad de ofertar métodos alternativos a la epidural para combatir el dolor.

La posición para dar a luz es otra de las cuestiones cuyas recomendaciones no se respetan en la mayoría de los hospitales. Mientras que la OMS recomienda que se permita a la mujer parir en la posición que espontáneamente prefiera, en la mayoría de los hospitales sólo se oferta la posición decúbito supino (boca arriba), que es precisamente una de las menos recomendadas. Matronas y médicos que promueven el parto humanizado denuncian la falta de formación de los profesionales sanitarios en cualquier otra postura. «Las matronas quieren estar cómodas y por tanto no permiten que las mujeres puedan parir de otra manera si ellas no la conocen, falta formación», dice Carreguí.

Detrás de todas estas prácticas contrarias a las recomendaciones de la OMS y en general de la medicalización de los partos, se esconden en el pequeño porcentaje que dejan esas estadísticas, algunas prácticas en aumento que reflejan otras formas -más o menos seguras- de nacer.

El nacimiento lotus

Una de ellas es el nacimiento lotus. Si una mujer elige dar a luz de esa forma, tras nacer el bebé no se corta el cordón umbilical y se le mantiene unido a la placenta hasta que ésta se caiga, lo que puede ocurrir varios días después y siempre después de que ésta se ha podrido. Una práctica que desde su popularización en España, hace poco tiempo, ha estado rodeada de polémica por considerarse insegura y exenta de beneficios demostrables.

«Lo que sí aporta un beneficio es no cortar el cordón inmediatamente, sino esperar unos minutos hasta que deje de latir. Pero más allá de eso mantenerlo no aporta nada y sí un posible riesgo», advierte Piñel. Se trata, además, de un procedimiento que necesariamente habrá tenido que realizarse en casa, ya que en los hospitales es muy complicado: «Para sacar restos biológicos de un hospital hay que conseguir un montón de permisos, nos encontramos muchas veces con problemas para sacar la sangre del cordón umbilical cuando los padres quieren guardarlo en un banco, pues con esto sería prácticamente imposible», asegura Piñel.

En el nacimiento lotus no se corta el cordón umbilical, se espera a que se separe de forma natural de la placenta

La OMS habla de ese «pinzamiento tardío», que no se realiza hasta que el cordón no deje de latir (unos 120 segundos). Pero no recoge esta práctica, que sobre todo llevan a cabo doulas (asistentes de parto para mujeres que habitualmente han realizado cursos de formación de unas 40 horas) sin las necesarias condiciones de seguridad. «Este ritual no aporta ningún beneficio, lo único que puede aportar es un riesgo de infección si durante todo el proceso no hay un profesional sanitario que lo supervise», advierte Cáceres.

Siembra de la vagina

Una de las claves que de este «ritual» es la no intervención en la fisiología de la madre y el bebé, para que todo se desarrolle lo más naturalmente posible. Ese es el mismo objetivo de otra de las opciones que se han puesto de moda en los últimos tiempos, la llamada siembra de la vagina. En este caso el objetivo es compensar, tras un parto por cesárea, la ausencia del proceso fisiológico. La siembra de la vagina consiste en que la madre se ponga una gasa en la vagina y aplicar después esos flujos sobre la piel, boca y ojos del bebé tras su nacimiento.

La intención es que el neonato entre en contacto con las bacterias presentes en el canal vaginal, con el objetivo de aumentar algunas bacterias intestinales y reducir el riesgo de ciertas enfermedades. Sin embargo, las evidencias científicas vuelven a brillar por su ausencia tal como escribió en un editorial el British Medical Journey.

Estas prácticas carecen de evidencia científica pero son cada vez más frecuentes

«No hay evidencia científica sobre este procedimiento y por tanto no podemos recomendarlo», afirma Cáceres sobre la postura de las matronas en este sentido.

Placentofagia

También se califica generalmente de insegura la placentofagia o la ingesta de la placenta tras el parto. Aunque en este caso la práctica se ha encontrado en muchas culturas desde tiempos ancestrales, como recuerda Piñel, «tampoco hay beneficios científicos demostrables». Además, algunos expertos hacen referencia a la función del órgano como filtro para que los tóxicos no lleguen al bebé. “La placenta es una especie de riñón, un filtro para que las sustancias nocivas no lleguen al bebé, por lo que comérsela podría ser dañino y provocar una intoxicación”, afirma Cáceres, que remite a un artículo del nutricionista Julio Basulto sobre la ausencia de evidencia alguna de que la práctica pueda ser beneficiosa.

Pero, ¿por qué están aumentando las prácticas que pueden llegar a poner en riesgo la salud de la madre y el bebé? Para las matronas, una de las causas es que «la mujer quiere recuperar la autonomía que el sistema sanitario le ha quitado». Carreguí cree también que «la falta de información da pie a las fantasías y a la dificultad para filtrar las modas».

Algunas mujeres creen que la cesárea es una cirugía menor, pero todo lo contrario»

Para Piñel, responde de igual forma a la falta de información, que hace a las mujeres pasar de un extremo a otro: «Las mujeres llegan muy confusas, algunas vienen reclamando directamente que les haga una cesárea, porque creen que es mejor para el bebé y para ellas. Piensan que la cesárea es una cirugía menor pero todo lo contrario, hay que abrir un órgano, varios músculos… es una cirugía mucho más agresiva que, por ejemplo, cualquier laparoscopia». Piñel también desmiente que la cesárea sea mejor para el recién nacido, «es posible que en cierta medida el bebé sufra menos, pero también nace mucho menos activo, como si no estuviera preparado para nacer, le faltan las secreciones hormonales y otros procesos que vive a través del parto», afirma el ginecólogo. En datos, el riesgo de lesiones es siete veces mayor en un parto por cesárea que en uno natural, incide.

La solución pasa, por los profesionales, por la verdadera humanización del parto. En primer lugar, por que se cumplan las recomendaciones de la OMS, especialmente a través de la formación y dotación de los profesionales. Y para las matronas, además, por el fomento de espacios menos medicalizados como las llamadas Casas de parto, muy comunes en países como Inglaterra e inexistentes en España salvo, de carácter privado, alguna experiencia en Cataluña.

Las Casas de Parto promueven un parto más humanizado en un ambiente familiar

La catalana es también la primera comunidad autónoma que ha proyectado casas de parto públicas y que, según lo previsto, abrirán a partir de otoño de 2017. Se trata de espacios situados en zonas independientes al hospital, con luz natural, bañeras y sillas para el parto, camas grandes, espacios amplios para pasear y en definitiva un espacio familiar que cree intimidad y familiaridad a la madre.

Cáceres destaca, no obstante, que para ésta y el resto de prácticas como los partos en domicilio, es necesario que la mujer haya tenido un embarazo sin complicaciones y que se considere de bajo riesgo. «Para nosotros sería ideal que este tipo de prácticas se promoviera en toda España y que luego cada mujer pueda elegir de qué forma parir: con o sin epidural, en una casa o en el hospital, pero que no se arrebate a las mujeres la capacidad de decidir durante el parto», reivindica Cáceres. Carreguí comparte la mayor: «Siempre con la máxima seguridad, pero es muy necesario que en España se empiece a nacer de otra manera».

La clínica San José, que pertenece a la red de Hospitales Quirón, tendrá que indemnizar con 1.129.497 euros a una paciente a la que se trató negligentemente durante su embarazo. Así dicta la sentencia del juzgado de primera instancia número 53 de Madrid, de la juez Ana María Iguálcel, que es recurrible. A consecuencias del trato recibido, la hija de la mujer sufre daño cerebral irreversible y necesita ayuda de terceros para realizar las tareas cotidianas, informa el abogado de la paciente, Rafael Martín Bueno, de la Asociación Víctimas de Negligencias Sanitarias.

La paciente, M. C. H., empleada de Telefónica, asegurada por Antares, fue a la clínica San José el 27 de julio de 2008 durante su semana 36 de embarazo aquejada de fuertes dolores abdominales. Monotorizaron al feto que presentaba “un registro cardio-tocográfico intranquilizador con sospecha de pérdida de bienestar fetal”, dice el perito, “que obligaba a confirmar su estado mediante pruebas adicionales o finalizar el embarazo con una cesárea urgente y que en ningún caso era compatible con una gestación de 36 semanas de evolución normal”.

El feto presentaba desaceleraciones profundas de la frecuencia cardíaca sin relación con contracciones además de taquicardia, considerándose “patrón fetal pretérmino”, patrón que aparece por debajo de las 32 o 33 semanas de embarazo, no siendo aplicable a este caso pues estaba embarazada de 36 semanas y 4 días, casi a término.

A pesar de todo esto, la paciente recibió el alta sin agotar sorprendentemente el servicio de obstetricia del hospital los recursos de los que disponen los ginecólogos para confirmar el estado fetal. Al día siguiente, M. C. H. volvió al hospital con fuertes dolores y tuvieron que realizarle una cesárea urgente. Durante las 12 horas que la mujer estuvo en casa, transcurrió la dilatación del parto sin ningún tipo de control durante las cuales el feto sufrió falta de oxígeno.

Según el perito, el embarazo cursó con un crecimiento intrauterino retardado que no le fue diagnosticado, lo que suponía un riesgo adicional a la elevada edad de la madre y se tenía que haber extremado la vigilancia durante el embarazo. Los daños neurológicos que presenta la menor fueron producidos por la asfixia que sufrió durante el parto, pudiendo haberse evitado ingresando a la paciente en observación y realizando pruebas complementarias para determinar el estado de bienestar fetal y haciendo una cesárea si existía la más mínima duda faltando tres días para alcanzar el término de la gestación.

La recién nacida tuvo que ser atendida por el servicio de neonatología, iniciándose su seguimiento y trasladándola después al Hospital Montepríncipe. Con el tiempo, la madre fue descubriendo los problemas asociados a la encefalopatía que le fue diagnosticada en fase inicial apreciándose al año siguiente un grado de discapacidad del 51% que, dos años más tarde, se aumentó al 75%. Tiene reconocido un grado de dependencia III nivel 2, el máximo, con una puntuación de 89,5 puntos. La Administración considera que para valorar definitivamente el estado de la menor hay que esperar a que tenga entre 6 y 8 años, periodo en el culmina el desarrollo cerebral.

La falta de control por parte de la clínica San José fue determinante en las consecuencias de la recién nacida que sufrió daño cerebral. Según el protocolo de la Sociedad española de ginecología y obstetricia, se puede establecer un nexo causal entre la parálisis cerebral que posteriormente sufrió el bebé y la hipoxia intrauterina pues no se respetó el protocolo de control de bienestar fetal antes del parto y no existían referencias a que sufriera patologías relacionadas con la prematuridad.

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La nueva operación a la que se someterá el Rey no es sólo una cuestión de Estado por sus cada vez más evidentes implicaciones políticas. Está siendo también una causa mayor para calibrar la respuesta asistencial de la sanidad privada y, en concreto, la del Grupo Hospitalario Quirón, en cuyos centros se ha operado varias veces el Monarca y vuelve a hacerlo ahora.

Es la cuarta vez que don Juan Carlos es intervenido en su cadera. Hace menos de un año, en noviembre de 2012, le colocaron una prótesis de sustitución para resolver los problemas de desgaste que sufre la articulación como consecuencia de la artrosis. El centro elegido fue un centro de Quirón, el de San José, en Madrid. Esa misma prótesis es ahora la que está infectada.

Se da la circunstancia de que la infección que padece el Rey es altamente infrecuente. De hecho, sólo se da entre el 1 y el 2% de los casos. Los médicos que le atienden no dudaron en calificar de mala suerte el nuevo incidente en la salud del Rey, aunque cabe preguntarse por el origen de la infección en la cadera implantada en el Hospital San José. Sin entrar en el terreno de las especulaciones, como así también lo han reclamado los profesionales médicos, sí hubiera sido de agradecer una mayor rapidez de reflejos en los responsables de Quirón para haber ofrecido a la opinión pública argumentos de peso que disiparan la posible, aunque seguramente improbable, relación de causa efecto entre las condiciones del centro y la infección contraída por el Rey. Por lo menos, la misma rapidez con la que, de un día para otro, y una vez consumada la absorción de los hospitales procedentes de la extinta USP, cambiaron la identidad corporativa de las instalaciones del San José para que no quedara duda alguna de que donde se operaba el Rey era en Quirón. De hecho, hasta emitieron una nota de prensa fulgurante en la que dijeron bien alto y claro que donde se operaba el primero de los españoles era en los hospitales del grupo Quirón.

También es evidente que el argumento de la mala suerte puede servir para la opinión pública general, pero no debe ser, de ninguna manera, un argumento suficiente en el sector sanitario. Sería aconsejable que Quirón se esforzara en explicar por qué, vistos los resultados, un paciente como el Rey no ha podido recibir la atención de calidad y excelencia que distingue al sector privado y que es una de sus ideas fuerza para reivindicar su papel indiscutible en el Sistema Nacional de Salud. Porque es evidente que intervenir dos veces en una misma zona en menos de un año puede denominarse de muchas maneras y hasta puede que tenga una explicación estrictamente clínica pero, sin más detalles, no es posible concluir en que la atención recibida por el Rey en Quirón San José haya sido excelente. Subrayamos: vistos los resultados.

Con todo, la Casa Real insiste en elegir Quirón. Ahora el turno es para el Hospital Universitario, en Pozuelo de Alarcón. También se ha debatido y especulado mucho sobre los motivos de la elección, si el Rey tenía que operarse en España o en el extranjero, si en un centro público o en uno privado. La autoría de la elección no ha sido confirmada. Algunos medios citan a Miguel Cabanela, que dirigirá la intervención, y otros la atribuyen al propio presidente Rajoy e incluso al Príncipe, movilizados ante la posibilidad cierta de que el Rey prefiriera operarse en Estados Unidos y espantados a la vez de que esta posibilidad aumentara los rumores sobre abdicaciones y regencias.

Lo único cierto es que la Casa Real ha justificado su decisión de elegir el Universitario de Quirón sólo por sus medidas de seguridad, lo que aún teniendo todo el sentido del mundo después del también desafortunado paso del Rey por la Clínica La Milagrosa, en el preciso momento en que se incendió su sala de oxigenoterapia, deja un poco en suspenso otras supuestas cualidades del centro. Por tanto, no parece apropiado concluir que Quirón haya vuelto a ser elegido para intervenir al Rey por ser el mejor ejemplo de lo que es y debe seguir siendo la sanidad privada española: confianza, responsabilidad y calidad asistencial.

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