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Incesto hermanos real

Mi familia (1)

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Les voy a contar lo que aconteció, en mi lecho familiar espero que les guste mucho.

Somos una familia normal, que se compone por mi padre, mi mamá, mi hermano y yo, pero también vive con nosotros la hermana de mi papá que por supuesto es mi tía, además de ser todos muy cordiales, somos súper amigueros, así que seguido hay fiestas y reuniones en casa, pero les contaré cómo empezó todo.

Al descubrir mi sexualidad, yo me masturbaba y tenía ciertos pensamientos mientras me masajeaba mi clítoris, a veces pensaba en escenas cargadas de sexo, y otras veces sólo pensaba en hombres haciéndomelo, pero así seguí, durante algún tiempo, antes de perder la virginidad con un novio que tenía, y después de quitarme la virginidad di mas rienda suelta a mi imaginación.

Pero cierto día, hubo una cena en casa, la cena era de mis padres, entonces era de pura gente mayor, así que estuve un rato y me retiré a dormir, yo oía a lo lejos los ruidos, risas de la fiesta, hasta que al fin me quedé dormida, como a eso de la una de la mañana desperté, con una sed tremenda, y como ya no se oían ruidos imaginé que la fiesta había terminado, así que decidí bajar a la cocina y tomar un poco de agua, nada pasaba todo se oía en silencio, de repente al terminar el agua oí ciertos ruidos que salían de la habitación de las visitas que se encontraba en la parte más baja de la casa, con gran sigilo me dirigí ahí, había que cruzar un pequeño jardín ya que dicha habitación era una cabaña fuera de la casa, al asomarme por la puerta entreabierta con gran sorpresa que creo que se me salieron los ojos vi algo que me dejó sorprendida, era mi mamá, ella estaba en el centro de la cama en cuatro patas, mientras por atrás un amigo de mi papá le metía su tremenda tranca, y a otro le chupaba el pene, yo no lo podía creer, que mi mamá traicionara a mi papá de esa manera, me indigné, pero a la vez al ver a mi mamá recibiendo esa tranca y que dentro de su boca desapareciera la otra tranca, me empecé a humedecer y decidí seguir viendo pero desde un lado que pudiera observar bien todo lo que sucedía, dicho cuarto por la parte de arriba tiene unos pequeños tragaluces, entonces despacio subí por un costado y lentamente me acerqué, quedando acostada sobre mi estomago.

Al acercarme me percaté que había más luz de lo que normalmente había ahí, entonces nuevamente me quedé sorprendida al ver a mi papá con todo su equipo de video filmando a mi mama y dirigiéndola qué hacer como una película porno, le decía acercándose a su rostro: cómete esa tranca, hasta el fondo de tu garganta y después pasaba a la parte de atrás y le decía ábrete más para que te entre toda; después de un rato les dijo cambien de posiciones entonces mi mamá al tío que le estaba chupando el pene se le subió y de un certero golpe se incrustó en la tranca, ella disfrutaba todo, a mi papá sólo se le veía que le crecía un bulto a través de su pantalón, entonces le dijo al otro chico, pasándole un frasco de lubricante: lubrícatelo bien y ábrele las nalgas y él lo hizo así, entonces se encimó y le dijo mi papá que lo hiciera con cuidado para no lastimarla, entonces el tío tomó puntería poniendo su tranca en el ano de mi mamá, y después de rozarlo con la punta de su pene poco a poco se le fue metiendo, desapareciendo su tranca dentro del ano de mi mama, al principio no se movía, pero después de un rato se movía como toda una zorra, yo bajé mi mano y me empecé a acariciar mi clítoris, viendo todo lo que sucedía, entonces mi papá les dijo que se vinieran en la boca de ella, todos dijeron que sí, entonces después de un rato sacaron sus trancas de mi mamá y se pusieron a masturbarse cerca de la boca de mi mamá, mientras que mi papá no perdía detalle alguno, y después de un rato uno de ellos dijo me vengo en ese momento mi mamá abrió lo que más podía su boca y recibió todo el semen que a chorros le daba aquel pene, entonces el otro hizo lo mismo, llenando de semen toda la cara de mi mamá, cayeron de lado en la cama ambos entonces mi papá se quito la cámara la puso en una silla, se bajó los pantalones y le puso el pene en la boca de mi mamá, donde después de un rato eyaculó de una manera tremenda.

Yo al ver que terminaba todo, me recosté de espaldas, me abrí de piernas y me masturbé, recordando detalle a detalle lo sucedido hasta que tuve un gran orgasmo como nunca.

A la mañana siguiente me encontraba en el comedor y en eso llegó mi papá, yo le pregunté por mi mamá y me dijo que estaba muy cansada y seguía durmiendo nos pidió que no hiciéramos ruido para que ella descansara, así pasó toda la mañana y parte de la tarde, mis papás en ese preciso instante decidieron irse a un pueblo cercano y dijeron que regresarían al día siguiente.

Yo salí con unas amigas pero no se me olvidaba lo ocurrido la noche anterior, y cuando lo recordaba me excitaba, después de bailar, tomar unos tragos, me despedí de todos y me fui a mi casa, ya que no había podido dormir bien la noche anterior, al llegar a casa todo estaba apagado, y me dirigí silenciosamente a mi recámara, pero al pasar por la habitación de mi hermano, vi que la luz estaba prendida, me asomé lentamente y lo vi sentado en una silla y a mi tía hincada entre sus piernas chupandole el pene, otra sorpresa no lo podía creer, mi tía hermana de mi mamá haciéndolo con mi hermano, ella le empezaba a chupar el glande y después de un bocado se la comía toda, yo no creí que mi hermano la tuviera tan grande, pero así era, entonces mi tía de vez en cuando se comía los testículos de mi hermano ambos se los metía en la boca y se los sacaba, y de vez en cuando le pasaba la lengua en el ano de mi hermano, después de un rato, se subieron a la cama y mi hermano empezó a chuparle el clítoris a mi tía, ella le pedía más y le decía ahora chupame así, o de este lado, y así siguieron por largo rato, después de eso hicieron un 69 tremendo, era espectacular ver eso, y de momento mi tía se subió y se metió con gran habilidad el pene de mi hermano en su vagina, ella lo montaba como una loca, y él disfrutaba mucho de lo que hacia, yo pensé que ahí iba a terminar todo pero no fue así, mi tía se sacó el pene de su vagina y le dijo que se lo hiciera por el ano, entonces ella se puso en cuatro, y abrió lo que más pudo sus nalgas y de un solo golpe mi hermano se la metió hasta el fondo, ella no hizo ningún gesto de dolor, pareciera que estaba súper acostumbrada a que se lo hicieran, era tremendo ver aquel hermoso pene desaparecer hasta topar con sus testículos en el ano de mi tía, mi hermano dijo que ya no podía más, entonces mi tía se zafó de él, y dándose la vuelta de manera súper rápida y abriendo la boca se empezó a comer todo el semen que salía por la tranca de mi hermano, los dos quedaron rendidos y se acostaron, para que en unos instantes se quedaran dormidos.

Tenía sed, bajé a la cocina y abrí el refrigerador, al abrirlo mi vista fue directa a un pepino que se encontraba dentro, entonces lo tomé y lo acaricié, al bajar mi mano sentí como toda mi braga estaba mojada, entonces tomé el pepino y subí al cuarto, ya en el cuarto, puse una lamparita para tener poca luz, y me desnudé, me recosté, tomé el pepino con una de mis manos y lo llevé hasta mi rajita, al sentirlo sentí que mis senos se endurecían, pero era demasiado grueso, así seguí sintiendo como la punta de aquel enorme pepino aplastaba mi clítoris y yo con la otra mano empecé a pellizcarme los senos y creo que fue en un momento de excitación máxima, que me introduje el pepino dentro de mi vagina, no creía lo que estaba sucediendo me enderecé un poco y vi cómo lo tenía adentro, entonces empujé y poco a poco fue entrando más y más, todo esto acompañado por un dolor que era agradable, entonces me giré y me puse en cuatro y con una de mis manos me empujaba el pepino dentro de mí y con un dedo de la otra mano, me lo metí en el ano, era brutal sentía que iba a estallar, entonces sucedió tuve un gran orgasmo como nunca en mi vida lo había sentido, terminé súper cansada y me quedé dormida.

Espero que les haya gustado. Les mando un beso.

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Relatos Eroticos

Hola! Me llamo Carla y tengo 20 años, el día que perdí la virginidad fue a los 18 años gracias a mi madre y a mi padre. Ahora me encanta fallar y ha veces me masturbo con mi pene de plástico, me da un placer… Pero ahora os cuento el relato, comienza así:

Un día volvia a casa después de pasar el rato con una amiga, hasta que de pronto cuando abrí la puerta y les vi, a mis padres. Mi madre estaba chupandole la p*lla a mi padre, me excitó demasiado hasta que me dijo mi madre:

-Querida por que no vienes y me ayudas a chuparsela a tu querido padre?- me dijo con una demasiado sexy para mi- me harías un gran favor, y así sabrás como hacérselo a cualquier hombre

No dudé ni un segundo y me acerque donde estaba ellos y mi madre me puso la p*lla de mi padre y comencé a chuparsela, y escuchaba los gemidos de mi padre:

-Ummm si nena, más joder más!! Por favor!! Ahhhh cometela entera vamos…

Puso una mano en la cabeza y empezaba a mover su cadera hacia delante hacia atrás y no paraba de gemir, mi madre se estaba masturbando mientras nos miraba. Siguio con su mete y saca de mi boca, esos gemidos que su boca era música para mis oídos. Una vez que mi padre se corrió mi mamá me besaba como si no hubiera un mañana mientras tenía semen en la boca, me encantaba su semen.

Cuando ya me he dado cuenta, Mi madre me estaba quitando la ropa y yo estaba ayudandola a que me lo quitase, hasta que me quedé completamente desnuda para ellos dos. Mi madre me empezó ha tocar la vagina me encanta esta parte, y me empezó a lamer mientras mi padre se follaba a mi madre.

-Te gusta zorita como te lo hago?? Vamos respondeme, putita.

-O si!! Más cariño más!! Metemela más a fondo! Si mass!!

No paraba de gemir y de gritar hasta que me corrí en su boquita tan linda de zorita que tiene. Y cuando menos me lo esperaba mi padre me la metió entera, sin ningún pudor.

No paraba de gemir así todo el rato, mi padre no me la paraba de meter larga y muy dura que rompía a cualquier vagina, me encantaba cuando no paraba de follarme así hasta que nos corrimos los dos a la vez.

A partir de allí me encanta follar y ha gritar como una perra, y más cuando me follo a mi misma. Bueno espero que os haya gustado. Una chupada a vuestra polla y una lamida a vuestra vagina. Os quiero.

Espero que os haya gustado de verdad, es mi primer relato que he hecho. Espero el voto y que alguna vez hagamos un chat hot. Saludos.

Todavía me quedaba otra pastilla y quería darse a mi concuñado Juan Carlos pero no sabía cómo hacerlo. La solución vino al rato cuando me pidió una cerveza y aproveché para coger la última pastilla, que triture en la cocina en un muy fino polvo y después de abrir la lata de la cerveza lo eché removiéndolo con un palillo esperando que se disolviera o por lo menos que no flotara.

Estaría muy sediento porque se la tomó de un tirón y ya era demasiado tarde si noto algo en particular. Ya no había una pastilla más para mi cuñado Pedro por lo que mi esperanza era que fuera suficiente el afrodisíaco que había agregado a los refrescos.

Después de un rato en que ya casi se habían acabado los platos de comida y se estaba hablando de la situación política, me puse a pensar en si realmente esto funcionaría imaginándome situaciones excitantes de todos los comensales, cuando empecé a notar una erección que tuve que arrimarme más a la mesa para ocultarla.

El sonido del timbrede un móvil me sacudió de mis ensoñaciones y vi que mi concuñado Juan Carlos se levantaba para coger la llamada, diciendo que era de su hija, y se fue al tresillo a hablar para no molestar a los demás.

Eso animó a su mujer Zara a levantarse también que quejándose del calor que hacía en el salón y quitándose la rebeca se sentó al lado de su marido para ver que decía su hija en la llamada.

También se empezaron a levantar de la mesa el resto y yo mismo, para sentarnos más cómodamente en los sillones. Mi mujer se sentó al lado de Juan Carlos para enterarse también de si había pasado algo con su sobrina, y quejándose de que hacía mucho calor, me pidió que abriera un poco la ventana lateral del salón, desprendiéndose de los botones superiores de su blusa y abanicándose con una revista la cara y el canalillo de sus tetas.

Yo me senté a su lado haciendo un poco de hueco para que cupiéramos los cuatro. Mi cuñado Pedro se sentó en el sofá individual y mi cuñada Flora, mi cuñado Juan y su mujer Elena se hicieron hueco en el sofá.

Ya por entonces todas las mujeres mostraban un estado de excitación que no era habitual en ellas, se reían y hacían comentarios un pocos subidos de tono por el calor.

Entonces Juan Carlos le dijo a mi mujer mirándole los pechos, que todavía tenía unas buenas tetas a lo que Beatriz contestó cogiéndose las dos tetas que sí, que estaban muy bien y se desabrochó el sujetador por la parte delantera dejando a la vista sus grandes pero todavía sólido pechos.

Juan Carlos se tapó con una mano la bragueta de su pantalón tratando de ocultar su erección, pero entonces su mujer Zara le quito la mano y le cogió la polla mirándolo a los ojos y diciendo – ¡cómo te has puesto Juan Carlos! Y entonces mi mujer le bajo la cremallera y sacó la polla de Juan Carlos como pudo ya que tenía una gran erección y comenzó a chupársela.

Yo que estaba sentado al lado de ella comencé a alucinar con lo que estaba pasando. Entonces mi mujer y su hermana Zara empezaron a lamer juntas la polla tocándose los labios y intercambiando lenguas y lametones a la polla. Se notaba que cada vez estaban más excitadas porque Zara se subió la falda y se empezó a acariciar su coño mientras seguía chupando la polla de su marido.

Entonces dirigí mi mirada al sofá y vi como Juan y su mujer Elena empezaban a acariciarse y besarse y la hermana Flora contagiada de lo que estaba viendo se metió mano en su pantalón y empezaba a acariciarse frenéticamente.

En el sofá individual Pedro había sacado su polla y también se masturbaba. Pensé que el hermano y la hermana sentados casi frente a frente, que vivían juntos hacia años, no se habrían tocado ni los habrían tocado desde hacía mucho, por lo que se estaban resarciendo de ello.

En ese momento vi como Juan Carlos expulsaba su semen en la cara de mi mujer y de su mujer que no paraban de besarse y pasar sus lenguas por sus caras.

Yo pensé en que nunca había podido acabar en la cara de mi mujer. Entonces me fui a donde estaba mi cuñada Zara y le quité la falda y la braga, la hice ponerse de rodillas en el sillón mostrándome su coño y su culo y quise penetrarla aunque note que no estaba lo suficientemente húmeda y pensé que los años no perdonan en cosas como la lubricación del coño de las mujeres, por lo que fui a buscar al baño una crema hidratante.

Cuando volví se encontraba aún de rodillas pero su marido le había quitado el sujetador y le estaba chupando las tetas: mi mujer se había levantado y se había puesto a comerle el coño a su hermana y se veía que estaba muy excitada ya que se acariciaba el clítoris con frenesí, entonces escuche como acababa con un orgasmo interminable.

Relato de incesto de una orgía familiar…

Con cariño la aparté y como mi cuñada tenía el coño ya muy húmedo por las lametadas de mi mujer, le inserté mi polla hasta el fondo lo que le produjo contracciones en su coño y noté como me apretaba la polla, entonces empecé a moverme rítmicamente y veía y oía como disfrutaba de una buena follada. Pensaba yo en lo conservadora y religiosa que era mi cuñada que ahora disfrutaba del sexo con toda su alma.

De pronto sentí que su marido estaba acariciando su clítoris, pero que también me tocaba el borde de la polla cuando estaba bien metida en el coño de su mujer.

Supuse que quería ver hasta donde le estaba entrando en cada embestida. En unmomento se corrió y de derrumbó en el sillón. Entonces me di la vuelta y como vi que mi cuñada Flora había terminado de masturbarse, la levante del sillón y la llevé frente a su hermano Pedro, al que no le había podido dar la pastilla y que le estaba costando mantener su polla erecta para acabar.

Hice que Flora se arrodillada y se pusiera la polla de su hermano en la boca y como si lo hubiera hecho toda su vida empezó a subir y bajar su boca lo que hizo que P se recostara sobre el respaldo del sillón extendiera un poco las piernas y empezara a emitir pequeños quejidos de placer que a su vez incitaba a su hermana a mover su boca más rápido y más profundamente.

Entonces me di la vuelta y vi que Juan Carlos estaba besándose con mi mujer y le acariciaba las tetas, entonces me dirigí hacia el hermano Juan lo levante del sillón donde estaba su mujer ya en pelotas y fui hasta dónde está mi mujer, la hice poner de rodillas sobre el sillón y entonces su hermano le metió la polla con mucha suavidad y disfrutando con lo que estaba haciendo.

Cuando los deje follando me dirigí hacia mi concuñada Elena y también la puse de rodillas sobre el sillón y empecé a metérsela y sacarla rítmicamente hasta que empecé a oír sus suspiros de placer cada vez más fuertes hasta alcanzar un orgasmo monumental que hizo que se marido girara la cabeza para ver que estaba pasando.

Como yo no había acabado todavía y tenía la polla muy dura, cogí el bote de crema hidratante y empecé a untarle el culo lo que hizo que girara la cabeza para ver que estaba haciendo y justo me vio cuando empecé a metérsela por el culo.

Al principio se agitó un poco como diciendo que no pero entonces conseguí meterla hasta la mitad y cuando gimió de placer yo seguí hasta metérsela del todo. Mientras me la follaba por el culo miré a mi alredor cuando vi que Juan eyaculaba dentro del coño de mi mujer y ella también emitía un gemido de intenso placer.

Luego volví la cabeza y vi como Flora estaba llevando a Pedro al orgasmo que terminó en su boca hasta la última gota.

Estoy convencido de que ambos se habrán quedado pasmados ante lo que acababan de pasar. Cuando Elena acabó con su orgasmo anal yo aún no había eyaculado por lo que tenía la polla como una piedra, entonces me fui a donde estaba mi mujer y también le puse la crema por todo su culo y sin darle tiempo a reaccionar se la metí hasta el fondo y emitió un profundo quejido, pero como en seguida empezó a moverse para atrás y adelante entonces la acompañe y así mientras Zara que estaba sobre la polla de Juan Carlos le empezó tocarle las tetas a mi mujer lo que agudizo aún más su placer y el mío al ver como su hermana la esta metiéndole mano que nos hizo acabar juntos como no lo habíamos hecho desde hacía años.

Todos estábamos recuperándonos del frenesí carnal que habíamos vivido. Yo pensaba que una vez que pasara el efecto de los excitantes, se produciría una situación de incertidumbre y tensión entre todos los participantes.

El silencio reinó durante un rato en el salón. Entonces vi como Zara abrazaba a su hermana Beatriz, mi mujer, y le daba un beso en la boca. Se las veía transmitir un montón de sensaciones y emociones ya que movían sus lenguas muy lentamente mordisqueándose los labios. También Flora y su hermano Pedro empezaron a besarse a pesar de que aun Flora tenía un poco de su semen en la boca.

Yo que me había sentado al lado de Elena empecé a besarla y a acaríciele suavemente las tetas. Juan y Juan Carlos se sentaron en el extremo del tresillo y vi como Juan Carlos comenzaba a acariciarle la polla a Juan que dio un pequeño brinco, pero como todos estábamos comunicándonos nuestra alegría por lo que había pasado dejó que Juan Carlos siguiera acariciándole su polla.

Luego vi que con la otra mano cogía el bote de crema hidratante de la mesa y de la untaba por su culo, entonces se levanto y se sentó sobre la polla de Juan hasta que consiguió meterla y empezó a subir y bajar con una cara mezcla de placer y sorpresa.

Su mujer Zara dejó de besarse con mi mujer y miró lo que estaba pasando, entonces se levantó y se dirigió hasta su esposo, le cogió la cabeza con las dos manos subiendo y bajando según lo él, luego cogió la polla de Juan Carlos y la empezó a acariciar lo que le produjo una gran excitación, mientras lo seguía besando.

Entonces, empezó a sacudirse muy rápidamente hasta que eyaculó y a continuación se escucho el gemido intenso de Juan que se corrió en el culo de Juan Carlos. Zara se recogía el semen de su marido en su mano y le pasó la lengua para notar su sabor. Era la primera vez que lo hacía según nos dijo.

Por alguna razón, esta follada entre cuñado y concuñado levantó excitación de todos ante mi sorpresa que pensaba que ya nos habíamos llenado de sexo, pasión y ardor, y que habíamos derrumbado todas las murallas de prejuicios y limitaciones autoimpuestas, pero estaba claro que todos querían más. Habían disfrutado y querían más.

Así mi mujer se sentó al lado de Elena y empezaron a acariciarse los clítoris. A ambas se las notaba que tenían el culo muy sensible por mi follada y que ahora solo querían un placer más femenino.

Las hermanas Flora y Zara también se sentaron juntas y empezaron a besarse ya que no lo habían hecho. Zara se había quedado muy caliente con la follada a su marido y la paja que le había hecho, entonces me hizo señas de que fuera a su lado y me susurró al oído que me follara a Flora que aún no había follado.

En cuanto me lo dijo miré a Flora y me dijo que sí con su mirada y entonces note el comienzo de una erección que hizo que tanto Flora como Zara me la empezaran a chupar. Al rato puse a Flora en cuatro patas y comencé a comerle el coño, que reaccionó como si nunca se lo hubieran hecho cogiéndose fuerte del brazo de Zara que estaba a su lado.

En unos minutos se corrió asombrada de lo que había pasado y entonces se la metí muy suavemente. Era la mayor de las hermanas y se notaba en su cuerpo que los años no perdonan y ya habían afectado la firmeza de sus músculos, pero como era tanto el placer que me transmitía me dedique a asegurarme que no se olvidaría de esta follado.

Y por cómo se corrió estoy seguro de ello. Entonces Zara al ver que yo no había eyaculado se puso de rodillas y cogió mi polla y me dijo que cogiera la crema. Entonces mientras le unto la crema me dice que quiere sentir lo mismo que acababa de sentir su marido.

Entonces con una erección que parecía que mi polla iba a explotar empecé a rondar los bordes de su culo hasta que poco a poco se la fui metiendo. Entonces nos empezamos a mover conjuntadamente y vi que su excitación subía y subía y entonces llamó a su marido y le susurro que estaba sintiendo lo mismo que había sentido él y que estaba a punto de correrse.

Luego Juan Carlos empezó a masturbarse y al rato el matrimonio Zara y Juan Carlos eyaculaban al mismo tiempo, una por el culo y el otro por un paja.

Mientras el hermano mayor, al que no le había podido dar una pastilla miraba a todos y sonreía con una media sonrisa mientras se hacía una paja, pero como note que le costaba, y aunque era difícil que tuviera otra eyaculación y como mi mujer y Elena ya habían terminado de masturbarse mutuamente las llame y les dije que se la chuparan a Pedro.

Mi mujer se metió la polla de su hermano en la boca y empezó a lamerla lo que hizo que se le endureciera un poco más, entonces Elena también se puso de rodillas y entre ambas consiguieron que se corriera de nuevo, que ante mi sorpresa, inundó las caras de mi mujer y de Elena de semen. Ambas terminaron besándose y limpiando el semen de sus caras.

Entonces me acerqué a ambas que seguían arrodilladas a los pies de Pedro, me arrodillé también y se la metí a Elena mientras mi mujer le acariciaba las tetas, el clítoris y la besaba, hasta que se corrió, entonces me cambié al coño de mi mujer y mientras Elena le hacía lo mismo, tocandole sus tetas y su clítoris y besando su oreja y su cuello hasta que las contracciones de su coño me indicó que estaba a punto de acabar con lo que yo también liberé mi semen en un orgasmo simultaneo mayúsculo.

Por supuesto que después de lo acontecido, los lazos afectivos que nos unían eran tan fuertes que siguen presentes hasta el día de hoy. Nos hemos vuelto a reunir y al final siempre hemos terminado follando por todo lo alto, a veces nos reuníamos unos pocos en otros todos, en fin lo que siempre estaba presente era que además de ir al cine, cenar, o viajar al final queríamos repetir la experiencia sexual que habíamos vivido.

También lo hacíamos cuando estábamos fuera y casi en cualquier lado Recuerdo una vez que Zara, Juan Carlos y mi mujer fuimos al cine un domingo y que casi no había nadie en la sala, entonces mi mujer saco mi polla y empezó a hacerme una paja; su hermana Zara que estaba a su lado nos miraba hasta que yo acabé.

A la salida de la sala mi mujer dijo que iba al aseo y su hermana Zara dijo que la acompañaba. Al rato de esperar le dije a Juan Carlos que fuéramos al aseo a ver qué pasaba.

En unos de los baños oíamos voces que reconocimos como las de ellas, abrimos la puerta y estaban las dos acariciándose y besándose, Zara me miró y me dijo que se había quedado muy caliente de la paja que me había hecho Beatriz.

Juan Carlos se bajó los pantalones y se la metió a mi mujer y yo hice lo mismo con Zara. Luego Zara me dijo que follara a Juan Carlos por el culo y así lo hice mientras ellas le chipaban la polla hasta que acabmos.

También nos han dicho que los hermanos mayores es decir Pedro y Flora ahora se hacían el amor muy seguido como tratando de recuperar el tiempo perdido. Juan Carlos y Zara venían a menudo a casa porque a las dos hermanas les gustaba mucho follarse y que las folláramos.

También Zara quería que yo me follara a su marido ya que a él le gustaba mucho pero que también la excitaba mucho a ella.

Recuerdo una vez que Zara y mi mujer estaban haciendo un 69 con Zara arriba, entonces Juan Carlos se tumbo sobre ella y se la metió por el culo porque sabía que yo se la metería por el culo a él y eso los excitaba terriblemente, bueno en realidad nos excitaba a todos.

Fue un sándwich de cuatro. Lo hemos repetido en muchas ocasiones aunque a veces las mujeres se cambiaban y Juan Carlos culeaba a mi mujer y yo a él.

Imagen ilustrativa nada mas para este relato de incesto de una orgía familiar…

Una cena familiar incestuosa

Como cada nochebuena, Lucía tenía que asistir junto a sus padres a la misma cena familiar en casa de su tía Mari Carmen. Era un auténtico coñazo tener que aguantar los chistecitos, bromas y pesadeces varias de todos ellos, pero no le quedaba otra que contentar a sus padres aceptando a ir con una sonrisa. Le hubiera encantado tener una excusa para librarse de semejante sufrimiento, pero aquel día no trabajaba y su novio pasaba las fiestas con su propia familia, así que tendría que apechugar con la situación y desear que pasara lo más rápido posible. Al menos este año, había una novedad que tenía a toda la familia intrigada. Su tía se había echado novio y se lo iba a presentar a todos esa misma noche.

Nada más entrar por la puerta, Lucía empezó a soportar las regañinas de su propia tía: que si no me vienes a ver nunca, que si a ver si ayudas más a tu madre en casa, que sino salgas tanto con tus amigas y estudia más… Una pesadilla, vamos. Lucía cogió aire y pensó que en esta ocasión, el verdadero protagonista iba a ser el nuevo novio de su tía, que les esperaba a todos en el comedor con la mesa puesta.

-Este es Claudio, mi novio. Venga Claudio, dale un beso a mi sobrina Lucía, que es mi sobrina favorita. –dijo Mari Carmen con su tono de voz insufrible. Lucía se quedó sorprendida al ver al nuevo novio de su tía. Era un hombre alto y tremendamente atractivo, nada que ver con la idea que se había hecho de él en su mente. Desde luego, el tal Claudio estaba de muy buen ver, y Lucía no entendía que podía haber visto él en su tía Mari Carmen.

Claudio se acercó a Lucía para darle dos besos. Realmente, los besos se los dio demasiado cerca de la boca de Claudia, lo que sorprendió a la joven, pero le gustó al mismo tiempo. Un cosquilleo recorrió todo su cuerpo, y supo que Claudio también había disfrutado de ese primer acercamiento.

Empezaron a cenar aquella comida insulsa que Mari Carmen preparaba año tras año. La tía de Lucía no era muy buena cocinera, pero toda la familia insistía en alabar su trabajo en la cocina para tener contenta a la mujer. Pero lo que realmente sorprendió a nuestra joven protagonista es que Claudio no paraba de hacerle señales durante toda la cena. Lucía no daba crédito. Miraditas, sonrisas y hasta roces con el pie. Llegó un momento en el que Claudio se estaba literalmente rozando con el muslo de Lucía, lo que excitó tremendamente a la chica. Encima, el hecho de que estuvieran sus padres y la novia de él en la misma habitación, le daba un toque de morbo que no podía describir con palabras. Sin duda, ambos estaban disfrutando del hecho de ser cómplices en su intimidad.

Al acabar de comer, Claudio se ofreció para preparar el postre. Se levantó y pidió a Lucía que le ayudara con los platos. A Mari Carmen le pareció genial la idea, ya que así ambos aprovecharían para conocerse mejor e intimar un poco. Lo que no sabía es hasta qué punto estos dos iban a intimar de lo lindo.

Nada más atravesar la puerta, Claudio agarró a Lucía por la cintura y la besó en los labios. Ella estaba totalmente receptiva, y se puso tan cachonda que mojó un poco sus bragas ante este momento tan caliente. Los dos sabían que no tenían mucho tiempo para su juego erótico, así que Lucía se puso de espaldas a Claudio, se subió la falda, bajó sus bragas húmedas y se agachó sobre la encimera de la cocina, dejando vía libre a Claudio para que la penetrara sin piedad.

Claudio se bajó los pantalones y empezó a follarse a su nueva sobrina política con un ímpetu bestial. La agarró de sus suaves nalgas y empujaba su cuerpo contra el de ella a un ritmo constante. Lucía estaba completamente ida de placer, y al mismo tiempo que sentía el frío de la encimera en su cara, notaba el calor de la polla de Claudio en su coñito. Mientras, ambos oían la conversación anodina de la familia al otro lado de la puerta, y les encantaba estar follando a tan sólo unos metros de ellos.

De repente, Claudio avisó que se iba a correr. Sacó su polla dura del cuerpo de Lucía y se pajeó sobre su culo hasta llenarlo completamente de leche. Entonces Lucía empezó a masturbarse utilizando el semen de Claudio como lubricante. Estaba tan cachonda que sólo unos segundos bastaron para que ella también se corriera de placer.

Tras este momento, Lucía y Claudio se miraron a los ojos y se dijeron no decir ni una palabra a nadie de lo que acababa de suceder. Lucía se bajó la falda y se puso las bragas, y Claudio se subió los pantalones y se secó el sudor de la frente. Ambos improvisaron y cogieron algunos platos y el postre que tanto esfuerzo le había costado preparar a Mari Carmen.

La visita familiar terminó con absoluta normalidad. Tanto es así que, cuando llegó el momento de marcharse y despedirse, Mari Carmen le dijo a su sobrina:

– ¿Te lo has pasado bien, Lucía? Te he visto muy simpática y receptiva con todos nosotros. Sobre todo con Claudio. Me alegro mucho de que os hayáis llevado tan bien.

-Sí, Mari Carmen. Me lo he pasado muy bien. – dijo Lucía con una sonrisa pícara en su cara. – Te prometo que a partir de ahora, te voy a venir a ver muchísimo más.

Pensar en acostarte con tu hermano o tu prima es algo que normalmente ni siquiera se te pasaría por la cabeza. Pero, ¿qué pasaría si lo hicieras sin darte cuenta? Aunque suene prácticamente imposible, es el caso de estas 15 parejas. Quizás a partir de ahora preguntes un par de cosas antes de meterte con alguien en la cama.

15 Casos de personas que se acostaron con un familiar sin saberlo

1- Borrachos y disfrazados

El caso de estos hermanos es realmente sorprendente. En una fiesta universitaria en 2007, se emborracharon y se fueron a la cama con un extraño, pero no cualquier extraño. Como ambos iban disfrazados y no sabían que iban a la misma fiesta, nunca se lo imaginaron. Cuando se despertaron por la mañana juntos se encontraron con la pesadilla.

2- Él lo sabía…

Esta mujer descubrió que su novio, con el que iba a casarse en 6 semanas, era en realidad su hermano. Encontró una foto del padre de su prometido y descubrió que era el mismo que el suyo. Lo peor de todo es que cuando se lo dijo a su chico, éste le dijo que lo sabía desde hacía un año.

3- La infertilidad lo revela

Esta pareja había tenido problemas para tener hijos, por lo que se hizo una prueba de ADN para llevarse a cabo un tratamiento de fertilización in vitro. De esta forma descubrieron que eran mellizos, pero habían sido separados muy pequeños cuando sus padres fallecieron en un accidente.

4- Familiar especial

Este joven conoció a través de Facebook a una chica con la que tenía varios amigos en común. Tras quedar varias veces y mantener relaciones sexuales, un día enseñándole una foto suya a su hermano descubrió que se trataba de su prima.

Por lo visto, la chica sí que lo sabía pero no le había importado demasiado. De hecho, incluso después de saberlo siguen quedando.

5- Islandia ha inventado un sistema

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Aunque es algo que a la mayoría de las personas no se nos ocurriría jamás, los islandeses parecen ser un poco paranoicos. Islandia tiene solo 330.000 habitantes y la mayoría se remontan a los ancestros colonos, por ello han inventado una aplicación con la que puedes asegurarte que la otra persona no «te toca nada».

6- Regalo de aniversario

En 2013, un hombre descubrió que él y su mujer habían nacido de madres lesbianas usando donantes de esperma. ¿Qué posibilidad habían de que fuera el mismo donante? Como regalo de aniversario indagó en el tema para contárselo a su mujer.

7- Tía y sobrino

Este chico se dio cuenta de que había estado saliendo con su tía biológica durante tres años y había tenido dos niñas con ella. Fue adoptado poco después de nacer, pero no fue hasta que fue adulto cuando decidió investigar sus orígenes. Descubrió que su madre era la hermana mayor de su novia.

8- Padres retorcidos

Ruslan Iefremov

Una mujer, en 2012, estaba a punto de dar a luz cuando se enteró que su marido y futuro padre de su hijo era su hermano. Habían crecido separados y por lo tanto no se reconocieron.

9- Mellizos casados

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La historia de estos mellizos que fueron separados al nacer, se conocieron, se enamoraron y se casaron ha dado la vuelta al mundo. La pareja británica pudo, afortunadamente, romper su matrimonio, pero el daño emocional es difícil que lo puedan superar.

Ambos habían sido criados en familias adoptivas sin ni siquiera saber que tenían un hermano mellizo.

10- Hermanos y amantes

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Esta pareja gay estaba planeando casarse cuando se enteraron de que eran hermanos. Todo ocurrió cuando la familia de uno de ellos notó cierto parecido entre el ex marido de su madre y su nuevo novio. Los llevaron al programa Jeremy Kyle y les hicieron una prueba de ADN.

11- Gemelos y amantes

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Una pareja gay de Nueva Jersey ha descubierto que en realidad son hermanos gemelos que fueron separados hace muchos años. Debido a la sorprendente semejanza entre sí, Jason Osborne y Alex Brown se hicieron una prueba de ADN descubriendo el indeseable resultado.

12- Hermanos y pareja

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La pareja brasileña Adriana y Leandro fueron abandonados por sus padres cuando eran pequeños y criados en distintos pueblos. Siendo adultos se encontraron y comenzaron una relación hasta que la madre de Adriana le confesó que había tenido un hijo. Resulto que se hijo era su pareja, Leandro. Aún así, han decidido seguir juntos.

13- Fin de semana de chicas

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Una chica estaba de vacaciones con sus amigas en las Bahamas cuando se enamoró con un chico con el que empezó una relación. Cuando se lo presentó a sus padres, se sorprendió al escuchar que su novio le decía a su padre «papá». Resulto que el chico era el resultado de una relación secreta de su padre.

14- Secretos de familia

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En China, esta pareja creció en el mismo barrio sin saber que eran familia. Cuando crecieron, se enamoraron y se casaron, sin que el padre reconociera que ambos eran hijos suyos. La gente bromeaba sobre su parecido, pero no fue hasta que decidieron tener un hijo, cuando su padre confesó.

15- Hermanos y pareja irlandeses

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Esta pareja irlandesa ha tenido la mala suerte de enamorarse de la persona equivocada: su hermano. Incluso tienen hijos juntos. Se conocieron una noche de fiesta y tuvieron una conexión inmediata.

Cuando el chico le contó a su madre la relación, le empezó a hacer preguntas sobre la familia de la chica hasta llegar a la conclusión de que eran hermanos de padre. Aún así, siguieron juntos, se casaron aún siendo ilegal y tuvieron más hijos.

Información Video

Fue algo buscado y consentido por ambos, aunque como siempre suele ser fue el chico el que lo buscó. Se ven muchos videos porno en los que hay jovencitas follando, pero pocos son reales como este. Esto sucedió hace un tiempo en el que el chico fue a la habitación de su hermana para supuestamente hablar. Pero poco fue lo que hablaron, ya que al poco de entrar se abalanzó sobre ella. Sabía que los dos estaban solos en casa y que podían hacer lo que quisieran, por lo que él solo pensaba en sexo. La chica no podía creérselo, iba a tener relaciones con su propio hermano. Pero luego reconoció que durante esos instantes había estado más mojada y excitada que nunca en toda su vida.

Poco a poco se fueron desnudando, ella con 19 años tenía un cuerpo espectacular. La dejó totalmente desnuda y empezó a comerle el coño. Lamer el chocho de tu hermana debe ser algo extraño, pero hay que reconocer que tiene su morbo. La jovencita disfrutaba como una cerda, después ella le hizo una mamada a su hermano.

Al rato la guarrilla botaba encima de la verga del chico el cual acabó corriéndose sobre el pecho de su hermanita.

Puesto que en la mayor parte de las culturas del mundo el incesto es un tema tabú, decir abiertamente lo mucho que provoca y las intensas fantasías que se pueden elaborar a partir de el es algo a lo que no todos se atreven. Así pues, los relatos sobre incesto entre hermanos logran reunir los elementos imprescindibles para perderse al menos por unos minutos en una situación en la que finalmente se da rienda suelta a esos deseos que muchas veces sobrepasan y que no entienden de aquello de tener que respetar parentescos familiares.

Como parte de la elaboración de reglas de convivencia que ha construido el ser humano, ha sido necesario restringir y renunciar a ciertos comportamientos debido a que suelen atentar contra aquella moralidad y ética que se ha impuesto a sí mismo, es así como las relaciones sexuales entre hermanos hacen parte de lo que simplemente se encuentra mal visto y por ende debe conservarse como un secreto.

Fantasías de amor fraternal

Como parte de los relatos eróticos aquí expuestos, el amor fraternal expresado en relaciones sexuales sin coacción o violación que se dan entre dos personas que sean hijos de los mismos padres, es algo que conmociona a mucha gente pero que al mismo tiempo por ese aire prohibido y censurado que le acompaña, se transforma en un deseo latente que puede vivirse a partir de imágenes mentales o quizás en el plano de la realidad.

Debido a que la atracción sexual en el ser humano es algo que ocurre de manera espontánea, verse atravesado de un momento a otro por deseos incestuosos es una sensación que puede surgir de la noche a la mañana y que a su vez puede generar confusión y la imperiosa necesidad de inhibirlos a toda costa, sin embargo, para quienes se animan a explorar un poco, la literatura aquí presentada dispone de un alto nivel de detalle que puede ser de gran ayuda para dar pie a un gratificante sesión de masturbación.

El placer de lo prohibido

De esto se trata básicamente este compilado de relatos eróticos, de abrir un poco la mente y dejarse llevar por lo que se siente sin que exista espacio para ese pacto social implícito que le ha conferido a esta práctica ese sesgo de condena y de horror.

Bien sea que se trate de hermano con hermana, hermana con hermana o hermano con hermano, las sensuales narraciones aquí plasmadas coinciden en minutos de lujuria y de provocación que a veces con un toque de infidelidad, excesos y una que otra sorpresa, se conjugan para generar la más estimulante escena mental, pues la verdad los vídeos no siempre lo son todo cuando se trata de fantasear y permitirse un poco de placer.

Estaba sola con mi hermano en casa, nuestros padres estaban de viaje, él es mayor que yo cinco años.

Yo tenía 15 años y él 20, mis padres le habían dejado a mi cargo, era sábado, eran las 5 de la madrugada y yo acababa de llegar a casa, me quité los tacones y entré haciendo el mínimo ruido posible, caminé sigilosamente y me metí en mi habitación, mi hermano no se había percatado o eso creía yo, escuché como se abría la puerta de casa y como caminaba hacía mi habitación, abrió la puerta y me encontró sentada en la cama, yo estaba desvistiendome para ponerme el pijama.

– ¿Dónde coño estabas? ¡He estado buscándote por todas partes! – Dijo Enfadado.

– Solo estuve divirtiendome con mis amigas. – Me quité el vestido quedándome en ropa interior y lo dejé sobre la silla de mi escritorio.

– ¿Yo te he dado permiso para salir? – Frunció el ceño.

– No necesito tu permiso. – Le dije enfadada.

– Se acabo, estoy harto de tus tonterías de niñata, eres una cría y harás lo que yo te diga porque estoy a tu cargo. – Comenzó a registrar mi bolso.

– ¿Qué estás haciendo? – Yo tiré de su brazo enfadada, pero de poco sirvió aparte de ser hombre, mi hermano es enorme. Saco mi móvil del bolso y lo guardó en su bolsillo.

– ¿Para que coño quieres esto? – Dijo mostrando los condones en su mano.

– ¿Prefieres que no los use? – Preguntó irónica.

– Despidete de salir a la calle. – Dijo en tono autoritario, además de llevarse mi móvil, hizo lo mismo con mi portátil y mis llaves de casa. Cerró de un portazo la puerta de mi dormitorio, terminé de cambiarme y me fui a dormir. Al día siguiente era domingo y mi hermano estaba en casa, estaba claro que no iba poder salir y aunque consiguiera el permiso, no me iba a devolver mis cosas, ni tampoco me iba a dar dinero, así que le observé, acabamos de comer y después de fregar los platos, se sentó a ver la televisión. La casa estaba en suma calma y el comedor estaba sombrío, él había echado las cortinas para ver una película, el argumento de la película no me importaba, pero me quedé a verla con él, sabía que podía llegar a convencerlo de que me dejara salir y me diera dinero. Me senté a su lado, el solo iba vestido con un pantalón corto y nada más, tiene un buen cuerpo moldeado por las horas de gimnasia que le dedica, es jugador de hockey. Yo me puse uno de sus camisetas, como tantas veces usaba para estar cómoda por casa, a medida que la película transcurría, puse mis piernas encima de las suyas y apoyé mi cabeza en él.

– ¿Qué quieres Anna? – Me preguntó sin parar de mirar la televisión, yo me abracé a él.

– Dame un besito. – Le dije de forma cariñosa, sin soltarme de él.

– No te voy a levantar el castigo enana. – Me dijo serio.

– ¿No me lo das? – Dije con gesto de pena, con suavidad me abrazo y me besó la frente, paso su brazo sobre mi y continuó viendo la película.

– Ayer se me hizo tarde sin querer, es que estamos bailando y se me fue la hora. – Le dije apoyada sobre él.

– Sí no eres responsable con las reglas del horario, entonces no sales. – Dijo con el mismo tono de seriedad.

– Lo siento. – Dije mirándole a sus ojos verde intenso.

– Vale… – Dijo sin perder detalle de la película.

– ¿Me perdonas? – Le pregunté.

– Sí enana. – Me dijo sin mirarme.

– ¿Eso significa que puedo salir? – Sonreí.

– No, claro que no, cumplirás tu castigo por irresponsable. – Dijo él sin apartar la vista de la tele, me senté sobre él a horcajadas, la camiseta se me subió dejando ver parte de mis braguitas, descubriendo mis muslos.

– ¡Jo! No seas así conmigo. – Perdí mis manos en su pelo, lo llevaba corto completamente rapado por los costados y mas largo en la parte de arriba.

– Se lo que intentas hacer pequeña. – Agarró mi cintura por debajo de la camiseta, subiendola aún más. – Estuve toda la noche buscándote por todos los garitos de la ciudad con el alma en un puño, no, no voy a dejarte salir. – Esboce un suspiro y apoyé mi cabeza sobre su hombro, mi entrepierna quedo encima de su paquete, cuando me eché hacía delante para abrazarlo con mis brazos y su cintura con mis piernas, note su paquete, obviamente no estaba duro, pero era muy grande así.

Así que no pude evitar pensar en su tamaño cuando estuviera dura. Él también debió notarlo, porque me echó a un lado del sofá siendo algo brusco.

– Ponte un sujetador, ya no eres una niña, no puedes ir media desnuda por la casa, se te marca todo. – Me dijo en tono desagradable, mientras se levantaba del sofá.

– ¡Qué idiota eres! – Le dije, él subió al piso de arriba. Le había puesto un poco nervioso se lo noté y pensé por un momento, si él me castigaba a mí, yo le castigaría a él.

El resto de la tarde y la hora de la cena fueron tranquilas, después de ducharme me acosté a dormir, ya era tarde y mi hermano ya se había ido a dormir también. Me levanté de mi cama, busque una camiseta blanca de tirantes fina y corta, que hacía transparentar mis pezones, acompañada por unas mini braguitas brasileñas de tanga, del mismo tejido. Salí de mi habitación y fui a la habitación de mi hermano, abrí sigilosamente la puerta, el estaba destapado echado sobre su cama, solo en bóxer negro, el calzón marcaba un buen paquete, además de tener piernas, pecho y brazos musculosos. Sonreí con picardía, encendi la luz de la mesilla de noche y le moví un poco.

– ¿Qué pasa? – Me preguntó somnoliento.

– He tenido una pesadilla horrible. – Le dije con gesto apenado.

– Solo es un sueño, vuelve a la cama. – Me dijo con un solo ojo abierto.

– Dejame quedarme contigo, tengo miedo. – Le dije fingiendo.

– No, vuelve a tu cama, no pasa nada. – Me dijo él negándose.

– Derek… Esta bien. – Puse gesto triste y me dirigí a salir.

– ¡Enana, espera! – Me dijo antes de que cruzará la puerta. – ¡Anda ven! – Dijo haciéndome un gesto con la mano, sonreí y me puse a su lado. Él apagó la lámpara de la mesilla y volvió acomodarse. Yo rodee su cuello con mis brazos y me puse sobre él, doble sobre él una de mis piernas, para ponerme encima de su cuerpo.

Mi cuerpo y el suyo se quedaron completamente pegados, su paquete se quedó pegado a mi coño, me acomode un poco más, encajandolo mi coño con ahínco. Él se movió un poco intentando liberarse, pero me abracé fuertemente a él, en esa postura cerré mis ojos y me quedé casi dormida en su pecho, él no paraba de moverse incómodo, hasta que comencé a sentir como su bulto se iba endureciendo cada vez más, la fina tela de su bóxer marcaba toda su polla, era más grande de lo que me imagine. Notaba todo el calor de su cuerpo y trato de quitarme de encima.

– ¿Qué pasa? – Finji que acababa de despertarme. – ¡Qué coño! ¡Estás empalmado! – Le dije ofendida, mi hermano no dijo nada, solo me quitó de encima. – Eres un puto enfermo ¿Cómo has podido empalmarte conmigo? – Encendi la luz de la mesilla, pude ver a mi hermano sonrojado sin ser capaz de mirarme y su pedazo de pollón dibujado en su bóxer.

– Vete a dormir a tu cuarto. – Fue lo único que atinó a decirme, antes de meterse al baño, satisfecha por haberle hecho pasar un mal rato, me fui a mi cuarto. El roce de su pollón y sus músculos, había hecho que me mojara, así que me masturbe antes de dormir.

A la mañana siguiente, cuando bajé a desayunar, mi hermano me había dejado una nota que me levantaba el castigo. Él no se encontraba en casa. Estuve tranquila todo el día, pero mi hermano no había aparecido por casa, también cené sola y cuando estaba terminando escuché la llave.

– Hola. – Le dije al verle.

– Hola. – Dijo mientras abría la nevera.

– ¿Dónde has estado? – Pregunté.

– Entrenando, trabajando en la tienda y también he estado con algunos colegas. – Comenzó a comer.

– ¿Sabes cuanto vendrán papá y mamá? – Pregunté.

– No, aún les queda tiempo de su segunda luna de miel. – Dijo con la boca llena.

– ¡No hables con la boca llena! – Le dije riéndome. Él engullo con rapidez lo que estaba comiendo y bebió zumo.

– Tienes que arreglar el lavabo de mi baño, pierde agua. – Le dije

– ¿Me lo dices ahora a las 12 de la noche? – Dijo frunciendo el ceño.

– Lleva todo el día perdiendo agua, pero no has estado aquí ni cinco minutos. – Dije enfada.

– ¡Joder, te mirare el puto grifo! – Dijo malhumorado por tener que hacerlo a esas horas.

Estaba boca arriba, recostado en el suelo, ocupado mientras utilizaba varias herramientas.

– ¿Tiene solución? – Le pregunté desde la puerta del baño, ya en pijama, que era una a braguitas parecidas a las de la noche anterior y una camiseta que dejaba ver mi ombligo.

– Afortunadamente para ti si, es una pieza que esta floja. – Dijo sin mirarme, ensimismado en la tarea que estaba haciendo.

– A ver. – Me agache, poniéndome a cuatro patas en el suelo y apoyé mi mano en su muslo cerca de su entrepierna, mi hermano se sobresaltó, dándose un golpe en la cabeza con el lavabo, fue en ese momento que me vio y se puso más nervioso, haciéndome la tonta le pregunté si estaba bien, mientras él abandonaba mi baño diciendo que ya estaba. Yo me regocijaba en su comportamiento y me lo estaba pasando realmente bien.

Al día siguiente también se la pasó evitandome, hasta llegada la noche que regresó a casa. Ya era casi la hora de dormir, cuando salí envuelta en una toalla recién salida de la ducha.

– Derek se me a liado el broche del collar en el pelo, ayúdame. – Dije mientras le daba la espalda para que me lo soltará, que realmente no estaba provocandole, de verdad se me había enganchado. Él me quitó el lio de mi pelo y yo acomode mi pelo con el cepillo.

– Gracias. – Sonreí girandome, estaba empapada y tenía el cuerpo aceitoso por la loción corporal. El gesto de mi hermano era uniforme y volví a mi dormitorio, dejándolo allí.

Ya era de madrugada, todo estaba en silencio, cuando volví al cuarto de Derek ligera de ropa.

– Derek he vuelto a tener esa horrible pesadilla. – Le dije cuando vi que abría sus ojos.

– ¿Quieres dormir conmigo? – Me preguntó.

– Sí.

– Ven. – Dijo mientras me agarraba de la mano, me acosté sobre él, sus manos rodearon mi cintura, su pecho estaba pegado al mío. – ¿Te sientes más segura aquí conmigo? – Me preguntó este susurros.

– Sí… – Susurre yo también, sus manos comenzaron a recorrer mi espalda y su pelvis comenzó a moverse, para acomodarse bien en mi entre pierna.

– Derek ¿Qué haces? – Le dije.

– Solo me pongo cómodo. – Me dijo él, mientras sus manos me acariciaban la espalda, bajó hasta mis culo, lo manoseo y agarró mi tanga brasileño tirando de él hacía arriba clavandolo en mi culo y mi coño.

– ¿Qué coño haces Derek? – Le dije ofendida.

– Solo hago lo que llevas días deseando. – Sentí como rompió mi tanga en dos.

– ¡Derek que coño haces soy tu hermana! – Dije levantandome, pero me agarró con fuerza. El me morreo a la fuerza, yo no correspondí, apartaba mi cara.

– ¡Derek, para! ¡Para joder! – Él forcejeaba conmigo y me agarró una teta con fuerza, mientras su mano libre agarró mi coño, con todo su peso sobre mí, era incapaz de librarme de él. Su respiración se había agitado y se dejó caer sobre mi pecho, soltando mi teta, su cabeza estaba apoyada sobre mi, su mano derecha continuaba agarrando mi coño.

– ¡Soy un puto enfermo! – Dijo con su cara perdida en mi piel, yo acaricie su cabeza, todo se quedó en calma.

– Solo estaba jugando contigo cuando hacía esas cosas, pero no quería que todo se fuera de madre de esta forma. – Le dije, mientras acariciaba su cabeza con ternura. Me abrazó, metiendo sus manos entre mi espalda y el colchón, provocando que mis piernas se abrieran y quedarán a casa lado de su cintura, continuaba con su rostro entre mis pechos, sin mirarme. Yo le abracé fuertemente y cerré mis ojos. Mi dedos se metían entre su pelo y agarré con fuerza su cadera con mis piernas. Su bulto duro estaba pegado a mi coño desnudo, su cara a seguía entre mis tetas y él también me abrazó fuertemente. Yo moví mi pelvis dejando su polla marcada contra mi coño desnudo.

Él tiró de mi fina camiseta y descubrió mis pechos, comenzó a chuparmelos succionando mis pezones. Yo tenía mis ojos cerrados y acariciaba su cabeza.

– Aaargg! Sii… – Gemi cuando sentí como sus dientes agarraron mi pezón, en la habitación solo se escuchaban las succiones que me daba. Me lo estuvo chupando un buen rato, yo gemia constantemente, mientras apretaba su cabeza contra mi pecho.

Él continuó besandome y dando chupetones en mi piel, mientras bajaba por mi vientre.

Sentí como sus labios entraban en contacto con mi coño, suspire profundamente.

Su lengua se paseo por toda mi raja mojada, llenando sus labios de mi flujo, su lengua pasaba de una parte a otra de mi coño y se recreaba en mi clitoris.

– Aaaaahhh… Joder! Si, uf… – Yo gemia mientras me comía el coño de forma más agresiva, me agarré de su pelo tirando de él fuertemente, me agarró por los muslos y me lo comió con más ahínco.

– Derek, Derek. Aaaah, aaaaah, Dios me corro ¡Joder! Derek… Aaaw… Aaaaw, me corrooo. – Crucé mis piernas sobre su cabeza y la apreté entre mis muslos, mientras me corría en su boca. Mi pecho subía y baja sin parar, mientras mi coño palpitaba en su boca, él continuó lamiendome el coño. Le agarré de la cara y le hice subir por mi cuerpo.

– Esto te va a encantar. – Dije con tono morboso y le morree agresivamente, apoyé mis manos sobre su pecho, él enseguida me entendió y se echó sobre la cama. Me puse entre sus piernas y bajé su bóxer. Le agarré su gran miembro con las dos manos y comencé a pejearlo, mi hermano jadeo mientras me miraba, sin parar de pejearlo con ambos manos, empecé a lamer su glande, era gordo y grande, pero su tronco aun era más ancho. Yo disfrutaba con las polla grandes, pero nunca hubiera imaginado que la más grande que me metería fuera la de mi hermano. Empecé a bajar por su miembro mientras me lo metía en la boca, a la vez que estimulaba la base pajeandolo y acariciandole los huevos con mi otra mano libre.

Él jadeaba y acariciaba mi cabeza, yo bajaba pero solo era capaz de llegar a meterme en la boca la mitad de ese pollón, comencé a lamerle desde los huevos hasta el glande y me la metía en la boca, sin parar de masajear sus huevos, toda su polla estaba cubierta por mi saliva. Comencé a subir y bajar por su polla con rapidez, mi cabeza subía y bajaba entre sus piernas.

Yo comencé a escuchar sus jadeos más continuos, y sentía como se tensaba continuamente.

– ¡Ven aquí! – Me agarró por los hombros y me puso sobre él, su polla se quedó entre mis piernas. Me morreo con ansia, mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo y me apretaba contra él. Me senté sobre él, yo sentía su polla dura en mi raja, me agarré a su cuello, ambos estábamos sentado sobre la cama, la sensación de sus dedos recorriendo mi espalda, mientras me comía los pechos hizo que se arizara mi piel. Sin dejar de agarrarle, guíe su polla hasta mi coño y me senté sobre él, clavando su polla en mi.

– ¡Aaaarg! De… rek… – Gemi.

– ¡Nena! – Mientras me agarraba la cintura, jadeaba y se perdía dentro de mi. Puse mis manos sobre su pecho, haciendo que se acostara. Yo quede sentada sobre él y comencé a mover mi cintura suavemente.

Su miembro entraba y salía de mi interior con suavidad, sus manos agarraban mis tetas y mi cadera con fuerza. Comencé aumentar el ritmo y él movía su pelvis.

– Aaah! Siii! Mmmmm…. – Gemia empalada en su falo. Sentía como su barra de carne me llenaba hasta las entrañas, apoyé mis pies sobre la cama y comencé a cabalgar sobre él. Sus jadeos y mis gemidos se mezclaban y sonido de las embestidas llenaba toda la habitación. Estaba disfrutando de la cabalgada sacando su polla casi por completo y dejándome caer sobre él. Sentí como sus manos se metieron debajo de sus muslos, se sentó conmigo encima y se levantó de la cama. Sentí mi espalda contra la pared y comenzó a follarme duro, yo me agarraba a cuello.

– ¡Dioooos! Derek… Aaaah… Aaaaaw… Joder!!!!! ¡No pares, no pares! – Apretó mis piernas con fuerza, mientras su polla entraba y salía de mi interior. Mi hermano pegó su frente a la mía y me agarró más fuerte contra la pared. Sus embestidas se hicieron muy agresivas.

– Aaaaah, aaaaaaah, Derek, Derek, Derek. Aaaaah, Aaaaah. Joder!!!!! Me corro. – Ante mis palabras, Derek continuó con aquel ritmo haciéndome llegar de nuevo al climax. Después de mi orgasmo, nos morreamos mientras me la metía más pausadamente, me dejó caer sobre la cama, él sobre mi y me miró con picardía, agarró mis tobillos y me abrió las piernas, al mismo tiempo que rozaba su glande contra mi coño. De una sola estocada me la metió enteres haciéndome gritar de placer, se echó sobre mi y sentí toda la presión de su cuerpo. Le abracé manoseando sus musculosos brazos y parte de su espalda ancha, que bueno esta, su cuerpo mojada por el sudor marcaba mucho más sus músculos y me ponía más cachonda. Me lamia el cuello, mientras, me penetraba a buen ritmo. Yo gemia en su oído, mientras me abrazaba fuertemente a él. Sin cesar ni un segundo en la penetración comenzó a comerme las tetas, mordiendo mis pezones y succionandolos. Yo apretó con fuerza su cabeza contra mi pecho, después de aquello la sacó con suavidad, y me puso de espaldas a él.

Yo me puse a cuatro patas, poniendo mi culo en pompa y sentí como agarró fuerte mis caderas, guió su polla y la metió dentro de mi coño de nuevo, ambas gemidos sonaramente y empezó a embestirme de nuevo, mientras me agarraba las tetas por detrás, cuando pensé que el ritmo no podía ir a más, sentí como su polla iba aun más rápida, me deje caer sobre la cama, apoyándome solo con mis piernas, dejando mi coño a su total entera disposición, no paraba de follarme, mientras una de sus manos agarraba mi cadera y la otro acariciaba mi clitoris con movimientos rápidos y cortos, yo sentía su polla hinchada y como mi coño palpitaba, nuestros gemidos se mezclaban y se hacían más ansiosos, hasta que llegamos juntos al climax, su se men caliente llenaba mi interior y desbordaba, cayendo por mis muslos, mis piernas estaban temblorosas y mi coñito palpitaba de forma constante. No pude aguantar más y caí por completo sobre la cama, aunque su corrida no había parado. Sentí como salía de mi interior, me gire sobre la cama, él se volvió a poner sobre mi abrazandome. Sentía nuestros cuerpos mojados por el sudor y su respiración agitada sobre mi, nos quedamos dormidos.

Cuando me desperté estaba cubierta por una sabana y no había rastro de mi hermano. Baje a la cocina, había preparado frutas, dulces y algunos aperitivos salados que dejó en la cocina listos para comer. No había rastro de él, no estaba en casa.

Llegó al medio día, traía con él comida para llevar.

– Hola Derek. – Sonreí al verle.

– Hola. – Dijo las bolsas sobre la isleta.

– ¿Dónde estabas? – Preguntó tocando mi pelo.

– ¿Podemos hablar de lo que ha pasado? – Preguntó sin mirarme.

– Sí. – Le dije sonriente.

– Yo preferiría que esto se quedará entre nosotros y que no volviera a pasar. – Me dijo con rotundidad.

– Ya veo… No te ha gustado. – Le dije abriendo las bolsas de comida.

– Sí me a gustado, pero… ¡Joder somo hermanos! No hagas como si te hubieras acostado con un amigo. – Me dijo con gesto de preocupación.

– Sí me hubiera acostado con un amigo no lo hubiera hecho a pelo. – Dije con algo de descaro y agarré una de las bolsas saliendo de la cocina. Mi hermano se quedó en la cocina al perturbado y esa noche no cenamos juntos, los siguientes días se la paso evitandome, hasta la llegada de mis padres que volvimos hacer una “vida normal.”

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