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Kristen stewart robert pattinson

Seis años después de que Kristen Stewart y Robert Pattinson pusieran punto final a su relación, la actriz admite que el intérprete de Crespúsculo fue su primer amor y podría haberse casado con él si hubiera habido ocasión. «Estuvimos juntos durante años, fue algo así como el primero», ha dicho la actriz en una entrevista con el presentador Howard Stern. «Es el mejor», ha añadido.

Stewart, que se encuentra en plena promoción del remake de Los Ángeles de Charlie, ha asegurado que evitaban mostrar su afecto en público porque no querían alimentar a los medios con su vida privada. «Te privas de tantas experiencias… No caminábamos por la calle de la mano porque no les queríamos dar esa satisfacción, pero no poder hacer esas cosas era un asco», ha explicado. Preguntada sobre una posible boda con el actor británico, como se llegó a especular justo cuando la pareja rompió, la actriz ha dudado con su respuesta. «No sé, quería…sí, no, no lo sé», aunque al final ha admitido que, si se lo hubiese pedido, tal vez hubiera dicho que sí. «Sí, quería. No soy una persona supertradicional pero, al mismo tiempo, en cada relación en la que he estado siempre he pensado que esa persona era la indicada».

La pareja se conoció durante el rodaje de Crepúsculo y los rumores sobre su relación comenzaron en 2008. Stewart y Pattinson formaron una de las parejas más deseadas y aclamadas de Hollywood durante la promoción de la famosa saga de películas de vampiros cuyo final en las pantallas supuso también el declive de la relación sentimental entre sus dos protagonistas. Nunca se supo a ciencia cierta cuánto tiempo estuvieron juntos, pero la primera vez que ella se pronunció sobre su relación fue, precisamente, cuando terminó, después de que en el verano de 2012 se hicieran públicas unas íntimas imágenes de la actriz con Rupert Sanders, el director de la película que entonces comenzaba a grabar, Blancanieves y la leyenda del cazador. «Lamento profundamente el dolor y la vergüenza que he causado a mis seres queridos y a todos los que se han visto afectados. Esta indiscreción momentánea ha puesto el peligro lo más importante que hay en mi vida, la persona a la que más amo y respeto, Rob. Le quiero, le quiero, lo siento mucho», dijo entonces la actriz en un comunicado.

Sobre esto la actriz también ha vuelto a lamentar cómo sucedió todo. «Fue un período realmente difícil en mi vida. Era muy joven», ha dicho, admitiendo que no supo cómo lidiar con la relación con Pattison. “Cometí algunos errores”, ha añadido.

ampliar foto Kristen Stewart y Dylan Meyer, el pasado octubre. gtresonline

En 2016, la actriz ya contó que la excesiva persecución mediática y la obsesión por mantener su vida privada alejada de los focos influyó en la decisión de su ruptura. “La gente quería tanto que Rob y yo estuviéramos juntos que nuestra relación se convirtió en un producto. No era la vida real. No es que yo quiera ocultar lo que soy u ocultar cualquier cosa que estoy haciendo en mi vida. Es que yo no quiero ser parte de una historia cuyo valor sea el entretenimiento», afirmó la intérprete en T Magazine.

Después de Robert Pattinson y su breve aventura con el cineasta Rupert Sanders, son varias las relaciones que se le han conocido a Stewart, aunque las últimas ya siempre con mujeres. La actriz ha salido con la productora Alicia Cargile, la modelo Stella Maxwell y actualmente mantiene un noviazgo con la guionista Dylan Meyer. Una bisexualidad que le obligaron a ocultar tras el éxito de Crepúsculo. Así lo reconoció ella misma el pasado septiembre en una entrevista en la edición británica de Harper’s Bazaar, donde denunció las presiones que recibió sobre su sexualidad en Hollywood: «Cuando empecé a darme a conocer, gente de la industria me dijo claramente: ‘No se puede saber que eres lesbiana’. Yo no quiero trabajar con gente así».

Kristen Stewart se planteó casarse con Robert Pattinson, y habla largo y tendido sobre su infidelidad

Mucha tela que cortar, porque Kristen Stewart es, hoy por hoy, una de las estrellas más comprometidas con las reivindicaciones LGTB -como demostró recientemente al denunciar presiones para ocultar su bisexualidad si quería trabajar en Marvel- pero en su momento, antes de sus numerosos premios, muchos solo la cosideraban la chica de Crepúsculo, que además estaba saliendo con el coprotagonista, Robert Pattinson.

Así que sus últimas palabras, confesiones puras, saben más a liberación personal que a otra cosa. Desde que su romance con el actor acabase en 2013, muchos ríos de tinta han corrido. La razón era sencilla: las fotografías de sus besos adúlteros con Rupert Sanders, su director en Blancanieves y la leyenda del cazador, mientras aún estaba con Pattinson.

Él estaba casado, pero las críticas se centraron en ella porque, a pesar de los altibajos de su relación con el actor de Z. La ciudad perdida o High Life, seguían juntos. Y esa infidelidad era peor vista: por la fama, por su aparente timidez y desidia -que luego explicó-, porque mucha gente le tenía de alguna manera ganas por ser la estrella de una saga tan dada a la chanza popular como Crepúsculo y por romper un amor idílico para multitud de adolescentes de la época. Fue una de las «etapas más difíciles» de su vida.

Era el verano de 2012 cuando salieron aquellas imágenes y Stewart sacó un comunicado que no supo a nada: «Lamento profundamente el dolor y la vergüenza que he causado a mis seres queridos y a todos los que se han visto afectados. Esta indiscreción momentánea ha puesto el peligro lo más importante que hay en mi vida, la persona a la que más amo y respeto, Rob. Le quiero, le quiero, lo siento mucho».

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Pero ahora, con más peso en la industria que nunca -próximamente saldrá el reboot de Los Ángeles de Charlie, con ella como gran estrella-, ha hablado largoy tendido sobre todo este asunto y no ha tenido, como ya acostumbra -se hizo viral su monólogo inicial en el Saturday Night Live contra Trump-, pelos en la lengua.

«Fue un período realmente difícil en mi vida. Era muy joven y cometí algunos errores», ha comenzado diciendo en el programa radiofónico de Howard Stern. «Estuvimos juntos durante años, fue algo así como mi primer amor. es el mejor», ha añadido antes de dar a conocer que, sin embargo, se cortaban públicamente porque no sabían lidiar con todo el foco mediático que tenían sobre sus cabezas.

«¡No me follé !, pero ¿quién me hubiese creído en aquel momento?»

«Te privas de tantas experiencias… No caminábamos por la calle de la mano porque no les queríamos dar esa satisfacción, pero no poder hacer esas cosas era un asco», ha puntualizado antes de que el presentador le cuestionase sobre la posibilidad de haberse casado con él.

«No sé, quería… sí, no, no lo sé», ha vacilado, pero justo después, ha admitido que, de habérselo pedido en aquel entonces… «Sí, quería. No soy una persona supertradicional pero, al mismo tiempo, en cada relación en la que he estado siempre he pensado que esa persona era la indicada», ha afirmado.

La conversación ha cogido otro derrotero y, dado que su presentador es célebre, precisamente, por no guardarse ninguna pregunta, habló con Stewart sobre Sanders, a lo que la actriz, de 29 años, se ha mostrado más abierta que nunca, no solo sobre las imágenes, sino sobre todo aquello con el realizador.

«¡No me lo follé!», ha exclamado, para a continuación reconocer que tampoco definiría su affaire como «algo inocente». «A ver, ¿quién me hubiese creído si lo hubiera dicho en aquel momento? Ni siquiera resultaba importante. Parecía… lo que parecía. Si te besas con alguien en público, da la impresión de que también lo hubieran hecho «, ha confesado.

A pesar de insistir en que ni siquiera llegó a enamorarse de Sanders, lo que también preocupó e hizo reflexionar a Stewart fue el trato para la siguiente película que estaba pactada: la secuela de Blancanieves, que llevaba por título El cazador y la reina del hielo para que la audiencia no las relacionase, y para la cual no fueron llamados ni ella ni el realizador.

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«¡Debí estar en la película! Habría sido lo mejor… No quiero sonar como una tonta, pero… La única razón de que no me quisieran era que había pasado por un escándalo muy mediático, y les daba miedo agitar ese avispero de nuevo», ha opinado.

«Ni siquiera era para tanto, no sé si me explico. ¡El trabajo era más importante que lo que había pasado! Creo que habríamos podido hacer una segunda parte muy buena, de una manera adulta y sana», ha analizado con el paso del tiempo.

24 fotografías de la destructiva relación de Kristen Stewart y Robert Pattinson

Detrás del rodaje de «Crepúsculo» esta pareja parecía ser la mezcla perfecta entre belleza y arrogancia, pero una serie de engaños acabó con todo.

A seis años de haber mantenido una de las relaciones más polémicas y mediáticas, Kristen Stewart habla sobre su noviazgo con Robert Pattinson y revela el error que los afectó y dañó.

Stewart aseguró para Harper’s Bazaar que debido a la presión a la que estaban sometidos debido a la fama desmedida que vivieron luego de las películas de Twilight , la pareja de protagonistas decidieron adoptar un secretismo absoluto que a la larga, los afectó a nivel persona, según la propia actriz.

«Cuando Rob y yo estábamos juntos… no teníamos ningún ejemplo que seguir. Perdimos demasiadas cosas en nuestro empeño por controlar al menos un aspecto de nuestro día a día. Nos repetíamos constantemente: “No, nunca hablaremos de esto. Jamás. Porque es algo solo nuestro'».

Por último, Kristen asegura haber dejado atrás esa mentalidad: «»A mí me han llegado a decir: ‘Si te hicieras el favor de no darle la mano a tu novia cuando están en lugares públicos, a lo mejor conseguirías un papel en una película de Marvel’. Pues resulta que yo no quiero trabajar con personas así».

Era inevitable. Ambos odiaban con vehemencia a Crepúsculo.

Tanto Robert Pattinson como Kristen Stewart detestaban formar parte de una de la franquicias más famosas de los últimos años. Él odiaba ser un vampiro brillante y ella ser un personaje blando cuyas líneas no aportaban nada a su evolución y cuya importancia se reducía a ser el interés amoroso del chupasangre. Sin embargo, eso no arruinó por completo su experiencia, sino que los unió tanto que se convirtieron en pareja en la vida real, mostrando aún más química en pantalla, pero también era inevitable que todo terminara eventualmente.Es decir, desde un principio su relación comenzó con malas bases. En ese tiempo Kristen Stewart salía con Michael Angarano, su coestrella de la película Speak y semanas antes de que él la visitara en el set de Crepúsculo, la actriz ya estaba tomándose de las manos con Pattinson y saliendo con él. No tardó mucho en abandonarlo para quedarse con su nuevo compañero. Por su parte, el actor salía con Nikki Reed quien también actuaba en esa cinta y la dejó para estar con Stewart. De hecho, Reed y Angarano salieron juntos al poco tiempo.

Después de eso, todo parecía salir bien, pero todo cambió cuando Stewart engañó a Pattinson con el director de Snow White and the Huntsman, Rupert Sanders, quien no sólo era un hombre casado, sino que también tenía 19 años más que ella. Ambos fueron capturados por fotógrafos así que fue imposible negar lo sucedido, posteriormente publicaron disculpas y Stewart por primera vez admitió estar saliendo con Pattinson al declarar que lo amaba y que no quería lastimarlo. Él, aún enamorado de ella, la aceptó de vuelta, pero nada iba a ser igual.

Algunos creen que a Pattinson no le quedó otra opción más que aceptarla de vuelta porque él mismo había estado involucrado con otras mujeres (se especula que Megan Fox), pero una vez que regresaban a estar juntos al set, todo quedaba olvidado. Podríamos pensar que se mantenían juntos por la comodidad de estar en las mismas cintas o por culpa a dejarse y hacer todo incómodo. Se rumora que el par peleaba constantemente por el engaño de Stewart, provocando que la dinámica en el set se hiciera tensa e incómoda.

De igual forma, algunos informantes declararon que Pattinson constantemente se quejaba de la actitud de Stewart, quien había pasado de ser feliz a estar siempre de mal humor, quejándose de los problemas de la filmación o de la actitud que adoptaba el actor frente a sus conflictos personales. Sin embargo, quizás eso sólo fue una reacción de la constante presión que recibieron tanto de los medios como de los fanáticos.

Es decir, la pareja era una de las más conocidas en todo el mundo y se vieron forzados a mostrar su relación frente a todos, sin tener ni un poco de privacidad. Ambos hablaron después de la presión de estar frente a las cámaras y de tratar de mostrar que todo está bien cuando la realidad es distinta y de igual forma, acusaron a los medios de ser los culpables de hacer que algo que se supone debe ser bueno e inocente, se convirtiera en un espectáculo para las personas.A pesar de sus intentos, hubo un momento en el que ya nada pudo sostenerse en su lugar y todo se rompió. La pareja decidió separarse después del final de la saga de Crepúsculo y aunque no terminaron en malos términos, al parecer ya no son tan unidos como en el pasado. Ella decidió dejar de salir con hombres y sus parejas de los últimos años han sido mujeres, él comenzó una relación con FKA Twigs que acabó el año pasado. Una prueba más de que ni siquiera las estrellas se salvan de los dramas que rompen corazones.

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Kristen Stewart really, really opened up about her relationships during her interview with Howard Stern today, including how seriously in love she was with her Twilight co-star Robert Pattinson when they were dating.

Stern asked if there was a point Stewart thought she’d marry Pattinson. Stewart hesitated at first. «I don’t know, I wanted to…yeah, no, I think I’ve never been in—»

Stern then rephrased his question: «If he proposed, you would’ve gotten married?»

Stewart ultimately admitted yes and that she has felt that way in multiple relationships. «I don’t know. I’m not a super duper traditionalist, but at the same time, like yeah,» she said. «Every relationship I’ve ever been in, I thought that was it. I’ve never like casually—maybe one or two, okay, I’m not giving everyone that due. I’ve never really been the most casual person,» she admitted.

Stewart told Stern that she couldn’t help but fall for Pattinson when working on Twilight with him. «There was nothing I could do,» she said with a laugh when the host said falling in love with another actor on set is in his opinion, the biggest mistake.

She explained she had been nervous that their romance would look fake if they were super public about it at the time. «It’s so weird actually being honest about this it’s been so heavily consumed, and I have this fear that people would assume that maybe I’m like, it’s kind of attention-y ‘oh cool you are still pushing that narrative’ or whatever and it’s like no, I’ve actually never been able to say what happened because I was so self-conscious about seeming like an attention-seeker,» she said.

«We were together for years, that was my first ,» she continued, calling him «the best» even now.

Stewart clarified more what really happened with her cheating scandal with Snow White and the Huntsman director Rupert Sanders that ultimately led to her breakup with Pattinson. They did make out in public, she confirmed to Stern (via Radar), but they didn’t do anything more intimate than that like some people inferred. Still, she wouldn’t call it an innocent thing. «That was a really hard period in my life. I was really young,” she said, later admitting that with Pattinson, «I didn’t know how to really deal with that. I made some mistakes.”

Stewart told Stern now that she «for sure» plans to get married someday. «And in no way is that tied to any weird sort of convention, it’s more just like, when you know you know, you know what I mean?» she said.

«There is nothing like feeling sure about anything because we don’t know anything, and that is the only thing that you can feel like you know, that if you’re in love with someone,» she continued. Stewart told Stern she’s in love now with her current girlfriend Dylan Meyer and that she «can’t f*cking wait» to propose.

Alyssa Bailey News and Strategy Editor Alyssa Bailey is the news and strategy editor at ELLE.com, where she oversees coverage of celebrities and royals (particularly Meghan Markle and Kate Middleton).

Kristen Stewart has opened up about her former relationship with Twilight co-star Robert Pattinson, admitting that she would have married him.

During an interview on The Howard Stern Show, Stewart revealed how seriously in love she was with Pattinson when they were dating. When asked whether she thought she’d marry him, Stewart explained: «I don’t know, I wanted to… yeah, no, I think I’ve never been in…»

Howard Stern then rephrased his question and asked the actress: “If he proposed, you would’ve gotten married?”

«I don’t know. I’m not super duper traditionalist, but at the same time, like yeah,» Stewart admitted. «Every relationship I’ve ever been in, I thought that was it. I’ve never like casually – maybe one or two, okay, I’m not giving everyone that due. I’ve never really been the most casual person.»

The star went on to explain how she couldn’t help but fall for Pattinson while working with him during the Twilight franchise and felt nervous that their relationship would look fake if they went public at the time.

«It’s so weird actually being honest about this. It’s been so heavily consumed, and I have this fear that people would assume that maybe I’m like… it’s kind of attention-y. ‘Oh cool you are still pushing that narrative’ or whatever and it’s like no, I’ve actually never been able to say what happened because I was so self-conscious about seeming like an attention-seeker,” she said.

Christopher PolkGetty Images

«We were together for years, that was my first ,» Stewart mused.

The actress also touched on what really happened during the cheating scandal with her Snow White and the Huntsman director Rupert Sanders, which led to her break-up with Pattinson.

“That was a really hard period in my life. I was really young,” she said, explaining that the pair kissed in public but didn’t do anything more intimate.

The actress confirmed that she plans to get married one day and can’t wait to propose to her current girlfriend Dylan Meyer. «In no way is that tied to any weird sort of convention, it’s more just like, when you know you know, you know what I mean?” she said.

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Robert Pattinson in brief

The first time you saw Robert Pattinson, 33, was probably as Cedric Diggory in Harry Potter and The Goblet of Fire when he was just 18.

Pattinson had earned his stripes in youth theatre in England but it was in 2008 when he became a household name.

Cast as Edward Cullen in the Twilight movie, his acting combined with undeniable on-screen chemistry with Kristen Stewart led him to being cast in the ongoing TV saga of the same name.

The lowdown on Kristen Stewart

Kristen Stewart began acting at the age of 8 but it was her role as the diabetic daughter of Jodie Foster in Panic Room that got her noticed and she was nominated for a Young Artist Award.

Stewart went on to act in numerous films including The Yellow Handkerchief, Welcome to the Rileys and then as Isabella Swan in Twilight.

According to Forbes, she was the highest paid actress in 2012, with total earnings of $34.5million.

The Twilight Years

Pattinson and Stewart’s relationship started with Twilight in 2008. Stewart and Pattinson were cast as co-dependent vampire-mortal lovers and that love crossed over into real life.

They were on-screen, off-screen sweethearts and the world was obsessed with their chemistry.

Trouble in paradise

In July 2012, The Telegraph reported that Pattison had moved out of the K-Pat love nest because Stewart had an affair with Rupert Sanders.

Stewart met Sanders on the set of Snow White and the Hunstman.

Sanders, the director of the movie, was married at the time. His wife, Liberty Ross, was also in the movie. She played Stewart’s mother, Queen Eleanor. You could call it complicated. Stewart called it a «momentary indiscretion».

It was the end of Stewart and Pattinson’s romance and the world was upset. Mostly with Stewart.

None less than Donald Trump who tweeted “Robert Pattinson should not take back Kristen Stewart. She cheated on him like a dog & will do it again—just watch. He can do much better!”

Post break-up

After cheating on and splitting from Pattinson, Stewart opened up about her sexuality and began openly dating women.

First there was visual effects artist Alicia Cargile, then French singer, Solo. After that came musician St. Vincent and Victoria’s Secret model, Stella Maxwell.

Stewart was recently spotted getting cosy with screenwriter Dylan Meyer but says she is still interested in men.

«The whole issue with sexuality is so gray. I’m just trying to acknowledge that fluidity, that grayness, which has always existed,» she told The Guardian.

Are Robert Pattinson and Kristen Stewart dating again?

The current rumour is that Kristin Stewart and Robert Pattinson are once again ‘a thing’.

In short, they’re not.

While Stewart has been frequently dating, Pattinson has also had a couple of girlfriends.

In 2015 Pattinson got engaged to British singer FKA Twigs but two years later he apparently called it off due to conflicting schedules.

Pattinson is currently dating Bradley Cooper’s one time girlfriend Suki Waterhouse and has been for the past year so any chance of a Robsten reunion is slim.

For now, if you want to relive the Pattinson-Stewart romance years you’ll just have to watch Twilight reruns.

Twilight (2008)

NOTE: This review is the fair and unbiased opinion of someone with extremely little knowledge of the Twilight series. I watched the movie with a few die hard fans who I talked to after the movie, and I will work some of their thoughts into the review.
Another much loved book series has been brought to life in the form of Twilight, which despite having nothing in common with the Harry Potter series, will undoubtedly draw comparisons because of the furor and craze surrounding it. The main difference between the two, however, is that the Harry Potter films are generally good and solid films. Twilight, despite having done a couple things right, is not.
As a story, I will admit, Twilight is very catchy and interesting. Now I see what all the hype is about. If I was a young girl, I would go nuts over this stuff too. It’s not just a vampire and a human falling in love with each other, but because of the two leads, it’s one of the best on screen romances of the decade. This, however, is severely hurt by the fact that Twilight boasts easily some of the worst writing and editing I’ve ever seen. Let’s not forget about the horrid VFX and pasty makeup, either. It’s one of the cheesiest films of the year, and can definitely be put in the category of «so bad it’s ALMOST good». Yes, I just invented that category.
The ‘allure’ of the film appears to be the character played by Robert Pattinson, who ironically was previously known for his role in the Harry Potter series. Pattinson succeeded there and he more than succeeds again, as he more than fit the bill for what he needed to do with the character. Most actors would believe the only requirement of the character is to be good looking, but Pattinson takes it a step further and makes Edward Cullen very likable, trustworthy, and in the end, a good hero for the audience. Kristen Stewart is sort of the queen of not showing facial expressions, so she’s perfect for the role of the awkward teen Bella Swann. However, there were sometimes where her lack of emotion bothered me.
Our supporting players…Well, none of them are noteworthy like Pattinson is. The villain of the film is lame, cheesy, and played by an actor I can’t take seriously. Nikki Reed is probably the best as Rosalie, Edward’s ‘sister’, and the antagonistic vibe felt from her adds a different side to the movie.
Okay, I don’t really know what possessed the writer of this screenplay to make it so horrible (was it the source material?), because the dialog is just so bad that I laughed at serious moments. There’s a lot of intentional humor, mostly in the beginning when Bella and Edward feel like awkward teens in love. I guess the movie moved along okay, because I wasn’t bored at all. I was either laughing at how stupid the dialog was, laughing at some of the mildly funny jokes, or getting pulled in by the electric chemistry between Stewart and Pattinson.
That, folks, is the reason most people will be able to sit through this movie. The chemistry between the two leads, romantically and sexually, is amazing. In this respect, Pattinson and Stewart are perfectly cast and it makes me wonder if they could end up together in real life some day. I was very surprised by how much I liked seeing their one on one scenes, as cheesy and bad as the VFX and editing are.
As far as these visual effects go, I’ve seen a few vampire movies in my day. I’m going to assume director Catherine Hardwicke has seen a few. Well, she needs to watch a few more. Her fight scenes are horribly choreographed, terribly shot, and lack the intensity required to successfully rouse her audience. I could almost notice the wires the actors flew across on. I noticed a ton of errors with the editing as well, such as basic stuff like mouths moving and no words coming out, and words coming out when no mouths were moving. The fight scene at the end has wicked bad editing too, as the sound mixing also suffers as well.
All in all, with Twilight, as bad a movie as it may be, I couldn’t help but stay interested in it because of the electric chemistry between the leads. That alone kept me in the seat the whole time. It is technically one of the worst films of the year, but the entertainment factor in the above respect keeps it out of the company of movies like Disaster Movie and College. I was actually lucky to see it with some of the fans of the book, and all of them (5) described the movie as a ‘disappointment’ and that the film went ‘half way’ with some subplots, either starting and dropping them, or randomly starting them halfway through an individual subplot. They were not happy at all with this movie, but agreed on one thing: Robert Pattinson was the perfect Edward Cullen. I’ll agree with them on all those points and say that Twilight is exactly what I thought it would be: so bad it’s ALMOST good.

En el vestuario del colegio, una compañera de clase se rio de Kristen Stewart (Los Ángeles, 1990) porque no se depilaba las piernas. Durante sus primeros castings no conseguía trabajo porque le decían que parecía un niño. En la alfombra roja del estreno de La habitación del pánico (2002), donde interpretó a la hija de Jodie Foster con 11 años, un fotógrafo le pidió que se relajase y ella le respondió que no podía ni abrir las manos de los nervios. Cuando los ejecutivos vieron las primeras escenas del rodaje de Crepúsculo (2008) le exigieron que sonriera más. Durante las entrevistas promocionales de la saga, su representante le pidió que fuese «más chisposa».

Hace dos meses contó a Harpers Bazaar que un relaciones públicas le sugirió: “Hazte un favor a ti misma: deja de pasearte de la mano con tu novia y así a lo mejor te fichan para una película de Marvel”. Kristen Stewart nunca fue al instituto, pero las alfombras rojas han sido su patio de recreo: ha tenido que madurar, enamorarse, encontrar su identidad y explorar su sexualidad mientras millones de desconocidos le explicaban que no lo estaba haciendo bien.

Hace poco, un relaciones públicas le sugirió: “Hazte un favor a ti misma: deja de pasearte de la mano con tu novia y así a lo mejor te fichan para una película de Marvel”

El mismo viernes que se estrenó Crepúsculo (2008), Kristen Stewart descubrió lo que implicaba ser famosa: un medio publicó fotos de ella fumando marihuana con su entonces novio en el porche de su casa, cuestionando si la actriz sería una buena influencia para las fans adolescentes de la saga. Stewart tenía 18 años. Su relación con su compañero de reparto, Robert Pattinson, jamás fue confirmada por ninguno de los dos, pero sí por el productor de la franquicia, porque él era el primer interesado en publicitar el romance: la secuela (Luna nueva, 2009) recaudó 628 millones de euros, 278 más que la primera parte estrenada tan solo un año antes. Si Crepúsculo era el Star Wars de las chicas adolescentes, la relación entre Stewart y Pattinson era el merchandising que podían consumir entre secuela y secuela. La prensa los rebautizó K-Stew y R-Patz, mientras que juntos eran Robsten. Al deshumanizarlos, era más fácil tratarlos como un producto.

Jodie Foster y Kristen Stewart en el estreno de ‘La habitación del pánico’ en Los Ángeles en el año 2002. Fue su primera gran producción de Hollywood y hacía de la hija de Foster. Getty Images

El silencio rebelde de ambos, que se negaban a comentar su vida privada y posaban para los fotógrafos con cara de querer estar en cualquier otro lugar, llevó a los medios a retratarlos como personajes antipáticos, lánguidos y desagradecidos. Como ocurre con la rara del instituto, el público asumió que Stewart se creía por encima de los demás y desahogó su rabia humillándola en las redes sociales. “La gente quería que entrase en el juego”, recordaba la actriz en GQ, “pero yo no sabía cómo hacerlo o siquiera si quería hacerlo. No estaba preparada. Me pilló desprevenida y la gente se puso furiosa, me consideraban un fraude. Me decían: ‘Ponte las pilas o retírate del negocio”.

Las estrellas adolescentes, casi todas salidas de Disney Channel, suelen sonreír no porque estén contentas sino porque quieren que el mundo les devuelva la sonrisa. Y Kristen Stewart (aterrorizada por la hostilidad de las masas, a punto de desmayarse por la ansiedad en cada evento y a menudo conteniendo las lágrimas, según ella misma confesaría) miraba hacia los paparazis como si creyese en esa superstición de los nativos americanos de que cuando te hacen una foto la cámara te roba el alma. Y en cierto modo así fue: durante los cinco años que duró la saga Crepúsculo, por cada fotografía robada de la actriz se pagaban a 45.000 euros, 67.000 si salía enfadada y 90.000 si aparecía con Pattinson. Entre los 18 y los 23 años, Stewart apenas caminó por la calle por temor al acoso de los fans y los fotógrafos. Se movía de edificio en edificio en coche.

Su emblemática cara de asco respondía, en realidad, al shock y al trauma por haber sufrido un percance (el accidente de la fama) del que no tuvo espacio para recuperarse. No solo iba a todas partes con guardaespaldas, es que su guardaespaldas tenía sus propias páginas de fans (y su propio apodo: HBG, “hottie bodyguard” o “guardaespaldas macizo”). En los centenares de entrevistas que concedió Stewart tenía un discurso inconexo, con ideas fluyendo a borbotones y respuestas vagas, sin elocuencia y sin los adjetivos vacíos que se esperan de una estrella de Hollywood (“increíble”, “maravilloso”, “fantástico”).

Con Robert Pattinson, Kristen Stewart formó una de las parejas más perseguidas de este siglo en Hollywood, aunque ellos nunca confirmasen su relación. En la imagen los dos posan en el estreno de ‘Crepúsculo’ en Roma en 2008. Getty Images

Su cara, como si permanentemente estuviera a punto de poner los ojos en blanco, incluso fue analizada por un estudio científico para dilucidar de dónde venía esa expresión de hastío por defecto. La fama de Kristen Stewart fue un experimento piloto, porque surgió a la vez que las redes sociales, y la nueva cultura de la celebridad construía ídolos (con o sin su colaboración) dotándoles de una personalidad ficticia para un público que consideraba que conocer cada detalle de su intimidad era un derecho. Y este nuevo modelo de fama la tomó con una niña de 18 años.

Mientras se ridiculizaba a Anne Hathaway por desear demasiado la fama, se criticaba a Kristen Stewart por desearla demasiado poco. Si la fama es el bien más valioso que un ser humano puede conseguir en la sociedad de esta década (hasta el punto de que cualquier anónimo se comporta como una celebrity en Instagram), ¿por qué ella mostraba semejante rechazo hacia la suya? En 2012 fue la actriz mejor pagada de Hollywood, gracias a los 34 millones de euros que ganó por Amanecer, parte 2 y Blancanieves y la leyenda del cazador, y la mujer más vilipendiada del mundo por las fotos en las que aparecía besándose con el director de esta última, Rupert Sanders.

En ‘Saturday Night Live’ respondió a Trump. “Donald, si no te caía bien entonces ahora te caeré peor. Porque soy muy lesbiana, tío”. Y así fue como Kristen Stewart llegó donde ni Greta Garbo, ni Susan Hayward, ni Marlene Dietrich pudieron: la primera superestrella femenina de Hollywood fuera del armario

No solo ella estaba con Robert Pattinson, sino que además Rupert Sanders estaba casado y con dos hijos. Las fotos se vendieron por 225.000 euros. ¿Cómo pudo Stewart, a quien en cuatro años no habían pillado besando a su novio (Pattinson), enrollarse con un padre de familia a plena luz del día? Stewart emitió un comunicado de disculpa, reconociendo por primera vez su relación con Pattinson, y el futuro presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dedicó once (¡11!) tuits a advertirle al actor que no volviese con ella bajo ningún concepto: “Le ha engañado como a un perro y volverá a hacerlo. Él puede aspirar a algo mejor. ¿Alguna vez me he equivocado?”. Al día siguiente los paparazis la fotografiaron más contenta que nunca, en un titular (“Kristen Stewart sonríe”) que caló tanto en la cultura popular como aquel “Garbo ríe” con el que se promocionó Ninotchka en 1939.

Kristen Stewart lleva más de una década siendo uno de los objetivos favorito de los paparazis y sus imágenes se cotizan muy alto. En esta fotografía se la ve saliendo de un coche en Manhattan el pasado 6 de noviembre. Getty Images

Stewart se refugió en el único lugar donde no se juzga moralmente a sus habitantes, el cine de autor europeo, e incluso se convirtió en la primera estadounidense en ganar un Cesar (el Oscar francés) por Viaje a Sils Maria. Al recogerlo ni siquiera fue capaz de agarrar la estatuilla porque sus manos estaban agarrotadas. Desde entonces solo ha salido con mujeres (la diseñadora de efectos visuales Alicia Cargile, las cantante Soko y St Vincent, la modelo Stella Maxwell, la estilista Sara Dinkin, o su actual pareja, la guionista Dylan Meyer) y ha dejado entreabierta la ventana a su intimidad: “Cuando tenía novio quería proteger mi vida personal, pero ahora que tengo novia podría parecer que siento vergüenza o que no lo llevo bien. Así que he optado por abrirme un poco”, explicó en The New York Times.

Stewart nunca se ha escondido (“búscame en Google», solía responder cuando le preguntaban por su condición sexual), pero, por si quedaban dudas, en 2017 aprovechó que era la presentadora invitada de Saturday Night Live para responder los tuits de Trump. “Donald, si no te caía bien entonces ahora te caeré peor. Porque soy muy lesbiana, tío”. Y así fue como Kristen Stewart llegó donde ni Greta Garbo, ni Susan Hayward, ni Marlene Dietrich pudieron: la primera superestrella de Hollywood fuera del armario (Jodie Foster lo hizo, pero no en la cumbre de su carrera). Para cuando el mundo quiso celebrar este hito histórico, Stewart ya había abandonado el edificio.

Su victoria ha sido no adaptarse al mundo, sino conseguir que el mundo dejase de pedirle que sonriese. Y entonces ella ha empezado a sonreír en sus propios términos: ha aparecido en una alfombra roja con un vestido de Chanel rosa y la cabeza rapada, ha protagonizado un videoclip de los Rolling Stones y ahora regresa a los multicines con Los ángeles de Charlie. Porque a estas alturas lo más punki que podría hacer es un blockbuster comercial.

Kristen Stewart en un acto promocional de su última película, una nueva versión de ‘Los ángeles de Charlie’. Fue el pasado noviembre en Nueva York. Getty Images

La eternamente inadaptada Stewart parece sentirse más cómoda en la contradicción: en Personal shopper (2017) interpretó a una fashion victim de día y médium de noche que se comunica con los espíritus por WhatsApp. Y visitó el Festival de San Sebastián en calidad de musa del cine indie para presentar Seberg (2019), pero cerró el hall del hotel Maria Cristina para poder entrar y salir tranquila. Además, promociona sus películas con su característico lenguaje corporal crustáceo, pero sin disimular su vulnerabilidad: “Ya lo he superado, pero solía frustrarme que, al no querer exponerme a ser el centro de atención, me hacían parecer una gilipollas. Yo no soy rebelde en absoluto. Solo quiero caerle bien a los demás. En el colegio me vestía de alternativa, pero si no entregaba los deberes a tiempo entraba en pánico”, ha confesado en Vanity Fair.

Los paparazis no la han dejado en paz, pero ahora parece cómoda en su propia piel (y en su Porsche Cayenne negro, que conduce a toda velocidad) con unos looks que causan sensación en la sección de comentarios y que podrían describirse como salí-así-de-casa-anoche-y-todavía-no-he-vuelto chic.

En Los ángeles de Charlie interpreta a una niña rica que se mete a espía internacional, en su tradición de personajes que huyen de lo que la sociedad espera de ellos. Seberg contaba, según ella misma analizó, cómo la actriz Jean Seberg fue una incomprendida a la que la obsesión del público por fijarse en cada detalle de su vida acabó destruyendo. Su debut como directora, el cortometraje Come swim (2017), es una alegoría sobre cómo superar una ruptura hundiéndose hasta el fondo del océano donde nadie puede mirarte y encontrando satisfacción en ese aislamiento.

Kristen Stewart ha reconocido que le tiene pánico al mar, pero ahora quiere enfrentarse a sus miedos. Con 29 años, sigue recuperándose de que su viaje de maduración (cometer errores y aprender de ellos) fuese tratado como un espectáculo para la masa. Ahora prepara su primera película como guionista y directora, la adaptación de la novela de culto La cronología del agua, porque se siente más libre cuando la cámara enfoca a los demás, tal y como explicaba hace unas semanas en Harpers Bazaar: “Lo que me excita es la idea de impulsar una bola para que empiece a rodar. Y no ser yo la bola esta vez”.

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Mark Seliger Rob Pattinson’s and Kristen Stewart’s rooms sit side by side on the thirtysomethingth floor of the Sheraton hotel in Vancouver («the Couve,» as Kristen calls it), where they are filming Eclipse, the third installment of the Twilight saga. They spend a lot of time in their rooms in the sky — two Rapunzels of sorts entertaining themselves behind closed doors — because it’s really, really hard to go out. «There are like 15 different exits in this place,» observes Kristen of the tactics she and the rest of the Twilight cast use to avoid the paparazzi. She adds, «Rob is more frustrated with it, but he’s 23 and I’m 19. He had a couple more years to be an adult and to be independent, whereas just as I was getting to the age when it’s normal to go out by yourself …» She pauses. «But it’s boring because this is all I fucking talk about.»

Rob talks about it too. «Do you mind if we sit outside?» he asks as he stands in his hotel room, looking longingly out the window. «I need some air.» It’s a cold, gray day, but who is to deny him some freedom? (And chivalry is not dead, girls. A young man will still lend you his jacket. Maybe because he is British.) Rob doesn’t just face paparazzi, he gets clawing, shrieking girls too. New Yorkers may remember he was clipped by a cab while fleeing from the ladies on the set of Remember Me this past summer. «But at least that’s an experience, something new,» he says. «If it’s just screaming — and I know this sounds so ridiculous — that gets old. But sometimes when there’s literal chaos, it’s like being in a war zone, and that’s kind of exciting. You’re just running through the crowd of people chasing after you and no one knows what’s going on.» Rob has laid low for a few days — a disturbance in the Force so great that Perez Hilton (home of some of Rob’s 15,200,000 Google hits) felt compelled to post, «Where is R-Patz?!» «If I’m not out, I’ve had a heroin overdose,» Rob observes. «It’s one thing or another.»

At the moment, there is only one thing anyone cares about regarding these two, who, as Twilight’s Bella and Edward, manifest all of our vampiric romance fetishes: Are they dating or what? Well … it’s clear that Rob and Kristen are close — very close. Okay, who is the most romantic then? «I have a no-bullshit detector,» says Kristen, «so I’d have to say Rob is. I think romance is anything honest. As long as it’s honest, it’s so disarming.» Rob chuckles when asked the same question. «Um, I don’t know. What did Kristen say?» You. «No. I’m better at faking.» This is followed by a very long laugh.

The two first met at the 2007 auditions for Twilight, what they both assumed was going to be a cult vampire movie — not a $380-million-grossing global phenomenon complete with their own Barbies. They were thrown into a bedroom scene — well, a scene in a bedroom, anyway. «It wasn’t like we had to lie down together,» Kristen says, «but we were very reactive. We had a very responsive, palpable thing.» Robert notoriously took half a Valium beforehand. «I was calm and collected, and then we do this thing where we’re pretty much making out. I’ve since tried to do it at another audition, but it completely just collapsed.» He adds, «Kristen was very different from how I expected the girl who played Bella would be. I was kind of intimidated.»

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Even though she was born and bred in chillaxed Los Angeles, Kristen is an intense young lady — and the shock of unruly black hair she currently has (a legacy from her role as Joan Jett in the upcoming The Runaways) does nothing to dispel that perception. Some Twilight fans were upset about their Bella turning into a noir-haired badass, but rest assured she’ll be wearing a wig in Eclipse. «I think it’s ridiculous that you need to look a certain way to be conventionally pretty,» she declares, then smiles, «but now that my hair’s grown out and shaggy, it sort of looks a little funny. I’ll admit that.» Kristen swears like a sailor and feels everything 200 percent. «She’s a unique girl,» says Rob simply. «You really don’t meet many people like Kristen.»

Today, in the hotel’s Constellation Suite, Kristen is sitting on the concrete terrace in her uniform of jeans, a white tank under another tie-dyed one, and a hoodie. «I’m like, fuck, I’m not wearing a neon-colored tube top or something pink,» she says, putting her at odds with many in her red-carpet, The Hills-ian peer group. Ask her who made her top and she has no idea. A look at the tag, though, reveals something called Born Famous Couture. She looks mortified, then cackles. «I did not buy this, I promise.»

Of the two, it seems Kristen wears the pants. (While she will admit to one girlish thing, a love of Chanel, her dream outfit is a custom Brooks Brothers suit.) When she ventures into a dress, it might just be covered in metal, like the Rock & Republic mini she wore to the Teen Choice Awards earlier this year. «Everyone was like, ‘Look at your spiky skirt!'» she says with a grin, «and I was like, ‘Spiky skirt? They were bullets, mofo!'» She gets some stick in the media for not suffering fools. «People think I’m trying to be rebellious, but that’s the last thing I’m doing,» she says. «But I would hate myself if I tried to satisfy the people who have a problem with the way I speak about myself, so it’s okay.»

In the corner of Rob’s hotel room sits a stack of boxes. «Most of it is my dirty washing from New York,» he says shamefacedly. «I didn’t do any washing the whole time I was there. I just put it in boxes and shipped them up here.» When his clean laundry runs out, he steals socks and underwear from sets. I find a suspicious lump in his jacket pocket, which turns out to be a pair of black socks. «Oh, God!» he says, bursting out in laughter. «See? I’m a klepto.»

Famousness, it seems, hit Rob before he could coordinate his infrastructure. The most functional parts of his hotel room’s decor are a couple of guitars and a box of Ray-Bans. «Do you want a pair?» he asks, thrusting them into my hand. «I’ve got 16.» At least he’s prepared to withstand the glare of the spotlight. He chuckles and says, «My dad says he likes to bask in my glow.»

Rob might want to stash some of those sunglasses, because the excitement about next summer’s release of Eclipse, in which Bella and Edward get engaged, might, yes, eclipse New Moon. The tabloids are excitedly reporting that Rob and Kristen are «Engaged!» based solely on them calling each other «husband» and «wife» on set. So it seems only appropriate to hit them with a newlywed game of sorts. …

Who spends more time on their hair?

Kristen: «Rob.»

Rob: «I have weird personal-space issues, and so I can’t stand people — um, I’ll do anything to not have any touch-ups.»

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Competitive?

Kristen: «Rob. In a very childish way, in every aspect of his life. He’ll literally start talking in a different voice if he’s won something. He sounds like a five-year-old.»

Athletic?

Kristen: «I’m definitely claiming that one. Rob can barely jump rope. I call him Flippy because when he does his stunt rehearsals, he flips around . And, God, when he tries to run …»

Rob: «Kristen. You notice it in the film; she looks so much more athletic than I do. And I’m supposed to be the superhero.»

Egotistical?

Kristen: «I’d have to say him. I hope he says him too actually. Like every time he looks in the mirror and he twists his hair. Actually, he could give a fuck about his hair. I hope that sarcasm translates.»

Who Googles themselves more?

Kristen: «Rob.»

Rob: «She would say me, but I reckon it’s her. If either one of us catches the other one doing it, we’re like, Jesus Christ, is that what you’re looking at? And the other one’s on their phone pretending to text. I look up my competition more than she does. I’m incredibly shallow. I think she just looks at herself.»

Who’s the better musician?

Kristen: «Rob. He’s a great singer. Heartbreaking.»

The most outgoing?

Rob: «I was once, but not so much anymore. Kristen’s a little more open now.»

Better sport?

Kristen: «Who can hang? Definitely me. He’s very sensitive. He’s got a fragile ego.»

Superstitious?

Kristen: «Rob. He’s a little bit more paranoid, so that feeds into superstition more.»

Rob: «I am. I believe a lot in karma and stuff. Like when I end up with egg on my face, I’m like, Fate! I was born doomed. But I think it’s more being an idiot than superstitious.»

But perhaps it pays to be a little paranoid. Whatever it takes for Rob and Kristen to live their hothouse lives as normally as they can — until the November 20 opening of New Moon, anyway. In the interim, CNN will report whenever Rob gets a haircut (it already has), and girls will get mad at Kristen for not wearing pink tube tops and taking their dream man away. They both fantasize about what they would do if nobody could see them. «I’d like to say something noble,» Rob says, fiddling with his hair, «but I’d probably spy on people to hear what they think of me — and then hate them for it afterward.» Kristen is, as ever, a little blunter: «I’d go for a walk.»

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