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La postura del perrito

La postura del perrito: todo lo que necesitas saber para llegar al cielo

Si hablamos de sexo y posturas sexuales, «la del perrito» es sin lugar a dudas una de las más populares, sobre todo porque es una de las más atrevidas y una de las que proporcionan más placer. Practicada desde tiempos inmemoriales, es objeto de fantasías tanto de hombres como de mujeres… ¿Quieres saber por qué es la postura favorita de muchos? Aunque hay muchas más con las que probar…

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La técnica

Hay que decir que esta postura puede no agradar a todo el mundo, especialmente a los más románticos. Durante otras posturas, como el clásico misionero, puedes mirar y besar a tu pareja, pero con el perrito, la cosa se vuelve más complicada. En esta postura, la mujer debe ponerse ‘a cuatro patas’, y el hombre debe colocarse de rodillas detrás de ella, ajustando su altura a la de sus caderas. Así, el hombre tiene total control sobre la penetración, la velocidad o el ritmo, algo que puede llegar a ser muy erótico.

La postura, como no podía ser de otra manera, ofrece sensaciones muy intensas: con ella se consigue una penetración muy profunda, permite alcanzar con facilidad el punto G y, dependiendo del ángulo, también otros lados de la vagina, lo que implica un placer inigualable. Al mismo tiempo, hace que el hombre tenga acceso directo al clítoris, pudiendo estimularlo durante la penetración. ¡Si eres algo tímida, no te sientas intimidada! La postura del perrito también es fantástica para dejarse llevar por el momento, ya que al no haber contacto visual, no tendrás que preocuparte por tus expresiones faciales mientras tienes sexo, algo que para muchas mujeres puede ser un quebradero de cabeza.

¿Una postura no apta para todos?

A pesar de todo, la postura del perrito o «a cuatro patas» no se ha librado de las críticas en los últimos años debido a la «dominación» que el hombre ejerce sobre la mujer al practicarla. Es cierto que con esta postura, es el hombre el que tiene el control sobre lo que ocurre, pero mientras las dos partes estén de acuerdo y se sientan cómodas, no debería existir ningún problema. Eso sí, si la practicas querrás que tu chico no sea demasiado intenso, ya que si no controla la profundidad o la velocidad, o si no hay suficiente lubricación, la penetración podría ser dolorosa.

En definitiva, la postura del perrito puede ser la ideal si buscas innovar en la cama o darle un toque de pasión, atrevimiento o espontaneidad a tus relaciones sexuales. Así que si te sientes cómoda con ella… ¡prepárate para llegar al cielo! Aunque con estas posturas también lo lograrás… ¡Hay muchas donde elegir!

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© Cuando te encuentre

Y es que la del perrito es, según los sexólogos, la postura más placentera tanto para hombres como para mujeres, y la que en mayor medida permite alcanzar rápidamente un orgasmo. Sin embargo, diversas encuestas como la realizada por la National Survey of Family Growth aseguran que tan sólo el 44% de los hombres y el 36% de las mujeres la ha practicado al menos una vez en la vida. ¿Nunca la has probado o si lo has hecho no ha sido con los resultados esperados? ¡Ahora ya sabes todo lo necesario para darle otra oportunidad!

Pero, si después de probarla, quieres seguir innovando y probando cuántas más posturas mejor, aquí tienes algunas ideas en este vídeo:

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Si bien a todas nos parece que la postura del perrito suena muy entretenida, al hacerla más de alguna probablemente ha tenido alguno que otro fail. Entre algunos están el hecho de que no le apuntamos a nuestro punto G, entonces no nos es posible llegar a un orgasmo y tenemos que recurrir a nuestra manera de tocarnos para poder lograrlo, lo cual puede o no gustarle al galán con el que estamos. Es por esto que decidimos compartir estos consejos contigo, para que puedas realmente disfrutar de la postura del perrito y cumplir tu fantasía de manera más fácil, en lugar de tener de esforzarte tanto en concentrarte en tus fantasías y tratar de lograr un orgasmo por las tuyas.

Es común que tal vez sientas o hayas sentido que tu pareja disfruta mucho más de esta posición que tú, así que para que esto no te pase y que también sea tu postura favorita, queremos que sepas que depende de las mujeres, más que de los hombres, el hecho de hacer que esta postura sea disfrutable. De hecho, podemos disfrutar muchísimo si es que sabemos exactamente en dónde está nuestro punto podemos sacar provecho de la posición misma.

En consecuencia de lo anterior, a continuación te compartimos los consejos precisos para que puedas cuanto antes empezar a disfrutar en esta posición con tu pareja:

1.- Inclínate un poco

Te recomendamos que puedas apoyarte en los codos, no en las manos, ya que se te cansarán. Además, trata de que tu posición de espalda, permita que el pene, entre directamente hacia el Punto G. Si es que a tu pareja le cuesta trabajo saber en dónde tiene que hacer el trabajo, es ideal que puedas guiarlo con tus movimientos de espalda. Por lo que te aconsejamos que no te quedes en que el hombre tenga que hacer todo el trabajo, sino que realmente ayúdalo a apuntarle a tu Punto G. Para lo anterior, trata de moverte de manera adecuada y de agregarle sabor a lo que estás haciendo. Si es que no se te ocurre cómo, te aconsejamos que pruebes moviendo tu cadera de lado o moviendo levemente tus piernas. Para saber si es que lo estás haciendo bien, pide feedback de tu pareja y mantente atenta a las sensaciones de tu propio cuerpo.

2.- Juega contigo misma.

Algo que puedes utilizar en esto son tus propias manos. Lo más seguro es que tu pareja se encuentre muy ocupado intentando que tu sientas placer y al mismo tiempo, intenta no perder su deseo sexual para evitar que todo se vaya para abajo. Por lo que es probable que tu clítoris no esté en su mente. En consecuencia, te aconsejamos que aproveches la posición para que puedas darle placer a tu hombre, lo cual es siempre una preocupación para nosotras, pero también es importante que tú lo pases bien y que puedas alcanzar el clímax que tanto mereces. Para esto, puedes ayudarte en tocar ciertas partes erógenas de tu cuerpo y estimular tus zonas especiales de la manera en que más te guste. De esa forma, puedes juntar el placer que te entrega tu pareja con el que te puedes entregar tu misma. Ante este escenario es más seguro que logres tener el orgasmo que mereces.

3.- Utiliza un espejo.

Si es que él o tú extrañan ver la cara del otro o si es que la quieren ver debido a que se preguntan cómo lo estará pasando el otro, entonces es aconsejable que utilicen espejos para que ambos se puedan ver mejor y tengan la seguridad de que están bien excitados y pasando un buen momento. Esto para algunos es como verse en una película hot y disfrutarla.

4.- Prueba algo nuevo.

¿Estás cansada de tener relaciones sexuales siempre las mismas posiciones? Entonces intenta realizar las posiciones con algunas modificaciones. Hay veces en que pensamos que para el sexo sea especial, entonces tenemos que hacer tremendos cambios, pero no es siempre así, hay veces en que podemos lograr mucho con cambios pequeños. Así que en relación a lo anterior, te vamos a proponer la postura de la carretilla, en donde puedes lograr una excitación que te haga tener un orgasmo. El truco en esta posición es el que sostengas tu peso corporal en los brazos, mientras que tu pareja también sostiene parte de tu peso tomándote de las piernas. Como se hace en la típica carretilla, pruébalo, esto es simplemente fascinante.

5.- Ponte cómoda.

Si es que planeas mantener la posición por un tiempo largo, entonces es muy probable que te puedas lastimar o sufrir de un calambre. Entonces para que no te duelan las rodillas, te aconsejamos el ocupar algo que te suavice el contacto como por ejemplo: una almohada o una superficie que sea suave.

Además, para la posición en general, te recomendamos una superficie sólida, en donde puedas estar bien estable y que no estés preocupada de perder el equilibrio, para que te permitas sentir con toda tranquilidad las sensaciones de la relación sexual.

6.- No te quedes callada.

En esta posición tu pareja no puede mirarte la cara, por lo que cualquier sensación incómoda que tengas, debes de informársela y encontrar una manera de acomodarte para que puedas seguir disfrutando.

Por el contrario, si es que todo está bien, entonces es fundamental que también se lo hagas saber, mediante tus comentarios, gemidos o gritos. Y si es que quieres que se sienta un poco más hot, entonces ponte creativa en cuanto a tus “dirty talks”.

Ahora que ya hemos expuesto todos los consejos que debes realizar durante la postura del doggy style, entonces no queda nada más que el que empieces a probar esta fantástica posición, la cual tiene gran potencial de mejorar tus relaciones sexuales y tu relación en sí, por que ¿qué hombre no disfrutaría de poder realizar estas posiciones tan deliciosas a la hora de tener relaciones sexuales? Probablemente ningún hombre pueda resistirse a esto.

Las ventajas del ‘perrito’

EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

[email protected]

@draverotika

FB: La Doctora Verótika

En el erotismo hay dos situaciones a las que se les conoce con el nombre de perrito. Una de ellas es la posibilidad que tienen algunas mujeres que han desarrollado fortaleza en el músculo situado en el suelo de la pelvis (el cual rodea el ano) de apretarlo y soltarlo a su antojo durante la penetración o cuando ellas así lo deseen. A esa sensación que crean en torno al pene durante el coito se le llama perrito. La otra es una postura, aquella en donde la mujer está apoyada en sus rodillas y en sus manos mientras su pareja la penetra y ésta permanece con las rodillas recargadas, también, en la cama o el piso, aunque sus manos sujetan la cintura o cadera de ella. La postura es ya un clásico, mientras que el apretón de cariño no es tan conocido, pero aquí les contaré un poco más de ambas cosas sabrosas de la vida.

EN CUATRO PUNTOS

En el caso de la posición, creo que es de las favoritas de los hombres, pues les generan sensaciones maravillosas debido a que pueden tener todo el control: determinar la velocidad de la penetración, la intensidad y la profundidad. Estas tres posibilidades las agradecen con creces pues por un lado les ayudan a manejar a su gusto lo que están sintiendo y, por el otro, eso hace que sus erecciones tengan una firmeza inigualable. De hecho, en esos momentos en los que la dureza del pene, por razones diversas y comunes, se ve mermada, emplear el perrito puede ser de gran ayuda para que se vuelva a levantar el mástil del placer.

Por su parte, las mujeres deben aprender a aprovechar los momentos en los que dejen de ver a sus compañeros (o compañeras con dildo) a los ojos. Algunas se pueden quejar por la intensidad de la sensación, sobre todo cuando él empuja con fuerza. Lo que poco se dice es que nosotras podemos controlar esa potencia e, incluso, llevarla más allá. Hay mujeres a las que les gusta el sexo fuerte o percibir con mayor ímpetu la caricia genital. Para ellas, lo ideal es que se dejen llevar, en ese momento, por los deseos del otro, recibiendo las embestidas con singular alegría. Si curvan la espalda, empujando la pelvis hacia abajo, será aún más agudo lo que perciban. Cuando toman esa postura pero, además, se mueven hacia delante y hacia atrás (o, viéndolo en otra perspectiva, suben y bajan su espalda), con la velocidad que gusten, la cosa se pondrá al rojo vivo. Otra posibilidad es quedarse un rato abajo, digamos, un minuto, y sorpresivamente levantar la espalda y cadera. Esto prenderá a sus parejas; también a ustedes mismas. Eso sí: cuidado, porque muchas veces estos inesperados cambios de movimiento pueden llevar sin remedio a los galanes a la eyaculación.

Un consejo delicioso: al ejercer estos movimientos, lleven una mano a su clítoris y acaríciense como más les guste: puede ser con la palma abierta y todos los dedos unidos o exclusivamente presionando el índice sobre el botón del gozo. Si tienen un balín vibrador, no duden en colocarlo en esta zona para sentir sus vibraciones.

Existen unos juguetes sexuales con forma de letra U que vibran. Una parte se introduce junto con el pene y la otra se coloca encima del clítoris. Si quieren probar emociones fuertes entonces recurran a un gadget de estos, que ya se encuentran en las sex shops de México.

La opción de apoyarse los dos o solo uno contra la pared siempre se agradece, ya que puede servir de tope para que el impulso hacia adentro del cuerpo femenino no sea tan acelerado o para manejar con sencillez otro ritmo. Incluso ella puede comenzar con la postura del perrito e ir subiendo lentamente su torso, apoyada sobre la pared, hasta que los dos queden de rodillas pero con la parte superior del cuerpo levantada. En lugar de apoyarse únicamente con las manos, ella puede pegar la cara o los senos sobre la superficie lisa, volviendo a dirigir la pelvis hacia delante y hacia atrás con la rapidez o lentitud que prefiera, o intercalando lo lento con lo veloz. Cada una de estas diferencias en el acomodo generarán sensaciones completamente contrastantes, lo cual suele ser un regalo durante el acto erótico.

Es curioso que la mayoría de los artículos que hablan sobre esta posición, ensalzen, desde el punto de vista femenino, la pasividad que invoca, la sensación de sentirse dominadas y de no ver al compañero. Si bien es cierto que estas tres opciones suelen ser deliciosas (más aún para quienes disfrutan del rol sumiso o poco activo), como acaban de leer no son para nada los únicos ingredientes que el perrito regala.

Otro aspecto que suele relacionarse con esta opción es su lado “animal”. Leí un par de textos en donde se decía que lo mejor es que alimenta la fantasía al ser un acto irracional cercano al coito de los mamíferos. Es decir, una acción excitante debido a que no entra dentro de las reglas del sacrosanto misionero. Como ya les he dicho aquí, el día que le quitemos el aspecto prohibitivo al deseo y lo veamos como un elemento para alcanzar la felicidad, podremos disfrutar de todas sus posibilidades, incluso la de alebrestarnos por aquello que nos parezca transgresor o nos hayan dicho que está prohibido.

¿Y qué pasa cuando unen esta postura con los movimientos del músculo pubococcígeo antes mencionados? ¡Oh, entonces el mundo estalla! ¡Se mueven los planetas! O, cuando menos, ¡nos la pasamos bomba!

BESITO DE CAN

Se conoce como “beso de Singapur” o “toque de flauta” a la posibilidad de mover exclusivamente los músculos de la vagina en torno al pene (es decir, un perrito en donde ni ella ni él se mueven; el único vaivén se percibirá dentro de la vagina). El hombre sentirá como si le estuvieran succionando o apretando el miembro, lo cual es, dicen, una experiencia sin igual.

Por supuesto, no es tan sencillo llevarlo a cabo: se necesita un entrenamiento previo de la mujer, quien si realiza de manera constante los ejercicios de Kegel (apretar y soltar los músculos de esa área, como cuando se quiere detener o dejar salir el chorro de orina) puede conseguir este movimiento, pero, además, requiere de flexibilidad para acomodarse, fortaleza en todo el cuerpo (particularmente en las piernas) e ímpetu para conservar la postura durante un buen rato, para que se pueda apreciar la caricia en todo su esplendor.

El acomodo más popular es con él acostado boca arriba, completamente inmóvil, mientras ella permanece sentada encima durante la penetración, para poder concentrarse en mantener el movimiento tan solo en sus músculos internos. En este caso, les recomiendo que cuando comiencen a cansarse, cambien ligeramente la postura y se acuclillen (es decir, que las rodillas se levanten y apoyen las manos en el pecho masculino, como si estuvieran jugando a ser ranas).

Cuando dominen este perrito quieto o beso de Singapur, podrán hacerlo en cualquier postura, incluyendo la del perrito. Es decir, un doble ladrido de placer.

¿Quién está listo o lista para comenzar a practicar?

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Puede que a muchos lo primero que se nos pase por la cabeza al pensar en la posición menos placentera, aburrida e incluso molesta para las mujeres sea el sexo anal. Pero no. De hecho, muchas, convencidas de que no van a encontrar el triunfo orgásmico si se dejan penetrar por un orificio que no sea el vaginal, directamente la esquivan y no llegan a probarla en la vida. Claro que, si se hace bien, puede ser una experiencia realmente excitante.

Generalizar nunca es una buena idea, pero puestos a hablar de las peores posturas sexuales para que ellas disfruten en la cama, las coincidencias con las prácticas que preferirían evitar son más que numerosas. Entre ellas está el 69. Una de las más repudiadas por ellas ya que, por muy multitarea que se presuponga que son, a menudo no encuentran en este encaramiento de genitales la logística suficiente como para dar y recibir placer simultáneamente. Más pendientes de qué ocurre con lo que tienen entre manos y boca, son muchas las mujeres que no alcanzan el orgasmo mediante el sexo oral sincrónico.

Tampoco acaba de triunfar el empotramiento contra mármoles, ventanas o superficies duras y frías, estando más pendientes de superar la sensación de frescor y aplastamiento que de disfrutar del momento, ni la que podríamos denominar el ‘misionero inmovilizador’ en la que la opresión del otro cuerpo las deja prácticamente sin respiración y luchan más por conseguir un poco de oxígeno que por alcanzar el clímax.

Pero si hay una que se convierte en un tormento cada vez que se propone o surge durante el acto sexual, esa es la postura del perrito. Fue la edición británica de la revista masculina Men’s Health la que decidió preguntar a más de 1.200 lectoras de su hermana femenina Women’s Health sobre las posiciones que más les gustaban y las que desearían eliminar de cualquier encuentro. La inmensa mayoría colocó en el número uno del ranking de las peores posturas aquella en la que colocadas a cuatro patas son penetradas desde detrás por sus acompañantes de cama.

Posturas sexuales | iStock

“Anda, ¿y eso?”, se preguntarán muchos asombrados con la noticia. Hay bastantes argumentos que quizás ayuden a entender por qué el estilo perrito o doggy style no acaba de convencer a las féminas. Punto uno: a no ser que ellas mismas se pongan manos a la obra, durante el acto reciben una nula excitación clitoridiana, hecho que para muchas puede ser detonante para que, valga la redundancia, no detone su placer y el ángulo de penetración puede resultar molesto si se golpea el cuello del útero, digamos, con poca delicadeza.

Otro fallo: no hay contacto visual. Apenas pueden ver qué hace la otra persona y a lo sumo alcanzan a observar sus pechos que, no nos engañemos, tienden a quedar olvidados y no reciben protagonismo alguno. Pero no solo eso. Minutos después de haberlo practicado empiezan los dolores lumbares (e incluso de cuello) derivados del arqueamiento de espalda que tienen que hacer para poder aportar algo de movimiento o echar un vistazo hacia atrás y en muchas ocasiones la penetración provoca molestas rozaduras en la vagina. Esto por no hablar de que sus caderas se pueden quedar algo rosadas y doloridas si se pasan de furor en los agarrones.

Ojo que no basta con saber que es mejor no optar por esta postura o, al menos, que no domine todo el encuentro. La vaquera invertida coincide en muchos de estos puntos negativos y suele derivar en agujetas en brazos y contracturas lumbares.

Pero no está todo perdido. Se puede mejorar la técnica del perrito y aprender a conjugar el placer de ambos prestando atención a zonas erógenas como pechos y clítoris, procurando acoplarnos adecuadamente para que la acción no recaiga sobre los movimientos de su espalda y cuidando el entusiasmo en el ritmo e intensidad de penetración.

Amigas, estar a cuatro patas puede dejar de ser una tortura si aprendemos a guiar a nuestro acompañante hacia el camino adecuado.

Posiciones sexuales. | Unsplash

Una de las posturas sexuales más populares, sin duda, es el estilo “perrito“. Las mujeres la prefieren porque permite una penetración más profunda. Además, el juego de darle el control al hombre despierta fantasías bastantes oscuras, pero, ¿hay otras que son mucho mejores? Veamos…

Posturas sexuales. Foto: Unsplash

Las mujeres somos cada vez más tecnológicas y da igual si eres mamá, estudiante o profesionista, ya no más nos falta comprar, ¡las tortillas en línea! Pero, ¿por qué no modernizarnos en la cama? Si pensamos en algo clásico durante las relaciones, se nos viene a la mente “El misionero” y del lado opuesto tenemos la de “Perrito”, ¿ya hay que cambiarle no?

  • Carretilla sentada

Si creías que no había algo más sexy, prueba con esta postura. Que además de placer, le ayuda a tu estómago a mantenerse más firme.

Cómo lo hago: En primer lugar, ambos se colocan cerca de la cama. Posteriormente el hombre se sienta en la esquina, mientras ella coloca las manos sobre el suelo y eleva el trasero con ayuda de su compañero, hasta que sus piernas envuelvan el torso de él.

  • La serpiente

Por ahí le dicen La serpiente, esta postura no solo es satisfactoria, también muy cómoda para las mujeres. Además, la fricción permite estimular el clitoris sin problema.

Cómo la hago: En primer lugar, la mujer se recuesta boca abajo sobre una zona firme, las piernas pueden estar rectas o levemente flexionadas. Ahora hay que levantar el trasero (usa una almohada si prefieres). Finalmente él apoya sus manos en el suelo y procede a la penetración.

  • Carretilla

De vez en cuando hay que ponerle un toque extremo a las relaciones, el ángulo de esta postura sí requiere esfuerzo, sobre todo, en los brazos. Pero créeme, con ayuda de él ya estando en acción te sentirás ligera.

Cómo la hago: Primero ponte en posición “de perrito”, luego él se pone de pie y te ayuda a levantar el trasero hasta que encaje con su miembro.

  • Sentada

Si eres de las que les gusta tomar un descanso pero seguir sintiendo placer, ¡esta postura es para ti!, digamos que es algo así como “flojita y cooperando”.

Cómo la hago: Él se sienta sobre la cama, ahora la mujer se sienta sobre él dándole la espalda, ligeramente de lado. Muy parecida a la ¨Vaquera invertida¨, igualmente ella lleva ritmo.

  • De pechito

El hecho de que el hombre haga más esfuerzo y la mujer reciba, siempre será más excitante para ella. Particularmente, porque el miembro entra hasta el fondo y a su vez hace fricción constante con el clítoris.

Cómo lo hago: En primer lugar, ella se coloca sobre la cama de rodillas y hay que abrir las piernas. Después, inclina el pecho hacia adelante formando un triángulo y sobre una almohada recuesta la cabeza.

Luego él se coloca de rodillas y la toma de la cintura para iniciar el acto.

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Por qué muchas mujeres prefieren la posición “de perrito”

De misionero, flor de loto, la cucharita, más y más posiciones existen en el mundo, en las cuales el disfrute es muy bueno, sin embargo, hay una que es la favorita de las mujeres, nada más y nada menos que la posición de perrito ¡A guau dijo el perro! Pero por qué muchas mujeres prefieren la posición de perrito, sigue leyendo.

Prácticamente es su preferida porque esta pose es la perfecta, la indicada, la ideal diría nuestra colega Adela Micha. Es la que más facilita las cosas pues para ellas al no mantener cargando más de 60 kilos de carne sudorosa, sino solo un pene en su vagina, lo que se traduce en sexo simple, sin complicaciones y muy placentero.

Pero además de eso la posición de perrito o la también llamada en cuatro, permite la estimulación del punto G, las paredes vaginales, el clítoris es estimulado por el contacto con su pareja y otras zonas erógenas ya que el hombre tiene las manos totalmente libres.

Así de simple y así de sabroso, prácticamente las mujeres prefieren una posición donde se sientan cómodas y complacidas. Ahora ¿Qué pasa con los hombres si estos son más visuales y adoran ver la carita todo preciosa de su mujer, sus pechos y más?

Pues no pasa nada sigue siendo muy excitante ya que desde su perspectiva solo ven una muy bonita espalda, un gran trasero, su propio cuerpo y lo mejor, la penetración. Además de que puede simbolizar cierta dominación de él hacia ella. Es así que la posición de perrito es la preferida por muchas mujeres y ni se diga de los hombres.

Pregúntale a tu pareja que es lo que más le gusta de esta posición o si es su preferida, verás que tenemos toda la razón. Si aún no la han realizado no sé qué están esperando, se están perdiendo de mucho, mucho placer.

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Posiciones que las mexicanas aman hacer en la cama. Aquí.

¿Qué significa que las chicas sepan hacer ‘el perrito’?

PREGUNTA. Mis amigas dicen que son capaces de hacer elperrito. Yo creía que era una postura sexual, pero por lo visto también es otracosa…

El perrito en el sexo puede ser una postura en la que ella oél se coloca a cuatro patas durante la penetración, pero también es unaexpresión que hace referencia a las contracciones que son capaces de realizaralgunas mujeres durante el orgasmo. Estos movimientos pueden ser voluntarios oinvoluntarios y provocan un gran placer en la pareja. Se producen en la zona perineal y vaginal.

Las mujeres que no son capaces dehacerlo pueden aprender a través de la penetraciónhaciendo fuerza con los músculos de la vagina, fortaleciendo el suelo pélvico.También se puede conseguir realizando ejercicios con las bolas chinas, aumentando de peso poco a poco y tonificando los músculos.

PREGUNTA. Mi chica rehúye del sexo, ¿estará conociendo aotra persona?

No siempre que nuestra pareja esté con la libido baja tieneque ver con que la relación vaya mal o que haya conocido a otra persona. Hay otrosfactores que nos hacen estar de capa caída. El estrés, el calor de la épocaestival o seguir un tratamiento médico que influya de manera negativa en lasganas de practicar sexo.

Lo mejor que puedes hacer es hablar con ella yencontrar la causa. Si no veis solución, laayuda de un sexólogo siempre es efectiva.

PREGUNTA. Me gusta mucho un chico y yo a él, pero solotenemos encuentro sexuales en lugares extraños o en los que nos puedan ver.¿Será un depravado?

¡No! La verdad es que lo poco gusta y lo mucho cansa. Elcaso de tu chico es pecar de querer hacerlo siempre en lugares ‘prohibidos’.Este fetiche aumenta su deseo sexual y libera una gran cantidad de dopamina, lahormona del placer. Si estás cansada de las relaciones al límite, coméntaselo, pues la comunicación con la pareja es la base del entendimiento sexual. Igualque tú accedes a hacerlo en ese tipo de lugares, él tiene que hacer lo mismo, y dejarse caer de vez en cuando sobreuna cama sin ojos que os estén observando.

Todo lo que debes saber sobre la mejor postura para alcanzar el orgasmo

04/06/2015 05:00

Aunque es algo necesario para tener una vida sexual saludable, lo cierto es que en cuestiones de sexo son pocas las parejas que se atrevan a innovar demasiado en sus posturas. Mientras el misionero suele ser la más común de las practicadas, hay otra que también triunfa en muchas camas aunque, por lo general, se practica menos.

La postura coital conocida como el perrito, en la que se realiza la penetración vaginal por detrás estando la mujer ‘a cuatro patas’ y su pareja situada a su espalda, resulta muy atractiva para muchos varones que ven en ella la mejor opción para controlar los movimientos durante el acto mientras sujeta a la mujer.

A diferencia del mencionado misionero, ellas pueden disfrutar del sexo sin tener que soportar gran parte del peso de su compañero y además tienen la posibilidad de acariciar su clítoris o guiar la mano de su compañero para que lo haga paralelamente a la penetración.

Apenas el 44% de los hombres y tan sólo un 36% de las mujeres reconoció haber probado esta posición

La mayoría de los expertos en sexología coinciden en que se trata de la postura más placentera para ambas partes y la que permite en mayor medida que hombre y mujer alcancen el orgasmo. ¿Nunca la has probado o los resultados que has conseguido han sido un poco funestos? Quizás tengas que saber un poco más sobre la postura del perrito.

Eso es. antes de poneros en posición, ve guiándole las manos hacia donde tendrán que trabajar. (iStock)

Todo el placer femenino al alcance

Como dice Frank Kobola en Cosmopolitan, “el sexo al estilo perrito es perfecto para una penetración profunda de tal manera que se consiga alcanzar el punto G”. Esto la convierte en una postura ideal para las mujeres que además encuentran la posición ideal para excitar su clítoris mientras son penetradas.

Como decíamos, bien pueden hacerlo ellas o bien pueden aprovechar la ocasión para guiar a sus parejas en la tarea de estimular sus principales zonas erógenas ajustando y controlando los tocamientos para llegar al orgasmo. Es más, practicando el perrito no sólo se tiene acceso directo al clítoris sino que se pueden acariciar los pechos de la mujer, agarrarla por las caderas, darle palmaditas en el trasero…

Sexo desde un ángulo diferente

Aunque sea una de las posturas más típicas de las películas porno, no te equivoques: el perrito se practica desde los antiguos griegos. De hecho, numerosas obras de arte y de la literatura grecorromana hacen referencia a esta posición sexual, como el filósofo Lucrecio quien habló de ella como la mejor postura para fecundar a una mujer (aunque su afirmación no tenía ningún tipo de base científica, claro).

Y si se ha mantenido durante tantos siglos, por algo será. “Para muchos hombres la postura del perrito es la única manera de tener relaciones sexuales por detrás”, comenta Kobola. Lo mejor de esta postura es que no exige un ángulo de elevación concreto: la mujer bien puede estar ‘a cuatro patas’ y el hombre apoyado sobre sus rodillas como ella puede inclinarse hacia abajo y él ponerse de cuclillas.

Según diferentes estudios esta postura está considerada como una de las más peligrosas

Las variaciones son múltiples y lo importante es buscar la comodidad y el placer de ambas partes. Un consejo: si optas por la posición en la que la mujer se inclina hacia delante –incluso llegando a quedar prácticamente tumbada bocabajo– lo mejor es colocar una almohada debajo de ella para que su pelvis se eleve y la penetración sea más sencilla.

Una postura muy animal

No es casualidad que se llame hacer el amor al estilo perrito. De hecho, además de los canes, dentro del reino animal hay un montón de especies que se aparean de esa manera como caballos, camellos, jirafas o elefantes.

Claro que también hay animales que no la practican como las ballenas o los delfines y otros que sí, pero que saben combinarla con otras posturas. En este último grupo, primates como los bonobos se llevan la palma.

‘Juas. Pues ya que estoy dada la vuelta me tumbo del todo y a celebrar mi orgasmo’. (Corbis)

Muy variado, pero poco practicado

Uno de los básicos de la pornografía, una de las posturas más cómodas y placenteras y entre las más mencionadas cuando se habla de sexo, pero que apenas se practica. Según el último estudio de la National Survey of Family Growth –realizado en 2008–, apenas el 44% de los hombres y tan sólo un 36% de las mujeres reconoció haber probado esta posición al menos una vez.

Pocos lo han probado pero, de acuerdo con la encuesta realizada por Women’s Health en 2014, es la preferida de la mayoría de los chicos, muy por delante de otras clásicas como el misionero.

Cuidado: un crack inesperado

Debes saber que, dependiendo del ángulo de inclinación que adopte la espalda de la mujer y del ímpetu de los movimientos que realice él, el perrito también puede resultar una postura algo incómoda que se traduzca en contracturas musculares tan intensas como los orgasmos conseguidos.

No solo eso. Según diferentes estudios esta postura está considerada como una de las más peligrosas y puede derivar incluso en una fractura de pene. Una investigación publicada en Advanges in Urology la situaba como la segunda posición responsable de este desagradable –y tratable vía cirugía– fractura. A un 28% de los accidentados les ocurrió practicando esta postura solo por detrás del 50% sufrieron la rotura teniendo a la mujer encima –la vaquera o cowgirl– ya fuese de frente o de espaldas.

Hechos una bola, con las patas estiradas… tu perro durmiendo es un abanico de posibilidades. Pero, ¿sabías que no es algo arbitrario? Cada postura revela más información sobre él de la que te imaginabas.

Los que tenemos una mascota o somos verdaderamente amantes de los animales, sabemos lo importante que es fijarse en los pequeños detalles. Una mirada, la forma de mover el rabo, sus ganas de comer… cada día nuestro perrete emite cientos de señales con las que podemos interpretar su estado de ánimo o incluso su salud, es su forma de comunicarse con nosotros.

Pues bien, una de estas señales, que puede pasar inadvertida para muchos, es la postura de tu perro durmiendo. Y es que, al igual que en los humanos, el descanso es un factor muy importante en la vida de nuestros peludos, por lo que la posición corporal que adopten puede decirnos mucho acerca de cómo se sienten.

Hechos una bola, con las patas estiradas… hoy repasamos las 5 posturas más comunes y te contamos qué significa cada una de ellas. ¡No te duermas!

1. DURMIENDO HECHO UNA BOLA

Admítelo, inmediatamente has visualizado a tu perro durmiendo como en círculo en su cama. Lo has hecho porque es una de las más comunes, pero eso no significa que sea del todo una buena señal. Los peludos no adoptan esta posición por comodidad, sino para mantener el calor corporal. Si, al hacerse una bola están protegiendo su garganta, extremidades y órganos vitales, con lo que si lleva muchos días durmiendo así, quizás deberías revisar la temperatura de casa, puede que haga demasiado frío para el.

Paralelamente muchos estudios han determinado que esta postura es más común en perros de carácter dócil y amable, ¿es el caso del tuyo?

2. PANZA AL SUELO

No lo vamos a negar, tu perro durmiendo boca abajo es adorable, pero puede que tampoco sea la postura más idónea. Normalmente esta posición suele relacionarse con los perretes más jóvenes o cachorros, ya que consumen tanta energía que se quedan tiesos como sea. Sin embargo, al dormir boca abajo no dejan de tensar los músculos, lo cual puede que impida que lleguen a la fase REM del sueño.

Por otro lado, que el abdomen esté muy pegado al suelo puede además significar que esté pasando algo de calor, ya que de esta manera la mayoría de animales consiguen contrarrestar las temperaturas altas, especialmente si el material del suelo es aislante del calor.

3. DE LADO

Esta, junto a la posición en círculo, es la segunda más común. Pero tranquilo, con esta son todo buenas noticias: significa que tu perro está tranquilo y feliz. Esta posición es todo lo contrario a una posición de alerta, dificultaría mucho al animal reaccionar ante una situación de peligro, lo que significa que tu perrete está completamente despreocupado: se siente seguro y a gusto en tu casa y contigo.

4. PATAS ARRIBA Y A LO LOCO

Probablemente esta postura sea la que más memes haya generado en Internet. Bocas abiertas, lenguas fuera, cada pata mirando a un sitio… seguro que si tu perro se ha quedado dormido así alguna vez te ha provocado más de una carcajada.

Pues bien, todo son buenas noticias. Además de ser gracioso, es muy buena señal: significa que tu mascota está disfrutando el sueño como nunca. Si dormir de lado supondría un inconveniente a la hora de reaccionar ante el peligro, imagínate en esa posición… así que no le despiertes, que está disfrutando y se siente completamente seguro en su hogar. ¡Aprovecha para mandarnos alguna que otra foto de tu perro durmiendo!

5. SOBRE SUS PATAS A LO SUPERMAN

Si tu perro se ha quedado sopa sobre sus patas como si estuviese a punto de salir volando, es que está exactamente preparado para eso. Esta postura si que se consideraría “postura de alerta”, significa que tu perro no está del todo tranquilo en su entorno, y está preparado para lo que pueda ocurrir. No tiene por qué ser algo malo, de hecho es muy posible que esté disfrutando igualmente, pero significa que es algo asustadizo.

¿Y tu peludo? ¿Duerme en alguna otra postura? ¡Cuéntanoslo!

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