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La presa de cleopatra

Qué es el beso de Singapur y cómo se practica

El famoso beso de Singapur no consiste en otra cosa que en la contracción de la musculatura vaginal, según explica la sexóloga Raquel Graña, de Íntimas Conexiones. Para aquellas mujeres que practiquen con regularidad ejercicios de Kegel o pilates, quizá les resulte más sencillo, si bien la experta asegura que es una práctica no resulta fácil.

Cómo identificar la musculatura vaginal

Siempre que nos referimos a los ejercicios de Kegel se explica que para practicarlos debemos contraer la musculatura interna de la vulva como si estuviéramos intendo corta el pis. «Imagina esta sensación en la mente. Una vez que la tengas, solamente deberás llevarla a la práctica en la realidad. Contrae la musculatura de la orina y la pared vaginal. Notarás la diferencia a medida que trabajas en ella», comenta Raquel Graña.

Una vez que hemos aprendido a identificar y a contrar esa zona sin problemas, la sexóloga aconseja realizar los ejercicios de Kegel de forma constante. En este sentido, comenta que no todas las mujeres necesitan el mismo número de ejercicios para tonificar la zona, si bien aconseja empezar realizando unas 20 repeticiones 3 veces al día.

A medida que vaya pasando el tiempo (tras las dos primeras semanas de entrenamiento diario) las repeticiones deberían hacerse algo más prolongadas. Así, habría que practicar la serie «contraer – retener – soltar» en lugar de practicar solo «contraer y soltar». Y de ahí pasaríamos a la siguiente fase para perfeccionar la técnica.

Cuando esta práctica esté controlada en solitario podemos realizar con nuestra pareja, heterosexual, el famoso beso de Singapur.

¿Qué es el beso de Singapur?

La sexóloga Raquel Graña explica con detalle en qué consiste la práctica del beso de Singapur. Una vez que estemos realizando el coito, debemos intentar contrar esa musculatura durante la penetración. Llegados a este punto uno de los aspectos más importantes para que la práctica resulte satisfactoria es la comunicación. Nuestra pareja nos dirá si siente la fuerza que hacemos sobre su miembro.

La práctica del beso de Singapur se caracteriza por la capacidad para contraer y relajar la musculatura vaginal de forma controlada hasta el punto de poder llegar a retener el pene. No es una práctica erótica sencilla, porque si ya resulta complicado contraer la musculatura a solas, aún es más difícil cuando se tiene un pene dentro.

Para disfrutar del beso de Singapur la sexóloga aconseja insistir y practicar. La idea es que lo intentéis practicar una, dos, las veces que queráis y que vuestra pareja os diga qué es lo que siente y si le gusta o no. Al comienzo será difícil pero, si insistís, poco a poco os irá pareciendo más sencillo.

Una vez perfeccionada la técnica existe la posibilidad de probar a combinar movimientos de cadera con las contracciones, si bien esto requiere aún más pericia.

Probar nuevas cosas y disfrutar de una sexualidad consciente resulta positivo para la pareja, si bien la sexóloga de Intimas Conexiones insiste en asegurar que, como siempre se dice en el ámbito del erotismo, cada persona es un mundo y no todas las personas disfrutan de esta práctica ni la ven placentera.

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El beso de Singapur: qué es y cómo se hace

Muy erótico y placentero. El beso de Singapur tiene una larga historia y, al parecer, ha sido ‘mejorado’ por las geishas asiáticas para conseguir aún mejores sensaciones. ¿Te gustaría saber cómo hacerlo? Entonces, sigue leyendo este artículo.

Historia del beso de Singapur

Aunque se conozca como ‘el beso de Singapur’ sus orígenes se remontan a la India hace más de 3000 años. En esa época vivía un grupo de mujeres que se dedicaron a crear diferentes técnicas para llevar a los hombres al placer supremo.

Estas damas identificaron de qué manera estimular a sus parejas durante el sexo. Este conocimiento llamado kabazza o pompoir ha traspasado los siglos y las fronteras. Hoy en día se sigue practicando en diferentes partes del mundo.

Tailandia y Japón fueron dos de los países que en poco tiempo aumentaron la cantidad de ‘profesionales’ de este beso. Las conocidas geishasniponas llevaron la técnica más allá al incluir los músculos abdominales al movimiento.

También, tenemos que hablar de una experta en el beso de Singapur, que vivía en Europa: la señorita Diane de Poitiers. Además, amante nada menos que de dos reyes (Francisco I y Enrique II). Por otro lado, tenía la habilidad de aplicar los métodos orientales durante sus encuentros íntimos. De esta manera, tanto ella como sus parejas disfrutaban del máximo placer posible durante el sexo.

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¿Cómo se hace el beso de Singapur?

Más allá de la historia, resulta más interesante aprender cómo se hace este beso milenario y erótico. Básicamente, es conseguir un orgasmo más intenso a través de ciertos movimientos femeninos.

Durante la penetración, la mujer debe contraer y relajar los músculos vaginales para simular una succión. La sensación que tiene el hombre es similar a la que experimenta durante el sexo oral. No obstante, la diferencia reside en que durante el beso de Singapur, la pareja también disfruta.

Si bien estos movimientos pueden ser ‘fáciles’ o ‘naturales’ para algunas mujeres, para otras es necesaria la práctica, ya sea durante el sexo o fuera de él.

Para llevar a cabo esta técnica milenaria, como primera medida, es necesario que el hombre esté acostado y la mujer se siente encima de él. Aunque no existe una postura especial para hacer el beso de Singapur, no hay que olvidar que ella es quien domina la situación.

Cuando el hombre penetra a la mujer:

  • Esta debe mantener la cadera quieta algunos segundos
  • Concentrarse en mover únicamente el músculo pubocoxígeo.
  • La cadencia debe ser lenta y rítmica, apretando y soltando el órgano sexual masculino varias veces.

¿Cómo identificar el músculo pubocoxígeo? La próxima vez que vayas al baño para orinar, trata de interrumpir el flujo de líquido ‘apretando’ los músculos del pubis. Por este motivo, es que hemos dicho anteriormente que puedes practicar el beso de Singapur también fuera del sexo. Una vez que la zona esté entrenada te será más fácil.

¿Cómo mejorar la técnica?

Si quieres mejorar tu ‘marca’ puedes llevar a cabo la terapia de Kegel.No obstante, sirve tanto para hombres como para mujeres. Está pensada para fortalecer los músculos pélvicos.

Otra alternativa, es acostarte boca arriba en la cama o el sofá, contraer la vagina por cinco segundos, descansar tres segundos y repetir diez veces. Acompaña el ejercicio con respiraciones profundas. Poco a poco aumenta el tiempo de contracción y reduce los descansos.

Algunas mujeres, incluso, utilizan las llamadas ‘bolas chinas’ que les permiten fortalecer la zona de la pelvis. Se colocan igual que un tampón durante el ejercicio de contracción. También sirven para evitar la incontinencia leve y para mejorar el rendimiento sexual.

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¿Por qué el beso de Singapur es beneficioso?

A diferencia de otras técnicas, este método permite tanto al hombre como a la mujer disfrutar de un orgasmo más intenso y duradero.

La estimulación es masculina y femenina. Además, el hombre experimenta sensaciones muy diferentes. La mujer tiene el control de la situación. Además ‘hace trabajar’ al clítoris y a la vagina al mismo tiempo.

Asimismo, el beso de Singapur tiene beneficios a nivel emocional, ya que permite a aquellos hombres con eyaculación precoz o disfunción eréctil disfrutar del sexo de forma más duradera o intensa. Incluso, es perfecto para los hombres o mujeres que sufren de libido baja o no pueden alcanzar el clímax tan fácilmente.

Por otra parte, los movimientos de contracción de la pelvis son buenos para las mujeres, ya que inducen a una mayor elasticidad vaginal, a relaciones sexuales más placenteras y a menores riesgos de padecer incontinencia urinaria. También, ayuda en la recuperación postparto.

El beso de Singapur podría ser la mejor experiencia (sexual) de tu vida

Con paciencia, se convertirá en su go to a la hora de llegar ambos al orgasmo: el beso de Singapur, o pompoir, como se conoce en Francia.

Esta técnica ha sido practicada durante siglos y se originó en India, en donde las mujeres aprendieron a hacer ciertos movimientos con los músculos pubocoxígeos, para dar y sentir mayor placer durante la penetración. Se le llama beso de Singapur, pues la succión originada en la vagina es muy parecida a la que se hace con la boca durante el sexo oral.

Cómo hacer el beso de singapur

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De acuerdo a la cultura popular, el beso de Singapur viajó hasta Japón, en donde las geishas lograron convertirse en maestras de esta técnica y su sabiduría ha sido propagada por el mundo. Aunque es menos conocido que el Kama-sutra, el beso de Singapur es un movimiento esencial durante el sexo para miles de personas en el mundo.

¿Cómo lograrlo? Si eres mujer pon mucha atención, y si estás leyendo esto y eres hombre, te aconsejamos pasarle este artículo a tu pareja.

La forma de entrenamiento para esta técnica es como los ejercicios kegel, en la que se contraen los músculos pubocoxígeos. Una de las formas de saber cómo son estos movimientos es a la hora de orinar. El punto aquí es que, mientras la mujer se encuentre orinando, suspenda el flujo por unos segundos y vuelva a orinar, para sentir cómo se contraen estos músculos.

Recuerda que la práctica hace al maestro (o maestra).

© Getty Images

En el acto sexual, la mejor manera de hacerlo es: el hombre acostado boca arriba y la mujer sobre él para mayor control. En el momento de la penetración ella debe contraer estos músculos para que el pene sienta cierta presión o succión. La mujer debe intentar este movimiento en tres puntos diferentes de la penetración: primero cuando el glande acaba de entrar, después bajar un poco hasta la mitad y volver a presionar y por último bajar completamente y volver a hacer el movimiento justo cuando los cuerpos se han encontrado completamente. Después, soltar y regresar hasta el glande para comenzar de nuevo, todo esto con movimientos continuos, sin detenerse. El hombre puede ayudar sujetando la cadera de la mujer para mayor control.

Recuerda, la práctica hace al maestro (o maestra), y después de intentarlo varias veces, ambos tendrán una estimulación mayor a la que han sentido con anterioridad. El secreto está en hacerlo constantemente y ver cómo se van sintiendo, aunque cuando lo logren, seguro no podrán ni hablar.

El baño de Cleopatra: el lugar donde la legendaria reina se ocultaba del mundo

Añadido el jul. 12, 2018

Marsa Matruh es la ciudad mediterránea más bella de Egipto. Siempre ha sido especial. Todavía recordamos cuando, hace varias décadas, la gente visitaba la ciudad en familia, alquilaba un chalet propiedad del gobierno, algo bastante sencillo en aquella época, y pasaba cada día en una playa diferente. Y es que Marsa Matruh es famosa por sus diversas playas.

Marsa Matruh se establece como un importante centro turístico que sirve de escapada tanto a europeos como a los habitantes de El Cairo, y al que se puede acceder desde el aeropuerto con el mismo nombre. La ciudad presenta playas de arena blanca y fina y aguas tranquilas y transparentes; a su vez, la bahía está protegida de la alta mar por una serie de rocas que conforman un rompeolas natural.

Es indiscutible que la herencia histórica de Marsa Matruh está tan repleta de atractivos turísticos que podría dedicar semanas y no acabaría de verlos todos. Sin embargo, hoy le presentamos tan solo una de las joyas de Matruh.

La reina Cleopatra tenía un palacio en esta ciudad que presidía sus aguas, zona conocida hoy en día como la Playa de Cleopatra. El cielo es de un azul brillante; sus arenas, de un blanco nacarado; y sus aguas, inmaculadas, a lo que se suma la ausencia total de visitantes. La Playa de Cleopatra, considerada como el lugar donde se bañaban Cleopatra y Marco Polo, se sitúa a 14 km al noroeste de Marsa Matruh, alrededor de la delgada línea de tierra que rodea la bahía. En esta zona, el mar muestra una preciosa tonalidad turquesa, a lo que se añaden unas formaciones rocosas que merece la pena observar.

El baño de Cleopatra se establece como una piscina natural donde la leyenda ha imaginado a la reina y a Marco Antonio disfrutando de un chapuzón. No obstante, en la realidad, las olas y las rocas impiden que se pueda nadar en esta área. Además, el mar de la Playa de Cleopatra puede ser bastante bravo, por lo que resulta un lugar idóneo para aquellos que practican deportes acuáticos.

En cualquier caso, no cabe duda de que esta playa es la más hermosa de Marsa Matruh, y puede que incluso de todo Egipto.

La leyenda de Cleopatra y Marco Antonio

Por Gema Diez Sigue leyendo

Los ptolomeos reinaron en Egipto, durante más de 300 años, su última descendiente Cleopatra, heredera al trono, nació para gobernar a Egipto en el año 69 a de C., dicen que estaba dotada de extraordinaria belleza y que su inteligencia y hermosura era superior a cualquiera que e le comparase. De belleza y sangre griega, era poseedora de la más moderna cultura romana, educada en Alejandría; con tan solo 14 años fue presentada en público, dotada de ingenio y sabiduría, era capaz de hablar en ocho lenguas y tenía conocimientos en música y política.

Con 17 años de edad, su padre muere, dejando huérfanos a ella y a su hermano Ptolomeo, Cleopatra demuestra más energía de carácter e inteligencia que su hermano, negándose este a gobernar con ella y muchos de sus consejeros no admitían la audacia que Cleopatra mostraba en el gobierno, por lo que esta se refugia en Siria e intenta conquistar el trono por las armas, aquí comienzan las desavenencias entre los hermanos.

Mientras tanto Julio Cesar y su ejército, en su marcha contra Roma, derrotan a Pompeyo y Cleopatra decide conquistar al Cesar por su cuenta presentándose ante el, escondida en una alfombra, para poder entrar al Palacio de este, por lo que el Cesar se queda absorto, ante la belleza de Cleopatra, que entonces contaba con 19 años.

Cesar y Cleopatra se enamoran y Cesar decide acabar con las desavenencias entre los hermanos, proclamando a Cleopatra como única gobernante de Egipto, su hermano Ptolomeo no accede y Cesar le declara la guerra, muriendo Ptolomeo en batalla.

Cesar y Cleopatra se marchan a Roma, es allí donde más tarde asesinan a Cesar, Cleopatra viéndose sola, regresa a Egipto; Roma pasa a manos de Marco Antonio a quien le llegan noticias de Cleopatra y desea conocerla invitándola a Roma, pero Cleopatra se niega y dice que es el quien tiene que venir a conocerla, el cual accede y es acogido con toda clase de lujos.

Ambos se enamoran y regresan a Alejandría, donde vivirían con toda clase de lujos y fiestas. Marco Antonio regresa a Roma y está fuera de Egipto tres años, durante los cuales Octavio se hace con el poder de Roma, por lo cual Cleopatra decide firmar la paz con Roma, Octavio le dice que para firmar la paz es necesario asesinar a Marco Antonio y ella no acepta.

Cleopatra, presa del miedo, se esconde en su propia tumba, haciendo correr el rumor de su muerte, Marco Antonio se entera de la noticia y le pide a su sirviente Eros que le quite la vida, pero Eros no puede, con lo cual Marco Antonio apoyado en su espada se la clava, pero no muere, viendo entrar a un esclavo de Cleopatra, mandado por ella. Marco Antonio agonizando pide que le lleven hasta la tumba, donde se encuentra Cleopatra, donde está sepultará a Marco Antonio con los honores que se merece.

Tiempo después, los soldados de Octavio encuentran muerta a Cleopatra junto a dos de sus doncellas, dicen que muerta por la picadura de una aspid, Octavio manda enterrar a Cleopatra junto a Marco Antonio. cuando esta muere, aún no había cumplido los 40 años de edad.

Foto 1 Vía : sobreegipto.com

Foto 2 Vía : vidasdefuego.com

Etiquetas: Cleopatra

Categorias: Historia de Egipto

Abrazo de Cleopatra

Existen infinidad de tipos de abrazos. Por ejemplo, todos conocemos ‘El Abrazo de Oso’ como aquel que quita la respiración por culpa de la presión ejercida en el tórax ante el estrangulamiento de los brazos. Los abrazos de oso además son muy típicos de abuela. Un abrazo más amistoso es el llamado ‘De sándwich’ que no es ni más ni menos el que dos personas ejercen sobre una tercera que se encuentra en medio. No debemos dejar de lado el abrazo con palmadita en la espalda que en la mayoría de los casos sirve de consolación a la persona a la que se le otorga. Podríamos hablar de infinidad de tipos abrazos pero hay uno diferente del resto de los demás y que resulta muy placentero.

El abrazo de Cleopatra

El ‘Abrazo de Cleopatra’ es propiedad exclusiva de las mujeres ya que sólo ellas son capaces de ejercer presión con los músculos del interior de la vagina alrededor del pene del hombre. Como todo tipo de ejercicio requiere un entrenamiento previo que se puede realizar de varias formas. Las bolas chinas por ejemplo ayudan a fortalecer los músculos de la vagina. Un buen método a seguir sería el de realizar los ejercicios mientras la mujer disfruta de una ducha. En este momento tan íntimo las bolas chinas se introducen en el interior de la vagina mientras se presiona durante varios segundos el juguete sexual (como si te aguantases el pipí). Lo ideal es realizar series de varias repeticiones e ir subiendo poco a poco el peso de las bolas a medida que aumenta el control del movimiento de tal forma que las esferas no salgan por si solas del interior del cuerpo de la mujer.

La musculatura pubococcigea también se puede ejercitar gracias a los ejercicios de Kegel que son muy efectivos para controlar las escapadas de flujo o la caída del suelo pélvico en mujeres que han sido madres o tras haber sufrido una operación. La técnica es fácil. Se realiza contrayendo dicha musculatura vaginal y como en el caso anterior se complementa con series y repeticiones que irán aumentando a medida que se alcancen los logros predeterminados.

El abrazo de Cleopatra es muy placentero para el hombre pues consigue aumentar la presión sobre el pene permitiendo que la fricción sea mayor al igual que el goce sexual. Vamos, ellos se sienten súper satisfechos de ser complacidos con este abrazo.

Un poco de historia

Pero… ¿Qué tiene que ver Cleopatra con esta práctica sexual? El mito erótico de Cleopatra ha pasado de boca en boca, de expresión artística en expresión artística, en la literatura y la moda durante toda la historia. No en vano, la extrema belleza de esta mujer y la mente fría que le caracterizaba le han catapultado como el referente sexual del hombre. ‘La Faraona’ cautivó a los varones más poderosos de su época. Puede ser que el control de esta práctica sexual sobre el hombre haga crecer el poder de la mujer en la cama. Lo más seguro es que Cleopatra jamás diera un abrazo de esta índole pero lo que está claro es que su sensualidad ha pasado a la historia también como una manera de hacer que todas las mujeres se conviertan en unas diosas entre las sábanas haciendo las delicias de cualquier faraón egipcio.

La verdadera (e hilarante) historia de cómo Cleopatra conquistó al César

En un cálido día de octubre del 48 a.C. una joven pizpireta de 21 años se levantaba dispuesta a jugársela a todo o nada. Tenía un plan. Y lo ejecutó de una forma tan original, osada y arriesgada, que le hizo ganarse de forma más que merecida el apodo de ‘reina del drama’. Hablamos de Cleopatra, la última reina de Egipto. Haciendo gala de su magnetismo y astucia, se presentó en el palacio de Julio César envuelta en una alfombra con el fin de ganar sus simpatías y de paso, salvar el cuello y el trono de Egipto. Pero veamos punto por punto qué llevó a esta joven a utilizar sus armas femeninas para seducir al César.

El caldo de cultivo

En el 58 a.C, Ptolomeo XII Auletes fue forzado a abandonar Egipto y huir a Roma tras una rebelión provocada por su propia hija Berenice IV, hermanastra de Cleopatra. Siguiendo la hostil saga familiar de asesinatos, intrigas y traiciones, ésta había matado a su madre y a su propio marido y le había arrebatado el trono de Egipto a su padre. Vamos, una joya de muchacha y un culebrón familiar. Cuando Auletes se exilió, se llevó consigo a Cleopatra. La pequeña sólo tenía 11 años.

Tres años después, Auletes abandonó Roma bien acompañado por Cleopatra y un amplio ejército. Sus intenciones eran claras. Nada más poner un pie en Egipto, lo primero que hizo fue ejecutar a su propia hija y recuperar el trono. Cleopatra, espectadora pasiva de la ‘carnicería’, había aprendido la lección: no había nada seguro ni podía confiar en nadie, pues sus hermanos eran tan capaces de matarla como cualquier desconocido. No en vano sería ella quién, a lo largo de su reinado y con la frialdad de un asesino en serie, mataría a los tres hermanos que le quedaban.

En el 51 a.C muere Auletes y designa a Cleopatra como reina de Egipto. Pero según una antigua ley egipcia, debía contraer matrimonio para poder reinar. Y no con cualquiera, debía ser con su hermano Ptolomeo XIII. Él tiene 10 años; ella 18. Como no podía ser de otra forma, aquello terminó en tragedia. Ptolomeo no se conformaba con ser rey solo en nombre y conspiró para asesinar a Cleopatra y quedarse el trono. Ésta, avisada a tiempo, huyó a Siria. Mientras tanto en Roma había una Guerra Civil: Pompeyo y Julio César luchaban por el control de la República. Como ya sabemos ganó el César y a Pompeyo le cortaron la cabeza los propios egipcios que un día le ayudaron al darse cuenta que apostaron por el ‘caballo perdedor’.

Cuando el César fue a buscar a su enemigo a Egipto y le regalaron la cabeza, en lugar de alegrarse se echó a llorar. Estaba claro que no era un hombre vengativo. El hombre que se encontraba detrás de esta acción no era otro que el marido de Cleopatra intentando meterse en el bolsillo al general. Aunque a Julio César, haciendo gala de su agilidad mental y su inteligencia, no le hicieron falta más que unas horas en el palacio de los ptolomeos para darse cuenta de que la casa estaba dividida.

Enterada Cleopatra de que el César estaba en Egipto, viajó a escondidas desde Siria, a pesar de la orden de su hermano de matarla si la veían merodeando por allí. Y aquí, es donde tiene lugar uno de los encuentros más memorables de la historia.

La oferta que César no pudo rechazar

Partamos de la base de que Cleopatra no era una mujer cualquiera muy a pesar de lo mal que han escrito sobre ella los romanos. Era una mujer fascinante, interesada por ciencias como la astronomía y todos los libros que se hallaban en la Biblioteca de Alejandría, el corazón del mundo que tanto quería a pesar de no tener sangre egipcia. El día que se presentó ante el César, sabía hablar más de nueve idiomas, poseía una gran astucia e inteligencia y era una fina observadora que supo averiguar los deseos del César antes de que incluso él mismo los supiera. Ese fue el truco genuino de Cleopatra: adelantarse a cumplir los deseos de aquellos hombres a los que quería conquistar mediante una observación calculada de su ‘presa’.

Pero volvamos al palacio. En él, un César de 52 años, casado, mujeriego y simpatizante hacia a todo aquel que corre riesgos por alcanzar sus deseos, iba a recibir un regalo de lo más exótico. Cleopatra, deseosa de reunirse con César, única jugada que le quedaba para recuperar el trono de Egipto, tenía que entrar en su país sin ser vista para evitar la sentencia de muerte que recaía sobre ella cortesía de su marido y hermano. Con una brillantez absoluta, Cleopatra le pide a una criada que la enrolle en una alfombra y la transporte hasta el palacio de Julio César. De esta forma, consigue llegar hasta las dependencias de éste sin ser vista por nadie. Allí Cleopatra salió de la alfombra y desplegó su famoso carácter arrollador seduciendo al César.

Pero esta es una historia de seducción e instinto de supervivencia y no de amor, por lo que Cleopatra no solo apostó por sus armas de mujer para conquistarle, sino que recurrió a todo aquello que pudiera garantizarle una victoria. Había ido a por todas y no iba a escatimar en picardía. Si la descubría Ptolomeo, moriría. Si no conseguía que César estuviese de su parte, moriría. Y como recurso, sólo se tenía a ella misma. Es el sexo o la muerte.

La egiptóloga Gayle Gibson cree incluso que podría haber utilizado insinuaciones sexuales subliminales. «Los griegos y los romanos, que normalmente tenían los ojos claros, usaban una cosa llamada atropina, se extrae de la belladona y hace que las pupilas estén dilatadas y muy negras. La dilatación es un signo de deseo y hace que la persona a la que miras se percate de que la deseas». Y si eso, su juventud y su osadía no conquistaba al César, también podía simular la excitación con otros cosméticos, como zumo de alguna baya u ocre para los labios, que siempre deben parecer ricos y carnosos. «Estos brillos de labios en los tiempos de Cleopatra estaban destinados a eso. Después de un orgasmo los labios de una mujer se hinchan y ella quiere estar siempre radiante y orgásmica» afirma Gibson.

La historia cuenta que Cleopatra consiguió sus objetivos y que pasaron la noche juntos. Al día siguiente César arriesgaría todo por entrar en una Guerra Civil en Egipto y subir a Cleopatra al trono como una reina independiente. Lo consiguió, aunque su obsesión con la reina exótica le llevaron a creerse un mismísimo dios egipcio. Ambas cosas ofendieron a Roma, que acabaría asesinándole en el propio Senado que juró protegerle. Tras él, vendría la memorable conquista de Cleopatra a Marco Antonio pero esta, ya es otra historia.

Comprobando la historia de la alfombra

En el documental «Los malos de la Historia: Cleopatra» unos investigadores llevan a cabo un peculiar experimento.

El Dr. Fred Galvan supone que las comodidades dentro de la alfombra no eran nada románticas, por lo que cuenta con la ayuda de una modelo para ponerlo a prueba. La enrolla en una alfombra e introduce un termómetro para ver cómo le afecta la temperatura fisiológicamente.

La aventura de la alfombra de Cleopatra fue en octubre del 48 a.C. En esa época del año las temperaturas rondan los 20 grados y se cree que sus sirvientes la transportaron 800 metros hasta el palacio del César.

Fred recrea este viaje con unas características similares. A pesar del sofocón y el calor que pasa la modelo, demuestran que podría haber sido posible. Puedes verlo en el documental que antes citamos (minuto 8 aproximadamente):

El irresistible encanto de la reina de Egipto

Cleopatra. W AILIS

La figura de Cleopatra encarna el final del período helenístico de Egipto y el término del poder político de la dinastía lágida. Dicha dinastía, también llamada ptolemaica, tuvo su período más esplendoroso y de mayor expansión en el siglo III a. C. La capital de sus dominios era la ciudad de Alejandría, que fue el mayor puerto del mar Mediterráneo de la época y mantenía una intensa actividad comercial. La riqueza económica, el poder político y la actividad cultural hicieron del Egipto de los Ptolomeos una potencia del momento.

“Su belleza, como se nos dice, no era en sí misma incomparable, no como para impactar a los que la veían; pero conversar con ella tenía un encanto irresistible” (Plutarco)

En el siglo II a. C. se vieron obligados a ceñir sus dominios a sus propios territorios y perdieron su influencia externa. Es más, Egipto pudo mantener su independencia debido a la protección romana frente a los ataques de Antíoco IV Epífanes. Éste era el rey de Siria, descendiente del diádoco Seleuco y, por tanto, heredero del Imperio seléucida, que fue una de las partes en las que se dividió el Imperio de Alejandro Magno. Cabe recordar que la dinastía ptolemaica se funda con Ptolomeo I Sóter, quien fue general del emperador macedonio y se hizo con Egipto tras su muerte. Ptolomeo I pugnó con los demás sucesores de Alejandro por la repartición de su imperio en las Guerras de los Diádocos.

En la época ptolemaica, para la legitimación del poder se empleaban diversas fórmulas. Por un lado, para la población egipcia se mantenía un discurso y una iconografía de liberación de los persas. Por otro lado, para los habitantes de origen griego de ciudades como Alejandría se aludía a la figura de Alejandro Magno para conseguir una justificación de naturaleza helenística. Además, promovieron la cultura griega para reconocerse en ella y reforzar su autoridad intelectual. Asimismo, para la población autóctona seguían sirviendo las fórmulas del poder faraónico. Por último, la iconografía relacionada con la legitimación del poder se abre a las formas romanas debido a su necesidad de expandir su influencia en su contexto. La integración cultural producida fue de una riqueza fascinante.

Alexandria lighthouse. Ilustración de Martin Deschambault para Assassin’s Creed Origins.

Los últimos Ptolemeos de la dinastía lágida fueron los hijos de Ptolomeo XII, también llamado Auletes. Estos fueron Ptolomeo XIII y Ptolomeo IV que se casaron sucesivamente con su hermana mayor Cleopatra VII Filópator por orden testamentaria de su padre. Cleopatra nació en el año 69 a. C. en Alejandría.

Ptolomeo XII Auletes se aseguró el trono a través del apoyo de Roma, especialmente del general Pompeyo a quien había pagado y prometido tributos. Tras su muerte en el 51 a. C., Cleopatra ascendió al trono junto a su hermano Ptolomeo XIII de doce años. Los hermanos tuvieron que contraer matrimonio según el designio de Ptolomeo XII, que se cumplió bajo la vigilancia de Pompeyo.

Cleopatra recibió una educación griega, estudiando materias como astronomía, matemáticas, filosofía, música o política. También estudió diversos idiomas además del griego. Se la ha descrito a lo largo de la historia como una mujer formada, inteligente, con un carácter seductor y hábil en las relaciones sociales y de poder. El encanto de Cleopatra hizo de ella uno de los personajes más recordados de la historia. El filósofo e historiador Plutarco la caracteriza de esta manera:

Su belleza, como se nos dice, no era en sí misma incomparable, no como para impactar a los que la veían; pero conversar con ella tenía un encanto irresistible, y su presencia, combinada con la persuasión de su discurso y el carácter que de alguna manera se difundía sobre su comportamiento hacia los demás, tenía algo estimulante al respecto. También había dulzura en los tonos de su voz; y su lengua, como un instrumento de muchas cuerdas, ella podría fácilmente recurrir a cualquier lenguaje que quisiera (…) (Vidas Paralelas: Antonio)

Cleopatra. Ilustración de John William Waterhouse.

La situación fue complicada al principio de su reinado, ya que las hambrunas que padecía el pueblo provocaban rebeliones y grupos de cuatreros y facinerosos. Por otro lado, la economía egipcia se estaba desgastando y Cleopatra se apoyaba cada vez con más intensidad en Roma, de quien dependía para el sostenimiento de sus dominios. Contrarios a las políticas de Cleopatra, Aquilas, Potino y Teodoto actuaron sobre su hermano y esposo para deponerla. Aquilas era un general de importancia, Potino era tutor de Potlomeo XIII y Toeodoto era un rétor. Por el asesoramiento de estos tres consejeros, Ptolomeo XIII, quien había sido excluido por su hermana de las decisiones políticas, derrocó a Cleopatra y la forzó al exilio. De este modo, en el 48 a. C. Cleopatra fue expulsada de su reino y se recluyó en Siria.

La relación con Roma, que en aquel momento se encontraba en guerra civil, era determinante. La Segunda guerra civil de la República romana transcurrió entre el 49 a. C. y el 45 a. C. y enfrentó a Julio César contra el bando conservador del Senado cuyo brazo armado lo comandaba Pompeyo. El conflicto concluyó con la victoria de César y la derrota de los pompeyanos. Tras perder la batalla de Farsalia, Pompeyo buscó protección en Egipto. Sin embargo, Ptolomeo XIII ordenó su asesinato en el 48 a. C. para ganarse la confianza de Julio César. Éste, al llegar a Alejandría para capturar a su contrincante, recibió la información de la muerte de Pompeyo y la tomó como una desgraciada y triste noticia, pues era un rival respetado por él. Se cuenta que incluso llegó a llorar por el asesinato de su amigo.

Julio César convocó a Cleopatra y a Ptolomeo XIII para resolver la disputa, ya que, muerto Pompeyo, él se hizo cargo de la posición de testamentario del padre de los hermanos. Cleopatra consiguió adentrarse en la estancia de Julio César para persuadirlo en su favor. Ptolomeo, al enterarse de las circunstancias, declinó la proposición de acuerdo y huyó difundiendo la traición. César capturó a Ptolomeo XIII y leyó en público el testamento de Ptolomeo XII. La repartición favoreció a Cleopatra, que retornó al trono y afianzó la alianza con César. A Ptolomeo XIII se le asignó Creta y a su hermana Arsinoe y a su hermano Ptolomeo XIV Chipre. El resultado fue una tensa situación entre Cleopatra y César, que se había afincado en Alejandría, por un lado, y Arsinoe y Ptolomeo XIII, que permanecía rehén en el palacio real, por otro.

Julio César y Cleopatra. Jean-Léon Gérôme.

La tensión acabó estallando en el momento en el que Aquilas, al mando de un ejército, asedió la ciudad por orden de Ptolomeo. César y Cleopatra se mantuvieron en el palacio real hasta que llegaron los refuerzos romanos y vencieron en la contienda. Durante el conflicto ocurrió el famoso incendio de Alejandría que se originó por la quema por parte de César de sus propios barcos anclados en el puerto de la ciudad antes de que Aquilas lo conquistase y usase las embarcaciones en su beneficio. Arsinoe logró huir y Ptolomeo fue liberado. No obstante, César se alzó con la victoria y la primera fue enviada como prisionera a Roma y el segundo murió en la huida de los egipcios Nilo arriba.

De este modo, Cleopatra volvió a recuperar el trono y, para asumir las funciones, se casó con su hermano Ptolomeo XIV de diez años. El 47 a. C. nació Ptolomeo XV, el hijo de César y Cleopatra, al que los alejandrinos llamaron Cesarión. Pero este no fue el final de las peripecias de Cleopatra, pues en los idus de marzo del 44 a. C. Julio César fue asesinado.

En el año 43 a. C. Cleopatra envenenó a Ptolomeo XIV y Cesarión ocupó el cargo de corregente. En Egipto había una situación de hambruna y los canales del Nilo se encontraban deteriorados, lo cual afectaba a las cosechas. En Roma, Marco Antonio, quien fuera el principal jefe militar al servicio de Julio César, estaba dando caza a los responsables del asesinato. En el 43 a. C. se produjo el Segundo Triunvirato que ponía en el poder durante cinco años a Marco Antonio, a Lépido y a Octavio (posteriormente, emperador Augusto), a través de una alianza formalizada en la Lex Titia.

Puerto con el desembarque de Cleopatra en Tarso. Claudio de Lorena,.

El triunvirato ocasionó otra guerra civil en Roma entre los simpatizantes del mismo y los republicanos. Marco Antonio pidió a Cleopatra un encuentro en Tarso. En este encuentro acordaron la prestación de ayuda de Cleopatra y la ejecución de Arsinoe por parte del romano. En dicha reunión se cuenta que se enamoraron y Marco Antonio se trasladó a Egipto para vivir con Cleopatra el invierno que medió entre los años 41 y 40 a. C. En el 40 a. C. Marco Antonio retornó a Roma y se casó con la hermana de Octavio, según lo acordado. En el 37 a. C. volvió a Egipto por una campaña militar y se casó con Cleopatra, sin romper su compromiso con su esposa romana.

Octavio y Marco Antonio se enemistaron y al finalizar el triunvirato en el año 33 a. C., pues se renovó en el 38, se enfrentaron en el Senado y el segundo rechazó a la hermana de Octavio como esposa. El resultado fue la declaración romana de guerra a Egipto y la hostilidad contra Marco Antonio y Cleopatra, a la vez que se favoreció la posición de Octavio. Las flotas comandadas por Agripa, el principal general de Octavio, vencieron a las de Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Accio el 31 a. C. Este fue el combate decisivo que permitió a Octavio entrar en Alejandría el 30 a. C.

Cleopatra and Anthony. Way Way

Marco Antonio cayó presa de un engaño en el que se le informó que Cleopatra había muerto, por lo que decidió suicidarse con su propia espada. La reina de Egipto también se quitó la vida antes de ser apresada y exhibida en Roma en la ceremonia del Triunfo. Murió por la mordedura de una cobra egipcia, ahora conocida como áspid de Cleopatra. La reina de Egipto tomó la decisión después de entrevistarse con Octavio a quien no pudo persuadir como hizo con Julio César y Marco Antonio. De este modo, Egipto pasó a ser una provincia romana y Octavio se convirtió en Augusto, el primer emperador de Roma.

La muerte de Cleopatra. Reginald Arthur.

El encanto de Cleopatra se manifiesta no sólo en su capacidad de seducción personal ligada a la inteligencia política y a su formación intelectual, sino que el personaje histórico condensa la herencia del esplendor cultural del helenismo y, a la vez, está vinculada a procesos políticos decisivos para la historia de Roma. A todo esto se le añade el atractivo del final de las etapas históricas en las que estuvo implicada: el período helenístico, la dinastía ptolemaica y la República romana. Todo lo cual va más allá de la mistificación romántica de sus supuestas relaciones amorosas.

Bibliografía

Bingen, J. Hellenistic Egypt: monarchy, society, economy, culture. Ed. Edinburgh University Press. 2007: Edimburgo.

Plutarco. Vidas paralelas. VII, Demetrio-Antonio, Dión-Bruto, Arato-Artajerjer. Ed. Gredos. 2009: Madrid.

Schuller, W. Cleopatra: una reina en tres culturas. Ed. Siruela. 2008: Madrid.

Tyldesley, J. Cleopatra: la última reina de Egipto. Ed. Ariel. 2008: Barcelona.

Walker, S. y Higgs, P. Cleopatra of Egypt: from history to myth. Ed. The British Museum Press. 2001: Londres.

¿Qué es y como dar el beso de singapur?

Te decimos como dar el beso de Singapur como una experta para ser más feliz en la intimidad

Hace 3 mil años al sur de Asia, exactamente en el corazón de la India, existió un grupo de mujeres que inmortalizaron una de las técnicas más enigmáticas de todos los tiempos para encaminar a los hombres al placer. Esta forma de estimulación milenaria, también conocida como pompoir o kabazza es tan antigua como la prostitución. La primera en comprender esta técnica fue una prostituta en Shanghái que logró introducir y sacar el órgano masculino con tan sólo los movimientos de succión de su vagina.

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Esta técnica se conoce como el beso de Singapur el cual, además de erotismo, está plagado de historia. La amante del rey Francisco I y Enrique II de Francia, Diane de Poitiers, tenía una habilidad especial para aplicar este método como un estimulante que llevaba a sus parejas y a ella misma al máximo placer. Después de que el beso de Singapur se extendió por toda la India, otros países como Tailandia y Japón sus siguieron los pasos.

Las geishas lograron llevar esta técnica aún más lejos con una variación del beso de Singapur. Ellas agregaron la participación de los músculos del abdomen a estos movimientos. Este nuevo procedimiento se conoce como kabazza y, aunque no se ha vuelto tan popular como el pompoir, es parte del descubrimiento con el que hoy muchas parejas se atreven a buscar un placer supremo en la cama.

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¿Qué es el beso de singapur?

Ya conocimos el origen de esta antigua estimulación, pero entender de qué se trata el beso de Singapur es distinto. Todo se trata de la intensificación del orgasmo a través de movimientos específicos, con los que al momento de la penetración, las mujeres pueden estimular con mayor fuerza a su pareja.

Estos movimientos consisten en la contracción y relajación de los músculos circunvaginales para simular un efecto de succión, parecido al que los hombres sienten cuando reciben sexo oral de su pareja. Aunque estos movimientos pueden ser «naturales» en algunas mujeres, hay quienes no los han experimentado o que por alguna razón tienen más dificultades para llevarlos a cabo; sin embargo, no se necesita de nada en especial para practicar el pompoir.

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¿Cómo se practica el beso de Singapur?

Para que resulte más fácil intentarlo, la mujer debe acomodarse encima de su pareja para que ella domine la escena. No hay una postura específica, pero siempre es mejor sentarse o recostarse sobre él.

Una vez que el pene se encuentre dentro de la vagina hay que mantener la cadera quieta durante algunos segundos para concentrarse en el movimiento del músculo pubocoxígeno. Éste debe contraerse de manera rítmica e intensa para apretar el órgano masculino y así estimular un orgasmo potente.

Si no tienes idea de cuál es el músculo pubocoxígeno te será muy fácil reconocerlo si la próxima vez que vayas al baño intentas interrumpir el flujo de orina. Ese músculo que apretaste para detener el paso de la orina es el que debes presionar y relajar mientras tienes relaciones sexuales.

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¿Qué beneficios tiene el beso de Singapur?

Los beneficios de practicar el pompoir no sólo se reducen al placer de disfrutar de orgasmos más intensos y duraderos. Sino de experimentar nuevas sensaciones que durante la penetración es difícil concebir.

La estimulación no sólo es masculina, pues para nosotras el alcance del orgasmo será más rápido y efectivo, ya que al contraer tus músculos contribuyes a que la vagina y el clítoris trabajen en conjunto.

Se recomienda practicar esta técnica para fines sexoterapeúticos. Pues se cree que ayuda a enfrentar problemas de líbido baja, eyaculación precoz o disfunción eréctil.

Al practicar estos ejercicios nuestra pelvis y otras partes de nuestro cuerpo se fortalecen, mejorando nuestra elasticidad vaginal para tener relaciones más placenteras y a su vez reducir el riesgo de sufrir incontinencia.

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¿Cómo perfecciono el beso Singapur?

Hay mujeres que logran practicar el pompoir con facilidad y otras que necesitan de un «entrenamiento» para lograrlo. A esta serie de ejercicios para fortalecer el músculo pubocoxígeno se le llama terapia de Kegel, la cual también beneficia la salud de la mujer preparándonos para tener una mejor recuperación después de un parto, entre otras cuestiones.

En la posición que te resulte más cómoda (recostada boca arriba o sentada) comienza a contraer tu vagina por 3 o 5 segundos en series de 10 repeticiones cada una. Entre cada ejercicio respira profundamente y ve aumentando la intensidad, duración y repetición de este entrenamiento conforme percibas una evolución.

El propósito de compartirte nuevas o distintas prácticas sexuales es ofrecerte oportunidades de descubrir una táctica que mejore la intimidad entre tu pareja y tú. Conocer desde el origen hasta la ejecución de este tipo de técnicas, te ayudará a ganar seguridad y así sentirte una experta que domine una de las más antigua y efectiva de todas, la cual garantiza el placer de quien la práctica y de quien la recibe.

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Qué es el beso de Singapur y cómo se hace esta practica sexual que enloquece a muchos

El beso de Singapur, también llamado pompoir o kabazza en su versión árabe, es una antiquísima técnica sexual de la que ya hablaban algunos libros de historia. Se basa en que la mujer estimule el pene con la vagina una vez que este está dentro, realizando unos movimientos similares al de la succión.

Una curiosa práctica que, aunque tenga un nombre raro, es fácil de hacer y muy placentera. Si quieres un gran y excitante orgasmo, ¡toma nota de esta técnica sexual!

Para aquellas mujeres que practiquen con regularidad ejercicios de Kegel o pilates, seguramente les resultará más sencillo.

Entrenar el músculo pubocoxígeo

Para poder practicar el beso de Singapur es necesario ejercitar este músculo. Hay mujeres que lo tienen entrenado de forma natural, pero en muchos otros casos requiere de cierta práctica. Para saber a qué músculo nos referimos, la próxima vez que vayas a orinar prueba cortar el pis a la mitad durante un segundo: el músculo que te permite hacer eso es el pubocoxígeo.
Para entrenarlo, puedes probar con algunos ejercicios propios para el suelo pélvico para mujeres embarazadas o mujeres que sufren pérdidas de orina. Son también llamados ejercicios de Kegel, y no solo te servirán para practicar una técnica sexual infalible sino también para evitar esas pérdidas en el futuro. Eso sí, hay que tener cuidado, pues hacer los ejercicios mal puede ser contraproducente para tu salud. Si tienes alguna duda, siempre puedes consultar con tu ginecólogo.

Cómo se practica el beso de Singapur

La sexóloga Raquel Graña explica con detalle en qué consiste la práctica del beso de Singapur. Una vez que estemos realizando el coito, debemos intentar contraer esa musculatura durante la penetración. Llegados a este punto, uno de los aspectos más importantes para que la práctica resulte satisfactoria es la comunicación. Nuestra pareja nos dirá si siente la fuerza que hacemos sobre su miembro.

La práctica del beso de Singapur se caracteriza por la capacidad de contraer y relajar la musculatura vaginal de forma controlada hasta el punto de poder llegar a retener el pene. No es una práctica erótica sencilla, porque si ya resulta complicado contraer la musculatura a solas, aún es más difícil cuando se tiene el miembro dentro.

Una vez perfeccionada la técnica, existe la posibilidad de combinar con movimientos de cadera las contracciones, si bien esto requiere aún más pericia.

Recuerda: probar nuevas cosas y disfrutar de una sexualidad consciente puede resultar muy positivo para la pareja.

y tú, ¿te animas a probarla?

Importante: Debe aclararse que Bioguía no da consejos médicos ni receta el uso de técnicas como forma de tratamiento para problemas físicos o mentales sin el consejo de un médico, sea directa o indirectamente. En el caso de aplicar con ese fin alguna información de este sitio, Bioguía no asume la responsabilidad de esos actos. La intención del sitio es solamente ofrecer información de naturaleza general para ayudar en la búsqueda de desarrollo y crecimiento personal.

El beso de Singapur: técnica milenaria para llevar a tu chico al orgasmo (VIDEO)

¿Has escuchado hablar sobre el beso de Singapur? ¡Tranquila, que para nosotras también es la primera vez! Sabemos que estás deseosa de saber cómo se hace, de qué trata y los beneficios que le ofrece a tu chico, pero antes es obligatorio saber de dónde proviene. Según cuentan, hace 3.000 años al sur de Asia, ahí en el corazón de la India, un grupo de mujeres inmortalizaron esta técnica también llamada pompoir o kabazza. Después de conocerse, también se hizo popular en Tailandia y Japón.

El portal Cultura Colectiva relata que era muy usado por las geishas para que sus “parejas” alcanzaran un placer supremo en medio de las piernas.

Ya has comprobado que la rutina en la cama te aburre y a él también. Como buena chica siempre querrás andar a la vanguardia para conocer todo tipo de técnicas innovadoras. Muchas de estas tienen años de existir; sin embargo, por alguna razón ahora es que han llegado a tus oídos y conocimiento en general. Pues así como ya dominas los términos del diccionario del sexo, también tienes que añadir el beso de Singapur y, por supuesto, ponerlo en práctica para comprobar sus excitantes resultados.

¿Cómo se hace? La experta en sexología y youtuber Elsy Reyes te enseña paso a paso. ¡Sigue sus instrucciones!

Regala placer

-El tamaño del pene influye en si la penetración es placentera o no. Así como existen posiciones sexuales para penes grandes, las hay para penes de menor tamaño. Estas son recomendadas por los expertos para lograr que ambos lleguen al clímax. Si las siguen y además pones en práctica el kabazza, experimentarán orgasmos más intensos y duraderos.

-La estimulación no solo es para él, sino que esa sensación tan gratificante que te ofrece el orgasmo se dará en menos tiempo. Al contraer los músculos, contribuyes a que la vagina y el clítoris trabajen en conjunto.

-Esta milenaria técnica permite que la pelvis y otras partes de tu cuerpo se fortalezcan, lo que mejorará la elasticidad de tu zona íntima para garantizarte relaciones sexuales más placenteras.

-Tal y como lo aconseja Elsy Reyes, Denise Costa, fundadora de la página Pompoir Book (Guía completa sobre el Singapur Kiss), la chica que desee ponerla en práctica debe entrenar su zona íntima, pues aunque algunas poseen esta habilidad natural o porque se ejercitan constantemente con el miembro de su pareja, otras requieren ejercitarla para tonificar los músculos. ¡Vuélvete toda una experta!

Ten en cuenta que nuestro propósito al desempolvar este tipo de técnicas es que enriquezcas tu conocimiento en el sexo, y así goces de una vida sexual placentera, ganes seguridad y te vuelvas toda una experta en la cama. Estamos seguras de que tus relaciones sexuales se volverán mucho más satisfactorias en la medida en que decidas alternar las típicas posiciones sexuales como el Kamasutra. ¡Tu cuerpo y él te lo agradecerán! y además… ¡te lo mereces!

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