0

Lejia apta para uso alimentario mercadona

Gema, lectora y socia de eldiario.es no escribe el siguiente texto en un correo electrónico: «últimamente algunos supermercados están ofreciendo un producto para lavar en casa frutas y verduras. Lo he probado y tiene un olor claro a lejía. Pero en su web afirman que a diferencia de la lejía, se fabrica a partir de un cloruro sódico de elevada pureza mediante un proceso de electrólisis. Quisiera saber si este producto es recomendable, si se justifica el alto precio que tiene. Y que otros métodos de lavar vegetales son recomendables y seguros».

Hemos omitido el nombre de la marca comercial del producto que citaba Gema en su texto debido a que no es el único en el mercado con similares funciones y entendemos que ella nos pide hablar en general de si conviene o no lavar las frutas y verduras para consumir crudas con químicos comerciales.

Por lo pronto dejar claro que sí este tipo de productos se encuentran en supermercados es porque han pasado los controles preceptivos y están aprobados por las leyes españolas y europeas referentes a la seguridad alimentaria. De hecho la Agencia Española del Consumo y la Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomienda en su página web: «si vas a comer fruta cruda con piel, verdura cruda (lechuga, espinacas…) o verdura cruda con piel (pepino) sumérgelas durante 5 minutos en agua potable con 1 cucharita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después acláralas con abundante agua corriente».

Seguidamente en el mismo documento AECOSAN matiza que «la lejía debe estar etiquetada como ‘apta para la desinfección de agua de bebida'», lo cual nos da indicación de que no sirve cualquier lejía. A este respecto cabe recordar que la lejía es un potente desinfectante formado a partir de hipoclorito sódico, con gran poder abrasivo y que se utiliza para limpiar y blanquear ropa. Según puede leerse en la página web de una de las empresas que comercializan lejía para lavar frutas y hortalizas, «la lejía convencional contiene agentes alcalinizantes como la sosa caústica e impurezasa residuales».

Esta marca, y muchas otras, intenta desligar su producto del concepto que tenemos de la lejía, asociado a la limpieza y a numerosas precauciones por tu potente poder abrasivo. Nos asegura que «se fabrica a partir de un cloruro sódico (sal) de elevada pureza mediante un proceso de electrólisis que utiliza: baja corriente eléctrica con bajo flujo de iones, lo que consigue una parcial conversión a hipoclorito (NaClO)».

Después añade que » utiliza un sistema a base de células de grafito, lo que hace que la calidad sea farmacéutica aunque con una rentabilidad baja, con lo que el coste de producción es muy superior al de otros métodos industriales». Pero al fin y al cabo el producto que se obtiene es lejía, al menos tal como lo entiende AECOSA, con el matiz de que es «apta para la desinfección del agua de bebida».

Si bien según el DRAE, lejía es «una solución de sales alcalinas en agua que se utiliza para la limpieza y la desinfección doméstica», por lo que este tipo de productos podrían acogerse desde el punto de vista académico de la definición clásica de lejía. De todos modos, ello no hace a este tipo de soluciones menos peligrosas si no se toman las precauciones preceptivas y se sigue el método correcto, y de hecho en el apartado de preguntas frecuentes de otra de las marcas puede leerse: «Accidentalmente ha ingerido el líquido ¿qué puede hacer?: En caso de ingesta accidental, llamar al teléfono 91-5620420 (Servicio Médico de Información Toxicológica)».

¿Es aconsejable usar estos productos a base de lejía?

Los fabricantes de este producto aseguran que diluyendo 50 mililitros de su producto en 2,5 litros de agua -aproximadamente las mismas proporciones que aconseja AECOSAN- durante quince minutos, se consigue eliminar la práctica totalidad de gérmenes capaces de causarnos una infección. Desde Pseudomonas aeruginosa a Staphyllococcus aureus, pasando por Klebsiella psnuemoniae y por supuesto Escherichia coli, así como virus de la hepatitis A, B y C (solo la A puede contraerse vía alimentos contaminados, pero se incluyen las tres) y el hongo Candida albicans, presentan certificaciones sobre la eficacia de su producto a la hora de erradicar estos patógenos.

Sobre la posible peligrosidad que justifique su uso, explican que AECOSAN vela para que normalmente se garantice que los productos hortofrutícolas llegan a la tienda en las condiciones perfectas para su consumo; no obstante, «a veces existen circunstancias accidentales en las que los alimentos pueden llegar a contaminarse, como son:

  • La contaminación accidental del agua de riego debida a la sequía o a la posible filtración de aguas procedentes de pozos sépticos o aguas fecales.

  • Un eventual uso de abono orgánico sin tratar puede contaminar las aguas de riego.

  • La posibilidad de contacto de las frutas y verduras con el suelo, insectos u otros animales.

  • El traslado de los productos de las cámaras de conservación en frío al punto de venta. La conservación en cámaras frigoríficas a 4°-6° centígrados evita que las hortalizas se deterioren durante un determinado tiempo, pero no evita la presencia de bacterias. En el momento en que las frutas y verduras salen de la cadena de frío y se someten a temperatura ambiente las bacterias recuperan su capacidad de crecimiento.

  • A pesar de que se recomienda utilizar guantes al manipular frutas y verduras, estas se manosean con frecuencia en busca de la “mejor” pieza.»

Son posibilidades que no dejan de ser ciertas, aunque como la mayoría de nosotros habremos experimentado, son sumamente remotas, en gran parte gracias a los controles y las normativas tanto europeas como estatales. Es decir que estos productos y marcas recurren al alarmismo, o si se quiere al exceso de celo, para vender su producto, que sin duda es una aportación adicional a la desinfección para estar 100% seguros.

Razones para no usarlos

A pesar de la recomendación de la AECOSAN y aun reconociendo la eficacia y la inocuidad -siempre que se empleen correctamente, de estos productos- existen una serie de razones poderosas para no hacer uso de ellos a no ser que estemos en condiciones excepcionales, como una epidemia infecciosa por una partida no controlada -la crisis del pepino de 2011- o bien que vayamos a consumir fruta o verdura directa de una huerta doméstica no comercial de la que desconocemos detalles como el agua de riego, si se han usado abonos orgánicos, etc. En los citados casos, el uso de lejía diluida puede ser una medida sensata.

Sin embargo su empleo por sistema tiene dos inconvenientes: el primero es que el lavado de las hortalizas y la fruta -especialmente durante quince minutos y posteriormente con la aplicación de otro lavado para retirar la lejía- produce una importante merma de vitaminas hidrosolubles, que hace perder calidad nutricional al producto, tal como explicamos en Cómo cocinar para perder el mínimo de vitaminas de los alimentos.

El otro inconveniente es que no es malo comer alimentos llenos de bacterias, tal como se explica en este y este artículo. El motivo es que de este modo aportamos elementos de renovación a nuestra flora intestinal, de modo que sea más sana y diversa. En Nueve razones por las que amarás a tu flora intestinal sobre todas las cosas te explicábamos la importancia que tiene la llamada microbiota, como si fuera un órgano más de nuestro cuerpo.

Hay una conexión real entre nuestro cerebro y nuestro intestino que se alimenta de las bacterias, virus, parásitos y hongos que entran con nuestra comida. Por lo tanto, al tomar por sistema medidas sépticas como el uso de lejías para limpiar frutas y hortalizas, eliminamos riesgo de contaminaciones pero empobrecemos nuestra microbiota, aumentando así el riesgo de padecer consecuencias como aumento de alergias, enfermedades autoinmunes o incluso diabetes de tipo 2. Así que debemos evaluar qué riesgo preferimos asumir.

DINOS QUÉ TEMAS TE INTERESAN

En ConsumoClaro estamos centrados en informarte de aquello que te interesa y, por tanto, queremos abrir un canal para que puedas comunicarte con nosotros y orientarnos sobre tus preferencias. Si quieres que investiguemos o hablemos de algún tema en especial, puedes escribirnos a [email protected]

Desinfección de frutas, verduras y hortalizas de consumo en crudo.

¿Cómo conseguir una buena desinfección de frutas y verduras?

El control de la seguridad alimentaria de frutas, verduras y hortalizas frescas resulta especialmente complejo. Se trata de productos que cuando se consumen crudos, pueden presentar un riesgo para la salud de los consumidores, ya que los tratamientos de descontaminación, aún siendo efectivos, no garantizan la inocuidad al cien por cien.

En el mercado, existen distintas alternativas para desinfectar estos alimentos, en formato sólido y líquido, que utilizados de forma adecuada consiguen el mismo objetivo: el consumo seguro de los mismos.

En concreto estamos hablando de la lejía «de uso alimentario» frente a disoluciones comerciales como amukina, etc.

En formato líquido, el compuesto activo en ambos preparados es el hipoclorito de sodio, NaClO. El formato sólido del amukina, es un compuesto químico denominado dicloroisocianurato de sodio, utilizado en otros ámbitos como la desinfección de las tetinas de los bebés, desinfección de agua en condiciones de emergencia y/o catástrofes naturales por parte del ejército, mantenimiento de piscinas, etc.

La lejía de «uso alimentario» que debemos usar para este cometido, la podemos encontrar en pràcticamente cualquier tienda o supermercado. Si nos fijamos en la foto, nos podemos preguntar: ¿Que lejia escojo entre tantas variedades?. ¿tapón rojo, tapón azul?. ¿Envase, etiqueta de un color u otro?. Muy fácil.

El Real Decreto 3360/1983 de 30 de noviembre por el que se aprueba la Reglamentación Técnico-Sanitaria sobre elaboración, circulación y comercio de lejías (RTS de Lejías) (BOE de 28.1.1984) y su posterior modificación, Real Decreto 349/1993, de 5 de marzo, por el que se modifica la RTS de Lejías (BOE de 20.4.1993), obliga a que en el etiquetado aparezca la leyenda «apta para desinfección del agua de bebida». Éste el el tipo que debemos elegir, no importando en principio la marca comercial del producto.

Es decir, lo que debemos realizar de forma eficaz es el proceso de desinfección. La legislación, NO OBLIGA a utilizar Amukina o similares, como así creen algunos trabajadores del sector de restauración.

¿Cómo debo realizar el proceso de desinfección?

Depende de la concentración de cloro activo (g/l) del producto que utilicemos, siendo la usual de unos 42 g Cl2 activo/l disolución. En el etiquetado debe figurar las instrucciones de uso adecuado para el consumidor. No obstante, podemos hacer uso de distintas tablas orientativas, una de las cuales se adjuntan:

Así, según se desprende de la tabla, para una lejía comercial de 40 g/l de cloro activo y un recipiente con 10 litros de agua, deberíamos añadir 18 mililitros de la misma. Vertemos los alimentos previamente lavados en la disolución desinfectante durante un tiempo de actuación de 10-20 minutos. Al final del proceso, debemos aclarar con agua potable.

No se peca por lavar en exceso las frutas y las verduras, sino por no limpiarlas en absoluto o creer que con pasarlas por debajo del grifo es suficiente. Sí, vivimos en una sociedad con unos parámetros de seguridad alimentaria fiables, y estos productos están sujetos a una normativa estricta, pero con eso no es suficiente.

Según recuerda la Agencia de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), «en el medio ambiente —suelo, polvo, agua de riego…— puede haber microorganismos patógenos y elementos químicos que en ocasiones pueden contaminar las frutas y verduras». Además, apuntan los expertos, con un paso por el agua se elimina gran parte de los pesticidas que puedan haber quedado en la piel de estos alimentos.

«Caemos en la inconsciencia de no limpiar correctamente las frutas y verduras», advierte Juan Revenga, dietista-nutricionista y creador del blog El nutricionista de la general. Lo cierto es que pocas veces reparamos en que una mala higiene en la cocina puede acarrear malestares gástricos, dolores abdominales, reacciones en la piel o enfermedades como la listeriosis, una infección provocada por la bacteria listeria monocytogenes, que se manifiesta con fiebre y fuerte dolor muscular, precedida de diarreas u otros trastornos gastrointestinales, y que es especialmente virulenta con embarazadas, mayores de 65 años y personas con el sistema inmunológico débil, e incluso puede provocar la muerte.

«Pasa algo curioso y es que las intoxicaciones son difíciles de comprobar, por eso no las tenemos apenas en cuenta», apunta Revenga: «Para que sea así han de darse una de estas dos circunstancias: que sea algo masivo —es decir, que le afecte a mucha gente y, de este modo, llame la atención— o que las consecuencias sean muy graves, como una enfermedad severa o la muerte. Si no, cada uno las sufre en soledad y no llegan a la esfera pública. Pero ocurren a diario».

La preocupación «va un poco por barrios», añade Marián García, doctora en Farmacia y responsable de la web y los espacios televisivos y radiofónicos Boticaria García. «Hay personas muy escrupulosas con esto, pero en general somos bastante relajados y optamos por lo que yo llamo ‘una ducha rápida’ de la fruta y verdura: un enjuague, y listo. O cometemos errores como dejar las cerezas en remojo y luego no aclararlas».

Conservan mejor sus nutrientes si están lavadas

Entonces, ¿hay un truco para cada tipo de alimento? Hay unas pautas (las puede leer al final del artículo), pero el problema, según Revenga, «no es cómo lavar los vegetales o si hay que utilizar algún desinfectante, sino que muchas veces ni siquiera se hace. Cogemos un cogollo, lo mojamos por fuera, lo cortamos y lo servimos. No: hay que darle agua por todas partes», y concluye: «Sabemos que lo hemos hecho bien cuando lo hemos hecho».

Hay quien piensa que si se lavan muchos las frutas y verduras pueden perder nutrientes en el proceso. La farmacéutica García recuerda que «no es así. La merma de propiedades se produce con una mala conservación —hojas deterioradas o vegetales pochos que contaminan otros sanos— o en una cocción en la que tiramos el caldo, que atesora hasta un 30% de estos nutrientes, pero no por eliminar mecánicamente los restos de suciedad donde están los microorganismos o elementos químicos».

Limpiarse las manos, usar utensilios impolutos y evitar los jabones

«Lo primero, limpia comenzando limpio», sentencia Revenga: «Para manipular cualquier alimento es muy recomendable, por no decir obligatorio, que se haga con las manos bien limpias». «Lavarse con agua y jabón durante unos 20 segundos, que no lo hace nadie», añade García.

«Además debemos utilizar una superficie de trabajo y un menaje también limpios», continúa Revenga. «Si se va a pelar el producto, ha de lavarse antes; de este modo el cuchillo o la hoja del pelador no entran en contacto con una piel contaminada y evitamos que puedan dejar restos de esa contaminación —química o bacteriana— en la pulpa ya pelada. La única excepción que se me ocurre, más o menos lógica es la del plátano», prosigue.

¿Hay que usar algún producto? «El chorro de agua corriente no esteriliza los alimentos (no garantiza la completa eliminación de todos los micoorganismos)», admite Revenga, «pero sí ha demostrado ser una medida eficaz para reducir de forma importante su presencia así como para la de los posibles pesticidas».

Revenga indica que no hay que dejar que el jabón ni los detergentes entren en contacto con los alimentos. «Se deben lavar solo con agua, de forma concienzuda si fuera necesario, lo que incluye el frotarlos con un cepillo suave o trapo limpio», apunta. Finalmente, Marián García aconseja secarlas: «A ser posible, con papel de cocina: si lo hacemos con un trapo puede estar contaminado».

Ambos subrayan que no hace falta utilizar productos extra aparte del agua. Como detalla García, la estadounidense FDA (Food and Drugs Administration) recomienda no usar ningún producto comercial (jabón, pastillas esterilizadoras). «A veces se habla de hipoclorito sódico (lejía) o vinagre, pero las autoridades sanitarias no les dan mayor eficacia. Incluso si tenemos ciertos alimentos mucho tiempo en remojo con estos productos, se pueden multiplicar las bacterias».

Cómo se limpia el jengibre o la coliflor

No es lo mismo limpiar un brócoli, que tienen a romperse, que una lechuga o una patata. Revenga, también autor de Adelgázame, miénteme, da las pautas para limpiar correctamente distintas verduras y frutas, según sus particularidades:

Vegetales de hoja. Lave separadamente y de forma individual las hojas de lechuga y otras verduras bajo el chorro de agua corriente. Deseche las hojas exteriores si están feas y pochas. La inmersión previa de las hojas durante unos minutos en un recipiente con agua fría puede facilitar el ablandamiento de tierra y suciedad si están presentes. Séquelas con papel de cocina o use un centrifugador de verduras para eliminar el exceso de humedad. No recuerdo a quién oí decir una vez que el agua en una ensalada es la mejor manera de cargársela (desde el punto de vista de los sentidos, claro, además de que será verdaderamente difícil aliñarla en condiciones).

Raíces y tubérculos (patatas, zanahorias, rábanos, jengibre…). Enjuáguelos en agua, pélelos (si procede), después lávelos concienzudamente bajo el agua corriente y luego séquelos.

Vegetales con ‘recovecos’ y frágiles al mismo tiempo (coliflor, brócoli…). Sumérjalos en agua durante uno o dos minutos, enjuáguelos bajo el chorro de agua corriente y séquelos.

Manzanas, pepinos, peras y otros vegetales y frutas de consistencia firme: lávelos directamente bajo el agua, frótelos con un cepillo suave si fuera necesario y séquelos.

Melones y sandías. Aunque está claro que no nos vamos a comer la piel, son productos que crecen en contacto con la tierra, con lo cual conviene lavar con agua y frotar su superficie antes de abrirlos y luego secarlos. A la hora de cortarlos, utilice un cuchillo para cortar las tajadas y otro diferente para separar la pulpa de la piel.

Frutas más o menos blandas (uvas, cerezas, ciruelas, moras…). No lavar hasta el momento de su consumo, antes de guardarlas revisar y desechar aquellos granos o ejemplares mohosos o en mal estado (podrían afectar al resto). Antes de consumirlos sumérjalos en agua y, posteriormente, enjuáguelos bajo el chorro de agua corriente.

Setas. Límpielas con un cepillo suave o papel de cocina húmedo. En algunos casos, hay que reconocerlo, es una tarea tediosa donde las haya.

Puedes seguir Buenavida en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a la Newsletter.

Toxoplasmosis en embarazadas: cuidados y precauciones

Como evitar la toxoplasmosis en el embarazo

La toxoplasmosis es una enfermedad que se contagia a través de un parásito microscópico: el Toxoplasma gondii. Se trata de una infección muy poco frecuente (en EEUU sólo se presentan entre 400 y 4000 casos de cada 4 millones de nacimientos), sin embargo las embarazadas debemos tomar precauciones para evitarla, puesto que aunque en general no suele causar síntomas ni problemas destacables en adultos sanos, la toxoplasmosis en embarazadas sí puede afectar gravemente la placenta y al bebé.

Lo más probable es que tu ginecólogo ya te haya pedido un análisis de sangre para detectar si eres inmune – aproximadamente un 15% de las embarazadas lo son, al haber estado infectadas en el pasado (muchas veces sin siquiera ser conscientes de ello).

El análisis de sangre también sirve para detectar si tú misma estás infectada, pero no siempre la toxoplasmosis en embarazadas se transmite al bebé: cuanto más joven sea tu feto, menos posibilidades hay de que se vea afectado (el riesgo es de un 15% en el primer trimestre, mientras que en el tercero es de un 60%), pero en cambio que cuanto más joven sea las consecuencias pueden ser más graves. También existe un 1% de probabilidades de que tu bebé se infecte si coges la toxoplasmosis algunas semanas antes de la concepción. Para saber si tu bebé ha sido infectado, se llevará a cabo una amniocentesis o una cordiocentesis, y en caso de contagio, el médico te tratará con antibióticos.

Pero vale la pena prevenir y evitar las consecuencias de la toxoplasmosis. El parásito se encuentra en alimentos contaminados crudos o poco cocidos, arena, tierra o agua contaminadas y animales infectados (especialmente los gatos).

Se puede tener gatos en el embarazo?

La toxoplasmosis se reproduce fácilmente en el intestino de los felinos (sobretodo de los cachorros), por eso se la conoce también como la enfermedad del gato en embarazadas. Los gatos se pueden contagiar al comer un animalito enfermo o carne cruda, o al beber leche no pasteurizada o agua contaminada. Al casi no producirles síntomas, es muy posible que no te enteres de que tu gato está enfermo, pero éste puede puede ir excretando oocitos (“huevas de parásito microscópicas”) en las heces hasta durante 3 semanas.

Por eso una de las recomendaciones de seguridad más importantes es que mientras estés embarazada otra persona se encargue de limpiar la arena de tu gato. Y asegúrate de que se hace una vez al día, porque durante las primeras 24h los oocitos no son infecciosos y así reduces riesgos. Si no hay nadie más en casa que pueda hacerlo, ponte guantes – hay incluso quien recomienda ponerse mascarilla por las partículas que puedan encontrarse en el aire!

Por otro lado, aunque es poco probable que haya parásitos en la piel de tu mascota, siempre es mejor que te laves bien las manos después de tocarlo. No deja de ser cierto que los gatos se lamen por todas partes y podrían arrastrar suciedad desde el ano.

Si ya tenías gato antes de quedarte embarazada pero según tus análisis no eres inmune, lo más probable es que tu gato esté sano. Para evitar contagios, aliméntalo con comida para gato comercial que haya pasado todos los controles sanitarios, o si le preparas tú misma su comida, asegúrate de que la carne esté bien cocida.

Si es posible, evita que salga al exterior, donde podría cazar algún animalito enfermo (sobretodo ratones o pájaros) y contagiarse. Y evita a toda costa tocar gatos en el embarazo que no sean tuyos o con los que no hayas tenido ya un contacto habitual antes de la concepción y sepas que sus hábitos son seguros.

Y si no tenías gato, no te plantees comprar o adoptar gatos en el embarazo: mejor espérate a tener ya el bebé para hacerlo.

Toxoplasmosis en el embarazo: Alimentación y estilo de vida

Recomendaciones para todas: Extrema la higiene en la cocina, lavando con agua muy caliente y jabonosa los cacharros, y lávate bien las manos antes de empezar a preparar los alimentos, cuando acabes de cocinar y antes de comer. Evita probar los alimentos mientras cocinas, o acercártelos a los ojos, nariz o boca. Cuidado con el agua contaminada: especialmente cuando viajes, procura beber agua embotellada. Si realizas trabajos de jardinería, ponte guantes y lávate bien las manos al acabar. Y si llevas a tus otros hijos al parque, evita acercarte a los parterres de arena, que podrían estar infectados (no deberían afectar a tus niños, pero tu sí debes protegerte de la toxoplasmosis en el embarazo).

Recomendaciones para flexivegetarianas: Igual que para prevenir la listeria, para prevenir la toxoplasmosis en el embarazo es importante evitar carne cruda o poco cocida. Eso es así porque en ciertos animales como el cerdo, el cordero y el ganado vacuno entre otros, el parásito puede esconderse en los tejidos musculares. Debes evitar también los ahumados, y los productos cárnicos curados en sal (sí, eso incluye comer jamón en el embarazo – el serrano y el ibérico!). Tienes una lista completa aquí. Léete también el resto de recomendaciones.

Recomendaciones para ovo-lactos: Evita la leche no pasteurizada o sus derivados, así como los huevos crudos. Y aplícate también las recomendaciones para evitar la toxoplasmosis en el embarazo que damos para veganas y crudiveganas a continuación.

Recomendaciones para veganas y crudiveganas: Vuestro riesgo más importante recae en las frutas y verduras, por ello es importante pelarlas o lavarlas muy bien antes de consumirlas. Y cómo lavarlas? Ahí está el problema: hay quien dice que simplemente con el chorro de agua se elimina el parásito por arrastre, hay quien prefiere dejarla en remojo con un chorro de vinagre, y hay quien usa lejía (ojo! sólo aquella que diga en el envase que es apta para desinfección de agua y alimentos). También hay un producto en el mercado llamado Amukina (que en realidad es lejía diluida), pero no me queda claro si realmente elimina la bacteria de la toxoplasmosis porque en la etiqueta sólo habla de bacterias como la salmonella, la eschericia choli, la hepatitis… pero no dice nada de parásitos. De todas formas, si se dejan en remojo con lejía o Amukina igualmente hay que enjuagarlas bien bajo el chorro del grifo para eliminar residuos químicos. Al no haber encontrado ninguna explicación 100% segura, me temo que cómo lavar la fruta y la verdura va a ser una elección personal donde cada una tendrá que plantearse cómo se siente más segura y qué sistema se ajusta más a sus opciones vitales (química versus soluciones naturales).

Las frutas y las verduras son alimentos fundamentales para la buena salud y los nutricionistas recomiendan tomar al menos cinco raciones al día, pero es importante desinfectarlos adecuadamente para comerlos con seguridad. Si no tienes muy claro cómo definfectar las frutas y verduras correctamente para eliminar todos los gérmenes, productos químicos y cualquier otro contaminante que puedan tener, toma nota porque te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.

En relación con otros alimentos, las frutas y verduras se consumen en crudo, y al no ser cocinados a una temperatura superior a los 70 grados las bacterias y los virus que puedan tener no mueren. Además, en su superficie también puede haber restos de los productos químicos utilizados por los agricultores para prevenir y evitar las plagas, de forma que hay que desinfectarlos a conciencia para poder consumirlos con seguridad.

¿Se puede beber el líquido de las latas y de los botes de conservas?

A continuación te dejamos una serie de consejos para lavar las frutas y verduras:

  • Lávate las manos antes de manipularlas. El primer paso que tenemos que llevar a cabo siempre que manipulemos alimentos es lavarnos las manos. Así evitas que la comida se contamine con los gérmenes que puedes haber en ellas.
  • Desinfecta la pieza entera. No esperes a partir o pelar la fruta o la verdura para lavarla, hazlo con la pieza entera. De esta forma evitas que los patógenos que se encuentren en la superficie lleguen hasta el interior del alimento.
  • Sumerge las frutas y verduras. Un lavado rápido y superficial no es suficiente para desinfectar adecuadamente las frutas y verduras. Utiliza un barreño limpio y llénalo de agua para sumergirlas, y si lo deseas frótalas con un paño, cepillo o esponja libre de jabones.
  • Desinfecta con vinagre. Lavar las frutas y verduras solo con agua no es suficiente. Uno de los productos que puedes utilizar para la desinfectar es el vinagre, puesto que su acidez ayuda a eliminar las bacterias y los restos de pesticidas. Para ello, diluye un vaso de vinagre en un litro de agua y deja las frutas y verduras en remojo durante diez minutos.

También puedes usar estos productos de Amazon para desinfectar frutas y verduras

  • Desinfecta con limón. El limón también tiene propiedades desinfectantes y antibacterianas gracias al ácido cítrico. Para utilizarlo, mezcla partes iguales de agua, limón y vinagre en un recipiente, sumerge las frutas y verduras y deja que la solución actúe durante diez minutos. Después enjuágalas con agua y sécalas antes de tomarlas o cortarlas.
  • Desinfecta con bicarbonato sódico. Este es otro producto barato y fácil de encontrar que puedes utilizar para eliminar bacterias y pesticidas de las frutas y las verduras. Diluye una cucharada sopera de bicarbonato sódico en un litro de agua y deja en remojo los alimentos durante 10 minutos.
  • Desinfecta con agua oxigenada. Otra alternativa que tienes a tu alcance es el agua oxigenada, un producto que está presente en muchos hogares con propiedades blanqueadoras, desinfectantes y fungicidas. Diluye una cucharada sopera en 250 ml de agua y utiliza esta mezcla para lavar las frutas y las verduras.

Las frutas, verduras y vegetales son alimentos básicos en una dieta saludable, sus propiedades son muy importantes para nosotros. Sin embargo, algunos de estos alimentos que se consumen crudos pueden ser mas perjudiciales que beneficiosos porque hayan sido tratados con pesticidas o puedan contener bacterias y puedan poner en riesgo nuestra salud. Así que la primera recomendación, mas que saber limpiarlos, sería el consumir productos orgánicos libres de pesticidas.

Otras frutas y verduras pueden contener bacterias peligrosas como E. Coli, o Salmonella, y muchas veces tener una desagradable capa de cera (para que la fruta parezca recién cortada), así que limpiarlas y/o desinfectarlas antes de comerlas es de capital importancia para tu salud.

Consejos para limpiar frutas y vegetales antes de comerlos.

  • Lo primero que puedes hacer es ponerlos en una cubo lleno de agua con una cucharada de Bicarbonato y otra de vinagre. No es 100% eficaz para limpiar de pesticidas, pero puede eliminar gran parte de estas sustancias tóxicas.
  • Si antes de manipular fruta o verdura se ha tocado carne, deben lavarse las manos y el resto de superficies y utensilios que hayan estado en contacto para evitar contaminaciones cruzadas.
  • Deben eliminarse las hojas externas que puedan estar dañadas o en mal estado, porque las bacterias que causan enfermedades crecen más rápido en esos lugares. Esas hojas y demás restos puedes usarlos en tu compostadora.
  • Retirar y rechazar las secciones de las frutas y verduras con hongos, heridas, cortes o zonas demasiado maduras y dañadas.
  • Algunas frutas y vegetales se pueden limpiar con la ayuda de un cepillo de dientes, frotándolos suavemente de modo que puedan eliminarse completamente residuos y suciedades. Puedes aplicar esta técnica con patatas, duraznos, zanahorias, pepinos, o manzanas, entre otros.
  • Otro truco muy efectivo para eliminar los residuos tóxicos de las frutas y vegetales es quitarle la piel. Aunque muchos de los nutrientes están presentes en las cáscaras, también es la parte que se ve más afectada por los pesticidas.
  • Refrigera inmediatamente las frutas y verduras cortadas.
  • Siempre limpia las frutas y vegetales antes de consumirlos, preferiblemente con agua fría.
  • No laves las frutas y las verduras con detergente ni jabón.
  • Lavar las hierbas como el cilantro, el perejil, el apio y la menta en manojos pequeños, dándoles vueltas hasta que todas las ramas queden limpias.
  • Volver a lavar los vegetales con agua, una vez pelados y cortados.
  • Secar los productos limpios con toallas de papel o con un paño limpio y seco para eliminar cualquier resto de bacterias.

Cómo limpiar y desinfectar los vegetales y frutas.

Bicarbonato de sodio.

Lo primero limpia las frutas o vegetales con agua. A continuación, diluye una cucharada sopera de bicarbonato de sodio en un litro de agua. Vuelve a limpiar las frutas y vegetales durante unos minutos con esta mezcla, frotándolos bien para eliminar por completo las bacterias.

Vinagre de manzana.

El vinagre de manzana es otro de los ingredientes naturales que nos pueden ayudan a desinfectar las frutas y vegetales para que sea más seguro consumirlas. Basta con diluir un vaso de vinagre de manzana en un litro de agua y lavar los alimentos con esta mezcla.

Vinagre, bicarbonato y limón.

Remoja las frutas y verduras en agua en una parte de vinagre por cuatro de agua. Luego agrega ¼ de taza de bicarbonato y el jugo de 1 limón. Deja remojar mínimo 20 minutos. En ocasiones se verá una nube opaca que flota en el agua y residuos en el fondo.

Extracto de toronja y bicarbonato de sodio.

Desinfectante casero, ingredientes:

  • 20 gotas de extracto de semillas de pomelo (toronja).
  • 1 cucharada de bicarbonato de sodio.
  • 1 taza de agua.
  • 1 taza de vinagre blanco.
  • 1 bote nuevo con atomizador (spray).

Instrucciones.

Para hacer este desinfectante casero simplemente debes mezclar 20 gotas de extracto de semillas de toronja con una cucharada de bicarbonato de sodio, una taza de vinagre blanco y una taza de agua. Diluye todo muy bien y vierte la mezcla en un spray con el que rociarás las frutas y vegetales antes de consumirlos.

Vinagre y sal.

Una manera idónea de conseguir la correcta limpieza de las piezas de fruta o verdura es mezclar un vaso de vinagre con medio litro de agua con sal. Después introducimos el alimento en esta mezcla y lo dejamos durante unos 30 minutos.

Bicarbonato de sodio, Vinagre de manzana y un cepillo blando.

Llenamos un bol o el lavaplatos con agua tibia y le agregamos por cada litro de agua una cucharada de Bicarbonato y una de vinagre, dejamos remojar unos minutos y luego cepillamos la cera sale como por arte de magia, por ultimo enjuagamos con agua limpia.

Las frutas y verduras también pueden congelarse. El proceso es similar al de la refrigeración: hay que limpiar, lavar y cortar. Es preferible cortarlas en trozos y mantenerlas en bandejas en el congelador.

Si te ha gustado este artículo, compártelo con tus amigos en las redes sociales ¡Gracias!

  • 3.1Kshares
  • 3.0K
  • 33
  • 30

Sumario Título Cómo limpiar vegetales y frutas de pesticidas Descripción ¿Sabes cómo limpiar y desinfectar correctamente las frutas y vegetales? Compartimos contigo algunos consejos y trucos. Autor Redacción Web EcoInventos

Limpieza de fruta y verduras ¡Esencial para la salud!

Hay mucha gente que por mala costumbre, desinformación y a veces falta de ganas se salta el proceso de limpiar la fruta y la verdura que se va a consumir cruda.

Esto no debería ser así, ya que podemos contraer una toxiinfección alimentaria. En el caso de las embarazadas (con toxoplasmosis negativa) es mucho más importante.

¿Podemos enfermar por no lavar adecuadamente frutas y verduras que vayamos a consumir crudas? La respuesta es sí. Una de las bacterias más comunes es la E. Coli, pero también podemos infectarnos con Salmonella, Shigella y Listeria.

Microorganismos como la E.Coli llegan a la fruta y la verdura a través del agua de riego contaminada.

Aparte de microorganismos, también debemos eliminar al máximo los pesticidas, insectos, abonos, tierra y fitosanitarios que contienen los vegetales.

Este proceso solo nos llevará 5 minutos, os lo explico a continuación.

Conservación

Debéis tener las frutas y los vegetales el menor tiempo en casa. Es recomendable consumirlas como máximo 2 a 4 días después de comprarlas y mantenerlas siempre refrigeradas.

Una vez compramos la fruta debemos sacarla de las bolsas de plástico (o perforar las bolsas) porque se deterioran mucho más rápido.

Siempre deben guardarse en los cajones para las verduras ya que allí se mantendrán a la temperatura perfecta.

Los plátanos, boniatos, cebollas, ajos, calabazas enteras y patatas no es necesario guardarlos en la nevera sino en un lugar fresco y seco (una vez cortados sí deben ir a la nevera).

Cómo lavar y almacenar la fruta

  • Se debe lavar la fruta bajo el agua del grifo aunque vayan a consumirse peladas y debe hacerse antes de partir la pieza (en el caso del plátano no es necesario).
  • Hay que lavarlas justo antes de consumirlas.
  • Luego se deben secar con papel de cocina.
  • En caso de frutas pequeñas (uvas, fresas…) debe hacerse con un colador.
  • Para las frutas de piel dura se puede usar un cepillo para limpiarlas mejor.
  • Al comprarlas vigilad que no tengan golpes ni cortes.

Cómo higienizar los vegetales

Es recomendable saber cómo hay que lavar los vegetales, ya que hacerlo mal puede conllevar la pérdida de nutrientes.

Por ejemplo, si se dejan los vegetales en remojo demasiado tiempo pierden vitaminas hidrosolubles. Además tomates, cebollas, setas… se pueden estropear si se dejan en remojo.

El lavado puede realizarse con agua a chorro o sumergir los vegetales en agua con unas gotas de lejía (un mililitro de lejía por cada litro de agua).

Si estáis embarazadas y os ha dado la toxoplasmosis negativa, debéis desinfectar siempre los vegetales que vayáis a consumir crudos con unas gotas de lejía (observad la etiqueta, debe poner «apta para uso alimentario»). De 5 a 10 minutos en remojo son suficientes. Por último hay que aclarar muy bien bajo el agua del grifo.

Evitar la contaminación cruzada

Es muy importante después de tocar carne, pescado o huevo crudos lavarse bien las manos para no infectar la fruta y la verdura que vayamos a consumir crudas (contaminación cruzada).

También deben lavarse o cambiar tablas, cuchillos o cualquier utensilio que haya sido utilizado para cortar o cocinar alimentos crudos antes de hacerlos servir con las frutas o verduras crudas.

De esta manera evitaremos intoxicaciones de Salmonella.
Las bayetas, trapos de cocina, tablas de cortar se deben lavar periódicamente con agua caliente y detergente.

A la hora de hacer la compra, es buena idea separar los vegetales de la carne y el pescado, de esta manera evitaremos que se contaminen ya que podría gotear líquido de ellos. Por la misma razón (para evitar goteos) se deben mantener separados en la nevera.

Como veis la desinfección y limpieza de las frutas y verduras cuando se van a consumir crudas es muy importante para evitar toxiinfecciones alimentarias. Pero, ¿qué pasa con las verduras que se cocinan? ¿Qué pasos se deben seguir desde su compra hasta que las consumimos para que mantengan al máximo todos sus nutrientes? En siguientes artículos hablaremos de ello.

Imágenes: richard_north, Nathan Reading , by onnoth, bdebaca, Pablo F Burgueño y Jelen.

La alimentación durante el embarazo tiene como objetivo cubrir las necesidades nutricionales de la madre y la del futuro bebé para crecer de manera óptima, hacer frente al momento del parto en buen estado y preparar a la madre para la futura lactancia. La alimentación durante el embarazo no precisa grandes modificaciones respecto a la dieta habitual, siempre que se siga una dieta equilibrada y saludable, pero sí debe prestarse especial atención para garantizar seguridad y evitar los peligros derivados de una contaminación alimentaria.

  • Lavar la fruta para evitar bacterias
  • ¿Cómo hacerlo?
  • Manipular alimentos

Las mujeres embarazadas y los fetos son especialmente vulnerables a los peligros de origen químico y microbiológico. En un adulto pueden pasar desapercibidos pues los síntomas son similares a un simple resfriado, sin embargo, al pasar al feto a través de la placenta, puede provocarle importantes daños, por ello es muy importante una adecuada higiene alimentaria.

Lavar la fruta para evitar bacterias

Las frutas y verduras mal lavadas, en muchos casos, son alimentos portadores de microorganismos que pueden causar una toxiinfección alimentaria, que puede provocar consecuencias graves, sobre todo en el bebé. La bacteria más común es la E. Coli, que llega a la fruta y la verdura a través del agua de riego contaminada, y otros microorganismos habituales son la Salmonella, Shigella y Listeria. Aparte de microorganismos, también se deben eliminar al máximo los pesticidas, insectos, tierra…que pueden contener los vegetales.

Para evitar la contaminación, algo mucho más habitual de lo que creemos, pues ya sea por costumbre o por desconocimiento existe un elevado riesgo, debemos seguir un adecuado proceso de lavado. La misma Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) aconseja además de una buena higiene con agua, utilizar lejías aptas para el consumo para conseguir una adecuada desinfección en el embarazo.

¿Cómo lavar la fruta y la verdura?

Pasos a seguir para lavar y desinfectar las frutas, verduras y hortalizas:

  • Lavarse las manos antes de manipular cualquier alimento.
  • Desechar hojas y zonas deterioradas.
  • Lavar bien con agua a presión para quitar restos de tierra, arena, posibles pesticidas… durante varios minutos. Aunque vaya a consumirse una vez pelada, se evita que la contaminación pase del cuchillo al alimento.
  • Utilizar utensilios y superficies limpias para cortar las verduras, hortalizas y frutas.
  • Si se va a consumir fruta cruda con piel, verdura cruda (lechuga, espinacas…) o verdura cruda con piel (pepino, tomate…) deben sumergirse durante cinco minutos en agua potable con la cantidad de producto que refiere el etiquetado. AECOSAN recomienda 4,5 ml de lejía (una cucharadita de postre) por cada tres litros de agua. Es importante que se utilice lejía “apta para la desinfección de agua de bebida”.
  • Sacar verduras, hortalizas y frutas y dejar aclarar con abundante agua bajo el grifo.
  • Listo para ser consumido.

Manipular alimentos

Además también deberá tenerse en cuenta cómo conservar, elaborar y cocinar los alimentos. Estas cinco normas básicas nos ayudarán a manipular los alimentos con seguridad:

  • Limpiar: lavarse las manos antes y después de manipular los alimentos.
  • Lavar las verduras siguiendo los puntos anteriores.
  • Cocinar: cocer los alimentos a temperaturas ≥ 75ºC en su interior.
  • Separar: evitar el contacto de alimentos crudos con los cocinados.
  • Enfriar: preparar los alimentos poco antes de consumirlos, no los deje a temperatura ambiente más de 2h.

Artículo de Mónica Carreira

Nutricionista

Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Máster en Nutrición pediátrica – Nutricionista consultora de Advance Medical

Más sobre Mónica >

Al día puedes llegar a comer hasta 8 piezas de fruta y verdura. Te sabes muy bien la teoría para llevar una vida sana. ¿Pero las estás lavando bien?, ¿lo haces siempre o alguna vez te saltas este paso?

La higiene al manipular alimentos y lavar adecuadamente tanto frutas como verduras es fundamental. Esto aún es más importante en caso de que estés embarazada, para evitar los posibles riesgos de contraer alguna enfermedad como podría ser la toxoplasmosis.

Índice del artículo

Consejos para lavar verduras en el embarazo

Como las frutas y verduras siempre hay que lavarlas antes de consumirlas, especialmente si se van a comer crudas, te contamos los mejores consejos para lavar correctamente frutas y verduras.

La mejor manera de lavar las verduras y las frutas es ponerlas debajo del grifo y pasar las yemas de los dedos frotando levemente la piel para ir retirando posibles restos de suciedad, pelillos, etc. Pero además, debes tener en cuenta lo siguiente:

1. Las verduras o las frutas hay que lavarlas en el momento de consumirlas. No se recomienda hacerlo antes de ponerlas en la nevera ya que con la humedad podrían estropearse.

2. Las frutas hay que lavarlas con piel y sin partir. La única fruta que se puede consumir sin limpiar es el plátano.

3. Secar la piel con un trapo de cocina o con papel para retirar la humedad.

4. Utilizar un colador para lavar fruta pequeña como las fresas, cerezas, uva, albaricoques, moras, arándanos, grosellas, etc.

5. Limpiar la piel con un cepillo del melón, la sandía y los champiñones para retirar todos los restos de tierra.

Desinfecta las verduras durante el embarazo

6. Utilizar un desinfectante para uso alimentario para lavar las verduras y frutas que se consuman crudas. Hay que dejarlas a remojo unos 5 minutos y aclarar debajo del grifo. Esto es especialmente indicado para embarazadas ya que es la forma de asegurarte una higiene extra.

7. Si optas por sumergir frutas y verduras para lavarlas ve cambiando el agua para que no queden restos ni partículas. Si haces esto unas 3 – 4 veces los productos estarán completamente limpios.

8. En caso de que las frutas o verduras tengan golpes o zonas en mal estado, te recomendamos retirarlas y limpiar la zona para que no queden restos.

9. Lavar las hojas de la lechuga (y derivados) una a una. También deberás desechar las primeras hojas ya que suelen ser las que están en peor estado.

10. Utiliza un cuchillo limpio para partir fruta y verdura Así, evitarás que cualquier agente o bacteria entre en contacto y contamine el producto. Esto también sirve para tablas de cortar y otros utensilios que utilices.

Además de estos consejos, recuerda que tiene la misma importancia una limpieza correcta de frutas y verduras, como una buena conservación. El mejor sitio en el que las puedes guardar es el cajón especial para frutas y verduras.

Si tienes un frigorífico Bosch su sitio es el cajón VitaFresh en el que se conservan hasta el triple de tiempo con todas sus vitaminas y minerales.

Recuerda también que es importante lavar la fruta si la vas a congelar para disfrutar de ella durante más tiempo.

5 / 5 ( 1 voto ) Compartir:

¿Qué alimentos puedo consumir durante el embarazo y cuáles no?

En el embarazo es crucial comer adecuadamente para cuidar la salud de la mamá y del bebé. Sin embargo, a menudo surgen dudas acerca de qué alimentos son recomendables y cuáles deben evitarse. De lo que no cabe duda es que, toda dieta equilibrada, incluso durante la gestación, debe contener alimentos de los cinco grupos con que se dividen tradicionalmente.

Cereales

Pan, pasta, avena, centeno, arroz, trigo, tortillas de maíz, etc.

Los cereales contienen nutrientes como el hierro, el selenio y el magnesio. Son también fuente excelente de las vitaminas del grupo B (incluyendo la B1, B2, el ácido fólico y la niacina) que tu bebé necesita para su desarrollo, y de fibra dietética, que contribuye a prevenir el estreñimiento, tan habitual durante el embarazo.

RECUERDA: Prioriza el consumo de productos integrales. Son los más indicados para favorecer el tránsito intestinal.

Frutas

Fruta fresca, en conserva, congelada, deshidratada o en zumo.

Las frutas de color naranja, como la naranja, el mango y la papaya, son fuentes de vitamina A. Los cítricos (por ejemplo, naranjas y limones), así como el kiwi y las fresas, son las mejores fuentes de vitamina C.

RECUERDA: Debes pelar o lavar la fruta (con Amukina) antes de consumirla, ya que existe la posibilidad de que haya estado en contacto con el suelo, pesticidas, insectos u otros animales.

Verduras y hortalizas

Verdura fresca, en conserva, congelada o deshidratada, tanto cruda como cocida, y tanto sólida como en forma de zumo o puré.

Las verduras y tubérculos de color naranja, como la zanahoria o el boniato, son buenas fuentes de vitamina A; los vegetales de hojas de color verde oscuro, como las espinacas o las acelgas, aportan folatos y vitaminas.

RECUERDA: Hay que desinfectar las verduras crudas antes de consumirlas, ya que el uso de abono orgánico sin tratar o la contaminación puntual de pozos pueden haber contaminado las aguas de riego. Aunque anteriormente se recomendaba lavar las verduras con agua con unas gotas de lejía, actualmente se recomienda utilizar productos comerciales como la Amukina.

Alimentos proteicos

Carne, aves, pescado y marisco, legumbres, huevos, derivados de la soja, frutos secos y semillas.

Las proteínas son muy importantes durante el embarazo, ya que constituyen la base constructiva de nuevas células y tejidos. Además de proteínas, carnes y pescados aportan importantes cantidades de hierro, zinc y otros micronutrientes. Las legumbres aportan fibra dietética y minerales. Los huevos y los frutos secos aportan, además, grasas. En ese sentido, se recomienda tomar nueces, avellanas, almendras y pistachos y/o semillas al menos 3 veces a la semana. Son una importante fuente de calcio, ácido fólico y ácidos grasos mono y poliiinsaturados.

RECUERDA: La carne y el pescado debes cocinarlos bien antes de consumirlos. Evita comerlos crudos (nada de carpaccio, steak tartar, sushi…). Consume con mayor frecuencia carnes blancas (pollo o pavo sin piel y/o conejo) que carnes rojas. 
En cuanto al pescado, consume pescado o mariscos un mínimo de 3 veces a la semana. Una de ellas, como mínimo, de pescado azul: caballa, salmón, sardina, anchoa fresca, chicharro o jurel, o trucha. 
 Evita el consumo de los pescados de gran tamaño, como atún rojo, pez espada, tiburón, cazón y lucio. Estos pescados están desaconsejados, especialmente en el embarazo y la lactancia, por el elevado riesgo de contaminación por metilmercurio. En referencia a los huevos, no los comas nunca crudos, siempre bien cocinados.

Lácteos

Leche y derivados como queso, yogur o helado.

La leche de origen animal y los lácteos son muy buenas fuentes de proteínas, grasas y calcio. Debes consumir sólo los que estén pasteurizados.

RECUERDA:
 Evita consumir leche fresca y quesos que no puedas comprobar si están pasteurizados (hay que evitar especialmente todos aquellos que sean de “elaboración propia” procedentes de granjas, ecocultivos…).

En caso de dietas especiales, debes buscar alternativas que aseguren un consumo de nutrientes equilibrado durante tu embarazo. Por ejemplo, si eres vegetariana, puedes asegurarte el consumo de proteína con alimentos como la leche de soja, el tofu, las legumbres y los frutos secos, controlando que tus niveles de hierro, vitamina B12 y vitamina D sean adecuados. Lo mismo para casos de intolerancia o alergias: habla con tu médico para ver cómo puedes adaptar tu dieta al embarazo.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *